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domingo, 9 de marzo de 2014

CAMINO DE LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO (GALICIA): MEMORIA DE LA ANTIGUA BRETAÑA GALLEGA

Catedral de Mondoñedo

El Camino Norte de Santiago se dirige al centro histórico de Mondoñedo viniendo del barrio de San Lázaro a la rúa de Santo Antonio, pasando junto a este cruceiro al comienzo de la calle


La rúa de Santo Antón es una larga recta que pasa primeramente junto a unas naves y silos


Si bien junto a campos y praderías, la acera y las farolas delatan que nos acercamos a un entorno netamente urbano


A la izquierda Viñas de Veiga, uno de los barrios de más reciente construcción de Mondoñedo, edificios de pisos en la vega del río Valiñadares, afluente del Masma, donde está el polideportivo


Aquí está el cruce del acceso al barrio: nosotros continuamos de frente



A partir de aquí hay ya aceras a ambos lados: a la izquierda es el valle del Valiñadares, de frente los altos de Angüín (285 m) y a la derecha a lo lejos A Pena da Roca (758 m)


A nuestra izquierda el Monte Padornelo (618 m). A la derecha vemos uno de los viaductos de la Autovía del Cantábrico en la ruta del Alto da Xesta. Bajo él baja, viniendo de Lindín, el otro camino oficial, el que ha entrado en Galicia por Trabada. Se unirá a este en la Praza da Catedral de Mondoñedo... pero a la vez, en el mismo lugar, el camino vuelve a hacerse dos: uno subirá al Alto da Xesta por Maariz y Lousada, sobre el valle del Valiñadares, y otro seguirá por el valle del Rego de Cesures, al otro lado de la Pena da Roca, subiendo por A Infesta


A nuestra derecha la Estación de Autobuses


Al fondo los altos de A Atalaia (529 m) y Costa Vella (359 m)


Al fondo, apenas lo vemos aún, está el barrio de Os Muíños, barrio tradicionalmente artesano, que suministraba a la que fue, hasta las reformas administrativas de 1833, una de las capitales de las siete provincias del desaparecido Reino de Galicia


El casco histórico está antes nosotros, pero casi oculto por las fragas de arbolado autóctono que crecen en este lugar, junto con alguna palmera, frutales, y árboles ornamentales


Destaca sobre estos campos la iglesia parroquial de Santiago, con su ábside y torre-campanario, llamada Igrexa Nova por ser la única "nueva", en comparación con la catedral, que existe en el casco histórico. Fue mandada construir en 1890 por el obispo Fernández de Castro para que la parroquia de Santiago tuviese su propio templo parroquial, La consagración no tuvo lugar hasta 10 años después al pararse los trabajos por falta de presupuesto. Es de estilo neogótico


A la izquierda prados



Casas labregas y huertas


Ahora sí vemos mejor el corazón de Mondoñedo: al fondo el núcleo histórico alrededor de la catedral. Si nos fijamos veremos como asoman sus dos torres sobre los tejados


Atentos a la bifurcación de calles que tenemos enfrente


Si vamos por la izquierda crucemos a la acera de la derecha en este paso de peatones


Cruzamos la Avenida Bos Aires...


Y siguiendo las conchas y flechas tomamos la rúa Camiño Norte


Os Muínos, por donde viene bajando de Lindín el otro camino, está a nuestra izquierda ahora. Seguimos subiendo aceras arriba


Allí queda la capilla de Santo Antonio.


La capilla, mirando al Camino, se encuentra en una quinta particular


Avanzamos hacia el centro urbano


Pasamos junto a la Torre da Luz...


Rúa do Camiño Norte, rúa dedicada al Camino. Seguimos subiendo cuesta adelante


Tras los edificios al fondo de la Avendida Bos Aires (LU-157), está el barrio de Os Muíños, barrio de antiguos ferreiros y carpinteiros, molinos (de ahí su nombre), alfareros y tahonas. Si nos hospedamos en Mondoñedo es un lugar muy interesante de conocer y visitar, así como su Ponte do Pasatempo. Monte arriba, por San Queitano, sale de la ciudad el camino, ahora calificado de complementario, que sube a Maariz


Más arriba de Os Muíños A Fabega, por donde baja el camino desde Lindín. Entre los montes viene el río Valiñadares


No nos desviemos, sigamos por la acera calle arriba


Volvemos a ver Santiago A Nova...


