| Catedral de Santiago y a la izquierda el Pazo de Xelmírez. Praza do Obradoiro |
Esta es la magnífica fachada occidental de la Santa Apostólica y Metropolitana Iglesia Catedral de Santiago de Compostela, joya del barroco gallego del arquitecto Fernando de Casas Novoa, culminada en 1750, poco después de su fallecimiento, y que sustituye a la anterior obra románica, comenzada en 1075 con el obispo Diego Peláez e impulsada seguidamente por el primer arzobispo de Santiago Diego Gelmírez o Xelmírez, quien mandó construir su palacio arzobispal, el Pazo de Xelmírez también muy reformado, justo al lado y pegado a ella, por cuyo arco palacial bajan los peregrinos desde la rúa da Acibechería para salir a esta grandiosa Praza do Obradoiro, sin duda una de las grandes plazas del mundo, no abarcando esta expresión únicamente el tamaño físico sino también el espiritual, social, histórico y monumental, meta de todos los caminos de Santiago y un conjunto por lo tanto que constituye uno de los grandes símbolos de la humanidad
| Praza do Obradoiro |
| A la izquierda el Pazo de Xelmírez |
"La figura del gaitero que toca en el arco de la Catedral de Santiago se ha convertido en algo habitual en la vida de los transeúntes que, diariamente, pasan por la Plaza del Obradoiro. Su música se puede escuchar sobre el sonido de la lluvia e, incluso, por encima del bullicio y energía que siempre han acompañado a esta zona en las temporadas de turismo. Sin embargo, pocos se preguntan cómo es la rutina de estas personas que, diariamente, se colocan bajo el arco dispuestos a tocar durante largos periodos de tiempo.
Uno de estos gaiteros, ya que son varios a pesar de la creencia de que es una misma persona que toca eternamente, es Miguel Anxo. Este joven se levanta cada día a las cinco de la mañana con el objetivo de pedir un buen turno, puesto que para organizarse los gaiteros quedan por la mañana para repartirse las horas y no coincidir entre ellos. Su alarma suena a las cinco de la mañana y a las cinco y cuarto ya está recorriendo las oscuras y frías calles de la ciudad para ser el primero en llegar a la plaza del Obradoiro: “Una vez una señora me persiguió todo el trayecto, pasé un poco de miedo, pero a veces suceden cosas divertidas porque me encuentro a gente que vuelve de fiesta”.
A las cinco y media de la mañana las calles están prácticamente desiertas, pero le gusta levantarse lo suficientemente temprano como para conseguir los mejores turnos: las 12.00 o las 18.00 horas. Una vez allí, espera a que todos los gaiteros acudan a este lugar para charlar con ellos y esperar hasta las siete de la mañana, hora en la que se termina la repartición y todos comienzan a hacer sus vidas.
Una vez cogido el turno de las 12.00 horas, Miguel Anxo se prepara para pasar el resto de su día. Sin la posibilidad de volver a la cama, recorre las calles de Santiago y disfruta de la imagen de los primeros rayos de sol golpeando la fachada de la Catedral. Después se dirige a hacer recados y desayunar, momento en el que recuerda cómo fueron sus primeros días en la ciudad y lo mucho que le costó empezar a tocar bajo el arco en el que ahora pasa tantas horas.
“Al principio no tocaba en público, fue algo que sucedió de una forma orgánica”, admite. Cuando tenía trece años conoció a una chica que también tocaba la gaita y que era un poco mayor que él y, tras hablarlo, ambos se aventuraron a tocar en la fiesta del Albariño. Después de esta primera experiencia tardó un poco en volver a formar parte del mundo de la música callejera, hasta que en el 2021 se atrevió a ponerse a tocar en las ruinas de Santa María (Cambados), donde recaudó el dinero suficiente para irse a vivir a Santiago: “Yo tenía claro que quería tocar aquí”.
Durante unos días se paseó mirando a todos los gaiteros hacer su música y, de vez en cuando, preguntaba qué tenía que hacer para poder tocar en ese lugar. “Antes te hacían una prueba para ver como tocabas, pero ahora ya no”, comenta. Por ese motivo lo más difícil fue descubrir la forma en la que se organizaban pero, cuando lo supo, no tardó en unirse a este ejército musical, aunque “al principio con tanta vergüenza que hacía lo posible para no tener que encontrarme con los demás”.
A las 11.00 horas comienza a prepararse para ir a tocar, cogiendo todas las partes de la gaita y esperando que esta esté afinada: “A veces suena mal y no soy capaz de solucionarlo”. A esto se suma que los cambios de temperatura afectan mucho al instrumento, algo que ha estado sucediendo constantemente en la ciudad compostelana. Primero coge el puntero, que es la parte por la que sopla, y después las palletas, que son piezas hechas de caña con una doble lengüeta encargadas de producir el sonido.
A las 12.00 se presenta en el arco y sucede el cambio de gaitero, similar al cambio que hace la Guardia Real en Inglaterra. A partir del momento en el que se coloca en su silla y empieza a tocar, le espera una larga hora y media en la que su único objetivo será hacer sonar el instrumento. Sin embargo, tocar no es lo único que hace sino que, a pesar de estar concentrado en su música, también tiene que interactuar con el público.
No son pocos los que se acercan a él para pedirle una canción, tomarse fotos o preguntarle acerca de lo cansado que es tocar. Miguel Anxo responde con alegría, deja que los niños se acerquen a mirar como toca con gran curiosidad y también permite que le saquen fotos sin temor a las cámaras: “A veces me pregunto en cuántos perfiles de Instagram me habrán subido”. Lo único que lo diferencia de un guardia de la reina de Inglaterra es que se mueve para tocar, pero su forma de mantener la calma ante todos los acercamientos de la gente que pasa por delante requiere de casi la misma concentración."
"Entre los gaiteiros que tocan habitualmente en el Arco de Xelmírez y ponen banda sonora a la entrada al Obradoiro a través de la Acibechería, está Ceila Fong Padrón. Diez años lleva ella actuando en esta escalinata anexa a la Catedral de Santiago, dotada con una sonoridad excepcional. En este tiempo ha vivido en ese mismo marco muchas anécdotas, cuenta una gaiteira de origen cubano conocida artísticamente como Xei: «Me acuerdo una vez que un chico brasileño se quedó escuchándome. Se acercó y me dijo: ‘Eres la persona más auténtica que he visto en esta ciudad'». Y, el pasado viernes, estando allí recibió una inesperada propuesta del grupo Maná, a los que fascinó tanto con su música que hasta le ofrecieron tocar con ellos al día siguiente en el concierto que dieron en O Gozo Festival.
«Era por la tarde y había poca gente. Yo estaba tocando una canción, se pararon y me pidieron alguna pieza más arriba, porque le gustan las cosas bien agudas. Interpreté un par de muiñeiras rápidas, la última de ellas A Freixa, unos tonos por encima de lo habitual», recuerda Ceila, quien confiesa que no reconoció a los componentes de Maná, ya que iban acompañados de una guía turística (María Otero, de Destino Noroeste).
«Empezaron a hacerme preguntas y nos hicimos unas fotos juntos, como con tantos otros turistas que pasan por aquí... En un momento de la conversación pregunté a una persona que iba con ellos si eran un grupo de música y me contestó: ‘Sí, son Maná'. Yo no sabía ni que actuaban el sábado aquí. Y, después de tocar las muiñeiras, me invitaron a subirme al escenario en su concierto e improvisar unos temas. Les dije: ‘¿Estáis locos? ¿Queréis que actúe delante de toda esa gente sin ensayar nada antes?' Y me insistían: ‘No pasa nada, va a salir bien...' La verdad es que son muy majos. Que llevando tantos años de carrera sean tan cercanos, y contraten un guía para conocer las ciudades que visitan, ya dice mucho de ellos. ¿Quién hace eso?».
Aunque la gaiteira cubana declinó su invitación, pudo ver igualmente el espectáculo porque le regalaron entradas para asistir. En su lugar fue Carlos Núñez, al que escuchó decir que haría lo posible para que su actuación pendiente con Maná llegase a buen puerto. Xei asegura que no se arrepiente de la decisión que tomó, si bien agradece enormemente el gesto que tuvo con ella la banda mexicana. ¿Y cómo acabó tocando la gaita una joven nacida en Santiago de Cuba? «Yo me vine a Santiago a hacer la carrera de Química con 19 años y me quedé aquí. Andaba con gente a la que le gusta la música tradicional y, con veintipico, empecé a estudiar gaita en la asociación Brincadeira, en la rúa do Home Santo. Este es el instrumento rey en Galicia, es algo mágico y único», afirma una artista y vecina de Santiago que hoy se dedica a la música y la agricultura, con su propio huerto. «Aquí no se puede vivir de la ciencia», constata una gaiteira que formó parte del grupo de micro abierto del bar Embora A Ver Que Sae."
Según salimos del Arco de Palacio lo primero que vemos suele ser la gran fachada del Hostal dos Reis Católicos, habilitado como Parador Nacional de Turismo en 1954 sobre el antiguo Hospital Real, el que fuera gran hospital de pobres y peregrinos de Santiago, obra de los años 1501 a 1511 patrocinada por los Reyes Católicos tras la guerra de Granada y en cuyo honor fue rebautizado. Cierra toda la Praza do Obradoiro por el norte y se extiende hacia la antigua Porta da Trinidade, donde actualmente la Costa do Cristo marca sal salida del Camino a Fisterra por la rúa das Hortas hacia San Lourenzo y Trasouto. A lo lejos vemos los montes de Sarela de Baixo, por donde dicha ruta se adentra tras dejar atrás el casco urbano de la ciudad por A Ponte Sarela
Las obras fueron sufragadas en 1499 por los reyes Isabel y Fernando, gracias a los ingresos obtenidos con la conquista granadina, haciendo realidad un compromiso contraído durante su visita a la ciudad en 1486 con el deán Diego de Muros. En concreto se encomendó dar un tercio del tesoro capturado, el llamado Voto de Granada, para construirlo y mantenerlo como agradecimiento al Apóstol. Estaría dedicado a los peregrinos pobres y enfermos ya que "muchos de ellos perecen en el suelo de la catedral y otras partes, por no tener quien los reciba y aposente". La iniciativa promovería aún más las peregrinaciones en un momento en el que que estaban decayendo por diversas vicisitudes históricas y sociales y aún decaerían más con la Reforma de Lutero. Leemos en la Xacopedia:
"Tras la derrota en 1492 del Reino de Granada, el último bastión musulmán peninsular, estos monarcas deciden agradecer la que consideran fundamental ayuda del apóstol Santiago -“patrón de nuestras Españas”, señalan- a su causa. Lo hacen estableciendo, a favor de la diócesis compostelana, el llamado Voto de Granada, por lo que debía destinarse un tercio de este a la construcción y mantenimiento de un gran hospital en Santiago, para acoger sobre todo a peregrinos pobres y enfermos, ya que, como aseguran los monarcas en el documento fundacional, “muchos de ellos perecen en el suelo de la catedral y en otras partes, por no tener quien los reciba y aposente”. Fue, por lo tanto, un servicio fundamental para la pervivencia de Santiago como centro de peregrinación, aunque esta entrase en una lenta pero progresiva decadencia desde el siglo XV."
"El edificio es obra del arquitecto castellano-andaluz de origen flamenco Enrique Egas (ca. 1455-1534) quien, reclamado en distintos lugares de España, levantó también el hospital de Santa Cruz de Toledo, el hospital Real de Granada, la biblioteca de la Universidad de Salamanca, etc. Comenzó su construcción en 1501 y su estilo abre Santiago y Galicia a las ideas arquitectónicas renacentistas, aunque finalmente es, sobre todo, una obra ecléctica, con ciertas reminiscencias góticas a la manera del propio Egas. Dispone su estructura en torno a cuatro patios y una hermosísima capilla central."
"El hospital fue en un principio destinado a la asistencia de los peregrinos y secundariamente a la atención sanitaria; por este motivo el edificio se construyó cerca de la catedral, aunque para ello fue necesario derrumbar un barrio entero de casas. Sin embargo, con el paso de los siglos la asistencia médica se convirtió en el principal objetivo del hospital. La razón es obvia: la decadencia de la peregrinación, pero no descuidó, al menos hasta finales del siglo XIX, a los cada vez más desperdigados y ocasionales romeros."
