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jueves, 9 de enero de 2025

NOREÑA Y ARGÜELLES EN EL CAMINO DE SANTIAGO EN ASTURIAS (1) FERRERA Y LA MARISCALA: ENTRANDO EN LA VILLA CONDAL POR LA CAMPANICA Y RIEGOS

 

Noreña (vista parcial, zona del Ecce-Homo) desde el Camino

Pese a su importancia histórica en el Camino de Santiago en Asturias, con sus antiguos hospitales de peregrinos jacobitas y encrucijada caminera de gran importancia en la antigüedad, el itinerario xacobeo por Noreña desde La Carrera, en Siero (al oeste de La Pola, su capital), pese a estar parcialmente señalizado, no suele aparecer reflejado en la mayor parte de las guías, en papel y digitales, de la ruta jacobita asturiana y, junto con él, el que le sigue por las tierras sierenses de Argüelles, dentro de este camino a la Sancta Ovetensis o catedral ovetense de San Salvador

Puente sobre la Autovía Minera y vista hacia Ferrera (Siero) y Noreña

Así, una vez dejada atrás La Pola, capital de Siero, los peregrinos que se dirigen a Oviedo/Uviéu, la capital asturiana, por el Camino Norte de Santiago entran en dicha parroquia de La Carrera donde, luego de pasar por los lugares de Forfontía, El Campón y El Valle, cruzan el puente sobre la Autovía Minera y llegan a una bifurcación con dos opciones


Realmente, si somos sinceros, en el momento de escribir estas líneas hallamos solo una, pues las flechas amarillas existentes nos indican ir a la izquierda, siguiendo el itinerario oficial hasta El Berrón, el único que, salvo excepciones suele salir en la mayoría de las guías y artículos, PERO hacia la derecha hay otra histórica ruta a una villa caminera vinculada a las peregrinaciones muy intensamente, pues tuvo dos hospitales de peregrinos: Noreña. Esta ruta a Noreña está en este instante parcamente señalizada y reivindica desde hace tiempo su protagonismo en el Camino de Santiago en Asturias: por ello le dedicaremos esta entrada de blog


Noreña constituye un pequeño enclave, concejo independiente, en medio del territorio de Siero y del valle del Nora y sus afluentes, formando varias pequeñas 'islas' rodeadas de términos sierenses de la que la mayor es la de su capital, la villa de Noreña, llamada villa condal por su pasado nobiliario, vinculado primer a los Trastámara y luego al obispo de Oviedo, quien ostentaba el título, de forma ya simbólica, hasta mediados del siglo XX


Para ir a Noreña desde aquí primeramente pasaremos por algunos caseríos de Ferrera, que es otro de los barrios de la parroquia sierense de La Carrera, donde en 1494 se conoce había yuguerías o campos agrícolas de la iglesia ovetense de San Salvador (la catedral). Siglos después pagaban rentas a la leprosería de Comillera en El Condao (Llaviana), lo que muestra la vinculación de este territorio con instituciones religiosas y, antes, con estirpes nobiliarias


Si bien el valle del Nora, al que aquí se le une su afluente el Noreña, estuvo habitados desde la Prehistoria, la primera mención a Noreña como población aparece en un documento es del año 1151, cuando Gonzalo Peláez y su esposa Elvira Pérez hacen donación de una heredad llamada Noreña, jurisdicción de Siero por aquel entonces. Anteriormente, ya en el siglo X, había referencias con este nombre, pero vinculadas al río, es decir, hidrónimos, no vinculados a lugar poblado directamente


Andado el tiempo sería parte de las extensas posesiones del preeminente magnate asturiano Rodrigo Álvarez de las Asturias quien, sin descendencia, proclamaría herederos de sus dominios al hijo ilegítimo de su señor el rey Alfonso XIEnrique de Trastámara, lo que sin pretenderlo haría de ellos territorio de dramáticas afrentas y combates entre sucesivos herederos causantes de guerras civiles, durante toda la baja Edad Media, sin duda la más dramática la que enfrentó a Alfonso Enríquez, Conde de Noreña, con Enrique III de Trastámara, tras lo que pasarán a ser del dominio del aliado del victorioso rey, el obispo de Oviedo/Uviéu, alguno de cuyos sucesores seguirá protagonizando episodios bélicos al encastillarse en el antaño poderoso Castillo de Noreña, hoy desaparecido



A diferencia de otros muchos territorios de señorío eclesial, Noreña siguió perteneciendo a la Iglesia, aún después de las desamortizaciones de Felipe II, y así continuaría  hasta 1827, cuando al abolirse los señoríos, se integra en Siero. De todas maneras a esas alturas era ya tal la diferencia administrativa secular que es proclamado concejo independiente en 1833, formado por varias "islas" dentro de Siero, algunas muy pequeñas, pero la más importante es esta, la de su nombre y capital. Los obispos siguieron no obstante ostentando el título honorífico de  condes de Noreña hasta 1951


Nos ofrece una buena sinopsis histórica de estos siglos de historia noreñense la erudita investigadora, historiadora y divulgadora, Carmen López Villaverde, directiva de la ovetense Sociedad Protectora de La Balesquida en la web de esta entidad:
"El Rey Juan I de Castilla (padre del primer Príncipe de Asturias ) concedió al obispo de Oviedo D. Gutierre de Toledo, para él y para todos sus sucesores «la casa de Noreña con su aldea e señorío «, en premio a los buenos servicios que el obispo le había presentado en la lucha contra su hermanastro D. Alfonso Enrique, Conde de Noreña. 
Este privilegiado a la mitra ovetense se otorga en las Cortes de Segovia el 20 de Septiembre de 1388. Los vecinos de Noreña recibieron la noticia con disgusto como demuestra este dicho popular: «Mal va Noreña que con pendón y caldera, es fecha sierva de iglesia». Los obispos ovetenses nombraban los alcaldes y los vecinos estaban obligados al pago de impuestos y tributos al obispado así como a determinados trabajos. 
Para tomar posesión del señorío los condes-obispos llegaban a la villa para recibir el vasallaje de la vecindad mediante una gran ceremonia. Así en una de ellas, en el año 1922, se celebró el ritual en el atrio de la Iglesia parroquial, al obispo D. Juan Bautista Luis Pérez, acompañado por el alcalde de Oviedo y el vicepresidente de la Diputación. El coste de la ceremonia fue de 931 ptas., de las que 296 se destinaron a la ornamentación del evento. 
Los obispos de Oviedo fueron condes efectivos de Noreña hasta que se suprimieron definitivamente los señoríos jurisdicionales en 1837, pero continuaron utilizando el titulo honorífico. El último en usarlo fue Francisco Javier Lauzurica y Toralba (primer arzobispo de Oviedo) que mantuvo la costumbre de tomar posesión del condado lo mismo que 566 años atrás había hecho el primero. 
En Noreña 3 calles llevan el nombre de 3 obispos de Oviedo: Gutierre de Toledo, Fray Ramón Martínez Vigil y Francisco Javier Lauzurica."

En relación con las rutas de peregrinación, que son también las de los antiguos caminos reales (del 'reino', lo que hoy llamaríamos 'red de carreteras del Estado') anteriores a las actuales carreteras generales y locales, en su histórica Plaza de la Cruz se cruzan los caminos de Gijón/Xixón entre la costa y el interior ("camino real de los puertos secos y mojados de Gijón y Castilla"), y el que se dirige a Oviedo/Uviéu, de este a oeste, el "Camino Real Francés"


La construcción de las primeras carreteras, empezando por la Carretera Carbonera, inaugurada en 1842, hizo que cayesen en desuso. Dicha carretera se hizo para transportar el carbón desde la naciente cuenca minera del Nalón hacia el entonces aún pequeño muelle local gijonés por el Alto la Madera, frontera de ambos concejos


Se trataba de un viejo sueño del ilustrado Jovellanos para poder transportar el mineral en grandes carros por buenas y anchas vías de manera rápida y rentable, que no llegó a ver en vida, sino que hubo de ser, décadas después, Alejandro Aguado, Marqués de las Marismas del Guadalquivir con sus concesiones mineras, quien lo llevase a cabo. Dicha carretera discurre un poco más allá de Ferrera, al pie de las colinas de Pañeda, y la cruzaremos para entrar en el casco urbano de Noreña


Diez años después llegaba el Ferrocarril de Langreo, que en la práctica sustituyó a la carretera en el transporte carbonero, pero esta se constituyó en un referente de las comunicaciones viarias terrestres entre el puerto gijonés, villa y playa, con Siero, Noreña y la cuenca minera del Nalón, superado en 2003 con la inauguración de la Autovía Minera, sobre la que pasamos en este puente


Puente en el que, para ir a Noreña, habremos de tomar, recalcamos, el ramal de la derecha, que baja a Ferrera, mientras vemos señales del Camín de los Santuarios, que, a la inversa y viniendo de la Sancta Ovetensis por El Berrón comunica la capital asturiana con Covadonga y Santo Toribio de Liébana


Ferrera, topónimo relacionado con la antigua labor de las ferrerías o forjas que trabajaban con la fuerza hidráulica del Ríu Noreña, hidrónimo que parece vinculado a Nora o Ñora (acequia donde se remansa el agua del molino) pero que, sin embargo, podría tratarse de un antropónimo, el nombre de un antiguo posesor, dice el filólogo Xosé Lluis García Arias en Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos:
"Noreña, nombre de una villa y concejo del centro de Asturias, a orillas del río Noreña7 y próxima al Ñora que viene desde Sariegu. A simple vista parece que tiene que haber algún tipo de relación entre Noreña (que debería ser *Ñoreña con ulterior disimilación de palatales) y Ñora pero la cosa es más compleja cuando advertimos que NORENUS (268 p. 140) es antropónimo documentado en la época romana en Sotu Cangues, unos cuantos kilómetros al oriente y que, stricto sensu, podría justificar adecuadamente la evolución fónica desde una *(VILLA) NORENIA. Podríamos, entonces, estar ante una antigua *(VILLAM) NORENIAM ‘casería de Noreno’ pero incluso sería admisible pensar que NORENUS pudo recibir el nombre indígena por ser ribereño de algún río Nora, o incluso que Noreña no sea sino un *NORA ENNA ‘el río nora’. 
Con esta perspectiva epigráfica parece que no resulta fácil ver en nuestros topónimos una interpretación que avale el origen árabe de Nora, pero tampoco es aconsejable intentar interpretarlo al margen del citado apelativo que pervive en nuestra lengua donde nora o ñora tiene la acepción de ‘acequia’. 
Por comparación con Noreña encontramos su diminutivo en términos de Siero en una heredad documentada en la Edad Media como “Norenniella” que, en nuestra opinión, ha de entenderse como origen del actual apellido “Norniella” 


Desde La Pola y Noreña un camino iba directo hacia Avilés, durante siglos el principal puerto de Asturias, por Llanera y Corvera, el cual sería más empleado por los arrieros que por los peregrinos, que pasarían antes a venerar las reliquias de la Cámara Santa de la catedral de San Salvador. A lo lejos, vemos precisamente los cordales que separan el valle del Nora de la costa del antiguo Alfoz de Avilés, donde destacan El Pedregalón (623 m), a la derecha, con su cumbre amesetada y sus antenas, que en los mapas topográficos se da en confundir con El Picu Gorfolí (586 m), situado a su izquierda, el cual destaca por su forma cónica


A la derecha y un poco más cerca y cubierto de ocalitos es El Picu Santufirme (439 m), por cuya ladera sur-suroccidental sube de Posada a La Miranda (Llanera) el Camino de Santiago en su ramal de Oviedo/Uviéu a Avilés, siguiendo luego el valle de Solís, en Corvera


Aquí está Ferrera de Riba, la parte alta de este pueblo. La segunda casa a la derecha, que tiene un abeto enfrente, es el Bar Fano, bajo el que pasaremos enseguida, junto a Villanoeles. Más en la distancia, una línea de casas es Pañeda Vieya, también en Siero, parroquia de Anes o Samartíndianes, al sur del Alto la Madera


Muy en la lejanía llegamos a divisar la Sierra de Bufarán y Faidiello, que constituye el límite occidental del gran valle del Nora, prolongación hacia el sur y el oeste de los altos de El Pedregalón y Taborneda


Sobre los tejados, Noreña y sus barrios, la villa condal, así glosada, haciendo hincapié en su origen, su famosa chacinería y paraíso culinario, y su vocación hospitalaria jacobita por el historiador Luis Antonio Alías en su libro El Camino de Santiago en Asturias. Itinerarios, publicado en 1992:
"Antiguo señorío asociado a los poderes, pasiones, ambiciones y guerras de don Rodrigo Álvarez de las Asturias, Enrique de Trastámara y Alfonso Enríquez -desposeído este último del condado por Enrique III, el título pasó a ser detentado por los obispos de Oviedo- y que hoy solo ocupa un pequeño trozo del corazón de Siero. Su nombre y su fama -chorizos, morcillas, fabes en lata, picadillo- proviene de una tradicional y famosa industria chacinera y conservera que ha sido a lo largo del presenta siglo seña de identidad y de auge económico, como en tiempos también lo fue la zapatera (en Noreña, todo consuela, decían irónicamente los polesos).

Don Gabriel de Lonzana y su esposa doña Clara Argüelles fundaron por testamento en Noreña, el 4 de enero de 1593, un hospital para peregrinos. Las rentas del hospital sirvieron para construir, durante los primeros años del siglo pasado, un colegio de niños y otro de niñas"

En Noreña, la colina de El Rebollín, una de las dos sobre las que se asienta la población, donde se encuentran La Torre del Reloj y El Palacio del Rebollín, que apenas asoman un poco entre los edificios de la derecha. Al fondo, los eólicos de Faidiello y Bufarán son los primeros de los muchos que los peregrinos se encontrarán en su avance hacia el occidente astur, tanto por la costa desde Avilés como por el interior a lo largo del Camino Primitivo

 
Noreña, pese a su pequeño tamaño, es un concejo que ha experimentado un gran aumento de población, tal y como podemos comprobar a simple vista dada la grande y densa edificación de bloques de pisos y urbanizaciones, mientras que su entorno rural, como el de gran parte del centro de Asturias y franja costera, se transforma en zona residencial de baja densidad


Entre la colina de El Rebollín y la de El Castañéu la Soledá está el Camino de Peregrino, relacionado con las peregrinaciones a la venerada capilla del Ecce Homo, que atraviesa el barrio de La Mata, antiguo camino de las procesiones que se ensanchó como calle entre 1909 y 1918 para comunicar mejor el centro de la villa con las escuelas de la Fundación Rionda-Alonso y con dicha capilla, solar de las renombradas fiestas mayores de Noreña, en septiembre

Según datos que nos ofrece el erudito investigador José Manuel Fanjul Cabeza en su libro Noreña entrañable, hubo además en La Mata una capilla dedicada a San Juan, donde empieza la calle Rotiella, destruida en 1936 y cercana a dicha Fundación Rionda-Alonso


El Camino del Peregrino pasa delante de la Fundación y sigue hacia la Plaza del Peralvillo, cuando se hizo la calle se realizó un cambio en el itinerario de la procesión romera al Ecce-Homo, lo que provocó alguna fuerte oposición, tal y como escribe el cronista local Eloy Cuesta Rodríguez:
"En tiempos inmemoriales, cuando no existía la carretera que hoy enlaza el centro de la villa con la ermita del Cristo, recorría la procesión el siguiente itinerario: Fondos de Villa, barrio de la Mata, subiendo luego la calleja que conduce al Rebollín, deteniéndose ante el Palacio que actualmente pertenece a la familia de los marqueses de San Juan de Nieva."

-"Hace un centenar de años, ... las procesiones del Ecce-Homo, recorrían el itinerario siguiente: Fondos de Villa, calle del Truébano. Una calle o calleja que había por la parte trasera de la casa y huerta de Pedro Alonso que cruzando la de Rozalera continuaba hasta el Rebollín. Allí se detenía en el palacio del mismo nombre y luego bajaba por la hoy llamada Naranjo de Bulnes a enlazar con la de la Iglesia.

"Por cierto, los cambios de itinerario de la vieja a la nueva calzada, suscitó abundantes polémicas entre los vecinos y quienes la establecieron, al extremo que la primera vez que se efectuó un popular zapatero llamado el "Chapirón", se plantó delante de la procesión, tirapié y martillo en mano, gritando amenazadoramente: -¡Hijos de Jerusalén! Por el camino antiguo!- costando no poco impedir su interrupción."

Esta es la segunda de las colinas de Noreña, la de El Castañéu la Soledá, pues es solar de grandes romerías en la ermita de la Virgen de la Soledad que dio nombre al lugar, mucho más conocida como capilla del Ecce Homo, que fue fundada en 1665, posiblemente en advocación al Santísimo Cristo, por donación del vecino Lucas Muñiz. Fue incendiada en 1901 y reconstruida tres años después a escasos metros, en El Castañéu de la Soledá, con proyecto del arquitecto Luis Bellido (está justo en medio de la foto). No sufrió daños considerables en la guerra civil pero sí sus imágenes, por lo que hubo obras en ella. En 1954 fue derribada y vuelta a construir una vez más, imitando las trazas del arte barroco rural asturiano, por otro prestigioso arquitecto, Enrique Rodríguez Bustelo

Un poco a su derecha, asomando sobre los tejados de las casas, la nave de Jamones El Castillo, fundada en 1930 y una de las industrias chacineras que dieron renombre a Noreña hasta nuestros días. Un poco más allá, la calle El Sol, que comunica con Fuentespino, ya en las afueras


Y a lo lejos y más allá de Pañeda, ya en Siero, La Belga, campo de maniobras del Acuartelamiento Cabo Noval


En términos de Siero seguimos nosotros, pero acercándonos a Ferrera en el camino de Noreña, bajando al pequeño valle formado por varios regatos afluentes del Nora


La AS-I o Autovía Minera a nuestra derecha que, como hemos dicho, fue inaugurada en 2003 y que comunica Gijón/Xixón con Mieres, valle o cuenca del Caudal pasando antes por Riañu, en Langreo/Llangréu, valle del Nalón, inaugurada en 2003, tres años después de su aprobación, todo un mérito en las obras públicas, aunque diversas vicisitudes evitaron que se hiciesen sus necesarios enlaces principales, como nos cuenta la Wikipedia:
"Al igual que la AS-II, fue un proyecto del gobierno de Sergio Marqués, y su financiación corrió a cargo de los fondos del Plan 1998-2005 de la Minería del Carbón y Desarrollo Alternativo de las Comarcas Mineras, firmado entre los sindicatos y el gobierno de José María Aznar ​ Se empezó a construir a finales del año 2000 y se inauguró el 23 de marzo de 2003, aunque el enlace de Mudarri (Siero), que la conecta con la A-64, no se abrió hasta 2012. ​ El gran enlace viario que supuso la conexión con la avenida del Llano y la autopista del Cantábrico, en el sur del barrio de CearesGijón, no abriría hasta 2007."

