Eres el Peregrino Número

miércoles, 26 de octubre de 2016

EN LA SENDA COSTERA DE LLANES (2): RUTA A LA PLAYA DE BRETONES O DE VIDIAGO (ASTURIAS)

Playa de Bretones o de Vidiago
Cruce de Pendueles: de frente a la izquierda es el camino oficial, el desvío de la derecha es la senda costera
 En la zona oriental del concejo de Llanes el camino histórico y oficialmente señalizado fue en su momento, siglos ha, ocupado en algunas partes por la actual carretera nacional N-634 que, aunque con no tanto tráfico desde la apertura de los tramos correspondientes de la Autovía del Cantábrico y con buenos y anchos arcenes, resulta harto cansina para los peregrinos que desean alejarse del mundanal ruido. Como alternativa existe la Senda Costera de Llanes que, desde Buelna (o aún más atrás, desde Santiuste) nos permite recorrer la bellísima marina costanera llanisca si bien en un trayecto bastante más largo, no histórico ni oficial, pero que ofrece atractivos naturales de grandísima hermosura. Pues bien, poco más allá de Buelna ambos caminos coinciden unos metros en el pueblo de Pendueles, volviendo a separarse aquí, casi a la salida del pueblo, antes del Mesón Rubianu, donde, para seguir la mencionada ruta costera, nos desviamos nuevamente del trayecto oficial a la derecha.


Este es el desvío a la derecha, que sube un poco.


En otro cruce seguimos subiendo a la derecha. Al fondo a la izquierda hay un albergue, Casa Flor.


Sigue la cuesta y en este cruce continuamos a la derecha también, hacia la casa del fondo. Véanse las flechas amarillas en el suelo.


Y las señales de esta senda costanera...


Estamos en El Barrial. Ahora tomamos el ramal de la izquierda.


Y pasamos frente a la casa.


Abajo, en un delicioso valle, se encuentran las casas del extremo oeste del pueblo.


El centro de Pendueles va así quedando atrás.


El camino es llano ahora y pasa entre los muros de unas fincas.


Estamos en el lugar de Los Valles.


Azulejo de bienvenida en una casa de Los Valles.


Viviendas nuevas...


Salimos del pueblo de Pendueles, cabeza de la parroquia de este nombre y antaño uno de uno de los valles que componían la Tierra de Aguilar, territorio que en la Edad Media ocupaba lo que es el actual concejo de Llanes, gobernado desde castillos emplazados en estos valles que, aparte de unidad gográfica fueron y son una entidad social y cultural muy característica del concejo.


Larga recta entre plantaciones de cultivos y praderías.


Un par de robustos castaños rompen la bella monotonía del amplio horizonte.


Y al oeste la sierra de Cuera, con sus altos picachos entre los que destacan La Cabeza Liño, de 1.179 metros altura, y sobre todo los 1.315 metros de La Cabeza Torbina, sierra que al sur da paso al concejo de Cabrales, ya en los Picos de Europa.


Cuera es una extensísima serranía que se extiende paralela al mar a lo largo de unos 30 kilómetros y a unos seis de la línea de costa.


Nosotros tenemos, aquí al sur, La Sierra Plana de la Borbolla, no tan alta como Cuera pero sí como ella paralela al Cantábrico.


Estamos en la zona de El Común, los seculares pastos comunales, por donde pasa el ferrocarril.


De estas praderías viene el topónimo Los Valles.


La senda sigue siendo ancha y muy llana.


Nos acercamos a una zona de altozanos, pequeños cuetos, y bosquetes.


Pasamos junto a la alambrada.


Realmente y aunque reiteramos, más larga que el camino oficial, la senda costera es una maravilla para el peregrino que desea descubrir bucólicos e idílicos parajes llenos de encanto rural y natural


Buen Camino.


Ganado aposentado en un recodo.


Una pequeña cuesta...


Por aquí venimos.


En esta bifurcación seguimos a la izquierda.


Siempre fijándonos en las señales, tanto las de las flechas amarillas como tramo alternativo del Camino Norte de Santiago como de la propia senda costera.


Y ahora empezamos a bajar.


Por allí va el sendero...


Por aquí bajamos nosotros.


Una bicicleta.


Pasamos junto a unas huertas.


A nuestra derecha se alza el vertical muro de una pared rocosa.


Y a nuestra izquierda un prado con pomarada.


Sigue la bajada...


Una hermosísima vega...


La pared rocosa...


Vertical peña caliza...


Sigue la ruta por un bosquecillo.


