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martes, 29 de octubre de 2019

EL MONUMENTO AL GOCHU EN NOREÑA: LA CAPITAL CHACINERA ASTURIANA

Monumento al Gochu en Noreña

Este el Monumento al Gochu, exaltación del cerdo, fundamento de la industria cárnica y chacinera de Noreña, de gran renombre y fama, obra en bronce, a tamaño natural, del langreano José Luis Iglesias Luelmo, inaugurada el 5 de septiembre de 2001 y uno de los símbolos de la llamada Villa Condal, a la que le dedicamos con todo el merecimiento varias entradas de blog, siendo "un homenaje al animal que aporta la materia prima a la importante industria chacinera del concejo. Fue realizada por iniciativa de los Caballeros de la Orden del Sabadiego, la colaboración vecinal y el patrocinio del Ayuntamiento de Noreña y Cajastur", como leemos en la web del Ayuntamiento de Noreña


"Es una seña de identidad de Noreña" titula el periodista Juan Vega en el periódico El Comercio del 13 de septiembre de 2019 la noticia de la "mayoría de edad del monumento", donde nos hace un resumen de su historia y que por ello queremos compartir:
"El Monumento al Gochu de Noreña, la emblemática obra en bronce diseñada por el langreano José Luis Iglesias Luelmo y situada en la avenida Flórez Estrada, se acerca a su mayoría de edad. El próximo domingo, 15 de septiembre, se cumplen dieciocho años de la inauguración de esta escultura que homenajea al animal que aporta la materia prima a la importante industria chacinera del concejo. 
El cronista de Noreña, Miguel Ángel Fuente, recordó que cuando se ideó ya existía algún monumento a la matanza, pero confiaron en el proyecto. Destacó que «la escultura está apoyada sobre su pata derecha, que dicen que es la parte que más disfrutamos del jamón después». 
La tradición del gochu tiene como origen las Fiestas del Picadillo, organizadas por el gremio de San Marcos. El concejal de Cultura, Jesús Álvarez, propuso la iniciativa para incentivar la matanza. Planteó, tras realizar las citadas fiestas gastronómicas, colocar un monumento en homenaje a uno de los principales reclamos de la localidad. Una fiesta que comenzó en los años setenta y que más tarde evolucionaría en la de sabadiego -un chorizo negro, típico del concejo, que se remonta al siglo XVIII-. «Es necesario apostar por el gochu que tenemos en esta región, se sacrificaban más de 25.000 cerdos aquí al mes; nada que ver con la cifra negativa que tenemos hoy en día», justificó el edil. 
Fue finalmente realizada por los Caballeros de la Orden del Sabadiego, la colaboración vecinal y el patrocinio del Ayuntamiento de Noreña y Cajastur. 
Jesús Ruiz, vecino de Noreña, considera que después de dieciocho años la escultura se ha convertido en una «una seña de identidad» de la villa. Defendió que es «necesario» que se «conozcan las tradiciones» de la zona porque «forman parte de la historia de los noreñenses. Al igual que la de los zapateros, forma parte de la historia de este pueblo». 
Como anécdota, Fuente recuerda que la primera noche después de que los entonces alcalde de Noreña Aurelio Quirós y el consejero de Zona Rural Santiago Menéndez la inauguraran, la escultura «apareció completamente girada, lo que ocasionó un gran revuelo en el pueblo». Un hecho que, según el cronista, «nunca se volvió a repetir» y ahí lleva dieciocho años."

Junto con ella y unos metros antes en la misma Avenida de Flórez Estrada encontramos el Monumento a la Chacinera, obra en bronce de José Luis Iglesias Luelmo, inaugurada en mayo de 2018, representado a una mujer trabajadora de la industria cárnica y que porta una bandeja de chorizos, basada en una figura del mismo artista empleada para las distinciones de la Orden del Sabadiego, fundada en 1988 para promoción de los productos noreñenses, tal y como dicen sus estatutos...
"Promover lazos de amistad entre las personas, conservar,  fomentar y divulgar la gastronomía local, manteniendo la cocina tradicional, promover nuevos platos, animar a la hostelería y chacinería  a ampliar nuevas ofertas, premiar a personas e instituciones publicas y privadas que a juicio de los Caballeros de la Orden del Sabadiego se distingan por su bien-hacer en cuestiones del municipio o en otras que directa o indirectamente se relacionen y beneficien al mismo, abarcando áreas industriales, laborales, comerciales, literarias, artísticas, científicas, deportivas, políticas etc., en general desde cualquier actividad que se estime ha proporcionado contribución valiosa con los mismos fines que tiene la Orden"
Principio de la Avenida de Flórez Estrada entrando en Noreña por el Camino de Santiago

La Avenida de Flórez Estrada atraviesa de este a oeste la Villa Condal, nombre con la que se conoce Noreña desde la Edad Media por su pertenencia a los antaño poderes feudales de la nobleza a la que sucedieron los obispos ovetenses, que ostentaron el título de condes en premio a la fidelidad del prelado Gutierre de Toledo en las guerras trastamaristas contra el conde Alfonso Enríquez, señor de estos y otros lugares desde que el señor Rodrigo Álvarez de las Asturias lo vinculase por testamento a la corona castellana, en concreto a su ahijado el futuro Enrique II de Trastámara


