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sábado, 9 de mayo de 2026

OS CONCHEIROS: PASO DE AS FONTIÑAS A SAN PEDRO (SANTIAGO DE COMPOSTELA) AL PIE DE A ALMÁCIGA

 


Al final de la rúa das Fontiñas el Camino de Santiago llega a la rúa da Fonte dos Concheiros, cuyas casas (al fondo en la foto) son anteriores a las grandes urbanizaciones construidas en estos barrios al este de la ciudad a partir de las últimas décadas del siglo XX. Estas calles siguen el trazado del Camiño Francés, también llamado antaño Camiño de Castilla, el más empleado por los peregrinos, dado que en él van confluyendo, a lo largo de su recorrido, la mayor parte de los caminos procedentes de la mayor parte de España y Europa


Según la tradición, desde lo alto del barrio de A Almáciga (al fondo en la foto), arrabal de la ciudad, los vecinos veían a los peregrinos, a los que llamaban 'concheiros' por la concha que portaban, dando entonces la voz "¡chegan os concheiros!", quedándole este nombre al barrio. También se dice que aquí se establecieron los miembros del antaño numeroso gremio de concheiros, vendedores de estas conchas, si bien según la Xacopedia estos, como los azabacheros (acibecheiros) y los plateros u orfebres (ourives), tendrían sus puestos en el centro de la ciudad y próximos a la catedral. Otra cosa es, como también se dice, que ante la llamada vecinal, pudiese ser que se acercasen aquí a efectuar sus ventas; unos y otros pues, vendedores y peregrinos, eran llamados concheiros


De la historia de A Almáciga y de la etimología de su topónimo, escribe el erudito investigador José Antonio López Rodríguez en El Correo Gallego del 29-3-2026:
"Hay en Santiago de Compostela un barrio que tiene el nombre de origen árabe-hispánico Almáciga. En el plano de 1901 aparece como Monte de la Almásica y en el de 1796 de la Real Academia de la Historia como Monte de la Almáziga, pero en la documentación histórica que se remonta a principios del siglo XVI es Almáciga como veremos.
Almáciga es un término que no está en el diccionario de la Real Academia Gallega, y sin embargo es el topónimo que designa desde antiguo un monte que hoy es parque y barrio cerca de San Caetano. 
Donde si aparece es en el Tesoro de Diccionarios de la Lengua Española con dos entradas para el mismo término y con significados distintos. Según la primera, almáciga (de almástiga) hace referencia a la resina de lentisco con la que se elabora una goma aromática llamada mástique o almáciga que tiene propiedades medicinales. 
Según la segunda, almáciga (del árabe almazría), significa semillero, lugar donde se siembran las semillas de las plantas para después llevarlas a otro sitio. 
El diccionario actual tiene una sola entrada para el término con dos acepciones. La primera hace referencia a la resina de lentisco y sus sinónimos son almástiga y mástique. El significado de la segunda es el de “lugar donde se siembran y crían los vegetales que luego han de trasplantarse”, y es sinónimo de semillero y vivero. 
En el diccionario actual a diferencia del Tesoro, se indica que esta segunda acepción viene del árabe hispánico almásqa y este del árabe clásico masqâh “depósito de agua”. 
En portugués existe el término prácticamente igual almácega, que según el diccionario en línea de portugués viene del español almáciga, pero con el significado de tanque pequeño para recibir agua de lluvia o alberca. 
Por lo tanto, tres son las hipótesis sobre el nombre del barrio santiagués y su topónimo almáciga. O bien el antiguo monte se dedicó a la obtención de resina de lentisco o almáciga, o pudo albergar un huerto semillero, vivero o almáciga o pudo existir allí una alberca o almáciga con el significado de depósito de agua fiel a su etimología del árabe clásico que no se ha conservado más que en portugués y no en otras lenguas romances. 
Como curiosidad, en la actualidad además del Parque del Monte da Almáciga existe el Estanque da Almáciga y por allí está uno de los depósitos de agua que abastecen a la ciudad. 
Pero lo cierto es que entre los muchos usos que en tiempos pasados tuvo ese monte de propiedad municipal, estuvo el de vivero o almáciga de robles para la obtención de leñas tan necesarias en aquel entonces. 
Y lo cierto es que también por aquellas fechas la Corona de Castilla culminaba la conquista de Canarias y en Santa Cruz de Tenerife surge la localidad de Almáciga y la playa de la Almáciga. El nombre se debe a que en 1496 el valle pasó a manos de grandes propietarios que tras rozar los montes crearon nuevas zonas de cultivo y aprovechamiento maderero. 
Viveros de árboles o almácigas eran términos de uso común todavía en el siglo XIX, como por ejemplo en el Reglamento para la ejecución de la ley de 11-07-1877 de repoblación, fomento y mejora de los montes públicos. Allí se regulan los viveros de árboles o almácigas de los Distritos Forestales, en aquellos tiempos regeneracionistas en los que Joaquín Costa escribe “El arbolado y la Patria”, obra en la que también se hace referencia a la siembra en la almáciga. 
El monte de la Almáciga de Santiago de Compostela sabemos que era público y de propiedad municipal ya en el siglo XVI. 
En el número 4 del año 1889 de la revista de archivos y bibliotecas Galicia Diplomática, se publica un artículo de Pablo Pérez Ballesteros, que había sido concejal de Santiago, titulado “Archivo de la ciudad de Santiago. Notas sobre el monte de la Almáciga”. Cita antiguas escrituras de foros y otros documentos que permiten reconocer el derecho que la ciudad tenía sobre el monte de la Almáciga y su inmediato monte Ouriz. (respecto a este se afirma que en el año 1418 se construyó por la ciudad un rollo, horca o picota del que aún quedaba algún vestigio en la fecha del artículo). 
Menciona por sus nombres a los titulares de los foros y a los escribanos ante los que se firmaron por el ayuntamiento desde el año 1521 en adelante. Después se relatan las apropiaciones de terrenos por la desidia municipal y los pleitos y concordias con los usurpadores, pero las ocupaciones y cierres ilegales continuaron. 
A principios del siglo XIX incluso hubo allí un polvorín que voló por los aires en 1836. 
Al momento de escribirse el artículo, el monte era cultivado dentro y fuera de los cierres y el ayuntamiento no percibía renta alguna habiéndolo dado por perdido. 
No sabemos desde cuando comenzó a llamarse a aquel terreno como Monte de la Almáciga más allá del año 1521, fecha del foro más antiguo que cita Pérez Ballesteros. Pero la opinión generalizada es que Almáciga y Balmalige son el mismo lugar y que allí se desarrolló la batalla de Balmalige en la que el Conde de Camiña Pedro Madruga con un ejército procedente de Portugal venció a los irmandiños al frente de los cuales estaba Pedro Osorio. 
La Santa Hermandad del Reino de Galicia se había creado en las Cortes de Salamanca por el rey Enrique IV. La petición la hizo el notario de Betanzos Joan Branco en representación de los concejos gallegos para su defensa frente a una nobleza compuesta mayoritariamente por señores de horca y cuchillo que señoreaba el territorio, guerreando también entre ellos desde sus fortalezas convertidas en nido de malhechores. Además, la Galicia popular era fiel a Enrique IV mientras gran parte de la nobleza militaba en el bando del príncipe Alfonso de Portugal. Los irmandiños gobernaron Galicia entre 1467 y 1469. El movimiento revolucionario de las hermandades, que no solo afectaba a Galicia sino a toda Castilla, se radicalizó y finalmente a Galicia volvieron los señores feudales exiliados para poner fin a los desmanes. 
Balmalige es un lugar indeterminado que aparece en la documentación del pleito Tavera-Fonseca y sería curioso que el topónimo almáciga de Santiago de Compostela tuviera su origen en aquellos tiempos revueltos de la Galicia medieval".

Y sobre la rúa da Fonte dos Concheiros, a la que pasamos ahora tras cruzar la rúa de Pamplona, leemos en El Santiago oculto de los peregrinos:
"Esta calle debe su nombre a la existencia de una fuente en la que bebían los peregrinos (en gallego, popularmente, ‘concheiros’, portadores de conchas). Está situada en la entrada del Camino Francés en la ciudad actual. 
Antes de entrar en la ciudad 
Al llegar a esta calle, hasta hace unas décadas un simple camino despejado, los peregrinos eran observados a distancia acercándose a la ciudad. “Chegan os concheiros” –“Llegan los peregrinos”–, anunciaban en gallego los compostelanos, que aprovecharían también para ofrecerles conchas y otros productos a pie de vía antes de entrar en la zona urbana. 
El agua y la concha 
La fuente original de los peregrinos ha desaparecido, pero la actual rúa da Fonte dos Concheiros aporta un doble significado jacobeo. Recuerda lo vitales que eran las fuentes para los peregrinos –el agua era el sustento más valorado del Camino– y la relevancia casi sagrada que otorgaban a la concha de vieira, símbolo jacobeo esencial siempre visible en la vestimenta de estos caminantes, de ahí el modo en que los citaban los compostelanos. 
El nombre de esta calle también alude a otra confluencia: la concha era muy útil para beber el agua con la que calmar la sed y, al mismo tiempo, se consideró, quizás casi desde el inicio de la peregrinación, símbolo de fertilidad espiritual y de las buenas obras que el Camino representaba."

