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viernes, 15 de agosto de 2014

SAN MARCOS Y EL MONTE DO GOZO: LAS GANAS DE LLEGAR A SANTIAGO DE COMPOSTELA, LAS 'DOS CIMAS', EL 'REY DE LA PEREGRINACIÓN', EL 'SANTO ENGAÑADO' Y LA LEYENDA DE LOS DOCE LORENENSES

El Monumento al Peregrino y al fondo a la derecha las torres de la catedral de Santiago

La icónica imagen de los dos gigantescos peregrinos en estatua de bronce, de tres metros de altura y vestidos con su hábito de esclavina, sombrero y bordón con calabaza, mostrando su alborozo en lo alto del Monte do Gozo al observar en la distancia las torres de la catedral de Santiago, simboliza, plasmando con toda su fuerza, la emoción de la llegada a la Ciudad del Apóstol de los peregrinos de antaño, la cual se transmite, o debería, a los del presente cuando, tras la larga marcha subiendo por A Lavacolla a Vilamaior y Neiro, seguida de las largas y monótonas rectas de Lagoa, se acercan a San Marcos y, subiendo a este monte, también llamado Monxoi, descubren con euforia la cercanía a Santiago, a muy escasa distancia, ciudad que no se ve hasta llegar aquí, casi ya entrando en ella
.

Es el Monumento al Peregrino del escultor gallego José María Acuña López, instalado aquí en el Año Santo Compostelano de 1993, el famoso Xacobeo'93 que supuso la gran apuesta institucional por la recuperación del Camino de Santiago y su señalización y promoción efectivas, haciendo caso, después de décadas de ignorarlos, a numerosos entusiastas que fueron los pioneros en la rehabilitación y divulgación de las sendas jacobitas e históricas rutas de peregrinación


Sin embargo, este emblemático Monumento al Peregrino, tan empleado en la publicidad y promoción institucionales, NO está en el Camino, al menos no en el oficialmente señalizado, lo cual desconcierta a no pocos peregrinos que, después de verlo tantas veces en fotografía, se dan cuenta, llegando a la ciudad, que no se lo han encontrado ni lo han visto ni de cerca ni de lejos


Y es que el Camino pasa en realidad a una distancia importante, unos quinientos metros más al norte, por la otra cumbre del monte (377 m), más allá de las arboledas cercanas a su cima, subiendo por el pueblo de San Marcos, donde se encuentra la capilla de esta advocación, donde se cuenta que este santo fue 'engañado' por un peregrino, que le dijo que aún quedaba mucho para llegar a Santiago, por lo que desesperado, San Marcos decidió quedarse en este lugar, donde se hizo una capilla en su advocación y darse la vuelta

Capilla de San Marcos. Monte do Gozo, al lado del Camino

Esta es la capilla de San Marcos, al lado del Camino y al final del pueblo de este nombre. No en la misma cima sino unos metros más abajo y más al norte, salvo que nos desplacemos unos metros no solamente no llegaremos a ver, si bien distante, el Monumento al Peregrino, sino la misma catedral de Santiago en la magnífica vista que se ofrece de la ciudad desde el monte. Muchos peregrinos, ansiosos por llegar a la meta, pasan de largo o, aunque se detengan (suele haber un chiringuito en el campo del santuario), descansan toman algo y se van, a no ser que sepan, o se les advierta, de las maravillas que tienen a paso...

El Camino llegando a San Marcos, al fondo el Monte do Gozo

Esta viene a ser la primera vista del Monte do Gozo desde el Camino, bajando de Lagoa hacia la rúa do Coto dos Olmos con sus urbanizaciones de chalets. A lo lejos reconocemos los tejados de las casas de San Marcos entre prados y arboledas


Sin duda, la visión que tendrían los peregrinos de antaño, sin tantas construcciones, plantaciones ni parcelaciones, sería muy distinta y más nítida, por lo que su colina, si bien no demasiado alta, estaría mucho más perfilada y definida. Muchos de ellos, ansiando ver por fin la ciudad del Apóstol, se lanzaban en veloz carrera para ver las torres de la catedral, primero románicas y después barrocas, bien camino adelante o bien campo a través, atajando lo máximo posible. Se dice que las carreras llegaban a empezar a veces bastante antes, al cruzar el río Lavacolla, como nos cuentan Juan Pedro Morín y Jaime Cobreros, autores del libro El Camino iniciático de Santiago:
"El Camino está prácticamente recorrido, pero antes de subir el último peldaño que nos llevará a la transmutación total, es necesario pasar por el rito de la purificación completa. El polvo y el sudor del Camino, incluso del Camino iniciático cuya andadura obliga a dejar jirones de nosotros mismos, son arrastrados por el agua viva. Sólo así estará el iniciado en disposición de dar el paso definitivo e irreversible.

Los 4 km que hay hasta el Monte del Gozo -Monjoie, Monxoi- los peregrinos los hacían a la carrera pues quien antes llegara a la cima era nombrado "Rey" del grupo, suponiéndole honores y privilegios".

Así nacería, se supone, un curioso ritual que incluso hoy en día algunos sufridos caminantes parctican: los grupos de peregrinos, que se iban formando a base de unirse unos con otros en las largas jornadas camineras (algunos ya desde su mismo origen o punto de salida) echaban a correr y de sus miembro, el primero que veía las torres catedralicias y prorrumpía en algadaras de alborozo, sería proclamado 'rey de la peregrinación' y se dice que, entre algunos simbólicos privilegios, estaría incluso el de añadir Rey a su mismo apellido. Naturalmente, como en tantas otras cosas, es difícil discernir realidad de leyenda


Y hablando de leyendas, aunque no veamos la capilla de San Marcos, al otro lado de la loma de la cumbre y entre las arboledas del fondo, de ella cuenta la tradición que iba San Marcos peregrinando a Santiago, muy cansado y fatigado después de llevar muchas jornadas caminando y que, llegando ya al Monte do Gozo o Monxoi, es cuando coincide en el camino con un joven romero que llevaba un buen piño de sandalias colgando del bordón, enseguida entablan conversación y el peregrino le va contando numerosas anécdotas y describiendo lugares que había conocido saliendo desde Alemania, su lugar de origen


Viendo pues que su acompañante era buen conocedor de la ruta, San Marcos le preguntó si sabía cuánto faltaba hasta Santiago, a lo que el peregrino le dijo: "Oh, falta mucho. Yo vengo de Alemania y falta otro tanto, ¿ves cuántas sandalias?, pues otras tantas tendré que gastar porque Santiago está cerca del fin del mundo"


Entonces San Marcos se desanimó totalmente y desistió de su empeño, abandonando la peregrinación, pues no sabía que estaba casi a la vista de la ciudad, no dio un paso más, y se volvió atrás, construyendo la capilla de su advocación pero con la entrada mirando al este, no hacia la no encontrada ciudad. Para unos el peregrino truhan era el mismo demonio, para otro un espabilado que quería los privilegios de proclamarse 'rey de la peregrinación' al ser el primero en ver la catedral. Naturalmente, es una leyenda sin visos de realidad pero que contiene la enseñanza de no claudicar al desánimo y no hacer caso a los agoreros, tanto en el Camino como en la vida misma


Otra leyenda sería la del Milagro de la Amistad o de Los veinte Lorenenses, caballeros de Lorena que hacia el año 1080 emprendieron una peregrinación a Santiago en grupo, jurándose entre ellos no dejar nunca a ninguno atrás. Sin embargo, en el difícil paso de los Pirineos por los puertos de Cize uno de ellos cae enfermo y los demás, decidieron no retrasar su marcha y abandonarlo a su suerte, a excepción de uno solo, que prefirió quedarse a cuidarlo


El peregrino enfermo murió aquel mismo día al anochecer, entonces su desconsolado compañero invocó al apóstol Santiago que, apareciéndosele galopando en su caballo, los transportó en un instante aquella misma noche hasta el Monte do Gozo, donde el fallecido fue enterrado (en una antigua iglesia desaparecida dedicada a San Lourenzo) y su compañero fue encargado, por parte del Apóstol, de decirles a los demás, a los que se encontró en León, que su peregrinación no servía de nada y que lo mejor era que se dieran la vuelta ya


Acabando la bajada de Lagoa y A Costa de San Marcos llegamos a la rúa do Coto dos Olmos, donde cruzaremos el paso de cebra al otro lado, viendo de frente la explanada de Los Olmos Park, parking de autocaravanas. Al otro lado sigue la vereda peatonal de zahorra que, en el margen izquierdo de la calzada, permite el paso de peregrinos con seguridad, no expuestos al tráfico, a veces relativamente intenso, que por aquí circula


Esta rúa comunica San Marcos con Bando de Abaixo, cabeza de la parroquia compostelana de Bando, a la que pertenecen estos términos, y con la carretera N-634, una de las principales vías de acceso a Santiago, situada pocos metros más al norte, detrás de las casas del fondo. Por eso se anuncian aquí hoteles y restaurantes en ella situados


Poco se parecería el Camino de antaño a este, asfaltado y ancho, con trazado muy posiblemente transformado por las concentraciones parcelarias y muchas más construcciones. Los peregrinos tendrían paso franco campos arriba atajando hacia la cima, o cimas del monte, corriendo para ver las agujas de la catedral de Santiago, distante unos 5 kilómetros, ciudad que no se ve hasta llegar a lo alto del promontorio


De origen de las carreras del 'rey de la peregrinación' poco se sabe, pero era toda una proeza para los agotados penitentes, pues además del cansancio de meses, a veces años, de caminata, les tocaba esta última gran cuesta para ver por fin la meta de tantos avatares


Según testimonios antiguos, caían de rodillas y entre sollozos, cantaban, bailaban, rezaban... por haber llegado sanos y salvos aquí, siendo este el origen topónimo Monte do Gozo, por el goce experimentado por conseguir culminar este afán. Monxoi, su otro nombre, sería la pronunciación gallega del francés Montjoie, monte de la alegría, del júbilo, del gozo, expresión de los peregrinos francos al llegar a las cumbres desde las que se dominan los espacios sagrados de la cristiandad. También se dice de la expresión "Mon Joie, Mon Joie" 'Mi Alegría, Mi alegría' en parca traducción literal y, en el Codex Calixtinus, la gran guía del peregrino medieval (siglo XII), aparece la forma Mons Gaudii


Y es que, antiguamente emprender una peregrinación no era la gran excursión, más o menos dura, más o menos larga, de nuestros días: muchos peregrinos nunca regresaban, enfermaban por las duras condiciones y la inexistencia o casi de ayuda médica, y la que había muy parca y atrasada, sin medios apenas por lo general. Otros agotaban las fuerzas, no pocos perecían asaltados por bandidos o en alguna trifulca, no disfrutaban de una buena alimentación, los centros asistenciales eran insuficientes, no había noticias de casa ni posibilidad de enviarlas. Si se agotaba el dinero había de mendigarse o suspender la peregrinación, existía una notable picaresca, no era difícil morir de inanición o desfallecer extenuados, toda una odisea


Además, el regreso, había de hacerse también andando. Las peregrinaciones por mar solían ahorrar kilómetros a caminar, pero incurrían en peligros de naufragios, como tantas veces pasaba y otros inconvenientes, incluyendo abordajes. En la mayor parte de los casos se trataba de una verdadera penitencia autoimpuesta por algún motivo, peregrinación que podía durar años. Poco que ver, por suerte, con la situación actual y las ventajas y asistencias de las que disfrutan los peregrinos de nuestros días. Por esta razón la emoción de llegar a ver Santiago con las agujas de sus torres asomando sobre las casas de la ciudad era absolutamente indescriptible


Poco antes de llegar a la N-634 tomaremos el ramal de la izquierda que, adoquinado, atraviesa el pueblo de San Marcos en dirección a Monxoi y a la capilla. Pero sí queremos decir que en la carretera tenemos el restaurante Raxería San Marcos, en Mesón As Brañas, el Hotel Akelarre y el Restaurante O Labrador como lugares para comer, tomar algo o pernoctar


Fijémonos al fondo en el mojón jacobeo que indica tomar este camino a la izquierda, la rúa de San Marcos. Por aquí se va también al campo de fútbol y, más allá de la capilla, a los pabellones del albergue público, siguiendo el Camino, así como otros privados, de los que iremos hablando al llegar a ellos, en la bajada hacia el puente sobre el río Sar, A Ponte de San Lázaro


Allí, en lo que parece una antigua escuela, está actualmente la sede de la APSSC (Asociación de Personas Sordas de Santiago de Compostela)


Tras un tramo adoquinado, la rúa está asfaltada hasta las casas del núcleo histórico de San Marcos, que se extienden un poco más allá de las arboledas del fondo, a ambos lados del Camino. Del San Marcos actual, extendido en gran parte a lo largo de la carretera, y del pueblo antiguo leemos así en la Xacopedia:
"Lugar de 1.100 habitantes (365 m) en el municipio de Santiago de Compostela, en Galicia. A 5 km de Santiago. Es el último núcleo no urbano de población -aunque su crecimiento en los últimos años lo ha convertido en “semiurbano”- antes de entrar en la ciudad compostelana. La zona nueva de San Marcos se esparce en su gran mayoría paralela a la carretera que lleva a la ciudad. Sin embargo, el Camino Francés sigue cruzando, como en la Edad Media, por el núcleo original de San Marcos, un pequeño y rectilíneo conjunto de viejas casas tradicionales y solitarias que hace tiempo que reclama otra mirada".

