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miércoles, 29 de marzo de 2023

SANTA ANA, SAN HILARIÓN Y EL ANTIGUO HOSPITAL DE PEREGRINOS: LA PLAZA, "EL ENCUENTRO DE GEORGE BORROW", LA "DESCA" Y "EL BURRO DE LA SUERTE" (COLUNGA, ASTURIAS)

Capilla de Santa Ana y San Hilarión. Colunga, Asturias
 
Capilla de Santa Ana de Colunga, en el centro histórico de la villa, al paso del Camino por la Calle Real o del Doctor Francisco Grande Covián, fundada a mitad del siglo XVI por el Gremio de Mareantes de Santa Ana, del vecino puerto de Llastres y que formó parte del hospital de peregrinos de esta advocación, al lado del Camín Real (real, del reino, -publico-) que dio su nombre antiguo a esta calle, primigenia de las de la fundación de la puebla de Colunga por Alfonso X de Castilla, El Sabio, en el siglo XIII (algo antes de 1278, que es cuando aparece documentada por primera vez)

En las Capitulaciones de la Cofradía de Santa Ana, copiadas por el historiador Braulio Vigón, se señala la fecha de 1542 como la de la fundación de la cofradía, a cargo de capilla y hospital, si bien este documento es fácil que haya sido escrito años después de su fundación verdadera. Por otro lado, en los papeles enviados al también historiador Martínez Marina para su diccionario geográfico, se lee que...

"Hay una casa que sirve de albergue a los pobres peregrinos y demás mendigos que transitan por dicha población, donde no reciben más caridad que un albergue. a causa de no tener renta alguna más que un subsidio que contribuye la Justicia y Regimiento de dicha villa para este fin, del caudal del arbitrio"

El hospital estuvo en funcionamiento hasta alguna fecha indeterminada del siglo XIX pero que presumiblemente fue en algún momento entre la francesada y las reformas liberales desamortizadoras. La capilla le pervivió y es centro de sonadas romerías, conocidas popularmente como La Fiesta los Vieyos, en sana y secular competencia con las de la Virgen de Loreto... "Válgame'l Señor San Pedro y la Virxen Soberana, vamos a la romería de la gloriosa Santa Ana"


Los Vieyos no se refiere a que fueran festejos de mayores ni mucho menos, sino a Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús, patronos así por tanto de los abuelos y de los ancianos en general, los vieyos. De ello escribe José Antonio Fidalgo, Cronista Oficial de Colunga, en su artículo Santa Ana en Colunga. Fiesta de Vieyos y recuerdos:
"La devoción a estos santos se extendió facilmente por Europa y a Colunga debió "llegar" hacia el siglo XV o mediados del XVI pues en el siglo XVII ya consta que en la villa existía un Hospital-Albergue de peregrinos a Compostela anejo a la Capilla donde se veneraba a Santa Ana.- Precisamente en ese Albergue , desde 1630 , prestó servicios de atencion a los romeros jacobeos Joseph de Misso , el náufrago italiano que difundió en Colunga la devoción a la Virgen de Loreto 
La veneración a Santa Ana , en Colunga, tenía , " como no podía ser de otra manera" (frase imbécil tan utilizada por la clase política y periodística actual), las dos vertientes típicas de toda fiesta popular : la parte religiosa (novena previa y misa solemne en la Capilla de la Santa) y la parte profana o de "folixa", con verbenas , romería, bailes y demás consecuencias 
Empecemos por el recuerdo de la parte religiosa. 
Los cultos (novena y misa solemne) se hacían en la Capilla donde estaba la imagen de la Santa . Como se trata de una edificación pequeña, incapaz de albergar a muchos fieles, se habilitaban sillas en el exterior de la Plaza adjunta para comodidad de los fieles. A partir de los primeros años del siglo XX , siendo don Francisco Suárez Bustillo coadjutor-organista de la parroquia de San Cristóbal el Real de Colunga , se cantaba un himno (con letra y música de don Francisco) en honor de la Santa. Un himno "casi perdido" y que hemos podido rescatar gracias a la "memoria histórica" de Marita Gutiérrez Victorero.- Esta es su letra:

"Madre de María,
ascendiente del Señor,
oye , bondadosa,
nuestra petición.
Quien desee paz y alegría
de este mundo, en el erial,
a la madre de María
busque con amor filial.
Y en Jesús, José y María
juntamente lo hallará.
¡Viva Dios que así quiso bajar!
¡Viva Dios que nos vino a salvar!"

 Finalizada la misa los asistentes que sabían hacerlo bailaban la danza prima en la misma plaza donde se ubica la capilla  
La fiesta profana -romería y verbena- tenía un protagonismo "de vieyos" con música de organillo y , pasados los años, con música de "altavoces" como "El Risueño" , manipulado con maestría por Isaac Suárez.-Lo decían los cantares de la época:

"Todos los coxos
van pa Santa Ana ;
y p´alla voy yo
con la pata galana".
¡Válgame el señor San Pedro
y la Virgen Soberana !
Venimos de la foguera
de la señora Santa Ana".

Además de las de Santa Ana se celebra también a San Hilarión por parte de los vecinos del cercano barrio de El Sorriberu o El Solrriveru, por donde sigue el Camino saliendo de Colunga por el puente sobre el Ríu Lliberdón. Una vecina, Mari Carmen lo cuenta así en la página, dedicada a la memorial local, Viviendo en Colunga:

"El barrio del Solrriberu festeja la fiesta de San Hilarión el último domingo de agosto. Este santo se encuentra todo el año en la capilla de Santa Ana.

Hubo años que estuvo guardado en el desván de la casa de Nacelina.

El lugar de la fiesta tuvo varios sitios. Ahora se hace en el prau de Aida Bada que es el sitio ideal y está dentro del barrio. Hace tres años se hizo el descenso del río Libardón en *desca que hacía años que no se celebraba. Todo un éxito, también está como protagonista el burro "Ringo" con la célebre *cagada (por cierto; el dueño lo vendió)."

(*desca, artesa de madera, comedero de animales empleado como embarcación de competición)

(*cagada, apuesta que gana quien acierta donde defeca un burro en una finca parcelada por un topógrafo)


La capilla, no obstante, fue reconstruida tras su quema en la Guerra Civil y después restaurada en la década de 1980. En el Catálogo de Recursos históricos y artísticos del Concejo de Colunga aparece por ello descrita como de estilo clasicista y de los siglos XVI, XIX y XX


Su cerramiento es en mampostería y sillar, cuya piedra está totalmente a la vista en su muro norte, que es lo primero que vemos de la capilla según avanzamos por la Calle Real desde la Casa de los Grande Covián y el lugar de El Monumento 


Es aquí donde se dice está uno de los elementos originales de la fábrica del siglo XVI, una saetera avenerada en la parte superior izquierda, un elemento muy característico de la época, como lo tiene también la citada Casa de los Grande Covián


Luego, ya hecha posteriormente, sería esta gran ventana geminada con columna central de fuste monolítico y capitel arriba estilo zapata. Un tercer vano en esta fachada es el ventanuco adintelado de la parte superior derecha


En la fachada principal está la puerta de entrada de arco de medio punto enmarcada por pilastras y dintel conformando una calle principal hacia una ventana adintelada entre pilastras más pequeña. Sobre la línea de cornisa se levanta la espadaña, de un vano


En el antiguo Hospital de Santa Ana sirvió como hospitalero Joseph de Misso, navegante veneciano y único superviviente del naufragio acontecido en los acantilados de Güerres hacia 1630, quien en agradecimiento a la ayuda y cuidados recibidos se quedó en Colunga al cargo de la atención de los pobres, peregrinos y desvalidos que llegaban a este refugio, consagrándose además a la creación de una capilla y cofradía dedicados a la Virgen de Loreto, a quien se había encomendado (llevaba con él una imagen o medalla) en aquella tragedia marítima


En nuestros días, donde estuvo el hospital propiamente dicho hay un edificio de viviendas que se construyó tras su desaparición, en sus bajos abría sus puertas hace años el bar o chigre de Martín El Vasco. Más allá, en la Plaza Santa Ana, estaban dos negocios de época, el Horno Colungués y la fábrica de lejía La Texuca, de Manolo El Guardia


Ahí tenemos además El Mesón, restaurante y hostal, que también tiene entrada a la izquierda por la calle Reconquista y la Plaza Vigón


En la Calle Real, haciendo esquina en el cruce y en diagonal con la capilla, en el bajo de este edificio en chaflán, aún se conservaba el letrero de Carnicería Charcutería Mª Jose, o la Carnicería la Leo, como muchos la conocían


Pasan los peregrinos por la Calle Real en dirección ya a la salida de Colunga para bajar por El Carril a El Sorriberu y cruzar allí el puente sobre el Ríu Lliberdón. Pero antes vamos a proponer tomar la calle a la derecha para conocer el hermoso rincón colungués que es La Plaza, subiendo hacia la Plaza de Abastos y el Ayuntamiento, dos edificios emblemáticos de Colunga, al que habríamos de añadir al menos uno más, La Torre o Casa Vallespín, que también veremos en este periplo, muy cercano al Camino

-COLUNGA: VISITA A LA PLAZA Y EL AYUNTAMIENTO:


Bien, en este caso y tomando como referencia la capilla de Santa Ana y San Hilarión, subimos cuesta arriba los escasos metros para conocer los citados edificios y lugares, todos con bastantes historias y anécdotas que contar. Para empezar, decir que el derecho a organizar y administrar un mercado era ya una concesión otorgada a estas pueblas al ser fundadas por disposición regia, es más, en origen casi eran simplemente un mercado con algunas casas alrededor. Esa actividad, además de servir como aliciente para el paso, trasiego y por supuesto asentamiento de gentes, serviría para, todo ello protegido con sus fueros y leyes, su autogobierno, subsistencia y tributación a la Corona, al Estado, sin intermediarios feudales nobiliarios ni eclesiásticos


Con el tiempo, además de puestos de venta ambulantes, les tiendes del aire y similares, se establecieron todo tipo de comercios estables, artesanos, comestibles, ropa, calzado, mesones, fondas, talleres, etc.,etc.,etc. llegando muchos de ellos a nuestros días... o casi: aquí a la izquierda, por ejemplo, en la siguiente esquina, estuvo la tienda de Elvira del Fuerte


En lo concerniente a la historia de la villa, dicen los historiadores que la existencia de otras poblaciones prósperas como La Isla y Llastres dentro del mismo territorio concejil, junto con la proximidad de polas próximas, como Villaviciosa y Ribadesella/Ribeseya, o la posesión por los monasterios o incluso la mitra ovetense, de gran parte de la tierra de su alfoz, hizo que Colunga, con su Carta Puebla de Alfonso X El Sabio, no llegase a ser un centro económico y social tan indiscutible dentro de su ámbito local como otras pueblas del entorno, poblaciones libres de poderes señoriales y con dependencia directamente del rey, con sus fueros, derechos especiales para sus habitantes, mercado y centro administrativo de un territorio o alfoz, antecedente de los actuales concejos


Y ya estamos ante el edificio de la Plaza de Abastos, aquí a nuestra derecha, inconfundible con su gran entrada, orientada al oeste, de enorme arco de medio punto


Aún era plena posguerra cuando se decidió hacer una plaza cubierta que ofreciese más garantías a los comerciantes y a sus mercancías y por supuesto a los clientes que andar rondando a la intemperie. No obstante, andado el tiempo y con los cambios de usos de compra y venta, éxodo rural, bajada poblacional, etc. etc. etc. cayó en desuso (se reabrió en 2023 como ahora veremos). Así se lamentaba José Antonio Fidalgo, Cronista Oficial de Colunga en su página Les histories de Fidalgo del 7-7-2021:
"Todos los jueves del año - y esto desde hace muchos años - son DÍA DE MERCADO en la Villa colunguesa , o "mercadillo" como se dice ahora. Día en que las gentes campesinas, ganaderas., artesanas... exponen sus productos para la venta con su tipismo de regateo y de convivencia.

En la segunda mitad del siglo XIX siendo alcalde de Colunga don Jose Agustín Arguelles, sobrino de "EL Divino" que era riosellano, se situó "la plaza del mercau" donde está la actual, ya cubierta. Una plaza muy bonita, con arbolado... y muy incómoda en días de lluvia o de viento frío.

Ya en el siglo XX, década de 1950, siendo alcalde de Colunga don Hernan Pérez Cubillas, se acometió la construcción de un edificio cerrado, al que las gentes denominamos "plaza cubierta", para facilitar las operaciones de compraventa en días de mercado

Fue una construcción "modernista" según proyecto del arquitecto Sr. Diaz Negrete.

Han pasado muchos años desde entonces - unos 70 - y hoy ese edificio está prácticamente obsoleto porque, entre otras razones, la agricultura, la ganadería y la tradición artesanal están poco menos que en vías de extinción.

Qué solución o qué destino puede darse a ese edificio que fue modélico en su día?

Demolerlo, a mi entender, podría ser un error irreparable.

Restaurarlo para darle una aplicación múltiple que combine "servicio de plaza de Abastos" y "centro de interpretación turística del concejo?

Es posible."

Menos de dos años después, en marzo y tras el correspondiente proyecto de restauración y subsiguiente obra, la plaza reabría con el mismo fin para el que se había creado, ser plaza del mercado. Leamos ahora Les histories de Fidalgo del 3-3-2023:
"Nuestra historia de hoy tiene un comienzo con data de 1952 cuando la Corporación Municipal colunguesa , presidida por don Hernán Pérez CUBILLAS , adopta el acuerdo de transformar la PLAZA DEL MERCAU ( local al descubierto) en un edificio cerrado (PLAZA CUBIERTA) que protegiera a los mercaderes ante posibles inclemencias del tiempo meteorológico (viento, lluvias , etc.)