La fuente que dio nombre a la rúa y al lugar ha desaparecido pero la calle ha sido acondicionada para el paso de los actuales concheiros, los romeiros jacobitas, con una buena franja peatonal adoquinada a la izquierda, cerrada al tráfico por bolardos. Al fondo, las escalonadas casas de A Almáciga nos muestran cómo fue la arquitectura del desarrollismo, si bien tiene una parte más antigua, de casas unifamiliares, y una zona verde "a un paso del casco histórico de Santiago", como titula Marga Mosteiro su reportaje del barrio para La Voz de Galicia del 2-10-2021:
"A Almáciga se localiza a unos 10 minutos del centro histórico, e incluso parte de las calles Arzúa y Touro, entre otras, están dentro del ámbito de protección del Plan Especial. En Almáciga conviven edificios desarrollados durante el bum urbanístico, más o menos descontrolado, de los años 70-80 con las promociones sociales de finales de los 80, y que sobre el papel forman parte del mismo expediente con el que se construyó en Vite. En los últimos años, el barrio está mudando su aspecto con la rehabilitación de casas unifamiliares de las rúas Teo y Arzúa, y la construcción de promociones de lujo como la de Caramoniña del arquitecto Víctor López Cotelo, que fue finalista en la décima edición del premios Saloni 2010 y que obtuvo una mención en la Bienal de Arquitectura y Urbanismo

En los 90 se acondicionó un amplio espacio verde, que hasta el momento estaba invadido por la maleza, y que actualmente alberga uno de los parques más desconocidos de la ciudad. En su entorno hay una pista deportiva al aire libre, y un estanque que pasó de ser un lugar improvisado para refrescarse en verano en los años 90 a un vaso sucio y deteriorado. Junto al parque se habilitaron las huertas urbanas, en el mismo espacio en el que un grupo de vecinos venían cultivando mucho antes de que el Concello preparara las parcelas y las repartiera oficialmente. En esta zona hay huertas sin cultivar.

En el parque de Almáciga se retiró, en los años 90, el único espacio infantil del barrio, que nunca más volvió a ser instalado. En su lugar hay una amplia explanada vacía. Lo que sí se instaló, hace unos seis años, fueron varios elementos para el ejercicio de personas mayores, y se hizo en la zona del mirador, junto al centro sociocultural del barrio. Tanto el parque como las zonas verdes entre edificios están bien cuidadas. No ocurre lo mismo con las aceras de la rúa Teo, que están destrozadas por las raíces de los árboles ni con el pavimento de la rúa O Pino y Betanzos, plagadas de baches. En las aceras de los edificios de la rúa O Pino también tendría que acudir la brigada de Vías e Obras. Precisamente en esta calle, los vecinos llaman la atención sobre un viejo problema, el de las farolas que quedan entre las copas de los árboles, por lo que gran parte del año se transita en total oscuridad. 
Uno de los principales problemas del barrio son las empinadas cuestas de calles como Pastoriza, Escultor Asorey y Enfesta. En la primera se colocaron hace unos cinco años unas barandillas que suponen un alivio para los mayores y no tan mayores. Entre las promesas pendientes de cumplir en el barrio está la de llevar el transporte público a la parte alta, concretamente a la rúa Touro, y hasta el colegio Apóstol Santiago. En Almáciga hay espacio de aparcamiento para residentes, aunque cada día se ven coches sin tarjeta aparcados. En las últimas semanas, desde el anuncio de la llegada de los multamóviles, empieza a notarse una mejoría, especialmente los días laborables. 
Al igual que la mayoría de los barrios de la ciudad, en Almáciga también proliferan las pintadas en los portalones de los garajes y algunas fachadas de edificios, fundamentalmente de aquellos que están algo más escondidos. También en Almáciga hay murales artísticos, como los del centro social y en el Centro Xove. 
Una de las quejas más reiteradas por los vecinos es la aparición constante de objetos voluminosos junto a determinados contenedores instalados en las calles Touro y Arzúa, que suelen ser depositados en horario nocturno o en fin de semana, y que permanecen abandonados durante días."

A nuestra derecha, la rúa da Altiboia, famosa por su aparcamiento, que vemos detrás de esta primera casa. El topónimo Altiboia existe en no pocos lugares y, si bien está claro que Alti se refiere a 'lugar alto', el componente boia no está tan claro, pero parece tener que ver con el latín bovem, 'buey' literalmente pero que se refiere al ganado vacuno en general, o al indoeuropeo gwou 'vaca', por lo que sería un altozano de pastos. La filóloga Andregoto Galíndez opina en su blog Arqueotoponimia que Alti tendría más que ver con el céltico anta 'marco, dólmen, túmulo' y boia con 'bóveda' en el sentido ganadero como "recinto pecuario para o gando bovino / pastos / chozo do pastor" y resume que sería entonces un topónimo de origen prerromano que indicaría la existencia de una mámoa o túmulo neolítico en un lugar de pastos


La rúa baja suavemente, dejando a la derecha el carril de paso de vehículos en una sola dirección (vienen de frente). Un poco más abajo una franja verde con algunos árboles conforma un coqueto bulevar


A la izquierda tenemos la Cafetería Londres con su acogedora terraza, "pequeña cafetería donde ofrecer un buen café, bizcochos caseros, tostadas, bocadillos y nuestra tortilla española todos los días. Trato personal y agradable", leemos en su web


En la esquina de la derecha está el Albergue Turístico La Credencial, que es tipo hostel, de los que más han proliferado, en Santiago y en los caminos jacobeos en general, a lo largo de los años


La rúa baja suavemente y, en la franja verde, a manera de parterre, se han dispuesto dos bancos de piedra, alargados y sencillos, uno a continuación de otro


Un poco más abajo pasamos junto a la Oficina Rural de la Xunta de Galicia en Santiago de Compostela


Las casas escalonadas ante nosotros son las de la ladera este del Monte da Almáciga, que ascienden desde esta rúa dos Concheiros hacia la rúa do Home Santo, que parece referida a la leyenda de Juan Tuorum, un herrero compostelano condenado a muerte por participar en una rebelión contra el arzobispo. Nos la cuenta mejor Javier Rosende Novo en el periódico El Correo Gallego del 31-10-2024:
"La narración popular nos dice que, en el siglo XIV, un herrero, Juan Tuorum, que tenía su obrador en la Puerta de Camino, se puso al frente de una revuelta que aspiraba a convertir Compostela en una ciudad de realengo y se oponía, por tanto, a que el nuevo arzobispo, Berenguel de Landoira, tomara posesión de ella. Una vez sofocada la insurrección, un noble, Alonso Yáñez, se encargó de negociar los términos de la rendición, delatando al herrero -quizá más por despecho que por otra cosa, al sentirse rechazado por su hija de la que estaba profundamente enamorado- como responsable de la traición y comprometiéndose a su entrega. De este modo mataba dos pájaros de un tiro: se reconciliaba con a autoridad arzobispal y tenia el camino libre para un matrimonio que no contaba con el consentimiento de la joven ni con el beneplácito de su padre.
Conducido al cadalso, al pasar por delante de la Capilla de la Virgen de Belén, especial intercesora de los compostelanos y ante la cual se detenían los reos para sus últimos rezos y peticiones, el condenado pidió que la Virgen le liberase de la ignominia a la que se veía sometido : “Virgen de Belén, ven e váleme”, cayendo fulminado en ese momento, algo que fue entendido por los testigos como una señal del cielo para liberar al herrero de una muerte deshonrosa, exclamando unánimemente que era un home santo, algo que se vio refrendado por la afirmación de que sus restos exhalaban un agradable perfume, que era el de la santidad, o que se podían percibir apariciones luminosas sobre el sepulcro, que eran tenidas como otros tantos acentos celestiales. 
Allí mismo fue enterrado y sobre su tumba se puso un cruceiro, que se conoció desde entonces como del Home Santo, nombre con el que se designa al que hoy se puede ver en la Puerta del Camino, adonde se trasladó a mediados del siglo XX, y que también se le dio a la calle en la que ocurrieron estos hechos. La leyenda es más rica en sus pormenores, pero no tenemos obligación de continuar con ella, como tampoco de enzarzarnos tratando de verificar si existe alguna certeza tras la narración popular. 
Que el arzobispo Berenguel de Landoira tuvo que hacer frente a revueltas ciudadanas, es un hecho, como lo es la represión posterior que tuvo lugar; el nombre de Juan Tuorum aparece inscrito en el dintel de entrada al cementerio de la Cofradía del Rosario, «esta : imagee : he : aqui : posta : por : alma : de : jhan : tuorum», ¿se podría relacionar con la leyenda?; la Virgen de Belén, que formaría parte de una Epifanía ¿tendría alguna relación con la que hoy preside la entrada al cementerio particular?; el reconstruido cruceiro de la Puerta del Camino, conocido como del Home Santo ¿estaría de alguna forma en la línea sucesoria de una tradición que encendió la imaginación popular?, etc".