No es una calle netamente peatonal pero la circulación de vehículos está limitada a una velocidad de 20 km/h. No es en principio de un gran tránsito de vehículos pero esto puede cambiar con motivo de partidos, fiestas, eventos, conciertos (en el Auditorio Monte do Gozo) o, en temporada alta, con los automóviles de apoyo a grupos organizados de peregrinos, agencias de viaje y trasporte de mochilas y maletas o, simplemente, visitantes y turistas


A la izquierda, el Restaurante Cafetería A Calzada, de espectacular cocina tradicional gallega e ideal también para hacer una parada, desayunar o tomar algo antes de subir al Monte do Gozo


Hoy en día, algunos grupos de peregrinos siguen el ritual del 'rey de la peregrinación', si bien, tal y como nos dice la Xacopedia, con una mezcla de diversión y emotividad, y con alguna adaptación a los nuevos tiempos, recogiendo las palabras del erudito historiador, pionero en la divulgación de las rutas jacobeas, Antón Pombo, en sus famosas guías camineras:
"Cuando veáis las primeras casas de San Marcos, los que vayáis en grupo, podéis acelerar la marcha para poco después, en frenética carrera, luchar por ser los primeros en ver las torres de la catedral. Aquel que lo consiga será nombrado rey de la peregrinación por sus compañeros, quienes, una vez en Santiago, darán testimonio de esto firmando la compostela del afortunado"

Zona de aparcamientos y vereda peatonal adoquinada a nuestra izquierda. En un Un rey peregrino coronado en el Monte do Gozo, el periódico La Voz de Galicia da noticia, con la firma de Alberto Ramos, de cómo se desarrolló una de estas modernas 'carreras' el 11-9-2008 dentro de un evento turístico:
"Las viejas tradiciones se mantienen en el trastero del recuerdo, cubiertas de polvo, esperando que alguien les dé brío. Y eso hicieron ayer por la mañana los 28 miembros del grupo de informadores de las oficinas de Turismo que España tiene desperdigadas en rincones tan lejanos y exóticos como son Singapur, Tokio, Toronto, Sao Paulo, Chicago o Copenhague, que se encuentran de visita en Santiago. 
Compitieron por un título, por ser el rey de la peregrinación. Una sana, tradicional y divertida competición que consiste en una carrera para ver quién es el primero en alcanzar la cumbre del Monte do Gozo desde el que los peregrinos, después de desgastar sus pies por el Camino, divisan por primera vez en la lejanía las imponentes torres de la Catedral. 
La carrera comenzó y el más rápido y avezado fue el informador de la oficina de Bruselas. Como marca la tradición, se le premió con una corona de hojas de carballo que lo encumbraba como el rey de la peregrinación. La gloria de los laureles fue recibida por el ganador con gran humor entre los aplausos de todos los compañeros con los que compartió la experiencia de conocer el Camino Norte. Esta expedición disfrutará de los encantos de localidades como Ribadeo, Mondoñedo, Guitiriz o Melide. 
Ya por la tarde, el grupo visitó la Catedral, sus cubiertas y las plazas que rodean la basílica compostelana. A las ocho y media visitaron el Hostal dos Reis Católicos, donde fueron recibidos por el director general de Turismo, Rubén Lois, y el gerente de Turgalicia, Jesús Pereira. El acto de recepción tuvo lugar en la capilla del Parador, donde pudieron ver un vídeo que describía los encantos de Galicia como destino turísticos. En el acto también intervinieron la gerente de promoción turística del Camino de Santiago, María Antonia Pérez y la jefe de información turística de Turespaña, Beatriz Santana. Pero la visita de estos informadores aún no ha terminado. 
Aún les queda mucho que ver en Santiago. Mañana visitarán la Cidade da Cultura, pasearán por las calles de Santiago y asistirán a la Misa del Peregrino. Por la tarde irán al convento de San Domingos de Bonaval, visitarán el Museo do Pobo Galego y el Centro de Arte Contemporánea. El sábado continuarán su periplo por la ciudad. La Universidad, la iglesia del Sar, el Campus Sur y la Alameda serán otros lugares que conocerán. El rey de la peregrinación y sus acompañantes reinarán en Santiago en los próximos días".

El Camino hace un poco de curva a la izquierda y empieza a subir, al principio muy suavemente, por la rúa de San Marcos


La disposición de las casas a los lados de la vía demuestra su origen caminero con las peregrinaciones, pero también con las rutas comerciales a la creciente ciudad, pues este Camino, denominado Camiño Francés y luego, con la decadencia de las rutas a Santiago, Camiño de Castilla, constituyó durante siglos el principal acceso a Compostela


Este primer tramo de A Costa de San Marcos (cuesta de San Marcos) es predominantemente de casas más o menos 'nuevas', casi todas ellas con su terreno. Un poco más arriba está la parte más antigua del pueblo, la documentada en las antiguas peregrinaciones


A nuestra izquierda, las casas de la rúa do Coto dos Olmos en las inmediaciones del campo de fútbol, donde juega el Club Deportivo San Marcos, fundado en 2001. A lo lejos está O Castro de Bando, antiguo recinto castrexo y, a lo lejos, el Monte Estrapuzas (480 m), la cota más alta del concello (municipio) de Santiago de Compostela


San Marcos pertenece a la parroquia de Bando, la cual formó parte del desaparecido concello de Conxo, que fue independiente noventa años, de 1835 a 1925, cuando se reincorporó al de Santiago de Compostela. Como curiosidad hemos de decir que en uno de sus enclaves, Cornes (a unos 8 kilómetros de aquí), nació Rosalía de Castro, poetisa y novelista insigne de las letras gallegas


Estas fotos son cerca ya del mediodía a principios de primavera, cuando aún no son muchos los peregrinos que por aquí transitan y por eso vemos esta rúa tan despejada. Una acera adoquinada continúa la senda peatonal pueblo arriba


La cuesta va haciéndose un poco más pendiente al llegar a estas casas. No es una subida muy larga ni pronunciada pero al llegar aquí, sobre todo para los peregrinos que vienen de muy lejos, no hay esfuerzo pequeño


Se han colocado bloques de piedra para evitar que los vehículos aparquen a los lados de esta rúa y conseguir que esté siempre despejada y permita el paso fluido de peatones y vehículos


Una foto de este mismo tramo de calle llegando el verano. El paso de romeros es continuo a lo largo de la mañana, para ir disminuyendo a partir del mediodía y ralentizarse completamente en la tarde. La mayor parte de los peregrinos suelen gustar de encontrar pernocta ya para la hora de comer y hacer parada en ella


Si bien son numerosos los que hacen el trayecto desde O Pedrouzo, o desde más atrás, a Santiago del tirón, no pocos prefieren dividir la etapa en dos y al día siguiente hacer un periplo corto para llegar temprano a Santiago y asistir a la Misa del Peregrino (la del famoso botafumeiro), conseguir la compostela o certificado de haber hecho la peregrinación y visitar tranquilamente la catedral y la ciudad, su casco histórico principalmente, al menos si no lo conocen de antes y es la primera vez que están aquí


Si no han parado antes, muchos gustan de hacerlo al bajar de la capilla de San Marcos, en el albergue público de la Xunta de Galicia del Monte do Gozo o en el privado, conformado por módulos tipo barracones, una estética ya contestada en su momento, como todo lo que supuso la urbanización del monte, pero que es un lugar que garantiza prácticamente siempre que haya plazas disponibles, dada su extensión


Al llegar al cruce con la Corredoira da Casa Vella empieza la parte más antigua de San Marcos, con casas tradicionales más o menos rehabilitadas, remozadas o reformadas. Aquí llegó el peregrino italiano Nicola Albani una fría y lluviosa noche de noviembre de 1743, empapado y buscando posada infructuosamente hasta que, a base de insistir, e insistir pidiendo posada, pudo refugiarse en una palloza gracias a "un pobre hombre con una candela en la mano (...). Me trató con buen talante, aunque era el más pobre del pueblo, con seis hijos, que vivían con gran miseria, y yo les di todo el pan que había buscado aquel día, y me besaron mil veces las manos y los pies"


El manuscrito de Albani fue descubierto en la década de 1980 y publicado por primera vez íntegramente en 1993, titulándose Verídica istoria o'sia Viaggio da Napoli a San Giacomo di Galicia, que fue adaptado al publicarlo como Viaje de Nápoles a Santiago de Galicia. En él narra sus dos peregrinaciones, que hizo seguidas, en los años 1743 y 1745, desde su tierra natal cuando tenía 28 años, animado por las narraciones oídas a dos peregrinos toscanos cuando estaba trabajando para el arzobispo de Capua


Como él mismo narra, estando soltero y sin carga alguna se anima a hacer el Camino, más como manera de ver mundo que como peregrinación religiosa, intentando vivir de limosnas, si bien va primero a Roma, hacia donde parte en junio de 1743, a conseguir un salvoconducto vaticano, especialmente importante como carta de presentación para conseguir posada y alimentación 


Pero para su viaje a Santiago no dispone de dinero y, aunque lo tuviese, sería arriesgado llevar mucho. Hay que tener en cuenta que los peregrinos, especialmente los solitarios, se exponían continuamente a ser asaltados, robados o timados. Por lo que se hacía preceptivo para él sustentarse con limosnas, recorriendo así numerosos lugares y poblaciones italianas, francesas y españolas, junto con sus santuarios de romería y peregrinación local


Puede decirse que Nicola Albani unió un sentido medieval del Camino que era ya entonces difícil de llevar a la práctica, de piedad, espiritualidad y fe, con el ilustrado de ver y conocer mundo. Junto con ello, el haber trabajado para poderosos señores le enseñó a mostrar formas aristocráticas e ilustradas, haciéndose pasar por un noble de alta alcurnia y refinada educación, lo que le favoreció en el trato con las gentes


Albani describe de los avatares, nada fáciles, que tuvo ya nada más salir de Nápoles, "en la estación más calurosa y en tiempo de peste y guerra" en lo que "fue siempre un viaje de gran padecimiento y lleno de desgracias, que tendría que haber muerto en mil lugares", pero que gracias a su "glorioso Santiago", culminaría con éxito


En su relato nos cuenta de lo mal que lo pasó entre ejércitos en guerra, atravesando los bosques y montañas "terribles y solitarias", tempestades, hambre, sed y mal dormir, más a raso que bajo techo. Tales eran los inconvenientes de las peregrinaciones de antaño, algo totalmente diferente a nuestros días cuando a veces nos quejamos de que no hay wifi, que falta la secadora, que no funciona la lavadora, que no sale el agua caliente o que no trabaja correctamente el servicio de transporte de maletas


Nicola Albani entra en España por Figueres y enlaza en Sahagún con el Camino Francés. Al llegar a Santiago, tras pernoctar aquí en San Marcos, como hemos visto, se maravilla con la presencia de peregrinos de muchas nacionalidades, pese a que las peregrinaciones llevaban en prolongada decadencia desde la Reforma de Lutero y su ataque a las indulgencias. Asimismo describe la ciudad y su catedral muy detalladamente


Luego, desde Santiago continúa ruta por el Camino Portugués hasta Lisboa, y regresa a Compostela en 1745 para ganar el jubileo del Año Santo, volviendo de nuevo a Lisboa para embarcar de vuelta a casa a finales de junio. Las inclemencias no cesaron, su barco rumbo a Génova fue asaltado por un buque inglés y le fue arrebatado todo el dinero que había conseguido en el viaje a base de limosnas, buenos modales, ahorro y diplomacia gracias a su 'doble identidad' y picaresca


Es considerado Albani como un prototipo de los peregrinos de la última fase de las peregrinaciones antiguas, ya dieciochescas: italiano, ilustrado, aventurero, servicial y pícaro, dispuesto a aguantar calamidades por ver mundo y a prescindir de una vida más o menos segura trabajando para los señores de la época. Por ello el investigador Paolo Caucci Von Saucken ha escrito de él:
"Al pie del Albani devoto y curioso, surge el Albani desenvuelto, que intenta sacar provecho de su condición, que recurre con desparpajo a los pequeños subterfugios de la que llama política peregrinesca, que acredita un estatus que no tiene, que se vanagloria de títulos y amistades, que es servicial y aprovechador."

Casi llegando ya al final del pueblo y de la cuesta pasamos frente al Café Bar A Chisca, de menú del día, tapas y bocadillos. Tiene también tienda, por lo que si vamos 'de vacío' podemos aprovechar para avituallarnos cara a preparar en la noche nuestra cena comunitaria si, por ejemplo, nos hospedamos en alguno de los albergues cercanos, la cual puede ser especialmente emotiva, pues muchos peregrinos que se han conocido y convivido se despiden. Otros aún coincidirán hacia Santiago. Para muchos será su última cena juntos en el Camino...


Hemos llegado en una jornada muy concurrida, ya que es la romería de San Marcos, el 25 de abril y, aunque aún pasan relativamente pocos peregrinos, el Camino se llena de vecinos que suben y bajan de la capilla, la cual se encuentra a la sombra de los árboles que vemos al final de la cuesta


Este es pues el escenario de la leyenda de San Marcos y de la de Los veinte lorenenses. En su blog Lugares mágicos de Galicia, el escritor y periodista Carlos G. Fernández nos da su versión de ambas en la entrada titulada San Marcos, donde el demonio engañó al santo:
"Visitamos el entorno del Monte do Gozo, lugar emblemático para los peregrinos que se dirigen a Santiago por el Camino Francés. Este enclave debe su nombre a la alegría de los viajeros que se dirigían a la ciudad y veían desde allí, por primera vez, la urbe y la catedral. 
Nuestra visita está dirigida a un austero templo dedicado a San Marcos y que tiene sus orígenes en un antiguo oratorio para los peregrinos dedicado a la Santa Cruz, hasta el que se realizaba una procesión el día de San Marcos, allá por el año 1100. En todo caso, la capilla que se puede ver hoy en día es fruto de una importante remodelación que se realizó con motivo del año santo de 1965. 
Pero la presencia de este templo en la recta final del camino de Santiago y su construcción por una leyenda. 
Dicen que el propio San Marcos estaba realizando el camino a Compostela, cuando le rebasó un peregrino que llevaba en su cayado numerosas sandalias usadas. Comenzó a contarle al santo los numerosos lugares que conoció en su peregrinaje desde Alemania. Viendo sus conocimientos, San Marcos le preguntó si faltaba mucho para llegar a Santiago, a lo que el extraño contestó que estaba tan lejos, que haría falta gastar otras tantas sandalias como las que llevaba para llegar a destino. El santo, desanimado, desistió de su peregrinación y, antes de regresar por donde había venido, construyó la ermita que se encuentra en el lugar.  
El extraño acompañante, no es necesario afirmarlo, era el mismísimo demonio, que logró confundir a San Marcos y hacerlo desistir de su viaje cuando solo faltaban cinco kilómetros. Antes de regresar, el santo habría construido el pequeño templo, con la puerta hacia el Este, contrariamente a las de su época. De todos modos, en la cara Oeste existe una entrada tapiada. 
En otras versiones, el peregrino no era el maligno, sino un aventajado que quería llegar primero a este enclave, ya que el que divisase primero la ciudad era considerado “rey” del grupo. 
El extraño acompañante, no es necesario afirmarlo, era el mismísimo demonio, que logró confundir a San Marcos y hacerlo desistir de su viaje cuando solo faltaban cinco kilómetros. Antes de regresar, el santo habría construido el pequeño templo, con la puerta hacia el Este, contrariamente a las de su época. De todos modos, en la cara Oeste existe una entrada tapiada. 
En otras versiones, el peregrino no era el maligno, sino un aventajado que quería llegar primero a este enclave, ya que el que divisase primero la ciudad era considerado “rey” del grupo.(...)

Este enclave también fue escenario de una leyenda narrada en el Códice Calixtino. Corría el año 1080, cuando una veintena de caballeros de Lorraine se dirigían a Compostela, prometiéndose protección mutua ante las adversidades del camino. Sin embargo, uno de los peregrinos cayó enfermo en los Pirineos y el grupo lo abandonó allí. Solo quedo uno de los caballeros con él, hasta que el doliente falleció. En ese momento, el Apóstol los transportó al Monte do Gozo y le pidió al superviviente que explicara a sus compañeros la inutilidad de su peregrinar."