Los obispos de la Sancta Ovetensis ejercieron como condes de Noreña de manera efectiva hasta la supresión de los señoríos en 1827, ostentando el título hasta 1951 y es que, pese a su origen feudal, el haber sido condado fue fundamental para que Noreña consiguiese su independencia de Siero en 1833, incluso anexionándose enclaves sierenses pertenecientes a su parroquia unos años después. En esta independencia fue trascendental el papel de Manuel María Acevedo y Pola, señor del Palacio de Miraflores, en el lugar de La Mariscala, apodo de su madre, por donde entramos en el concejo de Noreña viniendo de La Pola, capital de Siero


Al Palacio de Miraflores también estuvo vinculado Flórez Estrada, procurador general de la Junta General del Principado, diputado en las Cortes de Cádiz de 1812, y persona determinante de la historia de Asturias y España que, tras una vida llena de avatares, incluyendo pena de muerte y exilio, falleció en Noreña en 1853. Por ello, en 1898 y siendo alcalde interino Carlos Olay Lastra se propuso darle el nombre su nombre a este antiguo camino que comunicaba Noreña con la casona. Así se decide "dar su nombre a la única calle de la avenida del palacio que ocupó dicho señor que lleva el nombre de Socarrera"


Y a esta Avenida de Flórez Estrada llegamos pues tras bajar del Palacio de Miraflores en La Mariscala, parte noreñense del pueblo de Ferrera, y de pasar bajo la Carretera Carbonera y el Ferrocarril de Langreo por un paso subterráneo. El trazado histórico del Camino de Santiago en Noreña, en el momento de escribir estas líneas no está sin embargo del todo bien señalizado ni promocionado, es más, no suele aparecer en la mayor parte de las guías jacobitas pese a su reconocimiento oficial en 2014, siendo mucho más empleada la ruta más divulgada, a su paso por El Berrón, un par de kilómetros más al sur


Conchas de azulejo en las fachadas y algunas flechas amarillas señalizan el recorrido por la Villa Condal, bien estudiado y reivindicado por eruditos como José Manuel Fanjul Cabeza en sus libros, artículos y publicaciones como Noreña entrañable y El Camino de Santiago por Noreña, imprescindibles en nuestras fuentes y bibliografía

Calle Flórez Estrada esquina con Socarrera. Noreña

El itinerario original sube desde aquí a la derecha por la calle Socarrera hacia la Plaza de la Cruz, emblemática encrucijada, donde algunas flechas amarillas y conchas doradas en el suelo jalonan dicho trayecto, pero las conchas de azulejos siguen adelante por Flórez Estrada. Ambos caminos se volverán a unir unos metros más arriba, justo pasado el Monumento al Gochu


En este caso vamos a presentar lo que es este itinerario urbano por la Avenida Flórez Estrada siguiendo las conchas de azulejo de la fachada. Esta calle pasó a ser la principal y más transitada de Noreña a partir de la construcción de la Carretera Carbonera en 1842, relegando los viejos caminos de los "puertos húmedos y secos" de la Plaza de la Cruz, importancia que aumentaría al inaugurarse el apeadero de Noreña en 1903


En 1906, y con la alcaldía de Justo Rodríguez Fernández, se ejecutó el proyecto de prolongación y ensanche de esta calle en dirección a dicho apeadero, efectuado por el arquitecto Emilio Fernández Peña, sacado a subasta el 2-7-1909 y adjudicado a  Rafael Vallina Lozano, vecino de Noreña, por 8.210 pesetas. La obra incluía un muro de contención, hoy desaparecido, sobre el terraplén que aquí se formaba, resultando por entonces, aún sin edificios, un gran mirador sobre la vega del río Noreña hacia Les Carolines, Riegos, Ferrera con La Mariscala, El Berrón y La Carrera. Un segundo proyecto fue acordado el 15-6-1916 y fue realizado por el ingeniero de Obras Públicas Carlos Ginovart, asumiendo la obra Benigno García por 4.242,16 pesetas siendo alcalde Pedro Alonso Bobes


Aquel muro era un desafío para asomarse sobre él e incluso realizar peligrosas piruetas, como las de Paco el de Ferrera, que según José Manuel Fanjul Cabeza en su Noreña entrañable, lo recorría haciendo el pino caminando con las manos, y a veces en bicicleta. Empezaba en el cuartel de la Guardia Civil unos metros más arriba de esta cuesta y en 1918 se plantaron árboles, al igual que en otras calles de Noreña, formando un hermoso bulevar desde el que se podían ver los concursos de siega que se celebraban en la vega del río, hoy edificada


A la izquierda, en la esquina con la calle Javier Lauzurica, quien fue el último obispo conde (honorífico, insistimos, desde 1827, está la Farmacia de José Antonio Alonso García. La avenida es toda ella un eje comercial donde hallaremos tiendas, comercios, hostelería y otros negocios y servicios, oficinas bancarias, etc., así como en las calles aledañas