Retomaremos esta leyenda y su debate histórico en base a un suceso real como fue la sangrienta rebelión contra Berenguel de Lantoira cuando lleguemos al final de la rúa de San Pedro y ante la Porta do Camiño, entrando al Santiago intramuros. Nosotros llegamos a la curva cerrada que, haciendo un ángulo de 90 grados a la izquierda, supone el final de esta corta bajada de la rúa da Fonte Concheiros, formándose una especie de anfiteatro delante de esta sucesión de edificios ladera arriba


Este es el segundo de los bancos corridos de piedra de esta zona verde y arbolada de la calle, justo antes de llegar a la curva


A la izquierda es es Albergue SCQ, otro de los muchos que proliferan en estas calles camineras y en sys cercanías. Inaugurado en 2019 es también tipo hostel


Acabada la bajada se forma en el ángulo de la curva este gran rellano o explanada desde donde vemos las casas de la Avenida de Rodríguez de Viguri, hacia la que nos dirigimos


Toda esta zona, muy tensionada por el paso de peregrinos, a veces en grandes grupos, sobre todo entre los meses de mayo a octubre, fue totalmente remodelada para permitir un paso seguro y holgado de los mismos, lo que provocó fuertes polémicas, por ejemplo al dejar esta calle con un solo carril y un solo sentido


Más allá y de frente vemos los edificios de la rúa de Concheiros, por donde sigue el Camino. Se supone habría sido por aquí donde estuvo la fuente que dio nombre a la calle. De los concheiros, tanto del gremio de vendedores de conchas como de los peregrinos, nos cuenta así la Xacopedia:
"En esta ciudad los concheiros formaron su propio gremio. Tal fue el éxito de este producto, que el término acabó extendiéndose a la manera de referirse a los peregrinos, ante el gran número de insignias de este tipo que adquirían en la ciudad y portaban en su atuendo. Ejemplos de esta segunda acepción son la antigua fuente y la calle -aún existente- de los Concheiros de Santiago, así denominadas por ser los lugares donde los compostelanos observaban por vez primera a los peregrinos del Camino Francés que se dirigían a la ciudad. Se ha aludido también a esta calle como el lugar donde primero se ofertaban las conchas de vieira a los recién llegados, pero esto es improbable, ya que el negocio estaba concentrado en la propia urbe. Algún autor ha apuntado un cierto sentido peyorativo en el uso popular del término referido a los peregrinos".

Pasada la curva, empezamos a subir, también muy livianamente, por esta rampa en lo que es el final de esta calle. De los concheiros, en el sentido de vendedores de conchas, no se sabe documentalmente hasta que aparecen mencionados en el famoso Codex Calixtinus en el siglo XII, pero sin duda existirían desde mucho tiempo atrás
"Sin embargo, el hecho de que la concha de vieira simbolizara desde antiguo el nacimiento y la vida, unido a su utilidad como recipiente de bebida y la gran presencia de este bivalvo en las costas gallegas, lo que facilitaba su consumo en Santiago, debió de favorecer que muy pronto se convirtiera en un objeto muy estimado por los peregrinos. Así nació uno de los gremios medievales más poderosos de la ciudad compostelana, el de los concheiros. Compartían con la Iglesia el monopolio de este rentable producto, que en el siglo XII comienza a ser reproducido por los artesanos en metales diversos y azabache".

Aunque pudiera parecer que los también importantes gremios de los azabacheros y plateros, de los que hablamos sobre todo en las entradas de blog dedicadas a la rúa da Acibechería y a la Praza das Praterías respectivamente, vendieran productos más elaborados, suntuosos o lujosos, el comercio de vieiras alcanzó tan importantísimas proporciones que hubo de ser regulado, estipulándose el tope del número de concheiros que debía permitirse e intentando evitarse fuera de la ciudad, incluso en lugares tan distantes como Francia:
"Se ha llegado a apuntar la existencia de unos mil puestos de venta en Santiago, algo que resulta excesivo. Hacia el año 1200 la Iglesia y el gremio de los Concheiros alcanzaron un acuerdo para mantener abiertas en la ciudad no más de cien tiendas, de las que veintiocho serían administradas por la catedral. El gremio, con el apoyo del Arzobispado compostelano, buscó en distintos momentos la ayuda del Papado y de otras autoridades para perseguir el comercio de conchas en otros puntos del Camino Francés, tanto en territorio castellano-leonés como en Francia. Así sucede, por ejemplo, en 1207, cuando el papa Inocencio III toma medidas en este sentido. 
La concha estrella fue siempre la de vieira. Sin embargo, también llegaron a vender otras más o menos similares, como las de ostra y zamburiña. El comercio actual de conchas de vieira para peregrinos y turistas continúa siendo notable en Santiago y otros puntos del Camino, pero sin la fuerza simbólica y el protagonismo logrado en la Edad Media".

Varios negocios en este bloque de la izquierda pueden ser de interés para los peregrinos: tienda de autoservicio, lavandería y el Albergue Sixtos no Caminho, ya al final de la rúa, en el último edificio de esta fila, inaugurado en 2019 y con nueva gestión desde 2023


Ahí estuvo anteriormente el celebérrimo Bodegón Os Concheiros, verdadera institución gastronómica compostelana que en 2017 se trasladó unos pocos metros más abajo a la izquierda, en la rúa de Berlín


Siete años más tarde Os Concheiros cerraba por jubilación "el templo del pulpo que cautivó a generaciones de santiagueses y al grupo Sidonie" y así lo anunciaba Olalla Sánchez para La Voz de Galicia del 8-4-2024:
"Este fin de semana un cartel de «cerrado por jubilación» situado en la fachada del Bodegón Os Concheiros ya avanzaba que Santiago despedía a otro de los grandes templos del pulpo. «Es hoy el primer día en que oficialmente estoy jubilado», aclara José Antonio Balboa, el hostelero que cogió las riendas del clásico local abierto por su suegro, José Rodeiro Salgueiro, hace 49 años en su inicial ubicación, en la rúa Fonte dos Concheiros, a escasos metros de donde en el 2017 él lo reabrió en su nueva sede. 
«La primera pulpería la condujo mi suegro y mi mujer, Élida Rodeiro, que ya empezó en ella de niña, lavando tazas con 13 años», evoca José Antonio, aludiendo a ese primer establecimiento situado en la entrada al casco histórico por el Camino Francés y del que generaciones de santiagueses guardan, con sus mesas corridas, mantel de papel, platos de madera o afamado pulpo, infinitos recuerdos. 
«El grupo Sidonie no fallaba cuando estaba en Santiago. En el nuevo bodegón puse una foto que nos dedicaron», desliza con orgullo José Antonio, recordando cómo la conocida banda grupo incluso grabó en la pulpería uno de sus videoclips, en el que sus miembros aparecen tocando entre pipas de vino, ante una mesa con mantel de papel o tazas de ribeiro o, incluso, realizando percusiones sobre paneras. 
«En el 2017 muchos vecinos nos decían apenados que por qué dejábamos ese histórico local, pero tuvimos que cambiarnos para dejarlo a sus dueños. Eso sí, se puede decir que esta pulpería abrió ininterrumpidamente durante 49 años. Ese antiguo local lo cerramos el 16 de marzo de ese 2017, y el 17 de marzo, ya reabrimos el negocio cerca, en la rúa Berlín», añade José Antonio, aclarando que en la nueva etapa, en la que se dejó atrás el encanto de los barriles, pero se mantuvo la misma filosofía y oferta gastronómica -con el pulpo como producto estrella-, ya estuvo él al frente. 
«Yo llevo 44 años trabajando. En un inicio fui soldador. Desde hace 39 años fui conductor de autobuses. De hecho creo que tengo llevado al colegio a medio Santiago», rememora con cariño. «Desde el 2017, y al mismo tiempo que seguía con los buses, también cogí el bodegón. Yo quería continuar para que no perdiese ese local tradicional. Llegué a trabajar muchas horas seguidas al día... Mucha gente nos dice que cómo lo cerramos, pero necesito descansar. Quiero disfrutar de mis nietos», destaca, mientras aclara que ya intenta acostumbrarse a su nueva etapa laboral. 
«Desde que hace mes y medio tomé la decisión de jubilarme, ya hubo mucha gente que se puso en contacto con nosotros, pero, por el momento, aún no hemos tomado ninguna decisión con respecto al local, que tenemos en propiedad», señala, explicando cómo no cree que el negocio tenga relevo en su propia familia. «Tenemos dos hijos, pero, en principio, no seguirán con ello. Aún tengo que decidir qué pasará. Aún me jubilé hoy», incide, agradecido a todas las muestras de cariño que por parte de los vecinos y clientes fieles no para de recibir."

De todas maneras, el bodegón reabrió en 2025 con nueva dirección, como enseguida vamos a ver, pero mientras, Valeria Pereiras se preguntaba en El Correo Gallego del 10-4-2024 ¿Dónde comer ahora un buen pulpo en Santiago?:
"Tras los cierres de la Chocolatería Metate, la tienda de electrónica Juan Portela Seijo o Amancio Deportes, llega ahora el turno del Bodegón Pulpería Os Concheiros. El emblemático establecimiento, reconocido templo del pulpo en Compostela que cautivó a generaciones de santiagueses durante casi cinco décadas, ha bajado la persiana por jubilación de su propietario. 
Con 49 años de historia, este icónico establecimiento fue un lugar de encuentro querido por varias generaciones de estudiantes, turistas y santiagueses. Situado originalmente en la rúa Fonte dos Concheiros y reubicado a escasos metros en la rúa Berlín en 2017, el Bodegón Pulpería Os Concheiros mantuvo su esencia y oferta gastronómica, con el pulpo como plato estrella, bajo la dirección de José Antonio Balboa.  
Tras más de cuatro décadas dedicadas al negocio, José Antonio ha decidido que es el momento de descansar y disfrutar de la jubilación. 

