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viernes, 18 de septiembre de 2015

PORCILES Y EL ALTO DE SAN ROQUE: EL BAR, LA IGLESIA Y CASA BOTO EN EL CAMINO A LA CAMPA CHAVADOIRA, PASO DE TIERRAS TINETENSES A ALLANDESAS (ASTURIAS)


Porciles con iglesia y Alto de San Roque a la derecha, por donde llega el Camino

En uno de los pocos tramos de carretera (la AS-219) el pueblo de Porciles, recostado en la ladera del Picu la Cabanona y orientado al sur, es la cabeza de la parroquia de su mismo nombre, la última tinetense antes de entrar en el concejo de Allande. Los peregrinos entran en él viniendo de Colinas, por su parte alta, el Alto de San Roque, donde están el cementerio y, poco más abajo, la iglesia parroquial de esta advocación. Lugar de parada habitual en sus dos muy renombrados bares: Casa San Roque en la entrada por el alto y Casa Boto al salir del pueblo y dejar de nuevo la carretera


En la actualidad y con la jubilación de José Manuel Boto, que estaba al frente del segundo, únicamente está en de Casa San Roque, a la entrada del pueblo y en el llamado Cruce de San Roque, entre las carreteras AS-219 y la TI-3, junto antes de empezar a bajar hacia la iglesia


El nombre del bar viene dado por estar en el Alto de San Roque, cruce de San Roque y justo antes del campo de la iglesia de San Roque, cuyo campanario asoma al otro lado del cruce, un poco más abajo, viendo al fondo La Pena Formiguera o Picu'l Formigueiru (1.029 m), en la Sierra de Fonfaraón, por donde va, unos dos kilómetros al norte y discurriendo más alta, la Ruta de los Hospitales. Esa crestería, con El Picu l'Áigla (1.138 m) a la derecha, marca la frontera de concejos


Casa San Roque, fue fundada y construida en 1944 por Belarmino Pérez y Amparo Miranda nada más casarse, llegando a tener cinco hijos, de los que el más pequeño, Ramón Pérez, siguió al frente del negocio, ayudado ocasionalmente por su hermana Hortensia 


Una de las características que diferencian esta ruta de la de los hospitales de es encontrar lugares como estos, donde sentarse a gusto, disfrutando de la grata conversación, intercambiando impresiones y disfrutando de un rincón tan gratamente acogedor. Algo para beber, algo para comer, confirmar ruta y distancias o solucionar sobre la marcha cualquier pequeña contingencia


Estamos en pueblos habitados por pocos vecinos pero bien comunicados por carretera. El trasiego de gentes, buena parte de ellos peregrinos, es constante a partir de primavera. Por eso Ramón Pérez dice sentirse más al frente de un centro social que de un negocio, tal y como cuenta en el libro de Ignacio Pulido, escritor y periodista, Mostradores con solera. Historia del comercio mixto en el occidente asturiano, en el que recoge su artículo para el periódico La Nueva España del 10-3-2011 titulado Casa San Roque, contra viento y marea, cuando aún el paso de peregrinos, aunque bien perceptible, no lo era tanto cómo aconteció después:
"Los días pasan despacio en el bar San Roque, un pequeño comercio mixto de la localidad tinentense de Porciles. Al final de cada jornada los clientes pueden contarse con los dedos de una mano. La cosa está peliaguda. A Ramón Pérez, su propietario, sólo le mantiene tras el mostrador el orgullo de saberse entre los muros del negocio que levantaron con su propio sudor sus padres hace ya casi setenta años. El futuro pinta mal. Es consciente de que muchos bares tienda de la zona están cayendo como moscas. De todos modos, no se quiere rendir. No, al menos, sin presentar batalla.
Sus padres, Belarmino Pérez y Amparo Miranda construyeron el bar tienda en 1944 poco después de contraer matrimonio. Los ingresos vertidos por el comercio les permitieron criar a cinco hijos, algo que sería impensable hoy día. Parte de sus vástagos abandonó Porciles hace años. La ciudad resultaba más atractiva y llena de oportunidades. Por el contrario, Ramón Pérez, el benjamín de la casa, optó por quedarse y tomar las riendas del negocio. «Llevo dos décadas trabajando aquí. Mi padre falleció en 1986 y mi madre en 2004. Ahora estoy yo solo aunque cuento con la ayuda de mi hermana Hortensia de vez en cuando», comenta el comerciante. 
A escasos metros del bar se erige la iglesia de San Roque, de donde toma su nombre. Las misas sólo tienen lugar una vez cada quince días. El cura de la zona no da a basto. «El párroco que había se marchó para Gijón y el nuevo sacerdote sólo puede acudir cada dos semanas», precisa Pérez, cuyo comercio se ha quedado prácticamente huérfano de los feligreses que de vez en cuando se dejaban caer tras asistir a las liturgias. «Al templo acuden vecinos del pueblo, de Lavadoira y de Carcediel», comenta. 
Ramón Pérez no se siente al frente de un bar tienda. Prefiere considerar a su comercio como un centro social. «Se trata de un punto de reunión. El ambiente que se respira aquí es muy familiar. Los clientes son conocidos de toda la vida», enfatiza. Porciles apenas cuenta con una veintena de vecinos. «Antes había más gente en las casas. Sin ir más lejos, mi padre tenía nueve hermanos», recalca. Menos gente, menos negocio. «En Tineo hubo muchos bares tienda, algunos muy buenos. Ya nadie se anima a abrir uno», sostiene. 
Pero, ¿y el futuro? «Poco halagüeño», lamenta. Ramón sólo confía en el Camino de Santiago. «Es la única opción. Por verano se detienen a diario diez u once peregrinos. Toman un refresco o compran víveres», afirma. Pan para hoy y hambre para mañana. «A veces me paro a pensar que será de todo ésto y se lo comento a mis hermanos. Es imposible vivir exclusivamente de ello. Sólo me hace seguir adelante la tradición familiar», concluye."

Imprescindible, aunque tomemos algo en la terraza, pasar a conocer el interior, la barra, las mesas, los estantes llenos de botellas y hasta la pesa, recuerdo de cuando había tienda mixta de bar y comercio, que verdaderamente sigue teniendo pero no con las características de antaño


Una vez hayamos tomado nuestro tentempié proseguimos ruta hacia la iglesia y el pueblo, ahora cuesta abajo


Cruzamos la carretera TI-3 por el paso de cebra y seguimos de frente, al lado de la AS-219


Este es un tramo del trazado de la carretera antigua, que fue mejorada ya hace unos años; fijémonos en la señalización jacobea


La iglesia de San Roque, orientada en el eje este-oeste como los templos más antiguos, es de nave única rectangular y cabecera cuadrada. La cubierta es de tejado de pizarra a tres aguas con sus cumbreras cubiertas de teja árabe, como es habitual en muchas construcciones de la zona


La espadaña, de piedra, tiene dos vanos. A lo lejos vemos las casas de Chavadoira, L.lavadoira o Lavadoira, paso del Camino y tránsito al concejo de Allande, último pueblo tinetense, perteneciente a la parroquia de Porciles, antes de entrar en el concejo vecino


"Pertenecen a esta parroquia una buena parte de los enterramientos que integran la extensa necrópolis de la Sierra de Fonfaraón o de los Hospitales", explica la Gran Enciclopedia Asturiana sobren los campos de túmulos que constituyen la evidencia más antigua de poblamiento más o menos estable en estos parajes, en época neolítica-megalítica. "La casi veintena de estructuras tumulares se disponen a lo largo del eje axial de las sierras de Fonfaraón y Buño, coincidiendo aproximadamente con la divisoria de los concejos de Tineo y Allande"


