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sábado, 19 de septiembre de 2015

LA FERREIRADA: EL MAZU, PENASEITA Y LA REIGADA (ALLANDE, ASTURIAS) EL VALLE DEL RÍO NISÓN, EL CAMINO A CASA VIÑAS Y EL ALBERGUE DE LA ANTIGUA ESCUELA



Saliendo de La Puela/Pola de Allande, la capital allandesa, por la Avenida de Galicia, llegamos a El Mazu, aldea en medio del valle del río Nisón, entre las estribaciones de La Sierra del Palo al sur (al fondo en la foto) y la de Fonfaraón al Norte. Su topónimo que hace referencia a los antiguos ingenios hidráulicos de fraguas y batanes tan característicos de todo el occidente astur y, muy especialmente, en este lugar. Por eso por aquí empieza la zona conocida como La Ferreirada, por el trabajo de los ferreiros, la cual llega a Penaseita y La Reigada, los pueblos regados por el río Nisón con cuya agua funcionaban


Fue, como todo el señorío de Allande, propiedad de los Cienfuegos, desde el siglo XVII condes de Marcel de Peñalba, quienes arrendaban las ferrerías por turnos, llamados calendas,  a los ferreiros, fabricantes de sartenes, calderos, clavos y aperos de labranza, tal y como informaba en 1752 el Catastro de Ensenada 


El profesor Narciso Santos Yanguas relaciona este lugar y camino con las explotaciones mineras auríferas de la zona y en su trabajo La vía de Pola de Allande a Grandas de Salime (vía romana del Puerto del Palo) nos cuenta así de este trayecto a partir de la capital del concejo, en concreto del barrio de Cimadevilla o Cimavicha, donde estaría el castro sobre el que luego se haría el Palacio de Cienfuegos, condes de Peñalba y Señores de Allande:
"Desde este recinto de habitat de características castreñas ubicado en Cimadevilla 
el camino antiguo se desplazaría cerca de la población actual de El Mazo, donde pudo existir un poblado castreño conocido con el nombre de El Castiecho o Los Castiechos; en este lugar hasta hace unas décadas existiría un mazo destinado a la elaboración de piezas de hierro (instrumental laboral y de la vida cotidiana), similar en sus características y estructura al de Besullo en el vecino concejo de Cangas del Narcea. 

No debemos olvidar que el camino antiguo seguiría a grandes rasgos la dirección de la carretera Pola-Puerto del Palo (en realidad su denominación es la de Pravia-Lugo) por un trazado más bajo que el actual, es decir más próximo al cauce del río Nisón. Inmediatamente después, y ascendiendo siempre en dirección a la Sierra del Palo, transitaría por los alrededores de las actuales poblaciones de Colobredo, Peñaseita y La Reigada, hasta alcanzar el lugar en que en la actualidad se bifurca la carretera (ya a más de 800 ms. de altitud) en dirección respectivamente hacia el Puerto del Palo y hacia la región de Bustantigo"

A una altura cercana a los 900 ms. la ruta de comunicación romana se dirigiría hacia la parte derecha de la Sierra del Palo iniciando un ascenso aún más pronunciado hasta alcanzar el lugar denominado Prado de la Vechiga, donde se bifurcaría en una doble dirección: por un lado, hacia su derecha, el trazado se encaminaría hacia Santiellos (por la zona del Estreitín, o muy próximo al mismo) con el fin de llegar a continuación a un distrito eminentemente minero en época romana, como era la región de Bustantigo ' mientras que por el otro (hacia la izquierda) recorrería, a una altura que sobrepasaba los 1.100 ms., el territorio situado por encima de la Sierra del Palo"  

En la actualidad en el pueblo está Casa Gayón, sidrería-parrilla, otro lugar para dar cuenta de los manjares de la tierra allandesa. También con alojamientos rurales. Esta es la bajada a la sidrería y al cogollo del pueblo; el Camino de Santiago sigue de frente por la carretera AS-14 Grandas de Salime-Puente del Infierno, uno de los escasos tramos camineros asfaltados, fuera de los núcleos poblados, existentes hasta el Salto de Salime, pero muy significativo


Esta carretera se empezó a abrir en 1883 en dos fases, una primera hasta La Puela/Pola de Allande para comunicar la villa con Cangas del Narcea (de ahí que se llamase carretera de Cangas) y otra posterior que llegaba hasta Berducedo a través del puerto de El Palo, que es esta por la que vamos nosotros


La carretera fue prolongada hasta Grandas en la posguerra con motivo de la construcción del embalse del Salto de Salime antes citado, que obligó a recomponer la infraestructura viaria de buena parte del suroccidente asturiano


Huertas de berzas y praderías a nuestra izquierda que caen hasta el pueblo. La casa de gran tejado a la derecha es Casa Gayón, que así anuncia sus especialidades en Voy a comer en:
"En nuestro restaurante típico de comida tradicional asturiana se pueden degustar exquisitos platos elaborados con ingredientes de la zona, en donde cobran especial importancia las carnes, fabadas y pescados seleccionados. 
Entre nuestras especialidades destacan, además de la tradicional y típica fabada asturiana, el chuletón de buey, el entrecotte de ternera, y por supuesto nuestro churrasco de ternera o de cerdo asado a la brasa con leña y, regado con cualquiera de los vinos de nuestra carta, supondrán el deleite de una comida o cena exquisita"

Sobre el pueblo se yergue El Monte las Turrias (808 m), estribaciones al este de la Sierra del Palo y prolongación oriental de El Picu Panchón, que veremos según avancemos hacia el puerto de El Palo


La apertura de la carretera supuso el abandono de los antiguos caminos al puerto, que quedaron relegados a vías pecuarias o de comunicación local en el mejor de los casos, cuando no desaparecieron, como es este el caso


Por eso nos vemos obligados a caminar por esta carretera sin arcén durante alrededor de un kilómetro desde nuestra salida del casco urbano de La Puela, con bastante visibilidad en esta llamada 'recta de El Mazu' y sin demasiado tráfico normalmente, pero sí pisando el sufrido asfalto


Aquí hay un gran monolito en el que se nos informa del trazado, o trazados, del Camino de Santiago en el concejo


Aunque cuando vinimos el cartel estaba un tanto deteriorado aún se distingue bastante bien, coloreado de amarillo, dicho doble trazado, el cual comienza en las inmediaciones del tinetense pueblo de Samblismo o San Brismo (arriba a la derecha)


La línea amarilla de arriba es la Ruta de los Hospitales, que busca las alturas de La Sierra de Fonfaraón, jalonada por las ruinas de varios antiguos hospitales de peregrinos. La línea amarilla de abajo es la ruta escogida en este caso por nosotros. Ambas se reunifican en el mismo puerto de El Palo, ya muy cerca de aquí


Si nos fijamos, más abajo aún hay una tercera línea amarilla, más fina que las otras y en buena parte oculta por diversos iconos. Se trata de una tercera subida a El Palo a partir de La Puela y por El Mazo, donde empieza a ascender al puerto por las faldas del Picu los Campos y luego del Picu Panchón por Braniecha, una antigua braña pastoril, saliendo a esta misma carretera en La Fonte las Muyeres, poco antes de llegar al alto


Dicha ruta, que sube por los montes a nuestra izquierda y que en su momento estuvo señalizada de manera oficial, prácticamente ha dejado de ser referenciada en todas las guías actualmente. Constituye una fuerte y larga subida y puede decirse que, en la actualidad, es más empleada por montañeros que por peregrinos


En cubiertas de las casas alternan teja árabe y pizarra; según avancemos hacia el occidente la presencia de pizarra será mayor. Aquí la vivienda presenta tejado de pizarra y el cobertizo de teja, empleando el antiguo sistema de piedras puestas encima para su sujeción


Al pasar junto a la casa tenemos un corto margen de arcén que enseguida termina, teniendo que caminar bien arrimados al quitamiedos de la izquierda. Vayamos atentos porque poco más allá hay una curva cerrada y puede venir un coche, tractor, camión, autocar, etc., en cualquier momento. Que el trasiego de vehículos sea más bien casi siempre escaso no debe hacernos bajar la guardia nunca y más en estas carreteras generales


La carretera sube en rampa, suave pero prolongadamente, durante el aproximadamente un kilómetro o kilómetro y pico que hay entre la Plaza Diz Tirado, casi saliendo de la villa, hasta Fontelvira, algo más allá de la siguiente curva a la derecha


Apenas vemos el Nisón, oculto por la fronda ribereña, salvo en algunos tramos como este, aquí a nuestros pies, donde hay un pequeño salto de agua y embalse, además de un canal que llevaría el agua al antiguo mazo que dio nombre al lugar, además de regar los campos


Campos ahora empleados como fincas de pasto y siega, además de pequeñas huertas familiares, pero que antaño estarían plantados de trigo y maíz panificables, cuyo grano era molido en el correspondiente molino para luego hacer el pan en casa


Esta es una foto más primaveral y más verde. Al fondo, la línea de alta tensión, con sus enormes torres, señala la ladera de Braniecha por donde sube el 'tercer camino'. Un poco más arriba se empieza a perfilar El Picu Panchón (1.411 m), una buena referencia visual, pues justo a sus pies a su derecha está El Palo, aunque todavía no lo vemos desde aquí


Y atrás va quedando El Mazu, con Casa Gayo en primer término. Más allá es el monte El Chano, a cuyo otro lado baja a dar sus aguas al Nisón el río Freisnéu


Sigue la recta de El Mazu a la vez que ganamos altura paso a paso, viendo en el valle la unión de las laderas de las sierras de El Palo y Fonfaraón, esta segunda por la que caminamos nosotros


Y si el río Nisón no lo vemos lo intuimos, en la umbría bajo la primera línea de árboles, en el fondo del valle, al final del prado que se extiende cuesta abajo desde la carretera


Vayamos especialmente atentos al ir acercándonos a la curva, tras ella mejorará notablemente la visibilidad en la calzada


Si bien la belleza compensa en parte el tener que caminar por asfalto, el que este sea el de una carretera general no lo hace para nada un trayecto de los que gustan los peregrinos, y más si carece de vereda peatonal y arcén


Una nave en medio del valle forma parte de la casería de Casa El Capitán. Justo después es el monte de Las Viñas, por donde va la subida a Braniecha


Ya distinguimos mejor los 1.411 metros del Picu Panchón, máxima altitud del concejo de Allande y que forma parte de la gran cuenca aurífera de estas serranías, minería del oro ya existente en el Neolítico, la cual fue evolucionando en la Edad del Hierro y época castreña, extendiéndose ampliamente tras la conquista romana y cuyas señales, canales, derrumbes y 'cicatrices' de la montaña, etc. se irán haciendo más visibles según ganemos más altura, camino del puerto


A la izquierda del Panchón se encuentra El Picu los Campos (1.198 m). Todas estas sierras forman parte de la gran dorsal que, desde la costa hasta la Cordillera separa las cuencas del Narcea, a la que pertenece el Nisón, y del Navia, a la que pasaremos cuando bajemos del 'Palo allá', como suele decirse


Huerta de fabas al pie de la carretera; fijémonos en la estrecha franja llana de hierba pisada por los peregrinos en este margen al lado de la AS-14


A lo lejos vemos ahora El Picu la Marta (1.116 m), entre las sierras de El Palo y de Fonfaraón, por donde discurren la Ruta de los Hospitales y la carretera AS-364. El nombre de La Marta no es en principio un antropónimo sino un zootopónimo, es decir, no el nombre de una persona llamada Marta sino un animal, la marta o Martes martes, "muy perseguido tiempo atrás por sus pieles (hasta que se acabó con sus pieles y con sus güesos, claro)", nos dice el filólogo Xulio Concepción en su Diccionario toponímico de la montaña asturiana, parte de cuya explicación compartimos aquí:
"El Alto la Marta (1120 metros) está en Santa Colomba (Allande), en el cordal del Alto'l Palo. Fue zona abundante en fauna salvaje, entre las cimas de Penas Tsongas y La Sierra de Fanfaraón"

Si nos fijamos veremos dicha carretera, subiendo por la ladera oriental del monte, que comunica con Bustantigo (en el extremo norte allandés). Más arriba y muy cerca de la cima va el Camino de los Hospitales, que la cruzar un poco más a la derecha, acercándose a El Palo, donde nos uniremos a él para bajar al Palo p'allá, como hemos dicho, rumbo a Montefurao y su antiguo hospital de peregrinos


Pasamos junto a una cabaña y seguimos siempre en cuesta con La Marta en lontananza. Para Narciso Santos Yanguas el topónimo no tendría que ver tampoco con animal alguno sino con morta, agua 'muerta' o estancada, de la que se embalsaba para aplicar las antiguas técnicas extractivas auríferas de la ruina montium y similares:
"Este topónimo se conecta sin duda con el término latino morta (= muerta) y esta relacionado con las aguas estancadas (embalse del sistema hidráulico romano destinado a la explotación aurífera), de la misma manera que en el marco del concejo allandés encontramos otras denominaciones con las mismas connotaciones mineras antiguas, entre ellas la conocida como Fuente las Mulleres (en Sesto la Fuente) o bien el conocido como Pozo de las Mulleres Muertas (que hemos de identificar con embalses en los que se acumulaban las aguas y por ende en ocasiones estaban en estado de putrefacción), esta última en el límite entre los concejos de Cangas del Marcea, Ibias y Allande"

Panchón por su parte parece un aumentativo de panchu 'tranquilo', como tranquila es la zona más o menos llana en su alto, un 'pandu' palabra de la raíz latina pandus relacionado en este caso con pendientes pero que tiene diversas acepciones, todas relacionadas con la orografía y el terreno


En cuanto a Fonfaraón, sierra de la que Xulio Concepción halla también las formas Fanfaraón y Fanfaragón, este filólogo se decanta por una raíz vinculada con 'fonte del farfagón'. "En asturiano un farfagón, forfogón es una 'hondonada del terreno con maleza y a veces con agua'. En el uso toponímico la voz se interpretaría popularmente como faraón, aragón...", explica


Pero el topónimo Faraón existe en otros lugares de Asturias como aumentativo de 'faro', esto es, un 'farón', que en origen eran faros hechos simplemente a base de hogueras, existentes tanto en la mar como tierra adentro, que señalaban el rumbo a navegantes y caminantes. Ello entra en relación con las hogueras que se prendían en las inmediaciones de los hospitales de peregrinos con ese fin, especialmente necesarias en las inmensas soledades de Fonfaraón y su Ruta de los Hospitales


Una bella estampa de Casa El Capitán con la subida a El Palo por Las Viñas arriba hacia Braniecha con El Pichu Panchón en lo alto, donde hay un vértice geodésico. "En sus laderas se encuentran diversas muestras del trabajo minero romano: explotaciones auríferas del río Fresnedo, el Carcabón del Monte Redondo y las explotaciones auríferas de la sierra del Palo", leemos en la Enciclopedia del paisaje de Asturias


Algunos regueiros nacen en lo alto de la montaña y, de los antiguos pedregales auríferos de las cumbres los grandes pastos y vegetación de altura se pasa a las praderías y bosques autóctonos a menor altura


El río Nisón volvemos a verlo, pasando bajo el puente del camino que comunica Casa El Capitán con El Mazu, en una hermosa ribera


Especial atención ahora en esta curva cerrada. Ahora, además de El Panchón, El Picu la Marta nos sirve de referencia visual para conocer nuestra cercanía a El Palo


Otra hermosa vista a nuestra izquierda del Picu Panchón y El Picu los Campos con Casa El Capitán debajo de nosotros. La fila de árboles prado abajo delata el curso del río Nisón


Dejamos a la derecha un camino que comunica con Cimadevilla o Cimavicha, el barrio alto de La Puela/Pola de Allande, donde se dice estuvo el origen de la población y fue solar del antiguo hospital de peregrinos de la villa, el cual, junto con los de Fonfaraón, configuraba las fundaciones hospitalarias allandesas, cuyos patronos eran los llamados Señores de Allande, los Cienfuegos que, desde el siglo XVII pasaron a ser condes de Peñalba, Peñalva o Marcel de Peñalba, dueños de villa y concejo hasta que las Cortes de Cádiz en 1812 fueron poniendo fin al régimen señorial


A poco que la primavera va dejando paso al verano y los árboles se cubren de hojas, los prados, segados o no, se agostan por el sol, y del verde intenso pasan a los colores ocres y dorados, si bien con zonas más verdosas donde hay más humedad


Empezamos a ver algunas casas de Penaseita, pueblo que, como tantos otros, tiene dos partes: una sería la más antigua, abajo en el valle cerca del río, a lo largo del viejo Camino, y otra monte arriba al lado de la carretera, donde están Casa Viñas, popular establecimiento de sonada historia en el trasiego de ida y vuelta a El Palo y, cerca de él, el albergue público de peregrinos, en la antigua escuela


A nuestra izquierda, la ladera de Las Viñas no ofrece ninguna duda respecto a su adscripción etimológica, antiguos viñedos. Más arriba es Valdebraña y Braniecha, con la línea de alta tensión procedente del Salto de Salime. Mas a la izquierda es La Campa la Fonte


Caminamos por otra zona de no demasiada visibilidad en la calzada, vayamos atentos, tanto al paso de vehículos...


