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lunes, 13 de diciembre de 2021

LLEGANDO A AVILÉS POR EL PASEO DE LA RÍA Y LLARANES: LAS RUTAS DE LOS PATOS, DEL ACERO Y DEL COLESTEROL (ASTURIAS)

La Ría de Avilés desde la pasarela que comunica La Marzaniella con el Paseo de la Ría

En el año 2012 y dentro del plan del recuperación de las márgenes del estuario, el Paseo de la Ría de Avilés se prolongaba hasta La Marzaniella, concejo de Corvera. Por ello, y dado que el trayecto por la actual carretera AS-19, el más aproximado al del desaparecido camín real anterior, pasa por áreas urbanas e industriales que aún con mucha historia, echan atrás a bastantes peregrinos, nos atrevemos a sugerir, y así lo señalan las flechas amarillas, dejar la carretera en el poblado obrero de La Marzaniella y tomar la pasarela que se dirige a este paseo, que recorre la margen derecha 

Desde el puente, vemos al otro lado lo que fueron los Talleres de Laminación en Caliente de Ensidesa, la gran factoría siderúrgica que marcó a estos concejo y a Asturias entera, gran empresa estatal que, tras unos largos y muy traumáticos episodios de reconversión industrial, de los que dimos oportuna cuenta en los artículos dedicados a los anteriores tramos del Camino, pasaron a formar parte del gran gigante siderúrgico ArcelorMittal, siendo ahora almacenes de bobinas y otros elementos y productos

Al otro lado de la naciente ría, un paseo arbolado nos llevará hasta el casco urbano de Avilés, en concreto hasta el llamado Puente Azud nos separan unos dos kilómetros y medio, desde donde nosotros proponemos enlazar con el camino histórico que atraviesa el casco urbano por la calle Rivero, a la que da vista el actual albergue de peregrinos Pedro Solís, llamado así en honro al fundador en 1513 del hospital de romeros que estaba en dicha calle

Esta es una imagen de la bajada desde la pasarela al Paseo de la Ría en verano, con los árboles repletos de hojas

Y esta es una foto de primavera temprana, con los árboles aún desnudos, pero que nos dejan ver, en la ribera derecha el poblado de La Marzaniella, uno de los construidos en la década de 1950 para albergar a trabajadores de Ensidesa y sus familias, del que tanto hablábamos también en su correspondiente entrada de blog

La salida desde el gijonés barrio de La Calzada por Veriña y Puao y la llegada a Avilés es sin duda uno de los trayectos del Camino Norte, junto con el de la Ría del Nervión, menos apetecidos por los peregrinos dada su degradación paisajística o ambiental, sobre todo en ese primer tramo, hasta el Monte Areo, donde al menos las pistas entre eucaliptos y praderías nos devuelven una sensación de cierta placidez, y cómo no el muy rural y verde valle de Carreño, pero a partir de Tamón la industria y el ruido de la autopista, unido al trayecto por el arcén de la AS-19 hasta Trasona, donde al menos hay acera, es realmente abominable, solo paliado por algunas pinceladas de su rica historia y elementos de su patrimonio

Ahora, a partir de aquí, creemos que esta preciosa senda fluvial va a atenuar también bastante la mala fama de este itinerario a nivel ambiental y paisajístico, pues aún a pesar de estar entre la ría y la industria, su inmediato entorno de bosquete lineal ribereño hace de este un recorrido tremendamente hermoso y agradable

La arboleda proporciona buena sombra y frescor al calor del verano, pero desnuda en invierno deja pasar el sol cuando este sale, un verdadero regalo de la naturaleza

Además, el trayecto es llanísimo, peatonal y está apartado del tráfico, solamente una calle de comunicación interior de la factoría, con escaso tráfico, discurre a nuestra derecha, junto con una línea ferroviaria interna a continuación de la calle. Una valla de seguridad nos separa de la instalación fabril

Una pena es, todo hay que decirlo, ver a la antigua Ensidesa tan silenciosa y quieta, con todo lo que significó en su día para los empleos y la economía, no ya la de las grandes empresas sino la de las miles de familias que acudieron ante la ingente demanda de empleo. Aunque las cifras varían se dice que hasta más de 20.000 trabajadores en plantilla en sus mejores tiempos, multiplicándose varias veces si atendemos a las empresas filiales y auxiliares y no digamos los empleos indirectos, cuando hasta poblados como La Marzaniella, no de los más grandes, se rodearon de tiendas, bares, servicios y comercios, incrementándose exponencialmente la población en todos los concejos próximos

No vamos a repetir todo lo dicho ya lo dicho al venir por Tamón y Trasona sobre la historia de Ensidesa y su evolución hasta la actual ArcelorMittal, pero a lo largo de este recorrido, como pasaremos al lado de tantas de sus instalaciones, daremos oportuna cuenta de todo lo que veamos cuando caminemos junto a ellas

Además, al ir llegando al Avilés urbano, este Paseo de la Ría lo veremos jalonado de piezas y elementos de la antigua empresa estatal, muestra de su rico patrimonio industrial, no siempre bien conservado en esta fase de desmantelamiento, pues las nuevas técnicas productivas y mercados no hacen necesarias unas factorías tan sumamente grande como lo fue Ensidesa

Las gigantescas naves de laminación en caliente, situadas a nuestra derecha, solamente vemos la más cercana a la senda. Empezaron a construirse en 1953 con los primeros trabajos de prospección del terreno. Existe un buen texto explicativo de las mismas, obra de Rubén Domínguez Rodríguez en la página de patrimonio industrial.com:

"Carlos Fernández Casado, el ingeniero encargado de llevar a buen puerto los trabajos, diseñó una de las estructuras más imponentes de todo el conjunto fabril, compuesto por siete naves adosadas, que llegaron a alcanzar los novecientos metros de longitud y que cubrían una superficie de trabajo total de 138.800 metros cuadrados. La colosal estructura fue levantada empleando, salvo en los pilares, elementos prefabricados de hormigón que favorecieron el cumplimiento del plazo previsto para la conclusión de las obras: tres años. En su cimentación se utilizaron una cantidad de campanas y pilotes «que supera […] a la suma de los empleados en todo el resto de la obra». Cada una de las naves cuenta con una luz de entre veinte y treinta metros, y una altura que llegaba a alcanzar los catorce. Una de las principales innovaciones desarrolladas en este edificio séptuple fue la aplicación de las vigas K, de hormigón pretensado, que permitieron salvar las dificultades constructivas propiciadas por las dimensiones del inmueble y la escasez de elementos metálicos. 

A estas instalaciones, levantadas por Huarte y Compañía S.A., llegaban los lingotes recalentados desde la contigua nave de Hornos de Fosa. Una vez alcanzada la temperatura óptima, éstos eran introducidos en los trenes de laminación. El Tren Desbastador, el Tren Estructural, el Tren de chapa gruesa y el Tren Steckel permitían elaborar diferentes perfiles, carriles, bobinas y chapa naval. 

La nave sur, dispuesta de forma paralela al río, cuenta a sus pies con un mural musivario de similar factura a los que encontramos en la nave de Hornos de Fosa. En esta ocasión, su carácter figurativo nos remite a los distintos modelos de perfiles. 

En la actualidad, tras el cese de su uso original, sus diáfanos y versátiles espacios sirven de almacén de productos terminados y preparación de chapa gruesa para la multinacional ArcelorMittal".

Contrasta la visión de las grandes infraestructuras con la bucólica estampa natural de la verde y frondosa ribera por la que discurre este Paseo de la Ría

Solamente un fino vallado "separa dos mundos", que son verdaderamente uno solo

A la izquierda, la frondosa vegetación ha crecido y apenas nos dejar ver las orillas, tal que aquí...


Al otro lado asoman aún algunas casas del poblado de La Marzaniella, cerca del antiguo Economato de Ensidesa, abierto en 1964 y que funcionó hasta los años 90...



La vegetación ribereña conforma una verdadera pantalla o barrera vegetal. Las hojas caídas tienden a amontonarse en las veredas


El paseo dibuja aquí una larga recta siguiendo toda la ribera frente a ArcelorMittal, el gigante del acero, como se le suele llamar


Y así lo denomina este artículo: El gigante del acero que se comió a Arcelor (otro de los nombres de las distintas fases por la que paso esta empresa), que compartimos de la página Yoibextigo:
"ArcelorMittal es la primera empresa siderúrgica a nivel mundial. Con una producción de 97,03 millones de toneladas producidas en 2017 —último año del que tiene datos la Asociación Mundial del Acero—, es también la única con sede en la Unión Europea (en Luxemburgo) de entre las diez primeras productoras. 

Según señala la compañía, alrededor del 38% de su producción se fabrica en América, el 48% en Europa y el 14% restante en Kazajistán, Ucrania y Sudáfrica. Nacida de la fusión de la europea Arcelor y de Mittal Steel —fundada en Calcuta (India)—, ArcelorMittal tiene presencia en más de 60 países de cinco continentes, entre ellos España, donde a día de hoy mantiene 11 plantas"

El Paseo de la Ría tiene una longitud de unos tres kilómetros y medio, pero nuestra idea es, insistimos, dejarlo bajo el Puente Azud para tomar el camino al albergue de peregrinos y su trazado histórico por las calles Rivero, Plaza España, La Ferrería, Parque del Muelle... y pasar a Sabugo, antiguo barrio de pescadores y astilleros de ribera que antaño estaba separado de Avilés por el río Tuluergo, que ahora pasa subterráneo bajo la población. Luego desde Sabugo saldremos de Avilés por San Cristóbal


Miremos por aquí atentamente al suelo... hay una señal importante, si aún no se ha borrado cuando paséis...


Vemos escrito en el suelo la palabra Corvera... si bien realmente estamos entrando en el concejo de Avilés, pequeño en extensión pero grande en población, tanto es así que se desborda a los concejos de los alrededores, la llamada Comarca de Avilés, que aunque no coincide exactamente el medieval Alfoz de Avilés, que se extendía desde la Ría de Aboño a casi la Ría del Nalón y del que se fueron desgajando los actuales concejos a partir de la centuria del 1500


EL Paseo de la Ría es muy frecuentado por paseantes y corredores, ahora runners, y en buena parte conforma una de las llamadas con sorna y retranca rutas del colesterol, cuya definición parece bastante bien explicada en el Blog Efad:
"Las rutas del colesterol son vías oficiales o no, porque en cada municipio se encuentran uno o varios recorridos en los que los habitantes han establecido un “consenso” de forma espontánea. Precisamente a esos recorridos habituales en la práctica del paseo deportivo son los que se han denominado “rutas del colesterol”.

Como es sabido, el caminar es de gran ayuda porque reduce el riesgo de tener colesterol, diabetes o hipertensión. Además, el caminar a paso ligero es similar a correr. Esto junto a una dieta equilibrada es garantía para gozar de una salud de hierro"

Algunos bancos de hormigón jalonan el recorrido de este paseo, se sitúan a la derecha, junto a la valla


A nuestra izquierda, en la vega de la ría, unas casas llaman nuestra atención, es Favila, barrio de Trasona al lado mismo de la frontera con Avilés, que está justo a la derecha detrás de las casas


Se trata de un poblado semiurbano construido para los trabajadores de empresas auxiliares de Ensidesa, formado por tres calles paralelas y casas de planta baja alineadas a lo largo de ella. Tuvo escuela, se conserva su edificio pero ya no tiene actividad. Tras años de deterioro fue rehabilitado y se ha hecho un parque. Las casas que vemos, en concreto, son las de la calle Galicia


Nosotros proseguimos por términos avilesinos disfrutando de este apacible y agradable paseo de la ribera...


Aquí parece el desagüe de algún colector o similar que va a la ría. Hay vallas a ambos lados y el paseo lo evita realizando una pequeña curva...


Luego sigue el camino, todo recto y entre árboles y arbustos, setos silvestres y demás vegetación ribereña


A la izquierda otra referencia visual muy importante, el edificios de la Subestación Eléctrica de Ensidesa en Avilés, una de las que alimentaron el suministro eléctrico de la fábrica


Una franja arbolada la separa del ferrocarril que discurre por la otra ribera, se trata del antiguo Ferrocarril de Carreño, cuyo trazado por aquí abrió con la línea Avilés-Aboño el 3 de agosto de 1922, nacido como Sociedad Minas de Hierro y Ferrocarril de Carreño años atrás, pues su idea original era el transporte del mineras de las minas carreñanas al Puerto del Musel. Luego tuvo diversas concesiones y se dedicó al transporte de pasajeros enlazando con Avilés


Este su trazado sería aprovechado posteriormente dentro del Ferrocarril Ferrol-Gijón, en el que se terminaría integrando dentro de un proceso bien detallado en la ficha correspondiente del Censo-Guía de España e Iberoamérica del Ministerio de Cultura y Deporte:
"La Compañía del Ferrocarril de Carreño explotó una línea de ancho métrico entre Gijón y Avilés, resultante de la superposición de varias concesiones y destinada, en un principio, al transporte de mninerales. A inicios del presente siglo, el Crédito Industrial Gijonés comenzó a explotar minas de hierro en Regueral y Piedeloro, creando para éllo la Sociedad Minas de Hierro y Ferrocarril de Carreño. Obtuvo en 1902 la concesión de un ferrocarril de Aboño a Candás, con ramales a las minas de Coyanca, Piedeloro y Regueral, línea que fue inaugurada el 8 de enero de 1909. Entre Aboño y el puerto del Musel se utilizaba la línea propiedad del Sindicato Asturiano del Puerto del Musel, filial también del Crédito Industrial Gijonés. El Sindicato poseía, también, la titularidad de una línea de ancho ibérico entre Veriña, Aboño y El Musel. Las líneas de ancho de 1 metro fueron electrificadas hacia 1917. En 1917 la Sociedad Minas de Hierro y Ferrocarril de Carreño traspasó sus concesiones a Urquijo y Cia., creando esta última la Sociedad Ferrocarril de Carreño S.A., y haciéndola titular de las citadas concesiones. En 1921 adquirió las líneas de vía ancha y estrecha que llegaban al Musel, y en 1922 inauguró la línea entre Regueral y Avilés. En 1950 llegó a un acuerdo con el Estado para utilizar la explanación existente entre Aboño y Gijón, del por entonces en construcción, ferrocarril Ferrol-Gijón y así hacer su entrada en esta última ciudad. El 10 de enero de 1974, dada su precaria situación económica, el Estado tuvo que hacerse cargo de su explotación, pasando a integrarse en FEVE. Si bien, como ya dijimos, este ferrocarril nació exclusivamente destinado al transporte de mineral, el paso del tiempo le convirtió en una línea primordialmente de viajeros entre Gijón, Candás y Avilés"

En cuanto a la subestación eléctrica, hemos de decir que dadas las gigantescas dimensiones de Ensidesa fue necesarios construir varias, esta en concreto daba servicio a las instalaciones de Laminación en Caliente que vemos a lo largo de este paseo, terminadas en 1959


Tras muchos años olvidada, en el año 2021 fue incluida entre los ocho edificios avilesinos incluidos en Inventario Docomomo (Documentación y Conservación de la Arquitectura y el Urbanismo del Movimiento Moderno), junto con las instalaciones de Bombas Kaplan, en la margen derecha de la ría, la Casa Sindical de Avilés en la Plaza del Vaticano, el Chalet de la familia Canseco de la calle Santa Apolonia, la Gasolinera del Departamento de Transportes de Ensidesa en el poblado de Garajes,el Hospitalillo de Ensidesa, la iglesia parroquial de San Pedro y San Pablo en La Luz, y otra subestación eléctrica de Ensidesa, la Subestación Norte, en terrenos ahora del Parque Empresarial del Principado de Asturias (Pepa), cerca de las dársenas de la ría 


En su ficha de Patrimonio Industrial, el investigador Rubén Domínguez Rodríguez afirma que, aunque no se conoce su autoría sus trazas guardan grandes similitudes con la Central Térmica de Ensidesa

"Destaca su fachada principal, orientada al sur, que está configurada por grandes ventanales dispuestos en tres de sus cuatro alturas, potenciando su horizontalidad. En la parte izquierda de la misma sobresale visualmente un gran módulo con cerramiento frontal vítreo, adelantado con respecto a la fachada y de mayor altura que el resto del edificio"


Continuamos avanzando por el Paseo de la Ría y sus frondosas veredas, conformando un hermoso entorno a pesar de tantas décadas de deterioro ambiental


