Eres el Peregrino Número

Buscador de Temas del Camino de Santiago

lunes, 4 de abril de 2016

PENDUELES: LA CASA DE LOS IRLANDESES, EL GÓTICO DE SAN ACISCLO, LA BOLERA Y LOS PALACIOS (LLANES, ASTURIAS)

Pendueles desde Cobijeru (Buelna)

Situado en un paso natural entre la Sierra Plana de la Borbolla y el Mar Cantábrico, Pendueles fue la cabeza de uno de los territorios de la medieval Tierra de Aguilar, antecesora del actual concejo de Llanes, el Valle de Pendueles, que por entonces abarcaba una gran extensión, entre los ríos Cabra y Purón, del que se desgajaron como parroquias independientes Tresgrandas en 1695 y Vidiago en 1753, llegando a tener incluso ayuntamiento propio en el Trienio Liberal (1820-1823). El viejo Camino Real de la Costa, en buena parte solapado, pasa por su vaguada procedente de Buelna, uno de los pueblos de la actual parroquia de Pendueles, sensiblemente mermada respecto a la extensión del antiguo valle

San Acisclo de Pendueles y el Camino

La iglesia parroquial de San Acisclo, situada en el trazado oficial del Camino Norte que seguiría el camino real histórico, es símbolo y emblema de su historia y patrimonio. De origen gótico, su alta torre-campanario neorrománica añadida muy a posteriori, es una referencia visual que guía a los peregrinos en la distancia

Buelna, de donde salen dos caminos a Pendueles

Desde Buelna, dos son los posibles caminos a Pendueles, uno es el oficial, que pasa por la iglesia de San Acisclo, y otro es la Senda Costera de Llanes, algo más largo y que no es el itinerario histórico, pero que eligen muchos peregrinos que desean evitar asfalto y a la vez disfrutar con los paisajes marinos de playas y  acantilados entre ambas poblaciones


Nosotros esta entrada de blog la dedicaremos al primero, el camino oficial, tomando pues como referencia la misma carretera N-634, que atraviesa Buelna y cuenta con buen arcén, pasando frente al Albergue Santa Marina, donde pernoctan muchos peregrinos, al lado del restaurante El Horno de Buelna, sito en el mismo complejo


A nuestra derecha, la plaza de La Bolera de Buelna, construida en 1952 auspiciada por el benefactor Domingo Álvarez Escandón. Más allá, por las casas de Cuetu Mediu, puede enlazarse con la mencionada senda costera, sita más atrás, al otro lado de la vía del tren


La carretera cuenta en todo momento con buenos arcenes a ambos lados, pero no la seguiremos mucho tiempo, pues a unos 500 metros ya tomaremos una vía local que, siguiendo el original trazado caminero, o más o menos, nos llevará a Pendueles


El Paso, otra afamada casa de comidas de Buelna, parece señalarnos, en su nombre, que solo un paso separa ambos pueblos


Jardines y frutales, los antaño tan preciados naranjos asturianos cuyos fruto, como los de toda la cornisa cantábrica, se exportaba a Inglaterra


Cruce de caminos: seguimos de frente todo por el arcén mientras admirados una hermosa fila de casas a nuestra derecha, una de ellas con corrada o corralada cerrada por muro de piedra, con dos portadas


Son el acceso a un añejo palacio rural que pertenecería a la antigua nobleza del valle. La de la derecha es de arco de medio punto y más pequeña, para las personas. Arriba tiene un artístico remate plano con sendas bolas. La de la izquierda, más grande, tiene una hechura muy "siglo XVI" y parece más para carros y carruajes


Arriba hay un frontón coronado por cruz de piedra entre pináculos. En medio blasón con escudo, yelmo y filigranas. Las armas del escudo parecen borradas o muy gastadas


Atrás, la casona del palacio, con corredor entre cortafuegos, presenta otro escudo en la fachada


En este sí que se aprecian bien las armas de la estirpe aquí representada


El palacio y sus casas adyacentes están pegadas a otras formando una fila y separadas por las medianeras cortafuegos


Al final de la fina hay lo que parece debió ser el establo. Los espacios delanteros se han ajardinado. Antes eran lugares de socialización, donde se paraba a conversar o se realizaban labores comunales. Los corredores eran aprovechándose para secar productos del campo y del mar, como por ejemplo las mazorcas de maíz que vemos en una de ellas


Siguiendo frente a la casona vemos que también su gran buhardilla dispone de corredor. La casa anexa a su derecha tiene zaguán porticado de arcos de medio punto


Muchas antiguas casas campesinas se han reformado y son ahora segundas residencias y viviendas vacacionales. Estos pueblos suelen tener gran trasiego de gentes en verano pero son bastante solitarios en invierno, a no ser determinados fines de semana, no obstante las espectaculares playas cercanas y la recitada senda costera hacen que Buelna sea siempre lugar especialmente visitado



A nuestra izquierda, la Sierra Plana de la Borbolla es en realidad una serie de montes llanos en su cima que se extiende, paralela a la costa, entre los ríos Cabra y Purón. Eran antaño bosques y pastos comunales a las que subían con el ganado las gentes de estos pueblos situados bajo sus laderas. Ahora se han repoblado con especies de crecimiento rápido para las industrias papeleras


Desde la construcción de la Autovía del Cantábrico (A-8), que pasa un poco más arriba, por la ladera inferior de la sierra, el tráfico por esta carretera ha menguado mucho pero no deja de ser muy intenso y especialmente veloz dado que estamos en un tramo largo muy recto



Esta explanada a nuestra derecha se emplea también como aparcamiento cuando, en verano y en determinados días y ocasiones, Buelna puede llegar a saturarse. Poco más abajo está la Playa de Buelna o Entremares, muy concurrida de veraneantes


Estamos en Camplengo, fuera ya del núcleo de Buelna, donde sigue habiendo muy buenos arcenes


Ya se anuncia, un poco más al fondo y a la derecha, el cruce en el que dejaremos la N-634 para ir a Pendueles


Pero antes pasaremos frente a la preciosa Quinta Camplengo, muy del gusto indiano, con gran terreno y jardines cerrados con verja y columnas ante la fachada principal, que mira al sur y a la carretera


Soberbia casa bloque de planta cuadrada con tejado a cuatro aguas, numerosos vanos y balcones y hasta una pequeña galería en medio del piso alto. Fue construida por Alejandro Villar de la Borbolla, emigrante a México. Uno de sus hermanos, Ángel, emigró con él e hizo otra quinta en el cercano Vidiago, El Riveru, luego llamada La Campera


Muchos indianos no solo no olvidaban, sino que añoraban, la vida de la aldea que habían dejado atrás, por lo que, además de buenas casonas, cuando nuevas o cuando reformando las familiares, procuraban adquirir grandes terrenos colindantes para tener buena casería y cuadras para ganado, tal las que hay detrás de la mansión


De los indianos, su historia, memoria y legado hemos ya hablado muchísimo y muchísimo más aún habrá que hablar por tantísimos pueblos y villas de la costa asturiana y parte de Galicia, al menos hasta Ribadeo, otra de las grandes villas indianas del Cantábrico


Pasamos junto al cartel que anuncia a los conductores el desvío a Pendueles... y a nosotros también


Según el siguiente cartel aquí se acaba Buelna. Ahora a nuestra derecha veremos el mar


A lo lejos La Talaya, por donde sube la Senda Costera de Llanes, el otro camino, tras dejar la Playa Buelna o Entremares, camino también de Pendueles


El primer término el ferrocarril, línea de vía estrecha de la que la desaparecida empresa estatal Feve se hizo cargo en 1972 tras liquidarse su fundadora, la Compañía del Ferrocarril del Cantábrico, que inauguró este tramo en 1905, Llanes-Cabezón de la Sal, para enlazar con el ferrocarril de Económicos Asturias en la villa llanisca. Poco antes habían conseguido la concesión de Santander a Cabezón de la Sal cuando en un principio habían solicitado hacerlo desde Torrelavega


Por aquel entonces, la unión de las líneas asturiana y cántabra era una consecuencia lógica del desarrollo ferroviario, en la actualidad, dadas las circunstancias, el futuro de estos ferrocarriles se presenta altamente incierto. De ello tendremos oportunidad de hablar sobradamente a lo largo de nuestro viaje por el litoral asturiano



En el tránsito de Buelna a Pendueles, una gran finca cerrada por altas tapias es otra referencia en nuestro camino entre ambos pueblos: Las Rozas



Es una finca densamente arbolada, nos parece distinguir especies frutales y ornamentales. Un poco más allá reconocemos la entrada principal


El muro que mira a la carretera es extraordinariamente artístico y, por sus colores, formas y estructura nos recuerda a la de algunos ranchos mexicanos


Y este es el majestuoso acceso, una especie de arco carpanel bajo tejadillo de tejas a dos vertientes


Al lado, una pequeña torre circular, con tejadillo también de teja y forma cónica


Y en la veleta, un elegante y vistoso gallo kikirekeador nos indicará la dirección en la que soplan los vientos...



El muro de la finca, con sus llamativas formas ondulantes entre columnillas cuadradas de ladrillo, se extiende largamente hasta el cruce con la carretera de Pendueles


Entre el arbolado vemos, parcialmente, la casa, con un hermoso ático de tejado a dos aguas y balcón


Y una panera de corredor recorta su silueta sobre los intensos azules del mar y el cielo al fondo


Ya llegamos a la carretera que entra en Buelna, la LLN-3, que fue parte de la antigua Carretera de la Costa. precedente de la N-634 que ahora esquiva pasar por el medio del pueblo y que se superpuso al Camino Real


A partir de aquí seguiremos por asfalto pero ya por vías locales más tranquilas y aptas para un deliciosa paseo, apartados de la carretera general


Una flecha amarilla en este poste confirma la dirección a seguir, ahora durante un trecho, cuesta abajo


Un poco más adelante también nos lo confirma el mojón de la señalización oficial jacobea


A la derecha una urbanización, Los Panchos, donde empieza la bajada...


Las formidables obras de contención de la falda de la montaña, cuyos deslizamientos o argayos tantos disgustos ha causado en autovía y carretera


Setos y entradas a los apartamentos de Los Panchos


Explanada donde se amontona grava y arena para obras. Volvemos a ver el ferrocarril, ahora más cerca


A la izquierda un viejo muro de contención y franja de árboles para asentar el terreno entre esta, la antigua N-634 (ahora LLN-3), y la actual


Cuesta abajo, pasamos bajo este puente del ferrocarril, abierto al tráfico el 20 de julio de 1905. Esta apertura se conmemoró 2n 2005, al cumplirse cien años con la locomotora de vaporque prestó este servicio, la Aurrera (Nasmyth & Wilson, 1898) y los coches C-2 y C-4 del Urola (CAF, 1925) que realizaron servicios especiales de Llanes a Pendueles y Posada en estas vías de Feve, piezas conservadas en el Museo Vasco del Ferrocarril Euskotren 