Además de unir la costa gijonesa con les cuenques lo hace con la meseta de manera directa sin necesidad de desplazarse hasta el área periurbana ovetense "descargando de tráfico la A-66 (conocida como "Y"). El trayecto Siero-Gijón también sustituye a la histórica Carretera Carbonera, abierta en 1842."


Abrir la caja de la autovía afectó mucho al Monte Cadavieco, que tenemos enfrente. A lo lejos, al norte, son los altos de Celles, parroquia parte en Siero y parte enclave noreñense, una de las 'islas' administrativas de este concejo insertas en términos sierenses


Y muchísima atención ahora pues hemos de tomar el camino de la izquierda, retomando la dirección oeste


El camino sigue bajando entre los prados y una alta sebe o seto natural lo separa del de la izquierda


Este es uno de tantos caminos que, aunque asfaltado, constituye un bello trayecto por la campiña, tal y como podemos comprobar al recorrerlo


Las vacas paciendo apaciblemente en el pasto muestran la pervivencia de los seculares usos ganaderos, si bien adaptados a la actualidad


Más allá de los árboles algunas casas de Ferrera de Riba, la de la derecha una tipo chalet y la de la izquierda una vivienda tradicional que conserva el portalón en la planta baja y en la alta el corredor entre cortafuegos, A lo lejos Casadianes y El Cuto, parroquia de Anes y al norte de Noreña


Es raro encontrarse con algún vehículo, pero siempre puede pasar el coche de algún residente o propietario, además de tractores o maquinaria


Un poco más allá de las casas que hay prado arriba a nuestra izquierda sigue el Camino de Santiago oficial rumbo a El Berrón por El Rancho y Los Polvorinos, todo ello en la parroquia de La Carrera


Sobre la exclusión del Camino de Santiago oficial (aunque mojones y conchas llegaremos a ver alguna, todo hay que decirlo), José Fanjul Cabeza publicó también el interesante documento Noreña en el Camino de Santiago de Compostela, que nos ofrece numerosos documentos, datos y preciada información, por ejemplo del paso de la ruta por Ferrera dice que es "La vía más antigua, probablemente anterior al desarrollo de la zona durante la Plena Edad Media, Karrera antigua medieval", pues La Carrera significa eso, 'camino de carros'


Si no Noreña, la población, serían estas las riberas de Noreña, referidas al río, mencionadas en el año 991 en el documento por el que el conde y ricohombre Gundemaro Pinióliz y su mujer Muniadonna cedieron al obispo Bermudo tierras y casas en el lugar de Anasa allí situado, a cambio de la iglesia de Santa María de Tol, entre los ríos Ove (Eo) y Porcía, en el extremo noroccidental asturiano


En el año 1103 el monasterio ovetense de San Vicente recibe en donación una villa o explotación agrícola de una tal María Enalso, en cuyo documento se hace mención al lugar de Noreña. Es luego, avanzando la Edad Media, cuando Noreña ya aparece mencionada, cada vez más repetidamente, como población


Nuestro periplo por Ferrera no sería el trazado original de La Pola a Noreña, pues según vemos en el trabajo de Fanjul este se ha perdido en gran parte, transformado en carretera general, poco apta para viandantes o sencillamente ha desparecido, aunque sus señales, la caja caminera, pueden seguirse por las praderías de la zona


En base al Camino de Santiago oficial y su puente sobre la Autovía Minera nosotros hemos optado por este trayecto para acercarnos a Noreña, aunque hay algún otro, incluso hemos visto antiguas flechas amarillas muy gastadas tanto por aquí en algún poste como en las inmediaciones del solar de la antigua iglesia parroquial de San Martín de la Carrera, en las cercanías del cementerio, un poco más al sur, que es por donde lo señala el historiador Juan Uría Ríu y como tal lo plasma Fanjul en sus documentos
"La Ruta de los peregrinos en la villa de Noreña parte del Cementerio Parroquial de La Carrera, donde nos dejan sin más detalles D. Juan Uría Ríu y Colaboradores. El camino prosigue por esta parroquia en Ferrera, bordea por el N el recinto del Palacio de Miraflores y llega al río Noreña en La Campanica. Desde este lugar utiliza el desvío que en la actualidad suple al desaparecido Puente de Faces que ha sido dotado de un paso inferior al ferrocarril y conduce al puente de la carretera Carbonera, tras lo cual la ruta asciende hasta La Plaza de La Cruz por la Calle Socarrera."
Fuente: Camino de Santiago por Noreña de José Manuel Fanjul 

Se trata en realidad de dos itinerarios, como vemos en este mapa de Fanjul, uno el Camino de Ferrera, que sale de la polesa Plaza les Campes , arriba y pintado de azul, y otro el Camino de La Carrera, que viene de La Pola por la parroquia de este nombre, el cual tiene a su vez un ramal que por El Morralín se dirige a Noreña desde el actual cruce de El Berrón por La Mata. En rosa, el Camino de los Puertos Húmedos (la costa) a los Puertos Secos (la cordillera)

Fuente: Camino de Santiago por Noreña, de José Manuel Fanjul Cabeza

Y este es el mismo mapa, ampliado, de estos y otros caminos reales, entrando y saliendo de Noreña, explicados también por Fanjul


El Camino de La Carrera, por arriba y que sigue el Camino oficial a El Berrón hasta las inmediaciones del cementerio, realiza un cierto rodeo, y el de Ferrera, que pasa un poco más al norte, ha sido transformado en una carretera de bastante tráfico y sin margen para el peatón, por lo que, a nuestro albedrío, hemos decidido, al menos en este primer tramo, 'tirar por el medio' y, sin desviarnos demasiado de los trazados históricos, optar por esta solución. De todas maneras, en Noreña y en estos itinerarios por Ferrera o por La Carrera es raro que veamos pasar peregrinos, así como por su continuidad hacia Argüelles, como tampoco hemos visto de momento flechas ni conchas, que encontraremos no obstante enseguida


Desde hace años Fanjul reclama atención institucional para con este itinerario, pero no es el único, ya en 2012 el escritor José Ignacio Gracia Noriega escribe en La Nueva España el artículo Noreña en el Camino de Santiago. Las diferencias que existen entre la historia y la "política cultural" y la burocracia:
"En relación con la polémica sobre si Noreña está o no en el Camino de Santiago, debe tenerse en cuenta, en primer lugar, que no hubo un solo camino, sino multitud de caminos, e incluso que cada peregrino trazó su propio camino. Como escribe Lacarra en «Las peregrinaciones a Santiago de Compostela», obra fundamental sobre el movimiento jacobeo: «Si, como es dicho vulgar, por todas partes se va a Roma, también podría decirse que por todas partes se podía ir a Santiago». 
Ahora bien, para que exista un camino de las características del de Santiago, es imprescindible señalar un itinerario y unas etapas. Aunque no existe un solo camino, sino cuando menos dos principales, con punto de partida en Oviedo, el «primer camino», que fue el seguido por Alfonso II el Casto, el primer peregrino a Santiago, es el más prestigioso por su historia y antigüedad. Un tercer camino continúa por Oviedo hacia Occidente, el de los peregrinos franceses que se desviaban en León hacia el Norte para «visitar al Señor antes de postrarse ante el Criado». Sin contar, naturalmente, el Camino Francés, el más internacional y concurrido, y el de mayor atractivo histórico, literario y artístico, señalado por el Codex Calixtinus, y que deja Asturias al margen.

Noreña, al encontrarse al este de Oviedo, aunque muy próxima a la ciudad, queda fuera, evidentemente, de las tres grandes rutas de peregrinación. Pero no de la ruta de los peregrinos que entrando por Irún seguían la Ruta de la Costa, a no ser que se prescinda de esa ruta, que no es el caso. Si se omite Noreña de la Ruta del Norte, también habría que renunciar a San Sebastián, Bilbao, Santander, Santillana del Mar, San Vicente de la Barquera, etcétera, y no cito localidades asturianas por no herir susceptibilidades. 
Noreña era una localidad con demasiada importancia eclesiástica desde la Edad Media para que la peregrinación pasara de largo. Y tenemos un dato muy significativo que certifica la continuidad del Camino a través de las iglesias santiaguistas, bajo la advocación de San Martín, de Vega de Poja, San Martín de la Carrera, la iglesia perdida de El Berrón, y el muy interesante templo de San Martín de Argüelles. Uría apunta que la presencia del santo obispo de Tours en estos templos «revela su antigüedad». Desde San Martín de la Carrera la antigua vía continuaba hasta Noreña, «del señorío del prelado ovetense», según recuerda Uría. 
Otra cuestión es que la burocracia haya olvidado a Noreña como etapa del Camino de Santiago. Esto resulta molesto y les parece injusto a los noreñenses. Es natural. Pero deben tener en cuenta que la «política cultural», y otros intereses, es decir, la burocracia, a menudo tienen poco que ver con la historia e incluso con la geografía. Así hemos visto divididas regiones y naciones por donde no deberían estarlo y cosas por el estilo. Y habitualmente incurren en el absurdo, como en este «ninguneamiento» de Noreña en la ruta a Santiago de Compostela."

Dos años después, el 9-10-2014, José Cezón anuncia en el periódico El Comercio que Patrimonio acepta la vía histórica del Camino Norte en Noreña, aunque no mucho más se ha hecho en la práctica que colocar alguna de las conchas y flechas que empezaremos a ver, un poco casi 'aleatoriamente', acá y allá, desde un poco más adelante, desde La Venta la Campanica aquí mencionada:
"El Pleno del Consejo de Patrimonio Cultural del Principado de Asturias acordó anoche informar «favorablemente» del cambio parcial del recorrido inicialmente propuesto para el Camino de Santiago, a su paso por el concejo de Noreña, y ratificar la que los estudiosos consideran como «vía histórica» del trazado. 
El informe favorable se produjo después de «valorar los informes emitidos hasta la fecha por las instituciones consultivas, así como las alegaciones presentadas, entre otros, por el Ayuntamiento de Noreña», según apuntaron desde el Principado. El máximo órgano asesor en materia patrimonial -presidido por la consejera de Cultura, Ana González- analizó ayer este asunto dentro de la tramitación de la propuesta de declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) de la vía histórica vinculada al Camino de Santiago, a su paso por Noreña. 
El trazado de la ruta jabobea avalado por el pleno de ayer discurriría por el Palacio de Miraflores para entrar en la villa condal desde la Venta de La Campanica por el desaparecido puente de Faces y, actualmente, a través del paso inferior existente del ferrocarril. A continuación, recorrería las calles de Flórez Estrada y Socarrera hasta alcanzar la Plaza de La Cruz. De ahí pasaría a la Plaza de la Constitución para incorporarse, a través de la calle Fray Ramón Martínez Vigil -antigua carretera del Hospital-, hacia la iglesia parroquial. 
En el informe presentado por el Ayuntamiento de Noreña -redactado por Juan Ramón Muñiz, que a su vez se basa en datos documentales del estudio 'Noreña en el Camino de Santiago de Compostela', de José Manuel Fanjul-, se indica «una traza del camino original y la alternativa transitable». 
Según Muñiz, la traza del camino, que indica Juan Uría Ríu, «seguiría el mal llamado camino de Las Viñas, en las inmediaciones de la antigua Venta de la Cocina -al lado del actual cementerio parroquial-, y llevaría hacia el puente del Rebollar, desaparecido en la actualidad, para continuar hacia Oviedo por el Camino Real, del cual solo nos queda su caja».El autor del informe admite que ese sería el auténtico camino, pero que al ser hoy en día intransitable, propone como alternativa que los caminantes tomen la avenida de Oviedo «hasta el punto en que un camino vecinal, que se dirige al noroeste, lleva al peregrino hasta la iglesia de San Martín de Argüelles», ya en el concejo de Siero. 
Excluida en 2006 
Noreña quedó excluida en 2006 del Camino de Santiago debido a un informe erróneo de la Universidad de Oviedo. Y desde hace dos años se viene reclamando que se subsane esa omisión tanto desde la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Siero, Noreña y Sariego como del Ayuntamiento, además de la petición de más de mil vecinos."

Independientemente del trazado caminero antiguo, cortado además por la Autovía Minera, tres hitos hay históricos en el camino de La Pola a Noreña, este de Ferrera, seguidamente La Mariscala con el Palacio de Miraflores y su capilla, entrada en el concejo de Noreña, y La Campanica, al lado de la Carretera Carbonera. En el artículo Noreña en el Camino, de La Nueva España del 18-2-2012, Miguel A. Fuente Calleja, cronista oficial de Noreña, nos cuenta de estos hitos:

"Mucho se está hablando últimamente de la lamentable omisión de Noreña en el Camino de Santiago y parece ser que cada vez se nos cierran más las puertas para intentar devolver a la Villa Condal el merecimiento que tiene como lugar de paso en el peregrinaje a Compostela. Debemos de estar acostumbrados a que nos lo den todo hecho basándonos en considerar que es de justicia histórica esta ruta, pero por lo visto no es así. No voy a acusar a quienes por dejadez o ignorancia, entiéndase Alcalde o concejal de Cultura en el año 1997, fueron responsables de la no presentación de datos en la Dirección Regional de Cultura, a cuyo frente estaba Trinidad Rodríguez, aportaciones técnicas necesarias para que Noreña figurase oficialmente en el Camino de Santiago. Parece ser que desde ese período de tiempo citado vienen todos los males que aquejan la ausencia del paso de peregrinos por la villa, pero especialistas y estudiosos hubo que también hicieron sus aportaciones a los responsables del «nuevo diseño» obviando el tramo desde el cementerio parroquial de La Carrera pasando por Ferrera y llegando a La Campanica, entrada a Noreña; paso por el hospital de peregrinos adosado a la capilla de San Fabián y San Sebastián y salida hacia San Martín de Argüelles. 
Escritores y estudiosos hubo que sí reconocieron este tramo alternativo u oficial, queriendo recordar al ilustre don Juan Uría Ríu, cronista de Asturias, autor -aseguran- de los textos más significativos relativos al Camino de Santiago. Y en la actualidad como testigo de la vida cultural noreñense, quiero agradecer las gestiones que en nuestro apoyo realizó el desaparecido amigo y diputado regional don Rodrigo Grossi, presentando incluso una moción en el Parlamento regional que fue rechazada. Mi agradecimiento y reconocimiento a los profesores y amigos Carlos González Cuesta y José Antonio Leirado Arbesú, autores de varios textos de investigación al respecto; agradecimiento singular a mi amigo el historiador Luis Antonio Álvarez Alías, que lleva editados dos preciados libros sobre el Camino de Santiago por Asturias con su obligada parada y fonda en Noreña. Agradecimiento y reconocimiento, asimismo, para el noreñense Fructuoso Díaz, por su aportación y defensa al tema que nos ocupa, estudio que mereció una distinción de la propia Consejería de Cultura, entidad que paradójicamente fue quien primero cerró sus puertas a nuestra justa reivindicación. No me puedo olvidar de los fundadores de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Siero, Noreña y Sariego, que, incorporándonos a la misma, ya ratificaron nuestra petición. A los concejales del Ayuntamiento de Noreña que se sumaron a la histórica demanda. A los amigos de la Asociación Astur-Galaica con José María Clero a la cabeza, que llenó de flechas amarillas nuestro tramo desde La Carrera hasta Argüelles, y a la persona -cuyo nombre no quiero citar- que nos facilitó los artísticos azulejos con la venera que señalan el Camino a su paso por la Villa Condal. Al dinámico Joaquín Milans del Bosch, que hizo suya nuestra petición; a Francisco Junquera Hevia, historiador noreñense que también aportó importantes datos al respecto, al igual que hizo recientemente José Manuel Fanjul, así como al escritor Ignacio Gracia Noriega, que refrendó los datos que aportamos. Pero por lo visto, todos esos estudios y opiniones no fueron suficientes para convencer al funcionariado encargado de tomar esa decisión. 
Hace años, cuando quisimos enmendar este injusto olvido, en la Consejería de Cultura decían que no procedía, ahora que no es el momento, ya que puede perjudicar la inclusión del Camino en la UNESCO, y mañana será cualquier otra disculpa, pero no vamos decaer en nuestra petición. Bien estaría que, en vez de andar unos por un lado y otros por otro, conjuntásemos todas las aportaciones necesarias para este fin. 
Caminos a Santiago hay muchos, desde que cada peregrino sale del portal de su casa, excepto los de Noreña, pero al igual que en la venera peregrina todos los caminos se unen en Santiago, nosotros, todos los que estamos interesados en este asunto, deberíamos buscar el mismo punto de unión."

Y ahí abajo, entre las casas del fondo del valle, donde iremos saliendo a la carretera de La Pola a Noreña, parece ser estuvo otro de los lugares del trazado caminero antiguo y original del Camino por Ferrera, hoy transformado por dicha carretera que, a falta a partir de ahí de otra alternativa, tomaremos unos metros hasta La Mariscala. Ese sería "el camino real que va para Ouiedo que vien de la Pola de Siero" como se cita en un documento de 1493 aportado por José Manuel Fanjul Cabeza a Patrimonio


Volviendo al medievalista Juan Uría Ríu y su libro Las peregrinaciones a Santiago de Compostela, del que es coautor Luis Vázquez de Parga y José María Lacarra, leemos en el capítulo De Pola de Siero a Oviedo:
"Desde Pola de Siero continuaba el camino hacia Oviedo, pasando por los cerros que quedan al norte de la actual carretera a las inmediaciones de San Martín de la Carrera nombre expresivo de la antigua vía que continuaba a Noreña. En esta villa, del señorío del prelado ovetense desde que fue confiscado en tiempos de Enrique III a su medio hermano el rebelde conde D. Alfonso, fundaron por testamento 4 se enero de 1593, un hospital para acoger peregrinos, D. Gabriel de Lorenzana y su mujer D.ª Clara de Argüelles. Cerca se halla San Martín de Argüelles. Ambas iglesias dedicadas al mismo titular- La Carrera y Argüelles- revelan antigüedad. La primera conservaba antes de su destrucción, en 1936, una portada probablemente del siglo XII y la de Argüelles- con más fortuna conserva la suya lateral del mediodía, con relieves toscos alusivos a la vida del patrono, y una celosía con arquillos semicirculares en un pequeño ventanal que se abre en la misma fachada meridional, muy en consonancia con la época con la inscripción del año 951, que existía, labrada en piedra, en el desván de la propia iglesia."