A un lado la ría, donde aún queda muchísimo por hacer, evitando esos vertidos que la destruyen y que son noticia demasiado frecuentemente. Podemos presentar una noticia de muchas, casi al azar, pues son casi un prototipo dada su triste continuidad, firmada por Amaya P. Gión para La Nueva España el 5-5-2021:
"El Colectivo Ecologista de Avilés ha alertado de un vertido de origen desconocido en la ría de Avilés, en la zona del muelle de Raíces, y ha denunciado la situación ante la Autoridad Portuaria de Avilés, el Servicio de Vigilancia de la Viceconsejería de Medio Ambiente y ante los ayuntamientos de Avilés y Castrillón. 
El colectivo ha pedido una investigación y que se tomen "medidas para evitar estas situaciones". El vertido se ha detectado esta tarde en el entorno del muelle de Raíces. Según las imágenes que han recibido los ecologistas, una gran "mancha de origen y composición desconocida" rodea dos barcos que están descargando en ese muelle, el "Meike B" y el "Arklow Marsh". 
Desde la Autoridad Portuaria descartan que se trate de un vertido contaminante y sostienen que esa mancha no es más que arena procedente de unas obras que se están acometiendo en la dársena de San Juan, precisamente para mejorar la recogida de aguas y evitar que lleguen al estuario hasta haber sido tratadas previamente. "Es agua con restos de arena de esas obras", han aclarado fuentes del Puerto"

A la derecha, una de la antigua nave de los Hornos de Fosa, cuyas chimeneas se encuentran más atrás. Ahora se encuentra aquí Windar Offshore S.L. de equipamientos metálicos, Grupo Daniel Alonso, construcción de aerogeneradores eólicos. Para saber su historia y estructura volvemos a contar con el especialista Rubén Domínguez Rodríguez:

"La nave de Hornos de Fosa, dispuesta perpendicularmente a las de Laminación en la zona más oriental de la planta siderúrgica en el municipio de Avilés, es una construcción cuya autoría es atribuible a la planificación del ingeniero Carlos Fernández Casado y a la colaboración del Jefe de Obras Civiles de la Empresa, Amalio Hidalgo, ya entrada la década de los cincuenta
Este imponente inmueble de hormigón cubre una superficie total de 5.500 metros cuadrados, y tiene unas dimensiones de ciento setenta metros de longitud, treinta de altura y treinta de luz, resueltos con cerchas de acero en la cubierta. La gran nave de hormigón cuenta con vanos en todo su perímetro, lo que favorece la entrada de luz natural al espacio de trabajo. Además, en su costado oeste se erigieron diez chimeneas de ladrillo y, en cada testero del espacio, se dispusieron sendos murales musivarios compuestos por formas geométricas cuadrangulares de diferentes colores de inspiración neoplasticista. 
Al edificio llegaba por ferrocarril un tren procedente de Hornos de Acero. Tras su acceso al interior desde el norte, dos grúas se encargaban de retirar la lingotera para extraer el lingote con dos puentes-grúa y proceder a su deposición en el interior de uno de los veinte hornos Pitt distribuidos en la nave. Este paso permitía recalentar el acero para que alcanzase una temperatura óptima antes de pasar al tren laminador de las naves de Laminación. Para ello se empleaba como combustible el gas procedente de las Baterías de Hornos de Cok y de los Hornos Altos. 
Tras su cese productivo en la década de los años ochenta, la robusta construcción inició un proceso de abandono y deterioro que concluyó en el año 2017, momento en el que sus instalaciones fueron reconvertidas en taller de calderería para el grupo Daniel Alonso. Su rehabilitación ha requerido la adaptación de las antiguas vías de acceso a las nuevas necesidades, aunque en todo momento se ha respetado la morfología original del edificio y sus valores"

Lo natural y lo industrial se unen indiscutiblemente en este gran paseo fluvial. Es hora de hacer que convivan


Sobre la ría, el paseo y las áreas fabriles se alza un largo viaducto, inaugurado en 2019: la comunicación fluida entre ambas márgenes, la autopista, la ronda, el casco urbano, los polígonos industriales o parques empresariales, las factorías y la zona portuaria en sus dos riberas han sido y son una constante preocupación en Avilés. Este viaducto enlaza directamente la Ai-81 (antigua Autopista Y) con el Parque Empresarial del Principado de Asturias (PEPA), que se extiende por terrenos que fueron de Ensidesa. La necesidad de suelo para la instalación de nuevas empresas y la conservación del patrimonio industrial de la antigua Ensidesa no está exento de polémicas y de debates sobre qué hacer en cada momento. Con un titular tan llamativo como El resurgir del acero, el gran escritor y corresponsal en Asturias de El País Javier Cuartas, explicaba el 22 de diciembre de 2002 cómo arrancaba este proceso...
"Los terrenos que durante medio siglo ocupó la factoría de la compañía siderúrgica estatal Ensidesa en Avilés, achatarrada tras el proceso de reconversión vivido por el sector en los años ochenta y noventa, volverán a la actividad industrial, reconvertidos en un parque empresarial de 2,1 millones de metros cuadrados y cuya primera fase (1,1 millones de metros) se inauguró el pasado lunes, tras tres años de trabajos a merced de un acuerdo entre la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), propietaria de los terrenos, el Principado de Asturias y el Ayuntamiento de Avilés.
El Parque Empresarial Principado de Asturias (PEPA), concebido como un área para usos industriales, logísticos y terciarios, será, según la SEPI -promotora de la iniciativa y heredera del desaparecido INI, fundador de Ensidesa-, el mayor polígono industrial del norte de España cuando se completen las tres fases previstas. Para entonces, SEPI habrá invertido 99,9 millones de euros y su presidente, Ignacio Ruiz-Jarabo, estima que la ocupación de estos terrenos por futuros promotores empresariales generará una inversión privada de otros 500 millones de euros. 
En la fase ahora inaugurada, que supone algo más de la mitad de la superficie prevista, se han invertido 57,8 millones de euros. Ya han comprometido su instalación en este nuevo área industrial 44 pequeñas y medianas empresas, en su mayor parte de Avilés, que trasladarán sus actividades fabriles desde la zona urbana al PEPA, situado en el margen contrario de la ría. 
Los terrenos que ocupa el nuevo polígono eran unas antiguas marismas en las que en 1950 el entonces todopoderoso presidente del Instituto Nacional de Industria (INI), Juan Antonio Suanzes, decidió la creación de la Empresa Nacional Siderúrgica de España (Ensidesa), que de inmediato se convirtió, junto a Seat y otras realizaciones del holding público, en uno de los grandes estandartes de la política autárquica y del nacionalismo industrial del régimen franquista. Su construcción en terrenos poco consistentes dejó un elevado tributo de vidas humanas. La crisis industrial de los setenta y las sucesivas reconversiones que hubo de afrontar el sector a resultas de las pérdidas acumuladas acabó desplazando el centro de gravedad de la siderurgia integral española (la actual Aceralia) hacia la factoría de Gijón. 
El apagado sucesivo de los cuatro hornos altos de Avilés y el cierre de unas 200 instalaciones anexas (acerías, gasómetros, plantas de sinterizado, etcétera) convirtieron la vieja siderúrgica en lo que Ruiz-Jarabo y el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, definieron como un "cementerio industrial". Sobre ese erial de un viejo sueño industrializador hubo de acometerse lo que la SEPI juzga como "una de las labores de demolición de estructuras y de recuperación de suelo degradado más ambiciosas de Europa" -se obtuvieron 150.000 toneladas de hormigón y escombros de ladrillo y 40.000 toneladas de materiales férricos-, cuyo coste ascendió a 21,5 millones de euros. Estos trabajos, según precisó el ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, se completarán en 2004, con el cese de actividad de la central térmica de la antigua Ensidesa, y finalmente en 2008 con la demolición de las viejas baterías de cock, aún en producción"

El viaducto lleva el nombre del empresario Daniel Alonso, del mencionado Grupo Daniel Alonso, en cuya página leemos la noticia de este reconocimiento a fecha 12-6-2019:
"El Ayuntamiento de Avilés y el Gobierno del Principado de Asturias han inaugurado ayer lunes a mediodía el acceso desde la autovía A-66 al polígono empresarial PEPA que permite además el acceso a la ría de Avilés, un proyecto que comenzó a ejecutarse en 2010 y que ha terminado con la inauguración de los accesos al PEPA en el día de ayer.

La inauguración ha servido para rendir homenaje a Daniel Alonso, que dará nombre a uno de los nuevos viaductos de 269 metros de longitud.

Tras el acto de presentación en el Ayuntamiento de Avilés donde el presidente honorífico del Grupo Daniel Alonso dirigió unas palabras a los asistentes, en presencia de la alcaldesa de Avilés Mariví Monteserín y los Consejeros del Principado de Asturias Benigno Fernández Fano (infraestructuras), Isaac Pola (industria) y Pilar Varela (Servicios Sociales), la comitiva se desplazó hasta el viaducto, donde Daniel Alonso descubrió una placa conmemorativa.

El viaducto que lleva su nombre reconoce la trayectoria empresarial del empresario en Asturias y el apoyo a la industria asturiana y especialmente a la avilesina, donde se encuentran gran parte de sus talleres"

A nuestra izquierda un viejo puente industrial en desuso, cerrado al paso y cegado ahora por la vegetación


Avanzamos hacia el viaducto, viendo siempre a la derecha la gran tubería del gasoducto que recorre por lo alto todo este sector de la antigua factoría


El escritor y blogger Arturo Suárez escribe en su descripción de Avilés La Ría el puerto y su entorno esta simpática frase que define estos paseos avilesinos, desde los más antiguos y urbanos hasta estos más recientes aguas arriba...
"A una ciudad la define mucho su paseo. El donde poder andar, charlar, lucir el palmito y contemplar paisaje y paisanaje. Avilés siempre ha tenido paseos cuidados en las formas y coincidentes en el fondo: ligados a su Ría. Ni ‘folgando’ la perdió de vista"

La orilla se nos oculta con la espesura de arbustos y plantas, es también protección y refugio de la fauna acuática que, a pesar de los pesares, parece intenta recuperar sus hábitats naturales 


Y ya estamos bajo el Viaducto Daniel Alonso, cuya biografía encontramos en esta información de su pueblo de nacimiento, el burgalés Arija:
"Daniel Alonso, nacido en Arija, es el líder de un potente grupo empresarial. Todos los años patrocina la carrera ciclista que organiza Jaime Ruiz coincidiendo con las fiestas de Arija.

El 3 de diciembre de 2010 el Consejo de Ministros le ha concedido la medalla de oro al mérito en el trabajo.

Daniel Alonso, como relata en una entrevista que le hicieron en agosto de 2010 con motivo de la entrega del premio Asturiano del mes, montó su primer negocio con sólo 10 años, en sociedad con tres amigos, Marcelino, Berto y Tomás. Fue en su pueblo, en Arija (Burgos), aprovechando el paso del tren hacia Bilbao. «El objetivo era ayudar a las familias y llevar un salario a casa». Aquel negocio duró tres años. Después vino el traslado a Avilés, cuando Cristalería Española, donde trabajaba su padre, construyó la fábrica en La Maruca. Daniel Alonso no entró a trabajar en ella, sino en un pequeño taller familiar, hasta que se fue al servicio militar. Cuando regresó, entró en Cristalería, donde se le auguraba un excelente futuro. Pero en 1957, con 23 años, fundó la compañía Danima, el principio de la andadura empresarial y los cimientos del actual grupo Daniel Alonso, que da ocupación a más de 2.200 trabajadores"

Como el viaducto, nosotros aquí vamos también a cruzar la ría, solo que "un poco más abajo", para dirigirnos a su margen izquierdo


El paso de frente está cortado: una pasarela de barandillas metálicas nos llevará al otro lado


Dispone de buenos miradores sobre las aguas y riberas. En el año 2011, con motivo de la limpieza del cauce para enlazar el primer tramo del Paseo de la Ría, que llegaba al puente del Hospitalillo de Ensidesa, con La Marzaniella, apareció el lecho original, tantísimos años anegado de residuos fabriles. Lo publica el 16 de mayo de ese año Francisco L. Jiménez para La Nueva España:
"El descubrimiento y restitución del lecho original de la ría de Avilés a la altura de la antigua nave de laminación en caliente de Ensidesa es una de las sorpresas agradables que ha deparado en los últimos días la obra de recuperación ambiental del tramo de estuario que discurre entre el barrio avilesino de Garajes (parroquia de Llaranes) y el corverano de La Marzaniella (parroquia de Trasona). La restauración del estado primigenio de la ría en su tramo más alto va paralela a la prolongación en 1,2 kilómetros de la senda peatonal que arranca en el puente de San Sebastián y finaliza en el puente del Hospitalillo. Dentro de pocos meses ese paseo tendrá en total 3,2 kilómetros, 4,2 si se suma al tramo de carácter fluvial el kilómetro de paseo marítimo de la avenida del Conde de Guadalhorce"

Desde el año 2007 se ha constatado una cierta recuperación faunística de la ría. En ese año, si bien en Zeluán, donde es mucho más ancha y cercana a la desembocadura, se constató la presencia de nutrias, especie que había desaparecido con la intensa industrialización, poco antes de 1960. Ruth Arias, en El Comercio-La Voz de Aviles, publica esta tabla el 18 de septiembre de 2016:
"Peces. Su número ha crecido de forma muy importante en los últimos años, a la vez que han aparecido algunas especies infrecuentes, como el caso de la lamprea marina, muy rara en Asturias. 
Cangrejos. Los ejemplares autóctonos son también más abundantes que antaño, aunque también han aparecido los americanos, unos temibles depredadores. 
Invertebrados. De las cuatro o cinco especies que habitaban la ría hace un par de décadas se ha pasado a unas cuarenta en la actualidad. 
Aves. La ría avilesina siempre ha sido lugar de parada de las aves migratorias, cada vez más variadas y numerosas"

Según pasamos la pasarela veremos otra de las instalaciones del Grupo Daniel Alonso, el de Danima Marrell, de ingeniería ambiental, en terrenos y edificios que fueron antaño de Ensidesa y ahora del Pepa, estos situados entre la ría y el ferrocarril, que pasa al otro lado


Es la zona de Llaranes conocida antaño como Monte Ormón así figura en la expropiación de 1952:
"Prado y huelga, de doña María del Busto Rodríguez, denominada «Monte Ormón» 
Monte Ormón, solar que fue del antiguo Departamento de Transportes de Ensidesa, cuyo poblado, que veremos un poco más adelante, fue llamado por ello Garajes


Tengamos presente que monte en Asturias no necesariamente significa únicamente montaña. sino zona de bosque o maleza, como debió ser antaño todo este humedal, huelga o güelga, De lo que no hemos localizado etimología es para ormón, salvo que conjeturemos una acaso posible raíz orn céltica, muy abundante en hidrónimos pues significa corriente de agua


Y qué mayor río que una ría, tal que esta, alimentada por varios cursos fluviales y por la propia agua del mar, su mayor aporte. Sabemos que el lugar fue poblado desde la prehistoria, a tenor de los hallazgos efectuados en su entorno y muy posiblemente el topónimo Llaranes sea el de un antiguo posesor Larius, nombre además ahora de una prestigiosa revista de divulgación del patrimonio local 


Es digna de tener en cuenta la existencia en Llaranes del topónimo La Barquería, tan abundante en los estuarios, antiguo paso de una a otra orilla cuando no había puentes, pero también arribada de lanchas pesqueras que surcaban la ría hasta su desembocadura


Ruth Arias, en su mencionado artículo, titulado La década del retorno de la fauna a la ría, dice lo siguiente de este espacio natural que se recupera paulatinamente con mayor o menor éxito:
"La ría avilesina dista aún mucho de ser lo que era antes de la llegada de las grandes industrias a la comarca, y nunca volverá a ser como aquella, pero al menos ha recuperado parte de sus características primigenias. «Los que conocimos la ría en los años 80 aún recordamos la elevada presencia de grasas y aceites en el agua», dice Álvarez Lao. Ahora, al margen de determinados vertidos, la calidad de las aguas es notablemente más elevada, y para atestiguarlo están todas las especies animales, y también vegetales, que han vuelto a hacerla su casa"

Posiblemente, uno de los más vistos inquilinos del estuario son los simpáticos coríos, los patos o ánades, con sus movimientos natatorios, vueltos y piruetas, a los que cuesta resistirse sacar una fotografía cuando se dejan


Llegados al otro lado de la ría continuamos a la derecha, siempre en dirección oeste hacia el casco urbano de Avilés


Pasamos bajo el viaducto, al lado de sus enormes pilares de hormigón y continuamos ahora hacia el edificio de Danima


A la izquierda de la factoría vemos el poblado de Garajes, uno de los barrios obreros construidos en Llaranes patrocinados por Ensidesa, realmente de los primeros, pues su foto, desde el aire, fue portada de uno de los primeros números de la revista de la empresa, llamada también Ensidesa, el número 25, III año, 1961


No es Garajes el gran Poblado de Llaranes por antonomasia, por el que todo el mundo conoce a la que nació como ideal de una gran ciudad-jardín situada un poco más allá, construida en 1953 y 1957, pero es uno de los que constituyen esta población, que en la actualidad aparece integrada en el casco urbano avilesino pero que en tiempos fue parroquia, mencionada en el año 1086 cuando los hermanos Osorio, Pelayo y Geloira donan la "villa de Leranes en el territorio de Gauzón". En 1602 pasó a ser aneja de San Nicolás de Avilés


