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martes, 9 de diciembre de 2025

EL PALACIO DE MERÁS, EL ALFÉREZ DE CARLOS I Y LA GRAN DERROTA DEL PIRATA BARBARROJA (TINEO/TINÉU, ASTURIAS) EL AYUNTAMIENTO, EL FONTÁN Y EL DISCURSO DEL GENERAL RIEGO

 

El Palacio de Merás

En la calle Pío Cuervo, prolongación de la calle Mayor en lo que sería la cuesta de Fondosdevilla, es decir, el barrio bajo de la villa; con Picosdevilla o barrio alto, el Palacio de Merás, en el corazón de la villa de Tineo/Tinéu, ejemplo destacado de arquitectura civil asturiana renacentista, es todo un símbolo del Camino de Santiago en Asturias, no solamente por su importancia para la historia y el patrimonio jacobitas, sino porque fue recuperado y rehabilitado con notable acierto en 2008 como hotel, cafetería-restaurante y, posteriormente, también albergue de peregrinos, que se uniría en su oferta de pernoctas a los romeros al pionero albergue municipal Mater Christi, cuyo nombre evoca al del antiguo hospital de peregrinos de esta advocación que existió en la villa, posiblemente desde el siglo XIII, en el que se concedió la Carta Puebla a Tineo/Tinéu por parte del rey Alfonso IX


El palacio fue en origen otra edificación bien distinta a esta, una casona de la familia leonesa de los Quiñones, que se había establecido por toda Asturias con las guerras trastamaristas, al intervenir en ellas en favor de la estirpe triunfadora, pero en 1525 pasaría a ser solar de la casa valdesana de los Merás, cuna de una saga de militares y nobles que hicieron carrera en Nueva Segovia, actual centroamérica 


Y es que aquella casona de los Quiñones fue comprada por García Fernández de la Plaza, soldado veterano natural de la aldea de Ansarás, en la parroquia tinetense de Ponte, que estuvo de alférez en la compañía del famoso capitán Diego de Andrade quien, a las órdenes de Diego Fernández de Córdoba, marqués de Comares y Gobernador de Orán, hizo la guerra a los temibles piratas argelinos que dominaban el Mediterráneo, campaña en la que se distinguió el fundador de este palacio, pues dio muerte en Tremecén (Argelia) al temible pirata otomano, con base en Argel, Aruch Barbarroja


En 1525, al fallecer García Fernández de la Plaza, la casona pasa a ser heredada por su hermana Aldonza quien, junto con su marido Sancho García de Merás, reformaría parcialmente, aunque ya dándole un aspecto similar al actual, pasando a llamarse Palacio de Merás; todo ello, compra y reforma, se dice, sufragado con la fortuna que Fernández de la Plaza había obtenido en la campaña contra Barbarroja

Y esta es la razón por la que en el frontón triangular blasonado en la fachada, sobre la puerta principal de acceso, aparezca la leyenda que dice SANCHO GARCIA DE MERAS ME REEDIFICO 1525


En el año 1895 el palacio fue vendido a un particular, un vaqueiro de la braña de Cezures que quiso establecerse en la villa por los descendientes de los fundadores, pasando a ser casino, dependencias del Ayuntamiento y otros usos. En 1937 fue confiscado para ser cuartel de las tropas nacionales en su avance desde Galicia en la Guerra Civil, teniendo luego su dueño que recomprarlo por 60.000 pesetas y rehabilitarlo por otras 37.000


En el año 2000 el empresario tinetense Benjamín Alba adquiere el inmueble y, ocho años más tarde, se inaugura el actual hotel que, en 2015, inaugura albergue de peregrinos vista su cada vez mayor afluencia en el Camino Primitivo, el cual cuenta con acceso propio en la fachada meridional del palacio


Enfrente de la fachada principal del palacio en la calle Pío Cuervo, en un espacio totalmente reurbanizado de El Fontán, secular plaza de los mercados, se encuentra actualmente la Oficina de Turismo y, más arriba, en la Plaza del Ayuntamiento, vemos la casa consistorial, otro edificio con historia

Al Ayuntamiento de Tineo y su plaza llegan los peregrinos bajando, a su izquierda, por la calle Mayor. Realmente el trazado oficial del Camino de Santiago sigue, desde el final de la calle (comienzo para los peregrinos que bajan a Picosdevilla por el Paseo de los Frailes y San Roque) hacia la izquierda desde el antiguo convento de San Francisco (actual parroquial de San Pedro), hacia el barrio de La Fonte o La Fuente para salir del casco urbano subiendo hacia La Sierra por la fuente de San Juan o La Fonte San Xuan

Pero en verdad, buena parte de los peregrinos, sin duda la mayoría, bajan al corazón de la villa sin pasar de largo, bien porque pernoctan en ella o bien porque bajan a comer, comprar o tomar algo, pasando entonces al pie del Ayuntamiento, del que dice así el historiador Luis Antonio Alías en su libro El Camino de Santiago en Asturias. Itinerarios que vino aquí tras diferentes ubicaciones

"El convento de San Francisco fue lugar de reunión de las juntas del concejo hasta que en el siglo XVI contaron con al lado del torreón medieval", es decir, el antiguo Castillo de Tineo, que estaba en Las Campas, barrio de Fondosdevilla, del cual fueron derribados sus últimos restos en 1912. "El tiempo hizo necesarios ubicación y edificio más acordes, adquiriéndose una casa con pajar en el centro de la villa y construyéndose un edificio más espacioso y noble". Aquí estuvo además la capilla de la Magdalena


La primera sesión municipal se celebró en 1835, precisamente el año anterior a la desamortización que supuso la desaparición del convento de San Francisco, acometiéndose importantes reformas en este consistorio en la segunda década del siglo XX


Dicha reforma "tuvo por elemento más significativo la terraza del primer piso, rodeada de balaustrada de piedra y apoyada en cinco arcos, formando pórtico", situándose en el intermedio el acceso al mismo y al interior de la consistorial con escalinata de piedra


Allí, una placa nos informa pormenorizadamente de estas sus fases constructivas:



En torno a la Plaza del Ayuntamiento hay varios edificios notables por su historia y arquitectura urbana, como el que vemos al fondo, en la calle Sol


Edificio muy reformado al comienzo de la calle Sol, en cuyo bajo abre sus puertas la Panadería Manín, obrador artesano


En el blasón de la fachada hallamos el blasón de los Bernaldo de Quirós y Tineo, que se compone de las armas de ambos, los Quirós arriba y los Tineo abajo


Al lado, en un edificio con hermosa galería en el segundo piso, tiene en el bajo la tienda de alimentación La Huerta de Vitorino, de Merche Campomanes. No es nunca nuestra intención hacer una guía comercial del Camino de Santiago, pues sería prolijo, pero sí mencionar, en base a la información hallada, establecimientos que pueden ser de especial interés para el peregrino


Enfrente, llega a la Plaza del Ayuntamiento la Avenida del Conde de Campomanes, tramo de la carretera que relegó al antiguo Camín Real o Camín Francés a vía pecuaria y que estructuró por tercera vez la población. De un primer núcleo (Fondosdevilla), nacido en Las Campas en torno al Castillo la puebla se extendió hacia el norte y cuesta arriba a Picosdevilla a raíz de la fundación del monasterio de San Francisco del Monte, llegando a ser el núcleo principal. Pero la apertura de esta carretera bien avanzado ya el siglo XIX cambió este urbanismo lineal norte-sur en pendiente por otro este-oeste y en llano a lo largo de la ladera del monte en la que se asienta la población


Ahí a la izquierda y frente a la Casa de Bernaldo de Quirós, está el Albergue La Plaza, fundado en 2021 y del que nos cuentan así en su web:
"... a finales del 2019 abre, por primera vez sus puertas al público. José Manuel, su dueño, es un tinetense de toda la vida. Durante 21 años regentó el bar Centro con lo que tiene soltura y tablas en el trato con el público, sobre todo con los diferentes y numerosos peregrinos que arribaban en Tineo. 
Por Tineo llevan pasando peregrinos desde la Edad Media pues es un punto clave del denominado Camino Primitivo, con lo que es más que frecuente ver a estos caminantes transitar por el pueblo, buscando sus momentos de descanso merecido por el largo camino que han recorrido. (...) 
Anteriormente, este edificio pertenecía a un banco, su distribución y estructura nada tiene que ver con el estado actual. Cuando José Manuel lo adquiere y se pone manos a la obra para hacer una completa remodelación, las ideas eran muchas. Tuvo que empezar poco a poco y así, darle la mayor funcionalidad al espacio que está creado por y para los peregrinos. Cuando pudo ir materializando todas estas ideas, se iba viendo cómo el Albergue La Plaza tomaba forma hasta convertirse en lo que ahora podéis ver, un albergue que invita al descanso, a momentos de paz y tranquilidad en su gran terraza con vistas al valle. 
Te contamos más cosas del Albergue La Plaza, el edificio, que da cobijo a nuestros peregrinos, está distribuido en 3 plantas, y cuenta con 2 amplios dormitorios con una capacidad total de 16 personas. En la primera planta te recibe una pequeña recepción donde José Manuel te atenderá encantado, bajando un breve tramo de escaleras, nos encontramos el primer espacio de zona común y la gran habitación número 1, avanzamos un poco para dar paso a la zona de lavandería, si bajas a la siguiente planta tienes una salita y tu segunda habitación. 
No sólo tiene habitaciones, una completa zona con varias mesas y sillas comparten espacio con una cocina equipada donde podrás calentar tu comida".

