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miércoles, 25 de septiembre de 2013

EL SALTO DE SALIME: OBRA DE TITANES SOBRE EL RÍO NAVIA (ASTURIAS) LA BOCA DE LA BALLENA, LA CENTRAL ELÉCTRICA, EL MURO DE LA PRESA Y 'LOS COLONOS DEL KILOVATIO'

El Salto de Salime: presa, carretera, camino y central hidroeléctrica. A fondo Vistalegre

Entre 1946 y 1955 se construyó para producir energía eléctrica la formidable presa de El Salto de Salime, en el río Navia, cuya vista impacta al peregrino que se dirige a Grandas de Salime, la capital del concejo del mismo nombre, el más occidental de Asturias en el Camino Primitivo. Su construcción motivó la desaparición del antiguo pueblo de Salime -y de otros muchos de Asturias y Galicia- y, con él, del antiguo Camín Real en ese tramo, que baja abruptamente desde Buspol, paso de los antiguos peregrinos. También desapareció la carretera antigua, tramo de la vieja Pravia-Lugo, hecha a finales del siglo XIX aislando la comarca de El Valledor, al sur de Allande de su acceso directo a Grandas y a Galicia

Llegando al Salto de Salime por la carretera AS-14

Hubo pues que hacer una carretera nueva que, como la antigua y partiendo de Berducedo, comunicase con la presa y, de ella subiese a Grandas, de Salime, transformando la red viaria anterior. A ella salimos tras hacer un importante rodeo a partir de la antigua bifurcación hacia el desaparecido Salime en la abrupta bajada de Buspol. Durante unos 10 kilómetros aproximadamente el trazado del Camino actual no tiene nada que ver con el antiguo y se incrementa la distancia respecto a este, pero no hay otro remedio para cruzar el río Navia a pie


En la casi vertical pared occidental del desfiladero y sus penedos se construyeron las instalaciones de construcción, pues hasta el hormigón se fabricaba aquí. Para ello no eran suficientes los pequeños camiones de la España de la posguerra y se hizo un gran teleférico de 38 kilómetros de longitud desde el embarcadero del Espín, en la desembocadura del río (Ría de Navia) para traer los materiales de manera lo más rápida, rentable y efectiva posible


Así, silos, tolvas, almacenes, caminos, muros de contención, dependencias del teleférico, tal que esta, su última estación, y poblados se hicieron en esta misma pared rocosa y también en lo alto de la sierra y en el fondo del valle, al pie de la presa, como iremos viendo


Una vez que se terminó la obra todo fue abandonado y se quedó aquí, 'in situ'. Los edificios de hormigón siguen resistiendo el paso del tiempo, pero otras estructuras y elementos fueron desapareciendo o resultaron seriamente afectados. En medio de la foto estos grandes cilindros eran los silos de cemento, aparentemente intactos 


La vista de estas construcciones, además de desafiar al vértigo y al equilibrio, no deja de ser impactante. Aunque ha crecido la vegetación en su mayor parte han quedado bastante al descubierto todas estas décadas y a más de un peregrino le recuerda a una ciudad fantasma


En las cotas superiores se efectuaron repoblaciones forestales de pinos que llegan a lo alto del monte de A Lomba, que se extiende de norte a sur y está formando por varias cimas cuya cota máxima es de unos 713 metros de altitud


La roca pizarrosa es más blanda que otras, lo que favoreció su desgaste erosivo fluvial por parte del Navia, formándose un gran cañón que se consideró ideal para embalsar ingentes cantidades de agua en una presa productora de energía eléctrica


Ese es el túnel del camino asfaltado que, desde la AS-14, atraviesa esta parte de la montaña y comunica, abajo, con la Estación Hidroeléctrica de Salime, en lo más profundo del cañón, que veremos desde más adelante


Si bien ya la hemos visto parcialmente justo antes de salir a la carretera, en el último tramo de bajada desde Buspol, no tendremos una vista completa de la presa propiamente dicha, El Muro, hasta estar justo delante de ella. Unos metros más allá


La carretera AS-14 baja suavemente y zigzaguea levemente perdiendo altura en este tramo. No tiene arcén y hay que caminar por ella muy atentamente pues, si bien no suele haber una intensidad exagerada de tráfico el tránsito de vehículos es continuo


En este penedo o peñón que tenemos delante fue perforado durante las obras del embalse para hacer en él un mirador hacia El Muro de la presa, del que vemos sus compuertas, metálicas y de intenso color azul. Por ahí pasa la carretera y por ahí caminaremos nosotros enseguida


Y ahí tenemos El Muro o, al menos, la parte que empezamos a ver de él. Poco antes de la Guerra Civil, en 1934, se había inaugurado embalse de Doiras aguas abajo del Navia, por lo que este suponía una continuidad hecha para aprovechar la fuerza hidráulica con una serie de embalses en el cañón del Navia. El empresario Narciso Hernández Vaquero valoró este desfiladero, conocido como El Carpio en el antiguo Salime y la idea empezó a gestarse en 1940, recién acabada la contienda, pero las obras no se iniciaron hasta pasada la Segunda Guerra Mundial cuando, a pesar del aislamiento del régimen español por Naciones Unidas, la empresa inglesa English Electric aportó la tecnología fundamental para construirla


Previamente, el ingeniero de caminos, canales y puertos Enrique Becerril y Antón Miralles, elaboró el proyecto con la colaboración del arquitecto Joaquín Vaquero Palacios (nieto de Narciso Hernández Vaquero), y las sociedades anónimas Hidroeléctrica del Cantábrico y Electra de Viesgo constituyeron la compañía Saltos del Navia en comunidad y a partes iguales, respaldadas por el Banco Urquijo


Más allá de El Muro vemos la AS-14 subiendo hacia las primeras casas de Vistalegre, el único poblado que no se abandonó del todo pues hasta 1978 vivieron varios empleados de mantenimiento de la central, figurando hasta nuestros días dos o tres habitantes residentes en el lugar


Sí se abandonó el de El Campín del Segundo Plano, situado en la pared del desfiladero encima de la presa. La Doctora en Historia del Arte Natalia Tielve García nos explica en la web Patrimoniu Indutrial las características de estos poblados, a quién estaban destinados y qué instalaciones tenían:
"Los empleados se distribuían entre el poblado de A Paicega y el de Vistalegre. El primero de ellos, con una posición dominante sobre la presa, fue planificado para acoger a doscientos moradores, distribuidos en doce pabellones con tres viviendas cada uno – destinadas a los grupos familiares – y un Pabellón-Residencia. Junto a los alojamientos se organizaron los equipamientos: iglesia, economato, almacenes, panadería, peluquería, cantina, cuartel, central de transformación y escuelas para niños y niñas. 
En la falda de la montaña se localiza Vistalegre. Consta de cuatro edificios elevados a tres alturas con alojamientos para empleados, así como cinco viviendas unifamiliares para ingenieros. Contaba también con equipamientos sociales: capilla, bar, garajes, almacenes, escuelas de niños y niñas, salón-teatro-cine, Oficina-Residencia de la Comunidad, bolera, juegos de rana y llave.  
Frente a la privilegiada ubicación y mejores dotaciones de los empleados, los obreros fueron ubicados en las inmediaciones del lugar del trabajo, en los poblados del Campín del Segundo Plano, a media ladera de la montaña, y Eritaña, al pie de la presa.  Integran el Campín seis pabellones elevados a doble altura, con una capacidad para 1.200 trabajadores, con salas-dormitorios, cocinas, comedor, capilla, cantina, barbería y salón-cine. En Eritaña se construyeron cuatro pabellones de dos pisos, con capacidad para quinientos hombres y una capilla provisional. 
A estos poblados se añade el de productores, en Grandas de Salime, proyectado por el arquitecto Ignacio Álvarez Castelao así como la residencia de la Dirección, en Grandas, al cuidado de Joaquín Vaquero Palacios". 


Tal vez el más famoso sea, en la cima de la montaña, el de A Paicega, que no llegamos a ver desde aquí pero que sí divisábamos bien bajando desde Buspol, por lo que le dedicamos especial espacio en la entrada de blog correspondiente al tramo de Camino anterior a este. Por ahí bajaba el teleférico con los materiales


Esta ladera oriental de A Lomba, bajo A Paicega, es conocida como El Serrón, y por ahí baja el citado camino que comunica la Central Eléctrica de Salime con la carretera


Y ahí vemos al río Navia proseguir su curso hacia el norte encajado entre A Lomba y A Serra da Costa o Serra de Buspol, a la derecha


Ahí va formando ya la cola del siguiente embalse, el de Doiras, aunque su presa o muro está a unas decenas de kilómetros más al norte


Y ahí asoman, en la misma ribera, las ruinas del poblado de Eritaña, del que únicamente se conservan los muros de los barracones


El hijo de Joaquín Vaquero Palacios, el también arquitecto, además de pintor, escultor y profesor, fue quien diseñó este mirador, llamado la Boca de la Ballena por la forma de su balcón, al otro lado y sobre el gran cañón del Navia


A simple vista, desde la carretera solamente vemos una gran roca pizarrosa pero, en medio, hay un túnel peatonal hecho en una pared que presenta al exterior una puerta de arco de medio punto


Suele estar abierto y los peregrinos gustan de hacer un alto para entrar en él y asomarse al balcón saliente del otro lado. Si acaso está cerrado, como es este el caso, un poco más adelante y en un rellano van a tener unas vistas igual de espectaculares, aunque sin la sensación de 'estar colgando' sobre el abismo que nos da este mirador


Un mirador que es además un lugar excelente para hacer un alto y descansar de la impresionante bajada que hemos dejado atrás, de unas dos horas y media de duración aproximadamente y nada menos, por la falda del Pico Buspol


Y esta es la placa que conmemora la construcción de este mirador por Joaquín Vaquero Turcios en 1955, cuando puede decirse que El Salto de Salime estaba terminado, siendo una de las concesiones realizadas al arte y al paisajismo en esta arquitectónica obra de titanes. Efectivamente lo proyectó sobre el terreno mientras pintaba los murales del interior de la central, en la sala de turbinas, otra genialidad artística


Es además un excelente refugio cuando hay lluvias y temporales o sol castigador, pues este su túnel, tallado en la roca viva, es una reserva de frescor


Las paredes muestran la entraña pétrea de la montaña, pues no fueron nunca recubiertas, lo que le da una apariencia de gruta o caverna natural


Saliendo del túnel salimos a un rellano cerrado de frente con pared de hormigón en el que hay otra puerta de arco de medio punto por la que accedemos a lo que es propiamente el balcón del mirador


Y esta es la Boca de la Ballena, por su forma que semeja, principalmente al exterior, como tendremos ocasión de ver, precisamente eso, la boca abierta de una ballena


Es un mirador, de forma semicircular, que nos ofrece esta magnífica vista de la presa, con Vistalegre al fondo y la carretera que nos llevará a la villa de Grandas, distante unos seis kilómetros


Estamos en un balcón saliente que se asoma sobre el desfiladero vertiginosamente, una impresión muy emocionante, sobre todo sin duda quien visita este lugar por primera vez


Estas son fotos de la tarde que, pese a que sobre el papel parece una etapa corta, saliendo desde A Mesa o desde Berducedo, no es demasiado difícil que se nos eche encima, pues las distancias parecen multiplicarse entre esos pueblos y la capital grandalesa


El Salto de Salime fue en su día la presa más alta de España, en su construcción se batieron "records" en muchas facetas, como la colocación de hormigón, que tardaría muchos años en ser superado; más de 4.000 toneladas en un solo día. 630.000 metros cúbicos se necesitaron para hacer este gigante de 134 metros de altura, el más alto de Europa en aquel momento, con un radio de 400 metros en su coronación. Las obras previas son así explicadas en la Wikipedia:
"En 1946 comenzaron las obras preliminares. Con el fin de dejar seco el lecho donde se levantaría la presa, fue necesario desviar el curso del río Navia, para lo que se excavó un túnel de 30 725 m³ y se revistió con 11 789 m³ de hormigón. 
Además, el cemento para la fabricación de hormigón se producía a pie de obra, para lo que fue necesaria la construcción de varios silos y tolvas, y la búsqueda de una cantera cercana que fuese capaz de abastecer de piedra el enorme volumen necesario. 
El abastecimiento de clinker, yeso y otros materiales que procedían por vía marítima, se realizaba a través de un teleférico de 36 km de longitud que llegaba hasta el pantalán de El Espín. En su momento, fue el mayor de los teleféricos construidos en España, llegando a contar con ocho estaciones. 
También se construyeron ataguías, almacenes, carreteras, planos inclinados, etc. y cuatro poblados para cobijar a los más de 3500 obreros venidos de otras regiones de España, principalmente de Andalucía".