Después del paso de cebra dejamos a la izquierda el camino que comunica San Marcos con la iglesia de Santa Eulalia de Bando y seguimos subiendo todo de frente y recto hacia la cima de Monxoi y su campo de la capilla, cuya leyenda de Los veinte lorenenses es conocida también como El milagro de la amistad y de ella nos cuenta esta versión Antón Pombo en su guía El Camino de Santiago. Camino Francés:
"El Monte do Gozo es el escenario en el que tiene lugar el desenlace del más famoso milagro recogido por el Calixtino: el de lo 20 Lorenenses, calificado como "de la amistad". Tras haberse juramentado, aquellos caballeros, para no dejar atrás a ninguno en la peregrinación, cuando uno de ellos, cruzando el Pirineo por los puertos de Cize, enfermó de gravedad, donde dije digo digo Diego, y so abandonaron a su suerte para no retrasar la marcha; todos salvo uno. Murió al anochecer, en lo alto de la montaña, y su acompañante invocó a Santiago, que apareció sobre su corcel y los trasladó en un santiamén hasta aquí, a las puertas de Compostela, donde el difunto fue enterrado en la desaparecida capilla de San Lourenzo. Asimismo, encargó al compañero que anunciase a los 18 restantes, a los que encontraría en León, que de nada valía su peregrinación, por lo que sería mejor que se diesen la vuelta".

Una parte del suelo de la calzada en estos últimos metros está adoquinado y, a la izquierda, donde tenemos el monolito señalizador del Camino, sigue la vereda peatonal hasta la capilla, extraordinario paraje del que nos cuenta la Xacopedia:
"El paso entre la aldea original de San Marcos concluye ante la capilla del mismo nombre, donde comienza el emblemático Monte do Gozo, primer lugar desde el que se avistan las torres de la catedral compostelana. Por eso era costumbre antigua para algunos peregrinos que viajaban en grupo comenzar por aquí -o incluso ya antes, en A Lavacolla- una ilusionada e intensa carrera hasta dicho monte para ver quien lograba descubrir primero dichas torres".

A la derecha, las últimas casas antes de llegar a la capilla forman una hilera. A partir de aquí no pueden seguir subiendo los coches, aunque sí pueden bajar viniendo de frente


Bloques cuadrados de granito evitan también aquí el estacionamiento de vehículos. El firme empieza a ser de hormigón


Al llegar a lo alto, se sabe que había junto al Camino un antiguo milladoiro, o humilladero, pequeña montaña de piedras depositadas por los peregrinos, a razón de una por cada uno y a manera de ofrenda, siendo este un lugar, de los que jalonaban los distintos caminos, para arrodillarse, bajar la cabeza, reverenciar y orar. Citando al historiador Fernando López Alsina la Xacopedia nos cuenta más curiosidades:
"Sobre este milladoiro habla también Domenico Laffi, quien indica que ante él repetían los peregrinos el rito de la acción de gracias. Esta costumbre lleva a afirmar al historiador Fernando López Alsina que fue el único de los milladoiros que anunciaban la inmediatez de Santiago en sus antiguos caminos de acceso que se transmutó en humilladero, si hacemos la distinción entre el rito ancestral litolátrico de depositar un guijarro en estos puntos emblemáticos del Camino como señal indicadora y simbología de la llegada -el posible milladoiro original compostelano- y el hecho de orar devotamente bajando la cabeza, de rodillas en señal de acción de gracias, de donde procede en gran medida el término humilladero. López Alsina afirma que el milladoiro/humilladero del Monte do Gozo estaría en las inmediaciones de la actual capilla de San Marcos".

La primera mención al mismo se encuentra en la Historia Compostelana escrita en el siglo XII y, acabando el siglo XIV, un documento de un peregrino inglés anónimo informa que hay "muchas piedras y cuatro pilares de piedra de gran altura y pueden ganarse cien días de perdón". Parece ser que en algunos momentos tuvo encima una cruz "sobre un gran montón de piedras" , tal como informa el monje y peregrino alemán Hermann Künig von Vach en 1495


Y ya llegamos a lo alto de la cuesta y al campo de la capilla de San Marcos, cuyo origen, leyendas aparte, se sume en la noche de los tiempos pues en este lugar, en el que tradicionalmente descansaban los peregrinos antes de entrar en la ciudad, a unos cinco kilómetros de aquí, ya en el año 834 Alfonso II El Casto, el primer peregrino de nombre conocido, al menos según la Concordia de Antealtares del año 1077, confirmaba el hallazgo de la tumba apostólica y establecía un giro o espacio en torno a su tumba de tres millas de radio y que en el Camino llegaba aquí, fundándose el Locus Sancti Iacobi, el 'lugar de Santiago', germen de la futura ciudad, pues este su espacio circundante, con sus tierras, producción y rentas, sustentaría a los primeros clérigos y pobladores. Años más tarde Ordoño I lo aumentaría a seis millas


Hubo primeramente una capilla dedicada a la Santa Cruz que hizo reedificar en el año 1105 el entonces obispo Diego Xelmírez -desde 1120 arzobispo-, gran impulsor de las peregrinaciones y benefactor de la ciudad y catedral, estipulándose que se celebrase procesión en el día de San Marcos, pues aquí se depositaron sus reliquias. Su construcción se debió sin duda a la necesidad de dotar de un espacio de culto al lugar en el que los peregrinos veían por primera vez, mirando hacia el oeste, la ciudad de Santiago, como vamos a hacer nosotros enseguida


Y en en procesión partió de aquí el prelado, en el año 1116 y con los pies descalzos, acompañado de clero y pueblo, llevando a Compostela la reliquia de la cabeza de Santiago Alfeo, también llamado Santiago el Menor o el Justo, uno de los cuatro santiagos señalados como apóstoles en el Nuevo testamento, la cual fue regalada por la reina Urraca de León, siendo recibida 


En la capilla los peregrinos también depositaban limosnas, de las que los capitulares del cabildo catedralicio percibían ocho marcos en 1228, según acuerdo con el arzobispo Bernardo II. La capilla que vemos en la actualidad en esta preciosa carballeira  es resultado de una reedificación hecha en el Año Santo de 1965, cuando empezaba a recuperarse este espacio, que durante mucho tiempo había quedado abandonado


Y este es el campo de la capilla en la fiesta de San Marcos, el Camino sigue a la derecha y empieza a bajar. Pero tanto en la romería como otros muchos días, la capilla está abierta y podremos visitarla, sellando además nuestras credenciales


Y probar las sabrosas Rosquillas de Bama, El dulce artesano de una aldea de menos de 30 vecinos que conquista Santiago: nadie se va de las fiestas sin él, como titula Alicia Pardo su artículo para el periódico El Correo Gallego del 2-6-2026:
"Anís, manteca y azúcar tostado. No hay olor que transporte más a un picheleiro a una feria o a una romería que el de los dulces que se preparan en Touro. Allí, en una aldea de menos de 30 vecinos, es donde comenzaron a hacerse uno de los postres favoritos de los santiagueses. Y es que es en Compostela donde más triunfan estos círculos abizcochados, que aterrizan en la ciudad siempre que hay algún festejo. 
Con el tierno crujir del glaseado y su intenso sabor dulce, esta receta tradicional gallega se ha ganado su sitio en el corazón de los residentes por méritos propios. Su origen parte del lugar de Bamela, una pequeña aldea con casas de piedra y bosques verdes que ha acabado llegando a todos los rincones de Galicia gracias a eso a lo casi nadie, por muy lleno que esté, suele renunciar: el postre. 
En este caso, se trata de una mezcla de harina, huevos, grasa y azúcar amasada con el arte que solo tienen los que llevan ya muchos años entre los hornillos. Es un proceso aún artesano, que ha conseguido un público fiel los 365 días, pero cuyo consumo se dispara especialmente en las fiestas, de las que pocos se marchan sin sus rosquillas de Bama. 
Las rosquillas de Bama: el dulce de Santiago que sabe a fiesta 
Las rosquillas de Bama son un dulce muy habitual en las romerías. En Santiago, están tradicionalmente ligadas al Día de San Roque, una festividad secular -tiene más de 500 años-, en la que se le rinde homenaje al Santo con una misa y se le ruega que siga protegiendo la ciudad como se dice que hizo en tiempos de la peste. 
Alrededor de la capilla, las rosquillas de Bama relucían bajo el sol con su promesa de azúcar, tal y como lo siguen haciendo hoy cuando la urbe se viste de fiesta. A menudo, la gente se hacía con ellas para darse un capricho o para compartirlas aprovechando su reunión posterior con amigos y familiares. 
Hoy, este dulce tradicional gallego sigue triunfando en Compostela, así como en zonas aledañas como Oroso, O Milladoiro u O Pino. Aunque también cautivan a otras ciudades y pueblos de Galicia, especialmente en fiestas tan arraigadas en la comunidad como la de la Virgen del Carmen. 
La conocida como la patrona de los marineros -una de las profesiones históricas de las localidades gallegas-, no solo trae consigo ofrendas de flores, sino también los clásicos puestos de estas rosquillas de Touro. Los que las prueban dicen que, a pesar de las décadas, siguen sabiendo a las que compraban sus abuelos, porque -aunque algunos procesos se hayan actualizado-, su lista de materias primas sigue huyendo de cualquier cosa que suene a mezclas industriales. 
Un dulce que se cuenta por miles 
Dicen quienes lo preparan que el secreto de este dulce es usar ingredientes a la altura del sabor que se desea. Esto significa huevos de verdad, levadura y ningún otro artificio que pueda desvirtuar la receta que usaban quienes comenzaron a hornearlo. 
En el caso de las rosquillas de Bama, la presión por mantener la tradición es fuerte, porque los clientes siempre suelen tener a quién preguntarle. Solo hace falta acudir a un abuelo o a un tío para ver si el dulce sigue manteniendo el sabor de antaño, aunque, con el tiempo, se haya ido incorporando alguna variedad para atraer otra clase de gustos. 
Es lo que ocurre, por ejemplo, con las rosquillas de nata o las de chocolate, un ingrediente altamente popular entre los paladares alrededor del globo. Pero, en Galicia, la costumbre es algo muy difícil de vencer y el anís sigue siendo el campeón de ventas a la hora de despachar el postre. 
Este suele prepararse por miles con el fin de abastecer los puestos y, así, no dejar sin su 'golosina' preferida a los vecinos de las parroquias. Especialmente a Compostela, donde muchos no conciben una celebración en la que no puedan volver a casa con su paquete de rosquillas bajo el brazo".


Dos años antes, el 2-5-2024 es Patricia Calveiro quien titula para La Voz de Galicia publica el reportaje Fina y Juan, una vida de romería en romería endulzando las fiestas con rosquillas de Bama:
"Una obra magna de repostería, de rosquillas con glaseado apiñadas, se eleva sobre una cesta de mimbre en el puesto de Rosquillas Bama desafiando las leyes de la gravedad. Esa dulce construcción, apoyada sobre una mesa, sobrepasa la cabeza de la vendedora. Ella, Fina Blanco García, le quita mérito: «Non é das máis grandes que temos feito. A máis ancha ten sobre 20 fentos». Lleva desde los 13 años trabajando en los negocios ambulantes que van de romería en romería. Lavó platos en una pulpería, sirvió churros... y, tras casarse con Juan Ferro, está al frente con él de la venta de este postre tradicional. Todavía siguen pidiéndole rosquillas por fentos y recuerda que, antiguamente, también se utilizaba como medida el conto.
Junto con otra vecina de Bama (Teresa), este matrimonio sigue endulzando las fiestas con un producto que ellos elaboran en una pequeña aldea de Touro de menos de 30 habitantes. «Igual que Pontecesures é famosa polos churros, Bama o é polas súas rosquillas», indica Fina. ¿Y qué tienen de especial? «A xente di que son como as que facía a súa avoa ou nai. Aínda saben moito a caseiro, porque a pesar de que industrializamos algo o noso obradoiro, segue habendo moitos procesos artesanais: enlatamos nós, todo o ovo pasa polas nosas mans e non utilizamos huevina nin máis químico que o lévedo... as fariñas e o resto dos ingredientes son naturais e non lle botamos nin conservantes nin colorantes. Cambiamos, iso si, o forno de pedra antigo por uns eléctricos e agora temos outras tecnoloxías: xa non amasamos na artesa de madeira, temos máquinas para cortar e mesas de aceiro para traballar», responde. 
El negocio familiar lo puso en marcha la madre de Juan en el lugar de Bamela en 1979, hace ya más de 40 años, en la llamada casa de Duro. Entonces él andaba todavía en pañales y María Barreiro vendía las rosquillas que hacía en su horno de leña en las ferias para traer dinero a la casa, en un tiempo en el que se dependía casi exclusivamente del campo y de las vacas. «Aquí na zona xa había dúas señoras máis maiores ca ela que facían tamén rosquillas para vender nas feiras», relata la nuera de María, quien acabaría cogiendo su testigo. «Hai 10 anos que ela se xubilou e Juan xa a axudaba. El sempre foi o que amasa, dende pequeno, e eu ando cocendo, fago o baño, monto as cestas e vou a vender as rosquillas mentres el segue amasando», cuenta entre risas. 
De su obrador salen entre 3.000 y 6.000 unidades diarias y por esta época el trabajo se multiplica, por lo que Fina ayuda también amasando y Juan de cara al público. Tienen dos personas contratadas y hasta cuatro puestos para cubrir la demanda en fechas señaladas. «Aínda que vendemos todo o ano, a tempada forte é de maio a setembro, e practicamente saímos a diario. Polo Carme ou o San Benito hai celebracións en todas partes e toca traballar en catro sitios á vez», constatan en Rosquillas Bama. Su producto va de fiesta en fiesta por las cuatro provincias gallegas, incluso llegó al municipio leonés de Cacabelos, «pero onde mellor se vende a rosquilla de Bama, a de anís de toda a vida, é na zona de Santiago, en O Milladoiro, Oroso, O Pino...», constatan. Además, ellos también hacen rosquillas de chocolate y nata o su Santiaguiño, un buñuelo al horno con un baño secreto. 
Reconoce el matrimonio que es difícil resistirse a la tentación de comer rosquillas cuando trabajas a diario con ellas y en su casa no las han aburrido: «Cando as estamos bañando no azucre quente é raro que non metamos algunha na boca». Aunque por ahora no hay un relevo generacional asegurado, no es algo que hayan descartado del todo porque «a vida dá moitas voltas». ¿Y piensan que este postre tradicional puede llegar a desaparecer algún día? «Festas sempre as vai haber, xa sexan relixiosas ou populares. É certo que entre os nosos clientes hai moita máis xente maior, porque son os que veñen á misa e a romaría, pero aos novos tamén lles gustan as rosquillas... as mulleres embarazadas vanos acostumbrando dende que os teñen na barriga», contesta divertida Fina".

