Eres el Peregrino Número

sábado, 28 de junio de 2014

CASAZORRINA Y LA DEVESA (SALAS, ASTURIAS)


Casazorrina
Puente de Casazorrina
La Veiga Villazón, la amplia, soleada y especiosa vega del valle del río Nonaya ha quedado atrás. Nos internamos en un bosque de castaños: El Castañéu del Monte'l Picarosu y, sin alejarnos nunca mucho de la orilla ribereña, por la zona de L'Espeñidal llegamos al puente de Casazorrina, otro de los grandes símbolos del Camino Primitivo de Santiago en tierras asturianas.


Es puente dieciochesco sobre el río Nonaya en la parroquia y pueblo de Casazorrina, o como dicen sus pobladores, Zorrina, pura y simplemente, a tres o cuatro kilómetros de Salas, la capital del concejo, y a cuarenta y pocos de Oviedo/Uviéu, capital asturiana y principio del Camino Primitivo.


En el puente de Casazorrina los castaños y demás arbolado ribereño darán paso a una gran campera verde donde se asienta el pueblo...


Primero nos encontramos con una vía asfaltada y continuamos hacia la izquierda.


Al cruzarnos con este camino asfaltado, muy próximo a la carretera y a un depósito de agua, entramos en esta aldea por El Molín d'En Cá García, que vemos, un poco en contraluz, a la izquierda de esta foto.


El Molín d'En Cá García, molino alto, de piedra, restaurado, con escaleras y pasamanos al lado del camino que se dirige a las casas del pueblo.


Al lado del molino está la canal que le llevaba el agua del río.


Casazorrina o Zorrina debe su llamativo topónimo a una casa o quintana, quizás de las primeras que existieron en el lugar, y al nombre o apodo de su dueño posesor, salvo que la Toponimia, ciencia no siempre exacta, revele otra cosa distinta.


Nos acercamos a las primeras casas, pasado el molino.


El Regueiru Paraxas se une al Nonaya al sur de Casazorrina, formando otra amplia veiga, esto bajo las frondosidades de de El Monte, un altozano que domina el valle, paisaje que vemos según llegamos a las primeras viviendas, con buenas paneras.


Son grandes caserones, casas de labranza pero enormes, con vivienda y cuadras para el ganado.


Aunque no saldremos a la carretera, hemos de recordar que en ella está la industria que más ha dado a conocer al pueblo de Zorrina, la de Cafés El Globo.


También creemos que es preciso adveertir que hay bar en la gasolinera, a escasos metros de aquí. Quizás allí sí podamos tomarnos el merecido café de la factoría cafetera del lugar.


A la altura de esta panera con hórreo a continuación nos desviamos a la izquierda.


Y nos dirigimos por el ramal que pasa frente a Casa la Ros-mar.



Hay viejas inscripciones en el dintel de la puerta de Casa la Ros-mar...


Atravesamos Casazorrina entre sus huertas y quintanas, hermosas galerías asomadas a los cultivos de berzas, hórreos y paneras con subidorias de piedra, en las que a veces se colocan macetas de flores, tal que estas, a la izquierda de La Ros-mar y mirando hacia el cruce del que venimos.


Desde La Rosmar el Camino se estrecha entre unos muretes y pasa bajo un gran caserón.


Buena casa-bloque ante el Camino.


Luego continúa hasta otro grupo de casas de buenos terrenos, con más hórreos.


También hemos de recordar a uno de los más ilustres hijos del lugar, el doctor Celestino Álvarez, fundador del sanatorio que lleva su nombre en la capital asturiana.


Murias o muretes de piedra.


El Camino, la veiga y las colinas boscosas de El Picaratín, con sus 385 metros de altura, dominando el valle.


Hórreos con bodega que ahora son salón y vivienda.


Quintanas de la orilla del río Paraxas.


Peregrino en ruta.


Seguimos un tramo recto saliendo del pueblo, pasando por aquella casa.


Y saludando a su perro guardián, apostado para ver el paso de los peregrinos, así salimos de Casazorrina.


Video atravesando Casazorrina en invierno.


Al norte de Casazorrina y una vez saliendo del pueblo vemos El Viso, monte totémico de Salas, solar del santuario de su santa patrona, la Virgen del Viso.


La senda pierde el asfalto y se torna en camino terrero, al lado del río.


El río Nonaya.


Cabaña solitaria en la pradería.


Llegamos, por la ribera del Nonaya, a la pasarela de madera de La Devesa, una de las estampas más fotografiadas del Camino Primitivo.


El peregrino ya ha cruzado el río Nonaya en La Devesa.


Puente, río y peregrino.


La pasarela.


Espectacular paisaje y bella sensación al cruzar el puente y mirar en ambas direcciones en La Devesa.


Vista adelante al cruzar.


Y vista atrás una vez cruzado este paso.



La Devesa, topónimo asturiano similar a dehesa, tierra de ganado vacuno y reses donde las montañas de La Sierra de Carrales anuncian que nos aproximamos, paso a paso, a los tan célebres puertos del Camino Primitivo.


La Devesa, donde una cuadra da paso a una esbelta torre con puerta de arco de medio punto y ventana renacentista.


Y junto a ella un hórreo.