Como a que en este lugar, Fontelvira, dejaremos por fin la carretera AS-14 para tomar un sendero que baja a la izquierda


Es justo aquí, en este espacio entre dos tramos de guardarraíles. Fijémonos bien porque no es demasiado difícil despistarse y seguir de frente


Para evitarlo se ha pintado este aviso en el suelo con tres flechas amarillas marcando y remarcando el desvío


Aquí, además, dejamos de subir y empezamos a bajar...


Hay un mojón jacobita en este lugar, pero puede pasar desapercibido, sobre todo cuando crece la hierba o le da la umbría. También se ha colocado una concha en el tronco del árbol a su izquierda



Una foto del mismo lugar en primavera, más verde y al mediodía: el mojón apenas se ve con la sombra del árbol


Tras un kilómetro de carretera, y unos dos o más desde que entramos en el casco urbano de La Puela, es agradable volver a pisar por el más mullido suelo de tierra y hierba


La Casa El Capitán ya queda atrás a nuestra izquierda, bajo el monte Las Turrias


El sendero baja entre el arbolado a la derecha y el prado que cae hacia el río Nisón, a la izquierda


Las hermosas vegas del Nisón ante nosotros; el río, como siempre, tapado por su manto vegetal en medio de la pradería donde confluyen las laderas de las dos sierras



Se ve en medio de los prados un canal que daba agua a los molinos, fraguas y mazos existentes antaño en el valle y que aprovechaban la fuerza de la corriente


El valle en primavera temprana, muy verde y con las hojas aún brotando en los árboles


Ahora sí que estamos inmersos en las hermosas praderías allandesas de La Ferreirada, en lo más profundo de este inolvidable valle de ferreiros, aquellos que en sus fraguas moldeaban el metal


La senda baja todo recto entre el prado y el castañar. A la izquierda un arroyo va a dar sus aguas


Llegamos abajo justo a esta vieja muria de piedra; un poco más adelante un lugar siempre encharcado revela el lugar en el que el regueiru cruza el Camino...


Salvo con lluvias torrenciales o tras ellas, así como en los deshielos, el regato se vadea con facilidad


Y ahora, resulta, como tantas veces pasa, que todo lo que hemos bajado toca subirlo; empieza una buena cuesta entre prados y fincas separados del Camino por espesos setos naturales


Empieza una de esas 'montañas rusas' tan características del Camino Primitivo, en el que en su dureza radica su suprema belleza...


La senda hace un poco de curva a la izquierda mientras sigue ganado altura rápidamente...


Uno de esos hermosos caminos rurales que tanto suelen embelesar a la mayoría de los peregrinos y que merecen el esfuerzo, respirando los salutíferos 'aires de El Palo', el cada vez más cercano emblemático puerto


La vieja caja caminera puede ser uno de los detalles que revele la antigüedad de este tramo, en el que abundan los morrillos sueltos en el suelo, acaso restos de un viejo empedrado


Tanto este camino como los de la montaña hubieron de estar vinculados a las minas de oro, además de a la red de sendas que, desde la Prehistoria, comunicaron toda la comarca, unas de este a oeste y otras de norte a sur, entre los puertos de la costa y los de la Cordillera


Sin embargo, la mítica vía o calzada Lucus Asturum-Lucus Augusti, llamada la 'autopista del oro' y que pudo ser el antecedente del Camín Real a Galicia (con sus diferentes vías y ramales) y, acaso, del ahora llamado Camino Primitivo de Santiago, es desconocida en cuanto a su trazado concreto, pues los topónimos nombrados en el Anónimo de Rávena, salvo los de su comienzo y su final en los respectivos 'lugos' asturiano y gallego, no han podido identificarse de manera segura


Incluso algunos autores sostienen que se dirigiría a la costa, bien vía Avilés o bien vía Pravia para, en algún momento, volver al interior para ir al Lugo de Galicia por un lugar denominado Fontem Albei que suele identificarse con A Fonsagrada


Por ello, el camino concreto que habrían escogido los primeros peregrinos de antaño, a raíz del descubrimiento del que se tiene por sepulcro de Santiago en Compostela, es un misterio. Ni siquiera es plenamente seguro el viaje de verificación que habría hecho desde su naciente capital de Ouetao Alfonso II El Casto o, si en vez de él fueron enviados sus representantes, los nobles palatinos, pues las noticias del mismo fueron escritas unos dos siglos y medio después del reinado del llamado 'primer peregrino', cuyo trayecto real, de haberse efectuado, es también desconocido


Más verosímiles parecen, tiempo después, las crónicas de las peregrinaciones, tal vez dos, de Alfonso III El Magno, pero tampoco se sabe a ciencia cierta qué itinerario habría seguido, aunque la fundación de un hospital de peregrinos, allá por el año 883, en un lugar que algunos identifican con La Espina pero puede ser más bien en el tinetense pueblo de Borres o Bourres, lugares ambos del periplo por el Camino Primitivo, podría arrojar luz sobre el tema, pues además lo concede, con sus rentas, a la misma mitra compostelana y no a la ovetense, siempre, recalcamos, si los documentos de época, son verídicos y no obedecen a las numerosas interpolaciones, por no decir directamente falsificaciones, posteriores tan propias del medievo


Y aún en la ruta interior hacia Galicia no era solo uno el Camino sino varios; aquí mismo tenemos dos, uno este por el valle y otro más arriba, el de los Hospitales, donde estaban los hospitales de acogida de La Paradiel.la, Fonfaraón, Valparaíso y La Freita nada menos, a no demasiada distancia unos de otros, lo que da a entender que habría importante flujo de caminantes, aunque no todos fueran peregrinos, sino también arrieros con sus recuas de mulas (los transportistas de antaño), vaqueiros y pastores trashumantes o no, ganaderos, emigrantes estacionales, artesanos ambulantes y un largo etcétera...


Cuando en 1222 otro de los reyes alfonsosAlfonso IX, visita la Puebla de Tinegio por él fundada ocho años atrás, así como sus monasterios de Santa María la Real de Oubona y San Miguel de Bárcena (Bárzana), estipula, como manera de beneficiarlos, que todos los peregrinos hacia Santiago en Galicia empleasen la ruta entre la villa y Santa María la Real, pidiendo contundentemente que nadie los apartara de dicha senda por otro camino, benefició sin duda a esta ruta interior frente a otras, si bien también parece con la idea de que, en el segundo cenobio, los romeros pudieran optar entre seguir por el interior a través de Las Morteras de Villarmilde, o seguir hacia la costa valdesana vía Navelgas, en detrimento de la ruta al litoral de La Espina hacia Trevías


En esa misma centuria, en algún momento entre los años 1262 y 1268, no es un rey, sino un obispo, Pedro II, quien otorga Carta Puebla a Allande, naciendo así la villa de La Puela/Pola de Allande, si bien parece que atendiendo a las peticiones vecinales y a las de Gutierre Suárez,  representante o Adelantado Mayor en Asturias y León de Alfonso X El Sabio, quien acaso atendiendo a los intereses y posesiones de la mitra ovetense en la zona prefirió fuera el prelado quien protagonizase la fundación de una nueva población aforada, constituyendo un núcleo urbano centro de un territorio o alfoz, germen de actual concejo


La nueva pola o puebla, de ahí La Puela, pronto debió de contar con su propio hospital de peregrinos, el de Cimavicha o Cimadevilla antes mencionado, del cual sus hospitaleros, al igual que los de Fonfaraón, Valparaíso y otros refugios de acogida allandeses, presumían ser de fundación real, acaso fundamentándose en que Allande habría sido concejo realengo con su puebla. Pero, caído de nuevo en la órbita señorial, llegó a hacerse cargo de él la poderosa familia de los Quiñones leoneses en pago a su fidelidad trastamarista, pasando posteriormente por compra a los Cienfuegos, luego condes de Peñalba, los también llamados Señores de Allande. Nos lo cuenta así la Gran Enciclopedia Asturiana:
"Siete eran los hospitales que había en el concejo de Allande, para atender a los peregrinos que seguían el camino de Santiago: Cimadevilla, Fonfaraón, Valparaíso, La Freita, Montefurado, Lago y Berducedo, independientemente de las hospederías monasteriales de Celón y Villaverde bajo el cuidado de los monjes benitos. De estas instituciones benéficas, las cuatro primeras estaban ubicadas en la parroquia de San Andrés de La Pola, desconociéndose la fecha de su erección, y aunque los hospitaleros decían que eran de fundación real, se titulaban como patronos de ellas, junto con el hospital de Montefurado, los Señores de Allande, los cuales percibían por esta regalía tres yantares para su persona, criado y perro. Fonfaraón y Valparaíso eran los más ricos, como dueños, en pleno dominio, de extensas propiedades en todo el concejo, así como de importantes rentas, que disfrutaban los hospitaleros o aposenteros en razón de la alberguería, que consistía en recoger a los pobres peregrinos transeúntes dándoles agua, sal, lumbre, una manta y algo en que dormir, por un día, y si estuviesen enfermos había que prolongar su existencia..."

Como vemos, había hospital abajo, en La Puela, y hospitales arriba, en Fonfaraón. Se discute, acaloradamente a veces, sobre qué ruta era la más 'auténtica' o, al menos la más transitada. Se supone que la existencia de una puebla habría hecho que esta del valle llegase a ser la más trasegada, pero dado que por arriba, aunque más fragosa y solitaria, se ataja, es muy posible que se siguiese empleando, incluso una vez ya hechas las carreteras, si no se quería o no se necesitaba bajar a la villa. En el blog El Camino de Santiago desde Asturias leemos de los hospitales de 'arriba' lo siguiente:
"Los cuatro asentamientos hospitaleros que llegaron a existir, en la escasa distancia de la travesía de la Sierra de Fonfaraón, dan claramente a entender lo “áspero escabroso y despoblado” del lugar, dándole el nombre de Camino de Hospitales a este tramo comprendido entre La Mortera y Montefurado.
De los enclaves hospitaleros que se mencionan en numerosos documentos desde el siglo XV; La Paradiella, Fonfaraón, Valparaiso y La Freita, apenas perduran algunos montones de piedras que marcan el lugar de su antigua ubicación a excepción de Fonfaraón, donde todavía permanecen en pie algunos muros y construcciones del viejo asentamiento hospitalero. 
El estado de conservación actual, probablemente no difiera mucho del que presentaba en 1659, según se lee en un documento de la fecha: está arruynado por descuydo de los albergueros Se tiene constancia que el hospital de Fonfaraón, a finales del siglo XIX y en los primeros años del siglo XX todavía se encontraba atendido por una mujer, que mediante el exiguo jornal de una peseta, daba abrigo a los caminantes en una reducida estancia, donde solo había un hogar con poyos alrededor. 
Al frente de estos hospitales figuraban patronos, bien particulares o institucionales; en el caso de Fonfaraón y Valparaiso la titularidad fue usurpada al Patronato Real por los Condes de Marcel Peñalba, junto a las de Montefurado y Cimadevilla de Pola de Allande. De la administración de estos hospitales se encargaba el mayordomo o administrador, cargo elegido por el patrono. 
En el caso de las alberguerías de Fonfaraón el administrador era el propio hospitalero, perpetuándose en el cargo de por vida, para posteriormente ser heredado por su mujer e hijos."

Pero hay que decir que, además de las dos rutas actualmente oficiales, mas la tercera por Braniecha y falda del Picu Panchón que iban, y van, hacia El Palo, existieron otras menores más al sur, por la Sierra del Valledor si bien hoy en día se hace problemático seguirlas por los investigadores pues la construcción del embalse de Salime en el Navia anegó numerosos pueblos y sus antiguos caminos, haciendo del Valledor hoy en día una especie de 'saco cerrado'


Admiramos la bella forma del valle en forma de perfecta 'V' con El Picu la Marta en la 'cercana lejanía' si vale la expresión. En el blog curiosidades científicas nos dicen que es la típica forma de un valle formado por la erosión fluvial:
"En las regiones montañosas encontramos generalmente dos tipos de valles: Los valles de origen fluvial y los valles de origen glaciarLos primeros presentan un perfil transversal en V debido al efecto erosivo del agua de los ríos"

La Ruta de los Hospitales, dijimos, pasa muy cerca de la cima del Picu la Marta, descendiendo hacia la carretera AS-364, en el alto del mismo nombre, donde la cruza para subir a La Freita (existe no obstante un casi olvidado camino por Vallinadosa, bajando), ya muy cerca de El Palo, donde había otro hospital, el cual fue el primero que desapareció, al estar en un algo muy expuesto a las inclemencias del tiempo


Poco antes del Picu la Marta estaba el de Valparaíso 'valle del paraíso', donde fue famoso Francisco Collar, conocido como Pachicón de La Reigada por ser natural del pueblo situado al extremo de este valle, La reigada, justo cuando empieza la gran subida final a El Palo. Era, además de hospitalero, activo guerrillero contra las partidas carlistas. Leemos de ambas instituciones hospitalarias en la Gran Enciclopedia Asturiana:
"El de Valparaíso tenía aneja la ermita de la Magdalena, en cuya festividad se debían celebrar varias misas cantadas y rezadas, así como las vísperas, dando "pitanza y de comer a los sacerdotes ampliamente, fue clausurada la capilla en 1819, aunque la imagen la conservan los herederos de los antiguos hospitaleros en La Reigada. También recibió el de Valparaíso el nombre de Hospital de Pachicón, en razón a la extraordinaria personalidad de uno de sus albergueros. El Hospitalín de La Freita funcionó precariamente porque estaba emplazado en la misma sierra del Palo o Sierra de las Dorniellas, y que azotaban todos los vientos" "

Posiblemente, el que por el valle las circunstancias ambientales no fuesen tan extremas como en la sierra, y que hubiera varios núcleos poblados, aunque pequeños, hizo innecesaria la fundación de más hospitales que el de la capital del concejo en Cimadevilla. Sí es verdad que en el siglo XIX, ya en marcha la carretera, se llegó a plantear suprimirlos todos en favor de uno solo en el mismo alto de El Palo, cosa que no llegó a realizarse


La subida se acaba al llegar a Colobredo o Culubréu, muy cerca de la carretera en El Teixu, pero no salimos a ella, sino que, al llegar a esta primera casa, bajaremos a la izquierda


Y, cual 'montaña rusa', como hemos dicho, nada más acabar de subir empezamos de nuevo a bajar


Fijémonos en el mojón que hay a la derecha. A partir de ahora llega un no muy largo trecho de firme duro, de hormigón, para permitir el paso de vehículos a las casas y a las fincas


Caminamos bajo unos manzanos, pero su buena fruta ya no se recoge, como antaño, sino que según cae se desparrama por el suelo


Y se amontona en la cuneta...