La capilla es de una sola nave con tejado a dos aguas y, como espadaña, tiene una estructura metálica con una campana y rematada en cruz. En la web Camino de Santiago Francés nos ofrecen esta descripción:
"La capilla se presenta con muros de piedra de granito gallego, tejado a dos aguas con cubrición de teja roja y una pequeña espadaña de un solo vano que alberga una campana. La sobriedad exterior contrasta con el profundo simbolismo que se vive en su interior. El acceso principal está enmarcado por un arco simple, coronado por una cruz pétrea que denota su función religiosa.

Este tipo de construcciones, frecuentes en la Galicia interior, eran núcleos de reunión y oración, especialmente durante celebraciones litúrgicas como la festividad de San Marcos (25 de abril), en la que los vecinos y peregrinos se congregan para rendir homenaje al santo con procesiones, misas y actos tradicionales".
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Si nos fijamos según vemos la capilla de frente, a ambos lados del tejado hay sendos bustos de ángeles...


Este es el de la derecha


Y este el de la izquierda, que conserva mejor sus alas


La portada de acceso, está orientada al este, al contrario que los templos más antiguos, medievales, que lo está al oeste


Pero al pasar al interior hemos de fijarnos en un detalle muy importante al fondo, en la cabecera, en la pared occidental


Este arcosolio, presidido por una Piedad de piedra, es en realidad una portada cegada que tiene todo el aspecto de haber sido el acceso principal, orientado al oeste, como era común en los templos medievales, del santuario primitivo


Ello querría decir que en alguna reforma posterior se decidió cerrar ese acceso occidental y hacer en él el altar, a cambio de abrir una nueva puerta orientada al este, de frente a los peregrinos que van llegando en dirección a Santiago, propiciando más su entrada al santuario. Fijémonos también en el tejado de madera y en la ventana lateral sur, que proporciona luz natural al altar. Hay varias imágenes religiosas


Aquí está la imagen del patrón San Marcos, uno de los evangelistas, por eso se le presenta escribiendo. Su símbolo es el león, que vemos a sus pies, " porque su evangelio se destaca predominantemente por caracterizar la voluntad del Cristo. El león es un animal que simboliza la fuerza, y en este evangelio se muestra predominantemente la fuerza de la voluntad del Cristo, capaz de echar demonios de las personas con su palabra. Por otra parte, el león es emblema de la ciudad de Jerusalén, de donde es oriundo Marcos", explica la Wikipedia


A la derecha nos parece reconocer a Santa Rita de Casia. Seguimos leyendo en Camino de Santiago Francés:
"Aunque de dimensiones modestas, la capilla posee una importancia notable dentro del imaginario jacobeo. Muchos peregrinos hacen una parada en este enclave para agradecer, orar o simplemente absorber la serenidad del entorno antes de culminar su peregrinación en la tumba del Apóstol Santiago. La presencia de la imagen de San Marcos en su interior y su altar sencillo refuerzan el carácter recogido del lugar".

A la izquierda del altar la Virgen de Fátima


Y sobre otro pedestal en la pared meridional, Santiago peregrino


Volvemos al exterior; esta es otra fotografía de la fiesta de San Marcos, con los gaiteiros tocando a la salida de la misa:
"Cada 25 de abril, la comunidad parroquial celebra con fervor la festividad de San Marcos. Esta jornada incluye la tradicional misa campestre, procesión con la imagen del santo, cantos litúrgicos, comida popular y eventos folklóricos. Muchos peregrinos coinciden con esta fecha y participan activamente en los actos, reforzando el vínculo entre la ruta jacobea y la vida cultural local. 
Este tipo de manifestaciones culturales ofrecen al visitante una ventana auténtica a las tradiciones vivas de Galicia, donde el Camino no es solo una ruta de tránsito espiritual, sino también un elemento integrador de la identidad de los pueblos que lo conforman".


Los gaiteiros, formando en semicírculo a la entrada del santuario con dos tamborileiros a la derecha


Recorremos ahora el muro sur de la capilla. Observemos la ventana que antes veíamos desde adentro, única entrada de luz natural al interior además de la puerta cuando está abierta



La fachada occidental presenta este este aspecto: se reconoce claramente lo que fue en tiempos la antigua portada principal, mirando al oeste, como antiguamente era preceptivo


Fue en su momento cegada con grandes bloques de sillería y algo de piedra de cantería. Su arco de medio punto, aunque liso, nos recuerda inspiración románica, aunque la ermita actual parece ser de traza dieciochesca, tras haber sido abandonada la medieval en el siglo XVII, al menos según estos datos de la web del Parque Agrario de Santiago:
"La capilla de San Marcos (S.XVIII)  es un pequeño y modesto templo situado en el Monte do Gozo, primer lugar desde el que se divisan las torres de la catedral compostelana. Su construcción es de traza rural con trazado rectangular y campanario muy sencillo. En la fachada trasera hay un arco grande de medio punto cegado. La puerta está adintelada".
"Hay datos de que en la Edad Media había en el  monte una capilla, mandada construir por Gelmírez en 1105 y que fue abandonada hacia el siglo XVII. El monte do Gozo también es escenario de leyendas, milagros y tradiciones centenarias, como la de nombrar rey de la peregrinación al primer caminante que alcanzaba su cima cada día. Asimismo se utilizaba de referencia para que los peregrinos a caballo terminaran a pie (como Alfonso XI) o descalzos". 

El prado de la ermita está circundado por un murete. Al fondo vemos el pueblo de San Marcos y el Camino, por donde hemos venido


En el año 2021 se retiró en la cumbre, dado su deterioro, un gran monumento conmemorativo de la visita del papa Juan Pablo II en 1989, cuando presidió aquí la IV Jornada Mundial de la Juventud, obra de la artista brasileña Yolanda d'Augsburg, instalada en 1993 dentro de una discutida y polémica intervención que hizo de la ladera del monte que mira hacia Santiago un gran complejo turístico de barracones con alojamiento para los peregrinos, junto con espacios de ocio, lo cual provocó protestas al afectar al espacio histórico y natural del lugar

Fotografía del antiguo monumento

El monumento era de acero, piedra y cerámica y se veía desde la distancia. Sus enormes placas y el artístico pedestal con cruz e imágenes se oxidaban rápidamente y, acaso lo peor, el lugar se había transformado en un verdadero vertedero


La costumbre de depositar alguna piedra u ofrenda pasó a extenderse a ropa usada, restos de comida, botas, palos, papeles y demás detritus que, aunque se retiraban cada cierto tiempo, pronto volvían a campar por doquier por el monumento y su entorno. No obstante, no pocos lamentaron esta actuación y solicitaron que el monumento fuese restaurado y repuesto


En la actualidad, un pequeño detalle en el mismo campo de la ermita recuerda la visita de Juan Pablo II a Monxoi o Monte do Gozo, esta estructura formada por cuatro postes de hormigón de planta cuadrada donde los peregrinos depositan piedrecillas, encima o debajo


Aquí vemos un medallón de Juan Pablo II de espaldas con la catedral de Santiago al fondo, evocando sus visitas, de la primera de ellas leemos en la Xacopedia:
"En su primera estancia, en el curso de una prolongada visita por España, Juan Pablo II llega a Compostela el 9 de noviembre de 1982. Lo hace como peregrino, lo que pretende simbolizar vistiendo una esclavina peregrina y realizando a pie los últimos metros hacia la catedral. Desde Compostela, inspirándose en el mensaje de fe y destino que la peregrinación compostelana había representado durante la Edad Media en Europa, lanza una llamada que tendría un notable eco, sobre todo en el mundo católico: “Yo, desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: vuelve a encontrarte. Sé tu misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Tú aún puedes ser faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo.” El papa polaco completa este elogioso canto a Santiago parafraseando unas palabras quizá apócrifas atribuidas al escritor alemán J. W. Goethe: “Alrededor de la memoria de Santiago, Europa se encontró a sí misma.” 
Una placa en la cripta de la catedral recuerda el memorable momento que supuso para Santiago la visita del primer papa que oró ante la urna con los restos apostólicos. Habían pasado más de 1.100 años desde el descubrimiento del sepulcro. Juan Pablo II era el primer sumo pontífice que se arrodillaba ante él. Si en aquel momento fuese posible hacer un barrido al pasado, se habrían constatado las múltiples desconfianzas y razones más o menos fundadas e interesadas con las que el Vaticano había respondido a lo largo de la historia a las demandas de la Iglesia compostelana. Era, por tanto, un momento de un profundo alivio para el santuario de Santiago, un sueño imposible hecho realidad".


La segunda de ellas tuvo como escenario este lugar, el Monte do Gozo, y esa fue la causa por la que se decidió colocar aquí aquel desaparecido monumento. Hubo planes para un tercer viaje más, ya con la recuperación de las peregrinaciones consolidadas y el monumento instalado, pero no fue posible hacerlo realidad:
"Volvió de nuevo Juan Pablo II a Santiago en agosto de 1989 para presidir la Jornada Mundial de la Juventud, que tuvo como escenario el simbólico Monte do Gozo compostelano, el primer lugar desde el que los peregrinos del Camino Francés divisan las torres de la catedral compostelana. Acompañaron al papa casi medio millón de jóvenes de todo el mundo, según la Iglesia, a los que animó a la peregrinación. Esta segunda visita, por su exclusividad y temática, concedió a la ciudad compostelana y a su santuario una gran promoción mediática en todo el mundo, que superó a la ya exitosa y simbólica de 1982. 
Aunque no volvió a Santiago desde 1989, Juan Pablo II siguió evidenciando su estima por el santuario compostelano, sobre todo durante los años santos de 1993, 1999 y 2004. En una alocución a los obispos de las provincias eclesiásticas españolas de Santiago, Burgos, Zaragoza y Pamplona, en septiembre de 1997, mencionó expresamente el jubileo que Santiago iba a celebrar en 1999, el último del segundo milenio: “El Año Santo Compostelano tiene primordialmente una finalidad religiosa que se manifiesta en la peregrinación a lo largo del Camino de Santiago. Os aliento, pues, a preparar bien este acontecimiento para que sea un verdadero Año de Gracia.” 
Intentaron la Iglesia y el Gobierno gallego que Juan Pablo II volviese a Santiago en 1999, como gran colofón al final del primer milenio completo del mundo jacobeo, pero no se pudo confirmar la visita. Se comentó que el Vaticano lo había intentado, pero que distintos motivos la habían impedido. En todo caso, el conservador y populista papa polaco está ya considerado como el más importante peregrino jacobeo de la historia".

Dentro del debate entre haber planteado la rehabilitación del monumento conmemorativo o su retirada, está el que en su momento se planteó sobre este Monte do Gozo entre urbanizarlo o preservarlo como espacio verde y monumento histórico-natural, no construyendo en él la ciudad de vacaciones y otros equipamientos sino en otro lugar, como San Lázaro, más cercano a la ciudad. En la actualidad, con las plantaciones forestales de especies autóctonas y ornamentales parece recuperarse la primera idea. Leemos ahora de la Xacopedia:
"En 1992, a las puertas del Año Santo compostelano de 1993, gran parte de los terrenos del Monte do Gozo se destinaron a un complejo recreativo y de acogida a los peregrinos promovido por el Gobierno autonómico gallego. El proyecto contó con las protestas de ciertos colectivos del Camino que veían en él una traición al sentido histórico del lugar, recogido y emocional. El complejo se culminó, en la cumbre principal de acceso, situada en las inmediaciones de la capilla, con un monumento de cerámica, acero y piedra, tampoco exento de polémica en sus primeros tiempos. Lo realizó en 1992-1993 la artista brasileña Yolanda d’Absburg y se desmanteló en 2021 para reconvertir el lugar que ocupaba en un mirador".
Torres de la catedral de Santiago en la lejanía (a la izquierda de la casa en primer término)

Otras plantaciones, como las de los eucaliptos ladera abajo, afectaron a la vista de la ciudad, aunque fueron en su momento retiradas (al menos la del Monte do Gozo, otras aún no), por lo que, en días mínimamente claros seguimos asistiendo al espectáculo, memorable e intensamente emotivo, de divisar las torres de la catedral de Santiago de Compostela. Escribe Antón Pombo:
"Desde esta modesta cumbre (379 m), los peregrinos que nos precedieron han sentido la emoción de ver a una legua las torres de la catedral, ¡la meta al fin! Tras haber acogido la IV Jornada Mundial de la Juventud (1989), presidida por Juan Pablo II en su segunda visita a Santiago, tanto el monte como el espacio circundante urbanizados y convertidos en un gran parque que incluía un centro vacacional, un camping y el Centro Europeo de Peregrinación con su moderna capilla. Deteriorado por los elementos, el monumento de la escultora brasileña Yolanda d'Augsburg Rodrigues recordando la IV Jornada, armatoste que nada aportaba al lugar, afortunadamente fue retirado en 2021: si lo echas de menos peor para tí".

¡¡¡ Y ahí tenemos las ansiadas torres de la catedral de Santiago !!!, momento eufórico para muchos, aunque hoy en día, salvo alguna algarada veraniega, es raro encontrarse con las escenas de alegría desbordante de los peregrinos de otras épocas por haber llegado hasta aquí sanos y salvos después de infinitas vicisitudes y calamidades, arrodillándose, abrazándose, llorando de emoción o bebiendo un poco de vino reservado para la ocasión. tal y como narra en el siglo XVII Domenico Laffi, clérigo peregrino y borgoñón que peregrinó a Santiago en 1666, 1670, 1673 y 1691, escribiendo su Viaggio in Ponente a San Giacomo di Galitia e Finisterre per Francia e Spagna, publicado en 1673 en Italia:
"Llegamos a la cima de una colina llamada Monte do Gozo, desde donde contemplamos la tan deseada ciudad de Santiago, a media legua de distancia. Al verla, caímos de rodillas y comenzamos a llorar de alegría y a cantar el Te Deum. Pero no pudimos recitar más de dos o tres versos porque la gran cantidad de lágrimas vertidas por nuestros ojos no nos dejaba articular palabra. La emoción que estremecía nuestros corazones y los continuos sollozos nos obligaban a detener el canto, hasta que por fin desahogados por el llanto, que poco a poco fue cediendo, volvimos a entonar el comenzado Te Deum y de este modo, cantado, hicimos el descenso hasta la ciudad, que es hermosa y grande y siempre en obras..."