En estos edificios de época que hacen un ángulo recto en la curva que hace aquí el tramo urbano de la carretera AS-217a hubo siempre en sus bajos comercios y hostelería con solera, como fueron la Fonda Central o el Mesón Cervantes, así como las oficinas de los autobuses ALSA. Otro era Casa Chope, mencionado por el bibliotecario y erudito investigador local Manuel Santiago Pérez Fernández en su artículo Cierre por jubilación, que fue publicado en el diario La Nueva España del 25-6-2014 del y que podemos encontrar en su blog Tineo, sus cosas y las mías:
"Casa Chope, como es conocida la tienda, lleva en la plaza del Ayuntamiento desde 1942. Fue su padre quien la abrió y él lleva en ella, a pie firme, desde 1970. 
Hoy es una mercería-lencería, en sus orígenes fue ferretería, zapatería y de todo un poco. 
En los años cuarenta del siglo pasado, que ya son años, trabajaron en esta tienda hasta ocho personas, sobre todo los jueves y los días de feria. Eran otros tiempos. Hoy el negocio da para lo que da, que a su decir es para poco. 
Manolo Chope lo tiene claro: los tiempos han cambiado. No hay resentimiento en sus palabras, tal vez un poco de nostalgia, pero nada más. 
Rememorando los tiempos en que su padre regentaba el negocio, sonríe al narrar como muchos días diez, doce, quince clientes iban a comer a su casa. Al cliente había que tratarlo bien. 
Hoy no podemos imaginar una situación así. ¡Vaya que sí cambió la vida! 
En los años noventa se trastocó todo, según Manolo. Las ventas empezaron a caer y las rentas a subir. 
De esto sí que se queja: “pago mucho por un local que no reúne condiciones”


En el edificio del medio, donde confluyen los lados del ángulo de casas, sobre la antigua Fonda Central, un medallón con la efigie del general Rafael del Riego (nacido en la tinetense parroquia de Tuña en 1784) y una placa debajo rememoran el lugar en el que este dio un famoso discurso el 4 de octubre de 1820, para cuya explicación pormenorizada compartimos el video del CanalTV Ayuntamiento de Tineo


En el texto explicativo de dicho vídeo leemos así:
"En septiembre de 1820 Riego se desplaza a su Asturias natal para visitar diferentes poblaciones donde es recibido como un héroe. El 4 de octubre entra en Tineo y desde el balcón de la casa de Don José Valledor y Ron se dirigió al pueblo expresando su reconocimiento a sus gentes. 
Durante toda la jornada reinó un ambiente festivo, siguiendo las instrucciones de la Junta Provisional de la Provincia en la ciudad de Oviedo. Durante ese viaje concierta su matrimonio Extractos de su discurso: 
''Yo me felicito por haber contribuido a vuestra libertad y os doy las más expresivas gracias por los elogios que tenéis a bien dispersarme (y) considerándolos hijos del más sincero aprecio, quedarán grabados en mi corazón eternamente'' ‘’El amor a la patria decidió a ponerme a la cabeza de los dignos españoles que, despreciando los cadalsos, juraron libertad o muerte’’ Esta última frase, es la que consta escrita en la placa conmemorativa de este momento histórico del General Riego en el balcón.

En esta foto de hace unos años y que pertenece a El Blog de Acebedo podemos ver mejor dicha placa y medallón así como los carteles de alguno de aquellos antiguos negocios 


Y aquí, en el bajo del edificio de la derecha, el del Bar Centro, con su terraza y tras sucesivas reformas, permanece abierto


A su derecha, estuvo el edificio de El Imperial y Almacenes Tineo, que fue derribado en 2009 para descongestionar esta Plaza del Ayuntamiento y unirla a la de El Fontán, que vemos enfrente, a la izquierda del Palacio de Merás. si bien esta segunda está a un nivel inferior


Una barandilla separa este desnivel entre ambas plazas, celebrándose en este rellano resultante las fiestas de San Pedro. Justo debajo del mismo y mirando a El Fontán está la Oficina de Turismo antes citada. Las Campas, solar del desparecido Castillo de Tineo, es en la actualidad un área totalmente urbanizada cuyos edificios vemos más atrás


Y aquí tenemos una hermosa vista del Ayuntamiento, entre las calles Sol, a la derecha, y la calle Mayor a la izquierda, por donde hemos bajado desde el exconvento franciscano, reconvertido su templo en parroquial en 1880 y en Juzgado poco después. Calle por donde subían allí, a Picosdevilla, los vecinos de Fondosdevilla o parte baja, no sin resistencia al cambiarse, si bien momentáneamente, el centro neurálgico de la localidad


Antes de proseguir, vamos a pasar al pórtico de la casa consistorial, donde no pocos peregrinos, y demás visitantes y vecinos, hallaron improvisado refugio de la lluvia y la tormenta


Aquí vamos a hallar diferentes escudos heráldicos, empezando por el de la puerta, el escudo de Tineo/Tinéu


Es llamativo que, en el cuartel superior derecho se halle incluso la cabeza del pirata Barbarroja, decapitado por García Fernández de la Plaza, comprador de la casona de los Quiñones que sería el origen del Palacio de Merás. Así lo describen en la propia web del Ayuntamiento de Tineo:
"En la parte alta del escudo, el primer cuartel está ocupado por una torre almenada que representa el CASTILLO que Tineo conservó hasta tiempos recientes, habiendo sido demolidos sus últimos restos en la década 20 al 30 de este siglo. Recuerda la fidelidad que esta plaza guardó a los reyes españoles en ocasión de luchas fratricidas. Su origen se remonta a los tiempos romanos en los que Plinio el Viejo cita a esta comarca como país del oro y de la riqueza. 
Al lado del Castillo, en el segundo cuartel, figura la CABEZA DE BARBARROJA, sobre el alfanje que le dio muerte, rodeada de cuatro cabezas de turcos, con el lema "Omnia vincit virtus". El origen de este cuartel está en la familia de García Fernández de la Plaza, a la que concedió la reina doña Juana y su hijo don Carlos, por real Cédula y ejecutoria dada en Zaragoza, a 25 noviembre de 1518, para poner en campo de gules la cabeza del gran corsario Barbarroja, su alfanje y bandera, orladas de cuatro cabezas de trucos... Todo ello porque habiendo figurado el tinetense García Fernández de la Plaza en la expedición de Carlos V, tuvo ocasión de perseguir y dar muerte, en las proximidades de Túnez, en la sierra de Tremucén, al pirata Barbarroja (o uno de sus principales lugartenientes) y a cuatro de sus capitanes que le acompañaban. 
En medio del escudo está el LEÓN DE ORO en campo de gules. Originariamente parece ser que fue el blasón reservado a Tineo por haber sido concejo del reino de León. Lo cierto es que el León ha sido emblema permanente del concejo de Tineo, que a la patria dio hombres valientes y familias de héroes. 
En el tercer cuartel figura el BLASÓN DEL CONVENTO DE OBONA fundado en el año 781 por el Príncipe Aldesgaster Silez, hijo de Silo I. 
En el cuarto cuartel aparece el BLASÓN DE FRANCISCANOS de la villa de Tineo. Es tradición que fue fundado por el propio San Francisco de Asís, que puso sus primeras piedras en ocasión de pasar por aquí, peregrinando hacia la tumba del Apóstol hijo del trueno, a finales del siglo XIII. 
Remata el escudo de Tineo, la CORONA CONDAL. El distrito o condado de Tinegio es citado en viejos documentos del año 906, 912 y otros posteriores. Se trata del commisso de Tineo, importante en la Edad Media y aún en la moderna. 
Estos son los motivos o emblemas que en nuestro escudo tinetense, lucen como resumen histórico del concejo. Grabado sobre berroqueña piedra, merece ser situado en las fachadas más nobles para que, en caracteres indelebles, sea contemplado por futuras generaciones que puedan apreciar cómo la presente supo honrar la memoria de sus mayores, tutelando la tradición gloriosa de ellos heredada, y siendo maestra y guía de las de próximos siglos".