Se encargó el proyecto al arquitecto , residente en Gijón , don MIGUEL DÍAZ NEGRETE (1920-2011) , quien estaba en sociedad profesional con don JUAN MANUEL DEL BUSTO , hijo del famoso arquitecto gijonés don Manuel del Busto , fallecido en 1948.

El proyecto , sumamente ambicioso en su idea original , hubo de ser modificado en algunos aspectos de tipo ornamental , debido a "razones presupuestarias".

La PLAZA CUBIERTA , muy original , fue inaugurada hacia 1954. De su construcción ya dimos cumplida cuenta hace unos días en "nuestras Histories..."

Han pasado casi 70 años de esa inauguración y el tiempo (el meteorológico y el "otro") , el uso no siempre adecuado para ese local y un cierto abandono... dejaron su huella en un deterioro permanente del edificio.

Urgía una restauración y está fue abordada por la actual Corporación, presidida por doña Sandra Cuesta.

El proyecto es obra del arquitecto colungués don Francisco Ferrao.

Y, así, entre retazo de microhistoria local , la Alcaldía anuncia mediante "Bando" que este próximo JUEVES, día 9 de marzo de 2023, la PLAZA CUBIERTA volverá a cumplir su destino histórico como sede del MERCADO LOCAL."

En la actualidad, la plaza'l mercáu amplía sus actividades a, además de ser sede del mercado semanal, a otras actividades y eventos. La página Turismo Colunga nos explica sus características, las del edificio y la del mercado semanal en sí:
"El mercado era antaño el punto de encuentro en el que vender los productos locales, y donde también se comerciaba con algunas especies de ganado. Hoy en día se sigue concentrado en la capital una importante actividad comercial en torno a la plaza cubierta, con productos de alimentaciónropa y variedad de puestos que se aglutinan también en su exterior.

Este singular edificio fue proyectado por el arquitecto Miguel Díaz-Negrete, obra del cual es también la última cruz del Picu Pienzu, de 16 m de altura y fabricada en hierro. Su planta rectangular está levantada sobre una serie de arcos de hormigón que sirven además para dividir la estancia interior. El tejado a dos aguas vuela en uno de sus lados, conformando un pequeño soportal."

Incluso aunque esté cerrado podemos asomarnos a ver el interior, mientras, seguiremos leyendo a José Antonio Fidalgo y sus histories, tal que esta, Por los mercados de Asturias:
"La historia de los «mercados semanales» en los numerosos pueblos de Asturias (para ser exacto, debiera decirse CONCEJOS) se remonta a tiempos de la Edad Media cuando los reyes , al conceder la Carta Puebla a determinadas comarcas , las autorizaba a celebrar un mercado popular para potenciar en cierto modo la economía de las gentes campesinas, artesanas, etc.

Por regla general este mercado se realizaba un determinado día de la semana y en muchos casos los «vendedores» se agrupaban por «género de venta». Había puestos y zonas de madreñeros, de artesanos del hierro, de carniceros, de verduras y hortalizas, de zapateros, de tenderos de ropa…

Por citar algunos ejemplos: el lunes es día de mercado en Piloña ; los martes , en Siero ; los miércoles, en Villaviciosa; los jueves en Colunga…"

Y aquí la estructura interior del edificio, a manera de túnel con arcos, largo y ancho pasillo, los puestos permanentes a la izquierda y fila de bancos a la derecha, entre dichos arcos


De frente al mercado, en el bajo de esta casa de elegante galería acristalada, estaba hace tiempo la tienda Auto-servicio Rosan, donde antes abría sus puertas La Chocolatera, comercios en torno a esta plaza, de los que en la página Viviendo en Colunga, con recuerdos de la intrahistoria local, Pilu y Maruja nos recuerdan alguno más:
"Por el año 1970 -año de referencia-, en la zona de la plaza cubierta, la plaza Santa Ana, bajada El Carril, existían pequeños comercios que daban mucha vida a la zona. Quiero recordar alguno:
el estanco de la Maruja, el estanco de Ana, anteriormente de Elena los jueves venía fotos Minfer, sastrería Salamanca, carnicería la Leo, bar Martín el Vasco, la Elvira que andaba por los mercaos, frutería la Mandi -antes la Bilbaína-, carbonería de los Guerra, y Angelina, tienda del Súper, Hotel Moderno, la relojería de Tino, joyería Manuel del Santo, la tienda de Agustín, luego la Aida los Vigones, Jorge el sastre, sastrería Cuesta, sastrería Pardo, sastrería Jesús (o tienda de la Mabel), tienda de la Margarita, tienda de tejidos Álvarez (Pachu), la Feliciana, Abelardo, piensos Isaac, pensión Lola, mercería Isolina, zapatero Cañal, y (Jose conocido como el Rápido), la Sirena, carnicería, Ramon  Junco carnicería Juanjo, carnicería Pepito, esta cerro hace diez años aproximadamente, panadería Hipólito, chatarreru Gelu. 
También, estaba la tienda de Gonzalo, la pescadería la Chucha, la casa de la Pipa -que se dedicaba a la venta y compra-, también la carnicería la Luz (muy anterior a todos los negocios nombrados hasta ahora)"

Pasa la Plaza de Abastos, unas escaleras nos subirán a la Plaza del Ayuntamiento. El origen de Colunga está aquí, en la ladera sur de un cueto sobre las vegas del Ríu Lliberdón. La nueva villa empezó llamándose Puebla de Colunga, al tomar el nombre del territorio en el que se asentó, que aparece denominado por primera vez en un documento del año 803


El Territorio de Colunga, anterior a la puebla y que hasta el siglo XII o XIII abarcaría también Caravia, estuvo gobernado por un tenente o representante regio, es posible que desde el castillo de La Isla. Sabemos el nombre de uno de ellos, Sebastián Gutiérrez, mencionado en escritos de 1216 y 1231, es decir, la misma centuria en la que el cargo desaparecerá en favor de las nuevas autoridades de la Puebla de Colunga, que en 1278 serían los jueces Pero Iohanes y Alfonso González, ambos mencionado en el documento de 1278 por el que Alfonso X resuelve unos problemas de asentamiento en la vecina Puebla de Maliayo. Estos jueces se sabe formaban parte, junto con los alcaldes, de un organismo colegiado que desempeñaba las funciones ejecutivas y directivas en el concejo. El término Puebla iría desapareciendo en el siglo XIV y su alfoz tendría ya una extensión muy parecida a la actual, en la centuria del 1500, y así cuenta y dice el erudito escritor y cronista Fermín Canella:
"En el siglo XVI se constituía el Ayuntamiento  de Colunga con seis regidores, tres por cada estado de hiojosdalgo y general con un juez para cada uno, todos elegidos por los vecinos; y en la segunda mitad del siglo comenzó la enagenación a perpetuidad de los regimientos, llegando a tener catorce. Anejos a los regimientos perpetuos, había dos cargos de alférez mayor, alguacil mayor, alcalde mayor de ronda, montero mayor del puerto de Sueve y capitán a guerra de la milicia local, que mandaron generalmente los Valdés, Covián y Ruiz de Junco,. Colunga tenía asiento en la Junta General del Principado, eligiendo los diputados o procuradores, como otros concejos, con mandamiento para lo principal y facultad de sustitución. Los tributos recaían generalmente sobre los pecheros y eran impuestos muy diferentes, fijos o eventuales, para las rentas reales, salarios del corregidor, reparación de caminos, alcabalas, sisa o millones, gastos provinciales, "camisas de las infantas", la "moneda forera" o la "poca cosa, etc."

Y estas son las "magnas escaleras" al Ayuntamiento de Colunga, habilitado aquí como tal en 1926, en lo que era el Palacio de los Álvarez de Colunga o Palacio de Estrada, del siglo XVII, alegoría del barroco exceptuando su calle central, con torre de grandes alerones, estilo regionalista montañés. Su estructura es de "planta rectangular a dos plantas", leemos en Turismo Colunga"excepto en la parte central en la que se levanta la torre sobre el escudo de armas"


Estamos ante un estilo que podríamos dar en llamar tardobarroco, su fachada principal está hecha en sillar y tiene una gran balconada central en voladizo de hierro. En el Catálogo de Recursos históricos y artísticos del Concejo de Colunga que publica El Búscolu. Portal de noticias del Oriente de Asturias, aparece definido como barroco-historicista, dado que sobre su estructura original se hizo una remodelación en el siglo XX al habilitarlo como consistorio:
"El edificio alberga el Ayuntamiento de Colunga.  Presenta planta rectangular de dos plantas, excepción de la calle central en la que para marcar su importancia, aquí se encuentra situado el escudo, se eleva un tercer piso. Esta diferencia hacía esta calle revela el gusto por lo barroquizante, así como la abundancia de vanos, diez en la fachada principal, de diferentes dimensiones, los remates de la balaustrada y la torre con pirámides que sostienen bolas.

En la calle central se sitúa el portal de acceso, adintelado y flanqueado por dos pequeños vanos con orejas, sobre ellos un balcón central y dos ventanas que tienen en común el antepecho en hierro y el voladizo. Único elemento saliente en  la fachada, casi carente de movimiento. Sobre el balcón central se labra el escudo de los Álvarez de Colunga. Adoptado por la villa como escudo del concejo. El escudo está flanqueado por cortafuegos mensulados que en este caso se emplean para unir el segundo piso y el volumen cuadrado de la torre."

"Es un edificio exento, de dos plantas", leemos en el Gran Atlas del Principado de Asturias"con fachada de buena cantería en la que destacan ligeramente dos cuerpos laterales y vanos enmarcados por orejas barrocas, con ventanas en el bajo y balcones en el piso principal". Esta es, por otra parte, la descripción arquitectónica del Catálogo de Recursos históricos y artísticos del Concejo de Colunga:
"El edificio alberga el Ayuntamiento de Colunga.  Presenta planta rectangular de dos plantas, excepción de la calle central en la que para marcar su importancia, aquí se encuentra situado el escudo, se eleva un tercer piso. Esta diferencia hacía esta calle revela el gusto por lo barroquizante, así como la abundancia de vanos, diez en la fachada principal, de diferentes dimensiones, los remates de la balaustrada y la torre con pirámides que sostienen bolas. 
En la calle central se sitúa el portal de acceso, adintelado y flanqueado por dos pequeños vanos con orejas, sobre ellos un balcón central y dos ventanas que tienen en común el antepecho en hierro y el voladizo. Único elemento saliente en  la fachada, casi carente de movimiento. Sobre el balcón central se labra el escudo de los Álvarez de Colunga. Adoptado por la villa como escudo del concejo. El escudo está flanqueado por cortafuegos mensulados que en este caso se emplean para unir el segundo piso y el volumen cuadrado de la torre.    
 Este cuerpo central esta flanqueado por dos calles, con dos pisos cada una, abriéndose dos vanos en cada una con disposición simétrica .En la planta baja se abren ventanas y en el primer piso los vanos se abren en forma de balcones con antepecho en hierro y voladizo.    
El edificio se remata con paramento plano, articulado por pilarcillos que sustentan las bolas"


Durante un tiempo, allá por el siglo XIX, estuvo aquí la fonda en la que se hospedó, el 6 de octubre de 1837 George Borrow, Jorgito el Inglés, famoso viajero, filólogo políglota y divulgador de biblias protestantes, que recorrió Asturias dentro de su viaje por España y cuyas impresiones de viaje quedaron plasmadas en la obra The Bible in Spain, libro por el que se sabe que, acompañado de su criado, el griego Antonio Bocchino, había pernoctado Villaviciosa la víspera y llegado a Colunga muy temprano, «lindo pueblecito, situado en una elevación del terreno, entre frondosos castaños. El pueblo es famoso, al menos en Asturias, por ser cuna de Argüelles, padre de la Constitución española», dice sin duda confundiéndolo con Ribadesella/Ribeseya


En la posada que aquí había por entonces, escribe el erudito Ramón Baragaño, en El viaje por Asturias, en 1837, de "Don Jorgito el Inglés" "se desarrolla un episodio que parece sacado de una novela romántica: el encuentro del criado griego de Borrow con un misterioso y desventurado caballero, en cuya casa había servido anteriormente", pero leamos directamente al viajero inglés:
"Al desmontar a la puerta de la posada, donde pensábamos reparar las fuerzas, una persona, asomada a una ventana del piso alto, lanzó una exclamación y desapareció. Estábamos todavía en la puerta, cuando el mismo individuo llegó corriendo y se arrojó al cuello de Antonio. Era un joven bien parecido, de unos veinticinco años, vestido con elegancia y tocado con una gorra de montero. 

Antonio, después de mirarle un momento, exclamó: «Ah, monsieur, est ce bien vous?», y le dio un afectuoso apretón de manos. El desconocido le hizo señas de que le siguiera y en el acto se fueron los dos al aposento de encima.

Preguntándome lo que podría significar aquello, me senté a almorzar. Pasó una hora, y Antonio no volvía. Por entre las tablas que formaban el techo de la cocina, oía yo su voz y la de su amigo, y me parecía oír a veces sollozos entrecortados y gemidos. Hubo después un largo silencio. Ya empezaba a impacientarme e iba a llamar a Antonio cuando el hombre se presentó; pero no le acompañaba el desconocido. 

- Sepamos, por todas las extravagancias de este mundo - pregunté-, ¿qué ha estado usted haciendo por ahí? ¿Quién es ese hombre? 

Mon maître -dijo Antonio-, c'est unmonsieur de ma connaissance. Con su permiso, voy a tomar un bocado, y por el camino le contaré a usted lo que sé de él. 