Con este cierre, Santiago se despide de uno de esos rincones gastronómicos históricos donde se tejieron innumerables recuerdos y se disfrutaron momentos inolvidables alrededor de mesas corridas y platos de madera. La pregunta sobrevuela ahora esta nueva despedida: ¿Dónde se puede comer buen pulpo en Santiago? Por fortuna, la oferta es amplia..."


De alguno de esos establecimientos que responden a la pregunta de dónde comer buen pulpo en Santiago ya hemos hablado en las entradas de blog dedicadas a los tramos urbanos anteriores a partir de San Lázaro. De otros continuaremos haciéndolo a nuestro paso por el casco histórico, ya muy cerca de aquí


Pasamos la entrada del Albergue Sixtos y seguimos todo de frente. La extraordinaria cantidad de alojamientos dedicados a los peregrinos o que los acogen gustosamente aunque no estén estrictamente enfocados a ellos en exclusividad hizo que el gran complejo del Monte do Gozo, inaugurado en 1993, cuando apenas había otros albergues el del Seminario Menor, empezase a ser menos usado, aunque es una garantía de alojamiento dada la saturación imperante en temporada alta en los alojamientos de la ciudad


Y es que los peregrinos, por lo general, suelen preferir estar lo más cerca posible de la catedral, para cumplir con el ritual de llegada, visitarla y con ella el casco antiguo, monumentos, cafés, tascas y servicios


Acabada la rúa da Fonte dos Concheiros el Camino sigue todo de frente pues en suave subida hacia la rúa dos Concheiros (son dos calles diferentes aunque de nombre parecido. Fijémonos en el cartel que nos indica el desvío para llegar al Bodegón Os Concheiros, reabierto en 2025, como hemos dicho


Según nos adentramos al centro urbano la oferta gastronómica se multiplica. A la derecha, en la Avenida de Rodríguez de Viguri, hay varios bares y casas de comidas. Unos han abierto, otros cerrado, algunos cambiado de nombre, etc. Ahí está por ejemplo Tapa Tapiña, con zona de barra y amplio comedor


Esta explanada arbolada forma parte de las transformaciones viarias efectuadas en estos barrios cara al creciente paso de peregrinos. Esta es una foto de principios de primavera, cuando aún pasan muy pocos, por eso vemos los árboles sin hojas aún


Esta es una foto del mismo lugar un mes más tarde, recién pasada la Semana Santa. Si bien el paso de caminantes no es aún tan intenso como lo será pocas semanas después, ya se aprecia un constante goteo de romeros, así como los primeros grandes grupos. Un acontecimiento que, dada la algarabía que se forma en no pocas sino más bien constantes ocasiones, viene provocando problemas muy serios al vecindario


Antes de seguir, podemos desplazarnos a la izquierda al famoso Bodegón Os Concheiros, situado un poco más abajo a la izquierda, al comienzo de la rúa de Berlín. Observemos al fondo los edificios del Polígono das Fontiñas y la colina del Alto da Canteira, donde se encuentra el Parque de Carlomagno, una de las muchas zonas verdes de estos barrios nuevos, como tuvimos ocasión de comprobar


En la zona sigue edificándose, este edificio sobre columnas aún no estaba cuando el mesón se trasladó aquí en 2017.Valeria Pereiras daba así noticia de su reapertura en El Correo Gallego del 19-2-2025:
"El que fuera uno de los templos del pulpo en Santiago, punto de encuentro para varias generaciones de vecinos y visitantes, ultima los detalles para la vuelta a la actividad. El local de la rúa Berlín del barrio de Fontiñas, donde en 2017 se trasladó el emblemático Bodegón Os Concheiros, se prepara para una nueva etapa. Casi un año después de cerrar por jubilación, el establecimiento ultima su reapertura. La nueva gerencia, a cargo de una pareja con experiencia en la hostelería compostelana, toma ahora el testigo y asegura que mantendrá la esencia del negocio familiar que siempre caracterizó este espacio.  
"Es una nueva apertura en la que vamos a tratar de mantener la esencia del Bodegón", explica el nuevo responsable del Bodegón Os Concheiros. El producto estrella seguirá siendo el pulpo, al que se le sumará una oferta de parrilla, apostando por una carta sencilla y con precios “adaptados al barrio”. “Lo más tradicional aquí en Galicia: churrasco, pulpo, tortillaEl pulpo está carísimo, y poco se puede hacer con eso, pero intentaremos ofrecer precios contenidos", señala.  
El local reabrirá sus puertas el próximo 1 de marzo, coincidiendo con el Entroido, y avanzan que tendrán la cocina abierta todo el día, aprovechando el tránsito de peregrinos y la cercanía de los juzgados. "Los funcionarios suelen ir con prisa, quieren tomar un café rápido y marchar. Haremos esa apuesta, abriremos a las 7:30 horas y ofreceremos un café de selección y de calidad”.

Efectivamente, el impresionante aumento del precio del pulpo hace que muchos establecimientos tengan que adaptarse y, sin abandonar esta suculenta especialidad que forma parte fundamental de la misma identidad gastronómica gallega, se buscan otras alternativas, no solo en las especialidades de la carta sino también en cuanto al modelo de negocio


Y así, sin renunciar a la pulpería, abren temprano para dar desayunos, sobre todo a peregrinos y gentes de los cercanos juzgados, entre otros, pues a esa hora la capital de Galicia ya comienza su trepidante ritmo diario. Ya cuando la antigua dirección se trasladaba aquí en 2017 lo anunciaba de este modo:
"Máis de tres décadas de traxectoria na entrada ó casco histórico compostelán polo Camiño de Santiago, avalan o Bodegón Os Concheiros. Miles de santiagueses, turistas e peregrinos puideron disfrutar nestes máis de 30 anos de servizo, destacando o polbo como produto estrela".

Aunque en ligera cuesta, hay buen espacio para una bien soleada terraza bien orientada al sur


Accedemos al interior: podemos sentarnos a la mesa individual o de grupos o hacerlo sobre taburete alto en mesa larga, como vemos a la entrada. Y también tomar algo en la barra


'Su majestad el pulpo, o polbo..."


Viño do Ribeiro en taza...


Orella, oreja de cerdo, otra especialidad


Detalle un poco más cerca...


Para rematar la comida, un chupito de oruxo...


Y volvemos al Camino: a la derecha, la Avenida de Rodríguez de Viguri está dedicada a quien fuera diputado compostelano en las Cortes de la Restauración, Ministro de Fomento con Alfonso XIII y posteriormente de Economía Nacional (gobierno de Dámaso Berenguer). A la izquierda es la Avenida de Lugo, la antigua 'circunvalación', cuando esto era aún 'el agro' de los alrededores de la ciudad:
"Podría parecer una carretera cualquiera, pero es un vial que hoy es plenamente urbano y está totalmente integrado en la ciudad. Se trata de lo que entonces se denominaba oficialmente Avenida de Lugo, pero casi todo el mundo lo conocía por circunvalación, porque servía para ir de barrios como Pontepedriña a San Lázaro sin pasar por el centro. (...). El nuevo barrio de As Fontiñas no era ni un proyecto, y muchos compostelanos conocían la zona porque algo más arriba, entre Fontiñas y As Cancelas estaba una famosa pista donde se practicaba para sacar el carné de conducir. Dicen que por las noches este espacio servía para hacer otro tipo de prácticas, también en coche, pero aparcado".

Nosotros seguimos todo de frente y recto subiendo por la rúa dos Concheiros, que sería en este caso como decir 'los peregrinos', más aún que los vendedores de conchas. Sendos edificios en chaflán flanquean el comienzo de la calle. También remodelada, como toda esta encrucijada, a partir de 2020 a manera de bulevar


A partir de aquí y hasta el final de la calle prácticamente todos los bajos tienen negocios: sucursales bancarias, tiendas, talleres, hostelería y, por supuesto, albergues


También tenemos además un colegio, el Colexio Juventud, que ocupa todo el segundo edificio a la derecha, fundado en 1975 por Alfonso Pazo Buján en base a una academia preexistente desde la década anterior


No queremos hacer una guía comercial de la calle pero podríamos hacer un recuento de aquellos que más pueden interesar al peregrino, aunque siempre con el riesgo de que se nos pase alguno. A la derecha está el bazar Hiper China y a la izquierda la Froitería dos Concheiros y un supermercado Gadis...


