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jueves, 18 de diciembre de 2025

EL MIRADOR DE LETIZIA EN LA SUBIDA LA SIERRA GRULLOMAYOR (TINEO/TINÉU, ASTURIAS) LAS FUENTES DEL CAMINO, LA CABAÑA DE ARCADIO REY 'PANA', EL "ÚLTIMO DE FILIPINAS"Y LAS PESQUISAS DEL REY ALFONSO IX


La Sierra desde la tinetense calle La Fuente: en la ladera El Mirador de Letizia

Saliendo casi ya del casco urbano tinetense por la calle La Fuente contemplamos este hermoso paisaje de La Sierra (llamada Sierra de Tineo, de Grullomayor o, simplemente, La Sierra) bajo El Picu Navariego o Brañugas (1.016 m). Allí, en plena cuesta, pasaremos por el famoso Mirador de Letizia, curioso nombre que le puso el popular Arcadio Rey, Pana, a su cabaña en la finca de La Venta Arcadio, pues es una verdadera atalaya sobre la villa y buena parte de la parte meridional del concejo, así como de las montañas del Alto Narcea, en el suroccidente astur


Un poco más abajo, son las casas de la calle Marcelino Camacho, por donde la actual carretera AS-217a se dirige, saliendo de la villa, a La Venta Villacín (al fondo a la izquierda), con Las Beisnadas un poco antes y cuesta abajo. Estas carreteras, hacia Navelgas y la costa, hacia Allande y otros lugares relegaron al viejo Camín Real o Camín Francés a ser una vía pecuaria, recuperada actualmente para las modernas peregrinaciones con el nombre de Camino Primitivo, antes Camino de Santiago Astur-Galaico del Interior, nombre además de la asociación de amigos jacobitas local, pionera en el asociacionismo jacobeo en Asturias

 
Más abajo, la carretera AS-217 (sin 'a') hace las veces de una ronda, pues evita que todo el tráfico tenga que atravesar la población de este a oeste y sigue hacia tierras de Allande


El Camino Primitivo también va hacia Allande, pero tras subir a lo alto de la Sierra por el Alto Guardia y Las Canteironas bajará a Piedratecha, otra antigua venta caminera y por el bosque de El Monte'l Cierru bajará al monasterio de Santa María la Real de Oubona, lo que supone en realidad un importante rodeo, además de subir la montaña para luego bajarla, pero así lo estipuló el rey Alfonso IX por documento escrito del año 1222, poco después de fundar la Puebla de Tinegio, dependiente directamente de la Corona y aforada por ella, sin vasallaje feudal, al menos 'de momento':
"Concedo Deo et monasterio santae Mariae de Obona, quod caminus qui vadit de Sancto Salvatore ad Sanctus Iacobum, vadat por populationem meam de Tineo deinde per predictum monasterium de Obona. Et mando quod nullus ait ausus deuiare peregrinos per alium caminum, hoc facio ob remedium animae meae et propter peregrinationem quem ego facio, quod ipsum sit in servitium Beatae Mariae."
La frase precisa podría resumirse y traducirse en:
"amenazo a todo aquel que osara desviar a los peregrinos a Santiago de mi pola de Tineo y Obona"

Y así, hoy como ayer, los peregrinos siguen empleando dicha ruta por imperativo del mandato real que, verdaderamente, hizo que fuese la principal entre Asturias y Galicia por el interior. Otra cosa sería la ruta de la costa, con varios enlaces hacia esta y hacia los puertos de la Cordillera, formando toda una red de caminos


El final del adoquinado de la calle La Fuente viene a representar prácticamente la salida del casco histórico, así como el comienzo, al principio muy suavemente, de la larga subida a La Sierra. de la que vemos aquí, en lo alto, los prados de Casa Alonso, cerca de La Venta l'Aire, otra venta de otro viejo camino, el que se dirige hacia la costa, o uno de ellos, cruzando de sur a norte la serranía, por La Casa'l Puertu y las brañas vaqueiras de Las Tabiernas


Si las condiciones meteorológicas eran adversas en la montaña, o mismamente aquí en estas sierras, muchos peregrinos podían escoger caminos para ir hacia la costa, no muy lejana y de clima normalmente más benigno. Según documentación de época, al no haber hospitales de acogida ni ventas en largos tramos eran los vaqueiros de las brañas los que acogían a los viajeros en sus propias casas


También podía pasar lo contrario, en algún momento algunos peregrinos del camino costero, el actual Camino Norte, no encontrarían forma de cruzar alguna ría (no había puentes en las desembocaduras de los ríos grandes), o esta les suponía un caro pasaje en barcas atestadas de gentes, mercancías y ganados a merced de las peligrosas corrientes que, no pocas veces, causaban zozobras y caídas, por lo que, buscando un puente río arriba o un paso más seguro y fácil, acababan en caminos más interiores


Veamos a aquella fila de peregrinos subiendo ante nosotros, unos pocos metros más adelante...


Desde lugares como este, se pueden ver las más altas serranías del occidente astur, las de El Palo, Fonfaraón, el Valledor y otras, una formidable barrera natural entre las cuencas de los ríos Narcea y Navia con sus numerosísimos afluentes


Ahí a lo lejos tenemos bien a la vista El Palo (1.146 m), en Allande, el puerto por el que el Camino de Santiago va a la zona más occidental de Asturias y desde el que empieza a divisarse Galicia. Según cómo se vislumbrase el puerto, con nieves, nubes, nieblas, etc., los peregrinos de antaño decidirían tomar dicha ruta o tomar algún ramal hacia la costa, uno de los más importantes, precisamente, el de Oubona hacia Navelgas y el concejo de Valdés por Bárcena del Monasterio, otra importante fundación monacal tinetense de la que hablaremos en su momento



Por ahí en medio y hacia El Palo sube directo desde el valle del río Nisón uno de los caminos oficiales, el que sale de La Puela/Pola de Allande, la capital del concejo vecino tras dirigirse allí desde La Solana, en Borres o Bourres, por Samblismo, La Mortera, Colinas, Porciles y Chavadoira. Más a la derecha y por el Alto del Hospital (1.200 m) y muy cerca del Picu Cimeiro (1.292 m) va el otro camino, la famosa Ruta de los Hospitales


Más a la izquierda de El Palo tenemos el Panchón (1.411 m) y El Mosqueiru (1.497 m), dos muy importantes referencias visuales por su altura para ubicar el puerto en la lejanía


En la cresta de una loma entre dos arroyos que nacen en La Sierra vemos las casas de Piedralonga o Paral.longa y, más abajo, Máñores o Máñules, por donde iba una ruta mucho más directa hacia Allande y El Palo, a la que el historiador tinetense Rafael Lorenzo denomina el Camino de Mirallo en su libro Tineo en la senda compostelana, publicado en 1993


En el libro citado dice además que Alfonso IX se aposentaría en la casa o 'villa magna' que dio nombre a dicha aldea cuando en 1216, dos años después de fundar la Puebla de Tinegio, volvió para estipular sus límites:
Continuando con sus pesquisas por estas tierras para conocer sus pertenencias territoriales y de vasallaje, en 1216 vuelva Alfonso IX a visitar las Tierras de Tineo.

En esta ocasión escoge para aposentarse la entonces importante Villa de MAGNORES. Allí recibe a sus deudos y vasallos, departe sus requeritorias y concede privilegios y mandas. (...)

El romanticismo de autores actuales pintan al Monarca leonés bajo las sombras del desaparecido carbayón de Máñores o en azarosas monterías de osos, abundantes en estos contornos por aquel entonces. Pero, los reyes, que nunca están para otras vanalidades que no fueran las de sus intereses, en esta ocasión, una vez más, su presencia se justifica con el miramiento de sus propiedades y pertenencias tineanas"

Cita además Rafael Lorenzo los textos del también escritor tinetense Manuel Antonio Caballero Flórez y Valdés que, tiempo atrás, en sus obras históricas y genealógicas dieciochescas. Plasmaba sus indagaciones sobre la visita del monarca, que buscaba principalmente diferenciar exactamente las tierras de realengo de las de otro importante monasterio, el de San Juan de Corias o Courias, en Cangas del Narcea, antigua Cangas de Tineo:
"En la era de 1254 viniendo el R.D. Alonso a Asturias mando hacer pesquisas como se usaba, y habiendo andado en la Va de Mañores oyó decir a los pesquisidores que las heredades que avia dado al Monasterio de Corias estar soldado novilisimo y ha mandado el Abad Alvaro Alvrez. en prestimo o foro a Grandelian de Ponte estaban enagenadas y que las posehian administradores del Rey dicen gentes de aquel Gra. Julian, y mando se restituyesen al Abad Juan 3º los llevadores despojados de ellas fueron ante el R. a Galicia y cuando respondiere el Monasterio y bolviendo 2a vez a Asturias habiendo andando en la misma Va de Mañores oídas las partes. mando a Gra. Pero su mayordomo que diese la reentrega de aquellos bienes al Abad de Corias"

Larga fila de casas unifamiliares al principio de esta cuesta, donde la calle se estrecha frente a las camperas cercanas a Casa Alfonso y La Venta l'Aire


Hermosa decoración en una fachada


El trayecto, aunque asfaltado, resulta hermoso en el paso de lo urbano a lo rural en la campiña tinetense


Las casas en hilera se suceden pegadas una a otra siguiendo un mismo esquema y un tamaño parecido en su condición de viviendas de dos plantas


Es muy posible que sucesivas reformas hechas según gustos y necesidades de cada propietario hayan incidido en la diferenciación clara de una de otra, pero acaso en un principio fuesen más parecidas


Llegando a la última vivienda encontramos un hórreo encima de una altísima bodega, cual si fuera un torreón


Vemos que no tiene pegollos, su mismo saliente sobre la planta de la casa hace de pegollera o tornarratos para evitar que suban los roedores. La bodega es de dos pisos, normalmente se empleaban como almacén de aperos y enseres, pero es común pueda ser cuadra, gallinero, conejera, llagar de sidra o vino o también vivienda


Abajo a nuestra izquierda tenemos las casas de la Plaza del Pilón, donde está la gasolinera y la Avenida González Mayo da paso a la calle Marcelino Camacho, que hace allí un gran ángulo recto, donde estuvo la Mantequera de Tineo, una de las industrias señeras de la ganadería tinetense


Pasamos así bajo el hórreo, alzando bien la vista, otra atalaya que da vista a los altos puertos del occidente astur


Existió hacia Allande y El Palo una ruta aún más al sur, que pasaba por las parroquias más meridionales del concejo pero no por esta villa su capital. Rafael Lorenzo la llama la Senda Rierana de La Barca, pues por la parroquia de este nombre cruzaba el Narcea por su "puente romano-medieval" , existiendo además junto a él n hospital de peregrinos, el del Puente la Barca, bajo la advocación de Santa Catalina y del que hay noticias hasta principios del siglo XVIII. Allí cerca estaría asimismo el monasterio de San Juan de Soto, propiedad "en 1044 del Conde Piniolo y donado al convento de San Juan Bautista de Corias


