| La Playa Cobijeru. Llanes |
A escasos metros de Buelna, al oriente del asturiano concejo de Llanes, la Playa de Cobijeru es un verdadero monumento natural y hermoso capricho geológico y de la erosión marina que forma una muy llamativa hondonada, separada aparentemente del Cantábrico por una gran peña caliza, pero con olas y mareas, comunicada con el mar abierto por una cavidad subterránea. Una depresión kárstica de paredes de roca caliza y concha de arena y cantos rodados. A ella podemos llegar si en el tramo del Camino Norte entre Santiuste y Buelna escogemos el Camino de los Bufones, una alternativa al pesado y peligroso tramo de carretera general (N-634) entre ambas localidades
Al otro lado, más flechas, pintadas en el arcén, prácticamente el único lugar en el que pueden pintarse al no haber columnas ni árboles, nos dirigen a un sendero entre el matorral de esta vereda. Estemos atentos pues hay flechas señalando hacia la senda y otras por la carretera
El paso es estrecho pero no suele tener problema dada la gente que pasa continuamente por aquí. Únicamente de vez en cuando con el bastón tengamos que apartar alguna zarza o helecho con los brotes verdes de la primavera
En días de galerna, temporal o mar agitadas, veríamos ya desde aquí los bufones o bramadorios que dan nombre al camino, oquedades formadas por la erosión marina en la roca caliza y por las que sale agua con gran presión a varios metros de altura (hasta 10 metros) y sonoro estruendo en días de temporal. En jornadas más calmosas también rugen y echan agua filtrada con fuerza y presión, aunque con menos "fiereza". En esta zona, entre Satiuste y Buelna hay varios
Luego del matorral saldremos a los campos, rocosos y pedregosos, de la franja costera, con grandes praderías secularmente aprovechadas como pastos hasta el mismo borde del acantilado
"Los primeros orígenes de lo que luego será la Compañía del Ferrocarril del Cantábrico los encontramos en tan temprana fecha como 1889, cuando un grupo de prohombres santanderínos solicita la concesión para la construcción de un tranvía de vapor, con vía métrica desde la estación de Torrelavega, en la línea de ancho normal de Palencia a Santander, a la villa también santanderina de Cabezón de la Sal, desarrollándose casi todo el proyecto a lo largo de la propia carretera.Posteriormente se modificó el trazado, desviándolo de la carretera en ciertos tramos. Así, el primitivo proyecto se convertía en el de un ferrocarril económico con característica de uso público.El 9 de abril del año siguiente se presenta igualmente el proyecto de un ferrocarril de vía estrecha entre Santander y Torrelavega, principal pueblo de la provincia, al que se debe añadir el ramal de enlace en este mismo pueblo con su estación de vía ancha (del antiguo ferrocarril de Alar a Santander, explotado por la Compañía del Norte desde 1874. La longitud proyectada para la sección Santander-Torrelavega -la que pronto adquirió mayor importancia- era de 26,86 kilómetros, y su presupuesto ascendía a 1.821.208 pesetas de aquel tiempo.La Compañía del Ferrocarril del Cantábrico se fundó como sociedad anónima el 23 de julio de 1890, habiendo recibido el plazo de cuatro años por parte del Estado para realizar la apertura al servicio de las citadas líneas. En efecto, el 2 de enero de 1895 se inauguró la línea entre Santander y Cabezón de la Sal (45,18 kilómetros) con toda la solemnidad propia de estas celebradas ocasiones"
No habían de pasar muchos años sin que se viese lo conveniente de ampliar esa línea a Asturias, por lo que se llega a un acuerdo con la empresa Económicos de Asturias para que ambos ferrocarriles queden conectados en Llanes. Esta conexión sería el origen de este tramo que habremos de cruzar ahora nosotros con la máxima atención:
"La lógica prolongación de la línea del Ferrocarril del Cantábrico hacia el Oeste, a enlazar con las vfas que, también en construcción, eran ejecutadas desde Oviedo por la Compañía de los Ferrocarriles Económicos de Asturias, origina la construcción del tramo desde Cabezón de la Sal a Llanes, ya en la provincia de Asturias, con 55,01 kilómetros, inaugurado el 20 de julio de 1905, siendo precisamente este tramo el de mayor dificultad de construcción. Con esta apertura se realizó el enlace directo entre ambas capitales.La Compañía del Ferrocarril del Cantábrico recibió también las concesiones de las secciones primera, segunda y tercera de la línea, correspondientes al trozo Infiesto-Arriondas-Llanes (Asturias), renunciando a ellas en favor de la otra compañía; es decir, la de los Ferrocarriles Económicos de Asturias. EI ferrocarril de enlace en Torrelavega, con su estación de Norte, le fue construido al Ferrocarril del Cantábrico, después de ciertas dificultades, por la propia Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, lógicamente, adoptando el ancho de vía de un metro y cediendo, posteriormente, su explotación a nuestra pequeña compañía. El objeto de esta línea de 3,9 kilómetros era establecer la comunicación, tal como acabamos de indicar, con la estación de Norte, situada algo alejada del núcleo urbano de Torrelavega, llegando a tener un notable tráfico de mercancías y pasajeros. Este ramal fue cerrado al tráfico en años recientes, al acceder la vía de RENFE hasta el apartadero industrial de Requejeda"