Estaríamos ya en el barrio de San Pedro, llamado así por el antiguo monasterio de San Pedro de Fóra, una de las primeras fundaciones monásticas construidas en el siglo IX tras el hallazgo del que se tiene por sepulcro de Santiago y sus discípulos Teodoro y Atanasio cuyos últimos restos fueron demolidos en 1836 para construir seguidamente una nueva parroquial, de la que hablaremos en la entrada de blog dedicada a la rúa de San Pedro, cuyo comienzo vemos al fondo, al final de esta cuesta


El Camiño Francés constituyó una verdadera calle mayor de la ciudad desde la misma catedral hasta las aldeas del extrarradio según se iban incorporando al casco urbano. Llamado también Camiño de Castilla, fue la principal entrada y salida de la ciudad durante siglos hasta que a lo largo del siglo XIX se construyeron las primeras carreteras generales, como la actual N-634


En la actualidad, si bien no para el tráfico, sí a nivel de viandantes la rúa ha recuperado parte de aquella perdida esencia de calle mayor con el gran trasiego de peregrinos, si bien, como iremos viendo, es tal la afluencia, y no siempre bien gestionada, que ha incidido en hacer del trayecto una zona especialmente tensionada turísticamente


A la derecha, el Café Tabacos, fundado en 1966 y llamado así por el estanco que hay a continuación y su lema es +50 anos espertando Santiago por su horario de apertura. "No Tabacos atoparás o ambiente ideal para desfrutar dun viño, dunha cervexa acompañados por tapas e bocadillos. Estamos no barrio de San Pedro dende 1966", leemos en su reseña. La Voz de Galicia, en su sección Vivir Santiago, lo incluye en el articulo ¿Cuáles son los bares que más madrugan en Santiago?, publicado el 11-11-2023:
"Antes de que amanezca, ya hay por distintos barrios de Santiago bares abiertos. Son establecimientos que frecuentan tanto quienes por necesidades laborales no se acuestan como trabajadores que antes de empezar su jornada quieren desayunar fuera. Un recorrido por algunos de estos locales demuestra que la entrega a primera hora se ve recompensada.  
José Manuel Rodríguez Couto es el hostelero que está al frente del emblemático bar Tabacos, en la rúa Concheiros, un local abierto en 1969 y que, como el toldo de su terraza refrenda, lleva «máis de 50 anos espertando Santiago». «Ese lema puxémolo no 2019, cando o local cumpliu 50 anos», recuerda José Manuel, nacido en Vila de Cruces, mientras no deja de atender a primera hora a su fiel clientela. 
«Este bar abrírono a señora María e o señor Joaquín e eles xa tiñan ese costume de comezar sobre as 06.30 ou 07.00 horas. Eu collino hai 30 anos. Antes estivera no Toñito, na zona de San Caetano, que tamén abría cedo. Ao final adiantamos a hora e a partir das 06.00 aquí xa hai xente. Eu chego antes. Érgome sobre as 03.40 horas», encadena sin descanso el hostelero, mientras sirve tortillas, churros o todo tipo de tostadas, con aceite, aguacate, mango o arándanos. «Aquí o que máis sae é o almorzo clásico, o café con tostadas. Coidamos moito o pan. O importante é velar pola calidade», acentúa, admitiendo con humildad su tirón. «Nun día medio podemos servir máis de mil almorzos», apunta agradecido. 
«Agora, e dende que non se pode transitar en coche pola rúa de San Pedro, para chegar á do bar, a de Concheiros, moita xente ten que dar unha volta enteira a Santiago. Estamos nunha zona incómoda e,aínda así, ata clientes doutros concellos, como de Ames, non nos fallan. Aquí tamén veñen moitos que traballan de madrugada» (...) 
Una simple búsqueda entre las reseñas de Google confirma también el reclamo que tiene entre todos esos peregrinos que madrugan para completar el Camino y llegar al Obradoiro a primera hora. «Moitos repiten aquí cada vez que chegan. Hai poucos días uns de Cartaxena dixéronnos que se ergueron cedo xa coa idea de almorzar aquí», constata con orgullo, reconociendo que el ritmo de trabajo es elevado. 
«No bar, que tamén pecha tarde, de madrugada, somos dez traballadores. Á primeira hora, que é o noso forte, estamos catro. Non adoitamos a ter unha gran acumulación de xente á mesma hora, pero si un goteo continuo de almorzos. Intentamos ir rápido para mover un local que, ademais, non é grande. O Tabacos ten 86 metros cadrados», muestra desde un bar que optó por conservar su nombre. «Coa lei do tabaco pensamos que ao mellor tiñamos que cambialo, pero ao xa telo o bar dende tanto atrás, non foi necesario. Xa imos para case 55 anos», asiente, siempre en plural, el conocido y madrugador hostelero".

Y el Café Bar 1000 metros, que parece indicarnos que estamos a un kilómetro de la catedral de Santiago de Compostela. A su izquierda está el quiosco y lotería Duende Azul de Patricia Díaz


Aquí paramos a tomarnos una cerveza y con ella nos dan con la consumición una mini-hamburguesa


Con sus patatas fritas y todo...


A la izquierda tenemos la tienda de dietética y nutrición Naturhouse Concheiros y, seguidamente, otra emblemática cafetería, también con su terraza


La Cafetería Gaia, "cafés, tés infusiones, refrescos, zumos, cervezas, vinos, licores, desayunos, bollería, tostas, tapa de cortesía con la consumición". Podemos descansar acá y allá a discrección


Seguidamente y también a la izquierda el Albergue Santos, inaugurado en 2021 y que tiene, a continuación y pegado a él, al Hotel Concheiros, con sus llamativos miradores acristalados sobre la rúa


Antes de las grandes reformas acaecidas en estas y otras calles, por las que discurre el Camino de Santiago, para embellecer y mejorar el trasiego de gentes, principalmente peregrinos, a la ya muy cercana catedral, se acometieron una serie de reformas que, empezando por el centro histórico, se extendieron seguidamente a los arrabales. Lo explica muy bien El Correo Gallego del 27-11-2021 en el artículo Cuando el crecimiento de la ciudad en los años 80 conllevó la rehabilitación de la rúa de Concheiros:
"A principio de los años ochenta, el casco histórico de Santiago vivió un proceso de rehabilitación que hizo que destacase aún más sobre las demás zonas de la ciudad. Pocos años más tarde, y bajo la alcaldía del socialista Xerardo Estévez, esa diferenciación de la zona antigua de la ciudad promovió que se llevase a cabo un proceso de humanización y peatonalización en otras zonas de la ciudad para acompañar el crecimiento de la capital gallega en su totalidad. Si bien el cambio más grande se produjo en el Ensanche, donde cada vez se concentraban más ciudadanos, también afectó a algunas de las calles más emblemáticas de Santiago, como fue el caso de la Rúa dos Concheiros, cuyas obras se centraron especialmente en la reconstrucción de la vía y la modernización de las fachadas. Luis Toxo, teniente de alcalde de Xerardo Estévez por aquel entonces, señaló que humanizar las calles del día a día de los santiagueses era un proceso necesario para seguir resaltando el casco histórico, al que se refirió como “la joya de la corona” de la capital gallega..."

"Situada en el barrio de San Pedro, la rúa dos Concheiros se bautizó así porque era la zona donde vivían y trabajaban los artesanos especializados en fabricar conchas, generalmente de latón", nos dice Ana Ramos en Las calles de Compostela que albergaron su propio Mercado de Abastos, artículo publicado en El Español del 19-10-2025, añadiendo nuevos datos a si el nombre de concheiros se debe a los vendedores de conchas, en este caso fabricantes, al ser de latón, o a los peregrinos que, por llevarlas en su hábito, eran llamados de la misma manera:
"Estos artesanos se afincaron en la zona y vendían sus creaciones a los cientos de peregrinos que visitaban la ciudad compostelana y llevaban una concha como muestra visible de finalizar el Camino de Santiago".

Un poco más adelante y a la izquierda, conchas, estrellas y flechas señalan nuestra llegada a la cafetería Shot Me Cofee, para los amantes de los más selectos cafés, bien reconocible por su simbología jacobita. Leemos en su web:
"En nuestra tienda, nos dedicamos apasionadamente al café de especialidad, ofreciendo productos que son verdaderas expresiones de calidad y artesanía. Nos enorgullecemos de garantizar la trazabilidad completa de nuestros cafés, desde su origen en la finca hasta tus manos. Trabajamos exclusivamente con las cosechas más frescas y recientes, seleccionando cuidadosamente lotes de fincas donde se cosechan los frutos en su punto óptimo y se procesan con destreza por expertos apasionados.

Cada variedad de café es tostada con precisión para resaltar lo mejor de sí misma, destacando el trabajo dedicado del agricultor y las características únicas del territorio. En nuestro compromiso con la excelencia, buscamos ofrecerte siempre la mejor versión posible de cada café".