A continuación de farmacia, en esta explanada y al principio de este bulevar, llegamos ya al Monumento a la Chacinera obra, como el del Gochu, de José Luis Iglesias Luelmo e instalado aquí en 1918


A la izquierda hemos de mencionar la calle Acevedo y Pola, dedicada al mencionado Manuel María Acevedo y Pola, hijo del mariscal de campo Manuel Jacinto de Acevedo y Navia que, casado con la señora del Palacio de Miraflores. Mayor Josefa María Ventural Pola y Navia y Navia de San Joaquín, dio lugar que esta mujer ilustre fuese conocida como La Mariscala, lo cual dio nombre también al palacio y al lugar, pasando a ser topónimo


El Monumento a la Chacinera es un verdadero homenaje a estas trabajadoras tal y como explica soberbiamente bien en su blog Dendecagüelu el erudito gastrónomo José Luis del Valle Vega:
"Históricamente desde tiempos inmemoriales  el sustento económico del concejo estuvo en dos gremios, el de zapateros y el de chacineros. La primera documentación escrita sobre la existencia de chacineros data de 1799, industria que tuvo un importante crecimiento a finales del siglo XIX y principios del XX, coincidiendo con la decadencia de la del calzado, con más de 114 industriales censados. Actividad que sigue siendo en la actualidad industrial más importante.
Gremio en el que trabaja un alto número de mujeres, por lo que el consistorio noreñense quiso reconocer en su trabajo el que realizan todas las mujeres, con la realización de una escultura en homenaje a todas ellas, a las mujeres trabajadoras, que lleva el nombre de “MONUMENTO A LA CHACINERA”. Que luce en la avenida Flórez Estrada, que atraviesa verticalmente el centro de la villa, desde el 11 de mayo de 2018. 
Escultura realizada por el escultor langreano José Luis Iglesias Luelmo, que cuenta con diferentes obras en el concejo, y que supuso una inversión de 11.500 euros, sufragados por las empresas Asincar, Juntamar, la Carmina, Caja Rural y Juan Roces, S.A."

Ya en 1799 eran famosos los xuanes (intestinos) y les moscancies (morcillas) de la noreñense Cipriana Rodríguez Sotura, tal y como dice Abelardo Álvarez Riestra en Noreña en el Recuerdo. Por otra parte en el Diccionario Geográfico Estadístico de Asturias de José González Aguirre de 1897 leemos:
"Es Noreña una población eminentemente industrial y puede asegurarse que es la más laboriosa de toda la provincia, a pesar de ser la laboriosidad condición peculiar del pueblo asturiano. En Noreña no hay aristocracia ni medicindad; casi puede afirmarse que allí está en inmensa mayoría la clase media, pero es una clase media de abolengo artesano, Dos industrias principales constituyen ka vida de esta población, la zapatería y la matazón, salazón y embutidos. Son pocas las casas en que no se ejerza una de estas dos industrias, aconteciendo el ejercerse en muchas ambas a la vez, es decir, alternando, puesto que la de salazón y embutidos es propia de los meses de invierno. Durante los meses de primavera y el verano y parte del otoño los hombres trabajan en el calzado y las mujeres son las encargadas de recorrer consecutivamente los mercados de casi toda la provincia en la forma siguiente: los lunes se distribuyen entre Sama, Infiesto y Avilés: los martes aprovechan las que han ido á Sama y Nava el mercado de la Pola de Siero, que reviste el carácter de una verdadera feria; los miércoles concurren á los de Grado y Villaviciosa; los jueves aprovechan el de Oviedo y suelen ir hasta Pravia no pocas de las que asisten el miércoles a Grado; los viernes suelen descansar para aprovechar el sábado en Gijón y el domingo en Oviedo y Grado y este mismo movimiento que se advierte durante el verano con la industria zapatera, se repite en invierno con la de salazón y embutidos: puede decirse que Noreña hace zapatos para la mitad de la provincia y que surte también á esa misma mitad de tocino, cecina, chorizos y morcillas; exportando de estos embutidos gran cantidad para el resto de España y sus posesiones americanas. No podemos precisar el número de pares de zapatos de todas clases que allí se fabrican durante el año, pero si puede asegurarse que es fabuloso. En cuanto á la matazón podemos apuntar un dato que da clara idea de su gran importancia. En el invierno de 1893 á 94 se beneficiaron en aquella v. 15.000 cerdos y 5.000 terneros. Así se explica que allí hasta el artesano más modesto es propietario de la casa que habita y que disfruten de relativas comodidades hasta los que viven de un solo jornal dentro del taller"
Y en 1904, en Las industrias de Noreña de Alejandro Rodríguez Bustelo se plasma que...
"En el año 1903 las tres industrias principales eran: las matanzas de cerdos y terneros: 15.000 cabezas; elaboración de embutidos: 24.000 kg; y la fabricación de calzado: 150.000 pares. Las mujeres eran las encargadas de dar salida a toda la producción acudiendo en grupos de 10 á 15 mujeres, cargadas con dos maniegas, a todos los mercados de la provincia; desde Pravia a Ribadesella y desde Laviana a Gijón. Eran realmente infatigables; al hacer alto en su caravana aún tenían humor para formar un pequeño baile, al son de "Dale la vuelta Pepe"

