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lunes, 24 de octubre de 2016

LA CATEDRAL DE SANTANDER Y LA IGLESIA DEL CRISTO: EL CERRO DE SOMORROSTRO, ORIGEN DE LA CIUDAD

Catedral de Santander e iglesia del Cristo desde el Cmino
Viniendo desde el embarcadero por los Jardines de Pereda el Camino Norte o de la Costa hacia Santiago, aún en sus primeros metros por la capital cántabra, llega a la catedral de Santander, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción,  y reconstruida tras el terrible incendio que asoló la vieja puebla o casco antiguo de la ciudad en febrero de 1941. La parte más antigua es la iglesia del Santísimo Cristo, construida en el primer tercio del siglo XII y llamada la iglesia Vieja o Iglesia Baja, se edificó sobre un primitivo asentamiento romano en el Cerro de Somorrostro, fundado tras la conquista del territorio cántabro por Augusto y aquí, al decir de la tradición, vinieron las reliquias, por mar y barca de piedra, como las de Santiago a Galicia, de los mártires San Celedonio y San Emeterio, origen este último del topónimo Santander.


Desde los albores de la cristianización de Cantabria hubo aquí pues un centro de veneración de reliquias en lo que fue posiblemente el puerto romano de Portus Victoriae Iuliobrigensium, construido durante o inmediatamente después de las guerras cántabras en los principios del siglo I en este cerro, independientemente de la existencia de algún poblamiento anterior en el lugar o sus inmediaciones. Allí se erigió un castillo, termas y un monasterio dedicado a ambos mártires decapitados en Calahorra y patronos de Santander. Luego, en el siglo VIII y reinando Alfonso II El Casto, se consagró la Abadía de los Cuerpos Santos para albergar estas reliquias, las cabezas decapitadas de los santos citados, traídas aquí huyendo de la invasión musulmana, así como los restos de otros mártires y de fieles anónimos. En el año 1131 le es otorgado el rango de colegiata por el monarca Alfonso VII, época en la que se dan fueros a la ciudad y en la que se construye la iglesia del Cristo.


En el año 1187 y con la concesión de la Carta Puebla a Santander por el rey Alfonso VIII hay un notable aumento de actividad comercial y portuaria y aumenta la población, por lo que empieza a construirse la iglesia de la parte superior o Iglesia Alta, obras que ocuparían todo el siglo XIII y principios del XIV tras de las cuales se haría el claustro gótico. Pasaría ser llamada Iglesia Colegial de los Cuerpos Santos. En los siglos XVI y XVII se le añadieron diversas capillas: en la nave sur, la primera capilla es obra de Fernando Herrera Calderón de1624, la segunda deJuan Alvarado hecha a principios del siglo XVII, la tercera es obra de Sebastián de la Puebla, de 1622. Por otra parte en la nave norte se añade en 1671 una capilla barroca, una segunda es la capilla penitencial y tiene pila bautismal y otra más guarda el sepulcro de Menénde Pelayo y es obra del escultor Victorio Macho.


En 1754 la colegiata es declarada catedral por el Papa Benedicto XIV al crearse la diócesis de Santander. Antiguamente y hasta el siglo XVIII hubo aquí puerto y ría, la desaparecida Ría de Becedo, rellenada parece ser a finales de esa centuria pero de la que aún se conservaban señales en 1936. La antigua villa estaba amurallada, tenía castillo y en este santuario estaba el cementerio. En 1893 resultó dañada por la explosión de la carga de dinamita del barco Cabo Machicaco y en 1941 quedó seriamente afectada por el incendio que asoló el casco antiguo de la ciudad, siendo reconstruida y ampliada entre los años 1942 y 1953 por los arquitectos José Manuel Bringas y Juan José Resines del Castillo, respetándose las características arquitectónicas del templo original.


Vamos a ir pues, primeramente escaleras arriba, a la parte inferior, la más antigua, la Iglesia del Santísimo Cristo o Iglesia Baja, también llamada La Cripta, destinada a albergar las reliquias de los santos Emeterio y Celedonio.