Las antiguas estaciones, como la que hubo en Pendueles, han pasado a ser meros apeaderos. Sobre la decadencia del tren como transporte no nos resistimos a publicar esta crónica de Daniel Bárbara para La Nueva España de fecha 13-7-2007 con el título Atrapados en la estación de Pendueles:
"Al mal tiempo, buena cara. Al menos eso es lo que decidió hacer una familia alemana hace dos días, después de quedarse «tirada» en la estación de Feve, en Pendueles (Llanes), mientras esperaban el paso de un tren. El convoy, finalmente, no apareció, y los turistas, que veranean en Celoriu, permanecieron «atrapados» en Pendueles durante cinco interminables horas.
La aventura de esta familia tuvo mucho que ver con el tren de mercancías de Feve que descarriló el pasado miércoles en las inmediaciones del apeadero de Pesués (Cantabria), a unos tres kilómetros del límite con Asturias, lo que provocó que el tránsito de convoyes quedara cerrado. Los turistas germanos denuncian la falta de información, de servicios públicos y de atención al cliente por parte de la empresa ferroviaria, y se preguntan qué hubiera pasado si no llegan a hablar español.  
El matrimonio formado por Christiane Röhrbeil y Jan Metzger, junto a sus dos hijos, Karoline, de dieciséis años de edad, y Philipp, de doce, decidió en la mañana del pasado miércoles alquilar unas bicicletas para recorrer los cerca de quince kilómetros que tiene la senda costera desde la capital del municipio llanisco hasta Pendueles. A las cuatro de la tarde, la familia alemana llegó a su destino y optó por combinar su trayecto con el transporte por ferrocarril. El próximo tren debería haber pasado por la estación de Pendueles a las 17.55 horas, según los excursionistas, por lo que, en ese momento, decidieron visitar los parajes más bellos del pueblo. 
Veinte minutos antes de la hora prevista para el paso del convoy, los viajeros regresaron a la estación. La espera se hacía larga y el tren no daba señales de llegada, por lo que después de media hora a la expectativa, a las 18.30 horas, Christiane determinó telefonear a la estación de Feve en Santander, sin resultado positivo. Tras treinta minutos más de espera, llamó a la estación de Feve de Oviedo y, según afirmó, «nos dijeron que el tren estaba en circulación». En realidad, el tráfico estaba ya cortado. 
Diez minutos más tarde, realizó una tercera llamada, esta vez a la estación de Gijón y le dieron el teléfono de la estación de Llanes, donde «las dos veces que llamamos nos saltó el contestador». Entre las 19.30 horas y las 20.00 horas, vieron pasar un autobús en dirección Oviedo, pero no paró a recogerles porque «cuando pasó el autobús en dirección Santander, una chica nos dijo que antes pensaban que estábamos resguardados de la suave lluvia». Finalmente, la situación llegó a su fin cerca de las nueve de la noche, cuando la propietaria de la tienda de deportes paso a recoger las bicicletas y avisó a un taxista para que fuera a buscar a la familia alemana. 
Durante las cinco horas de espera, los viajeros se entretuvieron gracias a un juego de adivinanzas que se inventó Karoline, observando cómo los chavales corrían por el andén y recitando canciones. «Al final lo pasamos bien, fue muy divertido, pero no entendemos cómo pueden dejarnos tirados durante horas en una estación de tren sin ningún tipo de información ni servicios mínimos», indicó la pareja a dúo. A pesar de la mala experiencia, añadieron que Asturias les parece un país «precioso, muy acogedor, la gente es muy amable y se come muy bien. Pero esto ha sido intolerable», añadieron"

Uno de los grandes impulsores de las comunicaciones ferroviarias del oriente de Asturias fue el aristócrata y político, cónsul vitalicio del Reino de España, José Suárez Guanes e Ybáñez de Bustamante, que llegó a ser Conde de Pendueles por su matrimonio con María Teresa de la Borbolla y Azpide, a quien Alfonso XIII le había concedido este título el 3 de marzo de 1920.Vivió en el primer palacio de estos condes, La Cortina en el vecino Vidiago


Esta antigua Carretera de la Costa pasa por la citada estación, situada unos metros más adelante. A lo largo de ella se construyeron varias casas unifamiliares, con jardín y terreno, en la cuesta a nuestra derecha


La carretera, ancha, llana y recta, delata en su forma que fue en tiempos vía principal, ahora muy tranquila y con escasísimo tráfico, salvo básicamente de residentes


Cuando estamos a unos 30 metros de la Estación de Pendueles dejamos esta carretera LLN-3 y tomamos este ramal a la derecha para dirigirnos al barrio de La Venta


Estemos muy atentos en los cruces a las flechas y los mojones, como el que tenemos enfrente


Aquí, donde hay una fuente y un banco de piedra, resguardados por un muro que forma un ángulo recto, comenzamos a bajar


A la derecha, el hotel La Casa en el Camino, uno de los alojamientos de Pendueles, donde hay además varios albergues que encontraremos más adelante


La mayor parte de las casas que estamos encontrando son de construcción relativamente reciente, zona de expansión de Pendueles a lo largo de los caminos que comunican con la N-634


El perro ladra custodiando la entrada


Seguimos bajando al lado del hotel


Viene ahora un poco de sombra en un tramo arbolado


El jardín del hotel y zona de viviendas unifamiliares, vacacionales y segundas residencias


A la sombra de robles y castaños seguimos el descenso


Vista hacia el mar, campos de La Llegüera, La Vega y Turiadas


Al fondo vemos nuevamente La Talaya, por donde pasa la senda costera, que reconocemos muy bien desde aquí


Muchísima atención ahora, aquí acabamos la bajada y tomamos el camino que sube a la izquierda


Aquí tenemos la flecha amarilla y la concha que señalizan este desvío



Otra flecha amarilla, esta en el poste telefónico, confirma la ruta a seguir


La corta cuesta desde el cruce acaba al llegar a esta casa


Ya en llano, el camino hace una curva a la izquierda delante del portón


Más allá del muro un edificio que dio gran renombre a Pendueles durante años, la Casona de Verines con su palmera, construida en 1920 para el indiano Ricardo Ortiz, miembro de una familia de emigrantes que hicieron fortuna con iniciativas agrícolas en Matamoros (México) y Brownsville (Texas) siendo su maestro de obras Manuel Posada Noriega. De ella hallamos este bonito artículo escrito por Miguel Barrero, Un cuento irlandés, en Melancolía Luminosa, apartado Notas al Margen de la página literaria Zenda:
"Hay cerca de Llanes un pueblo que se llama Pendueles. En sus afueras se levanta una casa que acostumbra a pasar inadvertida para quienes ignoran los pormenores de su historia y desconocen lo que se cuece en su interior cada septiembre. Mandó construirla a principios del siglo XX el indiano Ricardo Ortiz, que tras enriquecerse en México y Brownsville (Texas) quiso regresar a su pueblo natal y erigir en él una mansión que estuviese a la altura del éxito que había obtenido al otro lado del océano. Encomendó los planos a Manuel Posada Noriega, un arquitecto al que se conocía por aquellos parajes debido que ya había puesto en pie otras residencias para personalidades que, como el propio Ortiz, habían vuelto a Asturias dispuestos a exhibir los réditos que les había deparado su aventura americana"

Esta casona, de elegante evolución de modelos autóctonos, aunque aquí solo vemos su saliente balcón galería y la parte posterior, fue adquirida años después por el Colegio de Nobles Irlandeses de la Universidad de Salamanca, quienes la utilizaron hasta el estallido de la guerra civil en 1936, siendo conocida también como Casa de los Irlandeses:
"La casa, sin embargo, no permaneció mucho tiempo en manos de su artífice. En torno a 1920, la familia la vendió al Colegio de Nobles Irlandeses del Patronato de San Patricio de Salamanca, una institución fundada en 1592 a instancias de Felipe II para ofrecer amparo a los estudiantes de aquel país que pretendían cursar estudios canónicos en España, dado que en su tierra el catolicismo andaba perseguido. El Colegio entendió que aquel palacete erigido a orillas del Cantábrico, y al que ya se conocía como Casona de Verines, podía ser un excelente refugio veraniego para sus pupilos. Hasta hace no mucho, quedaban en Pendueles vecinos ancianos que recordaban cómo, al concluir la primavera, invadían el pueblo grupos de alegres zagales que hablaban un idioma extranjero y se entretenían tocando el violín y el piano y jugando al fútbol en la playa. Estos alborozos estivales se mantuvieron hasta 1936, cuando el estallido de la guerra civil aconsejó postergar los jolgorios y los jóvenes estudiantes del Patronato de San Patricio tuvieron que ser evacuados a Francia. Volverían a frecuentar el oriente asturiano una vez terminado el conflicto, hasta que en 1957 resolvieron abandonarlo de modo definitivo."

Tras la marcha de los nobles irlandeses se hizo cargo del inmueble la Universidad de Salamanca, institución que la restauró en 1984. En 1985 se reabre la casa y se organizan cursos de verano además de los célebres Encuentros Literarios de Verines
"La Casona de Verines pasó a ser propiedad de la Universidad de Salamanca, que la mantuvo abandonada hasta que en 1984 procedió a su restauración para convertirla, a partir del año siguiente, en la sede de los llamados Encuentros de las Letras Españolas, que desde entonces reúnen allí cada año a escritores, críticos y periodísticas para debatir sobre el estado de la cuestión de las literaturas hispánicas. 
Tomé parte en esas discusiones hace ya unos cuantos años, en septiembre de 2009, y en una de las veladas con las que acostumbrábamos a demorar el momento de acostarnos tras la cena, alguien —creo que Jon Kortazar, que exhibía una erudición envidiable— nos contó una historia que probablemente sea falsa, pero que me resultó y me resulta tremendamente sugestiva. Según aseguró, tras la evacuación de los irlandeses en los inicios de la guerra, alguien —no especificó quién, pudo ser un vecino del pueblo o un soldado de cualquiera de los dos bandos, ese extremo tampoco importa demasiado— entró en la Casona a husmear, por ver si encontraba algún objeto de cierto valor entre los enseres allí olvidados por los estudiantes, que como es de imaginar habrían tenido que abandonar el lugar a toda prisa. Deambulando por sus estancias, terminó dando con un extraño libro de cubiertas azules que yacía en una mesita de noche y al que tampoco hizo mucho caso, dado que estaba escrito en una lengua extraña y resultaba imposible descifrar el contenido de sus páginas. Se trataba de una edición del Ulysses, la novela que James Joyce había publicado catorce años antes y que había causado un revuelo considerable, por más que a España sólo hubiesen llegado ecos parciales —entre 1924 y 1930 se publicaron cuatro fragmentos traducidos, pero la primera versión íntegra en castellano no se alumbraría hasta 1976— y se tratara —entonces como hoy, todo hay que decirlo— de una obra más glosada que leída. No hay forma de contrastar la veracidad de estos hechos y es más que probable que su relato provenga de ese territorio ignoto en el que nacen las leyendas, pero me gusta creer que una de las primeras lecturas que se hicieron del Ulysses en nuestro país se llevó a cabo arrullada por la melancolía luminosa de una playa del Cantábrico. Que algún joven irlandés se dejaba mecer por el arrullo suave de las olas mientras se emborrachaba de melancolía al enfrascarse en la peripecia anodina y fascinante en que se vio envuelto Leopold Bloom cuando, el 16 de junio de 1904, salió a las calles de Dublín para entretener el día con un paseo que iba a revolucionar la literatura universal"

 Los Encuentros de Escritores y Críticos de las Letras Españolas en Verines son organizados conjuntamente por la Dirección General del Libro y Fomento de la Lectura y por la Universidad de Salamanca, contando con la colaboración del Principado de Asturias. En la página del Ministerio de Cultura y Deporte explican su génesis y filosofía:

"Los Encuentros de Escritores y Críticos de las Letras Españolas en Verines están organizados conjuntamente por la Dirección General del Libro y Fomento de la Lectura, y por la Universidad de Salamanca, y han contado, además, con la colaboración del Principado de Asturias hasta el año 2015. 
Desde 1985, cada año se dan cita en la Casona de Verines, en Pendueles (Asturias), entre 20 y 30 escritores de las distintas lenguas españolas, bajo la coordinación, en sus inicios, del profesor Víctor García de la Concha -su impulsor- y, desde el año 2000, del profesor Luis García Jambrina. 
El principal empeño de los Encuentros ha sido siempre el propiciar el intercambio intelectual entre escritores de todas las lenguas de España, y para ello se ha invitado a autores de todos los ámbitos: castellano, catalán, gallego, euskera y asturiano, para debatir sobre el estado de las letras españolas en sus distintos géneros, con diferentes enfoques según el particular punto de vista y experiencia personal de cada autor. En ellos han participado más de 300 escritores españoles, y desde el año 2006, también hispanoamericanos y europeos, incluyendo poetas, novelistas, dramaturgos, ensayistas, autores de literatura infantil y juvenil, traductores, críticos, editores, ilustradores, historietistas y periodistas. Los temas tratados han sido muy variados, desde la literatura en los medios de comunicación a las relaciones entre escritura y habla, pasando por la presencia del mito en la narrativa, la literatura en la era digital, la literatura para los jóvenes, los escritores y su presencia en la universidad, el estado de la poesía, la literatura distópica o el ensayo en la actualidad. 
La lectura de las ponencias presentadas a lo largo de todos estos años (pestaña Ediciones) nos permite observar las preocupaciones centrales de nuestros creadores en los últimos años, y refleja la vitalidad, la capacidad de autoanálisis y las distintas formas de enraizamiento de los escritores en la vida cultural y social de nuestro país. Siempre ha existido un criterio de apertura a todas las posiciones ideológicas y estilos literarios, con ausencia total de apriorismos. Por otro lado hay que destacar la atmósfera crítica, el espíritu de análisis y cuestionamiento que ha distinguido las intervenciones. El propósito de disponer de un foro de discusión libre, adecuado, sin cortapisas ni urgencias, cuenta con una fórmula de trabajo sencilla e idónea: los participantes leen sus ponencias y cada cierto tiempo debaten y extraen las posibles conclusiones de las propuestas presentadas sin espectadores ni presencias ajenas"

Seguidamente a la Casona de Verines, la casa que debió ser de los caseros nos oculta casi completamente la Escuela de Pendeles (Centro Rural Agrupado Llanes nº2).Ya  finales del siglo XVIII, Fray Juan Herrero Ibáñez, natural de Pendueles y provincial franciscano en Querétaro (México), donó 10.000 reales para la fundación de las primeras escuelas que se tiene noticia. Luego se sabe de una escuela de niñas con vivienda para la maestra hecha por los vecinos y algunos benefactores. Después, Francisco Mendoza Cortina, primer conde de Mendoza Cortina, costeó una escuela para niños con habitación para el maestro, gran edificio de 22 metros de largo con cinco balcones. 