A la derecha, entre dos ventanas de arco de medio punto, un segundo escudo


Es el escudo de los Tineo, del que existen varias versiones, de las que cuenta la Gran Enciclopedia Asturiana siguiendo la Asturias Heráldica de Francisco Sarandeses: y el Nobiliario Español de Julio de Atienza:
"Apellido. Con solar en el concejo de su nombre. Sarandeses describe cuatro escudos correspondientes a esta familia. Uno: en campo de gules, un pino de sinople y dos cabras, una, empinada al tronco intentando alcanzar las ramas y otra, tumbada al pie de él. Cinco veneras de plata, una en jefe y otra a cada costado. Otro, lo mismo pero las veneras son cuatro, dos en cada costado. El tercero, lo mismo pero las veneras son solamente tres, una en jefe y otra en cada costado. El último, sin veneras, y las cabras están las dos empinadas al tronco del árbol. Probó su nobleza en las Órdenes de Santiago (1640), Alcántara (1760), y Carlos III (1795) y en la Real Chancillería de Valladolid (1640). José María Tineo fue creado marqués de Casa Tremañes el 9 de mayo de 1948. Joaquina de Tineo Martínez fue creada vizcondesa de Casa Tineo en 31 de diciembre de 1870"
Según la descripción estaríamos ante el primer escudo, de cinco veneras, sin embargo el árbol parece evidentemente un roble, por la forma de las hojas


Vamos ahora al otro lado del pórtico, junto a la calle Mayor, donde hay otro escudo en la fachada


Se trata de otro de estos blasones de antiguos linajes tinetenses que, imitando antiguos, son obra de la escultora local Pilar Fernández Carballedo


Y desde el pórtico del Ayuntamiento nos dirigimos ya al Palacio de Merás, cuyos cuatro siglos de existencia, casona de los Quiñones previa aparte, fue celebrado en 2025. La corresponsal de La Nueva España Demelsa Álvarez realiza este reportaje conmemorativo a fecha 11 de noviembre de dicho año:
"El Palacio de Merás se erige en el centro de Tineo como un gran monumento arquitectónico que atrae todas las miradas. Hace veinte años que el empresario tinetense Benjamín Alba apostó por comprar el edificio, en desuso y prácticamente en ruinas, recuperando una construcción llena de historia que este año cumple sus cinco siglos de vida. 
Una historia que está vinculada al temido pirata otomano Barbarroja al que dio muerte el tinetense García Fernández de la Plaza, natural de Ansarás. Una gesta que le valió que el rey Carlos I le concediese los títulos de alférez, noble y capitán, así como un gran botín que invirtió en regresar a su tierra natal y adquirir el actual Palacio de Merás, entonces una casona señorial propiedad de la familia leonesa de los Quiñones. En 1525, con su fallecimiento, hereda la propiedad su hermana Aldonza, esposa de Sancho García de Merás. El matrimonio lo restauró parcialmente, dándole ya un aspecto similar al actual, así como su nombre. 
"Al final, la fortuna que García Fernández de la Plaza obtiene tras dar muerte a Barbarroja sirve para adquirir y reformar este palacio”, destaca Benjamín Alba, que ha querido que esta épica historia esté presente en el edificio a través de un mural que preside la recepción del hotel. 
La historia del final de Barbarroja también será protagonista de la celebración del quinto centenario, que se celebrará este viernes, a partir de las 20.00 horas, en el palacio. Entre las múltiples actividades organizadas habrá una recreación, con actores, del momento histórico en el que el tinetense dio muerte al pirata otomano en un duelo que se produjo "en un corral de cabras". 
El acto contará además con la participación de la periodista y escritora Isabel San Sebastián y la historiadora y conservadora de museos Alicia Vallina, que se encargarán de narrar la historia del edificio. Además, habrá sorpresas como la proyección de un vídeo en el que se recrea la vida a lo largo de los siglos en el singular edificio y no faltará la música en directo. En total, se esperan unas 300 personas para celebrar los cinco siglos de vida de un edificio que acompañó a la historia de un pueblo. 
La construcción albergó un casino, llegó a ser sede del ayuntamiento e incluso un cuartel de las fuerzas franquistas durante la Guerra Civil española. En la última mitad del siglo pasado se utilizaban distintas dependencias para ofrecer diferentes servicios, hasta que finalmente cayó en desuso. 
La reforma que promovió Benjamín Alba lo llevó a convertirse en un hotel, restaurante y cafetería, albergue de peregrinos, además de acoger también un pequeño museo en el que se exponen las más de mil antigüedades reunidas por el padre del empresario, Valentín Alba. Un complejo turístico que hoy en día da trabajo a 22 personas. 
“Es un símbolo para Tineo, significa mucho y es importante mantenerlo abierto y darle contenido”, asegura Benjamín Alba, que siempre ha buscado que el edificio fuese un centro de encuentro y de dinamización cultural del concejo"

La calle Pío Cuervo que aquí arranca une la Plaza del Ayuntamiento con la del Fontán y está dedicada a este "insigne maestro de Tineo", como le denomina su biógrafo el religioso y escritor Claudio Zardaín Fernández


A la derecha, al comienzo de la calle, lucen vistosas fachadas dos edificios de época, con sus balcones, algunos salientes y, entre estos, algunos cerrados con galería de cristal a manera de mirador sobre calle y plazas. A su izquierda, un callejón, de los que abundan en la villa y se llaman veneras, los separa de los primeros de la calle Benito Reyero, otro antiguo maestro que ejerció en el concejo y que fundó su propia academia aquí en la capital del concejo, como nos informa R. Mera en su blog informativo De acebo y jara:
"Titulado en la Normal de León, Benito Reyero (1914-1967) fue maestro en Vega de Rey y Sangoñedo antes de fundar en la villa, en el año 1946, el colegio Cervantes, de carácter privado y para alumnos de todas las edades, en el que se impartían materias diversas, incluso mecanografía, contabilidad y música, y se organizaban excursiones y viajes de estudio con sus alumnos. En los años 60 se integró en la plantilla de profesorado de la Academia Libre San Francisco como preparador de alumnos de ingreso en Bachillerato".

El Palacio de Merás sigue el esquema, tan común en tantísimos palacios asturianos, tanto rurales como urbanos, de los siglos XVI al XVIII de un cuerpo central entre dos torres, tal y como las vio el ilustrado prócer gijonés Gaspar Melchor de Jovellanos, que aquí tuvo posada el 25 marzo de 1795, cuando escribió en sus Diarios:
"...llegamos a Tineo al fin del día; a la casa de Merás: grande, antigua, con dos torres, al fin de una calle sucia y pendiente; el amo, anciano, buen hombre; el ama despierta: sobrina del arcediano de Grado, hermana del dueño de la casa de Cangas a que vamos; habrá sido linda, y tiene buenos restos y lindísimo modo; ocho hijos vivos; el arcediano tiene uno; lleva otras dos hijas casadas y el hijo; llegué muy mojado; pasadas las botas. Al fuego, a cenar"

No gustaba pues Jovellanos de la calle, "sucia y pendiente" que sería por entonces la prolongación de la calle Mayor que comunicaba Picosdevilla con Fondosdevilla, y que, por entonces, era la principal, pues aún faltaban unas cuantas décadas para que se hiciera esta carretera y el Ayuntamiento se estableciera aquí

Abajo, El Fontán debería su nombre a la existencia de un fontán, pequeña fuente que suele formar un charco o laguna. Este espacio llano acaso formase paso y defensa del antiguo Castillo y la entonces diminuta población. Al ser secado se aprovecharía como mercado público al aire libre en lo que sería la primera zona extramuros fuera de la naciente puebla

Y al principio de la cuesta de entrada en la población los Quiñones fundaron su casona, controlando llegadas y salidas. Las pueblas o polas asturianas nacieron como manera de formar nuevos núcleos urbanos aforados por la Corona y que resultasen atractivos para establecerse nuevas gentes, fuera del vasallaje feudal de la nobleza guerrera y terrateniente y de las extensas propiedades de la Iglesia y los monasterios, pero la debilidad de los reyes castellanos, de trono contestado por sucesivos aspirantes a la Corona, hizo que volvieran a caer en la órbita señorial, en concreto aquí de los citados Quiñones, a quienes la reina consorte María de Molina les entrega villa y concejo, buscando atraerle a la causa de su hijo el futuro Fernando IV, así como el vecino de Cangas


Por entonces se seguía la máxima, según precedente jurídico del famoso Pleito de los Infanzones, que 'lo que daba un rey otro podía quitarlo y, de la misma manera que Alfonso IX daba libertad a Tinegio y su alfoz, otro, en este caso María de Molina, podía legalmente quitarlo y darlo a quien quisiera, en este caso a Ponce de Quiñones. Siguiendo esa norma, en 1306, ya en el trono Fernando IV, este le quita Cangas a Ponce, disgustado con su actitud, pero no sus posesiones tinetenses y, en 1369, será Enrique II, el Trastámara, quien "incluye en su política de mercedes a Cangas Tineo y Allande, que concede a Pedro Suárez de Quiñones, adelantado de León y Asturias, y a su hermano Arias Pérez", como nos cuenta el Gran Atlas del Principado de Asturias


Y será otro rey, Enrique III, quien reincorporará a la Corona el concejo, junto con los de Cangas y Allande, tras las rebeliones de Alfonso Enríquez, quien ansiaba el trono castellano, pero allá por 1428, Diego Fernández de Quiñones, primer conde de Luna, pretendió, reinando ya Juan II, recuperar estas sus antaño posesiones familiares, atacando esta villa y su castillo, donde resistió Diego García de Tineo