En 1972 la empresa estatal Feve se hizo cargo de estos ferrocarriles de vía estrecha según iban desapareciendo las empresas fundadoras. Ese año se acabó además la línea Ferrol-Gijón, por lo que al unirse todas las compañías ferroviarias de vía estrecha con Feve, fueron genéricamente llamadas El Vasco a nivel popular, pues además de que una de ellas era el Ferrocarril Vasco-Asturiano, estos trenes arrancaban ya del País Vasco. En la actualidad pasan pocas frecuencias de pasajeros y mercancías y, aunque hay bastante visibilidad, no ha de bajarse la guardia al cruzar
Flecha amarilla en la vía, por aquí la cruzamos hasta el paso que existe enfrente para pasar la alambrada que evita que el ganado se meta por aquí
Por suerte, la última vez que pasamos por aquí esto había cambiado, se había colocado un sencillo cierre tipo portilla hecho de varillas de hierro en forma de malla para entrar y salir cómodamente y sin riesgo
En un principio esta especialización ganadera se basa en la carne, por lo que la raza autóctona llamada casina será la predominante, mientras el ganado lanar solamente tendrá cierta importancia en la montaña. Pero ya en la posguerra la demanda de leche y la instalación de industrias lácteas muy cerca favorece el paso a razas eminentemente lecheras, como la ratina, también autóctona, o la gran importación de frisonas, disminuyendo el ganado lanar y el porcino
Es un verdadero prodigio natural digno de ver al que le dedicamos la oportuna entrada de blog. En el caso de verlo cuando pasemos por aquí no dudemos en acercarnos, siempre con máxima prudencia, pues es un espectáculo inolvidable
Muchas son las descripciones y artículos que podremos encontrar dedicados a este célebre Bufón de Santiuste. De él cuentan así por ejemplo en la Enciclopedia del paisaje de Asturias:
"Espectacular bufón radicado al norte de Santiuste y que, declarado Monumento Natural del Principado de Asturias, posee dos orificios principales, además de otras simas menores; escupe agua con gran fuerza, hasta unos 40 m sobre el nivel del mar, de modo que se trata del bufón de la costa asturiana que a más distancia se divisa. Debajo de la principal el color de la roca es rojo; una de las salidas principales se localiza unos 8 m al oeste y otra, de color naranja, al sur. Se integra dentro de los terrenos de la aldea semideshabitada de Santiuste, de la parroquia de San Acisclo de Pendueles y del Paisaje Protegido de la Costa Oriental; la costa en la que se enclava está repleta de elevados acantilados y de varios entrantes y salientes"
Yendo a la izquierda seguimos con la misma referencia al ver el lugar más pisado para continuar nuestro camino hacia Buelna por esta Ruta de los Bufones
Otra referencia es que a partir de ahora caminaremos siempre en dirección oeste: el mar ha de quedar siempre a nuestra derecha
Hay una pequeña cuesta a un altozano. El Camino es muy cómodo y fácil de caminar, únicamente siempre cuidado dónde ponemos el pie, pues dada su facilidad podemos tender a ir algo rápido en ocasiones y siempre hay alguna zarza, breso o piedra que, ayudada por nuestro ímpetu caminero, pueda hacernos dar un tropezón
A la izquierda se extiende, paralela a la costa, la Sierra Plana de la Borbolla, alargada cuesta de cima muy llana, de ahí su nombre, que se extiende entre los ríos Cabra y Purón. Su cota máxima son 221 metros de altitud, que no es una gran altura, pero su proximidad a la costa le dan una elevada y prominente situación cual larga atalaya sobre el mar
Por la sierra pasa el túnel de la Autovía del Cantábrico (A-9), por eso no la vemos en este tramo, sí la carretera N-634 y, más cerca, el ferrocarril
Más atrás y más alta, también paralela a la costa, otra sierra, Cuera, forma un gran murallón que en sus más altas crestas de torna plenamente calizo, extendiéndose unos 30 kilómetros también paralela a la costa. Es zona de pastos compartidos por pastores de Llanes, Cabrales, las Peñamelleras y Ribadedeva
El sendero bien trillado y nuestra dirección hacia poniente ha de ser nuestra mejor orientación y señalización
Las piedras, bien pulidas y la senda de tierra molida y algo polvorienta, delatan el paso continuo de gentes y ganados por estos andurriales de la rasa costera
Pensemos que salvo casos excepcionales de gentes pudientes o aristócratas bien protegidos, los peregrinos no solían llevar mucho consigo. Incluso aunque lo tuviesen estaban muy expuestos al atravesar tierras extrañas a ladrones, salteadores, pícaros y ladrones, cuando no cosas peores, por lo que no debían enseñar mucho sus doblones. De todas maneras la gran mayoría eran pobres, algunos transeúntes o incluso gallofos o falsos peregrinos que vivían de la caridad, por lo que pagar por alojarse, comer, pagar a los barqueros, etc., podía ser todo un problema. Ello habría de compensarse con las oportunas credenciales(antecesoras de las actuales) que atestiguasen que eran peregrinos y tener la posibilidad de acceder a fundaciones caritativas o estar exentos de ciertos pagos
No vamos a acercarnos en demasía a los acantilados a no ser que queremos dirigirnos a ellos a contemplar el paisaje marino (máxima prudencia y no nos asomemos al borde del cantil). A la derecha suelen ir sendas de pescadores que puede costar seguir pues acaban en la rocosa peña caliar. En este tramo no hay playas, sino cantiles, no demasiado altos pero sí abruptos, donde la mar choca con fuerza. Más adelante sí pasaremos sobre algunos sin necesidad de variar el camino