Y así vamos entrando en el centro urbano de Mondoñedo, el casco histórico


Confluimos con otra rúa y seguimos adelante



Un poco más allá de las casas de enfrente se conserva un lienzo de las antiguas murallas de Mondoñedo, su origen es bajomedieval (siglo XIV), rodeaba el núcleo urbano como defensa, pero también como protección de fueros y aranceles controlando el paso de gentes y mercancías, aislando la ciudad en tiempos de peste. Con el paso del tiempo quedó obsoleta y, como aconteció tantas veces, fue aprovechada como cantera pública. Andado el tiempo también eran un símbolo del Antiguo Régimen


A la izquierda toda la avenida hacia Os Muíños


Ya estamos en la rúa Casas Novas



Una de las coquetas callejuelas del casco histórico de Mondoñedo


Placa de la calle


En esta zona estaría en las antiguas murallas la Porta do Perexil


Apenas pasan coches, no es una rúa peatonal exactamente pero el adoquinado hace que no pasen a velocidad. Estemos atentos no obstante al paso de vehículos


A partir de aquí, confluencia con la rúa da Ponte, es la rúa Pardo de Cela


El mariscal Pedro Pardo de Cela es una figura fundamental en la historia de Mondoñedo y de Galicia, noble gallego que en la baja Edad Media tuvo serias diferencias con los Reyes Católicos, lo que le llevaría a ser asediado en su castillo, traicionado por sus fieles, y posteriormente ejecutado, tanto él como de su hijo Pedro, en los primeros días de octubre de 1483 en la misma Praza da Catedral de Mondoñedo

Es en ese momento cuando su mujer Isabel de Castro, que era prima de Isabel I, traía al galope con su séquito el papel con la firma del indulto real, pero fue parada aposta en la Ponte do Pasatempo (el camino que baja de Lindín a Os Muíños, por unos clérigos que, buscando cualquier excusa, le hicieron perder el tiempo justo mientras se efectuaban las decapitaciones. Desde entonces, ese antiguo puente del barrio de Os Muiños, llamado A Ponte dos Ruzos, empezó a ser conocido como Ponte do Pasatempo


Según nos adentramos en Mondoñedo lo hacemos también en su historia, caminamos ahora entre estos altos muros


Y este es el edificio de la Axencia Agraria. La tradición quiere ver en esta rúa el lugar donde tenía casa, o una de sus casas, el mariscal Pardo de Cela, señor feudal nacido en Betanzos en 1425 cuyos dominios en esta comarca le vinieron como dote en su boda en 1441 con Isabel de Castro la hija del primer conde de Lemos, ya que su tío, Pedro Enríquez, era obispo y señor de Mondoñedo, dueño de extensos territorios, de los que dio a Pardo de Cela, merino de la Casa de Lemos, la mayor parte, incluyendo castillos como el reconstruido de Frouxeira


En 1445, fallecido el obispo, se asienta en Viveiro y llega a ser su alcalde. Logrando en 1474 el título de mariscal pero dos años después es destituido por los Reyes Católicos, expulsado en 1478 y, ante las cartas de los reyes a que no sea acogido en Mondoñedo ni Ortigueira, se refugia en su castillo de Frouxeira, resistiendo con "los otros Pedros", Pedro de Bolaño y Pedro de Miranda, derrotando a las tropas castellanas de Fernando de Acuña y Luis de Mudarra llegadas en 1480 para someterle


No está muy clara la razón de este enfrentamiento, tradicionalmente se asumía que ante las disputas al trono entre Isabel I y Juana la Beltraneja (su mujer era prima de ambas), había tomado partido por la segunda, pero ante la aparición recientemente del testamento de Pardo de Cela se ve que fue realmente partidario de Isabel, pero el problema no está en absoluto claro. Se sospecha que ante la paz entre España y Portugal en esa guerra dinástica Isabel y Fernando temiesen que el mariscal estaba conspirando, de ahí esas medidas tan drásticas


No le faltaban enemigos a Pardo de Cela, algunos especialmente poderosos, los obispos mindonienses sucesores de su tío: Pedro Arias Vaamonde, Alfonso de Segura, Alfonso Vázquez de Acuña y Fadrique de Guzmán, siempre quisieron recuperar las posesiones entregadas como dote, por lo que plantearon pleito fallado a su favor, ordenando el corregidor de Mondoñedo su devolución, a lo que el mariscal se negó. En su favor planteaba que su tío tenía dos tipos de posesiones, las patrimoniales personales que pertenecían a la familia de su mujer, y los de las rentas del obispado, así la dote de las tierras formaría parte de bienes heredados legalmente. No obstante y al negarse a dárselos al obispo fue juzgado en rebeldía y condenado a muerte. Fernando el Católico llegaría a contratar al mercenario francés Luis Mudarra y sus 300 jinetes


Y en A Frouxeira, fortaleza inexpugnable, sería asediado luengo tiempo Pardo de Cela, y Fernando de Acuña, tras año y medio de combates, se quejaría diciendo...