José Manuel Fanjul Cabeza en Noreña entrañable apunta por otro lado que la industria cárnica experimentó un gran auge desde finales del siglo XIX, coincidiendo con la decandencia de la del calzado, y que durante las tres primeras décadas del siglo XX figuran 114 contribuyentes de industrias cárnicas y 87 los vendedores de carne, embutidos y salazones...
"Eran entonces pequeños negocios familiares en los que trabajaban todos los de casa. Solían estar en los bajos de las viviendas o en los patios, donde debidamente adecuadas (a veces no tanto) estaban: la bodega, con su pequeño matadero, cocina de leña, lavadero, etc. Allí se hacía de todo: se mataba, se embutía, se ponía el embutido en secaderos de humo y... , en un santiamén, ya estaba en el mercado de Langreo, Gijón, Laviana, Oviedo, etc. Y ... así, con tesón y trabajo es hoy nuestra mayor industria:  conocida, admirada y respetada, dentro y fuera de nuestras fronteras y de la que todo noreñense se siente orgulloso"

Un texto de Albino Suárez acompaña a la estatua en esta otra placa
Desde lejano es Noreña
 de Asturias, a hoy en día,
 el solar rey que domeña
 la buena chacinería...

¡Arte y destreza sería
sobre la historia cimera,
lo que en ella por bandera,
lleva por doquier, honrosa;
por mujer, por laboriosa
y, además, por chacinera

La Avenida Flórez Estrada sube uno metros más, hasta llegar al nº1 en el cruce con la calle Regino Escalera, periodista y escritor de la saga noreñense de los Vigil Escalera, con casas en la Travesía del Conde y La Plaza, justo detrás de los edificios a nuestra derecha


Y a nuestra izquierda tenemos Jardines del Ayuntamiento, donde primeramente estuvo la Plaza de la Portiella, en el histórico barrio de este nombre, antiguas tierras de labor con hórreo, transformadas en espacio público siendo alcalde Justo Rodríguez Bustelo, cuya casa vemos a la derecha de la foto. Fue también la Plaza de Flórez Estrada pero popularmente siempre ha sido conocida como El Parque


La idea era que en esta plaza se construyese el edificio del Círculo Católico de Obreros, por lo que también fue llamada Plaza del Círculo, cuyo edificio sirvió para que se hiciese en base a él el ayuntamiento nuevo, que vemos al fondo, tras la destrucción del anterior, sito en la planta alta del antiguo hospital de peregrinos, durante la Guerra Civil, el cual fue fundado por los también fundadores del Palacio de Miraflores, Gabriel Lorenzana y su mujer Clara Argüelles, en 1593, y sito unos metros más arriba también, cuando la Avenida de Flórez Estrada da paso al Paseo de Fray Ramón, pasado el Monumento al Gochu, en el lugar conocido como La Playina


He aquí una de las conchas que jalonan el recorrido por la avenida. En un principio fueron plantados en El Parque nada menos que cien árboles, pero fueron talados hacia 1929 para hacer aquí el Mercado de Abastos, proyectado por el arquitecto José Ramón del Valle, que en el último momento no se llevó a cabo al considerarse más conveniente hacerlo en La Pomarada de Arriba, zona alta de Noreña, barrio de El Rebollín, tras la propuesta del entonces alcalde Justo Rodríguez Bustelo. Así estos terrenos pasaron a ser parque público, aunque en origen bastante diferente al que vemos hoy en día, inaugurado en septiembre de 1930 siendo alcalde Alejandro Rodríguez Bustelo, hijo de Justo


El proyecto era del arquitecto Francisco Casariego junto con el renombrado jardinero Pedro Múgica, que idearon una gran pérgola que cerrase los jardines por sus cuatro costados salvo una pequeña entrada por el lado noroeste. Al final solo se hicieron las de los lados, nos cuenta José Manuel Fanjul Cabeza en Noreña entrañable:
"Se llamaron Jardines del Círculo Católico y fueron inaugurados el día 13 de septiembre de 1930, que era el sábado del Ecce-Homo, por el alcalde Alejandro Rodríguez Bustelo. El cierre del mismo fue construido con los muros de piedra y verja de hierro actuales por Justo Rodríguez Fernández en 1908, a la par que se construyeron las aceras que lo rodeaban. (Acuerdos 30-X, 6-XI y 26-XII-1908).

El proyecto que realizó el arquitecto Francisco Casariego lo ejecutó Múgica que era un prestigioso jardinero de Gijón. En el proyecto original figuran cuatro pérgolas  en los cuatro costados y era de planta rectangular; lo que difiere del plano de situación que figura en el proyecto  del edificio del Ayuntamiento realizado por Enrique Rodríguez Bustelo en 1940, que se ajusta a lo que se construyó realmente, "... solo tiene pérgolas en los lados E y O, enmarcando en cierta manera el edificio (cuya fachada quedaría en parte oculta en caso de haberse realizado tal cual el proyecto de Casariego)". De entonces Datan "... las pérgolas, bancos de piedra artificial, surtidor, farolas con imitación eléctrica subterránea..."