A nuestras espaldas una buena referencia visual es el citado monte de El Covarríu, al que nos referíamos al cruzar la vía férrea y que los peregrinos empiezan a ver desde la cuesta de Santisute
El Covarríu y La Jorconera. A sus pies quedan también atrás las camperas de Santiuste y sus bufones. A la izquierda no sabemos si aquel promontorio no sea la corona del Castrón de Santiuste, altos islote frente a la Playa la Franca
El concejo de Llanes tiene forma estrecha, entre el Cuera y el mar, pero muy alargada a lo largo de esta preciosa costa acantilada que en buena parte divisamos desde aquí, ante los cantiles de El Paredón o Las Palomas
La vista abarca hasta La Punta la Teyera, La Ballota, Llanes, Poo, Cabu Prietu... en medio de la mar un islote, Peñas Llegüeras o Yegüeras
Estos islotes, abundantes en la costa llanisca son llamados castros cuando son muy rocosos y escarpados. Su forma, tamaño y aspecto pueden cambiar enormemente según desde donde los veamos
La caliza es la roca madre predominante en la zona oriental asturiana, desde el mar hasta los Picos de Europa, piedra extraordinariamente moldeable por la erosión, componiendo caprichosas formas, tal que este escalón a nuestra derecha
A veces el camino se divide en dos, en ocasiones como esta vuelven a unirse unos metros más allá, en otras el de la derecha va haca alguna puesta de pesca al borde del acantilado
Acantilado al que aquí sí que nos acercamos bastante, en El Paredón, formidable pared lisa y casi vertical sobre el mar. Los acantilados de Buelna, como los de toda esta costa oriental, conforman un extraordinario paisaje marítimo que ha sido escenario de cine, como es el caso de la película Marianela (1972) de Angelino Fons, guión de Alfredo Matas y protagonizada por Rocío Durcal, Pierre Orcel y José Suárez
Aunque la vista es imponente reiteramos el consejo de no asomarnos peligrosamente al borde
El camino pasa por esta gran roca del cantil
Proseguimos cerca pero a prudente distancia del despeñadero
El Cantábrico a nuestro lado, a pesar de su fama de proceloso durante siglos fueron considerados más rápidos, rentables y seguros los caminos de mar que los de tierra. A pesar de los peligros de galernas, corsarios, pasajes, etc., eran realmente estimados. En este sector de costa dos importantes puertos con población aforada eran los de San Vicente de la Barquera y Llanes, que capitalizaban el comercio marítimo
También como contraste hemos de tener en cuenta que el mar no tenía la consideración que tiene ahora, más bien se le consideraba poco menos que insalubre. No sería hasta los avances médicos del siglo XIX cuando el mar, su aire salitroso, sus propiedades y su efectos fueron asumidos como positivos
Esto incluía naturalmente las costas, y sobre todo las playas, que empezaron a ser frecuentadas no solamente ya por los pescadores y marinos sino por el gran público, básicamente pudiente al principio, pero luego también las demás clases populares. Los baños de mar o de algas y el sol, otro gran descubrimiento, fueron la base, junto con los avances sociales (vacaciones), del actual turismo playero
El concepto de paisaje también varió, la belleza paisajística se valoraba más en cuanto a la dureza del trayecto que cualquier otra característica. La cercanía del mar, por tanto, no tendría la consideración que tiene ahora, pues las playas por ejemplo eran tenidas como las cloacas naturales de las poblaciones costeras, tampoco eran parajes concurridos y por ello eran solitarios e inseguros, máxime si tenemos en cuenta que eran lugares de desembarco de contrabandistas y corsarios
La sinuosa orografía costera tampoco ayudaba a hacer caminos demasiado cerca del mar. Por todo ello, seguridad, rapidez y buscar el trayecto más corto eran motivos por los que, incluso los caminos reales costeros, como el actual Camino Norte, no pasasen por la misma orilla del mar salvo en muy contadas ocasiones, sino que iban siempre algo al interior, a veces varios kilómetros
En nuestros días, con la puesta en valor de conceptos como el paisaje, la naturaleza, mares y costas, etc, los caminos, sendas o pasos de pescadores conforman rutas costeras que muchos peregrinos suelen emplear como alternativa, máxime en casos como este en los que la otra vía posible sería una carretera general. Ciertamente no es el camino histórico, pero resulta que este como tal también ha desparecido, bajo el asfalto, por lo que no ex de extrañar esta preferencia
El matorral impera en buena parte del paisaje costanero llanisco, tanto es así que ocupa nada menos que el 24% de la superficie total del concejo, es decir, casi una cuarta parte, pues también se extiende por las sierras cercanas, predominando el brezo
Las superficies rocosas sobre los acantilados son especialmente propicias para este tipo de vegetación. Hay también algunos arbustos y encinas, pero estas más bien solitarias o formando pequeños grupos y, algo más cerca de la sierra, incluso pequeños bosquetes
El sendero costero se dibuja sobre el brezal y entre las rocas, a veces formando escalones naturales en las cortas cuestas, como es este el caso