"harto tenía que hacer porque tenía cercado a Pedro Pardo en Peña Frouseira"

Al no poder tomar el castillo las tropas castellanas se confabuló una traición por parte de los "23 criados que defendían  la fortaleza", señalándose en los cantares de gesta el nombre de Cofano do Valedouro como el líder traidor:

"Destes fora Capitán
o Cofano de Valedouro
Que ainda anque fora un mouro
Non me deran mais afán"

El mariscal sería así apresado fuera del castillo, el 23 de septiembre de 1483, en la casa de Fonsa Yáñez en Castrodouro (actual concello de Alfoz), siendo llevado preso a Mondoñedo, donde según sentencia de ser "cruel y poderoso", será decapitado en la Praza da Catedral diez días después junto con su hijo Pedro, mientras el castillo era derruído hasta sus cimientos, naciendo enseguida cantares narrando su gesta, interpretados por bardos, rapsodas y juglares, en ferias y mercados, como el Pranto da Frouseira, naciendo la leyenda

"A min chaman toda Mira
Señora do gran tesouro,
Por estrela esclarecida
xago neste Valedouro"

"De min triste Frouseyra
Que por Treycon foy vendida
Derribada na ribeyra
Ce jamais se veo vencida"


Los bienes le fueron confiscados pero más tarde pasaron por devolución a su viuda y así, unos años más tarde, su sobrino Pedro Pardo de Cabarcos vendió algunas posesiones para, con los 2.000 maravedís de las ganancias, ayudar a los Reyes Católicos en la Guerra de Granada


Y así, paso a paso por la rúa del mariscal, vemos, ya al fondo, los primeros edificios de la Praza da Catedral, donde fue decapitado


Nobles edificios de viviendas. El casco histórico de Mondoñedo está declarado Conjunto Histórico Artistico y Bien de Interés Cultural


Hay casas de diferentes épocas y estilos, algunas de ellas del siglo XVI


Muchos edificios han sido bellamente restaurados


La calle ya es llana y se alarga, recta, hacia la plaza catedralicia


Es una rúa relativamente estrecha, como corresponde a las de las zonas antiguas de las poblaciones con mucha historia


Soberbias fachadas de piedra


También hay algunas fachadas y solares pendientes de arreglo


Alta casa de luminosas galerías



Más galerías, alguna ocupando casi toda la fachada


El sol se refleja en los cristales


De frente casa porticada con columnas


La maravillosa Praza da Catedral de Mondoñedo, con sus largas filas de edificios porticados en torno a ella, con hostelería, tiendas, comercios. El corazón de la ciudad


Y la grandiosa catedral, Catedral Basílica da Asunción, una de las sedes espiscopales de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol junto con la concatedral de Ferrol, llamada "la catedral arrodillada" por sus perfectas proporciones y pequeña altura. Es Monumento Nacional desde 1902 y basílica desde 1959 por bula del Papa Juan XXIII. Dentro de la declaración de los Caminos del Norte como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como bien de especial interés. Mondoñedo ya figura en el Codex Calixtinus (s. XII) como una de las ciudades por las que pasa el Camino de Santiago


Ahora es necesaria una explicación: a esta plaza llega la otra ruta del Camino Norte procedente de Asturias desde Tol, que por Lantoira y Seares llega a Vegadeo/A Veiga y pasa a Galicia en Abres por el puente sobre la ría de este nombre, recorre Trabada y O Val de Lourenzá para entrar en Mondoñedo subiendo a Lindín y de Lindín bajar hasta aquí


Pero ahora, a la vez, la ruta se divide en dos: aquí mismo vemos las señales del ahora camino oficial que se dirige a A Infesta, mientras plaza adelante va el ahora llamado camino complementario que va a Maariz para por Lousada subir al Alto da Xesta. Ambos se reúnen a la entrada de Gontán, concello de Abadín, ya en la Terra Chá


Para más información, al pie de la primera torre de la catedral, un gran panel con un mapa orientativo, nos lo explicará gráficamente


Aquí vemos tres trazos azules en el mapa del casco urbano: el de la izquierda es el camino oficial que viene de Ribadeo tras salir de Asturias por A Ponte dos Santos (antes los peregrinos de antaño pasaban en lancha) por Vilanova de Lourenzá, el de arriba es el otro camino oificial que ha entrado en Galicia Eo arriba, en Ría de Abres, concello de Trabada, empleado desde tiempo inmemorial al no exponerse los romeros y viajeros de antaño a las corrientes del estuario ni al pago de pasaje, máxime aún cuando en los tiempos más remotos las poblaciones de Ribadeo, Castropol, o Figueras/As Figueiras apenas existían, antes de la fundación de las polas en la baja Edad Media, cuando estas crecieron y regularizaron las comunicaciones fluviales, fundándose los primeros centros asistenciales para los peregrinos