El grueso de la obra es El Muro, la presa que, con la Central Hidroeléctrica de Salime y sus elementos dependencias, se hizo entre 1948 y 1953 moviento ingentes cantidades de materiales y acometiendo obras de titanes:
"Fue necesario utilizar 630 000 m³ de hormigón. Se levantó una presa de gravedad con taludes del 5 % aguas arriba y del 72 % aguas abajo, con un radio de 400 metros en su coronación, y con una altura sobre cimientos de 132 metros; lo que en su día la situaba como la mayor presa de España y la segunda de Europa. Constituyó uno de los primeros exponentes del gigantismo que presidió muchos proyectos similares en la España de mediados del siglo XX. 
Su masa es de 80 000 toneladas. En la parte superior, tiene una longitud de 250 metros, en cuyo centro se encuentran los cuatro aliviaderos, con compuertas de 12 metros de largo por 7 de alto, cada una; que constituyen una capacidad de desagüe de 2000 m³ por segundo. 
Está situada 22 km aguas arriba del embalse de Doiras, y para construirla se tuvieron que sobrepasar enormes dificultades. España estaba sumida en las escaseces de su posguerra y sufría el embargo de las potencias vencedoras en la Segunda Guerra Mundial, por su parte afectadas por sus propias posguerra. El proyecto sin embargo se completó en 1955 a pesar de la escasez de medios. Aunque las Naciones Unidas había decretado el embargo al régimen de Franco, la empresa británica English Electric suministró las turbinas y generadores, imprescindibles para la producción de energía eléctrica".

Y aquí abajo tenemos la central eléctrica, situada justo bajo el aliviadero del embalse. Es decir, los surcos por los que baja el agua cuando se necesita bajar el nivel de la misma al alcanzar su nivel máximo, sin necesidad de pasar por las turbinas, cuya sala se encuentra en el edificio de la central. Estas son sus características técnicas compartidas de Wikipedia:
"Cuenta con cuatro grupos generadores de 32 MW cada uno, que entregan la energía a una tensión de 11 000 voltios, y que fueron puestos en explotación comercial entre 1953 y 1956, lo que se traduce en una potencia total de 128 MW y una energía producida en año medio de 350 GWh. 
Las turbinas son tipo Francis vertical, alimentadas por tuberías de 2,5 metros de diámetro, capaces de evacuar un caudal de 152 m³/s. Originalmente evacuaba la energía eléctrica generada a través de una red de 132 kV que llegaba hasta La Corredoria, pero actualmente se encuentra desmantelada casi en su totalidad por haber sido sustituía entre 2009 y 2015 por 2 líneas de 400 kV que transportan la energía al centro de la región y hacia Galicia. 
Hoy, pertenece a la sociedad Saltos del Navia C.B., participada al 50 % por HC Energía y Endesa Generación".

Gran parte de los edificios del conjunto del Salto de Salime están hechos enteramente o casi, de hormigón armado, por lo que muchos los consideran destacados ejemplos de la arquitectura brutalista, cuya descripción clásica deseamos compartir de la web de la Fundación Docomomo, especializada en el patrimonio arquitectónico del Movimiento Moderno:
"Cuando hablamos de brutalismo arquitectónico no nos referimos a un periodo definido de la historia de arquitectura. Se trata más bien de un calificativo que se otorga a unas arquitecturas en las que podemos identificar una serie de rasgos comunes, pero que no están definidas por ningún manifiesto ni tratado. Para clarificar a qué nos referimos al cualificar una obra arquitectónica de brutalista será necesario recorrer el proceso de definición y evolución del término, así como identificar aquellas obras que son más comúnmente referidas como tales. Por otro lado, recientemente el término se ha popularizado y las arquitecturas que habitualmente hemos definido como brutalistas están viviendo un resurgimiento y una revaloración estética y social. Sin embargo, esta popularización también ha ido acompañada de un uso un tanto arbitrario del término que puede generar confusión. Al fin y al cabo, el definir una obra como brutalista no deja de ser una apreciación personal que responde finalmente a criterios subjetivos. 
La normalización del uso del hormigón armado en la arquitectura 
El brutalismo está ligado al uso del hormigón como acabo del edificio, sin revestimientos y valorando de este material su capacidad expresiva. El hormigón no es un material homogéneo, sino que está formado, además de cemento y agua, por una serie de áridos que pueden dotarlo de texturas muy diversas e incluso colores. Además, el encofrado ─el molde que se utiliza en su ejecución y que se retira cuando el material ha endurecido─ puede transferir al material texturas y marcas de los despieces de este, siendo la madera el material más habitual. Por todo ello, el hormigón da múltiples posibilidades al arquitecto para dotar a las superficies de cualidades estéticas. 
El uso masivo del hormigón en la arquitectura se inicia a principios del siglo XX, cuando en el norte de Europa empiezan a aparecer una serie de patentes que facilitan su ejecución mediante sistemas que incluyen el encofrado, las armaduras y las primeras tablas de cálculo. En un primer momento, la experimentación con las posibilidades estructurales que ofrece el hormigón armado se circunscribe al campo de la ingeniería. Pronto, la facilidad de ejecución, su versatilidad y su coste asequible lo hacen atractivo también para las estructuras arquitectónicas. Sin embargo, en un primer momento, se confía poco en sus posibilidades expresivas y el hormigón estructural se reviste de otros materiales o se aprovecha su condición plástica para conferirle una imagen equiparable a la de otros lenguajes arquitectónicos. En las obras de Auguste Perret, uno de los pioneros en el uso arquitectónico del hormigón armado en Francia, se confiere a los edificios un aspecto cercano al lenguaje clásico arquitectónico equiparando, por ejemplo, a los pilares de hormigón con columnas de orden clásico. 
Le Corbusier y béton brut  
Sin duda, será Le Corbusier el pionero en señalar las posibilidades expresivas del hormigón armado como material de acabado. Durante la década de 1920, Le Corbusier, apunta en su manifiesto «Les cinq points d’une architecture nouvelle», las posibilidades compositivas que el uso de la estructura del hormigón de pilares y losas. La liberación de la estructura vertical de muros portantes permite liberar las particiones de las plantas y las fachadas de sus requerimientos portantes, con total libertad de distribución de tabiques o huecos en fachada. Sin embargo, será a partir de la década de 1940 que el concepto béton brut comienza a aparecer en sus textos y cartas. Le Corbusier empieza a abogar por la capacidad expresiva del hormigón como material de acabado y en libros como Le Modulor (1948) vincula el uso del hormigón como acabado con la honestidad en el uso de los materiales. 
Después de la Segunda Guerra Mundial, el uso del hormigón en arquitectura hace un importante salto de escala por su facilidad de aplicación y su bajo coste en la reconstrucción a gran escala de urbes destruidas. Es entonces cuando el propio Le Corbusier, entre otros, empieza a utilizarlo de forma masiva en edificios que, desde la mirada actual, podemos calificar de brutalistas. Edificios de viviendas como laUnité d’Habitation de Marsella se unen a otros edificios de tipologías diversas que usaran el hormigón como material de acabado: la Capilla de Ronchamp (1954), el Monasterio de La Tourette (1953-1960) o en sus proyectos urbanísticos en Chandigarh (India, década de 1950). A partir de ese momento, el uso del hormigón como material de acabado será cada vez más generalizado".

A la entrada de esta central llegamos a ver lejanamente desde la Boca de la Ballena un relieve que muestra todo el proceso de producción de energía eléctrica, obra de Joaquín Vaquero Palacios. Su hijo, el también arquitecto y pintor Vaquero Turcios, fue el autor de los coloristas murales existentes en el interior, restaurados por él mismo en el año 2003, al celebrarse el 50 aniversario de la inauguración. Seguimos leyendo en el apartado que la Fundación Docomo le dedica a esta central:
"Vaquero Palacios se incorpora a la obra cuando ya está en construcción. Esta es su primera obra de la serie de centrales que realizará para Hidroeléctrica del Cantábrico. En ella realiza una serie de intervenciones puntuales pero significativas: en la única fachada visible, el muro donde se sitúa el portón de acceso al edificio -situado en la cota inferior de la presa, al borde del río- introduce unos relieves de hormigón de composición libre -destacados y empotrados en el muro y realizados con árido mediano de caliza roja- con el fin de dar tratamiento a esta fachada ciega".

Y es que, en tiempos de penurias, aventurarse a juntar artistas e industria era insólito, pero dio tan buen resultado que la idea fue imitada tanto en España como en otros países, consiguiendo Vaquero Palacios la medalla de oro del Consejo de Arquitectos por estas realizaciones, volvemos a consultar la amplia entrada que la Wikipedia le dedica a este embalse:
"El arquitecto Joaquín Vaquero Palacios y su hijo, Joaquín Vaquero Turcios, tuvieron tiempo para dotar a las instalaciones de diversos elementos ornamentales y decorativos. 
El primero, se encargó de la fachada principal de la galería por la que se accede al interior de la central, adornándola con varios relieves de hormigón formando un mural que representa el proceso de producción de energía eléctrica. 
Por su parte, Vaquero Turcios diseño un mirador colgante en la margen derecha del río, conocido como La Boca de la Ballena, desde el que se puede admirar todo el conjunto. Suyos son también los murales que adornan la sala de turbinas. El de mayor tamaño (60 metros de largo por 5 de alto) representa todo el proceso constructivo de la central, recogiendo desde los primeros estudios hasta la distribución de la energía eléctrica, pasando por la primera reunión del consejo de administración o el éxodo de la población de los lugares que serían anegados por las aguas. 
Además, Vaquero Turcios había pensado dibujar los rostros de Picasso, Einstein, Planck y Freud. Sin embargo, la censura de la época truncó esa idea. Con motivo de la restauración en los murales realizada en el año 2001, Vaquero Turcios rescató esa vieja idea, y decidió llevarla a cabo; estando los rostros de los citados personajes presidiendo la sala de turbinas desde entonces. 
Otro proyecto truncado en aquella época, fue el de rematar la coronación del salto con dos grandes figuras escultóricas. Se barajaban dos ideas: por una parte, se pensó en la fuerza del caballo; y por otra, en el oso pardo, como símbolo de potencia y debido a la proximidad de su hábitat. Sin embargo, ninguna idea terminó de convencer a los autores".
Interior sala de turbinas Foto Calidad Rural