Insistimos que el camino es un verdadero paseo fácil y agradecido de caminar, pero hay que ver bien donde se pisa para no tropezar con las protuberancias de estos afloramientos rocosas
Seguimos caminando muy próximos al acantilado y entre los brezos, con muy buenas vistas hacia el oeste en días despejados
Todo esto era la medieval Tierra de Aguilar, que se gobernaba, nominalmente en representación de la corona, por la vieja nobleza feudal desde cuatro torres o castillos diseminados por su no pequeño territorio, si bien gran parte de la tierra era propiedad de los monasterios. Esto empezaría a cambiar con la fundación de la Puebla de Llanes hacia 1228, dentro de la política repobladora de los reyes leoneses y castellanos, afianzando poblaciones, a veces nuevas y a veces sobre otras preexistentes, dependientes directamente de la corona, libres y aforadas frente a los dominios señoriales y monásticos, que con su mercado y actividad comercial, en este caso un muy importante puerto, fuesen el centro de un especio geográfico o alfoz, en este caso el Territorio de Aguilar, que pasaría a ser el Alfoz de Llanes, germen del actual concejo
Pero más que la pesca y el comercio, la actividad primordial del concejo de Llanes fue secularmente la ganadería, si bien antaño la mayoría de los campesinos no eran dueños de la tierra sino colonos, mientras que las sierras eran bienes vecinales y comunales, siendo allí donde más pastoreo había
Antiguamente el ganado vacuno aprovechaba los pastos comunales alternando entre los valles, las montañas y las rasas costeras. Tradicionalmente las vacas estaban abajo durante el invierno y eran subidas al Cuera a primeros de mayo, bajando a finales de junio a los pastos de media y baja vertiente. A la vez, ovejas y cabras subían acabando junio, donde permanecían hasta finales de octubre, cuando ya avanzado el otoño los vientos gélidos hacían esas alturas inhabitables, sobre todo en el periodo climático conocido como Pequeña Edad del Hielo, que afectó a Europa y a todo el Hemisferio Norte entre principios del siglo XIV y mediados del XIX
Vemos desde aquí ya algunas de las casas de Buelna, otro de los pueblos de esta parroquia de Pendueles, al pie de la Sierra Plana de la Borbolla, a donde subían antaño los vecinos sus ganados, existiendo también allí numerosas leyendas al abrigo de los campos de túmulos y el Ídolo de Peñatú
Aquí vemos el Túnel de Santiuste, por donde entra (o sale) la Autovía del Cantábrico, salvando subterráneamente un espolón de la estribación más oriental de esta sierra, hasta el profundo valle del Ríu Cabra, el cual salva con un alto y largo viaducto bajo el que subimos a Santiuste tras dejar el concejo de Ribadedeva en El Puente'l Campu
Los cambios en los usos ganaderos, de los que ya hemos hablado, aunque drásticos en el siglo XX, empezaron a gestarse en el XIX. Antes el ganado era más abundante en las parroquias del interior, entre las sierras de La Borbolla y Cuera, pero tanto allí como en la marina la producción láctea era para consumo local, aprovechado en forma de quesos y mantecas, criando también terneros y bueyes que en mayo eran vendidos en las ferias
En esa centuria la extensión de los híbridos del maíz hacen de él la principal planta forrajera y se introducen a la vez forrajes artificiales, En cuanto a la huerta se planta la patata de manera general en todas las parroquias llaniscas y se fomenta el manzano de sidra. La pesca habría entrado en declive ya en el siglo XVIII. Poco antes, siglos XVI y XVII, las naves llegaban a Terranova a la pesca del bacalao. La práctica extinción de los cetáceos de estas costas hizo desaparecer a los balleneros, que durante siglos habían sido de gran importancia
Los antiguos gremios de mareantes desaparecieron con las transformaciones político-administrativas de esa centuria decimonónica y fueron sustituidas por las cofradías de pescadores, agrupando la de Llanes a los de este concejo y el de Ribadedeva, creando estos la suya propia en Bustio en 1983
La pesca de bajura y la de altura son el fundamento de una tradición gastronómica de pescados y mariscos, preparados muchas veces a la sidra, que abarcan numerosas especialidades a base de centollos, merluzas, rape o pixín, congrios, langostas y bogavantes (bugres), besugo, bonito, lubina y un largo etcétera. En el artículo dedicado al Gremio de Mareantes por Manuel García Mijares en su obra, publicada en 1893, Apuntes históricos, genealógicos y biográficos de Llanes y sus hombres, podemos leer;
"Llegaron a adquirir tal renombre los pescados de Llanes, que aun en el día corren por algunos mercados y especialmente en el de Madrid con él de La florida de Llanes.
Aquí, entre otras infinitas clases para el consumo ordinario, se cogía langosta, abadejo, mero, congrio, merluza, atun, besugo, bonito y sardina, que se escabechaba en su mayor parte para remitirlo fuera, conservándose aun en el barrio de las Barqueras algunas de las casas donde se confeccionaba, así como también las destinadas a extraer de la Ballena la grasa, cetáceo que igualmente pescaban sus marinos. Bien es verdad que a tal objeto estaban dedicadas de 17 a 20 lanchas de altura, independientemente de varios pataches que hacían el comercio de cabotaje; pero no es menos cierto tampoco, y así lo confirman la profusión de lanchas que de todo el Cantábrico acuden a nuestra costa, que ésta ha sido siempre un venero inagotable de riqueza.