Monte de Las Viñas a nuestra izquierda; a pesar de las manzanas estamos en tierra tradicionalmente más vinícola que sidrera. Aunque aquí han desaparecido las cepas en otras partes del concejo perviven y su producción comercial se inscribe dentro del Vino de la Tierra de Cangas


Sobre el topónimo del lugar, similar a otros, explica el filólogo Xosé Lluis García Arias en Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos, que "hayan sido lugares frecuentados por las culuebras, culuobras o culiebres (243 p. 64), en cuyo caso estaríamos ante un colectivo en -ARIUM o -¯ETUM, del latín *COLŠOBRAM, variante de COLUBRAM, reptil de tantas referencias míticas entre nosotros", refiriéndose al cuélebre o serpiente alada, y sus leyendas. No muy lejos de aquí es célebre la del representado en la iglesia de Santa María de Celón o Zalón, en uno de aquellos monasterios allandeses en los que paraban peregrinos de viejos caminos olvidados. Uno de ellos sería quien mató a dicho cuélebre devorador. Compartimos el artículo del escritor Pablo Antón Marín Estrada titulado El cuélebre de Santa María de Zalón, publicado en el periódico El Comercio el 22-8-2021:
"El peregrino que llegue a la Pola de Allande fatigado de recorrer la Sierra de los Hospitales, y antes de lanzarse a abordar la ascensión al Alto del Palo, debería quedarse al menos una jornada allí para reponer fuerzas y aprovecharla para acercarse a visitar una de las joyas del románico asturiano del suroccidente: Santa María de Zalón. 
Si no está propiamente en el trayecto de la vía primitiva a Compostela, algún ramal hubo de pasar como lo sugiere la cercana iglesia de Santiago. Zalón o Celón aparece ya documentado en un pergamino del siglo XI como monasterio de 'Zalum'. 
En su interior se conserva una campana que estuvo en la espadaña del templo y que se cree anterior al recinto que conocemos de principios del XIII. 
Las tallas del pórtico, los capiteles o los canecillos, que se mantienen muy bien conservados, ya valdrían el paseo hasta allí, pero el auténtico tesoro está dentro: son unos espléndidos murales renacentistas de minucioso dibujo y elegante policromía. 
Otra joya digna de ver es la talla románica de una Virgen con el Niño que se encuentra en el retablo del XVIII. Zalón guarda también un misterio en el exterior, esculpido en un muro del testero: la historia de un Cuélebre y, al lado, una saetera por la que cuenta la leyenda que entraba y salía con la cola muy tiesa, amenazador. 
El relato lo recoge el etnógrafo Alberto Álvarez Peña y es una variante de otros que también sitúan a nuestro dragón autóctono atormentando la santa paciencia de los frailes de un convento. 
En el de Santa María de Zalón, que fundaron unos tales Tructino Enalso y Godigeva, su mujer, la vida monacal transcurría serena y sin grandes novedades. De vez en cuando, visitaba el cenobio algún peregrino que andaba la ruta a Compostela y traía a los monjes noticias de más allá de las ásperas sierras allandesas, romances o baladas que hablaban de los campos verdes de Aquitania o del caballero Lanzarote de Bretaña. El resto del tiempo, lo pasaban los frailes ensimismados en sus labores en el huerto y sus rezos. Perdieron su sosiego el desdichado día en que a un pastor que 'llindiaba' su ganado por el Monte Rozón tuvo la mala ocurrencia de echarse a dormir la siesta sobre lo que parecía una pulida peña blanquecina. 
Era una tarde de calor y el sol apretaba. El rapaz eligió aquella piedra porque le daba sombra una peral –plantada allí seguramente por pastores como él en otros tiempos– y, por la forma que tenía, casi como una maraña de pliegues de cobertor. Los frutos ya estaban maduros y el 'llindiador' se entretenía en saborear los caídos que aún no habían picado los pájaros. 
Se durmió así, amodorrado por el sol que se filtraba entre las ramas del árbol y el atracón de peras dulces. Lo despertó un repentino temblor que sentía bajo su cuerpo, como si aquel peñasco hubiese cobrado vida. El suelo se abrió y sintió sus piernas resbalando por una de las grietas, luego una tremenda sacudida lo arrojó de cuerpo entero al prau. 
Cuando el pastor se recobró del golpe, vio horrorizado que aquella piedra en la que había estado 'apigazando' era un Cuélebre que se levantaba en equilibrio sobre la costera del monte con la boca desencajada de furia. 
El rapaz contaría hasta su última hora que aquella tarde en la costera del Ronzón volvió a nacer. Nunca se le borraría la imagen del Cuélebre cuando, inesperadamente, tras lanzar un terrorífico bufido, giró sobre su propia cola y se deslizó como alma que lleva el diablo montaña abajo hasta el monasterio de Zalón. 
Allí se introdujo en la iglesia por una saetera y se fue a esconder en la cripta del convento, donde enterraban a los frailes. En aquellos restos encontró su principal alimento. Cada día salía y entraba de su escondrijo para correr los campos y las aldeas aterrorizando a la gente. A la noche volvía al cenobio para seguir devorando los despojos de los monjes sepultados. Pronto agotó las reservas y comenzó a exigir a los frailes que le entregaran a alguno de ellos, los más viejos o los novicios, o, si no querían perder a un hermano, que le trajeran un rapacín del pueblo o una novilla, algo. 
Los libró de su desgracia un peregrino que iba a Santiago. Los monjes le expusieron el suplicio que padecían y él les mandó que hornearan una gran rosca de pan. Cuando el Cuélebre les pidiese otro fraile se la tirarían a la boca y, mientras el monstruo la tenía azacanada en tragarla, él le clavaría una lanza. 
Es la escena que aparece en el relieve de la iglesia de Zalón, una historia que recrea en este rincón a tiro de piedra del Camino, la de San Jorge venciendo al dragón."

Aquí tenemos la 'doble disposición' de estos pueblos antes comentada: algunas casas, abajo, al lado del viejo Camino; otras arriba en la carretera


Arriba en la carretera está Casa Cotarelo, familia de gran raigambre allandesa, pues regenta el popular establecimiento de Casa Viñas, toda una institución en el concejo, situada unos 800 metros más allá, en la misma carretera, en Penaseita, donde no pocos peregrinos hacen parada y fonda, pues tienen, además de para bien comer y beber, las llaves del albergue de peregrinos de la antigua escuela (público).También disponen de alojamientos tipo apartamento compartido, muy solicitados asimismo por los peregrinos


Más arriba, las pendientes laderas de Fonfaraón por La Vachina y El Picu l'Aigla, no demasiado lejos del discurrir de la Ruta de los Hospitales


Abajo a la izquierda está Casa Zancos que, aunque muy reformada, revela ser de construcción más antigua, situada en el viejo Camino y, por lo tanto, por donde vamos a pasar ahora


La bajada se suaviza según pasamos por un puente encima de otro de los arroyos que, nacidos en la falda de la sierra, dan sus aguas al Nisón


Este nace más arriba de Casa Cotarelo y cerca de La Vachina, en el lugar llamado El Miral


Al cruzar el puente, e Camino sigue una curva muy cerrada a la izquierda siguiendo la sinuosa forma de la ladera y continúa bajando


El arroyuelo, casi seco en verano, va prados abajo a dar sus aguas al Nisón. Atrás ha quedado ya El Monte las Turrias


Ante nosotros el boscoso monte de Las Viñas, por donde sube, cercano a las torres de alta tensión el otro camino hacia El Palo por Braniecha


El Camino sigue bajando y hacer ahora una curva a la derecha, pasando frente a la portilla de Casa Zancos


Una muria la cierra, hay varios frutales, entre ellos algunos pumares más, con rojas y sabrosas manzanas


Encantador y bucólico paisaje primaveral de la veiga del Nisón


Entre las tupidas enramadas del arbolado que crece en sus orillas podemos llegar a ver el río, que forma pequeños meandros


Y saltos de agua, sonoros, que resuenan en el valle. En verano el río baja normalmente tranquilo, pero en los deshielos del invierno y primavera, tras las nevadas, el espectáculo es digno de mención, cae con fuerza, desbordante, furioso. Los arroyuelos y manantiales hacen igual, pese a haber canales o sangraderas, inundan los campos para ir a su encuentro


Un guardarraíl a la izquierda separa el Camino del prado, que presenta pronunciada pendiente hacia el río


Y aquí tenemos Casa Zancos, con su cubierta brillante y oscura de lajas de pizarra. El Camino sigue bajando a su izquierda


El quitamiedos desaparece y la senda, estrecha apenas para el paso de un solo vehículo, parece que tiende a llanear


La huertas, entre el Camino y el río, a nuestra izquierda


Buena plantación de berzas, con la que hará riquísimos potes sin duda


Seguimos bordeando Casa Zancos y el Camino, sino llano del todo, desciende con menos ímpetu


Hermosas parras ahora a nuestra derecha


Y más pumares y otros frutales. El valle se revela benigno para los cultivos, si bien actualmente la mayor parte del terreno cultivable se emplea para forrajeras, pasto y siega o, como se decía antaño, 'diente y guadaña' para ganado vacuno pero también caballar, ovino y caprino, principalmente


En medio de estas arboledas llegamos a un rellano: el Camino sigue de frente, recto, detrás ya de la casa


Bifurcación y de frente


En un muro de piedra, esta es la flecha amarilla que nos lo indica


Caminamos en llano junto a este bello bosquete...


Siempre en llano pasamos junto a otra casa, viendo primeramente la cuadra, de piedra. Poco más allá está la vivienda


Y luego este maravilloso paisaje de la ribera del Nisón. El hidrónimo parece claramente un aumentativo de nisu, una variedad de ciruela (Prunus domestica), pero podría elucubrarse en una evolución fonética del latín nidus 'nido' pero formada con el carácter de nidilus 'refugio', que en origen se aplicaría a lugares profundos y al resguardo de las montañas, como es el caso de su estrecho valle. La Enciclopedia del paisaje de Asturias nos dice así de él:
"Nace en la vertiente oriental de la sierra del Palo, al sureste del puerto del Palo. En su primer tramo fluye en dirección noreste para posteriormente, a partir de La Reigada, tomar dirección E-SE atravesando por medio La Pola, capital del concejo de Allande. Tras dejar la parroquia de Pola de Allande, discurre a través de Villagrufe, Celón, Villavaser y Linares, para finalizar uniéndose al río Arganza por la izquierda, en el límite con el concejo de Cangas del Narcea. Sus afluentes por la izquierda son el Fresnedo, Cereceda, Prada y Abaniella; por la izquierda se unen el Solana, el Mouras y el Valle Couz. Se le conoce también, a partir de la Pola, como río de la Pola o de la Puela. En la Ponte Llinares hubo un famoso balneario, el de Fontoria, a orillas del río..."

El río y el canal, que llevaba el agua a las antiguas fraguas, mazos y molinos de estos pueblos de La Ferreirada


"La etapa que parte de Pola de Allande en dirección a Berducedo, ascendiendo  por el valle de la Ferreirada hacía el Puerto del Palo, es sin duda una de las más atractivas del itinerario jacobeo, ya que transcurre por itinerarios propios de un parque natural", afirman en la web del Ayuntamiento de Allande y, a la vista está, que es una afirmación innegable


La dureza de la etapa, con la formidable ascensión al puerto de El Palo que nos aguarda, y posterior abrupta bajada hacia Montefurao, en la que, tras el cierre de Casa Serafín en Llago, y salvo que se abra algo, no hallaremos tiendas ni bares hasta Berducedo, se verá compensada con esta galería de paisajes que no ha hecho más que comenzar


No todos los peregrinos que pasan por aquí, no pocos alargan su etapa hasta Penaseita y Casa Viñas. Estos están cercanos ya a culminar la jornada caminera


En suave cuesta llegamos a este caserón, en el que antaño el Camino pasaba por debajo, a través de su túnel galería. Hace unos años se hizo un nuevo trazado a la izquierda a de la casa


Tal y como ocurre en otras casonas similares, nos preguntamos si no habría aquí tiempo ha algún puesto de control o portazgo de los condes de Peñalba, cuyo señorío en Allande duró hasta 1812 cuando las Cortes de Cádiz pusieron final al dicho régimen señorial en España


Dado que una flecha amarilla, de madera y clavada en la pared, nos indica tomar el camino 'nuevo', iremos con él


La pista, siempre hormigonada, si bien más que de sobra ancha para el paso de caminantes y bicicletas, únicamente permite escasamente el paso de un turismo o un tractor Pascualín. Sin embargo no hay más trasiego de vehículos que el de los muy escasos residentes en esta parte baja del pueblo


Nos unimos al camino antiguo, al que pasa bajo la casa, y seguimos subiendo. Poco más arriba vemos los guardarraíles de la carretera AS-14, cerca de la que pasaremos, pero no llegaremos a subir a ella


Cancela de cierre de otra de esas muy abruptas fincas que caen hacia el río. Sigue ahora otro repecho en subida


El río Nisón queda ahora completamente oculto por el boscaje. Nunca nos apoyemos en las barandillas de madera en este y otros caminos, suelen fallar y ceder fácilmente según pasa el tiempo, tal y como podemos comprobar, aquí, con partes ya caídas y desaparecidas


Un poco más arriba llegaremos al final de esta cuesta...


Llega ahora otro trecho llano cuando llegamos a Penaseita, topónimo relacionado con el terreno y sus usos, como explica el filólogo Xosé Lluis García Arias en Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos:
"El pueblo de Penaseita significa propiamente ‘peña cortada’ pues presenta un segundo elemento adjetivo, -seita, que procede del participio femenino del verbo latino secare, esto es SECTAM ‘cortada. Su equivalente nominalizado lo tiene la lengua asturiana en el sinónimo de riegu, esto es, en secha ‘surco’, sin duda porque los surcos se forman gracias al corte que efectúa el sechoriu o cuchilla que lleva el arado del país delante de la reja."

La pista de hormigón se ensancha en este tramo que constituye otro hermoso mirador sobre este rincón del valle, con la cuesta de Fanares en la distancia, de fana, 'desprendimiento del terreno, argayu', topónimo frecuente en la zona, tanto por ser montañosa como por las explotaciones auríferas astur-romanas existentes, que provocaban precisamente el derrumbe de las montañas con la arrugia o ruina montium, del que hablaremos más adelante


Gracias al famoso Catastro del Marqués de la Ensenada, que a mediados del siglo XVIII quiso hacer un censo de poblaciones, producción, industria, etc., sabemos que en Penaseita existió uno de los mazos de La Ferreirada. Leemos de él en el Diccionario geográfico de Asturias. Ciudades, Villas y Pueblos:
"El Catastro de Ensenada (1752) recoge un mazo hidráulico para estirar el hierro en el que se fabricaban calderos, sartenes, cucharas, clavos, útiles de labranza... Este mazo era propiedad del conde de Marcel de Peñalba que lo arrendaba a los herreros por el sistema de "calendas" o turnos, Posteriormente a mediados del siglo XIX se instaló una herrería o ferrería, para fundir hierro, junto a este martinete"

La ferreiría de Penaseita estaría funcionando hasta los años de la década de 1880, cuando la producción industrial de las trefilerías puso fin a los antiguos ferreiros que, durante siglos, trabajaron en este y tantos valles


Aquí hay ahora una quintana, de casa con hórreo, cerca del río, a la que baja el camino que la comunica con la carretera. Las demás, incluyendo Casa Viñas, están en ella, más arriba, en una de las muchas curvas de la AS-14


Hacia la quintana bajaremos enseguida también nosotros, acercándonos al río pero sin llegar aún a sus orillas, tal cosa no la haremos hasta llegar a La Reigada, el último núcleo habitado del valle y en su cabecera, donde empieza la gran cuesta a El Palo


Primeramente enlazamos con el mencionado camino que viene de la carretera y empezamos ya, nuevamente, a bajar en esta prolongada montaña rusa que es el itinerario por el valle del Nisón


Tras la casa, el Camino de Santiago perderá el suelo duro y volverá a ser de tierra y piedra, adentrándose en un bosque que, jalonado por algunas fincas ribereñas, no dejaremos hasta llegar a las vegas de La Reigada


Dejamos a la derecha el camino que da acceso a otra casa, oculta por el boscaje y seguimos cuesta abajo por el camino de hormigón