Parece evidente que, además de ser enterramientos de antiguos pobladores, sin duda pastores, pero también agricultores y metalúrgicos, podrían marcar lindes de pastos y, por ende, entre agrupaciones poblacionales, posiblemente suprafamiliares, señalando espacios de uso que pasaron a ser fronteras que pervivirían a lo largo del tiempo y hasta nuestros días


La iglesia "se abre al exterior mediante una adintelada portada. Sobre la portada se alza una espadaña de dos arcos, con una sola campana", apunta también la Gran Enciclopedia Asturiana de la iglesia parroquial, que ahora vemos de frente


La advocación a este santo vino de la mano de las peregrinaciones pero también de la peste, pues fue santo peregrino (romero a roma) y afectado por la enfermedad, que la contrajo al cuidar de los enfermos de la misma durante su peregrinación. He aquí su biografía en Wikipedia:
"San Roque (en occitanoSant RòcMontpellierCorona de Aragón, 1295 o 1348/50 - Montpellier o Voghera, 1317 o 1376/79) fue un peregrino occitano canonizado el 26 de octubre de 1629 por el papa Urbano VIII. Es venerado como santo por la Iglesia católica, que celebra su festividad el 16 de agosto. Es uno de los tres patrones del peregrino.
El nombre de Roque significa «fuerte como roca». No existe acuerdo entre los historiadores sobre el año de nacimiento de San Roque. Según la tradición,​ nació en Montpellier (Aragón, actualmente Francia) hacia el año 1295, mientras que otras versiones lo trasladan al siglo XIV, entre los años 1348 y 1350. 
En 1378, Roque era hijo del gobernador de Montpellier, Jean Roch de La Croix. Quedó huérfano a los veinte años; entonces decidió vender todas sus posesiones, repartir el dinero entre los pobres y hacer una peregrinación a Roma con la intención de visitar los santuarios. En esa época se desató una epidemia de peste que provocó gran mortandad en toda Europa. 
Roque recorrió Italia y se dedicó a curar y atender a todos los enfermos de la peste. Cuidó enfermos en AcquapendenteCesenaRomaRímini y Novara. La tradición popular decía que curaba a muchos enfermos con solo hacer sobre ellos la señal de la cruz. A los que morían, él mismo les hacía la sepultura, pues nadie más se atrevía a acercarse a los cadáveres por el miedo a contagiarse de la peste. 
En Piacenza contrajo la enfermedad; su cuerpo quedó lleno de manchas negras y úlceras. Como no quería ser una carga para nadie, se arrastró hasta las afueras de la ciudad para morir solo y se refugió en un bosque; allí nació un aljibe de agua que le calmaba la sed. Poco después, un perro llegó con un pan y se lo dio a Roque para alimentarlo; esto ocurrió por varios días, pues el perro sacaba el pan de la cocina de su amo, hasta que un día el amo decidió seguir a su perro y descubrió lo que ocurría. Entonces el amo del perro se encargó de cuidar a Roque y curarle sus llagas. Cuando se recuperó, regresó a la ciudad, donde siguió curando no solo a personas, sino también a animales. 
Al parecer, falleció tras un largo periodo en prisión, pues en una guerra que hubo en Montpellier lo confundieron con un espía y lo tomaron prisionero. Además, tampoco quiso revelar quién era. Tradicionalmente, se consideraba que falleció en Italia pero actualmente se estima que murió en Montpellier encerrado por su tío. (...)

Su devoción se extendió muy rápidamente a partir del siglo XV. Desde Venecia se extendió el culto hacia el mundo germánico y a los Países Bajos. En 1477, con ocasión de una epidemia de peste, se fundó en Venecia una cofradía que bajo su nombre, se dedicó al hospedaje de enfermos de peste y que fue conocida como Confraternità o Scuole di San Rocco. Dicha agrupación fomentó la devoción al santo construyendo capillas y más centros de acogida por toda Italia. (...)
Su onomástica es el 16 de agosto. Santo protector ante la peste y toda clase de epidemias, su intervención era solicitada por los habitantes de muchos pueblos y, ante la desaparición de las mismas reconocían la intervención del Santo, por lo que se le nombraba Santo Patrón de la localidad. Es además protector de peregrinos, enfermeros, cirujanos o cánidos, entre otros.
Es patrono de la ciudad de Santiago de Compostela desde 1518 año en el que la ciudad asolada por la peste se encomendó al santo para librarse de la misma con la promesa de que si los libraba lo erigirían en patrono de la ciudad, renovando cada año el Voto en el que cada 16 de agosto acude la corporación municipal a la capilla de San Roque a presidir la misa solemne y la procesión. En 2018 el papa Francisco, otorgó un Año Jubilar por el 500 aniversario del voto de la ciudad y patronazgo. Mucha gente cree que el patrono de dicha ciudad es Santiago Apóstol, pero es un error. (...)

PatronazgoDe los peregrinos, de los contagiados por epidemias (especialmente la peste y el cólera), de los enfermeros, de los falsamente acusados, inválidos, cirujanos, santo patrón de los perros, y de varias localidades..."


A nuestra izquierda, el camino de la iglesia y, prados abajo, el valle del río Porciles, al que vamos a bajar para luego subir a Chavadoira o La Campa Chavadoira (806 m), cuyo nombre tiene que ver con los lavaderos de las minas de oro que antaño abundaban en estas montañas, explotadas muy posiblemente ya por los constructores de túmulos, siguieron en activo durante la Edad del Hierro y la época castreña y continuaron con la conquista romana y hasta bien avanzada la romanización, cuando en el siglo III diversos cambios socioeconómicos y monetarios dejaron de hacerlas rentables


A la izquierda de La Campa Chavadoira está El Picu Corona (908 m), cuya cumbre y canto señalan también la frontera con Allande y que pertenece al cordal de El Buñu antes citado, "en sus praderas pastan caballos y ganado vacuno", explica la Enciclopedia del paisaje de Asturias, como lo hacen en todos estas montañas


Generalmente se atribuye el topónimo Porciles a la abundancia de puercos salvajes o jabalís entre la fauna salvaje local, sin embargo no se descarta que se trate de un antropónimo del nombre de un posesor, Porcilius, quien habría tenido una villae o granja agrícola en este lugar, acaso contemporánea a la explotación aurífera imperial, o más o menos inmediatamente posterior...


La bajada al boscoso valle del río Porciles para luego subir a Chavadoira constituye uno de los varios subeybaja que hacen que la etapa entre las capitales tinetense y allandesa, de unos 27 km, suela ser dividida en dos jornada por la mayoría de los peregrinos, aprovechando la existencia de varios albergues en los pueblos que hemos dejado atrás. Para quienes hacen la Ruta de los Hospitales es casi una obligación


"Lavadoira/L.lavadoira. Casería de la parroquia de Porciles (Tineo). La cruza la carretera AS-219, en la cota de 800 m, a la distancia de 26 km de la villa de Tineo. En sus proximidades existen restos de explotaciones mineras romanas, de donde procede el propio nombre, de los antiguos lavaderos de arenas auríferas", describe el Diccionario geográfico de Asturias. Ciudades, Villas y Pueblos. El Camino sale allí a la carretera, subiendo del río, por entre los árboles de la derecha, pero vuelve a dejarla pronto, nada más coronar el alto, entre los pinos de la izquierda, paso al concejo de Allande y comiendo de la gran bajada al valle del río Nisón, donde se encuentra La Puela/Pola de Allande, su capital


A la izquierda, una hermosa vista del Picu Corona y sus laderas densamente boscosas por la parte de El Rozón (paraje de 'rozu', o monte bajo, empleado para mullir el ganado tras rozar el lugar)  La Solana (lugar 'al sol') y La Tremi, palabra relacionada a los terrenos húmedos y blandos, que treman o tiemblan, del latín vulgar tremulare. Aquí prado abajo son Los Rozos y, más allá, La Veiga, en la vega del río


