Eres el Peregrino Número

miércoles, 19 de octubre de 2016

DE SANTIUSTE A BUELNA POR LA RUTA DE LOS BUFONES: LA PLAYA COBIJERU, MONUMENTO NATURAL (LLANES, ASTURIAS)

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La Playa Cobijeru. Buelna
El Camino, viniendo de Santiuste, llega a la carretera nacional N-634
Procedentes de La Franca y Ribadedeva los peregrinos entran en el concejo de Llanes una vez pasado El Ríu Cabra y llegan a Santiuste.Allí, una vez pasada La Venta el Camino sigue unos metros en paralelo a la carretera nacional N-634, saliendo prontamente a ella para dirigirse a Buelna


Cuando se abrió esta carretera se aprovechó en este tramo el trazado del viejo camino costanero, por lo que habremos de caminar por el arcén un par de kilómetros hasta el pueblo de Buelna. Se llega pronto y el espacio para andar es bastante ancho. Si bien nos exponemos a aguantar el tráfico y pisar asfalto la intensidad del tráfico de vehículos ha disminido mucho con la cercana Autovía del Cantábrico, a no ser en temporada estival, dada la gran afluencia a las playas y pueblos y villas turísticas de la zona.


Existe no obstante una alternativa, parcialmente señalizada y que no es el camino oficial, tal y como se ve en las flechas amarillas, una de ellas tachada, que vemos en este arcén. Esta opción es más larga pero nos lleva a recorrer unos parajes maravillosos y de suma belleza. Andaremos un kilómetro más aproximadamente y nos meteremos por algunos vericuetos pero puede merecer la pena. eso sí, si andamos con prisa y/o cansados quizás sea mejor seguir la carretera y llegar prontamente a Buelna, donde hay bar y albergue.


En esta opción alternativa cruzamos con cuidado la N-634 y al otro lado vemos otras dos flechas que, como en el otro arcén, señala una el itinerario por carretera hacia Buelna y la otra el trayecto campo a través, siempre con el Mar Cantábrico ante nosotros.



Bajamos así unos metros por este sendero entre las zarzas.


Y llegamos a la vía del tren, que nos disponemos a cruzar, también con atención y cuidado.


Fijémonos en la flecha amarilla en el suelo de la vía.


Y en la del poste.


Al otro lado de la vía hay una saltadera, está hecha para el paso de gente y evitar que el ganado cruce por aquí.


En esta saltadera hay un cartel que pone entrada bufón. Los bufones o bramadorios son oquedades formadas por la erosión marina en la roca caliza y por las que sale agua con gran presión a varios metros de altura (hasta 10 metros) y sonoro estruendo en días de temporal. En jornadas más calmosas también rugen y echan agua filtrada con fuerza y presión, aunque con menos "fiereza". En esta zona, entre Satiuste y Buelna hay varios.


Aquí vemos alguna flecha amarilla.


El camino no es solamente no oficial, es que prácticamente no hay camino, se hace camino al andar, como diría el poeta. es una senda que recorre esta zona de bufones, empleada por visitantes, pescadores y ganaderos.


Su ventaja, solazarse y relajarse en estos fantásticos parajes de la costa oriental asturiana, tal y como hace esta peregrina que descansa al lado del acantilado.


La desventaja: no siempre está bien señalizado y es un kilómetro más largo el trayecto que yendo por la carretera. A veces hay que fijarse en la parte más pisada.


Se pasa así por una helechal, pero el camino no se pierde si está bien trillado.


Nos dirigimos al borde de los acantilados.


La senda vuelve a hacerse claramente reconocible en este lugar.


Volver a toparnos con las flechas amarillas es una alegría pues confirman que vamos bien y por buen camino. En otros puntos veremos unas flechas azules, en dirección contraria, pero que también son una referencia válida.


Vista atrás para admirar los acantilados, El Paredón y La Punta Santiuste.


Vista adelante, al oeste, sobre el mar.


Más flechas amarillas.


Camino de Buelna.


Costa oriental asturiana, con La Punta Buelna en primer término. Luego van La Punta Vidiago, La Punta Pendueles, La Punta Porlas, La Teyera, los cuetos de Cué, La Punta Santa Clara, La Punta la Torre. En medio del mar hay islotes aquí llamados castros, viendo allí a la derecha de la foto el de Piedras Llegüeras o Peñaquinera.


Flechas en los roquedos.


Otra saltadera. Aquí se aprovechan los terrenos para pastizal hasta el mismo acantilado y con estos cierres se evita que el ganado se despeñe o pase de una finca a la otra.


Esta llamativa flecha amarilla en zig-zag expresa gráficamente como es el camino, sinuoso, siguiendo la orografía costera.


Pasamos pues la saltadera.


Más flechas nos indican seguir cerca del acantilado.


También como referencia tenemos, no demasiado lejos, la Autovía del Cantábrico y la carretera nacional, bajo La Sierra la Borbolla.


Por aquí vamos nosotros.


Belleza botánica: azafrán falso o quitameriendas.


Estamos en la zona de Puente Caballu.
 

El sendero y las espineras.


Parajes de extraordinaria belleza.


Costa oriental asturiana.


A veces el camino se pierde un poco.


Fijémonos siempre en el trazo pisado.