Si bien no hay mayor riesgo de pérdida, una señal amarilla en la bifurcación confirma que hemos de tomar esta pista que nos ofrece estas idílicas vistas


A la derecha, otra pumarada, cuyos troncos y ramas parecen inclinarse hacia el Camino


El río Nisón en su encantadora vega, saliendo de entre unos árboles para meterse en otro bosquete, tal y como hace también el Camino, siempre paralelo y cercano a él


Dentro del debate sobre las dos rutas existentes, en Asturgeografic dicen que este "se corresponde con el camino de invierno que, desde Pola de Allande lleva a Berducedo por el puerto de El Palo. Es la alternativa a la Ruta de los Hospitales. Según ello, este camino sería empleado especialmente en la estación más fría, cuando el tránsito por las cumbreras de Fonfaraón se hacía especialmente inclemente y peligroso con nieves y frío extremo


Es muy usual, en zonas de montaña, la existencia de 'caminos de verano y caminos de invierno'. Algunos dicen que la Ruta de los Hospitales hubo de ser la más empleada antes de la fundación de la Puebla de Allande en la segunda mitad del siglo XIII,  Otros autores sin embargo mantienen que la Ruta de los Hospitales fue menos importante de lo que se dice, senda aurífera de las minas de oro y luego ganadera y pastoril


Una buena muestra de estos debates, a veces intensos, recalcamos, la tenemos en el muy recomendable blog El Camino de Santiago desde Asturias, en concreto en las entradas "Por Hospitales" y "A vueltas con Hospitales", sumamente interesantes. En este mismo blog podéis hallar nuestra descripción de la ruta en https://xurdemoran.blogspot.com/2014/05/la-ruta-de-los-hospitales-y-la-sierra.html


En esta siguiente bifurcación seguimos bajando, a la izquierda de la casa, pues el ramal de la derecha es el acceso a la misma


Un alto muro separa la corrada de la casa del desnivel respecto al Camino, que pasa bastante más bajo


Fijémonos en los pegollos, cortos y rechonchos, hechos de piedras. La pegollera o tornarratos es una laja de pizarra. Fijémonos en el pequeño arado colocado sobre ella


Como gran parte de los hórreos y paneras de esta zona, los pegollos son cortos y no descansan en el suelo sino en una bodega, empleada normalmente como almacén de aperos pero que también podía ser cuadra o tener cualquier otra utilidad


Ventana de doble hoja con marcos y dintel de madera. Acaso en tiempos fue puerta, ocupado su hueco inferior por ladrillos


Puerta con dintel de piedra llegar aquí la cuesta va acabando y empezamos otro tramo en llano


Un viejo muro de piedra sirve de contención del terreno en el que se asienta la casa


El antiguo canal, al pie del Camino; el río siempre un poco más abajo y, enfrente, el monte de Valdebraña y Braniecha


Detrás de la casa, un cobertizo. Recordamos que nunca os apoyéis en las barandas de madera de sendas y caminos


Más cerca o más lejos el río lo tendremos siempre a nuestra izquierda en todo este recorrido, hasta su mismo nacimiento unos metros más abajo del alto de El Palo, hacia donde nos dirigimos


A veces lo veremos, como en esta ribera y otras, aunque cercano, quedará envuelto por la frondosa vegetación que crece en sus orillas


Este emblemático curso fluvial allandés da nombre además a la asociación de mujeres del concejo, Asociación de Mujeres Río Nisón


Antiguo puente o pasarela de madera, con suelo de tablas, que comunica las dos orillas


Fijémonos en las partes caídas de las barandas, por eso insistimos en que nunca nos apoyemos en ellas


El Camino sigue llano y hormigonado cuando empezamos a meternos en el bosque por este castañar


Los árboles crecen sobre el viejo muro de contención de la vereda. Una flecha amarilla garantiza de nuevo que estamos en la ruta correcta


Seguimos caminando en llano y en recto a la sombra de los castaños de la derecha. A la derecha están los prados que caen hacia la orilla


Un poco más adelante llegaremos al final del suelo hormigonado y dejaremos de llanear


En esta bifurcación tomaremos el camino de la derecha, empezando de nuevo otra cuesta (el camino de la izquierda baja al río)


De nuevo una flecha amarilla informa de lo que hay que hacer cuando llegamos a estas encrucijadas


Atención pues hay seguidamente una segunda bifurcación en la que hay que ir por el ramal de la izquierda


Una nueva flecha amarilla nos advierte de nuevo, fijémonos en ella, en la muria de la derecha


Pronto la subida parece hacerse más liviana y contemplamos nuevamente las esplendorosas riberas del Nisón en medio de las praderías de este estrecho pero muy coqueto y precioso valle


Valle y montaña hacia Valdebraña y Braniecha, de la que nos dice la Enciclopedia del paisaje de Asturias lo siguiente:
"Braña situada en la falda del pico Panchón (parroquia de la Pola, Allande), en las cercanías del puerto del Palo. Cuenta con tres cabañas destinadas a estabular el ganado vacuno que pasta por la zona del Palo. El acceso se realiza desde la antigua (canal romano) transformada en camino que parte de la Fonte de las Muyeres y su área recreativa anexa"

Tras un tramo al sol nos metemos de nuevo en la umbría. Así será más o menos todo el Camino hasta la dura rampa final de los últimos metros de cuesta hacia El Palo


Otro muro de piedra afianza el prado en cuesta y evita el que se produzca un corrimiento de tierras o argayu sobre el Camino y que lo corte


Una ruta para disfrutar de principio a fin, que acaba de comenzar para aquellos que han pernoctado y han salido de la capital allandesa, pero que toca a su fin para quienes lo hagan aquí en Penaseita, aunque a estos aún les aguarda un corto pero intenso trecho, con cuesta incluida a la carretera


Además de castaños encontramos avellanos y otras especies autóctonas


Espléndidos castaños sobre nosotros; su profusión en los caminos viene de antiguo, pues sus frutos mitigaron muchas hambres. Según el derecho consetudinario la fruta caída al camino público era de uso público



Nos vamos alejando ligeramente del río, que va quedando allá abajo, pero repetimos, nunca nos separamos demasiado de él


Durante buena parte del trayecto, los muros de contención del terreno en cuesta serán una constante. Parece que aguantan bien, pues las profundas raíces de los árboles también cumplen su cometido en este aspecto


"Orográficamente es una zona muy montañosa y accidentada, formada por un espinazo central, la Sierra del Palo, que hace no solamente de divisoria geográfica, sino también dialectal, costumbrista, económica y eclesiástica", cuenta de Allande una de las primeras ediciones de la Gran Enciclopedia Asturiana


Cuesta arriba a nuestra derecha, una casa de Penaseita; más arriba está la carretera


Cuesta abajo el río Nisón que, siempre suele bajar con ímpetu, incluso con las sequías del verano, pues desciende por un importante desnivel desde las alturas de su fuente y nacimiento


Según la primavera pasa al verano y los árboles se cubren completamente de hojas el río se tapa también con ellas en el frescor de su exuberante ribera


Salimos ahora momentáneamente del bosque a estas camperas, desde las que tendremos otras importantes referencias visuales según vayamos avanzando


Allá arriba detrás de una loma asoma un poco de Casa Viñas, ya muy cerca, en la carretera como hemos dicho. Allí podremos subir a tomar algo, a comer o a pernoctar, en sus habitaciones o en el albergue de la antigua escuela, que se encuentra muy cerca, a escasos metros


Casa Viñas, fundada en las postrimerías del siglo XIX, cuando la carretera hacia Berducedo ya estaba abierta, es pues parada y fonda de peregrinos pero también de montañeros, viajeros, cazadores, tratantes, feriantes, veraneantes que huyen de los agobios de las atestadas playas y, por supuesto de vecinos de este y otros pueblos, secular lugar de paso para hacer un alto subiendo o bajando de El Palo


"Todas estas estribaciones dejan entre sí valles y cañadas angostos, por los que discurre un buen número de arroyos que van a llevar sus aguas al Narcea", sigue explicando la Gran Enciclopedia Asturiana de la orografía allandesa. Entre estos arroyos está el Nisón, que forma este magnífico valle, afluente del Argancinas, que lo es a la vez del mencionado Narcea


"Todas estas estribaciones dejan entre sí valles y cañadas angostos, por los que discurre un buen número de arroyos que van a llevar sus aguas al Narcea", sigue explicando la Gran Enciclopedia Asturiana de la orografía allandesa. Entre estos arroyos está el Nisón, que forma este magnífico valle, afluente del Argancinas, que lo es a la vez del mencionado Narcea


"Estas series de montañas y valles no dejan entre sí apenas llanuras, que son aprovechadas en extremo por las praderas, y los llanos de alguna extensión son más abundantes en las montañas que en los valles", continuamos leyendo y, según caminamos, también comprobando


La senda empieza aquí un nuevo repecho antes de adentrarse otra vez en el bosque


Mirando arriba, en invierno y a principios de la primavera, antes de que las hojas broten en su totalidad, podremos ver la antigua escuela y actual albergue de peregrinos, cuyas llaves tienen en Casa Viñas, recordamos


Castaños, robles y hayas son, junto con avellanos, las especies arbóreas más abundantes en el valle. Antaño las avellanas y las castañas figuraban entre algunas de las mayores producciones del concejo


La vegetación crece profusamente en las veredas, pero el paso de peregrinos, así como los desbroces periódicos, lo mantienen expedito


La senda, tras uno de esos desbroces, que se ve sensiblemente más ancha


Y aquí otra de nuestras 'amigas' las flechas amarillas. Si bien es una versión discutida, compartimos de Xacopedia su origen como señal del Camino:
"Señal con forma de flecha, de color amarillo, pintada en las paredes, en los árboles, en las piedras o en el suelo para señalizar las distintas rutas jacobeas o Camino de Santiago e indicar por donde deben andar los peregrinos. Ante la necesidad de señalización del Camino, a principios de la década de los ochenta del siglo XX, un grupo de voluntarios, con Elías Valiña y Javier Navarro a la cabeza, empezaron a pintar flechas en los cruces del Camino Francés para orientar a los peregrinos por el ramal adecuado. 
Elías Valiña Sampedro, cura de O Cebreiro, primer lugar de Galicia por donde pasa el Camino Francés, recibía de la empresa encargada de pintar las rayas de la carretera N-6 botes mediados de pintura sobrante y con la ayuda de una simple brocha señalizó el Camino. La señal persistió y aumentó su presencia. Es el indicativo más reconocido, más valorado y más fiable de los caminos de Santiago, así como el único que da garantía de que se avanza andando hacia Santiago de Compostela. Se ha convertido en un símbolo y un reclamo publicitario y se puede encontrar por otras rutas de Europa." 

Dejamos a la derecha la entrada a un prado y el recuesto se vuelve inmediatamente más liviano


El trayecto constituye un delicioso paseo por el bosque, donde el intenso verdor filtra la luz natural en la celosía vegetal de la enramada


Las piedras se cubren de musgo en estos recodos en los que se mantiene bien la humedad incluso en pleno estío



Y aquí, mucha atención: en medio del bosque hemos llegado a la bifurcación para, o bien seguir de frente a La Reigada, o bien para subir a la derecha a Casa Viñas


Las señales de la bifurcación están justo enfrente, al pie de aquel árbol


A la derecha, dos flechas amarillas, una en cada dirección indican ambas opciones y, a la izquierda, una roca en el suelo es lo que queda de la señalización anterior


En ella únicamente de conserva una franja de azulejo con la palabra ALBERGUE. Antes había una concha encima y otra a su izquierda, con la palabra CAMINO, pero han desaparecido


Dicha muy visible señal estaba a la derecha, donde ahora están las flechas


Así lucían antiguamente...


Y estas son las flechas ahora: la de arriba es para continuar a La Reigada, la de abajo para ir a Casa Viñas y al albergue, que es lo que vamos a hacer nosotros antes de seguir la ruta hacia El Palo

SUBIENDO A CASA VIÑAS Y AL ALBERGUE DE PEREGRINOS DE PENASEITA (PÚBLICO)


En caso de subir a Casa Viñas y al albergue, insistimos, hacemos caso a la flecha amarilla de abajo, que nos indica subir por el sendero que sube entre la foresta...


El Camino, por donde hemos venido, lo dejamos aquí abajo...


Este cordel en el suelo no es para que no pasemos nosotros, suele evitar que, si alguna vaca sale de las fincas al camino no siga bajando más


Empezamos pues un primer tramo de subida bajo un pequeño robledal


Aquí hay un poco de pedregal, con bastantes morrillos, piedras sueltas


Pronto vuelve el firme de hierba y tierra, pisando ya mejor


Es una senda hermosísima, no tan trillada como el Camino, pero se pasa bien, ahora bajo un castañar


La senda es ancha y no ofrece mayor riesgo de pérdida


Acaba ya este primer recuesto y empezamos a llanear


Y por aquí vamos saliendo ya del denso arbolado...


Y allí, entre los árboles, está la antigua escuela de Penaseita y actual albergue público de peregrinos. 
"Desde este albergue se puede disfrutar de la belleza de la naturaleza en primera fila. Está situado siguiendo el camino más seguro del peregrinaje, el Camino Primitivo. 
El albergue dispone de agua potable fría y caliente, aseos con duchas, doce literas y baños individuales para hombres y mujeres. También se ofrece servicio para albergue de perros dentro de jaulas en el interior del albergue. 
Se puede reservar con antelación también el alojamiento de caballos en una nave del ayuntamiento. En la actualidad se dispone de un nuevo hospitalero que domina el inglés, para mayor comodidad de los peregrinos extranjeros. 
Horario de acceso al albergue: 14:00 - 21:00 h."

A sus pies vemos el camino subir, a su derecha. Más arriba, donde está aparcado el conche, es la carretera AS-14


La senda, hermosa y de hierba, llanea entre las fincas de esta ladera de la Sierra de Fonfaraón


En Albergues Camino de Santiago leemos que "Si está cerrado, las llaves las tienen en el cercano bar Casa Viñas, al pie de la carretera (Tel: (+34) 985 807 116). El hospitalero acude por la tarde". Conviene encarecidamente que confirmemos esta información con antelación, llamando directamente por ejemplo, evitando inconvenientes de última hora


Y aquí arriba, prado arriba a nuestra izquierda, está Casa Viñas, bar famoso por su cocina casera, al lado de la carretera, casa fundada en 1899 por Rafael Ronderos, año en el que nacía aquí su hija Virginia Ronderos Rodríguez, que pronto empezó a trabajar en el negocio familiar. De pequeña iba de aquí a Berducedo, otro pueblo de esta ruta, al otro lado del Palo, El Palo p'allá, a vender el pan que aquí se hacía, con un pollino, además de venderlo en las ferias junto con otros productos, además de sardinas y bocadillos para los feriantes, y comprando ella lo necesario para el suministro de casa y bar


En 1921 Virginia se casó con Melitón Rodríguez Rodríquez, de la cercana aldea de La Reigada, por la que pronto vamos pasar. Tuvieron varios hijos, que continuaron el oficio, siendo especialmente recordada Pilar Rodríguez Ronderos, Pilarina Cotarelo, otra de las grandes guisanderas allandesas


En Casa Viñas Virginia es recordada por su gran bondad, pues no faltaba nunca un bocadillo para un pobre o ropa seca para los que cruzaban El Palo con las nevadas. Pilarina heredó todas las cualidades de su madre y con 15 años se va a La Puela con sus tíos Ricardo y Cesárea que acababan de regresar de la emigración argentina, abriendo el negocio de Casa Cotarelo, llegando con el tiempo a regentarlo, luego de aprender más excelencias culinarias con su tía


En Casa Viñas, un hijo de Virginia, Francisco, Paco Viñas, se casa en 1958 con Maruja, que alternará con su suegra los trabajos de guisandera, llegando Virginia a dedicarse más a la casa y a los nietos, falleciendo el 12 de agosto de 1993 con 93 años. En 1995 Pilarina queda viuda y en el año 2013 es homenajeada por la Asociación de Mayores Fonfaraón


Hermoso y herboso camino hacia el albergue de peregrinos y Casa Viñas, un lugar al que llegan muchos peregrinos que desean alojarse en un lugar tranquilo en plena naturaleza, en un claro en medio del bosque puede decirse, pero con excelentes vistas, como pronto vamos a poder comprobar


Si bien el número de albergues en la capital del concejo ha aumentado, y con ellos el número de plazas, empezando ya la primavera el creciente número de peregrinos hace que toda litera sea codiciada, y este es un buen lugar para echar el freno y reposar de nuestra larga caminata, disponiendo de cocina para hacer la cena comunitaria


O cenar agradablemente en Casa Viñas, que para eso está. Leemos en la web Bares esta verdadera glosa del lugar, muy a tener en cuenta:
"Casa Viñas se presenta como una parada casi obligada para quienes transitan por la carretera AS-14, cerca de Pola de Allande. Más que un simple bar de carretera, este establecimiento familiar ha cultivado durante generaciones una reputación basada en la autenticidad, el trato cercano y una oferta gastronómica que rinde homenaje a los productos de la tierra. Con una valoración general sobresaliente por parte de sus visitantes, es un negocio que prioriza la sustancia sobre el artificio, ofreciendo una experiencia genuina que muchos clientes describen con nostalgia y aprecio."