Monsieur -dijo Antonio cuando cabalgábamos ya fuera de Colunga-, está usted impaciente por saber la historia de ese caballero a quien ha visto usted abrazarme en la posada. Sepa usted, mon maître, que estas guerras de carlistas y cristinos han causado muchas miserias y desventuras en este país; pero no creo que haya en toda España persona tan plenamente desdichada como ese pobre y joven caballero de la posada; todas sus desventuras provienen del espíritu de partido y de facción que en estos últimos tiempos prevalecía tanto. 

Mon maître, como le he dicho a usted repetidas veces, he vivido en muchas casas y servido a muchos amos; sucedió que hará unos diez años entré a servir al padre de ese caballero, muy niño entonces. La familia estaba en muy buena posición; el padre era general del ejército y bastante rico. Constituían la familia el padre, su señora y dos hijos; el más joven es el que usted ha visto; el otro le llevaba unos cuantos años. Par Dieu! En aquella casa lo pasé muy bien; todos los individuos de la familia me trataban con bondad. De muchas casas me han despedido; pero de aquélla, no; cosa notable. Las tres veces que me salí fue por mi libre voluntad. Me enfadaba con los otros criados, o con el perro o el gato. La última vez me fui por culpa de una codorniz colgada en la ventana de madame y que me despertaba todas las mañanas con su canto. 

Eh bien, monmaître, así corrieron las cosas durante los tres años que, con tales alternativas, estuve al servicio de la familia; al cabo de este tiempo, decidieron que el señorito más joven se fuese a viajar, y se pensó que yo le acompañase como criado. Tenía yo muy buenas ganas de irme con él; más, par malheur, me encontraba por aquellos días muy disgustado con madame, su madre, por causa de la codorniz, e insistí en que antes de acompañar al señorito matarían al pájaro y lo echarían al puchero. Madame se negó a esto de modo terminante; y hasta el pobre señorito, que siempre se había puesto de mí parte en tales ocasiones, dijo que eso era una extravagancia; me fui de la casa muy amoscado, y no volví más. 

Eh bien, mon maître, el señorito se fue a viajar y estuvo fuera varios años; desde su partida hasta que le he encontrado en Colunga, no había vuelto a verle ni oído hablar de él; pero sí tenía noticias de su familia: de monsieur, su padre; de madame, su madre, y de su hermano, oficial de caballería. Poco antes de la guerra civil, o sea antes de morir Fernando VII, monsieur, padre de este joven, fue nombrado capitán general de La Coruña. Aunque muy buen amo, monsieur era bastante orgulloso, amigo de la disciplina, de la obediencia y de todas esas cosas. Además, no era amigo del populacho, de la canaille, y profesaba singular aversión a los nacionales. Por esto, al morir Fernando, se susurraba en La Coruña que el general no era liberal, y que era más amigo de Carlos que de Cristina. Eh bien: aconteció que un día se celebraba en la bahía una gran Jete en la que tomaban parte los soldados y los nacionales; yo no sé cómo sucedió; el caso es que hubo una émeute, y los nacionales echaron mano a monsieur, el general, le ataron una cuerda al cuello, le zambulleron en el agua desde la falúa en que iba, y lo llevaron a remolque hasta que se ahogó. Entonces fueron a su casa, la saquearon, y maltrataron de tal modo a madame, que por entonces estaba enceinte, que a las pocas horas expiró.  

Le digo a usted, mon maître, aunque le cueste trabajo creerlo, que al saber la desgracia de madame y del general, lloré por ellos, y sentí haberme despedido de la casa airadamente, por causa de la maldita codorniz. 

Eh bien, mon maitre, nous poursuivrons notre histoire. El hijo mayor, oficial de caballería, como le he dicho, y hombre enérgico, en cuanto supo la muerte de sus padres juró vengarse. ¡Pobre infeliz! No se le ocurrió más que desertar con dos o tres camaradas descontentos, y, metiéndose en Galicia, levantaron una pequeña facción y proclamaron a don Carlos. Por un poco de tiempo hicieron mucho daño a los liberales, quemando y arrasando sus propiedades, y dieron muerte a varios nacionales que cayeron en sus manos. Pero esto duró poco; su facción fue dispersada y el jefe preso yahorcado, y su cabeza clavada en un palo. 

Nous sommes déjà presque au bout. Cuando llegamos a la posada, el joven me llevó a su cuarto, como usted vio, y durante un buen rato las lágrimas y los sollozos no le dejaron hablar. Su historia se cuenta en dos palabras: volvió de su viaje, y la primera noticia que le aguardaba a su regreso era que habían ahogado a su padre, asesinado a su madre y ahorcado a su hermano, y que, además, todos los bienes de la familia estaban confiscados. Y no era eso todo: dondequiera que iba le miraban como faccioso, y los nacionales le apaleaban. Acudió a sus parientes, y algunos, del bando carlista, le aconsejaron que se alistara en el ejército de don Carlos, y el mismo Pretendiente, que fue amigo de su padre, le ofreció un empleo en su ejército. Pero, mon maître, como le dije a usted antes, se trata de un joven pacífico, manso como un cordero, que aborrece el derramamiento de sangre. Además, no era de ideas carlistas, porque durante sus estudios había leído libros escritos en tiempos antiguos por algunos compatriotas míos, donde no se habla más que de repúblicas, de libertades y de derechos del hombre, de suerte que se inclinaba más al sistema liberal que al de don Carlos; declinó, por tanto, la oferta de don Carlos, y todos sus parientes le abandonaron, mientras los liberales le acosaban de pueblo en pueblo como a bestia salvaje. Al fin, vendió unas tierrecillas que le quedaban, y con el producto se retiró a Colunga, donde nadie le conoce; aquí lleva hace varios meses una vida muy triste; la lectura de dos o tres libros y correr de vez en cuando una liebre con su perro son todas sus distracciones. Me pidió consejo, pero no pude darle ninguno y no hice más que llorar con él. Al cabo, dijo: "Querido Antonio, para mí no hay remedio, ya lo veo. Dices que tu amo está abajo; ruégale de mí parte que se espere hasta mañana; mandaremos llamar a las muchachas del pueblo, buscaremos un violín y una gaita, y bailaremos para olvidar nuestros cuidados un momento". Entonces me dijo unas palabras en griego viejo; apenas las entendí, pero creo que significan algo así como: "Bebamos y comamos y alegrémonos, que mañana moriremos". 

Eh bien, mon maître: le dije que usted es un señor muy serio, que no se divierte nunca y que estaba de prisa. Lloró otra vez, y, abrazándome, nos dijimos adiós. Ya sabe usted, mon maître, la historia del joven de la posada." 

Este enigmático encuentro habría sido con el erudito e investigador asturiano José María Escandón y Lue, o al menos así lo identifica el estudioso del libro de George Borrow, el historiador José Manuel Gómez-Tabanera. Escandón y Lue era hijo del famoso coronel EscandónRafael Salvador Escandón y Antayo, de la batalla, o refriega, del Puente de la Espasa, pues sus tropas operaban en Colunga hostigando a los franceses, que desembarcaban sus pertrechos en La Isla, de ahí el cantar:
El coronel Escandón
gasta canana de plata
que la ganó a los franceses
en el Puente de la Espasa

Asimismo, aquel "misterioso caballero" de la posada colunguesa era hermano del capitán carlista Benito Escandón y Lue, envuelto en las guerra civiles que asolaron la España que visitó Borrow, pues se levantó en armas contra el gobierno liberal en La Pola Siero el 18 de octubre de 1833, La Escandonada o Segunda Escandonada (su padre ya se había sublevado en 1822 contra los liberales), organizando la primera partida carlista en Asturias, de unos 40 miembros, que fracasó en su intento de tomar la capital asturiana, siendo detenido posteriormente en León y, según unos, fusilado, y según otros, huido a Navarra, bastión carlista por excelencia


Parece no obstante se trata de uno de esos episodios más ficticios que reales en el libro de Borrow, que se vale de la figura de su criado griego Antonio Bocchino para narrarlo, pues le hace protagonista del encuentro ya que habría trabajado antes en la casa de Escandón. Dice Gómez-Tabanera que este episodio nos enfrenta con la extraordinaria capacidad de fabulación de Borrow:
«haciendo relatar a su criado una serie de hechos, cuya historicidad queda demostrada, aunque no quepa tener seguridad de que Borrow llegase a conocerlos, por contacto o conocimiento de sus más directos protagonistas. Hábilmente pues, Borrow inmiscuirá a su criado en el relato, haciéndole responsable de su relación"

Y he aquí la torre montañesa, de grandes alerones, que conforma el remate, elevado en un tercer piso, de la calle central del ahora Ayuntamiento


Ahí está el escudo, entre dos cortafuegos que delimitan el arranque de esta torre sobre el balcón principal, rematada en un parapeto plano, articulado por pilarcillos que sustentan bolas


El blasón es el de los Álvarez de Colunga, ganado según la heráldica en la batalla de Baeza en el siglo XIII, adoptado como escudo del concejo, si bien se discute este dato, que puede ser común a otros linajes colungueses. Otros estudios dicen es de los Ávarez de Colunga y de los Isla, de todas maneras forma parte de las estirpes locales que desde el siglo XVI y hasta el siglo XIX dominarían la representación de los cargos del Concejo o Ayuntamiento y por lo tanto la política y gobierno del mismo y su representación exterior


A la derecha de la Plaza del Ayuntamiento llega la calle San Antonio que sube desde la Plaza la Iglesia. Ahí está Casa Vallespín, edificio conocido también como La Torre por su torre almenada que se eleva dos pisos más en relación a su estructura de tres plantas, construido a mitad del siglo XX en un estilo calificado de historicista-montañés y hecho en mampostería enfoscada y ladrillo


Detrás del Ayuntamiento, reformado y ampliado en 2013, el barrio de El Sotu, que cae hacia las vegas del Ríu Lliberdón cercano ya a desembocar en la Playa la Griega tras recibir las aguas del Ríu Llobones, que forma un hermoso valle al occidente de la población, el cual recorreremos al salir del casco urbano en El Sorriberu, poniendo rumbo a Villaviciosa


Desde aquí divisamos La Poledura, en la falda sur de los montes de San Telmo, donde está la capilla de este santo de honda tradición marinera, hoy terrenos intensamente plantados de ocalitos pero en los que antaño se prendían grandes hogueras para orientar a los marineros, pues no olvidemos que el puerto de Llastres no tuvo faro hasta la extraordinariamente tardía fecha de 1994, el último de los construidos en Asturias hasta la fecha


Por La Poledura pueden seguirse antiguos caminos hacia Llastres y hacia Llue y Villaviciosa que, sin pasar por la villa de Colunga (muy posiblemente anteriores a la fundación de su puebla), venían de La Isla vía Güerres, La Villeda (castro astur) y San Xuan de la Duz, cruzando el río en El Puente Santianes. Ciertos restos de torres, leyendas y viejos documentos atestiguan la existencia de esos viejos ramales camineros


Los restos de la torre de La Poledura están cercanos a la conocida como Casa del Milagro, solo se han conocido de ella restos de argamasa de cal con algo de piedra de mampostería, se supone que pertenecientes a una construcción señorial. Además, entre La Poledura y Sales está El Palaciu Villanueva, que tenía capilla y llagar de sidra. Como muchas casonas-palacio de la zona rural estaba plagada de leyendas que, independientemente de la realidad o fantasía de las mismas, nos llevan a tiempos muy antiguos, feudales, "de señores de soga y cuchillo", con su correspondiente sala de los horrores o de tortura y derecho de pernada, esta la recoge la investigadora Josefina Pis Sánchez en su libro sobre la toponimia de la Parroquia de La Duz, a la que pertenece La Poledura:
"Tenía un güecu na paré y unos yerros y metíen allí a los esclavos. A los rebeldes poníen-yos arriba una roldana y caía-yos una gota caliente d'aceite y diben morriendo pocu a pocu. Había reyes en Gobiendes y en Sales que mandaben y había que lleva-yos el trigo. Delante El Palaciu teníen nueve horros. Los llabraores teníen que lleva-yos el granu. Cuando se casaba una muy guapa tenía que dir dormir con ellos y, sinon, emparedábenlos a la gota aceite o a la gota d'agua"

Vamos a volver de nuevo la vista hacia el llamativo edificio de Casa Vallespín, de planta rectangular y que juega con volúmenes a diferentes alturas. Tres de sus fachadas, las que vemos desde aquí, están exentas, es decir sin contacto con otro edificio. Se juega con volúmenes a diferentes alturas y se combinan elementos tan historicistas como el recargado de vanos que simula un almohadillado y los frontones de remate con los aleros muy salientes


Siguiendo la información del Catálogo de Recursos históricos y artísticos del Concejo de Colunga, esta, la fachada que mira al Ayuntamiento, tiene tres vanos adintelados en el bajo, la segunda planta o piso noble dispone de balaustradas en los balcones y decoración con frontón triangular en sus tres vanos, además de un balcón curvado y en chaflán en la esquina derecha, con terraza abierta. En el tercer piso los vanos van cargados con frontón curvo y ya en lo alto, en la torre, esta dispone de ventanas en los dos pisos, estando rematada en terraza de cornisa moldurada y almenas. De la Casa Vallespín o de La Torre encontramos esta otra descripción en la página de Turismo Colunga:
"Pertenece al segundo cuarto del siglo XX y no tiene un estilo claramente definido, es más bien ecléctico, tiene cuatro fachadas y tres plantas que se adaptan a los diferentes niveles de la calle mediante escalinatas. Es llamativa su decoración en sillares con bordes redondeados con aspecto almohadillado y elaborado en falsa piedra, con su color claro destacando con el enfoscado verde. Las fachadas son diferentes, la de la entrada principal, por donde se accede a la confitería La Torre, cuenta con una escalinata y un porche formado por las columnas que soportan la balconada central de la primera planta. Esa planta se comunica mediante un balcón semicircularcubierto con un curioso arco con la fachada de la plaza. Esta fachada es la que cuenta con la torre de cinco plantas con tejado aterrazado rematado en almenas. Desde la plaza se aprecian también los balcones y la gran terraza de su tercer piso."