Y en obras sigue, desde los tiempos de Laffi, pues siempre es común ver a alguna grúa en lontananza. De la misma época de Domenico es la Grande Chanson o Gran Canción francesa, que dice:
"Quand nous fûmes à Montjoie,
Fûmes joyeux,
De voir une si belle église
En ce saint lieu,
Du glorieux ami de Dieu,
Monsieur Saint-Jaques,
Qui nous a tous préservés
Durant ce saint voyage"

(Al llegar al Monte del Gozo
fuimos felices
al ver una iglesia tan hermosa
en este santo lugar
del glorioso amigo de Dios
Señor Santiago,
que a todos nos preservó
durante este santo viaje)

Las de la derecha son las dos "torres gemelas", de 76 metros de altura, obra de Fernando de Casas Novoa dentro de la gran reforma barroca del siglo XVIII comenzada por Domingo de Andrade. Son las famosas torres que miran, al otro lado, a la Praza do Obradoiro y, más allá aún, a los altos de Sarela de Abaixo, por cuyas boscosas colinas discurre el Camino de Santiago a Fisterra y Muxía


Están superpuestas a las antiguas torres románicas del siglo XII, una mayor que otra, que había anteriormente. La de la derecha es la llamada de Torre de la Carraca por ser donde suena este instrumento en Semana Santa, cuando callan las campanas en señal de duelo por la muerte de Jesús. La leyenda dice que su sonido espantó a un cercana partida francesa durante la invasión napoleónica, pues pensaron había estallado un gran motín


La de su izquierda es la Torre de las Campanas, la primera que se hizo. En la anterior torre románica se guardaron en la Edad Media el obispo Diego Xelmírez y la reina Urraca I, quien había ido a visitarle, de una turba enfurecida por su gobierno y que para hacerles salir quiso prender fuego al edificio. El obispo escapó pero Urraca fue atrapada y vejada por la muchedumbre pero, consiguiendo huir, se pone al frente de sus ejércitos y asedia a la ciudad, que se rinde y es sometida a gran represión a la vez que se restituye al obispo, que pronto pasará a ser arzobispo...


Entre las dos torres podemos ver el pedestal donde están las imágenes de Santiago y sus discípulos Teodoro y Atanasio, rematado en templete, así como, un poco más atrás, el cimborrio sobre el crucero de la iglesia catedralicia, construido entre y 1663 y 1667 por Peña de Toro y reformado en 1671. A su izquierda es la torre llamada del Reloj o Berenguela, al igual que su campana de 14 toneladas que da las horas. Fue promovida su construcción por el arzobispo Berenguel de Landoira, quien mandó levantarla en el siglo XIV, también con un cierto aire defensivo y de fortaleza, pues no en vano no pudo asumir su nombramiento tras una verdadera guerra contra sus oponentes


Si bien hay debate sobre si la que mandó hacer era realmente esta u otra (la de la Trinidade, en las murallas), lo que sí sabemos seguro es que entre 1676 y 1680 le fueron añadidas dos plantas más y fue embellecida, con proyecto y dirección del citado arquitecto y maestro mayor de las obras barrocas, Domingo de Andrade. Bajo ella todas las noches puede verse la aparición del célebre Fantasma del Peregrino en la Praza da Quintana


Antes que estas estructuras barrocas había una románica que en buena parte aún ser conserva culminado en las primeras décadas de la centuria del 1200 con el Pórtico de la Gloria y el desaparecido coro de piedra del maestro Mateo y consagrada en 1211 por el arzobispo Pedro Muñiz con asistencia del rey-patrocinador (casi siempre hubo uno en las obras de la catedral) Alfonso IX


La obra románica había comenzado en el año 1075 reinando Alfonso VI y siendo obispo Diego Peláez, luego de ser destruida en el 997 en una razzia de Almanzor la anterior, prerrománica, consagrada en el año 899 por Sisnando I reinando Alfonso III El Magno, la cual a su vez era una superposición sobre un anterior santuario fundado bajo Alfonso II El Casto y consagrado por Teodomiro de Iria Flavia en la tumba, hallada en una necrópolis de época romana-sueva, donde había confirmado el hallazgo de la que se tiene por sepulcro de Santiago, discípulo de Jesús y evangelizador de Hispania, en el monte de Libredón, lugar que no tardando mucho sería uno de los tres grandes centros de peregrinación de la cristiandad junto con Roma y Jerusalén


Más a la izquierda aún, una torre cuadrada más pequeña no es de la catedral es de la iglesia de Santo Agostiño, construida a mediados del siglo XVII por Fernández Lechuga con una donación del conde de Altamira al convento que fue de la Orden de los Agustinos Descalzos. Iba a tener dos torres pero una de ellas fue destruida por un rayo en 1788 y esta otra nunca se llegó a acabar, de ahí su aspecto. De alguna manera iba a competir con las torres barrocas de la catedral


Antes aún de la actual ciudad de Santiago, se sabe de una mansio o parada en la Vía XIX del Itinerario de Antonino entre Braga y Astorga, que pasaba por aquí y llamada Aseconia, en zona de más antiguos todavía castros galaicos y campos de túmulos de la Edad del Bronce, por lo que estamos realmente ante una historia de varios milenios en estos lugares


En el cementerio romano, posteriormente suevo, de la necrópolis de la antigua población, cerca de la aldea y antiguo castro de Solovio, aparecerían los que se tienen por restos de Santiago y sus discípulos en el siglo IX tras las luminarias y prodigios que inquietaron al ermitaño Paio, quien advertiría al citado obispo Teodomiro, acudiendo este presto al lugar, dando pronta nuevas a la la naciente corte ovetense del rey casto. El resto de la historia ya la hemos contado...


Aquí abajo, bastante más cerca, tenemos otro templo: el santuario del fútbol, el Estadio Verónica Boquete de San Lázaro, donde juega la Sociedad Deportiva Compostela, equipo fundado en el año 2004 al liquidarse el equipo anterior del mismo nombre, fundado en 1962, si bien los orígenes federados de este deporte en Santiago se remontan a 1928 con el Compostela Foot-Ball Club. Este estadio, que desde  2018 lleva el nombre de la futbolista local Verónica Boquete, está muy cerca del Camino, que entra en el casco urbano compostelano un poco más abajo a la izquierda, por la parroquia y barrio de San Lázaro, luego de cruzar el Sar por A Ponte de San Lázaro. A lo lejos, los nuevos barrios urbanos se extienden hacia el suroeste: O Ensanche, Santa Marta, Outeiro, Os Tilos, Montouto, O Milladoiro, etc., más allá incluso del mismo concello (municipio) de Santiago, en cual en el siglo XX anexionó a su territorio los de Conxo y Enfesta


Más cerca, detrás del árbol en primer término, reconocemos la verde pradera del Monte do Viso (401 m), topónimo relativamente frecuente relacionado con el latín videre 'ver', pues no en vano tiene hermosas y amplias vistas desde su cumbre


Entre él y el Monte Pedroso, al norte-noroeste de la ciudad, se trazó uno de los ejes que planificaron la población romana que, sobre un castro galaico previo, se construyó en el lugar y que suele relacionarse  con la citada Assegonia del Itinerario de Antonino (siglo III). Posteriormente sus laderas fueron aprovechadas para cultivos agrícolas en el medievo y, ya en los siglos XIX y XX, fábricas de curtidos y minas


En la actualidad el monte está recorrido por la Senda Mitolóxica Galega, ruta senderista jalonada por representaciones de seres de la mitología gallega. Aquí abajo al lado de la autopista vemos algunas casas del pueblo de Paredes, un topónimo que puede hacer referencia a antiquísimas construcciones. En el lugar hay una vieja fuente, A Fonte de Paredes, así como restos de molinos y otros ingenios hidráulicos cuya fuerza motriz eran las aguas del río Sar


Venimos ahora ya más cerca: a quinientos metros de aquí y más al sur reconocemos la otra de las cimas del Monte do Gozo o Monxoi (361 m). Como hemos dicho y podemos comprobar, parece que, tras el periodo de macroproyectos urbanísticos de los años 1990 se quiere recuperar el aspecto natural de gran zona verde, de árboles y praderías de esta totémica montaña


"Aunque pueda resultar chocante en grado sumo, dos son, en realidad, los montes del Gozo, sin que los historiadores de pongan de acuerdo sobre cuál es el auténtico", resalta Antón Pombo. Pensamos que es muy posible se trate de un nombre genérico de toda esta colina a la que muchos peregrinos subirían siguiendo el trazado caminero por San Marcos, aunque es muy posible que otros atajasen campera arriba subiendo a una zona del monte menos alta, desde la que también se verían magníficamente, quizás hasta mejor aún, la ciudad y la catedral. Posteriormente todos confluirían seguramente en el paso del río Sar por la vieja Ponte de San Lázaro, como veremos al bajar


Naturalmente, todo son elucubraciones y teorías; por supuesto una correcta interpretación y ubicación histórica y geográfica habrá de discernirse por eruditos en el tema, estudiosos de la toponimia, documentación historiográfica y etnografía de estos parajes tan sumamente significativos en la epopeya jacobea a las puertas mismas de la ciudad en lo que es, con sus 57 hectáreas, el mayor parque del concello


No por casualidad se ubicó allí, en una campera al lado del actualmente llamado Paseo dos Cipreses, sobre el Agra dos Campos, el Monumento al Peregrino con el que abríamos esta entrada de blog, medio kilómetro al sur del Camino oficialmente señalizado, como decíamos. Esta distancia hace que, pese al tamaño de las esculturas de los dos peregrinos mostrando su júbilo, apenas puedan ser apreciadas a simple vista desde aquí, a no ser que alguien nos indique exactamente dónde están, como hacemos en esta fotografía


Es más, si no nos separamos del Camino, e incluso nos apartásemos unos metros de la capilla de San Marcos, como hemos hecho, no las veríamos en absoluto. Incluso aunque lo hiciésemos, no muchos peregrinos desistirían en acercarse allí en un desvío que, ida y vuelta es un kilómetro largo con subidas y bajadas


Así el monumento, pese a su impresionante carga de simbolismo y su empleo como emblema de La Llegada, como también se le conoce, fue colocado extraordinariamente apartado del paso continuo de peregrinos, muchos de los cuales se preguntan "¿dónde está?": pues aquí está la respuesta


Cierto es que, si llegásemos aquí, tampoco sería necesario obligatoriamente regresar a la capilla de San Marcos para retomar el Camino, pero la bajada por la recta de la rúa das Estrelas, carretera local que recorre esta parte del monte, para tomar abajo por ejemplo la rúa de San Martiño buscando salir al trazado oficial del Camino en A Ponte San Lázaro es, además de mucho más monótono y solitario, un recorrido sensiblemente más largo que muy pocos peregrinos emplean


Dicho esto, si se está bien de tiempo y fuerzas, como tantas veces argumentamos en este blog cada vez que hablamos de algún desvío de la ruta, no es mala cosa acercarse a conocer este monumento, al que se le conoce asimismo como Monumento al Caminante, con muy buenas panorámicas, insistimos, hacia la ciudad, con la catedral en medio y a lo lejos y San Lázaro en primer término


Si somos aficionados a la fotografía, por ejemplo, sacar fotos de peregrinos con sus mochilas o posando con Santiago al fondo y estas grandes estatuas en primer término dan un resultado óptimo, por no decir impresionante, a la hora de plasmar en toda su rotundidad la llegada de los romeiros xacobeos a la ciudad del Apóstol, aunque, siendo estrictos, acaso no estemos siendo muy francos con la verdad, pues escasos son los peregrinos que se acercan aquí todo, hay que decirlo, por las razones expuestas


El momento reflejado por el artista nos recuerda el relato peregrino y sastre picardo Guillaume Mainier cuando peregrinó a Santiago en 1726 y en su obra Voyage d'Espagne, escrita por él mismo diez años después manifiesta su impresión cuando divisó las torres de la catedral:
"Al verlas lancé mi sombrero al aire haciendo saber a mis compañeros, que venían detrás, que había visto el campanario. Todos, al llegar junto a mí, reconocieron que yo era el rey"

Y del artista y esta su obra, así como otras también de él vinculadas al Camino, queremos compartir esta hermosa reseña publicada en El Correo Gallego el 26-11-2021:
"José María Acuña es recordado en Santiago por su trabajo entorno a la peregrinación, que inspiró al escultor sordomudo en tres de sus obras. En la primera, situada en el Alto de San Roque (Pedrafita do Cebreiro), apreciamos a un peregrino caminando mientras hace resistencia a la fuerza del viento. En la segunda, situada en el Monte do Gozo de Santiago de Compostela, el peregrino aparece mirando a la Catedral que por fin se vislumbra a lo lejos, con una mano cubriéndole del sol. Su última gran escultura sobre el Camino es la presente en la foto superior, en la que el peregrino ya se encuentra entrando a la ciudad, a punto de terminar su viaje. Esta escultura fue inaugurada con la presencia del cardenal Antonio María Rouco Varela en 1987, en uno de los últimos actos en los que se pudo ver al escultor que Mario Clavell denomina “el gran campeón del mundo sordomudo”, y del que considera “se debe poner en valor toda su obra, no sólo por la calidad de la misma, sino por todo lo que aporta a la riqueza cultural del Camino de Santiago”.

"Al llegar al Monte del Gozo y descubrir desde su altura las torres de Compostela los peregrinos se entregaban a las más exaltadas manifestaciones de emoción religiosa", escribe el historiador y arqueólogo jacobita Manuel Chamoso Lamas en su libro Santiago de Compostela. Guía, en el que cita al escritor y peregrino valenciano del siglo XVI Bartholomé de Villalba y Estaña cuando en El pelegrino curioso y grandezas de España, su libro, descubierto y publicado tres siglos más tarde, escribe que los romeros "Veíanse como se ven los atormentados de la mar cuando están en puerto seguro".