Noble caserón de piedra que guarda sin duda multitud de historias de viajeros, arrieros y peregrinos. Unos autores sostienen que aquí hubo una venta, otra que se trata de una casa hidalga, sin duda del siglo XVI, independientemente que pudiese haber antes construcciones más antiguas


El Camino sigue a la izquierda de esta casa-torre.


Puerta de arquería y ventanas de noble piedra de cantería.


Y a la derecha de la puerta la ventana con dintel en forma de concha típicamente renacentista.


La cuadra de La Devesa, sin duda antiguas caballerizas, por donde viene el camino desde Casazorrina y el río.


Rincón hermoso de grata placidez...


La Devesa.


El Camino sigue en La Devesa, junto a otra casa y sus alegorías camineras que dan aliento al fatigado caminante...


Santiago Apóstol Peregrino en La Devesa.


El nombre del lugar...


Camino bien señalado y marcado.


Nos vamos apartando de la orilla del río.


Andamos ahora junto a la muria de la finca de La Devesa, "coronada" con estos picos metálicos...


El Camino en La Devesa en invierno.


Y el Camino se adentra en la fulgurante campiña.


Hileras de árboles a cada lado.


Verdes prados a ambas márgenes.


El Camino viene de La Devesa. Es de destacar que en Casazorrina fueron localizados castros astures, lo que delata el poblamiento del lugar desde hace milenios, castros fundamento de leyendas casi desaparecidas y olvidadas y cuya existencia fue científicamente verificada por el investigador José Manuel González y Fernández Valles en 1961.



Paisajes del Camino a Salas.


Existe la posibilidad de desviarnos del Camino para ir a Godán, donde hay albergue de peregrinos
un par de kilómetros más al sur, si bien es verdad que en Salas tenemos varios, aparte de pensiones y otros alojamientos.


El sendero, entre filas de carbayos y prados, nos hará luego pasar bajo la carretera N-634 por un túnel.


Saliendo nosotros al otro lado de nuevo a una vega verde, siempre en el valle del Nonaya, con el río allá abajo a la derecha, próximo a la carretera que entra en Salas, oculto por los álamos y alisos de sus orillas. Y allá El Viso, orientando nuestros pasos y dominando valle y Camino.


Otro sendero de ensueño y placidez rural.


El Viso en lontananza.


Y a sus pies la fábrica de Danone.


Camino empedrado...


Sendero de naruraleza.


Huertas y El Viso.


Señalización en mojones.


Y en troncos de árboles.


Un camino que encanta al peregrino.


Un poco a la derecha, ya a nuestras espaldas y en la lejanía, sobre la sidrería El Buche y algunas naves y talleres de la carretera de entrada en Salas en La Minesa, veremos la capilla de Santa Ana, perteneciente a Casazorrina pero junto a la que ni pasamos ni vemos al atravesar el pueblo.


Se dice fue consagrada por Adolfo, primer obispo de Oviedo/Uviéu, aunque la traza actual del santuario es posterior a aquel legendario episodio. Es renombrada la fiesta del Cristo de Santa Ana a finales de Agosto.


El Camino cuando es anchurosa pista cuando estrecho sendero bajo los castaños.


A las buena sombra.


Con la montaña más cercana reconocemos bien arriba el santuario de Nuestra Señora del Viso, patrona de Salas.


Santuario del Viso. Sus primeras noticias escritas aparecen en el año 1604 gracias al Libro de la Cofradía en el que se manifiesta no obstante que el culto mariano en el lugar viende "desde tiempos inmemoriales", estando localizada una Fonte del Ermitaño lo que da pie a sospechar en la ancestral presencia de eremitas en parajes neméticos desde muy antiguo. Hubo obras en ese siglo XVII y una reconstrucción completa del templo en 1708. Padeció incendio en 1945 y volvió a abrir al culto en 1954.


Y abajo la iglesia de San Martín, la antigua parroquial de Salas, la cual se encuentra en el comienzo de la subida a El Viso. Fue parroquial hasta el año 1896 cuando los cultos se trasladaron a La Colegiata, que pronto visitaremos. Fue un monasterio fechado ya en el siglo IX cuyos más importantes elementos, del Arte Asturiano prerrománico, se encuentran el el museo habilitado en la torre del Castillo de Salas, que también veremos. La iglesia fue reconstruida en el siglo XV acometiéndose importantes obras en el XVIII como la espadaña. Es actualmente capilla del camposanto y tiene en su campo dos texos o tejos, árboles propios de espacios sagrados. El situado frente a su portada oeste, a la izquierda de la foto, se dice es milenario y ha sido declarado monumento natural.


Encantador paseo a la sombra de la venerable arboleda de castaños y robles.


Sigue nuestro encantador periplo por la naturaleza para llegar a Mallecín, "antesala de la villa de Salas".


En estos momentos, ante la belleza del panorama, muchos peregrinos se extrañan de no ver aún la población, pese a su cercanía y a que en el valle al fondo se vislumbraban sus arrabales.


Castaños y más castaños...


El sendero es cómodo y fácil de caminar, además de muy llano.


Excelencias de un camino: el Camino Primitivo a su paso por Salas.


Murias y senda que va cubrieno la hoja caída.


Túnel vegetal.


Caja del Camino...


Más caja caminera.


Un seto artificial y bien cuidado nos señala que estamos llegando a zona poblada.


Ya estamos acercándonos a Mallecín, "antesala de la villa de Salas", como acabamos de decir.