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jueves, 7 de mayo de 2026

AS FONTIÑAS: ENTRE PARQUES Y JARDINES POR 'EL BARRIO MÁS JOVEN DE SANTIAGO DE COMPOSTELA'

Tras entrar en el casco urbano de Santiago de Compostela por San Lázaro, cruzamos la rúa de París y nos dirigimos a As Fontiñas, un barrio 'nuevo' históricamente podemos decir, cuya traza urbanística empezó a construirse en 1988 en base a dos núcleos de viviendas unifamiliares preexistentes, sucesores de antiguas aldeas del extrarradio compostelano: As Fontiñas, acceso al histórico barrio de Os Concheiros, entrada al casco antiguo de la ciudad, y O Vieiro, abajo en la ribera del río Sar


A diferencia de los atestados barrios del desarrollismo, As Fontiñas creció con criterios de calles anchas y buenos espacios verdes, tal que este, el Xardín das Fontiñas, hermoso parque junto al que pasa el Camino de Santiago siguiendo la rúa do Valiño, cuando estamos a poco más de dos kilómetros de la catedral de Santiago y del Kilómetro Cero del Camino, ubicado en la Praza do Obradoiro


La fisonomía de la zona cambió totalmente con la construcción de 600 viviendas de protección oficial y promoción tanto pública como privada que dieron origen a este gran barrio de unos 15.000 habitantes y 4.000 viviendas


La fase de construcción del barrio se dio por terminada en 1993 con la inauguración de su centro neurálgico, la zona conocida como Área Central. Un poco más al sur de los edificios de la Praza de Sofía situados al otro lado de este parque del Xardín das Fontiñas, inaugurado el 17 de mayo de 1999, de 15.000 m² que, contando los demás parques y jardines, le dan al barrio un total de 150.000 m² de zonas verdes


Esta rúa do Valiño, a la que sigue unos metros más adelante la rúa das Fontiñas, es de las que menos tramos rectos tiene pues sigue, más o menos, el relativamente sinuoso trazado antiguo del Camiño Francés o Camiño de Castilla, la principal vía de acceso al antiguo Santiago intramuros, por donde los peregrinos y demás viajeros, comerciantes, vendedores, etc. entraban y salían de la ciudad


Sobre nosotros, el Centro Comercial As Cancelas, inaugurado el 15 de noviembre de 2012, es buena muestra del crecimiento y expansión urbana y comercial por toda esta zona este de la ciudad de Santiago, el cual continúa en nuestros días en dirección a San Lázaro y valle del Sar


Pista de balonmano y cancha de baloncesto del Xardín das Fontiñas. Estamos pues ya en una zona plenamente urbana y además urbanísticamente nueva, que se extiende por lo que antiguamente fueron campos de cultivo y prados de pasto y siega de los alrededores de la ciudad


Y hablando de la ciudad, ahí están los edificios de la Cidade da Cultura, en el Monte Gaiás (307 m), famoso complejo arquitectónico con varios edificios y espacios dedicados a aspectos culturales y de entretenimiento, cuyo proyecto estuvo a cargo del arquitecto estadounidense Peter Eisenman, elegido entre varios planes presentados por diferentes arquitectos tras la convocatoria del correspondiente concurso en 1999. Las obras comenzaron en 2001, siendo paralizadas en 2013, reformándose el proyecto, que ya había sido redefinido en 2006. Los primeros edificios fueron inaugurados en 2011 y el conjunto actual ocupa una superficie de 141.800 m². 


Aquí abajo y más cerca vemos algunos edificios de la rúa de París. Al otro lado, en la rúa de Moscova, se encuentra el Albergue Fin del Camino, dedicado a la memoria de Jaime García Rodríguez, fundador de la Oficina de Acogida al Peregrino, de la que fue director más de 15 años; además "una parte de los recursos obtenidos se destinan a Cáritas, a través de la Fundación de la Peregrinación a Santiago", leemos en su web


El trazado caminero, si bien netamente urbano, ha ido siendo acondicionado, además de para el disfrute del vecindario, para que se haga más ameno al peregrino que recorre estos últimísimos kilómetros antes de llegar a O Obradoiro


A nuestra izquierda, al este de As Fontiñas y al sur de San Lázaro, se encuentra el Parque de Carlomago, amplia zona verde de 156.403 m² que se extiende por la colina de Canteira de Arriba y Canteira de Abaixo. Está dedicada al famoso emperador de los francos, también llamado Carlos I El Grande, a quien las antiguas crónicas quisieron vincular directamente con el Camino de Santiago, si bien habría fallecido unos años antes del descubrimiento del que se tiene por sepulcro del apóstol Santiago


El parque forma parte del llamado Polígono das Fontiñas, que es todo este gran polígono residencial que abarca de San Lázaro hasta la ribera del Sar, que en 2008 recibió el Premio Philippe Rottier de arquitectura. Carlos rey, corresponsal del periódico El Español, decía que era "el barrio más joven de Santiago de Compostela" y así titulaba su artículo del 8-11-2020:
"... el barrio cuenta con una guardería municipal, ludoteca, instituto y centro de salud, así como otros servicios. Los propios juzgados situados junto a la Avenida de Lugo también funcionan como elemento dinamizador de la zona, más allá de Área Central. 
Además de un barrio, Fontiñas también es una parroquia: la parroquia de San Antonio de Fontiñas. En 1994 se decidió democráticamente, con urnas situadas en Área Central y en Alcampo, cuál sería el día de las fiestas grandes del barrio, siendo elegido el día de San Antonio con el 67,5 % de los sufragios. 
Aunque Fontiñas es el barrio más joven de la ciudad por su propio nacimiento, también lo es a nivel social. Santiago, al igual que el resto de Galicia, cuenta con una población muy envejecida. 
De acuerdo con el último Diagnóstico Comunitario do Barrio de Fontiñas, elaborado por los servicios sociales del Concello, el 14,2 % de su población estaba compuesta por personas mayores, una proporción menor que la de los menores de edad -15,7 %- y ligeramente superior al 12,5 % de jóvenes. 
Otro de los elementos diferenciales del barrio es su diversidad: el 2,2 % de sus habitantes son extranjeros, una de las proporciones más elevadas de la ciudad. El propio nombre de las calles del polígono urbano de Fontiñas busca ser reflejo de diversidad, con múltiples nombres alusivos a capitales europeas como Lisboa, Varsovia o Berna. 
El barrio ha continuado con su crecimiento en los últimos años, aunque se ha enfrentado a algunas dificultades. El caso más llamativo es de Área Central, inaugurada en 1993 como la calle comercial más grande de Europa, con 120 locales y 656 viviendas en su interior. 
Sus primeros años fueron un éxito rotundo, pero la apertura a tan solo un kilómetro de allí de As Cancelas fue directa a su línea de flotación: las tiendas de Inditex se trasladaron al nuevo centro comercial, al igual que los cines. 
Recientemente, Área Central había comenzado un proceso de reinvención, apostando por outlets y otros nuevos establecimientos..."

