"Desde este recinto de habitat de características castreñas ubicado en Cimadevillael camino antiguo se desplazaría cerca de la población actual de El Mazo, donde pudo existir un poblado castreño conocido con el nombre de El Castiecho o Los Castiechos; en este lugar hasta hace unas décadas existiría un mazo destinado a la elaboración de piezas de hierro (instrumental laboral y de la vida cotidiana), similar en sus características y estructura al de Besullo en el vecino concejo de Cangas del Narcea.No debemos olvidar que el camino antiguo seguiría a grandes rasgos la dirección de la carretera Pola-Puerto del Palo (en realidad su denominación es la de Pravia-Lugo) por un trazado más bajo que el actual, es decir más próximo al cauce del río Nisón. Inmediatamente después, y ascendiendo siempre en dirección a la Sierra del Palo, transitaría por los alrededores de las actuales poblaciones de Colobredo, Peñaseita y La Reigada, hasta alcanzar el lugar en que en la actualidad se bifurca la carretera (ya a más de 800 ms. de altitud) en dirección respectivamente hacia el Puerto del Palo y hacia la región de Bustantigo"A una altura cercana a los 900 ms. la ruta de comunicación romana se dirigiría hacia la parte derecha de la Sierra del Palo iniciando un ascenso aún más pronunciado hasta alcanzar el lugar denominado Prado de la Vechiga, donde se bifurcaría en una doble dirección: por un lado, hacia su derecha, el trazado se encaminaría hacia Santiellos (por la zona del Estreitín, o muy próximo al mismo) con el fin de llegar a continuación a un distrito eminentemente minero en época romana, como era la región de Bustantigo ' mientras que por el otro (hacia la izquierda) recorrería, a una altura que sobrepasaba los 1.100 ms., el territorio situado por encima de la Sierra del Palo"
"En nuestro restaurante típico de comida tradicional asturiana se pueden degustar exquisitos platos elaborados con ingredientes de la zona, en donde cobran especial importancia las carnes, fabadas y pescados seleccionados.
Entre nuestras especialidades destacan, además de la tradicional y típica fabada asturiana, el chuletón de buey, el entrecotte de ternera, y por supuesto nuestro churrasco de ternera o de cerdo asado a la brasa con leña y, regado con cualquiera de los vinos de nuestra carta, supondrán el deleite de una comida o cena exquisita"
Aunque cuando vinimos el cartel estaba un tanto deteriorado aún se distingue bastante bien, coloreado de amarillo, dicho doble trazado, el cual comienza en las inmediaciones del tinetense pueblo de Samblismo o San Brismo (arriba a la derecha)
Al pasar junto a la casa tenemos un corto margen de arcén que enseguida termina, teniendo que caminar bien arrimados al quitamiedos de la izquierda. Vayamos atentos porque poco más allá hay una curva cerrada y puede venir un coche, tractor, camión, autocar, etc., en cualquier momento. Que el trasiego de vehículos sea más bien casi siempre escaso no debe hacernos bajar la guardia nunca y más en estas carreteras generales
Vayamos especialmente atentos al ir acercándonos a la curva, tras ella mejorará notablemente la visibilidad en la calzada
Si bien la belleza compensa en parte el tener que caminar por asfalto, el que este sea el de una carretera general no lo hace para nada un trayecto de los que gustan los peregrinos, y más si carece de vereda peatonal y arcén
"El Alto la Marta (1120 metros) está en Santa Colomba (Allande), en el cordal del Alto'l Palo. Fue zona abundante en fauna salvaje, entre las cimas de Penas Tsongas y La Sierra de Fanfaraón"
"Este topónimo se conecta sin duda con el término latino morta (= muerta) y esta relacionado con las aguas estancadas (embalse del sistema hidráulico romano destinado a la explotación aurífera), de la misma manera que en el marco del concejo allandés encontramos otras denominaciones con las mismas connotaciones mineras antiguas, entre ellas la conocida como Fuente las Mulleres (en Sesto la Fuente) o bien el conocido como Pozo de las Mulleres Muertas (que hemos de identificar con embalses en los que se acumulaban las aguas y por ende en ocasiones estaban en estado de putrefacción), esta última en el límite entre los concejos de Cangas del Marcea, Ibias y Allande"
En cuanto a Fonfaraón, sierra de la que Xulio Concepción halla también las formas Fanfaraón y Fanfaragón, este filólogo se decanta por una raíz vinculada con 'fonte del farfagón'. "En asturiano un farfagón, forfogón es una 'hondonada del terreno con maleza y a veces con agua'. En el uso toponímico la voz se interpretaría popularmente como faraón, aragón...", explica
A nuestra izquierda, la ladera de Las Viñas no ofrece ninguna duda respecto a su adscripción etimológica, antiguos viñedos. Más arriba es Valdebraña y Braniecha, con la línea de alta tensión procedente del Salto de Salime. Mas a la izquierda es La Campa la Fonte
Caminamos por otra zona de no demasiada visibilidad en la calzada, vayamos atentos, tanto al paso de vehículos...
Como a que en este lugar, Fontelvira, dejaremos por fin la carretera AS-14 para tomar un sendero que baja a la izquierda
Es justo aquí, en este espacio entre dos tramos de guardarraíles. Fijémonos bien porque no es demasiado difícil despistarse y seguir de frente
Para evitarlo se ha pintado este aviso en el suelo con tres flechas amarillas marcando y remarcando el desvío
Hay un mojón jacobita en este lugar, pero puede pasar desapercibido, sobre todo cuando crece la hierba o le da la umbría. También se ha colocado una concha en el tronco del árbol a su izquierda
El sendero baja entre el arbolado a la derecha y el prado que cae hacia el río Nisón, a la izquierda
Ahora sí que estamos inmersos en las hermosas praderías allandesas de La Ferreirada, en lo más profundo de este inolvidable valle de ferreiros, aquellos que en sus fraguas moldeaban el metal
Llegamos abajo justo a esta vieja muria de piedra; un poco más adelante un lugar siempre encharcado revela el lugar en el que el regueiru cruza el Camino...
Salvo con lluvias torrenciales o tras ellas, así como en los deshielos, el regato se vadea con facilidad
Empieza una de esas 'montañas rusas' tan características del Camino Primitivo, en el que en su dureza radica su suprema belleza...
La senda hace un poco de curva a la izquierda mientras sigue ganado altura rápidamente...
Uno de esos hermosos caminos rurales que tanto suelen embelesar a la mayoría de los peregrinos y que merecen el esfuerzo, respirando los salutíferos 'aires de El Palo', el cada vez más cercano emblemático puerto
Sin embargo, la mítica vía o calzada Lucus Asturum-Lucus Augusti, llamada la 'autopista del oro' y que pudo ser el antecedente del Camín Real a Galicia (con sus diferentes vías y ramales) y, acaso, del ahora llamado Camino Primitivo de Santiago, es desconocida en cuanto a su trazado concreto, pues los topónimos nombrados en el Anónimo de Rávena, salvo los de su comienzo y su final en los respectivos 'lugos' asturiano y gallego, no han podido identificarse de manera segura
Más verosímiles parecen, tiempo después, las crónicas de las peregrinaciones, tal vez dos, de Alfonso III El Magno, pero tampoco se sabe a ciencia cierta qué itinerario habría seguido, aunque la fundación de un hospital de peregrinos, allá por el año 883, en un lugar que algunos identifican con La Espina pero puede ser más bien en el tinetense pueblo de Borres o Bourres, lugares ambos del periplo por el Camino Primitivo, podría arrojar luz sobre el tema, pues además lo concede, con sus rentas, a la misma mitra compostelana y no a la ovetense, siempre, recalcamos, si los documentos de época, son verídicos y no obedecen a las numerosas interpolaciones, por no decir directamente falsificaciones, posteriores tan propias del medievo
"Siete eran los hospitales que había en el concejo de Allande, para atender a los peregrinos que seguían el camino de Santiago: Cimadevilla, Fonfaraón, Valparaíso, La Freita, Montefurado, Lago y Berducedo, independientemente de las hospederías monasteriales de Celón y Villaverde bajo el cuidado de los monjes benitos. De estas instituciones benéficas, las cuatro primeras estaban ubicadas en la parroquia de San Andrés de La Pola, desconociéndose la fecha de su erección, y aunque los hospitaleros decían que eran de fundación real, se titulaban como patronos de ellas, junto con el hospital de Montefurado, los Señores de Allande, los cuales percibían por esta regalía tres yantares para su persona, criado y perro. Fonfaraón y Valparaíso eran los más ricos, como dueños, en pleno dominio, de extensas propiedades en todo el concejo, así como de importantes rentas, que disfrutaban los hospitaleros o aposenteros en razón de la alberguería, que consistía en recoger a los pobres peregrinos transeúntes dándoles agua, sal, lumbre, una manta y algo en que dormir, por un día, y si estuviesen enfermos había que prolongar su existencia..."