De todas maneras el rey cedió estas plazas y tierras canguesas y tinetenses al conde de Armagnac en recompensa a sus servicios militares, aunque los pleitos de los Quiñones, en su rama de los Condes de Luna, que conservaban Allande, durarían hasta bien entrado el siglo XVI, como explica la Gran Enciclopedia Asturiana:
"... los condes de Luna, desde sus posesiones de Allande, volvieron a intentar apoderarse de Cangas y Tineo y, especialmente, de la Abadía de Corias en 1481, pero se defendieron los tinetenses valerosamente, interponiendo un recurso ante los Reyes Católicos, que terminó en 1490, por el cual los de luna renunciaban al derecho que decían tener sobre las villas y concejos de Tineo y Cangas de Tineo. Este pleito lo replanteó Claudio Vigil de Quiñones, en 1533, y en él se declaró que Cangas y Tineo pertenecían a la Corona, quedando libres de todo señorío"

Es en este contexto señorial final cuando se produce la compra de la casona de los Quiñones por García Fernández de la Plaza, reformada primeramente por su hermana Aldonza y su marido Sancho García, sus herederos, pagándolo con la fortuna lograda al derrotar a Barbarroja. Los Merás son oriundos del pueblo de dicho nombre, en la parroquia de Paredes del vecino concejo de Valdés, paso secular de uno de los ramales que enlazaban este camino interior con el costero (actuales Camino Primitivo y Camino Norte)


Luego y con el transcurrir del tiempo fue cambiando de dueño y pasaron sus dependencias a acoger diversos inquilinos y negocios, como narra el escritor tinetense Xuan Bello en El Milagro de Merás, publicado en el periódico El Comercio el 5-9-2010 en la serie La sombra del Camino:
"Yo, que soy del concejo de Tinéu, muy pocas veces he hablado bien o mal de la villa de Tinéu. Para los de Paniceiros era un lugar donde se iba a comprar a la feria, o al dentista, y para mí un sitio por el que se pasaba y, a veces, se paraba a tomar un café para despabilarse hacia distancias más grandes. Era un sitio, además, en el que yo solía ver un retrato de mi fracaso: una villa donde las construcciones crecían sin plan previo, negro y frío y desordenado, una especie de manchón en las solapas de mi alma. 
Hace veinte años, un día de verano, yo me bajé con mi bicicleta del autobús. Había planificado ir hasta Paniceiros, mi pueblo, pedaleando y me entretuve, en aquella mañana luminosa, dando una vuelta por la plaza del Ayuntamiento. Vi un edificio poderoso y me acerqué calibrando sus proporciones y estructura. O mucho me confundía o la mano del Renacimiento estaba allí: lo había visto cientos de veces, de paso, pero nunca me había fijado realmente en él. Aunque estaba dividido en tres viviendas, y la fachada estaba subdividida en varios manchones de cal que diferenciaban la entrada de cada vivienda. Bien se veía, sin embargo, que era un edificio exquisito, abatido por el tiempo, y con la potencia de un símbolo. Hoy, en el libro de Aurelio Menéndez, 'La villa de Tineo', veo que Gaspar Melchor de Jovellanos, el 25 de marzo de 1795, debió llegar como yo llegué y tener idéntica impresión. Anotó en su diario: «Llegamos a Tineo al fin del día; a la casa de Merás; grande, antigua, con dos torres, al fin de una calle sucia y pendiente». En aquella mañana, yo vi una puerta abierta: entré sigilosamente y, en un patio maravilloso, entreví entre las sombras un gallinero y una pocilga. El corazón se me encogió y pensé que haría falta un milagro para salvar aquella ruina y preservarla para futuros. Apunta Aurelio Menéndez: «Las estancias del Palacio albergaron a lo largo del siglo XX varios negocios y actividades: almacén de vinos, enseñanza privada, consulta de un dentista, comercios, bares... Al dejar de residir las familias, el Palacio cae en el abandono; a pesar de todo, los elementos esenciales de la primitiva edificación se conservaron». 
Así lo debí de ver yo. Este fin de semana, que una banda de cómplices nos liamos con la Fundación Valdés-Salas para hablar de literatura, dormí en el Palacio de Merás, ya entera y sabiamente reformado por Benjamín Alba, y pude comprobar que los milagros a veces suceden. La calle sucia y pendiente, que había visto Jovellanos aquella tarde, que había visto yo tantos años después, se había transformado en algo increíblemente bello. Me di cuenta cómo un edificio bello dialoga con su entorno, ennobleciéndolo, y cómo Tineo, tan abandonado, se convertía en un lugar esencial, plenamente escrito. 
Los sueños tardan en cumplirse pero, ya se ve, no hay nada cómo esperar. Para soñar, lo he comprobado muchas veces, lo mejor es tener los pies en el suelo. Esto es lo que ha hecho Benjamín Alba muy discretamente y hoy podemos ver el Palacio de Merás magnífico y cambiando totalmente la fisonomía de la villa. Apetece ir a Tineo. 
De esta casa, me entero leyendo el libro de Aurelio Menéndez, fue García Fernández de La Plaza, que «fue el héroe tinetense que dio muerte al pirata turco Barbarroja, enemigo de los reyes Doña Juana y Don Carlos su hijo (Carlos I)». 
Debió de haber un gran jolgorio en la casa, y en toda la villa, cuando se enteraron de la hazaña. Pero yo tengo para mí que algo mucho más importante para Tineo que matar al turco aquel lo ha hecho Benjamín Alba: descubrir el alma enterrada de una villa. Estaba ahí y muy pocos la veían"

Nos transmite también sus recuerdos y añoranzas quien fuera uno de sus últimos inquilinos, el arquitecto Nicolás Arganza, gracias al reportaje que realiza el corresponsal Marcos Palicio para la serie Asturias. Viejas y nuevas polas de La Nueva España titulado Las cosas del palacio:
"El edificio de piedra, blasonado con su escudo de armas y una torre a cada lado de la fachada larga y estrecha, guarda las espaldas de Nicolás Arganza. En su recuerdo, el palacio de Merás es principio y fin, la casa del niño que vio desde aquí la Guerra Civil en Tineo y el orgullo del arquitecto que muchas décadas más tarde y por encargo del nuevo propietario ha firmado la rehabilitación del inmueble para el uso que tiene hoy, hotel de cuatro estrellas con treinta habitaciones y spa. Aquel niño y este arquitecto son la misma persona y juntos se han parado al inicio de la calle Pío Cuervo, junto al Ayuntamiento y la plaza del Fontán, en este rincón de la villa natal que la memoria de Arganza ha seleccionado sin vacilar como su preferida. Hijo ilustre de la localidad, con abundantes huellas de obra repartidas por sus calles, Nicolás Arganza (Tineo, 1932) tuvo su casa en este palacio de 1532 mientras los estudios le permitieron vivir en la villa. Desde aquí, «desde el balcón de la cocina», vio a sus 5 años cómo entraban las tropas nacionales para transformar la casona en cuartel y al padre partir al exilio «en Francia, Santo Domingo y México». Desde aquí se distinguía a José Maldonado, último presidente de la República en el exilio e «íntimo amigo de mi padre», y todo aquel Tineo «muy distinto», dominado por las penurias de la guerra, la dependencia casi exclusiva de la ganadería y apenas ningún rastro de la industria, que aún tardaría en venir a darle vida. 
Nicolás Arganza había nacido muy cerca de aquí, en una casa que luego sería oficina de telégrafos en la calle Mayor, la muy empinada que sube hacia la iglesia por la parte izquierda del Ayuntamiento. Pero el hogar pasó a ser pronto este palacio del siglo XVI que el bisabuelo materno había comprado en 1895 a los descendientes de los propietarios originales, la familia Merás, y repartido al sesenta y cuarenta por ciento con Pompeyo Pérez, comerciante leonés de Sahagún de Campos. «Mi bisabuelo era vaqueiro, de Cezures, y traía y vendía vino de León. Compró el palacio para asentarse en Tineo» y ahí vivió Arganza casi de continuo hasta que los estudios le llevaron, primero, a Oviedo y, más tarde, a Madrid. En el palacio con sus padres, sus cuatro hermanos, «al principio mi abuelo» y casi siempre la compañía invisible de algunos de los otros habitantes ilustres de aquella casona con solera: María Solís de Merás, la esposa del Adelantado de la Florida, «y la que le empujó a marcharse a colonizar América», o aquel Garci Fernández de la Plaza, que ha pasado a la historia como el bravo combatiente que mató al pirata Barbarroja? 
Vivir allí era «muy agradable», rememora Arganza, si la memoria criba las penurias de la guerra y la posguerra, menos trágicas para aquel niño que jugaba con proyectiles, que se recuerda desfilando con las tropas y al que Alvarina, «una muchacha que teníamos en casa», llegó a tener que bajar de un camión militar que estaba a punto de partir hacia el frente. Así recuerda él los retazos de lo que sucedió en aquel Tineo una vez que los Voluntarios de Pontevedra tomaron la villa para el Ejército nacional y desalojaron el palacio para hacerlo cuartel en 1937. «Para recuperarlo», funciona la memoria del arquitecto, «mi abuelo tuvo que pagar 60.000 pesetas, de las de entonces, y hacer una rehabilitación completa que le costó otras 37.000». 
Cuando el recuerdo sale por la puerta del palacio, descubre que Tineo es sobre todo «un verano». Uno cualquiera de aquellos que se disfrutaba «a tope» y desplazaba el escenario central hacia el campo de fútbol, que estaba entonces en El Viso, y donde Arganza colaboró en la organización del nacimiento de un equipo de fútbol que se autogestionaba y en las épocas estivales se enfrentaba a los rivales del entorno geográfico de la villa. «Un año hasta vino el Avilés», recuerda, «que acababa de jugar por el ascenso a Primera; ganamos 3-1 y yo metí un gol». En aquellos veranos de San Roque, «la fiesta de todos», don Paco y Aurelio el de la Roca dirigían la banda y «delante del Café Cervantes ponían un "picú"» para cubrir los descansos de los músicos sin detener el baile. Había verbena todos los jueves y domingos y no demasiado lejos un río con «lo que llamábamos la playina de Posada», donde la chavalería se bañaba antes de sudar en el largo y empinado camino de vuelta a casa. Tineo son en la memoria esos veranos, porque en invierno «recuerdo años de no poder salir de la villa desde el día antes de Reyes hasta el 22 de enero». 
Puede que también hiciese frío en Tineo aquel día en clase de Matilde que «se me ha quedado grabado. Yo estaba haciendo un dibujo de un marinero en una barca y me dijo: "Se te dan bien las matemáticas y tienes talento para dibujar, tendrías que estudiar Arquitectura"». El joven Arganza recordó el consejo cuando terminó el Bachiller en el Colegio San Francisco de Tineo -con un paréntesis de cuatro años en el Hispania de Oviedo- y se marchó a Madrid a hacerse arquitecto y jugador internacional de rugby. «Durante seis años», evoca, «jugué todos los partidos con la selección, menos dos, uno en Italia y otro de los Juegos del Mediterráneo en Barcelona». 
Al acabar la carrera, el ejercicio profesional también le devolvió a Tineo para dar los primeros pasos de una trayectoria que desde 1962 continuó en Oviedo, pero siempre con el rabillo del ojo fijo en esta villa con palacio. Arganza nunca dejó de observar el crecimiento y la transformación de aquel Tineo muy rural en la villa de traza urbana con motor industrial que ha llegado hasta el siglo XXI. Asesoró a ayuntamientos y vio en los años setenta, afirma, la posibilidad de un polígono industrial en aquella zona de La Curiscada, que ya tenía entonces una fábrica de piensos y donde, con el tiempo, Arganza diseñó el edificio que hoy es centro de empresas. Hizo ese y otros muchos inmuebles, públicos y privados, que dejaron su firma en esta villa, que «cambió, porque cambió la forma de vida», y en la que son «suyos» el polideportivo, la recuperación del palacio de los García de Tineo para Casa de Cultura, la fábrica de Cafento en La Curiscada. Y este viejo «nuevo» palacio de Merás, donde le asaltaron de golpe todos aquellos recuerdos cuando hace unos años el empresario Benjamín Alba compró el viejo inmueble y encargó la rehabilitación a Arganza. «Fue precioso, una gran ilusión y se lo tengo que agradecer a Benjamín, que no lo dudó un momento».