Dentro de la sala de turbinas, las pinturas de los murales de Vaquero Turcios ocupan una superficie mayor que el cuadro del Juicio Final de Miguel Ángel la Capilla Sixtina. Turcios llegó a subirse a la plataforma del puente-grúa cargado de botes de pintura y brochas, que le caían continuamente, mientras su ayudante Luis volvía a tirárselas arriba o a subírselas a dicha plataforma, que cimbreaba en el aire colgando de los cables, para gran sufrimiento y mareo del autor, que pintaría tras este numerosos murales más en todo el mundo


En este se explica toda la saga constructiva del Salto de Salime, desde la primera gota de agua hasta el río y el embalse, una inspiración heredada de su abuelo, Narciso Hernández Vaquero, que hizo la primer central eléctrica asturiana en Somiedo, siendo además quien planeó este pantano, a mediados de 1940. Narciso también está representado en los murales, en los que todo se muestra, hasta los trágicos accidentes sufridos durante su construcción, en los que la cifra de fallecidos, según las fuentes, varía entre los cien y los trescientos


Es de nuevo Natalia Tielve García quien nos informa amenamente de estos murales y su significado en Patromoniu Industrial:
"En la sala de turbinas de la Central de Salime encontramos dos de las intervenciones más interesantes: una composición geométrica que reproduce la descarga eléctrica entre dos polos y un gran friso narrativo que da cuenta de la laboriosa experiencia constructiva del salto. La composición, a gran escala, exige una lectura continua para aprehender el relato, la narración de los trabajos emprendidos desde la génesis del proyecto hasta llegar a las aplicaciones de la electricidad y de sus protagonistas. 
El relato plástico arranca con la invención del Salto y la representación de los Consejeros de las empresas promotoras -Hidroeléctrica del Cantábrico S.A. y Electra de Viesgo, S.A.-  así como de los Ingenieros responsables de los estudios técnicos. A la síntesis de los trabajos constructivos -accesos, transporte y edificios– siguen los Obreros, protagonistas del tramo central del mural; les sobrevuela la escena de la Pietá, en la que una mujer apesadumbrada sostiene entre sus brazos a un obrero, en recuerdo de los fallecidos durante las obras. Continúan el relato los Directores y los Artistas: el padre, Vaquero Palacios, representado como escultor; el hijo, Vaquero Turcios, como pintor. 
Más adelante, junto a la alusión al embalsamiento y el hundimiento de las fincas y edificios preexistentes, son esquemáticamente reproducidos los elementos que integran el salto: la presa, el aliviadero, la central, la subestación de intemperie, los grupos de turbina-alternador, los mandos y el transformador. Culmina el mural con el encendido de una bombilla y la producción de la energía, el calor, la fuerza, la luz y sus líneas de transporte. 
El resultado es una obra rotunda y equilibrada en la que quedan armónicamente acompasados verismo y simbolismo. El tratamiento digno, severo y solemne de las monumentales figuras, de porte épico, la rotundidad plástica, la vivacidad cromática e intensidad emotiva nos permiten enlazarlo con las composiciones del muralismo mexicano".

Foto: José Ramón Puerto Álvarez

Las pinturas tienen un añadido, fruto de la restauración: Vaquero Turcios pintó unas ménsulas dedicadas a Einstein, Planck, Freud y Picasso, que no podría haber hecho en su momento por ser contrarias a la ideología del régimen


En nuestros días se realizan al Salto de Salime visitas guiadas, que hay  que concertar previamente. Además, una muestra de elementos relacionados con el mismo y los poblados para albergar a trabajadores y sus familias, como el Hospitalillo y otros ejemplos, así como fotografías de época, podemos verla en nuestra obligada visita al Museo Etnográfico de Grandas de Salime "Pepe el Ferreiro", al que le dedicamos la pertinente entrada de blog


El nombre del río está ligado a la diosa celta (o precelta) Navia, vinculada a la abundancia, cosechas, fertilidad, suerte... y que da nombre a no pocos lugares de Europa occidental, relacionados con hidrónimos, como es este el caso


La raíz indoeuropea se hace ya patente en el sánscrito navya (curso de agua), y algunos topónimos de este origen son en Asturias Naviegu, Navelgas, Nava, Navidiellu o Nalón (antiguo Nauilo), así como Fontenavia, Nonaya, Bodenaya, y otros, en Galicia podemos encontrar el Navea, río afluente del Sil (Ourense) y el Nabalia, actual Eck, afluente del Rhin, en Alemania, o el Nauaeus, ahora Naver, en Escocia, el Naseby o antiguo Naubesia en el condado inglés de Northants o el Neber, el viejo Nabarcos, en Gran Bretaña


Diversos lingüistas relacionan a Navia con la palabra nava como equivalente a valle, e incluso con nave (barco), navegación, etc, lo que le daría fundamento como divinidad acuática en ríos navegables y espacios naturales en valles y lugares similares. No en vano se ha querido traducir Navia como la "diosa barquera", y como tal aparece en los mitos y sagas irlandesas: bella mujer que conduce a las almas al "otro lado", así cuando el héroe Cúchulainn hiere sin saberlo a su hijo Conlaoch o Connia, este se arroja a una lancha de cristal donde un hada le dice...
"los inmortales te invitan. Serás uno de los héroes del pueblo de Tethra. Día tras día se te verá en las asambleas de tus abuelos, en medio de aquellos que te conocen y te aman"

Tras conocer la Boca de la Ballena y su balcón sobre el 'gran cañón del Navia' regresamos a la carretera y retomamos el Camino


Aunque no hay cruce ni desvío alguno que pueda inducirnos a error, una flecha amarilla de confirmación garantiza que vamos en la dirección correcta y que no nos hemos saltado ninguna posible bifurcación que nos hubiese podido pasar desapercibida


Este es el pequeño rellano que, tal y como hemos dicho, nos permite contemplar El Salto de Salime plenamente, pero aquí no nos asomemos al despeñadero, seamos prudentes


Esta es una foto de El Muro al sol de la mañana, cuando este le pega de frente en su gran pared de hormigón, de la que apreciamos ahora con todo detalle sus aliviaderos



En El Muro confluyen tres concejos: a nuestra izquierda, por donde vamos nosotros, es el concejo de Allande, a la derecha el de Pezós o Pesóz y de frente el de Grandas de Salime, al que pertenece el poblado de Vistalegre, hacia donde nos dirigimos. El embalse, incluyendo su masa de agua, abarca además términos de Ibias en Asturias, y A Fonsagrada y Negueria de Muñiz en Galicia. Este fue su impacto explicado en Wikipedia:
"El embalse cambiaría para siempre la fisonomía de la ribera del Navia, aguas arriba de la presa. Fue necesario inundar 1995 fincas, con más de 3000 parcelas, 25 360 árboles maderables, 13 800 frutales y 14 051 pies de vid; lo que supone 685 hectáreas que, además, incluyen laderas sin cultivo, fincas urbanas, ruinas, patios, corrales, ocho puentes, cinco iglesias, varias capillas y cuatro cementerios. 
Además, fueron numerosas las carreteras y caminos que quedaron cortados al inundar las aguas del embalse parte de sus trazados, como la antigua C-630, entre Berducedo y Grandas de Salime a través de San Martín del Valledor, Villarpedre y el valle del río del Oro, lo que motivó la construcción de la actual carretera AS-14, a través de la parte superior de la presa, y que la empresa propietaria de la central quedara obligada a mantener un servicio gratuito de barcas que cruzaban el embalse entre los puntos en que las aguas cubrían dicha antigua carretera. 
Algo similar ocurrió entre las localidades lucenses de San Pedro de Ernes y Entralgo; o entre Barcela y Negueira, donde también se establecieron pasos con barcas".

Y ahí tenemos los cuatro aliviaderos y sus compuertas a mitad de la presa, donde cinco balcones se asoman también al precipicio, los cuales nos permiten una vista aún más vertiginosa incluso si cabe que la de la Boca de la Ballena, como prontamente podremos comprobar. Estos miradores forman parte de las intervenciones de Vaquero Palacios, explica Docomo:
"En la parte superior de la presa, sobre la que discurre la pista de circulación, utiliza los contrafuertes para conformar unos miradores -cinco balcones de observación hacia aguas arriba y dos terrazas hacia el embalse-, entre los cuales se elevan tres casetas que alojan los mecanismos de las compuertas, como remate de gran expresividad para la elevada pared de hormigón".

Si bien están los citados balcones, todo el recorrido por la presa es un verdadero mirador, por un lado al precipicio y por otro a las aguas del embalse, que también enseguida tendremos ocasión de disfrutar


Terminada la presa propiamente dicha, aunque aún sin rematar los trabajos, el 23 de septiembre de 1953 se tapó el túnel que desviaba las aguas del Navia y comenzó el embalsamiento del río. Justo dos meses después, el 23 de noviembre, el agua llegó al nivel del que era un primer aliviadero provisional, que estaba en los bloques centrales. El 19 de septiembre se enganchó a la red eléctrica nacional y el primer grupo generador, el actual nº 4, empezó a producir energía, seguido de otros dos en junio y diciembre de 1954 y un cuarto el 31 de marzo de 1955. La inauguración oficial se celebró el 24 de agosto de ese año y el acta de reconocimiento final se obtuvo el 1 de marzo de 1957, de ahí el 'baile de fechas' que encontramos en según qué fuentes en relación al año de terminación de las obras


Ahí vemos bien ahora la sala de turbinas, donde se encuentran los murales, de los que tenemos excelentes fotografías en la web de Saltos del Navia, donde podremos contemplarlos parte por parte, así como otros elementos del interior


Cuando se pusieron en marcha los trabajos en 1946 se empezó por construir nuevos accesos al lugar, antes aislado en un paraje montañoso, con un nuevo trazado para la carretera de Allande a Grandas. Trabajarían durante una década más de 3.000 personas, habiendo de ser edificados para ellos y sus familias varios poblados, de los que el primero el de A Paicega con doce pabellones, luego El Campín con seis pabellones de dos pisos. A pie de presa se levantó el de Eritaña y en la carretera de Grandas el de Vistalegre (por sus buenas vistas), llegando gente de toda España, muchas veces familias enteras


Cada poblado tenía diferentes servicios, economato, panadería, peluquería, almacenes, cuartel, cantina, iglesia y escuela eran los habituales, dada su separación unos de otros y su relativa lejanía a la villa de Grandas, pues recordemos que apenas había vehículos a motor, coches solo los tenían los altos directivos y camiones aún no circulaban bien por aquellas carreteras primigenias. No pocos trabajos de transporte se realizaron a base de carros tirados por bueyes. El teleférico no empezó a funcionar hasta 1950. Nos cuentan de todo ello en la web Ingeniería Civil:
"Hacia 1941 casi todas las sociedades productoras tenían más demanda de la que podían atender. Hidroeléctrica del Cantábrico, S.A. decidió ampliar su producción y acometió, conjuntamente con Electra de Viesgo S.A. con la cual colaboraba desde años atrás, la construcción de la presa de Salime. Viesgo operaba desde 1933 la central de Doiras, cuya cola de embalse llegaba hasta la cerrada elegida para construir la presa, e Hidrocantábrico tenía en servicio la central de La Malva (I y II) y hacia 1945 acabó la de La Riera. 
En 1946 se empezaron a construir carreteras, poblados, líneas eléctricas y la ataguía. En El Espín, al lado del puerto de Navia, Nueva Montaña Quijano construyó una estación de descarga que incluía dos molinos de clínquer. Aunque la carretera de conexión de la presa con la ría de Navia había sido terminada poco antes de 1948, su difícil trazado hacía muy penoso el transporte de materiales. Éste se empezó a realizar con dos camiones, un Fiat y un Witte, enseguida familiares entre los vecinos de los pueblos atravesados por la carretera, que pasó a llamarse La ruta del kilovatio. 
Estaba previsto utilizar cien camiones y se llegó a construir un gran garaje para albergarlos pero, dadas las dificultades de su trazado, el transporte de materiales a la obra se potenció con un teleférico de 35,5 Km. de longitud, desde el embarcadero de El Espin en la ría de Navia hasta la presa. En aquella época, era el teleférico más largo de España y ahorraba 72 Km. de tortuosa carretera y un desnivel de 600 m. Tenía 650 vagonetas de 0,25 m3 y se movía a una velocidad de unos 12 Km/h, consiguiendo una capacidad de transporte de unas 35 ton/h. Su trazado discurría por la margen izquierda del río Navia y contaba con seis estaciones intermedias situadas en La Ronda, Llaviada, Cedemonio, Bustelo, Pelorde y Paincega. Fue diseñado por la compañía italiana Caretti - Cafani y construido por Nueva Montaña Quijano. 
En octubre de 1948 se terminó la desviación del río y en 1950 funcionaban ya el teleférico, los molinos de clínquer, la central de machaqueo y la de hormigonado. En 1953 se ponía en marcha el primer grupo y el 24 de agosto de 1954 el general Franco inauguró oficialmente la presa".