Y si deseamos dormir más a pierna suelta que en el albergue y con mayor intimidad, la famosa Guía Gronze nos indica que dispone de cuatro plazas en dos apartamentos, ¿qué más se puede pedir?


Estemos pendientes, al acercarnos al albergue, del camino que sube aquí a Casa Viñas, que está bien indicada


La bifurcación está aquí, en este rellano, donde iremos a la izquierda


Aquí está el cierre de la finca en la que está el albergue. La entrada principal está arriba, en la carretera


Colmenas al pie del albergue


Y este es el camino que sube, directo, a Casa Viñas, un repecho corto pero directo hasta la carretera. Antaño, además de comidas, daban posada a ganaderos y feriantes, contándose que en este prado al pie de la casa se llegaron a juntar hasta cien caballos, todo de gente que hacía parada y fonda en Casa Viñas


Aquí tenemos la doble señalización, hacia el albergue y la de regreso al Camino; puede decirse que es la última cuesta antes de 'llegar a la gloria' del merecido descanso


Sobre lo que podemos comer, o cenar, si bien hay que consultar siempre con el bar y su disponibilidad, seguimos leyendo en Bares:
"El principal atractivo de Casa Viñas reside en su cocina. Aquí no se encuentran platos de vanguardia ni menús degustación complejos; lo que se ofrece es comida casera en su máxima expresión. Los clientes destacan de forma recurrente la calidad de los productos, muchos de ellos de cosecha propia o de productores locales. Esto garantiza una frescura y un sabor que marcan la diferencia. Los embutidos caseros, como el chorizo y el jamón, son uno de los pilares de su carta y reciben elogios constantes por su sabor auténtico. 
Uno de los platos más emblemáticos, mencionado por varios comensales, es el llamado "Plato de la Güela". Esta contundente combinación de huevos de casa, chorizo frito, jamón y patatas de su propia huerta encapsula la filosofía del lugar: ingredientes sencillos y de primera calidad, cocinados con el cariño de antaño. Es la clase de comida que evoca recuerdos y reconforta, ideal para reponer fuerzas después de un largo viaje. Además, se ofrecen tortillas y otros platos combinados que siguen la misma línea de sencillez y buen producto."

Casa Viñas hace honor a su nombre, pues hay vino de elaboración propia, otro aliciente para conocer y descubrir en este prestigioso establecimiento allandés:
"La experiencia en Casa Viñas no estaría completa sin probar sus bebidas caseras. El vino de la casa, elaborado por la propia familia, es particularmente popular. Los visitantes advierten, con un tono de complicidad, que "entra mejor que el agua", una señal de su calidad y agradable sabor. Para finalizar la comida, el café de pota y el orujo blanco casero son las opciones predilectas, poniendo un broche final tradicional a una comida memorable. Esta atención al detalle en las bebidas refuerza la imagen de un negocio comprometido con sus raíces."

El lugar y su entorno son sumamente bellos, a solamente 150 metros del Camino de Santiago y en la misma carretera. A la derecha del edificio, que vemos por su fachada sur, con tres plantas y numerosas ventanas, sale el camino a la AS-14. A la izquierda hay una encantadora terraza, cuya parra vemos desde aquí...
"El entorno de Casa Viñas es otro de sus grandes puntos a favor. Definido como uno de esos bares con alma, su ambiente es tranquilo y acogedor. El interior es modesto, pero es su terraza la que se lleva la mayor parte de las alabanzas. Cubierta por una parra y un avellano, esta zona exterior ofrece unas vistas espectaculares de la montaña y un remanso de paz donde el sonido de los pájaros acompaña la consumición. Es, sin duda, uno de esos bares con terraza que invitan a la calma y al disfrute sin prisas, un lugar perfecto para desconectar durante una ruta en moto o un viaje en coche. Los clientes valoran enormemente esta atmósfera rústica y relajada. 
El servicio es otro aspecto fundamental. Al ser un negocio familiar, la atención es cercana y amable. Varios clientes mencionan por su nombre a Lucía, una de las hijas, destacando su simpatía y buen trato. Esta calidez humana es un valor añadido que diferencia a Casa Viñas de otros establecimientos más impersonales y hace que los visitantes se sientan como en casa. Además, un detalle no menor y muy apreciado es la impecable limpieza de las instalaciones, especialmente de los baños, lo que demuestra un cuidado y respeto por el cliente. (...)

En definitiva, Casa Viñas es uno de esos restaurantes con encanto que perviven gracias a su honestidad y a su fidelidad a una forma de hacer las cosas. Es el lugar perfecto para quien se pregunta dónde comer bien, abundante y a buen precio en la zona de Allande, siempre que se valore la autenticidad por encima de las tendencias modernas. Es un testimonio de la hostelería familiar asturiana, un pequeño tesoro en la carretera que deja una memoria imborrable de sabor y calidez humana."


Otro referente gastronómico, la web Les Fartures de David Castañón, visitó Casa Viñas y esta es parte de su reseña, publicada en enero de 2023 (imprescindible entrar y ver las fotos de los platos):
"Tiene una preciosa terraza, cubierta con viñas, donde es una maravilla tomar algo o incluso comer. Dentro, es una antigua casona, con barra y chimenea, y zona para tomar algo. En un salón lateral, un comedor. 
Para comer, no hay menú. Nos dieron de comer. EnsaladaPlato de la Güela: huevos, chorizo, jamón y patatas. Felicidad absoluta. Con Vino de la Casa. Que entra solo.  
Tomamos helao y Tarta al Whisky." 

El célebre Pinón de la Freita, célebre personaje del suroccidente astur, de nombre Jesús Pérez de Castro, buscador de yacimientos de minerales de gran popularidad, que compuso numerosas semblanzas, le dedicó esta a Casa Viñas y a su fundador:
"SOBRE: 
Para entregar al Sr. Viñas
Tabernero en Peñaseita
Arrabal de la Cogorza
entrando a mano dereita
Viniendo de Berducedo

Apreciable Sr. Viñas, 
varón respetable y firme,
que cuidando de su hacienda
tranquilo en su casa vive.

No va a cafés ni a tertulias,
teatros, circos y cines,
ni a otras muchas diversiones
que hay en el barrio en que 
vive.

Hoy la libertad me tomo de
esta carta dirigirte,
pues sabréis amigo Viñas,
sabréis Viñas hermano,
que mi excelente patrona
María de Casa el Cabo
que cuida de sus negocios y
de los negocios de Pacho.
Como hubo por estas tierras
tanto maíz este año,
maíz al centeno añade por
resultar más barato.
Como quien tal inventó,
maldito sea, si es de mi
agrado.
pues el pan no lo hallo bueno,
por no decir que está malo.

Por tanto amigos Viñas,
presta atención al encargo:
Me harás pan de centeno
de dos libras o de cuatro,
que tenga mucho cortezo.
porque el migollo p'al gato.
con que Viñas ya lo sabes,
como te convenga el trato,
yo me engullo la pancheta y tú
te embolsas los cuartos.

Yo quiero pan de centeno,
aunque sea más negrazo
que los focicos que gasta Don
Barrabás el criado y
Antón de Pacho Manulo y el
Margarito del barrio,
cuyo criado más feo, lo
presente mejorado,
que la casa del Ventero de
Berducedo el Sr. Gago
que echará al río de Pola
barracas de vino rancio.

Recuerdos a la costilla,
y a las niñas un abrazo.
Si algo por aquí se te ocurre,
tras el Palo,
ya sabes que, para servirte,
tienes a Pinón en Lago,
en el números catorce, del 
barrio de los melandros.

PINÓN DE LA FREITA

El aspecto actual de Casa Viñas corresponde a la gran reforma acometida en el año 2000 por Francisco Rodríguez Ronderos, resultando este gran edificio que vemos en nuestros días y que destaca en la distancia. aquí, un pequeño y precioso jardín con árboles y arbustos ornamentales y setos de boj


En cuanto al famoso Pinón de la Freita tan renombrado por estos pueblos, decir que era de la villa de Salas, donde tiene dedicada una calle, pero estaba vinculado familiarmente a Allande, como nos ofrece en esta biografía titulada Pinón de la Freita, genio y figura el investigador Javier Pérez en el periódico La Voz del Trubia del 12-2-2025:
"Pocos personajes de nuestro querido concejo de Salas trascienden el plano terrenal y se envuelven de un misticismo tan peculiar como el recordado Jesús Pérez de Castro, más conocido como Pinón de la Freita o Lastra, sus pseudónimos literarios. Hombre solitario con grandes dotes para el descubrimiento de yacimientos minerales, pasó su vida entregado a la literatura y la crítica satírica y caricaturesca de su entorno. Este facultativo de minas, cuya profesión se vio empañada por su bohemia y falta de disciplina, estaba más interesado en el plano social, en las tertulias, en conocer a fondo a sus congéneres y el porqué de sus costumbres, que en los minerales que le debían de procurar sustento. 
Nacido en Salas, en el barrio de La Campa, el primer día del mes de abril de 1.876, fue hijo de Esperanza, mallezana de nacimiento, y de su esposo Manuel, un Guardia Civil natural de Berducedo, en Allande, parroquia en la que se encuentra la gran Fana da Freita, fenómeno geológico que se supone, le causaría gran interés a nuestro protagonista. El segundo apellido de su padre era Lastra, de ahí la utilización de este pseudónimo. 
Sus célebres rimas, la gran mayoría recordadas gracias a la tradición oral, son un emblema de las generaciones de mayores en nuestro concejo. Si hay una que me causa especial interés, ya que creo que describe a la perfección el personaje y su percepción en el ámbito social, es la que pronunció un día al regresar de un viaje de trabajo, pasando por la arteria principal de la villa de Salas, actualmente Avenida de Galicia y por aquel entonces Calle de La Oliva. Pinón venía con un burro cargado de enseres y vestido de forma poco ortodoxa, por lo que al verlo, los viandantes y clientes de las fondas no tardaron en salir a reírse y soltar bromas a su llegada a Salas. Al ver la reacción de sus vecinos, Jesús detuvo al asno, lo agarró por las orejas, y dirigiéndose a el como si de una conversación entre humanos se tratase, le espetó: 
¡Quieto, jumento! 
Contempla a tus hermanos, 
cómo admiran tu talento. 
No en vano, pese a ser un ciudadano poco sometido a los cánones sociales de la época, Pinón gozaba de un profundo respeto entre un nutrido grupo de intelectuales de la zona, con los que compartía mesa con frecuencia. Coetáneos como Miranda, de Soto de los Infantes o el cirujano Celestino Álvarez, de Casazorrina, eran dos de sus grandes amigos. A este último, Pinón le fue de gran ayuda en la apertura de su clínica en Cangas del Narcea, donde nuestro protagonista era muy conocido debido a sus prospecciones de mineral por la zona. Con Miranda, en su casona del mismo nombre en Soto de Los Infantes, se desarrollaron varias jornadas del intrépido viaje narrado por Mario Roso de Luna en su novela ocultista «El Tesoro de los Lagos de Somiedo». En esta novela también toma un papel relevante el amigo Lastra, junto con otros personajes ribereños. En dicha publicación aparecen algunos de sus poemas y versiones de otras famosas publicaciones adaptadas al contexto del momento. En aquellas «xuntanzas», como denominamos a estos encuentros festivo – gastronómicos entre amigos por tierras del suroccidente, se unían a Pinón y sus secuaces, famosos por sus juergas, figuras de toda índole, posiblemente la más llamativa sea la aparición de Valle – Inclán, de quien aseguran que estuvo en Salas más de una vez, que comió potaje de berzas y que de sus vestimentas extravagantes, lo que más destacaba es que llevaba la chaqueta con un botón de cada raza y mal abotonados. Ojalá contar con algún documento gráfico que probase estas visitas del eminente literato gallego, posiblemente algún día aparezca algo. Lo que está claro es que Pinón no dejaba indiferente a nadie. Una vida de libro que en sus últimos años se llenó de enfermedad y sufrimiento para este irreverente salense al que su villa le dedicó una calle, anteriormente llamada de Los Mesones, templos que fueron sagrados para el bueno de Lastra."

A la derecha, unos truébanos, troncos huecos donde las abejas hacen sus panales, tradición abeyeira ancestral


En su blog De acebo y Jara y a fecha 4-6-2021, R. Mera nos deleita con el artículo Las aventuras de Pinón de la Freita, más ceñido a sus andanzas por el vecino concejo de Cangas del Narcea y del que compartimos lo siguiente:
"-Mera, ven que te voy a contra una de Pinón de la Freita 
Así me requirió en muchas ocasiones el ya fallecido Gilberto Flórez, generalmente en el Bar Blanco. Y me contaba ciento y un anécdotas del referido. 
Dada la retranca que utilizaba Gilberto y su innato carácter guasón, creí durante algún tiempo que el tal Pinón era producto de su imaginación. Pero posteriormente, un buen día en el Caniecho, Luis Gayón me dijo lo mismo. Y me contó otra de Pinón que, curiosamente, recogí en mi pregón de fiestas de 2013. Y hasta ahí llegaron mis conocimientos sobe el personaje hasta que hace unas fechas me encuentro en la revista Narcea, de febrero de 1.936, un artículo firmado desde Madrid por Serafín Rodríguez en el que describe la vida y milagros del tal Pinón, cuyo verdadero nombre señala, muy pocos conocían: Jesús Pérez de Castro. 
Nos relata el autor que era éste “un extraño personaje que andaba de pueblo en pueblo en busca de minerales como carbón, antimonio, hierro y otros minerales  que dio a conocer a empresas mineras nacionales e internacionales publicando artículos al respecto en determinadas revistas. Al parecer no tuvo mucho éxito. 
Fue su otra personalidad la que triunfó: la de hombre dicharachero, jocoso, camarada de romerías, amante de las tertulias de chigre y encendido admirador del cacho que, decía, enaltecía notablemente nuestros vinos. Compuso miles de semblanzas a tipos célebres del concejo e innumerables composiciones poéticas que repentizaba y recitaba donde lugar hubiese. Este hecho ha llevado a que prácticamente no se conserven escritas, o al menos nosotros no sabemos, aunque sí se conocen algunas que trascendieron tras su muerte por medio de la tradición oral. "

Dada la importancia y trascendencia que tenía Casa Viñas ya por entonces en estos caminos del montañoso suroccidente astur, acceso a El Palo, no es de extrañar para nada que Pinón de la Freita tuviera especial relación con ella y hasta le dedicara una hermosa glosa


Llegados a la carretera, a la derecha podremos ir directamente al albergue, pero mejor pasar primero por el bar a pedir las llaves, no vaya a ser que seamos los primeros en llegar y, de paso, descansar y tomar algo


Arrimémonos bien a la izquierda pues la curva que hay aquí es cerrada y carece de arcén. De frente y al otro lado de la calzada, otras dos casas de Penaseita


Observemos cómo están comunicadas por el piso alto por una especie de terraza-pasarela


Un poco más allá hay una zona de aparcamientos bastante grande


Y aquí vamos a Casa Viñas, regentada durante tantos años por Virginia, y donde tanto se la recuerda
Una fila de macetas embellece el acceso al bar, desde el murete hasta el espacio debajo de la pared y al lado de la puerta. Seguidamente reconocemos la parra de la terraza


En la parte que da a la carretera la casa presenta una sola planta, a diferencia de la parte posterior que, como hemos visto, tiene tres, muestra del importante desnivel de esta ladera de La Sierra de Fonfaraón


Aquí frente a la casa hay un rellano a manera de acera, que nos ofrece mayor seguridad


A la puerta del bar y a la derecha, dos barriles hacen las veces de mesas y, entre ellos, hay un banco. Al fondo vemos las mesas y sillas de la terraza


Buzón de Correos, con el escudo de Allande encima, grabado en pizarra


En otra placa se lee
CASA VIÑAS
FUNDADA EN 1899
POR RAFAEL RONDEROS
RECONSTRUIDA EN EL 2000
POR FCO RGUEZ RONDEROS
Debajo hay unas filigranas florales y a la derecha un trisquel


Entramos adentro, admirando esta gran pared llena de fotografías y recuerdos...