En esa misma ruta hubo un monasterio más en Santianes y luego, por Areñas, se proseguía  hacia la malatería de La Silva, hospital de leprosos de la que se conserva su ermita de María Magdalena. Luego se pasa a Villanueva y al desaparecido castillo de Santa Cruz del Alto del Penedón, se continúa por la iglesia-monasterio de Arganza, donde hubo otro hospital de peregrinos que aparece mencionado en el Catastro de Ensenada de mediados del siglo XVIII dando "alojamiento a peregrinos y enfermos de paso a Compostela", escribe Rafael Lorenzo. Luego, por Tamayanes, se pasaría prontamente al concejo de Allande


Como vemos, pese a aquella enérgica disposición de Alfonso IX en 1222 sí que existieron otros caminos hacia Allande y El Palo, seguidos por los peregrinos pues incluso existían fundaciones hospitalarias para su acogida y también la de los enfermos


Es más, esta última senda estuvo a punto de desplazar a estas de Mirallo y Oubona cuando, en 1511, una gran riada cambió el curso del Narcea y dejó 'en seco' al viejo puente de piedra sito en La Ponte o Las Casas del Puente bajando de Doriga. La rápida respuesta de los frailes del monasterio de San Salvador de Cornellana, estableciendo un  servicio de barquerías y un puente de madera posteriormente, salvó sus derechos de paso, pesca y navegación y, con ello, que la ruta del Narcea no les afectase mucho, ni a SalasLa Espina, Tineo/Tinéu y demás poblaciones en el largo trecho entre Cornellana y Allande 


No obstante, el Narcea no volvió a tener un puente pétreo en Cornellana hasta bien avanzando el siglo XIX, cuando se trazaron las nuevas carreteras, por lo que la ruta ribereña del Narcea arriba tuvo cierto importante trasiego de viajeros y peregrinos. Más adelante, cuando se abrió a mediados de dicha centuria la carretera entonces llamada Oviedo-Villalba, carretera de Galicia o del Occidente (desde 1939 N-634), esta desde La Espina bajaba a la costa hacia la valdesana población de Canero/Caneiru, dejando las de esta ruta interior hacia Galicia como carreteras locales o comarcales


Aquí el Camino, tras pasar delante de esta casa, hace un ángulo recto a la izquierda y gana altura rápidamente


A la izquierda y en un rellano donde aparcan coches y tractores, está La Fonte o Fuente de Tineo, de la que vemos el tejadillo. Un poco más arriba hay otra fuente justo en el vértice del ángulo que forma el Camino


El lugar, que da nombre a la calle y al barrio que vamos dejando atrás, es otro de esos bellos miradores de esta hermosa ascensión a La Sierra


La Plaza del Pilón, que sigue aquí justo a nuestros pies, La Venta Villacín, Máñores o Máñules, Piedralonga o Paral.longa y las serranías de El Palo, Los L.lagos y el Valledor con su formidable murallón que se extiende recto de norte a sur en el horizonte


El Panchón y El Mosqueiru forman parte de la Sierra los Lagos o los Chagos, "divisoria del concejo de Allande, tanto geográfica cultural, económica y demográficamente", leemos en la Gran Enciclopedia del paisaje de Asturias; abunda en ello asimismo la Gran Enciclopedia Asturiana:
"Las dos partes en que se divide el concejo por la línea que señala el Puerto del Palo (1.146 m.) poseen distinta condición agrícola, agrupándose en la oriental o "del Palo acá", con mucha diferencia, los pueblos y parroquias de mayor potencialidad agropecuaria, con terrenos propicios al cultivo intensivo y al aprovechamiento más moderno de los recursos ganaderos y campesinos. A sus habitantes, que hablan el bable occidental, los llaman coritos o curitos y son los antiguos pésicos del convento astur. En la zona "del Palo allá", "Tras el Palo" o "Tras la Sierra", encontramos las parroquias del paisaje bravío, montaraz y pastoril; sus pobladores, que reciben el nombre de gatsegos por su dialecto, y en alguna zona farracos, son herederos de los galaicos prerromanos"

Son los confines, ya no tan lejanos, de las antiguas Asturias de Tineo, que se gobernarían desde aquí, tal vez incluso antes de la fundación de la Puebla de Tinegio, y de las que nos hablan en Aquerasturias:
Se han preguntado vuestras mercedes el porque Asturias tiene nombre en plural y no en singular como las demás regiones de los reinos de España (excepción hecha de las islas, claro está). ¿No se lo han preguntado? Pues aún así, yo les respondo. Sepan que en tiempos antiguos no existían solo dos Asturias, las de Oviedo en el reino de León y las de Santillana, en el reino de Castilla, sino tres, siendo las Asturias de Tineo, también en el Imperio Leonés, las terceras de estas Asturias. ¿Y de donde salen o donde están esas Asturias que dicen de Tineo? Bueno, para eso tenemos que remontarnos un poco más atrás en el tiempo.A una época anterior a los romanos, una época de densos bosques, escasos caminos y fortificados castros. Una época en la que el oro todavía se escondía bajo las montañas y en la que los hombres se separaban por clanes y pueblos. 
Los pésicos eran uno de estos pueblos entre los que se dividían los astures tramontanos, es decir los que se encontraban más allá de la cordillera cantábrica, en más o menos lo que ahora es Asturias. El territorio que ocupaban los pésicos se extendía por lo que hoy se denomina el Occidente asturiano, que vienen a ser el territorio que se extiende entre el río Nalón por el Este y el río Navia por el Oeste, siendo las tierras de más allá del Navia territorio ya de las tribus galaicas. De estos tiempos y de otros anteriores son muchos los recuerdos que nos quedan: los dólmenes de Merilles y Baradal, los túmulos que se reparten por sierras y montes y que aquí se conocen como "cutruyos" y "covayos", los numerosos castros fortificados y, ya de tiempos de los romanos, los restos de la minería del oro. 
Y es que este territorio era bastante rico en oro y otras riquezas minerales y poco después de la conquista romana se articuló rápidamente con diversas carreteras y explotaciones mineras para sacar el mayor rendimiento posible de los recién conquistados terrenos. Estas carreteras se organizaban de manera que las explotaciones se comunicarán entre ellas y con la capital del Conventus Asturum, a la sazón Asturica Augusta, Astorga. Se conserva de los romanos la inscripción al dios Evedutonio, que mora en Barcia, dios astur del lugar que los romanos, prudentes, honraban como se merecía.  
Y son estas tierras de occidente, este territorio, que lo fue, de los pésicos, lo que en los albores del año mil aparece denominado como las Tierras de Tineo, o las Asturias de Tineo, el territorio que va desde el alto de la Cabruñana en el concejo de Grao al río Navia, es decir, prácticamente todo el occidente asturiano. 
 Pero sigamos el orden que marcan los años. 
Poco se sabe en realidad de los que paso en los últimos años de la dominación romana, y menos aún de lo que hicieron por allí suevos y visigodos. De hecho tenemos que esperar a los reyes de Asturias, al rey Silo para ser más exactos, para volver a tener noticias de Tineo. Dicen los monjes de Corias que en 780 un hijo de Silo, llamado Adelgaster, príncipe de Xixón, fundó en estas tierras en monasterio de Obona. Pero eso ya se ha dicho en otra parte. 
La fundación de monasterios tuvo una gran importancia en la zona, pues no solo Obona, sino tambien Barzana (¿será esta la Barcia del dios Evedutonio?) y sobre todo Juan Bautista de Corias son fundadas en estas Asturias de Occidente. Todos estos monasterios eran fundados por poderosas familias de la zona con la doble intención piadosa (para su alma) y repobladora y de organización (para el territorio).  
Dio durante los siglos XI y XII Tineo personajes ilustras a los reinos de España. El conde de Oviedo Diego Rodriguez, nacido en Tineo, tuvo una hija, Ximena Díaz que caso con un tal Rodrigo Díaz, al que llamaban el Cid. Y por esos años una tal Ximena Nuñez era condesa en Tineo, donde pudo conocer al rey Alfonso VI y donde pudo tener con él sus amoríos pues dos hijas tuvo con él. Una de ellas, Teresa, sería madre del primer rey de Portugal, Alfonso I, la otra con Raimundo IV de Tolosa, que fue nombrado conde de Teverga y que marcho con los cruzados a la conquista de Jerusalén.  
Pero no todos en Tineo eran gentes ilustres, en 1115 se reúnen representantes del concejo en Oviedo con el obispo Pelayo con objeto de organizarse para defenderse de los malhechores que asolaban el territorio. Algo muy común en las Asturías medievales, como hemos visto.   
No se sabe si sirvió esa reunión de poco o de mucho, pero si es cierto que en 1277, más de ciento cincuenta años después se reúnen de nuevo los de Tineo con los otros concejos limítrofes para organizarse de nuevo contra los desmanes de los señores feudales. Está vez lo hacen en el puerto de La Espina y sin obispo.  
Las Asturias de Tineo se gobernaban desde el castillo homónimo, que seguramente estuviera levantado sobre un castro anterior, o sobre una torre romana hecha para vigilar tanto oro y alrededor del cual se levanto una villa en el s.XIII, al calor de las fundaciones de Alfonso IX, quién también establece como paso obligado para los peregrinos a Santiago la susodicha villa y el monasterio de Obona. La villa era abierta, sin muralla, pero contaba no solo con el castillo, que estaba bien defendido por muralla, torre y foso, sino con hospital de peregrinos llamado "Mater Christi", un convento franciscano y la casa fuerte de los García de Tineo, importante familia del lugar.  
El territorio de Tineo (aquí hay que hacer una aclaración, en estos años, baja edad media, el territorio de Tineo hace referencia a lo que a día de hoy es el concejo del mismo nombre, NO a todo el occidente de Asturias, hay que diferenciar entonces entre "Tierra de Tineo" y "Territorio de Tineo", a partir de ahora hablaré del territorio), junto con Cangas del Narcea y Allande pasan en 1369 a manos del que era entonces Adelantado Mayor de Asturias, Pedro Suárez de Quiñones, en agradecimiento por los servicios prestados durante la guerra contra don Pedro I, su hermano.  
No fue la posesión de los Quiñones una cosa sosegada y tranquila. Con las sublevaciones del Alfonso Enriquez los castillos de Tineo y Cangas del Narcea cayeron en manos de sus seguidores, a la sazón Diego Sanchez y Fernán Sanchez, lo que motivo que el Adelantado Mayor, es decir el ya mencionado Pedro Suárez de Quiñones, ordenará a Diego García de Tineo que se hiciera con el control de los castillos y que "prendiera o matara" a los dos rebeldes. Con mucha sangre y esfuerzo lo consiguió el de Tineo y no debió ser cosa baladí pues cuando por fin se rindió en Gijón el conde don Alfonso Enriquez, se perdonó a toda su gente, excepto a estos dos Diego y Fernán Sanchez, que habían cometido grandes desmanes en esas tierras de Tineo.  
Estos García de Tineo eran gente de confianza del Adelantado Mayor, pues junto a él había estado en el asedio a Algeciras del año 1379, eran gente muy principal de estas tierras y dieron origen a varíos linajes de ricos-hombres con solar en Tineo, a saber; los propios Garcia de Tineo, los Caballero con su lema: "agua, castillo y león prisionero, armas son de caballero" y los Riego, que se establecieron en Tuña, pequeña población tinetense.  
Estos del Riego tuvieron sus querellas con otros nobles de la zona, los  Plaiz de Arganza y hubo un gran enfrentamiento en San Félix de Mirayo donde casi se extermina a estos últimos. Sin embargo, como solía ser habitual en la época, todo se arregló con varios matrimonios entre ambos linajes.  
Decir por último que los García de Tineo también tuvieron sus más y sus menos con el monasterio de Obona, de hecho, el acoso al que sometieron al monasterio en tiempos de Alfonso IX fue lo que motivo que el monarca se acercará a estas tierras para dejar bien claro que el mismo protegía al cenobio. Los García de Tineo siguieron, no obstante, manteniendo algún tipo de relación con el monasterio pues gustaban de ser enterrados en él. 
Volviendo a Tineo y a los Quiñones, parece ser que en algún momento perdieron el control sobre estas tierras, parce ser que en tiempos de Enrique III, y en 1434 el rey Juan II se lo entrega a un noble francés, el conde de Armagnac, por los servicios que este le había prestado en diversas guerras contra Aragón y Navarra. Pese a todo el de Armagnac no debía llevarse demasiado mal con los Quiñones, pues cuando los nobles castellanos (Quiñones entre ellos) se sublevan contra el valido don Álvaro de Luna, el Príncipe de Asturias, futuro Enrique IV, se encuentra que sus capitanes en Asturias, en concreto Fernando de Valdes, que fue el capitán designado para apoderarse del occidente, que toda la tierra estaba tomada por los hombres del conde de Armagnac y de los Quiñones, con lo que su misión era casi imposible. Juan II intentó apartar a los Quiñones de las tierras de Tineo, dándole a cambio la tierra de Llanes, pero no debió de resultar efectiva esta solución pues hasta 1494 no recuperan definitivamente los Reyes Católicos el control sobre el Occidente de Asturias.  
Acabadas las guerras en el propio Tineo, los naturales se pueden dedicar a otros menesteres y en 1518 un tinetense, García Fernández da muerte ni más, ni menos, que al famoso pirata Barbarroja (al primero, que luego hubo otro...)".