"Los cuatro asentamientos hospitaleros que llegaron a existir, en la escasa distancia de la travesía de la Sierra de Fonfaraón, dan claramente a entender lo “áspero escabroso y despoblado” del lugar, dándole el nombre de Camino de Hospitales a este tramo comprendido entre La Mortera y Montefurado.
De los enclaves hospitaleros que se mencionan en numerosos documentos desde el siglo XV; La Paradiella, Fonfaraón, Valparaiso y La Freita, apenas perduran algunos montones de piedras que marcan el lugar de su antigua ubicación a excepción de Fonfaraón, donde todavía permanecen en pie algunos muros y construcciones del viejo asentamiento hospitalero.
El estado de conservación actual, probablemente no difiera mucho del que presentaba en 1659, según se lee en un documento de la fecha: “está arruynado por descuydo de los albergueros” Se tiene constancia que el hospital de Fonfaraón, a finales del siglo XIX y en los primeros años del siglo XX “todavía se encontraba atendido por una mujer, que mediante el exiguo jornal de una peseta, daba abrigo a los caminantes en una reducida estancia, donde solo había un hogar con poyos alrededor”.
Al frente de estos hospitales figuraban patronos, bien particulares o institucionales; en el caso de Fonfaraón y Valparaiso la titularidad fue usurpada al Patronato Real por los Condes de Marcel Peñalba, junto a las de Montefurado y Cimadevilla de Pola de Allande. De la administración de estos hospitales se encargaba el mayordomo o administrador, cargo elegido por el patrono.
En el caso de las alberguerías de Fonfaraón el administrador era el propio hospitalero, perpetuándose en el cargo de por vida, para posteriormente ser heredado por su mujer e hijos."
Pero hay que decir que, además de las dos rutas actualmente oficiales, mas la tercera por Braniecha y falda del Picu Panchón que iban, y van, hacia El Palo, existieron otras menores más al sur, por la Sierra del Valledor si bien hoy en día se hace problemático seguirlas por los investigadores pues la construcción del embalse de Salime en el Navia anegó numerosos pueblos y sus antiguos caminos, haciendo del Valledor hoy en día una especie de 'saco cerrado'
"En las regiones montañosas encontramos generalmente dos tipos de valles: Los valles de origen fluvial y los valles de origen glaciar. Los primeros presentan un perfil transversal en V debido al efecto erosivo del agua de los ríos"
"El de Valparaíso tenía aneja la ermita de la Magdalena, en cuya festividad se debían celebrar varias misas cantadas y rezadas, así como las vísperas, dando "pitanza y de comer a los sacerdotes ampliamente, fue clausurada la capilla en 1819, aunque la imagen la conservan los herederos de los antiguos hospitaleros en La Reigada. También recibió el de Valparaíso el nombre de Hospital de Pachicón, en razón a la extraordinaria personalidad de uno de sus albergueros. El Hospitalín de La Freita funcionó precariamente porque estaba emplazado en la misma sierra del Palo o Sierra de las Dorniellas, y que azotaban todos los vientos" "
Posiblemente, el que por el valle las circunstancias ambientales no fuesen tan extremas como en la sierra, y que hubiera varios núcleos poblados, aunque pequeños, hizo innecesaria la fundación de más hospitales que el de la capital del concejo en Cimadevilla. Sí es verdad que en el siglo XIX, ya en marcha la carretera, se llegó a plantear suprimirlos todos en favor de uno solo en el mismo alto de El Palo, cosa que no llegó a realizarse
La subida se acaba al llegar a Colobredo o Culubréu, muy cerca de la carretera en El Teixu, pero no salimos a ella, sino que, al llegar a esta primera casa, bajaremos a la izquierda
Sobre el topónimo del lugar, similar a otros, explica el filólogo Xosé Lluis García Arias en Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos, que "hayan sido lugares frecuentados por las culuebras, culuobras o culiebres (243 p. 64), en cuyo caso estaríamos ante un colectivo en -ARIUM o -¯ETUM, del latín *COLŠOBRAM, variante de COLUBRAM, reptil de tantas referencias míticas entre nosotros", refiriéndose al cuélebre o serpiente alada, y sus leyendas. No muy lejos de aquí es célebre la del representado en la iglesia de Santa María de Celón o Zalón, en uno de aquellos monasterios allandeses en los que paraban peregrinos de viejos caminos olvidados. Uno de ellos sería quien mató a dicho cuélebre devorador. Compartimos el artículo del escritor Pablo Antón Marín Estrada titulado El cuélebre de Santa María de Zalón, publicado en el periódico El Comercio el 22-8-2021:
"El peregrino que llegue a la Pola de Allande fatigado de recorrer la Sierra de los Hospitales, y antes de lanzarse a abordar la ascensión al Alto del Palo, debería quedarse al menos una jornada allí para reponer fuerzas y aprovecharla para acercarse a visitar una de las joyas del románico asturiano del suroccidente: Santa María de Zalón.
Si no está propiamente en el trayecto de la vía primitiva a Compostela, algún ramal hubo de pasar como lo sugiere la cercana iglesia de Santiago. Zalón o Celón aparece ya documentado en un pergamino del siglo XI como monasterio de 'Zalum'.
En su interior se conserva una campana que estuvo en la espadaña del templo y que se cree anterior al recinto que conocemos de principios del XIII.
Las tallas del pórtico, los capiteles o los canecillos, que se mantienen muy bien conservados, ya valdrían el paseo hasta allí, pero el auténtico tesoro está dentro: son unos espléndidos murales renacentistas de minucioso dibujo y elegante policromía.
Otra joya digna de ver es la talla románica de una Virgen con el Niño que se encuentra en el retablo del XVIII. Zalón guarda también un misterio en el exterior, esculpido en un muro del testero: la historia de un Cuélebre y, al lado, una saetera por la que cuenta la leyenda que entraba y salía con la cola muy tiesa, amenazador.
El relato lo recoge el etnógrafo Alberto Álvarez Peña y es una variante de otros que también sitúan a nuestro dragón autóctono atormentando la santa paciencia de los frailes de un convento.
En el de Santa María de Zalón, que fundaron unos tales Tructino Enalso y Godigeva, su mujer, la vida monacal transcurría serena y sin grandes novedades. De vez en cuando, visitaba el cenobio algún peregrino que andaba la ruta a Compostela y traía a los monjes noticias de más allá de las ásperas sierras allandesas, romances o baladas que hablaban de los campos verdes de Aquitania o del caballero Lanzarote de Bretaña. El resto del tiempo, lo pasaban los frailes ensimismados en sus labores en el huerto y sus rezos. Perdieron su sosiego el desdichado día en que a un pastor que 'llindiaba' su ganado por el Monte Rozón tuvo la mala ocurrencia de echarse a dormir la siesta sobre lo que parecía una pulida peña blanquecina.
Era una tarde de calor y el sol apretaba. El rapaz eligió aquella piedra porque le daba sombra una peral –plantada allí seguramente por pastores como él en otros tiempos– y, por la forma que tenía, casi como una maraña de pliegues de cobertor. Los frutos ya estaban maduros y el 'llindiador' se entretenía en saborear los caídos que aún no habían picado los pájaros.