Ambas confluen en esta Praza da Catedral pero a la derecha salen otros dos caminos, uno de azul, el actualmente considerado camino oficial, en azul, abajo, que sube hacia A Alameda por el antiguo Hospital de San Pablo y San Lázaro y el santuario de Nosa Señora dos Remedios. Y otro, con puntitos verdes, por arriba, es ahora considerado camino complementario pese a que durante décadas fue el oficial


En este otro mapa vemos que el camino oficial es unos seis kilómetros más corto... aunque más duro. Primeramente sale de Mondoñedo por el valle del Rego de Cesures y casi al final, en A Infesta, sube directo y en larga cuesta hacia las inmediaciones del Monte do Pico, una travesía por buenas pistas y bien señalizadas pero parajes totalmente despoblados, comienzo de la famosa Terra Chá, hasta enlazar con el camino complementario a la entrada de Gontán, concello de Abadín, donde hay albergue público, además de, en Abadín capital, a unos cientos de metros, con albergues privados y pensiones

 Por contra el camino complementario, el más empleado de siempre, si bien es más largo no tiene tanta subida, si bien asciende algo más escalonadamente y, cuestión importante, coincide un buen tramo con una carretera local, por lo que es más transitado por romeros y vecinos ya que, no lejos aún de Mondoñedo, en Maariz, está el albergue de O Bisonte de Maariz, toda una institución en la ruta. Más recientemente abrió sus puertas el Albergue de la Naturaleza en O Vilar, un poco más allá. Luego, al final del valle del Valiñadares, esta ruta sube, aquí sí con un repecho fuerte, desde Lousada al Alto da Xesta, pasando cerca del santuario de San Martiño de Galgao. Así entrará en el concello de Abadín, cruzará la N-634 en A Xesta para dirigirse por los campos de A Terra Chá, a Gontán y Abadín, donde se une con el otro


Independientemente de que vayamos por donde vayamos, vamos a visitar la catedral de Mondoñedo, que comenzó a construirse en 1219, al principio en estilo románico cisterciense, sobre todo en su portada principal que mira a la plaza y atrás en su ábside mayor. Fue consagrada por el obispo Martín en 1246  y la obra se acabaría entre los siglos XIII y XIV, floreciendo ya el gótico, representado aquí en el exterior por el gran rosetón de esta fachada oeste, datado en el siglo XIV, pero también en el crucero y sacristía


La portada, el románico, y el rosetón, el gótico


Ya en el siglo XVI hubo una reconstrucción tras quedar destruida en un incendio, y en ella se aprovechó para ampliar su planta catedralicia, así como construir en el interior la girola en torno al altar. En el siglo XVIII se levantan las dos grandes torres barrocas

Con el obispo Muñoz y Salcedo (1705-1728) se culminan estros trabajos dándole a la catedral su aspecto actual, con trazas románicas, góticas y barrocas, siendo su planta de cruz latina con tres naves, crucero y tres ábsides en la cabecera. De todas maneras, el establecimiento aquí de una sede episcopal en 1219 forma parte de un apasionante proceso histórico que se viene forjando desde unos siglos más atrás


En el siglo VI numerosos bretones, pueblo celta de la actual Gran Bretaña, se asentaron al norte de la actual provincia de Lugo y oeste de Asturias. Escapaban de las invasiones de anglos y sajones producidas tras la desaparición del Imperio Romano y, al igual que hicieron en la actual Breizh (Bretaña francesa), iniciaron una nueva vida en tierras de pueblos amigos con los que ya había relación directa por mar desde tiempo inmemorial

 Fundaron una Diócesis de Britonia, que regularía su administración tanto en lo religioso como en lo civil, la cual vendría a extenderse más o menos por su territorio de implantación, a lo largo de la franja entre las actuales poblaciones de Ferrol (Galicia) y Navia (Asturias). Su sede estaría en la actual Bretoña, en A Pastoriza, unos kilómetros al sur de Mondoñedo, y mantendría buenas relaciones con los suevos que dominaban entonces el noroeste peninsular, los cuales tenían su sede en Dumio (Braga, actual Portugal), y por lo tanto citados en el Parroquial Suevo y en el Concilio de Lugo (año 569), definiendo su territorio y nombrando a su obispo Mailoc


Tras los suevos los visigodos se harían con el poder en estos lugares de la antigua Gallaecia, siguiendo Britonia representada en los Concilios de Toledo, capital goda. La invasión musulmana provocaría un cambio de sedes, pues el obispado de Dumio o Dume se trasladaría más al norte, a la costa, al lugar de Mendunieto, en Foz, Mariña Lucense, fundándose la Basílica de San Martín de Mondoñedo, todo ello alrededor del año 866