El bar sin barra de Santiago que ya es oficialmente la mejor cafetería de España, titula por su parte Olaya Sánchez su reportaje para La Voz de Galicia del 22-10-2024 dedicado a este ponderado establecimiento:
"Finalmente hubo que esperar al lunes para conocer el veredicto, pero Shot Me Coffee, el local centrado en los cafés de especialidad de la rúa dos Concheiros, en Santiago, ya es de forma oficial la mejor cafetería de España. El establecimiento, abierto por Jacobo Abeijón en julio del 2022, se ha impuesto en los BCN Coffee Awards, uno de los premios más importantes dentro del sector del café, otorgados en un certamen que tuvo lugar en Barcelona este pasado fin de semana. 
El barista de Rianxo, de 33 años, ya adelantaba a finales de la semana pasada que su establecimiento había sido incluido al inicio del certamen entre las doce mejores cafeterías de España, pero restaba por conocer el orden final. «Fumos escollidos mellor Coffee Shop de España este ano e obtivemos un terceiro posto por mellor servizo», celebraba Jacobo Abeijón en las redes de Shot Me Coffee. 
En los días previos ya compartía su alegría por la nominación. «Al ránking de las doce mejores cafeterías optaban locales de toda España. Entre los criterios que se evaluaban estaban que todos los cafés ofrecidos en el menú fuesen todos de especialidad, ninguno comercial. También se analizaban cómo eran los tostadores que, en nuestro caso, somos nosotros mismos —aclara, incluyendo también a su pareja—, y se ponía el foco en qué calidades se manejaban. Hubo una primera preselección de entre la que quedamos 50. Finalmente se eligió a doce, a partir de una nota que, en un 70 % venía de las valoraciones de Google —la del bar es la máxima, de un 5,0— y, en otro 30 %, de una votación popular. Lo que más me sorprendió es que, de entre esos 12, se hiciese público el orden, y vernos en lo alto», celebra el rianxeiro, antes de aclarar que será este fin de semana cuando, tras la visita que realizó a los distintos establecimientos un «cliente misterioso», el certamen dará a conocer los tres que finalmente quedan en lo alto. 
Jacobo se declara sobre todo feliz por ver cómo su apuesta, «arriesgada», tuvo éxito desde el principio. «Yo ya cuando estudiaba en la escuela de hostelería de Santiago ya me presentaba a concursos como barista y de coctelería. Este mundo siempre me apasionó. Al terminar fui viendo cafés por Europa, relacionándome con gente del sector. En Mallorca trabajé de bartender. Al volver a Santiago quise poner en marcha un concepto que aquí no había. Un bar que fuese más que un sitio donde tomar café. Queríamos enseñar en qué consistía el café de especialidad, sobre el que aún hay un gran desconocimiento. Por todo ello, el establecimiento ya nació sin barra. Quería que fuese un local abierto, distinto, que explicase el proceso», razona el barista, que, en el arranque, incluso ofrecía cursos de formación, algo que tuvo que dejar al empezar a tostar él mismo. «También hacemos repostería; abrimos los siete días de la semana por mañana. Ya no nos da la vida», destaca riendo. 
«Desde el principio quisimos poner en valor que la clave del establecimiento es la calidad del café. Nosotros buscamos el mejor que se puede coger. En nuestro caso trabajamos, entre otros, con una empresa muy joven de Ámsterdam, que trata directamente con los productores, de fincas pequeñas, con menos intermediarios. Hay mucho respeto por la biodiversidad y se pone en valor la región de procedencia. Aquí tenemos variedades de cafés de especialidad que vienen de Brasil, Colombia, Costa Rica, Guatemala o en general, de Centroamérica y Centroasia», enumera Jacobo, defendiendo que, a nivel nacional, los precios del café de su establecimiento son, entre su especialidad, de los más económicos a nivel nacional. «El expreso está a 1,80 mientras que el con leche a 2,20 euros», detalla el barista. 
Jacobo Abeijón también valora, más allá la buena acogida y prensa que el café de especialidad tiene entre los turistas —la rúa dos Concheiros es una de las entradas del Camino Francés—, que su clientela sea preferentemente de Santiago. 
«Salvo en dos meses, el resto del año aquí vienen sobre todo vecinos, tanto por el café como por los dulces caseros que hacemos, como el rollito de canela o el pan de plátano», señala desde un establecimiento que también gana eco por el bizcocho de pistacho y espinacas o el crumble de manzana. 
«Lo más bonito es que la gente de aquí aceptó lo que hacemos y eso nos llevó a estar donde estamos», concluye agradecido".

A nuestra derecha tenemos la Farmacia Arrojo, de Carmen Arrojo Romero, la Óptica Camiño y el Super Bazar, otro de los grandes locales de 'tiendas multiproductos' que proliferan en Santiago y otras ciudades y de los que escribe Marga Mosteiro en Si no lo encuentra en el bazar, no existe, artículo para La Voz de Galicia del 6-2-2018:
"Es en cierto modo un tipo de comercio que puede compararse con aquellas antiguas tiendas de barrio y de aldea, de las que ya quedan muy pocos ejemplos en Compostela, en las que se podía encontrar desde un tornillo hasta unas zapatillas o las verduras cosechadas en huertas cercanas. En los nuevos bazares en auge, regentados en casi todos los casos por ciudadanos orientales, ocurre casi lo mismo. Menos alimentos, hay de todo. La inmensa mayoría de los productos que se venden en estos comercios tienen su origen en los países emergentes del continente asiático. En sus estantes es posible encontrar prácticamente todo lo que se fabrica en plástico, pero también un sinfín de artículos para el hogar, el coche, el bricolaje, las manualidades, papelería, ropa, calzado y decoración. Uno puede afirmar sin temor a equivocarse que si en el bazar no está lo que busca, es que no existe todavía. 
Los establecimientos multiproductos, como prefieren que les denominen sus gestores en lugar del popular bazar, vienen haciéndose poco a poco con los locales más grandes y más atractivos tanto del centro de la ciudad, con presencia en el Ensanche y hasta en el mismo casco histórico".

