Eres el Peregrino Número

sábado, 3 de septiembre de 2016

MAARIZ: SOBRE EL VALLE DEL VALIÑADARES, AL OESTE DE MONDOÑEDO (GALICIA)

Maariz en el Camino.

Saliendo del casco urbano de Mondoñedo desde A Fonte Vella por la rúa Rigueira tomamos, ya en la campiña mindoniense, el camino que sube a Maariz, viendo al fondo los tejados de la ciudad y las torres de sus santuarios.


A primera vista destacan sobre los demás edificios las dos torres de la catedral (a la derecha), al fondo un poco a la izquierda la torre de la iglesia de Santiago o Igrexa Nova y en el extremo izquierdo la más pequeña del Convento das Concepcionistas.


Más acá hay una iglesia, la antigua de San Pedro de Alcántara, donde ahora está el Centro Cultural da Alcántara, antiguo convento desamortizado.


San Pedro de Alcántara.


Pasamos junto a un pajar o henil.


 Ganando un poco más de altura mejoramos nuestra perspectiva de la ciudad.


A la izquierda el seminario, en el medio la catedral y al fondo A Igrexa Nova (Santiago).


Catedral Basílica da Asunción. Y algo puede verse A Praza da Catedral.


Al fondo la iglesia de Santiago o Igrexa Nova, al lado de la Casa do Concello.



El Seminario de Santa Catalina.


Y el Centro Cultural da Alcántara.


Justo por las casas de abajo sube el Camino por el que salimos de Mondoñedo.



Llegamos a San Queitano.


Y ahora subimos un poco.


En la frondosidad de la arboleda.



Acaba el bosque pero el subir continúa.


Ascenso a Barbeitas.



Huertas de Barbeitas.


En este cruce seguimos adelante por la carretera CP 31-10.


Aquí acaba la cuesta.


Estas casas señalarán el final de la ascensión, allí donde un oratorio, junto a una cruz de piedra, muestra una inscripción por la que el obispo de Mondoñedo concede cuarenta días de indulgencia a los fieles que aquí recen devotamente.


Insacripción debajo de la hornaciona del oratorio.



El cruceiro.


En las cercanías hubo prospecciones mineras hechas para buscar mineral de hierro a principios del siglo XX, coincidiendo con la explotación de las minas de Viloudriz en A Pontenova. 


Desde aquí el paisaje cambia, la carretera será un cómodo pero largo camino por la falda del Monte de San Vicente, que cierra por el oeste el profundo y estrecho valle del río Valiñadares, mientras en la otra vertiente lo hacen los montes de A Arca y Argomoso, por cuya alomada cima se extiende la Autovía del Cantábrico. 


Maairz, ante nosotros.


Los parques eólicos, los nuevos molinos de viento, han hollado intensamente las serranías, tal y como ha aconetcido en buena parte del noroeste peninsular. Por allí arriba va la autovía.


En un primer tramo tenemos más bosques, en otro el paisaje es abierto, bajo el caserío de Airas.



Dirigiéndonos de frente a la aldea de Maariz por As Bouzas y Couzado.


Maariz y el valle del río Valiñadares. Esta es nuestra ruta hacia el Alto da Xesta.



Maariz, más cerca.


Un pueblo que parece literalmente "surgir del bosque".


Entrando en Maariz.


En Maariz, campos cuestos y frondosos bosques, está la Casa O Bisonte, con hermoso cabazo en la vereda, vivienda de la pintora Carmela Tomé Valiente (Karmele), de nombre artístico Zilí Katova, que tiene aquí su taller y que a cambio de donativo ofrece posada a los peregrinos.


Un lugar que conserva la esencia vital y etnográfica de la aldea gallega y que es por lo tanto una muy recomendable experiencia para entrar en contacto con alguna de las más auténticas facetas del Camino.


Nos acercamos a las siguientes casas.


Al fondo llega a verse la "cicatriz" de la Autovía del Cantábrico.


Campera abajo y en la otra ladera sobre el río se divisa la quintana de Montedarca. 