No nos cansamos de contemplar las instalaciones 'colgantes' que aprovecharon cada centímetro de rellano de la pared de la montaña, o de aquel que se pudo acondicionar, para las diversas dependencias. Si construirlas fue un reto, desplazarse de un sitio a otro, arriba y abajo, era toda una proeza física, si bien había planos inclinados, vagonetas y otros elementos, pero eso ya avanzada la obra. Observemos abajo a la derecha el túnel del camino a la central eléctrica


Y allí en la curva, a la derecha de la presa y nada más pasarla, se encuentra, aunque no la vemos, la boca de entrada a dicho túnelo desde la AS-14


Nunca hubo un desmantelamiento general de la instalaciones, sino que estas, poblados incluidos, se quedaron tal cual según fueron abandonados. El verlo todo vacío cuando se produjo la marcha general de los trabajadores hubo de ser impactante


Del impresionante frenesí de las máquinas funcionando y numerosa gente trabajando al más absoluto silencio apenas hubo transición. El aumento de población que trajo la construcción del embalse cayó drásticamente de un día para otro drásticamente, e incluso se produjo un éxodo rural masivo de la población rural preexistente, sobre todo en los pueblos al oeste del embalse, los más afectados, pues perdieron su acceso directo a Grandas, pequeña cabeza comarcal además de capital del concejo y a la antigua carretera. Muchos de estos campesinos comercializaban su producción a través de la antigua carretera y otros caminos que se vieron anegados, eso cuando no desaparecieron sus aldeas y sus tierras, lo que fue traumático


Junto con la gente desaparecieron sus tradiciones, costumbres y modos de vida, provocándose otro gran impacto social y cultural. Es entonces cuando surge la figura de José Naveiras Escanlar, Pepe El Ferreiro, vecino que, consciente de aquel mundo que desaparecía, recopiló todo tipo de objetos, construcciones y memoria popular del concejo de Grandas y otros limítrofes, formando una colección particular que sería el germen del museo etnográfico que hoy en día lleva su nombre y que visitaremos al llegar a la villa grandalesa


Ironías del discurrir del tiempo, con el paso de los años todo lo relacionado con el embalse de Salime en sus tiempos de construcción y desarrollo pasaron a ser a su vez piezas de museo, integrándose en él a medida que ampliaba sus instalaciones


E ironías de la vida, los mismos pueblos que sobrevivieron al embalse tuvieron carencias de energía eléctrica, lo que favoreció su abandono. Únicamente la villa de Grandas reforzó un tanto su condición de pequeña cabeza comarcal en el extremo occidental asturiano, aunque también padeció los efectos de la despoblación. Uno de los polos de atracción que hicieron de ella un nuevo referente en Asturias, acaso el primero y más importante, fue el Museo Etnográfico de Grandas de Salime, que lleva el nombre de "Pepe el Ferreiro" desde el fallecimiento de su fundador en 2020


Para mayor contrasentido aún si cabe, los problemas de suministro eléctrico afectaron al mismo poblado de Vistalegre una vez terminaron las tareas de construcción pues, además de empleados de mantenimiento que vivieron hasta 1978, algunos vecinos ocuparon casas abandonadas, Las casas colgantes del Navia, como las llama, titulando su artículo para el periódico La Nueva España del 20-7-2007, el corresponsal J. Jardón:
"Entre las ruinas que uno encuentra a cada paso en el alto Navia no pasan desapercibidos los bloques de viviendas abandonadas a su suerte que cuelgan en la ladera exterior del embalse de Salime. Llaman la atención, desde la carretera que lleva a Oviedo, por su aspecto exterior, no dando la sensación de la ruina que pesa sobre ellas. A pesar de que las casas están abandonadas, aparentemente se mantienen en un estado bastante estimable y se calcula que los arreglos principales van a estar centrados en retecharlas. Por otra parte, reúnen el enorme atractivo de su situación privilegiada, ya que, colocadas fuera de la carretera y al comienzo de la ladera del monte, gozan de una vista espléndida sobre el embalse.
Las viviendas, propiedad de la empresa hidroeléctrica Saltos del Navia, fueron ocupadas mientras duraron las obras del embalse por empleados cualificados de Agromán, siendo habitadas después, una vez terminada la construcción, por personal del salto. Incluso, una vez que fueron abandonadas, algunos vecinos se trasladaron a vivir a ellas, aunque sin autorización de la empresa, que no veía con buenos ojos esta ocupación de las casas, ante el temor de que pudiera ocurrir algo ajeno a su responsabilidad. Prueba de ello es que las personas que se metieron a vivir en ellas nunca tuvieron luz, teniendo que valerse de velas, linternas o candiles para poder defenderse en esas circunstancias. 
Los escasos ocupantes de las casas han tenido que arreglárselas en otras partes, ya que la falta de luz era un contrasentido, pues la empresa no estaba dispuesta a transigir porque no quería que fuesen ocupadas. 
Responsables del salto señalaban que las viviendas estaban inservibles y que habían sido dadas de baja hacía muchos años, al decidirse que había sólo dos soluciones: tirarlas o dejarlas. Quedaron ahí y fueron deteriorándose con el tiempo".

En el año 1953, cuando la presa perfilaba ya su pronta culminación, la escritora Dolores Medio, que acababa de recibir el Premio Nadal el año anterior por su libro Nosotros los Rivero, visitó los trabajos de construcción como enviada del periódico El Español, publicando sus impresiones de tan fabulosa obra, verdadero reto en una época difícil, pero también una innovación, al unir ingeniería y arte con importantes innovaciones explicadas y descritas en Ingeniería Civil:
"La presa de Salime fue pionera en muchos aspectos. En primer lugar, sus 134 m. sobre cimientos la convirtieron en la más alta de España y ello, sumado a su volumen de 700.000 m³ de hormigón, la colocaban entre las más grandes de Europa. Aún hoy es todavía la décima presa de mayor altura del país. 
Las soluciones de diseño adoptadas también fueron valientes y novedosas. Aunque ya existían precedentes de centrales incorporadas al cuerpo de presa, entre las que cabe citar las de l'Aigle y de Saint - Etienne - Cantalès, en las que el aliviadero vierte sobre el edificio de la central, realizadas por André Coyne en el río Aigle en la década anterior, o las presas de Jándula y Gaitanejo en España. En Salime, la propuesta es algo más radical, pues la central desaparece debajo del aliviadero, engullida por el cuerpo de la presa y deja de ser visible en alzado como sucedía en aquellas."

Y ahí tenemos para demostrarlo también la central eléctrica con sus filigranas escultóricas y pictóricas exteriores e interiores, pero también numerosos elementos y detalles, como los citados balcones de los contrafuertes del aliviadero y otros, tanto artísticos como arquitectónicos, incluyendo nuevas técnicas de construcción y materiales:
"Además, la presa revela un gran cuidado en todos los detalles, desde los imponentes bloques de refuerzo del estribo derecho que flanquean la salida del desagüe de fondo o los muros de encauzamiento de la parte inferior del aliviadero, hasta los detalles algo menos justificados pero de indudable interés de las viseras y las garitas sobre aliviaderos, o el tratamiento expresionista del mirador situado en la ladera derecha, aguas abajo y a mayor altura de la coronación, único punto desde donde se puede contemplar la presa en su totalidad. 
También fueron pioneros el empleo de adiciones de escorias de altos hornos al cemento, así como la utilización de vibradores para la colocación del hormigón, técnica utilizada en la construcción de vigas y otros elementos, pero no en presas. Los elementos auxiliares para la construcción también fueron notables. Las instalaciones de machaqueo de áridos y de fabricación y puesta en obra del hormigón fueron realmente espectaculares, lográndose rendimientos que alcanzaron los 4000 m³ en un día, cifra enorme para la época y solo superada en las grandes presas americanas. Destaca especialmente el teleférico que superaba con mucho al instalado en la gran presa francesa de Chambon (1935, 137 m. altura) que contaba con un teleférico de 6,2 km para transportar el cemento desde la estación de ferrocarril a la obra".

Los murales interiores de Joaquín Vaquero Turcios son la gran 'Capilla Sixtina del Arte Moderno' en Asturias, mientras que los bajorrelieves de la entrada, obra de su padre, son así 
"La central muestra numerosas intervenciones del arquitecto Joaquín Vaquero Palacios con abundantes puntos de interés. Ya en la entrada, Vaquero dispuso un conjunto de bajorrelieves que suaviza las dimensiones del frontal de la gran nave con figuras y esquemas geométricos alusivos a la electricidad y a su producción. Vaquero quería aliviar la dureza de una entrada desde una pequeña plataforma dominada por las dos laderas, sin otro motivo para las vistas que la pared de hormigón y el cielo, y proyectó una teoría de relieves que, al modo de narrador, describiese al visitante en breves imágenes el proceso de producción de energía eléctrica, que representan la lluvia, las observaciones meteorológicas, la toma de datos, las aguas en libertad, las aguas embalsadas, la compuerta, la turbina, la energía las líneas de transporte, las obras, el técnico, el operador del cuadro, toda una serie de motivos para imaginar esquemáticamente lo que estaba sucediendo detrás del telón. 
Las piezas fueron realizadas con árido de mármol rojo de Alicante y fijadas después al muro, solución más viable que su vaciado en el propio muro pero que relativiza la fuerza que tienen las propias figuras, al mostrar unas dimensiones algo pequeñas en comparación con aquel. Tras recorrer el túnel situado bajo el parque de transformación se accede a la entrada de la central propiamente dicha, en cuyo diseño y materiales también se deja notar la mano del arquitecto. Una escalera quizás demasiado explícita en las barandillas conformadas con cables conductores de cobre se hace perdonar por la sobriedad de diseño y la elegancia de colores del cuadro de control y sus correspondientes armarios. 
En el vestíbulo de esa sala, Vaquero diseñó un rincón de descanso constituido por un gran sofá semicircular de alto respaldo confrontado con otro también circular pero más bajo, construidos de madera y cuero rojo, y coronados por un plafón circular que los recoge. Es un ámbito que proporciona una atmósfera de sosiego y tranquilidad, atenuando el ruido de la central. Sobre el umbral de la entrada hay un fresco con un espectacular diseño para los muros entre vanos del aliviadero, con una poderosa águila azul que fue sustituida en la obra por unas láminas voladas de más fácil realización. 
La sala principal de la central que ubica los alternadores muestra varias intervenciones de Vaquero. Es inteligente la disposición de la iluminación lateral, muy bien resuelta con un afortunado despiece del hueco triangular, así como la visera adosada al techo -que constituye la parte inferior de la losa del aliviadero- que refleja bien la luz y rompe su pesantez. 
Dos grandes murales recorren la sala de lado a lado: en el muro de aguas abajo, una larga pintura mural representa una descarga eléctrica (La Chispa); en el muro de arriba un gran mural -diseñado conjuntamente con su hijo Vaquero Turcios y pintado por éste último- describe convencional y esquemáticamente el proceso de construcción de la obra desde su concepción hasta su funcionamiento. Comienza con la llegada del proyecto a las Cortes y la recepción de la noticia por los accionistas, y termina con una gran torre de alta tensión que se lleva la energía. Tanto en el exterior, con los bajorrelieves de la entrada y las viseras de la coronación, como en el interior, con el gran mural, Vaquero despliega su fuerza expresionista y remata una gran obra de ingeniería".