Desde aquí nos percatamos de la longitud de la Plaza del Mercado, que muestra grandes cristaleras rectangulares que garantizan buena luz natural para iluminar el interior, Más allá asoman los tejados, áticos, buhardillas y alguno de los pisos superiores de las casas de la Calle Real o de Francisco Grande Covián


Y luego tenemos el Sueve, o al menos sus máximas cotas de cumbres, empezando a la izquierda por El Cuetu Babú (929 m, suele decirse también Picu Babú, o simplemente Babú), El Cuetu'l Sellón (1.027 m, como en el caso anterior, y los demás, alterna picucuetu, o su nombre a secas en su denominación), después van Les Duernes (1.059 m) y El Picu Pienzu (1.161 m, la cima más alta -otras fuentes dicen 1.159 m o 1.161 m), seguidamente Les Corripes (1.114 m), Les Cuerries (1.033 m) y El Cuetu Fontanielles (1,054 m)


Un poco más atrás habríamos de destacar al Picu Mirueñu o Miruellu, (1.136 m), la segunda altura del Puertu Sueve. Se dice que su nombre tiene que ver con su prominente mirador natural, con vistas a la costa y al valle del Piloña, la Cordillera Cantábrica, Picos de Europa, Beyos y Alto Sella, etc., de latín mirari, mirar-admirar, aunque no se descartaría una raíz prerromana m-r relativa a roca o altura, o mismamente del también latino murum, roca, altura, aplicado a toda la cima del Sueve, cuyo nombre, Sove en documentos de la Edad Media, hace que los filólogos se decanten más por Iove (Júpiter, dios romano) que por asentamientos suevos


A Sueve se le llama tradicionalmente en los pueblos de su contorno El Puertu Sueve, El Puertu, El Monte o sencillamente El Sueve. A la derecha del Pienzu Les Corripes (nombre adecuado más que Les Corripies según Inaciu Hevia Llavona en su estudio sobre la toponimia de la parroquia de Gobiendes) y Les Cuerries, tiene que ver con corripa y a la vez con corros, que alude a numerosas construcciones en forma de corro de piedra, en este caso posiblemente cercados ganaderos


Para Julio Concepción, Xulio, en su Diccionario toponímico de la montaña asturiana, Pienzu tendría que ver con pendiente, relativo a su muy escarpada ascensión final, sobre todo por esta su cara norte, La Parea Pienzu, en base al latín pendium, inclinado o torcido. A su izquierda Les Duernes (celta durno) se vincula a todo tipo de recipientes de uso tradicional, en este caso comederos o bebederos (abrevaderos) del ganado. El Sellón, más que con el hidrónimo Sella (indoeuropeo Salia, corriente de agua) tendría que ver con un aumentativo de siella, silla, por su forma, del latín sellam, asiento


Y El Picu Babú acaso tenga una raíz ab, que derivada en bab y ab señala un lugar de baba, esto es, acuoso, que rezuma agua, existiendo antaño la tradición de subir a revolcarse por sus camperas de la rosada o rocío de la mágica mañana de San Xuan, cuando al amanecer también se divisaba el espectáculo de "ver bailar al sol" al surgir sobre las aguas. Es también llamado de Los Foyos, por los hoyos u hondonadas kársticas que abundan en su entorno, y de Los Cuervos, si bien estos dos caen en desuso y solamente aparecen en algunos mapas


En el bajo de la Casa Vallespín está la Confitería La Torre, otros de los establecimientos veteranos y representativos de Colunga, célebre es su Tarta Jurásica (estamos en plena Costa de los Dinosaurios y cerca del Museo del Jurásico de Asturias -MUJA) las Huellas de Dinosaurio (pasta de mantequilla, nuez, azúcar, huevos, y harina de trigo) y otras especialidades que tenemos en su web. En Turismo Colunga nos informan también:
"...nuestra manera de entender la confitería artesanal sigue siendo ofrecerte repostería, dulce y salada, hecha en nuestro obrador artesanalmente con ingredientes naturales de calidad para una dieta equilibrada y el disfrute de unos exquisitos sabores.

Las materias primas de nuestras elaboraciones son: almendras marconas, avellanas, nueces, cacao, azúcar, harina, mantequilla, huevos, sal.

Pasteles, tartas, empanadas, quiches, pastas, turrones, bizcochos, mini-pasteles elaborados con recetas de siempre para reencontrarse con el sabor tradicional en cualquier ocasión, pues una de las ventajas de tener obrador propio es poder ofrecer los dulces de temporada: casadielles, huesos de santo, turrón, mazapanes, roscón de reyes, bollos o monas de pascua.

Uno de los emblemas de nuestra confitería son las huellas de dinosaurio, a base de nuez y con forma de icnita, homenajeando el tesoro que tenemos en La Griega.

Y entre nuestras últimas creaciones, les boroñines de almendra. Una textura agradable y singular basada en el maíz, a la que hemos añadido el delicado sabor de la almendra. Vinculamos así sabor y territorio."

Esta fachada sur salva el desnivel de la calle con escalera de antepecho de hierro, precedida por un pórtico con dos pilares con balcón amplio y corrido en el primer piso, amplio y con balaustrada. Al otro lado, está la fachada no exenta de la construcción, pegante a un edificio, por ahora abandonado y caído en parte en 2022, en el que antaño estuvieron la carnicería la Luz, la tienda de Gonzalo y la pescadería de Tere


En La Plaza y su entorno atendía a la clientela la tienda de Gonzalo, la pescadería la Chucha, la Casa la Pipa, de venta y compra, etc., un área comercial que comprendía la Calle Real y llegaba a la Plaza Vigón y a la carretera general (antigua calle Pidal y ahora Reconquista), un gran eje viario que desplazó paulatinamente a esta zona como la más concurrida al igual que desplazó a la Calle Real (parte del camín real costanero) como calle principal y eje comercial de antaño


A lo lejos, El Picu Fontanielles debe su nombre a los pequeños fontanes o lagunas que existen en sus cimas (tiene tres prominentes y esto da lugar a cierta discusión topográfica a la hora de ubicar su nombre correcto. A la izquierda de Les Cuerries el topónimo Los Vasos y entre este cueto y Les Corripes, el lugar de Los Vasos para uno tiene que ver con la formación de charcas, pero para Julio Concepción es una variante del asturiano aveseo, abisigo, sombrío, del latín versum, vuelto


Una de las alturas que crean confusión, incluso en los mapas del Instituto Geográfico Nacional, es la de Peñalichar o Peñallechar, que Inaciu Hevia Llavona lo sitúa entre Fontanielles y La Viesca Ordiales, arboleda de tejos y acebos en las estribaciones de la zona noroccidental del Puertu. Por esa zona está también la Fuente Xuan de la Gracia y El Foyu los Gatos, topónimo que revela la existencia de gatos monteses (Felis sylvestris, al menos en el pasado)


A la derecha, la ladera oeste del Sueve es decreciente hacia el Altu la Llama, paso natural del valle colungués de Lliberdón al piloñés de Borines, límite occidental de la sierra y subida directa a La Mayá Espineres, majada ganadera y especialmente caballar pues en ella se celebra en verano la Fiesta del Asturcón, con el marcaje de los potros de esta raza de ponis que ha tenido su reducto como especie en estas míticas montañas, de las que no pocos cronistas llegaron a decir, un tanto exageradamente, que en días despejados podría verse desde Vizcaya (Cabo Machichaco) a Galicia (Estaca de Bares)


Más abajo del Sueve y bastante más cerca, justo al sur de la población, Cuetu Quemáu (169 m), límite con la vecina parroquia de Carrandi, cuyo coto no se incorporó a Colunga hasta 1827. Había pertenecido a la Mitra Ovetense y en tiempos de Felipe II pasó, como tantos territorios eclesiásticos a la Corona como concesión papal, este fue entonces adquirido por Gonzalo Ruiz de Junco, linaje que ostentaría el título de Inquisidor Mayor de Asturias, pudiendo aplicar en su coto administración y justicia y por lo tanto dictar en su jurisdicción penas de "cepo, cárcel, horca y cuchillo" desde El Palaciu, su casona de Gobiendes. El coto de Carrandi pasó luego por matrimonio a los Bernaldo de Quirós y, como otros muchos, fue suprimido con la Real Orden del 18 de diciembre de 1826, integrándose como parte del concejo de Colunga


Son varios los accesos al Sueve desde Colunga. Hay bueno pero duro camino partiendo de Gobiendes por la casería de El Robazu, hoy abandonada. De ahí se sube al Llanu Llames, también con vieja casería abandonada donde nació el famoso gaitero Florentino Vallín (fallecido en 2003), más conocido como Florentino d'Aguedina porque así se conocía a su madre, Agedina de Carrandi. Fue a la vez maestro del gaitero y violinista Andrés el de Paraes, nos apunta en su estudio Hevia Llavona, pues además de datos toponímicos recoge bastantes historias de cada lugar


Más arriba se llegaría a Busfríu, entre El Cuetu Sol de Miguel o Picu Busfríu, lugar del mítico tesoro de La Boleruca los Moros o El Cuetu la Bolera, bolera de bolos de oro (puede hacer referencia a hallazgos ocasionales de hachas de bronce megalíticas, ofrenda encontrada en necrópolis tumulares), que habrían escondido los moros, nombre genérico para los antiguos en general, los "precristianos"


Un repaso a guías montañeras confirmará las muchas rutas a seguir para llegar al Picu Pienzu u otras alturas, donde su célebre Cruz de Pienzu metálica, de 16 metros y que se divisa desde la distancia, es la última de una serie de cruces puestas y repuestas, según las tiraban los vendavales (las primeras de madera) por auspicio de los Hermanos Victorero de Llastres (famosos por su máquina de liar Victoria) desde que, en 1914, colocaran la primera en agradecimiento por haber conseguido escapar de la Revolución Mexicana en 1911


Volviendo sobre nuestros pasos vamos ahora escaleras abajo para regresar a la Calle Real y continuar el Camino, pasando primeramente de nuevo por la recuperada y reconstruida Plaza de Abastos, reinaugurada el 9 de marzo de 2023 y cuyas obras de rehabilitación, presupuestadas en 433.710 euros, habían comenzado en septiembre del año anterior 2022, lo que permitió volver a los vendedores al lugar donde tuvieron sus puestos


Además de respetarse estéticamente el edificio original, si bien haciéndolo más diáfano, luminosos y confortable, se ha abierto a nuevos usos aparte del de mercado tradicional, sino también para otras actividades de las entidades y asociaciones colunguesas


Pasamos bajo el hermoso corredor volado, cerrado en galería acristalada, del antiguo autoservicio. Poco más allá, calle de San Cristóbal adelante, estuvo la carbonería de Guerra, muy activa cuando las casas tenían todas cocina de carbón


En el blog Viviendo en Colunga y firmado por Maruja, nos enteramos que algunos comerciantes de Villaviciosa tenían tiendas para abrir los jueves de mercado:
"Uno de ellos era Pedro Álvarez. Su tienda de telas estaba  donde está la mercería  Paz. Otro comerciante era Pedro Herrero, -curioso, tenían el miso nombre,- la tienda la tenía frente a la Plaza. Vendía telas, y todo tipo de ropa  de hogar y de vestir.

A pocos metros de ésta, tenia otra tienda otro comerciante: Paco. una zapatería. 
Yo tengo una anécdota: un jueves mi madre vino con mi güela  a hacer  una  consulta  a D. Federico, el médico, pues  los Jueves también  pasaba consulta aquí. Después fueron a dicha zapatería y compraron unos zapatos. Cuando llegaron a casa vieron que no eran iguales. Yo recuerdo los zapatos y la risa que nos dio. A mi güela no le hizo ni pizca gracia. Mi madre a los quince días bajó a cambiarlos, y encima Paco la riñó por no venir primero,                                                                                                                                
Otra zapatería desaparecida fue la de Rines, situada en la calle Grande Covián (hoy en su local hay una bonita Peluquería). Hace pocos años también, Begoña, echó el cierre a la zapatería que tenía instalada en el local donde anteriormente José Luis tenía  su tienda de ropa."

Algunos bloques de pisos sustituyen a casas mucho más viejas que desaparecieron hace tiempo. Se supone que la Columca que aparece citada en el año 803 en la donación de un tal Fakilo al monasterio de Lliberdón, alude a una entidad de población menor, villae en el sentido de casería agraria, sobre la que pudo fundarse luego la puebla posterior, pero en el espacio intermedio, de varios siglos, parece definir todo un territorio entre los de Letuas o Leduas (al oeste del Sella) y Maliayo (actual concejo de Villaviciosa). Ofrecemos la lectura de parte del artículo Colunga Villa y Parroquia en El Búscolu:
"Aunque todo apunta a que en la zona ya existía poblamiento desde tiempos muy antiguos. Colunga adquiere su carácter de villa o pola merced a la carta de puebla que se supone concedida en tiempos del reinado de Alfonso X. Una villa de carácter rural existió anteriormente y de ella dona su parte Fakilo al monasterio de Santa María de Libardón (Ver monógraficos), junto con otros bienes en otras villas colunguesas, el 8 de Julio de 803.