Detrás de las canchas deportivas baja la rúa de París, la que hemos cruzado al comienzo de esta entrada de blog y que baja al citado Albergue Final del Camino, uno de los muchos alojamientos dedicados a los peregrinos que se han creado a lo largo del trazado jacobita y de sus inmediaciones


El Xardín das Fontiñas se desparrama en cuesta de la rúa do Valiño hasta los edificios, en forma de media luna, que miran al otro lado a la Praza de Sofía, donde asoma una de sus dos torres de pisos. En los bajos de esta 'media luna' se encuentra el Albergue A Fonte de Compostela


A nuestra derecha está la empresa Peregrino Tours, que organiza viajes en autocar por Galicia y Portugal, contando con su propia flota de vehículos


Seguidamente están el Seminario Galego de Educación para a Paz, fundado en 1985, y la empresa Bikeone, de venta y reparación de bicicletas de segunda mano y nuevas, taller de bicis eléctricas, alquiler, etc., por lo que puede ser de especial interés para los bicigrinos


La rúa hace un poco de curva a la izquierda, la cual siguen en su forma los edificios situados a la derecha, que forman también una media luna en este arco viario


En los bajos del penúltimo edificio de esta hilera se encuentra el Albergue Turístico Santo Santiago, que abrió sus puertas en 2010 y, seguidamente y en el último bloque, el de la rúa do Valiño nº 1, está el Hotel San Lázaro, con bar y restaurante de preciada gastronomía gallega y dulces típicos de su porpio obrador, esenciales en sus magníficos desayunos


Justo a la izquierda hay unas escaleras por las que podemos bajar al anteriormente citado Albergue A Fonte de Compostela. La rúa do Valiño sigue unos metros más al pie del arbolado del Monte dos Postes, donde se encuentra, en lo alto, el colegio de este nombre


El Monte dos Postes es llamado así, asegura la tradición, porque por aquí hubo una parada de postas en el viejo Camino. Habla de ello, y de estos antiguos núcleos de As Fontiñas, el maestro del instituto, Ramón Irago, en la entrevista que le realiza, para La Voz de Galicia del 3-9-2012, Elisa Álvarez:
"Melidense de Moldes, «porque a aldea é máis importante que todo o demais», Ramón Irago lleva un cuarto de siglo en Santiago. Su profesión fue el motivo por el que llegó a la capital de Galicia. Nadie en su familia se dedicaba a la docencia, pero desde siempre le gustó el mundo de los niños. Y por eso aterrizó en la escuela de Portosín, su primer destino, «e a escola máis bonita que tiven». Bonita por los alumnos, «porque os nenos sempre o son», y por la ubicación, «mesmo sobre o mar, polo que cando estabas dando a clase estabas vendo as olas do mar». 
Después llegó el Monte dos Postes, en donde se quedó hasta su jubilación. As Cancelas, Fontiñas, todos esos barrios eran otro mundo cuando Ramón aterrizó en las aulas del centro. Más bien no eran barrios. Orgulloso del colegio en el que fue profesor, asegura que hay muchas teorías sobre su nombre, aunque las que más se han quedado en el imaginario popular lo han hecho más por entrañables que por su veracidad. Como la que cuenta que el centro se llama Monte dos Postes porque al estar al lado del camino de Santiago había en ese lugar una casa de postas. «Na guerra -apunta- tamén dicían que este monte foi espazo de fusilamento, porque daquela estaba alonxado de Santiago, e parece ser que o monte naceu dos construtores que botaban alí os cascotes», apostilla. 
Tengan mucho o poco de imaginación o de hechos constatados, Ramón habla maravillas de aquel colegio. La creación del barrio de Fontiñas nutrió las aulas del centro que llegó a albergar a niños de Figueiras, «que case pasaban o día no autobús, e mesmo de Aríns». 
Como muchos de los docentes con años de experiencia, Ramón admite que desde que empezó en las aulas hasta que lo dejó hace más de una década evolucionó la educación, pero también los actores que forman parte de ella, «os pais non son os mesmos. A min paréceme ben que interveñan na vida do colexio», pero cuestiona que incluso en los despachos, pupitres y pizarras, ahora ya digitales, se haya colado la política. Cambiaron los padres y cambiaron los niños. «Hoxe cuestiónase todo», añade Ramón, más partidario de encontrar un término medio entre la protesta constante y que la palabra del profesor tenga que ser la única a tener en cuenta. «Antes algunha familias me tiña dito, manda vostede máis na miña casa que eu mesmo. Hoxe é ao revés».

A nuestra izquierda, el edificio que se abre al otro lado hacia la Praza de Sofía. Además del albergue se encuentra en sus bajos el Café Bar Media Luna, nombre que hace referencia a la forma de este bloque


Parada del autobús 6 A, línea que comunica con el aeropuerto. Más arriba y entre los árboles se encuentra el Colegio Monte dos Postes, que abrió sus puertas en el curso 1978-1979. Al fondo, siguen los edificios de As Fontiñas, topónimo vinculado a pequeñas y antiguas fuentes de esta zona, en las que calmaban su sed los peregrinos de antaño, prestos a entrar en la ciudad


Pasando el Xardín das Fontiñas, llamado también Xardín do Valiño ('valle pequeño'), avanzamos siempre recto y en llano entre más arboledas y jardines


A la derecha, el Parque Monte dos Postes y, a la izquierda, el Parque Rúa de Lisboa, que se extiende entre estos bloques de edificios y la rúa de dicho nombre, que cruzaremos un poco más adelante, en su confluencia con esta rúa do Valiño y con la rúa das Fontiñas, por donde continuaremos de As Fontiñas hacia Os Concheiros


Al sur de As Fontiñas el poblamiento urbano compostelano llega al valle del Sar por A Trisca, Belvís, Brañas de Sar, Santas Mariñas, Paxonal, Monte do Seixo, O Combarro, As Condomiñas, Outeiro, Montouto y otras barrios y lugares que llegan al pie de las colinas de Pena Redonda, A Tenencia (361 m), Monte do Conxo, Monte Santas Mariñas y otros, todo ello antiguas parroquias rurales por donde llega a Santiago el Camiño Portugués con sus variantes


Más cerca está el cueto de A Grandeira (261 m), sobre las casas de A Chaparra y el valle del Rego Angrois, afluente del Sar. Desde estos promontorios que rodean la ciudad hay unas excelentes vistas y existen varios miradores. Una ruta senderista circular recorre muchos de ellos: O Xiro dos Montes


