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martes, 11 de marzo de 2014

SAN SALVADOR DE LOURENZÁ (LUGO, GALICIA): PREMONICIÓN BARROCA DE LA CATEDRAL DE SANTIAGO


San Salvador de Lourenzá, la iglesia a la derecha y a la izquierda dependencias que pasaron en a ser la Casa do Concello
El peregrino que pasa por Vilanova de Lourenzá, bien viniendo de Ribadeo por San Xusto de Cabarcos (concello de Barreiros) o bien viniendo de Trabada por el Alto da Cadeira (ruta antigua que evitaba el paso de la ría desde Asturias) ha de saber que, además de por el propio Camino, esta villa lucense tiene una muy especial relación con Santiago de Compostela.


La actual iglesia del monasterio empezó a construirse en el año 1735 y en ella se diseñaron unas líneas maestras, artísticas y arquitectónicas, que después se expresarían en la fachada barroca de la catedral de Santiago. En un principio se siguió el proyecto del fraile Juan Vázquez de Samos pero a posteriori ese se alteraría por la mano de Fernando de Casas Novoa, gran maestro que ya había trabajado en la catedral de Lugo y en varios santuarios gallegos y que, poco después, en 1740, alcanzaría su obra cumbre con su trabajo en la fachada barroca de la catedral de Santiago que mira a la Praza do Obradoiro, siendo pues esta de San Salvador de Lourenzá una antecesora inmediata, verdadera premonición de las líneas directrices que el mismo maestro ejecutaría en la Ciudad del Apóstol, donde también había intervenido en el monasterio de San Martiño Pinario, al lado de la misma catedral, realizando su llamativa portada principal, claustro y sacristía, trabajando además en el Colegio de las Huérfanas y en la iglesia del convento de Belvís, también en Santiago. Fernando de Casas Novoa se haría cargo aquí del diseño de la fachada y de la dirección de la labor en la nave del templo hasta el crucero. El material era granito procedente de las canteras de Burela, en la costa lucense. Los datos los sabemos gracias al manuscrito de un monje aquí residente, fay Benito Ponte, quien relató todo el proceso.


Lo cierto es que las grandes columnas nos recuerdan a las de San Martiño Pinario de Santiago, y las figuras de la fachada y diversas estructuras y filigranas a lo que posteriormente se haría en la catedral compostelana.


Son dos enormes columnas a cada lado de la puerta.


Vemos en este frontal las imágenes pétreas de San Benito, Santa Escolástica y la Asunción, así como en un segundo cuerpo la escultura de San Salvador, advocación de este templo, que como otros muchos, guarda asimismo relación con la de la catedral de Oviedo/Uviéu, delatando su vinculación entre estos grandes polos de peregrinación de Asturias y Galicia que son sus dos capitales.


San Salvador.


Un tercer cuerpo presenta en una hornacina la imagen del mítico fundador de este monasterio en la Edad Media, el Conde Santo, Osorio Gutiérrez, vestido de Palmero.



Un tercer cuerpo presenta en una hornacina la imagen del mítico fundador de este monasterio en la Edad Media, el Conde Santo, Osorio Gutiérrez, vestido de Palmero. Más arriba hay una estatura de la Fé


La Fé.


 El Conde Santo.


Una característica especial, que también tienen otras iglesias, por ejemplo la misma catedral oventense, es que su segunda torre nunca llegó a rematarse. Fernando de Casas Novoa falleció el 25 de noviembre de 1750, muy poco antes de ser culminada su mencionada obra magistral en la catedral de Compostela.


Al lado de la iglesia se sitúan las demás dependencias monacales, realizadas anteriormente y en diferentes fases, abriéndose a esta plaza su fachada en ángulo recto con el santuario, realizada entre 1648-50 con Francisco López Rosillo como principal maestro.


Estas dependencias, antigua cámara abacial, son desde 1970 sede de la Casa do Concello de Lourenzá.


 Tiene grandes ventanas en el piso bajo y balcones con barandillas de hierro, llamando la atención su portada barroca con columnas y frontón, la cual ostenta arriba el blasón del conde Osorio.


Blasón del conde Osorio.