Respecto a la recuperación del palacio y sus vicisitudes escribe y bien Luis Antonio Alías en su glosa dedicada principalmente al restaurante, como gastrónomo, pero que no deja atrás la historia, como historiador, en Palacio de Merás para el diario El Comercio del 3-5-2018, hablando también por supuesto del hotel:
"Tineo tiene mucho que ver. Y que saborear. Centro cárnico del Occidente, produce jamones, choscos, butiellos, andollas, chorizos, morcillas, lomos, cecinas, tuestes de café, frutales y casi todo. Hasta oro, que pepitas laminadas del río Navelgas forman parte de platos ostentos. 
Precisamente ostentoso de interior y severo de exterior, el palacio de Merás reaparece lucido y venerable en el flanco pindio de la plazuela del Ayuntamiento. Su descripción sucinta –únicamente la visita revela los mil y un destalles que atesora– la adjuntamos en la página siguiente;sus calidades de mesa y habitación lo sitúan entre los grandes de la hostelería monumental asturiana (y no sólo);en cambio, su precio sorprende por asequible pues constituye una iniciativa particular y restaurar extrema vigilancias, cortapisas y sospechas administrativas.

Una restauración que partió de la degradación y el abandono: dividido en viviendas, oficinas, almacenes y talleres, modificado sin criterios, con pudriciones, derrumbes y labras bajo cal y pintura, recuperó esplendores tal vez nunca tenidos antes, que las hidalguías asturianas destacaban poco y sacaban menos.

Lo rescató de la agonía el industrial tinetense Benjamín Alba, empresario en grúas y vinos de Cangas, hijo de Valentín Alba 'el Ferreiru', que reparaba carros y coleccionaba hermosas antigüedades –relojes, pinturas, máquinas de coser, fonógrafos, instrumentos musicales y un largo etcétera– expuestas y accesibles en su propia sala-museo. 
El caso es que ahora ofrece un gran espá, habitaciones lujosas con parladoiros de piedra hacia los valles circundantes, cafetería, una bodega que reúne vinos del mundo y de la familia, salas con conciertos donde alternan Schumann y las vaqueiradas y, ofreciendo un servicio lógico en el Reino que inventara el primer viaje turístico y espiritual del Occidente, un albergue para los peregrinos sabios que eligen el camino inicial e iniciático marcado y cabalgado por el mismísimo Alfonso III el Magno, principal difusor y benefactor de Compostela. 
Y dos comedores:el del magnífico patio, con sus arcos y su doble columnata, y el de la capilla, dos recintos contiguos y amplios que disponen las mesas según grupos, parejas e individualidades. 
La cocina responde a las tradiciones y producciones locales sin que las creaciones modernas y personales estén ausentes; Carmina se encarga de que el guiso de cuchara, la pieza de horno o el milhojas colorista satisfaga y añada sabor al recuerdo de quienes hacen etapa tras partir de Dinamarca, Irlanda, Francia o los Estados Unidos: hay embutidos locales, imprescindible pote tinetense, verdinas marisqueras, pitu caleyeru por la Tuña del general Riego, xatu de las praderas vecinas, ciervo que se perfuma de romero y otras hierbas curativas de la sierra del Malato, arroz caldoso con bugre de la costa valdesana, mero en salsa verde, salsas de setas y especias regadas por el salmonero río Esva, requesones mejorados generación tras generación desde antes del dolmen de Merillés... 
Arnaldo, carbayón diplomado en turismo por la Universidad de Oviedo, dirige el ajustado mecanismo del conjunto o refuerza servicios y guías. También logra que los ojos comúnmente asombrados de los recién llegados alcancen mayores aberturas, contándoles cómo la restauración envió cada sillar a la principal cantería artística gallega, cómo el primer señor fue García Fernández de la Plaza, quien matara en Túnez al temido pirata Barbarroja (véanse su cabeza y alfanje centrando uno de los cuarteles del escudo y la historia gráficamente contada en el mural firmado por Jambrina) o la traída de las columnas desde Sevilla por mar hasta San Esteban de Pravia, para luego llegar en carros de bueyes. 
En definitiva, un restaurante y uno de los mundos que están en éste. Y una joya patrimonial reintegrada sana y salva al común, lo que adeuda agradecimiento".

Y es que, cuando Alías escribía su famoso libro, tantas veces citado en este blog, El Camino de Santiago en Asturias. Itinerarios, en 1993, el palacio languidecía mostrando "un pálido esplendor pasado. Fachada y estructura interior están alteradas por comercios, escaparates, pinturas y otros aditamentos". Pero luego llegaría la restauración que tan gratamente explicaba en su sección gastronómica para El Comercio, recuperando su viejo esplendor, "de gran porte y belleza -planta cuadrada, torres cuadrangulares laterales, patio interior-, debiendo incluirse entre las mejores muestras dejadas por el renacimiento en Asturias. En la puerta dos pilastras estriadas, que se prolongan y rematan bolas, sostienen un dintel, también estriado, y un frontón..."


Frontón triangular con una de las variantes del escudo de Merás en el pecho de un águila de sable y reconocible por sus cuatro manos y la cruz, aunque aún no aparecen las cabezas de turcos, que se incorporarían más tarde, pues estas son sus armas primitivas, pero sí debajo, la frase que informa de la reedificación realizada por Pedro de Merás en 1525


Más arriba, en otro escudo, aparecen las armas modernas de la casa, apareciendo "las cinco cabezas de moros ganadas por su ascendente García Fernández de la Plaza", como leemos en la Gran Enciclopedia Asturiana, y otra división de los símbolos, así como un sable junto a otra cabeza (la del pirata Barbarroja), un sol y el lema OMNIA VINCIT VINCITUR, para el que hay traducciones como "La virtud todo lo vence" o "El valor lo conquista todo". Sigue apareciendo el águila "sosteniendo el escudo, de sable, la cabeza porfiada a la diestra, las alas bajando por los flancos y asomando la cola por la punta", como describe en genealogista Ciriaco Miguel Vigil en su Heráldica asturiana y catálogo armorial de España


Los elementos renacentistas, dice el Gran Atlas del Principado de Asturias,"tomados libremente, sin atenerse a un orden, se aplican en la zona central de la fachada, donde destaca la portada, de pilastras poco resaltadas, recorridas por acanaladuras. Sobre éstas, el entablamento presenta el arbitraque también acanalado, friso liso y cornisa saliente y moldurada. Remata en frontón triangular, con os pilastrillas sobre los vértices, sustentando jarrones. En el tímpano figura el escudo de los García de Merás, que representa una cruz con cuatro manos sobre el águila de San Juan. Las dos ventanas del primer piso, a ambos lados de la puerta, tienen la misma decoración que esta".