En 1888 se decidió construir otro edificio de escuelas que agrupase a los escolinos de Pendueles y Buelna, situándose a medio camino de ambas localidades. Tenía dos grandes salones y habitaciones para los maestros, según leemos en la Gran Enciclopedia Asturiana (voz Pendueles, tomo 11):

"Ambas escuelas, en 1895, tenían una dotación anual de 625 ptas. de dotación anual para el maestro, más 156 y 25 para material; la maestra percibía otras 625 y 104 y 12 para material"

Al pie del camino a la escuela hay una explanada de aparcamientos y una bifurcación, en la que iremos a la derecha, pasando entre estas casas 

La primera es una robusta casa de labranza reformada y que parece dividida en dos: la de la derecha tiene un muro con malla para cerrar su terreno

Dispone además de una vistosa y muy florida entrada

La calle es ancha y normalmente tranquila, prácticamente solo con tráfico de residentes

La siguiente casa es de traza más nueva. Esta zona del concejo de Llanes no resultó tan afectada como otras en el conocido fenómeno de marbellización costera con la construcción masiva de adosados y urbanizaciones destinadas a segundas residencias


Ahora, prado arriba, sí que vemos algo mejor la Escuela de Pendueles, cuya entrada principal está al otro lado, por la carretera LLN-3, la que hemos dejado atrás 


El Camino sigue recto entre más casas de nueva construcción


Gran parte de estos terrenos han sido parcelados y en ellos se construye, formándose una zona residencial de baja densidad


Se han instalado farolas para el alumbrado nocturno. El Camino va acabando la bajada y ya prácticamente hemos empezado allanerar


Y ahí tenemos sobre nosotros a nuestra izquierda la Sierra Plana de la Borbolla, plagada de ocalitos. Aunque s altura media no es muy grande, unos 200 metros, hace de pantalla de los vientos fríos procedentes del norte que guarda los valles del interior, entre ella y la más alta Sierra Cuera


Aquí el clima marino es propicio para los frutales, como estos manzanos de sidra


Y aquí tenemos las manzanas, coloradas, ya maduras para hacer el primer mosto...


Mata de hortensias y seto cultivado cerrando las fincas de ambas márgenes


Cruce y de frente todo recto, caminando ya todo en llano...


El Camino es un muy apacible paseo por esta hermosa vega a escasos metros del mar


Aunque se camina por asfalto la ruta es sumamente agradable según nos acercamos al núcleo de Pendueles, que aún no vemos desde aquí


Sí todos los prados que se extienden desde el Camino a la rasa costera y los acantilados


La Talaya sigue siendo una estupenda referencia visual, el topónimo Llegüeras, que talvez habría de ser Yegüeras, puede hacer referencia a la antigua crianza de caballos en estos hermosos pastizales entre Buelna y Pendueles


Al otro lado de La Talaya, donde volvemos a ver dicho camino litoral subiendo de Entremares, está La Punta de Buelna

Robles, encinas, castaños, nogales, etc., constituyen buenos ejemplares de arbolado autóctono

Antes de la llegada de las patatas de América las castañas una base alimenticia importantísima. Se plantaban en los caminos no solo para dar sombra sino también sustento a viajeros, arrieros, peregrinos, vagabundos y trotamundos en general

Y es que, según el Derecho de Poznera, parte del Derecho Consetudinario, los frutos caídos en suelo público son de uso público


Ahora durante un trecho apenas habrá casas ni construcciones, el Camino avanza todo recto entre los campos de la rasa de Pendueles


Solamente a la izquierda, a lo largo de la zona de expansión de Pendueles por la antigua carretera y hacia la vieja estación ferroviaria, veremos algunas viviendas alzándose sobre la arboleda


Allí hay una interesante quinta de Indianos, La Venta, hecha en 1881 por el maestro de obras Manuel Caruso para Juan Noriega Tamés emigrante a ultramar que hizo fortuna en México, casado con su sobrina María Antonia Tamés. Tuvo dos hijos y una hija, Manuela, quien contrajo matrimonio con Mariano Morales y fue la heredera de la mansión, en la cual viven sus descendientes


Dado que esta es su fachada trasera, la que mira al norte, no podemos apreciar la notable torre-mirador acristalada tipo galería y sostenida sobre columnas forjadas sobre su entrada principal. Llaman la atención los numerosos vanos de esta su fachada norte. Parece que aunque fuese el lado umbrío y más expuesto al frío y las inclemencias, no querían renunciar a ver el mar desde numerosas habitaciones


El investigador Alejandro Braña ha localizado una quinta idéntica en Quijas, Cantabria, lo que revela que Caruso repitió el modelo para otro cliente

 
Determinadas fuentes aseguran que antaño era conocida como Casa de los Morales y que, en septiembre de 1937, fue alojamiento de los aviadores de la Legión Cóndor cuando estaba a punto de caer ya Asturias, siendo luego cuarte de la Guardia Civil encargada de perseguir a los maquis o guerrilleros republicanos que operaban en las montañas


Hermoso paisaje de Pendueles, antes incluso de llegar al cogollo del pueblo; el Camino empieza a subir suavemente, camino ya de la iglesia


Según avanzamos vamos a empezar a ver otra casona al lado de La Venta y en la antigua Carretera de la Costa


Ubicada a la misma altura que la de La Venta, en la falda de la sierra, sabemos tiene enfrente un gran jardín cerrado por muro y verja. Es de las situadas en la carretera antigua e inmediaciones de la estación pero de momento no hemos hallado ni su nombre ni más información de la misma


Sí admiramos la hermosa finca que se extiende a sus pies cuesta abajo, con setos y algunos frutales entre ellos tal vez algún manzano



La gran cantidad de vanos mirando al norte sin duda es también para admirar el paisaje del mar. Nos llama la atención también la puerta de arco carpanel abajo a la izquierda


El camino real costero fue quedando relegado a ser una vía pecuaria más tras la construcción de la carretera, pero al menos en este tramo se conserva, a veces podía pasar a particulares al permutarles el terreno para hacer la nueva vía, despareciendo en muchos casos al integrarse en propiedades particulares, pero en otros continuaba empleándose para comunicar con las huertas, pastos, terrenos comunales...


Con la mecanización del campo, algunos viejos caminos fueron ensanchados primero y asfaltados después, pues fueron necesarios para llevar la maquinaria, tractores y camiones, a las fincas. En base a ello pudieron mantenerse, con más o menos fortuna, y por ello recuperarse cuando fue menester, como sería este el caso


Esta conservación de las antiguas sendas camineras permitiría también, al generalizarse el uso del automóvil acceder mejor a las casas y restaurarlas, así como construir otras nuevas, unas veces con excelentes resultados, otras es posible que no tanto, pero en Pendueles, al menos de momento, sigue conservándose bastante mejor que en otros lugares buena parte de la esencia paisajística del litoral asturiano


Ya muy cerca, un grupo concentrado de casas acapara nuestra atención, estamos llegando al centro de Pendueles, cabeza de la parroquia y antigua capital de uno de los valles de la histórica Tierra de Aguilar. En el libro de la colección Asturias concejo a concejo del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), de varios autores coordinados por Juan Ignacio Ruiz de la Peña y dirigidos por Francisco Tuero Bertrand, se lee:
"La parroquia, elemento ordenador del espacio rural, se nos presenta, en primer lugar, como la entidad primaria de convivencia para las gentes que viven dentro de sus términos, y, en segundo lugar, como una institución de contenido social y económica en la que los problemas de dichas gentes encuentra solución en el concilium o concejo parroquial

La vitalidad de la vida parroquial en la alta Edad Media en la tierra de Aguilar, por otra parte, queda reflejada en los ejemplos del románico rural que nos da la arquitectura religiosa: San Miguen de Hontoria, San Pedro de Vibaño y San Acisclo de Pendueles"

Los cinco valles de Aguilar se organizaban en base a otros tantos castillos, en el Valle de Pendueles sería el de la Torre de Santiuste, al paso del Ríu Cabra por El Puente'l Campu, del que hablamos cuando pasamos de Ribadedeva a Llanes. Al frente un noble o potestas ejercería labores de gobierno nominalmente en nombre del rey. Luego los monasterios también ejercerían su influencia al serles otorgados por los monarcas fundaciones y grandes extensiones de territorio



Pasada la alta Edad Media y como forma de recuperar su dominio directo sobre el territorio, los monarcas leoneses y castellanos empezaron a reorganizar la administración de sus reinos creando poblaciones aforadas que dependiesen directamente de ellos y que fuesen el nuevo centro de su territorio o Alfoz, traspasándose a ellas el feudal gobierno desde los castillos. Este sería el caso de la puebla de Llanes, fundada hacia 1228 sobre una población portuaria preexistente


Además de fueros protegiendo a sus habitantes de los vaivenes de nobleza y mitra, que nunca aceptaron a gusto su nacimiento, estas nuevas pueblas celebrarían en libertad sus ferias o mercados estipulándose los tributos o alcabalas correspondientes, así como sus actividades punteras, como en el caso de la villa de Llanes, las portuarias, tanto pesqueras (incluyendo balleneras) como comerciales, esto favorecería la llegada de gentes a poblarlas y a hacer transacciones, estableciéndose sus oportunos servicios, entre ellos los hospitales de pobres y peregrinos, como del de San Roque de Llanes, fundado en 1330 por el presbítero Juan Pérez de Cue y al que se acogerían muchos peregrinos por este Camino


Camino al que, insistimos una vez más, le ha salido un importante competidor en Llanes y otros lugares como son las sendas costeras. No somos, recalcamos también, de desviarnos de los itinerarios camineros históricos, pero hay que reconocer que en estos tramos llaniscos es comprensible por las veces que se ha de seguir la N-634, si bien a partir de ahora ya no en trechos tan largos como de Santiuste a Buelna

Aunque la senda costanera ya podría tomarse en Bustio, es en Santiuste donde muchos peregrinos desisten de llegar a Buelna por el largo recorrido de la N-634 y toman ya la senda en el Camino de los Bufones. Muchos la seguirán hasta llegar a Llanes pese a ser bastante más larga, reuniéndose con el camino oficial en la ermita del Cristo del Camino, bajando de La Cuesta Cue, o bien en el mismo centro urbano llanisco si atajan por el pueblo de Cue y Puertu Chicu


La senda costera pasa bajo aquel cueto o cerro, de ella un ramal se dirige a la Playa Castiellu, la Playa de Pendueles, que puede visitarse si bien es peligrosa para el baño


Un hermoso naranjo señala nuestra llegada al barrio de La Venta, una de aquellas antiguas posadas de los ancestrales caminos, parada de viajeros, arrieros, pastores trashumantes, artesanos ambulantes... y también por peregrinos, si bien estos gustasen más de acogerse a las obras pías especializadas en su servicio




A lo lejos, prado arriba, un símbolo de los cambios acontecidos en estos caminos seculares


A la izquierda, con su intenso e inconfundible color, el edificio de la Estación de Pendueles