Por su parte el Círculo Católico de Obreros fue creado y presidido por Justo Rodríguez Fernández en 1855, contando con varios departamentos y sala de espectáculos, cedidos en 1910 al Colegio de San José. Al desaparecer por orden gubernativa el Círculo en 1925 los terrenos y el local social pasaron a la parroquia de Noreña, tal y como había estipulado la escritura de donación de Emilia Busto:
"A partir de 1897 se conoció como Plaza del Círculo Católico y su historia comienza el día 13-XI-1896 de la mano de Justo Rodríguez Fernández. Este alcalde logró el acuerdo municipal para poder expropiar y transformar los terrenos, que entonces eran de cultivo, con el fin de crear la Plaza de La Portilla y construir así el Colegio de San José de la Sociedad del Círculo Católico de Obreros que sería destinado a la enseñanza de niños y niñas pobres de Noreña y del entorno. Tal Sociedad la había fundado dicho alcalde en la Parroquia el 11-X-1895.

A D. Justo se debe, igualmente, que no se llevara a efecto la construcción, en la Plaza del Círculo, del Mercado Cubierto de Abastos. Su intervención paralizó la ejecución del proyecto cuando estaba a punto de iniciarse la obra que había proyectado el arquitecto José Ramón del Valle, al proponer al pleno municipal del día 9-I-1930 la donación de otros terrenos en los que se podría construir el mercado. (Eran, precisamente, los del Mercado de Abastos que hoy está destinado a Centro Polivalente). Según figura en tal oferta, el Sr. Rodríguez tenía acordado con Juan Uría Ríu la adquisición de 1200 m2 en "La Pomarada de Delante del Palacio del Rebollín" y tal donación quedaba supeditada a que se construyera un parque en La Plaza del Círculo pues no llegaron a realizar el proyecto que requería el nuevo emplazamiento de tal mercado cuando aconteció que, el día 26-I-1930, se produjo el nombramiento del nuevo Alcalde, Alejandro Rodríguez Bustelo. Éste se ocupó de crear los jardines propuestos por su padre y con tal prontitud que pudieron ser inaugurados el sábado del Ecce-Homo de aquel mismo año."

Tras el derribo del ayuntamiento viejo (hospital de peregrinos) y su capilla adjunta aduciendo descongestionar la actual calle Fray Ramón, el consistorio ocupó el edificio del Círculo. Tras la contienda, ya en 1940 se encargó un proyecto de nuevo ayuntamiento a Enrique Rodríguez Bustelo con la idea de ampliar el edificio para destinarlo definitivamente a consistorio, pero mientras tanto fue, entre 1945-46, salón parroquial y, siguiendo la tradición del Círculo Católico, se dieron conferencias y se representó teatro. Su novedad era el proyector de cine


Hasta finales de 1949 no pudo ser comprado el inmueble a la parroquia, por 150.000 pesetas para restaurar la iglesia, adjudicándose la obra de la nueva consistorial al constructor noreñense Benigno Cabeza Colunga en subasta pública un año después. La obra acabó en diciembre de 1953


El edificio del Ayuntamiento de Noreña, con una torre en medio, es de estilo clásico-renacentista, mira hacia el parque toda su facha principal. Presenta dos cuerpos asimétricos, siendo el de la derecha más grande que el izquierdo. Así nos cuenta su historia Fanjul Cabeza en Noreña entrañable:
"El edificio neorrenacentista de la actual casa consistorial del Condado fue construido en el lugar que ocupó el Colegio San José del Círculo Católico de Obreros. Anteriormente, y desde la época de la primera desamortización de los años 1800 a 1808, el Ayuntamiento ocupaba lo que había sido el Hospital de Arriba en el edificio del llamado Hospital de Peregrinos que fundó Lorenzana el 4 de enero de 1593. Dicho hospital y su capilla estuvieron situados en la Playina hasta que fueron derribados, deliberadamente, en el año 1937.

Para construir el edificio del nuevo Ayuntamiento, la corporación acordó, el día 19 de diciembra de 1939, la compra al Obispado de Oviedo de los terrenos que ocupaba la antigua sede del Círculo Católico de Obreros por 150.000 pesetas, siendo alcalde en funciones César Ortea Bobes; compra que se realizó condicionada a que tal cantidad "debería destinarse a la reconstrucción de la Iglesia de Santa María", cuya torre estaba derruida desde el año 1939. Este acuerdo se llevó a efecto durante los años 1939 a 1944, siendo Alcalde Amaro Monte Cuesta, pero el dinero resultó insuficiente para completar las obras que se precisaron realizar.

Realizada la adquisición del edificio y solar del Círculo Católico, en el año 1941, el alcalde Amaro Monte encargó la ampliación del edificio citado al arquitecto noreñense Enrique Rodríguez Bustelo para construir el actual Ayuntamiento."