Ya en 1324, en el relato de la peregrinación de la Raihna Santa Isabel de Portugal, se sabe que aquellos privilegiados que disponían de caballo, descabalgaban de él en este monte para entrar andando a Santiago en señal de respeto. Lo mismo ocurre en el del rey Alfonso IX:
"Et ante que llegase a la ciubdat, fue de pie desde un lugar que dicen la Monjoya et entro asi de pie en la ciubdat et en la iglesia de Santiago"

Era común que los caminantes bajasen del Monte do Gozo cantando el Ultreya, famoso himno de los peregrinos que ya recoge el Codex Calixtinus y de cuya historia, letra y características nos informan también en la Xacopedia:
"Popular expresión de ánimo, júbilo y saludo entre los peregrinos. Significa ‘¡adelante!’ y fue propia de los caminantes medievales, principalmente germánicos de origen flamenco. También la utilizaron los cruzados. Ha llegado hasta el presente a través del Codex Calixtinus (s. XII) donde se cita formando parte del texto de la celebérrima canción Dum pater familias -Cuando aquel buen padre-, también conocida como Canto de Ultreya, Canción de los peregrinos y Canción de los peregrinos flamencos. Con el renacer contemporáneo del Camino de Santiago el término se ha recuperado para todo tipo de peregrinos jacobeos como saludo y expresión de ánimo y esperanza. La utilizan y pusieron de moda sobre todo los caminantes más experimentados y fieles al espíritu de la peregrinación. 
Para entender mejor su significado, de origen latino, se puede desglosar como sigue: et [y] ultra [adelante] ea [¡ea!]. Como la forma esuseya [¡arriba!], forma también parte de la estrofa más famosa del Dum pater familias:
 Herru Sanctiagu, 
Got Sanctiagu,
E ultreia, e suseia,
Deus aia nos
.
Su traducción es la siguiente: Señor Santiago / Buen Santiago / ¡Adelante! ¡Arriba / Dios, ayúdanos. El término Herru [señor] es de un origen germánico impreciso, al igual que Got [bueno]. Ambos se acompañan de la forma antigua [Sanctiagu] de la que procede Santiago. Estamos sin duda ante una muestra de construcción intercultural y superadora de límites territoriales y lingüísticas -en la estrofa hay al menos tres distintas referencias idiomáticas-, como corresponde al carácter transfronterizo de la peregrinación medieval compostelana. 
Las palabras ultreya y esuseya aparecen también en una prosa del capítulo XXVI del libro I y en el último verso del texto completo del canto de Aymeric Picaud Ad honorem Regis summi. En ambos casos se utilizan con el sentido aquí descrito: como expresiones de ánimo y júbilo. Así se observa en el texto del libro I: “Todos los pueblos, lenguas, tribus acuden a él clamando: esuseya, ultreya”


Tras nuestra visita a Monxoi, el Monte do Gozo, optamos pues por retomar el Camino tal cual lo dejamos, en la capilla de San Marcos


Un aspecto de la capilla en verano, con buena afluencia de peregrinos en la mañana. En su campo y al lado del Camino suele instalarse un chiringuito con bebidas y, en la explanada junto a la entrada, su terraza, con sillas y sombrillas


Si no hubiéramos sellado antes podemos hacerlo ahora. Estas son las mesas con los sellos en el rellano empedrado delante de la entrada del templo. Al otro lado sigue el Camino


Empezamos ya a bajar del Monte do Gozo, una ancha senda peatonal de suelo de hormigón discurre al lado de la carretera local, la rúa do Gozo. En algún lugar de esta bajada habría estado la desaparecida iglesia de San Lourenzo, donde los peregrinos de antes podían ver la tumba del que se decía era peregrino del Milagro de la amistad o de Los veinte lorenenses


Entre los árboles, se oculta la ciudad, aunque en la distancia se ven algunos edificios. Queda un corto trecho pues, pero no exento de intensidad, esfuerzo y muchas cosas por ver conocer y descubrir. Nos lo dicen los autores de El Camino iniciático de Santiago:
"Es lógico suponer que los peregrinos bajaban presurosos del Monte del Gozo creyendo cercano el final de su Camino. Pero Compostela aún queda a unos pocos kilómetros. En esta última etapa del viaje la ciudad siempre parece más cercana de lo que en realidad está. La impaciencia del peregrino medieval por entrar en la ciudad se veía aumentada al tener que esperar a la procesión solemne que cada día se hacía con los recién llegados".

Dejamos ahora a la izquierda otra a las entradas al gran parque del Monte do Gozo desde la carretera


Hermosa vista al este de la pista peatonal que lo cruza de norte a sur, viendo a lo lejos los cipreses que dan nombre al lugar en el que se encuentra el Monumento al Peregrino del que acabamos de hablar


La senda zigzaguea y, bajo la colina del monumento, vemos la rúa das Estrelas, evocando a las del Camino de las Estrellas, es decir, la Vía Láctea, antiguamente llamada El Camino de Santiago, pues se suponía era el reflejo del mismo en el firmamento... o al revés, que nos lo aclare la Xacopedia:
"Expresión de uso frecuente para referirse a la Ruta Jacobea. Su origen está en la equiparación del Camino de Santiago con la línea blanquecina de estrellas que forman el brazo de la Vía Láctea visible desde la Tierra y que, como la Ruta Jacobea, parece estar orientado en la dirección este-oeste. 
Su uso se detecta desde al menos el siglo XII, como la senda que orientaba y guiaba a los peregrinos por las noches. Es el popular iter stellarum ‘itinerario o ruta de las estrellas’. La primera vez que lo encontramos por escrito es en el libro IV del Codex Calixtinus, en esta misma centuria, en el famoso pasaje literario en el que el emperador franco-alemán Carlo-magno medita de noche al aire libre: “Y enseguida vio en el cielo un camino de estrellas que empezaba en el mar de Frisia y, extendiéndose entre Alemania e Italia, entre la Galia y Aquitania, pasaba directamente por Gascuña, Vasconia, Navarra y España hasta Galicia, en donde entonces se ocultaba, desconocido, el cuerpo de Santiago”. 
El emperador pensó durante mucho tiempo cuál sería su significado, hasta que una noche se le apareció Santiago en sueños y lo sacó de dudas: el camino de estrellas que veía en el cielo era el que lleva a su sepulcro, y le pide que lo libere para que vayan a él peregrinando “todos los pueblos, de mar a mar”. Es sabido que en muchas partes de España y Europa se conocía desde la Edad Media aquella enigmática línea blanquecina nocturna como ‘Camino de Santiago’. Su meta era Compostela y su fin natural, Fisterra, el punto a partir del cual concluía la tierra conocida. 
Se vincula esta expresión, en un segundo nivel, con el hecho de que el mítico descubrimiento del sepulcro de Santiago, en la tercera década del siglo IX, se produjo gracias a unas milagrosas estrellas que revelaron su posición. El Calixtinus vincula también la ruta estrellada con los peregrinos, a los que eleva hasta las estrellas del cielo, donde está la patria celestial. En uno de los poemas del libro I se alude a Santiago llevado a su vez hasta las estrellas del cielo por Jesús. 
Desde el renacimiento contemporáneo de la Ruta Jacobea, el camino de estrellas (iter stellarum) se ha utilizado en numerosas ocasiones como eficaz reclamo promocional. También se le han concedido connotaciones exotéricas: la estrella es símbolo de los alquimistas y estos tienen en el Camino de Santiago uno de sus itinerarios iniciáticos".

Miramos atrás y a nuestra izquierda, despidiéndonos de este sagrado promontorio de tanto sentimiento y emotividad, sobre todo en siglos pasados y con los parámetros de los peregrinos de antaño. Volvemos a consultar lo que de él se dice en El Camino iniciático de Santiago:
"Lágrimas agradecidas, alegres de arrepentimiento, en escenas parecidas, con los peregrinos arrodillados, se han sucedido en este lugar durante siglos. Una íntima alegría baña los espíritus, semejantes a la del alquimista que ve el final de su Arte cercano. Para ellos, también existe un Monte del Gozo desde el que se ve el astro hermético, la estrella".

Y es que la estrella es también uno de los símbolos de la ciudad de Santiago, como bien tendremos ocasión de comprobar atravesando la ciudad. Simboliza las luminarias que el ermita Paio vio en el monte de Libredón, señalando el paraje en el que estaba la tumba apostólica, según relata la Concordia de Antealtares


Cierto es que, en nuestros días, no todos los peregrinos son conocedores de la historia y simbolismo de cada sitio, con toda su carga de emotividad, pero quien más quien menos aflora ciertos sentimientos al acercarse, cada vez más, a la ciudad: por un lado la alegría por la llegada, por otro la nostalgia por una aventura que se acaba


Incluso aquellos menos dados a lo sentimental, o más prisioneros del reloj y de cuadrar tiempos y etapas organizando cada momento, pueden llegar a percibirlo. Bien es verdad que cada vez somos más incapaces de desconectar de los ajetreos de la vida diaria y nos los llevamos con nosotros, por lo que es posible que, más que en 'esencias y emociones camineras', estemos pensando más en dónde vamos a comer, cuándo vamos a volver, quién llevará nuestras maletas (cada vez más caminantes viajan transportando no solamente su mochila, sino hasta las maletas de viaje en diferentes servicios de transporte), qué cara pondrán el jefe, los compañeros, los clientes, al volver etc.etc.etc.


La antigua carretera fue acondicionada y mejorada para permitir un tránsito más seguro a los peregrinos, así como más ameno en lo que fueron antaño unos kilómetros bastante anodinos hasta llegar al casco histórico


Un hermoso bulevar arbolado, formando un precioso y frondoso bosquete lineal, recorre la vereda izquierda a partir de esta casa que tenemos a nuestra izquierda, también de muy bello jardín


Junto con la belleza del bulevar, está el muy práctico aliciente de proporcionar sombra y frescor en este tramo en el que, cuando sale el sol del verano, machaca castigadoramente sobre el asfalto


Y aquí tenemos los famosos pabellones que forman parte del Albergue Público de la Xunta de Galicia Monte do Gozo, inaugurado en el año 1993 en lo que fue el gran Xacobeo o Año Santo Compostelano de la primera gran promoción institucional de los caminos de Santiago que supuso su recuperación efectiva tras décadas de trabajo de particulares y asociaciones que, desde los tiempos del escritor Álvaro Cunqueiro y, sobre todo, de Elías Valiña, párroco de O Cebreiro que pintó las primeras flechas amarillas, venían haciendo su labor desinteresadamente sin que las autoridades no les hicieran demasiado caso hasta la fecha


Como hemos dicho, en aquel año de 1993 buena parte del Monte do Gozo fue transformado en un gran complejo lúdico, recreativo y de acogida a los peregrinos pese a las protestas de los amigos del camino, vecinos, peregrinos y otras entidades e instituciones por cuanto iba a afectarlo como espacio natural e histórico. Si bien con el paso del tiempo el impacto paisajístico fue paliado con plantaciones arbóreas y otras actuaciones medioambientales


Su construcción pareció alentada por la presencia de 500.000 personas en el Monte do Gozo durante la visita del papa unos años antes y se hizo un gran centro vacacional, con pabellones y alojamientos para peregrinos en forma de 28 barracones con 1.414 literas, así como hotel, camping, bares, zona comercial, cafetería, un auditorio para 45.000 asistentes, donde hubo un concierto de Bruce Springsteen, ocupando todo ello unas 50 hectáreas


En concreto en el Camino, aquí carretera local, estas intervenciones paisajísticas y medioambientales conseguido sin duda acabar con la dura monotonía de la carretera y de su entorno recordándonos a las etapas por zonas boscosas y rurales que hemos dejado atrás


En los primeros años, a partir de 1993, este complejo de pabellones dividido en habitaciones con varias literas, cumplió un gran servicio, al igual que el albergue del Seminario Menor, ya en la ciudad. Luego, la apertura de numerosísimos albergues privados y pensiones, hoteles, apartamentos, etc. especialmente enfocados a los peregrinos en el mismo casco urbano de Santiago, hizo que estos prefiriesen por lo general alojarse en la ciudad, buscando la cercanía a la catedral y casco histórico, así como a sus alicientes y servicios, comercio, hostelería, patrimonio, estaciones de tren y autobús, etc.


Algunas instalaciones quedaron sin actividad durante años, comercios y cafeterías fueron cerrando y hubo de quitarse la maleza que amenazaba con volver a hacer monte de este espacio, pero fueron aplicándose determinadas correcciones y revitalizándose


En la actualidad, dada la masificación de las etapas finales del Camino Francés, al que, recordemos, se le fueron uniendo muchos otros a lo largo de su recorrido hasta llegar aquí, esta verdadera 'ciudad del peregrino' es una garantía de encontrar plazas libres prácticamente siempre


Una foto de la entrada a uno de los pabellones, el de la recepción, sito en esta zona alta cercana al Camino, con algunos peregrinos esperando antes de la hora de apertura. Muchos peregrinos optan por quedarse aquí para mañana hacer una mini-etapa y llegar pronto y frescos a Santiago, visitar la ciudad y la catedral, asistir a la Misa del Peregrino (la del botafumeiro) y a veces ir preparando ya la vuelta a casa, o programar una estancia de varios días, o también seguir camino a Fisterra y Muxía, por ejemplo


El Camino baja recto entre carballos jóvenes, como los que se plantaban en los caminos de antaño para que diesen buena sombra a los caminantes. A la derecha hay, en el descenso, algunas viviendas unifamiliares con terreno, a cierta distancia unos de otros


A la izquierda seguimos viendo los pabellones, que se suceden escalonadamente en los rellanos hechos en esta ladera. Un poco más allá, no lo vemos desde aquí, están la piscina, el auditorio y otros equipamientos


Este es un plano general del proyecto de rehabilitación natural del monte extraído de la web de la Bienal Internacional del Paisatge de Barcelona, donde pueden verse las diferentes zonas, caminos, edificios e instalaciones 


El proyecto de este complejo fue evolucionando a través de diferentes etapas a lo largo de los años. En un principio fue esto, un conjunto de pabellones de alojamiento para los muchos peregrinos que se preveían en 1993 cuando aún no había casi albergues en Santiago y tampoco se conocía qué repercusión y duración podría tener el fenómeno de las nuevas peregrinaciones


De él resultó el que fue 'el mayor albergue del mundo', rodeado de áreas recreativas, el cual entró en decadencia en la primera década del siglo XXI por los motivos expuestos, fundamentalmente la distancia al casco urbano y la apertura de gran cantidad de nuevos alojamientos en él, así como el enfoque de muchos de los ya existentes que, aunque no exclusivos para los peregrinos, se enfocan especialmente hacia ellos


En 2021 la Xunta de Galicia acometió la reordenación del Monte do Gozo y su recuperación paisajística, dividiendo la zona de alojamientos en una parte exclusiva para los peregrinos y en otra dedicada al turismo convencional, esta de gestión privada


Y ahora llegamos a la vista de la gran explanada central del complejo alberguista, una gran plaza rectangular que, a manera de las plazas de pueblo, concentraba zona comercial, hostelería, ocio y demás servicios. En el momento de escribir esto gran parte de los locales están cerrados, pero no todos


Fijémonos en el hermoso bulevar de la plaza, con el Paseo de los Cipreses en lontananza, al otro extremo de los pabellones. Aquí en primer término hay autolavandería


Y esta es la entrada principal al complejo, donde una gran flecha amarilla nos indica el acceso y un cartel sus diferentes dependencias. El Camino sigue de frente calle abajo


Hay mesas, terrazas, máquinas de vending y, al fondo, la Cervecería Monte do Gozo. La idea sería que un día esto volviese a llenarse de peregrinos y de negocios a ellos enfocados principalmente. En medio del rellano hay un monumento que no quisiéramos pasar por algo


Es el Monumento a la Peregrina, bastante desconocido lamentablemente en comparación con los otros que hay, y hubo en el Monte do Gozo. En él se representa a una peregrina actual sentada sobre un pedestal cúbico de granito colocado encima de una fuente de cuatro caños en un pequeño estanque circular, rodeado de otro espacio circular de suelo de losas blancas y negras y bancos corridos circundándolo


La estatua es de bronce y muestra a la peregrina palpándose su dolorida y cansada piedra, representando en toda su intensidad las peregrinaciones 'modernas', impulsadas sobre todo a partir del tan recitado Xacobeo'93 si bien con precedentes anteriores, a principios y a mediados del siglo XX, que no obstante no tuvieron la misma proyección, intensidad y, sobre todo continuidad y prolongación en el tiempo