En la lejanía, O Outeiro Chan (348 m) y a lo lejos O Outeiro da Meda (447 m)


Seguimos caminando muy agradablemente entre el arbolado de estos parques de As Fontiñas, barrio, recalcamos, con numerosas y amplias zonas verdes, algunas de ellas al paso mismo del Camino. Pronto veremos algunas más


El Camino sigue de frente, hacia las casas de la rúa das Fontiñas, que allí comienza, pero nosotros vamos a hacer un corto desvío a la izquierda


Nos dirigimos al Mirador do Valiño donde, además de descansar un instante a la sombra de esta hermosa parra, podremos contemplar el barrio desde lo alto


Asomados al murete del mirador, vemos el 'precipicio' del Parque Rúa de Lisboa y las fachadas occidentales de los edificios que se extienden hacia el Área Central


A lo lejos el Monte Gaiás con la Cidade da Cultura y, más lejos y a la derecha, el Monte de Santas Mariñas (301 m). A sus pies se extiende el gran Parque Fluvial de Santiago


El nombre del monte y del barrio se debe a la capilla de Santas Mariñas, construida en su ladera y que celebraba antaño renombrada romería de la santa el 18 de julio, en la que las mozas solteras sacaban a la Virgen en procesión alrededor del templo. Dependía antiguamente de la famosa Colexiata de Santa María do Sar, sita en la orilla del río


En la Cidade da Cultura destaca, por su forma que parece imitar la del monte, el edificio del Museo Centro Gaiás, de casi 43 metros de altura y 16.000 m² de superficie. A su izquierda están el Edificio Cinc la Biblioteca y Arquivo de Galicia. En su entorno se extienden las arboledas del Bosque de Galicia


Más a la izquierda y más cerca asoman sobre los tejados de As Fontiñas los prados y bosquetes del Parque de Carlomagno


Ahí está el Miradoiro das Fontiñas, otra atalaya sobre este populoso barrio y, más atrás, asoma entre los árboles el Monte do Viso (401 m), cuyo nombre guarda relación con el latín videre 'ver', debido sin duda a sus grandes panorámicas


Se dice que en base a este monte y al Monte Pedroso, al noroeste de la ciudad, los romanos trazaron el eje de Aseggonia o Asseconia, precedente poblacional de la ciudad de Santiago de Compostela. En la Edad Media fue zona agrícola y entre los siglos XIX y XX se asentaron curtidoras y se explotaron minas. En la actualidad está recorrido por la Senda Mitolóxica Galega, jalonada por esculturas de personajes mitológicos


Entre los árboles podemos reconocer las casas de la rúa da Canteira de Abaixo. Más abajo vemos la confluencia de las rúa de Moscova (la del Albergue Final del Camino, que está al fondo a la izquierda) y la rúa de París, con un gran obelisco en medio con cuatro farolas, uno de los elementos característicos del polígono


Realmente toda la colina en la que se encuentra el Parque de Carlomagno era conocida como O Alto da Canteira, al existir allí una de las antiguas canteras de las que se sacó piedra para construir los edificios de Santiago


Aquí nos damos cuenta de la planificación del barrio, con calles anchas y bulevares. Compartimos de El Correo Gallego del 24-10-2022:
"Cuesta creer que una ubicación que se ha convertido hoy en el hogar de cientos de vecinos de Compostela fuese -hace no tanto- terreno de monte pelado. Explica José Antonio Redondo, exdirector xeral del Instituto Galego da Vivenda e do Solo, que “la urbanización de Fontiñas se inició en 1988 y su primera fase finalizó en 1993, con la inauguración de Área Central”. Estamos, apunta, “ante uno de los desarrollos urbanísticos más importantes de Galicia. Una respuesta a la creciente demanda de viviendas de una ciudad que afrontaba el gran cambio que supuso asumir la capitalidad” de la comunidad. Seguramente el mejor indicador del enorme significado del proyecto fue ser merecedor del Premio Europeo Philippe Rotthiere 2008, “en el que compitió con otros 87 barrios europeos”, subraya el exdirector xeral. Se trata de un renombrado galardón de carácter trienal que reconoce “logros que tienen valor colectivo y cultural, se basan en el espíritu de la cultura urbana europea, el diálogo con el pasado y la historia, las raíces regionales y el uso de materiales naturales y sostenibles”, relata José Antonio".

A nuestra izquierda tenemos ahora la fachada meridional, siempre al sol, de los edificios de la Praza de Sofía, el semicircular o de media luna y las dos torres centrales, que se dice fueron los últimos edificios construidos en el polígono, en 1993. Con ellos se dio por terminado el proyecto


Justo detrás de este es por donde acabamos de pasar, por la rúa do Valiño, siguiendo el Camino de Santiago


Y al Camino volvemos ahora, pasando de la rúa do Valiño a la rúa das Fontiñas. Fijémonos bien en los postes señaléticos que jalonan el recorrido


A nuestra derecha, el Edificio León, el primero de la calle


Aquí cruzamos la rúa de Lisboa y seguimos todo de frente por este tramo de la rúa das Fontiñas, de casas de poca altura, de dos o tres plantas, dispuestas a ambos lados


Las aceras son anchas y permiten un paso holgado de viandantes. Veamos a la izquierda el mojón jacobita. El Camino inicia una suave bajada


Aquí a la izquierda encontramos una fila de casas unifamiliares que son de las primitivas del barrio, anteriores a la construcción del polígono


También se han construido nuevas viviendas pero sin romper la estructura primigenia de esta rúa, no en altura ni en forma de grandes bloques como los que hemos dejado atrás