Nos dice además Fanjul que en la memoria del proyecto, de agosto de 1944, se consta que se planteó como una reforma del edificio anterior, tomando como base su estructura, muros y suelos, ampliando su planta, pero las obras no fueron adjudicadas hasta seis años largos después, haciéndose cargo de ellas el constructor Benigno Cabeza Colunga por 560.000 pesetas, aunque por problemas de presupuesto el nuevo consistorio no pudo ser inaugurado hasta el 18 de julio de 1953 con el alcalde Alejandro Ortea Nachón


En medio de El Parque una gran fuente es una de las delicias ornamentales de estos jardines que han pasado por diversas transformaciones, nos recuerda Fanjul:
"En la actualidad estos jardines, aunque mantienen el diseño original, sufrieron cambios importantes. La pavimentación de sus pasillos redujo la altura relativa de sus bancos y la del estanque 35 cm., según el proyecto original que existe en el Archivo Municipal. Se ha creado un nuevo acceso desde la calle Flórez Estrada y, para recuperar la acera perdida, en el año 2006 se desplazó hacia el interior el cierre del jardín en la linde con la calle la Portilla."

A un lado la pérgola de la calle Acevedo y Pola; cuenta Fanjul en su libro que muchos noreñenses recordaban con cariño y añoraban los hermosos rosales y plantas ornamentales que cuidaba con tanto esmero el jardinero municipal José Antonio Fernández Fueyo, El Ferrerín, que además "Contaba con la colaboración de todo el mundo para conseguir que fueran respetados, incluso aparecían reprimendas en los periódicos dirigidas a quienes se extralimitaban", y así, figuraban noticias como esta en El Noroeste que dice "...algunas distinguidas señoritas de la vecindad que creyéndose las propietarias cortan rosas en los jardines del Kiosco"


Se celebraba en Noreña además la Fiesta del Árbol, fomentando el respeto y cuidado de la naturaleza, cantándose el Himno al Árbol con la Banda Infantil, participando en la repoblación de zonas verdes


En medio de El parque tenemos este gran panel con el plano de la villa de Noreña y la situación de lugares de interés, incluyendo monumentos y servicios


Nuestra ubicación en el plano del casco urbano


Puntos de interés


Y salimos del Parque para seguir por la calle Fray Ramón, quien fuera Obispo de Oviedo y Conde de Noreña entre 1884 y 1904, natural de la vecina parroquia de Tiñana, en Siero. A la izquierda vemos la que fue la casa de Justo Rodríguez Bustelo, el ya mencionado alcalde de Siero en aquellos tiempos y gran promotor de la industria cárnica. 

Nació en Noreña en 1858 de familia de zapateros, Alejandro y Petra, siendo sus hermanos Evaristo y Teresa. Estudió primero en Noreña, luego latinidad en Siero, y a continuación en el seminario ovetense, yendo posteriormente al Colegio de la Merced de Avilés como profesor de Latín. Allí se casó en 1880 con Marciala G. Bustelo Gutiérrez, cuya familia era propietaria de la fábrica de embutidos La Luz de Avilés. Con ella volvió a Noreña y se dedicó desde 1883 a la venta de harinas y cereales, comprando una casa en esta esquina, sobre la que haría la que hoy vemos, muy reformada, en 1900. A posteriori figuraría como salazonista, fabricante de embutidos, de conservas alimenticias, etc.,  que exportaba junto con frutos secos, según datos de Noreña entrañable de José María Fanjul Cabeza.

El 1 de enero de 1894 ocupó el cargo de alcalde de Noreña, aunque antes había tenido cargos municipales como Escribiente o Secretario Municipal con el alcalde Rafael Ortea Rodríguez. Además de hacer esta plaza ensanchó y alineó las calles de la población, junto con el alcantarillado


En 1901 Justo Rodríguez se asocia con los Vigil Escalera, fundadores de la empresa Electricista de Siero y Noreña, acometiendo la traída de la luz eléctrica a La Pola Siero, La Carrera, El Berrón y Noreña, donde las primeras farolas se instalaron en esta calle y plaza. Mientras se traslada aquí la avilesina fábrica La Luz, que tuvo en los bajos de su casa las primeras oficinas

Justo enfrente y a nuestra derecha, al otro lado de la calle Fray Ramón, que aquí comienza, estaba el Bar-Fonda Noreñense de Higinio Rodríguez El Chuca, de gran fama en las décadas de 1920 y 1930


A la derecha la casa donde vivió Amado Monte Cuesta, alcalde en los años 1940. Aquí ya saldríamos a los Jardines del Quiosco de la Música, o Jardines de Joaquín García Esteban, director de la Banda Municipal entre 1927 y 1957, por donde viene, siguiendo el Paseo de Fray Ramón, el camino histórico procedente de la Plaza de la Cruz y Plaza de la Constitución, enlazando con esta calle en la esquina de la izquierda, al otro extremo de estos jardines


Mirando al Quiosco de la Música llegamos ya al Monumento al Gochu  del que hablamos al principio de esta entrada de blog que lleva su título, "escultura dedicada al cerdo, que se creó como una especie de veneración a este animal tan importante en la vida y economía de Noreña. Construida a partir de bronce a tamaño real y colocada en la plaza de la Avenida Flórez Estrada en el año 2001" , como leemos en el periódico El Fielato y El Nora del 21-4-2024:
"Remontándonos a la historia y origen de la escultura, se puede resaltar que su ideólogo y escultor fue José Luis Iglesias Luelmo, natural de Langreo, que quiso hacer un homenaje a la industria cárnica del cerdo tan valorada e idolatrada entre los habitantes del concejo.
Por otro lado, la iniciativa de los Caballeros de la Orden del Sabadiego, la ayuda de los vecinos y vecinos de la localidad y el esfuerzo del propio Ayuntamiento de Noreña para promocionar esta escultura han sido aspectos clave en el nacimiento y mantenimiento del monumento al “gochu”. Aun así, no todo lo que reluce es oro (en este caso bronce) y es que la escultura sufrió una serie de actos vandálicos a principios de los años 2.000, por lo que tuvo que encargarse al propio autor de la obra las labores de remodelación y reforma."