"En el siglo XIX la llegada de peregrinos de diversas nacionalidades no se interrumpirá, pese a la decadencia extrema del fenómeno, como demostró la investigadora Carmen Pugliese. En los registros del centro constan años en los que su número apenas alcanza las pocas decenas, otros con varios cientos y son casi inexistentes los años sin anotaciones. Del total, algo más del treinta por ciento fueron extranjeros de distintas nacionalidades, principalmente -por este orden- portugueses, franceses e italianos."
"En los primeros años del siglo XX se aprecia un incremento ocasional y siempre modesto de afluencia al viejo hospital con motivo, sobre todo, de los años santos. Sin embargo, las cada vez más acuciantes necesidades sanitarias acabarán relegando a los peregrinos a una casi total falta de atención. También es cierto que con el nacimiento de los nuevos medios de transporte y usos sociales dejan de llegar peregrinos a pie y ya casi nadie reclama atención en el centro. Por otra parte, los avances médicos lo convierten en poco funcional para la sanidad del siglo XX. En este contexto, el viejo y grandioso edificio comienza a ser visto como un emplazamiento idóneo para dar salida a las demandas de la ciudad de disponer de un recinto adecuado para la estancia de las numerosas autoridades, tanto españolas como foráneas, que volvían a visitarla desde los años cuarenta, y se decide su transformación en tal sentido.
En julio del Año Santo compostelano de 1954 el viejo Hospital Real abrió de nuevo sus puertas transformado en hotel con el nombre de Hostal de los Reyes Católicos. Su antigua función sanitaria la asumió un moderno hospital universitario pensado para ser el principal centro sanitario público de Galicia, en tanto que los peregrinos, que comenzaron a llegar a la ciudad de nuevo a pie en los años cincuenta, recibían con frecuencia la hospitalidad de las instituciones eclesiásticas.
En los años sesenta el Estado integró el edificio en la Red de Paradores Nacionales. Es históricamente uno de los hoteles estatales más rentables de España gracias al resurgir de Santiago como centro de peregrinación y su confirmación como gran destino cultural y turístico. La cafetería del hotel, accesible para el público, es uno de los espacios que rememora la antigua función asistencial, ya que era en sus orígenes el comedor de los peregrinos sanos.
En recuerdo de su vieja tradición jacobea, la dirección del Hostal de los Reyes Católicos ofreció durante años un pequeño número de comidas gratuitas -desayuno, comida y cena- a quien acreditase su condición de peregrino del Camino. Esta tradición ha sufrido varios cambios, por lo que el peregrino interesado deberá informarse de forma previa".
La gran explanada de O Obradoiro se cierra al sur con el dieciochesco Pazo de Raxoi, porticado totalmente a la larga. Su construcción, sobre un lienzo de la antigua muralla, partió del arzobispo Bartolomé Rajoy Losada en 1766, sobre la antigua cárcel y las murallas, siendo su intención hacer de él un seminario de confesores. Albergó el pazo la cárcel, ayuntamiento y residencia de los niños cantores del coro de la catedral, acólitos y sacerdotes, según deseaba el prelado. El edificio es en la actualidad sede del Concello de Santiago, de la Xunta de Galicia y del Cosello da Cultura Galega.
"La gran fachada principal, aunque sujeta a los fríos cánones neoclásicos, muestra la serena y rítmica ordenación arquitectónica que su corpórea densidad se articula con la potente y calculada distribución de cuerpos y ejes, sumiendo a la gran Plaza en un ambiente de quietud y solemnidad. La solución asoportalada de la primera planta, los tres cuerpos que marcan los ejes principales poderosamente arquitecturados, los frontones de coronamiento, recto en central y curvos los laterales, todo se coordina en imponer una elocuente impresión de monumentalidad"
Realmente, tanto la batalla como el origen del Voto de Santiago parecen ser un mito, si bien posiblemente basado, como suelen ser los mitos, en sucesos reales, como el enfrentamiento de Albelda en 852. La leyenda parece nació como manera de buscar una razón sagrada e indiscutible a este impuesto del que se atisban sus primeras noticias realmente en el siglo XII y que fue reforzado a finales del XV con el Voto de Granada de los Reyes Católicos con el mismo fin, como dice la Xacopedia:
"No se puede fijar con exactitud la fecha de la institución del Voto de Santiago -probablemente sería alrededor del siglo XII- y resulta imposible acreditar la autenticidad del privilegio de Ramiro I. Pese a ello fue pagado por numerosos territorios y en 1492 vivió un período de reforzamiento al ser renovado con el Voto de Granada, instituido por los Reyes Católicos en señal de agradecimiento al Apóstol por su intercesión en la toma de esta ciudad, el último reducto musulmán peninsular. Considera Ofelia Rey Castelao que “la percepción del Voto de Santiago constituyó, a fines de la Edad Media y a lo largo de toda la Edad Moderna, la base económica de las instituciones jacobeas -arzobispo, Cabildo, capilla de música de la catedral y Hospital Real de Santiago-, lo que les reportó una extraordinaria riqueza -muy superior a la de otras [iglesias] semejantes-, pero también una incómoda singularidad entre las instituciones rentistas del Antiguo Régimen, derivada a su vez de la singularidad de la propia renta, cuyo confuso origen fue un quebradero de cabeza para historiadores y juristas desde el siglo XVI”.
Por lo tanto, la percepción de la renta, lo mismo que su reparto entre las instituciones, fue desigual a lo largo de la historia, pero supuso una importantísima fuente de ingresos para la Iglesia compostelana y para el fomento del culto al Apóstol y la peregrinación a su santuario, al tiempo que fue responsable de parte de la pérdida de prestigio de la Iglesia compostelana desde el siglo XVI. A partir de esta centuria la resistencia al pago empezó a tener cada vez más partidarios, aunque la primera vez que se abolió fue en 1812. Poco después Fernando VII lo restituyó, fue revocado en el trienio liberal, repuesto de nuevo por el monarca y abolido definitivamente en 1834."
"A finales de la primavera del 1117, en preparación a la campaña contra Teresa, Urraca marchó a Santiago a intentar reconciliar el concejo de la ciudad con el obispo Gelmírez. Gelmírez y el conde Traba, tutor del infante Alfonso, pactaron con Urraca, pero la población, que temía un trato desfavorable, se amotinó y los cercó en una torre de la catedral, entonces en construcción. Los rebeldes le prendieron fuego y les obligaron a abandonarla. A continuación, desnudaron y apedrearon a la reina hasta que algunos pudieron calmar a la turba. La soberana fue liberada y reunió tropas que hicieron capitular a los rebeldes. El obispo recobró el gobierno de la ciudad, que hubo de pagar una onerosa multa y sufrir el exilio de los cabecillas de la revuelta. Tras la rendición de la ciudad, la reina la sometió a una fuerte represión.
El levantamiento, ejemplo de la inestabilidad urbana característica de la época en Europa, era señal del dinamismo urbano en el Camino de Santiago, como lo fue también el conflicto entre los burgueses y el abad en Sahagún, que duró de 1110 a 1117.
También en 1117, Urraca I fue cercada en el Castillo de Sobroso por los partidarios de su hijo y su hermana Teresa de León, pero consiguió escapar y volver a Santiago de Compostela, tal y como se relata en la Historia compostelana."
"Su modelo fueron los obispados que por entonces se erguían en las principales sedes episcopales francesa, formados de tres componentes principales, además del palacio: una capilla, de uso exclusivo del prelado; una gran sala de doble planta, para diferentes usos, influenciado por el conjunto palaciego del obispo de París, construido por Maurice de Sully; y, por último, una torre, símbolo permanente del poder temporal del obispo sobre la ciudad. En los siglos XV y XVI el palacio se reformó de nuevo por decisión de los arzobispos Lope de Mendoza, Alonso de Fonseca y Ulloa y Maximiliano de Austria.
En el siglo XVIII también fue reformado, con la construcción de una nueva planta que exigió levantar una nueva fachada barroca, a modo de contrafuerte."
"Edificio románico de carácter civil anexo a la Catedral que debe su nombre a Diego Gelmírez, primer Arzobispo de Compostela y gran impulsor de su construcción. Es un espléndido conjunto arquitectónico medieval en el que destacan la Sala de Armas, la Sala Manrique, la Cocina y, especialmente, el Salón de Ceremonias, de grandiosa monumentalidad y bella ornamentación con ménsulas historiadas en las que se representa un banquete real.
Las estancias del palacio se emplean como lugar de exposición, tanto temporales, de motivos relacionados con el conjunto catedralicio, como permanentes con los hallazgos arqueológicos y arquitectónicos, siendo este el caso del Espacio Maestro Mateo".
"De esta noble construcción medieval sabemos por la "Crónica Compostelana" que el primitivo palacio quedó en ruinas como consecuencia de las revueltas producidas el año 1117 contra la reina Urraca y Gelmírez, y que este último lo reconstruyó hacia 1120 con la suntuosidad y esplendor que hacía menester al arribo a Compostela de cónsules y magnates". Importantes adiciones y reedificaciones realizáronse en tiempos del Arzobispo Juan Arias, hacia 1260, destacando entre ellas el famoso salón de fiestas o comedor de gala bajo la dirección de un arquitecto llamado Pedro Bonet. Los arzobispos don Lope de Mendoza y don Alonso de Fonseca, en los siglos XV y XVI, respectivamente, ampliaron el edificio dotándole de nuevas dependencias auxiliares. En 1575 fue construido sobre el viejo torreón el cubo saliente hacia la plaza del Obradoiro, en tanto el Arzobispo don Maximiliano de Austria construyó en el siglo XVII la fachada actual que dejó oculta la antigua.Es el palacio antiguo la obra más notable representativa de la Arquitectura Civil de la Edad Media en España. Sobre una curiosa planta en T elévase la construcción correspondiente al tramo de cabeza, la más antigua, formada por dos cuerpos ocupados por los grandes salones bajo y alto, respectivamente, en tanto el otro tramo, más moderno, lo forman tres plantas quedando incluidas en ella las de la torre. La entrada al palacio antiguo, habitualmente abierta al público, hállase en la fachada oeste que da la Plaza del Obradoiro".
"La fachada occidental del claustro, la que mira hacia la plaza del Obradoiro, comenzó a edificarse el 15 de octubre de 1568, con dirección de obra de Juan de Herrera. A partir de 1578, y después de un periodo de inactividad motivado por una fuerte epidemia iniciada en 1566, dirige las obras Gaspar de Arce Solórzano hasta 1590. El lienzo occidental contribuye a la regularidad del gran espacio urbano que es la plaza de O Obradoiro.
En 1614 Jácome Fernández ofrece la traza para el remate definitivo del lienzo, planteando una atractiva, aunque arcaizante, planta abierta: una suerte de loggia adintelada compuesta por columnas jónicas con zapatas que sostienen un entablamento coronado por cornisa. La gran galería abierta a la naturaleza contrasta con la severidad del lienzo sobre el que se proyecta. El paisaje urbano contará también con dos nuevos elementos que surgen del nuevo claustro: las torres del Tesoro y de la Vela; La primera orientada a As Praterías, la segunda sobre la esquina sudoeste, ambas con su peculiar remate escalonado, vinculado a modelos italianos difundidos por Serlio.
Las trazas, proyectos y planos de época barroca y del Siglo de las Luces, dibujados por los maestros de obras y aparejadores de la catedral, son las piezas que mejor informan sobre las ideas de renovación -algunas materializadas, otras no- que se dieron en la catedral durante los siglos XVII y XVIII. De singular importancia son los dibujos y proyectos del canónigo fabriquero José de Vega y Verdugo; por ellos conocemos el aspecto aproximado de los exteriores de la catedral a mediados del XVII, además de aquellos proyectos que presentó a sus compañeros de Cabildo para renovar la fachada de O Obradoiro..."