A la derecha el Edificio Ferro, donde hay una oficina bancaria y cajero. Un poco más allá es la Carnicería Maribel, con frutería y tienda de alimentación. Al fondo a lo lejos, en una colina, el barrio de A Almáciga, en lo alto del monte del mismo nombre, a quien José Antonio López Rodríguez le dedica este interesante artículo, buscando su etimología y origen, en El Correo Gallego del 29-3-2026:
"Hay en Santiago de Compostela un barrio que tiene el nombre de origen árabe-hispánico Almáciga. En el plano de 1901 aparece como Monte de la Almásica y en el de 1796 de la Real Academia de la Historia como Monte de la Almáziga, pero en la documentación histórica que se remonta a principios del siglo XVI es Almáciga como veremos.
Almáciga es un término que no está en el diccionario de la Real Academia Gallega, y sin embargo es el topónimo que designa desde antiguo un monte que hoy es parque y barrio cerca de San Caetano. 
Donde si aparece es en el Tesoro de Diccionarios de la Lengua Española con dos entradas para el mismo término y con significados distintos. Según la primera, almáciga (de almástiga) hace referencia a la resina de lentisco con la que se elabora una goma aromática llamada mástique o almáciga que tiene propiedades medicinales. 
Según la segunda, almáciga (del árabe almazría), significa semillero, lugar donde se siembran las semillas de las plantas para después llevarlas a otro sitio. 
El diccionario actual tiene una sola entrada para el término con dos acepciones. La primera hace referencia a la resina de lentisco y sus sinónimos son almástiga y mástique. El significado de la segunda es el de “lugar donde se siembran y crían los vegetales que luego han de trasplantarse”, y es sinónimo de semillero y vivero. 
En el diccionario actual a diferencia del Tesoro, se indica que esta segunda acepción viene del árabe hispánico almásqa y este del árabe clásico masqâh “depósito de agua”. 
En portugués existe el término prácticamente igual almácega, que según el diccionario en línea de portugués viene del español almáciga, pero con el significado de tanque pequeño para recibir agua de lluvia o alberca. 
Por lo tanto, tres son las hipótesis sobre el nombre del barrio santiagués y su topónimo almáciga. O bien el antiguo monte se dedicó a la obtención de resina de lentisco o almáciga, o pudo albergar un huerto semillero, vivero o almáciga o pudo existir allí una alberca o almáciga con el significado de depósito de agua fiel a su etimología del árabe clásico que no se ha conservado más que en portugués y no en otras lenguas romances. 
Como curiosidad, en la actualidad además del Parque del Monte da Almáciga existe el Estanque da Almáciga y por allí está uno de los depósitos de agua que abastecen a la ciudad. 
Pero lo cierto es que entre los muchos usos que en tiempos pasados tuvo ese monte de propiedad municipal, estuvo el de vivero o almáciga de robles para la obtención de leñas tan necesarias en aquel entonces. 
Y lo cierto es que también por aquellas fechas la Corona de Castilla culminaba la conquista de Canarias y en Santa Cruz de Tenerife surge la localidad de Almáciga y la playa de la Almáciga. El nombre se debe a que en 1496 el valle pasó a manos de grandes propietarios que tras rozar los montes crearon nuevas zonas de cultivo y aprovechamiento maderero. 
Viveros de árboles o almácigas eran términos de uso común todavía en el siglo XIX, como por ejemplo en el Reglamento para la ejecución de la ley de 11-07-1877 de repoblación, fomento y mejora de los montes públicos. Allí se regulan los viveros de árboles o almácigas de los Distritos Forestales, en aquellos tiempos regeneracionistas en los que Joaquín Costa escribe “El arbolado y la Patria”, obra en la que también se hace referencia a la siembra en la almáciga. 
El monte de la Almáciga de Santiago de Compostela sabemos que era público y de propiedad municipal ya en el siglo XVI. 
En el número 4 del año 1889 de la revista de archivos y bibliotecas Galicia Diplomática, se publica un artículo de Pablo Pérez Ballesteros, que había sido concejal de Santiago, titulado “Archivo de la ciudad de Santiago. Notas sobre el monte de la Almáciga”. Cita antiguas escrituras de foros y otros documentos que permiten reconocer el derecho que la ciudad tenía sobre el monte de la Almáciga y su inmediato monte Ouriz. (respecto a este se afirma que en el año 1418 se construyó por la ciudad un rollo, horca o picota del que aún quedaba algún vestigio en la fecha del artículo). 
Menciona por sus nombres a los titulares de los foros y a los escribanos ante los que se firmaron por el ayuntamiento desde el año 1521 en adelante. Después se relatan las apropiaciones de terrenos por la desidia municipal y los pleitos y concordias con los usurpadores, pero las ocupaciones y cierres ilegales continuaron. 
A principios del siglo XIX incluso hubo allí un polvorín que voló por los aires en 1836. 
Al momento de escribirse el artículo, el monte era cultivado dentro y fuera de los cierres y el ayuntamiento no percibía renta alguna habiéndolo dado por perdido. 
No sabemos desde cuando comenzó a llamarse a aquel terreno como Monte de la Almáciga más allá del año 1521, fecha del foro más antiguo que cita Pérez Ballesteros. Pero la opinión generalizada es que Almáciga y Balmalige son el mismo lugar y que allí se desarrolló la batalla de Balmalige en la que el Conde de Camiña Pedro Madruga con un ejército procedente de Portugal venció a los irmandiños al frente de los cuales estaba Pedro Osorio. 
La Santa Hermandad del Reino de Galicia se había creado en las Cortes de Salamanca por el rey Enrique IV. La petición la hizo el notario de Betanzos Joan Branco en representación de los concejos gallegos para su defensa frente a una nobleza compuesta mayoritariamente por señores de horca y cuchillo que señoreaba el territorio, guerreando también entre ellos desde sus fortalezas convertidas en nido de malhechores. Además, la Galicia popular era fiel a Enrique IV mientras gran parte de la nobleza militaba en el bando del príncipe Alfonso de Portugal. Los irmandiños gobernaron Galicia entre 1467 y 1469. El movimiento revolucionario de las hermandades, que no solo afectaba a Galicia sino a toda Castilla, se radicalizó y finalmente a Galicia volvieron los señores feudales exiliados para poner fin a los desmanes. 
Balmalige es un lugar indeterminado que aparece en la documentación del pleito Tavera-Fonseca y sería curioso que el topónimo almáciga de Santiago de Compostela tuviera su origen en aquellos tiempos revueltos de la Galicia medieval".