La estación abrió al tráfico a la vez que la línea, el 20 de julio de 1905, el tramo Llanes-Cabezón de la Sal con el que se conectaban las líneas del Ferrocarril del Cantábrico y de Económicos de Asturias


Antes del gran triunfo del transporte por carretera estas estaciones tenían personal y trasiego continuo de trenes de gentes y mercancías, ahora, son casi todas apeaderos


Ala pasar por La Venta, pensamos que es de suponer que los peregrinos buscasen hospedarse en San Roque de Llanes luego de los hospitales de San Vicente de la Barquera, la otra gran villa portuaria y aforada de esta franja litoral, pero no siempre les sería posible y buscarían cobijo en otros menores en Serdio o Pesués, que no debieron existir demasiado tiempo, dado lo poco que queda de ellos. En otros casos compartirían espacio en estas ventas con los demás transeúntes que pululaban por estos caminos reales, las autopistas de la antigüedad


Estas ventas las había de diferentes clases y categorías, dependiendo de la época y el lugar, unas veces eran simples refugios donde las gentes hacían lumbre y compartían las viandas que buenamente llevasen consigo, otras veces habría algo de taberna e incluso habitaciones, pero un lecho de hierba seca, mejor si estaba recién puesta, ya era todo un lujo


Las ventas, como los caminos, aún estaban mayormente en malas condiciones bien avanzado el siglo XVIII, las lamentaciones de Jovellanos sobre su servicio y estado están ahí en sus escritos. No obstante ya se buscaba mejorar las vías lo suficiente para el paso de carros y carruajes, en concreto las líneas regulares de diligencias y algún coche de delegados administrativos, encuestadores y demás administradores y funcionarios 


Cuando el tránsito de gentes se desvió a las nuevas carreteras, las ventas desaparecieron salvo en casos muy concretos, sobre todo que la nueva carretera siguiese pasando por ellas o sus cercanías, o que el viejo camino siguiese empleándose mucho por alguna razón. En no pocos casos se arruinaron y también desaparecieron físicamente, en otros se reformaron y transformaron para vivienda, cuadra y demás usos. Los topónimos suelen mantenerse y seguir conservando su memoria


En cada pueblo de cierta entidad o en lugares concretos del Camino habría una de estas ventas: se conoce hubo una en Unquera, se comenta de una posada en Bustio, tal vez hubiese en La Franca y Buelna y, más documentadamente, en Vidiago, Venta del Pumar, etc., solo por hablar de las más próximas


Aún en 1866 el célebre viajero Juan de Llano Ponte, tan obsesionado con las comunicaciones que firmaba en los periódicos como Juan de las Carreteras, escribiría:
"El camino de la costa por esta parte... está circundado ora por espesos bosques, ya de praderías y pumaradas y por término de este conjunto las restantes sábanas del valle se hallan tapizadas, con el tallo del maíz"

Desde La Venta seguimos subiendo la cuesta de la iglesia pasando entre estos viejos muros de piedra


Cruce de caminos: seguimos de frente y subiendo


Llegamos a esta hermosa casa cuyo piso alto tiene una gran galería acristalada en la fachada principal, que mira al Camino


Delante de ella hay otro cruce en el que también seguiremos de frente y recto


Aquí está la concha que nos indica la ruta


Asoma sobre el arbolado el tejado a cuatro aguas de la alta torre cuadrada de la iglesia, añadido de las reformas decimonónicas sobre el ya muy reformado santuario que enseguida vamos a encontrar


Una fila de casas se extiende por el camino real hacia el campo de la iglesia


En lo alto y poco más allá de la iglesia divisamos ahora, en lo alto de una loma boscosa, el Palacio del Conde del Valle de Pendueles, junto al que vamos a pasar de inmediato. Más a la derecha y a lo largo del camino hacia la playa se extienden otros de los barrios de este pueblo


Alternan las casas antiguas de corredores, cortafuegos y buhardillas con otras de estructura más funcional. Entre ellas pasa hacia el centro de Pendueles la senda costera 


El Camino avanza recto. no está plenamente claro si, los caminos prehistóricos que, aprovechando la rasa costera cantábrica, llegaron a constituir una vía o red de vías permanentes aprovechadas durante la romanización para una gran ruta terrestre entre Ossarun (Oyarzum o Irún) y Brigantia (A Coruña o Betanzos), pero sería todo ello el precedente del Camino Real de la Costa que fue importante ruta de peregrinaciones conocida institucionalmente hoy en día como Camino Norte


En principio todos los caminos públicos eran llamados a partir de la Edad Media reales, pues eran del Reino y, aquellos frecuentados por los peregrinos francos (franceses y centroeuropeos en general) eran todos llamados camino francés, franco, francisco o similares


Un frondoso bosquete nos oculta ahora la iglesia, pero el palacio del conde sigue viéndose allá arriba: es uno de los palacios de Pendueles, topónimo quizás procedente de un antiguo posesor romano o altomedieval, Pentus


Otro hermoso manzano o pumar en el prado a nuestra derecha


Y el preciado fruto que nos dará la rica sidra que probaremos a lo largo de tantos pueblos, ciudades y villas de Asturias


¡Cuantos peregrinos habrán pasado por aquí durante siglos!, ¡y cuántos pasan en nuestros días!. De las crónicas conservadas de caminantes a Santiago por el ahora denominado Camino Norte una de las más antiguas sería la del obispo armenio Mártir o Martiros de Arzendjan, quien salió de su tierra natal a Santiago en 1489 pero no se sabe exactamente qué caminos concretos habría empleado, pues había ciertas alternativas y, entre sus referencias a la dureza del mismo, algo común en los relatos de los peregrinos de todos los tiempos, se centraba mucho en los aspectos religiosos, mencionando que habría tomado en algún momento ramales hacia el interior, pues visito la catedral ovetense de San Salvador, aunque luego por el litoral llegó a Betanzos antes de llegar a Santiago


Al regreso se conoce vino también por la costa, pero no es muy concreto salvo para decir que pasó por "muchas ciudades situadas a la orilla del mar universal, antes de llegar a Bilbao", que es donde toma la decisión de no continuar por tierra sino de embarcar realizando un largo periplo rodeando la Península hasta Andalucía (durante siglos y a pesar de los peligros, se tuvo a los caminos del mar por más rápidos y seguros que los de tierra), recorriendo el Levante y sur de Francia hasta adentrarse en Italia y llegar a Roma, donde vuelve a embarcar y, dentro de aquel estilo de la época, plasma que lo debió de pasar bastante mal, o muy mal:
“Inmediatamente me dirigí a Santa María [puerto próximo a Roma], donde embarqué y experimenté de nuevo condiciones tan desdichas que habría preferido la muerte a tener que sufrir tantos peligros”.

El relato del obispo armenio ahonda en los de otras peregrinaciones históricas y muestra cómo eran las de antaño, consideradas más una penitencia que una excursión. Primaba en unos casos la fe y en otros la necesidad, no poca gente se echaba a los caminos pidiendo limosna o acogiéndose a la caridad, gallofos o falsos peregrinos. No deja de ser significativo que la palabra hospital, en origen hospedería para pobres y romeros, evolucionase a lo largo del tiempo en dos vertientes, una la del centro sanitario y otra la del hospital de caridad, o albergue de transeúntes


Incluso el mismo concepto de paisaje cambiaba respecto al nuestro, midiéndose más por la dureza que por el bucolismo u otras sensaciones. Mismamente el mar, pese a ser por entonces vía de comunicación rápida y eficaz a pesar de sus galernas y corsarios, no fue considerado el elemento salubre de hoy en día hasta los avances médicos del siglo XIX, algo que incluiría también al sol y a las playas, reservadas a los pescadores y los contrabandistas, en no pocos casos lugares empleados como vertederos a los que iban a parar los detritus de las poblaciones cercanas, arrojados a los ríos y regatos que en ellas desembocaban


Eso, y no seguir las sinuosidades de la orografía costera, hacía que los caminos, aún los más cercanos al mar, rara vez pasasen por primera línea de costa sino siempre algo al interior, buscando la rapidez y la inmediatez, tal que este, que busca los pasos naturales de la rasa costera entre los acantilados y la cercana serranía


En esta bifurcación acaba la cuesta, nosotros iremos a la derecha


A la izquierda está el Cementerio de Pendueles, de 1856


Fijémonos en la placa sobre la puerta


Se lee en ella un epitafio muy del gusto romántico de la época en la que se construyó el cementerio:
CON LLANTO REGUÉ MI CUNA
TORMENTO MI VIDA FUE
AQUÍ POR FIN DESCANSÉ

 A esta y otras inscripciones de este camposanto dedica el epigrafista Ciriaco Miguel Vigil su correspondiente estudio en su libro Asturias monumental, epigráfica y diplomática 


De frente saldremos nuevamente a la LL-3, antigua Carretera de la Costa que sustituyó al Camino Real como vía principal, luego N-634, siendo a la vez sustituida por el actual trazado de la N-634 que ya no pasa por el medio de Pendueles sino un poco más al sur


Testimonio de aquellos tiempos es, enfrente de la iglesia, el edificio de las antiguas cocheras, donde paraban las diligencias. En El Camino de Santiago por Asturias. Topoguía 2. Ruta de la Costa (coordinación de María Josefa Sanz), nos dicen de estos caminos desde Buelna a Pendueles:
"Desde Buelna y hasta las primeras casas de Pendueles el Camino fue reaprovechado por la traza de la antigua N-634 (hoy LLN-3) bifurcándose a unos 30 m del puente del ferrocarril para con dirección NE. dirigirse a través del barrio de La Venta a la iglesia parroquial de San Acisclo de Pendueles, en donde se interrumpe al haber sido borrada su planta por la construcción del tendido férreo y de la antigua general, siendo aconsejable actualmente seguir ésta por delante de la fachada dela iglesia hacia Las Cocheras, lugar donde antaño paraban las diligencias"

La iglesia de San Acisclo de Pendueles es resultado de las numerosas reformas acaecidas en ella a lo largo de los siglos, principalmente XVIII y XIX, la más destacada sin duda la gran torre del campanario, costeada por el indiano Francisco de Mendoza Cortina e inaugurada en 1895. Ciertos testimonios reflejan su antigüedad, afirmando hubo un monasterio, Maremorto, que dependió del gran cenobio cangués de Courias, en el suroccidente de Asturias, del que su Libro Registro dice así:
"San Acisclo de Maremorto es un monasterio fundado por Flaginus y Todisla en el cual poseía Corias tres cuartas partes"

El ilustrado prócer gijonés Gaspar Melchor de Jovellanos, al que nada se le escapaba, y que pasó por el lugar en 1790 camino de las Asturias de Santillana, ahonda en esta explicación en su Tabla de las iglesias antiguas monasteriales de Asturias de Oviedo:
"S. Acisclo de Mremortuo. Fue fundación de Flayno (Lain) y Todisla cerca de la era 1038. Parece que es la Parrochial, que hoy se llama San Acisclo de Pendueles, porque es la única de esta advocación que está cerca del mar, en el Arciprestazgo de Llanes. S. Acisclo se pronuncia , y se lee Santocillo en lengua vulgar de Asturias: y Santocillo no es Santa Cecilia de Pendueles como escribió alguno, que hizo dos iglesias de una: y esto prueba que san Acisclo de Maremortuo es el de Pendueles"

En la Gran Enciclopedia Asturiana se informa que el Valle de Pendueles se conformó en una gran parroquia, llamada precisamente Abadía, de la que se desgajaron varias partes para formar otras:
"El antiguo Valle de Pendueles formaba una sola parroquia con el nombre de Abadía, que fue reduciéndose a sus actuales términos, desmembrándose de ella, en la mitad del siglo XVII, la parroquia de Santa Eulalia de Carrazo; a fines del mismo, en 1695, la de Tresgrandas y, por último, la de Vidiago, en 1753, quedando la de Pendueles en simple curato, con Pendueles, Buelna y Santiuste"

La parroquia era pues una unidad no solamente religiosa sino principalmente social, administrativa y civil girando en torno a la iglesia los rituales sociales desde el nacimiento hasta la adolescencia, el cortejar en las romerías, el matrimonio, el funeral y, aún más allá del entierro, el camposanto donde compartir espacio con los antepasados y ser recordado por los descendientes. Esta entidad le valió para llegar a tener su propio ayuntamiento en aquel breve Trienio Liberal de 1820 a 1823