"Fernando de Casas contó con una nueva oportunidad para transformar la imagen del templo jacobeo a partir de 1738. En estas fechas el Cabildo decide reconstruir la fachada principal, ya que la medieval presentaba una serie de problemas que obligaba a la frecuente reparación del rosetón central. Casas Novoa realizó el diseño del nuevo Obradoiro en 1738. Las obras se iniciaron bajo su dirección en febrero del mismo año y se prolongaron hasta el 24 de noviembre de 1749, fecha del fallecimiento del artista. La fachada prosiguió su construcción algunos meses más; su finalización data del 28 de febrero de 1750 (año santo compostelano), bajo la dirección del aparejador Lucas Ferro Caaveiro.La excepcional fachada occidental dieciochesca se entiende como pantalla de cierre del Pórtico de la Gloria y de las naves de la catedral, por lo que se diseña con amplia superficie acristalada, con la idea de que permitiese el paso de abundante luz al interior de la nave mayor, gracias a su insólito paño central calado, un esfuerzo logrado a través de una sutil estructura que se pliega a la verdad arquitectónica preexistente, capaz de elevar sobre la terraza de la escalinata de Ginés Martínez un arco triunfal de varios cuerpos que refleja como un espejo la luz del ocaso y proyecta hacia el interior del edificio toda la intensidad lumínica del final del día. El Obradoiro de Casas Novoa impone el gusto barroco por lo espectacular, lo teatral y lo insólito."
La portada do Obradoiro de acceso a la catedral llegó, con sus maravillas y rituales del Pórtico de la Gloria, de los que hablamos en la entrada de blog pertinente, a ser la más emblemática y elegida por los peregrinos, relegando incluso a la norte, si bien es un tema que se discute. Pero lo cierto es que esta antigua plaza-taller sigue siendo la de la mayor congregación de caminantes jacobitas y visitantes, existiendo en muchos de ellos un cierto desconcierto, al hallar las puertas de esta portada occidental del templo cerradas y las del lado norte empleadas para la salida, pues se encamina la entrada de la gente hacia la de las Praterías. Estas decisiones han descontextualizado totalmente gran parte de la historia y simbolismo de estos accesos
"Pese al objetivo del nuevo hospital de mejorar la atención a los peregrinos, lo que comenzó a suceder en el resto de la ciudad fue lo contrario. Los viajeros del apóstol comenzaron a ser vistos con creciente desconfianza, en gran medida fruto de la intransigencia religiosa de los siglos XVI y XVII. En 1569 se les prohibió permanecer más de tres días en la urbe, orden que se reactivó en 1594 lamentando la presencia de "muchos extranjeros, franceses y de otras naciones", a los que se amenazaba con la cárcel. Sin embargo, la atención a los peregrinos sin recursos en el gran hospital se mantuvo, con altibajos, hasta avanzado el siglo XIX, centuria de total decadencia de la peregrinación y cuando era ya un centro sanitario orientado a la población local".
“Esta parte dianteira veríase reforzada por un espazo ou praciña delimitada por uns fermosos marcos ou piares pétreos unidos por unha cadea e que serían o gromo da futura praza do Obradoiro”, nos indica Manuel Vilar Álvarez en su monografía A Praza do Obradoiro, colección ‘Arte na Pedra’, Ediciones ‘A Nosa Terra’, ‘Concello’ de Santiago de Compostela’, 2005.
Fue en 1543 cuando los pilares fueron instalados, tras difíciles y prolongadas negociaciones con el Ayuntamiento santiagués, a fin de que le concediese ese trozo de terreno, lo cual haría en 1532. Precisamente ese trozo de terreno es la simiente de la que brotaría la plaza de ‘O Obradoiro’. La portada de ‘O Hospital’ se encuentra concebida como un paño que oculta la arquitectura. Su función es la de un arco de triunfo en el que los ciudadanos y los numerosos peregrinos que hasta acá llegaban tuviesen no sólo una imagen de que esto era un hospital, sino de cuál era realmente el poder de la monarquía.
Ahora bien, su ‘programa iconográfico’ ¬–esculpido por los maestros franceses Martín de Blas y Guillén Colás en 1523– es posible comenzar a leerse por la parte inferior, donde se esculpe a un lado Adán y al otro Eva, quienes son aquellos que trajeron el pecado al mundo y, consecuentemente, se hallan en la génesis de las enfermedades. Arriba de ellos se sitúan dos intercesoras contra los males corporales: Santa Catarina (protectora de los moribundos) y Santa Lucía (protectora de la vista). Luego, el Bautista y la Magdalena, personas que anuncian una nueva vida: la llegada de Cristo y la vida arrepentida. En la zona superior, unos apóstoles, la Virgen y El Salvador, esto es, la ‘vida eterna’, en compañía de Dios Salvador. Debajo, y con menor tamaño, el ‘colegio apostólico’. Además, podemos observar una serie de personajes de la mitología, como Prometeo, el ‘robador del fuego de los dioses’. Asimismo, Eros y las Gorgonas, las virtudes cardinales y otros tales como un peregrino, un médico o un astrólogo. Encima de la puerta sobresalen dos ‘medallones’ del estilo Renacimiento, con las imágenes de los Reyes envueltas en coronas vegetales. Así, pues, en esta fachada conviven representaciones del pecado con otras que lo dirimen, tanto del cuerpo como del espíritu, de lo mortal como lo inmortal, deseo de amor y sabiduría. Como apreciamos, siempre subrayando la relación entre la enfermedad del cuerpo y la salud del alma. De tal manera que el médico y el peregrino nítidamente aluden a la función ejercida por el propio edificio. Bien podríamos afirmar que la fachada está iconológicamente estructurada en tres niveles: un primero donde se representa el mundo humano de la muerte y del pecado. Sobre él iría el mundo de la Iglesia que nos ayuda a llegar al tercer nivel, es decir, el del mundo definitivo por encima del pecado: la Gloria. Si consideramos los primeros libros de admisión de enfermos con los que contamos, éstos datan del siglo XVII, en una época en que el peregrinaje no se hallaba justamente en sus mejores momentos. Hojeando estos libros, la mayoría de los enfermos eran santiagueses y gallegos, sobre todo de condición pobre. Esto explica que la decadencia del ‘culto xacobeo’ obliga al Hospital a acercarse a la sociedad en la que estaba inmerso".
"treinta años después el edificio presentaba un aspecto ruinoso. En la documentación se describen problemas de estabilidad, los patios amenazaban con desplomarse, la fachada principal sufría importantes daños, el agua entraba en la capilla y las enfermerías se habían convertido en corredores insalubres, oscuros y húmedos en los que se hacinaban los pacientes"
"En 1555, aprovechando uno de sus viajes periódicos a Santiago, Rodrigo Gil recibió el encargo del administrador del Hospital, don Pedro de León, de elaborar un informe que analizara la situación del edificio y las reformas que era necesario acometer para el mantenimiento de la obra. Dicho informe lo conocemos a través de la transcripción de Villamil y Castro (1902-1903). En él se destacaban los desaciertos del arquitecto Enrique Egas al elegir los materiales y al calcular la resistencia de los elementos portantes, que al arruinarse amenazaban la estabilidad de todo el inmueble. Por este informe los capitulares entregaron a Rodrigo Gil unos treinta mil maravedíes, de los seis mil ducados que el Consejo Real les había concedido para las obras. La reforma se planteó como un proyecto a desarrollar en sucesivas campañas, con el fin de que los enfermos no tuvieran que ser desalojados y se pudiera continuar con la práctica de la medicina. (...)Cuando terminaron las obras, del proyecto inicial de Enrique Egas quedaba la concepción espacial del edificio y la distribución de las principales dependencias, pero se había alterado el aspecto de los patios y de la fachada..."
"A ambos lados, los enormes escudos -el real a la izquierda y el imperial a la derecha- dan fe de la presencia monárquica, al igual que los medallones de la parte superior de la puerta principal, que representan a los fundadores Isabel y Fernando. El resto es una finísima ornamentación que la historia del arte describe como plateresca, por trabajar la piedra como si de piezas de plata se tratase."
"La puerta que encontramos a la derecha de la fachada era la inclusa o el torno donde se abandonaba a los niños huérfanos o indeseados. Llegó a haber en el siglo XVIII más de 800 niños venidos de toda Galicia. Tras ser bautizados, eran distribuidos entre mujeres de las aldeas, a las que se les pagaba para que les diesen el pecho hasta los 2 años. Pero no siempre se cumplía. Y por las condiciones sanitarias de la época, sólo un 10 por ciento de los niños de la inclusa llegaban a los 7 años. No fue el caso de la escritora Rosalía de Castro, que fue bautizada en la capilla del Hospital. A pesar de ser registrada como hija de padres desconocidos, se libró de la inclusa al hacerse cargo de ella su madrina."
"Nunca vi un (hospital) más espléndido", asegura el alemán Sebal Örtel (1521), lo mismo que el noble polaco Erich Lassota von Steblay (1581), que lo cita como "magnífico y rico" añadiendo que "en él los peregrinos, pagando o sin pagar, están cuidados según clase y edad". El italiano Giovanni B. Confalonieri (1594) alaba su botica y aporta un conocido dato de la política de atención al hospital: los tres días gratis que podían permanecer en él los peregrinos sanos. "Se les da por tres días lecho, habitación y fuego", afirma. Y añade: "Las camas de los enfermos están situadas como en mamparas, limpias, con buenos colchones"."Otro noble polaco, Jakub Sobiesky ya en siglo siguiente, en 1611, incide en sus "grandes recursos y fondos" y en sus medios sanitarios: "Tiene botica propia, muy costosa y bien dotada, médicos y cirujanos y puede rivalizar con los mejores hospitales del cristianismo". Sobiesky, por cierto destaca los muchos peregrinos de todos los países y naciones" que recibe la ciudad. El austriaco Cristof Gunzinguer (1655) se fija en la capilla, "construida de tal forma -escribe- que toso los encamados, sean los que sean, puedan oír la santa misa a un tiempo desde todas las salas de enfermos y desde todas las camas, tanto en el piso inferior como en el superior". Por su parte, el alemán Johann Limberg (1676) es de los pocos que se quejan: "A los peregrinos pobres les tratan muy mal", dice. Sin embargo, se supone que ese trato no alcanzaría a los enfermos, si hacemos caso a lo que cuenta poco después el francés Albert Jouvin. Afirma que estos "son muy bien tratados y cuidados, cosa que nosotros mismos observamos".
En el siglo XVIII la actividad del hospital se mantiene. El simpático italiano Nicola Albani (1743) encontró en él "casi ciento sesenta peregrinos de diferentes naciones". Y el francés Jean Bonnecaze (1748) llega sin recursos, acompañado de sus amigos Gomer, Pétrique y Pierre Laplace, y solo se queda tres días porque -ratifica como otros- "no dejaban dormir (gratis) más tiempo, lo que le lleva a marchar de la ciudad".
La ventana y su remate del frontón triangular, con un óculo en medio y sendos personajes alegóricos a los lados
Y debajo, la gran línea de ménsulas. "Estas instalaciones fueron ampliándose para atender las necesidades sanitarias de la ciudad, que llegaron a un punto crítico durante la hambruna del año 1769, cuando se registraron más de 4.300 enfermos", vuelven a sorprendernos con esto datos históricos en Santiago de Compostela Turismo. Su sistema de piso alto y bajo y de patios interiores tenía este funcionamiento:
"La vida del hospital estaba organizada para que los hombres ocupasen la mitad izquierda y las mujeres la derecha. En la planta baja se ubicaban las hospederías de peregrinos sanos, y en los pisos superiores las enfermerías o salas de los convalecientes más enfermos, también separadas por sexos y por clases sociales. Tres de las enfermerías tenían la particularidad de formar una T sobre la capilla, para que los pacientes pudieran observar el altar de dos pisos mientras se celebraba la misa. Esta capilla, de estilo gótico-renacentista, es Monumento Histórico-Artístico y está rodeada por cuatro hermosos patios a manera de claustros, dos de ellos renacentistas y dos barrocos."