En A Almáciga podemos comprobar, pese a la distancia, cómo eran los bloques de viviendas de la época del desarrollismo, formando calles angostas, aunque arriba un espacio verde permitió crear el Parque Monte da Almaciga, cuya cota cimera son 329 metros de altura, "a un paso del casco histórico de Santiago", titula Marga Mosteiro su artículo para La Voz de Galicia del 2-10-2021:
"Almáciga se localiza a unos 10 minutos del centro histórico, e incluso parte de las calles Arzúa y Touro, entre otras, están dentro del ámbito de protección del Plan Especial. En Almáciga conviven edificios desarrollados durante el bum urbanístico, más o menos descontrolado, de los años 70-80 con las promociones sociales de finales de los 80, y que sobre el papel forman parte del mismo expediente con el que se construyó en Vite. En los últimos años, el barrio está mudando su aspecto con la rehabilitación de casas unifamiliares de las rúas Teo y Arzúa, y la construcción de promociones de lujo como la de Caramoniña del arquitecto Víctor López Cotelo, que fue finalista en la décima edición del premios Saloni 2010 y que obtuvo una mención en la Bienal de Arquitectura y Urbanismo. 
En los 90 se acondicionó un amplio espacio verde, que hasta el momento estaba invadido por la maleza, y que actualmente alberga uno de los parques más desconocidos de la ciudad. En su entorno hay una pista deportiva al aire libre, y un estanque que pasó de ser un lugar improvisado para refrescarse en verano en los años 90 a un vaso sucio y deteriorado. Junto al parque se habilitaron las huertas urbanas, en el mismo espacio en el que un grupo de vecinos venían cultivando mucho antes de que el Concello preparara las parcelas y las repartiera oficialmente. En esta zona hay huertas sin cultivar. 
En el parque de Almáciga se retiró, en los años 90, el único espacio infantil del barrio, que nunca más volvió a ser instalado. En su lugar hay una amplia explanada vacía. Lo que sí se instaló, hace unos seis años, fueron varios elementos para el ejercicio de personas mayores, y se hizo en la zona del mirador, junto al centro sociocultural del barrio. Tanto el parque como las zonas verdes entre edificios están bien cuidadas. No ocurre lo mismo con las aceras de la rúa Teo, que están destrozadas por las raíces de los árboles ni con el pavimento de la rúa O Pino y Betanzos, plagadas de baches. En las aceras de los edificios de la rúa O Pino también tendría que acudir la brigada de Vías e Obras. Precisamente en esta calle, los vecinos llaman la atención sobre un viejo problema, el de las farolas que quedan entre las copas de los árboles, por lo que gran parte del año se transita en total oscuridad. 
Uno de los principales problemas del barrio son las empinadas cuestas de calles como Pastoriza, Escultor Asorey y Enfesta. En la primera se colocaron hace unos cinco años unas barandillas que suponen un alivio para los mayores y no tan mayores. Entre las promesas pendientes de cumplir en el barrio está la de llevar el transporte público a la parte alta, concretamente a la rúa Touro, y hasta el colegio Apóstol Santiago. En Almáciga hay espacio de aparcamiento para residentes, aunque cada día se ven coches sin tarjeta aparcados. En las últimas semanas, desde el anuncio de la llegada de los multamóviles, empieza a notarse una mejoría, especialmente los días laborables".

Estas casas de la rúa das Fontiñas fueron pues uno de los dos núcleos originales del barrio antes de su gran expansión urbanística. Fila de viviendas unifamiliares que formaba un pueblo-calle a lo largo del Camiño Francés, posteriormente más llamado Camiño de Castilla


Esta fila acaba en Talleres Uzalvi, seguidamente está el edificio  del Garaje París, al que siguen más a ambos lados de la calle, que sigue siendo un muy hermoso bulevar



Farolas isabelinas y árboles se extienden en hilera a lo largo de la rúa, entre esta acera de la izquierda y la calzada. A la derecha estuvo el Albergue Monterrey, abierto en 2016 pero que últimamente figuraba como cerrado por jubilación



También a la derecha reconocemos alguna de las casas antiguas de la rúa, como la de planta baja del nº 59. Otras han sido muy reformadas o han sido hechas nuevas, pero de no más de tres plantas. A lo lejos seguimos viendo las arboledas del Monte da Almáciga


A la izquierda está la rúa do Cotaredo, que comunica con el barrio o lugar de ese nombre. En la esquina de abajo, en un edificio de dos plantas, estuvo antaño el Restaurante Monterrey, que marcó toda una época en Santiago y al que Elva Otero Santiago le dedicó este artículo en El Correo Gallego, el 17-4-2014 con motivo de su cierre...
"Protagonista en su época dorada de álbumes familiares, cenas de empresa y unos cuantos bailes de los que no se olvidan, el restaurante Monterrey cesaba su actividad definitivamente el mes pasado. A punto estaba de cumplir el medio siglo, pero como las conversaciones con el propietario del inmueble para ajustar la renta no fructificaron, Francisco Javier Corral decidió marcharse. "Muchos más van a cerrar como no bajen los alquileres", lamenta el empresario que prefiere no concretar cuánto desembolsaba cada mes. 
Hace alrededor de 15 años que el local de la rúa das Fontiñas 82 caía en sus manos. Le tocaba seguir los pasos de su padre, Alfonso Corral, un hostelero de éxito que en su día llevó las riendas de la asociación que representa al sector. "En Santiago, el Paz Nogueira y nosotros empezamos con las bodas. Hacíamos dos el sábado y otras dos el domingo", recuerda Francisco Javier Corral. De eso hace ya un par de décadas. Fiestas familiares al margen, el Monterrey también era muy popular por sus cenas-baile y a las empresas les gustaba hacerse un hueco para celebrar la Navidad, algún que otro ascenso o despedir a los compañeros que se jubilaban."

El edificio fue demolido y se hizo este de tres plantas, en cuyo bajo se encuentra la Pulpería A d'María, que abrió sus puertas aquí en el año 2025, trasladándose desde el pueblo de Cacheiras en Teo, concello vecino al sur de Santiago, donde aún figura ubicada en muchas guías y referencias. Por eso, Dani Cabo escribe su reportaje gastronómico para El Correo Gallego del 15-5-2025 titulándolo La nueva parada obligatoria en el Camino: pulpo y croca antes de llegar a la catedral:
"La pulpería A de María abrió en Santiago, tras 14 años en Teo, con la misma cocina de siempre, un comedor amplio y el estreno inminente de una pensión. Todo, a menos de dos kilómetros de la Praza do Obradoiro. 
Después de más de una década sirviendo raciones en Teo, A de María ha iniciado una nueva etapa en Compostela. El cambio no es pequeño, pero María Eiján Iglesias, alma y gerente del negocio, lo define con claridad: "Alí traballabamos moi ben, pero quixemos apostar por este establecemento". La nueva ubicación, en la zona de Fontiñas, está en pleno Camino Francés, a apenas quince minutos a pie de la Catedral. 
Abrieron el pasado 12 de mayo, con muchos nervios y una buena dosis de ilusión. En apenas unos días, las mesas se han ido llenando. "Xa está indo moi ben. Hai moita afluencia", cuenta María, satisfecha. La clientela de Teo sigue pasando por allí, y los nuevos visitantes —turistas, vecinos de la zona, peregrinos— descubren a diario este rincón donde el pulpo manda. 
En el nuevo local no han cambiado las costumbres. "Seguimos coa mesma oferta", resume María. Y eso significa que el pulpo sigue siendo el protagonista: á feira, con cachelos o en croquetas, siempre con el toque de O Carballiño. Junto a él, platos de la cocina gallega más sabrosa: la croca es otra de las insignias del local, que también ofrece raxo, chipirones, zamburiñas a la plancha, langostinos crujientes, picaña de ternera a la piedra, milanesa, zorza, huevos fritos con chorizo, pimientos... 
Todo funciona a base de raciones, en un comedor amplio donde pueden comer más de 50 personas al mismo tiempo. El "boca a boca" —que ya les hizo crecer en Teo— parece estar funcionando también en Compostela. 
En el nuevo local no han cambiado las costumbres. "Seguimos coa mesma oferta", resume María. Y eso significa que el pulpo sigue siendo el protagonista: á feira, con cachelos o en croquetas, siempre con el toque de O Carballiño. Junto a él, platos de la cocina gallega más sabrosa: la croca es otra de las insignias del local, que también ofrece raxo, chipirones, zamburiñas a la plancha, langostinos crujientes, picaña de ternera a la piedra, milanesa, zorza, huevos fritos con chorizo, pimientos... 
Todo funciona a base de raciones, en un comedor amplio donde pueden comer más de 50 personas al mismo tiempo. El "boca a boca" —que ya les hizo crecer en Teo— parece estar funcionando también en Compostela. 
La carta dulce tampoco decepciona: filloas con miel, nata o chocolate, flan, tarta de piña, requesón, tarta de la abuela, queso con membrillo o la clásica tarta de Santiago. Y para maridar todo esto, una selección de más de 30 vinos con denominación de origen: Valdeorras, Ribeiro, Monterrei, Ribeira Sacra, Rías Baixas, Ribera del Duero… sin olvidar cavas y espumosos".