Unos cien años después será la sede de Bretoña la que se traslade también a ese lugar al ser destruida por las incursiones vikingas, siendo a partir de entonces sede episcopal doble, dumiense y britona, justo en el sitio en el que ya existía un monasterio anterior, denominado Maximo

 Aquel nuevo templo de San Martín o San Martiño de Mondoñedo, regido por un obispo-abad, como el antiguo de Santa María de Bretoña, seguía el modelo religioso-administrativo de las comunidades cristianas bretonas. Sería una de las más antiguas catedrales de España. Destacan en muchos de sus ornamentos labrados las embarcaciones, testimonio de su espíritu navegante y de la forma como llegaron a estas tierras buscando nuevo acomodo y vida, no faltando quienes ven en ello una relación con numerosas tradiciones galaicas de gentes y evangelizadores venidos del mar, como el propio Santiago y todo lo relacionado con las barcas de piedra de la tradición xacobea. Además, al tener su origen en las oleadas britonas del siglo VI, esta fundación será calificada como la primer catedral del sur de Europa.


Andado el tiempo los poderosos abades de Mondoñedo llegaron también a ocupar importantes cargos en la floreciente catedral de León, llegando a preferir establecer allí su residencia y descuidando gravemente su propia diócesis, lo que provocó que los monjes del monasterio relajasen sus votos y llevasen vida licenciosa

La solución a aquel estado de cosas fue drástica, en el año 1112 por la reina Urraca I ordenaría trasladar la sede episcopal desde Foz aquí, un lugar llamado entonces Val de Brea o Vallibria, que cambiaría su topónimo por el de Mondoñedo en recuerdo a la antigua sede. Seguidamente los monjes de San Martiño serán sustituidos por canónigos regulares de San Agustín según mandato de Roma. Mientras, la parte oriental de la vieja Britonia pasaría definitivamente al obispado de Oviedo


En 1165 Alfonso VII otorga a Mondoñedo el rango de ciudad así, andando el tiempo, la nueva sede episcopal necesitaría un gran templo que estuviese acordes con su estatus, y esto motivaría que en el año 1219 se comenzase a construir la actual catedral pues, tras un cambio momentáneo de la sede del obispado a Ribadeo entre 1182 y 1230 para favorecer su crecimiento urbano, esta sede volvería a Mondoñedo



Y de esa primera época es la soberbia portada románica de tres arcos de medio punto que descansan sobre otras tantas columnas a cada lado con sus basas, fustes y capiteles, muy escasamente labrados según el gusto sobrio del císter


Son los capiteles de esta portada los que muestran más simbología. Estos son los de la izquierda: los de los lado de tema vegetal, en medio dos aves con cabeza humana, que podrían representar las almas


En la mitología clásica existen no solo las sirenas de cola de pez sino también sirenas-ave, las cuales eran las encargadas de transportar las almas al hades o inframundo. Revela ser una cristianización de un simbolismo mucho más antiguo


Los de la derecha representan también símbolos e interesantes escenas


El más pegado a la puerta una serie de nudos o entrelazos, símbolo decorativo de lo que en origen podría ser representación de lo eterno y lo infinito


Dos leones enfrentados podrían representar a la ira o a la lucha. Fijémonos en el sogueado abajo


Muy clara y expresiva es la escena del Nuevo Testamento en la que Jesús lava los pies de sus discípulos



.Arriba, en el tímpano, espacio entre los arcos fue pintada en el siglo XVIII una Inmaculada. Más arriba sigue impresionándonos el rosetón gótico



Este gran rosetón tiene cinco metros de diámetro


De las dos torres barrocas la de la derecha, la del reloj sobresale de la fachada medio metro más que la de la izquierda, donde está la torre medieval original, oculta por la gran reforma barroca y, en la parte de arriba, las nueve campanas catedralicias, la principal A Paula, en honor de la discípula de San Jerónimo, representado como vamos a ver en la fachada de la torre, más abajo, sobre un ventanal a la izquierda de la portada románica y el rosetón


Allí está San Jerónimo


San Jerónimo con los hábitos de su Orden y con el león al que según la tradición curó en el desierto de una espina clavada, haciéndose su compañero



A la derecha de la portada otro gran ventanal con ángeles y filigranas y sobre él otro santo


La parrilla identifica a San Lorenzo


Blasón episcopal


En lo alto hay una imagen de la Virgen de la Asunción coronada, patrona de la catedral y arriba San Rosendo, patrón de Mondoñedo


La Asunción, que parece surgir entre ángeles y nubes...


