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lunes, 4 de abril de 2016

PENDUELES: LA CASA DE LOS IRLANDESES, EL GÓTICO DE SAN ACISCLO, LA BOLERA Y LOS PALACIOS (LLANES, ASTURIAS)

Iglesia de San Acisclo de Pendueles.

Viniendo de Buelna el Camino Norte o de la Costa sigue en la ruta oficial un tramo de carretera general, la N-634 para, a la altura de la finca Las Rozas, desviarse por este ramal a la derecha


 Así, por la LL-3 nos acercaremos a Pendueles, cabeza de esta parroquia y antaño de uno de los valles de la Tierra de Aguilar, antiguo nombre altomedieval que desiganaba el territorio del que después sería concejo de Llanes.


Así es como pasaremos bajo el puente ferroviario...


Y entramoa en Pendueles


Un azulejo con la concha jacobea pegado en una fuente nos indica seguir el Camino por la parte de abajo del pueblo


Al lado de la fuente hay unos asientos, un buen lugar para un descanso...




Pasamos junto a esta casa...
 


Hay prados de pasto y huertas...


Atención a ese cruce


Nos desviamos a la izquierda


Pasamos frente a esa casa...


Campos arriba de nosotros reconocemos la Casona de Verines con su palmera, construida en 1920 para el indiano Ricardo Ortiz, miembro de una familia de emigrantes qaue hicieron fortuna con iniciativas agrícolas en Matamoros (México) y Brownsville (Texas) siendo su maestro de obras Manuel Posada Noriega.


Esta casona, de elegante evolución de modelos autóctonos, fue adquirida años después por el Colegio de Nobles Irlandeses de la Universidad de Salamanca, quienes la utilizaron hasta el estallido de la guerra civil en 1936, siendo conocida también como Casa de los Irlandeses.


Pasada la contienda los Nobles Irlandeses volvieron a ella hasta 1956, pasando a posteriori a la Universidad de Salamanca, institución que la restauró en 1984. En 1985 se reabre la casa y se organizan cursos de verano además de los célebres Encuentros Literarios de Verines...


Caminamos entre las fincas


 Desde estos campos de buenas vaquerías se divisa el mar. Si nos fijamos reconoceremos al fondo la Senda Costera de Llanes.


Pese a que no es un trazado histórico del Camino y a que es más larga que el recorrido oficial de la ruta xacobea algunos peregrinos la emplean hasta la villa de Llanes, capital del concejo, para evitar algunos tramos de la N-634 que discurren por lo que fue el trazado del Camín Real de la Costa. Pasan asimismo más cercanos a las playas aunque algo ligeramente apartados de los pueblos


De frente en el cruce


Continuamos nuestra andadura...


La senda atraviesa Pendueles entre los muros de piedra de algunas fincas y a la sombra de castaños y robles jóvenes...


Huertas e invernaderos...

Castaños. Antes de la llegada de las patatas de América consituían una base alimenticia importantísima. Se plantaban en los caminos no solo para dar sombra sino también sustento a viajeros, arrieros, peregrinos, vagabundos y trotamudos en general...


Se hacía además el Pote de Castañas...


Más arriba tenemos La Venta, barrio de resonacias camineras.


Allí hay una interesante quinta de Indianos, llamada precisamente La Venta, hecha en 1811 para Juan Noriega Tamés emigrante a ultramar que hizo fortuna en México, casado con su sobrina María Antonia Tamés. Tuvo dos hijos y una hija, Manuela, quien contrajo matrimonio con Mariano Morales y fue la heredera de la mansión, en la cual viven sus descendientes




Más allá de La Venta se alzan El Picu las Morugas y el monte de Ordena.


Seguimos entre camperas y arbolado...


 Muy cerca de La Playa Pendueles o Castiellu, que no vemos desde aquí...


Nos aproximamos al centro del pueblo: allí nos uniremos, unos metros, con la variante de la Senda Costera de Llanes


Fila de viviendas, elegantemente restauradas...


Junto a ellas sigue el Camino...


Subimos un poco hacia aquella casa


Buena galería...


Ya empezamos a ver la torre del campanario de la iglesia parroquial...


Subimos ligeramente


Y pasamos junto a otra fila de casas...


Manzano o pomar...


Una panera en la finca



Camino de la iglesia.




Y esta es la iglesia parroquial de San Acisclo de Pendueles, en origen un templo románico con profundas reformas de los siglos XVIII y XIX. Es mencionada por primera vez en el Libro Becerro de la catedral de Oviedo/Uviéu vinculada a algún monasterio.


Su portada sur es parte de su fábrica bajomedieval, estilo románico de transición al gótico, pues su arco ya apunta en remate ojival, picudo. Dispone de cuatro columnas y varias arquivoltas...


Sus relieves apuntan una variada iconografía, peces, animales, hojas de parra y uvas...


Alegoría del arte del medievo cuyo significado concreto está siempre sujeto a interpretaciones...


Hermosos bajorelieves naturalistas


Los demás elementos son fruto de las reformas posteriores. Su llamativa torre es neorrománica, es decir, imita el románico, pero es obra decimonónica.


Así pasaremos delante de la iglesia a Las Cocheras, antigua parada de las diligencias


 Las Cocheras de Pendueles


Se conserva el edificio, uno de los terstimonios del paso del antiguo camino...


 Casas en las inmediaciones de la iglesia...


 El Camino original parece ser seguía de frente pero quedó cortado hace mucho tiempo por el trazado ferroviario y la carretera general, por lo que nos dirigimos, siguendo las flechas xacobeas, hacia el centro del pueblo.


Pendueles y sus huertas...