La masiva presencia de mujeres en el Camino desde aquellas fechas, muchas de ellas caminando solas, es un rasgo distintivo fundamental en estas nuevas peregrinaciones desde su comienzo en los años 1990. Es más, a partir de principios de la tercera década del siglo XXI son amplia mayoría en el Camino de Santiago, algo que refleja también esta estatua como una premonición, pues cuando se colocó aún no se había producido esta situación, el que las mujeres peregrinas sean mayoría en el Camino de Santiago, como publica El Correo Gallego el 28-8-2022:
"El papel de la mujer en el Camino de Santiago ha sido fundamental a lo largo de los siglos. Aunque en ocasiones no hayan sido reconocidas, muchas han sido las precursoras que hicieron posible el auge de la perigración jacobea a Compostela, ejerciendo actividades vitales en la ruta, como por ejemplo la hospitalidad. Este papel crucial al servicio de los viajeros, sin embargo, no se veía reflejado hasta ahora en las cifras de caminantes, puesto que desde que se recogen datos oficiales, los hombres siempre habían dominado las estadísticas de peregrinos. Con todo, este 2022 está marcando un cambio de tendencia. 
A excepción del 2019, los espectaculares registros de la ruta, con un crecimiento imparable en el número de caminantes desde 2013, tenían un denominador común: la mayoría eran hombres. Con todo, esta brecha en los datos se fue reduciendo paulatinamente en los últimos tiempos hasta a alcanzar el citado sorpasso. 
Atendiendo a los documentos recogidos por la Oficina del Peregrino, con fecha del pasado 31 de julio, de las 218.963 ‘compostelas’ entregadas, 115.223 han sido a mujeres, por las 103.740 a hombres. Esto supone que las peregrinas que han llegado a la capital gallega representan un 52,62 por ciento del total. 
Esta diferencia se fue reduciendo curso tras curso hasta el 2019, en el que, por primera vez, ellas fueron mayoría, aunque con escaso margen: 51,15 % para un total de 177.801 viajeras. Con todo, la pandemia de la covid-19 tuvo también un marcado carácter negativo en este ámbito, achacado, según diversos expertos, a su papel principal en la asistencia profesional socio-sanitaria. Así, su presencia bajó de nuevo a un reducido 44,18 % en el 2020. 
Tras la pequeña recuperación vivida en las rutas a finales del pasado 2021, se volvió al equilibrio de sexos (49,62 por ciento), una balanza que ahora se decanta hacia el lado femenino, tendencia con vocación de permanencia de cara al futuro. 
Un Camino que inició Jimena de Asturias 
Haciendo un repaso a la historia del camino a Compostela, aparece el nombre de Jimena Garcés, esposa de Alfonso III (rey de Asturias), como la primera mujer documentada que realizó la ruta jacobea para venerar los restos del Apóstol, en el siglo X. 
A partir de ella, durante la Edad Media se cuentan con varias referencias de mujeres que llegaron a Santiago, principalmente, nobles que acompañaban a sus maridos en la peregrinación y de las que existe constancia por los escritos de donaciones a la iglesia compostelana. 
Todas ellas fueron precursoras de las caminantes actuales que, como queda reflejado en la estadística, son ya mayoría en las rutas".

En el momento de escribir esto, el porcentaje de mujeres sigue siendo superior al de hombres según datos de las estadísticas de la Oficina del Peregrino que publica así la web Viajes Camino de Santiago empezando el año 2026:
"Las chicas son guerreras, y muy peregrinas, y ya hace tiempo que las mujeres representan una mayoría en las rutas jacobeas. Un total de 267.481 mujeres hicieron el Camino, algo más del 53%, siendo 233.024 hombres, poco más del 46%."

Visto el Monumento a la Peregrina volvemos al Camino, que sigue bajando al valle del Sar, último río de cierta entidad antes de entrar en la ciudad de Santiago, glosado en sus versos por Rosalía de Castro con su serie de poemas En las orillas del Sar, del que compartimos estas estrofas...
¡Oh tierra, antes y ahora, siempre fecunda y bella! 
Viendo cuán triste brilla nuestra fatal estrella, 
del Sar cabe la orilla, 
al acabarme, siento la sed devoradora 
y jamás apagada que ahoga el sentimiento, 
y el hambre de justicia, que abate y que anonada 
cuando nuestros clamores los arrebata el viento 
de tempestad airada

No llegamos a ver el río, es más, apenas lo veremos ni aún queriendo cuando estemos encima de él, oculto por la vegetación, pero también por la Autopista del Atlántico AP-9 que recorre este tramo del valle. Pero en lontananza, al norte, veremos algunos de los barrios del norte de Santiago, hacia donde también crece la ciudad


Salgueiriños, cuyo nombre se debe al río Corgo y su ribera poblada de sauces, 'salgueiros', En el barrio se inauguró en 1971 el primer mercado cubierto de España. En 2011 se inauguró un gran parque fluvial. Más al oeste están el Monte do Pedroso (461 m) y el Monte Fontecova (489 m), identificables por sus antenas


Tramo de acera frente a los espléndidos jardines de esta casa, con este monumental abeto sobre el Camino


Un poco más abajo vuelve el Camino a la sombra de las hileras de carballos junto a las praderías de esta ladera occidental del Monxoi


Una artística verja separa el Camino de estos jardines y huertos


Si bien no hay en principio riesgo alguna de pérdida o extravío, el ver cada cierto tramo un mojón, flecha, concha o demás señalética jacobea confirmará que vamos en buena dirección y que no nos hemos dejado atrás ningún desvío


Volvemos a ver los pabellones del albergue, que ocupan una gran superficie medio kilómetro cuesta abajo y una anchura de unos doscientos metros de parte 


Continuamos la bajada por esta apacible sombra. Se ha logrado aquí una travesía bellísima para el caminante que hace especialmente atractivos estos últimos metros antes de entrar en la urbe


Prados de césped bien segado y cuidado rodean al 'mayor albergue del mundo', como se dijo en su momento, con unas 800 plazas. En la actualidad se dice que es el Danhostel Copengagen City de Copenhague en Dinamarca, aunque siempre hay variaciones con estos datos


Además de árboles alrededor, también se han plantado en el interior de un recinto, recuperando el aspecto natural del monte e incluso mejorándolo, con esta apariencia de estar en un bosque


Como en un verdadero bosque lineal estamos nosotros en este suave pero bastante prolongado descenso que también se cobra su tributo en esfuerzo en nuestros sufridos pies y piernas...


Tal vez para no pisar tanto del duro suelo de hormigón, los peregrinos han terminando haciendo un sendero paralelo a la izquierda, en la franja de prado al pue de los árboles, por donde gustan de pisar


Vemos abajo a nuestra derecha la parte 'nueva' de San Marcos, extendida como hemos dicho en su mayor parte a lo largo de la N-634. Allí están el Hotel Santiago Apóstol y el Restaurante Porta Santa


Ese tramo de carretera es aquí la Avenida de San Marcos, también conocida como A Costa de San Marcos y constituye una importante arteria comercial a la entrada de la ciudad. Más arriba están los lugares de A Cruz, acaso referido a algún viejo cruceiro y/o cruce de Caminos, y O Castro, referido a un antiguo yacimiento castrexo, precedente poblacional prerromano del actual pueblo, del que nos informan de esta manera en la web del Parque Agrario de Santiago de Compostela:
"Castro de San Marcos o de Reboredo, también llamado Coto do Castro, de la Edad de Bronce. Se compone de un recinto de  forma oval de unos 100mx125m rodeado de terraplenes muy sencillos, que en algún punto son casi imperceptibles. En la zona norte se aprecian restos de un parapeto y un poco más al este, un pequeño muro de piedra ya en ruinas".

De la misma manera que unos avanzan a ritmo fuerte, otros lo hacen bien pausado. Acercándonos al mediodía el flujo de peregrinos suele ir menguando hasta hacerse mucho más pausado por las tardes. Aún así los hay que, viniendo de bastante lejos, apuran la etapa hasta el anochecer para llegar ya a la ciudad. Otros, como hemos dicho, prefieren hacer parada y fonda aquí o en alguno de los albergues existentes, por ejemplo, en San Lázaro, ya muy cerca


Muy cerca pero que, como antes nos decían, toda 'corta distancia' cuesta y más acabando ya nuestra peregrinación, cuando el cansancio acumulado, no solo ya de este sino de todos los días, a veces semanas e incluso meses anteriores, causa mella en cada paso


A nuestra izquierda, otro de los cuetos del Monte do Gozo, cota de 337 metros de altura según el mapa Iberpix del Instituto Geográfico Nacional. Al fondo, instalaciones del Albergue Privado Monte do Gozo


Este cueto forma parte de las instalaciones del Compostela Disc Golf Club del Monte do Gozo. De él nos cuenta Patricia Calveiro en La Voz de Galicia del 22-7-2022:
"No es baloncesto, aunque haya canastas y pongan «basket». En realidad son hoyos, y hay 18, pero tampoco es golf. Se juega con un plato volador y no se trata de lanzamiento de disco. Es una combinación de todos ellos, se llama disc golf, y cada vez se practica más en Santiago. Consiste en ir introduciendo los frisbis en esos hoyos instalados a distintas alturas para completar el circuito en el menor número de lanzamientos posible. En la capital gallega se formó un club ya en el 2014, Compostela Disc Golf, «pero empezamos a funcionar realmente cuando se construyó el campo del Monte do Gozo, en el 2017», cuenta su secretario, Jorge Suárez. 
«Fue el segundo campo de España. El primero fue el de Oviedo, en el 2013», relata. Precisamente, añade, fue un ovetense, «que se vino a vivir aquí, el que creó el club» y fue arrastrando a la gente de su alrededor para probar esta modalidad deportiva. Habla de Iván Gutiérrez de Terán, el presidente de un equipo que ya tiene 27 socios, el culpable de introducir el disc golf en Compostela y de que «habitualmente vengan hasta aquí a jugar casi todos los fines de semana otras personas de A Coruña, Vigo, Tui...», apunta Jorge. 
«El campo está pegado al Camino Francés. Es un circuito circular, abierto todo el año y gratuito que empieza y acaba en el mismo hoyo. Está junto a las letras del parque Monte do Gozo y pasan por aquí muchos peregrinos de otros países en los que se conoce más el disc golf, sobre todo del norte de Europa o Estados Unidos, y nos contactan para probar el campo de paso que están por aquí», explica. Constata Jorge que «últimamente están empezando a jugar muchos niños, porque realmente no hay edad para practicar el disc golf y no hace falta que seas una persona extremadamente deportista. Es verdad que se nota cuando un jugador viene del pádel o del tenis, por el control del cuerpo en el tiro de revés, pero viene mucha gente que nunca ha hecho ejercicio y se va introduciendo poco a poco». Otra de las ventajas, añade, es que no hace falta gastar dinero en material deportivo. Basta con disponer de unos discos (un poco más pequeños que los frisbis convencionales), que tampoco son excesivamente caros. «Contrasta con el golf tradicional, que requiere de un equipamiento bastante caro y los campos suelen ser privados», apunta el secretario del club santiagués. 
Reconoce, asimismo, que todavía hay mucha gente que no conoce el disc golf y se sorprende al verlos jugar. Incluso hay quienes confunden los hoyos con papeleras y en más de una ocasión se han encontrado basura en ellos. Una partida completa en el Monte do Gozo, entre tres o cuatro personas, puede durar unas dos horas y media, aproximadamente, en las que se recorre prácticamente toda la zona y los árboles, arbustos y características del terreno forman parte del desafío.

El bulevar de carballos se convierte en toda una frondosa carballeira al ir llegando, abajo del todo, al final de este enorme parque compostelano


Acercándonos a la ciudad y aunque en el paisaje sigue predominando el verde, vemos el intenso tráfico de sus rondas y accesos, barrios y crecientes pueblos del extrarradio con sus áreas residenciales y polígonos industriales


Ahí está el Parque Empresarial A Sionlla, los altos de Pena Corveira (248 m). El parque empresarial tiene su continuidad más al norte en el Polígono Industrial do Tambre. Aquí abajo, aparcamientos de la Avenida de San Marcos y, más allá de los árboles, puente sobre la Autopista del Atlántico


Al otro lado del valle del Sar está Amio, ya en la parroquia de San Lázaro y en la falda del Monte da  Pena María (329 m), detrás del que se encuentran el recinto ferial y la feria de ganado


Un poco más al oeste-noroeste, por O Meixón, entra en el casco urbano de Santiago el Camino Inglés, atravesando el antes mencionado barrio de Salgueiriños. Se une a este, el Camino Francés en la rúa da Acibechería, a la que sale por la rúa da Troia


A nuestra izquierda, las grandes letras que anuncian, para quienes vienen subiendo desde Santiago, la entrada al Parque Monte do Gozo y su "área de atención y descanso para peregrinos y un espacio público que supera las 60 hectáreas, con más de 4.000 árboles y 8.000 arbustos dispuestos en un parque de estilo inglés", según datos de la web de la Xunta de Galicia


Para nosotros significa la salida del parque en este lugar, donde salimos, a la derecha, a la rúa do Gozo y seguimos bajando entre este grupo de casas


Ante nosotros, un cruceiro se yergue sobre este cruce, viendo a lo lejos las casas de la zona más alta de San Lázaro, barrio ya netamente urbano de la ciudad de Santiago por donde muy pronto caminaremos, con muchas zonas verdes en la antesala del centro. Allí se concentran buena parte de los edificios de las consellerías de la Xunta de Galicia


El cruceiro señala la que fue la casa del escultor José Cao Lata, insigne artista gallego fallecido en el año 2025 y donde podemos detenernos a admirar algunas de sus obras, dispuestas en este cruce


Son esculturas alusivas a Galicia, sus gentes, su historia y el Camino de este maestro que llegó a Santiago en 1959 dejando su aldea natal de Lanzá, concello de Mesía (A Coruña), para aprender escultura, trabajando en un taller y haciéndose discípulo del también gran escultor gallego Francisco Asorey, tal y como nos explica en su obituario Martín García Piñeiro en El Correo Gallego del 11-6-2025:
"El artista José Cao Lata, discípulo del escultor Francisco Asorey y uno de los referentes de Galicia en el trabajo con la madera y la piedra, falleció en Santiago a los 94 años de edad.  
Nacido en Lanzá (Mesía) en 1931 en una familia de labradores, Cao Lata mostró desde muy joven interés por el arte, en su juventud las tallas religiosas en madera. Con 28 años llegó a Santiago para trabajar en una fábrica de muebles y esa ya sería su ciudad.  
Su inquietud le llevó a matricularse en la Escuela de Artes y Oficios, que fue donde conoció a Asorey, entonces ya un artista de prestigio que le dio clases. Aunque Cao tenía vocación por la madera porque en Mesía apenas había granito para trabajar, Asorey le vio potencial y lo animó a probar también con la piedra, disciplina en la que se acabaría consolidando. 
En esos años en la capital gallega se estrechan los lazos entre Asorey y Cao, hasta el punto de que acaba trabajando en el taller que el cambadés tenía en el casco histórico, donde incluso le ayudó con algunas de sus obras más conocidas. "Era muy exigente", recordaba Cao sobre su maestro años atrás. En 1961, tras la muerte de Asorey y un revés personal y laboral, Cao emigra.  
Pero su marcha al Reino Unido duró poco, ya que estando allí recibió un encargo singular: una réplica en piedra de A Naiciña, una de las esculturas más conocidas de Asorey. José Cao Lata regresó a España con un permiso especial y tras "dos meses de trabajo día y noche" terminó la obra que hoy luce en la plaza Asorey de Cambados 
El artista regresó al Inglaterra, donde incluso llegó a hacer y donar un busto de Churchill, pero la morriña acabó pesando y regresó a su tierra, donde trabajó en la madera y la piedra. El artista ya se afincó para siempre en Santiago, con una casa-taller en la zona del Monte do Gozo 
Casado con Carmen García Rúa, ya fallecida, José Cao fue padre de dos hijos. Actualmente residía en la Rúa do Gozo de la capital gallega". 