Es una pena tener que andar pendientes del tráfico en todo este trayecto hasta la presa, donde al menos tendremos anchas aceras para admirar este paisaje montañero-industrial-fluvial verdaderamente impresionante y que constituye otro de los tramos inolvidables de nuestro paso por el Camino Primitivo


Unos pretiles separan la calzada del precipicio, cubierto de vegetación. No hay espacio para el peatón ni a derecha ni a izquierda y, a la izquierda además, nos quedamos sin visibilidad para per los vehículos que nos puedan venir de frente. Es increíble que desde que se señalizó por primera vez el Camino en 1993 no se haya habilitado una vereda peatonal por el bien de todos


Vista del Segundo Plano Inclinado con sus instalaciones languideciendo en la falda de El Cerrón, al pie de los pinares de A Paicega, estribaciones orientales de A Lomba, en cuya cima se ve la zona conocida como El Pastizal. Justo encima del Segundo Plano estaba el poblado de El Campín, también llamado por tanto El Campín del Segundo Plano (y El Campín de Salime, para diferenciarlos de otros lugares de este nombre)


Este es un plano de la presa y de sus poblados inmediatos


Cuando en 1945 Hidroeléctrica del Cantábrico y Electra de Viesgo constituyeron Saltos del Navia la idea era hacer un embalse más aguas arriba, el de Riodeporcos en Ibias que no llegó a materializarse (aunque de cuando en cuando aún alguien saca el proyecto del cajón), sobre todo ante la drástica oposición vecinal, vistos los traumáticos resultados que, para los pueblos aledaños, tuvo este de Salime


Sí se hizo, aguas abajo y más al norte del de Doiras, que fue el primero del Navia, el de Arbón en 1967, si bien su impacto no fue tan dramático como el de este. Es hasta donde llegan en la actualidad los salmones, gran riqueza piscícola antaño de todo el río, cuyo paso quedó cortado por las sucesivas presas


El fondo del río es aquí conocido como Leiro Fondeiro, que es como decir 'pedrero hondo', referido a los cantos rodados de su lecho y ribera. Más arriba tenemos una hermosa vista del exterior de la Boca de la Ballena sobre el gran despeñadero


Ahora sí que nos percatamos del porqué de su nombre. A su derecha está el peñón en el que se perforó el túnel de acceso desde la carretera. En el periódico El Confidencial del 23-5-2026 le dedican este artículo titulado El mirador de Asturias más espectacular: con forma de animal, vistas al cañón de un río y se llega por un túnel excavado en la roca:
"Asturias está llena de paisajes imposibles, carreteras de montaña y rincones capaces de dejar sin palabras incluso a quienes conocen bien el norte de España. Sin embargo, hay un lugar en el occidente asturiano que llama especialmente la atención por su diseño, su ubicación y las impresionantes vistas que ofrece sobre el entorno natural. 
Se trata del mirador Boca de la Ballena, una estructura suspendida sobre el río Navia que parece emerger directamente de la montaña. Su peculiar forma curva, que recuerda a la boca abierta de una ballena, lo ha convertido en uno de los miradores más fotografiados de Asturias. El acceso ya anticipa que no se trata de un lugar cualquiera. Para llegar hasta él hay que atravesar un túnel excavado en la roca desde la carretera AS-14, la vía que conecta Allande con Grandas de Salime. 
Tras cruzarlo, aparece de repente esta plataforma de hormigón armado que se asoma al vacío sobre el embalse. El mirador fue proyectado por Joaquín Vaquero Turcios en 1955, mientras trabajaba en los murales de la Central Hidroeléctrica de Salime. Desde entonces, se ha convertido en uno de los puntos más espectaculares del occidente asturiano gracias a sus vistas panorámicas sobre la presa y el cañón del río Navia. La estructura destaca además por su integración con el paisaje. Rodeada de vegetación y laderas abruptas, parece casi una prolongación natural de la montaña. Su diseño curvo y elevado crea la sensación de estar flotando sobre el valle. 
Desde este punto privilegiado puede contemplarse buena parte del salto de Grandas de Salime, uno de los enclaves más conocidos de la zona. El contraste entre el verde intenso de las montañas, el agua del embalse y el hormigón del mirador genera una imagen difícil de olvidar. Aunque Asturias cuenta con numerosos balcones naturales y rutas panorámicas, Boca de la Ballena sobresale por su personalidad arquitectónica. No es únicamente un lugar desde el que observar el paisaje, sino también una obra diseñada para convivir con él. 
Su ubicación, además, aporta cierta sensación de aventura. El hecho de acceder atravesando la roca y encontrarse después con la plataforma suspendida hace que la experiencia resulte todavía más impactante para quienes visitan la zona por primera vez. El entorno natural que rodea al mirador también invita a detenerse con calma. La carretera serpentea entre montañas cubiertas de vegetación y conduce hacia algunos de los paisajes más salvajes del occidente asturiano. 
Boca de la Ballena se ha convertido así en una parada imprescindible para quienes recorren esta parte de Asturias buscando naturaleza, arquitectura y vistas espectaculares. Un rincón diferente donde el paisaje y el diseño parecen mezclarse sobre el río Navia".

El mirador, al sol de la tarde y en verano. "El mirador, integrada entre la vegetación, a la que se accede a través de un pequeño túnel horadado en la roca, sirve de base a la plataforma de hormigón armado utilizado en su realización", nos cuenta el erudito divulgador de viajes, rutas y gastronomía Luis Javier del Valle Vega en su blog Dendecagüelu, a lo que añade:
"Obra proyectada en el vacío, que es un auténtico balcón, compuesta por una superficie plana, con una balaustrada de listones de hormigones, simulando dientes y una visera, simulando la parte superior de la boca del animal elegido en su diseño. Y que vuela literalmente sobre el vacío, dominando las instalaciones de la presa y central, permitiendo la admiración de las totémicas obras".

Tres peregrinos, dos de ellos sin duda bicigrinos por su atuendo, se han detenido aquí y, tras observar el panorama, conversan. Como ya hemos dicho, es un lugar excelente para hacer una parada antes de seguir camino


Poco más allá vemos el guardarraíl de la AS-14, a la que hemos salido un poco más arriba bajando desde más arriba de Buspol. En su artículo titulado El museo y el prado, el periodista de La Nueva España Marcos Palicio publicaba esta semblanza de un encuentro de moteros y peregrinos en este lugar...
"Poco antes del mediodía, Marta Leitão y Juan Sales han detenido un momento el camino para entrar en la «boca de la ballena». El mirador, diseñado por el artista Joaquín Vaquero Turcios, está colgado de una peña encima de la presa de Salime y, efectivamente, lo comprobarán cuando dentro de un rato lo miren desde abajo: su forma imita a las fauces de un cetáceo. Ella es portuguesa, él ibicenco, llevan nueve días de camino desde Oviedo y calculan que les quedan otros once hasta Santiago. La etapa de hoy, la penúltima del trayecto en territorio asturiano, les llevará dentro de algo más de seis kilómetros a Grandas de Salime, una vez atravesado el embalse por encima de la presa y bordeado en ascenso hasta la villa capital del concejo grandalés. Es miércoles y sólo acaba de comenzar la primavera, pero no están solos en el camino. Por la carretera AS-14, que viene a Grandas desde Pola de Allande atravesando el puerto del Palo, pronto aparecerá también una familia de cuatro miembros, y poco después al menos otra decena de caminantes desperdigados… Hasta cinco moteros han parado a hacerse fotos encima del embalse; también van camino de Santiago, pero ni peregrinan ni siguen la ruta exacta: vienen de Barcelona y están trabajando como «probadores de neumáticos». Son las modalidades muy distintas del camino primitivo de Compostela a su paso por Grandas de Salime".

A lo lejos es la ladera de El Tesu, poro donde va el antiguo camino a la aldea de Murias, el que hemos seguido un par de kilómetros entre la antigua bifurcación a Salime y el ramal que baja a la carretera, Es la ladera occidental de A Serra da Costa o Serra de Buspol, donde destacan los 1.096 metros de altitud del Penedo del Rayo, topónimo alusivo a los rayos que caen en su cima


Y aquí abajo, cerca de la orilla, vemos las paredes de los barracones del poblado de Eritaña. Es posible que tenga que ver en su nombre con la histórica Venta de Eritaña en Sevilla, dada la cantidad de trabajadores andaluces que vivieron en él con sus familias


Máxima atención al caminar por esta curva cerrada, tanto de frente como de espaldas, pues no hay sitio para el peatón


La carretera zigzaguea y sigue bajando muy suavemente. Ya no la dejaremos hasta dos kilómetros antes de llegar a la villa de Grandas, donde la dejaremos para tomar una senda por el bosque de la montaña del Coto Grandas, que aún no vemos desde aquí


No obstante y a partir de Vistalegre, los peregrinos, a base de evitar el tráfico, han hecho senda pisando por las veredas en muchos tramos, lo que nos evita pisar asfalto en unos cuantos lugares y exponernos demasiado al tráfico


Cuando arrancaron las obras del embalse, en medio de un frenesí indescriptible de cientos y cientos de personas trabajando a la vez, inmensos bloques de hormigón empezaron a levantarse a lo alto como rascacielos, ni siquiera había andamios metálicos, hubo que hacerlos de madera y comprar decenas de parejas de bueyes muy fuertes y muy grandes para que arrastrasen los troncos de árboles altísimos y poder construirlos


Los accidentes fueron numerosos y no hay cifras oficiales de víctimas, heridos y fallecidos, pero diversas fuentes las estiman en torno al centenar, aunque otros dan cifras más altas, sobre todo si tenemos en cuenta las producidas en la construcción del embalse en general, no solamente la presa.


Las duras condiciones de trabajo, el uso de técnicas pioneras pero peligrosas, pues además la prevención de riesgos laborales era muy rudimentaria, agravado por las precariedades de la presa. Las caídas por estos imponentes barrancos y paredones, los derrumbes y el manejo de grandes pesos y de maquinaria pesada fueron, según testimonios de la época, los motivos más frecuentes, unidos a la utilización de explosivos y a la misma orografía del terreno


Esta ausencia de información oficial y contrastada, ha dado lugar a que únicamente los testimonios personales, o poco más, sean las fuentes de noticia al respecto, lo que puede dar lugar a datos reales o no. Compartimos al respecto este escrito de José María Díaz López en el grupo de Facebook Anécdotas de Negueira de Muñiz:
"Tras unos ocho años de construcción, y unas cuantas vidas de trabajadores por medio, se comenzó a embalsar agua el 23 de Septiembre de 1953. 
Entonces la seguridad en el trabajo, brillaba por su ausencia, pero era lo que había por todos los sitios, en aquella época. 
Hubo accidentes mortales por negligencias, por poco cuidado de la empresa y de los trabajadores, y a veces hasta los hubo por autentica mala suerte. 
Citaré un caso de auténtica mala suerte. 
El primer fallecido en esta colosal obra, fue un especialista en voladuras. 
Después de poner en la montaña, una buena carga de explosivos y hacerla detonar, el especialista se acercó a examinar el resultado de la voladura. 
Estaba claro que no era su día. 
Se encontraba muy a la orilla del precipicio que el había volado. 
Pero donde estaba no había ningún peligro. 
Pero fue tan mala suerte que pisó una piedra suelta medio redondeada que le hizo perder el equilibrio y caer barranco abajo, muriendo practicamente en el acto. 
Ese fue el primer fallecido de una larga cadena de personas que la faraónica obra se llevó a mejor vida".

