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sábado, 30 de julio de 2016

FIGUERAS/AS FIGUEIRAS (CASTROPOL, ASTURIAS): CUANDO SE CRUZABA LA RÍA EN LANCHA

Figueras/As Figueiras y sus astilleros

El Camino llega al casco urbano de la población de Figueras/As Figueiras, en el concejo asturiano de Castropol. Aquí el Camino señalizado sigue a la derecha, pues los peregrinos aprovechan el puente de A Ponte dos Santos para pasar directamente a la villa gallega de Ribadeo. No obstante quienes deseen revivir la sensación de cruzar la ría en lancha, tal y como se hacía antaño, han de dirigirse a la derecha para bajar al puerto. Esta opción, especialmente válida en verano, ha de ir acompañada de una buena información sobre condiciones y horarios de las embarcaciones que cruzan el estuario, contratando previamente mejor sus servicios.


Tomamos pues este camino de la izquierda bajo filas de árboles a ambos lados.


Viniendo desde el cruce pasaremos al lado de la quinta La Perseverancia.


Y estas son las escuelas de la Fundación Villamil, fundadas por Florencio L. Villamil en 1915, a quien está dedicada esta avenida.


Placa de la Avenida Florencio Villamil.


La Perseverancia. Una antigua fábrica de conservas llevaba este nombre.



Luego llegamos a un cruce frente a una hilera de casas y vamos a la derecha.


Seguimos avanzando.


Pasamos al lado de la bella Torre del Reloj, inaugurada públicamente en 1927. Su edificación vino dada por disposición testamentaria de Domingo Gayol y Martínez Magadán, quien quiso que parte de sus bienes se invirtiesen en un reloj público que diese hora al pueblo. En 1925 se compraron los terrenos y se acometieron las obras, completadas por parte del Ayuntamiento de Castropol con las de unas escuelas que estuvieron funcionando hasta 1976 y que durante décadas impulsaron enseñanzas marítimas. Luego de ser empleadas con diversos fines los locales pasaron a ser en 2006 casa de cultura tras una profunda restauración.


Dejamos pues atrás la Torre del Reloj.


Tras pasar entre más filas de casas, a mano izquierda tenemos una plaza con el monumento de una pescadera con el balde del pescado en su cabeza, homenaje a las gentes de la mar.


No en vano aparte de flota pesquera hubo en sus buenos tiempos hasta siete empresas conserveras.

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Ahí podemos iniciar la bajada al puerto, mejor directamente dejando la calle principal y bajando por las populares callejuelas de la villa.


Calles de pescadores.


Bajamos entre las casas.


Suelo adoquinado.


Bajo las farolas.



En el puerto se concentran la mayor parte de los establecimientos de hostelería, hay aparcamientos y podremos contratar, principalmente en verano, los servicios de alguna empresa de pasajes para revivir el paso en lancha de la ría hacia Ribadeo de los antiguos peregrinos, lo cual será sin duda una experiencia inolvidable.


El monumento a un pescador, con un pez en la mano, preside la explanada entre las casas y los diques portuarios.


Domina muelle y población el Palacio de los Pardo Donlebún o de los Condes de Trénor, con sus muros y almenas cuya parte más antigua es una torre del siglo XVI que guardaba el estuario, conservándose un par de cañones.


De ella partieron dos alas, también almenadas, en una primera ampliación. En el siglo XIX fue totalmente renovado el conjunto y en 1931 de cerró todo con una cerca, siendo restaurado a finales del siglo XX. Uno de los antiguos señores, Sancho Pardo Donlebún, participó en la expedición de la Armada Invencible. Otro edificio a destacar es la iglesia parroquial, la cual fue capilla del histórico hospital de peregrinos que aquí fundó y mantuvo el antiguo Gremio de Mareantes y que funcionó hasta el siglo XVIII, amparándose a peregrinos, viajeros pobres, enfermos y demás necesitados. En 1787 As Figueiras de independizó de la parroquia de Barres y este santuario pasó a ser la nueva iglesia parroquial, siendo reformada y añadiéndosele un retablo mayor en 1795. Poco después la ría sería seriamente disputada durante la francesada o guerra de la Independencia.