Caminamos al lado de la carretera pero realmente no hay necesidad de pisar asfalto gracias a esta ancha vereda entre ella y el seto natural se crece a la izquierda. El primer trazado carreteril se hizo hacia 1880, cuando se decidió comunicar de manera efectiva las capitales de los grandes concejos del occidente asturiano, siendo esta la llamada Luarca-Pola de Allande


Su puesta en marcha hizo que los viejos caminos quedaran relegados a vías pecuarias o de comunicación local, salvo en tramos, como este, en los que coinciden. Además de la Ruta de los Hospitales, que 'esquiva' a la capital allandesa, existían otras dos rutas importantes más al sur, por el monte El Buñu y sus estribaciones. En su libro Tineo en la senda compostelana el historiador tinetense Rafael Lorenzo las denomina el Camino de Mirallo, que viene directo desde la antigua Puebla de Tinegio, y la Senda Rierana de la Barca, siguiendo el curso del Narcea desde Cornellana (Salas)


Posiblemente, de los restos de algunas de las minas, lo que mejor se distinga hoy en día sean sus canales o antiguas, por donde entraba en las galerías excavadas el agua embalsada de los arroyos y fuentes de lo alto de la sierra, provocando el derrumbe de laderas enteras al entrar fría en las galerías citadas, donde se prendían grandes hogueras, con la presión y la gran diferencia de temperatura. Un proceso que los romanos adoptaron de los astures que, según han descubierto los hallazgos arqueológicos, ya empleaban desde antiguo, la ruina montium o arrugia, como la llamaba Plinio el Viejo en su Naturalis Historia:
"El oro se encuentra en nuestro mundo, dejando de lado el que, según se dice, es extraído por hormigas en la India o por grifos entre los escitas, de tres maneras: mediante partículas de los ríos, como en el Tajo de Hispania, el Po de Italia, el Hebro de Tracia, el Pactolo de Asia, y el Ganges de la India; y no hay oro más puro, pues ha sido pulido por el propio curso del agua y el roce. De otro modo, se extrae por medio de pozos excavados o se busca en el derrumbe de montañas (...)
El tercer método supera las obras de los Gigantes: Se excavan túneles a lo largo de grandes distancias dentro de las montañas, iluminados con lámparas; la duración de las jornadas es la misma que la de las vigilias, y durante muchos meses no se ve la luz del día. 
Este tipo de obra se llama arrugias. Las grietas se hunden de repente y sepultan a los trabajadores, de modo que ya parece menos temerario buscar perlas y púrpuras en las profundidades del mar. ¡Tanto más peligrosas hemos hecho las tierras."

Se reconocen muy bien las antiguas o canales del agua, casi rectos pero con una muy ligera inclinación pormenorizadamente trazada a lo largo de bastantes kilómetros, lo justo para que fluya sin desbordarse desde las 'piscinas' abiertas en las alturas a las galerías verticales excavadas por los mineros en la falda de la montaña. Así resultaba el proceso, explicado en Wikipedia:

"Mediante este sistema los mineros excavaban galerías verticales de donde en diversos puntos partían otras horizontales y ciegas. En un momento dado, se soltaba en tromba a través de ellas agua, que previamente había sido acumulada en depósitos y presas, lo que provocaba la compresión del aire atrapado en su interior y hacía explotar el conglomerado de arcilla y roca que formaba la montaña. La masa de lodo obtenida se conducía por gravedad hasta los canales de lavado y filtrado. Los canales de filtrado eran estructuras de madera en las que se hacía pasar la masa resultante, una vez extraídos los cantos rodados, que se amontonaban formando lo que hoy conocemos como "murias" o "pedreiras", y se obtenía el oro a través de filtros realizados con ramas de brezo. Se precisaba de una gran cantidad de agua que se recolectaba por los alrededores mediante grandes infraestructuras hidráulicas y, así, en Las Médulas hay más de 400 km de canales con algunos de más de 100 km, y siempre a una altura superior a la de la explotación. 
Tradicionalmente esta técnica fue atribuida a la ingeniería romana; sin embargo, el estudio de diversos castros astures cuyos materiales se adscriben únicamente a la Edad del Hierro (Castro de Ceruñales, Noceda del Bierzo, La Cogollina, Teberga) y cuyas defensas han sido excavadas mediante la técnica de Ruina Montium, permiten hoy día afirmar que se trataba de un sistema prerromano y tradicional de la minería de los astures.​ 
Fue muy usado en la zona de Las MédulasEspaña, cuyo paraje ha quedado marcado con una singular y única forma a raíz de las obras realizadas bajo el dominio romano."

Las antiguas son actualmente verdaderos caminos sin apenas desnivel que llegan desde aquí a El Palo. Son mucho más largos que las rutas camineras pero algunos pocos peregrinos conocedores del terreno las exploran y recorren, como Víctor Guerra, escritor y caminante. El profesor y eminente investigador Narciso Santos Yanguas relaciona este camino que estamos siguiendo con las antiguas explotaciones mineras auríferas de la zona y en su trabajo La vía de Pola de Allande a Grandas de Salime (vía romana del Puerto del Palo) nos cuenta así de este trayecto, o parte del mismo, pues compartimos el que comprende hasta la capital allandesa:
"... desde la población actual de Fresno en el concejo tinetense, esta vía antigua se dirigiría hacia El Espín, para avanzar a continuación (a una altura que bascula en torno a los 700 ms.) hacia Borres y la Mortera, en cuyos alrededores se han detectado restos de dos explotaciones mineras de oro de época romana sobre yacimiento primario (filón stock-wer); el sistema de aprovechamiento de dichos tajos auríferos se identifica con las explotaciones más comunes utilizadas por los romanos, las constituidas por las cortas a cielo abierto. 

Entre ambas poblaciones actuales, un poco en dirección hacia el norte, se halla enclavado el complejo de canalizaciones de agua correspondientes a la explotación romana de Santiago de Cerredo, así como la explotación romana de oro; este yacimiento se cataloga como de tipo filón stock-werk, estando configurado, desde el punto de vista geológico-minero, a base de cuarcita con penetraciones de pirita. 

A continuación dicho camino ascendería hacia la zona de Colinas (a una altura cercana a los 750 ms.); este recorrido tan antiguo aún es posible observarlo en la actualidad en ciertos tramos próximos a la carretera, que tal vez se identifiquen plenamente con el trazado correspondiente al primitivo camino de peregrinación de época medieval.

Desde la actual población de Colinas, donde contamos igualmente con vestigios evidentes de aprovechamientos mineros desde tiempos muy antiguos, el trazado de dicha vía ascendería hasta Porciles (a unos 770 ms. de altitud), en cuyo territorio existen indicios de que pudo existir un recinto de población castreña de época romana así como un yacimiento aurífero, de acuerdo con lo que se desprende de la existencia de una «freita» (corte del terreno) bastante pronunciada y de un canal de desagüe, destinado sin duda a provocar la ruina montium (derrumbe/ desmonte) del terreno perteneciente a la explotación y contribuir a su laboreo.

Seguidamente este camino antiguo enfilaría las estribaciones de la Sierra de Fonfaraón, donde se produciría una bifurcación, de manera que, además del llamado «camino del Hospital» mencionado más arriba, que transitaría por las estribaciones de dicho relieve montañoso, otro ramal desembocaría en Lavadoira, justamente en el límite existente entre los concejos de Tineo y Allande, a una altura próxima a los 800 ms. 