Y es que, como bien dice Luis Antonio Alías en su libro de los itinerarios jacobitas asturianos...
"Caminos que, aún siendo todos únicos, eran múltiples, dependiendo del tiempo reinante, de la importancia de tal o cual villa en un momento determinado, de la apertura o cierre de un hospital de caridad y de otras muchas razones utilitarias. Caminos Reales y caminos locales cubiertos ahora, en su mayoría, de maleza, de argayos, del asfalto de las nuevas vías, de olvido..."

El Camino, ya mayormente llano, serpentea siguiendo la sinuosidad de la ladera dando vista a estos prados que caen hacia el valle en un paisaje que, efectivamente, podríamos calificar de 'bucólico' en comparación con las trepidantes áreas urbanas e industriales que nos aguardan en nuestro trayecto, corto ya, a la Sancta Ovetensis  


El pequeño valle forma una pequeña hondonada a nuestra izquierda y más allá, se extiende de este a oeste la colina por la que va el Camino de Santiago oficial hacia El Berrón, el cual pasa por el solar de la antigua iglesia parroquial de San Martín de La Carrera, destruida en la Guerra Civil y que decidió nlo reconstrurirse en el mismo lugar sino en otro más cercano a El Berrón, el núcleo más poblado de la parroquia, al lado de la carretera general, desde 1939 la N-634


Estos caminos hacia Noreña habrían de confluir en el antiguo puente de Faces, sobre El Ríu Noreña, para entrar en la villa condal, puente que estaba en Las inmediaciones de La Campanica y, de allí, llegaría al entonces centro de la pequeña población, en la Plaza la Cruz para luego avanzar en dirección a Argüelles y a Colloto/Cualloto, paso del puente sobre el Nora


Hermoso valle de Ferrera con Noreña a lo lejos, la Naurenia que, como heredad, donaban en 1151 Gonzalo Peláez y su mujer Elvira Pérez al ya mencionado monasterio de San Vicente y que luego, cinco años más tarde, la misma Elvira Pérez, modifica las condiciones de dicha donación, otorgando la mitad de la villa vocata Norenia, y "Es en este documento cuando aparece por primera vez aplicado inequívocamente el nombre de Noreña a un lugar poblado. En ese mismo documento, la donante afirma que la villa de Noreña había sido de su suegro Pelayo Rodríguez", nos dice Wikipedia


Este es el pequeño valle del Ríu Ferrera, afluente del Noreña, donde recibe las aguas del Ríu Pelgón. Son los campos de los caseríos de L'Arrionda, La Pedrera y Rancho Grande, en los límites de Siero y Noreña y, a lo lejos, otra referencia visual y geográfica muy importante


Más allá de El Rebollín, divisamos la inconfundible silueta del Monte Naranco, tótem geográfico ovetense por excelencia, con su cota máxima en los 637 m del Picu'l Paisanu, que nos indica donde está la Sancta Ovetensis, a su pies, en la antigua colina de Ouetao, una de las metas de las peregrinaciones históricas a Santiago y el Salvador, a unos 14 kilómetros de aquí


Esta parte del valle está regada por arroyos como el Llinares y El Cirvión, que dan fertilidad a estas  praderías al norte de La Mariscala y al sur de El Polvorín, pasos históricos ambos hacia Noreña


Tras aquellos documentos de Elvira Pérez, el nombre de Noreña aparece sucesivas veces en la diplomática medieval asturiana aunque integrado en Siero, con la fórmula Noreña de Siero en una donación de Fernando Menéndez al mismo monasterio de San Vicente. Esta zona era además reflejada como la Llanera de Siero, si bien, como todos los sitios llanos, no lo son tanto cuando nos toca recorrerlos caminando. No obstante, no habrá muchos subeybaja hasta llegar a la capital asturiana


Más adelante, en el siglo XIV, figura como entidad ya aparte, perteneciente a los dominios del potentado Rodrigo Álvarez de las Asturias, una de las figuras más determinantes del medievo asturiano. A partir de ahí se producirán episodios cruciales para la historia de Noreña y de Asturias:
"Algunos genealogistas, desde el siglo XVII, suelen mencionar como señor de Noreña al padre de Rodrigo Álvarez de las Asturias, Pedro Álvarez de las Asturias, mayordomo mayor del rey Sancho IV. Uría Ríu, basándose en la inexistencia de testimonios acreditativos, estimó por el contrario que el primer señor de Noreña fue su hijo Rodrigo, aunque parece probado que antepasados suyos poseyeron bienes en la parte central de Asturias. Así, de una donación hecha al monasterio de San Vicente en 1332, por él mismo se desprende que una tía suya llamada Mayor Álvarez poseía bienes en la villa de Entralgo y Bimenes
Y en otra escritura existente en el monasterio de Santa María de Carrizo, que examinó Luis Alfonso de Carvallo y que fue otorgada por Sancha Álvarez en 1210, se lee al final cierta memoria expresiva de las distintas heredades o patrimonios que correspondieron a los hijos de Rodrigo Álvarez y su mujer Sancha; allí consta que Pedro Álvarez de las Asturias, nació, según Somoza, hacia el año 1268: Era una persona bien apuesta y conformada, de ancha y prominente frente, cara prolongada, ojos grandes y buena dentadura.c​ Fue un personaje importante en las Cortes del rey Alfonso X de CastillaSancho IV de León y CastillaFernando IV de León y Castilla y Alfonso XI de Castilla, fue asimismo árbitro en las disputas sostenidas por Oviedo con Avilés y Salas, sobre la libre introducción de pan, vino, trigo y otras viandas, según documentos de 1315 y 1320 que copia Vigil en su Diplomática oventense.​ Murió Rodrigo en el año 1335, siendo enterrado, por propia voluntad, en el monasterio de San Vicente. Dejaba como heredero al hijo bastardo de Alfonso XI de Castilla y Leonor de GuzmánEnrique, al que prohijó y que había de llegar a ser rey de Castilla. 
En el año 1350 el entonces conde Enrique, a raíz de su matrimonio con Juana Manuel de Villena, llegó a Asturias huyendo de su hermano Pedro I, para acogerse a los señoríos que había heredado en estas tierras; y aunque no está probado que la fortaleza de Noreña jugase papel alguno en la rebelión que enfrentó a ambos hermanos, parece lógico suponer que residiría algún tiempo en ella durante los dos años que pasó en la provincia. 
Un año antes de ocupar el trono de Castilla, Enrique donó el señorío de Noreña a su hijo bastardo, Alfonso Enríquez, y, como señor de este lugar, Alfonso confirmó un documento en noviembre de 1368. En la primavera de 1372, fue armado caballero por su padre estando en Santiago de Compostela y fue, posiblemente en esa fecha, cuando también recibió los títulos de conde de Noreña y de Gijón.​ El conde se alzó en contra del poder regio en varias ocasiones y en septiembre de 1383 perdió su condado de Noreña que fue entregado por el rey Juan I de Castilla al obispo de Oviedo, Gutierre de Toledo."

Aquí en este poste telefónico vemos la primera flecha amarilla de este recorrido caminero hacia Noreña. Salvo que algún día se señalice de manera efectiva es lo que nos vamos a encontrar


Al lado de esta entrada a una finca el Camino sube un poco para llegar a las primeras casas de Ferrera


Este es el lugar conocido como La Zarragüela, que son un par de casas al lado del Camino cuyo topónimo, etimológicamente, tendría que ver con el secular aprovechamiento agropecuario del terreno, según García Arias:
"Algunos lugares presentan una expresión formada sobre zarru o cierru ‘cerca’, ‘cercado’, sin duda un viejo participio fuerte del verbo asturiano zarrar o cierrar originado en el latín SER¯ARE ‘cerrar con cerrojo’  con el influjo del lat. FERRUM ‘hierro’ 

Toneles de sidra que nos hacen recordar un célebre cantar referido a estos viejos caminos hacia Noreña...
Aquellos bueyes de quién son
aquellos bueyes que baxen
per la caleya
son los de Villaviciosa
que van con sidra a Noreña

Caminos de Villaviciosa a Noreña, que son precisamente estos que estamos siguiendo nosotros, al llegar a las casas pasamos junto a esta cobertizo


Luego la pequeña subida acaba al llegar a esta casa, con su corrada cerrada por un largo portón


Otro buen mirador hacia la villa condal, que nos aguarda, condado que, recalcamos pasó a los obispos de la sede ovetense desde que Juan I se lo diese al enérgico prelado castellano Gutierre de Toledo en 1383, si bien en 1393 el antiguo conde Alfonso Enríquez, huido de presidio, regresa a Asturias y con sus no pocos partidarios recupera sus dominios, protagonizando una última y fallida rebelión ya que derrotado en 1394 por Enrique III, el señorío es devuelto a los prelados


Los obispos nombraban en Noreña jueces y alcaldes y residían por temporadas en su desaparecido castillo, en el cual, como por una especie de 'destino manifiesto', volvió alguno a refugiarse en abierta rebelión armada, siendo asediado en lo que debió ser uno de los últimos episodios de luchas feudales en Asturias:
"Las autoridades nombradas por los obispos tuvieron diferencias y pleitos con los del concejo llegando en ocasiones a la violencia, como se desprende de una cédula dirigida por Fernando el Católico al corregidor del Principado, Fernando de Vega, en 1514. Durante el obispado de Diego de Muros (1512-1524) una violación del derecho de asilo en la iglesia de San Vicente de Oviedo por el corregidor de Asturias, Pedro Manrique de Lara, ocasionó un grave incidente en el que se vio directamente envuelta la villa de Noreña: los subordinados del corregidor prendieron a un delincuente que se hallaba acogido al derecho de asilo en la iglesia de San Vicente de Oviedo y Diego de Muros obligó a que el delincuente fuese restituido a dicha iglesia, imponiendo al corregidor como penitencia por haber quebrantado el derecho de asilo, la asistencia a una misa, sosteniendo en las manos, mientras la oía, una vela encendida. Esto irritó de tal modo al corregidor que no solo desobedeció la penitencia, sino que envió al instante a un alguacil acompañado de más gente y un lebrel a buscar al refugiado que a la sazón se hallaba oyendo misa; lo sacaron de allí por la fuerza y como protestase, soltaron al perro que mordió en el cuello y en un brazo, y por último le ahorcaron sin atender sus peticiones de confesión. 
Según relato del obispo al Real Consejo de Castilla, el corregidor hizo pregonar calumnias contra él, prohibió bajo penas graves que alguien entrase en su casa y que le llevasen provisiones, que se celebrase el mercado en Noreña, villa de su señorío, y por último le conminó a que saliese de la ciudad y del obispado, condenándole a comparecer personalmente ante la Corte, medida esta que usurpaba la autoridad real, ya que solo los monarcas podían tomarla.​ El obispo apeló contra estas órdenes abusivas, pero el corregidor reunió gente armada y le atacó en su propio palacio y aún en la propia iglesia catedral, por lo que el obispo huyó a Noreña para refugiarse en su fortaleza. El corregidor mandó publicar un pregón en el que decía que ninguna persona fuese con el obispo de Noreña bajo pena de muerte y pérdida de todos los bienes; que no fuese tampoco ningún clérigo a aquella villa, y que nadie llevase allá cosas de comer, pues el prelado y muchas personas eclesiásticas y seglares estaban rebeladas y encastilladas en la dicha fortaleza. 
Con el corregidor fueron a atacar el castillo de Noreña, Lope de Miranda, Ibán Bernaldo de Quirós y Gutierre Bernaldo de Quirós, Gonzalo de Argüelles, Bernardo de Estrada y Alonso Pérez de Valdés, que capitaneaba a los de Gijón. Se llevaron también a las bombardas de Avilés con las que se hizo fuego sobre el castillo. El asedio, que duró tres días, finalizó con la rendición del obispo. Nombrado pesquisidor el licenciado Carreño, le fue entregada la fortaleza; pero el corregidor, incumpliendo lo acordado, hizo que sus gentes la asaltasen y saqueasen, maltratando a los allí refugiados y encarcelando a algunos. El corregidor fue llamado a Flandes, para dar cuenta al rey, cayendo en desgracia de este. Manrique murió, excomulgado en Perpiñán, y aquellos que le habían secundado hubieron de hacer penitencia yendo desde la iglesia de San Francisco a la catedral, con los pies descalzos y con velas encendidas en las manos, donde el obispo les absolvió.

No es mucha la distancia entre Noreña y Oviedo/Uviéu, que vemos ahora parcialmente a la izquierda al pie del Naranco, asomando sobre estos bosquetes cercanos al cementerio de La Carrera y antiguo campo de la vieja iglesia parroquial


Es la zona de Buenavista, una de las antiguas zonas rurales ovetenses hacia las que creció la ciudad tras la posguerra civil cuando, tras haber sido frente de guerra durante más de un años, tenía buena parte de sus barrios arrasados, siendo perentoria la necesidad de vivienda, por lo que llegó a hacerse aquí de manera más rápida, pues únicamente había que construir, no desescombrara primero y seguidamente reconstruir


En la lejanía se ven algunas serranías del suroccidente astur y alto Narcea, más cerca son los cordales por cuyas crestas discurre el Camín Real de la Mesa, que en la antigüedad parece ser fue la principal vía de comunicación entre Asturias y la meseta ya que su puerto seco, El Puertu la Mesa, era el que menos se cubría de nieve en invierno


La Mesa y Ventana eran los puertos donde los vaqueros Babianos de Torrestío, y también somedanos, tenían sus grandes rebaños, pastando en los montes comunales y, cuando llegaba la estación fría, bajaban a estos valles, cercanos a la costa, a pasar el otoño y el invierno, volviendo a arriba, a la alzada, cuando el deshielo primaveral libraba dichos puertos de las nieves. Existían fechas señaladas, con sus correspondientes ferias, en torno a San Miguel de mayo y San Miguel de septiembre para hacer esta trashumancia, pero existían otras según cada pueblo de asentamiento de los vaqueros, vaqueiros en el occidente


Allí desde los montes de El Freisnu, santuario mariano al pie del que pasa el Camino Primitivo, muchos peregrinos que, tras visitar Santiago regresaban a sus hogares por el hoy llamado Camino Primitivo para no perderse la obligada visita al Salvador, entraban en alborozo pues ya veían la torre de la catedral Sancta Ovetensis, ahora oculta desde allí por estos edificios de Bellavista. Dicho Camino sale de la capital hacia Santiago por La Florida, PaniceresLlampaxuga y Lloriana, bajo la ladera sur del Naranco, que era por donde llegaban estos peregrinos del 'camino de vuelta'


Reparemos ahora en el nombre del pueblo en estos azulejos del muro de la casa 


Tras otra breve detención para contemplar el paisaje que se divisa desde estas pequeñas lomas de Ferrera continuamos camino



Llega ahora otro trecho llano al pasar junto a la siguiente casa, cerrada por una línea de arbustos plantados en hilera que la separa del Camino


Pero un par de pasos más allá empezamos a bajar por esta ladera oeste de la colina, estribaciones más occidentales del Monte Cadavieco



El Camino, antigua caleya asfaltada, tiende a estrecharse de nuevo un poco. Vayamos con precaución pues al estar en umbría puede haber algo de firme resbaloso, sobre todo cuando llueve o, sobre todo, hiela


La sebe nos separa de los prados de La Zarragüela mientras caminamos ahora en dirección norte otro trecho


De frente, las colina donde se extiende el caserío de Ferrera de Riba, cuando diseminado cuando formando pequeñas quintanas y grupos de casas


Algunas naves de ganado delatan actividad ganadera, no olvidemos que estamos en los arrabales de la llamada capital chacinera, con sus fiestas gastronómicas del picadillo y el sabadiego, entre otras


Algunas casas de Ferrera se disponen en hilera a lo largo de los caminos del pueblo, donde existió antiguamente una capilla dedicada a San José, de la que apenas queda nada


Casa con hórreo sobre bodega y, a la izquierda, nave de ganado


Al norte de Ferrera están La Espiniella y El Cuto, ya en Samartindianes, pero lo que más destaca es, un poco más lejos, el monte de La Pica (352 m), mirador natural sobre los valles del Noreña y del Nora


Justo a sus pies y a su izquierda pasa la Carretera Carbonera (AS-376), que no llegaremos a ver hasta que la crucemos en La Campanica, cerca está el enclave noreñense de Sarrapicón y algunas casas de la parte de Celles que pertenece a Noreña


Aquí el Camino hace una curva cerrada a la izquierda y pierde altura más rápidamente para bajar a este pequeño valle y ribera, la del Ríu Pelgón que, como hemos dicho, da sus aguas al Ríu Ferrera antes que este las de a su vez al Ríu Noreña


Es la bajada a El Molín, donde, como su nombre indica, existía un molino que funcionaba con el agua del Ríu Pelgón


El paisaje de la medieval Llanera de Siero no es, insistimos, tan llano salvo en las mismas vegas del Nora, el resto es toda una serie de continuas lomas, cuetos, colinas... no muy altas ni de duras cuestas, formadas entre los múltiples arroyuelos que forman estos pequeños subvalles


Una tapia separa las fincas de La Zarragüela de las de El Molín; a la derecha el prado se extiende hasta la orilla del Pelgón


Los cierres de alambre delatan siempre los usos ganaderos de las fincas aunque en ella no veamos ganado, pues evitan que este se meta en el Camino o en prados ajenos


Y este es El Molín, donde hace mucho que se acabó la molienda pero la vivienda, reformada y ampliada, se conserva y sigue llevando su nombre


Se construyó también aquí una nave para el ganado; la especialización del campo asturiano en la producción de lecha para el suministro de lácteos a las ciudades y áreas industriales hizo desaparecer, junto con la mejora de las comunicaciones y la mecanización del campo, la antigua cultura cerealística de plantar y moler el grano para hacer el pan en casa, este llegaría en reparto desde las tahonas y el suelo se aprovecharía al máximo como prado de pasto y siega



No obstante se ha conservado el viejo hórreo donde se ponía a secar el grano, fundamentalmente maíz pero antaño también trigo, escanda, tal vez centeno, panizo, etc., y se guardaba libre del ataque de los roedores, así como otros productos de alimento, como fruta



El hórreo, a la izquierda del Camino, que ya llanea, es de los de bodega, un espacio en la parte inferior o solorru, cerrado en este caso, que se aprovechaba como almacén de aperos, herramientas, maquinaria, etc., pero que tenía otros usos según necesidades de casa propietario o propietarios



Así podría ser una corripa o pocilga para los gochos, 'cerdos', cuadra, taller, garaje, e incluso vivienda. Fijémonos también en les pegolleres o losas de piedra que evitan el 'salto' de los roedores al interior aunque logren esguilar, 'escalar' por los pegollos o pilares, de ahí que en muchos lugares se les denomine también tornarratos



Aquí vemos la subidoria o escalera de piedra que le sirve de acceso



Al pasar delante vemos la puerta, de hoja superior e inferior, de la bodega


Como en muchos casos, las pequeñas huertas que solía haber frente a las casas se han aprovechado también para hierba en esta parte más regada, fértil y verde de la vega


Existe siempre alguna concesión al florido jardín, como esta rosaleda, la botánica de la quintana


Pasamos el puente sobre El Ríu Pelgón, con sendas barandillas a los lados, es tan pequeño que es posible que nos pase desapercibido


Pasado el puente enlazamos con otro camino local asfaltado y seguimos a la izquierda


Avanzamos por la ribera, observando cómo los bosques y los prados el aspecto del río puede cambiar según la época que vengamos, aquí cubierto de plantas acuáticas, en plena primavera


Aquí las hierbas y plantas más secas y agostadas, avanzando el verano...