José Manuel del Valle Vega nos dice por su parte que "Se calcula que en él trabajaron más de 4000 obreros, venidos de otras regiones de  España y algunos parece ser que presidiarios, para lo que fue necesario la construcción de cuatro poblados para cobijar a los mismos, así como otras edificaciones para los ingenieros y los mandos intermedios. Contando la obra con el trágico balance de cerca de 300 fallecidos, debido a la precariedad de las condiciones de trabajo y escasez de alimentos". Otra de las muchas referencias en torno a este asunto de la mano de obra, las víctimas y otras condiciones laborales es el artículo Los presos de la presa de Paula G. Lastra para el periódico MiGijón del 30-7-2021:
"El poblado de A Paicega es uno de los cuatro que se construyeron para dar acogida y techo a los miles de obreros que trabajaron en la construcción de la presa de Grandas de Salime. A dos kilómetros de la pequeña localidad de Sanzo, se llega al lugar a través de un camino de tierra, después de subir desde Pesoz, capital de uno de los concejos más despoblados de Asturias. En la misma carretera que sube hasta Sanzo se encuentra Cela, una aldea en la que solo vive una mujer octogenaria. Suyos son la soledad y los amenos paisajes que se divisan desde lo alto los días azules. 
La presa fue una de las faraónicas obras hidráulicas levantadas por la dictadura a mediados de los años cuarenta. Dos lustros fueron necesarios para terminarla y en sus cuatro poblados (A Paicega, el Campín del Segundo Plano, Vistalegre y Eritaña) se alojó a un número de trabajadores que superó los 3.500, según algunas referencias. Los obreros vinieron de distintas partes del país en una época en que las penurias de todo tipo, propias de la posguerra, afectaban a la mayoría de la población. 
Desde La Paicega, entre las ruinas del poblado comidas por la vegetación, se tiene una perspectiva impresionante del agua del río Navia embalsada entre las montañas, algo que ya de por sí hace fructífero el esfuerzo de llegar hasta allí y poder apreciar, como el menos ruinoso de sus edificios, la iglesia levantada para que no faltase el culto religioso en una comunidad distribuida en una serie de pabellones con un total de tres viviendas cada uno, además de un pabellón-residencia. No faltaban en el poblado un economato, una peluquería, almacenes, panadería, sendas escuelas para niños y niñas, cantina y un cuartel de la Guardia Civil. 
Todo esto consta en el cartel explicativo que podemos leer en el lugar, cuya autoría corresponde al Parque Histórico de Navia, una fundación creada hace poco más de quince años, gracias al acuerdo firmado por el presidente del Principado de Asturias y los alcaldes de los municipios que integran la comarca. La fundación se define como un producto cultural y turístico, basado en la explotación conjunta de los recursos ubicados en algunos concejos del suroccidente. 
Levantada sobre el río Navia, previa desecación de su lecho y el desvío de su curso mediante la excavación de un túnel de más de 30.000 metros cúbicos y su revestimiento con casi 12.000 metros cúbicos de hormigón, si se les pregunta a los lugareños de Pesoz o Sanzo por la presa habrá quienes les hablen de los presos de la dictadura fallecidos durante la construcción de la presa. En la propia capital del concejo hay una fosa olvidada en el cementerio para esas víctimas, según se me informó, de las que apenas hay referencias en la mayoría de los resúmenes que aparecen en internet sobre la construcción del embalse. Tampoco se sabe el número de trabajadores forzados que hubo ni cuántos no salieron de esos poblados con vida.  
La memoria oral, ya desgraciadamente ausente porque se apagó para siempre la voz de quienes vivieron de cerca esa intrahistoria silenciada, contó en su día que la mayoría de los presos procedían de Andalucía y que algunos quedaron enterrados en el propio cemento de la presa. Reconforta saber que en los últimos años hay ya investigadores ocupados en estudiar ese capítulo oscuro, que como en otras obras hidráulicas del país construidas durante la dictadura contó con la mano de obra explotada de quienes se enfrentaron al franquismo. Era así como pagaban con su trabajo esclavo la redención de sus penas, según la terminología propia del viejo régimen.  
En algunas presas ya consta explícitamente esa memoria histórica silenciada que la Fundación Parque Histórico de Navia sigue ocultando a quienes visitan los poblados de Salime. Han pasado muchos años y esa omisión es por eso mucho más sangrante".

Y es que hemos de considerar la obra del embalse abarcaría la presa, la central eléctrica, los poblados y sus instalaciones, toda la adecuación de la cola del embalse, las nuevas carreteras, el teleférico, el tránsito y transporte de gentes y materiales, etc., etc., etc. Sobre el trabajo en la presa misma, sobrecoge especialmente lo que el corresponsal de La Nueva España Jorge Jardón escribe en su artículo La Paicega, los colonos del kilovatio, dedicado
"Uno de los aspectos que más hondo caló en la gente fue el de gran número de muertos en las obras del embalse. Cuentan que había un tal Ricardo, a quien le pagaban cinco duros por cada obrero que reclutara, lo que explica que todo aquello se llenara de andaluces, gallegos y portugueses. En la zona se cree que ninguno volvió a su casa y quedaron enterrados entre los cementos del embalse. Solamente en el cementerio de Pesoz fueron enterradas ciento once personas"

Una muy interesante descripción de la titánica labor aquí acometida lo tenemos en Datos curiosos y comparativos sobre El Salto de Grandas de Salime que publica en su blog Vicente Pérez Suárez basándose en el libro Guía descriptiva del Salto de Salime, de varios autores, como el mismo Pérez Suárez dice al principio, cuando aborda cómo se fraguó el proyecto y porqué se decidió hacerlo aquí:
"Estos datos que me propongo publicar, han sido extractados del libro “Guía descriptiva del salto de Salime”, publicado en el año 1954; libro que llegó a mí revolviendo en un desván. Figura como autor un tal L. Lorenzo Pérez. Los numerosos dibujos y gráficos son obra de los Srs. Carlos Álvarez y Victor A. González. Autores de las fotografías: H. Gómez (Oviedo), J. Pando (Madrid), J. Eusebio Muñón (de Salime) y S. Quéipo (de Grandas). La impresión es obra de Heredera de Ramiro P. del Río, S. R. C. (de Luarca). Se desconocen todas estas personas, excepto la imprenta. Al principio, el libro tiene la siguiente dedicatoria: “Dedicación y Recuerdo” -que transcribimos-: A D. Pedro Hernández Vaquero; a D. Arturo Díaz del Corral; a todos los que como ellos pusieron sus afanes y trabajo en la consecución de esta colosal Obra Hidroeléctrica, y por designio de Dios, no fueron llamados a verla en su fase final de realización”.

        El libro consta de 55 páginas, donde se da a conocer toda la historia de este segundo embalse (el primero fue el de Doiras) sobre el río Navia; una historia muy detallada, clara y concisa de esta enorme obra, de la que sólo vamos a dar los datos más importantes y comparativos para hacerse una idea de lo que fue en su día la construcción de este salto de Grandas de Salime, cuyos materiales de hormigonado fueron transportados desde el muelle de la Ría de Navia (El Espín de Coaña), en el famoso teleférico (todavía se pueden ver algunos de los 320 apoyos) con un recorrido de 37 km.. El cemento se fabricaba a pie de obra, por economía y al mejor fraguado del hormigón, cuyos materiales –clinker, yeso y demás- para su producción se recibían por vía marítima. (Clinker –voz inglesa que significa clinca- es una masa de cemento que se obtiene por cocción de cal combinada con sílice, alúmina y óxidos de hierro y magnesio y luego se pulveriza para su empleo. Esta nota es mía). Este teleférico fue el mayor construido en España, y el más importante de Europa en su modalidad, en aquellos tiempos. Pero ya hablaremos de esto más adelante.

        Como decíamos, este embalse de Grandas está construido sobre el río Navia; río con una cuenca de 2.654 km2, que tiene su origen en la sierra de Ancares, de la cordillera Cantábrica, en la divisoria de las provincias de León y Lugo. Nace en Piedrahita del Cebrero, siguiendo dirección sur-norte; discurre por un cauce angosto, limitado por altas laderas en forma de V. A los 35 km. y en su margen derecha, se encuentra el pueblo de Navia de Suarna, internándose en Asturias por el concejo de Ibias, A los pocos kms. forma línea divisoria entre Asturias y Lugo, recibiendo por su margen izquierda, la afluencia del río Suarna, (a unos 200 m. aguas debajo de esta confluencia, tiene proyectado Saltos del Navia en Comunidad el futuro Salto de Suarna). Pasa nuevamente a internarse en la provincia de Lugo por el concejo de Nogueira, recibiendo por su margen derecha, el más importante de sus afluentes, el río Ibias, que nace en Navaliego, sierra de Degaña; continúa por tierras de Galicia y vuelve a delimitar las provincias de Lugo y Asturias, hasta entrar definitivamente en nuestra provincia; recibiendo por su margen derecha y procedentes de la serranía del Puerto del Palo, las torrenciales aguas del río.

        A los 22 kms. aguas abajo del Salto de Salime, está emplazado el Salto de Doiras, propiedad de Electra de Viesgo S.A. -entonces- y a la altura del pueblo de Vivedro, se encuentra un pequeño aprovechamiento hidroeléctrico, que era propiedad de Esva S. A., llamado a ser absorbido, al construirse el proyectado Salto de Arbón –hoy ya construido- , continuando su curso hasta desembocar, a los 120 kms. de su nacimiento, por la hermosa Ría de Navia, en el mar Cantábrico. El agua que pasa por este río a su paso por Salime, es del orden de 1.500 a 2.000 millones de m3 cúbicos por año".

Seguidamente, Vicente Pérez Fernández aborda la fusión de las empresas, las labores de reconocimiento del terreno y los primeros trabajos acometidos, los de los accesos a este hasta entonces inhóspito paraje, alejado de las carreteras y caminos principales:
"A finales del año 1945, las dos importantes empresas, Hidroeléctrica del Cantábrico S.A. y Electra de Viesgo S.A., ambas dedicadas a la producción de energía eléctrica, acordaron, en régimen de comunidad de bienes, y con la denominación de Saltos del Navia en Comunidad, proceder a la construcción de este gran Salto de Agua, llamado Salto de Salime. El proyecto definitivo de Presa y Central, fue encomendado a la Oficina de Estudios Eléctricos, del banco Urquijo, de Madrid. La planimetría de la zona de embalse, fue llevada a cabo, por el Instituto Geográfico, Estadístico y Catastral, por procedimiento fotogramétrico. El reconocimiento del terreno, y los estudios geológicos fueron realizados por el Servicio de Sondeos Nacionales del ministerio de Obras Públicas. Y los sondeos en los emplazamientos de Presa, Antaguía y Contrataguía, estuvieron a cargo de Cimentaciones Especiales S.A. “Procedimientos Rodio”. En marzo de 1946 dieron comienzo los trabajos de acceso al emplazamiento de la obra, construyéndose para ello un total de 5 kms. de caminos; 2 planos inclinados con una longitud de 554 m. y 35 kms. de excelentes carreteras, quedando la zona de Obra perfectamente comunicada para todo tipo de transporte, incluido el más pesado. Para disponer en Obra de la energía eléctrica necesaria para las distintas instalaciones, se hizo un tendido de conducción desde la Central de Doiras a Obra; tendido de 30.000 V. y un recorrido de 22 kms. y se instalaron 45 pequeños transformadores, situados en los puntos estratégicos de Obra. Esta energía movía 550 motores con una potencia superior a 7.500 HP. en conjunto, siendo el consumo diario de 45 a 50 mil kw. por término medio. También fue necesario la comunicación telefónica, construyéndose para ello una línea que unía la Obra con la Central de Doiras, para que por medio de la línea particular de Electra de Viesgo, y su estación de Radio emisora-receptora, se pudiese comunicar la Obra con sus oficinas centrales en Oviedo. Más tarde se llevó a cabo el tendido de una línea desde Obra, al centro telefónico de Navia, en conexión con Boal, de cuyo centro secundario, tenía el núm. 1 de teléfono Saltos del Navia en Comunidad, quedando así Salime enlazado telefónicamente con el resto de España. Para el servicio interior había instaladas dos centralitas de 20 extensiones y otras cuatro de 5, siendo 2 de ellas automáticas, dando servicio a 60 aparatos".