El camino norteño o ruta de la costa de Santiago dejó sus huellas en la villa, como son un hospital de peregrinos y la capilla dedicada a Santa Ana; el primero desapareció y la segunda remodelada. La cofradía de Santa Ana tiene estatutos con data del siglo XVI y a la sombra del hospital de peregrinos nació, ya en el Siglo XVII, la cofradía de Nuestra Señora de Loreto merced a la promesa devota de un navegante italiano, Joseph de Misso, náufrago en la costa colunguesa."



En otras casas de La Plaza, cortafuegos y otros detalles dan la pista que son fruto de intensas reformas de casas de varios siglos de historia. Sobre la etimología de Colunga se ha escrito mucho, pues está relacionado con el origen del poblamiento en el lugar. En Toponimia asturiana, el porqué de los nombres de nuestros pueblos, Xosé Lluis García Arias dice:
"Colunga no resulta fácil de interpretar si bien se ha propuesto entenderlo desde el lat. COLONICA ‘casa de labrador’ o desde un diminutivo COLUMNICA ‘columna pequeña’ en posible referencia a la erección de un monumento o guía para viajeros por mar, e, incluso, en relación con el lat. COLLUM ‘cuello’ alusivo a la elevación alargada del terreno según se penetra en la villa desde el oeste"

Aquella posibilidad que hubiese existido una colonia romana en base a una pretendida estancia de la Legio IV Macedónica (históricamente descartada) en un gran campamentos legionario, también fue en su momento esgrimida como razón del nombre de Colunga, así como también la existencia de algún Columbus, un posesor, un palomar o un columbario (camposanto en la antigua iglesia)



Ya de nuevo ante la capilla de Santa Ana y donde había estado, en la esquina derecha, la carnicería de la Leo, a la derecha seguimos y a la derecha nos vamos, dispuestos ya a salir del centro urbano y casco histórico por el Camino de Santiago señalizado, rumbo a El Sorriberu o El Solrriveru, cuya fiesta de San Hilarión santo también de esta capilla, dice José Antonio Fidalgo "Se la conoce como FIESTA DEL FELECHU (o FELENCHU) porque los "adornos florales" del altar, del quiosco de la música, de la barraca, etc. tenían al HELECHO como fondo verde". Del porqué de la celebración y su origen escribe a su vez Omar Pardo:
"Enrique Caravia, natural de Colunga emigró a Cuba buscando mejorar su situación como muchos de sus compatriotas en esa época, pero al contrario que otros paisanos suyos que ya contaban allí con cierto apoyo de algún familiar o vecino un tanto situado que les facilitaban un tanto la integración en un mundo nuevo y totalmente desconocido, aunque las condiciones en principio no fueran las más idóneas – el denominado efecto llamada - pero al menos oportunidad por donde empezar había, que era el problema básico, un poco a la aventura ya que si las condiciones aludidas no se daban, no quedaba otra. 
No resulta extraño pues, dadas las circunstancias que al poco tiempo nos encontremos en la localidad de Guanajuay, en el Occidente cubano a nuestro compatriota más que apurado, en la calle y sin medio alguno de subsistencia, ni siquiera un techo donde dormir. 
Enterado el sacerdote de la parroquia más próxima D. José María del Valle – asturiano de Pivierda, carambolas del destino - de la situación de abandono de su compatriota vecino suyo de Colunga además, le abrió la puerta de su sacristía donde le montó un camastro y le dio albergue y apoyo hasta que su situación se fue enderezando Dada la circunstancia que en esa parroquia el Santo venerado era San Hilarión, no es de extrañar que fuera suficiente razón para que Enrique llevase prendado en su corazón al Santo que tanto le había protegido, a pesar – mala señal por cierto - de que fuera patrón de la abstinencia y ayuno perpetuo, así que desde entonces siempre guardó en la cartera su estampita y pasado el tiempo de regreso en Colunga su localidad natal en posición ya acomodada nunca se olvidaría del amor y la devoción por su Santo protector. 
Y así el amor y entusiasmo por San Hilarión, sin más, prendió rápidamente en muchos, comenzando por su familia que a raíz de aquella estampita arrugada que siempre le acompañaba mandó tallar una imagen a un artista castellano, imagen que fue a parar a la Capilla de Santa Ana donde se venera desde entonces, dando origen a la fiesta Patronal de ahora que empezaron a celebrar en su honor parientes suyos y vecinos del barrio del Solrriveru sin escatimar medios ni sacrificios, tradición que se mantiene aún viva y consolidada ya hoy día más que nunca, así es como nació el Festejo de San Hilarión, patrono del barrio del Solrriveru en la villa de Colunga, celebrándose la novena desde entonces en la Iglesia parroquial donde era y aún es trasladado para la ocasión. 
Así de emotiva fue, tanto la novena como la fiesta popular del barrio; donde, de madrugada se oían chirriar los carros del país engalanados, con gaitas y flores despertando a los vecinos para el acontecimiento. Luego ya surgieron ciertas costumbres que aún perviven como el descenso en "desca" del río Libardón, la verbena en principio con organillo en incluso cuando en malas coyunturas los medios escaseaban con la famosa orquesta a pedal de Vique el del Esllabayu – que era unipersonal- la subasta del ramu, la chocolatada, etc."
POR LA CALLE REAL A EL CARRIL Y EL SORRIBERU:


La Calle Real, adoquinada, empieza a bajar suavemente a partir de este cruce, dirigiéndonos al bajo donde antes se ubicaba la tienda de Calzados Colunga. Un buen momento para continuar leyendo de Omar Pardo el Poema tradicional a San Hilarión:
“Colungués, contarte quiero cómo en Colunga arraigó la tradición de este Santo llamado san Hilarión, y al que con su santa gracia quiso enriquecerlo Dios, en las almas colunguesas la piadosa devoción. 
Tres colungueses ungidos de santo y puro fervor, (Enrique, Segundo y Luis) en una conversación que amigables sostuvieron, esto se les ocurrió: implantar, sin detrimento de la santa devoción que a san Cristóbal le debe tener con santo fervor todo colungués amante de Colunga y de su Dios, de otro santo, de los tantos que nuestra Iglesia nos dio durante su larga vida, la piadosa devoción. 
En la tan fraterna charla la discrepancia surgió: Qué santo sería digno de la nueva devoción. Elegiéronse dos santos para ver cuál de los dos la palma de la victoria obtendría el galardón. De dos barrios que eligieron de Colunga, se acordó darle uno a san Cipriano y el otro a san Hilarión. 
Si fue el entusiasmo grande, la devoción fue mayor aquel año; pero el tiempo, que posee un arte atroz, de aquellos que a san Cipriano tuvieron como Patrón, les enfrió el entusiasmo, la devoción y el fervor. Por eso hoy vemos, gozosos, triunfar a san Hilarión. 
¡Alégrate colungués! Que en vez de un santo es a dos las devociones que hoy brotan de tu noble corazón: La que a san Cristóbal debes tener con santo fervor por ser él de tu Colunga en realidad el Patrón y su protector glorioso, y a la de san Hilarión. Y otra hay más: la de la Virgen de Loreto, toda Amor. Colungués, hay en el cielo tres santos que con unción están por ti intercediendo en la presencia de Dios: La Virgen con san Cristóbal, y además..."


Calzados Colunga era la antigua zapatería de Begoña, antes tienda de ropa de José Luis, según leemos también en Viviendo en Colunga


Aquí estaban una tienda de telas y el estudio de Fotos Minfer, de Fermín Riera Rodríguez, que también tenía local en Villaviciosa, siendo un gran fotógrafo de ambos concejos, sus fiestas, gentes, mercados, romerías, bautizos, comuniones y paisajes, contándose con su archivo fotográfico de más de tres millones de negativos que su nieto Jon Riega-Egaña estaba recopilando en Londres, y así lo publicaba Mariola Menéndez para La Nueva España el 17-11-2010:
"Parte de la historia gráfica de Villaviciosa se guardaba hasta el pasado verano en el número 4 de la plaza Carlos I, donde se ubicaba el antiguo estudio de Fermín Riera Rodríguez, «Minfer», el fotógrafo profesional que inmortalizó a varias generaciones de maliayeses. Ahora, parte de su legado se custodia a varios cientos de kilómetros de la capital manzanera, en la casa de su nieto Jon Riera-Egaña, que reside en Londres desde 1997 y donde realiza una laboriosa recopilación y archivo de una colección que reúne entre dos millones y medio y tres millones de negativos. Datan de entre principios de los años cuarenta y el año 2000. Riera-Egaña lamenta que parte de la colección se perdiera por culpa de la humedad y un incendio.

Entre los planes del nieto de Minfer se encuentra realizar una exhibición en Londres después del próximo verano y crear una web en la que se pueda consultar el fondo. Tampoco descarta promover exposiciones en diferentes ciudades de Asturias. De momento, parte de este archivo fotográfico ya se puede consultar en la red social Facebook, donde son muchos los usuarios que están ayudando a poner nombre a las muchas caras que Minfer retrató a lo largo de su vida profesional. No en vano su trabajo consistía en dejar testimonio gráfico de los principales eventos sociales como bodas, bautizos o fiestas. Además, retrataba en su estudio y su esposa, María del Carmen Araceli Obaya Rivero, era la encargada de enmarcar y revelar.

Jon Riera-Egaña, titulado en fotografía por la Universidad de Westminster de Londres, destaca «la calidad» del trabajo de su abuelo. «Nunca pensé que su talento llegara tan lejos hasta que obtuve su colección de negativos», asegura en el perfil de Facebook que ha creado para dar a conocer y perpetuar la obra de Minfer a través de la digitalización de sus negativos. Su nieto afirma sentirse cada vez más satisfecho de «haber empezado con esta tarea» porque le hace estar más cercano a él. Eso sin olvidar el reconocimiento que supone «a tantos años de trabajo sin que nadie te elogie la labor». Fermín Riera Rodríguez nació en diciembre de 1917 en Deva (Gijón) y fue fotógrafo en Villaviciosa y en Colunga."



Entre las casas se forma una pequeña explanada, como una diminuta plaza. Enfrente hubo una academia de enseñanza y más tarde el taller de Mariluz, la Modista. Esto ya formaría parte del lugar de El Carril que, a efectos, estaría integrado en El Sorriberu


Varios cortafuegos delatan que hubo aquí antaño casas tradicionales de corredor: al llegar al fondo continuaremos a la derecha por El Carril, pero puede ser interesante asomarnos antes un momento a la izquierda...


En el piso bajo del edificio, que con el desnivel de la colina llega a tener tres plantas desde la calle Reconquista, estaba la sastrería de Cuesta


Es este un hermoso balcón sobre la calle y el barrio de La Fontana hacia El Sorriberu, el que venera a San Hilarión, así como la vega con senda fluvial en la ribera del Riu Lliberdón, que acaba de recibir, en Friera, las aguas de La Riega Canciu: es el llamado Parque Finlandés y la senda la Pista Finlandesa, inaugurados ambos en 2020, uniendo El Carril y El Ferreru. En este lugar comenzaría la historia de la fiesta de San Hilarión, nos cuenta José Antonio Fidalgo en Abba Hilarión en El Solriveru (Colunga):
"Feliciana fue una mujer colunguesa que explotaba , con mucho trabajo y dedicación, una tienda de comestibles a la entrada de Colunga ( viniendo de Gijon), según se sube una cuesta, a mano derecha.

Tuvo varios hijos : Armando , Enrique , Pilar, Consuelo , Esperanza, Conchita.

Pilar, Consuelo y Armando siguieron con la tienda, Conchita y Esperanza se casaron y ENRIQUE ( de nombre ENRIQUE CARAVIA y de apodo, como es costumbre en Asturias, ENRIQUE EL DE LA FELICIANA) emigró a Cuba en sueño de mejor fortuna.

La suerte le fue esquiva y logró sobrevivir gracias a la ayuda que en Guanajay (Pinar del Río) le prestó un sacerdote, de origen colungues, encargado de la parroquia donde se veneraba (y venera) a ABBA HILARION.

Retornado a Colunga, y funcionario del Ayuntamiento en el departamento de Arbitrios y Consumo, quiso (y lo logró) fomentar en su barrio (El Carril – Solriveru) la devoción a ABBA HILARION en recuerdo y gratitud a la protección que en Cuba le prestó su parroquia de acogida."

Más allá vemos las casas de El Taquín, en la carretera AS-258 (popularmente La Carretera Infiestu), que ya pertenecen a la parroquia de La Riera. Entre ella y el río, oculto por su frondosa arboleda ribereña, se extiende la vega de La Cenía, topónimo parece que relacionado con cieno, del latín caenum, cieno, fango, lodo. Sin duda debido a la llama, llamarga o llamuerga, el lodazal que se formaría con lluvias y crecidas en esa vega llana


Por su parte La Riera es como decir la ribera, del latín ripam y su derivado ripariam, en este caso las riberas del Ríu Lliberdón, que nace en términos de la parroquia de este nombre, en concreto en las estribaciones del Sueve, recibiendo aguas de La Riega Raicéu, bajo el Altu la Llama, La Riega los moros y La Riega la Ranera, recibiendo luego los aportes de más afluentes. Aquí por ejemplo El Ríu Canciu y enseguida El Ríu Llobones


Más allá de El Taquín asoman algunas casas del barrio La Pride, bajo El Cuarezu (169 m) al lado de El Castiellu, poblado fortificado del que se conservan restos de un formidable aparato defensivo de varios terraplenes en zigzag y fosos. Sus antiguos pobladores tendrían una buena vista del valle y estarían bien defendidos por un precipicio. De él decía el pionero de la investigación arqueológica, histórica y etnográfica con criterios científicos, Aurelio de Llano y Roza de Ampudia, que "debió tener mucha importancia, a juzgar por su gran superficie y el  número de rampas que conducen a las terrazas donde estuvieron las viviendas". Es denominado El Castiellu de La Riera en la página ArqueoAstur del arqueólogo Eduardo Pérez-Fernández, donde se lee:
"Fue identificado como recinto fortificado por Braulio Vigón Casquero en 1894 y excavado en 1919 por Aurelio del Llano y Roza de Ampudia. Identificado en 1961 por José Manuel González y Fernández Valles y añadido a su catálogo de castros de 1966. Incluido en la Carta Arqueológica de los concejos de Colunga y Caravia elaborada en 1992 por Gema Adán Álvarez y en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias (IPCA) del 13 de diciembre del 2013."