José Cao dedicó su vida a transmitir en piedra la historia de Galicia, sobre todo la más personal y cotidiana, la que él vivió o la que escuchó a sus mayores, y por eso gustaba de hacer estas obras en las que plasma la vida y la sociedad gallegas. Compartimos su currículum de la web Galegos:
"Estudia en la Escuela de Artes y Oficios Mestre Mateo especializándose en el trabajo en piedra. 
Primer premio en la sección de escultura del I Concurso de Pintura y Escultura de la Diputación de A Coruña, en el año 1959. 
Es discípulo y trabaja en el taller de Asorey. 
Se presenta a las pruebas de ingreso en la Escuela de Artes de Valencia. Superando el acceso y se forma a distancia durante dos años, en los que supera varias materias, pero el fallecimiento inesperado de Asorey en julio de 1961 cambiará el curso de los acontecimientos.  
Vicisitudes, relacionadas con la expropiación de los terrenos que había adquirido  para casa y taller, le obligan a emigrar y despiertan en él una sensibilización especial al respecto de las injusticias sociales y el atropello de las autoridades y las clases poderosas. 
En 1965, viaja desde Reino Unido, requerido para realizar una copia en piedra de la estatua "A Naiciña" de Asorey para colocar en Cambados como homenaje a este escultor. Al regresar, en agradecimiento por el permiso concedido para viajar a España, dona al Queen Mary’s Hospital for Children un busto de Sir Winston Churchill, hecho que se recoge en los medios de comunicación. 
Al retornar de la emigración, realiza tallas de madera de apóstoles y vírgenes que comercializa en Barcelona y también trabaja en el taller de esculturas Castelo, en la Picaraña. 
Posteriormente se establece por su cuenta en las proximidades del Monte do Gozo donde continúa con el taller, que al mismo tiempo realiza la función de exposición permanente. 
Profesor en Escuelas Obradoiro y en cursos del INEM y de diferentes ayuntamientos.

Las figuras religiosas en madera fueron su primera gran inspiración, luego pasó a la piedra. Nos lo recuerda el Faro de Vigo, también con motivo de su fallecimiento, el 12-6-2025:
"El artista José Cao Lata, discípulo del escultor cambadés Francisco Asorey y autor de la réplica de «A Naiciña», situada en la plaza cambadesa que lleva el nombre del escultor, falleció el pasado martes en Santiago de Compostela a los 94 años de edad.

Nacido en Lanzá, en el Concello de Mesía, Cao Lata pertenecía a una familia de labradores, pero pronto mostró interés por el arte, elaborando tallas religiosas de madera. Esa inquietud le llevó a matricularse en la Escuela de Artes y Oficios de Santiago, donde conoció a Asorey, artista ya reconocido, lo que le permitió mantener una relación de discípulo, e incluso, de amigo con el escultor cambadés. Asorey fue el que le animó a probar a moldear la piedra para acabar trabajando en el taller que el cambadés tuvo en el casco histórico de Santiago. Tras la muerte de Asorey, Cao decidió emigrar a Reino Unido, donde recibió el encargo de elaborar una réplica en piedra de «A Naiciña», una de las esculturas más conocidas del escultor cambadés. La obra se modeló en tan solo dos meses de trabajo, tanto diurno como nocturno, para acabar luciendo en la plaza que lleva el nombre de Asorey".

El Camino de Santiago es en este caso la mejor sala de exposiciones, museo y exposición permanente, siempre a la vista de su buen hacer, que nunca tuvo mucha ayuda, pues padeció hasta de una expropiación de su antigua casa en San Caetano, donde tenía antaño sus esculturas y taller, lo que le obligó a emigrar para ganar lo suficiente y conseguir rehacer su vida en Santiago y poder seguir esculpiendo sus esculturas. Puede decirse que su única gran ayuda, quien le compró este terreno en Monte do Gozo 16, donde tuvo su casa


Al pie del cruceiro, la bota del peregrino en este "jardín escultórico que José Cao Lata tiene en Monte do Gozo (Santiago de Compostela) que realiza una singular reinterpretación de la piedra en su piezas, fundiendo elementos clásicos de temática religiosa, como los cruceros, típicamente gallegos, con objetos cotidianos encontrados, generando piezas deudoras del surrealismo, en las que la imaginación se desborda", leemos en la web de Radio Televisión Española (RTVE), programa Outsiders


Un verdadero museo al aire libre que aquí permanece, incluso tras el fallecimiento del artista



Muchos son los peregrinos que se detienen a admirar estas obras que el Camino nos ofrece a las mismas puertas de la capital de Galicia


Cuando José Cao vivía, a los peregrinos más interesados José Cao no tenía inconveniente en explicarles las características de cada escultura y enseñarles su casa-taller, compartiendo historias y anécdotas


Es el "Obradoiro de José Lata, Galería de arte en la que podemos admirar curiosas obras de cantería de este escultor (fallecido en junio de 2025) que fue discípulo de Asorey", como lo presentan en Sendeiros de Compostela


Según avanzamos seguimos admirando sus esculturas, estas en el mismo Camino...


Este es el buzón de la casa, observemos cada detalle. Al lado de la ranura escribió "Los derechos humanos están desnudos"


Una cadena simbólica cierra el espacio entre dicho buzón y otro penedo esculpido


Peregrino, bordón y la estrella, símbolo de Santiago, junto con la palabra Camino


Detalle de cerca...


Ahora vemos que, en la bota del peregrino, un cartel dice "En el Camino no hay carril bici"


Saliendo del parque, desaparece la senda peatonal y andamos unos metros calle abajo al pie de estas casas


La rúa do Gozo hace una curva cerrada a la derecha pero nosotros la dejamos aquí para seguir recto y de frente


El Camino sigue pues, todo recto viendo al fondo las casas de A Ponte de San Lázaro, hacia donde nos encaminamos


En el mojón veremos la distancia que nos queda para llegar al Kilómetro Cero de la Praza do Obradoiro, considerado el 'final de la peregrinación'


Cuatro kilómetros y ciento veinte metros. Una hora andando poco más o menos, paradas aparte, por supuesto, porque alguna hay que hacer sin duda


Al pie del árbol, la calle da paso a un pasillo peatonal para dirigirnos hacia A Ponte de San Lázaro, pasando sobre el río Sar y su valle, con todo su nudo de comunicaciones


Es una especie de pasillo-puente de hormigón, con sendos muretes a los lados, que es un verdadero mirador hacia el valle del Sar y San Lázaro, puerta del casco urbano compostelano


Primeramente avanza unos metros para luego hacer una curva cerrada a la izquierda. El paso es ancho y permite un paso holgado de peregrinos, incluso en momentos de gran afluencia, que se producen con frecuencia sobre todo en primavera y verano


Luego llega un tramo recto desde el que ya vemos el puente-viaducto de A Ponte de San Lázaro sobre el Sar. Más allá divisamos las arboledas del Parque Palacio de Congresos y la zona del Estadio Vero Boquete


Este puente-viaducto, por donde van el Camino y la carretera N-634, sustituye a otro mucho más pequeño y antiguo que desapareció. El escultor José Cao Lata cinceló una pequeña reproducción del antiguo puente de San Lázaro con una figura del santo y de su perro, la cual "es una crítica hacia la poca importancia que se le dio en Galicia hasta la actualidad a las construcciones tradicionales, ya que este puente de piedra fue prácticamente destruido sin contemplaciones para ampliar la carretera que pasa sobre él y construir la autopista que lasa por debajo", leemos en la web Escultura y Arte


El puente ha sido habilitado con una buena senda peatonal, bien separada de la carretera por un murete de protección de los viandantes y del borde sobre la autopista con una buena barandilla metálica. Por ahí vemos pasar a los peregrinos hacia San Lázaro de Abaixo y las casas de la rúa da Cañeira


Se perfilan muy bien lo que fueron las aldeas de la antigua parroquia rural y las nuevas urbanizaciones que suben hacia el Alto da Canteira, donde se aprecian los bosquetes del Parque de Carlomagno
 

La carretera pasa a ser, al otro lado del puente, la rúa da Ponte San Lázaro y, posteriormente y subiendo, la rúa de San Lázaro, donde hay varios bloques de pisos y abundantes zonas verdes. Por ahí sube el Camino


A la derecha hay varios edificios institucionales de las consellerías de la Xunta de Galicia. En la de Medio Ambiente estuvo la antigua malatería u hospital de leprosos de San Lázaro, al lado del Camino y que dio nombre al barrio


Destaca por su tamaño, forma y color blanco la Consellería de Sanidade, asomando detrás las casas de Mallou de Arriba


Otra vista del Monte da Pena María, con sus plantaciones de eucaliptos y las casas de Porto de Riba, Piñeiro y Amio


Tráfico de carreteras en este importante núcleo de comunicaciones. Por ahí va la Autovía SC-20 Periférico de Santiago de Compostela, del que se dice es el segundo acceso urbano de mayor densidad de tráfico en Galicia, solo por detrás de la entrada de A Coruña


Amio, A Granxa y, a lo lejos, de nuevo Salgueiriños y Meixonfrío, todo ello zonas de expansión urbana e industrial desde ya hece décadas


Se dividan los enlaces entre la SC-20, la AP-9 y la A-54 o Autovía Santiago-Lugo, que abrió definitivamente en la primavera de 2026


Y al fondo, los polígonos, el paisaje cambia drásticamente tras las bucólicas etapas rurales, más o menos urbanizadas, pero con grandes campiñas y bosques, que hemos dejado atrás


Cruces, enlaces, puentes, viaductos y rotondas por doquier en los accesos a la capital de Galicia


Aquí mismo debajo de nosotros pasa la N-634, que en este tramo urbano es la Avenida de San Marcos, como ya hemos dicho


Por ahí abajo discurre el Sar, oculto por la espesa vegetación ribereña y que nace muy cerca de aquí, en términos del concello de Santiago, si bien hay diferentes versiones, en Wikipedia dicen que nace en A Sionlla, parroquia de Sabugueira y a pocos metros del pueblo de A Lavacolla, paso del Camino y, por otro lado, la web del Concello de Santiago dice así en la entrada dedicada al parque fluvial compostelano:
"El Sar es el río que configura el territorio de Brañas de Sar a su paso por el este de la ciudad. El Sar, río poético cantado por Rosalía de Castro, es afluente del Ulla por su margen derecha. Nace a una altitud de 310 metros en el municipio de Santiago de Compostela, concretamente en la parroquia de Bando, junto a Amio, y pasando por las parroquias de Sar, Conxo y Laraño. A continuación, pasa por las parroquias de Bugallido y Ortoño en el municipio de Ames y la de Bastavales en Brión, luego entra en el municipio padronés por Iria Flavia, donde discurre por la denominada vía Rosaliana, atraviesa parte del municipio de Rois y finalmente discurre al Ulla formando el límite entre los municipios de Padrón y Dodro tras recorrer 42 kilómetros y desembarcar una cuenca de 265,5 kilómetros cuadrados".

Etimológicamente, el hidrónimo es de origen indoeuropeo y su raíz etimológica tiene que ver con 'fluir', dando nombre también a otros ríos europeos como el Serre en Francia, el Saar en Alemania, el Sear y el Sor en Inglaterra, el Cwn Sorgwm en Gales y la palabra pervive en el sánscrito moderno. Como curiosidad hemos de decir que el 17 de diciembre de 2019 el exoplaneta HD 149143 b fue bautizado como Riosar, tras propuesta de la Agrupación Astronómica Coruñesa IO y dentro del proyecto internacional impulsado por la Unión Astronómica Internacional (IAU). A la vez, su estrella HD 149143 fue bautizada como Rosalíadecastro (todo junto)


Los peregrinos que de Santiago de Compostela continúen por el Camino a Fisterra y Muxía se encontrarán, saliendo de la ciudad por el oeste, con el río Sarela, un diminutivo de Sar. De ahí viene que el famoso Codex Calixtinus, la gran 'guía del peregrino medieval' que auspició las peregrinaciones hacia la flamante catedral románica, diga así:
"La ciudad de Compostela está situada entre dos ríos llamados Sar y Sarela. El Sar se encuentra al oriente entre el Monte del Gozo y la ciudad, y el Sarela al poniente. Las entradas y puertas de la ciudad son siete. La primera entrada se llama Puerta Francesa; la segunda, Puerta de la Peña; la tercera, Puerta de Sofrades; la cuarta, Puerta del Santo Peregrino; la quinta, Puerta Falguera, que conduce a Padrón; la sexta, Puerta de Susannis; y la séptima, Puerta de Mazarelos, por la que llega el precioso licor de Baco a la ciudad".

La ciudad sin embargo era, como núcleo urbano, muchísimo más pequeña, pudiendo decirse que empezaría en la Porta do Camiño por la que entraremos a lo que fue el Santiago intramuros, si bien es verdad que seguidamente se extendió linealmente a lo largo del Camino Francés hacia los barrios de San Pedro y San Lázaro; todo lo demás eran, insistimos, campos y aldeas, enclaves poblacionales sucesores de villas romanas, asentamientos suevos y castros galaicos


Una vez pasemos A Ponte de San Lázaro, a donde vamos a ir bajando ahora, entraremos en la urbe, al principio entre calles anchas y grandes zonas verdes, donde el tráfico, aunque intenso, ya no será esta vorágine de carreteras y autovías que se cruzan y superponen aquí y allá. Luego llegará As Fontiñas, 'el barrio más joven de Santiago', como se le llamó en su momento, también con parques y arboledas, accediendo al centro urbano por la Fonte dos Concheiros, que era como se llamaba antaño tanto a los vendedores de conchas como a los peregrinos que las portaban. Estos, por la rúa de San Pedro, acceden al antiguo Santiago intramuros por A Porta do Camiño y llegan a la catedral, ya a cuatro kilómetros escasos de la catedral










































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