Pasamos ahora al peliagudo problema del transporte, para lo que se había pensando en un principio en una gran flotilla de camiones que fueron imposibles de conseguir, por lo que se optó por la solución del teleférico:
"Para el transporte, en principio se había pensado en un grupo de 100 camiones de 10 Tm. Para el total transporte de materiales y máquinas, desde el puerto de Navia a Grandas, pero dadas las dificultades para la importación de este gran núm. de vehículos y el deficiente trazado de la carretera Navia-Grandas, para absorber sin interrupciones este continuo rodar de 100 vehículos en un interminable convoy, se desechó este sistema, reemplazándolo por el mucho más ventajoso de un teleférico (del que hablamos más arriba) ; dejando el transporte por carretera, reducido a una pequeña “flota”, compuesta de 10 coches turismo, un ómnibus, 11 camiones ligeros de 6 Tm., 5 camiones de 10 Tm., 4 de 15 y un Diamon de 250 HP. de potencia, capaz para transportes de 60 Tm. El movimiento medio por año de transportes por carretera, realizado por estos camiones, fue de unas 40.000 Tm. de diversas mercancías, con un recorrido que se acerca a los 300.000 kms.

        Como decíamos, el teleférico que se construyó, partía del muelle del puerto de Navia (en El Espín), siendo capaz de transportar de clinker (ya se explicó más arriba en qué consiste este material), yeso y otros materiales, que, por vía marítima se recibían con destino a la Obra. El estudio y proyecto de este gran teleférico, que fue el mayor de todos los hasta aquella fecha construidos en España y el más importante de Europa en su modalidad; fue recomendado a la casa italiana, especializada en estas instalaciones, Ceretti e Tanfani S.A., de Milán, en colaboración con la casa española Nueva Montaña Quijano S.A., que fue quien fabricó el teleférico, aportando cables, vagonetas, rodamientos y demás, así como personal especializado para su montaje. Este teleférico tenía 8 estaciones: de salida, de llegada y 6 intermedias, 4 de ellas motrices. La estación de carga y salida estaba situada en el puerto de Navia, con muelles de atraque para barcos de 150 Tm., dos grúas con pala de descargue para 90 y 30 Tm. hora, cintas elevadoras, silos con capacidad para 3.500 Tm. de clinker y tolvas con dispositivo de cargue de vagonetas por gravedad. En la mitad del recorrido estaba situada la estación intermedia, dotada de silos y tolvas, con capacidad para 2.000 Tm., que permitía independizar los dos tramos, evitando así, en caso de avería de uno de ellos, que se interrumpiera el suministro de clinker a la fábrica de cemento. La estación de llegada a Obra, con sus tolvas y canaletas, permitía la distribución del clinker a los distintos silos que alimentan los molinos. Como decíamos, el teleférico tenía 320 apoyos, un recorrido de 37 kms. a la velocidad de 12 kms. hora. Para almacenar los materiales y demás, se usó el gigantesco garaje y talleres que había proyectado para los 100 camiones y otras máquinas que se pensaba usar antes de idear el teleférico, por lo que quedó resuelto el problema. También hubo que proceder a la desviación del lecho del río por medio de un cauce artificial y túneles, para realizar la gigantesca obra, quedando todo después de terminada la obra, sumergida en el embalse toda la obra de desvío".

Condicionantes prácticos aconsejaron hacer aquí el hormigón y no traerlo ya hecho, buscando la rentabilidad económica con soluciones técnicas apropiadas para simplificar numerosas tareas:
"Dos fueron las causas para la fabricación del cemento necesario para fabricar el hormigón a pie de obra: una de orden económico y otra de orden técnico. La causa de orden económico, estaba fundada en la ventaja que representaba el prescindir de los envases, ya fueran de yute ( fibra textil que se extrae de una planta y que sirve para la fabricación de una tela, llamada también yute, que se emplea para hacer bolsas, en este caso para cemento. Esta nota es mía) o papel, y el evitar las mermas lógicas y naturales, producidas en el transporte desde fabrica a obra, al ser sometidos los sacos a una serie de operaciones de carga, descarga y estiba, que causan una merma mínima del 4 %; que en el volumen total del cemento a emplear, representaba una elevada cantidad. En el orden técnico, se aconsejaba la fabricación del cemento al pie de obra, por permitir regular a voluntad el tiempo de fraguado, pues se amoldaría éste, unas veces a las exigencias impuestas por el ambiente, y otras por las características especiales de los hormigones a emplear en determinadas zonas de los paramentos; permitiendo además, el riguroso control físico-químico del cemento producido, dando la posibilidad al mismo tiempo de adicionar alguna otra materia como escoria de los altos hornos, cosa ya aquí realizada, y una mayor homogeneidad de sus propiedades, tales como, tiempo de fraguado, finura, resistencia, etc. que el cemento ensacado, pues aún saliendo de fábrica como producto perfectamente uniforme, pueden modificarse algunas de sus propiedades, debido al tiempo que forzosamente tiene que estar expuesto a condiciones atmosféricas diversas, lo que provoca en algunos casos, variaciones en sus características iniciales de fabricación. Luego se instalaron secaderos de clinker, molinos, silos y bomba Fuller (creo que del arquitecto americano Richard Buckminster Fuller) para expeler el cemento a los silos. Desde la estación de llegada del teleférico a obra, se vierte el clinker húmedo, en silos, de donde sale por medio de una cinta de láminas, hasta el secadero, donde es privado de agua. Un elevador de cangilones lo recogía a la salida del secadero, y lo elevaba hasta la planta de cintas transportadoras que lo distribuía en los silos de clinker seco; de estos silos, pasaba, después de adicionarle una pequeña cantidad de yeso natural, a los molinos. El producto de la molienda salía convertido en cemento, y era conducido por un elicoide, a unos pequeños depósitos, de donde la bomba Fuller, por medio de aire comprimido, lo impulsaba a los silos de cemento. Los molinos y secaderos fueron instalados por la casa Danesa Smidth, y las bombas Fuller, por la Sociedad Española Constantín S.L. de San Sebastián".

Los áridos para hacer el hormigón se trajeron de una cantera que se hizo en un penedo cercano localizado, luego de los estudios pertinentes, a unos 700 metros de las trituradoras y a 220 metros sobre el río:
"Para todo ello se emplearon máquinas de sondas, martillos perforadores, máquinas de carga y transporte en vagones con vuelcos automáticos, que circulaban por una vía doble de 700 m. de longitud. También se instalaron un laboratorio químico y otro de hormigones, todo para la correcta calidad y dosificación de los áridos y cemento, tomando muestras diariamente en los mismos bloques, así como ensayos de permeabilidad, retracción, temperatura de fraguado, etc.. Toda esta maquinaria fue suministrada por la casa española I.C.O.N. “Investigaciones de la Construcción S.A.” especializada en este tipo de instalaciones. Todo con una completa garantía de los materiales para llevar a efecto esta colosal obra".

Las instalaciones se suceden escalonadamente, como dispuestas en un anfiteatro, pudiendo verse de frente y al detalle. De los antiguos silos de cemento, José María Díaz López nos da el dato de que era donde se mezclaba el material, consiguiendo el cemento Portland gracias a los áridos de la cantera unidos al clínker importado. "En estos silos desgraciadamente fallecieron unos trabajadores del embalse. Estaban limpiandolos por dentro y por algún error, otros trabajadores no se dieron cuenta y comenzaron a volcar las materias para el hormigón lo cual originó este desgraciado accidente". Debajo, en lo que parece un barracón, vemos el edificio del antiguo laboratorio, "donde estudiaban cómo conseguir la mayor dureza al hormigón". Seguimos ahora leyendo a Pérez Suárez:
"Llegado el momento, por terminación de las obras de preparación, poblados e instalaciones, de dar comienzo a la obra principal, Saltos del Navia en Comunidad, sacó a concurso libre, la contrata para la ejecución de la obra principal. En el pliego de condiciones se hizo constar, que se tendría muy en cuenta, a los efectos de adjudicación, los elementos y medios mecánicos, de que las Casas concursantes dispusiesen. Como resultado del concurso, en el que tomaron parte las más importantes empresas españolas de construcción, fueron adjudicadas las obras a la empresa constructora Agromán S.A., que, a la vez que ofrecía un precio moderado por unidad de obra ejecutada, llenaba la precisa condición de disponer de medios mecánicos, en cuantía superior a las demás empresas que presentaron pliego de condiciones para optar a la concesión. (No se dice nada del coste o presupuesto en que fueron contratadas las obras. No se habla nada de costes)".

En otro blog: Embalse de Salime, pueblos y aldeas bajo el agua se nos ofrecen asimismo estos datos referentes a la producción del hormigón:
"Si bien bastante materia prima se traía desde Bilbao y la mayoría  incluso del extranjero. (sobre todo el clínker utilizado, el clínker extrusionado que es el que se utilizaba en este tipo de construcciones, es uno de los materiales de este tipo mas resistentes jamás creados, el clínker se consigue con un tipo de arcilla especial y sometido a una cocción por encima de 1200 grados centígrados adquiere una dureza elevadísima). 
Una vez convenientemente molido el clínker y mezclado con otras materias se consigue un cemento de extraordinaria calidad. 
El cemento de primerísima calidad que entre otros componentes lleva el clínker indicado se denomina Cemento Portland. 
Dos molinos con una capacidad de unas 10 toneladas, abastecidos por el teleférico eran los destinados a moler el clínker. 
Las vagonetas que transportaban la piedra desde las canteras llevaban aproximadamente unos 100 metros cúbicos de material a la hora".

Luis Javier del Valle Vega es quien nos informa que este tipo de presa es de los denominados 'de gravedad', que en Wikipedia explican como una " presa de gran tamaño fabricada con mampostería, hormigón o piedra. Están diseñadas para contener grandes volúmenes de agua. Mediante el uso de estos materiales, el peso de la presa por sí sola es capaz de resistir la presión horizontal del agua empujando contra ella. Las presas de gravedad están diseñadas de modo que cada sección de la presa sea estable e independiente de cualquier otra sección de la presa"; del Valle Vega nos da estos datos de la de Salime:
"taludes de 5 % aguas arriba y 72 % aguas abajo, de planta curva, con un radio de 400 metros en su coronación y con una altura sobre cimientos de 132 metros, su masa es de 80.000 toneladas, tiene una longitud de 250 metros, en cuyo centro se encuentran cuatro aliviaderos con compuertas de 12 metros de largo por 7 de alto cada una, con una capacidad de desagüe de 2.000 metros cúbicos por segundo. Para su construcción fue necesario una excavación de 156.000 metros cuadrados y la utilización de 645.000 metros cuadrados de hormigón. 
En su momento fue la mayor presa existente en España y la segunda en Europa, y todo un ejemplo en los proyectos similares que se diseñaban en diferentes puntos".