Montedarca.


En el Camino A Fonte de Maariz, fuente blasonada.


Tierras de cultivo. Estamos en las aldeas de O Foro y A Fraga do Rei


Hórreo sobre el Camino, a la derecha.


Las hortensias, a la izquierda.


Más casas a la derecha.


Por Foro y A Fraga do Rei una cruz de piedra se ve al lado del Camino. Trayecto al pie de prados y casas y siempre sobre el valle que se extiende lineal hacia el suroeste.






Las casas arriba a la derecha.


Campera arriba.


Bosques, setos y huertas.


Partes de boscaje y otras más "al sol" alternan en el recorrido, hay árboles autóctonos y también plantaciones de eucaliptales.


Una casa en el Camino.


La vegetación el desnivel nos ocultan, abajo, el fondo del valle.


Buenos tejados de pizarra.


Cocha caminera. Aquí salimos de Maariz.



Nos llaman la atención unos abruptos peñascales en la vertiente de enfrente.




Fragas de bosque autóctono.


Señalización.

  
Y así, fijándonos en el paisaje, iremos acercándonos a Paadín


Paadín, más quintanas y cabazos con huertas.


Huertas que miran de frente en la distancia a las aldeas de O Barral, O Castro, Supena, Orxal y Pousalido.


Encantos del valle de Valiñadares y sus pueblos y montañas.

                                         


Paadín, unas casas bajo el Camino.


Aldeas de Galicia...


Campos y tupidos bosques autóctonos.


Sendas camineras.


Cumbres cimeras.


De nuevo en el bosque.


Un poco de subida...


Túnel vegetal.


Campos abiertos.


Tras otro trecho de fragas de tupido arbolado, donde la carretera realiza unas curvas, salimos de nuevo a terreno abierto en los prados que caen hacia Vilar, hermoso caserío restaurado por una escuela-taller, campera abajo, donde es usual ver rebaños de vacas y cabras, lugar donado por una familia al Concello a cambio de hacer algo en beneficio del pueblo. 





Aquí está en marcha el Museo de Interpretación da Prehistoria, relacionado con la Cova do Rei Cintolo, la más larga de galicia (7.500 metros de galería), laguna interior y formaciones geológicas, la cual puede visitarse pues está en las cercanías de Supena, en el monte que siempre tenemos a nuestra izquierda cerrando por ese flanco el valle. 



Rebaño de Cabras.


También al pie mismo de la carretera está la casa con cabazo de Casa Vella.



Pacio. El topónimo es equivalente a pazo o palacio.



Buen Camino.


Zona de prados.



Acercándonos al Alto da Xesta, paso de A Mariña a la Terra Chá.


Llegamos a un lugar solitario pero excepcional: se trata de la antigua iglesia parroquia de San Vicente de Trigás, con el camposanto enfrente.


Se trata de un pequeño templo mencionado ya en el siglo XI y que pasó las vicisitudes de la guerra contra los franceses, de los que se conserva tradición oral. Al construirse una iglesia nueva en 1965 esta capilla fue cayendo en el olvido pero el entusiasmo de algunos vecinos posibilitó su restauración en el año 2000.



Desde aquí empieza un buen tramo de subida a la sombra de la foresta.


A la cuesta.


Ahora al otro lado del valle, en la vertiende opuesta, vemos los caseríos de A Valiña, Bicos y Samordas, rodeados de campos y bosques sitos bajo la línea de aerogeneradores del parque eólico que ha hollado la majestuosidad del entorno.




Agradable camino, aunque se alarga desde Mondoñedo...


Belleza...


Bosques y aldeas en los claros...


Eólicos en las cimas.



Una casa solitaria más: Paiveira.


Venimos subiendo.


Campiña y foresta.


Paisajes.


Vuelve el firme llano.



Presentimos que nos acercamos al fondo del valle.



 
Y ya al fondo del valle, bajo Sasdónigas y el Alto da Xesta, por el medio de grandes praderías, llegamos a Lousada, con sus casas en pendiente hacia el Camino.