San Rosendo, con su mitra y báculo, santo nacido en Sao Miguel do Couto, ciudad de San Tirso y distrito de Oporto (en el actual Portugal), el 26 de noviembre de 907, bautizado como Rudesindus Gutierri, hijo de Gutierre Menéndez, hombre de confianza del rey Ordoño II y miembro de una familia muy vinculada a los monarcas, tanto es así que Rosendo era primo hermano de los reyes Ramiro II de León, Sancho Ordóñez de Galicia Alfonso IV de León y del conde Osorio Gutiérrez el Conde Santo, del que tanto hablamos cuando visitábamos el monasterio de San Salvador de Lourenzá. Su madre Ilduara Erizera hija del conde de Lugo Ero Fernández. Tenía Rosendo dos hermanas, Adosinda y Hermesinda, y otros tantos hermanos, Munio y Froila

El nacimiento del santo está rodeado de leyendas poco demostrables históricamente, pero que hablan de milagros y prodigios ya en su gestación, por lo que su padre, agradecido, fundó varias iglesias y conventos. Gran parte de su biografía tiene puntos oscuros y no se sabe mucho con seguridad a ciencia cierta

Según parece muy joven vino a estudiar a Mondoñedo, donde su tío Sabarico, que lo había bautizado, era obispo. Con solo 12 años ya aparece suscribiendo, con otros nobles de confianza un documento, de Ordoño II a la Iglesia leonesa. Luego estuvo, en un monasterio benedictino, no se sabe dónde ni cuanto tiempo. Incluso pudo llegar a abad del de San Salvador y Santa Cruz de Portomarín. Allí seguía estudiando y allí le llegó la noticia de su nombramiento como obispo de Mondoñedo sucediendo a su tío Sabarico

Al llegar a Mondoñedo se encontró con numerosas rencillas y disputas entre clérigos, vecinos, nobles... y para acabar con ellas realizó una gran labor apaciguando ánimos, conservándose documentos de esta labor, tranquilizando a los abades de la comarca, dirimiendo disputas, y fundando monasterios e iglesias, además de aconsejando a los reyes, todo ello ayudado por sus padres


Impulsa el monacato con esta labor fundadora dentro del contexto de expansión del reino en el siglo X, restauró varias diócesis suevas y extendió la Regla de San Benito. En 936 funda el monasterio de Celanova (Ourense), donde llegaría a ser prior, pues añoraba el recogimiento monacal. Allí amplió su influencia con donaciones de nobles y campesinos libres y fomentó el arte prerrománico nacido en Asturias en las nuevas fundaciones que hacía en Galicia

Influiría también en la lucha por el trono entre Ordoño IV y Sancho I, ambos coronados en Santiago de Compostela, apoyados por diferentes facciones de la nobleza galaica. Sería por los monarcas nombrado Virrey de Galicia en un momento de peligrosas conspiraciones por parte de su propia familia, los Menéndez, y lideró la resistencia contra los normandos, como la invasión de Gunderedo del 968 y contra las incursiones desde Al-Andalus

Llegaría a ostentar un tiempo el obispado de Iria Flavia, se haría cargo del faro brecancio, la Torre de Hércules, dentro del sistema defensivo gallego. Sancho I el Craso le nombró administrador de la diócesis de Iria-Santiago pero tras el envenenamiento del rey en Castrelo de Miño (Ourense), se retira definitivamente a su monasterio de Celanova, donde fallece en 977, siendo enterrado en un ataúd de ciprés dentro de un sarcófago de piedra

 En 1196 es canonizado por el Papa Celestino III. En 1601 sus restos son depositados en una urna de plata venerada en ese convento. Se conservan de él lo que se tienen por su mitra y báculo, además de un anillo de origen romano en cuya piedra está tallado Júpiter


Volviendo al exterior, al lado de la catedral y paso del camino que se dirige a Maariz, está el Pazo Episcopal (s. XVIII), que ostenta el grandioso blasón del Obispo Riomol y Quiroga


El majestuoso escudo, entre los balcones


El otro camino, y ruta al Albergue de Mondoñedo sigue por la parte norte de la plaza, donde está el monumento a Álvaro Cunqueiro, del que hablaremos en otra de las entradas de este blog


Nosotros ahora vamos a acceder al interior


Gran nave central. Es templo de tres naves con bóveda de crucería. En origen tuvo tres ábsides semiculares al fondo, en los altares.