Una de las villas indianas de la carretera, con su jardín y palmeras, a la entrada de la aldea de La Pride, pasado el puente sobre la Autovía del Cantábrico (A-8), cuyas barandillas asoman un poco a la derecha


El Tanatorio de Colunga, en El Taquín. Por esa zona habría de pasar el malogrado Ferrocarril de las Cinco Villas o El tren que nunca llegó, un tren que uniría Gijón/Xixón con Villaviciosa, Colunga, Caravia y Ribadesella/Ribeseya, donde se uniría con los Económicos de Asturias, con quien podría entrar en competencia, lo que fue determinante, junto con la falta de capitales, por supuesto, para que se echase el proyecto abajo. De esta manera lo refleja José María Flores Suárez, experto en arquitectura ferroviaria y uno de los autores del libro Gijón, Ferrocarriles Portuarios:
“No creemos que los ayuntamientos dispusieran de los recursos y la capacidad financiera necesaria para llevar a cabo el proyecto por completo. Como mucho podrían, como así habían hecho, acordar algún tipo de subvención a los capitales privados invertidos en las obras, pero nunca afrontar estas obras por sí mismos.

Por otro lado, la situación económica al inicio de los años diez no era el mejor escenario para encontrar fondos dispuestos a arriesgarse, máxime en un negocio como el ferrocarril, que los inmovilizaba durante el tiempo empleado en su construcción. En segundo lugar, uno de los argumentos esgrimidos a favor de la línea pudo convertirse en un elemento en su contra. El Ferrocarril de las Cinco Villas incluía entre sus aspiraciones la de superar el alcance local y convertirse en la pieza que faltaba para cerrar un gran trayecto férreo costero, desde Ferrol a San Sebastián. […] Un tercer itinerario que conectase Ribadesella con Gijón conseguiría la deseada unión ferroviaria de toda la cornisa Cantábrica.

Pero esta unión no convenía a las compañías de Económicos de Asturias y Vasco-Asturiano, cuyos trazados cubrían desde San Esteban de Pravia hasta Ribadesella pasando por Oviedo. Alentando polémicas localistas, los intereses privados consiguieron paralizar temporalmente la iniciativa estatal y por efecto reflejo la línea que nos ocupa quedó desamparada"

Tras ver el paisaje de El Sorriberu a La Riera continuamos camino por El Carril, bajando ya hacia la carretera, que es por donde pasa además la procesión de San Hilarión, desde la parroquial de San Cristóbal, durante sus romerías de finales de agosto


Aquí a la derecha, en el número 20, llamativo corredor en chaflán y entre cortafuegos. Abajo la puerta, también en la misma esquina


El Carril, fila de casas en lo que llaman La Cuestona, viejo camino de carros, de ahí su nombre en el viejo Camín Real de la Costa. Volvemos a García Arias y su Toponimia Asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos:
"Uno de los medios de transporte más efectivos durante mucho tiempo fue, sin lugar a dudas, el carru término originado en el céltico CARRUM ‘carro militar’  e introducido en el latín y transmitido por esa lengua (...)
Sobre carrum se forman una serie de derivados que aluden a diversos tipos de caminos de carros y, probablemente, a diversos tipos de carruajes."

En la actualidad El Carril es una calle peatonal y solamente se permite el paso a vehículos autorizados, tal y como aparece aquí señalizado. En este primer tramo son casas de tres y hasta cuatro pisos que siguen el desnivel de esta rampa de La Cuestona


Esta presenta corredor entre cortafuegos, un estilo en el que el corredor se desarrolla a lo largo de toda la fachada principal de la casa y los muros laterales, salientes, le protegen del viento y de la lluvia


Ahí vemos el cruce de la carretera N-632, con la AS-258, por donde nosotros vamos a cruzar para continuar camino por El Sorriberu. Al fondo son los montes de La Fontanina y La Cerra, plagados de ocalitos


La vista llega al oeste al monte Cualmayor (324 m), a cuya izquierda sigue el Camino de Santiago, vía Conyéu, Beldréu Pernús y La Llera para entrar en Villaviciosa por Priesca. Más abajo y a la izquierda, entre las casas de El Sorriberu o Solriveru y la autovía, en la llanura de la vega de La Cenía, está el prau la fiesta de San Hilarión, donde se celebran romería y actividades, entre ellas el Descenso del Ríu Lliberdón en desca, como nos explica Fidalgo en San Hilarión El Solriveru y les desques:
"La «desca» o «duerna», cuando de pequeño tamaño, es una a modo de artesa de madera que se utiliza para dar de comer a los cerdos (a «los gochos») y suele estar colocada a la entrada de «la cubil». 
Si grande, la DESCA es un recipiente de madera de forma trapezoidal que se utiliza frecuentemente para preparar las salazones de las piezas del cerdo (jamones, lacones, tocinos, huesos, cabezas…). 
Cuando invertida, es decir: con la base hacia arriba, se destinaba a soportar al cerdo durante su sacrificio. 
Nos resta hablar del SOLRIVERU colungués. 
El prefijo SO- indica, entre otros significados, algo que está de «debajo de…» o en «la parte baja de…». 
La villa de Colunga, en Asturias, es una villa «en cuesta» y su parte más baja es la ribereña con el río Libardón. Por eso esa barriada se denomina SOLRIVERU (zona baja al lado del río). 
Hecha ya la «composición de lugar», vayamos a lo nuestro. Desde hace muchos años, y por iniciativa de un colungués emigrante, devoto de San Hilarión, el barrio de SOLRIVERU celebra la fiesta de esta Santo ermitaño y milagrero en los finales de agosto. 
Una fiesta sencilla y muy «afayaíza», siempre plena de actividades muy originales y simpáticas. 
Una de esas actividades era la competición conocida como DESCENSO, EN DESCA, DEL RÍO LIBARDÓN. La participación juvenil era masiva y la juerga no tenía fronteras. Algo así como «les piragües del Sella, pero en desca». 
Un servidor, cuando joven, participaba como «ayudante» en la Misa de celebración y hasta en alguna ocasión prediqué la homilía. 
Después, ¡faltaría más!, subastaba los panes del ramu y las ofrendas que los devotos regalaban. 
Para agradecer esta colaboración mía, Joaquín (carpintero-ebanista), el hijo del también carpintero Avelino, con taller en SOLRIVERU, y toda la comisión de festejos, me obsequiaron esta DESCA DE HONOR; la única, que yo sepa, concedida en el barrio. 
Ahora, muchos años después, recuerdo con emoción aquel reconocimiento y desde aquí me atrevo a sugerir que en posteriores convocatorias festivas la Comisión de Festejos del barrio, siempre entusiasta y activa, premie con nuevas DESCAS a personas y entidades que han hecho y hacen de Colunga «la patria de sus amores». 
Joaquín ya falleció, pero ahí están sus hijos tan artistas como lo fueron su padre y abuelo."

La fiesta de San Hilarión fue recuperada en 2011 tras muchos años sin celebrarse, y es en entonces cuando entra en escena El Burru Mingo con tan peculiar sorteo que preferimos que nos lo cuente, así como la expectación generada, la corresponsal de El Comercio, que el 26 de agosto de ese año publicaba al respecto el artículo Colunga ya tiene burro de la suerte:
"Con motivo de las fiestas de San Hilarión, que se recuperan este fin de semana en el barrio de Solriveru de Colunga después de unos veinte años, la comisión de festejos organizará un sorteo con una cagada del burru 'Ringo'. Un animal de trece años y natural de este mismo barrio, que es propiedad de Salustiano Sierra, más conocido por sus vecinos como Chano. El sorteo tendrá lugar este domingo y con él los vecinos del mencionado barrio quieren, no sólo repartir suerte y dinero, sino ofrecer un divertido espectáculo. La finca de La Capellana, emplazada entre la pista de tenis municipal y la autovía del Cantábrico, será escenario del sorteo en el que ganará la persona que tenga asignada en su boleto la parcela en la que defeque el burro 'Ringo', que los organizadores soltarán a las seis de la tarde. El espectáculo está asegurado.

Estos días no se habla de otra cosa en Colunga y quien más y quien menos ha participado en la financiación de estas fiestas adquiriendo por cinco euros alguna papeleta del divertido sorteo, al que se espera que acudan muchos vecinos en calidad de testigos. Según explicaban ayer miembros de la comisión, ya se han vendido todas las papeletas, un total de 1.600, por lo que el topógrafo que se encargue de dividir la finca de 3.200 metros cuadrados vía satélite deberá hacerlo en otras tantas partes iguales para que todos los participantes tengan las mismas posibilidades de resultar premiados. El ganador se llevará 500 euros.

La idea de recuperar las fiestas de San Hilarión después de tantos años rondaba en la mente de Juan Carlos Pardo e Ignacio Llera desde hace algún tiempo. Este año se han puesto manos a la obra y cuentan con la colaboración de numerosos vecinos, por lo que parece que la fiesta está asegurada para años venideros.

El sorteo con el burru propiedad de Chano se convertirá en uno de los platos fuertes de la fiesta, aunque adelantan que para próximas ediciones se hará en el campo de fútbol. Pero los vecinos de Solriveru no olvidan otra de las tradiciones más representativas de las fiestas de San Hilarión, el descenso del río Libardón en desca, la duerna en la que se sacrifica al gochu. Este año, explican, ha sido imposible organizar esta actividad porque implicaba solicitar permisos a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico con mucha antelación, pero tienen intención de recuperar esta curiosa tradición el próximo verano"

Efectivamente, justo un año después, el 26 de agosto de 2012, se anunciaba la recuperación también del descenso fluvial. De esta forma lo anunciaba ese día para El Comercio T. Basterra con La desca retorna a Colunga:
"Que a los vecinos del barrio colungués de Solriveru no les falta ni humor ni imaginación a la hora de celebrar las fiestas de San Hilarión parece que es algo que está quedando demostrado con el paso de los años. Y es que ayer, día grande de estos festejos, dos singulares actividades acapararon la atención de vecinos y curiosos. Por orden cronológico el primer gran protagonista fue el burro 'Ringo', quien desde el año pasado es el encargado de elegir al ganador del sorteo de 1.000 euros entre aquellas personas que hayan comprado papeletas para esta peculiar rifa. El sistema es sencillo: un topógrafo divide la finca de La Capellana en tantas parcelas como boletos se hayan vendido y la primera sobre la que el burro defeque es la ganadora. Ayer el premio se quedó en el barrio ya que la parcela donde 'Ringo' dejó su marca había sido asignada a una vecina. 
Por la tarde fue el turno del descenso en desca del río Libardón, en el que participaron cerca de 30 embarcaciones y en torno a 75 palistas. Con esta actividad, que ya se celebró el pasado año, la comisión ha recuperado una tradición que llevaba más de 20 años en el olvido y por la cual los participantes bajan el río subidos en el cajón de madera que se utiliza tradicionalmente para efectuar la matanza del cerdo"

Más allá de El Sorriberu, Sales, al oeste de Colunga, con sus casas, barrios y lugares en la ladera sur del monte, en lo que fue, en el inventario parroquial del obispo Gutierre de Toledo (1385-1386) la abadía de San Pedro de Ladredo, un topónimo que no deja indiferente al cronista Fidalgo, por lo que escribe en su artículo ... Y San Pedro en Sales (Colunga) lo siguiente:
"Si ustedes visitan la provincia de Burgos verán que en la Merindad de Castilla la Vieja, en el norte burgalés, hay una localidad que se llama VILLANUEVA LA BLANCA a la que jocosamente denominan «el pueblo de las tres mentiras» porque ni es villa, ni es nueva, ni es blanca. Ese pueblo, antaño, tenía el nombre de VILLANUEVA DE LADREDO y según me contaron, ese nombre era anteriormente LADERO por estar situado en zona cercana (en la ladera) de terrenos comunales.

¡Demonios!, me dije. ¿Tendrá esto algo que ver con el SAN PEDRO LADREDO de Sales?

Un servidor, que es de Ciencias y no sabe latín, cuando tiene una «duda latina» consulta el «Raimundo de Miguel» y en ese Diccionario veo que LATUS-ERIS puede aplicarse a «algo que está al lado de un sitio, a su LADERA, «ab latere» que dirían los latinos.

Y hete aquí que resulta que en la parte “llana” de Sales, en la LADERA o base de una pequeña colina, hubo un monasterio bajo la advocación de San Pedro. Sería un monasterio LADERO al pequeño montículo que, con orientación sur y muy «soleyeru», se asienta del pueblo."

