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sábado, 22 de noviembre de 2014

ENTRANDO EN RIBADEO, PUERTA DE GALICIA: LA CAPILLA DE SAN MIGUEL Y EL PUERTO DE PORCILLÁN, LA CRUZADA CONTRA LOS CÁTAROS

Ribadeo desde A Ponte dos Santos

Vengamos por la villa asturiana de Figueras/As Figueiras o por la variante de Tapia, el paso a tierras gallegas rumbo a Ribadeo se hace por A Ponte dos Santos, extraordinaria obra de ingeniería que evita el antaño caro y peligroso paso de la ría en embarcaciones que durante siglos fueron bastante zozobrantes y endebles.


Estrecho es el paso peatonal existente en A Ponte dos Santos, pero al menos lo hay, pues cuando fue inaugurada esta formidable obra de ingeniería que, salvando la Ría de Ribadeo o del Eo, comunica Asturias y Galicia, no se contemplaba este trayecto para caminantes y ciclistas. Esto fue el 29 de julio de 1987 y entonces se inauguraba totalmente lo que supondría, pocos años más tarde, la promoción del Camino Xacobeo y el tránsito continuo de romeros a Compostela.



Fue en octubre del año 2008 cuando se adaptó el puente y se ensancho para que pasase por él la Autovía del Cantábrico (A-8), siendo entonces cuando sí se abordó el paso para viandantes, habilitando un paso mínimo a cada paso de la estructura y evitándose el peligro que suponía el que no poca gente lo cruzase, pese a la prohibición.


Ambos caminos confluyen al cruzar el puente y dirigiéndonos a pasar por debajo.


Desde aquí si nos dirigimos al sur entraríamos en el casco urbano de Ribadeo pasando bajo el puente y viendo al fondo la capilla de San Miguel. En caso de dirigirnos al norte hallaríamos a escasos metros el albergue de peregrinos.


Camino del casco urbano y centro de Ribadeo nos acercamos a la capilla de San Miguel por la Estrada do Faro.


 La capilla de San Miguel es una de las dos, junto a la de A Atalaya en As Figueiras/Figueras (Asturias), que dieron nombre a la Ponte dos Santos (que no de Todos los Santos como a veces se vio escrito).

 
En el santuario hay un hermoso campo con buenas vistas sobre la villa de Ribadeo y el puerto deportivo de Porcillán.


En el puerto abren sus puertas varios establecimientos hosteleros, así como gran parte de la ría, surcada por veleros y otras embarcaciones con buen tiempo.



No se sabe de la fecha de construcción del templo pero tanto su pórtico abierto como su verde terreno adyacente invitan a realizar un alto y descansar contemplando tan bello entorno, recordando que en Porcillán estuvo una de las puertas de la muralla, llamada de Santo Domingo porque la tradición decía que aquí embarcó este santo a la guerra contra los albigenses (cátaros) proclamada por el Papa Inocencio III.


Como suele ser lo normal en estos casos de villas costeras y ribereñas, el origen de Ribadeo está en su puerto, pues el actual dique deportivo o Muelle de Porcillán fue el nacimiento de la primera población, llamada Cabanela por sus cabañas, la cual se iría extendiendo hacia arriba con el transcurrir del tiempo. Se supone en época romana fue llamada Julia Evi. 

  
El primigenio asentamiento parece ser fue abandonado, bien por invasiones vikingas o bien por la fundacion de un nuevo asentamiento en el año 742 por disposición del rey Alfonso I, quien conquistaría Lugo a los musulmanes. Durante la Edad Media se rodeó de murallas, con más valor simbólico que defensivo, cercado casi desaparecido salvo algunas porciones, que auspició la salvaguarda de los derechos de la Carta Puebla conferida por el rey Fernando III, lo que daba ciertos derechos a sus habitantes, como la celebración de un mercado semanal. Ribadeo formó parte parte de la que fue Provincia de Mondoñedo, siendo uno de sus enclaves urbanos, junto con la misma Mondoñedo y Viveiro.