En este enclave territorial existen indicios evidentes de explotaciones antiguas relacionadas con los recursos mineros de oro, cuyas tareas se llevarían a cabo sobre yacimientos primarios (filón stock-werk): se trata de cortas a cielo abierto, enclavadas a unos 980-1.000 ms. de altura, que todavía conservan visibles los restos de la canalización del agua (3 canales al menos, y muy posiblemente un cuarto). 

Ya en el concejo allandés, y a una altura próxima a los 700 ms., transitaría por un recorrido que enlazaba con el de la actual carretera LuarcaPola de Allande, en concreto por un lugar relativamente cercano a la población de Ferroy, significativo topónimo que tal vez debido a su denominación tengamos que relacionar con extracciones de hierro ya desde esa época romana más antigua.

De esta manera, tras discurrir por el suelo cercano a Penablanca, continuaría descendiendo hasta desembocar en el territorio correspondiente a la actual capital del concejo, dejando a su derecha el poblado castreño ubicado en la zona de Cimadevilla, a una altura aproximada de 560 ms."

La mayor parte de las casas de Porciles se disponen escalonadamente de la carretera a la derecha por la ladera meridional del Picu la Cabanona. Únicamente al acercarnos a Casa Boto (el la curva, al fondo), veremos unas pocas que se disponen linealmente a la izquierda


Varias de ellas son las casas-bloque tan propias del occidente astur, algunas como esta con panera sin pegollos, que se asienta sobre bodega, espacio dedicado a guardar aperos, enseres, cuadra, taller, etc.


Algunas han sido restauradas, como esta de la carretera, con su hórreo de corredor, pero otras yacen abandonadas, resultado del éxodo rural acontecido sobre todo una vez pasada la posguerra


 Estamos en la zona conocida como El Paseo, acaso por haber sido habitual lugar de paseos antaño, entre Casa Boto, la iglesia y Casa San Roque, por ejemplo, siguiendo la carretera


Un vallado separa el camino de las fincas en El Paseo


Pasamos delante de este magnífico caserón. Recordemos que estamos en el segundo pueblo llamado Porciles en el Camino Primitivo; el primero está en Salas, donde acaba la cuesta que, desde la capital del concejo, gana la meseta de La Espina...


Y ahora estemos atentos, esta vereda peatonal se separa ahora un poco de la carretera bajando a la izquierda: no sigamos por la AS-219 al acercarnos a la curva, sin visibilidad


Aquí tenemos el poste señalizador que nos lo indica. Observemos las espléndidas huertas aquí al pie del Camino


Bajamos un poco y llaneamos después un corto trecho en dirección a la casa que tenemos enfrente, pasando a su derecha


Y seguidamente, empezamos a subir, fijémonos en las grandes rocas que forman el muro de contención del terreno en el que se asiente la carretera


Y volvemos a la AS-219, la cual dejaremos prontamente a la derecha, nada más pasar Casa Boto, que es esta primera que tenemos a la izquierda donde lucen banderolas y hay una panera de llamativo mandil rojo cerrando su corredor


Aquí tenemos un poquito de arcén y más vereda para caminar cómodamente frente a Casa Boto, uno de los bares-tienda que, con este nombre, existieron en el concejo, de miembros además de la misma familia, como el que hubo en La Mortera, el cual cerró unos años antes que este


Como en sus mejores tiempos, numerosos adornos y guirnaldas, además de muchas flores, engalanan todo el frente de la casa. Cuando en marzo de 2023 nos enterábamos de que José Manuel Boto Boto se jubilaba nos alegrábamos porque bien que lo merece, tantos años aquí al frente pero, a la vez, nos entristecía saber que al cerrar el bar el Camino de Santiago perdía toda una institución


Casa Boto era uno de los bares-tienda favoritos de muchos peregrinos, fundado en 1929 por Baldomero Boto y Generosa Menéndez, lugar estupendo para descansar y tomarse 'el aperitivo' o hacer compras, no solamente vituallas, que también, sino muchos enseres necesarios en el Camino, así como no pocos artículos de todo tipo relacionados con la ruta jacobea y con Asturias, especialmente todo lo relacionado con el Primitivo. Naturalmente también se sellaban las credenciales


Hay alguna silla a disposición de quien desee sentarse y descansar antes de bajar al valle por el camino que baja entre Casa Boto y la siguiente, a la izquierda al llegar a la marquesina


Al llegar a la casa el jardín es un verdadero vergel, fijémonos en la fachada, a la izquierda


Artísticas incrustaciones de piedra en la pared, colocadas en 2019


Aunque está cerrado, vamos a asomarnos a la entrada


Aquí tenemos algunas cosas de las que tenía a la venta, como camisetas con la bandera de Asturias o con mapas del Camino Primitivo, sandalias, pegatinas, bastones...


Así estaba antiguamente, cuando abría sus puertas a todo peregrino, viajero y vecino que por aquí pasaba, entre ellos no pocas personalidades famosas. Leemos en la web Bares esta estupenda reseña, redactada incluso tras su cierre:
"Hay lugares que trascienden su función comercial para convertirse en auténticos hitos, puntos de referencia grabados en la memoria colectiva de quienes los visitan. Este es el caso del Bar José Manuel Boto en Porciles, Asturias, un establecimiento que, a pesar de encontrarse permanentemente cerrado, sigue vivo en el recuerdo de cientos de peregrinos. Ubicado en la ruta AS-219, no era simplemente un lugar para tomar algo; fue durante años un santuario de descanso, conversación y ánimo en una de las rutas más exigentes del Camino de Santiago, el Camino Primitivo.
El principal activo y alma del negocio era, sin lugar a dudas, su propietario, José Manuel Boto. Las reseñas y testimonios no hablan de un simple hostelero, sino de una figura casi legendaria, descrita por muchos como "el Alma del Camino". Su trato cercano, su amabilidad y su carácter divertido convertían una simple parada técnica en una experiencia humana memorable. No se limitaba a servir consumiciones; ofrecía información valiosa sobre la ruta, compartía anécdotas y, lo más importante, inyectaba una dosis de energía y cariño que ayudaba a los caminantes a sobrellevar los kilómetros restantes. Para muchos, llegar al bar de Boto no era solo una pausa, era un objetivo en sí mismo, un encuentro esperado que marcaba un antes y un después en su jornada."

Y esta era la entrada, en plena actividad, hasta con cestas de fruta a la puerta. Un Museo Ecléctico en plena Ruta Jacobea, dicen en la misma página:
"El principal activo y alma del negocio era, sin lugar a dudas, su propietario, José Manuel Boto. Las reseñas y testimonios no hablan de un simple hostelero, sino de una figura casi legendaria, descrita por muchos como "el Alma del Camino". Su trato cercano, su amabilidad y su carácter divertido convertían una simple parada técnica en una experiencia humana memorable. No se limitaba a servir consumiciones; ofrecía información valiosa sobre la ruta, compartía anécdotas y, lo más importante, inyectaba una dosis de energía y cariño que ayudaba a los caminantes a sobrellevar los kilómetros restantes. Para muchos, llegar al bar de Boto no era solo una pausa, era un objetivo en sí mismo, un encuentro esperado que marcaba un antes y un después en su jornada."