Es en el Libro Becerro del obispo Gutierre de Toledo (año 1385) cuando aparece documentada como Santo Açistro de Pendueles, que aún debía ser abadía en el siglo XVI, pues en 1538 un documento menciona al "abad de Pendueles, don Martín Peláez". El templo actual es de nave única rectangular con ábside cuadrado, más alto que la nave, aunque esta fue ampliada y muy reformada en los siglos XVIII y XIX. De esta iglesia dice Luis Antonio Alías en El Camino de Santiago en Asturias. Itinerarios:
"Puerta de Pendueles, amontona por el exterior diferenciados volúmenes -nave, crucero, cabecera, capillas, sacristía, pórtico lateral...- que se ponen a la sombra de una neorrománica torre de sillería. Iglesia grande y completamente abovedada, nació monástica allá por el siglo XI -10038, llamándose los fundadores Flayno y Todisla- con el nombre de San Aciusclo de Maremortuo"

Uno de los añadidos más característicos de estas iglesias son los pórticos o cabildos, ideales para esperar a la puerta en días de lluvia que fueron grandes espacios de socialización y reunión vecinal con motivo de misas y liturgias, de ahí que, ya por el siglo XVIII, otro obispo enérgicoGonzález Pisador, volviese, como tantos de sus contemporáneos y antecesores a intentar separar estrictamente los usos religiosos y laicos de los templos en sus célebres Constituciones sinodales, advirtiendo a veces de su papel en ello a los propios párrocos. Que lo consiguiese o no ya es otro tema, pues por ejemplo Ramón González Noriega publica en su excelente blog Renglones perdidos, el artículo La Bolera de Pendueles, donde nos dice que aquí por ejemplo se ensayaba El Baile, el Fandango de Pendueles, propio de las parroquias al este de Llanes:
"El abuelo de un amigo de mi hijo solía venir a Pendueles en agosto, por las fiestas, pasando unos días al lado de sus hijos y nieto. Solía ir, en los veranos precedentes, de paseo con su nieto por la senda, hasta las playas de Castiellu o del Picón o Bretones. Pero aquel verano no hizo más que llover y llover. Sólo podía ir, como mucho, con la silla cubierta de plástico y con paraguas hasta el pórtico de la iglesia donde ensayaban las aldeanas los cánticos de los ramos. Si descampaba unos minutos, las bailadoras del autóctono “Fandango de Pendueles" salían al camino delante de la iglesia a bailar, acompañadas del pandero y pandereta y los cantos de Miliuca y Charo.
Así que aquellas vacaciones tan mojadas no le gustaron a Paco que marchó sin poder apenas salir de su casa alquilada. A los pocos días de la marcha de la familia madrileña, mi hijo recibió carta de su amigo Juan y dentro venía una nota del abuelo que por escueta me hizo mucha gracia. Ponía esto:
“¡Siempre lloviendo en Pendueles!
Yo he venido a descansar.
Aunque decir esto duele,
me parecen los ensayos
del Diluvio Universal.”
Yo, a vuelta de correo le envié dentro de la carta de mi hijo a su nieto Juan, esta otra:
Querido Paco:

Tus versos glayan
doliente verdá, pero
si Asturias ye verde,
habrá sidra n’el llagar.
Si n’agostu ves nieblina
engolá n’el castañal,
n’otoñu, los frutales
fartucarán tu paladar.
(Pendueles, ochobre de 1.994)"

El pórtico guardaba además las espléndidas portadas propias del origen medieval del templo, muy expuestas a las inclemencias meteorológicas, como es el caso de esta maravillosa portada sur bajomedieval, estilo románico de transición al gótico, pues su arco ya apunta en remate ojival, picudo. Dispone de cuatro columnas y varias arquivoltas...


Los relieves de sus capiteles apuntan una variada iconografía, peces, animales, hojas de parra y uvas. Estos son los de la izquierda


Las hojas de parra y los racimos de uvas, unidos por la rama de la viña. El vino, sangre de Cristo, es imprescindible en la liturgia


A la izquierda del viñedo aparece una figura humana que unos interpreta porta un mazo y otros dicen es una bota o recipiente de vino. Dado que la cara parece sonreír y por la posición de los brazos parece estar bailando, se trataría de un borracho


A su izquierda, un iconograma eucarístico, el pan (la ostia consagrada) y el vino (la jarra) con el pez, símbolo y acróstico de Cristo, que aparece dentro del círculo de la eternidad. Dentro de esta representación no dejamos de pensar en los alimentos de la Última Cena, donde se debate si se comió cordero pascual o en realidad se trataba de pescado. Así, en el Diccionario de símbolos románicos, referente a la Última Cena, leemos;
"Al margen de las controversias y opiniones relacionadas con temas rituales y cronológicos, lo cierto es que, básicamente, se utilizan esta serie de circunstancias y hechos no casuales para instituir el sacramento de la eucaristía, que es lo que verdaderamente importa. Todo lo cual ha sido motivo para justificar una abundante iconografía relacionada con el acontecimiento principal de la cena, como por ejemplo el lavatorio de los pies a los discípulos, la predicción de la traición de Judas Iscariote, la negación por tres veces de Pedro antes del canto del gallo, la oración del huerto de los olivos posterior a la cena, el pago de las treinta monedas a Judas y el subsiguiente prendimiento de Jesús por los soldados romanos. 
 Todos ellos episodios representados con más o menos profusión alrededor de la escena principal que es el momento de la cena en la que Jesús no solo instituye la eucaristía, sino que encarece a sus discípulos que se amen los unos a los otros como Él les ha amado. 
La celebración eucarística no es más que un sacrificio incruento vinculado al cruento de la crucifixión, por lo que su celebración se efectúa alrededor de una mesa (altar) como si se tratara de una comida al estilo de las que celebraban los primeros cristianos recordando el mandato de Jesús: «Haced esto en memoria mía». En muchas ocasiones el altar se sustenta sobre pilares o soportes adornados con vegetales haciendo hincapié en el ritual sacrificial no cruento. 
En la iconografía románica las representaciones incluyen casi siempre el pan, las copas de vino y los peces, uno de los símbolos cristianos de los primeros tiempos, relacionado directamente con el acróstico formado por las iniciales griegas de “Jesucristo de Dios Hijo Salvador” que significa “pez”. El resultado final es la representación de Jesucristo de tres maneras: En persona rodeado de los apóstoles, en el simbolismo del pan y el vino (cuerpo y sangre) y en teriomórfica del “pez”

Capiteles de la izquierda: más hojas de parra y racimos de uvas. Esta iconografía y su tratamiento se dice delata también el paso del románico al gótico, un arte injustamente así llamado por los renacentistas, al considerarlo falsamente de godos, esto es, de "bárbaros"



Después de admirar esta gran portada volvemos al exterior y nos acercamos a la torre campanario. Sus arcos de medio punto en los huecos de las campanas y otros delatan su inspiración neorrománica, pero sus contrafuertes recuerdan a los góticos


Al lado, Las Cocheras, edificio de diligencias que se hizo cuando la carretera sustituyó al camino real, tachado de "fragoso  y malo" en el Diccionario de Madoz de 1846, y es que todavía en 1854 el citado Juan de Llano Ponte se quejaba que por los caminos asturianos no podían pasar ni carruajes ni diligencias


Aunque ya en marcha a finales del siglo XVIII la Carretera de Castilla, las demás de Asturias fueron abriéndose muy poco a poco, empezando por las de los puertos con las cuencas mineras. La de Torrelavega-Oviedo por Llanes no se acometería hasta las últimas décadas del siglo XIX, siendo considerada de segundo orden


Según caminamos seguimos admirando la espléndida torre de la iglesia con su portada de arco de medio punto


En la pared del cabildo hay una antigua portada ciega de arco de medio punto que nos llama poderosamente la atención


Parece una estructura bastante antigua y no sabemos si forma parte de un antiguo acceso al pórtico o si formaría parte del templo medieval, del monasterio o de alguna de sus dependencias


El Camino original parece ser que seguía de frente junto aquella casa, pero quedó cortado hace mucho tiempo por el trazado la carretera y del ferrocarril, por lo que nos dirigimos, siguiendo las flechas y conchas xacobeas, hacia el centro del pueblo, siguiendo la carretera a la derecha


Detrás de la casa, un peñón arbolado forma parte de uno de los palacios del pueblo, el del Conde del Valle de Pendueles, que veremos un poco más allá


Se ve que el peñón fue afectado por las obras de la carretera o alguno de sus ensanches, pues en esta curva ha quedado labrado en la roca viva


Y esta es la fachada principal del edificio de Las Cocheras, que como tal sustituiría a la vieja venta caminera que hemos dejado abajo...


Las más bellas flores del jardín saltan de los muros de las quintas y chalets, la carretera sube ligeramente y una acera se extiende por su margen derecho, así nos acercamos al centro de Pendueles, al final de esta cuesta


Según pasamos, desde este portón veremos la entrada en Pendueles del otro camino...


Al pie de las casas del fondo, altas y con corredor entre cortafuegos en el piso alto, pasa la senda costera. Por allí se va también a la Playa Castiellu


Al fondo está la Plaza la Bolera, que viene a ser la plaza mayor de Pendueles, pues allí está además la Casa Conceyu. Hay en su inmediatez bares, albergues y otros alojamientos


A la izquierda empezamos ya a ver el Palacio del Conde del Valle de Pendueles, llamado La Quintana, construido en partes, entre los siglos XVIII y XX


A nuestras espaldas han quedado La Cocheras y la iglesia de San Acisclo


Más atrás, en la Sierra Plana de la Borbolla, El Llanu Verines


Jarrones decorativos en la entrada de otro chalet, un elemento que encontramos en muchas casas de indianos


Y ahí vemos el portón de acceso al palacio, el título del Condado del Valle de Pendueles fue creado por el rey Alfonso XIII el 3 de marzo de 1920 a favor de María Teresa de Jesús de la Borbolla y Azpide, quien sería la primera condesa, casada con el industrial, político y banquero José Suárez-Guanes e Ibáñez de Bustamante



La carretera bordea todo el muro oeste y norte de su gran quinta arbolada y ajardinada


El edificio palacial está formado por dos cuerpos rectangulares que componen una planta en forma de L y cuatro niveles de altura: planta baja, pisos primero y segundo, más buhardilla en la fachada


Desde aquí parece que el cuerpo derecho fuese una torre anexa, pero no es así, lo veremos mejor cuando lleguemos a la Plaza de la Bolera y descubramos su gran fachada principal


La Bolera da nombre también a este barrio de Pendueles, zona de bares, terrazas y alojamientos. Esta es por ejemplo la terraza de la A la derecha la Sidrería El Chispero, con entrada también al otro lado, en la calle Doctor Fernando Hergueta Vidal (antiguo Alcalde Perpetuo Honorario del Valle de Pendueles), por la que viene la senda costera. Este restaurante mantiene el nombre del antiguo comercio mixto de ultramarinos y chigre que aquí existió antaño, tal y como nos informan en su propia página:
"En mayo de 2014, y recuperando el antiguo nombre del que antaño fuera el bar-tienda ubicado en el mismo local, nació nuestro restaurante, El Chispero, una sidrería clásica en la que las brasas de la parrilla de carbón ejercen un protagonismo esencial.

Carnes premium, pescados y mariscos del Cantábrico, platos de cuchara característicos de la Asturias más tradicional… Cantidad y calidad, estos son pilares incuestionables de nuestra oferta culinaria. 

Una propuesta gastronómica que expresa, de manera sutil, un respeto absoluto a la cocina de siempre, a la utilización de productos locales, de temporada, y al cuidado riguroso de los tiempos de preparación de los alimentos.