Cuesta arriba y en esta fila de casas históricas de la rúa dos Concheiros estaba O Tranquilo, veterano bar que cerró en 2007, cuando a fecha 4 de mayo de ese año El Correo Gallego publicaba La derrota de Baco. Tabernas de Santiago donde se lamentaba de su clausura y recordaba otros templos de las tascas compostelanas:
"De correr otros tiempos, el cierre de O Tranquilo hubiera supuesto un drama local con repercusiones nacionales. Probablemente la bandera del Club San Pedro ondearía a media asta en señal de duelo y se entonaría la Negra sombra, el Ay, pobre de mí o El triste y sola se queda Fonseca. 
Una de las más venerables tabernas de Compostela acaba de cerrar la espita de los aromas del ribeiro y, sus puertas de Os Concheiros, a una clientela que se remonta a la Guerra Civil. 
Los que regresaron de la contienda fratricida contaban, entre taza y taza, en O Tranquilo, en O Tumba y en O Tangueiro, que para vencer el miedo les hacían tomar "asalta parapetos", una suerte de aguardiente infernal con el que las entrañas parecían regurgitar. Y ciegos, no por la ira o por el odio, sino por un brebaje de 50 grados, desafiaban todos los peligros bajo el fuego de los morteros. 
Tabernas de Compostela, templos de un tiempo ya ido. El cierre de O Tranquilo es casi el golpe definitivo a un tipo de establecimiento público que ahora mismo, en Santiago, está en peligro de extinción. 
Antes que O Tranquilo, cerraron O Porrón, O Sacho, O Eulogio, O Arsenio, O Eugenio, A Estradense, O Xudío, O Quitapenas, A Porcona, A Carola. O sea, la derrota de Baco, el dios del vino. 
O Buraquiño, en la Ruela do Peso, es otra de las tabernas emblemáticas que los tiempos han mandado a mejor vida. O Buraquiño era el lugar perfecto, un callejón en penumbra, discreto en el que se difuminaba la figura vacilante del ebrio de turno. En la Ruela do Peso aún superviven O Candil y el Bar Calpe. Y bien cerca, A Beadense, una amplia taberna como amplias sus mesas, todas la noches lavadas con lejía. Un tinto mal escanciado deja sus marcas y más las manos convulsas de quien ha apurado ocho cuncas en dos horas. 
Los bebedores profesionales de las décadas de los 60 y 70, cuando se bebía con calma y había tiempo para el machismo más recalcitrante a costa de mantener a la esposa en casa "con la pata quebrada y atada a la cama" seguían un protocolo que consistía en mantenerse en pie, apoyados contra la pared para luego beber con calma y, en ningún caso, moverse o agitar los brazos. 
De esa forma, los caldos que llegan al estómago y más tarde filtra el hígado no mandan los efluvios con tanta celeridad al cerebro como la mistela bebida en cascada en O Porrón, otro de las tabernas que echaron el cierre en las Casas Reais. Así podían aguantar horas, "bebiendo como odres". 
A Estradense inauguró en la calle Pitelos, frente al edificio Viacambre, la modalidad del ribeiro en tubo, es otro de los grandes santuarios desaparecidos, los mismo que O Eugenio y O Arsenio, en la Rúa Travesa; O Peón, en Vista Alegre; A Parra y La Esquina, en el Camino Nuevo; O Foucellas, en Torrente; O Isidoro, en San Lázaro: y O A­lonso, en Choupana. En la Algalia de Arriba un todo a cien quitó la identidad al Quitapenas por más que otro del mismo nombre mantenga sus puertas abiertas a duras penas en el barrio de Sar. 
O Xudío es otro de los célebres taberneros que desaparecieron del Franco por razones biológicas. "O Xudío tiña un gran ribeiro, pero era un tipo insoportable. Si lle caías mal, non che servía e aínda por riba che dícía: "no tengo vajilla suficiente para servirle ahora" recuerda un impenitente aficionado a "salir de tazas" a partir de la una de la tarde y de las ocho de la noche. 
Y ya que el marido de Obdulia la heredera de A Porcona,  heredera de A Porcona, en la Algalia de Arriba, militaba en Cantigas e Agarimos, local mismo al lado de la reputada taberna, las farras y exhibiciones corales empezaron a repetirse con frecuencia para delicia de la calle. En el repaso al cancionero popular gallego había de todo, salvo sopranos. 
José Travieso Quelle, periodista de cierre de esta Casa contaba en vida que una noche de primavera, ya en Cervantes, percibió un lamento o un bramido y, asustado, echó mano a su pistola de fogueo. En realidad se trabaja de un agudo sostenido del barítono que se recreaba "en el monte, en el monte de Piedad". 
Borrachos, sí, pero en buena parte de las tabernas de Compostela se descubrieron voces potentes gracias a ese desinhibidor que es el vino, a la hora de neutralizar el rubor del aficionado a cantar en público. En ese sentido, las tabernas cumplieron sobradamente con la más honda tradición coral de Galicia. 
O Eulogio, en Rodrigo de Padrón, tenía una clientela fija, tal vez más por sus sabrosos chipirones que por sus vinos. Los mismo ocurría con La Antonia, en el check point de las calles del Espíritu Santo y Basquiños. Incluso profesores de la universidad, tras reverenciar a la Virgen del Carmen, incursionaban en el Norte santiagués para ponerse morados de nécoras. 
O Entreportas da por un lado a la Troia y por el contrario al Callejón de Jerusalén. Vinos en vaso y de botella. El 2 de mayo de 1962, a primera hora de la mañana, Mateo y Cibeira se afanaban para orientar la antena del flamante televisor que se estrenaba para festejar la VI Copa de Europa. Todo a punto, el vino, los berberechos y los mejillones cocidos al vapor. 
Puskas hizo tres goles en el primer tiempo; alaridos de felicidad y una sentencia cabal del cliente más eficaz libando Ribeiro que el húngaro acertando con las redes: "non, si eso xa cho dicía eu".  
Tras el descanso, Costa Pereira, Aguas, Coluna, Augusto, Germano, Simoes y Eusebio le dieron la vuelta al resultado. El cliente de O Entreportas seguía siendo más eficaz libando Ribeiro que Eusebio marcando goles: cinco.  
Alfonso Rivera, afamado entrenador de baloncesto, llegó a Santiago en 1974 con una idea fija: hacer de Compostela la Badalona gallega, "pero, claro, es que aquí despertar la afición por el baloncesto resulta complicado. Aquí salís de vinos, y un tío desde los veinte a los sesenta años, pues acaba tomándose 30 millones de tazas".  
Más de un millón y más de dos las sirvió A Periquilla, en la Rúa de San Pedro. Pero hoy, manda el vino embotellado y la cerveza. En la misma calle se mantienen otros clásicos como O Mosquito y O Catro, que conserva una docena de tazas y una palomilla blanca para servir el Ribeiro "aos clientes antiguos".  
La ensaladilla rusa y la paella jalonaron el éxito del Casablanca, cafetería pionera en servir tapas gratis con los vinos a partir de 1970. Justo al lado, A Nosa Terra empleaba un señuelo eficaz: la taza caliente de caldo acompañando al vino.  
La cofradía de los amantes de las tazas iniciaba la ruta o el vía crucis en el Franco, seguía en las Casas Reais y terminaba entre la Rúa de San Pedro y Os Concheiros. Después de tanto líquido ingerido, ocho, diez, doce chiquitas el riesgo de borrachera también trompa, merluza, calcada, mona, pea, melopea, curda, cogorza y tajada era tan manifiesta que había que esponjar, es decir, ingerir algo sólido urgentemente. El Casablanca supuso la salvación de muchos y el caldo caliente de A Nosa Terra, el consomé perfecto para entonar el estómago. 
Sí, porque el alcohol sin una patata como las del Negreira, todavía en activo, podría adormecer a unos o exacerbar los ánimos de otros al punto de "broncas tabernarias o discusiones de taberna". 
Se recordará, como adelantó El CORREO en agosto de 2006 a propósito de la muerte del alcalde Ánxel Casal, que el hombre que lo mató pregonó su hazaña a los cuatro vientos en una taberna del Castiñeiriño, una vez el vino había hecho efecto. 
Pero el vino, como decía Minguiños, el sacristán de Sar en La Casa de la Troya, "é bo para os nervos" y, ahora que se ha muerto Yeltsin, se sabe que bebía wodka para superar el estrés. Y es que en Rusia, los rusos no beben como cosacos: beben como rusos, según se desprende de sus últimas estadísticas, 43 millones de alcohólicos. 
El vino desata la lengua, acerca a la gente y, como lo entendió Velázquez en Los Borrachos o el Triunfo de Baco, libera al hombre de sus tensiones cotidianas.  
Un biólogo de apellido Sierra se dejaba caer de vez en cuando por el Amor, café bar en el Camino Nuevo, hoy también cerrado. Y a medida que el vino entraba en vena, más simpático y ocurrente. "Uns rillotes colleron un can para meterlle tres inxeccións gasolina. O can soltouse e fuxiu, pero cen metros máis alá, caeu coma fulminado por un lostrego ..." Tras el silencio de espera, el pardillo preguntaba: "¿E morreu? Non, acabouselle-la gasolina".A Chantadina, en Sar, El Navegante, en Conxo, y O Tarelo y O Artilleiro en Vista Alegre aún mantienen loza para las chiquitas. Los clientes veteranos lo exigen, pero como el negocio es el negocio, el vino joven y la cerveza se imponen por goleada. 
José Belló Piñeiro, que fue llamado a filas en 1936 _ su mujer quedó al mando de O Tarelo_ y los míticos Baldomero, tabernero desde 1944 con El Navegant, o señor Canitrot con O Ribadavia, y O Travieso se han ido como el aroma de sus vinos para dejarnos un recuerdo en sepia.  
Sardinas para los republicanos presos en Santa Isabel 

La desaparición del barrio de San Queitano, como se decía en el gallego de antes, borró del mapa al Toñito y al bar que regentaba el señor Basadre, taxista de profesión, y al bodeguero llamado O Calderillas. 
La taberna de La Abundancia, en la calle de la Troia, no es lo que primitivamente era: un almacén de barriles y pipos. El tabernero solía vender al público vino en damajuanas. La zona, hacia los años 60, gozaba de gran predicamento por los callos del Polo Norte y el pulpo de Los sobrinos del padre. O Músico, en la Puerta de la Peña, venía a ser para catadores de paladar exquisito. Tan bueno era el Ribeiro, tan escasa la cosecha y tan selecto el número de amigos del saxo de la Banda Municipal que cuando éste tenía que ausentarse les dejaba las llaves de la taberna para que no interrumpieran ni un sólo día la liturgia de tomar las tazas de la una y de las ocho.  
El cierre de O Sacho, en Santa Isabel, se precipitó como consecuencia del cambio de escenario del Hospital Xeral de Galicia, un centro que generaba el tránsito de un millón de personas al año. La familia, que utiliza en la actualidad el local comercial para reparación de electrodomésticos, es depositaria de una de las historias más generosas del antiguo Santiago.  
Al concluir la Guerra Civil, decenas de prisioneros republicanos permanecían en la cárcel de Santa Isabel. El Club Santiago entrenaba en ese escenario y desde las tapias era observado por los republicanos que, al cabo obtuvieron permiso para entrenar. Tan buenos eran, que el Santiago los fichó. Única prima de fichaje como condición: un bocadillo de chorizo y otro de sardinas, que O Sacho abarató para dejarlo en una peseta.  
O Xachegou, vinos, mesura, tertulia y juegos de cartas  
Solita (Soledad) se ha jubilado. La dueña del Xachegou alquiló la taberna más emblemática de Compostela durante los últimos 70 años en la Algalia de Abajo.  
"Aquí, conta un tal Maroño, que xa pasa dos 80, que tomaba as tazas de rapaz aos 14 anos", señala el nuevo tabernero que confiesa a EL CORREO que "os pipos son para decorar o local".  
O Xachegou alcanzó fama por sus deliciosos gaiteiros, bollas crujientes de pan con sardinas y anchoas, demandados en distintas épocas por los bancarios de la plaza de Cervantes y los funcionarios de los juzgados. La tradición se mantiene, pero no así la de las tazas, sustituidas ahora por vaso y vino embotellado, especialmente viño Xoven, Reboreda, albariños y riojas, amén de la Estrella de Galicia.  
Desde marzo pasado, el nuevo responsable de O Xachegou decidió abrir por las mañanas para recuperar la costumbre de tomar los vinos con moderación, rescatar el hábito de la tertulia y recobrar las cartas como única expresión de competitividad sobre el tapete.  
Civilización igual a destilación y la memoria intacta da lingua na taberna  
La calle del Franco es la ruta de los elefantes. O Orella, O Ourense, O Barril, O Beiro, O Camilo y El Gato Negro mantienen la llama encendida; todos lo demás, desaparecidos o reconvertidos en restaurantes.O Ribadavia es ahora bar restaurante; O Beiro, una vinacoteca de lujo; y O 42 un compendio de gastronomía y bodega. O Camilo, fundado por Camilo Alberte Meixengo en abril de 1942 sirve Viño Xoven, albariños y riojas en copa de cristal a 1, 1,75 y 2 euros. José e Ino, sus dueños desde 1987, se lamentan de que la zona perdió el Parlamento de Fonseca, la Telefónica y la Delegación de Hacienda. "Antes había cola para toma-los viños. Menos mal que o turismo de agora está moi estable".  
En el Franco y la Raíña no sirven Ribeiro en tazas, cuyo precio en otros rueiros de Santiago oscila entre los 0,40 y los 0,50 céntimos de euro.  
Las especialidad más demandada del Gato Negro sigue siendo el hígado encebollado, templo en el que el periodista firmante coincidió el Viernes Santo de 1993,, con Rodolfo Martín Villa y Manuel Núñez, ex ministros de UCD y peregrinos, a los que seguía desde Melide desde las 8 de la mañana. "No se preocupe usted de la entrevista. Venga, le invitamos a unos vinos" con pimientos de Padrón (de Murcia), hígado y calamares. (Martín Villa terminó eufórico).  
Faulkner dijo que la civilización comienza con la destilación. Él, Hemingway, Steinbeck, Lewis y O´Neill, fueron alcohólicos y obtuvieron el Nobel de Literatura. Pero aquí nadie dijo nada sobre que las tabernas mantuvieron intacta la memoria y el ejercicio del idioma de Rosalía en tiempos muy duros."