En el año 2019 llegó un 'compañero' para este monumento, una escultura de granito dedicada a este animal, donación del empresario Gil Martínez Soto, de Burgo de Osma, localidad de Soria que se hermanaba con Noreña en abril de ese año coincidiendo con las fiestas de San Marcos, dedicadas al picadillo y el sabadiego y colocada en la cercana Plaza la Nozalera, a la que también le dedicamos la pertinente entrada de blog


Se celebra además el Día Oficial del Gochu coincidiendo con las fiestas del Ecce-Homo, la gran romería y fiesta mayor de Noreña, cuyo día grande es el domingo siguiente al 14 de septiembre. Escribe de ello Tristán de Llanciella:
"Resulta curiosa y notoria la afición de los noreñenses a reunirse en torno a alguna cuchipanda, siendo válida cualquier disculpa para ello, pues todas sirven. Un cumpleaños, las fiestas locales, un premio de la lotería, el probar unos chorizos que trajo uno de Proaza, unes truches de Laviana o el nacimiento de algún vástago, son, repito, excusas o razones más que suficientes para celebrarlo con alegría del estómago, reuniendo parientes, tertulianos o amigos, pero siempre en torno a una mesa repleta de viandas. 
Así, los miércoles de cada Ecce-Homo —se eligió ese día porque los demás estaban cargados de actividades similares— se celebraba en el palacio de El Rebollín y organizada por el recordado Javier Uría, una reunión gastronomica donde los costillares a la brasa eran plato principal. Allí se juntaban Gabriel CuestaGabrielón el Roxu, que ejercía de fogonero, José Manuel Sebón García, que ejercía de partidor, el hotelero José Manuel CaseroEloy NovalJesús CuestaJuanje, y Juan Junquera, Tino Fonseca El TorneruFalito Junquera y un largo etcétera de noreñenses que despedían las fiestas mayores, igual que las habían comenzado: comiendo y bebiendo. 
Pero Javier Uría Maqua, abogado, pintor, concejal y profesor, falleció en plena juventud en diciembre del año 1973 y aunque su viuda, Adela, les ofreció el propio palacio para continuar celebrando allí el ya considerado típico asado, no volvieron a reunirse en tan noble e histórico lugar. En La Cuadra de Alfredo, en una de las tertulias que allí tenían su encuentro, otro joven fallecido —¡madre mía, cuántas ausencias!—, me refiero a Ulpiano Cores, primo de Javier y propietario de una piara en el palacio de Meres, ofreció un lechón a los componentes de aquella reunión, porque había nacido el primero de sus hijos. Cumplió Ulpiano su palabra y el lechonín fue asado en los hornos de la desaparecida panadería de Braulio y Villa en la zona de Sorribas, y degustado solemnemente el sábado del Ecce-Homo en La Cuadra. Y Alfredo, el chigreru, contento porque sabedor él de que la carne de cochino pide vino, y que cualquier celebración siempre resultaba beneficiosa para tener lleno el local. Todos hicieron elogios hacia el gochu sacrificado, pidieron un aplauso para Villa por el buen punto logrado, seguramente que otro para Ulpiano y su bella esposa Pastora, prometieron volver a reunirse para el año siguiente y sin darse cuenta ninguno de los presentes, acababan de crear una de las citas más entrañables para los noreñenses: El Día del Gochu. 
El médico Don Luis Peña Rubio había anticipado que el próximo gorrino a degustar correría a cuenta suya, el siguiente lo aportó Manolín Alperi El Tranquilo, y los siguientes ya a escote pericote. El tema iba a mayores y ya se comentaba que ese encuentro debería ser público, pero La Cuadra no daba para más, así que Susi Álvarez, concejal en aquel tiempo y en torno a 1984, lo incorporó al programa festivo del Ecce Homo y aunque siguió celebrándose en La Cuadra, ya alcanzó ese año el carácter popular que merecía y se pretendía, y sus carnes fueron repartidas al mediodía del sábado y gratuitamente, entre los vecinos de Noreña y los visitantes a la fiesta. Hay quien recuerda, que incluso sacaron las cabezas de los gochos en procesión desde el ayuntamiento. El éxito fue tal, que la organización se consideró desbordada en aquel primer encuentro abierto, con reparto, quizás en La Playina, hasta agotar el deseado manjar, procedente del animal totémico en la Villa Condal -donde se sacrifican mas de venticinco mil mensualmente- y que inauguró monumento en su honor, en bronce y a tamaño natural, mirando precisamente con candidez y quizás con cierto resentimiento hacia La Cuadra, en escultura obra de Luelmo, inauguración que tuvo lugar el sábado 15 de septiembre del año 2001, cuando todo Noreña estaba dispuesta para celebrar una vez más el Día del Gochu, cita que ya se venía repitiendo 18 veces desde su comienzo oficial en 1984. 
Así que estamos ante una gran celebración que nació como casi todas las fiestas gastronómicas, en torno a una mesa bien repleta de ricas viandas, donde se rinde culto a los productos típicos de cada lugar y culto asimismo a la amistad, que siempre quedará mejor refrendada, tras tener contento el estómago. Y en ese momento de felicidad, cuando con satisfacción, unos y otros se pasan la mano por la zona del ombligo, es cuando surgen las ideas relacionadas con la ciencia más prolífica como es la manducatoria, prueba de ello son la cantidad de festivales, certámenes, encuentros y jornadas distribuidas por el mapa regional y que cada año alcanzan mejor nivel de participación."