Garajes se extiende entre el ferrocarril y la carretera AS-10. Esto poblados de Llaranes se construyeron en las tierras más fértiles y llanas mientras que el núcleo original pasó a ser denominado oficialmente Llaranes Viejo para diferenciarlo de la citada ciudad-jardín, que contaba hasta con su propia plaza mayor. economato, tiendas, colegio, oficinas bancarias, departamento de Asuntos Sociales, Guardería Jurada, parques y zonas verdes, fiestas, iglesia y hasta cabalgata de reyes, pues llegó a tener más de 1.100 habitantes. Dice el Diccionario Geográfico de Asturias, coordinado por Javier Rodríguez Muñoz:
"Contemporáneos al poblado de Llaranes, aunque mucho más pequeños y mucho peor dotados, Ensidesa construye también los de Garajes y El Cruce y, entre ambos, el llamado Hospitalillo, instalación sanitaria destinada a la atención de los trabajadores de la fábrica y sus familias"

Em cuanto a esta gran estructura industrial del actual edificio de Danima, que también recuerda al que vimos anteriormente de la subestación eléctrica, cuenta con numerosos y grandes ventanales: la idea era proporcionar la mayor luz natural posible a sus talleres y dependencias interiores


Ahora el estuario, aún no muy ancho, queda a nuestra derecha, Realmente esta zona, antes de su gran ensanche a partir del Puente Azud y, sobre todo, el de San Sebastián es conocida como "la cola de la ría" y similares para diferenciarlo de lo que popular y mayoritariamente se entiende por Ría de Avilés, desde esos puentes y la Dársena de San Agustín hasta su desembocadura entre San Xuan-L'Espartal y la península de Nieva, incluyendo todas las zonas portuarias


El Paseo de la Ría pasa ahora entre este gran inmueble fabril y la orilla de la ría, siguiendo el borde de la ribera izquierda


En medio del camino, álamos y chopos son testigos vivos de los profundos cambios aquí acontecidos desde 1950 a nuestros días


A los pocos días de la inauguración de la prolongación hasta La Marzaniella de este Paseo de la Ría, el grupo ornitológico Mavea publicó una interesante relación de sus aspectos positivos y negativos en El Comercio-La Voz de Avilés el 2-3-2012:
"Aspectos positivos: 
-Pone al descubierto una zona que no podíamos visitar, habilitando un gran paseo con alicientes naturales y paisajísticos para toda la población. 
-Es una zona en la que abundan los patos, lo que incrementa el censo de la ría en varias decenas. Además, se pueden ver algunas especies que no se solían ver mucho más abajo. En un paseo en estos días hemos contabilizado más de una treintena de cercetas y 1 hembra de ánade rabudo (rareza en esta ría), además de azulones y gallinetas. 
-Por otra parte, se ven zonas con algo de vegetación de interés, como una aliseda y un carrizal. Se hizo algo de ingeniería ambiental para tratar de mejorar las escolleras de hormigón. 
Aspectos negativos: 
-Desde el punto de vista ambiental, se repite el conflicto en la manera de entender la restauración y saneamiento de humedales. Así es que se destruyeron muchos árboles, muchas isletas con vegetación palustre y toda la vegetación de ribera donde habíamos localizado repetidas veces huellas de nutria; nos dijeron que esa vegetación se iba a respetar, pero. una vez más, del dicho al hecho, un gran trecho. 
-Las obras se acabaron con bastantes meses de retraso. 
-No hay servicios públicos por el camino. 
-Echamos en falta la cartelería educativa que prometieron que se colocaría, contando con nuestra colaboración. 
Hay otra cuestión importante, que se puede ver como positivo o negativo, según se enfoque: al estar al lado de la industria, se puede comprobar los frecuentes vertidos que se producen (el martes olía fatal), así como las tuberías que todavía vierten porquería directamente. Y es que la verdadera restauración y el verdadero saneamiento sería eliminar los vertidos, mucho más importante para el mantenimiento de los hábitats fluviales y su biodiversidad que el hecho de que las orillas sean o no paseables"

Como todos los edificios de Ensidesa, las monumentales dimensiones de este son bien patentes. Aparte del uso práctico se buscaba impresionar con los logros gubernamentales en un momento en el que España aún estaba aislada (al menos nominalmente) por su vinculación y colaboración con los regímenes derrotados en la II Guerra Mundial, si bien aquella primera filosofía autárquica pronto finalizaría "cuando llegó Eisenhower" 


Puede decirse que, a partir del final de la autarquía, la filosofía con la que nació Ensidesa se transformó paulatinamente hasta llegar a aquellas duras reconversiones de dos décadas después. El proceso, largo y traumático, llegó al cambio de siglo y a su situación actual con ArcelorMittal. La transformación de grandes espacios, ahora innecesarios para hornos y acerías con los actuales sistemas de producción de acero, en nuevos polígonos industriales, es todo un ejemplo visual de ello


Y como ejemplo esta factoría del Grupo Daniel Alonso, especializado en piezas y elementos para la construcción de parques eólicos, por lo tanto fundamentado también en el sector del metal, tal y como leemos también en la página de la empresa:
"Grupo Daniel Alonso, nació en los años 50 en Avilés, en el Principado de Asturias. Es una empresa familiar fundada por Daniel Alonso, dedicada al diseño y fabricación de equipos a presión y de estructuras tubulares de acero, entre otras actividades. En reiteradas ocasiones, Daniel Alonso, fundador de la compañía ha asegurado que la innovación no es algo de hacer cosas puntuales, sino de hacerlas todos los días. 
La compañía está especializada en la fabricación de estructuras tubulares de acero para torres eólicas, molinos de viento ‘on shore’ y ‘off shore’ y estructuras metálicas para el sector petroquímico, energético y naval. 
Asimismo, la compañía se dedica al diseño, desarrollo y comercialización de bienes de equipo para el transporte, tratamiento de residuos y equipos militares.Además, está suministrando piezas para parques eólicos europeos y centros tecnológicos. 
También participan en proyectos de I+D en energías renovables marinas y dan formación a través de cursos especializados. Estas capacidades industriales permiten apoyar el desarrollo a nivel regional y potenciar la internacionalización de las empresas en el sector. 
Grupo Daniel Alonso, cuenta con una plantilla que oscila entre los 1.200 y los 1.700 empleados en función de la temporada. Además, la facturación ronda los 300 millones de euros"

Un seto de hiedra trepadora que se enrosca en el vallado separa el paseo de la fábrica: de nuevo un entorno fabril al lado de un rehabilitado espacio natural


Las naves se alargan por la explanada del recinto, a nuestra izquierda, así como maquinaria e infraestructura


La vegetación tiende a hacerse densa en esta cada vez más exuberante ribera


Tal vez en inverno, con los árboles desnudos, podamos llegar a ver las chimeneas de las  baterías de los hornos de cok, así como la torre del edificio de la central de comunicaciones, dos de los más destacados elementos del patrimonio de Ensidesa, de los que habla también Rubén Domínguez Rodríguez en patrimonioindustrial.com:
"Fueron inauguradas el 1 de septiembre de 1956 y en las diferentes construcciones que la componen participaron los ingenieros Amalio Hidalgo, Alberto Mallol y J. Ortuño, en base a las trazas originales del alemán Oscar Weber (de la empresa Didier). 
En sus instalaciones se producía cok para suministrar el combustible necesario a los cuatro hornos altos, además de la obtención de productos derivados de la coquización. Las baterías se edificaron en dos fases, sumando finalmente un total de diez con trescientos hornos. El carbón, procedente del parque de carbones, era distribuido por las cintas transportadoras y almacenado en las torres de carbón. De estos silos pasaba al carro de carga, que lo distribuía en cada una de las cámaras desde la parte superior. Una vez pasadas dieciséis horas a temperaturas superiores a los mil grados, la deshornadora empujaba el cok hacia el otro lado del horno, donde era recibido por el vagón de apagado que lo conduciría hasta las torres de apagado. Allí era enfriado con agua, provocando las enormes columnas de vapor características del cielo avilesino. Finalmente, el combustible era conducido por cintas transportadoras hasta el edificio de cribaderos, donde se clasificaba por tamaños. El conjunto de los hornos está completado por cinco chimeneas de hormigón armado.  
Además, el recinto cuenta con dependencias auxiliares como los almacenes generales, el taller mecánico o las oficinas, de indudable valor. A consecuencia del proceso anteriormente señalado se producían los llamados subproductos, como el benzol, el amoniaco, el alquitrán y la naftalina.  
El último horno se extrajo el 30 de septiembre de 2019, cesando así la producción del último resquicio de la extinta Ensidesa en el concejo de Avilés. A pesar de no contar con protección patrimonial, la totalidad de la planta forma parte del Plan Nacional de Patrimonio Industrial y se ha desarrollado un movimiento de defensa que pide la conservación, protección y reutilización de las baterías 
La Central de Comunicaciones de la Empresa Nacional Siderúrgica S.A. se yergue al pie de los gasómetros de la Planta de Baterías de Hornos de Cok. Sin embargo, la imponente altura de estas dos estructuras no menoscaba el protagonismo visual de la popularmente conocida como «Telefónica»
El inmueble es obra del arquitecto madrileño Francisco Goicoechea Agustí, que trabajó junto a Juan Manuel Cárdenas Rodríguez en el diseño de buena parte de los edificios de la Empresa. 
Con su puesta en funcionamiento, a finales de la década de los años cincuenta, dio comienzo el servicio de comunicaciones telegráficas y telefónicas, con más de mil líneas y con capacidad de ampliarse, en 1959, a un total de tres mil.  
Su ubicación en un lugar destacado, junto al principal acceso a la factoría desde el poblado de Llaranes, requería de un especial empeño en el diseño de la construcción. Como algunos autores coinciden, Goicoechea bebió de la arquitectura de vanguardia soviética, especialmente de los proyectos de los hermanos Vesnin, Barjin y Sóbdev. Planteó un edificio de planta rectangular y dos cuerpos, construido en hormigón armado y ladrillo, reservado para las esquinas. El cuerpo bajo consta de tres alturas que albergaron oficinas, espacios de trabajo y salas de reuniones. El segundo cuerpo está constituido por una torre de seis alturas y planta cuadrada, ubicada en la fachada principal del edificio y adelantada con respecto al resto. Este protagonismo se ve realzado por el tratamiento de los vanos, que potencia la verticalidad. 
En su imafronte, a ambos lados de la torre, se situaron sendas esculturas realizadas por el artista plástico José Luis Sánchez en aluminio. Ambas piezas, de seis metros de altura, representaban una embarcación de vela y una hilandera. Con el deterioro de la Central, una vez abandonada su función original y tras haber albergado otros usos, las dos obras fueron retiradas sin conocerse su paradero. 
A pesar de que no cuenta con protección local ni autonómica, su incuestionable valor ha quedado acreditado gracias a su inclusión en el inventario de la Fundación Docomomo tras la paralización de su derribo en el año 2015, con una protesta encabezada por el Club Popular de Cultura «Llaranes».

Durante las dos últimas décadas del siglo XX se pensó en Avilés, como en toda Asturias, en la reimplantación de grandes empresas como base de la reindustrialización mientras la antigua Ensidesa proseguía su declive y se acercaba el momento de su privatización. Más adelante se planteó una reactivación de Avilés como ciudad en todos sus aspectos, patrimonio, casco histórico, comercio, hostelería, turismo, etc., no necesariamente pensando en los parámetros industriales clásicos, pero sin prescindir de la industria ni mucho menos, sino diversificando la naturaleza de las empresas


La Dra. Paz Benito del Pozo y D. José Luis Carrera, del Departamento de Geografía y Geología Universidad de León, han estudiado este proceso en El impulso del franquismo a la industria en Asturias y su eco patrimonial, donde dicen:
"El documento que mejor refleja el cambio de enfoque sobre el futuro de Avilés es el Plan General de Ordenación Urbana, concebido para aprovechar los recursos singulares con que cuenta la ciudad en un marco de competencia urbana. La ría de Avilés y su entorno se convierten en el espacio focal de la propuesta municipal. En tal sentido cabe destacar el papel que se otorga a los terrenos liberados por ENSIDESA, que ocupan la mayor parte del entorno inmediato de la ría. Este elemento se interpreta como un recurso clave para la ciudad y su mayor oportunidad. Según el Plan sería el soporte para crear una nueva centralidad urbana y en él sitúa su principal apuesta: desarrollar un espacio de alta calidad y carácter multifuncional, con usos industriales, usos de terciario empresarial y equipamientos culturales singulares, entre otros"

Estamos aquí ante un buen ejemplo de todo lo dicho, los valores de la ciudad y su entorno de manera íntegra, por un lado ante nosotros una recuperación de un espacio natural como es esta cola del estuario avilesino y otra la reindustrialización con empresas de diferente tamaño, producción y características:
"En el orden industrial, el proyecto más ambicioso y que primero se materializó en esos terrenos de la ría es el Parque Empresarial Principado de Asturias, de promoción pública y propiedad de SEPI-Infoinvest, con una superficie de 66 hectáreas divididas en parcelas para industria grande y para pymes y una orientación sectorial que busca aunar la tradición siderometalúrgica con las actividades neotecnológicas y los servicios avanzados. Este espacio empresarial aspira a concentrar a la renovada industria avilesina"

A nuestra derecha por ejemplo son las naves de la calle Curtidores del PEPA, las más cercanas a la orilla derecha pero a la vez un tanto alejadas. En concreto en primer término estamos viendo la de Aceros Avilés, del Grupo Marcelino Franco, otra industrial del sector del metal, que sigue teniendo en Avilés una grandísima importancia


El paseo ha respetado estos árboles venerables que forman una hilera a lo largo del camino...


Sin duda esta senda por el Paseo de la Ría que, al no alejarse demasiado de la AS-19 y por lo tanto tampoco del aquí desaparecido trazado del Camín Real de la Costa, puede ser una buena idea para los peregrinos que realizan este tramo que tan mala fama tiene en foros y guías por su intensa industrialización y degradación ambiental y paisajística, tanto es así que no pocos hacen trampa, "saltándoselo" en autobús, si bien en buena parte de las guías más actualizadas ya se recomiendo hace tiempo venir por aquí


Este Paseo de la Ría nos ofrece la posibilidad de conocer otros contrastes, disfrutar de este tramo en el que reviven flora y fauna pero a la vez comprobar cómo aún se vierte mucha contaminación a estas aguas. Patos y peces pueden vivir pues tienen aquí su refugio y alimento, comiendo vegetales y materia orgánica arrastrada por la corriente


La presencia de patos en este caudal parece ser ejemplo de restauración ambiental, pero conviene precisarlo. Vamos a ilustrar esto con otro de los artículos del grupo ornitológico Mavea en El Comercio-La Voz de Avilés, este del 4-3-2011 y titulado ¿Qué fue primero los patos o la cola de la ría?:
"Cuando a partir de 2004-05 la cola de la ría avilesina fue accesible para el público general, la gente se sorprendió al ver patos viviendo allí, cuyo número fue en aumento en los años siguientes. Este hecho lo aprovecharon los políticos para explicar que su actuación fue determinante para que la vida regresase a las aguas de la ría. Pero la realidad dista de ser así. 
En la cola de la ría siempre hubo patos, no sólo los que se veían desde el Puente Azud, sino los que transitaban río arriba, y que eran bien conocidos por los trabajadores de Ensidesa/Arcelor. Es lógico si pensamos que el río Alvarés (que es el principal tributario en la cola de la ría) pasa junto a dos embalses (Trasona y La Granda) donde los patos son habituales. Junto al citado Puente Azud había una colonia invernal de garzas que se agrupaban para dormir, pero que se fueron al hacer las obras (y no volvieron) ya que necesitan tranquilidad; también se encontraban gallinetas y otras especies (principalmente de paso). Por lo tanto, ya había vida antes de las obras, pero estaba oculta a los ojos de la mayoría de los avilesinos. 
Habrá quien diga que los patos aumentaron claramente en el paseo de la cola de la ría a lo largo de este último lustro y tendrá razón. Pero esto no sólo ha ocurrido aquí, sino en toda Europa. La especie más numerosa entre los patos es el Ánade Real o Azulón (Anas Platyrrhynchos), Curío para los vecinos de toda la vida. Es una especie de fácil reproducción que ocupa cualquier tipo de humedal, desde grandes embalses a charcas. En la ría avilesina los más viejos del lugar recuerdan cómo era abundante en las antiguas marismas. Sin embargo, a mediados del siglo pasado la destrucción del entorno y la contaminación hicieron desaparecer a esta especie. 