El origen del poblamiento del lugar debió ser muy antiguo, pues hay otro castro localizado, El Castillu, donde apareció la célebre estela de Doidero o Doiderus, antropónimo astur, al igual que Ambatus, también reflejado en la estela, señal del mantenimiento de nombres autóctonos ya en plena romanización. La palabra del topónimo, sala, plural sales, es germánica y designaba a posesiones agrícolas, muy posiblemente tipo señorial, dice García Arias. Sin embargo tampoco es descartable una raíz indoeuropea sal que designa a corrientes o lugares de agua "que dio en latín salum, sala (plural neutro), con el sentIdo de `corriente agitada, oleaje; y más tarde, lugar llano en la ribera", opina Julio Concepción


Todo este entorno en el que se fundó la antigua Puebla de Colunga manifiesta por lo tanto la existencia de pobladores desde tiempos muy remotos, aprovechando los recursos del valle, los montes comunales y el cercano mar, pasando por estas poblaciones los antiguos caminos, anteriores mismamente a la fundación de la puebla


Y es que otro antiguo camino Costanero partía de Colunga por Sales subiendo hacia Llue y La Venta'l Probe siguiendo la ruta a Villaviciosa, si bien no es actualmente Camino de Santiago oficial pero ha sido estudiado y comprobado su histórico trazado, en el que enlaza también con caminos antiguos de La Poledura, Llastres y Llue


Más antiguamente, se sabe del poblamiento paleolítico en todo este entorno del valle del Ríu Llobones o Llovones, nacido en el monte de este nombre, estribaciones de Cualmayor, las suaves y no muy altas serranías que separan Colunga de Villaviciosa


Pasado El Sorriberu, el Camino dejará la Carretera Infiestu siguiendo por La Calzada, topónimo de indudable filiación caminera, al igual que el de La Venta Peón, antigua parada arrieril, para seguidamente subir a El Conyéu, seguir por Beldréu, bajar a Pernús, subir a La Llera... "El adjetivo bucólico le viene bien a esta etapa, que discurres por el corazón de la comarca de la sidra, de la que forman parte los concejos de Colunga y Villaviciosa", escribe el erudito historiador Antón Pombo en su exitosa y varias veces reeditada Guía del Camino de Santiago. Camino Norte con Anaya Touring


A la derecha de la foto podemos ver el Camino, en ese tramo carretera local, subiendo a El Conyéu tras cruzar el río y dejar el valle. Más a la izquierda asoman entre los ocalitos los tejados de Villascusa, paso de otro antiguo camino a Villaviciosa


De El Conyéu el Camino seguirá al norte de Beldréu por Terreros para bajar a Pernús, "Valles fértiles y húmedos, ocupados por pumaradas y bosques de castaños, alimentan los lagares y fábricas de sidra, la bebida asturiana por excelencia", continúa narrando Antón Pombo en su guía


El Camino pasa a la derecha de El Conyéu, en medio de la foto está la Granja Escuela, fundada en 1905
"...con el objetivo de acercar lo tradicional a los más pequeños. Especializada en las razas autóctonas del Principado de Asturias, es la única granja escuela de la región que posee ejemplares de todas las especies: Gochu Asturcelta, Pita Pinta, Vaca Asturiana, Cabra Bermeya, Oveya Xalda y Asturcón."

En medio de la bajada, dos casas que llegan a las cuatro plantas contando el bajo. la primera a nuestra derecha muy florida con sus macetas a la puerta


Zona de juegos infantiles. El Parque del Sorriberu. donde se instaló una fuente en el muro bajo la carretera, en la que en una placa, una inscripción, Plaza de Fontaine le Comte, rememora el hermanamiento de Colunga con este pueblo francés de la comarca de Poitou, cerca de Poitiers. El motivo es que ambas localidades se encuentran en el Camino de Santiago. Así lo recordaba el portal de noticias El Búscolu el 16-10-2005:
"Hace más de 10 años (10 de septiembre de 1994) que existe un hermanamiento entre Colunga y nuestra localidad francesa de Fontaine le Comte, la cual se sitúa en el Poitou, a pocos kilómetros de Poitiers, a unos 220 km al norte de Bordeaux. Consta de unos 3500 habitantes. Los iniciadores del hermanamiento pensaron en reunir ambas localidades por situarse las dos en el Camino de Santiago (Chemin de Saint-Jacques).

El fin de esta hermandad, fue el de favorecer los intercambios escolares, deportivos, culturales, sociales y turísticos entre ambas localidades favoreciendo así la unificación de Europa.

El comité de la hermandad de Fontaine-le Comte se formó el 11 de mayo de 1993. actualmente el presidente es M. Garate.

Tras 1994 los habitantes de ambas localidades han establecidos lazos de amistad. Familias colunguesas han recibido gente de Fontaine-le-Comte y viceversa, pudiendo descubrir la diversidad de tradiciones, el lenguaje, la cultura, etc. de la localidad con la que se hermanaron."

Justo donde acaba la bajada hay un gran edificio de pisos, de bajo y cuatro plantas. Ahí estuvieron el Bar Pintueles y otras tascas y comercios. Popularmente es conocido como Los Pisos d'Abelardo


Atrás, el edificio de Muebles Pacoli, a la entrada del barrio La Fontana y Plaza la Constitución desde la carretera, veamos por detrás cómo sigue la Pista Finlandesa ribera arriba


Casa abuhardillada, con buhardilla o bufarda en el tejado. Observemos cómo se asienta cada vivienda salvando el desnivel escalonadamente


Una de estas viviendas es ahora La Casina del Carril"en un entorno rural y al mismo tiempo en el centro de Colunga", reza su página web


Luego siguen otras tres viviendas de parecida traza y estilo. Hay en la rampa varios bancos donde poder sentarnos, al sol, pues estas fachadas están orientadas al sur


Ciertamente toda esta cuestuda rampa conforma hoy día un bello paseo, tal vez no fuese así antiguamente, sobre todo para los carros, subir (y bajar, con peso) esta pendiente


Ye llegamos al pie del edificio de Los Pisos d'Abelardo, donde en sus bajos abrían los bares, parada muchas veces al ir y venir del mercado los vecinos de El Sorriberu y de las aldeas de las parroquias occidentales del concejo


En Sorriberu fue famosa Nace, Nacelina Gancedo, "Señora agradable e inteligente que regentó con su marido la tienda que llevaba su nombre desde el años 1940", recuerdan los vecinos, tienda que luego pasó a ser supermercado que continuaron regentando dos de sus tres hijos hasta la jubilación de estos en 2014. Dos años después, el 18 de julio de 2016, fallecía Nacelina con 104 años de edad. El cronista José Antonio Fidalgo glosaba al día siguiente su figura y honraba su memoria en El domingo, en el cielo, habrá fiesta con boroña
"Ayer falleció y hoy, día 19 de julio de 2016, asistimos al funeral y entierro de una colunguesa singular: NACELINA GANCEDO VALLE, «Nace» la de la tienda del Carril.

Era la colunguesa nacida y residente en el concejo, más «veterana» de la comarca: 104 años.

Aclaro lo de «nacida y residente en Colunga» porque aún vive otra colunguesa, natural de La Riera, pero residente en Buenos Aires (Argentina) desde hace más de 75 años, que hace unos meses cumplió también 104 años.

Se trata de una hermana de mi suegra, ELENA FIDALGO GARCÍA; viuda de Vicente Iglesias (natural de El Barradiellu) y cuñada de Sor Stella Iglesias Fidalgo, monja en actual proceso de beatificación.

Les cuento una anécdota.

Colunga, por iniciativa de la Asociación de Comerciantes, promocionó, hace de esto unos cuantos años, un Festival-Concurso de «BOROÑES PREÑAES». Durante los años de «presencia festiva» de este Certamen SIEMPRE concedió el PRIMER PREMIO a la boroña presentada por la entonces octogenaria y después nonagenaria NACELINA, «la Nace».

Al preguntarle cuál era el secreto del éxito, además de exigir máxima calidad en el «compangu del relleno» y en la frescura de la harina, me decía Nace: «A la masa hay que castigarla con los puños; amasar, amasar y aplastar fuertemente con los nudillos de los dedos; y seguir amasando y castigando hasta conseguir una masa suave, elástica, compacta… Después, ya «preñada», encerrada en un molde de lata de dulce, cocerla lentamente en horno…Ya me quedan pocos para poder amasar con la energía que exige el caso».

En Colunga, antaño, cuando no había cocinas de carbón y el fuego se hacía en el llar, la borona, ya rellena con su compango («preñada») se envolvía en hojas de berza o de castaño y, bañada con ceniza, se recubría con brasas («rescoldu, rescaldar») y permanecía toda la noche a la orilla del fuego en cocción lenta.

La modernidad ha facilitado mucho este proceso de cocción, pero el recuerdo aún perdura en nuestra tradición.

NACELINA, «la Nace de la tienda de El Carril», ayer llegó al cielo. Fue llegar y ya tenía un encargo celestial. Se lo transmitió San Pedro en la misma puerta de entrada: «¡Doña Nacelina, dicen Jesús, su madre la Virgen de Loreto y San Hilarión que el próximo domingo hay CERTAMEN DE BOROÑA ANGELICAL; así que, de inmediato, póngase manos a la masa!».

Y Nacelina, sonriendo, se puso a «castigar» el amasado.

También en el cielo ganará un Primer Premio."

Era El Sorriberu o El Solriveru barrio industrioso, allí están los Talleres Morán y al fondo vemos la Nave del Artesano, donde antes estaba el lavadero. En el blog Viviendo en Colunga, dedicado a recuerdos, vivencias e historias de la villa y concejo, encontramos, firmado por Pilu, esta relación de gentes e industrias:
"Volviendo al barrio de Sorriberu, se puede decir que fue un barrio industrial, pues yo conocí muchas empresas: una tintorería, tres bares, una sastrería, un supermercado, una tienda de comestibles, la Fonda de Angelina Ruperto, un taller de bicicletas (anterior a este taller creo que estuvo el bar Pintueles hasta que se hizo el edificio donde existió hasta que Pepín se jubiló), una ebanistería, una serrería de madera y taller de Parquet, cuatro carpinterías, un lagar donde hacían sidra y a la vez lo vendían como una sidrería, un taller de chapista, dos talleres mecánica, un pub y una marmoleria.…

También existió una fábrica de queso. Yo oí contar que por el año 1952 en una de las riadas algunos vecinos ayudaron a Pachín -que así se llamaba el dueño- a recoger los quesos que el agua sacó flotando.

Otra fábrica de leche también estuvo ubicada donde hoy están los "pisos de Abelardo" y creo que antaño también estuvo el Cuartel de la Guardia Civil.
En este barrio, teníamos a Georgina “La Cubana” (así se la conocía por sus orígenes). Esta señora daba clases de inglés y de mecanografía. También era vidente pues venia mucha gente de diversos sitios para que les leyese las cartas. Era una señora muy dulce, educada, culta y con mucho sentido del humor."

Pasamos pues delante el Bar Pintueles, apellido de la familia que lo regentaba, oriundos del concejo de Piloña. Al llegar a la carretera apuntamos otra cosa que dice Pilu:
"Aquí también hace años existió un aparcamiento muy peculiar. Como los coches escaseaban las gentes de los pueblos del concejo para venir al médico, hacer gestiones, o los jueves traer a vender en el mercao, se trasladaban en caballos y burros. Una vez desocupados, se recogían en una cuadra o un tendejón hasta la vuelta de sus dueños. Éste transporte era más lento que los coches de hoy en día, pero no contaminaba o al menos, era genérico.

De todos estos negocios mencionados, hoy - en el año 2016-, sólo quedan  dos talleres de mecánica, un pub , una carpintería, y el taller de chapista que en breve se vuelve abrir."


Ahora hay además una buena acera, con barandilla, nosotros cruzaremos en el paso de peatones, cerca del antiguo lavadero, que también conoció Pilu:
"Yo  conocí el lavadero donde  las mujeres tenían que ir  a lavar, pues las lavadoras no existían, ni en todas las casas había agua corriente. Este lavadero se quitó hace cerca de 30 años para poner la Casa del Artesano."

Habríamos también de recordar a Joaquín, el carpintero-ebanista, con taller en el barrio, quien heredó el oficio de su padre, Avelino, para quien también tiene un recuerdo Pilu:
"El amigo Avelino, carpintero. Célebre el dicho que decía: "en carretera circule por la izquierda". Él contestaba: "no amigo mío, por circular por la izquierda cuando la guerra, menuda madera recibí".

Estuvo también la Fonda Casa Maruja, de Maruja Blanco Cayado, nombrada con su marido, Francisco Busta Fidalgo, Paisanos del año 2015 en la Feria de les Fabes de Colunga. Esta era la noticia que daba El Fielato a 1 de diciembre:
"Maruja Blanco Cayado (78 años) y Francisco Busta Fidalgo (80 años) son pareja y viven en Colunga, a escasos cincuenta metros del Ayuntamiento. El próximo domingo serán agasajados como los Paisanos del Año de Colunga, coincidiendo con la Feria de Les Fabes. 
Los dos supieron que es eso de “trabayar el campu” desde bien pequeños. Ella, en Cortobeyu, Villaescusa, donde sembró y cosechó fabes durante muchos años; y él, en Santianes, donde tuvo vaques hasta la jubilación y donde aún se entretiene en «el huertu y con les pites». 
Maruja es una de esas personas querida y conocida en Colunga por todo el mundo, ahora echa una mano allá donde la llaman y se apunta a todas las iniciativas que proponen colectivos o Ayuntamiento. Durante veinte años, hasta que se jubiló, regentó en la Fonda Casa Maruja, en el barrio colungués de Solriveru, la salida hacia Infiesto. «Bajé pa Colunga porque no veía futuro en Villaescusa y la verdad es que me fue bien». A Maruja le tocaron los buenos años del despegue de infraestructuras, los ochenta y noventa, en su casa comían cuadrillas de operarios de las muchas empresas que trabajaban por la zona en tendidos eléctricos, de teléfonos, traídas de agua.... 
Hoy, los dos hacen vida de jubilados, activa, «aunque los meses de invierno, en Colunga hay que buscar entretenimientos porque es una villa demasiáu tranquila» apuntan los dos."