La barra de despachar y, al fondo, dos de las ventanas que miran al valle

Foto: Casa Viñas

El salón-comedor...

Foto: Biblioteca de Allande

Aquí tenemos a Virginia Ronderos Rodríguez y a Pilar Rodríguez Ronderos. La historia de Casa Viñas, que antes hemos esbozado, nos la presentan completa en esta publicación de la Biblioteca de Allande del 2-3-2015 basada en el calendario editado por el Ayuntamiento para ese año:
"Virginia Ronderos Rodríguez nació el 21 de enero de 1899 en Cuarto Viñas, en Peñaseita en una casita al lado de Casa Pachón. Era hija de Rafael Ronderos Rodríguez y de Raimunda Rodríguez. 
Se casó el 11 de mayo de 1921 con Melitón Rodríguez Rodríguez, natural de La Reigada y tuvieron diez hijos: Rafael, Antonio, Ricardo, Manuel, Adelina, Pilar, Francisco, Emilio, Teresa y Josefina, de los cuales viven hoy en día seis, siendo una de ellos Pilar Rodríguez Ronderos, popularmente conocida como Pilarina Cotarelo, otra de las grandes cocineras de Allande que nació el 18 de abril de 1930 también en Peñaseita. 
A Virginia le tocó vivir una época muy difícil y de mucha necesidad que ella supo afrontar a base de duro trabajo ya que en Viñas siempre hubo bar, estanco y tienda. Se daban comidas y camas y Virginia regentaba el negocio familiar. Mujer de gran fortaleza ya de niña tenía que subir andando a Berducedo tirando de un pollín cargado del pan que hacía para venderlo y también iba a las ferias vendiendo variedad de productos como pan, sardinas o bocadillos que vendía a los visitantes que se acercaban a comprar ganao o aprovisionarse de productos para el hogar. Virginia además era mujer hacendosa hasta tal punto que confeccionaba las alpargatas de sus hijos.  
En Casa Viñas también se daba posada a multitud de gente que iba o venía de las ferias y acudían fuese la hora que fuese porque sabían que Virginia nunca los dejaría en la calle. Llegaban a juntarse hasta cien caballos en los alrededores de la casa. Las tertulias y jaranas duraban hasta altas horas de la madrugada. Era ella la que cocinaba para toda esa gente elaborando una cocina tradicional que hacía que todos se relamieran de gusto. Nunca faltaba el potaje, las patatas con bacalao, la caza o la tortilla de patata. Simplemente, todo lo cocinaba muy bien. Virginia, mujer de una bondad legendaria, nunca le faltaba un bocadillo para un pobre o una ropa seca para los que cruzaban El Palo a pie cuando las nevadas en Allande llegaban a cubrir más de un metro y su hija Pilarina iba sin duda a heredar esa bondad y habilidad en los fogones de su madre. En 1945 Pilar con 15 años se traslada a vivir a La Pola con sus tíos Ricardo y Cesárea que habían regresado de Argentina y no tenían hijos. Ricardo era de Casa Cotarelo, de Colobredo, de ahí el nombre del negocio que abrirían y Cesárea era hermana de Virginia. Pilar se casa en 1951 con Modesto Pérez Ochoa y tienen cinco hijos: Arturo, Alfonso, Pilar, Ricardo y Manuel. Para Pilarina, a parte de la habilidad mamada de su madre desde la cuna, su tía Cesárea fue su principal referente en los secretos de la cocina ya que ella había sido cocinera en Buenos Aires y era quien cocinaba en la pensión Casa Cotarelo, que más tarde terminaría regentando durante tantos años Pilarina.  
Esta casa de comidas y pensión, ubicada en la Calle Mayor, logra un gran reconocimiento, principalmente por su buena cocina: potaje de berzas, cocido de garbanzos, carne guisada, arroz con carne el día de los mercados, una exquisita tortilla de patata, arroz con leche… pero también por un trato familiar difícil de igualar y que está basado en gran parte, en el carácter amable y bondadoso de Pilarina. Muchos de sus huéspedes, maestros, guardias civiles, veterinarios o chóferes, llegaron a considerar esta casa su segundo hogar. La pensión aumentó en los años 70 al comprar a la familia Otonín un solar colindante y con acceso por la carretera de Tineo, hoy avenida de América. Pilarina, trabajadora incansable, tenía tiempo para ir a “catar”, ir a lavar al río, cuidar de sus hijos y cocinar para un montón de gente. Siempre con buen humor y buena disposición para agradar a la clientela.  
Mientras tanto en Viñas, en 1958 Virginia comienza a alternar labores de guisandera con su nuera Maruja, casada con su hijo Francisco “Paco Viñas”, otra guisandera de las buenas de Allande, pasando poco a poco Virginia a dedicarse a las tareas del hogar y a ayudar a criar a sus nietos. Virginia falleció con 93 años de edad en Peñaseita, el 12 de agosto de 1992 “tomando café y cantando” como recuerda con gran cariño su familia. Sentada en la cocina en su pequeña silla con una taza en la mano se despidió de sus seres queridos, dejando un grato recuerdo a todo el que la conoció.  
Pilarina, por su parte, persona de gran conciencia, en junio de 2013 recibe de la Asociación de Mayores Fonfaraón, un homenaje en el que le son reconocidos gran parte de sus valores y que ella agradece enormemente. Ahora, aunque viuda desde 1995, disfruta de una vida tranquila en Pola, siempre rodeada de la familia y de amigos. Sigue cocinando y los nietos son sus clientes más distinguidos.  
Madre e hija han dejado una huella imborrable en la memoria de todos los buenos comensales."

Nos acercamos también a la terraza, a la buena sombra de la parra, que tanto se agradece en verano


Un verdadero placer poder comer, cenar o tomar algo en este lugar


Vista desde la terraza de este tramo del valle, con las cuestas de Braniecha y Valdebraña ante nosotros. A la izquierda se reconoce, entre los árboles, el tejado a dos aguas de la antigua escuela y actual albergue de peregrinos


Conocida y visitada Casa Viñas nos dirigimos pues ya a dicha antigua escuela rural habilitada como albergue de gestión municipal. Uno de los primeros que abrieron en el Camino Primitivo


La carretera baja ligeramente; dejamos a la derecha el sendero por el que hemos subido desde el Camino de Santiago y, seguidamente, tenemos un buen espacio para caminar apartados de la calzada


Esta franja se emplea también como aparcamiento. Justo a la izquierda del coche asoma un poco del tejado del albergue


Aquí hay otro hermoso banco con vistas al valle


El albergue por su parte posterior y sus hermosas vistas hacia Braniecha y El Picu Panchón. Estas escuelas rurales dejaron de tener su cometido con la concentración escolar y se les fueron buscando nuevos usos, centro social y vivienda son los más usuales pero, en este y otros caminos de Santiago, muchas fueron aprovechadas como albergues


Las altura del Picu Panchón, a solamente un paso, nos revelan lo cerca que estamos del puerto o alto de El Palo, si bien es verdad que las distancias no son tan cortas como parece cuando se hacen caminando


Si pernoctamos aquí, podemos volver sobre nuestros pasos y acaso, antes de empezar la jornada, desayunar en Casa Viñas, a no ser que nos demos un buen madrugón, para lo que lo óptimo es ir bien avituallado porque, salvo que abran algo antes o encontremos algún puesto ambulante (existió un heladero en furgoneta algún verano) en algún tramo en el que el Camino coincida con la carretera o pase cerca de ella, nada hallaremos más en cuanto a tiendas o bares hasta llegar a Berducedo, ya bien pasado El Palo


El conjunto de casas de Penaseita en esta curva de la AS-14 ofrece esta estampa entrañable llena de historias y recuerdos de esta parada de viajeros, vecinos y peregrinos en nuestra ruta a El Palo


Si nos alojamos aquí, hay que conocerlo sí o sí y, si no lo hacemos y estamos bien de tiempo y fuerzas, bien merece la pena el desvío


Sabemos bien que el peregrino, aunque no vaya prisionero del reloj, no tiene tiempo ni fuerzas para verlo absolutamente todo y pararse acá y allá, menos aún si tiene que hacer desvíos y además cuesta arriba, aunque solamente sean de 150 metros, pero estamos en uno de esos lugares siempre a recomendar


Des esta manera, los peregrinos que escojan esta ruta por el valle del Nisón para subir a El Palo descubrirán uno de esos enclaves que ha marcado la historia y el devenir de estos parajes durante tanto tiempo


Por supuesto, antes de desviarnos y subir, lo mejor es asegurarnos siempre de que está abierto, sus horarios, descansos, etc., para venir siempre sobre seguro


Y aquí tenemos la señal que nos indica la vuelta al Camino de Santiago, no vaya a ser que nos despistemos al volver


Regresamos pues abajo al cruce en el que se separaban Camino y subida al albergue y nos disponemos a continuar por este recorrido verdaderamente idílico y natural hacia La Reigada y El Palo

CAMINO DE LA REIGADA


Caminamos en muy liviana cuesta a lo largo de un encantador túnel vegetal


Avellanos, castaños y algún roble o carbayu constituyen la mayor parte de los ejemplares arbóreos de este bosque autóctono


Un lugar casi selvático pero siempre de buen paso este trayecto de Penaseita a La Reigada, de unos dos kilómetros de arboledas y fincas ribereñas


Cada cierto tramo, los característicos muros de contención, con trazas de ser muy antiguos, de todo este tramo caminero en el valle del Nisón


Los troncos se inclinan sobre el Camino y las ramas se comban sobre él componiendo esta bonita estampa forestal


Una muy grata y acogedora sombra para los días de intenso sol veraniego, cuando pasan por aquí, en plena temporada alta, la mayor parte de los peregrinos que recorren el Camino a lo largo del año


Mágica umbría en estos parajes de ensueño en medio de la intrincada foresta. No hay pérdida posible: todo es andar de frente por el único camino, sin mas cruces ni bifurcaciones


Un arroyo pasa sobre el Camino, nunca suele llevar demasiado caudal, salvo en las lluvias y deshielos del invierno acaso, por lo que apenas nos mojaremos un poco las botas al pasar sobre él


El sendero, cuando se ensancha y cuando se estrecha, pero siempre nos ofrece paso franco y sin dificultad. De frente El Fayéu (938 m) y El Monte'l Flaire


En la vereda de la derecha crece el brezal, anunciando nuestra proximidad al Alto'l Palo


Tramos al sol y a la sombra, en una continuidad de claros y arcos vegetales. El muro de piedras a la derecha se cubre de musgo


El Camino continúa, muy recto, en suave y cómodo ascenso


Un poco más adelante, un trecho de suelo de hierba, agostada y amarilla al sol


Es la entrada a una finca, que dejamos a la izquierda mientras seguimos subiendo. Fijémonos al fondo en lo que parece una gran escombrera en la abrupta ladera de la montaña


Son piedras desmenuzadas por la erosión que arrollan por la pendiente, las cuales anuncian las cicatrices de la minería del oro astur que enriqueció a Roma que, como hemos dicho, iremos viendo cada vez más según nos acercamos al puerto


Si bien se debate el método concreto de extracción, estaríamos ante el resultado del procedimiento de arrugia o ruina montium, por el que se derruían montañas enteras al canalizar grandes cantidades de agua por túneles perforados en su interior con el objeto de derrumbarlas en sus mismas entrañas y extraer las vetas del oro. Si bien se pensaba era un método romano, recientes descubrimientos permiten afirmar que ya era empleado anteriormente la conquista de Augusto, según leemos en Wikipedia:
"Mediante este sistema los mineros excavaban galerías verticales de donde en diversos puntos partían otras horizontales y ciegas. En un momento dado, se soltaba en tromba a través de ellas agua, que previamente había sido acumulada en depósitos y presas, lo que provocaba la compresión del aire atrapado en su interior y hacía explotar el conglomerado de arcilla y roca que formaba la montaña. La masa de lodo obtenida se conducía por gravedad hasta los canales de lavado y filtrado. Los canales de filtrado eran estructuras de madera en las que se hacía pasar la masa resultante, una vez extraídos los cantos rodados, que se amontonaban formando lo que hoy conocemos como "murias" o "pedreiras", y se obtenía el oro a través de filtros realizados con ramas de brezo. Se precisaba de una gran cantidad de agua que se recolectaba por los alrededores mediante grandes infraestructuras hidráulicas y, así, en Las Médulas hay más de 400 km de canales con algunos de más de 100 km, y siempre a una altura superior a la de la explotación. 
Tradicionalmente esta técnica fue atribuida a la ingeniería romana; sin embargo, el estudio de diversos castros astures cuyos materiales se adscriben únicamente a la Edad del Hierro (Castro de Ceruñales, Noceda del Bierzo, La Cogollina, Teberga) y cuyas defensas han sido excavadas mediante la técnica de Ruina Montium, permiten hoy día afirmar que se trataba de un sistema prerromano y tradicional de la minería de los astures."