En este edificio además han abierto la Pensión da Sela, otra buena posibilidad de alojamiento de las muchas que nos iremos encontrando en nuestro trayecto al casco histórico:
"La gran novedad de esta nueva etapa está a punto de arrancar: A de María no solo será restaurante, también alojamiento. A finales de mayo esperan poner en marcha una pensión con 16 habitaciones, actualmente en proceso de autorización por parte de Turismo. Una opción perfecta para quienes hagan el Camino o busquen dormir cerca del centro pero con tranquilidad. 
"Queremos seguir na mesma liña, e ir vendo como vai todo… De momento, ben", dice María con cautela, aunque reconoce que el arranque ha sido esperanzador. "Toco madeira, pero ogallá siga así", insiste. 
María no está sola en esta aventura. Su marido y su hija forman parte del día a día del negocio. Una estructura familiar que se nota en el trato, en los detalles, en la forma de recibir al cliente. Quizá por eso, tras 14 años en Teo, son muchos los que siguen fieles al proyecto. "Nunca tivemos problema", asegura María".

En este lugar estratégico del Camino se estableció esta renombrada pulpería con su adecuada posibilidad de pernocta. De los tiempos de su ubicación en Cacheiras ofrecemos esta excelente reseña en pos.do:
"Amigos, si hay un lugar que no me canso de recomendar cuando me preguntan por un buen sitio para comer en los alrededores de Santiago, concretamente en Travesía De Cacheiras, ese es sin duda Pulpería A D'María. No es una moda pasajera; es una institución donde la tradición y el buen hacer se notan en cada plato. 
Aquí, el protagonista indiscutible, la estrella que acapara todos los elogios y el motivo principal por el que la gente vuelve una y otra vez, es el pulpo á feira. Créanme, no es una exageración cuando digo que es espectacular, delicioso a más no poder. Algunos incluso lo califican de un 1000% recomendable, un auténtico AAA. Hay quien dice que es una parada obligatoria si visitas Santiago, y no les falta razón. Ese pulpo tierno, en su punto exacto de cocción, con su pimentón y su aceite... es pura magia gallega. 
Pero no todo es pulpo en A D'María, ojo. Si bien el cefalópodo es la joya de la corona, no se pueden ir sin probar otras delicias. La croca a la piedra, por ejemplo, es otra maravilla que merece un capítulo aparte. Un 10/10, un plato que te obliga a repetir cada vez que uno pisa Galicia. Y para acompañar, unas patatas fritas que no son un mero acompañamiento, sino que brillan con luz propia. Las raciones son generosas y, lo mejor de todo, con unos precios muy razonables para la calidad que ofrecen. 
El ambiente en A D'María, aunque ha ganado en espacio respecto a su ubicación anterior, sigue manteniendo esa esencia de lugar concurrido y bien ubicado. Eso sí, un consejo de amigo que no viene mal: reserven mesa. Aunque el personal es generalmente amable y eficiente, el local suele estar hasta arriba, y si no tienes reserva, podrías esperar un buen rato para sentarte. Alguna vez, la gente ha comentado sentirse un poco "encajonada" entre mesas si el restaurante está muy lleno, pero es un pequeño peaje por disfrutar de una comida tan auténtica. 
En resumen, si buscan una experiencia gastronómica auténtica, con un pulpo que se graba en la memoria y otros platos que le hacen la competencia, Pulpería A D'María es su sitio. Una visita que vale la pena, un festín para el paladar y una recomendación de esas que no fallan. ¡Ya me contarán!".

Pasamos primeramente junto a la entrada de la pensión, a poco más de kilómetro y medio de la Praza do Obradoiro


Y esta es la entrada a la pulpería, donde sucumbiremos a los encantos de la gastronomía gallega. Fijémonos en la flecha amarilla pintada a la entrada


"Especialidad en pulpo del Carballiño, de gran calidad, pan de Vila de Cruces, vino del ribeiro, carne ecológica y croca" (carne de la parte superior de la cadera de la ternera), leemos en las recomendaciones


En la pared, un cartel glosa las excelencias del pulpo de O Carballiño, sus razones y origen...


Al lado y en el mismo cartel, la biografía de esta gran pulpeira, María Eiján




Pan de Cea, localidad también Ourensana, e Indicación Geográfica Protegida, del que queremos compartir lo que nos cuenta la Wikipedia...
"El pan de Cea es un pan producido en San Cristóbal de Cea, en Galicia, España. Contiene harina de trigo, agua, sal y masa madre. Tanto el tiempo de fermentación como de cocción son bastante largos. Estos panes se cuecen en hornos de leña a fuego lento. Los primeros registros documentados donde se menciona la tradición panadera de Cea se remontan al siglo XIII. Se caracteriza por una única greña (fenda) perpendicular a lo ancho del pan. 
En Galicia, el pan de Cea es de la familia de los llamados «panes del país» (técnicamente, pan de flama), caracterizados por una corteza gruesa y recia, miga densa y esponjosa, sabor intenso y húmedo y por mantenerse tiernos por bastantes días.[2] Esta clase de panes, típicos del cuadrante noroeste de la península, contrastan con los panes candeales que imperan en el resto del país. 
Desde el 4 de febrero de 2005, «Pan de Cea» es una Indicación Geográfica Protegida, uno de los regímenes de calidad europeos. Y desde 1991 se celebra cada julio la Fiesta de Exaltación del Pan de Cea".