Se durmió así, amodorrado por el sol que se filtraba entre las ramas del árbol y el atracón de peras dulces. Lo despertó un repentino temblor que sentía bajo su cuerpo, como si aquel peñasco hubiese cobrado vida. El suelo se abrió y sintió sus piernas resbalando por una de las grietas, luego una tremenda sacudida lo arrojó de cuerpo entero al prau.
Cuando el pastor se recobró del golpe, vio horrorizado que aquella piedra en la que había estado 'apigazando' era un Cuélebre que se levantaba en equilibrio sobre la costera del monte con la boca desencajada de furia.
El rapaz contaría hasta su última hora que aquella tarde en la costera del Ronzón volvió a nacer. Nunca se le borraría la imagen del Cuélebre cuando, inesperadamente, tras lanzar un terrorífico bufido, giró sobre su propia cola y se deslizó como alma que lleva el diablo montaña abajo hasta el monasterio de Zalón.
Allí se introdujo en la iglesia por una saetera y se fue a esconder en la cripta del convento, donde enterraban a los frailes. En aquellos restos encontró su principal alimento. Cada día salía y entraba de su escondrijo para correr los campos y las aldeas aterrorizando a la gente. A la noche volvía al cenobio para seguir devorando los despojos de los monjes sepultados. Pronto agotó las reservas y comenzó a exigir a los frailes que le entregaran a alguno de ellos, los más viejos o los novicios, o, si no querían perder a un hermano, que le trajeran un rapacín del pueblo o una novilla, algo.
Los libró de su desgracia un peregrino que iba a Santiago. Los monjes le expusieron el suplicio que padecían y él les mandó que hornearan una gran rosca de pan. Cuando el Cuélebre les pidiese otro fraile se la tirarían a la boca y, mientras el monstruo la tenía azacanada en tragarla, él le clavaría una lanza.
Es la escena que aparece en el relieve de la iglesia de Zalón, una historia que recrea en este rincón a tiro de piedra del Camino, la de San Jorge venciendo al dragón."
Aquí tenemos la 'doble disposición' de estos pueblos antes comentada: algunas casas, abajo, al lado del viejo Camino; otras arriba en la carretera
Arriba en la carretera está Casa Cotarelo, familia de gran raigambre allandesa, pues regenta el popular establecimiento de Casa Viñas, toda una institución en el concejo, situada unos 800 metros más allá, en la misma carretera, en Penaseita, donde no pocos peregrinos hacen parada y fonda, pues tienen, además de para bien comer y beber, las llaves del albergue de peregrinos de la antigua escuela (público).También disponen de alojamientos tipo apartamento compartido, muy solicitados asimismo por los peregrinos
Abajo a la izquierda está Casa Zancos que, aunque muy reformada, revela ser de construcción más antigua, situada en el viejo Camino y, por lo tanto, por donde vamos a pasar ahora
El arroyuelo, casi seco en verano, va prados abajo a dar sus aguas al Nisón. Atrás ha quedado ya El Monte las Turrias
Ante nosotros el boscoso monte de Las Viñas, por donde sube, cercano a las torres de alta tensión el otro camino hacia El Palo por Braniecha
El Camino sigue bajando y hacer ahora una curva a la derecha, pasando frente a la portilla de Casa Zancos
Y aquí tenemos Casa Zancos, con su cubierta brillante y oscura de lajas de pizarra. El Camino sigue bajando a su izquierda
El quitamiedos desaparece y la senda, estrecha apenas para el paso de un solo vehículo, parece que tiende a llanear
Y más pumares y otros frutales. El valle se revela benigno para los cultivos, si bien actualmente la mayor parte del terreno cultivable se emplea para forrajeras, pasto y siega o, como se decía antaño, 'diente y guadaña' para ganado vacuno pero también caballar, ovino y caprino, principalmente
"Nace en la vertiente oriental de la sierra del Palo, al sureste del puerto del Palo. En su primer tramo fluye en dirección noreste para posteriormente, a partir de La Reigada, tomar dirección E-SE atravesando por medio La Pola, capital del concejo de Allande. Tras dejar la parroquia de Pola de Allande, discurre a través de Villagrufe, Celón, Villavaser y Linares, para finalizar uniéndose al río Arganza por la izquierda, en el límite con el concejo de Cangas del Narcea. Sus afluentes por la izquierda son el Fresnedo, Cereceda, Prada y Abaniella; por la izquierda se unen el Solana, el Mouras y el Valle Couz. Se le conoce también, a partir de la Pola, como río de la Pola o de la Puela. En la Ponte Llinares hubo un famoso balneario, el de Fontoria, a orillas del río..."
En suave cuesta llegamos a este caserón, en el que antaño el Camino pasaba por debajo, a través de su túnel galería. Hace unos años se hizo un nuevo trazado a la izquierda a de la casa
Tal y como ocurre en otras casonas similares, nos preguntamos si no habría aquí tiempo ha algún puesto de control o portazgo de los condes de Peñalba, cuyo señorío en Allande duró hasta 1812 cuando las Cortes de Cádiz pusieron final al dicho régimen señorial en España
La pista, siempre hormigonada, si bien más que de sobra ancha para el paso de caminantes y bicicletas, únicamente permite escasamente el paso de un turismo o un tractor Pascualín. Sin embargo no hay más trasiego de vehículos que el de los muy escasos residentes en esta parte baja del pueblo
"El pueblo de Penaseita significa propiamente ‘peña cortada’ pues presenta un segundo elemento adjetivo, -seita, que procede del participio femenino del verbo latino secare, esto es SECTAM ‘cortada’. Su equivalente nominalizado lo tiene la lengua asturiana en el sinónimo de riegu, esto es, en secha ‘surco’, sin duda porque los surcos se forman gracias al corte que efectúa el sechoriu o cuchilla que lleva el arado del país delante de la reja."
"El Catastro de Ensenada (1752) recoge un mazo hidráulico para estirar el hierro en el que se fabricaban calderos, sartenes, cucharas, clavos, útiles de labranza... Este mazo era propiedad del conde de Marcel de Peñalba que lo arrendaba a los herreros por el sistema de "calendas" o turnos, Posteriormente a mediados del siglo XIX se instaló una herrería o ferrería, para fundir hierro, junto a este martinete"
Tras la casa, el Camino de Santiago perderá el suelo duro y volverá a ser de tierra y piedra, adentrándose en un bosque que, jalonado por algunas fincas ribereñas, no dejaremos hasta llegar a las vegas de La Reigada
Si bien no hay mayor riesgo de pérdida, una señal amarilla en la bifurcación confirma que hemos de tomar esta pista que nos ofrece estas idílicas vistas
Una buena muestra de estos debates, a veces intensos, recalcamos, la tenemos en el muy recomendable blog El Camino de Santiago desde Asturias, en concreto en las entradas "Por Hospitales" y "A vueltas con Hospitales", sumamente interesantes. En este mismo blog podéis hallar nuestra descripción de la ruta en https://xurdemoran.blogspot.com/2014/05/la-ruta-de-los-hospitales-y-la-sierra.html
Ventana de doble hoja con marcos y dintel de madera. Acaso en tiempos fue puerta, ocupado su hueco inferior por ladrillos
Detrás de la casa, un cobertizo. Recordamos que nunca os apoyéis en las barandas de madera de sendas y caminos
Fijémonos en las partes caídas de las barandas, por eso insistimos en que nunca nos apoyemos en ellas
Atención pues hay seguidamente una segunda bifurcación en la que hay que ir por el ramal de la izquierda
Pronto la subida parece hacerse más liviana y contemplamos nuevamente las esplendorosas riberas del Nisón en medio de las praderías de este estrecho pero muy coqueto y precioso valle
Valle y montaña hacia Valdebraña y Braniecha, de la que nos dice la Enciclopedia del paisaje de Asturias lo siguiente:
"Braña situada en la falda del pico Panchón (parroquia de la Pola, Allande), en las cercanías del puerto del Palo. Cuenta con tres cabañas destinadas a estabular el ganado vacuno que pasta por la zona del Palo. El acceso se realiza desde la antigua (canal romano) transformada en camino que parte de la Fonte de las Muyeres y su área recreativa anexa"
Una ruta para disfrutar de principio a fin, que acaba de comenzar para aquellos que han pernoctado y han salido de la capital allandesa, pero que toca a su fin para quienes lo hagan aquí en Penaseita, aunque a estos aún les aguarda un corto pero intenso trecho, con cuesta incluida a la carretera
Espléndidos castaños sobre nosotros; su profusión en los caminos viene de antiguo, pues sus frutos mitigaron muchas hambres. Según el derecho consetudinario la fruta caída al camino público era de uso público
Nos vamos alejando ligeramente del río, que va quedando allá abajo, pero repetimos, nunca nos separamos demasiado de él
"Orográficamente es una zona muy montañosa y accidentada, formada por un espinazo central, la Sierra del Palo, que hace no solamente de divisoria geográfica, sino también dialectal, costumbrista, económica y eclesiástica", cuenta de Allande una de las primeras ediciones de la Gran Enciclopedia Asturiana
"Todas estas estribaciones dejan entre sí valles y cañadas angostos, por los que discurre un buen número de arroyos que van a llevar sus aguas al Narcea", sigue explicando la Gran Enciclopedia Asturiana de la orografía allandesa. Entre estos arroyos está el Nisón, que forma este magnífico valle, afluente del Argancinas, que lo es a la vez del mencionado Narcea
"Todas estas estribaciones dejan entre sí valles y cañadas angostos, por los que discurre un buen número de arroyos que van a llevar sus aguas al Narcea", sigue explicando la Gran Enciclopedia Asturiana de la orografía allandesa. Entre estos arroyos está el Nisón, que forma este magnífico valle, afluente del Argancinas, que lo es a la vez del mencionado Narcea
Mirando arriba, en invierno y a principios de la primavera, antes de que las hojas broten en su totalidad, podremos ver la antigua escuela y actual albergue de peregrinos, cuyas llaves tienen en Casa Viñas, recordamos
La vegetación crece profusamente en las veredas, pero el paso de peregrinos, así como los desbroces periódicos, lo mantienen expedito
"Señal con forma de flecha, de color amarillo, pintada en las paredes, en los árboles, en las piedras o en el suelo para señalizar las distintas rutas jacobeas o Camino de Santiago e indicar por donde deben andar los peregrinos. Ante la necesidad de señalización del Camino, a principios de la década de los ochenta del siglo XX, un grupo de voluntarios, con Elías Valiña y Javier Navarro a la cabeza, empezaron a pintar flechas en los cruces del Camino Francés para orientar a los peregrinos por el ramal adecuado.