Durante unos metros continuamos en llano y en paralelo al Pelgón. Las señales informan de un estrechamiento de calzada en la siguiente curva


No obstante la anchura del Camino ha sido ampliada, así lucía en este mismo lugar hace unos años


Tampoco es usual que haya aquí más tráfico que el de los más bien escasos residentes o dueños de fincas, aparte de algún vehículo agrícola


Una baranda de madera a manera de quitamiedos separa la calzada del surco del Pelgón; atención ahora al llegar a esta bifurcación


Aquí tomamos el camino de la derecha, dejando la orilla y subiendo otra ligera y corta cuesta


Y al acabarla, llegaremos al grupo de casas que antes veíamos desde más arriba, por las que saldremos a la carretera de La Pola a Noreña, paso del antiguo camino de Les Campes a Noreña


A la izquierda, otro hórreo de los de bodega; tradicionalmente se hacían también así, habilitando un espacio cerrado debajo de ellos, en otras se cerraba posteriormente, un proceso en el que a veces se eliminaban los pegollos, quitándolos, como solía hacerse cuando ya no se empleaba como granero ni despensa


Este los ha conservado, integrados en la pared, aquí termina la subida y empezamos a llanear otra vez hasta las siguientes casas


Por aquí llega a nuestra izquierda el camino que, por La Rionda y La Pedrera, bajando desde El Rancho Grande y el cementerio, solar de la antigua iglesia de San Martín, constituye el trayecto de La Carrera a Noreña que nos señala Fanjul en su mapa, el cual, como dijimos, también tiene alguna flecha amarilla



Tras enlazar con dicho ramal nosotros continuamos todo de frente viendo, delante de estas casas, una explanada que forma parte del camino antiguo antes de la construcción de la nueva carretera entre La Pola y Noreña, que ya tenemos enfrente


Aquí, la construcción de una nueva carretera entre La Pola y Noreña, que sirviese además de comunicación directa de ambas poblaciones entre sí y con la Autovía Minera, ha transformado totalmente el viejo itinerario del Camino por Ferrera, como ahora vamos a ver, haciéndolo menos grato, y más peligroso para los viandantes. No obstante, recordamos, no tenemos en principio más remedio que salir a él, si bien durante un corto trecho solamente, hasta La Mariscala, otro de los hitos camineros históricos de la ruta noreñense


Aquí enfrente, El Ríu Ferrera, que recibe las aguas del Pelgón forma una vega llana y verde, la alameda lineal delata su curso


A la izquierda, la cuesta de La Pedrera, en la divisoria Siero-Noreña


La calzada se ensancha considerablemente al llegar al cruce de la carretera, haciendo una curva cerrada donde dos guardarraíles separan esta curva cerrada del desnivel respecto al prado de esta vega


Enfrente y al otro lado de la carretera están la entrada y aparcamientos del Restaurante Fano, situado detrás de los árboles de la derecha


Aquí pues, extrememos las precauciones a partir de ahora y pongamos la máxima atención: seguimos camino a la izquierda


Aprovechemos para caminar esta franja de arcén de la izquierda, arrimándonos bien al guardarraíl. Al fondo, al final de la cuesta, dejaremos esta carretera para tomar el camino a La Mariscala, entrando en el concejo de Noreña


Ahora sí que vemos el Restaurante Fano, donde celebra su comida de hermandad la asociación de vecinos de Ferrera, como informaba La Nueva España del 26-4-2012:
"La asociación de vecinos Virgen del Otero, de la localidad sierense de Ferrera, celebró una comida de hermandad para conmemorar su decimoctavo aniversario. Su presidente, José Faustino Quirós, apunta que «la mayoría de edad merecía un acto como éste». Asistieron a la comida, celebrada en el bar Fano, cerca de noventa miembros del colectivo. La asociación, nacida con el objeto de reivindicar mejoras en los servicios en la localidad y también promover la unidad entre los vecinos, ha vivido a lo largo de su trayectoria numerosos acontecimientos. Los vecinos no han dejado de pedir mejoras en sus caminos, denunciar inundaciones y otras molestias o solicitar una mayor atención para su pueblo, informa M. NOVAL."

La carretera cruza de este a oeste esta vega; a la derecha una quintana tradicional al lado de una curva del camino antiguo


La casa, con su corredor entre cortafuegos y, a la izquierda, la vieja cuadra, transformada también en vivienda, está situada en el cruce que va a Ferrera de Riba


Pese a que el paisaje sigue siendo de campos verdes y bosquetes ribereños, en estos tramos siempre hay ganas de llegar a su final, máxime en estas rampas al sol


La alameda y El Ríu Ferrera, que pasa subterráneo bajo la carretera. A lo lejos, las inmediaciones de El Rancho Grande, Los Polvorinos y el cementerio de La Carrera, oculto por las arboledas


En esta carretera que, recalcamos, además de comunicar La Pola y Noreña es enlace con la AS-I o Autovía Minera, puede haber mucho tráfico y, aunque sea poco, siempre pasa a gran velocidad. A la izquierda el arcén tiende a estrecharse y no es un tramo demasiado apto para los caminantes, todo hay que decirlo


Hay un cambio de rasante y se limita 'teóricamente' la velocidad, pero las señales ya nos advierten de la cercanía del cruce de La Mariscala, donde dejaremos esta carretera y caminaremos más tranquilos



Prados abajo y entre los bosques discurre la frontera de concejos hacia L'Arrionda y La Pedrera. Empezamos a ver alguna casa en La Mariscala, puerta de Noreña


Ahora tal vez veamos algo del muro del cementerio de La Carrera, situado en las cercanías de la iglesia antigua, como hemos dicho, y donde Uría Ríu marca uno de los hitos del Camino que por allí va, que es el oficial ahora, hacia El Berrón, pero donde Fanjul señala la bajada para enlazar con esta salida a la carretera que era la ruta por Ferrera. Otros dos eruditos, Carlos González Cuesta y Antonio Leirado Arbesú, describen su tránsito por Noreña en su obra Noreña Villa Condal:
"Al abandonar la Pola entraban en la parroquia de San Martín de La Carrera y pasaban junto al actual cementerio parroquial en el que se emplazaba una iglesia dedicada a San Martín, construida en el siglo XII, que sufrió diversos incendios (...) que la destruirían (1901, 1931 y 1934). Desde aquí, bien se continuaba por el límite sur del actual concejo de Noreña a través de Buenavista hacia Fonciello y Meres. O bien se descendía hacia Ferrera, para entrar en las proximidades del Palacio de Miraflores. Una vez en la villa subían por la Avenida Flórez Estrada y la calle Fray Ramón, donde estaba el Hospital de Pobres y Peregrinos. Tras descender por la calle de la Iglesia, circulaban por el viejo Camino Real que bordea la tapia del cementerio (hoy calle Les Viñes). En este recorrido pasaban junto a la iglesia de Santa María y por las proximidades del emplazamiento del castillo. Tras cruzar el regatu de La Zaragüela se abandonaba Noreña para entrar en la parroquia de San Martín de Argüelles (Siero)"

Justo allí, donde las antenas a la derecha de esta foto, el Camino de Santiago oficial empieza la bajada a El Berrón por El Morralín y a la izquierda, pasando junto a las casas y al lado del camposanto, baja el Camino descrito por Fanjul


Al menos una franja de arcén seguimos teniendo en esta recta en rampa viendo a nuestra derecha las últimas casas de Siero y las primeras de Noreña, en Ferrera de Riba, parte en cada concejo


Y aquí, un cartel a la derecha nos da la bienvenida a Noreña de la mejor manera posible y como corresponde a esta villa condal y capital chacinera


Y es que en él se lee:
BIENVENIDOS
A NOREÑA
CON SUS TÍPICOS
CHORIZOS, CALLOS
MORCILLAS, FABADAS

Ahí vemos además el escudo de Noreña que, como fue condado señorío del obispo, muestra los símbolos episcopales y, asimismo, los de su antiguo señor, Rodrigo Álvarez de las Asturias, de su descripción leemos en Wikipedia:
"Existen algunas dudas sobre las características del escudo del concejo de Noreña en Asturias, sobre todo relativas a los colores. 
El que se utiliza en la actualidad, sin sanción legal, se basa en el inventado por Octavio Bellmunt y Fermín Canella para ilustrar su obra "Asturias". Parte de la relación de los principales señores de Noreña: los Álvarez de las Asturias, D. Gutiérrez de Toledo y la Mitra ovetense (según mención de Bellmunt y Canella). 
Sus armas son las que aparecen en el campo o superficie del escudo, la cual está dividida en tres partes horizontales, lo que en heráldica se llama escudo terciado en faja: 
La faja superior ( o el primer cuartel), está formado por 15 jaqueles (o rectángulos). Ocho son de color rojo (gules en heráldica), y siete son veros, una especie de campanillas o sombreros que combinan los colores de plata y azul (plata y azur en heráldica). Todo ello, constituye el escudo de armas de la familia Álvarez de las Asturias, la primera que tuvo Noreña y cuyo máximo representante fue D. Rodrigo, señor de Noreña (y de otros muchos lugares de dentro y fuera de Asturias). 
La faja central (o segundo cuartel), está formado por tres barras horizontales (hay opiniones expertas que dicen que rojas y otras dicen que azules) sobre fondo blanco o plata (según opiniones) y rodeadas de ajedrezado en blanco y negro o en plata y negro (según opiniones). Corresponde al escudo de armas materno del obispo D. Gutierre de Toledo, primer obispo de Oviedo que fue Conde de Noreña. 
La faja inferior (o tercer cuartel), está formada por la Cruz de los Ángeles, en oro sobre fondo azul. Es la Cruz del obispado de Oviedo, y representa la estrecha relación que hubo entre el obispado y Noreña durante siglos. 
Rematando el campo del escudo, lo que se llama timbre, está la corona condal que da a entender que Noreña es condado (fue condado). Se diferencia de otros tipos de coronas por sus dieciocho bolas o perlas. 
Por encima de la corona, hay un sombrero, es el capelo episcopal, de color morado y forrado interiormente en verde, y partiendo de él y envolviendo los laterales del escudo salen dos cordones con seis borlas a cada lado, de color verde (sinople en heráldica). 
Esto simboliza el obispado e indica que el Conde de Noreña es el Obispo de Oviedo."

La cuesta se acaba, un semáforo revela nuestra entrada en zona urbana-periurbana y ya reconocemos algunos edificios de Noreña más allá del cruce de La Mariscala


Al sur contemplamos, los picachos de la sierra del Aramo, o como más propiamente se dice por parte de pastores y vecinos, El Puertu l'Aramo, cordillera situada en el mismo centro y corazón de Asturias, sobre los concejos de Lena/L.lena, Riosa y Morcín al este y sobre los de Santo Adriano, Proaza y Quirós al oeste. Sus cumbres llegan a pasar de los 1.700 metros de altura, destacando El Gamoniteiru con 1.786, El Barriscal de 1.734, El Gamonal 1.712, El Picu Xistras con 1.775 y Penapodre de 1.631, así como Las Bizarreras de 1.626 y Pelitrón de 1.562.


Entre sus alturas destaca también L'Angliru, a 1.625 metros de altura, una collada entre los picachos que ocultan buena parte del año sus cimas entre nieves o a veces entre nieblas, no siendo extraño que no pocas veces se eleven más altos que las propias nubes. Es una braña o majada, territorio de pastos, desde hace milenios, ahora famosa a nivel internacional por ser culmen una de las míticas etapas de montaña de competiciones ciclistas como la Vuelta a España


Al norte del Aramo, desgajado del resto de la montaña por el collado de Pan de la Forca, se reconoce bien La Mostayal o El Picu la Mostayal (1.305 m). Más abajo y más cerca es el monte de La Grandota, parte de la serranía que separa el valle del Trubia y el del Nalón (508 m), ya en términos ovetenses


Por las sierras de La Grandota y La Paranza discurre un antiguo camín real por el que iba el viejo camino que unía el valle del Nalón (y el puerto de Tarna, acceso a la meseta) con la capital asturiana. Se ha recuperado con señalización un tramo, integrándolo en el GR-105 o Ruta de las Peregrinaciones que une el barrio ovetense de La Covadonga, en San Esteban de les Cruces con el santuario mariano de Covadonga, puerta de los Picos de Europa


En la sierra algunos castros, como El Picu Castiellu de Tiñana, así como túmulos, muestran el antiguo tránsito por aquel viejo camino. En lontananza reconocemos el ya citado Gamoniteiru, incofundible con sus antenas


Aquí abajo entre los árboles nos parece reconocer algunos edificios de El Berrón, justo al sur de Noreña y a muy escasa distancia, por donde va el Camino de Santiago 'oficial'


Se acaba la cuesta, las señales de tráfico advierten de un nuevo límite de velocidad y de la existencia de un paso de peatones, es el cruce con la calle de La Mariscala y final de la cuesta


En este cambio de rasante vemos ya el casco urbano noreñense delante de nosotros por la parte de la colina de El Rebollín, reconocible por los árboles sitos en el solar del palacio del mismo nombre. Cuesta abajo las casas llegan a la Avenida de Gijón, el ferrocarril y la Carretera Carbonera


Atención, aunque tenemos el casco urbano de Noreña delante nosotros NO seguimos de frente sino que, como habíamos señalado, tomaremos a la izquierda la calle de La Mariscala, que nos llevará al Palacio de Miraflores y, de allí y bajando junto a su capilla, por La Cuesta les Campes, a La Campanica


En el poste metálico del reverso de una señal de STOP a nuestra izquierda hay una flecha amarilla que nos indica dejar la carretera en este lugar y seguir esa dirección


El Palacio de Miraflores o de La Mariscala se encuentra en términos de Ferrera pertenecientes a Noreña, 'escondido' al otro lado de ese pequeño bosque que crece en su quinta, en cuanto a La Mariscala, topónimo que da nombre a este lugar, que estuvo antaño en territorio de Siero, decir que se trata de un antropónimo basado en el apodo de una de sus propietarias, Josefa María Pola de San Joaquín y Navia, gran benefactora de pobres y necesitados, célebre por su apodo de La Mariscala tras casarse en 1759 con su primo Manuel Jacinto de Acevedo y Navia, militar que llegó a Mariscal de Campo, tal y como nos cuenta José Manuel Fanjul Cabeza en Noreña entrañable:
"Mayor Josefa María Ventura Pola y Navia de San Joaquín, Señora de Miraflores, "La Mariscala", pasó a la historia con este sobrenombre, por haberse casado, en Miraflores (27-5-1759), con su primo Manuel Jacinto de Acevedo y Navia (Vigo 18-VIII-1710, +8-VII-1783), quien, por entonces, era Coronel de Milicias en Pontevedra. Luego pasaron a residir en Vigo y, finalmente, a Tuy, donde ascendió a Comandante General de la Provincia, Brigadier y, finalmente, a Mariscal de Campo. Con este grado se retiró del ejército y fijó su residencia en el palacio de Miraflores, que era propiedad de sy esposa y a la muerte del Mariscal, fue sepultado en la capilla del palacio.

"La Mariscala" fue una mujer afortunada en su matrimonio, dulce, justa y, por antonomasia, señora de Miraflores. Consiguió merecida fama por las ayudas que prestó a los pobres en aquella época peculiar y de gran penuria, derivada de las malas cosechas (...)

Mayor Josefa tuvo siete hijos varones y dos mujeres. Dos de ellos, Jacinto y Josefa María, murieron de muy corta edad. Los varones destacaron en el ejercicio de las armas, las letras y la práctica de las virtudes cristianas."