Aquí tenemos una pareja de macho y hembra de coríos, patos, ánade real, ánade azulón o pato de collar (Anas platyrhnchos). Se distinguen bien pues el macho tiene cabeza y cuello de color verde oscuro brillante enmarcado en una especie de collar blanco, el pecho es castaño en tonos púrpura, siendo el resto de su plumaje grisáceo, más oscuro en las parte superiores salvo el obispillo y plumas centrales de la cola, que son blancas

 Mientras, la hembra es un plumaje digamos menos llamativo y más apagado, veteado en pardo contrastado en tonos claros y oscuros incluso en cada pluma, característica compartida con la mayoría de hembras de patos de superficie. En la cabeza rige el color crema. Pero no nos apartemos de lo que sigue diciendo el artículo de Mavea:

"En los años ochenta ver un azulón en esta ría era un acontecimiento, pero a partir de mediados de los noventa unas pocas parejas empezaron a criar en la charca de Zeluán. La explosión poblacional comenzó en la década pasada, aumentando paulatinamente el número de nidadas, hasta que en los últimos tres años empezaron a reproducirse en la cola de la ría. En cinco años pasamos en todo el estuario de cinco a treinta parejas. Impresionante. 
Y es que el azulón es una especie que se adapta muy bien a todo tipo de hábitats acuáticos. En cualquier zona natural huye de la gente, pero esos mismos ejemplares en un enclave urbano, reducen mucho su distancia de huida para aprovecharse del pan que les tiran los vecinos; es oportunista" 
Este pato tiene una vida curiosa, que cualquiera puede seguir en vivo y en directo en el paseo de la cola de la ría. Si os fijáis, veréis siempre más machos que hembras, y es porque la mortalidad de éstas es más elevada. Esto se debe a que es ella quien se encarga de todo lo relacionado con la cría. Los machos de esta especie son unos grandes seductores, todo el día detrás de la hembra (desde septiembre hasta marzo), cortejándola, pero en cuanto logran fecundarla, adiós muy buenas, y se van en busca de otra hembra. 
Entonces ella tiene que buscar un sitio entre la vegetación de la orilla, poner los huevos, incubarlos, si se acerca un depredador (como los gatos) alejarlo con maniobras de distracción, y, en cuanto nacen los pollos, llevarlos de paseo de un sitio a otro para enseñarles qué comer y cómo escapar de los múltiples peligros que les acechan. Muchos pollos mueren a lo largo de su crecimiento y también muchas madres mueren por los depredadores o por no poder aguantar su dura vida. 
En verano, los machos pierden todo su guapo plumaje y se parecen a las hembras. Esto ocurre porque los patos mudan todas las plumas a la vez, es decir, que durante algo más de un mes no pueden volar, por lo que les conviene tener colores miméticos para esconderse mejor entre la vegetación. Las hembras mudan un mes más tarde que los machos, en cuanto se independizan las crías. Una vez acabado el periodo de la muda en septiembre, el ciclo vuelve a comenzar"

Los árboles aportan una serena majestuosidad natural a este trecho del paseo y un poco de mágica umbría. Por momentos nos parece estar en un bosque asturiano, pese a la inmediatez de las fábricas
 

Precisamente a nuestra izquierda veremos ahora otro de los ocho elementos avilesinos incluidos en 2021 en el inventario de Docomomo antes mencionado con la subestación eléctrica, la Gasolinera del Departamento de Transportes de Ensidesa en Garajes 


De frente sigue la larga fila de árboles...


Y al sur, a lo lejos, otra referencia, esta geográfica, que ya hemos visto en el camino a Avilés por el Monte Areo, El Valle, Tamón y Trasona


La Sierra Taborneda o de Faidiello, al sur, que se alza sobre los tejados de poblado de Llaranes, que se alza sobre Avilés, Illas y Corvera, así como por detrás con Llanera y Les Regueres, uno de los cordales costeros que separan la franja costera asturiana de los valles del interior, por donde discurre además al otro lado el Camino Primitivo


El pico más alto de la sierra es El Pedregalón (623 m), que vemos a la derecha de la foto, aunque pocos lo conocen así, pues por un error cartográfico pasó a llamarse Gorfolí, que es en realidad otro más pequeño situado detrás de él, a la izquierda de la foto, en la Sierra de Faidiello, que en la práctica viene a ser una con esta de Bufarán. En el libro correspondiente a Llanera de la serie Asturias de concejo a concejo del Real Instituto de Estudios Asturianos, dice precisamente de esto su autor Ramón Rodríguez Álvarez:
"... la sierra de Faidiello, que se extiende por los concejos de Illas al norte y Llanera y Las Regueras al sur, con una dirección noroeste-suroeste. Enlaza al sur con la sierra de Bufarán, entre los concejos dd Las Regueras y Candamo. Ambas sierras constituyen el relieve más destacado del sector central-costero de Asturias. La mayor altura de la sierra de Faidiello corresponde al Pedregalón o Friera, de 623 m, siendo por tanto la mayor elevación de Llanera y de Illas, y sirve de divisoria entre ambos concejos. Desde hace unos años este accidente geográfico es denominado, por error, Gorfolí, nombre que corresponde en realizad a un pico de 686 m, situado íntegramente en Llanera, al que algunos mapas recientes adjudican el nombre de monte Campana, situado cerca del Campu de la Liebre, este de 536 m."

Por su parte, la famosa página montañera Mendikat, cuando informa del Gorfolí incide en advertir este tan craso como extendido y popularizado error topográfico
"Existe bastante confusión en la denominación de las cumbres, ya que el topónimo Gorfolí aparece con bastante frecuencia relacionado con la cúspide que se alza en el término del vecino concejo de Illas (Alto del Predregalón, 623 m, antenas). Lo cierto es que la situación no es nueva, ya que la cartografía antigua (IGN50-0028-Grado, 1936) marca el vértice de nombre Gorfoli ( 617 m) encima de los pequeños núcleos de La Barrera, Friera y Taborneda. La situación se ha mantenido hasta nuestros días con ciertos matices. En ella se ubica el vértice geodésico núm. 2879 de nombre Gorfoli (sin acentuar la última vocal ). La reseña del mismo dice: "Situado en lo más alto del monte llamado Pico Frieda por los lugareños de Villayo y monte Goreoli (error en la transcripción de una vocal), por los de la zona de Avilés". El mapa actual del IGN llama, además, Pico Gorfolí (582 m) a la cota que aquí reseñamos y que se apunta como ser la verdadera generadora del topónimo"

Y en la completa descripción que hace Mendikat de El Pedregalón o Alto del Pedregalón, fácil de reconocer por sus antenas, se empieza diciendo de esta manera:
"La sierra de Faidiello, también llamada sierra de Tabornada y sierra de Bufarán, se eleva en el litoral central asturiano, al S de Avilés (139 m). Levanta varias cumbres bien diferenciadas, superándose los 600 m en su punto culminante, el Alto del Pedregalón (623 m), que recibe también las denominaciones de Pico Friera (pequeño núcleo de población en la vertiente N), Bufarán (nombre de la alargada sierra que se extiende hasta las riberas del Nalón ) o incluso Gorfolí, aunque este nombre designa, en realidad, la segunda cumbre más elevada de la sierra, situada al S (582 m) de la que aquí se trata. Mientras el Alto el Pedregalón (623 m) es la cima más elevada del concejo de Illas, Gorfolí, lo es del concejo de Llanera"

Más cerca y al lado del apeadero del tren, asoma otro ejemplo más de la citada diversificación empresarial, el Mercadona de Llaranes, abierto en diciembre de 2019, dentro de la gran transformación en áreas comerciales y de ocio de solares de antiguas áreas industriales del área central asturiana


A partir de aquí, la hilera de árboles se transforma en dos, una a cada lado del paseo...


Según avanzamos miremos también a la izquierda, entre los árboles...


Al fondo volvemos a ver los bloques de viviendas obreras del poblado de Garajes. En el año 2012 llegó a tener tantas carencias que los vecinos hubieron de reivindicar soluciones a su cada vez peor situación, especialmente acusada dentro de la problemática de estos poblados desde que Ensidesa dejó de hacerse cargo de ellos, hace ya muchos años. Con este motivo A, Palacio firma un reportaje de esta situación el 18 de octubre de ese año en El Comercio-La Voz de Avilés, titulado El abandono de Garajes:
"Las primeras quejas llegaron con el estado del apeadero de Feve de Llaranes, para el que llevan años esperando mejoras, pero ahora los vecinos del poblado de Garajes denuncian que la sensación de abandono que tienen es total
«Hemos explicado nuestra situación muchas veces y nos hemos dirigido a Participación Ciudadana a través de internet, para denunciar con fotografías cómo está la zona, pero nunca dice nada más que 'en trámite'», indica Bárbara Valella, una de las vecinas afectadas. Llegó al poblado hace dos años, y el resto de propietarios de los bloque comentan que «es una de las que más se mueve para que se conozca el abandono de Garajes», insisten. 
Ángeles Jara, que vive en la zona desde hace más de 40 años, llegó «con seis, cuando esto era de Ensidesa y teníamos hasta un guardia, estaba todo pintado y cuidado». Para Covadonga Palacios, residente de Garajes desde hace siete años, «nada es igual que cuando vivía antes aquí, antes de irme». 
José María Vega y su esposa, María Alfonsa Antón, explican que cuando Ensidesa se encargaba del poblado «estaba todo vallado, cerrado con una protección que ahora no existe a pesar del peligro que supone tener el tren tan cerca». Estos vecinos explican que «los niños juegan sin preocupaciones, pero si se les cae un balón...». Unos metros más allá, en otro bloque de viviendas han decidido tomar medidas por su mano, y hace menos de dos semanas colocaron una valla de protección. Una de las torres de alta tensión «tiene ahora una protección específica, que es insuficiente porque todavía se pueden colar los niños por debajo, y está así precisamente para que no intente escalar nadie», lamenta Vega. 
Algunas soluciones 
«Últimamente han venido a limpiar de porquería los arcenes del tren, porque lo hemos pedido a Feve», indican, y también han hecho lo propio con el terreno que es de ArcelorMittal, gracias a la unión y a las peticiones de los residentes de los bloques, porque necesitaba una siega desde el verano. El problema es que ahora «está lleno de charcos, y como hay menos luces, hay gente que se aprovecha, la basura y las jeringuillas se acumulan, y nadie hace nada». 
Ángeles Jara insiste en que «la asociación de vecinos Santa Bárbara está al tanto de la situación, pero no hacen nada por nosotros, ni se implican». Y Sebastián Izquierdo recuerda que «las pocas farolas que hay no tienen luz, y tenemos hasta que controlar que no nos roben la ropa, porque ya intentan quitar las de los primeros pisos con palos largos». Covadonga Palacios indica que «a las ocho de la mañana es imposible ver nada para ir a coger el tren, más ahora cuando empiece a llover». 
Recalcan que «pagamos los mismos impuestos que el resto de vecinos de Avilés, pero aquí los barrenderos pasan de largo, y tenemos que encargarnos de todo». Por ejemplo, evitar que las ratas paseen a sus anchas por el poblado con remedios propios, «porque ni nos echan el raticida», lamenta Ángeles Jara. «Queremos aparatos de gimnasia para mayores, como dijeron que nos pondrían, porque hay vecinos que los necesitan, pero seguimos esperando», insiste María Alfonsa Antón"

Y ahora ante nosotros otro puente-viaducto sobre la ría, que comunica la carretera AS-19 con el PEPA, siendo históricamente otro de los accesos a la antigua Ensidesa


Este puente fue auspiciado por la misma siderúrgica estatal y fue también proyecto del ingeniero Carlos Fernández Casado, como fue también de gran parte de las obras de Ensidesa-Avilés y otras muchas en Asturias y por toda España 


El Puente de Llaranes tiene cinco vanos, al primero de 15 metros para que pase el ferrocarril, el siguiente de 20 para la carretera y otros tres de 16 metros sobre la ría. Así lo leemos en la ficha del CEDEX (Centro de Experimentación de Obras Públicas):
"Consta de cinco vanos, el primero de 15 m para salvar el ferrocarril, el siguiente de 20 para el paso de una carretera y tres de 16 m sobre la ría; tiene 20,50 m de ancho y una oblicuidad de 68,8º. La estructura es un dintel continuo, con apoyos solidarios que forman pórtico en el vano del ferrocarril, y con apoyos independientes sobre columnas asiladas en los demas. La cimentación se llevó a cabo mediante cajones indios de hormigón armado. En uno de los extremos del puente y con oblicuidad de 30º, se construyó un paso sobre la variante del ferrocarril del Carreño con un modelo de 12 m de la serie I y una anchura de 20,50 m."

Como nota curiosa a destacar, el puente de la Autopista del Huerna sobre el pantano de Barrios de Luna,  que une Asturias con León, lleva su nombre, Puente Ingeniero Carlos Fernández Casado, sin embargo su proyecto es del también ingeniero de caminos y socio suyo, Javier Manterola, lo que dio lugar a no pocos errores sobre su autoría


Carlos Fernández Casado era además un apasionado intelectual que gustaba del humanismo renacentista abarcando amplias facetas del saber, filosofía, estética, historia, psicología, derecho, música y en concreto la historia de las obras públicas y sobre todo la ingeniería romana. No en vano restauró también puentes antiguos


Y ante nosotros El Cruce, otro de los históricos poblados obreros de Ensidesa en Llaranes, construido en estas antaño fértiles vegas y frondosas riberas que ahora se intenta recobrar. La historia de los poblados de la carretera va ligada a la de El Poblao Llaranes. Esto encontramos sobre su origen en la página Llaranes Nuevo, dentro del artículo Nacimiento de un nuevo pueblo:
"Para la construcción del poblado de Llaranes, se expropiaron 35 parcelas con una superficie de 166.312 metro cuadrados. El 18 de febrero de 1953, el INI inicia concurso subasta para la construcción de 512 viviendas, para productores de ENSIDESA (segunda expropiación para el proyecto, reformado y ampliado) por un importe de 35.088.483, 40 pesetas (68.532 Pts. Por vivienda). 
La necesidad de dar cobijo a los trabajadores y sus familias que van llegando de diferentes puntos, hace que las viviendas se vallan ocupando casi a término de bloque en un goteo incesante,97 en 1954,365 en 1955,464 en 1956,96 en1957 y así has ya un total superior a 1.200 en 1959.No obstante para lo “OFICIAL”, el poblado tiene como fecha de inauguración el 18 de julio de 1956,cuando Llaranes alcanza la cifra de 5.132 habitantes, (476 en la Marzaniella).El total de viviendas gestionadas al final por ENSIDESA superan las 4.100,distribuidas entre La Luz, Llaranes, Francisco Franco, González Abarca y otras localizaciones de las cuales  1.500 son de Llaranes.   
El conjunto arquitectónico del nuevo Llaranes es encargado a los arquitectos Juan Manuel de Cárdenas y Francisco Goicoechea que con firma en común se distribuyen partes del mismo cada año. Las viviendas "tipo Llaranes" serán construidas también, fuera del "poblado" en El Cruce, en la entrada a la factoría por la carretera a Gijón junto al Hospitalillo, en lazona denominada de "Garajes" (por estar en las cercanías del departamento de Transportes (Garajes), y en La Marzaniella (Corvera"

Precisamente estas viviendas de El Cruce, Garajes y La Marzaniella fueron las últimas en adjudicarse, pues se habían muchas de ellas habilitado primeramente como comedores y dormitorios para los primeros trabajadores


El Cruce pues, es llamado de esta manera al estar en la encrucijada entre la carretera, aquí llamada Avenida de Gijón, y los accesos a Ensidesa y El Poblao Llaranes. Allí hay comercios, talleres y bares como. Más lejos y más altas son las casas del barrio de Bustiello, antigua carbayera de robles y uno de tantos topónimos derivados de combustum y similares, lugar de quemas al monte para general pastos o tierras de cultivo. A esto responde Xosé Lluis García Arias en Toponimia Asturiana el porqué de los nombres de nuestros pueblos:
"... creemos que la costumbre de ganar nuevos terrenos al monte o barbecho habría dado lugar a que los terrenos quemados y los nuevos pastos así obtenidos (incluso los rebaños que pastaban en tales pastos) se denominaran con el genérico de bustos, término que ya se documenta en nuestros textos al menos desde el año 803"

En Bustiello había además diversas canteras de las que se extraía piedra para obras públicas de Avilés, desde fuentes como la de los Caños de San Francisco hasta el mismo Ayuntamiento 


Si quisiésemos ir a alguno de los establecimientos y supermercados de la carretera, El Cruceo o mismamente El Poblao Llaranes podemos desviarnos por este camino que sale a la izquierda


A la izquierda asoma otro de los elementos clave del patrimonio industrial asturiano, el Hospitalillo de Ensidesa, que por las características de sus servicios fue uno de los primeros edificios de carácter social hechos por la empresa, afirma también Rubén Domínguez Rodríguez en Patrimonio Industrial:
"Al concluir el «año 1955 se hallaba prácticamente terminada, y a punto de entrar en servicio, la Clínica construida dentro del recinto de la factoría, dotada de las más modernas instalaciones quirúrgicas y servicio de rayos X, análisis y reconocimientos médicos, en el que serán atendidos todos los productores de la factoría que lo requieran». Así narraba el Instituto Nacional de Industria (Ini), en su memoria de 1955, los avances en la construcción del edificio. Con las más avanzadas tecnologías del momento, con personal proveniente de toda España y con las Hermanas de la Caridad como personal auxiliar, entró en funcionamiento el centro de servicios sanitarios a comienzos de 1956. Se ubicó en la carretera Avilés-Gijón, en su intersección con los accesos a Llaranes y a la factoría.