Elías Valiña Sampedro, cura de O Cebreiro, primer lugar de Galicia por donde pasa el Camino Francés, recibía de la empresa encargada de pintar las rayas de la carretera N-6 botes mediados de pintura sobrante y con la ayuda de una simple brocha señalizó el Camino. La señal persistió y aumentó su presencia. Es el indicativo más reconocido, más valorado y más fiable de los caminos de Santiago, así como el único que da garantía de que se avanza andando hacia Santiago de Compostela. Se ha convertido en un símbolo y un reclamo publicitario y se puede encontrar por otras rutas de Europa."
El trayecto constituye un delicioso paseo por el bosque, donde el intenso verdor filtra la luz natural en la celosía vegetal de la enramada
Las piedras se cubren de musgo en estos recodos en los que se mantiene bien la humedad incluso en pleno estío
En ella únicamente de conserva una franja de azulejo con la palabra ALBERGUE. Antes había una concha encima y otra a su izquierda, con la palabra CAMINO, pero han desaparecido
En caso de subir a Casa Viñas y al albergue, insistimos, hacemos caso a la flecha amarilla de abajo, que nos indica subir por el sendero que sube entre la foresta...
"Desde este albergue se puede disfrutar de la belleza de la naturaleza en primera fila. Está situado siguiendo el camino más seguro del peregrinaje, el Camino Primitivo.
El albergue dispone de agua potable fría y caliente, aseos con duchas, doce literas y baños individuales para hombres y mujeres. También se ofrece servicio para albergue de perros dentro de jaulas en el interior del albergue.
Se puede reservar con antelación también el alojamiento de caballos en una nave del ayuntamiento. En la actualidad se dispone de un nuevo hospitalero que domina el inglés, para mayor comodidad de los peregrinos extranjeros.
Horario de acceso al albergue: 14:00 - 21:00 h."
A sus pies vemos el camino subir, a su derecha. Más arriba, donde está aparcado el conche, es la carretera AS-14
En Albergues Camino de Santiago leemos que "Si está cerrado, las llaves las tienen en el cercano bar Casa Viñas, al pie de la carretera (Tel: (+34) 985 807 116). El hospitalero acude por la tarde". Conviene encarecidamente que confirmemos esta información con antelación, llamando directamente por ejemplo, evitando inconvenientes de última hora
En 1921 Virginia se casó con Melitón Rodríguez Rodríquez, de la cercana aldea de La Reigada, por la que pronto vamos pasar. Tuvieron varios hijos, que continuaron el oficio, siendo especialmente recordada Pilar Rodríguez Ronderos, Pilarina Cotarelo, otra de las grandes guisanderas allandesas
En Casa Viñas, un hijo de Virginia, Francisco, Paco Viñas, se casa en 1958 con Maruja, que alternará con su suegra los trabajos de guisandera, llegando Virginia a dedicarse más a la casa y a los nietos, falleciendo el 12 de agosto de 1993 con 93 años. En 1995 Pilarina queda viuda y en el año 2013 es homenajeada por la Asociación de Mayores Fonfaraón
"Casa Viñas se presenta como una parada casi obligada para quienes transitan por la carretera AS-14, cerca de Pola de Allande. Más que un simple bar de carretera, este establecimiento familiar ha cultivado durante generaciones una reputación basada en la autenticidad, el trato cercano y una oferta gastronómica que rinde homenaje a los productos de la tierra. Con una valoración general sobresaliente por parte de sus visitantes, es un negocio que prioriza la sustancia sobre el artificio, ofreciendo una experiencia genuina que muchos clientes describen con nostalgia y aprecio."
Y si deseamos dormir más a pierna suelta que en el albergue y con mayor intimidad, la famosa Guía Gronze nos indica que dispone de cuatro plazas en dos apartamentos, ¿qué más se puede pedir?
Estemos pendientes, al acercarnos al albergue, del camino que sube aquí a Casa Viñas, que está bien indicada
Aquí está el cierre de la finca en la que está el albergue. La entrada principal está arriba, en la carretera
Sobre lo que podemos comer, o cenar, si bien hay que consultar siempre con el bar y su disponibilidad, seguimos leyendo en Bares:
"El principal atractivo de Casa Viñas reside en su cocina. Aquí no se encuentran platos de vanguardia ni menús degustación complejos; lo que se ofrece es comida casera en su máxima expresión. Los clientes destacan de forma recurrente la calidad de los productos, muchos de ellos de cosecha propia o de productores locales. Esto garantiza una frescura y un sabor que marcan la diferencia. Los embutidos caseros, como el chorizo y el jamón, son uno de los pilares de su carta y reciben elogios constantes por su sabor auténtico.
Uno de los platos más emblemáticos, mencionado por varios comensales, es el llamado "Plato de la Güela". Esta contundente combinación de huevos de casa, chorizo frito, jamón y patatas de su propia huerta encapsula la filosofía del lugar: ingredientes sencillos y de primera calidad, cocinados con el cariño de antaño. Es la clase de comida que evoca recuerdos y reconforta, ideal para reponer fuerzas después de un largo viaje. Además, se ofrecen tortillas y otros platos combinados que siguen la misma línea de sencillez y buen producto."
"La experiencia en Casa Viñas no estaría completa sin probar sus bebidas caseras. El vino de la casa, elaborado por la propia familia, es particularmente popular. Los visitantes advierten, con un tono de complicidad, que "entra mejor que el agua", una señal de su calidad y agradable sabor. Para finalizar la comida, el café de pota y el orujo blanco casero son las opciones predilectas, poniendo un broche final tradicional a una comida memorable. Esta atención al detalle en las bebidas refuerza la imagen de un negocio comprometido con sus raíces."