"Fray Tomás Alonso es fundamentalmente un decorador que aborda pequeñas construcciones o remodelaciones, primando el sentido ornamental a base de formas fantásticas en las que entremezcla elementos vegetales y humanos, como aparecen en las ménsulas de la balconada de la fachada del Hospital Real, excesivas en su decoración abigarrada y turgente, de una gran imaginación en el manejo de un vocabulario que incluso evoca el mundo medieval, como recuerda Bonet"
"Este se ha proyectado con un concepto social. Para buscar una comparación fácil podría decirse que la instalación es comparable a la de un transatlántico: existen habitaciones de todas las categorías, desde el departamento de gran lujo, con salón, hasta la cama en un dormitorio colectivo. Asimismo, el servicio de comedores: se ha instalado un restaurante de lujo, otro de tipo medio, una cafetería de servicio rápido y un local para cervecería y marisquería, todos servidos desde la misma cocina. Todos podrán, pues, encontrar en el Hostal la habitación o restaurante que más convenga a sus posibilidades, sin discriminación aparente, pues la entrada y los servicios de recepción son los mismos para todos los huéspedes, como corresponde al sentido cristiano que debe presidir una instalación de esta clase.El aburrimientoSe ha acometido la resolución del problema del aburrimiento mortal que afecta a la mayoría de nuestras ciudades turísticas. Después de visitados los monumentos artísticos, recorridas las calles pintorescas y tomadas las fotografías de rigor, al mediar la tarde el viajero, fatigado, se enfrenta con el vacío absoluto. Ni un café confortable donde sentarse a descansar, ni un espectáculo de aceptable categoría estética, ni un local típico decentemente decorado donde tomar una copa, ni un lugar de cierta categoría social en el que disfrutar de una música agradable. A falta de todo esto, el viajero abandona, aburrido, nuestras más bellas ciudades y, al final, nuestro país. 'La cafetería instalada en el Hostal, con su terraza frente a la catedral; la marisquería y cervecería, con su bolera tipo americano adjunta, y el salón de té y baile, ofrecen posibilidades de entretenimiento, que es necesario tener en cuenta si queremos conservar nuestra clientela turística y resistir la competencia internacional".
"En dirección oeste baja ante la fachada del Hostal dos Reis Católicos la Costa do Cristo, una suave pendiente que concluye en la que el Codex Calixtinus (s. XII) cita como la puerta del Santo Peregrino). Era la desaparecida puerta de la muralla por la que se accedía al antiguo cementerio de peregrinos, función de la que deriva su nombre, ya que los peregrinos fallecidos en el viaje adquirían la condición de santos. También se conoció como la puerta de la Trinidad al tener enfrente la puerta del mismo nombre (...) que se ubicaba en paralelo al actual templo de San Fructuoso (s. XVIII), en la rúa das Hortas. La perdida iglesia, existente ya en el siglo XII, se conoció como de los Peregrinos, porque a su vera estaba parte del cementerio más antigua en la que estos fueron enterrados y por acoger ceremonias en su recuerdo.La Puerta del Santo Peregrino tuvo un segundo sentido jacobeo. Por ella salían los peregrinos que seguían viaje al 'fin del mundo', a la Costa da Morte, el poniente extremo donde el sol moría sin remedio en el mar y a donde, según viejas leyendas, viajaban las almas de los muertos. El emblemático acceso desapareció en el siglo XVIII para facilitar las obras del palacio de Raxoi y el servicio al contiguo hospital Real".
"...acogió a fallecidos de todo el orbe cristiano durante más de setecientos años. Recibía los cuerpos de todos los peregrinos muertos en cualquier circunstancia. Lo cuenta por ejemplo Wenceslao Schaschez (1467), que lo visita. En él, dice, "entierran a los peregrinos que mueren en la ciudad y a los pobres del hospital". Ángel Blanco de Salcedo, canónigo de la catedral y administrador del hospital Real, mandó enterrarse en él en 1710. Es un ejemplo de la alta consideración de este camposanto, al que se asociaron las inmediatas iglesias de la Trinidad y la actual de San Fructuoso, obra del siglo XVIII.El de Santiago era el último de los cementerios de la ruta jacobea. Se visitaba para reconocerse en quienes habían entregado su vida a Santiago y adquirido, por ello, la santidad. El cementerio era, en este sentido, una puerta hacia el Cielo, Hoy tristemente nada recuerda la fuerte simbología de este lugar, y eso que la muerte sigue formando parte del camino, afortunadamente en una proporción muchísimo menor."
Hornacina con la Virgen de las Angustias. El templo es también conocido como de las Angustias de Abaixo o de la Real Angustia. La hornacina, entre columnas, está rematada en un frontón semicircular abierto con una representación en forma de roseta de lo que parecen un grupo de querubines y coronada
"Algunos le llaman la iglesia de la baraja o de las cuatro sotas. Desde la terraza exterior del Hostal de los Reyes Católicos, que se encuentra frente a San Xerome, tenemos una perspectiva ideal para contemplar la fachada de la iglesia parroquial de San Fructuoso, también conocida como de la Angustia de Abajo, en el mismo barrio de la Angustia. Es un templo de estilo churrigueresco del Siglo XVIII, se empezó a construir en 1754 y es obra del arquitecto Lucas Ferro Caaveiro. En este lugar, a principios del siglo XVI, existía una capilla dedicada a la Vera Cruz que en el XVIII dio lugar al templo de San Fructuoso, monje berciano que luego fue obispo de Braga.La parroquia de la Angustia salió de la correspondiente capilla catedralicia para ocupar un templo propio. Su nombre se debe al grupo del Descendimiento de la Cruz o de la Angustia que mandó hacer a sus expensas el enfermero del Hospital Real Bartolomé Barreiro, por los milagros que la gente decía haber obtenido. Es obligado fijarse en las esculturas que la coronan, realizadas por Gambino y que representan a las cuatro virtudes cardinales: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza, cuyos atributos la gente identifica con las cuatro sotas de la baraja española, bastos, oros, espadas y copas.Es interesante el interior con planta de cruz griega y cúpula barroca. En el muro sur está esculpido un pequeño relieve, una calavera con dos tibias cruzadas colgada de un paño o mortaja y una cartela con la siguiente inscripción: " Como tú te ves, me vi; como me ves, te verás ", aludiendo a la fugacidad de la vida."
"La Iglesia compostelana ha mirado en algunos momentos con recelo el hecho de que los peregrinos continuasen viaje a Fisterra y Muxía, tras la estancia en Santiago. Este cercano viaje al extremo oeste -a 90 km-, el lugar que los antiguo consideraban el fin del mundo por poniente, tenía que provocar en ellos una atracción atávica. Un atavismo que se prolongó de forma sorprendente después del siglo XV, cuando se supo que más allá de Fisterra estaba en realidad América. La prueba es que en el presente esta ruta la siguen realizando cada año, con la misma intensidad, miles de peregrinos desde Compostela.Se percibe como una vía emocional, no religiosa. Pero no está tan claro. Santiago era considerado el apóstol evangelizador de la tierra última, como se cita en el Codex Calixtinus (s. XII). El finis terrae fue, además, un espacio pronto cristianizado: el destino del peregrino era Muxía, donde la leyenda afirmaba que la Virgen se había aparecido a Santiago en una barca durante su evangelización en el extremo del mundo, y el cabo de Fisterra, el límite occidental donde el sol mostraba su última luz.Y a este cabo se llegaba y se llega pasando ante la iglesia del Santo Cristo de Fisterra, donde se celebra desde tiempo inmemorial la Pascua de Resurrección: el regreso de la vida y de la luz que allí muere gracias al sacrificio supremo de Jesús, comparable, salvando todas las distancias, al del propio peregrino que alcanzaba este punto extremo tras mil penalidades. La mayoría de los caminantes al fin del mundo salía de la ciudad pasando ante el cementerio de los peregrinos. Otro elemento que otorgaba connotaciones a la partida.Son numerosos los relatos históricos de autores de distintas nacionalidades que narran el viaje desde Santiago al finis terrae. Domenico Laffi (1670) es uno de ellos: "Preparamos buenas provisiones de pan y vino y salimos por la puerta situada hacia el Mediodía, dirigiéndonos hacia poniente". Laffi y otros peregrinos aluden a Santiago y Fisterra, incluso en el título de sus libros, como destino inseparable"
"A escasos metros del kilómetro cero de Santiago de Compostela, la Praza do Obradoiro, se encuentra uno de sus edificios más característicos: la Iglesia de San Fructuoso, también conocida como Iglesia das Angustias de Abaixo, un templo barroco churrigueresco del siglo XVIII.
Pese a encontrarse en lo alto de la Rúa das Hortas, su fachada fue concebida para ser vista desde el Obradoiro, en el mirador junto al Pazo de Raxoi, por lo que a día de hoy es habitual verla en fotografías de los atardeceres compostelanos, con el sol perdiéndose tras el Monte Pedroso.
Más allá de la belleza de la iglesia, en su entorno también tuvo cabida uno de los cementerios más importantes de la ciudad, donde se enterraba a los peregrinos fallecidos en Santiago y a los pacientes que perdían la vida en el cercano Hospital Real, el actual Hostal dos Reis Católicos.
La primera constancia documental de un templo en la ubicación actual de la Iglesia de San Fructuoso data de 1510, cuando existía allí una pequeña capilla, adyacente al cementerio del Hospital Real
Fue precisamente un enfermero de hospital, Bartolomé Barreiro, quien a mediados del siglo XVII sufragó el coste de situar en el interior de la capilla una imagen de la Virgen de la Angustia.
La devoción que despertó aquella virgen fue tal que cien años más tarde, ya a mediados del siglo XVIII, el propio Hospital Real promovió la construcción -financiada a través de limosnas- de una iglesia en el emplazamiento de aquella pequeña capilla, cuyo diseño le fue encargado a Lucas Ferro Caaveiro.
Ferro Caaveiro, natural de A Capela y alumno de la escuela de Fernando de Casas Novoa, lo sucedió en el cargo de maestro de obras de la Catedral de Santiago. Antes de que le encargasen la construcción de la Iglesia de San Fructuoso también fue responsable de completar la "Fachada dos Carros" del monasterio de San Paio de Antealtares.
La primera piedra del templo, por aquel entonces denominado Iglesia das Angustias de Abaixo, se puso el 11 de junio de 1754 y, aunque dos años más tarde ya se oficiaban misas en su interior, su construcción no finalizaría hasta 1965.
El edificio presenta varias particularidades, como que su planta cuenta con una cúpula en el centro y está coronada por un llamativo cimborrio, o que la ornamentación de su fachada, excepcionalmente alta, se centra en la parte superior, a la altura de la Praza do Obradoiro.
En esta fachada destacan, además de una hornacina con la imagen de la Virgen de las Angustias en la parte inferior, la presencia en lo alto de las cuatro virtudes cardinales: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza.
La importancia de esta iglesia no es menor: desde 1920 es la sede de la parroquia de San Fructuoso, la más importante de la capital gallega, toda vez que incluye la práctica totalidad del núcleo urbano y la propia Catedral de Santiago."
"Los viejos cultos paganos de carácter solar y litolátrico, vinculados con la interpretación de la fertilidad, fueron cristianizados e integrados en la leyenda jacobea. Surge así la aparición mariana de Muxía, según la cual la Virgen, trasladada en una barca de piedra, vino a confortar al apóstol Santiago, desanimado por no poder convertir a los rudos gentiles de estas tierras. En el lugar, santificado por la permanencia del casco, la vela y el timón de tan prodigioso navío, fue levantada una capilla, a partir del siglo XVIII convertida en un santuario que convoca una gran romería a principios de septiembre. En cuanto a Fisterra y su cabo, ha quedado vinculado a la leyenda de la traslación del apóstol por medio del episodio que desplazó a sus discípulos, que habían transportado su cuerpo decapitado de Palestina a Padrón, hasta el fin del mundo. A la desaparecida ciudad de Dugium acudieron a solicitar del legado romano el permiso de enterramiento, pero este los encerró y, cuando lograron huir con la ayuda de un ángel, los persiguió hasta el río Támara (Tambre), cerca de Negreira, hasta llegar a un puente que se derrumbó arrastrando a los malvados. Este relato fue incorporado al Códice Calixtino.En Fisterra es venerada la dramática imagen gótica del Santo Cristo, según la leyenda, llegada por mar. Donde terminaba el mundo conocido de los antiguos, la idea de la muerte adquiría un gran peso simbólico. Tal vez por ello la Semana Santa fisterrana pone todo su acento en la Resurrección. Cristo es como el sol que, tras sumergirse en la tinieblas, resurge cada día para vivificar el mundo.Al llegar a estas tierras, los peregrinos se hacían con las conchas de vieira encontradas en sus playas, y ante la visión del océano quemaban sus viejos ropajes en un rito que significaba la purificación. El itinerario histórico a Fisterra y Muxía, recuperado en los años 90 por los Amigos del Camino, ha alcanzado en los últimos años una gran popularidad por la necesidad sentida por muchos peregrinos de prolongar sus pasos, en busca de claves y respuestas, más allá de Compostela. En el final físico, que de naciente nos condujo a los promontorios extremos de poniente, la puesta de sol en el mar adquiere todo su valor. El final es solo un comienzo nuevo".