Paso continuo de peregrinos y senderistas.


El recorrido es muy agradable y llevadero...


Aunque la escasez de señales en ocasiones no hace dudar...


Hay tramos muy llanos.


Siempre por el prado y al lado del cantil...


Algún paso entre las rocas...


Más pradería.


Pasamos al lado de una gran oquedad.


Es como un viejo bufón tapado...


Muros derruídos en el acantilado...


Nunca nos asomemos demasiado al abismo...


Trayecto de gran belleza. Aunque aún no divisamos Buelna.


La hermosura del paisaje marítimo...


Las rocas y los pastos.


Aquí también dudaremos. El sendero se bifurca. Tomemos el ramal de la derecha.


Subimos un poco, apartándonos del borde del acantilado.


Y llegamos al cierre de unas fincas.


Por aquí iremos, viendo una saltadera en la portilla del fondo. Allí hay una pista ganadera en la que iremos a la izquierda.


Saltamos la saltadera...


Y continuamos por la pista, apartándonos, aunque no demasiado, de la primera línea de costa.


Vista hacia atrás...


Y vista hacia adelante. Hemos subido un corto tramo...


Hay bien marcadas rodadas de vehículos, normalmente algún tractor o todoterreno de los ganaderos del lugar.


Costa de Buelna.


Piedras Llegüeras.


Cierres de fincas...


Rebaño de vacas.


Por fin volvemos a ver alguna flecha amarilla.


Pasamos al lado de esta cabaña.


Es un henar y establo.


Nos aproximamos a la vía del ferrocarril.


Pero, salvo que queramos ir a la carretera y entrar ya en Buelna nosotros NO CRUZAMOS este paso a nivel sin barreras, sino que seguimos por esa pista a la derecha.


Volvemos por ella a acercarnos al mar.


Hay muchos castaños en esta zona.


Y regresamos a las extensas y herbosas praderías costeras.


De nuevo hacia el acantilado.


Seguimos las rodadas de los tractores.


Campo a través una vez más...


Otra portilla y saltadera.


Por aquí vamos.


Pasamos junto a este arbusto.


Y continuamos por la trillada senda...


Aquí hay un bufón o bramadoriu.


Luego siguen las flechas.


El sendero, a la izquierda. Subimos una pequeña colina.


Y empezamos a bajar. Allí al fondo ya vemos el pueblo de Buelna.


Abajo, hay un bosque y una profunda depresión en el terreno, una gran hondonada.


Hacia allí vamos nosotros.


Y descubrimos oh sorpresa, una playa.
 

Hacia ella nos guían las flechas.


Una playa aislada aparentemente del mar, pero con olas y mareas, comunicada con el mar abierto por una cavidad subterránea.


Estamos ante un monumento natural de notable importancia: La Playa Cobijeru o Cobih.eru (la grafía h. denota la pronunciación de la hache aspirada). Una depresión kárstica de paredes de roca caliza y concha de arena y regodones.


Abajo vemos restos de una costrucción, aquí en La Playa'l Molín hubo un viejo molino de mareas, que embalsaba el agua con la marea alta, la cual servía como fuerza motriz para su maquinaria.


El Camino pasa al lado de la Cueva Cobijeru. Puede entrarse a ella en marea baja y provisto de linterna, en el recorrido llegaríamos al mar. Estas galerías naturales son las que comunican mar y playa.



El Camino como tal sigue adelante por el bosque, en las praderías sobre la playa. Pero si lo deseamos podemos recorrer en un momento el entorno.


En este brazo rocoso entre la playa y el mar hay otro gran bufón...


Un lugar impresionante.




El paso al mar. La erosión kárstica ha modelado la roca en un puente natural de extraordinaria belleza.


Regresamos al Camino...


Y pasamos sobre la playa...


Tomamos esta senda...


Y desde la pradería admiramos otra soberbia panorámica de Cobijeru.


Las flechas amarillas nos dirigen al pueblo de Buelna.


Allí hay un arroyo. A la derecha no nos "mojaríamos"


Y a la izquierda cruzaráimos por aquí el río.


Aquí hay una gran caverna, cercana al camino, con estalactitas.


Y estalagmitas.


Otro lugar impresionante...



Volvemos al exterior. El Camino pasa al fondo, donde aquellos arbustos.


Dejamos la cueva.


Y regresamos al sendero.


Pasamos bajo los castaños...


Allí hay otra gruta, más pequeña.


Por aquí sale el arroyo.


 Salimos a esta pradería.


Atravesamos el prado.


Y continuamos hacia aquella portilla.


Pasamos...


Y continuamos entre los setos y arbustos.


Un maravilloso túnel vegetal.


De nuevo un arroyuelo...


 El trayecto no tiene ahora pérdida.


Y salimos a campos abiertos nuevamente.


Pasamos entre unas huertas.


El camino discurre entre los cierres de las fincas.


Y se dirige a Buelna.


Y llegamos a este cruce de caminos: a la izquierda pasaríamos bajo el puente del ferrocarril y entraríamos en Buelna, saliendo a la carretera, donde está el camino oficial y donde nos dirigiríamos al bar y albergue de Santa Marina. A la derecha continuaríamos por la Senda Costera de Llanes hacia Pendueles y, si la queremos seguir enteramente, a la misma capital del concejo.