No habla del escudo superior pues este fue repuesto con la restauración del inmueble que cuando se publicó dicho Atlas aún no se había acometido


En el interior, un gran mural en la pared, muy colorista, recoge la historia de García Fernández de la Plaza, quien "recibió de Carlos I los títulos de alférez, noble y capitán por haber logrado acabar con la vida de uno de los más temidos corsarios otomanos: Aroudj Barbarroja. Incluso a punto estuvo de ser nombrado gobernador general de Argelia, cargo del que finalmente le liberó el monarca, permitiéndole así regresar a su Asturias natal y adquirir, con el gran botín obtenido en contienda por su heroicidad, el magnífico palacio de Merás, propiedad, por aquel entonces, de la importante familia leonesa de los Quiñones. Como bien recoge el historiador y cronista tinetense Senén González en su obra titulada "Origen y descendencia de la ilustre casa de Merás", García Fernández de la Plaza murió sin descendencia, por lo que todos sus bienes, incluido el palacio, fueron heredados por su hermana Aldonza, esposa de Sancho García de Merás, quien lo restauró parcialmente", como nos explica Alicia Vallina en La Nueva España del 17-8-2025


En el mural aparece un gran mapa del sur de Europa y norte de África, en el que se muestran escenas de la biografía García Fernández de la Plaza, destacando, a la derecha, una imagen de Barbarroja blandiendo su espada desde su navío. 

Foto: Palacio de Merás

Esta es una foto en la que se ve al pintor Iván Jambrina pintando este mural. De él escribe Marcos Palicio en La revelación industrial, capítulo para la serie Asturias. Viejas y nuevas polas, que La Nueva España publicó al empezar la segunda década del siglo XXI, justo cuando se inauguraba este hotel:..

"Iván Jambrina, artista langreano, pinta en el vestíbulo del hotel Palacio de Merás una historia sobre el valor de un tinetense. Es un mural colorista que tendrá texto e imagen y explicará cómo y por qué fue un hijo de esta villa, Garci Fernández de la plaza de Tineo, el responsable de la muerte del pirata Barbarroja en Argel a comienzos del siglo XVI. La cabeza cortada del corsario da fe de la gesta en el cuadrante superior derecho del escudo de Tineo, justo encima de la leyenda que confirma en latín que «la virtud todo lo vence»
Foto: Palacio de Merás

Recogemos, de nuevo de El Blog de Acevedo, otro de los artículos de Alicia Vallina en La Nueva España, este fechado el 23-7-2023:

García Fernández de la Plaza (Tinetense), decapitó al más «temido de los piratas del Mediterráneo»

Un recuerdo, 500 años después, para el asturiano que dio muerte a Barbarroja

Barbarroja (1473-1518). Un recuerdo, 500 años después, para el asturiano que dio muerte a Barbarroja. La Nueva España.
El tinetense García Fernández de la Plaza decapitó al más temido de los piratas del Mediterráneo tras un combate a espada y recibió los títulos de alférez, noble y capitán
Jeireddín Barbarroja (Lesbos; 1475 - Estambul; 1546) fue un almirante otomano, así como un corsario turco que sirvió bajo las órdenes del sultán otomano Suleimán I. Apodado Barbaros («Barbarroja» en español), concretamente el nombre de Barbarossa se lo otorgaron los italianos por su barba roja. (...). Saber más...WIKIPEDIA.

La Nueva España.
Tremecén, a pesar de estar en territorio argelino, era plaza bajo la protección de la corona de Castilla. Su rey se encontraba asediado por las tropas del pirata otomano Aroudj Barbarroja y, tras varios años de arduos enfrentamientos y de solicitar ayuda al emperador Carlos I, el monarca fue cruelmente asesinado junto a un ingente número de hombres, mujeres y niños. Durante un mes de julio de 1518, hace 505, los hijos del fallecido rey pusieron rumbo a la corte de Valladolid para solicitar a Carlos I protección y ayuda frente al despiadado corsario. 
Retrato de Carlos V sentado atribuido a Lambert Sustris y a Tiziano (c. 1548). Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico (Gante, Condado de Flandes, 24 de febrero de 1500-Cuacos de Yuste, 21 de septiembre de 1558), llamado «el César», reinó junto con su madre, Juana I de Castilla (esta última de forma solo nominal y hasta 1555), en todos los reinos y territorios hispánicos con el nombre de Carlos I desde 1516 hasta 1556,​ reuniendo así por primera vez en una misma persona las coronas de Castilla (el Reino de Navarra incluido) y Aragón. Fue emperador del Sacro Imperio Romano Germánico como Carlos V de 1520 a 1558. (...). Saber más... WIKIPEDIA.

Tras ser aprobada la asistencia, un ejército de más de mil hombres armados hasta los dientes puso rumbo a Tremecén. Entre ellos se encontraba el valeroso asturiano García Fernández de la Plaza que, tal y como señalan las crónicas, se puso al servicio del marqués de ComaresDiego Fernández de Córdoba. Tras varios hechos milagrosos en los que el asturiano escapó de los turcos haciéndose pasar por uno de ellos, ayudó a defender Bujía, asesinó en la defensa de la plaza de un arcabuzazo a Ilias, hermano de Barbarroja y se dirigió a Tremecén para colaborar también en su defensa. Allí dio muerte a otro de los hermanos del famoso cosario, Khidr, haciéndose con el control de la plaza. «Viendo Barbarroja que la situación era ya insostenible, emprendió la huida junto a una treintena de sus hombres»Sin embargo, el valeroso asturiano no estaba dispuesto a dejarle escapar. Tras una intensa persecución, logró acorralarlo en un corral de cabras para, posteriormente, retarle a un combate con la espada. 
Retrato de Jaredín Barbarroja. (...). Saber más... ABC.
Tras unos buenos mandobles finalmente el tinetense terminó por decapitar al más temido de los piratas del Mediterráneo«Envolvió su cabeza en una aljuba de color carmesí y hasta el mismísimo papa Adriano VI concedió al asturiano el apellidarse Barbarroja como motivo de agradecimiento ante tan valeroso logro»El escudo de Tineo, rematado con corona condal y cuartelado, narra buena parte de esta historiaLa cuartela superior izquierda con torre almenada que representa el castillo más antiguo de la localidad, ya demolido hace una centuria. La cuartela superior derecha, con la cabeza de Barbarroja sobre campo de gules, tocada con la media luna sobre el alfanje que le dio muerte rodeada de otras cuatro cabezas de turcos con el lema "Omnia vincit virtus" (la virtud todo lo vence), emblema concedido por la reina Juana de Castilla y su hijo Carlos I por Real Célula firmada en Zaragoza el 25 de noviembre de 1518 y conservada en el Archivo General de Simancas. La inferior izquierda recoge el blasón del convento de Obona y la inferior derecha el de los franciscanos de Tineo. En medio del escudo, león rampante dorado sobre campo de gules.
Escudo del concejo de Tineo (Asturias): El escudo del concejo se presenta de forma acuartelada, presentando la singularidad de que en el medio aparece un escudo en el que se observa un León de oro en atención al antiguo condado de Cangas y Tineo. (...). Saber más... WIKIPEDIA.
García Fernández de la Plaza recibió del monarca los títulos de alférez, noble y capitán. Incluso a punto estuvo de ser nombrado gobernador general de Argelia, cargo del que finalmente le liberó el monarca, permitiéndole así regresar a su Asturias natal y adquirir, con el gran botín obtenido en contienda por su heroicidad, el magnífico palacio de Merás, propiedad, por aquel entonces, de la importante familia leonesa de los Quiñones. Como bien recoge el historiador y cronista tinetense Senén González en su obra titulada "Origen y descendencia de la ilustre casa de Merás"García Fernández de la Plaza murió sin descendencia por lo que todos sus bienes, incluido el palacio, fueron heredados por su hermana Aldonza, esposa de Sancho García de Merás, quien lo restaura parcialmente en 1525 (por lo tanto, hacía ya varios años que este había sido edificado).
Antiguo aspecto del Palacio de Merás y Actual aspecto del Palacio, ahora convertido en hotel. (...). El Palacio de Merás fue construido en el año 1525, por lo tanto, es uno de los ejemplos de arquitectura civil de palacios del Siglo XVI en el Principado de Asturias. (...). Saber más... Pin Arquitectura de Tineo.

"Lugar de celebraciones y reuniones hidalgas, convertido en casino, en sede del ayuntamiento e incluso en cuartel de las fuerzas nacionales durante la Guerra Civil española, el palacio de Merás es actualmente una magnífico y señorial construcción que se yergue en medio de la villa de Tineo (a pocos pasos del lugar donde el general Rafael del Riego invitó al levantamiento, el 4 de octubre de 1820)".
 Gracias a la generosa labor de Benjamín Alba quien, siguiendo los deseos de su padre Valentín, ha logrado que el nombre de García Fernández de la Plaza, después de casi 500 años, sea recordado como el del asturiano que dio muerte al temido Barbarroja.