Subiendo más arriba veremos algunas de aquellas infraestructuras hidráulicas, como los canales o 'antiguas' y las piscinas de acumulación de agua, una de ellas ya en el puerto. Ahí tenemos El Pico del Palo (1.221 m), sito justo al norte de dicho puerto y por cuya ladera E, esta que vemos, discurre la Ruta de los Hospitales (se puede llegar a reconocer el Camino, recto de izquierda a derecha)


Alrededor del siglo III, diversos cambios económicos en la estructura del Imperio hicieron que estas explotaciones a gran escala dejasen de ser rentables y fueran abandonadas. Hoy en día siguen viéndose sus restos por doquier, muchos de ellos ya tapados, eso sí, por la vegetación, pero otros bien patentes


Es muy posible pues, esta red de caminos estuviera vinculada plenamente a estas explotaciones auríferas que, si bien no tan ampliamente trabajadas, ya serían conocidas desde el Neolítico y Edad de los Metales


Nos internamos una vez más en un tramo sumamente boscoso y extraordinariamente bello, como todo el trazado de esta etapa


De la misma manera que nosotros subimos y ganamos altura, el Nisón viene bajando y perdiéndola, por lo que, reiteramos, nunca nos apartamos demasiado de él, otra cosa es que lleguemos a verlo o no detrás de esta barrera vegetal


A la izquierda tenemos el bosque y la caída al río; a la derecha también bosque, en la ladera de la montaña


El trayecto es muy recto, sin  vueltas ni revueltas, todo ascender, moderadamente pero ascender, monte arriba en dirección a la cabecera del valle


Siguiendo la orografía del terreno, la senda hace un poco de curva a la izquierda en este lugar


Pero enseguida recupera su trayectoria en la que predomina la línea recta


Pese a ser un valle fértil, su abrupta estrechez entre las sierras de El Palo y Fonfaraón hizo que los asentamientos humanos únicamente pudiesen establecerse, en este curso alto del Nisón, en aquellos lugares con un poco más de espacio en sus orillas, como hemos visto en Penaseita y, sobre todo, veremos en La Reigada, ambos sin embargo de dimensiones muy reducidas


Una gran pared rocosa a la derecha presenta un par de flechas amarillas pintadas


Como tantas veces decimos, aunque no haya manera de equivocarse porque solamente hay una vía transitable y posible, además de bien definida, el ver algo de señalética cada cierto tramo nos quita de temer que nos hayamos dejado algún cruce atrás que nos haya pasado desapercibido


Por aquí hay algunos pinos, especie introducida en la posguerra como repoblación, si bien los grandes pinares están arriba, en lo alto de La Sierra de Fonfaraón, la mayor parte quemados durante los incendios forestales acaecidos en la década de 2020


El Camino, trillado, no ofrece ocasión a perderse en principio, pero las flechas amarillas siempre vienen bien, sin necesidad por supuesto de abusar de la señalética, como algunas veces pasa, con proliferación de indicaciones que deslucen en entorno


Llegados a otro roquedo, aparecen de nuevo flechas


Zona de cascajar, de abundante piedra suelta, muy posiblemente resultado de la minería del oro que se explotaba más arriba, en las cimas de Fonfaraón


Este es un "camino franco y amplio que desfila entre el monte y el río, y en cuyos aledaños se asientan las praderías de pasto y siega", explica el escritor y peregrino Víctor Guerra en su libro Los caminos a la catedral de Oviedo, explicando este mismo trayecto pero a la inversa, en dirección a la Sancta Ovetensis, tal y como hacían no pocos romeros para emprender su viaje de vuelta a casa cuando, habiendo empleado otras rutas para ir a Compostela, atendían a la premisa que decía: "Quien va a Santiago y no al Salvador, visita a criado y olvida al señor"


La profunda caja caminera puede delatar la antigüedad de este trayecto, "en cuyos aledaños se asientan las praderías de pasto y siega, pudiendo verse a las orillas del camino restos de muros y firmes enlosados, así como canalizaciones de agua fruto de la vieja tracería del Real Camino de Galicia", continúa describiendo Víctor Guerra de este itinerario


Asimismo explica como "impresionan los muros de contención de los pedreros que muestran las pendientes laderas", tal que este


Ejemplo de 'paisaje introspectivo', como gustan decir algunas guías, en el que vemos únicamente nuestro entorno más inmediato, el cual dará paso al 'extrosprectivo' cuando el bosque se abre en grandes claros, el mayor en La Reigada, antes por supuesto de la inmensidad visual del puerto de El Palo, donde la vista llegará a Galicia


Estos caminos, tanto este del valle como el de Fonfaraón, fueron escenario de los movimientos de la columna de Miguel Gómez Damas, que pasó de Asturias a Galicia durante la Primera Guerra Carlista, en la que destacó aquí la figura de Francisco Collar, conocido como Pachicón de La Reigada, al vivir en esta cercana aldea a la que nos dirigimos, guerrillero partidario de los liberales contra los carlistas, era además hospitalero del Hospital de Valparaíso, en lo algo de la Sierra de Fonfaraón (Ruta de los Hospitales)


Medio siglo escaso más tarde estos caminos en los que habían acontecido tantísimas vicisitudes quedaron relegados a vías pecuarias al hacerse la carretera hacia Berducedo, la actual AS-14


Aquí el Camino zigzaguea un poco pues se adentra en el surco formado por El Regueiru de Fonfaraón, que surge monte arriba en la falda de la sierra


Es el lugar de El Xestu Molín, donde hay una pasarela para cruzar el arroyo, no muy caudaloso en verano pero que puede bajar lleno e impetuoso en lluvias y deshielos


El Camino hace aquí una curva cerrada a la izquierda, yendo hacia la pasarela


La pasarela el el Puente del Xestu Molín, y así nos lo indica el cartel que hay a su derecha



El regato, formando pequeños saltos de agua al bajar desde su nacimiento a darle sus aguas al Nisón


Como siempre advertimos, nunca nos apoyemos en las barandas de madera al cruzar


El arroyo se sume en la vegetación y desaparece en la foresta, a nuestra izquierda...


En verano, el río, sino seco, sí con escaso caudal, pero siempre con agua...


Cruzamos el puente y seguimos nuestro encantador periplo por el bosque...


Predominan robles y castaños, como en todo este recorrido por las praderías y, sobre todo arboledas, de la cabecera del valle del río Nisón


Señales de antiguo empedrado y una vieja muria a la izquierda marcan bien ruta y rumbo, no ha lugar a confusión hasta La Reigada y más allá


La luz solar se filtra en verde entre las ramas formando una especie de 'luminosa nebulosa'. Otro detalle del paisaje 'introspectivo'


"Los árboles actuales del Camino, como en el pasado, definen etapas, establecen lugares de descanso, reparan con su solitaria sombra los prolongados descampados del Camino -también necesarios e igualmente reveladores- y animan el espíritu. En muchos casos, permanecen en la memoria, aunque no todos los caminantes perciban y sientan su presencia", leemos bellamente en la Xacopedia en la entrada referida al árbol en el Camino de Santiago


"Es uno de los elementos de referencia del Camino de Santiago. Según la Ruta discurra o no por zonas arboladas así serán las sensaciones y la forma de afrontar el itinerario. El árbol forma parte de los recursos del Camino proporcionados por la naturaleza, a veces con alguna colaboración humana, como el agua o la piedra", leemos también en Xacopedia;  en este caso las piedras del Camino y el agua del río Nisón y sus afluentes que riegan este valle y acaso dieron nombre a La Reigada, 'la regada', aunque también podría tener que ver con el latín radicetum, 'con raíces'


Aquí la vieja calzada es muy ancha y permitiría el paso de carros y carruajes. Es posible que antaño todo el Camino fuese así, sin embargo no todas la viejas sendas eran practicables para carros, como mucho los pequeños 'carros del país'. Buena parte eran caminos de los llamados 'de herradura', solo aptos, además de para andarines, para caballerías, destacando entre ellas las recuas de mulas de los arrieros, los grandes transportistas y comerciantes de la antigüedad


Se sabe que en el siglo XVIII, con el jurista Isidoro Gil de Jaz como regente de la Real Audiencia de Oviedo, nombrado por Fernando VI, se acometió un programa general de obras públicas que contemplaba mejorar los antiguos caminos existentes


Más adelante se perfilarían, en tiempos del prócer gijonés Gaspar Melchor de Jovellanos, las nuevas carreteras 'a Castilla', pero las de comunicar el centro con el occidente de Asturias y con Galicia habrían de esperar a mediados del siglo XIX con la Oviedo-Villalba (actual N-634) que, siguiendo el valle del Ese, desde La Espina se dirigía a la costa, por lo que las carreteras del suroccidente, en concreto comunicando Allande, hubieron de esperar a las dos últimas décadas de dicha centuria


Es entonces cuando se acomete la carretera de Cangas que llega a la capital del concejo en un primer tramo y pasa El Palo en un segundo, dejando relegado a este viejo camino por el que vamos nosotros


Un fondo luminoso entre los árboles advierte que salimos del bosque, al menos parcialmente; antes de ello aparecen un montón de piedras en la ladera, que parecen haber sido apartadas del Camino


Forman parte de este grandioso pedregal que, como una muralla, se yergue sobre el Camino ocupando este tramo de la muy pendiente ladera. Son canchales que nos recuerdan los millones de metros cúbicos removidos de tierra y roca para extraer el oro allandés, principalmente areniscas, cuarcitas y pizarras. En otro de sus estudios sobre la zona, titulado La Sierra del Palo (Allande, Asturias) y las explotaciones mineras de oro romanas de su entorno, el eminente y erudito profesor Santos Yanguas nos ofrece los siguientes datos:
"... se hace difícil concretar los millones de metros cúbicos de terreno mineralizable que serían removidos en las explotaciones mineras de oro mencionadas: haciendo un cálculo meramente aproximativo podemos pensar que, si solo en la Fana de la Freita se removerían unos 8-9 millones de metros cúbicos de tierra aurífera, en el resto de los aprovechamientos de tiempos romanos (media docena más al menos) se beneficiarían en torno a otros 8-10 millones de metros cúbicos, por lo que en su conjunto lo serían aproximadamente entre 15 y 20 millones.  

De acuerdo con estas cifras es posible acercarse a la cantidad de kilogramos de oro conseguidos a lo largo de las décadas en que tales yacimientos serían aprovechados por la administración romana: dicha cantidad pudo aproximarse a los 3.000 Kgs. dada la potencia y ley de los yacimientos trabajados en dicha región (unos 2 gramos de oro por tonelada métrica de terreno mineralizable aprovechado por los romanos). 

 Por lo que se refiere al momento de aprovechamiento de tales recursos auríferos tal vez tengamos que identificarlo con la etapa final o media-final de la presencia romana en el concejo y su interés económico por la zona; debido a ello creemos que las actividades laborales vinculadas con estos tajos mineros se corresponderían ya con las décadas finales del siglo I y las iniciales del II de nuestra (probablemente durante toda su primera mitad al menos)"

Más arriba descubriremos los canales, piscinas y los enormes tajos dejados en el paisaje, las cuales, pese al tiempo transcurrido y al crecimiento de la vegetación, la acción de la erosión y los aprovechamientos ganaderos, sigue en gran parte bien a la vista:
"... no sólo destruirían la capa vegetal y provocarían el levantamiento del suelo de la zona de extracción sino que la parte más baja de los yacimientos quedaría enterrada por los escombros, de manera que darían lugar al cierre de pequeños valles o a la acumulación de conjuntos de piedras en las márgenes de los ríos y en sus laderas cercanas.

Cuando los romanos, finalizadas las tareas extractivas del oro, abandonaran el territorio de Allande dejarían un medio físico que habían modificado al menos parcialmente, puesto que lo habían alterado tanto en sus estructuras físicas como en sus relaciones dinámicas: la amplitud de algunas cortas y tajos del terreno, así como las labores sobre yacimientos aluviales, llegarían a limpiar amplias superficies del suelo, que no serían recolonizadas más que muy lenta y tardíamente por la vegetación (y no en todos los casos). 

En cuanto a los taludes que dominan las terrazas serían cortados por los tajos tipo circo, mientras que las vertientes no explotadas estarían recorridas por canales muy numerosos cavados en el suelo, expuestos además a la posibilidad de que el agua pudiese romper sus diques, con lo que, aunque la brecha fuese rápidamente taponada, el desmonte adquiriría unas características fuertes y arroyaría el terreno. 

 Frente a estas acciones erosivas, que producirían el corte tanto de las terrazas como de las vertientes, los estériles de la explotación se amontonarían en la base de los tajos, imposibilitando cualquier aprovechamiento agrícola-ganadero del terreno al quedar enterrados bajo estos conjuntos de piedras (grandes o pequeñas), que impedirían el desarrollo de la vegetación en los prados

 Los pequeños valles quedarían así prácticamente barridos, produciéndose al mismo tiempo el estancamiento de las aguas y la acumulación de los estériles más pequeños, lo que contribuiría a la creación de ciénagas, que se irían rellenando poco a poco; en la actualidad estas zonas se encuentran ya saneadas por lo general, aunque permanecen marcadas en cuanto al paisaje, como se observa con toda nitidez en la base de la explotación de la Fana la Freita (o en el conjunto de cortas mineras romanas de la región de Bustantigo). 

 A su vez en las márgenes de los ríos o arroyos los estériles no se acumularían con una rapidez suficiente para llegar a interceptar la corriente de agua, aunque recubrirían sin duda la parte más baja de dichos cauces

 De esta manera, si en la zona de extracción minera la cubierta vegetal quedaba destruida y los suelos arrasados, hacia su parte más baja serían sepultados bajo los estériles; por otro lado, al desarrollarse la explotación remontando progresivamente las laderas desde abajo hacia arriba, una corta abandonada sería enterrada al instante bajo los estériles provenientes de la extracción de los aluviones situados en la parte superior, lo que prolongaba en un mismo lugar el tiempo durante el cual toda recolonización vegetal y toda reconstrucción del suelo serían imposibles

 Hemos de destacar a este respecto el hecho de que los vestigios de tales actividades mineras romanas resulten tan visibles en el caso del concejo allandés tras casi dos milenios constituye en sí mismo algo enormemente significativo, siendo comparables sus efectos negativos a los propios de las actuales minas de carbón (antracita), incluyendo las explotaciones a cielo abierto que se vienen realizando en el Suroccidente de Asturias y en el suelo próximo de León."

Vista hacia arriba; detrás de aquellos árboles discurre el camino hormigonado que une La Reigada con la carretera AS-14, que pasa más arriba aún


La vegetación coloniza la enorme cantera del canchal, pero en algunos lugares como estos no lo consigue plenamente


Al adentrarnos de nuevo en el bosque la senda tiende de nuevo a estrecharse pero, recalcamos, siempre se pasa sin problema ninguno


Y ahí apuramos el paso camino arriba en recto en este bellísimo periplo entre árboles y pedregales en lo más profundo del estrecho pero inolvidable valle del Nisón


Según cada tramo, y lo que la ladera, o la vegetación que en ella crece, ocupe el Camino, el ancho de su caja es más o menos espacioso, pero en todo momento con paso franco para el caminante


Aquí a la izquierda, muy cerca, volvemos a ver el río Nisón tras una franja de arbolado


De nuevo un tramo bastante ancho con la ya clásica muria de piedras a la izquierda, separándonos de la orilla


Y aquí, entre ramas y hojas, tenemos el río, efectivamente solamente este murete de piedras nos separa aquí de él


"Las aguas fluviales representaban una grave dificultad de paso para lo primeros peregrinos, pero también eran lugar privilegiado para el descanso, la higiene e incluso para satisfacer la sed. En aquel tiempo, animales y personas tenían por costumbre beberlas", nos cuentan asimismo de los ríos en la Xacopedia y es que, incluso estos 'pequeño' pueden hacerse furiosos torrentes según la época


La percepción de la naturaleza, no obstante, ha cambiado a lo largo de los siglos y más en el Camino. Lo que para nosotros es una excursión más o menos dura y más o menos larga para los peregrinos formaba parte de toda una penitencia, en la que intervenía el medio físico por el que discurría la ruta:
"Las penalidades que a los caminantes históricos les ocasionaba la naturaleza sin aditivos, que obligaba a grandes esfuerzos de supervivencia, no estimulaba precisamente los sentidos para una percepción positiva del medio físico. Para el peregrino medieval y de los siglos posteriores el entorno era, como casi todo, un concepto utilitario: resultaba bueno en función de si ayudaba o no en el viaje.
Si en la actualidad se valora de forma positiva la naturaleza incluso en condiciones extremas durante la ruta y se acepta el padecimiento momentáneo como parte de la experiencia del Camino -siempre habrá la oportunidad de una ducha y un reparador descanso al final del día-, el peregrino histórico tenía una visión de esta cuestión completamente distinta. Incluso caminantes tan animosos y dispuestos a disfrutar del viaje y de cualquiera de sus oportunidades como el italiano Nicola Albani (s. XVIII) observan y valoran el entorno natural en función sobre todo de sus dificultades: “Tuve que hacer una subida de cuatro millas por una montaña tan horrible que incluso las caballerías se habrían cansado.” Así se refiere Albani al hoy considerado espectacular entorno del Camino Francés en el límite entre León y Galicia. 
Los relatos conservados reservan sobre todo las muestras de admiración y disfrute del entorno -aunque también reciba críticas- para los espacios urbanos, los grandes edificios y, en alguna ocasión, el mar. En el medio urbano el peregrino tenía la posibilidad real de recibir ayuda, alimentos y calor humano. Y estos eran valores supremos en ruta. También aparecen algunas consideraciones positivas cuando la naturaleza se combina con el tiempo agradable para caminar. Poco más."


Proseguimos así el maravilloso trayecto caminero por esta boscosa senda ribereña paralela al río Nisón acercándonos a La Reigada. La naturaleza en todo su esplendor y en estado pleno


El Camino siempre bien trillado y sin mayor dificultad ni para caminar ni para seguir, flanqueado por el arbolado


A la derecha, las muy pendientes fincas de la falda de Fonfaraón, en concreto del Picu Cimeiro, el cual veremos desde más adelante muy bien, en la gran cuesta hacia El Palo


El río entre el follaje, a nuestra izquierda


Estamos en la zona de La Corra, donde otro regueiru cruza el Camino y se entrega al Nisón


Los hermosos saltos de agua que forma al llegar a la senda...