En nuestra cocina, como en la vida, las prisas no son buenas consejeras. Y el tiempo nos ha dado la razón…

Con el paso de los años, llegó el reconocimiento del cliente, tanto del visitante esporádico como de los vecinos y vecinas del concejo. Y eso nos animó a emprender una reforma que ha dado lugar al actual formato del restaurante"

Ana Paz Paredes, del periódico La Nueva España, le dedica acertadamente en su sección El Camino entre pucheros el titular Cocina con corazón en Pendueles, para el artículo que sobre este establecimiento publica el 19-5-2023 y que aquí deseamos compartir:
"Lo de que aquello que se prepara con amor y con respeto a la tradición siempre sabe mejor y nos hace más felices es una máxima en el restaurante parrilla El Chispero en Pendueles (Llanes) que, desde hace tres años, regenta María José Vega Cofiño y donde está cocinando, desde hace siete, para que cuanto sale de los fogones no sólo satisfaga el paladar del comensal sino que también gane su corazón, algo que le ha hecho lograr una clientela fiel. Su mano derecha, como ella dice, es María Luisa Ariza Iglesias, ayudante de cocina y experta repostera, destacando también el trabajo de todos los profesionales que atienden al público.
«Llevo 25 años dedicada a la cocina, un trabajo del que me enamoré cuando, con 20 años, entre a fregar en una de ellas para, en muy poco tiempo, ponerme a aprender el oficio por el que me sentí atraída de forma inmediata», explica esta mujer quien no olvida a quienes contribuyeron a su desarrollo personal y profesional. 
«Tuve la fortuna de conocer personas muy especiales en tres sitios en los que trabajé, como es el caso de los hermanos Sánchez Somohano, que me enseñaron a trabajar, Charo Husillos, que me enseñó a cocinar y Begoña Pidal Alonso, que me enseñó a ser mejor persona. Siempre les estaré agradecida a todos ellos», dice no sin emoción. 
El Chispero tiene diferentes ambientes que hay que descubrir y que, a buen seguro, sorprenderán, junto a sus elaboraciones, a quienes acudan por primera vez. Entre las propuestas con más demanda están sus tablones de mariscos o de carnes en diferentes tamaños, así como sus menús especiales como el menú chuletón, el menú rodaballo, el menú cachopo, el menú caldereta, el menú escalope y el menú parrillada, junto con bebida y postre. 
También cuenta con una amplia carta donde, por citar algunos de sus variados platos, tienen sus adeptos la fabada, el pulpo a la brasa o a la gallega, las navajas, las patatas rancheras, el pudin de pimientos y anchoas, el cachopo guisado con salsa de Pedro Ximénez y setas, el escalope «Chispero», el cochinillo al horno, el chuletón a la parrilla o la merluza rellena en salsa amariscada. 
El local tiene una zona de terraza muy guapa, donde la sidra acompaña de cine a lo que allí se sirve. Hasta finalizar mayo abren de viernes a domingo mientras que, a partir del 1 de junio, recuperan su horario, cerrando los lunes tras las comidas y el martes día completo. En fin de semana se recomienda reservar en el 676297069."

Al están los apartamentos turísticos La Llobera, que en su nombre guardan la memoria de la famosísima Ana María García, La Llobera, mujer nacida en el pueblo llanisco de Posada en 1623 y que quedó huérfana de padres de muy niña, luego deambuló en manos de diversos familiares hasta que con 20 años entabló amistad con Catalina González, del cercano pueblo de Bricia, famosa bruxa que le enseñaría ciertas artes y sortilegios, de entre los que sería conocida especialmente por su capacidad de encantar a los lobos


Tiempo después, en 1648, acompañando a unos vaqueiros trashumantes de Los Argüellos en sus andanzas por las cañadas reales, llegó a Toledo, donde fue denunciada por una dama, que conocedora de sus artes diabólicos, los empleó como excusa por una cuestión que era en realidad de celos causados por los amoríos con uno de aquellos zagales, por lo que fue procesada por la Inquisición. Tras un acto de abjurar de sus creencias y una estancia de unos meses en un convento para ser reeducada en la fe, la historia le pierde el rastro 


Sigue la cuesta a la Plaza la Bolera al pie del Palacio del Conde del Valle de Pendueles


La Bolera que da nombre a la plaza, donde se juega al Birle o Bolu Palma, modalidad de bolos muy practicada en el oriente de Asturias y en Cantabria. Pero estos espacios no eran solo terrenos de juego, eran lugares de encuentro y reunión vecinal. Volvemos a leer La Bolera de Pendueles de R. González Noriega:
"Las boleras: Antiguamente era sin duda el sitio de reunión de todo el pueblo. En ellas no solamente se jugaba a los bolos, sino que se celebraban los bailes de las fiestas. También se hacía en ellas las reuniones destinadas a discutir, ponerse de acuerdo y decidir sobre actuaciones que implicaban beneficio o daño para los vecinos, en el llamado conceyu. Otras veces las reuniones estaban relacionadas con el trabajo del campo y en sus inmediaciones se daban cita los ganaderos con el veterinario para realizar las vacunaciones pertinentes. O era para la recogida de la paja que llegaba en camiones desde Castilla, o para la entrega de las manzanas destinadas a los llagares de sidra, la entrega del ocle y otra cualquiera actividad que se diese. También solía acudir a la bolera el herrador, el calderero y paragüero y en general resultaba un centro de fácil localización para hacer cualquier tipo de transacción o trabajo eventual. Lugar de cita para la infancia por tener el suelo cubierto de arena y cerrado por muros que permiten a los mayores sentarse a la sombra de los tilos mientras vigilan a sus pupilos. Era el lugar donde se reunían los jóvenes y los mayores tras los trabajos duros del día, para descansar y relacionarse simplemente, después de la cena. Hubo un tiempo, en que se dejaron abandonadas las boleras, seguido de otro en el que se produjo un nuevo auge y volvieron a resurgir las peñas bolísticas, pero aún existen boleras abandonadas, en desuso, porque también hay que decirlo, algunos pueblos se van muriendo poco a poco. Su población va disminuyendo por la emigración, por los recursos laborales que se dan en localidades mayores. Por contra, se van poblando por gentes venidas de la ciudad que busca en ellos un lugar tranquilo, pero que no tienen ningún arraigo con este sitio tan popular en otra época" 

La Bolera conforma un triángulo en medio del pueblo, donde confluyen el camino oficial y la senda costera, que llega al otro lado, calle Dr. Fernando Hergueta Vidal. Aquí se celebran las fiestas de San Acisclo, patrón de la parroquia, el 17 de noviembre, pero que se festejan coincidiendo con el sábado más próximo. González Noriega recoge estos versos a ella dedicados, o más en concreto al fin de fiesta, firmados por El Maestru: 

Ya recogieron los músicos

y se acostaron las niñas

de la bolera.

Ya quedaron en silencio

los tilos y la fuentina

en la bolera.

Ya nos dejaron alegres

las castañas y la sidra

en la bolera.

Ya comenzaron las clases

e iremos a la salida,

a la bolera.

A nuestra izquierda, ya apreciamos bien  la característica forma de L del palacio. Su fachada principal mira a esta plaza, la contemplaremos mejor desde la fuente, unos pocos metros más allá

En la Plaza la Bolera se planta la joguera o h,oguera (h. aspirada), siguiendo una tradición ancestral muy viva en los pueblos de Llanes, un gran tronco de árbol que se robaba del monte, se pelaban las ramas, se traía aquí y con gran esfuerzo, cuerdas, maña y contrapeso de los propios mozos tirando de ellas en uno u otro sentido, era clavado en un profundo hueco excavado al efecto. Luego uno de los mozos subía y colocaba el ramu. Se competía con otros pueblos en cuanto a tamaño, fuerza y destreza y, en pueblos grandes, incluso entre barrios. Esta tradición se realiza en otras fiestas, las del verano, la Sacramental. La Joguera, ahora de ocalito pero antes de otras especie, permanece aquí hasta noviembre cuando, unos días antes de San Acisclo, es derribada para hacer leña:

"Con la leña sacada de ella, se mantiene toda la noche una hoguera en la que se asan suficientes castañas para repartir entre los asistentes, acompañadas de sidra dulce. Se hacen bailes en la bolera, que ayudan, junto con la hoguera y el calor de las castañas a soportar los primeros fríos que nos trae el mes de payares"

A las fiestas acuden vecinos repartidos por todo el mundo, incluso de ultramar. Una buena crónica la publica Ramón Díaz el 19-8-2014 para La Nueva España con el título Pendueles, apasionada sacramental:

"Pasión es la palabra. Los vecinos de Pendueles, en el concejo de Llanes, vivieron ayer apasionadamente su fiesta sacramental. Llegados de México, de Madrid, de Oviedo o de la casa de al lado, todos a una, cumplieron con la tradición.  
Decenas de aldeanas, ataviadas con el traje de llanisca y formadas de menor a mayor, aguardaban al mediodía la salida del ramu del palacio de La Quintana, también conocido como del conde del valle de Pendueles, pues tal es su dueño. Ausente por enfermedad el titular, ejerció como representante de la familia Álvaro Suárez Guanes, acompañado por varios familiares.  
Mientras las aldeanas cantaban antiguas coplillas, algunas de las cuales alaban la bondad del conde y sus muchos desvelos para con el pueblo, cuatro mozos levantaron el ramu, lo colocaron sobre sus hombros y partieron rumbo a la iglesia parroquial. Abría la comitiva el grupo de gaitas "Principado". Detrás, el ramu y los porruanos. Y más allá, las aldeanas y los fieles.  
La pasión no entiende de edad. Y por eso vivieron intensamente la fiesta los más jóvenes y los más veteranos. Entre estos últimos, tres mujeres, Berta da Rosa, Carmina Soto y Ana Luisa Díaz, con 74 años las dos primeras y con 72 la última. Las tres iban vestidas de llaniscas, y dos de ellas, Berta y Ana Luisa, con trajes elaborados por ellas mismas. De hecho, la primera estuvo el domingo hasta las dos de la madrugada trabajando para terminarlo. Berta, Carmina y Ana Luisa cerraban el grupo de aldeanas.  
En el otro extremo, las primeras del grupo, Leyre Gutiérrez y Nuria Sevares, acompañadas por sus abuelas Dolores Llamas e Isabel Pérez. Pero ni siquiera estas dos niñas eran las más jóvenes, pues estaba, por ejemplo, Sergio Fernández Cos, de 10 meses, acompañado por su tío Rubén Fernández, de 9 años, y por su abuela -y madre de Rubén- Margarita Noriega. Ellos vinieron de Peñamellera Baja, donde residen.  
Más juventud: Pelayo Pérez, de 13 meses, acompañado por su madre, Sandra Amieva. ¿Joven el bebé? Pues más lo era un año atrás, cuando con sólo un mes de vida ya vistió por primera vez el traje de porruanu. Cuando la comitiva llegó a la iglesia las aldeanas cantaron dentro del templo y comenzó la misa. Algunas niñas aprovecharon la cercanía del parque infantil para jugar en los columpios. Por ejemplo, Aynara Diéguez Muñoz, de 5 años; Sara López Amieva, también de 5 años, y Carmen Jara de Cos, de 6.  
Y pasión pusieron también tres jóvenes llegados de la capital mexicana: los hermanos Joaquín y Ángel Sánchez y la esposa de este último Yéssica García. La madre de los varones es natural de Pendueles, lo mismo que su abuelo paterno. Y viajan siempre que pueden al "pueblín" para vivir sus fiestas con la familia.  
A la misa siguió la procesión. Por la tarde se subastó el ramu y hubo bailes del país, a cargo del grupo "Cobijeru", de Buelna. También hubo monólogos, con Miguel Espejo, y verbena. Las fiestas concluyen esta tarde, con una carrera de cintas, atracciones infantiles y chocolatada. Las celebraciones habían comenzado el domingo, con la plantación de una enorme hoguera de 38 metros de altura"

La joguera se hinca al lado del muro de La Fuente la Bolera, justo en el vértice donde los caminos se unen. La veremos mejor al pasar, pues mira hacia el este

Fuente del año 1911, con una jarra esculpida, símbolo de aquellos tiempos en los que se acudía aquí a por el agua. Fuentes públicas muchas veces financiadas por los benefactores indianos, que aprovechaban el agua de cercanos manantiales para instalar la traída

Detalle de la jarra, el año de construcción y el cañu

Desde aquí tenemos una muy buena vista de la plaza, con la explanada de la bolera y, al fondo, al este, la Sierra Plana de la Borbolla

Desde la fuente se aprecia bien la que es la fachada principal del palacio, justo encima del camino, ya que situada en un nivel superior, permite contemplar toda su estructura