Arriba, a los lados de esta nave mayor, están los monumentales órganos. Estos son del siglo XVIII, encargados por el obispo Muñoz y Salcedo a Manuel de la Villa Elizondo, organero de la ciudad de Salamanca, mientras el artista mindoniense Bernabé Seares hacía sus cajas en estilo barroco. No obstante sabemos que ya en la Edad Media había aquí órgano, que había sido sometido por su mal estado a una profunda reconstrucción en el siglo XVI


Bajo los órganos están las pinturas góticas, de finales del siglo XV o primeros del XVI, que antes estaban en los muros exteriores del desaparecido coro situado hasta los años 60 unos metros más adelante, ante el altar



. A la derecha las pinturas con las escenas del Martirio de los inocentes


En ellas se representan mujeres y soldados vistiendo atuendos propios de la época en la que fue pintada


Arriba asoma el episodio de la Huida a Egipto


A la izquierda según caminamos hacia el altar son escenas de la vida de San Pedro: arriba a la izquierda recibe de Jesús las llaves del Cielo, a la derecha resucita a Santa Tabitas. Abajo a la izquierda es la escena de su liberación de prisión por un Ángel. A la derecha no parece ser su crucifixión, pues ni se representa boca abajo ni con barba, tal vez sea una representación de la persecución a la comunidad cristiana que motivó su regreso a Roma cuando salía de la ciudad por la Vía Apia y se produjo la escena del ¿Qvo vadis Domine?




Ahora desde aquí, mirando hacia la portada por la que hemos entrado, contemplamos la gran vidriera del rosetón



Esa vidriera conserva el círculo central original de un rosetón románico anterior con la figura del Salvador




Las demás vidrieras existentes se rehicieron en el siglo XIX basándose en las medievales, representan a San José, a San Antonio Abad, a los Evangelistas, o dibujos geométricos y temas vegetales



Llegamos así a la capilla mayor, transformada respecto a la original pero que conserva los cinco ventanales de arquitectura cisterciense. El monumental retablo barroco rococó es obra de 1769 de Francisco Terán y las imágenes del mindoniense Antonio de Castro y de los lucenses Baamonde y Riobó

En el primer cuerpo vemos las tallas de San Rosendo y San Martín Dumiense, así como en medio un expositor octogonal mostrando ángeles que ascienden con la Virgen en  brazos en una escena que sigue en el segundo cuerpo, con la Asunción de la Virgen, patrona catedralicia, recibida por la Santísima Trinidad

El retablo tiene a los lados alegorías de la Fe y la Caridad, así como arriba los medallones de San José (izquierda) y San Joaquin y Santa Ana (derecha)

Las pinturas de la capilla mayor son también de Francisco Terán

La bóveda tiene buenas pinturas del mismo autor, con cuatro escenas del Antiguo Testamento


En los años 60 el coro renacentista aquí ubicado se trasladó y los 59 sitiales de su sillería se dividieron entre la parte izquierda del crucero y el presbierio




Pasamos ahora a la girola en torno a la capilla mayor


En esta girola la capilla del Santísimo Sacramento es conocida popularmente como de la Virgen Inglesa o de Nuestra Señora la Grande, es de estilo gótico (s. XIV) que delata claramente su traza ojival. Esta originariamente abierta al antiguo claustro medieval

Se conserva en ella una virgen gótica procedente de Inglaterra, de ahí el nombre de la capilla, obra del siglo XV y que tal vez provenga de la catedral de Santiago de Londres y sería traída a Galicia tras el triunfo del anglicanismo gracias al comerciante británico John Hutton, residente en Viveiro

La capilla del Ecce Homo era antaño de la Soledad, dotada en 1666 por el capitán Pedro Pardo Taboada y su esposa Catalina de Vivero y Navia y Villamil. Actualmente tiene un retablo de cuatro columnas jaspeado y dorado, y donde antes estuvo una imagen de la Dolorosa, hay otra del Ecce Homo, del siglo XVIII. Dabajo sí hay una Dolorosa, en urna de cistal, del siglo XVII y, a los lados, las figuras de San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier

La capilla de la Inmaculada es una fundación de Álvaro Pérez Osorio y Rengifo y su mujer María, que era marquesa de Miranda, que aquí tienen su sepulcro. El retablo es estilo plateresco, dorado, de tres cuerpos. En su banco hay representaciones de la Santa Cena, la Resurrección y el Nacimiento

En el primer cuerpo del retablo tenemos las imágenes de San Sebastián (s. XVIII), Santa Catalina (s. XVI) y Santa Ana con la Virgen Niña del siglo XV traída de Inglaterra durante las persecuciones religiosas. En el segundo cuerpo estála Inmaculada (s. XVII) y a los lados Santa Bárbara y un Apóstol. En el tercer cuerpo una hornacina con un Cristo y un frontón curvo con el Padre Eterno

Otra capilla, la del Cristo de la Buena Muerte, fue fundación de Antolín de Estrada, regidor de Mondoñedo, y su esposa María de Losada, cuenta con retablo neoclásico de fines del siglo XVIII y es de un solo cuerpo con cuatro columnas en la que se representa a Cristo crucificado y a los lados imágenes de la Virgen, San Juan y la Verónica. Un medallón de San Pedro con las llaves remata el retablo



El retablo de San Francisco de Asís es renacentista, de un solo cuerpo con hornacina, dos columnas y frontón triangular. Hay una escultura del santo y sobre el frontón un medallón con un relieve de la traslación de Santiago a Galicia llevado por ángeles. A los lados del retablo los bustos de San Pedro y San Pablo, de final del siglo XVIII



Dos esculturas a los lados muestran a Santiago Peregrino y a San Roque, también del XVIII



 Salimos ahora al claustro...