Foto: Elisardojm para Wikipedia. CC BY-SA 4.0

Y esta es una pieza entera de pan de Cea, es de forma alargada con los extremos redondeados y una cintura más estrecha, la fenda, una clásica hendidura transversal al pan:
"Para garantizar que la fenda se abra bien, se puede mover el pan dentro del horno (lo que se le dice «andar con el pan»), y si se hace bien, se observará como la masa se desgarra por la fenda y surge la preciada febra (lit. las 'hebras'). Para los panaderos de Cea, la manera en que se hace la fenda es como una «firma». El pan de Cea se presenta en dos formatos:
Poia (entre 1 y 1,2 kg) o pieza, mide aproximadamente el doble de largo que ancho: 15-18 cm de ancho y 32-38 cm de largo.

Molete (500-600g) o media pieza, mide el doble de largo que de ancho (22-27 cm de largo y 9-11 cm de ancho)".


La corteza ha de tener "un grosor variable de 0,5 a 1 cm. Su consistencia es dura y rígida, con una rotura rugosa y tendencia a astillarse. El color de la corteza varía de dorado a marrón oscuro, con sabor a tostado. En cuanto a la miga, es de textura esponjosa, fibrosa y firme. Es de un color apergaminado que recuerda al trigo integral, y su alveolatura es escasa e irregular, tanto en tamaño como en forma".


Y aquí tenemos la estrella del lugar, el pulpo de O Carballiño. Compartimos ahora de Bluscus. Galicia marinera lo que viene a ser el texto que vimos en el cartel de la pared del comedor...y algo más:
"En el corazón de Galicia, al noroeste de la provincia de Ourense y sumergida en el valle del Río Arenteiro se encuentra la villa de O Carballiño, capital de la comarca que lleva su mismo nombre: “Comarca de O Carballiño». Y a casi 100 kilómetros del mar, nos preguntamos, ¿por qué el mejor pulpo de Galicia se hace en O Carballiño?
El origen de este hecho se encuentra en la Edad Media, cuando los dominios del Monasterio de Santa María de la Real de Oseira (un monasterio trapense de fundación Real situado en el Concello vecino de San Cristovo de Cea) se extendían hasta las costas de Marín (Pontevedra) en dónde se había promovido la pesca entre sus colonos y defendido la entrada de la ría de Pontevedra por medio de un fuerte. 
La flota pesquera que allí tenía organizada, surtía de pulpo y otros pescados a la comarca y a los propios monjes. 
Los arrieiros de la comarca de O Carballiño y O Ribeiro entraban en acción en el momento del transporte, el cual se realizaba en carros tirados por caballo.  
Antes de realizar la venta se produce el secado;  donde los vecinos de O Carballiño, en especial las parroquias de San Xoan de Seoane de Arcos y los de Santa María de Arcos, se encargaban  de limpiar, mazar y secar el pulpo gracias al sol y al aire para su conservación. 
Por último, estas gentes llevaban el pulpo a los mercados y ferias para venderlos secos al principio, y posteriormente ya cocido, aguantando la tradición hasta la actualidad.  Y cómo no, en estos más de 800 años de trabajo, los pulpeiros han ido perfeccionando su elaboración hasta alcanzar la exquisitez. 
Festa do pulpo 
Con la tradición secular de las ferias y mercados se viene celebrando desde el año 1962 una de las fiestas gastronómicas por antonomasia en España (fiesta de “Interés Turístico” nacional): la “Festa do Pulpo”. 
En la actualidad alrededor de 100.000 personas se acercan a O Carballiño durante toda la semana anterior al segundo domingo de agosto, día en el que se celebra la romería en el parque municipal (un espacio de 37 hectáreas bañado por el río Arenteiro y a la sombra de más de 140 especies botánicas diferentes, el lugar idóneo para pasar un caluroso día de agosto). 
Durante toda la semana se pueden disfrutar de actividades tan diversas como talleres de cocina con el pulpo como protagonista; jornadas internacionales de folclore; conciertos de grupos nacionales; o la tradicional “fiesta de las camisetas”, en la que las peñas confeccionan sus diseños según el tema elegido cada año para dedicarle la fiesta, pero siempre con el pulpo como protagonista. Aunque la actividad que más expectación suscita es la “tapa de pulpo más grande del mundo” en la que cada año se trata de superar algún Record Guinness. Al terminar el reto, la tapa se reparte entre los asistentes, más de 2000 raciones con pan de Cea y vino de O Ribeiro. 
Receta del "Pulpo á Feira 
Ahora que sabemos la historia del pulpo de O Carballiño, ¿por qué no probarlo en casa? 
Ya explicamos en otro post 5 recetas de pulpo a la gallega. Pero la receta más auténtica, la del pulpo á feira, es la siguiente: 
INGREDIENTES 
Pulpo: Importante que sea de buena calidad y haya pasado por proceso de congelación. (3-4kg) 
Sal gorda. 
Aceite de oliva virgen extra. 
Pimentón dulce y picante. 
ELABORACIÓN 
1. Poner una olla al fuego con agua, solo un poco más de la necesaria para cubrir el pulpo, no tiene por qué ser de cobre (de hecho los pulpeiros utilizan cada vez más ollas de acero inoxidable). 
2. Cuando el agua rompa a hervir y con el pulpo bien escurrido, “asustarlo 3” veces (cogerlo por la cabeza e introducirlo en el agua y sacarlo) y a la cuarta dejarlo dentro del agua. Se “asusta” para que no le caiga la piel y queden los tentáculos rizados. 
3. Dejarlo hirviendo a fuego fuerte sin tapar unos 25-30 min y después otros 25-30 min de reposo a fuego lento casi sin hervir (pincharlo con un tenedor y sacarlo del agua antes o después según se prefiera más duro o más blando). 
4. Picar en “talladas” (rodajas) los rabos y la cabeza que ¡también se come! Disponerlo sobre un plato de madera previamente mojado en el agua de la cocción  preferentemente. 
5. Añadir sal; pimiento dulce y picante, a gusto; y por último, el aceite. 
También puede resultar interesante acompañarlo con unos cachelos (patatas) cocidos sin piel y en cachos grandes en el agua sobrante del pulpo, quedando así con un color y un sabor muy característicos. Si te ha picado la curiosidad, y quieres aprender la técnica nosotros te ayudamos.