Abajo una doble arcada y sobre ella tres ventanas adinteladas con un balcón de hierro. Más arriba el gran escudo solariego

Representa a las familias Suárez, Guanes y de la Borbolla

Dada la vinculación de los condes de Pendueles sale de aquí, del Campu del Palaciu, el ramu de la Sacramental. Veámoslo en esta crónica de Emilio G. Cea para La Nueva España, El ramu de Pendueles, a cuenta del conde, del 19-8-2016: 

"La localidad llanisca de Pendueles unió ayer devoción y tradición durante el día grande de las fiestas de la Sacramental. Un centenar de aldeanas en filas de a tres junto a un nutrido grupo de porruanos tomaron parte en una procesión que hizo parada en los dos altares situados en casa Telvina y en el palacio del Conde de Pendueles. 
Precisamente del palacio del Conde de Pendueles partió el ramu, ofrecido por Álvaro Suárez- Guanes, hermano del actual conde, y ayer anfitrión. El ramu iba a hombros de Acisclo Pidal, Alberto Sobero, Abel Cuesta y Gonzalo de Benito. La comitiva hizo acto de presencia en la iglesia parroquial de San Acisclo pasadas las doce y media de la mañana en medio del sonar de las campanas y el ruido de voladores. La misa solemne fue oficiada por el sacerdote de la localidad, Ignacio Pérez Pereda. Junto a él concelebraron la eucaristía el párroco de la Corredoria de Oviedo, José Manuel Vázquez, y los llaniscos Luis Díaz y Rodobaldo Ruisánchez. 
La procesión, con la custodia bajo palio, partió de la iglesia en torno a las 13.30 horas. El Pendón de Pendueles lo llevaba por primera vez el joven Nicolás González, quien mostró su satisfacción ello. El niño Íñigo Rodríguez cogía con su mano uno de los picos de este objeto. El estandarte lo llevó Diego Díaz Martín. De la cruz y los ciriales se encargaron Raúl Piñera, Aitor Amieva y Guillermo de Benito.
La llegada a la Quintana, zona en la que se ubica el palacio del Conde del Valle de Pendueles, fue uno de los momentos más solemnes de la jornada. Allí esperaba a la Custodia un altar presidido por la Virgen del Carmen. "Para la familia es una bonita tradición preparar el altar para que pase la procesión. Es algo que iniciaron mis bisabuelos y que ahora continuamos nosotros", explicó Álvaro Suárez- Guanes. "Para la familia es un día muy especial y siempre procuramos pasarlo todos juntos en familia", añadió 
La procesión, tras salir de la Quintana, se dirigió hasta casa Telvina donde Jesús Moreno preparó un bonito altar presidido por el Sagrado Corazón. No faltó aquí una imagen de la Santina junto a una piedra que simulaba la gruta. La decoración del altar se completó con arco decorado con hortensias. "Toda la vida se ha colocado aquí un altar. Antes lo preparaba mi madre y mis tíos y ahora lo hago yo", dijo.
La celebración, amenizada por el grupo de gaitas "Principado", continuó por la tarde con un festival folclórico en la bolera"

Nos unimos pues al trazado de la Senda Costera de Llanes, con la que coincidiremos durante unos pocos metros a partir de aquí


La Bolera era desde tiempos seculares lugar de reunión vecinal, no en vano está un poco más allá la Casa Conceyu, con su campana y campanario de espadaña, no para usos litúrgicos sino laicos, llamada al conceyu abiertu o junta vecinal


En Llanes, entre el concejo y la parroquia hay una entidad intermedia, el valle, ya hemos dicho que Pendueles era uno de los valles de la vieja Tierra de Aguilar, valle que fue dividiéndose en varias parroquias pero que conservan aún una importante afinidad geográfica, social y cultural


En la Casa Conceyu, de la que vemos su escalera exterior de acceso, hay una bifurcación: el Camino sigue de frente pero a la izquierda puede bajarse a algunos de los albergues existentes en Pendueles


En el primer bajo hay una tienda-supermercado de ultramarinos, Peñaquinera, atendida por Rocío


Seguidamente, el Albergue-Bar Castiellu. El albergue, inaugurado en 2013, está en el piso de arriba


En las casas de abajo hay otro albergue, Aves de Paso, también abierto en 2013. Pese a que la primera señalización oficial y efectiva del Camino Norte en su conjunto se realizó entre los años 1993 y 1994,el gran boom de peregrinos de manera estable y continuada no se produjo plenamente hasta una década y media después, fecha de la apertura de muchos de estos establecimientos


El Camino como tal sigue todo recto carretera adelante atravesando Pendueles 


A la izquierda hay una acera que nos proporciona un buen paseo a lo largo de esta parte del pueblo


En el muro de la derecha una concha confirma que vamos por Buen Camino...


Estas altas palmeras llenas de hiedra y una verja herrumbrosa delatan que pasamos ante una arruinada quinta indiana, símbolos de la languidez de una prolongada decadencia que no obstante delata tiempos de un pasado esplendor


Es el Palacio de Santa Engracia, en un principio de Mendoza Cortina, pues su primer dueño y creador fue el indiano Francisco Mendoza Cortina, quien emigró a México en 1835, regresando casi un cuarto de siglo después e instalándose en Madrid con sus negocios y carrera política, fruto de su éxito en diversas empresas americanas


Pero aunque afincado en la capital de España, Mendoza Cortina patrocinó en Llanes diversas iniciativas sociales y benéficas, al mismo tiempo que compraba solares para engrandecer su solar familiar y se hacía con un título nobiliario, el de Conde de Mendoza Cortina, heredado por su sobrino Gabino Mendoza Fernández, ya que Francisco no tuvo hijos. Francisco heredó también sus posesiones y, siguiendo el sueño de su tío, amplió y amuebló la mansión familiar, sobresaliendo, según refiere una crónica de El Oriente de Asturias del año 1885, “la caoba y las maderas finas que se veían por doquiera”


Gabino remató definitivamente el proyecto de su tío para esta quinta allá por el año 1885, con sus vistosas galerías de hierro y cristal, ahora armazón herrumbroso pero que aún en pie nos permite hacernos una idea de sus momentos de grandeza. En el excelente blog Casonas de Indianos nos cuentan la historia:
"Francisco Mendoza Cortina (1.815-1.880), natural de Pendueles, marchó a México en 1.835 donde hizo fortuna con explotaciones agrícolas y actividades comerciales. A su regreso en 1.859 se instala en Madrid dedicándose como en México a los negocios y también a la política. No pierde el contacto con Llanes realizando importantes obras de carácter social y benéfico. Él comenzó la adquisición de terrenos para ampliar la casa original. Al fallecer sin descendencia, su sobrino Gabino Mendoza Fernández (1.843-1.887) hereda sus bienes así como el título nobiliario de Conde de Mendoza Cortina. Éste contrajo matrimonio con Fernanda Dosal Sobrino, miembro de una de las sagas de emigrantes llaniscos más importantes. Fue Gabino quien amplió y mejoró la casona, realizando una transformación definitiva de ésta en torno a 1.885"

De la mano de Gabino se añadieron, entre otras cosas, los cuerpos laterales cubiertos enteramente de galerías de hierro y cristal, muy poco habituales para la época, cuya  oxidada estructura aún sigue en parte a la vista. De Gabino Mendoza escribe Manuel García Miyares en Apuntes históricos, genealógicos y biográficos de la villa de Llanes, en 1893:
"El Excelentísimo señor don Gabino Mendoza Fernández Cortina, natural de Pendueles, Conde de Mendoza Cortina, caballero gran Cruz de la Real y distinguida órden de Isabel la Católica, Comendador de la de Carlos 3º, Diputado a Cortes y cónsul de los Estados Unidos mexicanos, casó con doña Fernanda Dosal Sobrino, hija legítima de don Sebastián Dosal y de doña Maximina Sobrino Diaz, de la Villa de Llanes, y tuvo varios hijos. El mayor llamado don Francisco casado hoy con doña Concepción Aguirre de Tejada hija de los Excelentísimos señores Condes de Tejada de Valdosera. 
Fue don Gabino rico capitalista como heredero y sucesor de su tío el Excelentísimo señor don Francisco Mendoza Cortina, primer Conde de Mendoza Cortina, modesto sin afectación, caritativo sin aparato, hizo el bien con largueza; mejoró extraordinariamente su palacio de Pendueles, que más que palacio parece regia morada, con bellos jardines, grutas y surtidores. 
También mejoró sus posesiones de la Abadiega, en Peñamellera, y los baños de la Hermida. 
En lo que era antiguo molino de Purón, vemos hoy suntuosa fábrica de harinas de las mejores de Asturias; y el que antes fue árido y esteril terreno que rodeaba el molino, forma hoy, circundando la fábrica, bellas arboledas, bien concertados jardines, huertas de hortaliza, frutales, y otras producciones que han hecho de Purón un verdadero sitio de recreo para el verano, al lado de la carretera de la costa. Falleció don Gabino, jóven aún, el día 13 de Abril de 1887"

 

De aquellos cuerpos laterales completamente acristalados y que debieron de ser magníficos y deslumbrantes la estructura metálica del izquierdo se ha venido abajo completamente


Esta es una foto de 2013, cuando aún se mantenía en buena parte en pie


Este es el derecho también en 2013


Así estaba la última vez que pasamos por allí, tal vez cuando lo veáis vosotros esté aún peor pues empeora de año en año. Algún proyecto de restauración para hacer viviendas de lujo se ha quedado en el papel


Tras la muerte de Gabino, su hijo mayor Francisco heredaría el título, mientras su hija Fernanda se casó con Francisco Javier Jiménez, Conde de Santa Engracia, título que pasó a dar nombre al palacio, que durante la Guerra Civil sirvió de hospital. En el Diario del Oriente encontramos este buen artículo, El Palacio de Cristal de Pendueles, que no nos resistimos a compartir:
"En el centro de Pendueles, ese pueblo entre la sierra plana de la Borbolla y el mar Cantábrico, se cuelan los ojos a través de una verja que, tras un abandonado jardín, deja ver unos armazones herrumbrosos de lo que fue una suntuosa edificación de planta rectangular y tres pisos, cuyos cuerpos laterales y el central estaban totalmente acristalados con vidrios de colores, y bellos jardines con fuentes, surtidores y grutas, capilla, caballerizas y pabellón de caza. Se trata de las ruinas del Palacio de Mendoza Cortina, cuyas iniciales, MC, todavía se conservan en la puerta de cierre. Aquella regia mansión rebosante de luz natural, paradigma de la Arquitectura de Hierro y Cristal, novedad absoluta en el concejo, la comenzó a construir Francisco Mendoza Cortina nacido, en el año 1815, en esa localidad de la rasa costera del extremo nororiental de Llanes.
El Sr. Mendoza, después de emigrar a México, donde hizo una gran fortuna y destacó por sus importantes contactos con el efímero imperio de Maximiliano, regresó a España y fue nombrado conde, el primero de su nombre, por Alfonso XII. Entonces, se dedicó a la política, llegando a ser senador y diputado por Asturias y, también, benefactor de Penduales, que le debe, entre otras cosas, las escuelas, el cementerio y la torre de la Iglesia. Además, se hizo muy popular por poseer una importante colección de carruajes 
 Le sucedió, a falta de descendientes directos, en bienes y título su sobrino Gabino Mendoza Fernández que, siguiendo el sueño de su tío, amplió y amuebló la mansión familiar, sobresaliendo, según refiere una crónica del Oriente de Asturias del año 1885, “la caoba y las maderas finas que se veían por doquiera”. 
El Palacio de Mendoza Cortina, que luego se conocería como de Santa Engracia, al casarse una hija de Don Gabino con el conde de ese título, se habitaba cada año de julio a noviembre, pero a partir de 1922 comenzó a utilizarse solamente en el mes de agosto. 
Al estallar la guerra civil se convirtió en un hospital de sangre. Después del periodo bélico, por ser de amplias dimensiones y distribución adecuada a las necesidades de un edificio sanitario, sirvió de hospital para tuberculosos. Cuando el establecimiento de enfermedades infecciosas se trasladó, la familia prescindió de la casa para los veranos, y únicamente fue frecuentada la zona del jardín. 
Lo último que escuché sobre el palacio fue que, dentro de una operación inmobiliaria, existía un proyecto de restauración, pero según parece quedó en nada. 
Y así, en estado de desolación y ruina, como tantos otros, se encuentra el Palacio de Cristal de Pendueles, otra maravilla arquitectónica de las que jalonan nuestro concejo y nuestra historia"

A nuestro paso por los pueblos del litoral llanisco encontraremos numerosos palacios y quintas de los indianos, símbolo de toda una estirpe de emigrantes. El fenómeno de los indianos o americanos, denominación de quienes iban a ultramar a "hacer las Américas", aunque podría definirse como nacido en el "Siglo de Oro" español, adquirió total relevancia social entre el siglo XIX y las primeras décadas del XX, pues fue ingente la cantidad de personas, principalmente varones jóvenes, prácticamente adolescentes, que se embarcaron a buscar fortuna en toda hispanoamérica... Cuba, Puerto Rico, México, o Argentina principalmente, pero también otros países y lugares de habla española en el Nuevo Continente.