"El piso superior del patio interior -columnas de tipo jónico unidas por antepechos de sillar-, se sustenta en arcos escarzanos que apoyan en gruesas columnas toscanas", dice también Alías en su descripción del edificio, así como que "La escalera, de piedra, es de buenos y grandes peldaños". "El patio es de dos pisos, ambos sobre columnas. Las inferiores sustentan arcos escarzanos y las superiores dintel con antepechos de piedra", es el texto explicativo de este mismo patio en el Gran Atlas del Principado de Asturias


Y aquí, algunas fotos de una de nuestras 'estancias en palacio' haciendo el Camino Primitivo de Santiago...


Aunque la camiseta sea la de su 'hermano', el cercano y costero Camino Norte...


Llegan las viandas del menú del día, arroz a la asturiana creo recordar que fue en aquella ocasión


Un plato de carne, del que no recuerdo el nombre...


El platu la güela, chorizo, jamón, huevo y patatas fritas

Foto: Hotel Palacio de Merás

Una gran cúpula de material transparente cubre este gran patio, logrando un comedor muy acogedor. En el piso alto están las habitaciones


El piano, en la planta baja, que los virtuosos podrán tocar. En la pared una foto antigua de la Plaza del Ayuntamiento

La cafetería, en la planta baja y a la derecha de la entrada...

Foto Hotel Palacio de Merás

Cristaleras hacia la Plaza del Fontán


Saliendo al exterior, pasamos bajo la segunda torre, "en cada ángulo de las torres y en el centro de la fachada principal, a eje con la puerta, se disponen grandes bolas de piedra sobre pilarcillos", apunta también el Gran Atlas del Principado de Asturias


De frente es la calle Aurelio Flauta, apodo de Aurelio Fernández García, "tinetense de pro, hombre que hizo posible que Tineo volviera a contar con una banda de música, Agrupación Juvenil la Armonía, después de casi cuarenta años de ausencia, dando con ello prestigio al pueblo", dicen en la web del Ayuntamiento, a lo que añaden:

"De este tinetense destacaban sus cualidades futbolísticas y musicales, entre otras. Siguió cultivando su cualidad musical poniendo sus conocimientos al servicio de sus pupilos de la Agrupación la Armonía que, a pesar de su avanzada edad, dirigió"


Hay varias tiendas y comercios, así como un supermercado a la izquierda y, a la derecha, estuvo el Mesón Valledor. Al fondo y cuesta abajo está el edificio de la estación de autobuses y sede de la policía local, donde antaño estuvo el viejo matadero, en el que se habilitó en 1993 el pionero albergue público Mater Christi, el cual recuperaba el nombre del antiguo hospital de peregrinos tinetense, que estaba en la calle Mayor. El albergue fue trasladado a un nuevo local en el bajo del antiguo centro de salud, en el barrio de El Viso, al pie de San Roque y del Paseo de los Frailes, en la calle Cabezas de San Juan


Ahí está también la Carnicería Agustín y seguidamente, vemos la subida a la Plaza las Campas, donde estuvo el antiguo Castillo de Tineo, acaso antes del otorgamiento de la Carta Puebla en 1214 por Alfonso IX y, posiblemente, encima de un castro anterior. Desde él se gobernarían las llamadas Asturias de Tineo, que abarcaban gran parte del occidente asturiano, por parte de un representante del rey antes que se fundase la puebla con sus propios organismos rectores. El historiador medievalista Juan Uría Ríu escribe en su obra Tineo y su comarca en la historia de Asturias:
"La frecuencia y regularidad con que vemos en los documentos de esta época (siglos XII y XIII) reconocida a Tineo la categoría de capitalidad del Occidente de Asturias, y la alusión que al ejercicio de su potestad jurisdiccional contienen las palabras Principiante in Tinegio e Imperante en Tinegio, y simplemente el nombre del conde o gobernador seguido de las palabras in Tinegio, nos sugieren la necesidad de que su poder y jurisdicción tuviesen un espacio fortificado, en una palabra, un castillo guarnecido de algunos hombres de armas, con su cárcel o mazmorra para encerrar a los delincuentes y a los rebeldes y, en fin, para resistir los posibles ataques de éstos. La situación de Tineo al pue de una importante vía de comunicación, y de otras secundarias para León (por el puerto de Leitariegos), y para Galicia (por la costa de Luarca), es otra circunstancia que lleva a la misma conclusión. Tineo tenía que tener su castillo ya en el siglo XII. Fijémonos que el documento de 1120 al que aludimos, dice que el castillo ya era entonces "antiguo."

En el bajo del edificio entre las dos plazas se encuentra la pastelería El Fontán, de la que compartimos de su web el apartado Nuestra Historia:
"La pastelería ‘El Fontán’ en Tineo es una pastelería de las de antaño, de las de siempre. Con sabor a historia y con olor a dulce. El horno de ‘El Fontán’ se enciende por primera vez en diciembre de 1960, cuando Lolo y Marina abren las puertas de su negocio, comenzando así la historia de una pastelería emblemática del occidente asturiano, conocida hasta hoy por la calidad de sus milhojas y sus dulces artesanos.
Abrir la pastelería ‘El Fontán’ no fue un golpe de suerte, sino más bien la materialización del amor hacia el dulce de Lolo y Marina.  Lolo comenzó a los 7 años a empolvarse las manos en diferentes pastelerías de la geografía asturiana, memorizando así las recetas tradicionales de los maestros pasteleros del momento. Hace más de 60 años, puso sobre su obrador todos aquellos aprendizajes, de la mano de su compañera Marina, mujer apasionada, que aunque viniera del mundo de la ganadería, de endulzar vidas, sabía un rato.

Tuvieron 4 hijos, pero solo uno de ellos, heredó la curiosidad y la adoración por el dulzor de este mundo. A César siempre le gustó andar entre las bambalinas del obrador, ya sea corriendo o ayudando a sus padres en la elaboración del día, porque eso sí, todos los dulces de la pastelería ‘El Fontán’, siempre fueron frescos y artesanos. Aún hoy se sigue esta máxima. 
Ya más crecidito, César estudiaba durante toda la semana en Oviedo, en el Gremio de Artesanos Confiteros del Principado de Asturias, donde alcanzó la excelencia en el arte de la pastelería, panadería y confitería. Los fines de semana, cansado pero feliz,  le daba rienda suelta a su vocación, ayudando a sus padres en el obrador. 
De eso ya han pasado más de 20 años y además de coger las riendas de la pastelería y convertirse en maestro pastelero, César ha conseguido elevar el nivel de las recetas de su padre, aplicando para ello, todo su aprendizaje a lo largo de esta décadas. 
¿Cómo? Insistiendo siempre en trabajar con los ‘mejores’: los mejores productores, los mejores ingredientes, los mejores ayudantes y por supuesto, el mejor servicio. 
Poco más se puede decir, es momento de que te dejes endulzar un poco en nuestra pastelería."

"Rodeada de edificios cargados de elementos de la arquitectura urbana popular del XIX -galerías acristaladas y balcones con antepechos de hierro forjado-, esta plaza fue desde antiguo el centro comercial de la villa y corazón de los mercados semanales de los jueves" es la reseña que nos encontramos en las placas informativas de esta Plaza del Fontán, donde "hasta mediados del siglo XX era obligada la cita en El Fontán para adquirir la cerámica negra elaborada por los "xarreiros de L.lamas del Mouro", en el vecino concejo de Cangas del Narcea

 Al este de la plaza un pasadizo nos lleva hacia la Sidrería El Refugio, donde hay un bello mirador hacia los barrios de El Viso y El Pascón. Al lado está el Bar los Tres Chicos


Pero aún nos quedan cosas por ver en el Palacio de Merás, en concreto en su parte meridional, que da a la calle El Costazo, nombre asturiano del costado, referido a este lado del palacio, aunque también es "Terreno de cultivo muy pendiente. Falda o ladera muy pendiente", es decir, cuesta abrupta, como lo es esta


Esta es la entrada directa al Albergue Palacio de Merás, abierto en 2015 en la zona más recogida del palacio y para que los peregrinos dispongan de su propio horario de entrada y salida

Foto: Albergue Palacio de Merás

Una foto del interior, con grandes cuadros de fotografías vinculadas al Camino Primitivo, estanterías con información, mesas y sillas...

Foto: Albergue Palacio de Merás

Las camas... "54 plazas repartidas en cuatro dormitorios de 28, 20, 4 y 2 plazas. Estas dos últimas habitaciones son idóneas para familias y parejas."


Y, poco más abajo, por esta puerta de arco de medio punto, se accede a la exposición permanente de Valentín Alba, El Ferreiro, museo de antigüedades

Foto: Palacio de Merás

Son más de mil piezas, recopiladas por el propio artista a lo largo de toda su vida, incluyendo publicaciones, fotografías y pinturas

Foto: Palacio de Merás

También se exponen obras de artistas locales de manera itinerante

El viejo tocadiscos...

Foto: Palacio de Merás

Ayuntamiento

Plaza Mayor

Foto: Palacio de Merás

Más fotos de época

Foto: Palacio de Merás

Reloj de péndulo, instrumentos musicales, discos...