El gato, parece disfrutar, como nosotros, de estas espléndidas vistas y paisaje hacia el ya 'cercano oeste' asturiano


Y se despereza en la explanada de este mirador de la Fuente de Tineo, un rincón plácido y tranquilo para descansar y otear en lontananza, imaginándonos ya nuestras próximas etapas por el Camino Primitivo


También aquí, un banco, hecho con gruesas tablas de madera, nos proporciona buen asiento si queremos echar el freno y descansar antes del siguiente tramo de cuesta


La fuente con su tejadillo a tres aguas hecho de tejas sobre estructura de madera sostenida por cuatro columnas también de madera sobre bases de hormigón revestido con placas de piedra. A los lados, sendos bancos corridos, también de piedra


En la viga, una placa conmemora la restauración de esta fuente en junio de 2007 siendo alcalde D. Marcelino Marcos Líndez


La estructura interna del tejado, hecha de madera


El suelo, de losas, forma parte de la restauración


El agua mana de dos caños y cae a un sumidero, en el mismo suelo


Visitado el lugar seguimos subiendo, una barandilla de madera separa el Camino del desnivel con el rellano de la fuente



Y aquí está la otra fuente, en un muro de piedra lleno de figuras que hace las veces de pared de contención del terreno en ladera



Aquí el agua cae a un pilón


Este es el viejo caño por el que cae apenas un hilo de agua


Entre las figuras hay una pequeña imagen de Santiago en una especie de hornacina de piedras, que asemeja una cueva. Al lado, cuelgan de un palo unas conchas jacobeas. Un pote de hierro forjado colgado de cadena hace de maceta


Visitada también esta fuente con sus vistosos ornamentos continuamos subiendo


"Entre los montes catalogados como de utilidad pública figura el nombrado como sierra de Tineo y Grullomayor, que se extiende de SO al NE desde la parroquia de Obona a las de La Pereda y Villatresmil", señala la Enciclopedia del paisaje de Asturias. Todo dicho trayecto abarca el primer tramo del Camino de Santiago en tierras tinetenses desde que salimos de La Espina


No nos cansamos de admirar el paisaje de esta ladera, una hermosa campiña de prados delimitados unos de otros por setos naturales o sebes. Hay también bosquetes intermedios y, según se gana altura, ya bosques de mayor consideración, que atravesaremos hacia el Alto Guardia, en cuyas cotas más altas ya hay predominancia de especies de repoblación, pinares en concreto


Un poco más allá de los últimos bloques de pisos de la villa vemos La Venta'l Pagano que, con La Venta Villacín, La Venta Arcadio, La Venta Quilino y La Venta Quildán conforman los topónimos venteros a la salida de la población por el oeste, lo que da a entender un importante trasiego de gentes ya en el pasado, sin duda muchos venteros, los grandes transportistas de la antigüedad


Camperas de Las Veigas en la antigua ruta del Camino de Mirallo, como lo llama Rafael Lorenzo, donde estaba "la desaparecida casona de Piedrafita", pueblo situado un poco más al oeste, construida por encargo de Eugenio Manuel Álvarez Caballero, antiguo ministro de Carlos IV


Hermosa vista de Máñores o Máñules con Piedralonga o Paral.longa y La Sierra Armayán, con el Alto las Cruces (642 m) y El Castro (626 m)


En medio de la primera línea de casas en primer término está la "iglesia capilla que es santuario de Nuestra Señora con festividad el 15 de agosto, que al lado tuvo casa de novenas y rectoral", leemos en el Diccionario geográfico de Asturias. Ciudades, Villas y Pueblos:
"Su nombre de "villa magna" procede de haber sido residencia real cuando el rey Alfonso IX vino para "hacer la enquisa del realengo en tierra de Tineo". En el testamento de Pedro de Merás, redactado en 1613, se lee: "que en la capilla Mayor de Nuestra Señora de Máñores, se derive con liza del ordinario, y se haga de nuevo, que tenga veinticuatro pies de largo con la proporción necesaria de alto y de ancho". Hasta 1934 existió al lado de este templo el famoso carbayón de Máñores, que era ejemplar magnífico a cuya sombra se celebraban fiestas y romerías. Fue abatido por un rayo"

Más al sur-occidente la Sierra del Valledor lleva en su nombre, 'valle del oro', la memoria de las antiguas explotaciones auríferas romanas del oro astur que financió la Roma imperial de césares y augustos. Sierra que forma parte de la gran muralla natural que separa las cuencas del Narcea y del Navia, frontera geográfica y linde cultural desde tiempos remotos


En dicho extremo suroccidental de Asturias, los puertos y pasos entre los concejos de Cangas del Narcea, Ibias y Degaña constituyeron asimismo antiguos caminos de arriería, trashumancia y peregrinaciones, si bien más secundarios, muy abruptos pero a la vez lo suficientemente capaces para que por ellos pasase, sorpresivamente y prácticamente sin pegar un tiro, el ejército del mariscal Ney que invadió Asturias en la primavera de 1809 por mandato de Napoleón


Más cerca y un poco más allá de Armayor está La Sierra Loxa con El Caleyu (634 m) y El Semeyón (649 m), por donde prosigue la ruta a Mirallo o Mirayu


En El Monte Armayán se celebra bianualmente Asturforesta, Feria Forestal Internacional. En la distancia reconocemos La Sierra l'Acebu, en Cangas del Narcea (1.205 m), santuario mariano de romerías renombradas. En lontananza los citados 'puertos del mariscal Ney' y otros, Zarréu, Leitariegos/L.leitariegos, Rañadoiru, etc.



Destaca en el casco urbano el alto edificio de pisos de La Torre; un poco a su izquierda y más abajo son las urbanizaciones de Las Campas, en Fondosdevilla, solar del antiguo Castillo de Tineo, cuyos últimos restos fueron demolidos en 1912. Un poco más abajo se encuentra la antigua iglesia parroquial de San Pedro, actual capilla del cementerio viejo


Podemos suponernos el tremendo quebranto que supuso para los vecinos de Fondosdevilla en traslado de la sede parroquial en 1880 a la más espaciosa y amplia iglesia del desamortizado convento de San Francisco en Picosdevilla o barrio alto, por donde baja el Camino de Santiago desde el Paseo de los Frailes y capilla de San Roque. Por ello hubo importante oposición a dicho traslado, pero al final culminó. Junto con ello en el demolido claustro de hizo la Audiencia o Juzgado


La larga loma del Picu'l Mouru se alza al sur, al otro lado del profundo tajo hacia el valle del Narcea. Más a lo lejos se divisa La Sierra la Matancia con El Picu los Pozos (1.163 m) y Los Pocinos (1.168 m), entre otros. Pero las mayores alturas son las que se registran en la divisoria con el leonés valle de Laciana o L.laciana, como El Picu Val.les (1.704 m), el Altu del Faro (1.859 m), el Altu Cacabiechu (1.842 m), el Altu Sopena o La Paradona (1.904 m), Los Corros (1.925 m), Pena Treisa (1.919 m) y otros



Y así hemos salido del casco urbano de la capital del Concechón, el 'concejo grande', así llamado por su extensión, si bien el mayor de Asturias en superficie es su vecino de Cangas del Narcea. La visión de sus serranías sirve desde aquí para hacernos una idea de ello


Una foto del mismo lugar al sol de la tarde, con el final de la calle La Fuente por donde acabamos de subir. Aquí vemos bien la capital del Concechón, "asentada en la falda de una suave montaña que forman la sierra de Tineo y Grullomayor", como dicen en el Diccionario geográfico de Asturias, "con orientación meridional y altitud media de 673 m (aunque el desnivel entre los barrios de Cimadevilla y Fondos de Villa supera los 120 m.)", que bien podemos comprobar a simple vista


De esta manera, poco a poco y paso a paso la villa va quedando atrás. Así la describe el historiador Luis Antonio Alías en su libro El Camino de Santiago en Asturias. Itinerarios:
"Escalonado a lo largo de la sierra de igual nombre, mira hacia las sierras cubiertas de bosques, pastizales, huertas, y hacia el horizonte de la Cordillera. 

