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miércoles, 18 de marzo de 2015

LOS CANAPÉS DE PIEDRA, LA CURTIDORA Y L'ARBOLÓN: UNIÓN DE CAMINOS Y ALBERGUE DE PEREGRINOS (AVILÉS, ASTURIAS)


Un canapé de Los Canapés
Los peregrinos que desean volver a la costa desde la capital asturiana irán desde Oviedo/Uviéu a Llanera y Corvera para entrar en Avilés, allí por el barrio de Villalegre subirán al Alto'l Vidriero y El Pozón, y desde aquí se inicia la bajada hacia Los Canapés.


Bajando de El Pozón, cruzamos la Avenida Santa Apolonia (continuidad de la carretera AS-17) y cerca de La Fonte la Xana llegaremos al barrio conocido como Los Canapés


Estamos al lado de otras hileras de viviendas populares en lo que era la antigua carretera de Avilés a Oviedo, tramo peatonalizado actualmente en esta vía de comunicación abierta en la segunda mitad del siglo XVIII con el plan de obras públicas de la Ilustración impulsadas por Carlos III.


Allí hallamos a los dos lados del Camino sendos canapés de piedra donde se sentaban paseantes y viajeros, de considerable tamaño.


Son del año 1786 obra del arquitecto y escultor ovetense José Bernardo de la Meana Costales.


Se trata de dos grandes bancos pétreos de casi doce metros de largo, tres y medio de alto y más de dos y medio de ancho.


Uno de ellos, el de la derecha, muestra la inscripción: "A expensas de los propios y arvitrios de esta villa. Año de MDCCLXXXVI" y el otro "Reynando la magestad del Señor Don Carlos III se hizo esta obra".


El de la izquierda presenta también inscripciones...


"Reynando la Magestad del Sr. D. Carlos III se hizo esta obra"


El ilustrado Jovellanos los cita en su Diario Cuarto junto con los álamos plantados en esta "Nueva carretera, ancha y bien trabajada".


Por su parte la cercana Fonte la Xana, ahora un núcleo de viviendas, guarda la leyenda de una moza del vecino concejo de  Illas que burló a los soldados del rey Mauregato que intentaban capturarla para entregarla como tributo a los musulmanes (el famoso aunque legendario Tributo de las Cien Doncellas). Tras convencerles para que la viesen danzar en el campo logró escapar y, gracias a una voz que salía de una fuente en la que quiso esconderse, se transformó en xana. Entonces con sus recién adquiridos poderes de ninfa transformó en carneros a los guerreros que la perseguían y posteriormente al propio monarca en pastor cuando acudió al lugar con el resto de su ejército. Para desencantarlo le hizo prometer que aboliría tan cruel impuesto. Aunque la leyenda del Tributo de las Cien Doncellas no parece atenerse a un suceso real ha marcado la impronta de buena parte de numerosas tradiciones, basado, eso sí que puede ser cierto, en algún pago, acuerdo, tratado o vasallaje que en algún momento ciertos señores o monarcas pudieron pactar con los musulmanes, o simplemente fruto de alguna leyenda negra transmitida por reyes posteriores para dejar mal parados a sus antecesores, muchas veces de bandos opuestos.


Los Canapés, como todos estos rincones de Avilés y sus alrededores, han quedado seriamente transformados por el crecimiento urbano. Ahora hay una gran rotonda, naves, gasolinera, viaducto y edificios en torno a ellos.


Un puente peatonal salva el tráfico para adentrarse en la ciudad.


Nuevos edificios en esta zona de expansión urbana.


 Zona peatonal.


Y así llegamos a La Curtidora, antigua fábrica que da nombre al lugar, con alta chimenea, que fue la fábrica de Curtidos Maribona, con traza del arquitecto Eladio García San Miguel, restaurada hoy en día como hotel de empresas.



Luego, por la zona de La Texera vemos el río La Madalena presto a desembocar en la Ría de Avilés.


Al fono no dejará de llamarnos la atención un obelisco estilo egipcio. Más a lo lejos el humo y las factorías de ArcelorMittal, antigua ENSIDESA componen la impronta industrial del paisaje avilesino. Más a lo lejos los altos del Castañéu de Valliniello, parroquia de San Pedro Navarro, que pertenecieron al vecino concejo de Gozón hasta 1924, fueron escenario de una cruenta y desastrosa batalla contra los soldados dragones franceses  en1809 en un desesperado intento por evitar la captura de la ciudad por las tropas napoleónicas.


La Perla, Villa Maribona, bello chalet de época construido en 1873 para Francisco Rodríguez Maribona por el arquitecto Arturo Fernández.


Francisco y su hermano José habían vuelto de Cuba agraciados por la fortuna e invirtieron en diversos negocios industriales de la comarca.


Así por la calle Gutiérrez Herrero nos metemos de lleno en las urbe llegando a L'Arbolón, barrio que transmite en su topónimo la memoria del viejo olmo de 30 metros que aquí se alzaba antaño, testimonio de cuando los alrededores del antiguo Avilés estaban rodeados de bosques. Este símbolo de la villa y ciudad fue talado hace ya muchos años dado su precario estado, muy afectado por las inclemencias del tiempo.


 Aquí está ahora el Centro de Formación Ocupacional de Avilés, antes fábrica de harina de pescado y luego cuartel de bomberos.


A su derecha se encuentra el albergue de peregrinos, dedicado a Pedro Solís, quien fundara el que existió en el siglo XVI en la calle Rivero, a un paso de aquí, pues únicamente nos queda cruzar la Avenida de Cervantes para acceder al centro


Si esta puerta está cerrada hemos de dar la vuelta a la esquina


Seguimos pues unos metros más


Atendemos a la flechas indicadoras del albergue, viendo al fondo, al otro lado de la Avenida Cervantes, la calle Rivero, calle histórica de Avilés, donde estuvo el hospital de peregrinos del que este albergue es digno sucesor


El Camino pues sigue de frente y aquí llegamos al albergue


Y este el el Albergue de Peregrinos Pedro Solís, con su crucero de piedra...




De frente, como hemos dicho, sigue la ruta xacobea, atravesando el centro histórico

Entrada a la calle Rivero vista desde el albergue. Unión de caminos.
 El albergue se halla situado en un lugar totalmente estratégico, no solo por su proximidad al casco histórico avilesino, tan restaurado y que tanto y bueno tiene que ver y ofrecer, sino porque aquí confluyen esta y la ruta de viene por la costa vía Gijón/Xixón, Carreño y Trasona (Corvera).


 A partir de aquí, y por la mencionada calle Rivero, los peregrinos avanzarían hacia El Parche o Plaza España o del Ayuntamiento, la calle Ferrería en el que fue el Avilés intramuros, el Palacio Valdecarzana, la antigua iglesia de San Nicolás de Bari (actual de los Padres Franciscanos), el Parque del Muelle, el barrio de Sabugo... todo ello pormenorizada y convenientemente explicado en las siguientes entradas de este blog.