Otro muro de contención del terreno a la derecha...


Y pisamos seguidamente un tramo en el que se conserva buena parte del antiguo empedrado caminero


Seguimos ganando altura paso a paso. Como tantas veces decimos, ¡si las piedras del Camino pudieran hablar, cuantas cosas nos dirían!


Un poco más allá, el empedrado disminuye hasta desaparecer


Al subir, nos separamos un poco del río, caminando un poco más arriba de su pequeña vega en La Corra, un topónimo relativo a los corros de piedra que cerraban los truébanos o colmenas para evitar que fuese a ellas el oso, aunque también puede referirse a todo tipo de construcciones circulares, cabañas y corras donde se almacenaban las castañas dentro de sus erizos durante un tiempo, algo habitual antaño dada la abundancia de castaños y cuando su fruto era alimento básico. El filólogo Xulio Concepción Suárez nos proporciona esta explicación en su Diccionario toponímico de la montaña asturiana:
"Muy abundantes en toda la toponimia asturiana. Las voces corro, corru, corra, cuerra, cuerria, hacen referencia a 'diversas construcciones circulares en piedra para varios usos en los poblados y en las brañas junto a las cabanas'. (...)

Voz prerromana. tal vez celta, cor-r- ('construcción circular, cercado'), en relación con *kor-r- ('roca, monte'). Se aplica a parajes en rellanos apacibles, con corras en la querencia de montes y ganados"

"Rellanos apacibles" como tales solamente tendríamos a la izquierda la pequeña vega del Nisón en este lugar, donde hay unos prados


Acaso habría una corra en este lugar, donde el río Nisón fluye entre árboles, arbustos y matorrales, oculto de nuevo a nuestra vista pese a su cercanía. También corras y corros pueden referirse a grupos de ganado caballar, pues la Gran Enciclopedia de Allande dice textualmente: "En las sierras aún quedan corros de yeguas con su caballo padre o "griñón"..."


La falda del Picu Panchón a nuestra izquierda, por la zona de El Monte'l Flaire. No sabemos si el topónimo puede deberse a José Fernández, El Flaire (Fraile), que no era que fuese ningún religioso pero sí que llegó a tener un importante patrimonio inmobiliario en Allande, especialmente en el valle del Nisón, relacionado con las desamortizaciones decimonónicas


El Camino llanea un buen trecho por este bucólico y muy admirable entorno de La Corra


Muro de contención y gran prado en cuesta a nuestra derecha, rodeado de árboles. La Sierra de Fonfaraón "coloca su alto y largo cuerpo verde sobre el Camino", escribe acertadamente el historiador Luis Antonio Alías en su libro El Camino de Santiago en Asturias. Itinerarios


A una parte más escampada le sucede otro tramo de túnel vegetal, que van alternando sucesivamente y así será hasta llegar a las casas de La Reigada, ya muy cerca de aquí


A veces las fincas están a la derecha, a veces a ambos lados y otras a la izquierda, tal que aquí, ante los bosques del Monte'l Flaire, en la cuesta de La Penona (1.152 m), estribaciones septentrionales del Picu Panchón. "La voz fraile, fraire ('monje'), en la mayoría de los casos, debió aplicarse a diversos lugares, más por la forma imaginada de las peñas ('cónicas, alargadas'), que por la presencia anecdótica de algún personaje real sobre el paraje. A veces sí hubo propiedades monacales en el contorno", es la explicación que nos ofrece el autor del Diccionario toponímico de la montaña asturiana, añadiendo etimológicamente que la palabra es derivada del latín frater y que nos llega a través del francés fraire ('hermano'), sin duda con las órdenes religiosas de allí procedentes


El territorio de Allande, recordamos una vez más, estuvo en poder de los llamados Señores de Allande, los condes Marcel de Peñalba o de Peñalba 'a secas', título que en el siglo XVII se ganaron los Cienfuegos, beneficiados por sus cargos en la corte y que accedieron a esta propiedad por compra a sus anteriores posesores, los Quiñones, en decadencia tras hacerse con el territorio merced a sus fidelidades trastamaristas


Tiempo atrás, se habría fundado la Puebla de Allande en algún momento entre los años 1262 y 1268 como población centro de un territorio aforado o alfoz, por parte del obispo Pedro II, si bien parece, según la documentación, de acuerdo con el representante de Alfonso X El Sabio quien, atendiendo a las posesiones de la mitra ovetense en la zona, debió preferir fuese el prelado el fundador y no directamente él


Ante nosotros, otro de esos bellos puentes-pasarela de madera sobre el río Nisón que encandilan al peregrino sensible a los detalles que le ofrece el Camino y su paisaje


Con el silencio, puede llegar a sentirse desde aquí el dulce y suave murmullo del río. La famosa Guía Gronze nos dice que una "de las características más destacadas del Camino Primitivo (...) es la belleza del entorno y del paisaje. El camino cruza decenas de bosques, ríos, arroyos, prados de pastoreo (con ganado bovino), valles, colinas, montañas, aldeas... y los paisajes, sobre todo en el tramo asturiano, son fabulosos. También vemos numerosos caballos, algunos salvajes. Además, la mayor parte del camino transcurre en plena naturaleza y, afortunadamente, casi no hay contacto con carreteras de tráfico intenso."


Pasamos ahora a caminar por un pequeño robledal de castaños jóvenes


Aunque no parece, repetimos una vez más, existir ninguna duda sobre el rumbo a tomar, la aparición ocasional de una flecha de confirmación siempre nos tranquiliza, y más en estas espesuras y soledades


Bosque y praderías, praderías y bosques, valle y montaña, o montañas, Fonfaraón y El Palo, las sierras que aquí confluyen poco antes de acometer la subida al puerto


Volviendo a la Guía Gronze, hemos de decir que, antes de ensalzar las bellezas del Camino Primitivo, nos advierte de su dureza, señalando precisamente El Palo como uno de los hitos más destacados en lo referido al esfuerzo que requiere:
"Una de las principales características de este camino, en comparación con los otros Caminos de Santiago, es la dureza del recorrido. De Oviedo a Lugo es un típico recorrido de montaña media. Excepto la bajada al embalse de Salime y la subida al Puerto del Palo no hay grandes desniveles a superar de una tacada. Sin embargo, el camino es un continuo sube y baja, con una sucesión de todo tipo de caminos: trochas, senderos, pistas de tierra (es fácil encontrar tramos embarrados), caminos pedregosos o de piedra suelta, y pistas de asfalto. Por lo tanto, es necesario un mínimo de preparación física para afrontar el reto con garantías. Afortunadamente, la distribución de los albergues a lo largo del recorrido permite, para aquéllos algo más lentos o menos preparados, realizar todo el camino sin tener que realizar ninguna etapa excesivamente larga. En invierno debe ser francamente complicado realizar este camino, entre otros motivos porque una buena parte del recorrido se sitúa por encima de los ochocientos metros de altitud."

Efectivamente, cuando se nos pregunta si se puede hacer el Camino Primitivo en invierno la respuesta es que sí si vamos preparados y las circunstancias climáticas son propicias. Si llegase nieve o temporal hay que esperar a que amaine, tal y como hacían los peregrinos de antaño y demás viajeros en general, y tal y como comentamos en este vídeo de este tramo llegando a La Reigada (no olviden suscribirse al canal)


La primavera, sobre todo algo avanzada, y el principio del otoño, son los momentos preferidos por muchos peregrinos para hacer el Camino. Según corre el verano, meses de julio y agosto, puede haber jornadas de sol abrasador, pero suele ser la época en la que muchos tienen oportunidad de hacerlo y no otra, coincidiendo con las vacaciones. Están todos los albergues activos abiertos pero hay momentos en los que casi podría hablarse de cierta masificación, sino en el Camino, sí en los alojamientos, pues no olvidemos que, aparte de los públicos, los demás albergues suelen ser turísticos, especializados en los peregrinos pero no necesariamente exclusivos. Hoteles y pensiones, naturalmente, también


Este sería el discurrir del 'camino minero' que, bien por el valle o bien por la sierra, nos explica el citado profesor Santos Yanguas, el cual coincidiría con la mítica calzada romana Lucus Asturum-Lucus Augusti , la llamada Autopista del Oro, o alguno de sus ramales o posibles itinerarios, pues buena parte de los topónimos mencionados en el Anónimo de Rávena en los que aparecen no han sido plenamente identificados con total seguridad...
"Por esta misma zona (Sierra de Fonfaraón) sabemos que en una época posterior (ya en relación con el Camino de Santiago por el interior aprovechando la vía romana que en época romana conectaba los núcleos de población de Lucus Asturum y Lucus Augusti) transitaba el llamado «camino del Hospital», que enlazaría después con la Sierra del Palo; en época medieval ésta sería la ruta utilizada para las peregrinaciones a Santiago de Compostela por el interior, recibiendo por ello la denominación de «camín francés» 

Se venía considerando que antes de la conquista romana los astures y galaicos únicamente extraían el oro bateando las arenas fluviales de los río según la técnica más primitiva. Posteriormente se comprobó que ya conocían otras técnicas extractivas mucho más evolucionadas, por lo que no es imposible ni muchos menos que algunos de estos yacimientos fuesen explotados mucho antes de lo que se pensaba. Compartimos de La minería del oro y sus antecedentes prehistóricos, de la web Castros de Asturias:
"Tradicionalmente se considera que la explotación del oro se mantuvo durante siglos como actividad más o menos habitual de las comunidades que ocuparon la Asturias protohistórica pero sin superar un estadio tecnológico elemental cuyo fin era la recuperación y transformación mecánica de las pepitas retenidas en los placeres fluviales. Sólo avanzado ya el siglo I d.C., a partir de los años 70 con la dinastía flavia en el trono imperial, habría conocido Asturias la implantación generalizada de una minería compleja de los yacimientos auríferos.
En la actualidad puede afirmarse que la práctica de la minería compleja del oro, entendida ésta como los procedimientos de reconocimiento y explotación de yacimientos primarios, y el consiguiente progreso en las técnicas metalúrgicas, fue conocida y practicada por las comunidades protohistóricas de Asturias varios siglos antes de su incorporación al Imperio Romano. 
Así los demuestran las labores de interior identificadas en las minas de oro de Boinás, en Belmonte de Miranda, datadas mediante Carbono 14 y dendrocronología. 
No obstante, sólo tras la conquista romana la minería se implanta en la región como actividad industrial a gran escala. Es probable que las explotaciones más tempranas arrancasen en las primeras décadas de la Era en los ricos depósitos de los valles del Narcea y Pigüeña. 

Las comunidades castreñas, hasta entonces aglutinadas en torno a sus poblados fortificados, socialmente segmentarias y economía de base agropastoril de orientación autárquica, se incorporan ahora a una organización suprarregional, que establece su dependencia de una autoridad superior cuyo destino principal es la obtención de tributos.

En el caso de los castros occidentales, poderosas razones impulsaron la adaptación de los viejos núcleos al nuevo orden establecido bajo dominio romano, fundamentalmente la necesidad estatal de organizar la explotación de un territorio rico en depósitos auríferos cuyo beneficio resultaba, tras la reforma monetaria de Augusto, de extraordinaria importancia para la buena marcha de las finanzas imperiales"


No es para nada extraño que la conquista romana se produjese justo cuando Augusto estableció el patrón oro en su economía, estableciendo el áureo (oro) como unidad base, seguido del denario de plata y del sestercio de oricalco (aleación de cobre, estaño y plomo), así como las equivalencias exactas entre ambos. La existencia de enormes yacimientos auríferos en el noroeste peninsular ya sería conocida desde tiempos remotos, al menos desde las navegaciones fenicias. Roma además ya dominaba por entonces los territorios cercanos y sin duda tendría sobradamente conocimiento fidedigno de estos yacimientos y su ubicación concreta 


Y con los yacimientos, sabrían de las labores mineras empleadas y de cómo ampliarlas y mejorarlas hasta niveles intensivos e industriales, llegando mismamente a cambiar drásticamente el paisaje con la ayuda de la fuerza del agua, relativamente abundante por lo demás en la zona, aunque para ello hubieran de canalizarla, aprovechando además la fuerza del desnivel de su canalización en las laderas


Una hermosa vista del Nisón, ahora desde lo alto, pues el Camino discurre unos metros más arriba de su cauce...


Una de las zonas en las que la vegetación nos deja contemplarlo bastante bien, en estas verdes vegas que forman sus orillas


El Camino discurre relativamente elevado respecto a la cercana ribera del Nisón. Independientemente de la red de caminos vinculados a la minería del oro, tanto este valle como las cimas de las cresterías, por donde discurren otras rutas, son pasos naturales que discurren de este a oeste siguiendo la orografía de la zona, confluyendo en el puerto de El Palo, puerta entre la cuenca fluvial del Narcea, a la que pertenece el Nisón, y la del Navia, hacia la que caen los ríos y arroyos nacidos al otro lado del puerto


Estas dos cuencas fluviales son, a la vez, auríferas, y una red de antiquísimos caminos, hacia los puertos de la costa y hacia los puertos de la cordillera ('puertos secos' y 'puertos húmedos'), se cruzarían con los que, de este a oeste, conectarían la cornisa cantábrico-atlántica, sirviendo de vías de control y defensa del territorio, sumamente estratégico, no olvidemos que en el noroeste siempre hubo una legión acantonada, con base en León (Legio) con diferentes destacamentos vigilando caminos, poblaciones, minas y otrso enclaves


De la misma manera, dichos caminos servirían para comercializar la producción aurífera (y otros recursos). No es difícil tampoco imaginar cómo, con los cambios económicos que afectaron al patrón oro en el siglo III, afectaron a toda esta zona, pues las minas dejaron de ser rentables, no por agotamiento de las vetas sino por falta de beneficios. Sí existieron más modestas explotaciones y se continuó con el ancestral método de bateo (transmitido hasta nuestros días por la familia Sanfiz de Navelgas, por ejemplo)


Al abandonarse las minas, el panorama de la zona hubo de ser desolador, pero la naturaleza fue abriéndose paso y camufló los grandes movimientos de tierras, galerías, canales, si bien nunca plenamente, como ya hemos comprobado y más que vamos a comprobar, sobre todo en las zonas altas, donde la cubierta vegetal de bosques y matas de arbolado está mucho menos presente en esas altitudes


El Camino, con trechos de empedrado, queda encajado en este recodo ente estos altos y gruesos muretes de piedra que se cubren de musgos


Y ahí vemos de nuevo otra pétrea cantera de morrillos o canchal cuyo color claro destaca en un claro en la pendiente del Picu Panchón, rodeado de bosque


Si nos fijamos, un poco más abajo del pedregal hay un muro de contención de la escarpadísima ladera


Parece está hecho con las mismas piedras del canchal y tiene pinta de ser muy antiguo


En este lugar el valle se estrecha en un cuello de botella pero, inmediatamente, se abre a una vega más ancha y grande: La Reigada, de nuevo a la vista del Picu la Marta. "En el collado se encuentran dos túmulos, pertenecientes a la "Carreiriega de los gallegos", un camino presuntamente prerromano", dice la Enciclopedia del paisaje de Asturias, lo que revela la gran antigüedad de estas rutas ancestrales. "En sus laderas quedan muestras palpables del laboreo aurífero romano"


Y aquí tenemos ya la primera de las casas de La Reigada, la patria de Francisco Collar, Pachicón de La Reigada, hospitalero en el Hospital de Valparaíso, en lo alto de La Sierra de Fonfaraón y guerrillero contra las partidas carlistas. Poco más allá,  tras las siguientes casas, el Camino pasa por un pequeño puente sobre El Regueiru la Solana, afluente del Nisón y comienza la fuerte subida a El Palo, la cual podemos dividir en dos tramos, el primero, muy boscoso, hasta la carretera, y el segundo, casi todo él 'al sol', en el duro repecho final hacia el puerto










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