Pequeñas barriadas constituidas por modernos bloques de viviendas ganan los terrenos situados en la zona baja. Las minas de antracita y caolín, y las tradicionales y famosas industrias cárnicas, impulsaron e impulsan, junto con las labores agrícolas y ganaderas, la vida económica"

El hábitat urbano deja paso al rural entre prados y arboledas en este tramo en el que la cuesta se suaviza hasta casi llanear


Son evidentes, a la derecha, en la ladera, los trabajos de ensanche de la calzada efectuados en su momento para permitir el paso de vehículos hacia las casas que hallaremos un poco más adelante, detrás de estos primeros árboles, a la izquierda


Siguiendo la sinuosa configuración orográfica de la falda de La Sierra el Camino hace aquí otro ángulo y curva a la izquierda


Observemos la pendiente en los prados de enfrente; a la derecha un rellano suele ser empleado por los coches para aparcar o para dar la vuelta en "esta vía que fue ensanchada hace poco tiempo", escribía Rafael Lorenzo en 1993, "y que como en otras ocasiones ha venido a profundizar y retocar el sendero jacobeo"


Seguimos en cuesta hacia la siguiente casa, separada del Camino por un alto muro que también hace las veces de contrafuerte de contención de la ladera


Flechas amarillas confirman la dirección a seguir; aunque este trecho no ofrece riesgo de pérdida el verlas cada cierto tramo evita que pensemos que nos hemos dejado algún desvío atrás


Curva cerrada a la derecha


Las flechas, pintadas a brocha, se mantienen bastante tiempo, pero han de ser repintadas periódicamente


Llega ahora un tramo bastante llano, desde el que vemos, más cercanos, los bosques por donde enseguida nos adentraremos hacia El Mirador de Letizia y luego también, montaña arriba


Alguien se asoma a vernos pasar...


El cancerbero cuida la hacienda y nos increpa con sus ladridos, que resuenan en el Camino


Dejamos la primera casa y sigue la curva, ahora con algo más de visibilidad


A la derecha, en rampa, el acceso a una segunda casa, seguimos adelante por esta vía local asfaltada de muy escaso trasiego de vehículos...


La vegetación crece en las veredas, árboles y arbustos separan el Camino de las fincas colindantes



Llega ahora un poco de curva y subida a la izquierda...


Y ahora, en otro rellano y a nuestra izquierda, hay un área recreativa a la sombra de los árboles, con un par de mesas-banco de madera y una papelera


Un lugar que invita a hacer parada, sobre todo ahora que comienzan próximamente los repechos más abruptos y largos de la subida a La Sierra...


Y en este espacio llano tenemos, un poco más adelante, la Fuente de San Juan o La Fonte San Xuan, "donde se cree que existía una ermita dedicada al Apóstol. Lugar de reunión el día de la conmemoración del Bautista, donde "las chocolatadas" eran merienda de escolares de algunas décadas cercanas y donde la víspera de ese 24 de junio los vecinos del barrio de La Fuente prendían una generosa hoguera de luz y calor para regocijo de todos los tineanos", explica asimismo Rafael Lorenzo


Aunque el Camino se ha ensanchado y pavimentado en este lugar, la Fuente de San Juan conserva toda su esencia constructiva de fuente-muro de contención aprovechando otro de los manantiales de La Sierra


Esta era una de las fuentes que suministraban agua potable a la población antes de que se inaugurase, en 1929, la traída de aguas. En una de las placas explicativas que aquí encontramos puede leerse:
"Eran siete las fuentes que a Tineo abastecían. ¡Siete fuentes, como los siete astros que a la semana alumbraban, que recuerdan las siete peticiones de oración dominical, y que encierran las siete virtudes y los siete dones! Llamábanse: de los Frailes, de Tineo, de San Juan, de La Pena, de Fondosdevilla, de Las Musas y de Cimadevilla"

La fuente dispone de un gran muro frontal, todo de piedra, así como de dos muros laterales que siguen la forman en pendiente del terreno, ya aquí bastante boscoso. Tiene un banco corrido y, a su izquierda, un pilón y sumidero donde cae el agua del caño. A su lado un pequeño lavadero que está separado, por otro pequeño murete en forma de triángulo escaleno, de un pequeño oratorio donde una urna contiene la imagen del santo


Es una fuente 'muy caminera', recuerda a las fuentes-canapé de la Ilustración, con sus bancos corridos. Cada una de estas antiguas fuentes tenía sus propias virtudes salutíferas según la composición de sus aguas, algo muy bien sabido antiguamente, pues "son remedio apropiado a diversas dolencias, y tienen cualidades propias que conocieron muy bien nuestros bisabuelos"


Siguiendo una tradición ancestral, la fuente es enramada con flores por la fiesta de San Juan por parte de los vecinos, quienes la restauraron, recuperando además su fiesta


Por eso, cada vez que vengamos, encontraremos flores diferentes. Abajo, el pilón hacía las veces de abrevadero del ganado. El caño es metálico, así como las dos barras puestas a sus pies para apoyo de calderos, garrafas y recipientes. A continuación está el pequeño lavadero


Es fuente "de aguas finísimas y de temperatura uniforme todo el año", leemos asimismo en los textos descriptivos, no es solo "fuente sino también lavadero y abrevadero de ganado"


"Es en su entorno donde se reunían las mujeres para hacer la colada y charlar", leemos también. Hoy en día sigue siendo este lugar de paseos y de tránsito de vecinos


Dentro de la estructura de la fuente se ha recuperado también el suelo empedrado, que evitaba se formase barro en este humedal. Con la restauración se instaló asimismo un alcantarillado para que el agua sobrante vaya a la red de saneamiento y no encharque el entorno


Pasamos ahora a la hornacina-oratorio de San Juan, también engalanada con flores. A los lados hay sendos bancos al sol


Es de arco de medio punto y, además de un cierre de cristal, la hornacina está cerrada por una artística reja de hierro forjado que sigue la forma de su hueco


Hay además un pequeño altar para colocar ramos de flores, velas, pequeñas macetas...


La relación de San Juan Bautista con las aguas es evidente por ser quien bautizó a Jesús con las aguas del río Jordán, de ahí que aquí existiese en tiempos, como dice Rafael Lorenzo, una capilla o antiguo oratorio de su advocación de la que esta es la versión que habría llegado a nuestros días


En su mano izquierda porta la concha del bautismo mientras que no la derecha bendice, alzando el brazo


Y una vista del conjunto al sol de primeras horas de la tarde, en verano. Observemos algunas flechas amarillas pintadas en el pilón y el lavadero


Una foto de hace unos años con una vecina bebiendo agua de la fuente en una botella. Observemos que la hornacina aún no tenía verja ni se dejaba permanentemente la imagen de San Juan


En la pared, una placa puesta por los vecinos del barrio, está dedicada a D. Jesús Rodríguez Fernández "en agradecimiento por su colaboración", fechada el 22 de abril de 2001


Un poco más adelante, a la entrada de una finca, tendremos otro hermoso paisaje que veremos haciendo camino


La zona occidental de la villa desde Picosdevilla a Fondosdevilla, edificios de la Avenida Gonzáles Mayo y, aquí a la derecha, calle Marcelino Camacho y La Venta Villacín. En la distancia el amplísimo panorama de las serranías del Alto Narcea


En Picosdevilla tal vez reconozcamos, a la derecha de la copa de estos árboles, la torre románica del antiguo convento de San Francisco y actual parroquial de San Pedro. Un poco más allá es La Sierra la Cogocha. Más en lontananza el valle del río Xinestaza, entre las sierras de Dagüeñu y L.lasgunil, es una larga cuña geográfica del concejo de Tineo/Tinéu que se interpone entre los concejos de Cangas del Narcea y Miranda (Belmonte), llegando al de Somiedo en La Sierra la Cabra con El Picu l'Outeiru (1.532 m) y El Col.láu los Cadavales (1.348 m )


En primer término, edificios de la Plaza los Rosales, con el de La Torre dominando sobre todos los demás. Más a la derecha y al pie de Las Campas, la estación de autobuses con su gran cilindro azul, sede de la policía local


Una foto desde este mismo lugar a primeras horas de la mañana y en primavera avanzada, tal y como ven el panorama muchos peregrinos al salir del albergue, con las nieblas matutinas cubriendo aún las profundidades del valle del Narcea


Como hemos dicho y reiteramos, gran parte del trayecto por la falda de La Sierra es un verdadero mirador; también lo será cuesta arriba, cuando nos metamos por el bosque, cuando lleguemos a algún claro desde el que divisemos el paisaje


Prados, huertas y frutales sobre La Venta Villacín...


Máñores o Máñules, la antigua Villa Magna o Villa Magnores del rey Alfonso IX, donde se hospedó en sus pesquisas. La delimitación exacta de las tierras de las antiguas polas de las de los monasterios y señores feudales fue una constante fuente de problemas, así como los privilegios, usos y derechos de cada uno

Alfonso IX. Tumbo A de la catedral de Santiago

Este rey seguía la política de algunos monarcas anteriores, como leemos en Wikipedia, que continuaría tiempo después, sobre todo hasta Alfonso X El Sabio, con la repoblación, no solamente de tierras conquistadas a los musulmanes al sur, sino en territorios ya por entonces del Reino de León, fundando pueblas libres de vasallaje feudal y monacal con su propio gobierno y dependientes nada más que de la Corona. He aquí aquel contexto:
"Alfonso IX aplicó una política de repoblación basada en el conocimiento de las actuaciones que sus predecesores habían hecho, eligiendo así la que había resultado más conveniente. Aplicó sobre todo técnicas parecidas a las que en su día siguieron Alfonso III y Ramiro II. No solo se dedicó a repoblar zonas nuevas, sino que también potenció las ya pobladas mediante Fueros para mejorar el gobierno y el desarrollo de las villas y ciudades del reino de León. 
Concedió así fueros a TuyLobera y Puentecaldelas y repobló MellidMonforte de Lemos y Villanueva de Sarria en Galicia. En Asturias concedió fueros a Llanes después de repoblarla y eximió del pago del portazgo a Oviedo desde Oviedo a León, además repobló Tineo. Por último, en León concedió fueros a CarracedeloVillafranca del BierzoBembibreLaguna de Negrillos y a Puebla de Sanabria y repobló Villalpando. 
También refundó La Coruña en 1208, trasladando a los habitantes de la cercana población de El Burgo hasta el actual emplazamiento de la Ciudad Vieja, reconstruyendo la urbe y otorgándole los privilegios del Fuero de Benavente. Así, La Coruña pasa a ser un enclave que depende directamente del rey, libre de vasallaje al clero o a los señores feudales que se repartían el resto del territorio galaico."

Seguimos en recto y en llano, fijémonos en la flecha amarilla pintada en el asfalto. Abajo a la izquierda unos tejados son los de Casa Lilán, al pie de la carretera


El nombre del lugar, en los azulejos de la pared, sobre la entrada


"La mayor parte de la jornada la vamos a discurrir por una cota entre los 600 y los 700 m, por tierras en las que el dominio ganadero alterna con bosques autóctonos de gran belleza, así los que atravesamos a la partida de Tineo, entre Piedratecha y Villaluz, al salir de Borres o en el ascenso al alto de Lavadoira", así explica Antón Pombo, escritor, periodista y peregrino pionero, los aproximadamente 27 kilómetros que nos separan de la capital allandesa en su Guía del Camino de Santiago. Camino Norte


Un itinerario que muchos caminantes prefieren dividir en dos, sobre todo si cuentan hacer el corto e inolvidable desvío para conocer el viejo monasterio de Obona/Oubona y, sobre todo, si en vez de ir a La Puela/Pola de Allande, pasan al concejo vecino no por su villa sino por la Sierra de Fonfaraón siguiendo la Ruta de los Hospitales


Independientemente de ello y dadas las características geográficas de estos 27 kilómetros, se requiere un notable sobre esfuerzo realizarla del 'tirón'. La existencia de no pocos albergues en este duro pero bucólico trayecto invitarán a hacer parada y fonda en alguno de ellos


Según nos acercamos a este cruce con el camino que baja a La Venta Villacín, podemos volver un instante la vista atrás...