El proyecto original, llegado a nuestros días con tres fases constructivas diferentes, presentó un inmueble con planta en forma de L y tres niveles (un sótano, planta baja y primer piso). Los materiales empleados son, principalmente, ladrillo y hormigón. Hacia la carretera cobra especial protagonismo una estructura absidiada semicircular con cerramiento de bloques de vidrio pavés, que cobija en su interior una escalera helicoidal a la vez que facilita la entrada de luz natural al vestíbulo.

En el sótano se distribuyeron las estancias de servicios, como la lavandería, el laboratorio o la sala de necropsias. El Centro cuenta con salas de consulta, de rayos, quirófanos y habitaciones para hospitalización. Además, también tiene una biblioteca especializada y una capilla consagrada en 1970, clausurada en 2017.

En las restantes décadas del siglo XX el edificio de Servicios Sanitarios sufrió dos ampliaciones que le han otorgado su configuración actual. La primera convirtió la planta en L en una planta en U, creando una pasarela acristalada que comunica las dos alas. A finales de siglo se acometió una tercera ampliación para alojar una piscina cubierta y espacios de rehabilitación necesarios para los servicios médicos de ArcelorMittal en Avilés"

Al otro lado de la carretera: Llaranes. Lo que fue una aldea del extrarradio de Avilés, con salida al mar por la ría que aquí empieza a formarse se transformó en un populoso barrio urbano al construirse numerosos bloques de viviendas obreras, El Poblao Llaranes, que nació con ENSIDESA como una ciudad-jardín de 1.103 viviendas con parques, economato, iglesia, hospital, comercios...

Era este un proyecto de los arquitectos Juan Manuel Cárdenas Rodríguez y Francisco Goicoechea Agustí con viviendas de dos y tres plantas y que empezó a construirse en 1957. El lugar era un improvisado campo de aviación acrobática cuando en el año 1914 se dice que aterrizó el primer avión, en estos terrenos que fueron de cultivos del Llaranes Viejo, la aldea originaria. Se dice que los primeros partidos de fútbol avilesinos se disputaron aquí en 1903 y 1904. El lugar no puede haber cambiado más desde entonces


Hasta el Hospitalillo de Ensidesa llegaba primeramente este Paseo de la Ría antes de su prolongación hasta La Marzaniella, por lo que aquí enlazamos con lo que era este tramo más antiguo y original, que nos llevará hacia el Puente Azud, donde insistimos, proponemos dejarlo para ir hacia el Albergue Pedro Solís y tomar el trazado caminero histórico por Rivero, con tanto que ver y tan ligado al Camino, además de entroncar en L'Arbolón con el ramal del Camino Norte que procede de la catedral ovetense de San Salvador y del que nos separamos en Casquita (Villaviciosa)


Al llegar a este primer trazado nos fijamos en los diferentes carriles para peatones en dos direcciones y para bicicletas, delante de los edificios de El Cruce


Aunque como dijimos estas viviendas fueron de las últimas en adjudicarse, puede decirse fue aquí donde nació El Poblao Llaranes, en El Cruce, con unos primeros edificios, allá por 1953, destinados a dormitorios y comedores del personal eventual que trabajaba en la cimentación de Ensidesa y el que sería El Poblao propiamente dicho. Esto ya lo habíamos visto en La Marzaniella, en Trasona, donde antiguos comedores fueron habilitados como casas


Antes, la vecindad del preindustrial pueblo de Llaranes, que dan en llamar "Llaranes Viejo" para distinguirlo del poblado, no solo trabajaba la casería sino que tenía salida directa a la Ría de Avilés, que aquí empieza a formarse, para ir a pescar, habiendo mucha relación con el también avilesino barrio de pescadores de Sabugo. Ahora las dependencias siderúrgicas y los nuevos barrios ocupan estas riberas, al lado de El Hospitalillo y el poblado de Garajes.


Cuando se construyeron estos poblados al amparo de la gran industria España aún estaba aislada políticamente y se hallaba aún en plena posguerra. Volviendo a la página Llaranes Nuevo encontramos esta muy buena explicación de aquel contexto histórico:
"Asturias y Avilés (con Llaranes), de aquel tiempo y en la posguerra de los años   cincuenta, tiene en lo social aún muy tiernas las heridas producidas por la contienda cruenta del treinta y seis. Socialmente en mínimos tanto humano como  en lo económico, con una sociedad de subsistencia, necesidades y carencias en todos los ámbitos.  
Hasta el año 1952 no se suprime la cartilla de racionamiento, ni se decreta   libertad de precios  y circulación  de productos alimenticios, poniendo así fin a la carencia de “casi todo” y la figura permanente del “estraperlo” aunque como es obvio, las necesidades continúan en vigor. Tiempos de carencia de   vivienda   (más que de trabajo)  en general, pero que aquí en Avilés el aluvión de personas venidas a  la búsqueda de otra forma de vida,  hace que la figura clásica en España del “realquilado”, se eleve a la enésima potencia. Con datos de 1960, en Avilés aún, de una población de 48.503 habitantes, figuran 19.000 personas “realquiladas”, lo que da pie a imaginarse   la situación en el primer  tramo de los cincuenta. De hecho, los primeros ingresos “fijos” de trabajadores en ENSIDESA, va más orientada a la obtención del “derecho” a vivienda que a remuneración salarial (muy por debajo de la media imperante en el mercado laboral). 
España, aislada políticamente en el inicio de la denominada “guerra fría “ (muere Stalin y se pone fin a la guerra de Corea),tiene que sobrevivir en una Europa en reconstrucción con  ayudas en dólares tanto a   vencedores como a vencidos, en una situación completamente autárquica ,que será al fin la situación que dará origen a la   creación de la propia ENSIDESA y a la División de Empresas englobadas en el denominado I.N.I. ,que agrupa a sectores industriales  que abarcan a todo el ámbito industrial y económico básico nacional, por la obligación de tener que ser  auto suficientes Asturias y Avilés en el inicio de este periodo, por tanto  languidecen  en un   mar de necesidades, al socaire de la necesidad de salir del sub-desarrollo y las secuelas vigentes del recién conflicto bélico. Las industrias clásicas del hierro y el carbón (principalmente) y la agricultura anquilosada con métodos del siglo anterior, están  en situación  de hibernación social, resignadas por obligación a su destino, que algunos intentan suplir con la    clásica emigración a America al amparo de las llamadas “naciones hermanas”. 
Fuera de Oviedo y Gijón, las villas y ciudades sobreviven con la economía mixta (en el mejor de los casos) “fábrica-agricultura-pesca”  (un poco de todo). No es época de dispendios en lo solaz   (no está el patio   para aguaceros) y los pocos veraneantes que llegan, no pasan de la denominación de “foriatos”, aún  muy lejos la figura del turista, y los pocos movimientos hacia fuera, es principalmente hacia León o “la aldea” como mucho, a curar    (secar) las vías respiratorias, más que de placer. 
Tiempos de romerías (una al año, como la ingesta de pollos, huevos y otras lindezas, ese día, cárnicas), con tortillas de patata, vino o sidra, alpargatas, ropa heredada, con descosido y vuelta, enciclopedia Álvarez, radios  (pocas) de válvulas y bicicleta “Orbea” en el mejor de los casos. Viajes en tren de madera en  3ª   y los siete baños   seguidos en septiembre femeninos como terapia, complementada con el aceite de “ricino” como purga   sanatorial ,   aceite de “hígado de bacalao” como reconstituyente y café riquísimo sin café, hecho con achicoria . 
Esta situación, resumida en grado sumo, más o menos era la vivida por los asturianos y   españoles en el momento en el que el famoso “dedo” señaló este territorio para hacer historia de uno de los mayores movimientos migratorios españoles, fuera de los grandes núcleos clásicos de Cataluña y  País Vasco, y que dieron lugar a la  mayor concentración de habitantes de Europa (más de 3.500 habitantes por metro cuadrado)"

Este es el puente del paseo sobre el río Arlós, otro de los que desembocan en la Ría de Avilés o en su "cola de La Ría", también llamado río Molleda al pasar por esta parroquia corverana


Al igual que nosotros, el ferrocarril tiene también su puente, de piedra y mucho más antiguo, que veremos a nuestra izquierda


El Ferrocarril y El Cruce, al otro lado de las casas están la carretera, la ronda y la autovía. No es de extrañar que muchos vecinos de Llaranes hayan tenido que insonorizar sus casas para poder vivir


Pasando el puente y siempre ya por la ribera izquierda, entre la orilla y el ferrocarril, seguimos recto


Seguimos viendo elementos industriales en desuso a lo largo de este nuevo tramo del paseo


Verdaderamente, si lo deseamos, podríamos ir por la ribera derecha, pues se ha hecho paseo a partir de aquí también por la otra orilla, comunicada con esta por un puente, pero en nuestro caso optamos por seguir de frente


Aunque de frente también tendremos seguidamente una bifurcación: por abajo o por arriba


Vamos de momento a ir por abajo, con un buen carril bici y también vereda a la derecha para los peatones, pero seguidamente iremos por arriba, hablando así un poco de los dos ramales paralelos


En este tramo del paseo hasta Avilés es muy posible que veamos a mucha más gente, tanto corriendo como paseando, al ser un área muy poblada. En muchos casos se hace un circuito yendo por el paseo de una orilla y volviendo por la otra


El 21 de marzo de 2003 s empezaron a extraer los lodos acumulados del fondo de la ría, lo que viene a ser el comienzo del reencuentro de la ciudad con su castigado estuario y la construcción del Paseo de la Ría. El 24 de marzo de 2013, al cumplirse los diez años de aquellos primeros trabajos, C. del Río publicaba en El Comercio-La Voz de Avilés un artículo en el que hablaba con algunos de los protagonistas, esta es una parte:
«Fue una operación arriesgadísima, nadie conocía aquel 'mierdero', sólo los que, de alguna forma, estábamos vinculados con las industrias de la zona». Antonio Suárez Marcos, uno de los máximos responsables de la extracción de los lodos siderúrgicos del cauce alto de la ría de Avilés en su calidad de director general de Obras Hidráulicas y Calidad Ambiental, define gráficamente lo que, hace no tanto tiempo, era este lugar. Víctima del progreso, se había convertido en el vertedero oficial de las empresas emplazadas en la margen derecha de la ría. El agua comenzó a oscurecerse a finales de los cincuenta hasta llegar a ser prácticamente opaca. Era una ría sin vida.

Sólo se salvaba, y con muchos 'peros', el trayecto pedestre desde el paso de Larrañaga hasta la rula. Una vía estrecha de gravilla, salpicada con grandes árboles, sin barandilla, ni iluminación. Un paseo que a pesar del hedor emanado desde el agua, era transitado por muchos avilesinos.

Con la instauración de los ayuntamientos democráticos en 1979 y la progresiva concienciación por el medio ambiente, Avilés fue limpiando su nombre y revirtiendo una situación que ha supuesto una de las mayores transformaciones en la historia reciente de la ciudad. Hoy cuesta recordar aquel lodazal ahora convertido en un extenso, amplio y bonito paseo a la vera de la ría, no exenta de algún vertido puntual, que se ha integrado en la vida cotidiana de la ciudad.

El saneamiento de su cauce fue la piedra angular de un ambicioso proyecto medio ambiental y urbanístico que cambió la fisonomía de Avilés, recuperando para el uso y disfrute de sus habitantes una zona degradada e, incluso, olvidada.

El pasado jueves, día 21, se cumplieron diez años exactos desde que la primera máquina excavadora comenzó a extraer los lodos siderúrgicos del cauce alto de la ría. El primer paso de una transformación global de la zona, cuyo proyecto había comenzado a germinarse algunos años atrás...

Tras llevar a buen fin el cinturón verde de Valliniello, una «operación novedosísima» en tanto que, según explica Suárez Marcos que entonces era técnico del Ayuntamiento, concebía el concepto de expropiación por motivos medioambientales, se empezó a trabajar en el saneamiento de la ría enmarcado dentro de la modificación del Plan General de Ordenación Urbana. «En ese momento ya había echado a andar el proyecto de la Isla de la Innovación», recuerda Santiago Rodríguez Vega, alcalde de Avilés entonces y actual presidente de la Autoridad Portuaria.

Los trabajos fueron intensos con estudios, comparativas y rastreo de actuaciones similares. La vista se enfocó al Támesis londinense. «Nos pusimos en contacto con el cerebro de la Confederación Hidrográfica del Reino Unido, Mister Fish, quien peritó la operación en 50.000 millones de pesetas», recuerda Manuel Ponga, exalcalde de Avilés y, en aquel momento, director de la Autoridad Portuaria, una de las cuatro patas implicadas en el ambicioso proyecto junto con el Ayuntamiento de Avilés, la Consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias y el Ministerio de Medio Ambiente del Gobierno de España. 50.000 millones de pesetas eran una cifra tan astronómica que no parecía asumible. «La obra parecía una locura irrealizable, pero con voluntad todo sale adelante», manifiesta un optimista Ponga.

No se tiró la toalla y se siguieron estudiando alternativas. Poco a poco el proyecto fue tomando forma.

Junto con la financiación e íntimamente relacionado con ella, lo más arduo fue el debate sobre qué hacer con los lodos siderúrgicos extraídos. El asunto no era baladí. Como se supo al final de la obra, se trasladaron 200.000 metros cúbicos al vertedero de El Estrellín, habilitado especialmente para este fin. En un principio se pensó en enterrarlos impermeabilizados dentro de la ría. Era la opción más económica sobre la que, al final, se impuso el pensamiento a largo plazo, por más que eso incrementara notablemente el precio. «De los 400 millones de pesetas que nos pusieron sobre la mesa para extraer los lodos, terminamos gastando cerca de 20 millones de euros. ¡Nos querían asesinar!», recuerda el director general de Obras Hidráulicas del Principado, gran conocedor del entorno de Avilés por su trabajo como primer jefe del servicio de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Avilés entre 1976 y 1985.

«Fue una operación espectacular y, además, trabajamos con total libertad, sin interferencias», rememora Suárez Marcos. Pero lo más satisfactorio fue que al haberse completado con la recuperación urbanística del entorno, el habitualmente invisible trabajo de saneamiento fue reconocido y celebrado por unos avilesinos que se reconciliaban con su ría. «La actuación ambiental está llamada al olvido de forma inmediata porque tú restituyes algo a lo que debería ser su estado original», explica.

Para Suárez Marcos, el de Avilés es uno de los proyectos más queridos de toda su trayectoria profesional. Por varios motivos: por el riesgo de la operación, la complejidad de la obra y la excelente organización. Lo corroboran Santiago Rodríguez Vega y Manuel Ponga que, aparte de tirar de hemeroteca para verificar que, efectivamente, han pasado diez años, no dudan en señalar que sin paseo de la ría no existiría hoy un equipamiento como en Centro Niemeyer.

Con la distancia que otorga el tiempo, se muestran satisfechos de lo conseguido pero no esconden planes que se han quedado por el camino, como la eliminación de las vías -un proyecto que se mantiene en la recámara a la espera de tiempos mejores- o los problemas para conseguir la colaboración económica de la administración central, según recuerda Rodríguez Vega. «Sigue sin resolverse la conexión de la depuradora con el emisario submarino» y sigue habiendo vertidos de las empresas, añade Vega. «No debemos bajar la guardia, la presión es necesaria» y, en ese sentido, ensalza la actitud de los usuarios de la zona, «que son los primeros que dan la voz de alerta»

Unas farolas de cierto estilo clásico, que casi podríamos denominar farola Avilés, jalonan el recorrido


Arriba se ven una serie de esculturas abstractas: es la famosa Ruta del Acero, integrada dentro de este paseo. De la misma manera que Avilés se reencuentra con la ría no olvida al metal en esta nueva referencia artística en un lugar absolutamente emblemático pues aquí estuvo la primera Escuela de Aprendices de Ensidesa, luego trasladada más al sur, al barrio La Toba, también en Llaranes


Por eso, si vamos por el camino alto, veremos estos elementos que nos permiten percibir la intensa relación de Avilés con la industria pesada, siderúrgica en este caso. Se ha querido transmitir el concepto de la versatilidad del acero "como material reutilizable hasta el infinito", dentro del contexto de "la industria como elemento transformador de la sociedad", el cual sigue absolutamente presente en la actualidad, incluso aquí en el arte


Y así, siete artistas locales han puesto su ingenio cada uno en una escultura, hechas todas a partir de materiales de deshecho de la siderurgia, si bien resaltados con vivos colores que rompen los clásicos grises y negros con la que se la identifica. En el excelente blog Asturias Central de Arturo Suárez se presenta así esta acerada ruta...  
"Un paseo salpicado de piezas artísticas monumentales en las que late un corazón siderúrgico. Así es la Ruta del Acero,  en el paseo de la ría, y que está jalonada por las piezas que firman siete artistas ligados en mayor o menor medida a Ensidesa: Fidel Pena, Taboada, Marbán, Anabel Barrio, Truyés, Mogo y Ramón Rodríguez. Cada uno diseñó una pieza utilizando como materia prima restos de la producción de Arcelor que, en lugar de volver a la fundición, adquiere un nuevo uso. El espíritu artístico comparte protagonismo con un homenaje a la historia que fue la de miles de avilesinos, ligada a Ensidesa y a la Escuela de Aprendices"

Y así llegamos a la primera escultura, Alegoría de la Siderurgia, de Fidel Pena, composición de tres toneladas de peso hecha con seis chapas del tren de chapa de la acería gijonesa de la antigua Ensidesa. Los colores representan las diferente fases de elaboración del acero, del amarillo de este fundido hasta el naranja y el rojo cereza. Sus diferentes posiciones también simbolizan estos cambios de su naturaleza

Más atrás, a muy pocos metros, el ferrocarril y, a continuación, la carretera AS-10, que es aquí la Avenida de Gijón, donde vemos la nave de Transglass y los edificios del Bar Aramo en la zona conocida como El Ensanche, perteneciente también a Llaranes

Un poco más allá, en aquel cuadrado en el césped, hecho también en chapa, nos ofrece un texto explicativo de este conjunto escultórico, merece la pena acercarse a verlo

Esta escrito aquí en esta placa de acero inoxidable, para que no le afecten tanto los elementos a la hora de leer lo que pone escrito...