La tradición benefactora de los señores del palacio venía de antiguo, desde su mismo origen, ya que fue mandado construir en 1556 por Gabriel de Lorenzana, Regidor de Oviedo y del Concejo de Siero, que años más tarde y con su mujer Clara Argüelles, serían los fundadores del hospital de peregrinos de Noreña que veremos cuando pasemos por el centro de la población, "en el lugar que hoy se conoce como La Playina", dice Fanjul Cabeza:
"El testamento que el matrimonio Lorenzana hizo, el 23 de diciembre de 1589, ante Tomás Granada, está depositado en el Archivo Nacional de Simancas. Al morir Gabriel Lorenzana sin descendencia en 1590, fueron llamados sucesivamente como herederos el Licenciado Baltasar Lorenzana que murió de Presidente de la Cancillería de Valladolid, el 3-IX-1616, y lo heredó su hermana Catalina, viuda del almirante Diego Valdés. Se cumplió lo previsto en la fundación de 1.640"

Catalina y Diego Valdés murieron también sin hijos, pasando el palacio a una Obra Pía cuyos numerosos bienes eran administrados por los mayordomos del Obispado, quienes habían de destinar no obstante más de la mitad de sus rentas, que ascendían a 1.109 reales, al mantenimiento de tan extensas propiedades para reparar casas, molinos y otros gastos


El Palacio de Miraflores o de La Mariscala, así como sus terrenos aledaños, pasaron a ser instituciones benéficas dentro de un proceso que arrancaría por entonces tras numerosas vicisitudes que pasamos a relatar. Cuando llegó al obispado Diego Riquelme de Quirós en 1662, quiso evitar los citados gastos de mantenimiento de las propiedades, las cuales no permitían la distribución de las rentas ordenadas por el fundador, por lo que dispuso que los bienes y posesiones se otorgasen al 'foro perpetuo' (antigua modalidad de arriendo) al mejor postor, publicitándose en la parroquia de Noreña y en la misma catedral


Y así, el Palacio de Miraflores llegaría a ser el lugar solar de varias familias, como los Argüelles Celles, Pola, Acevedo y Busto en dicha calidad de foro perpetuo, tal y como nos informa el investigador José Manuel Fanjul Cabeza en su libro Noreña entrañable:
"Entre las ofertas presentadas la más favorable fue la del Deán y Canónigo de la Catedral de Oviedo (1646) Francisco de Pola Argüelles, que llegó a ser catedrático y rector de la Universidad de dicha capital (1661-1662) Era hijo de Gonzalo Argüelles Meres de Celles y María de Argüelles y nació en la Torre de Celles. Se le adjudicó el foro en 121 ducados (1331 reales) anuales, siendo por su cuenta el mantenimiento de la casa y administración de la propiedad. Fundó en Noreña una capellanía en el año 1661, llamada "Misa de Postre", que sirvió, en primer lugar, Toribio Argüelles de Celles hasta el año 1698. A la muerte de Francisco en 1698, pasaron estos bienes a su hermano mayor, Pedro Pola y Argüelles, que Dean de la Metropolitana de Santiago de Compostela (antes de 1656 y hasta 1680), y murió en Madrid, el 1-1-1666. Fue su sobrino Antonio de la Pola, hijo de su hermano Matías y de Marina Cienfuegos quien heredó el foro con la condición de que fundara una capellanía dedicada a S. Joaquín y Santa Ana, anexa al palacio de Miraflores. Estuvo casado con Rosa Gertrudis Vigil y, en segundas nupcias, con Teresa Argüelles y Cienfuegos, de quienes nació Eugenio Antonio"

Un poco de  fachada blanca, entre los árboles que hay delante del Camino, es este palacio de Miraflores, que pervivió, como sus instituciones hospitalarias, por dar cumplimiento a lo testado por su fundador Gabriel Lorenzana, como escribe Cándido Fernández Riesgo en Algunas notas y noticias para la historia de Noreña, artículo publicado en el Portfolio de las fiestas del Ecce-Homo de 1956, informando que, allá por 1751...
"... en esta villa hay un hospital de pobres titulado Nuestra Señora del Rosario, fundado por Gabriel de Lorenzana, Regidor que fue de ciudad de Oviedo, para dichos pobres y para casar parientes suyos y pobres huérfanas, que sean vecinas de esta villa de las parroquias de La Carrera y Celles, del Concejo de Siero; tendrá la renta anual de 2.800 reales de vellón en dinero y 10 fanegas de pan, que se distribuyen de esta forma: 80 ducados casa año para casar dos parientes o pobres huérfanas, a 40 cada una. que también de unos a esta parte se sacan de la renta de dicho hospital otros cuarenta ducados de vellón anuales para pagar al maestro de Gramática que hay en la villa, aunque esta obra Pía no resulta de la fundación, pero está con aprobación del Tribunal Eclesiástico de este obispado en atención a tener bastante sobrante. El gasto que tiene con los pobres peregrinos el de albergación hasta tres días, dándoles luz, leña, sal y cama, y pasados tiene el Mayordomo la obligación de conducirlos a Oviedo."

El Palacio de Miraflores es incluso posible que, pese a sus dimensiones, si no nos fijamos pasemos de largo, pues está unos metros apartado del borde del camino, casi oculto por las arboledas de su quinta pero, como vemos, es un enclave fundamental del Camino de Santiago pues sus dueños mantenían el hospital de pobres y peregrinos según testamento fundacional y tal y como quisieron disponer los obispos de la diócesis para otorgarlo a foro perpetuo


El Camino sigue a la derecha, pero vamos a tomar el del acceso al palacio, sito a la izquierda y que suele estar abierto, para visitarlo primeramente y retomar luego la ruta a La Campanica por la capilla de San Joaquín, cuyo origen estaría en otro señor del palacio, Eugenio Pola Vigil de San Joaquín, nacido en 1700 y llamado así por devoción a este santo, "Rexidor perpetuo de la ciudad de Oviedo" dice Fanjul Cabeza, que casado con Josefa de Navia y Arango, de la familia de los Marqueses de Ferrera en Avilés, cuyo palacio también veremos al paso del Camino


Tras su matrimonio, Josefa se trasladaría desde Avilés a vivir al Palacio de Celles, en Siero, donde nacería la primera de sus tres hijas, Josefa María Pola de San Joaquín y Navia, La Mariscala, de la que ya hemos hablado y que da nombre al lugar, pues tras su nacimiento la familia pasaría a residir en este Palacio de Miraflores, donde nacieron sus hermanas, Ramona y Ventura Pola y Navia. Eugenio, el marido de Josefa, fundó la Capellanía de Miraflores y su hijo Vicente María, que nacería en Vigo en 1760, haría carrera militar, siendo uno de sus ayudantes quien llegaría a ser el celebérrimo General Riego:
"...comenzó el servicio en el Regimiento de Guardias Españolas de Infantería tomando parte en las campañas de Castellón y Cataluña. Hizo después campaña en Gibraltar contra Inglaterra y siendo Coronel se retiró a Miraflores. En el levantamiento de Asturias contra Napoleón de 1808, fue nombrado Vocal de la Junta de Gobierno y General en Jefe del Ejército de Asturias. Animado del más puro patriotismo marchó a Vizcaya con una escogida División de tropas asturianas y unido al Ejército de la Izquierda, logró la victoria de Balmaseda el 4-XI-1808 y el 11 del mismo mes se distinguió mucho en la batalla de Espinosa de los Monteros donde resultó herido gravemente. Falleció a los 48 años, yendo por el camino de Aguilar de Campos, (Palencia). Fue recogido su cadáver por una familia de Quintanilla (Burgos), quienes le enterraron en ese lugar. Su muerte ocurrió pese a las protestas del único de sus doce Ayudantes, que jamás le abandonó, Rafael Riego, quien aquel día fue hecho prisionero. Más tarde se hizo famoso como General Riego.

Sobre la muerte de Vicente Mª, cuenta Miguel Lasso de la Vega que fue. "... asaltado por una partida de cazadores franceses del Regimiento del Coronel Tascher", quienes le seguían la pista por orden expresa de Napoleón."

Señales de la institución benéfica AFESA aquí radicada, del Camino de Santiago y del Palacio de Miraflores, a cuya quinta vamos a entrar ahora


Un hijo de La Mariscala, José María Francisco de Borja, Pepito, también hizo carrera militar como cadete en las Guardias Españolas de Infantería, participando en el asedio de Gibraltar. Luego decidió estudiar en Barcelona, donde ingresó en los carmelitas, ingresando seguidamente en el convento de Valladolid en 1787, donde fue ordenado sacerdote, siendo conocido como el Padre Cadete. En 1797 se retiró en el monasterio salmantino de San José del Monte en Las Batuecas, del que fue su último eremita, "Allí vivió en el tronco de un alcornoque y murió en olor de santidad" dice Fanjul Cabeza basándose en el estudio mencionado de Fausto Vigil sobre el Padre Cadete, por el que sabemos que, siendo religioso visitó a su madre, con la que mantenía correspondencia, en este palacio, una de ellas el 17-8-1817, cuando permaneció tres meses, celebrando misa en su capilla, que veremos prontamente:
"... dispuso lo necesario para que en la capilla de la casa se instalase una pequeña tribuna, que hoy existe, con el fin que desde ella oyera misa y en ella comulgara su madre, la que por sus achaques y decrepitud ya no podía sin grandes dificultades bajar de sus habitaciones al oratorio, que está al nivel del piso bajo del palacio"

Otro hijo militar de La Mariscala fue Antonio María, "capitán del Real Cuerpo de Artillería. Hubo de retirarse muy joven a Miraflores por problemas de salud, donde falleció a los 40 años", en 1807


Otro, Manuel María, hizo carrera política con el gran Álvaro Flórez Estrada, uno de los padres de la Constitución de 1812 y las Cortes de Cádiz, muy vinculado a Noreña. Tuvo ideas políticas contrarias a sus hermanos, llegó a ser Vocal de la Junta General del Principado en 1808, Jefe Político de Asturias en 1813 y padeció exilio en Francia e Inglaterra con el absolutismo de Fernando VII. A su regreso participó en la independencia de Noreña respecto a Siero y en la incorporación del terreno de este palacio y el de La Campanica a Noreña en 1848. Formó parte de la última Junta General del Principado en 1835 y fallecido diez años después sus cenizas fueron traídas a Miraflores


Otro hijo cadete de La Mariscala fue Joaquín María del Pilar, en el mismo regimiento que sus hermanos, en el que ingresó gracias a sus gestiones, participó en la campaña del Rosellón y escribió en 1799 la Memoria económica-política sobre el fomento de España. Se retiró como teniente por una enfermedad crónica, siendo el único de sus hermanos que se casó, aunque sin descendencia, pues otra hermana, María Concepción, conocida como Marica, que quedó como dueña de los bienes de Miraflores, no se casó y residió aquí soltera, "pese a que se citan algunos de sus pretendientes en algunas cartas familiares", dice Fanjul