Una placa en el pedestal os informa que fue "erigido por iniciativa de los Caballeros de la Orden del Sabadiego con colaboración vecinal y el patrocinio del Excmo. Ayuntamiento de Noreña y Cajastur"



Y en su base muestra poemas alusivos al animal, obra del escritor José Fernández-Quevedo y González-Llanos, nacido en Ferroñes, en el vecino concejo de Llanera, en 1849, quien firmaba como Pepín Quevedo y esta es su biografía en la Real Academia de la Historia:
"Sus padres —Aniceto Fernández Quevedo y Felisa González Llanos— se casaron en la ciudad de Avilés, de donde eran originarios, en 1851. Allí vivió Pepín los años de la infancia evocada en sus versos: “ay Avilés, Avilés / ñeru onde tuve crianza / pueblín onde reblinqué / escudillina de plata”. Obtuvo el grado de bachiller en Artes el 18 de junio de 1866 en Oviedo. Ingresó en la Academia de Artillería de Segovia, pero abandonó esa carrera para realizar la de Derecho en Oviedo, licenciándose el 6 de octubre de 1873. Funcionario del Ministerio de Fomento, en la Dirección General de Propiedades, residió en Madrid durante un tiempo en el que coincidió con compañeros suyos de Oviedo como Leopoldo Alas, Tomás Tuero o Armando Palacio Valdés. Allí inició su vida literaria en el periódico El Día. Su matrimonio con la piloñesa Dolores Mestaz Argüelles —con quien tuvo diez hijos— determinó que viviera varios años en Infiesto, hasta que fijó su residencia en Oviedo al ser nombrado, en 1899, secretario general de la Universidad, donde tenía amigos como los catedráticos Clarín, Aramburu, Altamira o Canella. Bajo la firma de Pepín Quevedo —nombre por el que era conocido, no se trataba de un seudónimo— aparecerán con relativa frecuencia sus poesías en la Revista de Asturias (1882), Laviana. Revista de Asturias (1896), El Carbayón (1896 y 1897), El Nalón. Revista Asturiana Ilustrada de Intereses Generales, de Muros del Nalón (1897 a 1901), Artes y Letras de Madrid (1901), Asturias, del Centro Asturiano de Madrid (1903), La Ilustración Asturiana (1904-1905). La mayor parte de estas publicaciones y otros versos inéditos fueron recogidos por Antonio García Oliveros en 1972. 
La poesía de Pepín Quevedo fue elogiada en su época, comparándola con la obra de Teodoro Cuesta, como puede verse en autores como Clarín y Marcos del Torniello, o en necrológicas y en antologías como la de Enrique García Rendueles. Actualmente, sus versos —carentes de musicalidad— son valorados porque evocan la mentalidad dominante previa al desastre de 1898 ante las noticias de lo que acaecía en Cuba y Filipinas, porque cantan a la tierrina y a sus gentes, por la ternura unida al humor en el tratamiento de los temas, y por el uso del bable central a partir de su conocimiento de la realidad.
Este último aspecto ha suscitado dos de las reflexiones más inteligentes sobre la lengua hablada en Asturias, debidas a los profesores Santiago Melón y Jesús Neira."

De frente bajo las pezuñas, leemos:
¡Ai animalín de Dios!
quien te desprecia m'inrita:
y si nun huera pecao
fincala ya la rodía

Seguidamente, continúa el verso:
y abrazando'l to pescuezu
con el alma amorosina
nel focicu te besara
como a paloma efeutiva

Y ahora, vista desde atrás...

Bajo el rabo, leemos ahora:
y pulgárante castañes,
frotándote la barriga
y nel llombu y la sobarba:
porque nun t'escrupualiza
el que tanto se rellambe
en teniéndote a la vista


Y bajo el jamón:
bien sea abiertu en canal
(del Samartinu la víctima)
o bien en una llacuada
con güen remoyu de sidra

Hemos dado ya "la vuelta al gochu", casi como un ritual, tal y como hacen los que acuden a fotografiarse con este totémico animal


Desde aquí podemos seguir ruta hacia el Quiosco de la Música y La Playina, si bien estimamos conveniente proseguir el recorrido histórico del Camino por la Plaza de la Cruz





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