Comprueba el hecho de que las aguas de Llanes fueron en todos tiempos muy abundantes tambien en cetáceos de grandes dimensiones"
Además de la villa portuaria de Llanes hay un pequeño puerto en Niembru y un espigón en Celoriu. Otros pueblos costeros pescaban desde la ribera del mar o con pequeñas lanchas de bajura, si bien una muy importante actividad era la de recoger el ocle o algas marinas que según temporadas o temporales, quedaban varadas en las playas en grandes cantidades, siendo muy apreciadas como abono, siendo luego descubiertas para la industria química
Aunque prácticamente desaparecida esta costumbre del ocle, pues ahora se recoge en alta mar por parte de embarcaciones y personal especializado, pasando directamente a la industria farmacéutica, cosmética, etc., no es extraño encontrar aquí y allá restos de aquella actividad, principalmente alguna caseta y restos oxidados de pequeñas grúas o poleas para subirlo acantilado arriba
Las alambradas revelan siempre los usos ganaderos de los lugares donde las vemos. En este caso dividen dos zonas de pasto y se extienden hasta la misma peña rocosa sobre el cantil
Realmente este era un paisaje muy habitual en las rasas costeras asturianas, no solamente se aprovechaba la hierba hasta el mismo extremo del precipicio, sino que en ocasiones se tiene noticia de pasar el ganado en bajamares, o incluso en lanchas, a islas grandes con cubierta herbosa, tal y como veremos más adelante a lo largo de no pocos lugares del litoral. En la actualidad las plantaciones de eucaliptos han sustituido el paisaje, exceptuando lugares como este y otros de la costa llanisca
En la alambrada el camino suele dirigirse a algún paso apto para gentes pero no para ganados, el cual pronto vamos a encontrar
Este es el que tenemos en este lugar, también de estilo saltadera de madera, como el que nos encontramos al cruzar la vía del tren en Santiuste
Si nos fijamos, un poste herrumbroso en aquel canto tal vez sea resto de alguno de aquellos mecanismos para subir el ocle
Otras barras de hierro con alambres son los pastores eléctricos, ni los toquemos ni rocemos, aunque a veces no están conectados lo normal es que sí y nos den un molesto trallazo
Por ello también mucho cuidado al pasarlo para continuar por esta verde campera, desde la que vemos en la distancia el tráfico de la autovía
Belleza botánica: azafrán falso o quitameriendas, también llamado espantapastores, la primera denominación es porque se parece al azafrán pero es tóxico, las dos siguientes por crecer cuando acaba el verano y comienza el otoño. Existen otras abundando en las segunda y tercera
Vemos que pasamos bien y sin problema y avanzamos por la campiña ribereña hasta el siguiente roquedo o peñascal
Desde aquí ya intuimos que indudablemente habrá un buen paso por ese lugar
La erosión marina perfora subterráneamente la caliza formando cuevas que, avanzando en galería, provocan el hundimiento de la superficie: así se forman bufones, pozos, joyos o h.oyos (h.= hace aspirada), playas interiores y otras oquedades
En tiempos del asturiense, aziliense y otras civilizaciones prehistóricas anteriores al Neolítico, la costa no estaba aquí sino varios kilómetros más al norte. Dada la cantidad de hallazgos localizados es de suponer que la franja inundada estuviese densamente poblada para la época dada la relativa abundancia de alimento para aquellos recolectores, que llegaron a ser concheros por excelencia y elaboraron una herramienta especializada en la función de arrancar lapas o llámparas de la roca, el pico asturiense
Cuando en los asentamientos asturienses empiezan a aparecer toscos objetos de barro los investigadores ven que entran en contacto con gentes, posiblemente llegadas del este, que dominan algo de esa artesanía antes ajena para ello, son los albores de la neotilización
El hábitat de los asturienses abarcaría la franja costera hasta la base de la Sierra Plana de la Borbolla. Posteriormente los recién llegados gustarán de esa sierra, pues es cuando aparecen en ella las necrópolis tumulares ajenas hasta el momento a las prácticas de enterramiento asturiense. Dentro de la incógnita de aquel intercambio de costumbres y técnicas es cuando el pico asturiense aparece en lo alto de ese cordal costero y ligados a esos túmulos, sin duda como ofrenda
Naturalmente todas estas interpretaciones están siempre sujetas a debate y pendientes de nuevos hallazgos arqueológicos y sus correspondientes estudios y avances, pero parece que a partir del neolítico las técnicas agrícolas y ganaderas empiezan a modelar el paisaje, para ello se quema gran extensión de selvático bosque y matorral y los pastores suben también a Cuera. Se dominan los metales, haciendo más duras herramientas y armas y de la mezcla del cobre y el estaño el bronce dará nombre a toda una edad protohistórica durante el megalitismo de los grandes constructores de dólmenes
Las rutas del estaño indispensable para el valorado bronce señalarán la época de las primeras grandes navegaciones atlánticas conocidas y demostradas, que llegarán a comunicar las Islas Británicas y el Mediterráneo oriental pasando por el Cantábrico. Seguidamente llegarán grandes aportes poblacionales y/o culturales, de gentes que además del bronce dominarán la complicada metalurgia del más duro y poderoso hierro, se les da en llamar genéricamente indoeuropeos y aportan un importante bagaje cultural y lingüístico que, al fundirse con la población local preexistente daría origen a organizaciones suprafamiliares de gens y gentilidades cuya memoria se plasmó especialmente en sus estelas funerarias, ya cuando la romanización impulsó la escritura como forma de comunicación por códigos escritos
Es el momento de la formación de los pueblos que los romanos llamaron cántabros, astures, galaicos, divididos a su vez en esas organizaciones tribales suprafamiliares. Aquí se supone habitarían los cántabros orgenomescos, discutiéndose, como en todos estos casos, si predominarían más los estratos indoeuropeos, entre ellos el céltico, o los preindoeuropeos. El propio nombre orgenomesco se hace derivar del céltico org-no (golpear, matar, saquear) y mesk (locura, corrachera), por lo que se traduciría como "embriagados en la matanza" o similares