Pendueles, otro pueblo llanisco con rica arquitectura popular de galerías, corredores y cortafuegos en sus casas. Así es como lo vemos desde el Camino


En el centro de Pendueles...


El Camino pasa al pie del Palacio del Conde del Valle de Pendueles, barroco del siglo XVII. Con un extraordinario estado de conservación.


Destacan su altura, volumen, balconadas, bláson y ventanales, así como sus arcos, mirando todo ello a La Plaza la Bolera...


Sidrería y terrazas a la derecha: allí está La Llobera, por donde viene la Senda Costera


La Bolera que da nombre a la plaza, donde se juega al Birle o Bolu Palma, modalidad de bolos muy practicada en el oriente de Asturias y en Cantabria.


La Bolera es además uno de los barrios de Pendueles. Aquí, al otro lado de la bolera y al pie de aquellas casas, pasa la Senda Costera de Llanes, la opción alternatica, que coincidirá partir de aquí con esta durante un corto trecho por el pueblo.


Un lugar ideal para descansar...


Y contemplar el pueblo.


Así como la monumental joguera o h.oguera (hache aspirada), el altísimo tronco que se levanta en las fiestas...




Aquí se unen momentáneamente los dos caminos: ruta oficial y ruta costera. Obsérvense las señales.


La Bolera, tranquilidad unas veces...


Y jolgorio otras...


En un extremo, la fuente, en el mismo enlace de los dos caminos


Fuente del año 1911, con una jarra esculpida, símbolo de aquellos tiempos en los que se acudía aquí a por el agua. Fuentes públicas muchas veces financiadas por los benefactores indianos, que aprovechaban la traída de cercanos manantiales.


La Bolera era desde tiempos seculares lugar de reunión vecinal, no en vano está en ella la Casa Conceyu, con su campana y campanario de espadaña, no para usos litúrgicos sino laicos, llamada al conceyu abiertu o junta vecinal.


Obsérvese el tablón de anuncios a la puerta. Abajo hay bar y está el Albergue de Peregrinos Castiellu


Ahora pasamos ante la verja, finca y palacio arruinado de Santa Engracia, languidez en las ruinas de un pasado esplendor.


A nuestro paso por los pueblos del litoral llanisco encontraremos numerosos palacios y quintas de los indianos, símbolo de toda una estirpe de emigrantes. El fenómeno de los indianos o americanos, denominación de quienes iban a ultramar a "hacer las Américas", aunque podria definirse como nacido en el "Siglo de Oro" español, adquirió total relevancia social entre el siglo XIX y las primeras décadas del XX, pues fue ingente la cantidad de personas, principalmente varones jóvenes, prácticamente adolescentes, que se embarcaron a buscar fortuna en toda hispanoamérica... Cuba, Puerto Rico, México, o Argentina principalmente, pero también otros países y lugares de habla española en el Nuevo Continente. Aquellos que regresaban y además con fortuna, solían levantar sus nuevos palacios y mansiones en sus mismas poblaciones de origen (unas veces aprovechando la vieja casa familiar y otras levantándolas nuevas) así como patrocinar numerosas iniciativas benefactoras en favor de la vecindad, escuelas, plazas, iglesias, casinos (en en sentido de centros culturales), traídas de aguas y luz, así como un largo etcétera que hicieron de muchos de ellos personas notablemente influyentes.


En gran parte esas construcciones siguen en uso y buenas condiciones, pero en otras no, este es el caso del Palacio de Santa Engracia, en Pendueles, cuya verja, finca con palmeras y edificio ruinoso, constituyen una de las características de nuestro paso por este pueblo, cabeza de la parroquia del mismo nombre y cabeza de uno de los valles en los que se divide el concejo de Llanes desde la antiguedad.


En un principio esta quinta fue llamada de Mendoza Cortina, pues su primer dueño y creador fue el indiano Francisco Mendoza Cortina, quien emigró a México en 1835, regresando casi un cuarto de siglo después e intalándose en Madrid con sus negocios y carrera política, fruto de su éxito en diversas empresas americanas. Pero aunque afincado en la capital de España patrocinó en Llanes diversas iniciativas sociales y benéficas, al mismo tiempo que compraba solares para engrandecer su solar familiar y se hacía con un título nobiliario, el de Conde de Mendoza Cortina, heredado por su sobrino Gabino Mendoza Fernández, ya que Francisco no tuvo hijos.


Gabino remató definitivamente el proyecto de su tío para esta quinta allá por el año 1885, con sus vistosas galerías de hierro y cristal, ahora armazón herrumbroso pero que aún en pie nos permite hacernos una idea de su desaparecido esplendor.






En este lugar vuelven a separarse senda costera y ruta oficial. Nosotros en este caso seguiremos de frente, pasando frente a otro bar. Atrás está el albergue de Casa Flor


Bellos jardines


Hermosa quinta...


Abajo, a la izquierda, hay otro albergue


Si nos desviamos un momento del camino principal a la derecha iremos, camino del alberegue, pasando bajo estos hermosísimos corredores, esencia de la arquitectura popular llanisca...



Así como elegante es el corredor del albergue Aves de Paso.


Altísimo corredor, y tendedero para la ropa...


Venimos a la entrada del albergue, bajo un hermoso porche.



La concha xacobea...


A 417 kilómetros de Santiago...



Vueltos al Camino iremos saliendo de Pendueles, pasando junto a mesones y establecimientos de turismo rural...



Mesón El Rubinu...


Esplendorosa quinta...


Al fondo, Casa los Mexicanos


Y desde aquí, cruzando el puente del ferrocarril Pendueles irá quedando atrás mientras hacemos ruta hacia el siguiente pueblo del Camino: Vidiago, cabeza de la parroquia llanisca de este nombre...