  
Por aquel entonces se sabe que los obispos mindonienses tuvieron jurisdicción para cobrar portazgo y explotar salinas en el lugar.


Bastantes años después, en 1369, las guerras al trono castellano provocaron que el monarca Enrique de Trastámara se la entregase, como recompensa a la ayuda que le prestó en esas luchas, al caballero francés Pierre de Villeines, quien a su vez lo vendería poco después al Condestable de Castilla Ruy López Dávalos, naciendo así el Condado de Ribadeo. La caída en desgracia de este segundo conde ante el nuevo rey Juan II hizo revertir el condado a la corona (otros dicen fue dividido), sea como fuese lo cierto es que Juan II volvió a otorgárselo a otro noble, Rodrigo de Villandrando, en 1431. Esta vez el título tenía la llamativa disposición de permitirle comer a la mesa del rey el día de la Epifanía y llevar el traje que se puso el monarca esa jornada, en gratitud por salvarle de ser capturado por el Infante Don Henrique.

  
Siglos después y por matrimonio, el condado pasó a la Casa de Híjar y más tarde a la Casa de Alba. 



Mientras, la prosperidad portuaria hacía de Ribadeo una de las principales dársenas del Cantábrico por sus rutas comerciales con Sevilla, con Lisboa y con Europa, sobre todo con los puertos bálticos (Riga) célebres por sus importaciones de aguardiente. Las rutas a América fueron asimismo muy importantes, sobre todo durante la época de las grandes emigraciones de los indianos. 




Un poco más allá de Porcillán, actualmente puerto deportivo de Ribadeo, están las embarcaciones pesqueras y el puerto comercial de Mirasol. La gran pujanza portuaria ribadense disminuyó avanzando el siglo XIX por la construcción en Gijón/Xixón del gran puerto de El Musel, tal y como ocurrió en otros puertos cantábricos, aunque Mirasol sigue siendo el gran impulso económico de Ribadeo, incrementado en el 2004 a serle concedido un punto de inspección fronteriza, siendo el único puerto lucense que puede comerciar con países no comunitarios. Se exporta arena de mina, magnesia, aglomerado y celulosa principalmente y se descarga maíz, sal y pulpa de remolacha.


Al otro lado del estuario están los astilleros y villa asturiana de Figueras/As Figueiras, antiguo paso de la ría en lanchas. Actualmente puede revivirse la experiencia de surcar el estuario de una ribera a otra concertando los servicios de embarcaciones de pasajes, si bien con más garantías de seguridad que aquellas peripecias y epopeyas que se padecían antaño.


Y Castropol, que como Figueras/As Figueiras también tuvo hospital de peregrinos y fue secular paso del estuario...


Castropol...



A continuación pasaremos junto a unas casas y una fila de árboles, sobre un campo con fuente antigua de piedra, que cae hacia el muelle. 




  
Cruzamos la carretera que baja al puerto deportivo y ascendemos por la cuesta de la Rúa de San Miguel.

  
 Rúa de San Miguel, donde el ascenso acaba junto a la tapia almenada del Pazo de Guimarán, del siglo XVIII y cercano a las primitivas murallas.



  
 Luego la calle es llana y recta entre filas de viviendas populares y un cabazo restaurado. 



  
Pasaremos junto al edificio de A Torre, antigua mansión de torreón almenado construida en 1701 por Francisco Sierra-Pambley y conocida como Cuartel Vello.


 Vista de Ribadeo.


Nos dirigimos al centro urbano.




Animación y terrazas.


Buen ambiente, especialmente en verano y fiestas.



Hostelería y comercios.


 Unos árboles al fondo...


Nos acercamos al corazón de Ribadeo en la Praza do Campo o Praza de España, que antiguamente era parte de las afueras de la villa al estar más allá de las puertas del cercado medieval.