Así nos recibía en aquellos tiempos José Manuel Boto Boto cada vez que, haciendo el Camino o pasando en coche, parábamos a saludarle y tomar algo. De su biografía y de la de sus antecesores, fundadores y continuadores del negocio hasta él, escribe también Ignacio Pulido para La Nueva España con De Cambridge a Porciles, publicado el 3-3-2011:
"José Manuel Boto Boto habla inglés, alemán, castellano y bable. Al menos así reza en un cartel que cuelga de una de las jambas de la puerta que da acceso a su bar tienda, en la localidad tinetense de Porciles. Hace veintisiete años, este tinetense regresó a su pueblo natal tras permanecer durante una larga etapa en el Reino Unido. Desde entonces combina la labor de comerciante con la docencia. Tres días a la semana, Boto deja a un lado sus quehaceres tras el mostrador e imparte clases particulares de inglés a una treintena de chicos y chicas de Tineo, Pola de Allande y Cangas de Narcea.
El apellido Boto es sinónimo de comercio en Tineo. Durante décadas, la extensa familia de José Manuel regentó varios comercios diseminados por pueblos de todo el concejo. Algunos como los antiguos chigres de Bárcena del Monasterio o El Freisno cerraron sus puertas hace años. Otros en cambio, como el suyo o el de La Mortera, siguen abiertos al público. En 1929, sus abuelos paternos, Baldomero Boto y Generosa Menéndez, inauguraron su propio negocio en Porciles. «Pertenecían a una casa acomodada. Se dedicaban al campo y estaban bastante preparados», comenta el comerciante, que heredó la tradición vendedora por partida doble. «Mi abuelo materno, Manolo Boto, regentaba otro bar tienda en La Mortera», subraya. 
Baldomero Boto y Generosa Menéndez dedicaron toda una vida a su negocio. «Mi abuela Generosa falleció con ciento cuatro años de edad», recalca José Manuel. Desde principios de la década de los sesenta, sus progenitores, José y Josefina Boto, trabajaban duro al cargo de la empresa familiar. «Mi padre y mi abuelo se dedicaban a la compraventa de jamones», recuerda. El comercio de avellanas era otro de los pilares de su economía doméstica. «Se llegaban a mover veinticinco toneladas anuales. Cuando se comenzó a importar de Turquía todo se acabó», lamenta. 
José Manuel siempre quiso conocer mundo. Su curiosidad le animó a estudiar filología inglesa en la Universidad de Oviedo. «Cuando acabé mi carrera me fui a vivir al Reino Unido. Allí permanecí durante varios años. Todo ese tiempo estuve en Cambridge, Coventry y Londres», comenta. En 1984, el fallecimiento de su madre le empujó a regresar. No quería dejar a su padre solo, teniendo en cuenta que su único hermano, Luis, se había casado y vivía en Oviedo con su esposa. «El pueblo se me hacía pequeño. Eso me animó a dar clases de inglés», afirma. 
La vida en Porciles requiere de mucha paciencia. Los inviernos se hacen muy largos, pero José Manuel ha logrado amoldarse. Su padre falleció en 2007 y desde entonces vive solo. «Me adapto a todo pero me cuesta imaginar un futuro aquí. No me gustaría acabar viviendo de un modo completamente rutinario», matiza. Dos o tres tardes a la semana echa el cierre al bar tienda e imparte sus clases de inglés. «Suelo tener unos treinta y pico alumnos y alumnas», precisa el tinetense, a quien también le picó el gusanillo de la gran pantalla. «Participé como figurante en las series "La Señora" y "Doctor Mateo"», proclama. 
Casa «El Boto» se encuentra a pie del Camino de Santiago. La ruta es fuente de ingresos y de anécdotas para José Manuel. «Hace siete años, Julio Anguita llegó con su esposa haciendo el camino. Estuvo tomando algo aquí y olvidó su cartera. Cuando me percaté ya estaba en Pola de Allande. Logré devolvérsela y se mostró muy agradecido», rememora."

Y así era el interior del bar, como una verdadera fiesta, cuando José Manuel Boto lo regentaba, y es que era a la vez 'profesor de inglés, actor y hostelero', como bien dice este artículo de la Radio Televisión del Principado de Asturias (RTPA) de fecha 28-9-2021, cuando ya pensaba en jubilarse merecidamente:
"En la etapa entre Tineo y Pola de Allande del Camino Primitivo hay una parada obligada, que pocos peregrinos quieren perderse. 
El bar tienda  'Casa Boto' de Porciles con su poco convencional decoración, no deja indiferente a nadie. Al frente, José Manuel Boto. Fueron sus abuelos quienes inauguraron el establecimiento en 1929 y después continuaron sus padres.  
Él nació y creció aquí, pero pasó años estudiando y trabajando fuera, en el Monasterio de Corias, Oviedo y más tarde Reino Unido, donde completó sus estudios de Filología. Con el fallecimiento de su madre, muy joven, volvió a casa, primero para ayudar a su padre con el negocio, que compaginaba impartiendo clases de inglés por toda la comarca suroccidental. 
En 2007 fallece su padre y se plantea el continuar o no con el negocio familiar, pero el auge del Camino de Santiago le hace apostar por quedarse en su tierra. 
Empezó entonces también un giro en el negocio, mantiene el espíritu de bar tienda original, pero cada rincón del interior y exterior lleva el toque personal de Boto. 
Dice él mismo de la decoración del establecimiento es extraña pero termina gustando y así ha conseguido hacerse un nombre y un referente en el Camino Primitivo. 
Polifacético y amante de la cultura y el arte, forma parte de un grupo de teatro y ha participado en series como La Señora o Doctor Mateo, además de varios cortometrajes. 
Sigue pasando temporadas entre Reino Unido y el Levante español y dice que ya va tocando el pensar en retirarse. No tiene claro cuál será el futuro del negocio. Sobre la mesa varias propuestas para tomar el relevo, pero le gustaría que se mantuviese el espíritu del local."

Quien esto escribe con José Manuel Boto en una de aquellas visitas camineras, y es que, volviendo a Bares, se destaca Lo positivo: más que un bar una experiencia:
"Analizar los puntos fuertes del Bar José Manuel Boto es hablar de aspectos que van más allá de la oferta gastronómica. Si bien era un lugar perfecto para disfrutar de cervezas frías o vinos de la región a un precio muy asequible, su verdadero valor residía en lo intangible. 
La hospitalidad del propietario: Como se ha mencionado, José Manuel era el corazón del negocio. Su atención personalizada y su genuino interés por el bienestar de los peregrinos lo convirtieron en una figura icónica y querida. 
Atmósfera única: El ambiente del bar era inigualable. La decoración creaba un entorno acogedor y lleno de personalidad que invitaba a la conversación y al descanso. No era solo uno de los bares con encanto de la zona, era una categoría en sí mismo. 
Ubicación estratégica: Para los peregrinos del Camino Primitivo, el bar estaba situado en un punto clave, ofreciendo un respiro necesario en una etapa larga y a menudo solitaria. Era una parada obligada para reponer fuerzas físicas y mentales. 
Sentimiento de comunidad: El local fomentaba la interacción entre viajeros. Las paredes, llenas de mensajes, y la disposición del espacio facilitaban que personas de diferentes nacionalidades compartieran sus experiencias, creando un fuerte sentimiento de hermandad."