En cuanto a cántabros se hace también proceder de una raíz ligur o celta cant relativa a piedra, roca, peña, más el sufijo abr muy común también en celta. Dentro de la discusión se discute si se considerarían así mismos pertenecientes a una unidad cántabra común, con sus inevitables rivalidades, o predominarían sus más locales e inmediatas vinculaciones familiares y a manera de clanes, uniéndose eso sí ante enemigos comunes e incluso asociándose de alguna manera a los astures en su endémica guerra de al menos diez años contra Roma
Los cántabros se integrarían en la administración romana dentro del Conventus Cliniensis, con capital en Clunia del Conde, en el actual Burgos. Sería entonces cuando una vía romana, basada en caminos anteriores, prehistóricos, pasaría por aquí comunicando la costa cantábrica desde Ossaron (Irún u Oyarzun, Guipúzcoa) a Brigantia (A Coruña o Betnazos), la cual sería el precedente del medieval Camino Real de la Costa con sus variantes mas ramales interiores, que sería la principal ruta de comunicación (y con ello de paso de peregrinos) hasta la construcción de las actuales carreteras
Subimos a otro de estos peñeos, atalayas del mar, a los que cuando subimos nos ofrecen un nuevo panorama avanzando hacia occidente
En la roca caliza los líquenes, de intenso color amarillo-naranja, pueden llegar a confundirse aún a pocos metros con las flechas del Camino. La señalización de la naturaleza
Se suceden los trechos de peñas a los que siguen praderías de pasto
Se meten en los recovecos de las rocas, donde hay franjas de hierba fresca
"La disposición este-oeste del relieve y la ausencia de cursos fluviales importantes provoca que este tramo de la costa asturiana carezca de grandes accidentes, presentando un aspecto rectilíneo y masivo. Pese a ello, la acción erosiva marina conjuga una serie de pequeñas formas que lo convierten en una constante sorpresa para el visitante. En ella aparecen acantilados verticales, depresiones cársticas capturadas por el mar que penetra a través de pequeñas bocas formando en su interior pequeñas ensenadas y playas, islotes o castros que el mar, en su incansable labor, ha conseguido arrancar del continente"
Aquí está el gran pozo. En la sierra el Monte Caballu se extiende por su vertiente más oriental, hasta el Ríu Cabra
"Pertenece al tronco castaño y su origen es europeo, posiblemente fue introducida con las invasiones celtas. Siempre tuvo una notable presencia en todo el territorio astur-leonés hasta mediados del siglo XX en donde, con la introducción masiva de razas extranjeras, se redujeron los censos hasta prácticamente su desaparición. A principios de los años 80 del siglo XX se comienza la recuperación y mejora de la raza y se crea la Asociación de criadores. En los años 90 del siglo XX se produce una gran recuperación de los censos y comienza la expansión hacia otras regiones españolas.
La principal zona de cría es la Cornisa Cantábrica (Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco), si bien tiene una notable presencia en Castilla y León y Extremadura. Existen rebaños en prácticamente todas las Comunidades Autónomas españolas"
Aquí vemos otra porción de muro, formando un poco de pared. Es posible que fuese la continuidad del anterior hasta el mar, por lo que podríamos pensar que era algún cierre ganadero, pastos de diferentes pueblos, vecinos, etc.
Se ven restos de argamasa entre las piedras. Estos muros, como los de los cierres de algunas fincas, pueden tener siglos de antigüedad
"Son muchas las pruebas que tenemos de que Asturias estuvo poblada por una fauna de grandes mamíferos, tanto herbívoros como carnívoros, hasta tiempos geológicamente recientes. Nuestros antepasados paleolíticos convivieron con estos animales a los que cazaron y representaron artísticamente. Quizá la sabana africana sería el mejor análogo actual para hacemos una idea de cómo sería la comunidad animal que campaba por nuestros prados y bosques hace apenas unos miles de años.Aunque el registro de fauna cuaternaria de Asturias es muy rico, los hallazgos de restos de mamíferos de gran talla no son abundantes: apenas 15 yacimientos han proporcionado restos de elefantes y rinocerontes en nuestra región, sobre todo en las cavidades del área costera oriental.La pipieza que hoy nos ocupa es un fémur derecho de un elefante que fue recuperado, junto con una buena parte de su esqueleto, en una cueva costera situada en las proximidades de la cala de la Silluca, en la localidad llanisca de Buelna, Los restos fueron extraídos entre los años 1997 y 1998, aunque ya fueron documentados por G. Mary en 1979. No están claras las circunstancias por las que este elefante llegó hasta la cueva, aunque no parece haber ninguna relación con la actividad humana.Los estudios paleontológicos deA Mazo, A Pinto Llona y E. Aguirre han permitido clasificar a este elefante dentro de la especie Palaeoloxodon antiquus. . Lo primero que llama la atención del fémur de Buelna son sus grandes dimensiones: su longitud total alcanzaría algo más de 1,3 m con la parte que falta de la denominada "cabeza" del fémur. Para hacemos una idea, sólo los elefantes africanos machos de mayor talla poseen un fémur de estas dimensiones, por lo que el elefante de Buelna bien podría superar los 3,5 metros de altura a la cruz y su peso rondaría quizá las 6 o 7 toneladas. El grado de desgaste dental nos indica, además, que se trataba de un individuo de edad avanzada, rebasando seguramente los 50 años.Como su nombre indica, sus defensas (mal llamadas "colmillos") , eran prácticamente rectas, además de muy largas. A diferencia del mamut lanudo, este elefante no nos ha proporcionado ningún resto congelado ni momificado, por lo que no conocemos su aspecto externo. Dado que es una especie que vivió en épocas