Justo detrás, en n las antiguas caballerizas del monasterio está el Centro de Interpretación da Faba de Lourenzá, inaugurado en el año 2004 y en que a través de sus depencias conoceremos más de esta sabrosa legumbre, riqueza agrícola y gastronómica de esta comarca, en donde tantísimas vemos plantadas, centro de renombrada fiesta y ferial anual. También está ahí la oficina de Correos.



Antes aún Juan de Villanueva estuvo a cargo del claustro mayor y el maestro de obras Fray Benito Escobar llamó al cantero escultor Domingo de Castro para diversas intervenciones en un espacio conocido entonces como El Mirador.


Nada parece quedar a la vista del conjunto monacal que hubo anteriormente y que sin duda tendría elementos románicos y góticos, pues el cenobio fue fundado en el año 969 por el conde Osorio Gutiérrez, quien vino aquí desde Tierra de Campos para hacerse cargo de las posesiones heredadas de su padre Gutiérre Osóriz y de su tío Nuño, firmándose carta de fundación el 17 de junio de aquel año, siguiendo el convento la Regla de San Benito.

Sarcófago del Conde Santo.
El propio conde ingresó en la comunidad cuando más tarde enviudó, emprendiendo una peregrinación a Tierra Santa, de donde regresó con un sarcófago en el que a su muerte sería enterrado. Surgiría entonces una tradición también notablemente común a las de las barcas de piedra de la historia xacobea, pues el sarcófago con sus restos, sito en la capilla conventual de Nuestra Señora de Valdeflores y hecho en jaspe blanco veteado de azul, notablemente labrado, se dice vino flotando por el mar desde Palestina.


Dos agujeros en la parte de abajo servían para que devotos y peregrinos metiesen dos dedos y tocasen la madera del ataúd, rito de protección al amparo del Conde Santo, al que también la vecindad tenía por su guardián espiritual en la vida y en la muerte. El cuerpo de Santiago mismo fue traído, según la leyenda, en una barca de piedra desde aquellos Santos Lugares, así como antes en vida la Virgen se le apareció en Muxía para alentarle en su evangelización de la Gallaecia.


Entrando al interior...


En el interior de la iglesia está el retablo mayor, neoclásico, obra del gran tallista Ventura Rodríguez y con figuras de Ferreiro.



 Otros retablos son el renacentista de San Xosé, el de Santa Xertrudis de la Virgen de Montserrat...





Asombra tremendamente la  cúpula y gran bóveda, impresionante vista desde el altar, mirando hacia arriba...





Ya que miramos a las alturas admiremos también el órgano...





Accedemos a la capilla de Nuestra Señora de Valdeflores.


El museo es de titularidad eclesiástica y fue creado en 1964.


 

Y aquí está el sepulcro del Conde Santo...



Una visita obligada es su Museo de Arte Sacro, fundado en 1964 y ampliado con el tiempo, sobresaliendo en él las pinturas de los milagros del Conde Santo, realizadas en tabla, la sala de la biblioteca del antiguo convento, esculturas de los siglos XVII-XVIII y elementos de orfebrería.


El museo es de titularidad eclesiástica y fue creado en 1964.





Impresionante relicario barroco del siglo XVII.



Antigua lápida.


La Virgen y el Niño...




Blasones y figuras...



Sobresalen también su claustro barroco y su claustro menor, donde se encuentra el Pozo do Santo, de aguas tenidas por curativas y milagrosas, siendo llevadas por los peregrinos en recipientes.


El monasterio, como tantísimos otros, fue extinguido en 1835 con la Desamortización de Bienes Eclasiásticos de Mendizábal. Su biblioteca se perdió y un incendio destruiría buena parte del claustro mayor en 1878.


La vida monacal resurgiría en 1910 con el establecimiento aquí de una comunidad religiosa dependiente del monasterio de Samos, la cual se disolvería en 1942, pasando el conjunto a Seminario Menor a cargo del Obispado de Mondoñedo.

 
Es Monumento Nacional desde 1974. Todo el conjunto monacal se abre a la Praza do Conde Santo, con fuente de buena agua y kiosko de la música, mirando a la carretera y los edificios de la urbe.


A Fonte do Adra...



Volviendo a cruzar la calle nos dirigimos al Camino, en ruta al albergue de peregrinos, cerca de la Capela de Nosa Señora da Gracia.