Eres el Peregrino Número

martes, 23 de julio de 2013

LAS MURALLAS DE LUGO: PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

Porta de San Pedro en las murallas de Lugo. Paso del Camino Primitivo
En el corazón de la ciudad de Lugo, subiendo desde el barrio de A Chanca, los peregrinos suben por el Carril das Flores y en su confluencia con la rúa de San Roque, donde acaba la cuesta,  se presentan ante la Porta de San Pedro, por donde iniciarán su recorrido atravesando la ciudad intramuros, no sin antes contemplar, admirar y extasiarse ante este prodigio de la historia, las murallas de Lugo, una de las claves del Camino Primitivo.


Declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000, tienen un diámetro de algo más de dos kilómetros y 85 torres. No se construyeron con la refundación romana de la ciudad en el año 13 antes de Cristo, sino tiempo después, durante los siglos de decadencia del Imperio, para salvaguarda contra las invasiones y saqueos.

Entrada por la Porta de San Pedro
Tienen unos doce metros de altura y un extraordinario grosor. No obstante su aspecto actual es resultado de las obras de reshabilitación de 1781. Al principio hubo  cuatro puertas pero a lo largo del tiempo, hasta el siglo XIX, se abrieron hasta diez. Aún bien entrado el siglo XX se ensancharon algunas de estas puertas de acceso al casco intramuros. Es una suerte conservar esta fortificación en su totalidad, pues muchas ciudades perdieron sus murallas, en todo o en parte, por necesidades urbanísticas y de crecimiento, e incluso por recordar a poderes antiguos, al "viejo orden" (pese a que también salvaguardaron físicamente fueros y derechos de sus pobladores ante las apetencias de los señoríos terratenientes) mucho después que perdiesen su función defensiva o de dominio del territorio.


  Lugo, antigua capital histórica de Galicia, comunicada antaño directamente por esta puerta con otro Lugo,  Lugo o Llugo de Llanera, cabecera administrativa bajo la dominación romana del territorio astur de los luggoni, quienes ellos a sí mismos se llamaban "hijos del dios Lug". Precisamente por una casualidad o no tan casualidad de la historia, ambas poblaciones, asturiana y gallega, comparten topónimo y en ellas está el origen de la ruta jacobea como tal Camino, siguiendo, nunca nos cansaremos de decirlo, el tránsito natural que comunicaba ambos lugares, llamados de igual manera, trayecto empedrado por los romanos, conservado, asentado y modificado en la Edad Media, y que constituyó el Camino Primitivo de Santiago, pues desde Lugo sigue la senda por "el itinerario que se dirige al Fin del Mundo", a Fisterra, ya que no en vano las conchas marinas de las vieiras que identifican al peregrino y al Camino en general  no son siquieramente de la propia ciudad de  Santiago de Compostela, sino de las playas del último confín del mundo conocido, aún más allá, verdadera meta de un Camino que ya existía desde la más remota noche de los tiempos. Ambas poblaciones comparten por ese capricho de la historia un origen común, al menos toponímico.


 El topónimo está  relacionado con "lucus" o bosque sagrado, los conocidos santurarios naturales o "nemeton", uno el de los astures "Lucus Asturum" y otro el de los galaicos dominados por Augusto, "Lucus Augusti". Entre los dos se hizo este primer Camino de Santiago, sin duda "reactualizando" o "reactivando", las ancestrales sendas que van al final de la tierra. En este contexto hemos de recordar a otra Lucus Augusti, la actual Luc-en Diois (Francia).


Sin ser necesariamente incompatible con la explicación anterior, para otros el nombre de Lugo revela también el del dios Lug, la divinidad principal de los celtas de Galia, Iberia, Eire y Albión, no exactamente un dios supremo sino con todas la funciones de los demás dioses, garante de los pactos y de la autoridad política, escanciador, guerrero, carpintero, herrero y músico, médico, historiador y cuentacuentos. Y es que las sagas célticas narran la historia que relata como a Lug (Lugus, Lugh...) se le quiso negar la entrada a la sala de las celebraciones de los otros dioses, pues ya existía una deidad especializada en cada cometido, pero ante esa negativa Lug afirmó que él era el único que podía realizar todas esas funciones a un tiempo, y ante ese argumento se le dejó entrar. Lug estaba simbolizado en el cuervo y también se le apodaba "el de la larga mano" pues su arma sagrada era una lanza que arrojaba certeramente. Realmente estamos ante un "dios de la luz", puesto que Lug significa luminoso, vieja palabra indoeuropea y celta empartentada con el latín "lux" y el griego "leukos", dado que su rostro era tan brillante que no se le podía mirar nunca de frente, pues resultaba realmente cegador. La romanización hizo "traspasar" las funciones de Lug a Júpiter, pero buena parte de sus acciones serían más asimiladas a Mercurio. La cristianización le vestiría con hábitos de santos: San Miguel el Arcángel Luminoso, San Lorenzo y sus lágrimas de estrellas fugaces de agosto (la fiesta de Lug es el Lugnasad o "boda de Lug" el 1 de agosto), o incluso Santiago como Hijo del Trueno. Sea como fuese toda Europa puso su nombre en pueblos y ciudades, Lugo en Galicia pero también Llugo de Llanera, Llugones, o Llugás en Asturias... Lyon, Lugano, Leiden, Leipzig... antiguas "Lugdunum" o ciudades de Lug.