templadas y cálidas, se supone que su cuerpo debió estar desprovisto de pelo y que sus orejas debieron ser grandes, a semejanza de las de los elefantes africanos y asiáticos actuales, ya que las orejas grandes les sirven para disipar el calor corporal. Convivió con otras especies exóticas corno hipopótamos y rinocerontes, tal como se ha constatado en numerosos yacimientos tanto de la cuenca mediterránea como de Inglaterra y Holanda, en un paisaje que entonces estaba cubierto de bosque (caducifolio o mediterráneo).Palaeoloxodon antiquus es una especie típica del Pleistoceno Medio, siendo relativamente común durante los episodios interglaciares desde hace unos 800.000 años hasta hace unos 100.000 años. Después de esta época sobrevive tan sólo en el sur de la península Ibérica y posiblemente en Italia, correspondiendo los ejemplares más modernos al periodo de en tomo a los 40.000 - 35.000 años antes del presente. Guy Mary atribuye la edad de los niveles sedimentarios que contenían los restos de este elefante al último episodio interglaciar (entre hace unos 130.000 y 114.000 años).El elefante de defensas rectas ha sido detectado en casi una veintena de yacimientos españoles. Sin salir de Asturias, restos de un ejemplar encontrado en San Cucao de Llanera se exponen en el Museo de Geología de la Universidad de Oviedo. No obstante, los yacimientos más insignes de esta especie son los sorianos de Torralba y Ambrona, con numerosos esqueletos hoy visibles en un espectacular museo al aire libre. Las causas de la desaparición en Europa de los grandes mamíferos son todavía controvertidas, pero tuvieron su origen en importantes cambios de clima y vegetación, así como, seguramente, en la presión de las comunidades humanas"
Punta de Pendueles y Punta de Vidiago, más allá la de La Teyera. Entre ellas se esconde la pequeña Playa de Bretones (también llamada de Vidiago), en cuyo nombre podría guardarse la memoria de los asentamientos bretones en Asturias (y Galicia) allá por el siglo V
Ahora en el prado percibimos más el camino pisado y hay una bifurcación: decidimos no separarnos más del mar y continuar por la derecha
Postes y una barra puesta en horizontal constituyen el ingenio que hemos de pasar para seguir hacia Buelna
Cruzamos y allá vamos por más praderías en el camino de Buelna
Tras atravesar esta campera, más pequeña, nos metemos entre estos arbustos y matojos

El camino discurre entre ellos sin problema y con espacio suficiente para los andariegos,

Pasamos al pie de otra alambrada y subimos un poco a la derecha
Y luego a la izquierda encontraremos el siguiente paso para salvar estos cierres ganaderos
Crecen las zarzas, tojos y helechos, pero el sendero permanece expedito
La caliza y acantilada costa, de la que nos alejamos ligeramente...
La pista nos ofrece más extraordinarias vistas de la costa, ahora desde unos metros más arriba
Los mariñanes de Llanesvanse hasta Irlandadiz el cantarPero la mar ruxidoraye foína y traidoranun ye de fiarPor eso nel cai del puertuxunta'l marmoces y mozos encoplenesti cantar, esti cantar:Virxen de Guíapatrona del marlos marinerosvanse a embarcarVanse a embarcaryá van sa salirlos marinerosgústenme a mí
Nos alejamos un poco más de la costa caminando unos metros en dirección sur para ganar los bosquetes al pie de la sierra, a cuya sombra seguirá el camino
Bosques y laderas nos ocultan las casas de Buelna, que no volveremos a ver ya hasta estar sobre la Playa Cobijeru
La vía del tren pasa un poco más arriba, no es difícil reconocerla, tan lineal y llana, al final del prado a nuestra izquierda
Fila de árboles y ya caminamos en paralelo a la vía del ferrocarril, la que antes cruzábamos en Santiuste
Una franja verde separa el camino de estas vías: al fondo vemos que nos acercamos a un paso a nivel sin barreras
Hay varios dispositivos ferroviarios lumínicos y otras instalaciones en este eje viario situado cerca del lugar de La Churra, al este de Buelna
Se trata de uno de los aún numerosos pasos a nivel sin barrera existentes en este trazado ferroviario. Algunos han causado grandes disgustos
Pero nosotros NO vamos a cruzar el paso a nivel, llegaremos a él pero NO pisaremos la vía para nada, sino que tomaremos el camino de la derecha
Si nos fijamos una flecha amarilla en la base de hormigón de uno de estos dispositivos nos indica esa dirección
Está casi borrada, esperamos pueda ser respuesta para evitar errores, pues el otro camino nos envía a la carretera (podría ser una alternativa si tuviésemos prisa por llegar a Buelna)
Y así, a la derecha como hemos dicho, prosigue nuestra marcha xacobea
A partir de aquí es un regreso hacia las cercanías del borde acantilado, por lo que caminaremos unos metros en dirección norte, camino de vuelta al mar...
A nuestra izquierda una cabaña nos sirve de referencia
Bifurcación y de frente, saliendo de nuevo a los campos abiertos de la rasa
Eso vendría a ser ya la zona de La Llosa, muy cerca de Cobijeru
Admirando este excelso paisaje caminamos ya en dirección oeste por los campos de La Llosa, cerca de la Ensenada de Buelna
Luego bajamos un poco y enlazamos con otro camino
Es un impresionante socavón calizo en el que la erosión ha formado estas filigranas geológicas, abajo hay arena
Viene ahora este recuesto antes de bajar a Cobijeru y seguir la corta distancia que nos separa ya de Buelna
El sendero de tierra pasa entre estos peñascos, esquivándolos
Los bufones más espectaculares de Buelna están en la parte más alta del acantilado. En días de mar agitada veríamos sus chorros desde aquí
Llegando a lo alto volvemos a ver la Sierra Plana de la Borbolla y a sus pies las casas de Buelna
Buelna, y a la derecha Pendueles. La distancia entre ambas poblaciones podremos cubrirla por el camino oficial, que en parte sigue la N-634, o por la senda costera
Estamos en el borde de la hondonada donde se guarda la Playa Cobijeru, desde ella a Buelna atravesaremos ese bosque, donde está la mitológica Cueva de los Ijáncanos, con sus estalactitas, visibles desde el mismo camino...