"El entorno de Casa Viñas es otro de sus grandes puntos a favor. Definido como uno de esos bares con alma, su ambiente es tranquilo y acogedor. El interior es modesto, pero es su terraza la que se lleva la mayor parte de las alabanzas. Cubierta por una parra y un avellano, esta zona exterior ofrece unas vistas espectaculares de la montaña y un remanso de paz donde el sonido de los pájaros acompaña la consumición. Es, sin duda, uno de esos bares con terraza que invitan a la calma y al disfrute sin prisas, un lugar perfecto para desconectar durante una ruta en moto o un viaje en coche. Los clientes valoran enormemente esta atmósfera rústica y relajada.
El servicio es otro aspecto fundamental. Al ser un negocio familiar, la atención es cercana y amable. Varios clientes mencionan por su nombre a Lucía, una de las hijas, destacando su simpatía y buen trato. Esta calidez humana es un valor añadido que diferencia a Casa Viñas de otros establecimientos más impersonales y hace que los visitantes se sientan como en casa. Además, un detalle no menor y muy apreciado es la impecable limpieza de las instalaciones, especialmente de los baños, lo que demuestra un cuidado y respeto por el cliente. (...)
En definitiva, Casa Viñas es uno de esos restaurantes con encanto que perviven gracias a su honestidad y a su fidelidad a una forma de hacer las cosas. Es el lugar perfecto para quien se pregunta dónde comer bien, abundante y a buen precio en la zona de Allande, siempre que se valore la autenticidad por encima de las tendencias modernas. Es un testimonio de la hostelería familiar asturiana, un pequeño tesoro en la carretera que deja una memoria imborrable de sabor y calidez humana."
"Tiene una preciosa terraza, cubierta con viñas, donde es una maravilla tomar algo o incluso comer. Dentro, es una antigua casona, con barra y chimenea, y zona para tomar algo. En un salón lateral, un comedor.
Para comer, no hay menú. Nos dieron de comer. Ensalada. Plato de la Güela: huevos, chorizo, jamón y patatas. Felicidad absoluta. Con Vino de la Casa. Que entra solo.
Tomamos helao y Tarta al Whisky."
El célebre Pinón de la Freita, célebre personaje del suroccidente astur, de nombre Jesús Pérez de Castro, buscador de yacimientos de minerales de gran popularidad, que compuso numerosas semblanzas, le dedicó esta a Casa Viñas y a su fundador:
"SOBRE:
Para entregar al Sr. ViñasTabernero en PeñaseitaArrabal de la Cogorzaentrando a mano dereitaViniendo de BerducedoApreciable Sr. Viñas,varón respetable y firme,que cuidando de su haciendatranquilo en su casa vive.No va a cafés ni a tertulias,teatros, circos y cines,ni a otras muchas diversionesque hay en el barrio en quevive.Hoy la libertad me tomo deesta carta dirigirte,pues sabréis amigo Viñas,sabréis Viñas hermano,que mi excelente patronaMaría de Casa el Caboque cuida de sus negocios yde los negocios de Pacho.Como hubo por estas tierrastanto maíz este año,maíz al centeno añade porresultar más barato.Como quien tal inventó,maldito sea, si es de miagrado.pues el pan no lo hallo bueno,por no decir que está malo.Por tanto amigos Viñas,presta atención al encargo:Me harás pan de centenode dos libras o de cuatro,que tenga mucho cortezo.porque el migollo p'al gato.con que Viñas ya lo sabes,como te convenga el trato,yo me engullo la pancheta y túte embolsas los cuartos.Yo quiero pan de centeno,aunque sea más negrazoque los focicos que gasta DonBarrabás el criado yAntón de Pacho Manulo y elMargarito del barrio,cuyo criado más feo, lopresente mejorado,que la casa del Ventero deBerducedo el Sr. Gagoque echará al río de Polabarracas de vino rancio.Recuerdos a la costilla,y a las niñas un abrazo.Si algo por aquí se te ocurre,tras el Palo,ya sabes que, para servirte,tienes a Pinón en Lago,en el números catorce, delbarrio de los melandros.PINÓN DE LA FREITA
El aspecto actual de Casa Viñas corresponde a la gran reforma acometida en el año 2000 por Francisco Rodríguez Ronderos, resultando este gran edificio que vemos en nuestros días y que destaca en la distancia. aquí, un pequeño y precioso jardín con árboles y arbustos ornamentales y setos de boj
"Pocos personajes de nuestro querido concejo de Salas trascienden el plano terrenal y se envuelven de un misticismo tan peculiar como el recordado Jesús Pérez de Castro, más conocido como Pinón de la Freita o Lastra, sus pseudónimos literarios. Hombre solitario con grandes dotes para el descubrimiento de yacimientos minerales, pasó su vida entregado a la literatura y la crítica satírica y caricaturesca de su entorno. Este facultativo de minas, cuya profesión se vio empañada por su bohemia y falta de disciplina, estaba más interesado en el plano social, en las tertulias, en conocer a fondo a sus congéneres y el porqué de sus costumbres, que en los minerales que le debían de procurar sustento.
Nacido en Salas, en el barrio de La Campa, el primer día del mes de abril de 1.876, fue hijo de Esperanza, mallezana de nacimiento, y de su esposo Manuel, un Guardia Civil natural de Berducedo, en Allande, parroquia en la que se encuentra la gran Fana da Freita, fenómeno geológico que se supone, le causaría gran interés a nuestro protagonista. El segundo apellido de su padre era Lastra, de ahí la utilización de este pseudónimo.
Sus célebres rimas, la gran mayoría recordadas gracias a la tradición oral, son un emblema de las generaciones de mayores en nuestro concejo. Si hay una que me causa especial interés, ya que creo que describe a la perfección el personaje y su percepción en el ámbito social, es la que pronunció un día al regresar de un viaje de trabajo, pasando por la arteria principal de la villa de Salas, actualmente Avenida de Galicia y por aquel entonces Calle de La Oliva. Pinón venía con un burro cargado de enseres y vestido de forma poco ortodoxa, por lo que al verlo, los viandantes y clientes de las fondas no tardaron en salir a reírse y soltar bromas a su llegada a Salas. Al ver la reacción de sus vecinos, Jesús detuvo al asno, lo agarró por las orejas, y dirigiéndose a el como si de una conversación entre humanos se tratase, le espetó:
¡Quieto, jumento!Contempla a tus hermanos,cómo admiran tu talento.
No en vano, pese a ser un ciudadano poco sometido a los cánones sociales de la época, Pinón gozaba de un profundo respeto entre un nutrido grupo de intelectuales de la zona, con los que compartía mesa con frecuencia. Coetáneos como Miranda, de Soto de los Infantes o el cirujano Celestino Álvarez, de Casazorrina, eran dos de sus grandes amigos. A este último, Pinón le fue de gran ayuda en la apertura de su clínica en Cangas del Narcea, donde nuestro protagonista era muy conocido debido a sus prospecciones de mineral por la zona. Con Miranda, en su casona del mismo nombre en Soto de Los Infantes, se desarrollaron varias jornadas del intrépido viaje narrado por Mario Roso de Luna en su novela ocultista «El Tesoro de los Lagos de Somiedo». En esta novela también toma un papel relevante el amigo Lastra, junto con otros personajes ribereños. En dicha publicación aparecen algunos de sus poemas y versiones de otras famosas publicaciones adaptadas al contexto del momento. En aquellas «xuntanzas», como denominamos a estos encuentros festivo – gastronómicos entre amigos por tierras del suroccidente, se unían a Pinón y sus secuaces, famosos por sus juergas, figuras de toda índole, posiblemente la más llamativa sea la aparición de Valle – Inclán, de quien aseguran que estuvo en Salas más de una vez, que comió potaje de berzas y que de sus vestimentas extravagantes, lo que más destacaba es que llevaba la chaqueta con un botón de cada raza y mal abotonados. Ojalá contar con algún documento gráfico que probase estas visitas del eminente literato gallego, posiblemente algún día aparezca algo. Lo que está claro es que Pinón no dejaba indiferente a nadie. Una vida de libro que en sus últimos años se llenó de enfermedad y sufrimiento para este irreverente salense al que su villa le dedicó una calle, anteriormente llamada de Los Mesones, templos que fueron sagrados para el bueno de Lastra."