La población hasta Las Campas, "el vértice de un espolón que sobresale, en dirección S, el territorio donde se asienta la villa de Tineo, dividiendo las cuencas de los arroyos Deocio y Mañores" como dice el historiador José Luis Avello Álvarez en su libro La torres señoriales de la baja Edad Media asturiana al hablar del Castillo de Tineo


Y es que Las Campas, origen de la población y núcleo de Fondosdevilla, estaría acaso sobre un recinto castreño astur tal el que está localizado un poco más allá, en El Castro, justo a la derecha de la estación de autobuses, en Las Eras, apenas a medio kilómetro al sur del casco urbano y antes del cementerio nuevo, con amplias vistas hacia la bajada al valle del Narcea y los puertos del suroccidente, reconocido por el profesor José Manuel González y Fernández Valles en 1963



Quedando por asegurar plenamente si El Castillo era anterior a la concesión por Alfonso IX de la Carta Puebla de Tinegio hacia 1214 o no, o si se hizo con la nueva pola, aún siendo encima del castro astur, el lugar es "eminentemente estratégico que además de dominar la villa y el terreno circundante", como bien afirma Avello


Igual misterio encierra La Torre, en Picosdevilla, sobre si era una torre contemporánea de la puebla, anterior o posterior, levantada por los Tineo en su palacio, construido en 1520 y actual Casa de Cultura Conde de Campomanes, frente al ex-convento de San Francisco y actual parroquial de San Pedro


Allá en la distancia, Penamanteiga, con los 1.521 metros del Picu l'Horru o Picu l'Urru, vuelve a asomar en nuestro Camino. Fue una importante referencia visual y geográfica durante nuestro periplo desde La Espina, y ahora volverá a serlo durante un buen trecho, si bien ahora ya solo cuando miremos atrás y al sur...


Al menos, lo será cuando no se cubra con el manto blanco de las nubes y nieblas, como tantas veces pasa en estas alturas y el cualquier época del año...


Retomamos el Camino y, pasado el cruce, volvemos a subir en ruta ya al Mirador de Letizia


Un mojón, en el que se ha pintado una flecha amarilla indicadora, nos advierte tomar el ramal que sube a la derecha, dejando de lado el de la izquierda, pues baja a la carretera


Hay una curva bastante cerrada y en la pared rocosa de la derecha veremos otra flecha amarilla, muy gastada ya el día que le sacamos esta foto


Si bien la lógica nos lleva en principio a tomar los caminos que suben a La Sierra no está de más señalizar especialmente algunos cruces que pueden ser problemáticos


Si bien el paisaje parece ser el mismo en este trecho, según avanzamos, reconocemos nuevos detalles en nuestro entorno al caminar por la falda de La Sierra e ir ganando altura


La Venta Villacín, La Venta'l Páganu y Bonavista con Piedralonga/Paral.longa al fondo y a lo lejos las sierras de El Palo y Fonfaraón con El Picu Cimeiro y, a su derecha, El Mul.leirosu (1.253 m), el más alto del Concechón


La Venta'l Páganu y Las Veigas con Piedralonga/Paral.longa más allá, el monte de El Picorgo (609 m) y La Sierra Armayán con El Valledor (Allande) siempre en lontananza


Casas de la cuesta a La Venta Villacín, con Máñores/Máñules cuesta abajo y El Picu Cándana (615 m). Un poco más abajo se encuentra otro recinto castreño, el castro de Castañera o de Fumanín, también localizado por José Manuel González y Fernández Valles, este el 28 de agosto de 1973, "siendo descrito en 1989 por Jorge Camino Mayor y Vicente Rodríguez Otero durante la elaboración del Inventario Arqueológico del concejo de Tineo", tal y como nos dice la ficha de la web ArqueoAstur del también arqueólogo Eduardo Pérez-Fernández, que lo llama El Fumanín de Santuyano y de la que compartimos lo siguiente:
"Se localiza en un promontorio de 442 msnm, aislado por la confluencia del los ríos Ansarás-Gera y Gera-Narcea. 
Recinto de 64 x 40-60 metros caracterizados por numerosos derrumbes, sobretodo en el extremo meridional que indican los restos de un torreón o un anillo murado de 13 x 11,5 metros. Los elementos defensivos fueron reconocidos en el flanco septentrional, donde el promontorio se une a través de un cuello ascendente al cordal y estaban conformados por un conjunto de tres fosos. El primero o interno se dispone a los pies de torreón y se encuentra parcialmente rellenado con los derrumbes de éste. A 11 metros se localiza el segundo foso, cavado en la arenisca y dispuesto por la ladera occidental, de 29 metros de longitud, 3-4,5 metros de ancho y una profundidad de 2-3 metros. No corta el paso totalmente sobre el dorso del promontorio, dejando en roca, un estrecho puente de paso. Tras un intervalo de 15 metros se documentó el tercer foso o externo, tallado en la arenisca, de trazado arqueado y abierto, de 61 metros de longitud, un ancho de 5-10 metros y una profundidad de 6 metros. Numeros derrumbes en su base podrían indicar la existencia de un muro o muralla en la parte alta. (Camino Mayor y Rodríguez Otero, 1989). 
También ha sido descrito como torre medieval (Fanjul Peraza, 2005 y 2014)"

Y ahí tenemos una buena vista de El Castro de Tinéu y Las Eras con el cementerio nuevo. A la derecha En Picu Cándana y a la izquierda El Monte Buduréu en La Sierra la Cogocha. Este castro, como el anterior, fueron incluidos en el "Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias (IPCA) el 23 de diciembre del 2013 y en el Catálogo Urbanístico de Tineo":
"Se emplaza en una de las lomas del cordal de la Sierra de Tineo, a 602 msnm, entre el cementerio nueva y la villa de Tinéu.  
Durante su reconocimiento no se pudieron determinar ni un recinto protegido ni elementos defensivos claros. En la loma, de contorno circular y topografía suavizada, se documentó un escarpe de 3 metros de desnivel en el flanco oriental que da paso al camino de acceso al cementerio. Por el frente meridional, el escarpe es menos acentuado, pero muestra una tendencia rodear el montículo. En el sector NW también se reconoció un pequeñó tramo con cambio de pendiente o talud muy erosionado y, a una cota inferior, otros dos escalones en ladera. En el resto de vertientes no se documentaron elementos de carácter defensivo, solo una amplia vaguada hacia el N (Camino Mayor y Rodríguez Otero, 1989). 
Descrito como poblado de forma circular de medianas dimensiones, 80 x 50 metros, solo se reconocieron algunos suaves aterrazamientos o taludes de menos de 2 metros de altura. También se reconocieron dos leves aterrazamientos  en el NW y la reutilización de un posible foso como camino actual (Fanjul Peraza, 2005 y 2014)"

En el lugar en el que ahora se encuentra la estación de autobuses, al pie de Las Campas en Fondosdevilla estaba el antiguo matadero, el cual fue acondicionado para ser el albergue Mater Christi cara al famoso Xacobeo'93 que supuso la recuperación institucional de los caminos de Santiago, el cual recuperaba el nombre del antiguo hospital de peregrinos tinetense, el cual se revela estuvo dando servicio entre los siglos XIII y XVIII-XIX es decir, unos 500 años aproximadamente


Con la urbanización de Las Campas y la construcción de dicha estación de autobuses el albergue fue trasladado al otro lado de la villa, al barrio de El Viso, y fue, durante bastantes años, el único establecimiento plenamente enfocado a la acogida de peregrinos en la villa. Luego abrieron más, de carácter privado, a partir sobre todo de la segunda década del siglo XXI. Del histórico Hospital Mater Christi hablamos en las entradas de blog correspondientes a la calle Mayor y a La Torre


El Camino es ahora casi llano y se anda muy plácidamente pese a haber sido asfaltado en este trayecto y ser de suelo duro. El paisaje lo compensa amplia y gratamente


Plácido caminar pues hacia los bosques de La Sierra, pronto andaremos sobre senderos de tierra y viejos empedrados


La antigua puebla tinetense y su territorio o alfoz, como buena parte de las antiguas Asturias de Tineo, pronto volvieron a caer en la órbita señorial cuando los reyes castellanos que sucedieron a Alfonso X se vieron tan débiles para afianzarse en el trono frente a otros pretendientes que hubieron darlas en pago, como otras polas, a la nobleza feudal, terrateniente y guerrera, en pago a sus cambiantes fidelidades, como, premio, soborno o ambas cosas


Basándose en el precedente jurídico del famoso Pleito de los Infanzones, se estipulaba que lo que un rey daba otro podía quitarlo, y de ser puebla y territorio de realengo Tinegio volvió a la órbita señorial, como buena parte de Asturias, con los Quiñones, que pronto traspasaron los puertos, desde sus afianzadas posesiones leonesas, una de cuyas ramas hizo casona en Tinegio, a escasos metros de El Castillo y en uno de los accesos a la pola


Los Quiñones fueron premiados o castigados, según tomasen partido por bandos ganadores o perdedores, por reyes sucesivos con estas sus posesiones asturianas, confirmándoselas, quitándoselas, o devolviéndoselas, en todo o en parte. Siguiendo los pleitos hasta los tiempos de Carlos I cuando se confirmó definitivamente que volvía a ser este territorio realengo, si bien en el Concechón seguirían existiendo cotos señoriales y monacales hasta las reformas liberales y desamortizaciones del siglo XIX



Pero entretanto, los Quiñones de iban 'físicamente' de aquí, su antigua casona a las puertas de Fondosdevilla fue comprada por otra poderosa estirpe, la valdesana casa de Merás, en 1525, transformada posteriormente por ellos en el Palacio de Merás, actual hotel y albergue de peregrinos al que también le dedicamos la pertinente entrada de blog


La Venta Villacín El Castro, Fondosdevilla y Picosdevilla con La Sierra la Cogocha de fondo, con el monte Buduréu (781 m) como su cota más alta


Según avanzamos, se amplía un poco el campo de visión hacia el este, con Penamanteiga, Las Palancas, L.lagunil o Chagunil y otras sierras en lontananza


La Sierra la Cogocha viene a ser una de las prolongaciones occidentales de La Sierra la Curiscada, donde se encuentra el aeródromo y helipuerto de los servicios contra incendios, en un lugar que ya fue empleado como pista de aterrizaje en la Guerra Civil


Su precedente se encuentra en haber sido la pista de aterrizaje más o menos improvisada en la que durante las fiestas de San Roque se realizó una exhibición aérea con la avioneta pilotada por María Bernaldo de Quirós y José Rodríguez y Díaz de Lecea, la cual participaba en una gira con la que se fomentaba el uso de la aviación civil y se animaba a la gente a volar


El Camino sigue asfaltado y es prácticamente llano según llegamos al lugar de La Braña


Luego de una curva a la derecha apuramos el paso cómodamente por esta recta


Notamos que nos acercamos al bosque pues van aumentando las arboledas


Pero seguimos contemplando estos excelsos paisajes de la campiña tinetense y del suroccidente astur, el Alto Narcea


Una sucesión de montañas y colinas que llegan a los altos picachos de la Cordillera, cada una con sus milenarios caminos y pasos naturales hacia el valle de Laciana/L.laciana


Estamos en uno de esos trayectos en lo que, a pesar de pisar suelo duro, el entorno hace especialmente agradable el andar al caminante que llega a estos pagos...