Se celebraban, hasta hace unas décadas (1971), importantes ferias de ganado. La propia carballeira podría ser parte del grandioso bosque que antaño ocupaba estos lugares, el mítico monte Libredón de la tradición xacobea y que se extendería hasta aquí, donde el ermitaño Paio hallaría entre luminarias y prodigios el sepulcro de Santiago y sus discípulos
En la cima de Santa Susana, copatrona de la ciudad, esta la iglesia de su advocación, consagrada en el año 1102 por el arzobispo Xelmírez para albergar las reliquias de esta santa, traídas también de Portugal. Es sin duda uno de los lugares a visitar si nuestra estancia en Santiago se prolonga un día o dos (más que merece la pena), por su historia, belleza y vistas de la catedral y casco antiguo. Por ello le dedicamos asimismo la imprescindible entrada de blog
En la actualidad, un espacio ajardinado, con un laberinto de boj ocupa lo que fue aquel antiguo cementerio de peregrinos. Es necesario decir que en la Edad Media todos los peregrinos fallecidos en el Camino eran considerados santos, recibían por intercesión divina la indulgencia plenaria y por eso la antigua advocación del Santo Peregrino en la antigua puerta de la muralla sita en este lugar. La catedral concede una compostela (certificado de haber hecho el Camino), a los peregrinos fallecidos en ruta, hayan llegado o no a la meta- Del cementerio del Santo Peregrino sigue contándonos Carlos Rey:
"Mucho antes de que existiese la iglesia, en su entorno destacaba el importante cementerio, de cuya presencia hay constancia desde el siglo XIII.
El camposanto se encontraba extramuros, junto a la conocida como Porta da Trinidade -en honor de la iglesia del mismo nombre, situada a su lado y demolida en 1930- o Porta do Santo Peregrino, una de las siete grandes puertas de la desaparecida muralla de Santiago.
En él se enterraba a peregrinos procedentes de toda Europa que fallecían en Santiago -en tumbas señaladas con una concha de vieira-, así como a los pacientes que perdían la vida en el cercano Hospital Real. Así fue hasta el siglo XIX, cuando fue clausurado.
La Iglesia de San Fructuoso cuenta con una pequeña puerta en la parte sur que da a este cementerio. En ese mismo muro también se puede observar una calavera con una enigmática inscripción: "Como tú me ves, te verás. Como tú te ves, me vi".
No queda ningún vestigio de aquel cementerio: en 2010 se construyó en su lugar el laberinto de boj que todavía continúa allí a día de hoy, a la vez que se plantaron cinco cipreses."
En lo referente a sus cuatro patios, que no vemos obviamente desde el exterior, resaltar que dos de ellos, los frontales son de Enrique de Egas, mientras que los otros dos forman parte del proyecto dieciochesco de Fray Manuel de los Mártires, modificados durante las obras, en las que intervinieron Ferro Caaveiro y Varela Velado en unas obras que se prolongaron de 1766 a 1798
"El solar sobre el cual se construyó el palacio de Rajoy, estaba ocupado anteriormente por las cárceles, lo civil y lo eclesiástico de la ciudad, y un tramo de la muralla, que defendía la urbe por la parte del poniente. La doble propiedad sobre el predio originó discordancias entre el Obispado y el Ayuntamiento. Este presentó un proyecto en 1764, de la autoría de Lucas Ferro Caaveiro, con la idea de ubicar la Casa del Ayuntamiento entre ambas cárceles. Por su lado, el arzobispo Bartolomé de Rajoy tenía en mente colocar ahí el Seminario denominado de Confesores y la residencia para los niños del coro catedralicio, para lo cual presentaba un proyecto diferente, encargado a Andrés García de Quiñones. Sin embargo, además de la controversia entre los copropietarios, surgió una tercera parte interesada, el Hospital Real, alegando que se atentaba contra su propiedad. El litigio consiguiente llevó a la intervención de la Capitanía General de Galicia y la de la Real Cámara, resolviéndose, finalmente, de manera salomónica el 13 de mayo de 1767, que el futuro edificio albergase el Consistorio compostelano, el Seminario de Confesores y las cárceles, de acuerdo al proyecto del ingeniero Carlos Lemaur, según se había propuesto por la dicha Capitanía General.
De acuerdo con la anterior resolución, el edificio fue construido según las trazas de Lemaur, siendo dirigidas las obras por el fray Manuel de los Mártires, y como ejecutores reales por los maestros Juan López Freire y Alberto Ricoy, y, según la inscripción que figura en el friso del mismo palacio, las obras se extendieron entre 1766 y 1772.
El palacio contribuyó a realzar la plaza del Obradoiro, que carecía de un edificio digno en ese lado, incluso cuando hacía pocos años que se había terminado la imponente nueva fachada occidental de la sede compostelana."
"Hombre muy influyente, capitán general de los Reales Ejércitos desde 1772, llegó al ducado de Arcos en 1763.
En 1771 promovió una prolongada campaña contra el Voto de Santiago, en la que contó con la inestimable colaboración del humanista y erudito alicantino Francisco Cerdá y Rico (1739-1800). Mediante la famosa Representación contra el pretendido Voto de Santiago, que hace al Rey nuestro Señor D. Carlos III el duque de Arcos, logra iniciar una de las campañas más duras y mejor documentadas a las que debió enfrentarse el denostado Voto de Santiago, recaudado entre el campesinado de distintas zonas de España y que reportaba a la Iglesia compostelana la parte principal de su sustento.
La obra, redactada en realidad por Cerdá y Rico, “oculta bajo un disfraz filantrópico de defensa de los campesinos y de los derechos de la monarquía” el verdadero objetivo: la oposición del duque a que circulase por sus extensas tierras el trigo de Castilla destinado al Voto sin pagar ningún tipo de impuesto. Lo afirma Ofelia Rey Castelao, profunda conocedora de este privilegio de la Iglesia compostelana, quien añade que Carlos III respondió a las críticas del duque encargando al Consejo de Castilla y a las autoridades locales una encuesta para conocer la realidad de la percepción del Voto. Las iniciativas del duque de Arcos no lograron suspender el privilegio pero contribuyeron a su ya gran rechazo y a que aumentasen el fraude y los impagos".
"Cerrando la Praza do Obradoiro y situado frente a la fachada oeste de la Catedral, se levanta este palacio, mandado construir por el arzobispo Raxoi en 1766, para residencia de los niños del coro y seminario. Las obras fueron ejecutadas por el ingeniero francés Charles Lemaur. La larga fachada abierta con un elegante soportal, dota al edificio de una marcada horizontalidad. En el centro de la fachada puede verse un frontón con un relieve en mármol, en el que se representa la batalla de Clavijo, obra de Gambino y Ferreiro, coronado por la estatua ecuestre de Santiago. En el interior destaca la escalera rococó diseñada también por Lemaur".
Volviendo a la Wikipedia nos enteramos que en 1950 el geógrafo francés Jean Sermet planteó que el Pazo de Raxoi podría tener su inspiración en el Capitole de Toulouse, obra del arquitecto Guillaume Cammas acabada pocos años antes (1760). Posteriormente el historiador del arte ferrolano Alfredo Vigo Trasancos lo comparó con otras construcciones francesas de la misma época como la Mairie de Nancy que, como el Capitolio de Toulouse y este mismo pazo fueron y son sede del consistorio de la ciudad:
"El edificio se corresponde con un tipo palacial francés desarrollado por François Mansart, en último extremo asentado sobre modelos italianos: larga loggia porticada, con perpiaños almohadillados, sobre los que se alzan los cuerpos correspondientes, y abrazados por un orden colosal.
A este patrón se ajustó la fábrica compostelana. Sobre un plano rectangular, predomina la horizontalidad, con los casi 90 m de longitud de la fachada, apenas rota por las acróteras y frontones del coronamiento, que contrasta con la verticalidad de la fachada catedralicia. En el cuerpo inferior destaca el asoportalamiento con veinte arquerías de medio punto en los lados y cinco adinteladas en el centro. Sobre esta loggia se desarrollan dos cuerpos superiores, ambos establecidos por columnas adosadas de Orden gigante jónica, que arrancan, sobre pedestal apoyado en el final del pórtico. Entre esas columnas colosales se abren cincuenta huecos, de tipo puerta en ambos casos, pues por ellas se accede al balcón corrido que recorre toda la fachada en el primer piso, y a una baranda en el segundo. Estos vanos aseguran la luminosidad de las estancias internas.
Corona la construcción un ático adornado con balaustradas. En los laterales colocó el arquitecto sendos frontones curvados, y en medio un frontón triangular, sostenido por columnata pareada. De este modo se realza esa parte central, que además avanza ligeramente para la plaza, y hacia la que se reclama la atención, pues en ella se sitúa la entrada principal. Mientras en los frontones laterales se habían colocado sendos escudos de Rajoy, en el central se sitúa un tímpano que desarrolla, en relieve, la batalla de Clavijo, en la que según la leyenda intervino el mismo Santiago apóstol, epónimo de la ciudad, en auxilio de los cristianos. Fue diseñado por el pintor gallego Gregorio Ferro, y ejecutado, en mármol, por los escultores José Gambino y José Ferreiro, ambos también gallegos. Este último fue además el autor del Santiago ecuestre que termina la cimera del frontón.
La parte posterior de la edificación es diferente, pues un abrupto corte de terreno y la cercanía de la Iglesia de San Frutuoso, imponía soluciones diferentes. El cuerpo inferior, hasta la altura de la plaza del Obradoiro, se destinó a albergar las cárceles. Se colocó un amplio patio central, y se proyectaron dos cuerpos laterales prismáticos, siguiéndolos las pautas de la fachada, pero con total ausencia de elementos que rompiesen la estereotomía de la obra, a no ser los huecos y balaustrada superior.
La sencillez de los elementos arquitectónicos y la pureza de líneas, hacen de este edificio uno de los más importantes de España en estilo neoclásico".
"En su blasón se dispone una concha de vieira que nos indica que ocupaba la sede compostelana, bajo la que aparece el capelo o sombrero, que alude a su condición de prelado, y del que parten dos cordones, rematados en diez borlas a cada lado, que confirman su título de arzobispo primado. Debajo del capelo se sitúa la corona real y en los cuarteles se representa una torre sobre un puente y un río en homenaje a su Pontedeume natal -en el puente, mandado construir por Pérez de Andrade o Bo, había un hospital de peregrinos con cuatro camas reservadas-; los lagartos, que hacen referencia al linaje de los Losada; una torre o castillo y tres estrellas sobre una banda que lo cruza en diagonal."