Foto: Palacio de Merás

Máquina hiladora. Al fondo rifles y pistolas, a la derecha otro reloj, este de pared y a la izquierda, cámara de fotos y más fotografías

Recorrida toda esta magnífica sala regresamos al exterior


Al salir y mirando a la Plaza del Fontán a nuestra izquierda está la Oficina de Turismo, inaugurada en 2010 y que ya mencionábamos al principio, muy importante para cualquier información que precisemos sobre alojamientos, teléfonos, mapas, taxis, autocares, lugares para comer, para comprar, tiendas, farmacias, centro de salud, etc.etc.etc. Frente a ella se encuentra la terraza de la cafetería del hotel


Recorremos ahora la Plaza del Fontán de frente a Las Campas, plaza plenamente edificada en torno a un rellano en el que estuvo aquel castillo de cuya torre, cuando aún estaba en pie, escribía el mencionado genealogista e historiador y arqueólogo Ciriaco Miguel Vigil en su Asturias monumental, epigráfica y diplomática, publicada en 1887...
"Torre de la villa de Tineo, respetable monumento histórico de construcción de la edad media. Se levanta en una pequeña colina y formó parte de un castillo demolido en la antigüedad para ensanche de la población; es de mampostería y sus ángulos de cantería concertada; mide 40 pies por lado aproximadamente que disminuyen un tanto según se eleva siendo su altura casi doble que la base. Se trató de destruir en época lejana; y además de faltarle el almenaje y coronación, fue excavado por la parte inferior y cerca de cimientos en ángulo entre S. y E., extrayéndose gran cantidad de material, no sufriendo entonces total ruina por la consistencia de su casi petrificada argamasa. Son primitivos los huecos que conserva: tiene por el frente puerta espaciosa de entrada, y una ventana con arquillo, algo apuntado hacia la clave; por detrás una tronera angosta; y en los costados una mitad saliente harto destruida, como a la mitad de su elevación, con ventana lateral. Fue exceptuado con otros, de la demolición de los castillos de Asturias decretada por D. Juan I después de fenecida la guerra contra el conde D. Alfonso, y también de la venta por el estado hacia 1862, como monumento histórico"

"Esta plaza fue hasta hace poco el eje comercial de la villa, ya que en este lugar se celebraba el mercado de ganado ovino y porcino y era el corazón de los mercados semanales de los jueves", dato importante que encontramos en Recorriendo la villa de Tineo en la web municipal. En la actualidad se celebran mercados de navidad, medieval y las fiestas de San Pedro, junto con la Plaza del Ayuntamiento


La Oficina de Turismo se hizo en el desnivel entre ambas plazas, donde estaban los bajos de aquellos edificios derribados para unirlas. Arriba, en la del Ayuntamiento y Avenida Conde de Campomanes, se celebra el mercado semanal, así descrito por Marcos Palicio en Asturias. Viejas y nuevas polas
"El jueves se ve y se oye enseguida en la avenida del Conde de Campomanes. Con el invierno en tregua en las alturas hostiles de la sierra tinetense, el mercado de Tineo estrecha las aceras alineando cestos, fundas para móviles, relojes y carteras, figuritas, madreñas, cencerros, alfombras y mucha ropa. Por encima del murmullo, Marcela Morelo canta «Corazón salvaje» por los altavoces de un puesto de discos que promociona la mercancía a todo lo que da el volumen. Pronto habrá quien contemple la calle llena, ladee la cabeza y recuerde que hubo un tiempo en que de aquí a la plaza del Fontán se vendían cerdos criados en los alrededores de la villa y que donde hoy se compra para vestir de baratillo había huevos, fruta y verdura traída fresca desde las tierras fértiles del segundo concejo más extenso de Asturias. Éste de ahora es ya el modelo de mercadillo estándar; engaña con la algazara bulliciosa del jueves -«vienes un martes y esto parece un pueblo del Oeste», dirá un vecino- y despista con el género impersonal, como si esta villa no tuviese nada propio que ofrecer. Mentira. Esas apariencias ocultan las múltiples singularidades de la cabecera urbana de este municipio industrioso y rural, el más lechero de Asturias con sus 120 millones de litros de cuota láctea. Minero y agrario, inquieto y emprendedor, teóricamente potente y a veces desaprovechado, se oye en el análisis del vecindario. 
Antes de entrar viniendo desde La Espina, la villa marca músculo en La Curiscada. El polígono industrial, 64 empresas y medio millar de empleos, es el mayor del Occidente y la materialización del espíritu imaginativo de esta tierra sembrada con muchos recursos con recorrido. Está su embutido autóctono, el chosco, un coto de pesca intensiva artificial con miles de visitas al año, bosques y feria forestal de referencia internacional y, en general, estando donde está, todo lo que le dan estas «tierras madres pródigas» a las que escribió en el siglo XVIII José María Ignacio de Merás-Solís y Alfonso, «El ciego», señor de las casas de Merás y Solís, poeta neoclásico y antiguo habitante del palacio con dos torres que se alza en la calle Pío Cuervo. El palacio de Merás sobrevive hoy rehabilitado y transformado en flamante hotel de cuatro estrellas y su silueta añeja, modernizada y sacada de la ruina por «capricho» del empresario tinetense Benjamín Alba, puede servir para ilustrar el fondo..."
Aunque esté cerrada, siempre es conveniente acercarse a la Oficina de Turismo, pues en su escaparate y su tablón de anuncios a la puerta siempre se publican noticias y eventos de interés, mapas, horarios de transportes, mapas, etc. que pueden sernos de buena utilidad


Y aquí tenemos la placa en la que se nos informa de la especial idiosincrasia de esta plaza...


Plaza en la que también se instalan algunas vendedoras de productos del campo en ese día de mercado de especial trasiego de gentes y mercancías



Nos dirigimos, ahora sí, al pasadizo de la Sidrería El Refugio que, como hemos dicho, es un verdadero mirador desde su terraza a los barrios 'nuevos' del este de la villa


Ahí tenemos, por ejemplo, a dos visitantes haciendo fotos hacia El Pascón, con la cuesta por la que baja El Regueiru Deocio a sus pies



Vemos los edificios del parque de bomberos y de la piscina cubierta y sobre ellos y en ladera, los edificios de pisos. Más allá es La Sierra la Curiscada, con la aldea de Truébano a sus pies, solar de otro de los castros astures que fueron el precedente urbano de la zona


Por el muy pendiente y boscoso valle del Deocio discurren la carretera de La Florida (AS-215) y, más abajo y a la derecha, la carretera de La Espina (AS-216), que ahora no atraviesa el casco urbano en ese ramal, haciendo las veces de una ronda

 
Donde antaño solamente había prados y alguna casería nacieron barrios enteros desde El Pascón a El Viso, en la ladera del Picu las Eras y del Campo San Roque (arriba a la izquierda de la foto), por donde hemos entrado en la villa


San Roque se identifica bien por los árboles de su campo de romerías, que ocultan su capilla y, a la izquierda, el Paseo de los Frailes. Se reconoce bien en lo alto el gran edificio del polideportivo, por el que pueden bajar directamente, siguiendo la carretera de San Roque hacia abajo, a la calle Cabezas de San Juan donde se encuentra el albergue Mater Christi, al lado de Las Casinas del Viso, que fueron las primeras que se construyeron en la zona a mediados del siglo XX, casi pasando ya la posguerra


Destaca especialmente a la vista el recinto ferial, donde se celebra anualmente y en primavera la Feria de Muestras de Tineo, cuya primera edición se celebró en 1989. Justo después y al otro lado de la calle Fermández Lamuño tenemos el Colegio Público El Pascón y, a su izquierda, la Residencia de Medias I.E.S. Concejo de Tineo. Luego y en la ladera es el barrio El Nuevo Pascón, con el gran edificio blanco del cuartel de la Guardia Civil en lo alto de la colina


Aquí abajo tenemos el cruce de las calles antes citadas y, a lo lejos, y a la derecha, los picos de La Rasa (583 m) y, a su izquierda, El Trillán (622 m), al lado de Truébanu


 Más en la distancia es La Sierra la Cogocha con El Picu Biduréu (781 m), "en la parte más occidental del monte de utilidad pública Curiscada y Cetrales", leemos en la Enciclopedia del paisaje de Asturias


En la lejanía y al sur Penamanteiga, que se alza sobre el valle del Narcea y en términos del también vecino concejo de Miranda. Destacan allí los 1.527 m del Picu l'Horru


Encima de El Truébanu, El Picu'l Cuervu (758 m) viene a ser otra prolongación occidental de La Curiscada, muy cerca ya de su aeródromo y helipuerto, con base de unidades contra los incendios forestales


Y en lontananza La Sierra Bixega con su línea de cumbres completamente plagada de aerogeneradores de un parque eólico. La cota más alta es la de Las Cobertorias (1.112 m)


Volviendo a la Plaza del Fontán podríamos hacer ahora dos cosas, retomar el Camino de Santiago yendo a la derecha hacia Picosdevilla de nuevo o visitar Fondosdevilla a la izquierda, conociendo la Plaza las Campas y la antigua iglesia parroquial de San Pedro...


























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