Es de principios del siglo XII y los ábsides de finales del XIII, ya dentro del sobrio gusto monástico cisterciense.


El pórtico norte es de bóveda de crucería. Aquí está la portada principal.


Esta portada es tardorrománica, románico de transición a gótico pues el arco no es plenamente semicircular sino apunta ya a ojival, tiene columnas con capiteles tallados con temas vegetales. La sobriedad extendida por los cistercienses, renovadores de la Orden Benedictina, hace que los adornos y filigranas se reduzcan a lo más minimalista.


Aquí hay una ventana también de transición al gótico.


Venimos hacia el otro extremo del pórtico.


Aquí hay otra portada, descubierta hace años pues estaba tapada, es la llamada Puerta del Perdón y muestra trazas más plenamente románicas si bien la decoración, también de motivos vegetales menos un detalle antropomorfo, se reduce también a los capiteles.


Este capitel es el que muestra una sirena en su acepción primigenia como mujer-ave de cuerpo monstruoso o dacroniano.


Entramos ahora al sorprendente interior.


Diseñada para tener otra iglesia encima, la estructura es achatada, de techos muy bajos y columnas voluminosas. Al fondo están el altar mayor y los laterales, el triple ábside semicircular.


Altar mayor y Cristo crucificado. El Santísimo Cristo, patrón del santuario.


Ventana al exterior que ilumina el interior del santuario.


Templo de tres naves y triabsidial. Al fondo un altar lateral en el ábside derecho.


Las bajas pero voluminosas columnas que sostienen la estructura.




Altar derecho.



Altar mayor con la imagen del Santísimo Cristo y al fondo altar lateral izquierdo.


Al fondo el órgano.


Altar mayor y  al fondo ventana hacia el altar derecho.



En el ábside izquierdo hay una cripta.


Aquí están las reliquias de los mártires San Emeterio y San Celedonio.


Los cráneos de las cabezas cortadas de los dos santos. Según la tradición fueron ejecutados en Calahorra en el siglo III y estas reliquias traídas aquí por gentes que escapaban de la invasión musulmana en el siglo VIII. La piadosa leyenda dice que en lancha de piedra que chocó con la cercana isla de La Horadada, atravesándola y formando el arco que le daba nombre, destruido por un temporal hace unos años.


San Emeterio y San Celedonio, patronos de la ciudad de Santander. Las cabezas de plata que cubren sus cráneos fueron regalo del consulado de Burgos del año 1753 y aunque son de artista anónimo se percibe la influencia del platero Felipe de Vigarny. Hay también un brazo de San Germán y un fragmento del Lignum Crucis.



Relicarios...



Textos explicativos.


Según la historia los restos fueron sacados de su tumba, en el suelo de la iglesia, lado del Evangelio, en el año 1533. La reacción católica al protestantismo, contrario a la veneración de imágenes y reliquias, fue la causa de esta excavación y la muestra de estos restos.


En los años 1982 y 1983 unas excavaciones arqueológicas a cargo de Joaquín González Echegaray y José Luis Casado Soto sacaron a la luz cimientos del antiguo asentamiento romano y de las primeras estructuras altomedievales que sobre él se construyeron, los cuales pueden verse en el subsuelo a través del cristal. La cronología romana es a partir del siglo I, no mucho después de las guerras cántabras y anexión del territorio al Imperio de Augusto. Este asentamiento primigenio supuso allanar la cima del Cerro de Somorrostro o de San Pedro en el que se halla el santario y construir unas termas y una alta murallas a la que sucedería una gran fortificación en el siglo IV, en plena época de las invasiones bárbaras.


Posteriormente las termas fueron cristianizadas para construir un primer santuario abovedado o Martiryum en el que se albergaron las reliquias de los mártires hasta su redescubrimiento en el siglo XVI.


Calles, saneamientos y cimientos de aquel viejo santuario y las construcciones romanas es lo que podemos observar en este lugar.


Detalle de las excavaciones y cronología de los hallazgos.


Salimos de la Iglesia Baja o del Cristo para subir a la Iglesia Alta o de la Asunción, lo que es propiamente la catedral.