La rúa dos Concheiros, ancha, hace una curva según vemos, al final de la cuesta, las casas de A Corredoira das Fraguas, donde antaño estuvieron las fraguas de los ferreiros, instaladas por disposición fuera de la entonces mucho más pequeña ciudad (la intramuros), para evitar incendios


Y aquí tenemos el Bar O' Barranquillo, "cafetería, bar e tapería", con su correspondiente terraza 


Dejamos a la izquierda la rúa de Triacastela y seguimos avanzando cuesta arriba por la rúa dos Concheiros entre numerosas tiendas y comercios


Llega ahora el  Café Bar Rey, también con buena terraza. "Desayunos desde primera hora de la mañana, raciones, bocadillos fríos y calientes, tostas, zumos, bollería, hamburguesas, sándwiches..."


Fijémonos en los bolardos y bolaños colocados en el margen izquierdo para separar bien a los vehículos de los peatones. Nos vamos acercando al final de la calle y de la cuesta


A un paso, otro albergue, el Porta Real, inaugurado en abril de 2014. Algunas de las casas de la izquierda disponían de huerto y jardín, pues donde hoy está la Avenida de Lugo puede decirse que ya empezaba la zona rural. Varias conservan ese terreno


A la derecha, Apartamentos Turísticos Concheiros 5, destinados a albergar a entre una a cuatro personas. Puede ser otra opción para aquellos peregrinos que deseen permanecer varios días en Santiago conociendo la ciudad, que bien lo merece...


Calle adelante y a la derecha es el Hostal Stellae Lucofusco, "estrella del atardecer". Compartimos esto de su web pues nos da noticias de la historia de la casa, que fue de antiguos emigrantes, y nos cuenta buenas cosas del barrio, a cuya zona más antigua, soberbiamente restaurada, nos estamos acercando:
"Sus tres pisos acogen un total de 8 habitaciones amplias, luminosas y agradables, decoradas con los elementos y colores del atardecer. Lunas, soles y astros. Naturaleza y detalles únicos. 
Además, cuenta con garaje, terraza exterior con una “lareira” y una “pía” recuperadas de la casa original, un jardín privado con árboles frutales, estanque y una imponente palmera de más de cien años, legado de cuando los gallegos emigrantes regresaban de Cuba después de hacer fortuna.(...)   
Está situado en el Barrio de San Pedro, a día de hoy, uno de los barrios más innovadores y con más actividad gastronómica. En él puedes  disfrutar de los mejores restaurantes fusión, vegetarianos, comida tradicional, cafeterías, así como de tatuadores, tiendas locales, talleres en la calle y otros lugares que sorprenderán al viajero según se va adentrando en el corazón de la zona vieja compostelana".


La rúa dos Concheiros hace una curva cerrada a la derecha para ganar más altura en un último recuesto, La casa de la derecha, en chaflán, sigue la forma de la calle


Aquí as forma una gran explanada con un caserón de época en medio preciosamente rehabilitado. Ante él y a la izquierda se encuentra la citada Corredoira das Fraguas, la de los antiguos ferreiros. En la actualidad abre sus puertas en el nº 1 de esa rúa, en la esquina de la izquierda, un supermercado Dia


Además de por motivos de seguridad, era habitual que los ferreiros de instalasen en las inmediaciones de las poblaciones pues su actividad estaba intrínsecamente relacionada con otros oficios, como los talleres de reparación y fabricación de carros, carretas y carruajes, que solían a su vez proliferar en las principales vías de acceso a las villas y ciudades


Nosotros seguimos hacia la derecha en dirección a la rúa de San Pedro, cuyas largas filas de casas, de entre los siglos XVII a XX, tenemos ya muy cerca y de la que nos cuenta Javier Rosende Novo en El Correo Gallego del 31-10-2024:
"Vinculada al Camino Francés, la principal ruta de peregrinación jacobea, la Rúa de San Pedro desemboca en la Porta do Camiño o Puerta Francígena.
Recibe su nombre del homónimo monasterio allí emplazado hasta bien entrado el siglo XIX, ya por entonces una triste y mermada ruina, algunos de cuyos restos iban a servir para pavimentar la Quintana y el acceso a la Alameda, y que se calificaba “de Fóra” por estar fuera de lo que había sido el recinto amurallado urbano, diferenciándose así de aquel otro del mismo nombre, el de San Pedro de Antealtares, instalado en las proximidades del sepulcro apostólico y que luego pasaría a ser conocido como San Paio."

La explanada sigue en este gran rellano, donde acaba la cuesta, que es el cruce en el que confluyen esta rúa dos Concheiros, que aquí termina, con la rúa da Angustia, a la derecha, que comunica con la rúa y capilla de ese nombre; la rúa da Cruz de San Pedro, a la izquierda, y la rúa de San Pedro, que sigue de frente, por donde vamos a ir nosotros, empezando a ver en algún tramo las torres de la catedral


Aquí hay un cruceiro de piedra que fue aquí colocado con motivo de las mejoras acometidas cara al Año Santo Compostelano de 1965. Es de estilo neoclásico pero se ignora, dicen, su procedencia. A la izquierda están la tienda de Froitas Iago y Abella Carmela Tenda Gurmet, especializada en miel gallega entre otras muchas exquisiteces. De la hostelería a las abejas y ya con tienda propia para vender su miel es como encabeza Patricia Calveiro su artículo en La Voz de Galicia del 26-11-2023:
"Lo que comenzó siendo un simple pasatiempo, acabó convirtiéndose en el medio de vida para un matrimonio de Santiago que hace años se fue a Boqueixón para estar más en contacto con la naturaleza. Ellos llevaban toda una vida en la hostelería, cuenta María del Carmen Zas, pero acabaron cambiando la barra por las abejas. «Empezamos hace unos siete años, por afición. A mi marido, Jose, le gustaba este mundo y un amigo le regaló una colmena», relata. De esos panales, obtuvieron su primera miel multifloral. Ahora tienen unas 200 colmenas repartidas entre el lugar de Lamas (Boqueixón) y en montes de Xirimbao (A Estrada) y A Barcala, a parte de en un terreno compartido en Xinzo de Limia (Ourense). 
Además de la variedad multifloral, producen miel de eucalipto que sacan en dos estaciones, por abril y septiembre. Circunstancias de la vida les obligaron a reinventarse de este modo «para sobrevivir» y su última apuesta ha sido abrir una tienda propia en la capital gallega donde venden sus mieles. Se llama Abella Carmela, en la rúa Cruz de San Pedro, y lleva cerca de un año y medio allí. El nombre del establecimiento hace un guiño en clave gallega a Mari Carmen, quien está en el día a día de cara al público. 
El producto estrella es, por supuesto, el suyo (bajo dos marcas: miel Abella Carmela y Pinga Melada), junto con otros productos gourmet, desde pastas y hojaldres de León a chocolates belgas, conservas artesanas, licores Mejuto de Melide, vinos, pan, legumbres de la huerta del Fresno,... Como apicultores, esta familia distribuía hasta ahora su miel —obtenida sin estación mecánica ni otra maquinaria que no sean sus manos— a través de establecimientos de terceros situados en Santiago, Ordes o A Coruña (además de los pedidos que mandan a Madrid, Lugo, Córdoba u otros muchos lugares); pero, desde que están presentes en el último tramo del Camino Francés, admiten que su producto ha traspasado más fronteras que nunca. 
Clientes que se hacen amigos 
«El cliente que pasa por aquí, después se hace amigo», destaca orgulloso este matrimonio. «En esta época, con los catarros y dolores de garganta, sube la demanda de miel, aunque aquí vendemos durante todo el año. Mucha gente la compra como sustitutivo del azúcar. Y, si cristaliza, la miel pura cruda tiene muchísimos beneficios», indica Mari Carmen, quien conoce de cerca el esfuerzo que hay detrás de la consecución de cada tarro. 
Sus grandes enemigos son el invierno, pero especialmente la velutina y también la varroa. La producción se ha encarecido en los últimos tiempos, especialmente para plantar cara a las avispas asiáticas, y nadie los libra de las picaduras para conseguir el dulce fruto del néctar".

Frente al cruceiro, la panadería de O Pan de Leis y, a la derecha, la Churrería San Pedro, nos dan la bienvenida a los "cuatrocientos metros de cocina gallega" que es como ha llamado algún gastrónomo a esta histórica calle compostelana, la rúa de San Pedro que, no siendo poco, nos ofrece mucho, muchísimo más: historia, patrimonio, leyenda, artesanía, comercio local y toda una idiosincrasia local que hacen de ella el eje de un barrio considerado como el más dinámico vecinal, social y culturalmente de la capital de Galicia...



































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