Sus bienes fueron entonces heredados por su prima, Carmen del Busto y Pola, que vivió con ella desde niña, siendo ella quien acogió a su primo Álvaro Flórez Estrada cuando decidió retirarse en este palacio, en el que terminó sus días. Esta es su biografía en la Real Academia de la Historia, en la que remarcamos la parte vinculada de la misma a este palacio:
"Flórez-Estrada de la Pola y Navia, Álvaro. Pola de Somiedo (Asturias), 27.II.1766 – Noreña (Asturias), 16.XII.1853. Político y economista. 
Hijo de Martín de los Santos Flórez-Estrada, titular de un importante mayorazgo en el Principado de Asturias, y de Ramona de la Pola y Navia Osorio, también de estirpe noble. Álvaro Flórez-Estrada era el primogénito de once hijos, pero no se limitó a desempeñar su papel administrando los beneficios del mayorazgo; como su padre y otros varones ilustrados, fue crítico con las vinculaciones y mayorazgos, aunque era el suyo uno de los más notables en la Asturias de entonces. 
Con llamativas dotes intelectuales, había cursado las primeras letras en su villa natal en la cercana localidad de Grado, donde estudió Lenguas Clásicas y Humanidades. 
Muy probablemente, entre 1780 y 1781, pasó a la Universidad de Oviedo. En sus Facultades de Filosofía y Jurisprudencia cursó los estudios de las dos disciplinas con suma celeridad, tanto que llegó a ser investido de licenciado con edad menor de la usual y fue, luego, en la Chancillería de Valladolid, recibido de abogado cuando aún no había cumplido los veinte años, según testimonio de Pedregal (no confirmado por biógrafos posteriores, como Martínez Cachero o Uría Rius). Uría Rius señala la posibilidad de que en estos años universitarios tuviera Flórez-Estrada su primer contacto con la literatura enciclopedista del país vecino. 
Contaba veinte años de edad, cuando, en 1786, casó —en primeras nupcias— con Juana Queipo de Llano, emparentada con los condes de Toreno. El mismo día de su casamiento viajó a la Corte y durante su estancia en Madrid falleció su esposa en Somiedo, donde había permanecido lejos del marido. 
Las circunstancias y motivos de este viaje —refiere Pedregal y Cañedo— no fueron nunca bien esclarecidos. Y, según señala Martínez Cachero, no faltan argumentos para dudar de la existencia de tal matrimonio. En todo caso, en Madrid, el 22 de abril de 1797, casó con María Amalia Cornejo Juareguiundo, hija del miembro del Consejo de Castilla del mismo apellido y dama de honor de la reina María Luisa. 
Asentado en la capital del reino, se ha dicho —sin pruebas concluyentes— que Flórez-Estrada conoció a varios miembros de la minoría ilustrada, como Jovellanos —por amistad con su padre—, Campomanes y otros altos dignatarios como Floridablanca, el conde de Aranda, Llaguno y Cea Bermúdez. Suele aceptarse que tales relaciones, si existieron, no dejaron huella perceptible en su trayectoria política. 
Por lo que atañe a su actividad intelectual, es de señalar su labor como traductor. Anónimamente, tradujo —entre 1791 y 1794— el trabajo del jurisconsulto francés Antoine Ives Goguet De l’origine des lois, des arts et des sciences, et de leurs progrés chez les anciens peuples (París, 1758). En 1798 también vertió al español la obra del amigo y discípulo de Rousseau, Jacques-Henri Bernardin de Saint Pierre, titulada Etudes sur la nature (París, 1784), traducción que, debido al cordón sanitario establecido por Floridablanca para evitar la contaminación de las ideas de la Revolución Francesa, no llegó a publicarse. Goguet y Saint Pierre compartían, con otros autores como Rousseau, Locke y el abate Mably, de quien Flórez-Estrada habría de ser lector temprano, deudor intelectual y traductor, su creencia iusnaturalista en el gobierno por consentimiento, y en el uso heurístico del supuesto conjetural del pacto social, basado en la hipótesis del “estado de naturaleza”. Todo ello desembocaba en la afirmación de unos derechos del hombre inalienables y en la noción de soberanía popular. 
Su participación en determinada “tertulia”, una de tantas sociedades políticas existentes en la época, precipitó el alejamiento de la Corte a su pueblo natal por orden de Godoy. La Universidad de Oviedo le invistió, entre tanto, doctor honoris causaTranscurrido un breve plazo, volvió a la capital donde fue nombrado tesorero principal de Rentas de la Corte, en 1796. Cesante de su cargo, retornó a su tierra y fijó su residencia en Grado, hasta 1808, donde le nacieron dos hijas: Ramona y Manuela (los dos primeros, Carlos y Álvaro, habían venido al mundo en Madrid y ya le acompañaron en su destierro a Asturias). 
Entre 1802 y 1805 fue nombrado miembro de la Diputación General de Asturias, institución que acogía a los representantes de las más poderosas familias asturianas y ejecutaba lo dispuesto por la Junta General del Principado. En ella tuvo Flórez-Estrada ocasión de exponer un esbozo de sus futuras ideas agrarias. 
El 11 de mayo de 1808, la Junta General del Principado le nombró procurador general. Como tal, debía de ejecutar —en conjunción con la Diputación— las disposiciones de la Junta General. Flórez-Estrada debía tomar posesión en septiembre, pero un tiempo antes —el día 16 de mayo— se personó en Oviedo y participó en los acontecimientos que desembocaron en la declaración de guerra a Napoleón por parte de dicha Junta, la cual se había proclamado soberana. Ese mismo año, en calidad de procurador general, redactó la Proclama de la Junta General del Principado y, junto con el conde de Agüera, también dio a la estampa la Proclama a los asturianos. Participó asimismo en la decisión de la Junta asturiana de enviar una embajada (formada por Toreno, De la Vega Infanzón y Fernando Álvarez de Miranda en calidad de secretario), con una carta, a Jorge III de Inglaterra, en demanda de apoyo para la defensa contra Napoleón. Cuando Inglaterra comunicó su disposición favorable al socorro, que extendía más allá del propio principado, Flórez-Estrada se encargó de difundir entre todas las juntas existentes dicha comunicación inglesa, fechada el 19 de junio de 1808. Tanto los dos opúsculos citados como las gestiones ante Inglaterra buscaban levantar los ánimos populares contra el invasor más que establecer doctrina, si bien sus ideas y posiciones políticas ya estaban expresadas, todavía en tono templado, ante la misma Junta. También participó en la confección de dos cartas ficticias —publicadas el 26 y 27 de mayo de 1808— que ponían en pluma de Fernando VII una supuesta incitación al pueblo para rechazar la usurpación napoleónica. 
Cuando, en 1809, el marqués de la Romana disolvió la Junta General del Principado, Flórez-Estrada protestó, airado, y pasó clandestinamente a Sevilla a través de Portugal con el propósito de exponer ante la Junta Central sus quejas por la actuación arbitraria del militar. 
La Junta Central, con el apoyo de Jovellanos y el marqués de Campo-Sagrado, atendía favorablemente sus quejas cuando, súbitamente, falleció el marqués de la Romana. Entre tanto, Asturias era invadida por las tropas del general Ney, y Flórez-Estrada, no pudiendo regresar al Principado, permaneció en Sevilla donde se precipitaban los acontecimientos para reorganizar la nueva arquitectura política del país mediante la convocatoria de Cortes y el diseño de los mínimos instrumentos de gobierno que habían colapsado bajo el rudo hollar del ejército napoleónico. 
La Junta Central convocó la denominada por el historiador Miguel Artola “consulta al país”, y su mera actuación sirvió de acicate para que el 1 de noviembre de 1809 Flórez-Estrada remitiera a la Comisión de Cortes de la Junta Central su proyecto de Constitución titulado Constitución para la Nación española presentada a S. M. la Junta Suprema Gubernativa de España e Indias en 1º de noviembre de 1809. El 17 del mismo mes y año presentó a la Junta Central unas Reflexiones sobre la libertad de imprenta, lo que hoy se llamaría libertad de prensa, en las que defiende, para la eficiente implantación de una norma suprema, la “absoluta libertad de imprenta”. 
Su proyecto constitucional denota numerosas influencias. 
Desde la visión contractualista de la sociedad á la Locke, hasta la herencia de Montesquieu (cuando para evitar el “gobierno despótico”, sostiene con Rousseau y autores de la misma estirpe la necesidad de dividir y equilibrar los poderes del Estado). 
Sobresale la idea lockeana de pacto social protector de los derechos naturales del hombre, pero con ella se entretejen ideas de Bentham, Mably, Sieyes y otros escritores europeos de la época. Todo el proyecto pivota sobre una institución: el Parlamento. Un tanto confusamente, le denomina “Congreso Nacional Soberano”. 
Su “Constitución” refleja visibles influencias de la Carta Magna de 1795 adoptada en la vecina Francia. Se restringen seriamente los poderes regios y las juntas provinciales conservan un papel notorio en el Congreso, un congreso con cierto aroma federal y de fuerte sabor democrático. Estos rasgos afectaban tanto al órgano legislativo como al propio Gobierno. 
Los jueces serían un cuerpo electivo y renovable. La libertad religiosa, de imprenta y otro conjunto de derechos y garantías encuentran también cobijo en este proyecto de Flórez-Estrada, que —dado su radicalismo— no triunfó, aunque suscitó alguna controversia en su tiempo. 
El conocido Decreto de 28 de octubre de 1809 —publicado el 27 de noviembre del mismo año— convoca las Cortes y en ellas, curiosamente, no figura el insigne asturiano. Es posible que su candidatura fuese vetada en el mismo principado por los resquemores suscitados por sus actuaciones en la época de procurador general. Pero no por ello se desvinculó de una institución cuya génesis tanto había defendido. 
Así lo prueba el Discurso con ocasión de la reunión de las Cortes, escrito para ser leído en la solemne sesión de apertura, cosa que no sucedió. El discurso fue publicado en El Español, en diciembre de 1810. Ese mismo año, Flórez-Estrada, por esta o quizá por otras razones, se trasladó a Inglaterra donde residió hasta el verano del año siguiente. Allí dio a la imprenta su Proyecto de Constitución y sus Reflexiones sobre la Libertad de Imprenta. 
También publicó el trabajo Introducción para la Historia de la Revolución española, que mereció su traducción al inglés, obra en la que vierte un juicio favorable a la Revolución Francesa, aunque matizado por el deplorable derramamiento de sangre y el final despótico que tuvo con Napoleón. 
Blanco White había fundado en Londres El Español, periódico que sirvió de cauce para sus ideas constitucionales, mucho más anglófilas que las del asturiano. 
En él recibieron acogida varios escritos de Flórez-Estrada, algunos extractados, y aparecieron, además, las educadas y respetuosas críticas del sevillano White al Proyecto de Constitución y al escrito sobre la Revolución española del asturiano. Aún en 1811 vio la luz en Londres un nuevo trabajo de Flórez-Estrada, titulado Examen imparcial de las disensiones de la América con la España, de los medios de su recíproco interés, y de la utilidad de los aliados de la España. La segunda edición en español (Cádiz, 1812) tomó el título de Examen imparcial de las disensiones de la América con la España, de los medios de su reconciliación y de la prosperidad de todas las naciones. 
Además del examen de las relaciones de España con sus provincias ultramarinas, la segunda edición presenta un meritorio análisis de la decadencia económica del imperio español. Sostiene que las prohibiciones del comercio con las provincias de ultramar constituían causa primordial de la decadencia tanto de estos territorios como de la propia metrópoli. Se ha señalado la influencia de Jeremy Bentham en el trabajo de Flórez-Estrada; se ha hecho notar, por ejemplo, la coincidencia de su rechazo del judicialismo (interpretación judicial del Derecho) con Betham, con algunos doceañistas y con los jacobinos franceses; pero también se han subrayado las grandes divergencias con el pensamiento del inglés. Mientras Bentham defendía la independencia de América, Flórez-Estrada sostenía la tesis de la unión con el resto de las provincias ultramarinas españolas. Por lo demás, las opiniones del asturiano sobre la soberanía y sobre el origen del poder le separan sensiblemente de su inspirador del otro lado del canal. 
Tras su breve estancia en Londres ya referida, regresó a España en 1811 y en Cádiz emprende su labor periodística. En 1812, anónimamente, traduce De los derechos y deberes del ciudadano, obra de Gabriel Bonnot de Mably, escrita en 1753. Aunque quizás lo hubiera leído antes, también Mably dejó su huella en el espíritu de Flórez-Estrada. En esta etapa se entregó con ahínco al periodismo, fundando y dirigiendo en Cádiz El Tribuno del Pueblo Español (el primer número salió el 3 de noviembre de 1812, el último, el 1 de abril de 1814), con la intención de difundir las ideas constitucionalistas de su fundador, abordar los temas candentes de su tiempo (libertad de imprenta y de reunión), amén de divulgar muchos contenidos de la filosofía política de la Revolución Francesa, publicitar las sesiones del Congreso Soberano y, a través de sus páginas, abiertas a todas las plumas, ofrecer un diálogo franco con la opinión pública. 
En 1813, el Gobierno le nombró intendente del Ejército de Andalucía. Por entonces vio la luz otro trabajo de Flórez-Estrada titulado Constitución política por lo tocante a la parte militar. Además, en cumplimiento riguroso de sus obligaciones como intendente militar, escribió, en 1814, un Plan para formar la estadística de la provincia de Sevilla. Por obra del mismo, se cursaron instrucciones para la elaboración y tratamiento de datos estadísticos en los que descuellan por su importancia los económicos. 
También en 1814, con la anulación absolutista de la Constitución de 1812 (Decreto de 4 de mayo de 1814), se vio obligado a expatriarse, huyendo, probablemente acompañado de su hijo, de las persecuciones desatadas por Fernando VII. Al poco tiempo fue condenado a la pena capital y a la confiscación de todos sus bienes; algunos autores hacen notar que viajó a Roma con el fin de convencer a Carlos IV para que reclamase la Corona que impropiamente había ceñido su hijo al hilo del motín de Aranjuez. Restaurada la Junta General del Principado de Asturias —durante la reacción absolutista—, Flórez-Estrada fue nombrado procurador general por segunda vez. Desterrado y bajo condena a muerte, no pudo, naturalmente, ocupar el cargo. 
Durante esta estancia en Inglaterra publicó, en 1818, la Representación a S. M.C. el señor D. Fernando VII en defensa de las Cortes. Vio la luz en las prensas del periódico El Español Constitucional, fundado en Londres por exiliados españoles y dirigido por Fernández Sardinó. En el mismo órgano también dio a la estampa su Impugnación del decreto dado en Valencia el 4 de mayo de 1814, dirigido a Fernando VII. 
Sin duda, la importancia capital se la lleva la Representación, espejo fiel del pensamiento constitucionalista de Flórez-Estrada, que data al parecer de 1814, y que, según diversos autores, su difusión entre los liberales exiliados y los del interior contribuyó mucho a caldear el ambiente proclive al pronunciamiento de Riego. 
En la Representación, además de recordarle al rey Fernando la pérdida de sus derechos sucesorios a causa de la renuncia de Bayona —generosamente devueltos por las Cortes—, defiende con ardor la recuperación de las libertades y de todos los derechos de los ciudadanos; también vitupera sin miramientos el retroceso que en el plano internacional había sufrido la España fernandina frente al vigor exultante —en materia de libertades— de la España de 1812. Finalmente, recomienda el asturiano al Monarca el restablecimiento de las libertades y la convocatoria de Cortes. En este punto, acepta una futura reforma constitucional estableciendo un esquema bicameral; el sistema es, seguramente, ofrecido por Flórez-Estrada como elemento de transacción no sólo ante Fernando VII, sino ante los mismos liberales moderados, intentando aunar voluntades a favor de la causa constitucional. 
Es quizás por estas fechas —hacia 1815— cuando tuvo lugar la primera gran fisura registrada en el liberalismo español entre los “exaltados”, partidarios de la reposición de la constitución doceañista en su primitiva expresión, y la de los “moderados” que aceptaban la Constitución de 1812, aunque reformada, en obsequio de una transacción con quienes todavía conservaban un pie en el Antiguo Régimen. La ocasión la brindaría, precisamente, el levantamiento de Riego en enero de 1820. 
Con tal motivo, Flórez-Estrada retornó a España, vía París y Barcelona; fue recibido con homenajes varios y el 13 de mayo de 1820 llegó a Madrid. En junio del mismo año diputado a Cortes por Asturias y ocupó su escaño hasta junio del siguiente, cuando, por obra de la disolución y previo acuerdo de las Cortes sobre la inelegibilidad de sus diputados para las siguientes, hubo de abandonarlo. Restaurada la Constitución de Cádiz, en 1820, las tensiones entre el Monarca y los constitucionalistas de diverso signo fueron la norma más que la excepción. El liberalismo español se mostraría siempre escindido, entonces entre doceañistas y moderados, después entre moderados y progresistas. Querían los “exaltados” que la Revolución pasase cuanto antes del mundo abstracto de la norma jurídica a la realidad de la vida nacional. Con Calvo de Rozas, Romero Alpuente, Istúriz, Moreno Guerra y hasta el mismo “exaltado” de primera hora, Alcalá Galiano, figuraba en lugar destacado Flórez-Estrada. Huérfanos de apoyo en el mundo rural, los exaltados cifraban sus esperanzas en las clases urbanas y en su doble brazo, las sociedades patrióticas y las milicias populares. Los moderados buscaban, en cambio, un espacio de entendimiento entre ambos elementos, los representativos del Antiguo Régimen y los defensores del nuevo orden liberal naciente. La relación de fuerzas —los moderados eran conscientes del hecho— no favorecía la exaltación y defensa encendida del régimen constitucional; si algo enseñaba la experiencia histórica reciente, era, más bien, lo contrario. 
Basándose en la falta de cualidades oratorias y en el presunto seguimiento de las líneas de pensamiento trazadas por su coterráneo Argüelles, ha señalado el profesor Artola la falta de relieve parlamentario de Flórez-Estrada. El segundo argumento lo niega, sin embargo, el profesor Joaquín Varela, en un minucioso trabajo sobre Flórez-Estrada a quien califica, ya en el título, como “un liberal de izquierdas”. Aduce en su defensa la colaboración con Francisco Martínez Marina y con José María Calatrava en la redacción del primer Código Penal y su intervención, técnicamente solvente, en los debates sobre materias de Hacienda y Ejército en las que se movía con soltura. En efecto, durante su primera etapa de diputado en Cortes —legislatura 1820- 1821—, Flórez-Estrada desplegó una intensa labor formando parte de dos comisiones, la de Comercio y la de Milicias Nacionales. El 22 de agosto de 1820 se formaron, como señala Martínez Cachero, diversas comisiones para redactar los proyectos de Código Civil, Mercantil y Penal y en esta última figuró el diputado asturiano. 
Es de mencionar, asimismo, el discurso de Flórez-Estrada, con fuerte tinte ideológico, pronunciado el 20 de octubre de 1820, al hilo del debate sobre las sociedades patrióticas. Los exaltados exigían su legalización —algunos derechos, como el de reunión y asociación, carecían de reconocimiento constitucional en 1812— contra la reticencia de los moderados que, como el conde de Toreno, apelaban al extremismo encendido de muchas de ellas, pues, a su entender, hacían peligrar la libertad y la misma Constitución. 
Al año siguiente, 1821, regresó a Pola de Somiedo en su Asturias natal, donde nuevamente dedicó breve atención a su languideciente herrería. Alboreaba el año 1822 cuando volvió Flórez-Estrada a Madrid, que por entonces era un hervidero de fuerzas políticas en pugna. 
Luchaba el Rey contra los liberales de sus primeros gabinetes, con los que, dado el acendrado constitucionalismo de éstos, no llegaba a entenderse. La inestabilidad de los gobiernos era proverbial, primero los tres gabinetes moderados, luego el gabinete presidido por el “exaltado” Evaristo San Miguel; la intriga de asociaciones como la masonería, o la más radical, “Comunería”, desprendida de aquélla o el papel de las Cortes imponiendo al Rey los componentes del Ejecutivo, conferían al escenario político un sello inconfundible de inestabilidad. Precisamente en el gabinete del 28 de febrero de 1923, impuesto por los “comuneros”, Flórez-Estrada figura como secretario de Estado, con funciones de presidente de Gobierno entonces. El desencuentro de este Ejecutivo con el Monarca fue clamoroso, más aún si cabe que en los gabinetes anteriores presididos por Argüelles, Feliú y Martínez de la Rosa. Cuando, con la complacencia del soberano, penetraron los Cien Mil Hijos de San Luis en territorio patrio —ante la perfecta inhibición del pueblo, ajeno a toda veleidad liberal-constitucionalista—, las Cortes hubieron de trasladarse a Sevilla. 
No quiso acompañarlas el Rey, por lo que las Cortes —en aplicación del artículo 187 de la Constitución— consideraron al Monarca ayuno del pleno uso de la razón y nombraron una Regencia. Antes habían impuesto al Soberano la destitución de Álvaro Flórez-Estrada junto con Calvo Rozas. El Rey les sustituyó por Calatrava y Zorraquín. 
De nuevo, hubo Flórez-Estrada de apurar el cáliz del exilio, en octubre de 1823, cuando entraron en España las tropas del duque de Angulema. Otra vez condenado a la pena capital, como en 1814, salvó su vida saliendo por Gibraltar rumbo a Inglaterra. De nuevo en Londres —que en los años 1824-1830, era un vivero de emigrantes— colaboró en El Español Constitucional, de orientación exaltada; se produce su polémica con Calatrava, en The Times, sobre cierta intolerancia religiosa que rezumaba el artículo 12 de la Constitución gaditana y sobre la facultad real, otorgada por la misma Carta Magna, de nombrar y promover jueces según su real designio. Por lo demás, en 1821, David Ricardo había fundado, en Londres, el Club de Economía Política y se ha especulado con la posible participación de Flórez-Estrada en las discusiones de tan selecto círculo. Sea como fuere, la inclinación a la economía, arraigó con fuerza en nuestro hombre y habría de tener muy pronto plasmación en letra impresa. 
Antes, ha de señalarse otra publicación menor también sobre tema económico. Se trata de la obra titulada Efectos producidos en Europa por la baja en el producto de las minas de plata, que vio la luz en Londres en 1824 y fue traducido al inglés en 1826. Dos años después conoció su segunda edición con otro título: Reflexiones acerca del mal extraordinario que en el día aflige y que más o menos incomoda ya a las naciones más industriosas de Europa. La publicación de más envergadura fue, sin embargo, su Curso de Economía Política editado en Londres en 1828 el primer tomo y en 1829 el segundo. Nada menos que seis ediciones conoció la obra en vida de su autor: dos en París, en 1831 y 1833, mereciendo la de este último año ser traducida al francés (con el título Cours éclectique d’economie politique). La versión del Cours realizada sobre el texto impreso en París dos años antes estaba precedida de un Avant-Propos, obra de León Galibert, que contribuyó, con el texto francés en su conjunto, a la difusión europea del trabajo de Flórez-Estrada. En 1930, Flórez-Estrada había pasado a vivir en París, de donde —salvo un viaje esporádico— no salió hasta volver a España en el año 1834. Subsidiado, alejado políticamente de las polémicas y divisiones de sus correligionarios del exilio, dedicó gran parte de su estancia parisina al estudio de la Economía Política en la Biblioteca Nacional francesa. En la imprenta Gautier-Laguionie se editó la segunda edición del Curso. Tres ediciones más vieron la luz en Madrid (la cuarta de 1835, la quinta de 1840 y la sexta de 1848) y, en Oviedo, fue entregada a las prensas una séptima edición, luego reimpresa, con una Introducción de Luis Alfonso Martínez Cachero, en Obras de Álvaro Flórez Estrada. 
A la confección del Curso con sus ediciones sucesivas dedicó Flórez-Estrada la mayor parte del resto de sus energías vitales e intelectuales. No dejaba de significar un giro importante en su trayectoria de político en ejercicio: desde la óptica constitucional a la de la pura economía política. En la economía se hallaba el fundamento del fracaso —hasta entonces— del escaso asentamiento de un orden liberal. Y a diagnosticar y aconsejar en este campo se dedicó con ahínco. Recibió Florez múltiples influencias. Su obra, de enorme fama, es prácticamente un producto sincrético, pero también se ha señalado que su posición, propia de la estirpe de los radicales ricardianos, no le convierte en un liberal. En aspectos como la propiedad y otras cuestiones afines su pretendido liberalismo ha recibido algunos reparos (M. J. González, “Estudio preliminar”, en Á. Flórez Estrada, 1994, o, más recientemente, C. Rodríguez Braun, 2008). 
En todo caso, tras la quinta edición del Curso, Flórez-Estrada fue deslizándose hacia el análisis de cuestiones como los derechos de propiedad sobre la tierra y temas afines ligados a la denominada “cuestión social”. Flórez aceptaba, en tiempos del Ministerio Mendizábal, la decisión gubernamental de apropiarse —con muy dudosa conformidad a derecho— de los llamados “bienes nacionales”. Sólo se separaba de él en la decisión de venderlos, después, en pública subasta. Prefería que el Gobierno arrendase las tierras desamortizadas a los campesinos en contratos de enfiteusis a cincuenta años. La polémica —ya en su tiempo— estaba servida y las respuestas no se hicieron esperar. 
En 1839, publicó, como resultado de sus inquietudes, un interesante folleto titulado La cuestión social, o sea, origen, latitud y efectos del derecho de propiedad. Indicaciones acerca de la cuestión social que actualmente se ventila con empeño por los economistas europeos, sometida a la discusión de los sabios (en Á. Flórez Estrada, 1984), que incluyó en la quinta edición del Curso al año siguiente. 
Enfrascado en estas cuestiones se hallaba todavía cuando anotó y tradujo el artículo “Propiedad” publicado en la Enciclopedia Británica en 1820 y que pasó a formar parte del Curso, en su sexta edición. Anciano ya —y un tanto desengañado por el escaso eco que habían conseguido sus propuestas, no plasmadas en reformas efectivas—, Flórez-Estrada descansó en su edad postrera en el palacio de Miraflores que poseía una tía materna suya, Josefa Pola y Navia —apodada la Mariscala por haberse casado con el mariscal de Campo, Jacinto Acevedo—, en la localidad de Noreña (Asturias). 
En este palacio pudo aún revisar la séptima edición de su predilecto Curso. Preparaba la octava cuando le sorprendió la muerte. Poco antes pudo conocer que el Instituto de Argel en París le había nombrado vicepresidente honorario; y un año después, en 1851, la Academia Francesa de Ciencias Morales y Políticas le nombró miembro correspondiente. Fue enterrado en el cementerio parroquial de Noreña. No fue grande el reconocimiento que recibió en su propio país: en 1846 había recibido el nombramiento de senador vitalicio, una lápida con detallada inscripción de algunos rasgos vitales del “varón virtuoso” en la pared del cementerio —destruida, por cierto, en 1930—, algunas ediciones póstumas y poco más

Cuando Carmen del Busto y Pola, prima de Marica y heredera del palacio, fallece en 1880, este pasa a la hija de un primo de Carmen, Eulalia del Busto Argüelles, Doña Laína, que fallecida también sin descendencia lo pasó a su hermano José del Busto Argüelles, casado con Carmen Hormaeche Echevarría, siendo heredado por su hijo Carlos Busto Argüelles, quien se casó con María Salomé Argüelles Meres Longoria y "vivió en el Palacio de Miraflores desde 1930 y con su muerte, en 1932, llegó el ocaso de esta ilustre familia de Miraflores pues los bienes de "Carlinos", como familiarmente se le llamaba, pasaron a su tío materno Fernando Hormaeche Echevarría


Fernando Hormaeche Echevarría era ingeniero industrial y ya era dueño del palacio cuando, estando en Bilbao, estalla la Guerra Civil en 1936. La casona es utilizada como polvorín, , salvándose casualmente de la destrucción al fallar, más o menos aposta, la misión de bombardeo que tenía orden de destruirlo, como relata en su libro Fanjul Cabeza:
"El Palacio, convertido en depósito de municiones, estuvo a punto de ser destruido pues, según varias referencias, se salvó de ello gracias a un buen noreñense llamado Alejandro Aragón Álvarez que era mecánico de vuelo del avión al que las tropas nacionales habían encargado el bombardeo del Palacio. Aunque dijo que "no acertó a identificar el lugar" por no identificar Noreña por faltar la manzana que formaban la Capilla y el Hospital, ya que ignoraba que había sido derruida durante su ausencia, lo cierto es que arrojó las bombas en sus proximidades y se evitó el riesgo de que hubiera desaparecido Noreña por la explosión de tal polvorín. También se atribuye a la complicidad de este vecino de la "Calle Arriba" donde vivía su madre, la ausencia de bombardeos sobre el casco urbano de Noreña ya que la bomba más próxima lo hizo en el lugar que se le conoció desde entonces, como el "Pozu la Bomba".