Vecinos y peregrinos se acomodan en su largo soportal guardándose tanto de la lluvia como del sol cuando este cae a plomo sobre la explanada de la Praza do Obradoiro
Quizás la curación milagrosa de unas malas fiebres, orando a San Isidoro cuando ocupaba el sitial de León, junto con su pasión por los libros y la cultura, le valieron aquella fama. Durante su mandato sí se sabe que se suavizó un poco el férreo control eclesial sobre la ciudad y florecieron mínimamente los nacientes gremios de artesanos y burgueses. Luego de él él la Iglesia recurrió a arzobispos más intransigentes en este aspecto
Residiría en el pazo construido por Xelmírez, aunque otra leyenda apócrifa le presenta recluido en el monasterio de San Lourenzo de Trasouto, al lado de la Carballeira de San Lourenzo, a la salida de Santiago en el Camino a Fisterra, por disposición del papa Honorio II en castigo a su gusto por el ocultismo
El historiador Francisco Singul opina que esta preciosa escalinata "pretende elevar la posición de la catedral -de modo material y simbólico- con respecto a la plaza y a los edificios contiguos"
"Era necesario, por tanto, dotar a la ciudad y a la catedral de armas opulentas para seguir manteniendo esa primacía entre los santos y las iglesias españolas. La fachada del Obradoiro es una de esas grandes obras destinadas a hacer realidad ese objetivo. Altas, esbeltas, las dos torres sustituyen a unas anteriores desiguales en tamaño, algo que sorprendía mucho a los viajeros que escribieron sobre Compostela"
En la actualidad, el acceso a la cripta desde la Praza do Obradoiro se mantiene pero con pago de entrada como parte del Museo de la Catedral; sin embargo la portada do Obradoiro se mantiene cerrada y el pórtico de la Gloria solamente es visitable desde el interior, entrando por la puerta de la Praza das Praterías, la meridional (a la derecha desde el Obradoiro) y también abonando entrada. Junto con ello se han perdido los seculares rituales de acceso por esta emblemática portada occidental
"Desde 2009 ya no es posible acceder al Pórtico de la Gloria para posar nuestra mano en la cavidad del parteluz ni darse un golpe en el Santo dos Croques; la gran obra del Maestro Mateo ha sido descontextualizada de la basílica y solo puede ser admirada, sin que ni siquiera nos permitan hacer fotos, tras abonar la entrada (suplemento al museo). También se ha eliminado otra tradición, de hecho ya olvidada, como era la de palpar la columna-relicario que contiene los bordones de Santiago y San Franco de Siena, que del crucero ha sido trasladada al museo (capilla de las reliquias)Sigue siendo posible, ¡menos mal!, ascender al camarín de Santiago (imagen del s. XIII revestida con esclavina de plata), copia de la barroca regalada por Monroy para darle el abrazo, Y también descender a la cripta, redescubierta en 1885, para orar ante la tumba de Santiago (urna de plata)"
Las torres siguen haciendo de esta catedral el edificio más alto de la ciudad, la de la derecha es la Torre de las Campanas, que alberga a estas, mientras que la de la izquierda es la Torre de la Carraca, el instrumento instrumento que se emplea en sustitución de las campanas en Semana Santa, en señal de duelo, pues las campanas han de permanecer en silencio por la pasión y muerta de Jesús
"Personaje relacionado con la vida de Jesús al que la Iglesia católica identifica como uno de los apóstoles de Cristo. Es la Biblia, a través del Nuevo Testamento, la que cita de pasada, en el Evangelio de Marcos, a un tal Santiago el Menor como hijo de una de las mujeres que contemplan la agonía de Jesús. Ni antes ni después se vuelve a mencionar otro Santiago con tal sobrenombre. Ante esto, su identificación ha resultado compleja y no resuelta del todo. Casi nunca se mantuvo que tuviese una identidad propia. Se acostumbra a identificarlo con los personajes citados en el Nuevo Testamento como “Santiago el de Alfeo”, Santiago el hermano del Señor o con ambos.
La iglesia oriental defendió desde antiguo que los Santiago Menor y Alfeo -este citado en los Evangelios como apóstol- fueron una misma persona, en tanto que el hermano del Señor sería el que aparece en los textos bíblicos con un gran protagonismo en el periodo que siguió a la muerte y Resurrección de Cristo y que posteriormente también se conoció como el Justo. La Iglesia romana intentó dar carpetazo a la cuestión en el Concilio de Trento (s. XVI) resolviendo que los tres eran un único ser: uno de los doce apóstoles de Jesús, el citado en las listas evangélicas como “Santiago el de Alfeo”.
Esto no evitó que el debate siguiera y siga abierto. Distintos exégetas sostienen que la personalidad de Santiago el Menor coincidiría con la del hermano del Señor, calificativo con el que los pueblos semitas se referían también a los primos y otros parientes, pero no con la de Santiago Alfeo. Defienden, por lo tanto, la existencia de tres Santiagos distintos en el Nuevo Testamento: Santiago Zebedeo (conocido posteriormente como el Mayor) y Santiago Alfeo, ambos elegidos por Jesús entre los doce apóstoles, y Santiago el Menor, que sería la misma persona que el citado como “el hermano del Señor”. Para complicar más las cosas, ciertos sectores eclesiásticos siguen manteniendo la teoría de que Santiago el Menor sería la misma persona que el apóstol Alfeo, en tanto que el hermano del Señor tendría otra identidad.
El Menor y el Mayor
No se han producido casos de unificación de las identidades de Santiago Zebedeo y Santiago el Menor, en contra de lo que sucede con este último en relación con los Santiagos Alfeo y el hermano del Señor. Esto es así siempre y cuando no tengamos en cuenta la teoría mantenida por la Iglesia católica y muchos estudiosos que defiende una misma personalidad para el Alfeo, el Menor y el hermano del Señor.
Como es sabido, en algún momento de la Edad Media la Iglesia compostelana atribuyó a Santiago el Mayor pasajes propios de Santiago el hermano del Señor. Se observa en el Codex Calixtintus (s. XII). Pero aquí estamos intentando perfilar la escueta referencia bíblica a “Santiago el Menor”. En este sentido, resulta curioso que el Nuevo Testamento se refiera a un “Santiago el Menor” sin oponerlo a otro “Mayor”, que no llega a citar. Sólo en textos cristianos posteriores a la compilación bíblica se empezará a mencionar a Santiago Zebedeo como “el Mayor” para diferenciarlo del “Menor” bíblico identificado, como hemos visto, ya con el Alfeo, ya con Santiago el hermano del Señor, ya con ambos. El sentido de esta diferenciación se resolverá en la dirección expuesta por el obispo italiano Jacobo de Varazze, en la Legenda aurea (s. XIII). Considera que el epíteto de “el Menor” se debe a que ingresó después que “el Mayor” en el grupo de los apóstoles.
La Iglesia ha defendido la referencia bíblica al “Menor” en el tal sentido, ya que finalmente su papel en los orígenes cristianos fue más relevante que la del apóstol enterrado en Compostela, siempre y cuando nos atengamos a las teorías predominantes en Occidente que lo identifican como Santiago el hermano del Señor. En alguna ocasión se apeló a este discípulo como Santiago el Joven basándose en una casi siempre rechazada distinción por motivos de edad. También se ha especulado con la posibilidad de que estos dos Santiagos fuesen primos.
La cabeza de Santiago el Menor
Hay en el ámbito compostelano medieval, sin embargo, un claro y famoso ejemplo de interferencia entre Santiago el Mayor y Santiago el Menor. En el contexto del desmesurado culto y prestigio de las reliquias de santos en el medievo, el obispo de Coimbra -y antes de Braga-, Mauricio Burdino, deseoso de debilitar la cada vez más consolidada influencia de la Iglesia compostelana, peregrina a Tierra Santa hacia el año 1105 y al volver -posiblemente en 1109- asegura que trae con él la cabeza de Santiago el Mayor. Trataría así de poner en entredicho la identidad de la gran reliquia apostólica compostelana que, según la tradición, había llegado íntegra a Galicia. Ante la inseguridad en su camino de vuelta, deposita temporalmente la cabeza en el monasterio de San Zoilo, en Carrión de los Condes, donde acaba cayendo en manos de la reina castellana Urraca. Esta se la entrega a Gelmírez con el ánimo de reconciliarse con él tras los duros enfrentamientos que habían vivido.
De esta forma, el cráneo finalizará su andadura en Compostela en 1116, donde es recibido de forma triunfal en el Monte do Gozo, procedente de León. Fue utilizado por el obispo Diego Gelmírez como un éxito más de su labor a favor del santuario, sin poner en duda su atribución a Santiago el Mayor.
Sin embargo, el objetivo preferente de la Iglesia compostelana de preservar sin fallo la tradición del traslado íntegro del cuerpo de Santiago el Mayor a España pudo ser el motivo que posteriormente llevó a que esta pasase a atribuir la reliquia ósea a Santiago el Menor o Alfeo, basándose en las teo-rías que consideraban una misma persona estos dos nombres bíblicos y el Santiago hermano del Señor. Siguiendo el Nuevo Testamento y textos posteriores, este Santiago había sufrido martirio en Jerusalén y allí había sido enterrado, lo que haría verosímil que esta reliquia procediera de Tierra Santa y correspondiese a un apóstol con ese nombre, al tiempo que salvaba la integridad previa del cuerpo de Santiago Zebedeo en Compostela.
Actualmente la reliquia de Santiago el Menor es, tras la del propio Santiago el Mayor, la más famosa de la catedral compostelana. Se conserva expuesta en la capilla de las Reliquias en un busto-relicario de 1322 no menos famoso, realizado en plata sobredorada, con esmaltes y yemas, por orden del arzobispo compostelano de origen francés Berenguel de Landoira. Ante el hecho de que las reliquias de Santiago el Mayor eran inaccesibles desde los tiempos de Gelmírez, este prelado fomentó un culto alternativo a Santiago el Menor, incorporándolo a la procesión de cada 30 de diciembre con la que se conmemoraba y conmemora todavía el traslado de los restos de Santiago el Mayor a Galicia. Desde 1434 este busto-relicario luce en su cuello un collar de oro regalado por el caballero Suero de Quiñones, quien peregrinó a Compostela tras sus legendarias justas del Paso Honroso, en el puente leonés de Hospital de Órbigo (Camino Francés). El relicario adquirió su definitiva forma actual con la incorporación de una lujosa peana en el siglo XVII.
En cualquier caso, el largo descanso de esta reliquia en Compostela no acaba de encontrar sosiego, ya que la catedral de Ancona asegura disponer también de una cabeza de Santiago el Menor, conservada en su Museo Diocesano."
"El frente central muestra una insólita y grandiosa superficie acristalada, diseñada en cuatro cuerpos, para la iluminación de la nave mayor. Imita un arco triunfal que también refleja de forma maravillosa y evocadora la luz del sol al atardecer, por su orientación al poniente. Por eso se conoce como 'el espejo'. Merece la pena es espectáculo si las nubes lo permiten".
"Los grandes huecos de ventana en la fachada del Obradoiro, al nivel de la tribuna, se cerraban con unas carpinterías de bronce, fabricadas y colocadas a mediados de los años ochenta del pasado siglo, que se encontraban parcialmente descolgadas por el empuje del viento, con riesgo de desprendimiento en los vanos mayores.
Las desiguales facturas y disposiciones de las cajas revelan que a lo largo del tiempo hubo varias reposiciones de los ventanales, provocadas seguramente por su repetida degradación en una situación tan expuesta al sol y castigada por los temporales. Las fotografías antiguas muestran ventanales de madera con diferentes patrones de diseño y subdivisión, indicando que se iban sustituyendo -o reforzando- según su proceso de deterioro, trabajos realizados sobre la marcha por la carpintería de la catedral.
No se dispone de datos de cómo pudieron haber sido los cierres originales, si vidrieras emplomadas o similares a los de madera que muestran las fotografías más antiguas, pero la configuración constatada de estos últimos, con maderas de muy pequeña sección, contribuía a su rápida ruina. Esa reducida dimensión no solo revelaba una deficiente tecnología de la madera y el vidrio, sino que también restaba luminosidad.
Es evidente la intención primigenia de ofrecer un gran transparente en el centro de la fachada barroca, siguiendo la estela del medieval destruido, para iluminar con plenitud un interior que había quedado oscurecido con construcciones adosadas a las naves.
Los nuevos ventanales se han realizado en madera de iroko. Sus entrepaños conforman una malla ortogonal de proporciones similares para todos ellos, a pesar de las diferencias de formas y tamaños entre los distintos huecos. La anchura media de los entrepaños es la habitual en las ventanas del casco histórico de la ciudad. El empuje del viento condiciona la adecuada sección de montantes y largueros; para mejorar la resistencia sin aumentar demasiado la sección de las piezas, los ventanales mayores se servirán de las trancas de hierro existentes, unos elementos históricos a conservar y reutilizar. Como resultado, sin subestructuras de refuerzo, ofrecerán una imagen continua y homogénea.