"-Mera, ven que te voy a contra una de Pinón de la Freita
Así me requirió en muchas ocasiones el ya fallecido Gilberto Flórez, generalmente en el Bar Blanco. Y me contaba ciento y un anécdotas del referido.
Dada la retranca que utilizaba Gilberto y su innato carácter guasón, creí durante algún tiempo que el tal Pinón era producto de su imaginación. Pero posteriormente, un buen día en el Caniecho, Luis Gayón me dijo lo mismo. Y me contó otra de Pinón que, curiosamente, recogí en mi pregón de fiestas de 2013. Y hasta ahí llegaron mis conocimientos sobe el personaje hasta que hace unas fechas me encuentro en la revista Narcea, de febrero de 1.936, un artículo firmado desde Madrid por Serafín Rodríguez en el que describe la vida y milagros del tal Pinón, cuyo verdadero nombre señala, muy pocos conocían: Jesús Pérez de Castro.
Nos relata el autor que era éste “un extraño personaje que andaba de pueblo en pueblo en busca de minerales como carbón, antimonio, hierro y otros minerales que dio a conocer a empresas mineras nacionales e internacionales publicando artículos al respecto en determinadas revistas. Al parecer no tuvo mucho éxito.
Fue su otra personalidad la que triunfó: la de hombre dicharachero, jocoso, camarada de romerías, amante de las tertulias de chigre y encendido admirador del cacho que, decía, enaltecía notablemente nuestros vinos. Compuso miles de semblanzas a tipos célebres del concejo e innumerables composiciones poéticas que repentizaba y recitaba donde lugar hubiese. Este hecho ha llevado a que prácticamente no se conserven escritas, o al menos nosotros no sabemos, aunque sí se conocen algunas que trascendieron tras su muerte por medio de la tradición oral. "
CASA VIÑASFUNDADA EN 1899POR RAFAEL RONDEROSRECONSTRUIDA EN EL 2000POR FCO RGUEZ RONDEROS
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| Foto: Casa Viñas |
El salón-comedor...
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| Foto: Biblioteca de Allande |
"Virginia Ronderos Rodríguez nació el 21 de enero de 1899 en Cuarto Viñas, en Peñaseita en una casita al lado de Casa Pachón. Era hija de Rafael Ronderos Rodríguez y de Raimunda Rodríguez.
Se casó el 11 de mayo de 1921 con Melitón Rodríguez Rodríguez, natural de La Reigada y tuvieron diez hijos: Rafael, Antonio, Ricardo, Manuel, Adelina, Pilar, Francisco, Emilio, Teresa y Josefina, de los cuales viven hoy en día seis, siendo una de ellos Pilar Rodríguez Ronderos, popularmente conocida como Pilarina Cotarelo, otra de las grandes cocineras de Allande que nació el 18 de abril de 1930 también en Peñaseita.
A Virginia le tocó vivir una época muy difícil y de mucha necesidad que ella supo afrontar a base de duro trabajo ya que en Viñas siempre hubo bar, estanco y tienda. Se daban comidas y camas y Virginia regentaba el negocio familiar. Mujer de gran fortaleza ya de niña tenía que subir andando a Berducedo tirando de un pollín cargado del pan que hacía para venderlo y también iba a las ferias vendiendo variedad de productos como pan, sardinas o bocadillos que vendía a los visitantes que se acercaban a comprar ganao o aprovisionarse de productos para el hogar. Virginia además era mujer hacendosa hasta tal punto que confeccionaba las alpargatas de sus hijos.
En Casa Viñas también se daba posada a multitud de gente que iba o venía de las ferias y acudían fuese la hora que fuese porque sabían que Virginia nunca los dejaría en la calle. Llegaban a juntarse hasta cien caballos en los alrededores de la casa. Las tertulias y jaranas duraban hasta altas horas de la madrugada. Era ella la que cocinaba para toda esa gente elaborando una cocina tradicional que hacía que todos se relamieran de gusto. Nunca faltaba el potaje, las patatas con bacalao, la caza o la tortilla de patata. Simplemente, todo lo cocinaba muy bien. Virginia, mujer de una bondad legendaria, nunca le faltaba un bocadillo para un pobre o una ropa seca para los que cruzaban El Palo a pie cuando las nevadas en Allande llegaban a cubrir más de un metro y su hija Pilarina iba sin duda a heredar esa bondad y habilidad en los fogones de su madre. En 1945 Pilar con 15 años se traslada a vivir a La Pola con sus tíos Ricardo y Cesárea que habían regresado de Argentina y no tenían hijos. Ricardo era de Casa Cotarelo, de Colobredo, de ahí el nombre del negocio que abrirían y Cesárea era hermana de Virginia. Pilar se casa en 1951 con Modesto Pérez Ochoa y tienen cinco hijos: Arturo, Alfonso, Pilar, Ricardo y Manuel. Para Pilarina, a parte de la habilidad mamada de su madre desde la cuna, su tía Cesárea fue su principal referente en los secretos de la cocina ya que ella había sido cocinera en Buenos Aires y era quien cocinaba en la pensión Casa Cotarelo, que más tarde terminaría regentando durante tantos años Pilarina.
Esta casa de comidas y pensión, ubicada en la Calle Mayor, logra un gran reconocimiento, principalmente por su buena cocina: potaje de berzas, cocido de garbanzos, carne guisada, arroz con carne el día de los mercados, una exquisita tortilla de patata, arroz con leche… pero también por un trato familiar difícil de igualar y que está basado en gran parte, en el carácter amable y bondadoso de Pilarina. Muchos de sus huéspedes, maestros, guardias civiles, veterinarios o chóferes, llegaron a considerar esta casa su segundo hogar. La pensión aumentó en los años 70 al comprar a la familia Otonín un solar colindante y con acceso por la carretera de Tineo, hoy avenida de América. Pilarina, trabajadora incansable, tenía tiempo para ir a “catar”, ir a lavar al río, cuidar de sus hijos y cocinar para un montón de gente. Siempre con buen humor y buena disposición para agradar a la clientela.
Mientras tanto en Viñas, en 1958 Virginia comienza a alternar labores de guisandera con su nuera Maruja, casada con su hijo Francisco “Paco Viñas”, otra guisandera de las buenas de Allande, pasando poco a poco Virginia a dedicarse a las tareas del hogar y a ayudar a criar a sus nietos. Virginia falleció con 93 años de edad en Peñaseita, el 12 de agosto de 1992 “tomando café y cantando” como recuerda con gran cariño su familia. Sentada en la cocina en su pequeña silla con una taza en la mano se despidió de sus seres queridos, dejando un grato recuerdo a todo el que la conoció.
Pilarina, por su parte, persona de gran conciencia, en junio de 2013 recibe de la Asociación de Mayores Fonfaraón, un homenaje en el que le son reconocidos gran parte de sus valores y que ella agradece enormemente. Ahora, aunque viuda desde 1995, disfruta de una vida tranquila en Pola, siempre rodeada de la familia y de amigos. Sigue cocinando y los nietos son sus clientes más distinguidos.
Madre e hija han dejado una huella imborrable en la memoria de todos los buenos comensales."