Caído el Frente Norte y, ya a finales de 1937, las autoridades nacionales hicieron de él Casa de Observación del Tribunal de Menores, pues había quedado deshecha por la contienda su sede en la capital asturiana. Vinieron unos 50 niños, que vivieron aquí junto con el director y una cocinera. Por ello el inmueble empezó a ser conocido como El Reformatorio:
"El Reformatorio fue el nombre dado por los noreñenses a este palacio cuando, el 20 de diciembre de 1937, pasó a ser Casa de Observación del Tribunal Tutelar de Menores, dependiente del Ministerio de Justicia; por haber sido destruida la que había en Oviedo, en 1936.

El primer director de El Reformatorio fue el sacerdote Adolfo Pérez González, quien había sido anteriormente Cura Regente de Noreña. En tal cargo le sucedieron Luis de la Roza del Campo y, posteriormente, su primo Joaquín de la Roza Arbesú, quienes ya figuraban en la plantilla del centro y participaron en las labores educativas de los internos. Éstos, para lograr su sustento, tenían que colaborar realizando trabajos agrícolas, criando cerdos y atendiendo a la ganadería, con los peones contratados a tal efecto Otros internos acudían a trabajar a empresas del municipio donde, además de ganarse un salario, aprendían un oficio. Precisaban autoabastecerse en aquellos años de hambruna, por lo que se vendían sus productos para poder atender otras necesidades dado que la Institución carecía de recursos suficientes."

Además de trabajar aquí y afuera los internos se ejercitaban deportivamente en la finca del palacio, donde llegaron incluso a instalarse piscinas:
"Pero no todo era trabajo ya que los internos disfrutaban con la práctica de diversos deportes en los hermosos y amplios campos de Miraflores y, especialmente, del fútbol. También llegaron a contar con una hermosa piscina en la que utilizaban las aguas de "La Riega de Celles". De ella pudimos disfrutar, igualmente, los vecinos de la villa participando en diversos y muy discutidos concursos de natación y salto de trampolín. Existía muy buena armonía entre los internos y los noreñenses ya que se integraban en los equipos de fútbol y natación de la villa. En este palacio estuvo interno Daniel Antuña quien, además de jugar al fútbol, era un gran nadador. Sorprendió ganando al campeón de Asturias, en un concurso celebrado en Pola de Siero, al utilizar su nueva técnica de "volteo". Esta relación se logró gracias al Coadjutor de la Parroquia Ángel Fernández Llano quien supo fomentarla gracias al ambiente de amistad y cariño que supo instaurar entre los jóvenes de su feligresía incluyendo, cómo no, a los internos de Ferrera.

Refiere Manuel Regalado Rodríguez, que fue de cuidador en dicho centro, que éste fue modélico ya que otros centros imitaron el sistema educativo "de puertas abiertas" que en él existió, dando resultados muy satisfactorios. Algunos de aquellos internos siguen manteniendo lazos de amistad y son muchos los que recuerdan, con gratitud, los días de permanencia en el centro a pesar de la rectitud y firmeza con que sus educadores les exigían el cumplimiento de sus obligaciones."  


Fernando Hormaeche no residió en el palacio pero siguió en buenas relaciones con los vecinos, cediéndoles los terrenos de El Payarón, de este palacio, para celebrar la gira o comida campestre de las fiestas del Ecce-Homo ya desde 1939. Falleció en 1941 y los bienes de Miraflores, entre ellos Les Campes (actual Camín de la Mariscala) pasaron a sus sobrinos Francisco y Mª Luisa Hormaeche y Jáuregui, quienes los sacaron a subasta pública ese mismo año, siendo comprados por 800.000 pesetas por el industrial local José Menéndez Cabeza, El Carbayalu:. Pese al cambio de propiedad, continuó siendo Reformatorio del Tribunal Tutelar de Menores y unos años más tarde pasó a ser de titularidad pública:
"Miraflores es desde el 31 de diciembre de 1947 de propiedad pública y forman sus bienes, además el Palacio y Les Campes, ya citados, las fincas conocidas como El Payarón, La Pomarada con su panera. La Plazuela anterior, las cuadras, la Huerta Hortalisa (sic), etc. y ocupan una superficie de 172.064 m2, repartidos entre los concejos de Noreña (132.644 m2) y Siero (39.420 m2), perteneciendo estos vecinos a la parroquia de San Martín de La Carrera.

El Palacio ha pasado a llamarse Casa Infantil y Juvenil Miraflores, de Noreña y ha sido reformado para ampliar su capacidad, como se aprecia en su patio inferior y cubiertas, según proyecto del arquitecto Felipe Díaz Miranda, y dotada de varios profesionales para la educación especializada de unos 30 niños, en edades entre 12 a 18 años, y está subvencionado por el Principado.

Así pasó este Palacio de Miraflores o de La Mariscala a la Administración Pública. Es de lamentar que, en la actualidad, en dicha institución se hayan tenido que cerrar aquellas puertas que siempre estaban abiertas, permitiendo el disfrute de éste magnífico palacio a los caminantes que transitan por este Camino de Santiago."

Efectivamente, en los años 1950 llegó a tener para su propio suministro casería de vacas, caballos, cerdos, conejos y hasta gallinero con incubadora, frutales y huerta. Luego pasó por diferentes reformas hasta nuestros días que es la Casa Infantil y Juvenil Palacio de Miraflores, dependiente de la Consejería de Asuntos Sociales del Principado de Asturias


"Su sencilla fachada está blasonada y cuenta con diez huecos adintelados", explica la Wikipedia, añadiendo que "en la parte baja tiene dos ventanas a cada lado de una amplia portada; en la parte superior tiene cinco balcones y sus balaustres son de hierro forjado". Y de esta manera lo describe Luis Antonio Alías en su libro del itinerario jacobita asturiano:
"Construido hacia mediados del siglo XVI, fue residencia de importantes familias nobiliarias -el escudo renacentista de la fachada porta armas de los Lorenzana, Hevia, Argüelles y Lavandera-, vio nacer (1760) a Vicente de Acevedo y Pola, militar destacado en la guerra contra Napoleón, y sirvió de residencia y lecho de muerte al economista Álvaro López Estrada tras su regreso del exilio que Fernando VII le impuso. La planta cuadrada posibilita cuatro fachadas de similar disposición -puerta central adintelada, ventanas laterales y balcones volados superiores- y un patio central con galería sostenida por esbeltas columnas. La capilla se adosa al lado norte."

También conocido como Palacio de Lorenzana por su fundador, muestra a las claras la característica sencillez en su fachada propia de la arquitectura herreriana propia de su época de construcción; leemos en la web del Ayuntamiento de Noreña:
"... se construyó con un estilo clásico de influencia herreriana por orden de Gabriel de Lorenzana, tal y como aparece en el escudo de la fachada. Sigue el esquema de bloque cuadrado formado alrededor de un patio porticado en torno al  cual se distribuyen las estancias. (...) Este palacio en  la actualidad es un centro de acogida de menores dependiente de la Consejería de Servicios Sociales del Principado de Asturias."

Y aquí tenemos el blasón con los escudos de los diferentes linajes que lo habitaron, antes mencionados por Alías y, abajo y en medio, la leyenda GABRIEL LORENZANA 1567, fundador y fecha de fundación


Y esta es la capilla de San Joaquín y Santa Ana adosada al costado norte del palacio, aunque separada de él por un muro, pues para acceder a ella hay que salir a la calle. Es la que fundó Eugenio Pola Vigil de San Joaquín, cumpliendo la condición que le puso su padre, José Antonio de la Pola Argüelles al recibir la herencia de Miraflores


Se da por finalizada cuando el 10 de noviembre de 1760, el cura y arcipreste de la Villa y Condado de Noreña, Fernando Miranda Ponce, certifica "Que habiéndose finalizado la capilla que el antecedente despacho menciona, paso a verla y la hallo con total decencia, así en su buena fábrica, pórtico y espadaña, como gradas, altar y retablo; con su cáliz y ornatos correspondientes".


Se celebraba anualmente misa solemne en honor de San Joaquín que, junto con Santa Ana, son los padres de la Virgen María y padres de Jesús. Esta hornacina se hizo para colocar una imagen del santo


Como hemos dicho, tras visitar la casona del palacio pasaremos a ver la capilla retomando el Camino en la actual calle de La Mariscala y antaño La Cuesta les Campes


Sin necesidad de volver atrás una portilla en el muro del palacio nos permite regresar al Camino


Esta es, o era, La Cuesta les Campes, ahora una calle asfaltada pero antes un camín y campas, como su nombre indica, prados de la gira del Ecce-Homo y además, tal y como escribía Eloy Cuesta Rodríguez, El Mosquitu, primer cronista oficial de Noreña, en 1975 en el portfolio de las fiestas, "Les campes fueron el privilegiado escenario donde inició sus audiciones domingueras y festivas la primera banda de música que se fundó en Noreña en el otoño de 1885"


Desde la portiella, un pasillo bellamente enlosado llega a la capilla. Aquel mismo año de 1760 en el que se fundó la capilla se casaba la hija del fundador, Mayor Josefa María Ventura Pola de San Joaquín y Navia, que sería más conocida como La Mariscala 


Aunque también nos lo podemos encontrar así, cubierto de hierba, musgo y hojas. Además de la misa anual de San Joaquín, al principio aquí se celebraba misa diaria para los de la casa, señores, caseros y sirvientes, así como gentes de los alrededores. Asimismo se rezaba el Rosario al oscurecer. Otro erudito, al que cita Fanjul, el cronista Fausto Vigil Álvarez, escribe de ello en 1928 en Apuntes bibliográficos de Fray María del Monte Carmelo Acevedo y Pola (Padre Cadete):
"Diariamente en la capilla de Miraflores se celebraba el Santo Sacrificio de la Misa, al que asistían todos los de la casa, lo mismo la familia que la servidumbre, y los vecinos, aún los distantes del palacio, y se rezaba el Santo Rosario al obscurecer, amén de otras prácticas piadosas que con gran frecuencia ordenaba verificar aquella bondadosa señora"(La Mariscala)

Aquí, como hemos dicho ofició misa, y daba la comunión a su madre y al resto de la gente de la casa, el hijo de La Mariscala, el sacerdote Padre Cadete, José María Francisco de Borja, Pepito. No deja de llamarnos la atención de esta capilla, anexa y propiedad del palacio, pegada a él pero a la vez separada por una vieja tapia y, en cambio, abierta a la calle, a La Cuesta les Campes, de la que también dice Fausto Vigil:

"Estos alrededores fueron, muchos años, el pulmón o parque natural, cerrado por el delicioso paseo del arbolado de la vía, el sitio predilecto donde se iba a pasear paladeando el galanteo amoroso, la charla amistosa..."

A la entrada hay un pequeño pórtico pero muy acogedor, sostenido sobre columnas


Sobre él y en la fachada, dos ventanucos proporcionan luz natural al interior


Arriba, una pequeña espadaña conserva su diminuta campana y está rematada con una cruz

El pórtico es de cubierta a dos aguas, de madera y cubierta de tejas, el suelo es de cantos rodados. Se accede al interior, un poco más alto, subiendo tres peldaños

A la izquierda de la puerta una placa rememora la restauración de este santuario en 2007 auspiciada por el párroco Pedro Tardón


Y así, visitado este palacio con su capilla, volvemos al Caminlo bajando La Cuesta les Campes, actual calle de La Mariscala, bajando a La Campanica, otro de los lugares que pasaron de Siero a Noreña en 1848, quince años después de la independencia de este concejo


Esta es la bajada al valle del Ríu Noreña, a la que seguirá la subida a la colina del Rebollín por la Plaza la Cruz, quedando más al norte la del Castañéu la Soledá con la capilla del Ecce-Homo (a la derecha de la foto)



Barrios en crecimiento donde antes eran solares y praderías, como la Urbanización El Rebollín, que tapan la famosa Torre del Reloj de Noreña, monumento muy interesante de visitar cuando lleguemos al centro de la Villa Condal, pues alberga una exposición permanente dedicada a los zapateros de Noreña


En primer término vemos los edificios de la calle Nueva. Más arriba son los de la calle del Guerrillero Fombella, calle Pedro Alonso y calle Manuel Rionda. El primero era un célebre zapatero que, como otros vecinos, luchó contra los franceses "sin más palas que sus útiles de trabajo (algunas hoces, palas, etc.) y alguna pistola" dice Fanjul Cabeza, haciendo guerra de guerrillas. Sin embargo nunca fue reconocido en vida y "murió pobre y oscurecido en un hospital", escribe el erudito cronista Fermín Canella


Y estas son las frondosas riberas del Ríu Noreña, cuya vegetación ribereña oculta totalmente el cauce, asomando sobre ella El Castañéu la Soledá, solar de la capilla del Ecce-Homo. "En él se puede gozar de gran tranquilidad contemplando el entorno de Noreña surcado por el río donde algunos disfrutarán identificando los lugares y pozos de dicho río en los que antaño se bañaban y pescaban", dice Fanjul, así como lugares más distantes de buena parte del valle del Nora y aledaños



Y volvemos a ver, desde aquí, la capilla del Ecce-Homo, fundada como hemos dicho en 1665 por Lucas Muñiz, que era cura párroco de San Vicente de Salas, bajo la advocación, se supone, del Santísimo Cristo, dado que en el altar mayor estaba la imagen de Jesús con la cruz a cuestas, existiendo retablos laterales con las de la Virgen de la Soledad y San Pedro y fundándose una Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad que tuvo actividad hasta 1847. Aquella primera capilla fue incendiada el 25 de junio de 1901 sin identificarse a los autores, quienes poco antes habían hecho lo mismo con la de San Juan en La Mata, al igual que con las iglesias de San Martín de Anes y San Martín de La Carrera


La segunda capilla se construyó rápidamente y fue inaugurada el 18 de septiembre de 1904 en un lugar más elevado, en lo alto del Castañéu la Soledá, emplazamiento actual pero, sin embargo, la actual capilla no es tampoco aquella, sino la construida con proyecto del arquitecto Enrique Rodríguez Bustelo antes referido, imitando las trazas barrocas de otras capillas asturianas. No había sufrido daños considerables en la guerra civil pero sí sus imágenes, por lo que hubieron de ser repuestas, tal y como se hizo en 1904

Si bien relativamente apartada del Camino, a unos 800 metros al norte de la Plaza de la Cruz, el peregrino sin prisa puede desplazarse a conocer tan emblemático lugar desde el centro de Noreña, viendo dichas imágenes, retablos y ex-votos si se tiene la fortuna de encontrarla abierta, especialmente si coincide con las fiestas. En caso contrario disfrutará al menos de su campo, vistas y paisajes


Las fiestas del Ecce-Homo se celebran con el domingo siguiente al 14 de septiembre como día grande, organizadas por la Cofradía de Jesús Nazareno y fundándose, ya en 1923, una sociedad de Festejos del Ecce-Homo, acudiendo además de noreñenses numerosos romeros de otros lugares, sobre todo concejos de los alrededores. Quien fuera abad de Covadonga, Amaro Alonso Campal describía así la jornada en el porfolio del festejo:

"La coqueta villa condal, ataviada con sus mejores galas, se inunda de romeros, transfigurándose, engrandeciéndose, tomando un aspecto sorprendente, cautivador e inusitado. Todo en ella es, en esos días, alegría, animación y bullicio, sana diversión, y en un ambiente de religiosidad, como corresponde a estos festejos que constituyen un entusiasta y fervoroso homenaje de adhesión y cariño a la idolatrada imagen de Jesús Nazareno"

Previamente al día de la fiesta se celebra la novena del Ecce-Homo con "la bajada del Santu", procesión con la imagen del Santísimo Cristo desde esta capilla hacia la iglesia parroquial de Santa María de Noreña (junto a la que pasaremos saliendo de la población). También se bajaba a la desaparecida capilla del también desaparecido hospital de peregrinos y pobres en La Playina. Desde dicha capilla el día de la fiesta se trasladaba la imagen de dicha capilla del hospital a la iglesia. En nuestros días y tras desaparecer la capilla la novena se celebra en la misma parroquial. Luego llega la "Solemne Procesión Religiosa", como bien dice Fanjul Cabeza:
"... comienza al finalizar la Santa Misa, para conducir la imagen de Jesús Nazareno a la Ermita de La Soledad, acto al que acude gran número de peregrinos, muchos ataviados con la mortaja y los pies descalzos. Es un trayecto de mil quinientos metros, que recorre las principales de Noreña"


Hubo un tiempo en que la imagen del Cristo o Ecce-Homo era transportada a hombros por los mozos y, tras la procesión, se celebraba renombrada romería en el castañéu y prau de la fiesta detrás de la capilla, cedido por su propietario José Cabeza Fernández, donde ahora está la citada empresa de Jamones El Castillo, comiéndose en el prado, formando corros la gente, antes de empezar la música y los bailes, contándonoslo así la web Noreña entrañable:
"Terminada la procesión proseguía la tradicional romería en el “prau de la fiesta” detrás de la Capilla.  Dicha Romería la organizaba la Comisión de Festejos que integraban los mismos cofrades y en ella, después de haber comido en el castañeu y en prau de la romería, se celebraban reñidos concursos de baile y canción asturiana, tocaban las bandas  de música, orquestas,  etc., sin que faltase la suelta de globos y cohetes. Al caer la tarde la fiesta proseguía en el centro de la villa, bellamente iluminada a tal fin, y animada por parejas de gaita y tambor que alternaban sus interpretaciones con la de prestigiosas orquestas."

Como hemos dicho, en El Payarón, propiedades del Palacio de Miraflores, se celebraba una gira campestre durante dichas fiestas, y en el lugar estuvo El Roblón del Payarón, bajo el que Flórez Estrada leía y escribía durante sus estancias en Noreña


A la derecha, una acera con farolas nos lleva a La Campanica, alguna de cuyas primeras casas vemos desde aquí, hubo antaño hubo venta caminera y se celebraron mercados, en estos terrenos que pertenecieron a Siero hasta 1848, lugar al que acudían entonces los sierenses a vender y suministrar a sus vecinos noreñenses cuando la población padecía cuarentena en los años de la peste, el cólera morbo, como leemos también en la web Noreña entrañable:
"-1834:  “ … el facultativo de Noreña y el de Siero y el enviado por la Junta Superior de Sanidad de la Provincia el día 20 de Agosto de 1834 declararon la infección de varios vecinos por el cólera morbo, por cuya causa llegaron a fallecer 178 vecinos hasta el día 27 de Octubre (máximo 26 el 2 de septiembre). 
- 1855: “Cuando nuevamente fue atacada Noreña por esta enfermedad en 1855 la población aproximada era de 497 vecinos: 2.300 pobladores , de los que fallecieron desde  el 1 de septiembre al 28 de octubre 116 (máximo 11 el 16 de septiembre). 
Datos del desaparecido Archivo Parroquial en 1936.