Las ventanas incorporan pequeñas aberturas protegidas para una necesaria ventilación permanente, y se disponen varios elementos practicables para un eventual acceso al exterior. Los vidrios son laminados de tipo extra-claro, con muy bajo índice de reflexión.
La mayor transparencia de los nuevos ventanales permite apreciar mejor la complejidad de la obra barroca en su superposición sobre la románica. A la vez, ofrece al exterior una presencia más tranquila y neutra, muy oportuna entre tan rica ornamentación, y por dentro más discreción en el marco del sobresaliente conjunto medieval de la tribuna. El acento expresivo de las carpinterías en fachada recae sobre las rejas que cierran los también nuevos ventanales frente al Pórtico de la Gloria, y sus portones. También mejora la visión desde el interior de la catedral hacia la tribuna y fachada de poniente, pues quedan menos elementos extraños de fondo que pudiesen interferir en la apreciación y disfrute de las formas prístinas de arcadas y óculos medievales."
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| El Nuevo Miliario nº 5 Boletín sobre vías romanas, historia de los caminos y otros temas de geografía |
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| Paulsburg CC BY-SA 4.0 (Wikipedia) |
"Pues en nuestros días nos ha sido revelado el preciado tesoro del bienaventurado Apóstol, es decir su santísimo cuerpo. Al tener noticia de lo cual, con gran devoción y espíritu de súplica, me apresuré a ir a adorar y veneré tan precioso tesoro, acompañado de mi corte, y le rendimos culto en medio de lágrimas y oraciones como Patrón y Señor de España, y por nuestra propia voluntad, le otorgamos el pequeño obsequio antes referido, y mandamos construir una iglesia en su honor"
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| La batalla de Clavijo de Corrado Guiaquinto. Museo del Prado, Madrid |
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| Santuario de Alfonso II El Casto y Teodomiro. Fuente: Tradición Jacobea |
"El antiguo bosque de Libredón se vio cubierto por un grupo de pequeños cenobios o monasterios que proliferaron tras la propagación de la noticia del descubrimiento del sepulcro de Santiago el Mayor. El propio rey asturiano Alfonso II, apodado el Casto, ordena erigir sobre la tumba del Apóstol una pequeña basílica de piedra y arcilla, uniendo así el descubrimiento del sepulcro a la legitimidad de la monarquía asturiana, única heredera de los valores cristianos peninsulares. Corría el año 829, momento en el que se une el destino de la diócesis de Iria Flavia y la floreciente Compostela. El lugar del descubrimiento era conocido en aquellos tiempos como Arcis Marmoricis y no será hasta el siglo X cuando aparezca el suburbio en el entorno próximo a la basílica que reciba el nombre de Compostella, y que acabará por convertirse en el nombre definitivo de la ciudad.¿Qué significa Compostela? La interpretación más aceptada, quizá por sencilla, nos remite a Campus Stellae o 'Campo de la Estrella' por ser este astro el que señaló el lugar exacto del enterramiento. Otros investigadores defienden el origen del término en Compostitum tellus, que significa "cementerio"
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| Basílica de Alfonso III El Magno y Sisnando I. Fuente: Tradición Jacobea |
"Durante el reinado de Alfonso III se levantará una nueva basílica bajo la dirección de los propios arquitectos del monarca que siguen el patrón de las construcciones eclesiásticas propias de la monarquía asturiana"
"En los albores del año 1000, el sepulcro y el floreciente burgo compostelano sufren la mayor amenaza de su historia, ya que, como cuenta la tradición, las huestes de, caudillo cordobés Almanzor toman la ciudad un día de agosto de 997, no dejando piedra sobre piedra. Esa misma tradición nos transmite que Pedro de Mendozo, a la sazón obispo compostelano, consigue defender el sepulcro con sus rezos y convence al invasor de que debe respetar el sagrado lugar.A hombros de prisioneros cristianos, las campanas catedralicias serán transportadas a Córdoba para servir como lámparas votivas en la mezquita cordobesa. Habrá que esperar a los tiempos de Fernando III El Santo para que se produzca la toma de la antigua capital del califato y las campanas sean devueltas a la basílica compostelana, exactamente doscientos treinta y nueve años después de haber sido expoliadas".
"Tras el primer milenio de la era cristiana, Santiago era ya una diócesis importante. Y será bajo el obispo Diego Peláez cuando en 1075 se inicien las obras de la gran basílica catedralicia, que, como iglesia de peregrinación, recogerá los formatos de las grandes iglesias francesas como Sainte-Foy de Conques o Saint-Sernin de Toulouse, entre otras..."
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| Diego Gelmírez ante Fruela Alfonso y Pedro Muñiz. Manuscrito Tumbo de Toxoutos (siglo XIII) |
"Gelmírez no es solo el primer arzobispo de la diócesis santiaguesa, es la personalidad religiosa y política sobre la que se logra la conversión de Compostela en principal centro religioso de occidente. Gelmírez recogió los grandiosos proyectos de sus antecesores, supo culminarlos bajo el contradictorio manto de gran príncipe feudal y conciliador eclesiástico. No sólo será el constructor de la gran basílica catedralicia, sino uno de los grandes potenciadores del hecho jacobeo. No es más revelador que el hecho de que los reyes de la España cristiana se dirigiesen, a partir de los tiempos de Gelmírez, a los arzobispos compostelanos con el tratamiento de Padre mío y Pontífice de todo el Orbe"
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| Cuadro de Miguel Payá y Rico de Bernardo López Piquer. Universidad de Valencia-Estudi General |
"Compostela goza de un singular privilegio concedido por vez primera hacia 1122 por el Papa Calixto II. De él se tiene conocimiento gracias a otra bula de 1179, ésta sí conservada: la Regis aeterni del Papa Alejandro III, que confirma el privilegio otorgado a la Catedral por el Papa Calixto II (1118-1124). Dos hermanos suyos, Raimundo y Enrique de Borgoña, habían tomado por esposas a las hijas del rey Alfonso VI, Urraca y Teresa, herederas de los territorios de Galicia y Portugal; y habían así fortalecido los ya sólidos vínculos entre la sede compostelana y el Papado, que se manifiestan claramente en el impulso que imprimieron Calixto II y el rey Alfonso VI a las peregrinaciones jacobeas.
El privilegio consiste en que cada año en que el 25 de julio, fiesta del Apóstol Santiago, coincide en domingo, se podrán ganar en la Iglesia de Compostela las gracias del Jubileo.
Debido a esta condición, los Años Santos se producen con aparente irregularidad, separados por intervalos de seis, cinco, seis y once años. Este 2021 será el Año Santo número 120 en la historia, contando a partir de 1182. Los siguientes serán en 2027 y 2032.
La Iglesia, con el Año Jubilar, instituye un tiempo especial de gracia, durante el cual es posible obtener una indulgencia plenaria para el perdón de la pena que merecen los pecados cometidos. La condiciones para ganar el Jubileo son:
1) Visitar la Catedral de Santiago donde se guarda la Tumba de Santiago el Mayor.
2) Rezar alguna oración (al menos, el Credo, el Padrenuestro y pedir por las intenciones del Papa) Se recomienda asistir a la Santa Misa.
3) Recibir los sacramentos de la penitencia (puede ser 15 días antes o después) y de la Comunión"
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| Miniatura de Calixto II en el prólogo del Codex Calixtinus |
"La primera crómica en la que se relata una peregrinación a Compostela es la que hace referencia al periplo iniciado en el año 950 por el obispo francés de Le Puy, un clérigo llamado Gotescaldo, que en compañía de algunos fieles partió desde la Aquitania para venera la tumba del Apóstol. Pero antes del clérigo francés muchos otros miles habían llegado a Compostela.¿Qué motivó la rápida expansión del fenómeno jacobeo en toda Europa? Es difícil explicar una única causa como detonante. Muchos y puntuales impulsos acrecentaron el fervor hacia el Apóstol.Alrededor del año 860, el 25 de julio, festividad de Santiago, ya figuraba en el martirologio de la catedral de Metz. Éste es un hecho de suma importancia. Por aquel entonces esa ciudad francesa formaba parte del Sacro Imperio Romano Germánico y a Metz llegaban eclesiásticos de todo el Imperio y de Inglaterra para estudiar en la gran escuela de canto romano que allí existía. Desde aquel lugar empezó pronto a desarrollarse un peregrinaje internacional a Santiago.Dentro de la península, la monarquía asturiana bien pronto se convierte en potenciadora y salvaguarda de santo lugar. La certidumbre que por aquel entonces se le atribuía a las reliquias sagradas, sobre todo contando con la necesidad que se tenía de constituirlas en fermento de unificación de todos los pueblos cristianos de Europa, también significó entre los reinos cristianos de la península un elemento motor de identidad. Bajo estas premisas se empezó a construir el Camino de Santiago, constituido a medida que crecía el afán por peregrinar a Compostela.Es curioso observar la opinión que se tenía desde la España musulmana de este hecho. En el año 845, Alzagal, un poeta de Al-Andalus, escribía: "Su kaaba es un ídolo colosal que tienen en el centro de la iglesia; juran por él y desde las partes más lejanas, desde Roma lo mismo que desde otros países, acuden a él en peregrinación..."Las peregrinaciones continuaron tras la incursión de Almanzor y a pesar de los peligros que amenazaban tanto por el sur peninsular, debido a las guerras locales en los reinos cristianos, como los ataques a las costas por piratas berberiscos y normandos.El auge del fenómeno de la peregrinación apostólica también tienen apoyos en la España cristiana. El rey navarro Sancho III El Mayor se erige en protector del camino a su paso por sus territorios, al ser consciente de las ventajas que a su reino le proporcionaría el paso de peregrinos. Algo parecido acontece en tierras castellano-leonesas con el rey Alfonso VI.Los monjes cluniacenses potencia y protegen el camino con la intención de lograr la unidad de la cristiandad en torno a la figura del papa, convirtiendo la ruta jacobea en motor de la aproximación entre las diversas comunidades cristianas de Europa.En la conciencia Europea, Santiago y Galicia están tan unidos que los normandos llamarán Jacobsland a todo el territorio gallego. Los alemanes extenderán esa denominación de Tierra de Santiago a toda España".
"En la actualidad, el complejo catedralicio de Santiago ocupa cerca de 23.000 metros cuadrados. La planta de la iglesia alcanza en su interior se mantiene inalterada: la nave principal alcanza los 100 metros de longitud y el transepto los 65. La cúpula se eleva 30 metros sobre el nivel del suelo y son 20 los metros que se alcanzan en las naves centrales. Más de mil columnas sustentas este exuberante ejercicio arquitectónico de bóvedas, arcos y galerías"
"A principios del siglo XII, cuando el arzobispo Diego Gelmírez, impulsor de las obras de la catedral románica y de las peregrinaciones, decidió levantar gran el altar mayor medieval sobre el mausoleo romano de Santiago, formado por dos pisos, este se rellenó de escombros y se tapió por completo el acceso al sepulcro apostólico. Se desconoce el motivo. Es un gran misterio. Se ha alegado que lo hizo para cortar de raíz la constante petición de reliquias del cuerpo del apóstol, que habrían quedado en el lugar, aunque desde ese momento nunca estuvo clara su ubicación. Fueron muchos los peregrinos que lo lamentaron. Si osaban preguntar por la cuestión eran amenazados con las penas del infierno. Entre otras desgracias (...)Los peregrinos echaban en falta esa conexión, pero como el propio Harff, continuaron viniendo desde lejanas tierras, confirmando la fuerza excepcional y en constante renovación que mueve a los viajeros de Santiago el Mayor".
Ya al otro lado de O Obradoiro, una magnífica vista del antiguo Hospital Real y actual Hostal dos Reis Católicos, a cuya derecha por el Arco do Pazo Arcebispal o Arco de Xelmírez, con la plaza llena de visitantes y peregrinos
El arranque de la Costa do Cristo y el Pazo de Raxoi, con su larguísimo soportal
"Deben ser muy pocos los peregrinos que hicieron el Camino a Santiago en las dos últimas décadas delo siglo pasado o en la primera del XXI quienes no tengan algún recuerdo e incluso fotografía cuando los teléfonos aún no contaban con esta herramienta, con un personaje habitual en el Camino Francés.