Empezó a construirse al acabar los trabajos de la Iglesia Baja, allá por 1217 y las obras duraron hasta principios del siglo XIV.


En esta ventana vemos un llamativo capitel.


Subiendo las escaleras bajo el pasadizo de la voluminosa torre del reloj y campanario.


Hay una pequeña plaza catedralicia y un crucero de piedra. estamos en lo alto del Cerro de Somorrostro, origen de la actual ciudad de Santander. Esta iglesia, que como hemos dicho pasaría a ser catedral en el siglo XVIII, se hizo con la misma sobriedad que el templo bajo y entre los siglos XV y XVIII fue ampliado con capillas laterales. A mediados del siglo XX se le añadieron presbiterio y girola. En un principio tenía tres naves pero se le sumó una cuarta donde antes estaban el palacio del abad y otras capillas.


Accedemos pues al interior.


Y pasamos directamente al claustro, que fue lo último que se hizo en el santuario gótico, construido a partir de 1318 y a lo largo de la primera mitad del siglo XIV.


Recorremos esta maravilla del gótico cántabro. Vemos laudas sepulcrales.


Por el muro occidental se entraba al antiguo Hospital de Peregrinos Sancti Spiritus y a su iglesia de Santiago.


Es un verdadero museo al aire libre.


Al fondo, en la Sala Capitular y nave contigua, se reunía en momentos excepcionales el Concejo general de la villa de Santander.


En los pasillos del claustro hay una variada muestra de elementos antiguos.


Capiteles y bajorelieves historiados...






Seguimos recorriendo los pasillos del claustro hasta la sala capitular.


Aquí está ahora el Centro de Interpretación de la historia de Santander, con audiovisuales y una gran maqueta de Santander en 1755, cuando logró el rango de ciudad.


A la izquierda vemos la iglesia nueva sobre el Cerro de Somorrostro, el antiguo puerto y la desaparecida Ría de Becedo.
 

Así como las frotificaciones, las murallas y los antiguos astilleros reales o atarazanas


Se ve La Puebla Nueva, a este lado de la ría, parte extramuros, y La Puebla Vieja, sobre el Cerro de Somorrostro, donde está la catedral.


 Seguimos recorriendo el claustro


Más sepulcros góticos.






Un bellísimo paseo...


Damos la vuelta completa.


Señales de la erosión en las columnas.


Salimos al exterior.


La fuente del claustro...


Allí vemos la torre de la bóveda del altar.


La catedral y sus torres. Al fondo la portada de ingreso.


La puerta principal tiene un detalle de especial interés, construida hacia 1230 muestra por primera vez el escudo de castillos y leones tras la unificación definitiva de los reinos de Castilla y de León bajo el reinado de Fernando III cuyo hijo Sancho fue aquí abad.



A diferencia del resto del edificio gótico esta portada sí está profusamente decorada y cincelada con cabezas, capiteles labrados, gárgolas...




Pasamos pues al interior.


Allí está el presbiterio,espacio que precede al altar mayor, uno de los elementos añadidos a mediados del siglo XX, tras la reconstrucción de la catedral, semidestruida por el incendio de Santander de 1941.


Pasamos bajo el órgano.


Presbiterio y altar mayor.




Retablos...


Tumbas y sepulcros.



Impresionante bóveda


Esta es la del escritor, filólogo e historiador Marcelino Menéndez Pelayo

 

Al fondo la girola, otro añadido de la reconstrucción del siglo XX, espacio por el que transitan los fieles y que rodea el altar.


La girola.


llamativas vidrieras, también recientes.



Imágenes de la vida de la Virgen María. Recordemos que la catedral está dedicada a la Asunción.


Adoración de los Magos...


La Sagrada Familia.


Recorremos el histórico santuario...


Y reconocemos sus elementos...


La hermosa bóveda de crucería...


Saliendo al exterior, en los jardines de Somorrostro, vemos una imagen de la Patrona, la Asunción.



 Desde la catedral sigue pues el Camino en la ciudad de Santander...