Vídeo de José Manuel Boto tras la barra del bar. Una de sus apariciones estelares fue en el programa Volando voy de Jesús Calleja dedicado a Allande

José Manuel Boto y Jesús Calleja. Foto de José Manuel Boto

Dada su cercanía el presentador no dudó en acercarse a este bar, tal y como podemos ver en este enlace: https://www.cuatro.com/volandovoy/a-carta/20231002/ver-concello-allende-completo-online_18_010606681.html


Despidiéndonos, con nostalgia, de Casa Boto, compartimos el último apartado de su larga y excelente reseña en Bares, titulada El silencio de un lugar emblemático:
"Resulta difícil encontrar aspectos negativos durante su período de actividad, ya que las valoraciones rozaban la excelencia de forma consistente. Los peregrinos no buscaban allí alta cocina ni lujos, sino una experiencia auténtica, y eso es precisamente lo que encontraban. El único y más significativo punto negativo es su estado actual: el cierre permanente. 
El hecho de que este icónico bar de tapas y refugio de peregrinos ya no esté operativo es la verdadera pérdida. Para los nuevos caminantes que recorren el Camino Primitivo, la ausencia del bar de Boto representa un vacío. Se ha perdido no solo un punto de avituallamiento, sino un pilar fundamental de la experiencia en esa etapa. Las guías y los veteranos del Camino todavía lo mencionan con nostalgia, pero los nuevos viajeros no podrán vivir la experiencia de ser recibidos por José Manuel en su singular universo. La principal debilidad del modelo de negocio, su total dependencia de la figura carismática de su dueño, se ha manifestado con su cierre, dejando huérfanos a futuros peregrinos de un lugar que era pura magia y hospitalidad. 
El legado de un bar inolvidable 
el Bar José Manuel Boto no fue un negocio hostelero más. Fue la materialización de la hospitalidad asturiana y del espíritu del Camino de Santiago. Su alta valoración media de 4.6 sobre 5, basada en más de cien opiniones, es un testamento de su impacto. Aunque sus puertas ya no se abran para recibir a caminantes cansados, su historia perdura. Es un ejemplo de cómo un pequeño negocio, impulsado por la pasión y la personalidad de una sola persona, puede convertirse en una leyenda. Su recuerdo sigue siendo una parada obligatoria en la memoria de todos aquellos que tuvieron la fortuna de cruzar su umbral, tomarse algo y, sobre todo, compartir un momento con el inolvidable José Manuel Boto.

La siguiente casa, en cuya fachada figura la fecha de 1956, sería ya la última del pueblo


Aquí, al llegar a la marquesina, iríamos a la izquierda, como advierten el mojón y otras señales jacobitas


En el suelo, alguien ha pintado "4,4 KM POLA ALLANDE". Es verdad que puede ser esa distancia la correcta, pero dada la 'montaña rusa' que nos aguarda nos parecerá, al menos, el doble sin duda alguna


Y es que empieza la abrupta pero bellísima bajada al profundo valle del río Porciles, al que seguirá la subsiguiente ascensión a La Campa Chavadoira por los bosques del Prau Grande, que tenemos enfrente


Este primer trecho, pasando detrás de la casa, es de suelo duro, pero pronto este desaparecerá


Cuesta abajo, los prados de Faco, que llegan hasta el río


De frente, El Picu Corona domina el valle, cerrándolo por el sur. Este topónimo hace referencia a la parte alta y redondeada de una montaña. En algunos casos revela la existencia de hábitats castreños, pero no siempre necesariamente


El río Porciles nace en La Sierra de Fonfaraón pero relativamente alejado de aquí, al pie del Alto del Hospital, un poco más abajo del paso del Camino de los Hospitales


Como todos los de esta parte de la sierra, forma parte de la cuenca del Narcea y recorre unos nueve kilómetros de trayecto hasta unirse al Villaverde en las cercanías del pueblo de Vivente


Aquí termina el suelo duro y empieza el sendero de tierra y piedra


Bosques y prados constituyen el paisaje en nuestro entorno más inmediato en esta bajada


Prado abajo, aquella fila de árboles crece al borde de la senda. Más arriba pasa la carretera, que hace una larga y muy cerrada curva en la ladera de la montaña


El Picu Tableiros (1.077 m) y una antigua o canal minero. A sus pies nace el río Porciles y, al otro lado del monte, pasa la Ruta de los Hospitales


Dejamos de ver montañas durante unos instantes pues bajamos a la frondosa umbría. Pasamos del paisaje 'extrospectivo al introspectivo' en un momento


Los peregrinos, al pisar, han hecho un atajo en esta curva a la izquierda


Y a la izquierda dejamos la entrada a una finca y seguimos el descenso, perdiendo altura rápidamente


Bajamos en fuerte pendiente rompepiernas, pero en la dureza del Camino radica toda su belleza


Sendas murias de piedra flanquean este tramo, la de la derecha hace de pared de contención del terreno en cuesta, la de la izquierda cierra un prado


La de la derecha desaparece un poco más adelante y se hace muro de tierra



En la de la derecha vemos pintada esta flecha amarilla


Aunque no haya mayor problema de pérdida el ver una flecha amarilla en estos itinerarios cada ciertos metros evita que podamos pensar que nos hemos despistado y dejado algún desvío atrás que no hemos visto. Las señales confirman que vamos en la buena dirección


Un arroyuelo discurre e por el Camino en este tramo, donde siempre suele haber algo de agua 


La corriente de agua entra en una finca por un hueco entre las piedras de la muria, después de la cancela, y se sume regando el prado


Las piedras se cubren de musgo en estos humedales y las arboledas forman un bellísimo túnel vegetal


La senda es bastante ancha, no sabemos si es la caja caminera original o acaso fue ampliada y allanada para permitir el paso de vehículos de trabajo en las fincas, al estilo de los pequeños tractores tipo Pascualín


Y es que fincas ciertamente hay unas cuantas como estamos viendo; un poco más adelante por ejemplo, la cancela de otra


La dejamos a la derecha, aquí la caja caminera se hace un tanto más profunda


Otra entrada a esta finca que llega a la orilla del río, ya muy cercana


Helechos y musgos crecen entre las paredes terrosas en las que se encaja el Camino, siempre en fuerte descenso. Cuidémonos de tropezones o resbalones, sobre todo cuando llueve


Ver no lo vemos pero sabemos que pasa por la franja en sombra al pie de la primera fila de árboles. Este lugar se conoce como El Prau Ríu, 'prado del río'


Estamos cerca de la ribera pero todavía queda un trecho de bajada vigorosa



Bifurcación y a la izquierda, siempre en descenso. Fijémonos en el mojón que hay en medio


El sendero es recto pero ya es el último trecho bajando...


Entre ramas y troncos empezamos a ver la vega, un poco más adelante


Hermosos campos ribereños del Prau Ríu, bien regados y siempre verdes


Y al final de la bajada vemos ya el río, cruzando el Camino


Antiguamente se vadeaba caminando entre las piedras o incluso descalzándose para pasar por el agua, pero hace ya bastantes años se ha instalado una pasarela de madera


Y es que, si bien en verano no suele llevar demasiado caudal, con las lluvias y deshielos del otoño, invierno e incluso primavera el río puede llegar a desbordarse, bajando con ímpetu, con lo que cruzarlo se volvía misión azarosa por no decir peligrosa


De todas maneras, estas pasarelas que tanto facilitan el paso de ríos tienen también sus problemas


Recomendamos encarecidamente nunca apoyarse en sus barandas o pasamanos pues, como podemos comprobar aquí, suelen ceder con el paso del tiempo


Por supuesto, también las tablas del suelo tienen su riesgo, pues si no se reponen pueden ceder con el uso, y la madera, por muy tratada que esté, también se deteriora


Aquí ha desaparecido una tabla entera. Si no veis muy claro el estado de estos puentes mejor quizás vadear por donde mejor se pueda. Esperemos no obstante que cuando vengáis se hayan arreglado estos elementos


Pasado el puente, el Camino sigue recto entre dos fincas ribereñas, cerradas con muria y cuyas entradas están una frente a la otra, a cada lado de la senda...