Efectivamente, una visión contemporánea del acero como material que ha dejado una impronta imborrable en Avilés. El arte también lo emplea, trascendiendo a lo exclusivamente fabril...

Más allá, un cubo con la placa en homenaje a los aprendices y al fondo más esculturas. María Soledad Álvarez Martínez, catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo y directora de le revista Liño, de la Universidad de Oviedo, le ha dedicado a esta a esta senda el trabajo Patrimonios destruidos / Patrimonios creados La Ruta del Acero: un locus identitario entre la destrucción y la creaciónen el que, entre otras muchas cosas, dice...

"Tras el intento de reindustrialización con la creación de un Parque Empresarial moderno y diversificado, las políticas puestas en marcha en Avilés asumen la cultura como punto de partida para proyectar un nuevo modelo de ciudad15 y apuestan por el turismo como factor dinamizador de la economía. Tal intención preside el equipamiento del espacio urbano avilesino con nuevos patrimonios arquitectónicos y artísticos, que forman parte del conjunto de iniciativas orientadas a superar los problemas económicos, sociales y culturales padecidos desde mediados de los ochenta. 

Pero a la hora de definir y aplicar los proyectos de regeneración se ha echado en falta en Avilés un posicionamiento claro y decidido respecto a la conservación y patrimonialización de los importantes equipamientos industriales residuales16 perdiéndose la gran ocasión de crear un gran museo de la siderurgia. El afán de renovación primó a la hora de elegir entre la conservación de instalaciones preexistentes, incluso de aquellas abordables y de interés incuestionable, como el edificio racionalista de la Térmica de Ensidesa,17 cuyo derribo en enero de 2007 generó una fuerte contestación en toda Asturias,18 y la construcción de una nueva arquitectura singular, el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer, que fue el destinatario de la práctica totalidad de los recursos..."

No obstante, Álvarez Martínez revela que aquel próspero pasado industrial sigue estando patente en la memoria colectiva, tomando visible protagonismo en una parte de los terrenos de las instalaciones desmanteladas de la vieja Ensidesa:

" a través de testigos de diversa índole con los que se establece una solución de continuidad entre la industria, que aún pervive reconvertida y menguada en la margen derecha en ArcelorMitall Asturias, y los nuevos patrimonios que han venido a sustituirla ocupando su espacio"

Si vamos por abajo no tenemos esas esculturas pero sí una buena referencia geográfica que no queremos dejar pasar por alto


Es la subida a San Cristóbal, por donde saldremos de Avilés en dirección a La Plata, entrando en Castrillón, camino de su capital, Piedras Blancas


Es el de La Plata el camino oficial y recuperado, pero hemos de decir que aún queda, parcialmente señalizado, un ramal que, dando eso sí un formidable rodeo, baja desde El Campo'l Conde a Raíces y por Salinas y Samartín de L'Aspra enlaza con el oficial en Villar, al norte de piedras Blancas


Conocida así esta referencia sobre la salida de Avilés por San Cristóbal y presentado el arranque de estas dos opciones camineras, en nuestro caso nos decantamos por seguir por el camino de arriba, que podremos ganar desde aquí, para seguir conociendo más esculturas y elementos de la Ruta del Acero


En este lugar se unen ambos caminos, donde también hay buenos bancos a la sombra para un merecido descanso antes de entrar en el Avilés urbano


En esta espaciosa y recuperada gran zona verde nos encaminamos a la siguiente escultura. Mientras, seguimos leyendo a Mª Soledad Álvarez Martínez:
"La Ruta del Acero se localiza (...) entre el Puente Azud y el Puente del Hospitalillo, en los terrenos ocupados anteriormente por la Escuela de Aprendices de Ensidesa, ahora convertidos en paseo fluvial y parque escultórico con el objetivo de estrechar los lazos entre arte e industria. Así pues, los restos de máquinas y las esculturas de acero que le dan nombre se sitúan en un terreno recientemente incorporado al espacio urbano, que se destina a ampliar los lugares de esparcimiento de la ciudadanía con fines sociales y culturales"

La idea de hacer estas obras surgió dentro de los actos del cincuentenario de la Escuela de Aprendices de Ensidesa, fundada en 1954. La asociación constituida para celebrar ese medio siglo de existencia promovió este proyecto, buscando dar una nueva utilidad a elementos que ya eran chatarra, llevando también a una reflexión sobre el acero, la industria y sus posibilidades:
"En torno al tema arte e industria giraron las actividades expositivas organizadas durante 2004, al tiempo que se convocaba un concurso interno de escultura entre los antiguos alumnos de la Escuela de Aprendices, en el que resultó seleccionado Ricardo Mojardín, artista asturiano reconocido, profesor de la Escuela de Arte de Oviedo, y antiguo aprendiz de la Escuela de Aprendices de Ensidesa. Su obra Hemisferios en equilibrio supuso el inicio del parque escultórico de la Ruta del Acero, que comenzó también a nutrirse de las piezas industriales descontextualizadas procedentes del desmantelamiento de Ensidesa"

Aquí tenemos Vulcano y Prometeo, de Ramón Rodríguez, simbolizando al fuego, omnipresente e imprescindible en la industria del acero. Vulcano y Prometeo, dioses del fuego de la fragua y del temple del acero, son dos columnas con dos puertas de horno con su correspondiente material refractario y dispuestas en vertical, sin apenas tratamiento más que el necesario para la composición


Los colores son las distintas tonalidades del fuego, rojo, amarillo, naranja... la escena de Vulcano encadenando a Prometeo es un episodio de la mitología clásica que ha inspirado a numerosos artistas


A la derecha una fila de árboles delimita la zanja que cae hacia el camino de abajo y la ría. A la izquierda una pradería muy llana llega hasta el ferrocarril


Más allá las casas de Bustiello desde la carretera o Avenida de Gijón a la subida por la calle Castaño


Nos acercamos al Monumento a los Aprendices de Ensidesa, en el que fue el solar de aquella su primera escuela, continúa diciendo Álvarez Martínez:
"En efecto, la Ruta del Acero fue ideada a mediados de 2004 por un grupo de profesionales del metal formados en la antigua Escuela de Aprendices para mantener la unión entre la siderurgia y la ciudad. Del interés despertado en la ciudadanía por este nuevo elemento patrimonial dan cuenta los comentarios, páginas web y blogs abiertos en internet a partir de la información de la prensa local y regional sobre el proyecto, el desarrollo, la inauguración y el uso de la ruta. Su ejecución contó con el apoyo de la administración municipal y de la empresa privada, la siderúrgica ArcelorMittal Asturias, y con la colaboración desinteresada de trabajadores de la factoría y de los artistas"

Un poco más allá, entre dos montículos artificiales, que parecen túmulos, unos colores vivos delatan la proximidad de otra de las esculturas de la Ruta del Acero


Es la obra Transición de Luis Taboada, alegoría de la transformación de la industria. Lo veremos luego desde más cerca


Pero antes de llegar a la escultura, nos detendremos junto al cubo que mencionábamos antes en homenaje a los aprendices de Ensidesa, en este que fue, recalcamos, en lugar de su primer taller, hoy desaparecido. En el estudio Visión Histórica-Legislativade la Figura del Aprendiz. dirigido por Ángeles Álvarez Rivas y Marta Méndez Fuente  se nos habla así de ella:
"... en el contexto de precariedad económica y autarquía en que se encontraba el país, las necesidades de ENSIDESA de personal cualificado no podían ser satisfechas, con lo que la dirección de la empresa acordó en 1954 crear una Escuela de Formación Profesional para satisfacerlas. La Escuela de Formación Profesional de ENSIDESA (conocida popularmente como Escuela de Aprendices), ante la falta de recursos, tuvo su primera ubicación en la antigua Escuela de Artes y Oficios de Avilés (actual Casa Municipal de Cultura), gracias a un acuerdo con la dirección de la misma. La primera promoción ingresó a finales de 1954 y estuvo compuesta por 52 alumnos divididos en dos cursos; el Normal para alumnos de 14 a 16 años y el Intensivo (de 16 a 18)"

La fecha oficial de ingreso en la empresa con categoría de Aprendiz para todos los alumnos fue el 1 de enero de 1955. El profesorado estaba compuesto por el personal técnico de la empresa y el primer director fue el ingeniero Jefe de Compras, José María Soriano:
" Al terminar el periodo de alquiler de la Escuela de Artes y Oficios (1958) la Escuela de Aprendices abandonó su ubicación para trasladarse al edificio de Casas Nuevas de Llaranes Viejo (de 1958 a 1969), momento en que fraguó la idea de dar más peso al profesorado de tiempo completo frente al de la plantilla de la empresa, algo que llegaría a ocurrir con el tiempo".

Para ingresar en la Escuela de Aprendices de Ensidesa tenían preferencia los hijos de los trabajadores de la fábrica:
"El régimen de comportamiento era severo y metódico, concebido y orientado a la finalidad que se perseguía. Al segundo curso se incorporaron 60 alumnos en similares condiciones al curso Normal anterior; 4 años académicos, estando repartido el último en media jornada de teoría en la Escuela y la otra media de práctica en los Talleres Generales de la empresa en Trasona. En el primer curso se llevaba a cabo lo que se denominaba “la selección”, en el que se analizaban las aptitudes y vocación del alumno rotando por todas las secciones del Taller hasta que se encontraba la más adecuada a sus características y preferencias. Las ocupaciones o “especialidades” en que se formaban eran Ajustador, Electricista, Modelista, Analista, Tornero, Calderero, Forjador, Fundidor, Soldador y Fresador"

Las modalidades Intensiva y Normal estaban reguladas por los correspondientes decretos gubernamentales:
"inspirándose en los criterios que orientan la Doctrina y la Legislación Social del Estado, la Empresa pondrá el máximo interés en la formación de aprendices, admitiéndolos en no menor proporción de la que fija la Orden del 23-9-1939 (5%), facilitándoles las enseñanzas oportunas para su mejor y más rápida formación de acuerdo con lo que indica la Legislación de Enseñanza Profesional"
En base a ello se publicaron unas Normas de Funcionamiento que eran una adaptación de la aplicada ya en la Escuela de Formación Profesional de la Fábrica Nacional de Armas de Trubia, inaugurada en enero de 1950


En el Contrato de Aprendizaje, Ensidesa y el aprendiz, a través de su padre o tutor, se comprometían según la legislación labora vigente, entre otras cuestiones a, por la empresa, conceder un permiso anual retribuido de 20 días laborables al aprendiz contratado, vigilar al aprendiz y "prevenir sus extravíos con el celo de un buen padre de familia", en caso de rescisión del contrato, comunicarlo a la Oficina de Colocación. Para los menores de 16 años, no prorrogar la jornada laboral después de las ocho de la tarde ni comenzarla antes de las seis de la mañana (en la práctica las primeras promociones comenzaban a las 8´30 y terminaban a las 6´00 de la tarde, con media hora para comer). Al finalizar el contrato, entregar el certificado con el grado de conocimiento y práctica alcanzados en el oficio o profesión objeto del contrato. 

Por el parte del aprendiz: disfrutar de 20 días laborables retribuidos, quedar subordinado a la enseñanza profesional del empresario mediante una retribución inicial diaria de 7,50 pts. (primer curso), que se aumentará cada año según la reglamentación correspondiente; no poder firmar con otro empresario durante la vigencia del contrato y correr con los gastos de manutención y alojamiento


El paseo es verdaderamente aquí un buen parque fluvial. Cuando se inauguró, los aprendices estaban presentes, representados en los veteranos de Ensidesa. y de esa forma se plasma en Un paseo que enlaza acero, arte y ciudad cuando La Nueva España da la noticia el 22-6-2010:
«El acero, el arte y la ciudad forman una perfecta unión como lo demuestra esta iniciativa». Las palabras que pronunció ayer Justo Manso, aprendiz de Ensidesa, constituyen el alma del proyecto que él mismo impulsó y que con la entrada del verano inauguraron de forma oficial las autoridades y los artistas que forjaron las siete esculturas que lucen desde el pasado abril en el paseo de la ría: la Ruta del Acero. «Dentro de esta exposición late un corazón siderúrgico», añadió el director de Arcelor-Mittal en Asturias, José Manuel Arias, que rehusó realizar declaraciones sobre el futuro de las instalaciones que dirige

 Manso no ocultó su emoción y mostró su agradecimiento a todos los que han colaborado «en que lo que era una ilusión en 2009 se haya convertido en una realidad en 2010». «La siderúrgica y la ciudad forman una perfecta unión como lo demuestra esta ruta», añadió el que fue aprendiz de Ensidesa, y que parafraseó a Richard Serra, premio Príncipe de Asturias de las Artes 2010: «El acero no es sólo un frío metal». Arias añadió que los artistas avilesinos han sido «capaces de descubrir el alma del acero». «Desde 1950 la siderurgia ha estado ligada a la ciudad, gracias a ella tenemos un presente y las siguientes generaciones, un futuro», concluyó el director de Arcelor-Mittal en Asturias"


Y Alfredo del Río Legazpi en sus Episodios Avilesinos de El Comercio-La Voz de Avilés, afirma exultante el 10-4-2016:
"Ocho obras artísticas en una senda peatonal y ciclista entre Avilés y Llaranes, de dos kilómetros, que trascurre entre, prados, chimeneas y árboles a la vera de la Ría. Cuando se inauguró no me constaba ninguna senda tan original, tanto en Asturias como en España."

Ya vamos llegando pues a la altura de la escultura metálica Transición, en medio del prado a la izquierda, muy llamativa y fácil de reconocer desde la distancia, como prácticamente todas las de este paseo


Luis Taboada refleja la transición de la siderurgia en la época actual. Las ruedas le confieren una indudable sensación de movimiento: es la maquinaria del proceso productivo. Las piezas de la derecha representarían el producto. Una de las ruedas establece un nexo de unión entre ambas partes


A lo largo del paseo y la campiña los árboles crecidos van formando un pequeño gran bosque con sus claros, una especie de nemeton natural siderúrgico


No deja de sorprender esta franja frondosa y de campiña en medio de zonas industriales, urbanas y vías de comunicación, como un oasis verde que se alarga hasta la urbe


A la izquierda, la siguiente escultura de la Ruta del Acero, en este caso una obra de José Manuel Truyés


Es La Mano de Eva, la cual simboliza una nueva relación de Avilés con la gran empresa siderúrgica


La mano de Eva le ofrece a Adán la manzana del Árbol de la Sabiduría y el Conocimiento, librándolo de la ignorancia, todo un emblema de este lugar que fue escuela de aprendices. En este caso la mano mecánica es la empresa siderúrgica, que entrega a Avilés su fruto, simbolizado en la manzana


Los árboles fueron mayoritariamente plantados en el año 2008 por el Ayuntamiento de Avilés y la Fundación Alcoa, mientras que de las esculturas leemos en Patrimonios destruidos / Patrimonios creado. La Ruta del Acero: un locus identitario entre la destrucción y la creación:
"Se trata de creaciones que responden a una actitud romántica, evocadora de la siderurgia como motor de desarrollo e impulsora de un posicionamiento creativo que recurre al acero como elemento identitario de la ciudad. En este sentido, el acero es en ellas bastante más que un soporte matérico y constituye un verdadero referente geocultural y social. Por ello, aunque su manipulación difiera y dé origen a resultados plásticos muy diversos, en todos los casos prevalece el protagonismo connotativo de la materia, su pervivencia más allá del desecho que sucedió a la función industrial primigenia, su capacidad para dar forma a soluciones plásticas de valor estrictamente estético y su fuerza para redefinir el nuevo espacio de esparcimiento de los avilesinos"

No tardaremos en reconocer, siempre por su cromática, que nos aproximamos a otra de las esculturas de esta senda ribereña


Esta es Vientos de Acero, de Anabel Barrio, muestra un mensaje de optimismo, simbolizando el "chorro de oxígeno que representará el proceso de reconversión". Los discos representan molinillos de viento, alegoría de los aerogeneradores eólicos a los que se destina actualmente gran parte de la producción de acero


Hay dos colores básicos, rojo y azul, que al mezclarse con predominio de uno u otro se logran tonalidades como el violeta, el rosa, el malva... transformando pensamientos negativos en positivos, transmitiendo calma, serenidad, meditación, pero a la vez movimiento con el viento, a la vez que energía y vigor


Un poco más adelante tenemos otro de los puentes que nos permitiría seguir paseando por la margen derecha si quisiésemos...


