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sábado, 21 de marzo de 2015

EL VALLE DE SOLÍS (CORVERA, ASTURIAS): LA CARRETERA DE AVILÉS


Río Alvares. Valle de Solís, Corvera
Carretera de Avilés
Cuando entramos en el concejo de Corvera procedentes de La Miranda (Llanera), la antigua carretera de Castilla, actual AS-17, ha ocupado el trazado del viejo Camino anterior. Nos dirigimos aquí a las casas de La Sota, al lado de La Barrera, campos llanos en las orillas del río Alvares de donde se sacaba barro. Hemos entrado así en la corverana parroquia de Solís, al sur del concejo, buscando salida hacia Avilés.


Esta vía de comunicación se hizo realidad gracias a la campaña de obras públicas auspiciadas por la Ilustración, en el reinado de Carlos III. Aquí se ha habilitado un paso peatonas con tablas y barandillas de madera y, un poco más adelante y a la izquierda, una senda y acera peatonal nos permite realizar un tranquilo paseo en este tramo de once kilómetros que nos aguardan hasta el centro urbano de Avilés


Senda y carretera discurren por el fondo del valle, en medio de la foto.


Un entorno totalmente rural pero también con algunos chalets y construcciones residenciales.


Al este el valle de Solís está cerrado por las colinas y montes del Altu Rodiles, El Llamarciu y L'Azoreda, de poco más de 200 metros de altitud.


Barrios como El Llanu, Villar y algunos más jalonan el recorrido.


El valle no es angosto, sino abierto y claro, unas pocas caserías y chalets jalonan nuestro rápido recorrido, a ambos lados de la calzada.


La carretera y la senda peatonal, entre las casas.


El Camino como tal fue aquí aprovechado por esta vía de comunicación, también histórica, tanto que hasta tiene dedicada una de las más célebres piezas de la canción asturiana: "Carretera d'Avilés/ un carreteru cantaba/ al son de los esquilones/ que so parexa llevaba./ Marineru arría la vela/ que ta la nueche tranquila y serena./ Nueche tranquila y serena/ nun ye bona pa rondar/ porque pa los namoraos/ ye meyor la escuridá./ Marineru arría la vela/ que ta la nueche tranquila y serena./ La gaviota que yo quiero nun taramiella la mar/ lleváronla vientos ruinos, anque nun había tempestá./ Marineru arría la vela/ que ta la nueche tranquila y serena."



Allí está la iglesia parroquial de Santa María de Solís, bajo el pueblo de Rodiles y el alto del mismo nombre


Frente a la escuela, tapándola un poco, están la escuela y el polideportivo




 Aquí llegamos a un cruce, enfrente del bar de Casa Piedad o Casa Pedro


En el río Alvares descubrimos un antiquísimo puente de arco de medio punto que comunica unas fincas.


El peregrino, aprovechando un instante de reposo, puede cruzar un instante la carretera a la derecha y el río Alvares para acercarse a la iglesia parroquial de Santa María de Solís, distante a escasos metros de aquí.


Primero encontramos a mano izquierda el viejo palacio de Solís, estilo renacentista del s. XVI y que ostenta el blasón con la imagen del sol con rostro humano como escudo familiar.


El sol de Solís, un linaje que tuvo mucho que ver con las peregrinaciones, pues fueron fundadores de un hospital de peregrinos en Avilés.


Dinteles trabajados y esculpidos en las ventanas.


Saetera renacentista.


En forma de concha...


El conjunto yace abandonado


A continuación, junto al río y en un prado ribereño, hallamos la Fuente Solís, con su lavadero, del año 1928.


Ha caído en desuso desde que hace bastantes décadas ya se dispone de agua corriente en las casas.


Subamos pues, si deseamos ver la iglesia.


La primera mención al santuario es del año 857 por cuenta de una donación del rey Ordoño I a la catedral ovetense, si bien su fábrica actual, majestuosa, procede también del siglo XVI aunque con reformas del XX.


Se trata de un patronazgo de la citada casa de Solís, que ostenta asimismo bien visibles aquí sus blasones, así como en el interior el sepulcro de Pedro de Solís, fundador del Hospital de Peregrinos de Nuestra Señora de la Asunción en 1513, el cual se emplazaba en la avilesina calle Rivero, por donde pasaremos dentro de poco. En otros estudios se menciona al mausoleo como del siglo XIV y de otro señor del linaje, Gutierrez de Solís, lo cual no es necesariamente incompatible, pues sin duda se trata del panteón familiar de la nobleza terrateniente de la comarca por aquel entonces.


Su maravilloso retablo barroc bien del extinto monasterio de Santa María de la Vega en Oviedo/Uviéu, desaparecido en 1836 cuando la Desamortización de Mendizábal y que pasó a ser la Fábrica de Armas, junto a la que pasábamos al ir desde La Tenderina y Ventanielles a la catedral.


Desde la iglesia regresamos a la carretera AS-17.


Huertas de Solís..


 Vueltos a la carretera continúa la recta en ruta a Cancienes, antigua capital de Corvera.


A la izquierda están las casas de El Llanu, un poco prado arriba, al lado de la vía del tren, bajo El Monte'l Rabón.


A la derecha está el Alto de Rodiles, con su gran cantera.


Y poco más allá la aldea de Sama de Riba.


Sobre las vegas del río Alvares.


Una quintana abandonada, al lado de la carretera, terstimonio del éxodo rural y del abandono del campo.


Sama Riba y la vegetación de ribera del río Alvares.


Sama baxo, espléndida panerona.


La panera nos señala la entrada en Cancienes, la población de mayor número de habitantes del concejo de Corvera.