El Navariego, con sus densos bosques, justo ante nosotros


Pasamos junto a una finca arbolada. Llega ahora una curva, bastante cerrada, a la derecha


Pradería  muy en cuesta, que cae, casi verticalmente, sobre la carretera


Hermosos robledales camineros nos dan la bienvenida al bosque...


En un tronco, una flecha amarilla señala inequívocamente la dirección a seguir


Y es que llegamos a la bifurcación de La Braña, en la que nosotros seguimos de frente, pues la de la derecha es una entrada a una propiedad particular


Ahí tenemos también un mojón que nos lo confirma. El suelo pierde el asfalto y se transforma en un bello sendero de tierra y piedra, en el que crece la vegetación en sus veredas


De este tramo que ahora comienza, y que seguirá prácticamente hasta subir a lo alto de La Sierra Grullomayor en el Alto Guardia, dice esto Rafael Lorenzo:
"El camino ensanchado por el ayuntamiento vuelve a su configuración primaria poco después de revasar la Fuente de San Juan; se va haciendo más estrecho, mientras ligeramente va en busca de las latitudes del Alto del Navariego, en el extremo occidental de la Sierra de Tineo. Discurre el caminante por la mitad de su falda, entre pinos, robles y otros árboles autóctonos que dejan algún espacio verde de pasto empinado..."

En la voz Sierra de Tineo la Gran Enciclopedia Asturiana nos dice que es "También conocida por sierra de Grullomayor; está situada al N. de la capital del concejo. La primera designación alude más bien al SO. de la cadena, cerca de Tineo y Santa Eulalia", es decir, esta zona por la que andamos nosotros. Se extiende unos 5 kilómetros de SO a NE y a ella empezamos a subir nada más salir de La Espina y entrar en El Concechón por la parroquia de La Pereda o La Preda. Frente a nosotros tenemos la zona conocida como El Corralón y hay una necrópolis megalítica


Bajo nosotros, por el surco boscoso que separa estos prados, baja El Regueiru Robléu con su franja de vegetación ribereña que lo oculta. Justo encima tenemos, ya muy cerca, la cabaña de Arcadio Rey, Pana, de La Venta Arcadio


Ahí está El Mirador de Letizia, también con espléndidas vistas de la villa y su entorno. Fijémonos en la estaquera o vallado con estacas que separa el Camino de la finca, por donde enseguida pasaremos. Poco más allá está la casa


El Mirador de Letizia es, propiamente, este lugar de la cabaña de Pana; un poco a su izquierda hay unos árboles y empieza la muria o murete en la que este célebre vecino trabajaba y donde entablaba conversación con los vecinos


La Venta Arcadio, cuya casa asoma entre los árboles, cercana a la carretera, bajo El Mirador de Letizia, desde el que continúa la subida al Alto Guardia y Las Canteironas, en lo alto de La Sierra


Fallecido Arcadio Rey en 2018 y también llamado El último de Filipinas, escribe esta glosa caminera Ignacio Pulido en el periódico La Nueva España del 25-8-2009 titulada "Pana", un alto en el camino, en el que nos describe su compenetración con los peregrinos que por allí pasaban, por entonces aún bastantes menos que ahora, aunque el Camino Primitivo ya despuntaba:
"Los días de verano transcurren en armonía en Tineo, lejos del mundanal ruido de las playas y de las villas costeras. Con la llegada del estío centenares de peregrinos llegados de toda Europa e incluso del resto del mundo caminan en silencio a través de senderos y de la floresta hacia Santiago de Compostela. Arcadio Rey, «Pana», un minero jubilado, se ha convertido durante la última década en un personaje ineludible del milenario trazado gracias a su afable y cordial atención con los visitantes.
Cobijado en su «Mirador de Letizia», una cabaña de piedra sita entre la capital tinetense y el monasterio de Obona, «Pana» se da a conocer y brinda al visitante parte de su sabiduría a través de numerosos consejos y vivencias. 
«Pana» se reconoce como un autodidacta y un poeta a pesar de que apenas fue a la escuela. «Tan sólo asistí a clase cuatro meses durante cuatro inviernos. Todo ese tiempo me sentaron en la última fila y nunca me sacaron a la pizarra. Como era pobre, no llevaba pollos ni huevos a la profesora», subraya con ironía. 
Al dejar las aulas, «Pana» trabajó durante años cuidando el ganado de su casa y después fue «pinche» de obra hasta que marchó a Venezuela, país en el que permaneció durante cuatro años. «Allí trabajé en la tintorería de mi tío. Al ser hijo de viuda no me dejaban marcharme del hogar familiar para que sustentase a mi madre, pero lo conseguí gracias a la intercesión de una familia de Belmonte. Mi padre había conocido a uno de sus miembros en la batalla del Ebro, donde juntos se habían salvado de una muerte casi segura. Tenían medios y me ayudaron a conseguir el permiso para irme a América. Allí trabajé como un esclavo a pesar de ser sobrino del dueño», puntualiza. 
A su vuelta del otro lado del «charco» Arcadio Rey fue bautizado en Tineo como «Pana», amigo o colega en Venezuela. «Al volver le decía a todo el mundo "¿Qué hay, Pana?", "¿qué pasa, Pana?" y me quedó el nombre. Después trabajé en la mina tinetense González y Díaz hasta que me prejubilé en 1998». 
La historia de los antepasados de «Pana» está vinculada al Desastre del 98 y él mismo se califica como el «último de Filipinas». «Mis ancestros lucharon en la colonia asiática y mi abuelo fue partícipe en la guerra de Cuba», comenta. Además, tal y como dice este tinetense, «sabe algo de tocar música al oído y con un viejo bandoneón toca "Los últimos de Filipinas"». 
En el interior del «Mirador de Letizia» la efigie del Che convive con numerosas imágenes de San Antonio, patrón de los animales. Y es que, a pesar de ser republicano hasta la médula, «Pana» es devoto del Santo e incluso tiene guiños para la monarquía constitucional. «El mirador ha sido nombrado en honor de la Princesa Letizia. Asimismo, tenía una vaca homónima, un "xato" que se llamaba "Felipe" y una ternera que se llamaba "Leonor". Para más inri, me apellido Rey», enfatiza, y afirma que durante la fiesta de «Santo Antón» coloca laurel por su cabaña para proteger a sus mascotas: varios gatos y tres reses. 
Habitual de las tertulias tinetenses, «Pana» señala que no puede estar quieto en casa. «Sólo estoy en mi hogar lo necesario para comer y dormir. Me levanto temprano, voy a Tineo y el resto del día lo paso en la cabaña haciendo cosas». 
Precisamente fue durante sus largas tardes en el mirador cuando comenzó a hablar hace seis años con los peregrinos. «Surgió espontáneamente, empecé a conversar con ellos y pronto comencé a ser conocido por los foros de internet. Muchos vienen a verme y a sacarse una foto conmigo. Después cuando llegan a Santiago o a sus hogares me las envían por carta. Tengo unas doscientas», explica. 
A pesar de que sólo sabe hablar castellano, «Pana» se entiende con la mayoría de los peregrinos. «Por aquí pasan franceses, belgas, alemanes, italianos, estadounidenses, australianos e incluso japoneses», subraya mientras muestra una foto con la japonesa Mitsue Icojima. «Con los únicos que no hago "camín" es con los checos. No hay quién los entienda», sonríe a carcajadas, y muestra el sello que posee para que los peregrinos lo estampen en su libro de viajes. 
Durante los últimos años su labor ha sido profusamente reconocida en el mundo del peregrinaje y el «Mirador de Letizia» incluso ha sido incluido en las guías del Camino de Santiago como un punto ineludible. «He hecho muchos amigos. Algunos vienen muy concentrados, con mucha determinación y los admiro. La gran mayoría agradece mi atención, otros en cambio ni se inmutan. ¿Qué se la va hacer? Tiene que haber de todo», lamenta. 
El puro se está consumiendo y «Pana» hace referencia a cómo cambiaron las cosas. «Me crié sin luz eléctrica y he llegado a tener teléfono móvil», matiza, y añade que este invierno concluirá un muro de piedra en el que trabaja. «Ahora que han pasado las fiestas de San Roque subiré al camino y trataré de acabar la obra de un muro que tengo empezada desde hace un tiempo. Voy a mi ritmo». 
Son las tres de la tarde y «Pana» ya ha perdido la cuenta de los puros que lleva fumados. Por el camino se aproximan dos peregrinas francesas. Sin perder tiempo, «El último de Filipinas» -como reza en su tarjeta de visita- sale a su encuentro y tras darse a conocer cuña a las galas su libro de sellos. Tras desearles un buen viaje, «Pana» se retira a su cabaña, donde el caminante siempre encontrará un respiro".

Muere a los 70 años Arcadio Rey, "Pana", referente de los peregrinos en Tineo, es como titula en el mismo periódico D. Álvarez el 24 de marzo de 2018 la noticia de su fallecimiento, que causó honda conmoción en la villa y entre muchos peregrinos que le conocieron:
"Tineo despide hoy a Arcadio Rey, más conocido como "Pana" y también, como le gustaba recalcar a él, "el último de Filipinas". A sus 70 años, falleció en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) en el día de ayer. Jubilado de la minería, se hizo famoso sin buscarlo tanto dentro del concejo como fuera cuando decidió restaurar una cabaña a las afueras de la villa tinetense, en pleno paso del Camino de Santiago. Pronto su personalidad y la peculiaridad del lugar hicieron que se convirtiese en una parada obligada para los peregrinos y que su foto y su nombre comenzasen aparecer en numerosas guías dedicadas a la ruta jacobea. 
El presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Astur-galaico del Interior, Laureano García, asegura que su fallecimiento va a suponer una pérdida importante para el Camino Primitivo. "Es un referente del Camino, muchos peregrinos llegaban a Tineo preguntando por él", explica. 
Pana era uno de los afiliados veteranos del PSOE tinetense y se calificaba como republicano; de hecho, cada 14 de abril se encargaba de colocar flores en la estatua de José Maldonado. 
(José Maldonado González, presidente de la II República Española en el exilio y enterrado en el cementerio de La Espina)



"Aquí vemos el chabolo de Arcadio Rey "Pana", como él mismo se define, "uno de los últimos de Filipinas", y su mirador de Letizia", nos cuenta asimismo Antón Pombo en su guía: "A un km de la partida iniciamos la marcha a través de una vereda que, tras cruzar el regueiru de Robléu por un puentecillo de madera, inicia un suave ascenso al pie del monte Brañugas, que forma parte de la Sierra de Tineo", a ese puentecillo nos dirigimos antes de llegar al chabolo...