Aquellos que regresaban y además con fortuna, solían levantar sus nuevos palacios y mansiones en sus mismas poblaciones de origen (unas veces aprovechando la vieja casa familiar y otras levantándolas nuevas) así como patrocinar numerosas iniciativas benefactoras en favor de la vecindad, escuelas, plazas, iglesias, casinos (en en sentido de centros culturales), traídas de aguas y luz, así como un largo etcétera que hicieron de muchos de ellos personas notablemente influyentes


Otra estampa más del palacio en 1993. Podemos figurárnoslo con sus cristaleras ocupando las torres laterales, lo que le valió ser llamado El Palacio de Cristal


Mirando al palacio y su finca, una gran casona, a su izquierda sube la senda costera, que se separa del camino oficial inmediatamente


Al final de los muros de la quinta, en el siguiente cruce, es la bifurcación de caminos, en El Rubinu


A nuestra izquierda otro de los barrios de Pendueles, La Llaguna, zona baja donde debió haber una charca que propiciase tal nombre


Parece ser el camino antiguo iba por las vegas del pequeño valle, pero quedó interrumpido por la carretera y el trazado ferroviario


Aquí vemos la parte alta del albergue Aves de Paso, con su magnífico corredor entre cortafuegos


Chalet que recuerda al estilo montañés con su característica torre cuadrada de tejado a cuatro aguas. En el piso alto una ventana trífora inspirada sin duda en el Arte Asturiano


En este lugar vuelven a separarse senda costera y ruta oficial. Nosotros en este caso seguiremos de frente, pasando de frente. Atrás está el albergue de Casa Flor


En el cruce, casa de mampostería con piedra de sillería en los vanos, luego casas de galería


Aquí abría sus puertas el Mesón Sidrería El Rubinu, de Inés Somohano


A la izquierda, en un edificio de época loas Apartamentos Llegüera


A la derecha, Casa Flor "La Mexicana" especialista en gastronomía de ese país tan vinculado a los indianos


Otro soberbio caserón dedicado a alojamientos turísticos, la Casona de Paula


Toda la zona entre La Bolera y El Rubinu es la de mayor concentración de establecimientos de hostelería y hotelería de Pendueles, es un poco la calle mayor del pueblo. Puede además por ello haber cierto tráfico en verano, fiestas, puentes y fines de semana


Admiramos el grandioso corredor de La Casona


Y la portada de su corralada, de un estilo de puerta muy habitual en el oriente de Asturias, muy del siglo XVI


Por El Rubinu saldremos del núcleo de Pendueles dirigiéndonos al puente de la LLN-3 que pasa sobre el ferrocarril


En este trecho hay una pequeña rampa, la carretera se ensancha pero no hay arcén ni vereda peatonal


Apartamentos, casas y viviendas vacacionales proliferan en esta vega


Huertas y frutales, por las casas de arriba, barrio de Raos, sale de Pendueles la senda costera


La senda costera y el camino oficial se separan considerablemente uno del otro. Volverán a acercarse, pero no exactamente a unirse, en La Venta'l Pumar. La reunión efectiva no será hasta el Cristo del Camino, antesala de la villa Llanes, capital del concejo


Nos dirigimos a Vidiago, que fue parte del Valle de Pendueles hasta 1753. No está lejos pero no lo divisamos, oculto por los pliegas de las laderas de la Sierra Plana de la Borbolla


A la izquierda la Llaguna y el valle, por donde discurre la vía férrea sobre la que vamos a pasar por este puente


A unos 600 metros al oeste de Las Cocheras, por ahí iría el viejo camino real


Camino Real de la Costa con cuyo trazado volveríamos a enlazar al pasar el puente, a unos 30 metros de la actual N-634, en dirección a La Pica Jabunte, donde quedó cortado cuando se abrieron estas carreteras


Es La Vega Pendueles, donde se halla la casa rural de este nombre


El Puente de Pendueles, con los viejos muros de piedra a los lados


El histórico ferrocarril del Cantábrico. A lo lejos La Jaza Corba y Casa Manuela


Vista de Raos y la zona norte de Pendueles desde El Puente


Pasado el puente seguimos bien arrimados a la vereda saliendo así del pueblo


Por esta zona más o menos sería por donde el camino real llegaría desde la iglesia, pero actualmente totalmente solapado por las carreteras


Otra hermosa vista del valle atravesado por el ferrocarril. Poco más allá sale de Pendueles la senda costera en dirección a la Playa Bretones o El Puertu, topónimos muy reveladores de contactos marítimos con el orbe atlántico


En las vegas impera el arbolado autóctono en pequeños bosquetes, así como arbustos y matorrales; en la sierra, el eucalipto es la especie dominante


Pasamos una zona de pumaradas junto a una casa en medio de esta espaciosa vega de verdes praderías de pasto y siega


Toda esta franja, hasta Vidiago, está bastante libre de edificaciones, pero cierto es que la carretera no la hace especialmente atractiva para el caminante. De todas maneras, aunque coincidiremos en varios trechos con la N-634 ya no serán estos tan largos como el de Santiuste a Pendueles, para el que empleamos como alternativa la Ruta de los Bufones


Una antigua puerta de corralada de piedra tal vez sea el único testimonio por aquí del antigua paso del camino real


A la derecha vemos ahora el frontal de la casa y sus huertas. La alambrada denota el uso ganadero del prado


La vega se extiende entre la LLN-3 y un boscoso monte en un cueto a nuestra derecha 


Por aquí están los Abrigos de Pendueles, como La Cuevona y La H.artosa, donde se han localizado tiempo ha diversos hallazgos prehistóricos, del epipaleolítico


Precisamente por aquí están algunas de estas cuevas, en la peña caliza que asoma bajo el bosque


Si nos fijamos veremos bien algunas de ellas, a nuestra derecha


Están justo bajo el frondoso bosque, lo que no deja de recordarnos a los santuarios naturales, lucus o nemeton. Dijo el arqueólogo David Williams en 2005:
 «A mi modo de ver no existe un enigma arqueológico mayor que el del arte subterraneo de la Europa Occidental del Paleolítico Superior. Todo aquel que se ha agachado y se ha arrastrado bajo tierra para enfrentarse con una pintura de un mamut o un poderoso bisonte jamas volverá a ser el mismo. Estará contemplando la ilimitada terra incognita de la mente humana» 

A lo lejos, Pendueles, ya en la distancia, bajo los cuetos de La Rasa y La Cotariella, que lo separan del mar

Raos, El Rubinu, La Jaza Corba, La Casona y otros barrios y lugares


Seguimos avanzando y llegamos a un cruce


Llegamos ya al final de la carretera LLN-3.Un poco más allá vemos los carteles señalizadores de la N-634 en la Autovía del Cantábrico (A-8)


Y llegando a la N-634 continuaremos a la derecha, siguiendo ya su trazado


Vemos a esta mano la señal de advertencia de que el Camino coincide con esta carretera general, de bastante tráfico pese a que la mayor parte va por la autovía


Fijémonos en el mojón y la concha. Recordemos que las conchas marcan dónde está el Camino pero NO son direccionales (en contra de una creencia popular muy extendida), han de estar acompañadas, a bien ser, de la correspondiente flecha amarilla


Esta flecha amarilla se entiende, en este caso, es esta de uno de los postes de apoyo del cartel de entrada a Pendueles


Y ahora nos aguardan poco menos de dos kilómetros para llegar a Vidiago, donde empezará un tramo, bastante intacto y precioso, del viejo camino real, con muchos elementos vinculados a su historia y a la de sus viajeros y peregrinos


Disponemos además de un muy buen arcén a amabas márgenes en todo este recorrido, lo que facilita bastante nuestro deambular por la ruta jacobita llanisca


No obstante entendemos que NO es esto lo que normalmente agrada al caminar de los peregrinos y por ello muchos desisten y prefieren optar por la senda costera, que es cierto que no es una ruta histórica y menos de antiguas peregrinaciones, pero aunque sea bastante más larga nos aparta de todo esto y nos adentra en maravillosos paisajes marítimos del litoral llanisco


No hacemos caso a ramales ni desvíos hasta llegar a Vidiago, es todo por el arcén


No sabemos si será factible que aún día se habilite una buena vereda o camino peatonal que evite a los peregrinos este anodino andar por arcenes y rotondas para ir de Pendueles a Vidiago sin apartarnos del que fue el itinerario histórico, pero nos parece una propuesta a plantear


Y es que, aparte de la carretera propiamente dicha, tenemos también de aquí a Vidiago un par de rotondas: la primera ya se anuncia aquí


El mojón confirma en la cuneta que vamos en la dirección correcta 


Poco más allá, la señal de ceda el paso avisa a los conductores de la entrada en la rotonda
 

Es la rotonda de enlace a la autovía y donde se dividen la carretera N-634 y el ramal que se dirige a la Playa de Bretones o de Vidiago


Muy trastocado el entorno por estas grandes infraestructuras, en las inmediaciones se halla otro yacimiento prehistórico, el de Las Madalenas


Extrañamente cuando hemos venido no encontramos ninguna placa que avise a los automovilistas del paso y cruce de peregrinos


Es por lo tanto un punto bastante incierto y peligroso, pues tampoco hallamos flechas amarillas visibles, esperamos sean repuestas


En principio, y con el máximo cuidado, vamos a cruzar a la izquierda, para dirigirnos al paso bajo el puente de la autovía, que vemos al fondo


A la izquierda tenemos muy buen arcén, pero aún así hemos de estar muy pendientes del tráfico en todo momento


Otro cruce complicado, el de la incorporación desde la autovía que llega a la rotonda


Aquí el arcén se estrecha notablemente, vayamos con mucho cuidado


A la izquierda retomamos la N-634, que seguiría el trayecto más aproximado al aquí desaparecido trazado del camino real 


Y nos dirigimos a pasar bajo el puente de la Autovía del Cantábrico (A-8)


En realidad son como dos puentes, para cada sentido de la circulación


El arcén vuelve a ser ancho. Vemos se han plantado árboles como pantalla visual y acústica, o al menos lo serán cuando crezcan


Nada más salimos de una rotonda ya se nos anuncia otra, también de enlace con la autovía


Prestando mucha atención al continuo paso de automóviles y camiones, volvemos a hacer algo parecido, iremos hacia la izquierda, pero ahora sin necesidad de cruzar la calzada


Menos mal que el arcén sigue siendo ancho y bueno, algo es algo


Cruzamos eso sí, el paso a una pista de servicio, de zahorra, y seguimos rodeando toda la rotonda


Aquí el arcén se estrecha hasta casi desaparecer. Si no lo vemos claro tal vez tengamos de caminar por la cuneta, protegidos por el guardarraíl


Esta cuneta es canalización de aguas y tiene otro inconveniente, puede estar inundada o ser resbalosa si está mojada


Un tramo ahora de césped, tal vez lo más seguro para caminar


Seguimos hasta que se acaba el guardarraíl y retomamos la N-634


Y ya, a 500 metros de aquí están las primeras casas de Vidiago, una de las parroquias llaniscas del antiguo Valle de Pendueles, a diez kilómetros de la villa de Llanes




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tu visita y contribuir con tu comentario... Únete a la Página Oficial en Facebook para descubrir nuevos contenidos....Ultreia!