También cuidado a pisar bien en estos escalones al bajar de la pasarela



Pasando entre las fincas empezamos a subir, al principio suavemente


Aquí hay una bifurcación, en la que iremos a la izquierda, como indica el mojón. Más allá crece el exuberante bosque


Aquí mismo ya la cuesta se hace más empinada. Todo lo que hemos bajado y más hemos de subirlo ahora, pues el Alto de San Roque está a 773 metros de altura y La Campa Chavadoira son 806, es decir, 33 metros de diferencia que se notan mucho cuesta arriba


El prado y el río, ahora a nuestra izquierda, y el denso boscaje por el que hemos bajado


En esta umbría las piedras de la muria de la izquierda, a las que nunca les da el sol, se han cubierto totalmente de musgo


Más arriba, el sol penetra entre las ramas, que filtran la luz con su celosía natural


Prestemos atención, pues un poco más arriba hay un lugar en el que es fácil despistarse


Llegando a estos árboles siempre hay un tramo de mucho barro. Por eso los peregrinos lo evitan desviándose un poco a la izquierda y pasando entre ellos


Aquí se ha hecho sendero a base de pisar, esquivando el barrizal


El sendero sigue cuesta arriba y, como la embarrada pista, sigue subiendo, pero aquí hay que dejarla para tomar un ramal que hay a la derecha. Hay un mojón pero puede pasarnos desapercibido. Por eso se ha pintado esta gran flecha amarilla en el tronco del segundo árbol


El color marrón-verdoso del mojón puede 'camuflarlo' en el barrizal, más con umbría. Aquí cruzamos la pista pasando detrás del mojón, donde está más seco


Un poco después empieza lo más duro y empinado de la subida


La cuesta, efectivamente, se vuelve muy escarpada y pronunciada, no siendo difícil resbalar en este primer tramo si el suelo está húmedo de lluvia


Por ello se han habilitado estos escalones facilitando el paso en este lugar en el que el sendero se estrecha, encajado en las paredes terrosas, cubiertas de musgo, de esta parte de la ladera


Los escalones se han deteriorado mucho. Así estaban la última vez que pasamos por aquí


Así estaban hace años, eran de piedra, tierra y madera los peldaños


En muchos sitios la madera ha desaparecido pero han quedado al descubierto, punzantes, los hierros que la clavaban en la roca. Máximo cuidado pues al pisar y a ver si, cuando vengáis, esto también se haya subsanado


A la derecha, un prado forma un claro en esta espesura


Un rebaño de vacas roxas pasta en él al borde del bosque, donde acaso la hierba esté más fresca


Atención ahora unos metros más arriba


Enlazamos con un sendero y seguimos a la derecha, subiendo por la zona de El Caleyu


Subimos todo recto en fuerte pendiente en este tramo con abundante piedra suelta


Ascendemos rápidamente, pues la abrupta cuesta no ofrece tregua


Un buen lugar para hacer un alto puede ser al llegar a este rellano, donde nos cruzamos con otro camino


El mojón nos indica ir a la derecha. Si nos fijamos, las conchas antiguas no tenían flecha, lo que podía dar lugar a error. Oficialmente y según la normativa existente la posición de la concha no implica necesariamente la dirección, simplemente identifica al Camino. La flecha amarilla es el único elemento direccional jacobita. En algún momento alguien pintó una flecha roja, ya casi borrada


Seguimos subiendo aunque da la impresión que la cuesta tiende a suavizarse


Seto y avellanos forman sendas barreras vegetales flanqueando la senda


Senda que vuelve a tener otro tramo recto en dura cuesta


El envés de las hojas de los avellanos al sol


La subida sigue directa y en recto, cobrándose su tributo en nuestro esfuerzo. Pensemos que luego todo será cuesta abajo hasta La Puela/Pola de Allande, y más 'escalonadamente'


Otro trecho con algo de pedregal, piedra suelta esparcida por el suelo


Llegamos así ahora a otro cruce


Y en él seguiremos a la derecha


Aquí el Camino es más ancho y parece haber sido allanado. Más libre de matorral y con hermosas filas de avellanos a cada lado


Dos avellanas en el suelo, con su garapiellu o membrana que las cubre


Bifurcación y a la derecha, donde el Camino hace un poco de curva a la izquierda


Porciles aparece entre las ramas, a nuestra izquierda, con sus casas extendidas por la falda del monte y, a la derecha, el Alto de San Roque


Paisajes del Prau Grande, a la derecha El Picu la Cuesta (853 m), también llamado Picu Montouto, si bien para otros este es otro situado en la misma línea de cumbres y más a la derecha, también cerrando por el sur el valle del río Porciles por El Couz, La Veiga y La Chanada la Braña, cerca del pueblo de Carcediel


En medio de Porciles Casa Boto y, a su izquierda, la bajada al valle, por donde acabamos de caminar. A la derecha El Paseo y, poco más allá, la iglesia y el Alto de San Roque, donde está Casa San Roque y, poco más allá y a la derecha, el cementerio, en la zona de Los Pruyeiros y El Carcabón. Más arriba son los prados de Las Siellas...


Altos muros de tierra y piedra separan a los lados el Camino de las fincas y del bosque


Otra de esas largas rectas en plano ascendente en las que se gana altura rápidamente pero con sudor


Pasamos junto a la entrada a otra finca; al fondo está ya la carretera, donde terminará esta larga subida desde el río


Habrá que subir un poco más, por la vereda de la carretera, hasta La Campa Chavadoira, pero ya no será una subida tan dura ni de lejos


Caminamos ahora a la sombra de un precioso castañar donde las hojas caídas mullen el suelo


Hermosa pradería a la izquierda, otro hermoso claro en el bosque


La gran claridad significa que ya salimos a la carretera


Observemos el gran desmonte efectuado en los años 2010-2011 para ensancharla


Junto al monolito señalizador está el pertinente poste con cartel que nos avisa de este tramo común con la AS-219


El de la izquierda es el trazado de la carretera vieja, caminamos por él sin necesidad de exponernos al tráfico


Como hemos dicho, la subida sigue pero ya más llevadera en esta falda este de La Pena Formiguera o El Picu'l Formigueiru


El tramo de carretera vieja llega a su final en este lugar


No hay necesidad tampoco aquí de salir a la AS-219, a la izquierda del guardarraíl los peregrinos han hecho sendero para no caminar por la carretera


Los peregrinos han hecho sendero pisando por aquí. Arriba al fondo vemos ya las casas de Chavadoira, A la izquierda El Picu Corona


A la derecha y algo separada de las demás, la primer casa es esta, al lado de otro tramo de carretera antigua y al pie del bosque


Colmenares a nuestra izquierda, en una finca al pie de la carretera


Poco más allá empezamos a ver de nuevo el valle


El hermoso valle del río Porciles a lo largo y recto hacia el este con los montes Motoutu a la izquierda y El Buñu a la derecha


El Picu Corona es el primero de la serranía de El Buñu a partir de La Campa Chavadoira. Por su falda suroccidental bajaremos enseguida hacia la capital allandesa


Por aquí sique el sendero, pasado el guardarraíl, sin tener en ningún momento de pisar asfalto


Después de una franja arbolada llegamos a un rellano, poco antes de las casas


Es otra de las antiguas curvas de la carretera vieja, que nos ofrece ahora otro excelente mirador hacia El Picu Corona y el valle


En días muy claros podremos ver, en la lejanía, la villa de Tineo/Tinéu, al pie del Picu Navariego o Brañugas, a lo lejos a la izquierda, La Curiscada, en medio de la foto, El Monte Armayán y a lo lejos, las sierras del Courío y Bixega


Llegamos a reconocer algunos pueblos por donde viene la carretera AS-217, otra de las que comunicaron las villas del occidente astur a finales del siglo XIX y que sustituyeron a los viejos caminos como, por allí, el de Mirallo que describe Rafael Lorenzo en Tineo en la senda compostelana 


Con un zoom o con prismático distinguiríamos el Campo San Roque, por donde llega a la villa el Camino de Santiago procedente de La Espina (arriba a la izquierda). Un poco más adelante todo el caso antiguo en la ladera, escalonado entre Picosdevilla y Fondosdevilla y, más allá, los bloques de pisos de los barrios 'nuevos' de El Viso y El Pascón, por donde creció la población bajo El Picu las Eras, al sur de San Roque


Sin poner el pie en el asfalto de la carretera continuamos por el sendero, que sigue en paralelo a su izquierda, mientras vemos a la derecha el camino que sube a las casas altas de Chavadoira, cercanas a las antiguas minas de oro y sus canales. Es posible que sea realmente el camino antiguo, anterior a la carretera, donde solo hay dos casas


No es casualidad que la guerra de conquista romana del territorio astur se iniciara solamente dos años después de que el emperador Augusto estableciera el oro como patrón moneda (en el 27 a. C.) y que no se escatimara en acabarla exitosamente pese a toda una década de duración oficial (terminó en el 19 a. C.)