Y esta es una fotografía de los tiempos en los que era fácil encontrarse con Pana en su cabaña, aparentemente nada a cambiado, pero cuando Arcadio vivía siempre ondeaba alguna banderola la viento, detalles que le traían los peregrinos


Crece exuberante la vegetación en las veredas, ortigas, zarzales, helechos y otras plantas alcanzan a veces hasta casi el tamaño de una persona


El Camino se estrecha haciéndose hermoso sendero, pero se pasa bien dado el tránsito continuo de peregrinos


A nuestra derecha, en un recodo, unas tablas fueron colocadas como improvisado asiento para los peregrinos; ¡cuántos se habrán sentado aquí en la paz del sendero, "donde todo yace en reposo, ajeno de inquietudes", o así debería de ser


De todas maneras, este trayecto también se desbroza periódicamente, siendo este su aspecto entonces, bastante más ancho


Pero la vegetación tiende a crecer y a ocupar su creciente franja, sobre todo al llegar la primavera...


Paisaje de La Venta Arcadio Rey en el ascenso a La Sierra Grullomayor, con sus prados y bosques


La Venta Arcadio Rey se encuentra en una curva de la antigua carretera. Poco después, la casa de La Venta Quilino


Paisajes hacia Ponte, paso del antiguo Camino de Mirallo, con el castro El Castrón (529 m), el Alto las Cruces (642 m) y, más al sur, La Sierra'l Gavilán, frontera con Cangas del Narcea cuyas cumbreras de la Cordillera dominan el paisaje en la lejanía


Aunque no debería de haber mayor riesgo de pérdida, una flecha amarilla pintada en esta roca nos confirma que vamos bien y en la dirección correcta


El sendero hace aquí un poco de bajada, siempre junto a los árboles del castañar. A la izquierda sigue esta empinada pradería regada por El Regueiru Robléu


Además de peregrinos es común que nos encontremos vecinos camino de las fincas, donde suelen tener ganado pastando. También el trasiego de gentes es relativamente intenso en el tiempo de la siega


El paso de peregrinos ha ido aumentando de año en año. Tras un primer boom con el Xacobeo'93 se demostró que la recuperación de las rutas jacobitas no era esplendor de un día ni una moda pasajera, si bien el tránsito mayor se experimentó sin duda a partir de la primera década del siglo XXI, aumentando en la segunda y, por supuesto en la tercera, a raíz de la crisis del covid y nada más pasó esta


En la actualidad, si bien no puede hablarse de 'masificación' en el Camino Primitivo tal y como se entiende en comparación con los últimos cien kilómetros de caminos como el Francés y el Portugués, lo cierto es que el flujo de romeros ha ido aumentando. Además, los meses 'cumbre' de julio y agosto se han ido ampliando a aproximadamente abril (o Semana Santa, para ser más exactos) y finales de octubre, es decir, ya algo avanzado el otoño


En invierno, por supuesto, vivaquear es imposible prácticamente en estas latitudes pero, a la vez, innecesario, pues aunque algunos alojamientos cierran, los que están abiertos suelen tener plazas de sobra. Verifiquemos nosotros siempre no obstante personalmente, con una llamada por ejemplo, si están disponibles, tanto en invierno por condicionantes de apertura como en 'temporada alta' por cuestiones de sitio


En esa época, y pese a la proliferación de albergues y otros alojamientos especialmente enfocados a los peregrinos, puede haber días con escasez de plazas de pernocta si no se ha reservado antes, cosa que tiene la ventaja que sabes que vas a tener cama o litera en tal lugar, pero que guarda el inconveniente de fijar demasiado anticipadamente, meses antes incluso, unas rígidas etapas no siempre fáciles de cumplir, haciéndonos muchas veces prisioneros del reloj, nuevamente, como en la vida cotidiana el resto del año, una de las liberaciones que contribuyeron precisamente a ser lo que es, la sensación de libertad, aventura y cierta despreocupación, enseñándonos a improvisar


Un viejo tronco, seco, tirado por los temporales del invierno, se llena de vegetación que cumple un ciclo vital. La necesidad de sentir esa sensación de libertad y relajo lleva a muchos peregrinos a la idea de vivaquear, tal y como siempre se hizo esporádicamente, pero especialmente en la década de los años 1990, cuando apenas había albergues y no muchas pensiones y hoteles en estas villas y pueblos del profundo occidente astur


Una acequia cruza el Camino llevando aguas sobrantes de lluvias y manantiales prados abajo


Una flecha de madera, clavada encima de otra pintada en un tronco talado, muy posiblemente por haberse caído y cortar el Camino nos indica que continuamos por la senda acertada


El Camino empieza a hacer una curva en esta bajada al Regueiru Robléu, que cruza también el Camino, un poco más allá, donde hay un pequeño claro


Los helechos y la hiedra cubren la muria de una finca a nuestra derecha. Un poco más adelante empezamos a ver el agua del regueiru



A partir de aquí empezaremos a encontrar señales del trabajo y labores de Panas en torno al Camino y Mirador de Letizia...


Tal que este letrero, que nos enseña que esto es un canciechu, en castellano una cancela pequeña de entrada al prado, cubierto aquí de vegetación



El Regueiru Robléu, con  escasa agua en verano. Es afluente del río Máñules, al que se une tras pasar cuesta abajo por la carretera, este da a su vez su caudal al Rodical, que es afluente del Narcea


Pero cuando hay crecidas, con las lluvias o el deshielo (si bien cada vez nieva menos en La Sierra), estos arroyuelos cortos pueden bajar bien cargados e inundar sus riberas, formando incluso charcas en rellanos como este. Por eso se ha colocado una pasarela asentada entre dos muretes y en ellos apoyada. Esta es una foto otoñal de los años en los que Pana realizaba sus labores de embellecimiento y mejora en este tramo


Y esta es una foto en la actualidad. Los regatos de las sierras, que en verano incluso llegan a secarse, cuando se producen esas riadas, pueden además también bajar con ímpetu y fuerza, por lo que puede no ser recomendable vadearlos descalzándonos y con riesgo a resbalar. De ahí también en porqué de la pasarela


Enfrente, un peregrino descansa un rato antes de cruzar en otro hermoso banco instalado en este rincón de cuento de hadas


Y ahora, otras fotos de los tiempos de Pana; las hojas caídas del otoño cubren parcialmente el curso del río y totalmente la acequia que hay detrás del banco


Vemos además que El Regueiru Robléu se divide aquí en dos cursos. El mayor es este, que pasa bajo la pasarela


El otro, más pequeño y estrecho, viene a este lado del muro de piedra, que forma un pasillo desde la pasarela para caminar sobre él


Una manguera recoge también agua del mismo arroyo o de otro manantial y la hace caer aquí a chorro..


Apoyada sobre este entramado hecho con ramas, Pana colocó encima un cartel con el nombre del arroyo


Y especificó su ubicación en el Camino de Santiago...


Una foto del lugar en la actualidad, así lo vimos la última vez que estuvimos aquí. Esperamos que cuando paséis vosotros haya recuperado su antiguo esplendor


A partir de aquí, el Camino sube al Mirador de Letizia, foto de 'antaño'


Y foto de ahora, con la vegetación crecida. Aquí el sol de la mañana ilumina el Camino, de la misma manera que el de la tarde lo hace con el tramo que hemos dejado atrás, desde La Braña


 Aquí vemos el curso de agua pequeño, cruzando el Camino antes de que empiece la cuesta


Prados bien arrimados a nuestra izquierda, aquí encontramos más carteles colocados por Arcadio Rey, Panas, camino de su Mirador de Letizia


Un portiechu o 'portilla pequeña'. En la ladera de enfrente vemos el tramo de Camino de Santiago que acabamos de dejar atrás, la citada bajada de La Braña


QUE VERDE ES MI VALLE C. de SANTIAGO. Allí abajo, donde los prados forman una V en El Regueiru Robléu, está la llamada Cueva de Maulín


Y ya llegamos al principio de la estaquera que veíamos antes desde la bajada de La Braña. Aquí el Camino se empina y tiene un tramo de hormigón, lo que evita que el ganado, o las personas, resbalen en esta cuesta



Hay un corto trecho a pleno sol, pero pronto volverá la reconfortante sombra de los árboles, antes de llegar a lo que es propiamente el mirador...


Otro portiechu de Pana y, a continuación, otra acequia de o canalillo aguas sobrantes


El mismo lugar, a primera hora de la mañana, tal y como lo encuentran muchos peregrinos cuando empiezan a caminar, con las estacas del cierre proyectando más su sombra, alargada, sobre el Camino


Y este es uno de esos peregrinos. Una de las cosas buenas de la larga subida al Alto Guardia es que en su mayor parte es a la sombra de árboles, lo que gratifica especialmente en días de calor veraniego e intenso sol


Y antes de regresar a la muy agradecida sombra encontramos nuevos trabajos de la obra de Pana


Otro portiechu desde el que divisamos un nuevo paisaje ante nosotros, sumamente bello, como todos los que nos estamos encontrando


La profunda riega del Regueiru Robléu, la cuesta de La Braña y Tineo/Tinéu con La Sierra la Cogocha y Penamanteiga al sur


De nuevo el 'espolón' natural de la villa en Fondosdevilla y Las Campas. Un poco más a la derecha y bajo La Cogocha es El Picu la Rasa (583 m), otra de las prolongaciones más occidentales de La Curiscada


El mismo paisaje pero semioculto en parte con el velo de las frecuentísimas nieblas matutinas


Seguimos subiendo un poco más; la hoja caída se amontona en las veredas formando franjas marrones que, al mojarse y pudrirse, formarán tierra...


Y ahora, un monumento natural: La Faya de Josefa, haya plantada en 1959 y árbol protegido


Lo sabemos, cómo no, gracias a otro de los carteles obra de Pana y colocado en la estaquera a sus pies


Sin embargo, casi se ha borrado ya...


Así de bien se leían cuando Arcadio Rey lo cuidaba...


Proseguimos cuesta arriba y el cierre de estacas da paso a una muria, donde vamos a encontrar un elemento muy interesante


Esta placa que, fuera de contexto, puede causarnos extrañeza al ver varias líneas de letras sin lectura aparente... al menos si la hacemos de izquierda a derecha


Y es que falta, al lado, la pertinente placa explicativa, que ha desaparecido


Esta es la placa, cuando existía...


Colocada por la Asociación de Amigos del Camino Astur-Galaico del Interior, en julio de 2010, en ella se nos explica que se trata de un criptograma en el que, cual sopa de letras, puede leerse en muchos sentidos la frase, de origen franco y medieval: "Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al siervo pero no al Señor", referida a que es preceptivo visitar al Señor San Salvador, advocación de la catedral Sancta Ovetensis, antes que a su 'siervo', el apóstol Santiago, en Compostela


Diseñada por el escritor e investigador Manuel Velasco, quien también proyecto el Monumento al Peregrino en el Paseo de los Frailes, a la entrada de la villa bajando de San Roque, solo nos queda ahora discernir la forma de leer la frase letra por letra y en qué dirección...