En As Figueiras estuvo alguna vez acogida la Junta General del Principado durante aquellos episodios y estos parajes serían escenario de duros combates, algunos relamente trágicos, como el que ocasionaría el terrible linchamiento en Ribadeo del Marqués de Sargadelos, un emprendedor que diríamos ahora y figura fundamental de la Ilustración gallega y asturiana. Ribadeo precisamente lo tenemos justo enfrente, aguardando por nuestra llegada.


Y al sur la asturiana de Castropol, capital del concejo, inconfundible por el campanario de la iglesia. Otro ramal va desde Tombín y As Campas hacia allá, donde se cruzaba también la ría en lancha. Un tercer camino, el más antiguo, se dirigía y se sigue dirigiendo pues está señalizado como ruta oficial, hacia Vegadeo/A Veiga y luego sube a Miou y el Mesón de Sela de Murias para pasar el Eo por A Ponte Vella de Abres y entrar en tierras gallegas por el concello de Trabada.


Castropol y su puerto.


Casas del puerto de Figueras /As Figueiras. En As Figueiras estuvo alguna vez acogida la Junta General del Principado y estos parajes serían escenario de duros combates, algunos relamente trágicos, como el que ocasionaría el terrible linchamiento en Ribadeo del Marqués de Sargadelos, un emprendedor que diríamos ahora y figura fundamental de la Ilustración gallega y asturiana.


Es corriente, sobre todo con buen tiempo, ver numerosas embarcaciones de pesca y de recreo, son populares las traineras y las típicas y tradicionales barcas de vela latina.


El paso del estuario era especialmente temido por los viajeros de antaño, aparte de los precios de los barqueros las condiciones de sus barcas no eran de lo más aconsejable y en esta ría, cuya travesía duraba de treinta a cincuenta minutos. El peligro era patente, así el primero de marzo de 1502, según escribe Antonio de Lalaing, se encontraron con "otro brazo de mar, el más grande y más peligroso de los tres, donde estuvieron en peligro, porque había tormenta y durmieron en Ribadeo, a nueve leguas de Navia".
 

Por su parte Guillermo Manier lo define como "uno de los sitios más peligrosos y temibles de toda España", relatando sus temores cuando la lancha, amenazada por mar tormentosa, era "como si fuera una pluma, como si bajase a un precipicio (...) que os causa miedos espantables que crees en todo momento que habeis perecido". 


Otro viajero, Luigi Salandra, vio como su caballo se asustó en la barca y tiraba parte del equipaje que llevaba en la grupa, una maleta con ropa, mapas, reloj y brújula. Se trataba de una lancha de pesca pues al parecer no había de otra clase más óptima para el pasaje en ninguna de las dos márgenes de la ría, mostrándose un tanto escandalizado al relatar que "como no existe muelle, es necesario escorar las embarcaciones para que desciendan pasajeros y animales. Para ello las mujeres que ayudan a la descarga se montan sobre el carel de la lancha y así muestran sus pantorrillas y muslos (hasta más allá de lo que permite la decencia)". 
 


Al sur del puerto tenemos la Cofradía de Pescadores, del año 1931.


Numerosas embarcaciones de pesca y recreo surcan el estuario.


Muelles y lanchas pesqueras.


Justo al norte las instalaciones de los Astilleros Gondán, importantísima industria de la ría.


Con el tiempo, puerto y embarcaciones fueron mejorando y, al inaugurarse las carreteras, los vehículos podían ir de un lado a otro por A Veiga (Vegadeo), obligando a un buen rodeo por lo que el transporte regular de pasajeros funcionó hasta 1987 cuando se inauguró A Ponte dos Santos, que también vemos al norte de esta ría que unos llaman del Eo y otros de Ribadeo, polémica que se reabre de tiempo en tiempo en los medios de comunicación. Oficialmente, pese a que el Instituto Geográfico Nacional se manifestó en favor de la denominación Ría de Ribadeo, en sus mapas se ofrecen ambas versiones.


Y justo al oeste O Tesón; los tesones son bancos de arena que aparecen en las bajamares y desaparecen cuando sube la marea.



Virgen del Carmen, patrona de pescadores.


Uno de los accesos a la quinta del Palacio de los Pardo Donlebún o de los Condes de Trénor.


Blasón sobre la puerta.


Animación en las terrazas de la explanada del puerto.




Casona con escudo e inscripciones.



Más terrazas.


Un buen lugar mientras esperamos por la hora de pasar la ría hacia Ribadeo o volver arriba, al camino actualmente señalizado hasta A Ponte dos Santos.