Sin embargo nosotros proponemos seguir de frente lo más directos posibles al centro urbano avilesino y el albergue de peregrinos


Hay aquí una gran explanada en una encrucijada, así como unas casetas de mantenimiento y almacenes de enseres


Nos dirigimos hacia ellos, siguiendo ruta, pero antes vamos a ver otros ejemplos del pasado industrial siderometalúrgico


Cono de escoria de la antigua acería LD-II, ruedas y engranajes. Además de las esculturas propiamente dichas a lo largo de la Ruta del Acero se exponen diversos elementos, piezas y maquinaria siderúrgica, como este que vemos aquí. En Patrimonios destruidos / Patrimonios creados lo explica Mª Soledad de este modo:
"...una senda fluvial jalonada de viejas máquinas, que con la única intervención de una capa de pintura en algunos casos, pero dotadas de una nueva función simbólica, contribuyen a renovar la imagen visual de su entorno. Se trata de los escasos exponentes del patrimonio industrial desmantelado, abandonado y perdido, pertenecientes a un pasado de la ciudad aún muy vivo en el recuerdo de sus habitantes, que se mantienen como testigos de la factoría que fue identificada por su imponente silueta como catedral de acero.19 Estas potentes piezas descontextualizadas y desfuncionalizadas persiguen mantener en la memoria colectiva de Avilés la actividad desarrollada en los cuatro altos hornos que dinamizaron la economía e impulsaron el crecimiento de la ciudad en la segunda mitad del siglo XX"

Dice en este estudio de la ruta Mª Soledad, que realmente en estas piezas no hay una voluntad creativa que permitiese interpretarlas como elementos artísticas, pero sí que su colocación en este parque tiene un claro planteamiento social y cultural:

"... viejas válvulas de conducciones de vapor, bombas de impulsión y de aspiración, motores de molinos de carbón, cucharas de arrabio, conos de escoria, cubetas, lingoteras, ruedas, engranajes, etc. (...) y al contemplarlas y observar la actitud de los ciudadanos ante ellas, se comprueba que están dotadas en el imaginario avilesino de capacidad simbólica y visual suficientes para trascender su función primigenia"

Más atrás las casas de la Avenida de Gijón, y en la distancia las de Pico Bustiello. Efectivamente no es ni mucho menos la primera ruta con elementos del patrimonio industrial local realizada en Asturias, pero la investigadora apunta apunta las características especiales que definen a la de Avilés:

 "la Ruta del Acero de Avilés se singulariza por la intención identitaria con el pasado industrial. Esa intención pone de relieve la situación paradójica experimentada en la ciudad en el plano patrimonial, puesto que la destrucción de los vestigios industriales ha sido prácticamente simultánea a la creación de nuevos patrimonios que pretenden mantener la memoria de lo desaparecido. Baste recordar, por citar dos de los ejemplos más recientes, que cuando en 2007 se derribaba la Térmica de Ensidesa, hacía ya tres años que existía el proyecto y se había inaugurado la primera escultura de la identitaria Ruta del Acero, y que cuando en 2010 se elegía el acero corten con intención connotativa para la pasarela del Niemeyer, no se reparaba en los graves daños que su diseño y emplazamiento causarían al edificio de la antigua Pescadería"


Esta ruta sintetiza además el contraste acontecido aquí entre la conservación y la destrucción del inmenso legado de la antigua Ensidesa:
"Esa intención pone de relieve la situación paradójica experimentada en la ciudad en el plano patrimonial, puesto que la destrucción de los vestigios industriales ha sido prácticamente simultánea a la creación de nuevos patrimonios que pretenden mantener la memoria de lo desaparecido. Baste recordar, por citar dos de los ejemplos más recientes, que cuando en 2007 se derribaba la Térmica de Ensidesa, hacía ya tres años que existía el proyecto y se había inaugurado la primera escultura de la identitaria Ruta del Acero, y que cuando en 2010 se elegía el acero corten con intención connotativa para la pasarela del Niemeyer, no se reparaba en los graves daños que su diseño y emplazamiento causarían al edificio de la antigua Pescadería"

Pasamos así entre las casetas y dejamos la explanada para proseguir nuestro trayecto por la Ruta del Acero


A la izquierda un gran cono de fundición. Un poco más adelante se unen los caminos de arriba y de abajo


Ante él pensamos en las frases finales del recitado libro de Mª Soledad sobre si tal vez, a la vez que se revaloriza en nuevos usos, no hubiesen podido salvarse más instalaciones y elementos de aquel pasado que se fue... adaptándolos al presente:
"Sin duda podrían haber existido en Avilés otros modelos de regeneración menos destructivos, orientados a la conservación y patrimonialización del imponente complejo siderúrgico de altos hornos de Ensidesa. No se ha podido, sabido o querido hacer, se ha optado por otras vías, que ahora se comentan. Aun así, sin exculpar de errores o de dejaciones, es justo reconocer que la cultura y el arte han estado presentes en gran parte de los proyectos arbitrados en la ciudad para encontrar un futuro mejor, y la Ruta del Acero se muestra dentro de esos proyectos como un buen ejemplo del Avilés actual, con su guiño a la tradición a través de los materiales industriales, y dando muestras de creatividad y modernidad a través de las soluciones plásticas de sus esculturas"

Al fondo vemos ya los edificios del casco urbano avilesino, cerca de la Plaza de los Oficios y de L'Arbolón, barrio que debe su nombre a un gran olmo de unos 30metros de altura que fue talado hace ya tiempo luego que su viejo tronco resultase muy dañado tras un temporal invernal


UN poco más allá, justo donde se unen los dos ramales, gijonés y ovetense del Camino Norte que entran en Avilés, está el albergue de peregrinos Pedro Solís, dedicado a este ilustre personaje, fundador en 1513 del hospital de acogida de romeros de Nuestra Señora de la Asunción, sito en la también cercana calle Rivero, que nos proponemos recorrer dentro del trazado oficial e histórico del Camino


Los edificios son también buena muestra de lo que significó Ensidesa para Avilés, que multiplicó por varias veces su población en menos de dos décadas, llegando a los 81.719 habitantes en 1970 y llegaría una década después aún, pese al comienzo del declive industrial, a los 86.584, tras unos abrumadores índices de crecimiento: el 166,65% en 1950, el 380,02% en 1960, el 533,78% y en 1969 el 609,60%. A partir de la cifra máxima de 1981 ha habido una lenta disminución, hasta rondar los 78.000 habitantes o poco más en nuestros días


De todas maneras hay que tener en cuenta que, como existe un Gran Bilbao, existe también un GRan Avilés, el cual se desparrama urbanística y poblacionalmente por grandes extensiones urbanas de los concejos limítrofes. Una de las causas de la bajada de habitantes es que muchos vecinos empadronados en Avilés han cambiado de residencia a estos concejos, como por ejemplo a las urbanizaciones  de Castrillón, empezando por su misma capital, Piedras Blancas, menos atestada y con más calidad ambiental que el centro urbano avilesino


Bajo nosotros pasa, subterráneamente y prácticamente oculto, el río La Magdalena o La Madalena a desembocar a la ría. El río viene canalizado desde La Madalena los Corros, al sur de Avilés, donde hubo una malatería u hospital de leprosos. Los santos patrones de estas fundaciones eran San Lázaro y Santa María Magdalena y de ahí el nombre del río, donde es muy posible que los malatos se bañasen, pues era uno de los tratamientos existentes. No obstante parece ser que ya en el siglo XVII no tenía enfermos, aunque los párrocos siguieron disfrutando de las rentas, aún después de la disolución de las leproserías en 1776, pero en 1842, con las desamortizaciones, pasaron al Real Hospicio de Oviedo, actual Hotel de la Reconquista


A nuestra derecha, otra obra de la Ruta del Acero, Miscelánea, de Tomás Marbán, en la que resalta la riqueza humana que dio Ensidesa, homenaje a la variedad de gentes que, acudiendo a la llamada de los empleos, forjó la actual identidad social de Avilés y los concejos de su comarca


Los discos colores, también material siderúrgico pintado, significan la variedad y la singularidad, unidos por columnas blancas que simbolizan la unidad de todos dentro de la particularidad de cada uno


La ruta plasma de alguna manera lo que quedó en la memoria colectiva como "La Fiebre del Acero", las hondas transformaciones que tan bien plasma José Fernando Galán en El Comercio-La Voz de Avilés el 24 de septiembre de 2017, cuando publica El horno alto que encendió Ensidesa:
"Hay una fecha que marca un antes y un después en la milenaria historia de Avilés, el 24 de septiembre de 1957. Tal día como hoy hace sesenta años se encendía el primer horno alto de Ensidesa, el inicio de una nueva era que transformó lo que hasta entonces era una pequeña y apacible villa marinera en una ciudad industrial de primer orden. Aunque entonces ya estaban asentadas en la comarca empresas de la talla de Cristalería Española o la Real Compañía Asturiana de Minas, fue el origen un profundo cambio físico, social y económico que en realidad había empezado unos años antes, en 1951, cuando la draga belga 'Pax', de succión, comenzó a abrir el canal Pedro Menéndez y a acondicionar los esteros y marismas de la margen derecha de la ría conocidos como Las Huelgas, el lugar elegido para levantar la Empresa Nacional Siderúrgica S. A., Ensidesa.
De la noche a la mañana comenzaron a llegar legiones de técnicos y obreros atraídos por una especie de versión española de la fiebre del oro americana, y en tan solo ocho años la población se duplicó, de 21.655 habitantes en 1950 a 42.134 en 1958. Los avilesinos los bautizaron con el nombre de 'coreanos', gentes procedentes de distintos puntos de España, principalmente del sur, que tuvieron que instalarse en improvisadas chabolas o, los menos afortunados, en el interior de las grandes tuberías que comenzaban a serpentear por la margen derecha de la ría y enfrentarse a duras condiciones de trabajo"

La incidencia social se manifestó de manera rotunda en el número de empleos directos, sigue diciendo Galán:
"Las instalaciones no dejaban de crecer. De los diecinueve trabajadores que en 1951 iniciaron la construcción de la factoría se pasó a 7.502 en 1960, lejos aún de los 27.244 que llegaría a tener en 1975, tras la fusión con Uninsa, sin tener en cuenta a los que empleaban las numerosas industriales auxiliares que nacieron al abrigo de Ensidesa. Los dos hornos altos producían cerca de 3.000 toneladas diarias de arrabio que los hornos Siemens transformaban en lingotes de acero, convertidos a su vez en desbastes para el tren de chapa gruesa o el estructural. 
El récord de producción se alcanzó en 1974, 4,8 millones de tonelada de arrabio y 5,7 de acero. Avilés se había convertido en una pujante ciudad en la que gracias a los generosos sueldos que abonaba la empresa prosperaban comercios que para sí quisieran capitales de provincia. No todo eran flores. La contaminación ambiental y de la ría se convirtió en un serio problema que pese a los grandes avances registrados en los últimos años aún pervive. 
1974 fue el año récord de la siderurgia española y el del inicio del declive, propiciado por la crisis del petróleo. A partir de entonces se pusieron en marcha planes de reconversión que dieron pie en a profunda agitación social, con manifestaciones como la del 30 de mayo de 1984, en la que unas 100.000 personas clamaron por salvar Ensidesa. 
La construcción de la nueva acería, la LD-III, alivió la situación. Realizó la primera colada el 23 de junio de 1988, la segunda llegaría tan solo quince días después, el 9 de julio, y el Rey Don Juan Carlos la inauguró oficialmente el 20 de febrero de 1989. Nueve años después, en 1998 se apagaron los hornos altos. 
Hoy en día, ya de la mano de ArcelorMittal, la siderurgia sigue siendo la clave de la economía local y regional, y las inversiones anunciadas por la multinacional, algunas de ellas ya en marcha, invitan al optimismo al menos a corto y medio plazo. En 2016, la media de trabajadores en la planta de Asturias fue de 5.478 en plantilla propia y 1.724 pertenecientes a empresas auxiliares"

Continuamos todo recto junto al seto que separa el paseo del ferrocarril. A la derecha siempre la ría


El estuario va ensanchándose al llegar a la ciudad. Parece mentira que estas aguas fuesen en sus tiempos surcadas por las lanchas los pescadores de Llaranes. Hasta 1924 se extendía al otro lado el concejo de Gozón, pero la parroquia de Valliniello (Navarro o San Pedro Navarro) se escisión tras presentarse las firmas de 147 vecinos mas los nombres de otros 54 que no sabían escribir y darse curso a esta petición. En el periódico El Faro de Carreño y Gozón rememoran aquellos aconteceres en un artículo dedicado a similares reivindicaciones de Cardo, otra parroquia gozoniega, en 2016, hablando de este precedente en Valliniello y sus causas: 
"Uno de sus argumentos para pertenecer a Avilés era la proximidad a los servicios sanitarios y a los sistemas de justicia, ya que para llegar a Luanco tenían que recorrer nueve kilómetros y disponer de un vehículo para ello, según detalla el acta de escisión. 
De aquella, hubo una dura negociación económica entre los alcaldes de Avilés y Gozón. La documentación recoge algunas de las contraprestaciones que exigía el segundo a cambio de ceder instalaciones como la escuela de Navarro

La avifauna parece que se resiste a ser fotografiada. El varias veces mencionado Grupo Mavea realiza censos y observaciones de estas aves, publicando su aparición, llegada, migraciones, y sobre todo especies nuevas o que no se veían desde antes de la industrialización


Ante nosotros otro puente sobre la ría, el de la Avenida Conde de Guadalhorce, que comunica la Avenida de Gijón y la Ronda de Avilés con el PEPA y el puerto


Justo antes de pasar bajo el puente, nos fijaremos en la siguiente escultura de la Ruta del Acero


Es Desequilibrio, de Ricardo Mogo, que representa un castillo de naipes hecho de cartas de la baraja española


Ricardo juega con el humor en esta representación del desequilibrio siderúrgico. El autor buscaba hacer una composición amable cuando reparó en el gran componente tanto lúdico como simbólico de la baraja española y el castillo de naipes


El rey de oros está cayendo al venirse abajo el castillo de naipes. En su simbolismo representa a una persona rica y poderosa


Aún se mantiene la sota de espadas, carta de gran vitalidad, energía, pasión y que es emblema del entusiasmo y el éxito. Sobre ella también se mantiene el as de bastos, primera carta de ese palo, cuyos colores originales en la baraja son rojo (sacrificio),verde (esperanza) y amarillo (prosperidad). Representa reflexión y meditación de ideas que deben madurar. También viajes largos


Más arriba se cae también el as de copas, carta que abre el palo copas, relativo a la fortuna, la abundancia y el amor, simbolizando también el resurgir, los nuevos comienzos, las emocioneslos sentimientos, el nuevo amor, los caminos de la vida y lo que ha de suceder


En el suelo está ya la sota de bastos, que son los sueños que no se han cumplido y por lo tanto son o han sido deseados, carta de renovación y cambios. Entre ella y el rey de oros que cae sigue firme de momento el rey de bastos, simbólico de las grandes decisiones y sus correspondientes acciones


Como la mayor parte de las barajas europeas la baraja española se divide en cuatro familias o palos, oros, copas, espadas y bastos, cada uno con sus iconos característicos, existiendo cartas numéricas y figuras, esta son la sota, el caballo y el rey


Ordinariamente son 48 cartas, a razón de nueve numéricas y tres figuras en cada palo.POr lo común se le suprimen los ochos y los nueves, quedando en 40 naipes. Leemos en Wikipedia:

"La simbología de los palos en la baraja española es semejante a la de otras barajas, pero se distingue de las demás por su iconografía característica, y el hecho de que las figuras aparecen de cuerpo entero. También es peculiar la figura del caballero (generalmente llamado "caballo") que sustituye a la figura de la reina que aparece en la mayoría de las restantes barajas. Es característico igualmente de la baraja española la numeración de las figuras, que empieza siempre en el 10, aunque las cartas numéricas lleguen solo hasta el 7, que es lo más frecuente. 

El primer naipe de la baraja, numerado con el 1, se denomina “as”. Esta denominación es extensión del nombre de la cara del dado que tiene un solo círculo, y que recibe su nombre del latín "as" = "unidad". 