Vista desde la terraza de este tramo del valle, con las cuestas de Braniecha y Valdebraña ante nosotros. A la izquierda se reconoce, entre los árboles, el tejado a dos aguas de la antigua escuela y actual albergue de peregrinos
Esta franja se emplea también como aparcamiento. Justo a la izquierda del coche asoma un poco del tejado del albergue
Aquí hay otro hermoso banco con vistas al valle
Caminamos en muy liviana cuesta a lo largo de un encantador túnel vegetal
Avellanos, castaños y algún roble o carbayu constituyen la mayor parte de los ejemplares arbóreos de este bosque autóctono
Un lugar casi selvático pero siempre de buen paso este trayecto de Penaseita a La Reigada, de unos dos kilómetros de arboledas y fincas ribereñas
Cada cierto tramo, los característicos muros de contención, con trazas de ser muy antiguos, de todo este tramo caminero en el valle del Nisón
Los troncos se inclinan sobre el Camino y las ramas se comban sobre él componiendo esta bonita estampa forestal
Una muy grata y acogedora sombra para los días de intenso sol veraniego, cuando pasan por aquí, en plena temporada alta, la mayor parte de los peregrinos que recorren el Camino a lo largo del año
"Mediante este sistema los mineros excavaban galerías verticales de donde en diversos puntos partían otras horizontales y ciegas. En un momento dado, se soltaba en tromba a través de ellas agua, que previamente había sido acumulada en depósitos y presas, lo que provocaba la compresión del aire atrapado en su interior y hacía explotar el conglomerado de arcilla y roca que formaba la montaña. La masa de lodo obtenida se conducía por gravedad hasta los canales de lavado y filtrado. Los canales de filtrado eran estructuras de madera en las que se hacía pasar la masa resultante, una vez extraídos los cantos rodados, que se amontonaban formando lo que hoy conocemos como "murias" o "pedreiras", y se obtenía el oro a través de filtros realizados con ramas de brezo. Se precisaba de una gran cantidad de agua que se recolectaba por los alrededores mediante grandes infraestructuras hidráulicas y, así, en Las Médulas hay más de 400 km de canales con algunos de más de 100 km, y siempre a una altura superior a la de la explotación.
Tradicionalmente esta técnica fue atribuida a la ingeniería romana; sin embargo, el estudio de diversos castros astures cuyos materiales se adscriben únicamente a la Edad del Hierro (Castro de Ceruñales, Noceda del Bierzo, La Cogollina, Teberga) y cuyas defensas han sido excavadas mediante la técnica de Ruina Montium, permiten hoy día afirmar que se trataba de un sistema prerromano y tradicional de la minería de los astures."
Nos internamos una vez más en un tramo sumamente boscoso y extraordinariamente bello, como todo el trazado de esta etapa
De la misma manera que nosotros subimos y ganamos altura, el Nisón viene bajando y perdiéndola, por lo que, reiteramos, nunca nos apartamos demasiado de él, otra cosa es que lleguemos a verlo o no detrás de esta barrera vegetal
A la izquierda tenemos el bosque y la caída al río; a la derecha también bosque, en la ladera de la montaña
Siguiendo la orografía del terreno, la senda hace un poco de curva a la izquierda en este lugar
Este es un "camino franco y amplio que desfila entre el monte y el río, y en cuyos aledaños se asientan las praderías de pasto y siega", explica el escritor y peregrino Víctor Guerra en su libro Los caminos a la catedral de Oviedo, explicando este mismo trayecto pero a la inversa, en dirección a la Sancta Ovetensis, tal y como hacían no pocos romeros para emprender su viaje de vuelta a casa cuando, habiendo empleado otras rutas para ir a Compostela, atendían a la premisa que decía: "Quien va a Santiago y no al Salvador, visita a criado y olvida al señor"
La profunda caja caminera puede delatar la antigüedad de este trayecto, "en cuyos aledaños se asientan las praderías de pasto y siega, pudiendo verse a las orillas del camino restos de muros y firmes enlosados, así como canalizaciones de agua fruto de la vieja tracería del Real Camino de Galicia", continúa describiendo Víctor Guerra de este itinerario
Asimismo explica como "impresionan los muros de contención de los pedreros que muestran las pendientes laderas", tal que este
Ejemplo de 'paisaje introspectivo', como gustan decir algunas guías, en el que vemos únicamente nuestro entorno más inmediato, el cual dará paso al 'extrosprectivo' cuando el bosque se abre en grandes claros, el mayor en La Reigada, antes por supuesto de la inmensidad visual del puerto de El Palo, donde la vista llegará a Galicia
Medio siglo escaso más tarde estos caminos en los que habían acontecido tantísimas vicisitudes quedaron relegados a vías pecuarias al hacerse la carretera hacia Berducedo, la actual AS-14
Aquí el Camino zigzaguea un poco pues se adentra en el surco formado por El Regueiru de Fonfaraón, que surge monte arriba en la falda de la sierra
El Camino hace aquí una curva cerrada a la izquierda, yendo hacia la pasarela
La pasarela el el Puente del Xestu Molín, y así nos lo indica el cartel que hay a su derecha
En verano, el río, sino seco, sí con escaso caudal, pero siempre con agua...
Señales de antiguo empedrado y una vieja muria a la izquierda marcan bien ruta y rumbo, no ha lugar a confusión hasta La Reigada y más allá
La luz solar se filtra en verde entre las ramas formando una especie de 'luminosa nebulosa'. Otro detalle del paisaje 'introspectivo'
Aquí la vieja calzada es muy ancha y permitiría el paso de carros y carruajes. Es posible que antaño todo el Camino fuese así, sin embargo no todas la viejas sendas eran practicables para carros, como mucho los pequeños 'carros del país'. Buena parte eran caminos de los llamados 'de herradura', solo aptos, además de para andarines, para caballerías, destacando entre ellas las recuas de mulas de los arrieros, los grandes transportistas y comerciantes de la antigüedad
Es entonces cuando se acomete la carretera de Cangas que llega a la capital del concejo en un primer tramo y pasa El Palo en un segundo, dejando relegado a este viejo camino por el que vamos nosotros
Un fondo luminoso entre los árboles advierte que salimos del bosque, al menos parcialmente; antes de ello aparecen un montón de piedras en la ladera, que parecen haber sido apartadas del Camino
"... se hace difícil concretar los millones de metros cúbicos de terreno mineralizable que serían removidos en las explotaciones mineras de oro mencionadas: haciendo un cálculo meramente aproximativo podemos pensar que, si solo en la Fana de la Freita se removerían unos 8-9 millones de metros cúbicos de tierra aurífera, en el resto de los aprovechamientos de tiempos romanos (media docena más al menos) se beneficiarían en torno a otros 8-10 millones de metros cúbicos, por lo que en su conjunto lo serían aproximadamente entre 15 y 20 millones.De acuerdo con estas cifras es posible acercarse a la cantidad de kilogramos de oro conseguidos a lo largo de las décadas en que tales yacimientos serían aprovechados por la administración romana: dicha cantidad pudo aproximarse a los 3.000 Kgs. dada la potencia y ley de los yacimientos trabajados en dicha región (unos 2 gramos de oro por tonelada métrica de terreno mineralizable aprovechado por los romanos).Por lo que se refiere al momento de aprovechamiento de tales recursos auríferos tal vez tengamos que identificarlo con la etapa final o media-final de la presencia romana en el concejo y su interés económico por la zona; debido a ello creemos que las actividades laborales vinculadas con estos tajos mineros se corresponderían ya con las décadas finales del siglo I y las iniciales del II de nuestra (probablemente durante toda su primera mitad al menos)"
"... no sólo destruirían la capa vegetal y provocarían el levantamiento del suelo de la zona de extracción sino que la parte más baja de los yacimientos quedaría enterrada por los escombros, de manera que darían lugar al cierre de pequeños valles o a la acumulación de conjuntos de piedras en las márgenes de los ríos y en sus laderas cercanas.