 Para evitar el contagio de Siero se estableció un cordón sanitario que motivó graves altercados con los vecinos de Noreña ya que fueron aislados. El alcalde de Siero, dispuso un mercado bien abastecido en la margen izquierda del río Noreña junto al puente de Faces y a la Venta de la Campanica que por entonces pertenecían al territorio de Siero, situados en el camino real entre Pola de Siero y Oviedo. 
El dinero utilizado en las transacciones era metido en jarras o platos con vinagre para evitar el contagio. (Nota: En 1882, R. Koch, descubrió que el agente causal era el Vibrión Colérico y que tal contaminación se produce por el agua y alimentos. Dicho vibrión es poco resistente a la desecación y a los antisépticos; de ahí la utilidad del vinagre.)"


La historia del paso de estos términos a Noreña empieza en 1826, cuando por Decreto desaparecen los señoríos y Noreña pasa a integrarse en el concejo de Siero, sin embargo, poderosos linajes, como los del Palacio de Miraflores, solicitaron se constituyese como concejo independiente, como así se consiguió por Real Cédula del 11 de diciembre de 1833, "conservando la categoría de villa, con los sotos que le pertenecían, todos separados del núcleo de población de aquel ayuntamiento y dentro del territorio de Siero"


La frontera se estableció aquí en El Ríu Noreña, pero el flamante ayuntamiento noreñense reclamó el territorio del llamado "diezmario de Noreña, esto es, la porción de territorio que, perteneciente a Siero, formaba parte de la feligresía de la condal villa a la que pagaba diezmos", explica Fausto Vigil, es decir, términos de la parroquia de Noreña que seguían en términos de Siero


Dándole la razón a Noreña, y dada la entidad administrativa civil que, además de la religiosa, implica en Asturias la parroquia rural, a partir del 4 de septiembre de 1848 se incorporaron a Noreña parte de Ferrera (La Mariscala o Miraflores y parte de Ferrera de Riba), Riegos, La Barreda y otros, pasando el concejo de los 1.998.830 m2 a los 3.711.505 de la actualidad


El polesu Fausto Vigil no perdonó a Manuel María Acevedo y Pola, del Palacio de Miraflores, el militar y político hijo de La Mariscala, su influencia para la independencia de Noreña, por lo que dicho acontecimiento no debió de sentar muy bien en Siero, como tampoco la anexión de estas zonas, calificándole como "el más funesto de los vecinos de Siero y el que más daño hizo y procuró hacer al Concejo, desde los altos puestos que ocupó y utilizando con aquellos bastardos fines la gran influencia que en superiores esferan gozaba". Por ello, vamos a ahondar más en su biografía con la Real Academia de la Historia:
"Hijo del mariscal de campo Jacinto Acevedo y Navia y de María Josefa de Pola y Navia, hermana de la madre de Flórez Estrada, fue el menor de cuatro hermanos, de los que destacó Vicente María, general del Ejército español muerto por los franceses en la batalla de Espinosa de los Monteros (10 y 11 de noviembre de 1808), y que tuvo como ayudante de campo a Rafael del Riego. 
Como sus hermanos, Manuel María nació en Vigo y pasó su infancia en la casa de Miraflores, en Noreña (Asturias), que había heredado su madre. 
Estudió Derecho en la Universidad de Oviedo, ejerciendo como abogado en esta misma ciudad. 
Fue jefe político de Asturias (1812), desde cuyo puesto colaboró a implantar el sistema nacido de las Cortes de Cádiz, y destacó en esta etapa por su enfrentamiento con el obispo de Oviedo, Gregorio Hermida, al negarse éste a que fuera leído en las iglesias el decreto de abolición de la Inquisición, polémica que acabó con el destierro del religioso. 
Con el regreso de Fernando VII (1814), fue destituido y perseguido por sus ideas liberales pero el triunfo de la Revolución de 1820 le devolvió a la política activa, siendo nombrado de nuevo jefe político de Asturias (20 de marzo de 1820). 
Con la entrada de los Cien Mil Hijos de San Luis (1823), tomó el camino del destierro embarcando para Inglaterra (13 de julio de 1823), junto a Álvaro Flórez Estrada, su primo, desde Gibraltar. Vivió en Londres y en Jersey (1824), y viajó por Europa. 
Regresó desde París (1832), acogiéndose a la amnistía de la reina María Cristina. 
Obtuvo acta de diputado por Oviedo en las legislaturas de 1834-1835 y 1835-1836, y en la segunda convocatoria de 1836, luego lo fue por Pontevedra, y fue senador por Oviedo en la legislatura de 1837-1838. De entre sus intervenciones en las cámaras, destaca la defensa para la admisión de Agustín Argüelles (15 de noviembre de 1834). Presidió la primera sesión de la segunda convocatoria de 1836, teniendo como secretario a Olózaga. Falleció en su casa palacio de Miraflores en Noreña (Asturias)."

A nuestra derecha, la nave de Entolados Tofer. Un poco más allá, los árboles de la ribera del Ríu Noreña


Llegando a La Campanica se acaba la bajada y empezando a llanear delante de las primeras casas. A su derecha reconocemos los edificios de la calle Flórez Estrada, por donde nos dirigiremos enseguida hacia el centro urbano


Aquí fue donde estuvo la antigua venta caminera que debió de dar nombre al lugar, La Campanica, con la que se tocaba para advertir a los caminantes de su existencia en el Camino, señalando ruta y rumbo en las noches oscuras y con las nieblas 


En la actualidad La Campanica es un grupo de casas entre la calle La Mariscala y la Carretera Carbonera, pero sabemos por documentos de los siglos XV al XVIII que el antiguo Camín Real cruzaba aquí el río por el antiguo Puente de Faces y que era un camino de herradura, es decir, solamente adecuado para las recuas de mulas de los arrieros, caballerías en general y viandantes, utilizado desde la Edad Media como paso de peregrinos


A la derecha, una vieja panera es testimonio de la historia del lugar. Está dividida en dos partes, una con corredor pintado y otra no, lo que delataría que tiene al menos dos propietarios


Este antiguo Camín Real o Camino de Oviedo al Oriente de Asturias, como lo refleja Fanjul Cabeza, se intentó ensancharlo para el paso de carros a finales del siglo XVIII, "para poder enlazarlo con la carretera que el Ayuntamiento de Siero estaba construyendo entre la Pola y Oviedo", pero al final fue abandonado "al construirse la actual carretera a la Revuelta del Coche en 1840"


El viejo Camino pasó a ser una vía local y pecuaria para comunicación vecinal y acceso a las fincas, además de enlazar La Mariscala con Noreña. Con la mecanización del campo fue ensanchada y asfaltada y, más tarde, se le añadió acera y farolas como una travesía periurbana, llamándose calle La Mariscala


Las casas de La Campanica se extienden linealmente formando una hilera que mira al cruce de la calle La Mariscala con la Avenida de Langreo, que ya vemos enfrente, la cual es el tramo urbano, entre Noreña y El Berrón, de la Carretera Carbonera, actual AS-376


Las casas forman una especie se semicírculo o chaflán; toda esta zona fue totalmente transformada desde la construcción de dicha Carretera Carbonera en 1842, la cual pasó pro sucesivas reformas y ensanches, así como por la apertura del tramo correspondiente del Ferrocarril de Langreo que, aunque inaugurado en 1852, no se completó hasta 1856


Además de las dificultades orográficas, José Manuel Fanjul Cabeza nos cuenta que el ferrocarril tuvo serios problemas con los concejos afectados por su trazado, llegando el de Noreña a paralizar sus obras en 1851 y a llevarse presos a varios de sus empleados, pues según se constataba, "los perjuicios ocasionados a la villa y particularmente a los que tienen sus heredades a la parte opuesta de la carretera del ferrocarril en toda la línea son incalculables"


La Carretera Carbonera se vio pues pronto superada por el ferrocarril en el cometido del transporte del carbón de la cuenca minera del Nalón al muelle gijonés pero, como hemos dicho, fue una importante vía de comunicación de vehículos que, al generalizarse el tráfico rodado, revistió especial interés para comunicar estos concejos con la costa gijonesa hasta la construcción de la Autovía Minera. De la Carbonera nos explica de esta manera Fanjul Cabeza:
"Fue una de las alternativas al proyecto propuesto por Jovellanos para transportar el carbón desde Langreo a Gijón. Se llevó a efecto tras fracasar el intento de realizar el transporte fluvial a través de chalanas hasta San Esteban de Pravia. Fue Alejandro Aguado Ramíres, Marqués de las Marismas del Guadalquivir, quien inició la obra en 1838 y quien, lamentablemente, falleció en Gijón durante el banquete inaugural, el 12 de abril de 1842. La explanación de las obras se hizo sobre terreno blando y sus 34 kilómetros exigieron 9 puentes, uno de ellos en la Campanica de Noreña, y 177 alcantarillas, superando su coste los 4 millones de reales. Pese a que con la nueva carretera se duplicó la llegada de carbón a Gijón, su transporte resultó demasiado lento y costoso, puesto que se hacía en carros, había mucha distancia hasta la costa y se pagaban muchos impuestos por transitar a través de los seis concejos de la Asturias central: Laviana, San Martín del Rey Aurelio, Langreo, Siero, Noreña y Gijón. Finalmente se pensó que el ferrocarril sería la mejor forma de transporte para hacer rentable la venta del carbón; iniciándose dicho proyecto dos años después de haber inaugurado esta carretera."

La Carretera Carbonera y el Ferrocarril supusieron que los viejos caminos reales entre los 'puertos secos y los puertos húmedos' (costa e interior) que se cruzaban en la Plaza la Cruz de Noreña quedasen relegados también a vías pecuarias y rutas locales, y con ellos aquella importante encrucijada viaria noreñense, siendo esta desplazada un par de kilómetros más al sur la cruce de El Berrón, donde ambas vías se cruzaban con la carretera entre Oviedo y La Pola, luego Oviedo-Santander y, desde 1939, N-634 y, al mismo tiempo, con la línea ferroviaria de los Ferrocarriles Económicos de Asturias que, en 1905, enlazaría en Llanes con la del Ferrocarril del Cantábrico, comunicando con Santander


En la actualidad la Carretera Carbonera, aquí Avenida de Langreo, recalcamos, es en este tramo algo así como una vía rápida que no se ha de cruzar sino pasar subterráneamente por un pasadizo, el cual salva también bajo tierra el tránsito a la Villa Condal del Ferrocarril de Langreo, paralelo a dicha avenida


Para ello cruzamos aquí este paso de peatones frente a la nave de Talleres Taffo, que es la última casa de esta fila de La Campanica, dedicada a la fabricación de maquinaria para las industrias cárnicas, tan abundantes en Noreña y que constituyen uno de sus emblemas

 
Al fondo, la alameda revela el paso del río, que antaño se hacía por El Puente de Faces para entrar en el casco urbano noreñense, tal y como vamos a hacer nosotros. Justo al otro lado del guardarraíl pasa el ferrocarril que, como hemos dicho, además de carbón y mercancía transportaba ingentes cantidades de viajeros antes de que se generalizase el uso del automóvil


Era el 'Ferrocarril a la playa', así glosado en el portfolio de las fiestas del Ecce-Homo de 1997 por la maestra Emilia Cabeza Colunga en sus viajes desde Noreña al arenal gijonés:
"... aquellos trenes de bancos de madera del tren de Langreo que nos llevaban a la playa... Venían ya abarrotados de gente. A fuerza de empujones lográbamos meternos en cualquier vagón. -Alguien decía: - Quítate de la ventanilla que te va a entrar un llixu en el ojo- -Rápido, bajar les ventanilles, que entramos en el túnel. Ruido, oscuridad, silencio. La luz llegaba casi siempre a la salida. Yo me decía, ¿corríen les casines y les vaques en el prau o, éramos nosotros los que corríamos? La gente hablaba como si todos se conocieran. -Hoy el tren va muy cargau, tendrá que bajar en dos tercios. - La espera era larga. La bajada del plano que nos era tan familiar, siempre impresionaba. Resultaba una verdadera odisea. Pitidos, frenazos, carbonilla, más gente que sube, empujones. Cuando ya íbamos llegando las estraperlistas de Noreña nos daban algún paquete para burlar a los consumeros.

Por fin, le mar. Siempre maravillosamente nuevo. La comida campestre de Santa Catalina. Los tranvías con sus jardineras llenas de gente alegre que nos decía adiós. Nosotros les contestábamos también con alegría. Volvíamos al tren casi una hora antes para coger asiento, pero a última hora siempre llegaba una señora mayor muy sofocada o alguna madre con un niño en -los brazos; a las que había que dejar sitio. Un buen sacudión y... en marcha pitando. Nunca mejor dicho, Alguien grita -Que bajen esa ventanilla que entra carbonilla. -Pa qué, si non tien cristal.- Risas. Algunos niños se duermen, otros piden agua o la merienda, Las estraperlistas, ya relajadas, bromean con el revisor..."


Estos subterráneos nos ofrecen pues cruzar carretera y ferrocarril 'por abajo' con total seguridad. Al fondo vemos las casas de la Avenida de Langreo entre Noreña y El Berrón, de cuyo cruce apenas estamos a 800 metros. Allá hay un pequeño cueto al que Fanjul Cabeza denomina La Espalda de Pilatos, desde donde se sacaban antaño hermosas fotos de época de Noreña, cuando la población era mucho más pequeña, y por donde iba el que él denomina "Camino de Gijón a Castilla o "Camino de los Puertos":
"Era un camino carretero que se utilizó desde la Edad Media. Figura documentado desde el s. XV y adquiere mucha importancia en el s. XVII y XVIII. Solía estar en muy mal estado. Como "... el llamado Buenavista y que pasando por la Portilla y la Cruz llega a la Casa de Anes..." por Las Cabañas (Calle Padre Cadete) o por la Calle El Sol. Por el puente del Molino de La Mata, que era de piedra, seguía, bordeando la ladera N del cueto Espalda de Pilatos hacia el cruce de El Berrón. Vía de comunicación que perdió interés al entrar en servicio la carretera Carbonera y se interrumpió al construir la trinchera del Ferrocarril de Langreo en El Berrón. El camino real a Castilla por La Paranza partía de este camino para subir a Buenavista (caja que aún es visible) era "por donde van las recuas a Castilla..."
"Por la Paranza pasan los pesqueros que van y vienen a Castilla con pescado"


Una concha nos indica meternos en el subterráneo, que es además una gran exposición de arte urbano que forma parte de la Calle del Grafiti


Según nos adentremos en el túnel nos parecerá más la Capilla Sixtina que la calle, del Grafitti...



Los murales cubren las paredes y no son siempre los mismos, sino que se repintan cada cierto tiempo, verdadero 'arte urbano en movimiento'



Avanzaremos hacia el final del túnel, donde llegaremos a las riberas del Ríu Noreña en Riegos


Al otro lado del túnel podremos ir de frente, cruzando El Ríu Noreña en esta bella ribera de Riegos, donde el río pasa canalizado desde 1974, o ir a la derecha, donde otro puente, más ancho, vendría a ser el sucesor de aquel Puente de Faces del antiguo camino


Estos terrenos de Riegos fueron adquiridos por el Ayuntamiento de Noreña unos años antes, a finales de los 1960, en lo que era una zona cenagosa "por la que cruzaba serpenteando el río Noreña y anegaba, con harta frecuencia", nos dice Fanjul Cabeza:
"Era un terreno en extremo fangoso que se venía utilizando hasta de basurero, en algunas zonas y en las que utilizaban para pastos había zonas en las que las reses se hundían hasta las ubres (...). Tras la adquisición de estos terrenos se realizó el desvío y canalización del río, logrando de este modo el saneamiento y recuperación de la zona"

En Riegos se construyeron diversas instalaciones de todo tipo, el Centro de Formación Profesional, el Colegio Público Condado de Noreña, piscinas, paseos, viviendas protegidas y el Campo de Deportes Alejandro Ortea, donde juega habitualmente el Condal Club, fundado en 1968 como sucesor del Club Condal de Noreña, como nos explica José Manuel Fanjul Cabeza:
"La primera instalación deportiva que se inauguró en Riegos fue el Campo de Fútbol Alejandro Ortea, el 15 de septiembre de 1974, domingo del Ecce-Homo y, tras la correspondiente ceremonia, el Condal Club de Noreña, jugó un partido contra el Gijón Industrial.

Con la de este campo de fútbol la afición condalina vio felizmente colmada una de sus mayores aspiraciones ya que tal carencia motivaba repetidos traslados. Al Campo los Novales del desaparecido Sporting de Noreña CF sucedieron cuatro más aunque el equipo cambió su denominación, tras la guerra civil, y reapareció como Condal CF y aunque se eclipsó durante cuatro temporadas (1946-1950), volvió a reaparecer y jugar en el Campo del Mugil o prau de Higinio, en Sorribas; Campo Pumarín, donde se utilizaba la presa del molín de Riegos para bañarse (molín que ya existía en el año 1470 y que lamentablemente hoy ha desaparecido), también llamado de La Mata o de La Cuca; Campo Castrillón; Campo de la Huertona y, por último, fue el prau de Carape- en la margen opuesta al molín antes citado, donde terminó su continuo peregrinar al instalarse definitivamente en Riegos.

El Condal Club de Fútbol, digno representante y defensor de los colores de la villa que ostenta en su camiseta, disputa puesto de honor frente a prestigiosos clubs de la provincia y, entre ellos por estar en 3ª División, y aunque sea circunstancialmente, con el histórico Real Oviedo."

Entramos pues así en Noreña, la Villa Condal, cruzando el río en lo que fue un tramo de la Carretera Carbonera, para enfilar de frente a la avenida que lleva el nombre del más ilustre residente en Miraflores, Flórez Estrada, desde la que subiremos a la Plaza la Cruz, la histórica encrucijada de los antiguos caminos reales de los 'puertos secos' y 'puertos húmedos', muy cerca ya de La Playina, donde estuvo el antiguo hospital de peregrinos, que eran en realidad dos, uno en cada planta del mismo edificio: el Hospital de Arriba, dedicado a los Santos Mártires San Fabián y San Sebastián, y el Hospital de Abajo, de Nuestra Señora del Rosario

















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