El valor de las cartas depende del juego, aunque en general las figuras valen más que las cartas numéricas. Cuando Luis Vives describió la baraja en 1539, el valor de las cartas numéricas dependía también del palo: en oros y copas las cartas bajas valían más que las altas, y en bastos y espadas al revés"


Aunque no es propiamente un juego de cartas basado en sus valores, hacer castillos de naipes, sí es un juego de habilidad hecho con ellas, colocándolas alternativamente, dos o tres de canto y uno horizontal. Efectivamente su carga simbólica es también tremenda, plasmando lo efímero de las grandes obras e ilusiones humanas, pasando como tal al lenguaje coloquial  


No vamos a hablar de todas la cartas del castillo, pero sí al menos de las que más se ven, pasando ahora a ls de esta otra cara


Abajo el dos de bastos, equilibrio y fuerza de voluntad. Encima de él se cae el tres de copas, qu en la baraja española hace referencia al éxito en las batallas personales y a la bendición universal y favores, saliendo triunfantes de cada batalla de la vida. Detrás de ella cae también el tres de bastos, la del amor universal entre las personas, visión espiritual de la vida, hermandad de la Humanidad y amor profundo por otros seres humanos, relaciones profundas y serias más allá de lo carnal, lña belleza del amor en toda su amplitud


Encima, una sota de oros (comienzos y nuevos caminos), apoya una sota de copas, de significado similar


Arriba del todo el caballo de oros, el trabajo, esfuerzo y responsabilidad personal, persiguiendo sin rendirse los sueños y los deseos. Representa los esfuerzos en las tareas en las que nos hallamos inmersos, sentando las bases del logro de dichos deseos


En el año 2002 se realizó la ordenación hidráulica y ambiental de la ría entre el hospitalillo y el Puente de San Sebastián, cercano a la Dársena de San Agustín, que fu la base para realizar a posteriori este paseo y su subsiguiente colocación de estas artísticas esculturas, piezas industriales y otros elementos que vamos a ver enseguida


Se trabajó a lo largo de unos dos kilómetros de orillas que fueron encauzadas con escolleras, también se procedió al dragado de la ría y se aplicó el tratamiento de los lodos contaminados y la construcción de un azud que mantendrá una lámina de agua permanente en el cauce de la ría en el tramo objeto de esta obra 


Precisamente al fondo vemos el Puente Azud, construido en 1953 para las obras de Ensidesa, sustituyendo al Puente de San Sebastián, que se había quedado pequeño y obsoleto 


Un azud es una especie de presa, una persa derivadora, que desvía parte o toda el agua de un río de su curso natural, Dado que no es una palabra muy corriente, al menos en Asturias, es normal que sea llamado popularmente Puente Azul, incluso en cartelería o publicidad. Baste como ejemplo esta noticia de Saúl Fernández en La Nueva España el 13-10-2017:
"Un circo que da color a la ría. La publicidad del espectáculo confunde el puente Azud con el puente Azul

Los responsables de la publicidad del Circo Coliseo son mucho de dar color a sus espectáculos. Hasta el domingo próximo estarán en "puente azul", se puede leer en los carteles colgados por las farolas. Y es normal: es más fácil pronunciar la palabra "azul" que "azud".

Lo que sucede es que "azud" es el nombre de verdad de la infraestructura junto a la que han levantado su carpa.

Un "azud" es la barrera hecha en los ríos con el fin de facilitar el desvío de parte del caudal para riego y otros usos. Lo dice la Real Academia. El puente azul, guapamente, podría ser un obstáculo que debe salvar un príncipe de fantasía.

En todo caso, el circo -cuya elefanta ha estado estos días también en el ojo del huracán- continúa este fin de semana en la entrada de Avilés hasta el domingo a las 17.00 horas"

Al fondo los edificios de la calle del Muelle, que se dirigía al antiguo puerto local, el cual había sido trasladado a esa ribera de la ríe en 1890 al desaparecer el antiguo y ser rellenadas sus marismas y desembocadura del río Tuluergo para hacer el actual Parque del Muelle, que veremos cuando atravesando el casco urbano pasemos del Avilés intramuros (La Villa) al entonces barrios  de pescadores de Sabugo. Por allí siguen las vía ferroviarias, que separaron físicamente Avilés de su ría desde 1890 con el tramo ferroviario Villabona -Avilés, al que se unió en 1922 el Ferrocarril de Carreño


En nuestros días se plantea un soterramiento de las vías para darle a la población su ansiado reencuentro con su fachada marítima del estuario, a la que ahora es muy problemático acceder salvo por pasos muy determinados


A la izquierda, oculto por los árboles, uno de los edificios de Ensidesa rehabilitados y aprovechados posteriormente por ArcelorMittal


En esta foto de invierno, sin hojas en los árboles y estos más pequeños podemos verlo mejor: era el Departamento Técnico, conocido como El Laboratorio Ensidesa, que luego pasó a ser la sede del Centro de Desarrollo Tecnológico de Arcelor, que ahora es el Centro de Investigación y Desarrollo de ArcelorMittal, uno de los dos centros I+D que tiene en España, el otro está en el País Vasco


Si bien el gran precedente industrializador de la comarca fue la famosa Real Compañía Asturiana de Minas, de la que mucho habremos de hablar en los capítulos correspondientes a la salida de Avilés hacia Castrillón, fue la llegada de Ensidesa el gran aliciente o acicate para que se asentase otras muchas empresas., afirma la historiadora del arte Gemma  Suárez:

"La construcción de Ensidesa fue lo más impactante, lo que transformó a Avilés, que pasó de villa a ciudad, y marcó su despegue industrial», cuenta. A partir de ahí se dispararon las iniciativas empresariales, pero no sólo las de las grandes firmas como Cristalería Española o Asturiana de Zinc, sino también otras de menor tamaño"


Señalización de las rutas: nosotros seguimos el Paseo de la Ría para el Puente de San Sebastián, aunque nos desviaremos en el Puente Azud. Atrás nos ha quedado ya El Hospitalillo y el arranque de la Senda del Río Arlós, por cuya desembocadura en la ría acabamos de pasar


Caminamos ahora prácticamente al borde del agua comprobando como la ría va ensanchándose paso a paso, viene a ser a partir de aquí cuando La Ría, "a secas y con mayúsculas" es conocida por este nombre y no como "la cola de la ría"


A nuestra izquierda, la  fachada del edificio de ArcelorMittal que mira al estuario, casi tapado por los árboles, al igual que la vía del tren, a nuestro lado


El paseo sigue todo recto hacia el Puente Azud, siempre delimitando bien el carril peatonal y el de bicicletas


A la derecha, el Puente Azud, otro antiguo acceso a Ensidesa y a Valliniello y Gozón, lo es ahora también al PEPA, a las dársenas portuarias de la margen derecha de la ría y al Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer, que llegaremos a ver un poco más adelante, uno de los proyectos más esperanzadores y que resultó a la vez de los más polémicos realizados en la ría tras la desaparición de Ensidesa, incluso con condenas de multa y cárcel



Estamos en la Ruta del Colesterol, o una de tantas, pero esta no llamada así de manera peyorativa, sino que es un tramo con numerosos monolitos con la firma y nombre de los premiados por la activa Cofradía del Colesterol Bueno, fundada en 2006 y cuya historia encontramos en su propia página web:
"La Cofradía del Colesterol fue fundada el 24 de noviembre de 1996 por un grupo de avilesinos preocupados por el fomento de los buenos hábitos alimenticios y por su promoción mediante la divulgación de dietas alimenticias para la prevención del colesterol y enfermedades cardiovasculares, a través de charlas, conferencias, coloquios y toda clase de actos culturales y recreativos. 
Para el cumplimiento de estos fines la Cofradía realiza, a lo largo de todo el año, conferencias y degustaciones, principalmente en colegios de enseñanza, tanto públicos como privados, mediante los denominados «desayunos cardiosaludables».
Hasta la fecha han pasado por los mismos cerca de 20.000 alumnos de los colegios de Avilés y comarca, así como de otras poblaciones de Asturias, Galicia y Cantabria. 
Se realizan charlas y coloquios sobre la prevención de problemas cardiovasculares en centros de mayores, empresas, asociaciones y colectivos sociales de Asturias y Galicia. Se promueve la divulgación de alimentos cardiosaludables mediante la realización de las correspondientes catas y certámenes, así como su divulgación a través de los medios audiovisuales, prensa, folletos, revistas, etc 
Anualmente realizamos la convocatoria y entrega de los premios «HDL Colesterol Bueno», con los que se distinguen a personas o entidades que hayan colaborado y destacado en el estudio y divulgación de la buena alimentación, y como reconocimiento a su trayectoria científica y humana. También se conceden anualmente los premios «Mandiles», en reconocimiento a la labor de entidades, empresas, asociaciones y personas que trabajan por la divulgación y conocimiento de la gastronomía de la comarca de Avilés"

En el año 2006 empezaron a convocar los premio A toda una vida para galardonar el trabajo en favor de la saludo de profesionales de la medicina. En 2007, colaborando con la Concejalía de Bienestar Social del Ayuntamiento de Avilés, crean el premio Abuelo/a del Colesterol para aquellas personas de los concejos de la comarca de Avilés que hayan destacado por su trayectoria vital 


Esta ruta es también llamada el Paseo de las Firmas, colaborando con el Ayuntamiento de Avilés y la Escuela Municipal de Cerámica, la cual se encarga de reproducir en cerámica la firmas de los premiados para que todos puedan verlas en estos mojones que jalonan el recorrido


Con la misma Escuela de Cerámica se convoca un concurso anual entre los alumnos del centro parta escoger las estatuillas que se entregarán como galardón en los diferentes premios de la Cofra


En el año 2013 incorporan un nuevo programa de salud bucodental impartido por un grupo de odontólogos en los colegios que lo soliciten para promover entre los escolinos buenas prácticas de higiene dental. También, como cofradía gastronómica que son, todos los años, en el mes de febrero y con una comida de hermandad, se celebra el capítulo anual y la incorporación de nuevos cofrades...
"... así como la presentación de las actividades a desarrollar a lo largo de todo el año. Recientemente hemos puesto en marcha una nueva actividad denominada «camina por tu salud y muévete contra el sedentarismo», con la formación de un grupo de montaña y senderismo, abierto a todos aquellos que quieran practicar la caminata como ejercicio básico, que se puede realizar al aire libre y por todo tipo de personas"

Llegando al Puente Azud presentamos parte de un artículo de Alberto del Río Legazpi en El Comercio-La Voz de Avilés del 18-11-2012, dedicado a los puentes de la ría: 
" En Avilés, como en Pernambuco, está perdido en la noche de los tiempos esto de procurar no mojarse, cuando en el camino te encuentras con un buen cauce de agua.     
Imagino que serían tantas las artimañas, como variados los artilugios, utilizados para cruzar la Ría (que entonces ya era mayúscula) y terminar seco en el intento. 
Pero sabemos, a ciencia cierta, que tanto aquí como en Lima, el camino más corto siempre ha sido la línea recta, que en cuanto puede se apoya, con el nervio debido, en las curvas. Que la ingeniería siempre tuvo su cosa erótica, pese a lo que diga John Dos Passos. 
Y así, recta sobre curvas, fue concebido –sabe Dios donde y cuando– el puente. Un invento sencillamente maravilloso.

Aquí, en Avilés, siempre hubo pasarelas, más o menos estables, pero no fue hasta los tiempos de Felipe II (aquel rey que envió a Pedro Menéndez de Avilés a fundar San Agustín de La Florida, la –hoy– ciudad más antigua de los USA ) cuando se levantó el gran puente de piedra de San Sebastián, cerca del barrio, venta y ermita, que de ese nombre, había en la margen derecha de la Ría.   

Los viaductos de San Sebastián fueron tres: uno de piedra y posteriormente dos metálicos. Los escritos citan, ya en 1348, el antecedente al primero de estos puentes: un rudimentario paso conocido como de Corujedo (o Coruxedo). Según el historiador Jorge Argüello se trataría de una estructura de madera sobre pilares de piedra,  de ahí el nombre ‘de los Pilares’ que recibió cuando fue construido el primer puente de piedra –a partir de 1573– y que, formando parte del Camino Real de Grado a Gozón, funcionó durante siglos salvando la Ría. Daba nombre a la puerta de la muralla conocida como la de Los Pilares o Del Puente, ubicada en la, hoy, calle de Los Alfolíes (contigua a la iglesia de los Padres). 

La denominación de puente de Los Pilares, fue vencida con el tiempo, por la de San Sebastián, dada la popularidad de la ermita de este santo ubicada en la margen derecha de la Ría. Baste decir que era la que mayor número de cofrades aportaba a la Semana Santa avilesina. 

Siglos más tarde, en 1893, se abandonó este histórico puente (luego demolido) construyéndose un segundo de hierro –diseñado por el ingeniero Francisco Writz– de cuarenta y tres metros de largo por nueve de ancho, ubicado a unos30 metrosdel anterior, Ría arriba. La sustitución se hizo por lo estrecho que se había quedado, el viejo puente, para el paso de los nuevos medios de transporte, cada vez más sofisticados. 

El personal se tomó muy a mal la modernidad del nuevo puente  y abundaron comentarios despectivos del calibre de «parece una torre de Eiffel echando la siesta», cuando no coplas, como la firmada por Juan Francés, en ‘El Diario de Avilés’: 

«Puente Metálico…  

Mucho hierro por arriba, 

mucho hierro por abajo, 

y si todo en el hierro estriba…

 ¡Que lastima de trabajo!» 

 Pero este primer puente metálico, fue crucial –aparte de para la tradicional comunicación con Gozón– en los inicios de la obra civil de ENSIDESA. Pero a partir de 1953, una vez construido el puente Azud (no Azul) y luego el de Llaranes, solo mantuvo el servicio peatonal para terminar cerrándose en 1992, por decrepitud con alevosía.

Después de años de abandono, en 2006, la ruina fue sustituida por una réplica, operación que financió el Principado, quien tuvo –como ya tengo escrito– el acierto de encargarle el proyecto cromático al artista Ramón Rodríguez.

Hoy, este tercer puente de San Sebastián, es uno de los iconos de Avilés actual, aparte de ser el principal acceso peatonal al Centro Niemeyer, actualmente en pausa por decirlo de alguna forma.

Así que una cosa son los puentes de Madison, de Clint Eastwood, y otra los puentes de San Sebastián, de Avilés, el último de los cuales también lo cruzó –el 25 de marzo de 2011 día de la inauguración del Niemeyer, y como lo vienen haciendo desde entonces miles y miles de personas– el peatón Woody Allen, un clarinetista de Manhattan que hace cine"


Y ya estamos de nuevo al lado mismo del Ferrocarril de Carreño, del que habla así el Director del Museo del Ferrocarril de Asturias, Javier Fernández:
"Este tren de vía métrica -hasta hace poco Feve y ahora integrado en Adif-, «se llama así porque lo puso en marcha la Compañía de Minas de Hierro y del Ferrocarril de Carreño. Iba de las minas a El Musel y los nuevos propietarios, el Banco Urquijo, la prolongaron hasta Avilés para dar servicio a pasajeros. Hasta que llegó a Gijón, ya en los cincuenta, el viaje desde El Musel se hacía en tranvía, por lo que trayecto duraba hora y media». En esos mismos años «se inauguró el tramo Avilés-Pravia aunque la línea Gijón-Ferrol, no se completó hasta 1972, cuando se inauguró el tramo Luarca-Vegadeo». Al igual que la ancha, la vía estrecha se diseñó «bajo las coordenadas de mercancías»

El Puente Azud y El Carreño, dos símbolos de la historia de Avilés que no han de pasarnos desapercibidos a nuestra llegada a la ciudad


Los edificios que vemos son los del Avilés que creció con la instalación de Ensidesa y seguidamente a ella, otras industrias y empresas. Poco más allá está el centro histórico, el de las calles con soportales, por donde continúa el Camino


Pasa El Cercanías, El Feve, El Carreño, nombres que cambian, vienen y van en la nomenclatura oficial, pero se mantienen en el lenguaje popular con más o menos arraigo según va pasando el tiempo 


Pasamos ahora entre la ría y la pasarela, elevada sobre columnas, que comunica el Paseo de la Ría con el Puente Azud


A nuestra izquierda siguen también los monolitos del Paseo de las Firmas de la Cofradía del Colesterol Bueno


Realmente podríamos continuar por todo el Paseo de la Ría, todo recto, al menos hasta el Parque del Muelle y enlazar allí con el Camino Oficial para ir a Sabugo y ya enseguida subir a San Cristóbal emprendiendo el camino a Castrillón, pero ya desvirtuaríamos mucho, en nuestra modesta opinión, el sentido del Camino, pues aparte de saltarnos el albergue de peregrinos dejaríamos de lado el conservado itinerario caminero histórico por la calle Rivero hacia el antiguo Avilés intramuros (La Villa), conociendo todo el casco antiguo, tan vinculado a los caminos antiguos que por ahí pasan y entran en la antigua población, así como a los romeros de las peregrinaciones históricas


Por ello, y tal y como se ha pintado con flechas amarillas, somos partidarios de dejar aquí el paseo y subir por la pasarela de la izquierda hacia el Puente Azud


Nuestra próxima meta: La Plaza de los Oficios y L'Arbolón, unión de viejos caminos y arranque de la calle Rivero, puerta de El Parche o Plaza España y del corazón del antiguo Avilés, centro histórico también bellamente recuperado






















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