Por su parte, al otro lado de la ciudad, A Porta de Santiago, por donde salen actualmente la mayoría de los peregrinos, era la antigua Porta del Postigo o Pexigo, se trata de una de las originales de la construcción romana aunque se reformó en 1795 para dejar pasar mejor los carruajes, y de esa época es su estructura actual, incluyendo la imagen de Santiago en su acepción bélica (matamoros). Fue mucho tiempo una puerta privada y particular de la catedral de Lugo, pues los frailes tenían sus huertas en los campos allí situados extramuros, si bien, cuando la peste asolaba la ciudad, era la única abierta, aunque con puente levadizo (existió antaño un foso).


Sobre la puerta, mirando a la gente que sale y a la catedral, hay una imagen del Apóstol Santiago en su versión bélica.

A Porta de Santiago desde el exterior, ante la catedral.

A Porta Miñá
La salida tradicional de la ciudad era en relidad por la también romana Porta Miñá (es un camino señalizado desde la catedral a la Plaza do Campo, pero es mucho menos empleado), pues su nombre indica la bajada al río Miño. También se la conoce como Porta do Carme por el antiguo santuario caminero situado enfrente. Hubo un proyecto para agrandarla pero se echó atrás en 1870 porque no había presupuesto para la obra, gracias a ello se conserva bastante intacta.


Otra de las puertas originales pero reformada, como la muralla, a finales del siglo XVIII, es la Porta de San Pedro, por donde entran los peregrinos del Camino Primitivo (antigua calzada romana Lucus Asturum-Lucus Augusti), fue llamada también Toledana por entrar (o salir) asimismo por ella el viejo camino a Toledo. Al igual que la Porta Miñá se libró de una mayor transformación por la crisis económica en 1865. Ostenta en la fachada el escudo de la ciudad. Como la de Santiago tuvo puente levadizo, desaparecido en el siglo XIX.



Aquí está, ante A Porta Miñá, la Capela do Carme, salida tradicional hacia A Ponte Romana en el río Miño. Se venera a la Virxe do Camiño y se dice que en ese lugar, O Reguerio dos Hortos, nació en el año 833 San Froilán, patrón de Lugo.


En relación con la historia del Camino Primitivo y su trazado son estas anteriores las puertas con él directamente relacionadas. No obstante hemos de comentar algo también de las demás, como la Porta del Obispo Odoario, abierta y rematada entre 1921 y 1928 dentro de las obras para el Hospital de Santa María según diseñó del arquitecto Ramiro Sainz Martínez. La Porta Nova, construida tras el derribo de otra anterior medieval en 1899, la de San Fernando, ampliada en 1962 sobre la inaugurada en 1858 por la reina Isabel II, la Porta Falsa, otra de las originales puertas romanas, antes llamada del Boquete y remocicada en 1798, llamada así porque estuvo cegada en el medievo, siendo reabierta en el siglo XVII. Luego en 1875 se abrió la Porta de la Estación para dar servicio al ferrocarril recién estrenado, demolida y transformada en 1921, donde hubo fielato o puesto de recaudación de bienes de consumo en la posguerra. En 1888 se abrió en honor del Obispo Izquierdo la puerta que lleva su nombre y en 1894 fue la del Obispo Aguirre para comunicación con el Seminario por él fundado, tirándose para ello dos torres romanas con lápidas de aquel tiempo.

Un lienzo de la muralla es resultado de las guerras carlistas del siglo XIX, se trata de un baluarte dedicado a la reina Regente María Cristina de Borbón (la madre de Isabel II).


Para ello se derribaron una serie de edificios-fortaleza entre la Porta del Obispo Aguirre y la torre de A Mosqueira (de la que hablaremos a continuación). Se sabe que en el lugar estuvo la Porta Casteli, de la que se descubrieron posibles restos en 1990.


En total su trazado forma un circuito de algo más de dos kilómetros que encierra un espacio de unas 34 hectáreas o poco más, el cual no deja de tener su misterio, al parecer y sin que se conozocan las causas, dejó fuera partes residenciales muy importantes de la antigua población y, por contra, guardaba grandes espacios vacíos que hoy en día siguen en parte aún siendo campos.


Las murallas pueden recorrerse enteramente por su parte superior.


Mirando cara a cara a los edificios de la ciudad.


Tanto a las casas intramuros como extramuros.


Torres circulares.


Amplia pista...


Tuvo 85 torres (otros dicen 86) de la que se conservan 71, circulares 60 y 11 cuadradas. Solo una, A Mosqueira, conserva su estructura superior, con ventanas desde donde se emplazarían las armas y sus servidores.


Solo una, A Mosqueira, conserva una parte de su estructura superior, con ventanas desde donde se emplazarían las armas y sus servidores.


A Mosqueira.


A Mosqueira y otra torre circular.


Siempre una maravilla recorrer las murallas, un itinerario emocionante, intenso y memorable...


Lugo intramuros.


Otra vista de A Mosqueira.


Casas de galería acristalada.


Zona de paseos.


Vistas al exterior.


Filas de edificios.


Algunas casas tienen entrada por la misma muralla.


Abajo, las calles.


Asomándonos con cuidado.


Un inolvidable recorrido.


Maravilla del Camino y de la historia.


Un hermoso periplo por las emblemáticas defensas.


Circunvalación entera.


Sucesión de torres.




Sobre las puertas de la ciudad.


Calles y plazas.


A sus pies, jardines.


Viejas saeteras.









La catedral ante las murallas.







Aquí está, sobre A Porta Miñá, la Capela do Carme, salida tradicional hacia A Ponte Romana en el río Miño. Se venera a la Virxe do Camiño.





Largo pero completo circuito alrededor de las murallas de Lugo,pero  dispongámonos pues ahora a entrar en el casco histórico de la ciudad, por la Porta y rúa de San Pedro, siguiendo el Camino Primitivo...

Porta de San Pedro