Es más que posible pues, que el conocimiento de la existencia de estos yacimientos astures por medio de las antiguas rutas comerciales terrestres y marítimas, seguidas desde tiempos muy antiguos, fuese el factor determinante, más que otros esgrimidos como casus belli, para que se decidiera ocupar estos territorios, continuación de una veta aurífera que comienza mucho más al sur, en el Duero


"La obtención de este metal en los yacimientos auríferos en roca (yacimientos primarios) se hizo mediante complejas técnicas que exigían el desvío de ríos, arroyos, y regueros, y la construcción de una densa y compleja red de canales y depósitos que fue posible gracias a los conocimientos técnicos dejando en el paisaje huellas y cambios perfectamente visibles pasados 2000 años", leemos en la web del MOA (Museo del Oro de Asturias), sito en la tinetense población de Navelgas, y en la que se nos explican las técnicas empleadas:
"Entre las formas de extracción practicadas durante la romanización en el noroeste peninsular, destacan diferentes técnicas: 
El bateo (Aurum fluminum ramentis) o las trincheras a cielo abierto (Aurum talutium), que servían de extracción pero también como prospección o muestreo para conocer si en la zona podía haber una presencia de oro importante, como para llevar a cabo una explotación de mayor embargadura. 
Las explotaciones mayores podían dividirse a su vez dos formatos: 
AURUM AURRIGAE (Aluvión – Yacimiento secundario). Mediante aluviones a cielo abierto sobre la montaña. Ejemplo: Fana de la Freita (Allande). 
AURUM CANALICIUM (Ruina Montium – Yacimiento primario). Oro obtenido en el interior de la montaña mediante galerías y pozos subterráneos. Este es el ejemplo de Navelgas. En ambos casos, el objetivo era el derribo total o parcial de la montaña. 
Estas técnicas son conocidas con el nombre de Ruina Montium. 
El aprovechamiento utilizado en los terrenos del caso de Navelgas (roca dura), sería el siguiente: 
A través de una serie de entibos se realizaban trincheras o cuevas en la roca. A continuación vendría la aplicación del agua, que estaría embalsada en la parte superior de la montaña, y del fuego y otros elementos que se empleaban en el interior de las galerías, de manera que la fuerza de la gravedad, a la que uniría la presión del agua, que se introducía por la parte superior, conseguía desgajar la roca por completo. 
El último tramo serían los canales y zonas de lavado, y zonas de deshechos. El agua arrastraba todo el sedimento hasta el llano donde se encontraban los canales de criba y lavado, llamados “agogas”: Canales de lavado de madera en cuyo suelo se depositaban mallas vegetales destinadas a atrapar el mineral más denso, y el resto de sedimentos eran arrastrados. 
Las mallas se ponían a secar y se quemaban. El resto del material estéril se amontonaba con gran esfuerzo formando terrazas, visibles hoy en día."

En su artículo El beneficio del oro asturiano durante la romanización, publicado en La Nueva España el 30-12-2018, el erudito Doctor en Geología Manuel Gutiérrez Claverol escribe incluso que el mismo nombre de Hispania asignado por los romanos a la península Ibérica, "sustituyendo al griego de Iberia- parece tener una raíz semita con el significado de "isla/costa donde se baten o forjan metales", hecho justificado por el extendido dinamismo minero y metalúrgico que existió en el lugar desde los tiempos de los fenicios y que alcanzó altas cotas durante el imperio romano. La culminación de la anexión de Hispania por la administración romana se desarrolló mediante campañas militares, auspiciadas por el emperador Augusto en el siglo I a. C, contra las comunidades indígenas del norte peninsular (cántabros, astures y galaicos)"


Llegamos así a la primera de las dos casas de la carretera, mientras seguimos subiendo sin cesar, ahora ya a pleno sol y al lado del asfalto...


Ha sido restaurada, tal y como vemos pasando ante su fachada orientada a la carretera


Y ahí tenemos el alto de La Campa Chavadoira, al que seguimos subiendo sin exponernos al tráfico


La senda avanza a buen seguro a la izquierda del guardarraíl, en el que vemos pintada una flecha amarilla


Esta casa, de tres plantas, es la última de Chavadoira en el Camino, las demás, como dijimos, están más arriba, por donde pasa el que parece fue el camino antiguo, como comentábamos también, el cual baja a la carretera en el mismo alto


Frente a ella hay un rellano  deliciosamente ajardinado. Fijémonos en el almacén de leña a la izquierda. En la fachada una pequeña placa pone la fecha de 1935, que suponemos sería la del año de construcción


La Campa Chavadoira tiene su nombre por el gran campo que hay en su cima, un collado entre las sierras de Fonfaraón y El Buñu, paso y frontera natural tinetense-allandesa


Justo aquí, donde empieza el Camino su última cuesta, pasamos por otra de las curvas eliminadas de la carretera vieja. Como en las anteriores, además de ofrecernos un margen de seguridad respecto a la carretera actual, es un excelente promontorio para contemplar el paisaje, ya prácticamente en la cima y acabando la cuesta


A la izquierda, una espléndida vista del valle de Porciles, con el pueblo a lo lejos, en la falda de La Cabanona y, a su derecha, el Alto de San Roque con los picos de La Cuesta, La Texera y Montoutu y las casas de Carcediel en sus faldas


Una hermosa vista de Chavadoira, la última aldea tinetense en el Camino de Santiago


Y allí arriba, El Picu Tableiros, por cuya vertiente norte pasa la Ruta de los Hospitales


Es un buen lugar para despedirse de las tierras tinetenses contemplando el valle de Porciles, su parroquia más occidental en el camino que va a la capital allandesa


Prados y bosques de El Rozón, en la falda del Picu Corona


Siguiendo esta franja de carretera antigua llegamos al Alto Chavadoira. Fijémonos en el gran paredón vertical de tierra de la derecha, resultante del ensanche y desplazamiento de la nueva


Pronto divisaremos otros paisajes de otro valle y otros montes de otro concejo asturiano



Pasamos el letrero que señala que estamos a 808 metros de altura. Según el mapa en este lugar entramos en el concejo de Allande


A la derecha, como hemos dicho, sale a la carretera en el mismo alto el camino que comunica con las casas de la zona alta de Chavadoira


A lo lejos el Alto de Chanas (796 m), El Pasadeiro (881 m) y El Picu la Rasa (909 m), en La Sierra los Llagos, que cierran por el sur el valle del río Nisón, a donde vamos a bajar ahora


La AS-219 se cruza aquí con la carretera local a La Corcolina y La Cueta, cerca del Campo la Veiga


De frente, un mojón junto a un panel con mapa explicativo de la etapa nos indica bajar por la falda occidental del Picu Corona hacia el valle, pasando antes por el pueblo de Ferróy. A nuestra derecha, la AS-219 lo hará por las faldas de La Sierra de Fonfaraón. Tanto ella como el Camino llegan a La Puela/Pola de Allande, pero por diferente lugar...











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