Al día siguiente, 2-12-2015, el redactor P. Martínez de La Nueva España daba la noticia titulándola Colunga, una vida de fabes y mostradores:
"A María Blanco Cayado todo el mundo la conoce como Maruja, un nombre que le puso a los dos negocios que regentó en la carretera de Libardón. Tanto el bar restaurante como la tienda se llamaron Casa Maruja y la colunguesa todavía despliega una gran sonrisa al rememorar, agradecida, a todos sus clientes. Ella y su marido, Francisco Busta Fidalgo, más conocido como Pancho, recibirán el domingo la distinción de "Paisano" y "Paisana del año" en la vigesimoquinta edición de la Semana de les Fabes de Colunga.
Blanco nació en Cortobeyo (Villaescusa) en 1937 y trabajó durante 25 años en la labranza, hasta que se trasladó a la villa colunguesa y empezó a trabajar en la fonda el Hotel Moderno, cuya planta baja es hoy su casa. También trabajó para el supermercado Casa Vallín y para el bar La Avenida, donde le insistían en que se le daba muy bien y la animaban a comprar el negocio. "Pero no había con qué", expone la colunguesa sin perder la sonrisa. 
No dejó el sector, ya que tiempo después abrió un bar restaurante en el que trabajó con su hijo Pepe hasta que éste se casó. "Tenía una clientela fantástica y quiero darles las gracias por lo bien que se portaron con nosotros", explica Blanco antes de enumerar que tenía clientes diarios de Pivierda y La Riera, pero también de Sales, Colunga, Güerres, Carrandi y Caravia. En Casa Maruja daban comidas y era frecuente que tuviera que hacer "tres relevos" para que todo el mundo pudiera comer. "Los últimos eran los de Telefónica, que trabajaban la jornada seguida", apunta la hostelera retirada. También daba de comer a obreros del sector forestal, de la empresa eléctrica y a los que estaban construyendo los colegios de Colunga. 


En este reportaje, María Blanco Cayado, o Maruja, comentaba que "cogimos una época muy buena", según recordaba, y tras veinte años con el bar abrió una tienda, aunque su hijo dejó el negocio familiar para hacerse taxista:
"Pepe "el taxista", como todos le conocen en Colunga, se casó con María del Mar González y tuvieron un hijo, José Cortina, "Josín", que está casado con Andrea Argüero y que trabaja en el bar La Avenida, el mismo en que su abuela estuvo cuando llegó a la capital del concejo. Maruja Blanco estuvo al frente de la tienda cuatro años y tuvo que dejarlo por un problema de salud, aunque el gusto del trato con la gente no lo ha perdido y disfruta saludando y parándose a charlar con sus muchísimos amigos y conocidos. 
Su marido Pancho Busta nació hace ochenta años en Santianes, junto al actual campo de fútbol, y se dedicó toda la vida a la labranza. Tenía diez u once vacas y plantaba toda clase de cultivos, entre ellos les fabes, pues ésa es "una tierra especial" para la legumbre. Ambos disfrutan ahora de la jubilación pero no paran quietos, pues a Blanco le gusta hacer las cosas de casa y por la tarde jugar a la brisca en el centro social El Sueve y Busta todavía tiene una huerta."

Ya en la AS-258, la célebre Carretera Infiestu. el barrio constituye una transición entre lo urbano y lo rural tras salir ya del centro urbano


Hitos kilométricos y pintura de algún PR o sendero de pequeño recorrido por las orillas del Ríu Lliberdón, a cuyo puente nos dirigimos


Fuente de 1926 y señalización jacobita. Volvemos a atender a los recuerdos de Pilu en Viviendo en Colunga:
"Se conserva  la fuente que está situada en la entrada (a la derecha del barrio de  Sorriberu).

Hoy en día falta mucha gente, y se echan de menos los niños; en los años de mi hijo se reunían delante de los pisos que  llaman "de la fábrica" y se les oía, reír, jugar, gritar y hasta llorar. Eran la alegría del barrio. Creo que -a día de hoy- sólo hay cuatro o cinco"

Detrás de la Casa Morán, de los Talleres Morán, la Nave del Artesano es un equipamiento social y cultural para diferentes actividades. En 2011 fue incluso sede provisional del Ayuntamiento de Colunga mientras duraron las obras de su sede en el Palacio de los Álvarez de Colunga y en 2018 se creó aquí el Espacio Joven, iniciativa planteada a través de la Mesa Intersectorial de Salud del Ayuntamiento de Colunga en colaboración con el Observatorio de Salud en Asturias y la Asociación Partycipa y cuyo protagonismo tienen los jóvenes y adolescentes del concejo


Algunas de las casas del barrio, bellamente restauradas. En los bajos trabajaron algunos de los talleres y carpinterías que dieron fama al barrio


Un poco más adelante estaba la fragua de Tano, Tano'l Ferreru, natural de La Riera, como su padre José, también ferreru, los recuerda bien Pilu:
"La fragua lugar de encuentro, dónde los jueves venían los de los pueblos a arreglar la guadaña y Tano decía “pa por la tarde ahora voy a tomar el vasu al Pintueles que ye la hora”.

(...) También trabajó en esta Kike, hermano de Tano, así como el hijo de Tano que también siguió la profesión y fue el último. Se llamaba José Antonio, el cuál falleció y se cerró el taller."

El Puente Sorriberu dio nombre a otro de los célebres chigres del barrio, el bar El Puente, que llevaron Julio y Tati, por eso a Julio, que era también conductor de transportes y trabajaba en la casería, se le conocía más como Julio'l de la Tati


A la izquierda, un grupo de casas, ente ellas un edificio de pisos bastante similar al que dejamos en El Carril. Ahí hubo también más industrias y talleres. Otro conductor de camión y carrocetas era Plácido'l de Pura, este vivía en El Ferreru pero tras jubilarse pasaba los días en "la casina que tenía para sus cosas en le huerta del Solrriveru, donde disfrutaba plantando y cuidado, como si de un jardín se tratara", leemos en Un recuerdo para Julio y Placido, de Viviendo en Colunga


Fijémonos en las importantes obras de canalización acometidas en 2006, sin embargo sigue habiendo problemas con el dragado del río y mantenimiento de canalización y senda fluvial. El barrio solía quedar muy afectado durante las crecidas del Ríu Lliberdón, padeciendo inundaciones cuando este se desbordaba


Ahí tenemos la Cervecería Pub El Trabas, fijémonos en el mural de la fachada que mira al río, no es baladí


Ahí vemos el Descenso en Desca de las fiestas de San Hilarión: uno rema, otro bebe cerveza y el gochu, el cerdo, va detrás de su duernu o comedero, convertido en lancha de fiesta y competición. Si no vemos esta fiesta ribereña al menos, sobre la marcha y desde el mismo Camino, podemos hacernos una idea clara de en qué consiste (bueno, eso sí, los gochos no van al agua)


El Ríu Lliberdón desde El Puente Sorriberu, próximo ya a desembocar en la Playa la Griega pero recibiendo antes, un poco más al norte de aquí, las aguas del Ríu Llobones, que nace este de La Riega Castiellu y La Riega Pernús, cuyas fuentes están en el monte Cualmayor, pasando antes por Sales


Una imagen más primaveral. La unión de ambos ríos se realiza en El Molín del Mefal o del Befal. Aquí, río y fiesta de San Hilarión están indisolublemente unidos, traemos ahora a colación los recuerdos al respecto de Mari Carmen en Viviendo en Colunga:
"Además de el descenso de descas y -la no menos famosa- cagada de Ringo, tenía como grandes atracciones (de todos conocidas), "El paseo del carru el país nocturno" y "El premio a la mayor borrachera durante los días de las fiestas".  Estos y otros acontecimientos hicieron de estas fiestas un gran atractivo para colungueses y visitantes.
Esti carru del país (...) fue regalu de Ángel Toyos Parres -de Pernús- a la villa de Colunga para la procesión el día de la fiesta de Ntra. Sra. de Loreto. Después, fue también para la de San Hilarión. Su hijo, Pepe -el butaneru-, fue quien lo trajo a Colunga. Hoy descansa en los bajos de la Cámara Agraria y del CDTL de Colunga."

En ese mismo blog de vivencias, el 15-2-2017, se realizaba una semblanza de alguien muy querido en el barrio y en Colunga, alma mater de la fiestas de San Hilarión, Salustiano Sierra, Chano:
"Desde el Telecentro de Colunga queremos hacer un pequeño homenaje a Salustiano Sierra (CHANO). Así es como era conocido en todo el concejo de Colunga. Este fin de semana nos sorprendía  su muerte. Nos dejaba un buen vecino, yo diría un personaje, o un mito, del Solrriveru. Sus dichos y chascarrillos, y su manera de hablar, te hacia esbozar una sonrisa, tanto a mayores como a niños. Para éstos, Chano era conocido como el dueño de "Ringo", un burro que tenía,  y prestaba a la  Comisión de San Hilarión  para hacer la rifa de  las fiestas. Si pasábamos con los nenos por delante de la casa de Chano, era parada obligada para ver si Ringo estaba en la cuadra; para mirar como comía, y esperar que el animal  rebuznara. Les hacía mucha  gracia.
A Chano le gustaba colaborar en todos los eventos en los que se le solicitaba. Igual se vestía de asturianu con el carru lleno de críos ataviaos con el traje regional, que ponía el sombreru, o la gorra visera, la guillada (la vara) y el burro de ramal, para la procesión de  San Hilarión. Tenía la paciencia  de dejar, a quien le apeteciese, montar en el burro para sacar fotografías. Anteriormente tuvo una burrina, la cuál, prestó muchos años el día 5 de enero  para la Cabalgata de Reyes. 
En el Solrriveru lo vamos a echar mucho de menos. Nos cruzábamos con él varias veces al día, pues Chano no necesitó títulos académicos para entender la vida y ser grande  de corazón, y, sin darse cuenta, hacer bien a la sociedad. 
Te deseamos, Chano, estés al lado de tu esposa, Carmina. Y a tus hijos, Marifi, Chanín, tu nieto Mario, y a toda tu familia, ánimo y adelante. 
Gracias por dar alegría a todos tus vecinos del Solrriveru y del Concejo de Colunga. 
 D. E. P. CHANO"

Al pasar El Puente, admiramos esta hermosa parra en la fachada del pub, ofreciendo buena y fresca sombra


Avanzamos pues carretera adelante entre las últimas casas de El Sorriberu, una de ellas será el Hotel El Sueve, que veremos unos metros más adelante, ya dejando la carretera para ir a La Calzada, justo donde está aquella casa blanca del fondo


Una vieja torre de la luz en el jardín de las casas de la derecha cerrado por un cuidado seto


Bloques de pisos des dos alturas más bajo, algunos con bajocubiertas. Hay algunos talleres y bajos comerciales


Otro florido jardín luego de pasada la torre de la luz. La señal de tráfico ya anuncia el cruce en el que dejaremos esta carretera


Ahora solamente hay aceras en el margen izquierdo de la calzada, con espacio de aparcamientos, seguramente estamos en lo que será algún día zona de expansión urbana de Colunga a lo largo de esta carretera


A la derecha un viejo muro de piedra cierra una extensa finca con pumarada. Un poco más allá y al lado de la actual Autovía del Cantábrico estaba el Aeródromo de Sales, aprovechando la gran llanura del Ríu Llobones, fue empleado en la Guerra Civil por los republicanos, lo que hizo de Colunga objetivo militar, padeciendo la población trágicos bombardeos


Fila de casas populares, unifamiliares, justo antes de la curva cerrada donde dejaremos la AS-258


La primera por la izquierda no parece realmente una casa sino un de aquellos talleres de las laboriosas gentes de El Sorriberu


Luego siguen cuatro viviendas unifamiliares en diferentes estado de conservación, muy del estilo de los barrios obreros de villas y ciudades


En este lugar, hay un detalle que no queremos pase desapercibido


Desde aquí, la portiella de la pumarada, ese ocalital tapa casi el altozano sobre el río en el que nació Colunga, la puebla, de hecho se ven unas construcciones


Es el cementerio, que no cambió de ubicación cuando la iglesia parroquial nueva se hizo más abajo, la actual San Cristóbal El Real, en 1881


La iglesia antigua, o algunos de sus restos, románicos, como ménsulas o capiteles, están en la actual capilla del cementerio. En aquella iglesia se parapetaron los franceses durante las guerras napoleónicas, haciendo de este promontorio plaza fuerte, tras el saqueo de Colunga y la quema de su valioso, documentalmente hablando, archivo parroquial, que tantísimos datos atesoraba


Ya vemos señales que indican, aquí mismo y a los conductores, el paso de peregrinos, cosa que está muy bien para todos pero que podría mejorarse con un poco de voluntad, PASO DE PEATONES Y SEÑALES LUMÍNICAS, como es lo preceptivo


Antes de cruzar y a nuestra izquierda, ahí tenemos el Hotel El Sueve, llamado así sin duda por sus fantásticas vistas del Sueve, que allí divisamos, de nuevo, en lontananza


El majestuoso Picu Pienzu se reconoce, fácilmente, en la distancia (en lo alto el de la izquierda de la foto). A su derecha ya serían El Picu Fontanielles (con sus "equívocos" cumbrales) y El Picu Mirueñu, este ya más atrás, en tierras del conceyu Parres, majestuoso "santuario de los dioses de piedra" en las "ubérrimas cimas" de los escritores que antaño glosaron ese compendio de maravillas pastoriles y montañeras



Ya es la hora de cruzar: hagámoslo bien y con máximas precauciones. Ya ven, ni un paso de cebra a nuestros supuestamente tan cuidados peregrinos del Camino de Santiago del Norte, pero sin duda algún día se subsanará, nos dirigimos a otra de esas etapas de hermoso paisaje que tanto encandilan a los romeros jacobitas, al sur de Sales, la tierra de Doidero, por La Calzada, entamando el camín a Villaviciosa




















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