Las claves de un buen "Pulpo á Feira" de O Carballiño" 

El producto: es el punto más importante, sin una buena materia prima no podremos conseguir un buen plato. 
El pulpo gallego es una buena opción entre noviembre y marzo, que es su época de captura. Aunque tiene una gran merma, al cocerlo reduce considerablemente su tamaño. 
El pulpo del norte de África es muy utilizado también por los pulpeiros. Resulta perfecto por su carne, su sabor y su menor merma. 
“Mazar” el pulpo contra las piedras: la respuesta es no. Esto lo hacían antiguamente las pulpeiras para romper las fibras interiores y así ablandarlo (de ahí la expresión “caer la del pulpo”). De hecho era una escena muy común antiguamente pasar por el pueblo de Arcos y ver a las mujeres mazando en el pulpo. En la actualidad el proceso de ablandado se consigue mediante la congelación y posterior descongelación lenta dentro de la nevera. 
La cocción: tradicionalmente se usaban grandes ollas de cobre, actualmente está prohibido su uso aunque hay muchos vacíos en la legislación vigente. Ahora los pulpeiros usan ollas de acero inoxidable que son mucho más higiénicas. Así que de la elección del tipo de pota resulta un tema personal en el ámbito privado. 
También resulta curioso que cuanta más cantidad de pulpo se cuece junta, menos tiempo se necesita para que quede en su punto. Por ejemplo para cantidades de ferias o restaurantes de 18-20 kg se necesitan solo 10 minutos de cocción y 30 de reposo. 
Eso sí, si vas a O Carballiño lo probaras un poco más duro, que como dicen allí, es como más gracia tiene. 
El plato: algo que parece insignificante genera un valor muy inesperado. Se usan platos redondos de madera natural que justo antes de picar el pulpo se sumergen en el agua caliente en la que se ha cocido animal. De esta manera se consigue que mantenga una buena temperatura y así al añadir el aceite, este se mezcla con el agua del plato dejando una salsa perfecta para mojar pan. 
El aliño: para algunos pulpeiros esto es un ritual que hay que hacer con un orden determinado: 
1. Primero se le echa abundante sal gorda. 
2. Después se añade una mezcla de pimentón dulce y picante, una pizca solo para no esconder el sabor del cefalópodo 
3. Por último se le añade aceite de oliva virgen extra “sin miedo”, que empape bien el plato para después poder mojar el pan. 
Los palillos: existe una tradición tan antigua como el “pulpo á feira” que es comerlo con palillos de madera, de hecho hay personas que afirman que no les sabe igual que comerlo con tenedor".

Como mantel, un mapa de Galicia y los diferentes caminos en su trazado gallego, confluyendo en Santiago de Compostela


Volviendo al Camino, nos encontramos con el Café Decotío, con su acogedora terraza bajo toldo, excelente lugar para desayunar y tomar algo, siendo muy famosos sus pinchos


La corta y suave bajada de la calle va acabando en esta curva y empezamos a llanear...


A la derecha, el Parque Monte dos Postes y, a la izquierda, el Parque Begoña Caamaño, escritora, periodista y activista gallega a quien se le dedica el Día das Letras Galegas 2026


Al fondo empezamos a ver las casas de la rúa Fonte dos Concheiros, paso al barrio de este nombre, antesala del casco histórico compostelano en lo que fue el gran barrio extramuros de San Pedro, extendido por el Camiño Francés


A nuestra izquierda, fluye un rego 'arroyo' que, bajando por el Parque Begoña Caamaño, recuerda también la razón etimológica del topónimo As Fontiñas...


Y a nuestra derecha, el Parque Monte dos Postes, que se extiende cuesta arriba hasta la rúa de su mismo nombre


Allí hay una fuente que suele llamar mucho la atención, pues el agua mana de la boca abierta de una gran cabeza de bronce...


Un detalle de cerca...


Sigue la larga curva de este tramo final de la Rúa das Fontiñas, la cual termina al final de esta fila de viviendas


A nuestra derecha y ya saliendo del parque hay un monolito que rememora el Encuentro Rotario Internacional del Xacobeo 2010, celebrado los días 7, 8 y 9 de dicho año


La placa se inauguró el día 8 de dicho encuentro, celebrado en Santiago de Compostela. Después los socios asistentes se dirigieron andando hacia la catedral, asistiendo a la Misa del Peregrino, en la que se admira el funcionamiento del botafumeiro


Calle adelante, como hemos dicho, divisamos las casas de Os Concheiros, "evocador topónimo gremial alusivo a los puestos de venta de vieiras, que en otro tiempo adquirían por aquí los peregrinos", nos dice el historiador y periodista Antón Pombo en su exitosa guía El Camino de Santiago. Camino Francés


En la Xacopedia dicen por su parte que el término llegó a ser tan popular que, de los vendedores, pasó a designar a los peregrinos que portaban las conchas en su atuendo, siendo ese el origen del nombre del barrio, pues era donde los habitantes de la ciudad, entonces mucho más pequeña, veían llegar a los peregrinos o concheiros:  
"Se ha aludido también a esta calle como el lugar donde primero se ofertaban las conchas de vieira a los recién llegados, pero esto es improbable, ya que el negocio estaba concentrado en la propia urbe. Algún autor ha apuntado un cierto sentido peyorativo en el uso popular del término referido a los peregrinos".

A la izquierda y pasada la zona de juegos infantiles del Parque Begoña Caamaño, hay un edificio de cuatro plantas que viene a ser el más alto de este tramo final de la rúa das Fontiñas. A continuación hay un parque más, el de la Praza da República Oriental do Uruguay


A la derecha siguen siendo casas de tres plantas. Un poco más adelante hay una farmacia


La forma de esta rúa, que serpentea ligeramente, muestra a las claras que sigue el irregular trazado el antiguo Camino, diferente a las largas rectas de las calles de las nuevas urbanizaciones de As Fontiñas


Las últimas casas de la rúa das Fontiñas pertenecen también al núcleo original de estos barrios, antes de las grandes urbanizaciones, es ya el paso a la rúa da Fonte dos Concheiros


Aquí llegamos a la Praza da República Oriental do Uruguai, hecha como parte de los trabajos de urbanización de la zona en 2013 con este nuevo espacio verde unido al Parque Begoña Caamaño


La plaza fue inaugurada en junio de 2013 por el Presidente de Uruguay José Mujica, en presencia del Presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo. A la izquierda de la explanada hay un busto...


Representa un homenaje al líder uruguayo José Gervasio Artigas, artífice de la independencia del país. A lo lejos volvemos a ver el Monte Gaiás con la Cidade da Cultura


La plaza puede ser un lugar ideal para hacer un alto y descansar antes de seguir, cruzando la rúa de Pamplona y siguiendo por la rúa da Fonte dos Concheiros, a escaso kilómetro y medio de la Praza do Obradoiro...





























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