El claustro catedralicio es fruto de las reformas del siglo XVII del cántabro Diego Ibáñez Pacheco, a quien el obispo Diego Ibáñez Pacheco contrató en 1636 para hacerlo, acabando las obras en 1341



Se trata de un claustro de estilo eminentemente clásico, hecho en piedra de granito, de un solo piso y forma cuadrada con galerías abiertas al patio que muestran veinte arcos de medio punto sostenidos sobre columnas dóricas y medias cañas entre ellos. Arriba presentan remate con bolas



Este claustro, donde se sabe descansaban los peregrinos, se hizo sustituyendo a otro anterior gótico (siglo XV) del que se conserva el cruceiro



A un lado se representa a Cristo crucificado



Y al otro la Asunción de la Virgen



En uno de los muros vemos la lápida que conmemora del Papa Juan XXIII, siendo cardenal patriarca de Venecia, Angelo Guisppe Roncalli, que visitó esta catedral el 22 de agosto de 1954 camino de Compostela



También podemos visitar en la catedral el Museo Catedralicio y Diocesano de Mondoñedo, inaugurado en 1969



Esta primera sala ocupa la que fue la capilla de San Ignacio de Loyola, de la que se conserva su retablo rococó dorado y jaspeado con una talla de la Inmaculada del siglo XVII en su hornacina, así como a los lados de San Pedro y de San Pablo



Aquí está la famosa colección de zapatos episcopales bordados en seda y oro empleados por los obispos de antaño en las liturgias solemnes. Los más antiguos son del siglo XVIII




En el centro una arqueta eucarística hispano-filipina de finales del siglo XVII, donación de un mindoniense que la mandó traer de aquellas islas

En las vitrinas ropas y objetos litúrgicos, elementos de orfebrería, crucifijos de marfil y óleos sobre cobre, de los siglos XVII y XVIII mayoritariamente



También un relieve prolicromado y dorado de la Asunción (s. XVII)



Pasamos a la segunda sala:

En medio una Cruz procesional de bronce fundido y cincelado y varios incensarios góticos de bronce, todo del siglo XV



En la segunda sala sobresale la gran colección de relieves policromados de alabastro al óleo procedentes de un taller londinense del siglo XV y que representan numerosas escenas bíblicas



La Pasíón, la Crucifixión y el Desenclavo


El entierro de Jesús



Al lado más estampas de la Biblia de alabastro policromado del taller de Notthingham






Más objetos litúrgicos


Tablas flamencas


Virgen del siglo XI hallada en un barco que llevaba cientos de años hundido en el mar
....

En la tercera sala talla barroca de la Sagrada Familia (finales del siglo XVII), hecha por un discípulo del maestro Gregorio Fernández

Vitrina con más orfebrería, cálices e incensarios principalmente



Tallas de la Virgen con el Niño de madera policromada, una es Nuestra Señora de la Sede (s. XVI)

Virgen dando pecho al Niño (s. XII)




Óleos del siglo XVIII



Y ya estamos en la cuarta sala



Aquí admiramos un retablo renacentista del siglo XVII dedicado a Magdalena Penitente, con imagen gótica de Santa María Magdalena, reclinada y leyendo un libro, procedente de la capilla que tuvo en la catedral, así como una nueva vitrina de elementos de orfebrería



Altar portátil del Niño Jesús Meditando en la Pasión



Pintura del siglo XVIII del Ecce Homo



Quinta sala con un gran óleo de Santa Catalina del siglo XVI de autor anónimo


Talla de San Francisco de Asís del siglo XVIII

San Pedro del siglo XVII

Virgen del Carmen del estilo tudoriano (dinastía inglesa Tudor), representando la imposición del escapulario a San Simón Stock

Relieves de San Bartolomé y Santa Lucía

Pinturas de San Pedro y San Juan Bautista


La catedral se abre a una luminosísima plaza, de la que parten todas las rúas de Mondoñedo. Un encanto con sus edificios porticados, terrazas y cafés, realzado durante la celebración del mercado dominical: A Praza da Catedral













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