Si bien podemos ver todas estas maravillas sin detenernos casi apenas, el poder verlas, leerlas, disfrutarlas, de manera casi siempre imprevista, resulta verdaderamente un placer inspeccionarlas sin prisa, sin miedo a tener una meta obligada a una hora también obligada, algo que no todo el mundo tiene la suerte de disfrutar


Tanto para contemplar estos elementos de nuestro entorno más inmediato o 'paisaje introspectivo', como los paisajes en lontananza, así como para conversar unos instantes, como hacían tantos peregrinos y peregrinos con Pana, se hace necesario relajar también nuestro paso, no por ir más o menos despacio, sino para sacarle todo el gusto a esos momentos del Camino, que son como los momentos de la vida...


La muria de piedra da paso a otro cierre de estacas, justo antes del final de esta cuesta desde El Regueiru Robléu


Y ya llegamos a la vista de la cabaña o chabolo, como dice Antón Pombo, de Arcadio Rey Panas, un lugar de muchos sentimientos para todos quienes le conocieron


La coloristas banderas, las cuales se cambiaban cada cierto tiempo, ofrecían un grato toque de alegría en estas serranías y, en sí mismas, ya revelaban que llegábamos a un enclave muy a destacar


En nuestros días ya no lucen las banderas al aire, pero el mirador, atalaya natural, aquí sigue y se le tiene en cuenta y menciona en itinerarios y guías


Bautizado por el mismo Arcadio Rey, a pesar de su militancia republicana, en honor a Letizia Ortiz Rocasolano, futura reina de España, cuando se anunció su noviazgo con el entonces Príncipe Felipe y actual Felipe VI, el cartel que lo anuncia sigue indemne junto al Camino


Se sigue leyendo bien, pero el tiempo pasa por él


Así se leía en sus mejores tiempos, al lado de las banderolas. En él se nos informa que aún quedan 16 kilómetros para llegar a Borres, donde muchos peregrinos deciden, si no lo han hecho ya, continuar hacia La Puela/Pola de Allande bajo la Sierra de Fonfaraón, o subir a ella. Ambas rutas se reúnen en El Palo


Ahora tenemos una muy completa panorámica del gran saliente o espolón en el que nació la villa de Tineo/Tinéu, la capital del concejo del mismo nombre, parece ser que sobre un castro y acaso en torno a un castillo precedente. Fijémonos también, aquí abajo, en la abrupta caída hacia La Venta de Arcadio Rey


Hemos tenido ya muy buenas vistas, y seguiremos teniéndolas, pero esta del Mirador de Letizia es, gracias a Pana, todo un símbolo del Camino Primitivo...


En esta foto, con el sol de la tarde iluminando directamente los edificios, veremos mejor ciertos detalles en la distancia, aunque a lo lejos Penamanteiga se haya ocultado tras las nubes


En lo alto Picosdevilla, por donde hemos entrado bajando de San Roque y el Paseo de los Frailes, con La Curiscada en lontananza


Un poco más abajo, las casas de la calle La Fuente, por donde hemos salido. Más abajo, las de la calle Marcelino Camacho y La Venta Villacín, en la carretera


Más a la derecha, los edificios de la Avenida González Mayo y, sobre ellos, el barrio de La Fuente o La Fonte


Un poco más arriba, por el canto del monte, los de la calle Mayor, solar del antiguo convento franciscano. Si nos fijamos veremos, a la izquierda del árbol grande que hay en medio de la foto, el torreón circular de La Torre, en la parte posterior del Palacio de los García de Tineo


Un poco más a la derecha de La Torre y su palacio estaba el Hospital Mater Christi, cuyos últimos restos visibles se encuentran en la Venera de Ojitos, callejuela paralela a la calle Mayor


La Torre es como se conoce también al gran edificio sobre la Plaza de los Rosales (a la izquierda de la foto). Un poco más a la derecha está la parte posterior del Palacio de Merás, actual hotel, cafetería, restaurante y albergue. También los edificios de la Plaza del Fontán y los de Las Campas, donde estuvo El Castillo. Un poco más abajo la inconfundible estación de autobuses, con sus columnas, su fachada policromada y su llamativo minarete circular azul encima


Y es que, desde este mismo lugar, se sacó la foto para el reportaje de Ignacio Pulido en La Nueva España del 25-8-2009 antes mencionado


El Chabolo de Panas y su rellano en la finca, aquí con la bandera de El Vaticano, en sus años de esplendor


Aquí con la bandera francesa y, en ella, el símbolo del Sagrado Corazón


Han desaparecido las banderas pero El Mirador de Letizia y la cabaña siguen siendo un paraje realmente encantador. El Camino, a partir de aquí, tiende a subir más suavemente, o eso nos parece, aunque solo de momento...


Van borrándose también los tan comentados carteles alusivos al Camino de Santiago colocados en la cabaña, de piedra y con tejado a una sola agua


La pintura se va yendo pero aún se leen bastante bien


En esta foto de ven todavía algo mejor estos lemas uno dice: PEREGRINO, CUANTO - MAS LARGO - ES - EL CAMINO - MAS CORTO PARECE y el otro, alusivo a otro de los apodos de Panas: AQUI - VIVE EL ULTIMO DE - FILIPINAS


Más abajo, en la pared C. DE SANTIAGO


Pasado el chabolo el Camino pasa entre unos árboles, estrechándose un poco, pero para un viandante sin problema...


Un roble, inconfundible por sus hojas, al final de la cuesta


Pasamos al pie de la casa y bajamos un corto trecho


Y he aquí otro tramo de muria que constituye otro mirador más sobre un prado, antes de volver al boscaje


Aquí, trabajando en este murete, fue donde quien esto escribe conoció a Arcadio Rey, Panas, cuando hizo por segunda vez el Camino Primitivo, en julio de 1999...


Otra estampa hermosísima, al sol de la mañana...


Y al sol de la tarde, cuando apenas pasan ya peregrinos, incluso en temporada alta...


Y desde esta muria de piedras hecha por Panas en 1999 separando la finca de la cabaña del Camino volvemos a adentrarnos en el bosque



Otro portiechu y otro canciechu nos despiden desde este lugar que rememora la acordanza de Arcadio Rey, una institución jacobita tinetense a la que hacemos merecido homenaje...


El Camino sigue recto en la verde foresta, y avanza bastante llano entre árboles y setos de la casa y aledaños...


A nuestra izquierda, un somier, socorrido recurso para canciechos y portiechos, revela que salimos ya de los antiguos dominios de Panas con sus artísticos cierres, portillas y cancelas, entrando en los tupidos bosques tinetenses de la falda meridional de La Sierra Grullomayor


Caminamos en llano, una de esas 'treguas' que nos da la montaña antes de volver a ponernos a prueba con nuevas 'rampas ascendentes', como las que nos aguardan, retos físicos continuos, sí, pero de suprema belleza...


El Camino, bien trillado por las botas de los peregrinos, es una verdadera delicia, sin asfalto ni más ruidos que los de la propia naturaleza...


Un rebaño de vacas pasta plácidamente prado abajo, las hojas de los castaños son nuestra cubierta natural. Nos protegen del sol cuando este sale castigador y de la lluvia, como un paraguas natural...


El paisaje se hace 'introspectivo' cuando apenas vemos más que lo que tenemos justamente enfrente...


Y 'extrospectivo' cuando vemos algo más allá...


Combinación de paisajes y sensaciones en un precioso itinerario que podríamos calificar de 'media montaña' en el argot montañero. A una cierta altura pero cubiertos de frondosos bosques, a la vez que rodeados de prados pendientes por la falda de La Sierra...


"El camino se hace tan estrecho por aquí que sólo permite el paso de personas y animales en hilera", sigue explicando Rafael Lorenzo, "puede que con mucho acierto constructor, transite algún pequeño tractor o todoterreno..."


Una fuente con su charca o fontán, y su manguera de captación de aguas


Y con la manguera, de nuevo, otra necesaria acequia de aguas sobrantes cruza el Camino en este lugar


Un muy viejo muro de piedras y un viejo caserón similar a una torre se alzan sobre el sendero, que sigue recto


Su pétrea mole se imponte, efectivamente, igual que una torre guardando la estrecha senda, que por momentos se torna bellamente selvática


Así estaba, hace un tiempo, tan cubierto de hiedra que a veces ni reparábamos en él. Vemos que está restaurándose y estimamos que con notable acierto


Una flecha amarilla, otra vez casi borrada o muy gastada, nos anima a proseguir con paso resuelto sabiendo que avanzamos bien orientados


Pasamos junto a la entrada al caserón, a la que se sube por estos peldaños que salvan su desnivel respecto a la senda. Un restaurado tejado guarda su puerta y puede darnos cobijo si se desata la tormenta, dado el considerable tamaño de su alerón


El sendero serpentea siguiendo la forma de esta falda del monte


Y sigue, bastante llano, por este trayecto bastante umbrío pero enormemente bello y mágico, intensamente verde


El majestuoso verdor de la foresta nos encandila y embelesa en este itinerario por los bosques autóctonos de la ladera


Atención en este lugar: bifurcación y a la derecha, como manda la flecha amarilla del mojón


Es un buen repecho, hormigonado, que va a requerir su esfuerzo remontarlo en continuada rampa y ascensión


Nos percatamos del significado de la expresión asturiana "dar voces en castañéu", equivalente a 'predicar en el desierto', subiendo por estas sendas boscosas


Un filtro verde, proporcionado por la misma naturaleza que nos abraza, colorea la luz al caminar por este sugerente túnel vegetal


El suelo vuelve aquí a ser de tierra, pasamos por un trecho 'a sol y sombra'


Otra flecha amarilla en una roca nos da alegría al verla, animándonos en esta prolongada ascensión a la serranía


Realmente no es que sea una cuesta extraordinariamente dura en sí misma, pero sí prolongada, como acabamos de decir. Otra de las ventajas de no ir prisionero del tiempo ni mirando continuamente el reloj es tomarnos estos continuos 'pequeños grandes retos' con la suficiente y necesaria calma


Hojas y ramas parecen, en ocasiones, cobijarnos...


Y un mullido suelo de hojarasca puede, en ocasiones, ser una buena tentación para postrarse o tumbarse sobre él, a la fresca sombra que nos ampara


Unas cortas y espaciadas paradas para recuperar aliento pueden ser altamente reconfortantes y nos permiten subir sin mayores ahogos. Pero cada persona es un mundo y tiene su ritmo, otros prefieren subir directos, según el cuerpo, nuestro amo y señor, nos lo pide


El vergel de la inmensidad verde. A la izquierda, los cierres en forma de alambrada delatan los usos ganaderos de estas fincas


Prado arriba, la distancia a la cima no parece ser mucha en línea recta, pero tengamos en cuenta que, además de subir, caminamos en dirección oeste, ganando avance hacia el occidente además de altura


Prado abajo, la villa ya va quedando bastante atrás, recobramos aire mientras observamos la población una vez más, antes de continuar nuestra subida a La Sierra o Sierra de Grullomayor







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