Eres el Peregrino Número

domingo, 14 de agosto de 2016

CAMINO ANTIGUO HACIA A VEIGA/VEGADEO Y TRABADA (2): ALTO DE SAN MARCO, LANTOIRA Y VILARVEDELLE (CASTROPOL, ASTURIAS)

Paisaje de Lantoira (Castropol)

Viniendo de As Campas, parroquia de Piñeira y concejo de Castropol, los peregrinos que siguen esta antigua variante, empleada antaño para no cruzar la ría en endebles embarcaciones de caro y arriesgado pasaje, llegan al Molín del Monte, donde un endeble entablado nos hará pasar sobre El Rego de Fornelo en un paraje que se nos antoja extremadamente atractivo por su indómita hermosura silvestre.


Abunda la vegetación y es bien visible la caja del más que milenario camino...

En la exuberante foresta





De ahí empezamos la subida hasta ir saliendo de las riberas, haciéndose el entorno más humanizado, con plantaciones de eucaliptos y pinos, conviriténose el sendero en pista ancha y llana.


Pronto llegamos a cruzarnos con una carretera local, bajo los pinares, la cual seguimos a la izquierda unos metros...



Llegamos al puente sobre las vías del tren...



Seguidamente y en esta curva volvemos a desviarnos, esta vez a la derecha, bajo el arbolado.


Pasamos entre arbustos y praderías.


Camino llano y muy hermoso.


Estamos dando vista al Alto de San Marco, con su cima alomada y boscosa de 230 metros de altura.


Alto de San Marco.


Continuamos entre el arbolado.


Buena caja del Camino...


Llegamos a un depósito de agua.


Concha en el depósito.


Salimos a los prados.



Y la pista nos encamina a un delicioso paseo por las cuestudas camperas de la falda de estos montes del Alto de San Marco.


Al fondo es el Monte Mondigo, concejo de Ribadeo.


Al oeste tenemos la Ría del Eo o Ribadeo, con la villa gallega de Ribadeo al fondo.


Ribadeo y A Ponte dos Santos, por donde van otros de los caminos que comunican Asturias y Galicia.


Vistas de Ribadeo.


Pinos, helechos y eucaliptos.


Salimos nuevamente a vía asfaltada.


Pero continuamos por terrenos bastante llanos, en la falda de la colina.


Campos abiertos, antes de más bosques.


Otra muy buena oportunidad para admirar la desembocadura del estuario.


A Ponte dos Santos, que no de Todos los Santos, como alguna vez se ve escrito. Inaugurada en 1987 y ensanchada once años después para el trayecto de la Autovía del Cantábrico (A-8), cuando se le hizo un paso peatonal a ambos lados. Hasta entonces no estaba permitido oficialmente el paso de viandantes.

En nombre de A Ponte dos Santos viene de la existencia de dos capillas a ambos lados: la de San Ramón o A Atalaya en la parte asturiana y la de San Miguel en la gallega.


Precisamente en la parte asturiana divisamos bien los astilleros de Figueras/As Figueiras. Si nos fijamos, a la derecha del puente hay dos árboles y a su vez a su derecha una torre es la capilla de San Ramón. Antaño había en esa población un hospital de peregrinos para quienes pasaban la ría en lancha.


Estamos en la parroquia de Piñeira y a nuestros pies se distinguen muchos de sus caseríos: El Valín, El Pinal, El Campo, Cal...


Justo a su izquierda es la parroquia de San Xuan de Moldes, barrios de Vilarrasa, Areneira, A Paceira, campos y quintanas diseminadas por el agro.


San Xuan de Moldes en la distancia, con el campanario de su iglesia parroquial. Al otro lado es la subida al Monte de Santa Cruz, por donde va el Camino que sigue desde Ribadeo Por Ove, rumbo a Vilanova de Lourenzá, donde se unirá con este.


Aldeas y naves ganaderas a nuestros pies.

                                           


Los paisajes de la ría nos encandilan y embelesan.


Nuevamente nos internamos en el bosque.


Castaños y eucaliptos.


Nos acercamos a un cruce, donde subiremos a la izquierda hacia aquellas casas: Sabugo.


Sabugo.


Cruzamos el asfalto y directamente delante sigue el Camino por suelo de hierba, estrechándose entre zarzales y matorrales que separan las fincas y ensanchándose luego entre arbustos...


Inmersos en la naturaleza rural de los pueblos del concejo de Castropol.


Bajamos poco a poco.


Montes del Alto de San Marco.


La espesura...


Sigue el descenso.


Al sur, más paisajes del Eo: Eiramola, El Cornayo y Fabal. Ruta a Vilardevelle. Al fondo son las montañas gallegas que en futuras etapas nos llevarán a Trabada y de allí a Vilanova de Lourenzá.


Arbustos y helechales.


Boscaje.


Llegamos una vez más a una carretera local.


Hacemos caso a las señales del Camino.


Carretera local que lleva a A Venta, unas casas de resonancias camineras en su topónimo.