Esta es la parte alta de Buelna, entre la N-634 y la senda costera. Destaca a la izquierda el gran caserón de la Casa Rectoral que cuenta con capilla propia, parte de cuyo ábside, tejado y espadaña del campanario
Las laderas de contención sobre la autovía se divisan extraordinariamente desde la distancia, tienden a evitar el gran problema de la A-8, los argayos o deslizamientos de tierras, una constante desde su construcción
Aquí vemos sobre la arboleda la torre-campanario de la iglesia de Santa Marina, filial de la parroquial de San Acisclo de Pendueles. Este santuario se construyó sobre lo que fue una más antigua capilla de esta misma advocación. Es de estilo neogótico
Vamos a seguir ascendiendo un poco más para contemplar estas vistas de la costa más oriental del concejo de Llanes
A nuestra derecha, el acantilado, la Ensenada de Campudongo
Atrás La Llosa y en la lejanía El Picu Santisute y La Punta Santiuste
Desde aquí podríamos seguir subiendo hacia los Bufones de Buelna y el gran arco natural de piedra conocido con el nombre de Puentecaballu o El Salt'l Caballu
Puentecaballu es como un puente natural que comunica en altura estos hermosos promontorios pedregosos
Pero antes vamos a asomarnos a ver, ya desde aquí, la maravillosa playa interior que da fama a Buelna
Hay aquí un rellano que es un verdadero balcón sobre la playa y su entorno
Si tuviésemos oportunidad, sobre todo si llegamos a buena hora, estamos bien de tiempo y fuerzas y nos alojamos en el pueblo, donde está el Albergue Santa Marina, no dejemos de subir en un momento a El Llanu de Buelna, en lo alto de la sierra, pues si hay buena visibilidad nos encontraremos con un grandioso paisaje de este litoral que estamos recorriendo
Nos acercamos pues con emoción a este gran pozo que no deja de ser otra de esas grandes depresiones kársticas tan espectaculares de la rasa costera de llames, mágico encanto de la naturaleza marina y terrestre
Prados abajo empezamos a ver el tan visitado arenal, en medio del magnífico cuenco circular que lo circunda entre paredes calizas, bosque y prados
Según bajemos un poco más tendremos mejores vistas. Estamos ante un monumento natural de notable importancia: La Playa Cobijeru o Cobih.eru (la grafía h. denota la pronunciación de la hache aspirada). Se trata de una pequeña pero encantadora concha, aparentemente cerrada al mar pero comunicada bajo la peña
Como cualquier playa cantábrica tiene las mismas mareas que las que miran al mar, así como en ocasiones un poco de oleaje. Es una maravillosa piscina labrada por la naturaleza marina, separada unos 100 metros de mar abierto y con escasa profundidad (un metro aproximadamente con marea alta), forma semicircular y cuyo arenal se extiende unos 30 metros, pequeña pero bellísima, que seguiremos apreciando al continuar bajando
Otro gran h,oyu en la pedregosa cuesta. Atrás asoma la playa
Insistimos en nunca asomarnos pretendiendo ver el fondo
El paso al mar de estas playas, El Saltu'l Caballu o Puentecaballu. La erosión kárstica ha modelado la roca en un puente natural de extraordinaria belleza...
Visitadas las impresionantes formaciones de Puentecaballu retomamos el camino y seguimos ruta hacia Buelna, pasando sobre Cobijeru
Tanto el sendero que baja de los peñascos del Saltu'l Caballu como el que baja del Camino de los Bufones confluyen aquí, en esta bajada
Realmente Cobijeru sería el nombre del lugar, en concreto el de una cueva, Cobijeru, esto es, un cobijo, y la playa sería de Las Acacias, pues acacias, o realmente falsas acacias, pues no es exactamente esa especie. Además de dos conductos naturales que la comunican con el mar desemboca aquí un regato que también la alimenta con sus aguas, si bien muchas veces baja seco
"Es una playa de interior, sin salida directa al mar. Está formada por arena blanca y agua salada, pero el Cantábrico se bate a unos 100 metros y sólo se cuela por debajo de los acantilados.
Con forma semicircular, tiene unos 30 metros y está en el fondo de unas praderas. Sus aguas tienen una profundidad de apenas un metro. Junto con una cueva cercana, ha sido declarada Monumento Natural. Sólo se puede llegar a pie. El coche se deja en un camino, situado junto a las vías del ferrocarril, cerca de Buelna. Los últimos 350 metros se realizan campo a través"
Aquí está la entrada a la Cueva Cobijeru, donde se guardaban los vecinos de Buelna cuando el barco Almirante Cervera de la armada nacional, apodado El Chulo del Cantábrico, bombardeaba la costa durante la Guerra Civil
La cueva comunica con el mar, puede visitarse pero para adentrarse en ella hay que meterse a hurtadillas, ver dónde pisamos y agachar bien la cabeza evitando cabezazos con la dura roca
Visto lo pisada que está la entrada podemos figurarnos que es muy visitada. Hasta hace no demasiados años esta playa y su entorno eran unos grandes desconocidos, a diferencia de las muy turísticas playas de la mayor parte de Llanes, incluyendo su hermana, la citada de Gulpiyuri
Más adelante el techo se levanta un poco y se puede ir algo de pie, pero siempre con mucho cuidado de no dañar las estalactitas y demás formaciones pétreas, que son una preciosidad. Preferentemente entrar en marea baja y nunca con temporal
Reconocida la cueva volveremos al exterior, ahora sí que, tras esta mágica travesía costera de los bufones, emprendemos el Camino de Buelna, población de la que apenas nos separan 350 metros...
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