Bajamos estas escaleras, con un pasamanos o barandilla.





Nos internamos en la espesura.


Aún no se ve el final de la bajada...



Pronto vemos otra preciosa vega bajo el arbolado...


Podemos bajar por la escalera o bien por la senda paralela, menos recomendable con lluvia, barro, hojarasca...


Esta es la pasarela sobre el río Bocayús o río Novales, paso de la parroquia de Pendueles a la de Vidiago.


El río nace en las estribaciones de La Sierra Plana de la Borbolla y con sus aguas funcionaron antaño los molinos harineros de El Colláu los Asprones.


A partir de la pasarela el río pasa canalizado y vallado antes de desembocar en el mar. Son las instalaciones del camping La Paz, bullicioso en verano y tranquilo ya al final de la temporada...


Piedra de llamativa figura en el camino, una vez pasado el río.


En un cruce seguimos a la derecha, pasando siempre junto a las instalaciones del camping.


Flecha en el árbol.


El camping, al pie de la rocosa y poblada pared de La Boriza, otro topónimo que se repite en el concejo


El camping y el sendero...


Otro cruce y de frente a la derecha por el trayecto principal y más trillado al lado de la tapia del camping.


De nuevo el río, formando ahora un boscoso valle antes de desembocar en el Cantábrico.


Área de descanso.


Flechas en la cerca del camping.


Hermoso trayecto.


El río a nuestra izquierda.


Dejamos atrás la entrada al camping La Paz.


Seguimos de frente, a la izquierda es el aparcamiento del camping.


Hay barandilla de madera al borde del curso fluvial.


Más afloramientos rocosos.


Llegamos a un nuevo cruce de caminos ante La Playa Bretones, Playa Novales o Playa Vidiago. La ruta sigue a la izquierda, pasando el puente sobre el río, pero podemos recorrer un momento tan mágico entorno.


Aquí está el bar del camping y la subida a lo alto de La Boriza. A la derecha hay una gruta natural.


Está cerrada por una reja...


Y se usa como almacén.


Aquí desemboca el río Bocayús.


La playa son en realidad dos, una esta y otra justo al lado a su derecha...


En el topónimo Bretones muchos quieren ver reminiscencias de las antiguas migraciones bretonas llegadas a las costas asturianas y gallegas en el siglo IV


En el siglo VI numerosos bretones, pueblo celta de la actual Gran Bretaña, se asentaron al norte de la actual provincia de Lugo y oeste de Asturias. Escapaban de las invasiones de anglos y sajones producidas tras la desaparición del Imperio Romano y, al igual que hicieron en la actual Breizh (Bretaña francesa), iniciaron una nueva vida en tierras de pueblos amigos con los que ya había relación directa por mar desde tiempo inmemorial. Fundaron una Diócesis de Britonia, que regularía su administración tanto en lo religioso como en lo civil, la cual vendría a extenderse más o menos por su territorio de implantación, a lo largo de la franja entre las actuales poblaciones de O Ferrol (Galicia) y Navia (Asturias). Su sede estaría en la actual Bretoña, en A Pastoriza, unos kilómetros al sur de Mondoñedo, y mantendría buenas relaciones con los suevos que dominaban entonces el noroeste peninsular, los cuales tenían su sede en Dumio (Braga, actual Portugal), y por lo tanto citados en el Parroquial Suevo y en el Concilio de Lugo (año 569), definiendo su territorio y nombrando a su obispo Mailoc. De todas maneras y como bien apunta el investigador Xosé Lluis García Arias existe en asturiano, portugués y gallego el verbo britar con el significado de quebrantar. El topónimo quebrantos y sus variantes es muy usual en la costa cantábrica y hace referencia a las penalidades de sus rocas o bajíos, donde zozobran las embarcaciones.


En el espolón que separa las dos playas hay un restaurante.


Bien, tras visitar la playa volvemos atrás y desde el puente retomamos el camino que viene del camping (izquierda) para, al otro lado del puente subir unos pocos metros (derecha).


Justo allí al fondo nos desviamos de esta carreterilla que viene a la playa.


 Atención a las señales.


Este es el desvío de la senda costera.


Por aquí vamos...


Continuando el ascenso.


Mientras dejamos abajo la playa y el río.


El ascenso, cómodo y suave, pasa entre helechales...


Y pronto llegará a firme llano en los prados de la rasa costera al norte de Vidiago.


Pastos y arboledas, esta es la tónica general del paisaje que nos acompañará en nuestra ruta a un monumento excepcional: el Bufón de Vidiago o de Arenillas.