Y es que el fallecimiento de Zapatones, como así gustaba autodenominarse, en 2015 tras haber sufrido un grave atropello dos años antes precisamente cuando acompañaba a unos peregrinos en Melide (A Coruña), ha dejado a la Plaza del Obradoiro sin una de sus imágenes más icónicas
La de este hombre vestido con la capa y el sombrero de peregrino coronada por la concha de vieira y con el bastón siempre en mano, recibiendo a todo aquel que, por unas monedas, quisiera inmortalizar su llegada a Santiago de Compostela con un personaje que "no lo tuvo nada fácil en la vida".
De icono del Camino a héroe de novela
Lo sabe muy bien la escritora María José Lorenzo que acaba de publicar la novela Zapatones el peregrino eterno, de la editorial Literatura Abierta en la que convierte a este icono del Camino, que lo sigue siendo casi una década después de su fallecimiento, en el principal personaje de la trama.
Aunque aclara que este libro "no es una biografía", sí reconoce que ha ahondado en la biografía de Juan Carlos Lema Balsas, nacido en 1954 EN el pequeño núcleo de Ponte do Porto, en la localidad coruñesa de Camariñas y que fue uno de los dos hijos de una madre soltera que decidió dejar en un orfanato, lo que para la autora del libro "puede explicar la personalidad y alguna de las actitudes con la que muchos recuerdan a Zapatones, del que unos hablan como un personaje muy amable, mientras otros destacan su irreverencia y mala educación".
Eso sí, reconoce que tras investigar mucho ha logrado convertir "a alguien que no fue un héroe, en eso precisamente, un héroe" a lo largo de una novela en la que los orígenes de Zapatones "apenas ocupan ocho páginas" pero en las desvela algunos mitos, "como que nunca estuvo en la cárcel a pesar de que él presumía de haberlo estado durante 4 años"
Páginas biográficas en las que explica quién fue para hacerlo protagonista de una ficción "en la que Zapatones hace todo el Camino Francés, desde San Juan hasta Santiago, con los misterios e historias que se va encontrando por el Camino". (...)
Y en la que María José Lorenzo a buen seguro volcará todo lo vivido en el proceso de investigación y escritura de esta novela con este personaje, Zapatones, del que no duda en reconocer que "me ha cautivado" y advirtiendo a los lectores de que "ellos también se van a sentir muy atraídos".
Para concluir que "él debe estar en el cielo riéndose mucho con todo lo que está pasando".
XXVIMESTER DE REBELDÍA:LA "COMPOSTELA" ZAPATONA(A Juan Carlos Lema, que fue rebelde)Esto que sigue lo parí hace ya bastantes años. La mayoría de los peregrinos actuales recuerdan a Juan Carlos Lema como un ser deteriorado, mendigando un vaso de vino en el Obradoiro. Otros se han reído de él, como si fuera un mono de feria, le invitaban a unos vasos para descojonarse aún más. Algunos políticos lo utilizaron para diversas "inauguraciones". Él se dejó, se dejó ir. Pero hubo una época en que fue grande, instalado en su plaza mayor de Europa, rezongón, cachondo, escéptico y sentimental a la vez, enfrentado a media Compostela y al sursum corda. Esta fue una de sus genialidades que epató a la Jerusalén de Occidente y a esos canónigos que tanto pasaron de él. Va por ti, Juan Carlos. Tengo que buscar la Zapatona de Pazos, a ver dónde coño anda. Un abrazo.***Imagino que es imprescindible iniciar el año con cierto sentido del humor, supongo que es de lo poco que nadie nos puede quitar. Hablaba el otro día de ese personajes que es "Zapatones". Él es quien aparece en toda cuanta foto del Obradoiro publica la prensa, ataviado con lenguas barbas merovingias y todos los arreos reglamentarios del peregrino medieval. Tan pronto aparece abrazando al rey de España, al arzobispo, a cualquier grupo de peregrinos o a turistas que aparecen por allí a quienes luego les pide la voluntad por hacerse una foto con él. Cierto es que a los peregrinos no les achucha demasiado, por algo son colegas, pero a los turistas de bermuda no los perdona. Es una larga historia la de "Zapatones" -y bastante "heavy"- que os ahorro traer aquí por lo menudo. Sólo decir que son frecuentes (y harto glosados y celebrados) sus altercados con la policía que guarda ele buen orden en el Obradoiro, sobre todo cuando "Zapatones" anda sobrepasado por su amor al ribeiro que se conserva en las pipas del Franco, amorosamente mecido por las campanas de Compostela. José María Castroviejo, uno de los escritores ha entendido el alma celta de Galicia, aseguraba que el ribeiro tenía mejor sabor en Compostela que en cualquier otra parte, precisamente porque era mecido por el tañido grave de la gran campana Berenguela."Zapatones no desmerecería en absoluto en una banda de peregrinos gallofos dieciochescos, más bien sería su capitán. Tampoco haría mal compañero de trapisondas caminando con gente como Nicola Albani. Anunciaba el otro día que "Zapatones" tuvo un arrebato, una visión o, más bien un altercado más con la Oficina del Peregrino (donde es absolutamente despreciado) y había decidido donar a la humanidad un documento único, la "Compostela Zapatona", o más bien "La Zapatona", como él quiere que se llame. Servidor había tomado el tema como una cosa más de esas que tiene "Zapatones" cuando se inyecta el ribeiro directamente en vena, un brindis al sol por mor de una pelotera más del canónigo Don Jaime García. Así, con unos vasos de ribeiro por medio (mientras esperaba a Fernando Pazos el día de la Traslación del Apóstol, "Zapatones" fue el que me detalló los problemas que había tenido Fernando para entrar con la policía para entrar ese día en la catedral), me informó extensamente de que tenía la Zapatona en imprenta y que había ya una muestra en fotocopia y que ya había extendido solemnemente una al primer peregrino que había encontrado ese día en el Obradoiro. Sí, a un peregrino rubio, fuerte y con cara de mala leche. Sí, se llamaba... Fernando Pazos, el que llegó por el Camino Inglés, cubierto de barro de los pies a la cabeza, y que tuvo una fenomenal zapatiesta con la policía, que no le dejaba entrar en una catedral llena de autoridades para dar un abrazo a su Apóstol.Servidor no daba crédito, sobremanera por observar, a medida que caían los ribeiros, el extraordinario color púrpura que iba tomando la nariz de "Zapatones". Me aseguró, además, que el texto de "La Zapatona" había sido parido al alimón con cierto poeta maldito y peregrino en una noche de vino y rosas bajo las estrellas de Compostela.Recogí a Fernando para depositarlo en Ferrol, donde había dejado su coche, y le comenté, medio en broma, el tema de la Zapatona. Fernando introdujo la mano en su mochila y me dijo: todo es verdad, mira lo que me ha dado "Zapatones", la primera "Zapatona" de la historia.Planté mis ojos ante semejante documento histórico que me veo en el deber ineludible de dar a conocer. Señoras y señores, afición toda, en rigurosa exclusiva: La Zapatona.ANVERSO DE LA COMPOSTELA ZAPATONA: entre gran imaginería barroca y rodeado por cadenas del Hostal de los Reyes Católicos, aparece un dibujo a plumilla de "Zapatones", sostenido por dos grandes columnas con los textos "Caritas" y "Fidelitas". Abajo, dos grandes zapatones por toda heráldica y, en grandes letras: LA ZAPATONA. Texto:
Yo, Juan Carlos Lema "Zapatones", "gratis et amore", a los peregrinos, caminantes o simples viajeros, que llegan de cualquier parte del orbe de la tierra, y con actitud educada lo demandan, por haber gastado sus zapatos y hollar con ellos las piedras de la ciudad de Compostela, desde donde confluyen todos los Caminos a Santiago y nacen los que llevan al Fin de la Tierra, acredito que:Fernando PazosHa visitado con asombro y admiración la maravillosa plaza del Obradoiro, mi oficina, la sala de estar de Europa.Fecha 31-XII-2003 Xunto as cadeas.Aquí viene el sello de Zapatones y su firma. Y en grandes letras: LA ZAPATONA.REVERSOBajo la misma parafernalia barroca, "Zapatones" da muestras de su cosmopolitismo:To all pilgrims, walkers and visitors.I, Juan Carlos Lema, a.k.a. Zapatonrd, de balde y porque quiero, hereby confirm that:(Aquí viene un espacio para el nombre)humby stand before me, wearing worn out shoes, having left footsteps along the paths of Compostela, and having been full of admiration for the beauty of Plaza del Obradoiro, my office, the living room of Europe. Compostela, our beloved city where all paths to Santiago meet and from where de roads to the end of ther world start.(Espacio para el sello) Xunto as cadeasConfieso, cuates, que he llegado docena de veces a Compostela por todos los Caminos, pero solo tengo una "Compostela", la primera, no soy coleccionista de nada. Pero estoy dispuesto a conseguir "La Zapatona" a la primera ocasión, siempre y cuando Juan Carlos Lema considera que me la he merecida. De paso, aprovecho, para levantar mi copa y, hastiado de tanto meapilas, unirme gozoso a la banda bravía de los poetas, de los locos, de los viejos peregrinos hartos de tanta jodida y huera solemnidad, de los que buscan y nunca encuentran, a la banda de destajistas del Grial, que seguro que anda escondido en cualquier pipa de vino rubio en cualquier oscura covacha compostelana. Gracias Juan Carlos Lema, "Zapatones", estoy seguro de que la sonrisa bondadosa del Apóstol se ha trocado en carcajada, seguro que Don Jaime ya se ha chivado. Dios te lo pague y, el mejor ribeiro, para ti, te lo has currado. Entre tanta autoridad civil, militar, abrigo de piel, y ceremonias huecas, solamente tú y el Papa de Roma (que ha sido tan claro como tú) habéis dado en el clavo".
"Es importante señalar ese respeto secular por el lugar. La tumba ha sido desde el comienzo el eje inviolable sobre el que se han levantado las sucesivas basílicas y justificación última de la más escondida piedra marcada con el signo compañeril".
Como en el caso de la Costa do Cristo, un largo banco corrido de piedra al estilo canapé con pináculos estilo antorcha, separa la explanada de la plaza de otra cuesta, en la que vemos una hermosa fila de casas con su plantas altas cerradas en vistosas galerías donde antaño estaba la Torre da Praza, una de las de la antigua muralla, que tenía aquí un postigo o puerta menor del mismo nombre
Nos asomamos y vemos la rúa de Raxoi, antigua calle de las Madres, donde vemos la fachada del Hotel Plaza Obradoiro y a su derecha las del Café Restaurante Obradoiro y Café Restaurante Raxoi, que extienden sus terrazas por su explanada peatonal
ESTAS CINCO CASASSON DE LA UNIVERSIDADESTA CIVDAD DESANTIAGO AÑODE 1660
"Baste decir que no tiene nada que ver con Francisco Franco, el dictador. El origen es mucho más remoto y humilde. En aquella época, el Camino era un recorrido complicado y lleno de peligros. Muchos peregrinos sabían que era un camino sólo de ida. Algunos murieron en el camino, otros al llegar. Y, con el tiempo, también hubo quienes se asentaron en una ciudad que empezó a crecer de la mano de la peregrinación jacobea. Precisamente uno de estos peregrinos fue Bretenaldo, 'El Franco' (es decir, el francés), que llegó desde el país galo y decidió establecerse en un terreno muy cercanas al Locus Sanctii Iacobi (zona de la Catedral protegida por el primera muralla de la ciudad). No deja de ser curioso que Bretenaldo, extranjero, sea uno de los primeros vecinos de Compostela".
La sombra del Pazo de Raxoi se extiende sobre O Obradoiro, que nos ofrece esta preciosa vista de la catedral con el Pazo de Raxoi a la izquierda y la fachada exterior occidental del edificio del claustro


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