Ahora viene El Casal, con unas impresionantes vistas de la zona sur de la ría y algunos de los pueblos tanto de la vertiente asturiana como Vilavedelle e Iramola, como de la gallega (Lourido y Vilausende), el la distante ribera opuesta.


Paisajes del Eo.


De A Venta a El Casal.


Eiramola; Fabal, El Cornayo, A Augueira y al fondo Vilarvedelle. Al otro lado del estuario: Galicia.


Bellísima estampa.


Pueblos y riberas del Eo.


Granda, Vilagumil, A Roda, Aldeanova y A Poceira en lontananza, al este.


Huertas y bosques ante Lantoira.


Lantoira.


El Casal, camino de Lantoira.



Paisaje de Lantoira


Poco más arriba de nosotros son las casas de Silvallana, de la castropolense parroquia de Moldes.


Casas y cabazos, bajo el Camino.


Ancestrales muestras de arquitectura rural.



 Casas del Camino.


Estamos pasando al pie de su capilla dieciochesca de Santa Bárbara o de la Virgen de la Luz, la cual alberga destacados retablos y figuras, celebrándose la fiesta de la Virgen de Silvallana, llamada así porque al decir de la tradición fue su figura encontrada en estas silvas o selvas ribereñas.



Buenos cabazos y caserones nos deleitan visualmente en este Camino, cuyas flechas y mojones nos indican desviarnos a la derecha por el puente encima de la vía férrea en Lantoira


En Lantoira.



Caminando sobre la vía férrea.


Al fondo a la derecha es la Torre dos Mouros.


Encantos del lugar.


Casas y jardines.


Quintanas.


Cabazos.


Torre dos Mouros, en un prado junto al Camino, solar de linajudas familias, hoy en ruinas.


Moros y mouros en Asturias, Galicia y otros muchos lugares significa simplemente "no cristiano", más que cualquier otra adscripción étnica, religiosa o cultural. Por eso, los edificios, seres y construcciones muy antiguas son llamadas así, como si nos retrotayesen a un pasado precristiano. Quizás esta torre se asiente sobre construcciones ancestrales que merecieron tal apelativo.


Los tejados de losa de pizarra predominan definitivamente en el paisaje y así será hasta bien entrados en Galicia.


Señales del Camino.


Seguimos ruta, avanzando entre fincas y caseríos.


Pasado Lantoira llegamos a un cruce frente Iramola y Cornayo, ante las lomas del Rego da Viña sobre la ría. Nosotros vamos a la izquierda, volviendo a ver las cruces de Santiago artesanas que jalonan el recorrido.


 Es una larga recta que nos lleva por As Rozas a Vilavedelle, parroquia de Seares o Siares, entre prados y maizales, allí donde desemboca al estuario El Río del Fervedoiro.


Estamos muy cerca de la ribera de la ría...


La ría forma aquí un gran entrante, El Tarrón, guardado por la Punta da Cabana. Las aguas del Eo son un paso franco desde el mar hacia el interior pero en la vertiente gallega abundan lodazales y junqueras de gran importancia ecológica: Muro de Lamas, A Xunqueira...

Maizales en las riberas...


Llegamos a Vilarvedelle.


Campo de la capilla de Vilarvedelle.


Al entrar en Vilarvedelle vemos a la derecha la ermita de Nuestra Señora de la Consolación junto a la antigua escuela nacional de Lolita Pérez, año 1924.


La escuela.


Placa de la escuela.


Capilla de la Consolación.


Subimos hacia la parte alta del pueblo.


El Camino va por allí, hacia el sur.


Atrás, más allá de la escuela y la capilla, abajo, está la carretera nacional.


Casas del Camino en la parte alta de Vilarvedelle.



Pasamos a la izquierda de esta casa.


Y pasamos bajo el puente del ferrocarril.


Huertas.


El Camino en la zona alta del pueblo, con Galicia al fondo, paisaje coronado por el Monte Mondigo.


A la derecha la vía del tren y al fondo Vilarvedelle, la parte del pueblo al otro lado de la carretera N-640, la más cercana a la ría. Al otro lado del estuario, en Galicia: Santalla de Vilausende.


Nos embelesa el paisaje.


Encantador lugar.


Esencia del Camino.


Junto a las útimas casas.


Bien restaurada arquitectura.


Dejamos Vilarvedelle.


El Camino vuelve a ser llano por la ladera del Chao de Peredo, que alza su cima sobre este pueblo, antaño célebre por sus canteras y caleiros (hornos para hacer cal calentando piedra caliza) y que está dividido en dos por la carretera N-640. Aquí el paisaje es extraordinario, con la estampa de las casas de Vilarvedelle más próximas a la orilla dibujando su contorno ante las aguas de El Tarrón y de frente los acantilados de la Punta da Cabana bajo la mancha de arbolado que cubre su loma.


Admirables lugares en nuestra ruta a Seares, rumbo a Vegadeo/A Veiga.


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