Cuando los romanos, finalizadas las tareas extractivas del oro, abandonaran el territorio de Allande dejarían un medio físico que habían modificado al menos parcialmente, puesto que lo habían alterado tanto en sus estructuras físicas como en sus relaciones dinámicas: la amplitud de algunas cortas y tajos del terreno, así como las labores sobre yacimientos aluviales, llegarían a limpiar amplias superficies del suelo, que no serían recolonizadas más que muy lenta y tardíamente por la vegetación (y no en todos los casos).En cuanto a los taludes que dominan las terrazas serían cortados por los tajos tipo circo, mientras que las vertientes no explotadas estarían recorridas por canales muy numerosos cavados en el suelo, expuestos además a la posibilidad de que el agua pudiese romper sus diques, con lo que, aunque la brecha fuese rápidamente taponada, el desmonte adquiriría unas características fuertes y arroyaría el terreno.Frente a estas acciones erosivas, que producirían el corte tanto de las terrazas como de las vertientes, los estériles de la explotación se amontonarían en la base de los tajos, imposibilitando cualquier aprovechamiento agrícola-ganadero del terreno al quedar enterrados bajo estos conjuntos de piedras (grandes o pequeñas), que impedirían el desarrollo de la vegetación en los prados.Los pequeños valles quedarían así prácticamente barridos, produciéndose al mismo tiempo el estancamiento de las aguas y la acumulación de los estériles más pequeños, lo que contribuiría a la creación de ciénagas, que se irían rellenando poco a poco; en la actualidad estas zonas se encuentran ya saneadas por lo general, aunque permanecen marcadas en cuanto al paisaje, como se observa con toda nitidez en la base de la explotación de la Fana la Freita (o en el conjunto de cortas mineras romanas de la región de Bustantigo).A su vez en las márgenes de los ríos o arroyos los estériles no se acumularían con una rapidez suficiente para llegar a interceptar la corriente de agua, aunque recubrirían sin duda la parte más baja de dichos cauces.De esta manera, si en la zona de extracción minera la cubierta vegetal quedaba destruida y los suelos arrasados, hacia su parte más baja serían sepultados bajo los estériles; por otro lado, al desarrollarse la explotación remontando progresivamente las laderas desde abajo hacia arriba, una corta abandonada sería enterrada al instante bajo los estériles provenientes de la extracción de los aluviones situados en la parte superior, lo que prolongaba en un mismo lugar el tiempo durante el cual toda recolonización vegetal y toda reconstrucción del suelo serían imposibles.Hemos de destacar a este respecto el hecho de que los vestigios de tales actividades mineras romanas resulten tan visibles en el caso del concejo allandés tras casi dos milenios constituye en sí mismo algo enormemente significativo, siendo comparables sus efectos negativos a los propios de las actuales minas de carbón (antracita), incluyendo las explotaciones a cielo abierto que se vienen realizando en el Suroccidente de Asturias y en el suelo próximo de León."
Al adentrarnos de nuevo en el bosque la senda tiende de nuevo a estrecharse pero, recalcamos, siempre se pasa sin problema ninguno
Y aquí, entre ramas y hojas, tenemos el río, efectivamente solamente este murete de piedras nos separa aquí de él
"Las penalidades que a los caminantes históricos les ocasionaba la naturaleza sin aditivos, que obligaba a grandes esfuerzos de supervivencia, no estimulaba precisamente los sentidos para una percepción positiva del medio físico. Para el peregrino medieval y de los siglos posteriores el entorno era, como casi todo, un concepto utilitario: resultaba bueno en función de si ayudaba o no en el viaje.
Si en la actualidad se valora de forma positiva la naturaleza incluso en condiciones extremas durante la ruta y se acepta el padecimiento momentáneo como parte de la experiencia del Camino -siempre habrá la oportunidad de una ducha y un reparador descanso al final del día-, el peregrino histórico tenía una visión de esta cuestión completamente distinta. Incluso caminantes tan animosos y dispuestos a disfrutar del viaje y de cualquiera de sus oportunidades como el italiano Nicola Albani (s. XVIII) observan y valoran el entorno natural en función sobre todo de sus dificultades: “Tuve que hacer una subida de cuatro millas por una montaña tan horrible que incluso las caballerías se habrían cansado.” Así se refiere Albani al hoy considerado espectacular entorno del Camino Francés en el límite entre León y Galicia.
Los relatos conservados reservan sobre todo las muestras de admiración y disfrute del entorno -aunque también reciba críticas- para los espacios urbanos, los grandes edificios y, en alguna ocasión, el mar. En el medio urbano el peregrino tenía la posibilidad real de recibir ayuda, alimentos y calor humano. Y estos eran valores supremos en ruta. También aparecen algunas consideraciones positivas cuando la naturaleza se combina con el tiempo agradable para caminar. Poco más."
"Muy abundantes en toda la toponimia asturiana. Las voces corro, corru, corra, cuerra, cuerria, hacen referencia a 'diversas construcciones circulares en piedra para varios usos en los poblados y en las brañas junto a las cabanas'. (...)Voz prerromana. tal vez celta, cor-r- ('construcción circular, cercado'), en relación con *kor-r- ('roca, monte'). Se aplica a parajes en rellanos apacibles, con corras en la querencia de montes y ganados"
Ante nosotros, otro de esos bellos puentes-pasarela de madera sobre el río Nisón que encandilan al peregrino sensible a los detalles que le ofrece el Camino y su paisaje
"Una de las principales características de este camino, en comparación con los otros Caminos de Santiago, es la dureza del recorrido. De Oviedo a Lugo es un típico recorrido de montaña media. Excepto la bajada al embalse de Salime y la subida al Puerto del Palo no hay grandes desniveles a superar de una tacada. Sin embargo, el camino es un continuo sube y baja, con una sucesión de todo tipo de caminos: trochas, senderos, pistas de tierra (es fácil encontrar tramos embarrados), caminos pedregosos o de piedra suelta, y pistas de asfalto. Por lo tanto, es necesario un mínimo de preparación física para afrontar el reto con garantías. Afortunadamente, la distribución de los albergues a lo largo del recorrido permite, para aquéllos algo más lentos o menos preparados, realizar todo el camino sin tener que realizar ninguna etapa excesivamente larga. En invierno debe ser francamente complicado realizar este camino, entre otros motivos porque una buena parte del recorrido se sitúa por encima de los ochocientos metros de altitud."
"Por esta misma zona (Sierra de Fonfaraón) sabemos que en una época posterior (ya en relación con el Camino de Santiago por el interior aprovechando la vía romana que en época romana conectaba los núcleos de población de Lucus Asturum y Lucus Augusti) transitaba el llamado «camino del Hospital», que enlazaría después con la Sierra del Palo; en época medieval ésta sería la ruta utilizada para las peregrinaciones a Santiago de Compostela por el interior, recibiendo por ello la denominación de «camín francés»
"Tradicionalmente se considera que la explotación del oro se mantuvo durante siglos como actividad más o menos habitual de las comunidades que ocuparon la Asturias protohistórica pero sin superar un estadio tecnológico elemental cuyo fin era la recuperación y transformación mecánica de las pepitas retenidas en los placeres fluviales. Sólo avanzado ya el siglo I d.C., a partir de los años 70 con la dinastía flavia en el trono imperial, habría conocido Asturias la implantación generalizada de una minería compleja de los yacimientos auríferos.
En la actualidad puede afirmarse que la práctica de la minería compleja del oro, entendida ésta como los procedimientos de reconocimiento y explotación de yacimientos primarios, y el consiguiente progreso en las técnicas metalúrgicas, fue conocida y practicada por las comunidades protohistóricas de Asturias varios siglos antes de su incorporación al Imperio Romano.
Así los demuestran las labores de interior identificadas en las minas de oro de Boinás, en Belmonte de Miranda, datadas mediante Carbono 14 y dendrocronología.
No obstante, sólo tras la conquista romana la minería se implanta en la región como actividad industrial a gran escala. Es probable que las explotaciones más tempranas arrancasen en las primeras décadas de la Era en los ricos depósitos de los valles del Narcea y Pigüeña.
Las comunidades castreñas, hasta entonces aglutinadas en torno a sus poblados fortificados, socialmente segmentarias y economía de base agropastoril de orientación autárquica, se incorporan ahora a una organización suprarregional, que establece su dependencia de una autoridad superior cuyo destino principal es la obtención de tributos.
En el caso de los castros occidentales, poderosas razones impulsaron la adaptación de los viejos núcleos al nuevo orden establecido bajo dominio romano, fundamentalmente la necesidad estatal de organizar la explotación de un territorio rico en depósitos auríferos cuyo beneficio resultaba, tras la reforma monetaria de Augusto, de extraordinaria importancia para la buena marcha de las finanzas imperiales"
En este lugar el valle se estrecha en un cuello de botella pero, inmediatamente, se abre a una vega más ancha y grande: La Reigada, de nuevo a la vista del Picu la Marta. "En el collado se encuentran dos túmulos, pertenecientes a la "Carreiriega de los gallegos", un camino presuntamente prerromano", dice la Enciclopedia del paisaje de Asturias, lo que revela la gran antigüedad de estas rutas ancestrales. "En sus laderas quedan muestras palpables del laboreo aurífero romano"










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