La central hidroeléctrica es de las de 'a pie de presa', es decir, construidas debajo del muro de la presa y conectada con esta por una tubería a presión. Se distingue de otras en que esta está justo al lado de los aliviaderos:
"Cuenta con 4 grupos generadores iniciales de 32 MW cada uno, que alcanzan los 40 MW cada uno después de su reciente modernización, lo que se traduce en una potencia total de 128 MW inicialmente y de 160 MW tras su modernización y una energía producida en año medio de unos 300 GWh. 
Las turbinas son del tipo Francis de eje vertical, alimentadas por tuberías de 2,5 metros de diámetro con un salto nominal de 105 metros, capaces de evacuar un caudal de 170 metros cúbicos por segundo. Evacua la energía eléctrica generada a través de una red LAT de doble circuito de 132 kV hasta la subestación de la Corredoria en Oviedo. 
Su construcción fue posible al suministro por parte de Inglaterra de las turbinas y generadores imprescindibles para la producción de energía eléctrica, pese al embargo decretado por Naciones Unidas al régimen de Franco y de las potencias vencedoras en la II guerra mundial".

Un cartel nos dice que es el Embalse de Grandas de Salime. Realmente en cuanto a la población más cercana esta sería el pueblo de Salime, desaparecido menos un par de casas, pues Grandas de Salime está, como hemos dicho, a varios kilómetros. En cuanto a concejos, El Muro está parte en Allande, parte en Grandas de Salime y parte en Pesóz/Pezós y, si nos referimos a las aguas del embalse, estas abarcan términos de estos concejos y de los de A Fonsagrada y Negueira de Muñiz


Otro vistoso peñasco resultante de la apertura de la carretera en la misma pared rocosa de la montaña


Otra vista de la imponente verticalidad de la zona de obras sobre la central. Se nos dice que muchos de los primeros trabajos los hizo gente que no pocas veces había de trepar por estos riscos parcamente asegurada con sogas


Las fotos y vídeos que se conservan de la construcción del embalse son, al menos en su mayor parte, de la época en las que los trabajos estaban bastante avanzados y mecanizados, con los poblados habitados y las máquinas, vagonetas y teleféricos funcionando. Las condiciones eran tremendas pero los primeros años, antes de que todos esos ingenios estuviesen en marcha, el esfuerzo debió de ser titánico


Sigue ahora un tramo de petril o murete a manera de quitamiedos, parece que de los tiempos de construcción de la carretera, cuyo aspecto actual, no obstante, no es el original tampoco, sino producto de 1989 y 1998, según leemos en Wikipedia:
"Este tramo de carretera fue reparado en los años 1989 y 1998. El arreglo de 1989 empezaba en el Embalse de Salime y terminaba en Berducedo, el cual solo se limitó al reasfaltado y a mínimas correcciones del trazado, ya que este tramo fue de nueva construcción a causa de que el antiguo tramo que discurría por la zona del Valledor quedara inundado por la construcción del embalse. El arreglo de 1998 empezaba en Grandas de Salime y terminaba en el Embalse de Salime, reasfaltándola, realizando pequeñas correcciones del trazado y dotándola de trozos de adelantamiento. La causa de que este tramo no se arreglara junto al de la Presa a Berducedo en el año 1989 es porque la carretera estaba a cargo de la empresa Hidrocantábrico (HC), la cual mantenía el Embalse de Salime y dicho tramo. Años más tarde, HC cedió el tramo al Gobierno del Principado de Asturias, reparándolo como se menciona antes en el año 1998".

Una primera carretera comunicó, a finales del siglo XIX, La Puela/Pola de Allande con Cangas del Narcea; posteriormente dicha carretera se prolongó al otro lado del puerto de El Palo hacia Berducedo y, desde allí, se alargó hasta Grandas de Salime por Salcedo. Aquella red de carreteras hizo que se abandonasen los antiguos caminos reales y desapareciesen o se transformasen en vías locales y pecuarias. Afectado Salcedo y su puente por el embalse fue preciso construir este nuevo trazado, llamado oficialmente en la actualidad carretera AS-14 Grandas de Salime-Puente del Infierno, lugar este último del puente del Narcea en la ruta a Cangas por un lado y al centro de Asturias por otro


Inundado también el pueblo de Salime con su histórico puente de piedra y sus leyendas, desapareció asimismo el tramo del viejo Camín Real de Galicia, Camín Antiguo o Camín Francés, por lo que, cuando se recuperó el antiguo trazado jacobita, llamado primeramente Camino de Santiago Astur-Galaico del Interior y seguidamente Camino Primitivo, no hubo más remedio que hacer el gran desvío y rodeo del que hablábamos al principio para, bajando desde Buspol, a llegar a las inmediaciones de Salime, se señalizase el antiguo camino a Murias y se bajase desde él al embalse llegando a la AS-14 poco antes de la Boca de la Ballena y, de esta manera, seguir su trazado por encima de la presa


La Central Eléctrica de Salime vista hora desde otro ángulo. "Curiosamente, cuando el embalse está en su cota máxima de agua, debido a la enorme presión que el agua ejerce sobre el hormigón, este llega a "ceder" once milímetros aunque esto resulte casi increíble", se afirma en Embalse de Salime, pueblos y aldeas bajo el agua. Por su parte, Vicente Pérez Suárez continúa ofreciéndonos más datos curiosos:
"Para llevar a efecto el embalse se afectó una zona de expropiación de 685 hectáreas, de las cuales, en su mayoría eran laderas escarpadas sin cultivar. Quedaron inundadas 1.995 fincas, con más de 3.000 parcelas, 25.360 árboles maderables, 13.800 de diversos frutales, y 14.051 pies de vid. De las 685 hectáreas inundadas, 18.098 m2. son fincas urbanas, 1.404 m2. de solares en ruina, 2.860 m2. de patios y corrales. Ocho puentes, cinco pequeñas iglesias, varias capillas y cuatro cementerios. Los poblados y caseríos que desaparecieron en la zona asturiana son: Saborín, San Feliz, Salcedo, Duade, Veiga Grande y La Quintana. En términos de la provincia de Lugo: Riodeporto, Villaugín, Barquiría, San Pedro de Ernes y Barcela. La valoración de estas zonas expropiadas, es del orden de los 17 millones de pesetas. 
La altura de la presa es de 132 m. o sea, 42 m. más que la torre de la catedral de Oviedo, incluida la cruz de su remate. El muro de la presa y el edificio de la central, pesan 1.680 millones de kilos, más que todos los habitantes de España, Portugal y Andorra. Los sacos de cemento empleados solamente en presa y central, serían suficientes para cubrir el perímetro de Asturias con un parapeto de 4 sacos superpuestos, sobrando todavía los sacos necesarios para cerrar el cerco de Oviedo con otro parapeto de doble fila de 6 sacos. Para transportar el hormigón empleado en la presa y central, serían necesarios 168.000 camiones de 10 toneladas, que, colocados en convoy a la distancia exigida, ocuparían más de 5.000 km. de carretera. Con el hormigón empleado en la presa y central, habría para construir 2.800 edificios de 10 pisos de 25 x 15 m. de planta, a los que aplicando el módulo americano para alojamientos (25 m2. por persona) podrían alojar una población de 420.000 habitantes: cuatro ciudades como Oviedo de aquellos años 40. El embalse tiene una capacidad de 270 millones de m3. en un recorrido de 30 km.. Tardaría en llenarse, con arreglo al caudal medio del río a su paso por Salime, unos 65 días. La altura de la presa, como decíamos antes, es de 132 m.. Salvando el paso sobre el aliviadero mediante 4 tramos-puente de 12 m. de luz, 6 m. de calzada y 2 m. de pasillos laterales, pasa la carretera comarcal Oviedo-Lugo en su nueva variante de Berducedo-Grandas. La longitud de la presa en coronación, es de 250 m.. La excavación que fue necesaria hacer para su emplazamiento, alcanzó los 142.000 m3.. El volumen de hormigón, fue de 630.000 m3, que sumados a los de central y colchón, dan un total de 700.000 m3. Esta presa era, entonces, la de mayor volumen y altura de España y en Europa, sólo la sobrepasaba, en muy poco, la del Salto de Boort-les-Orgues, construida en el tramo superior del río Dordoña (Francia). 
Tanto las turbinas, como el resto del material eléctrico, ha sido diseñado y construido por la casa inglesa, English Electric &. La central consta de 4 turbinas de reacción tipo “Francis”, que trabajan con una columna de agua de 112 m. de altura, con un caudal por turbina de 303 por segundo. La potencia de cada una de las turbinas es de 44.000 HP. Cada una de ellas acciona un generador que produce 30.400 K.W. a un voltaje de 11.000 voltios".

Sobre el antiguo teleférico, decir que los concejos ribereños desde aquí a su desembocadura elaboraron un proyecto para recuperarlo con fines turísticos, pero la cuantía económica parece ser era inasumible, pues aunque aún quedan en pie algunas instalaciones, prácticamente habría que hacerlo nuevo pues no es lo mismo transportar cargas que gente. Fue no obstante una de las escasas iniciativas para intentar reaprovechar instalaciones de la obra del embalse


Se puede intuir el trazado vertical que, en la ladera de la derecha, la de A Serra da Costa, del camino que sigue hacia Murias y del que nos hubimos de desviar para venir a la presa. En el extremo meridional de la montaña está el Alto de Vallongo (1.082 m), que fue una de nuestras referencias visuales bajando ya de El Palo. Aquí abajo un murete con una especie de curiosas almenas triangulares guarda una explanada en la que crece la hierba. Justo debajo hay una gran estatua de la Virgen de la Luz que veremos al avanzar sobre El Muro


Salimos aquí del concejo de Allande, tal y como anuncia este cartel. La carretera ya llanea cuando hace una última curva a la derecha para encarrilar el paso sobre la presa, con Vistalegre al fondo


Unos muretes de piedra delimitan la calzada a ambos lados y, a la izquierda, un poderoso contrafuerte de hormigón apuntala una gran pared rocosa, resultado de las obras de construcción de la AS-14


Si nos atenemos a las fronteras que aparecen en el mapa del Instituto Geográfico Nacional, entramos ahora en el concejo de Grandas de Salime durante unos metros y luego, al llegar a las compuertas, volvemos a estar en el de Allande hasta llegar a la altura de la última, cuando entramos en el de Pesoz/Pezós para volver al de Grandas una vez pasamos al otro lado y dejamos la presa en la primera curva de la carretera


Y estas son las curiosas fronteras de los tres concejos según dicho mapa. Esta divisoria obedecería a hitos señalados antes de la construcción del embalse


Al entrar a la coronación de la presa hay un muro un poco alto que ofrece buena seguridad, el cual no obstante no nos quita vista del embalse


Vemos perfectamente hasta el fondo, con la central hidroeléctrica, Eritaña y Leiro Fondeiro. Más arriba seguimos asombrándonos con la verticalidad de la llamada 'zona de obras'


Las laderas de A Lomba, repobladas parcialmente de pinares, cierran el desfiladero por el este, cerca del lugar conocido como Fonte Carbayín


El muro se extiende a ambos lados hasta llegar a las compuertas y los balcones de los contrafuertes, donde están las barandillas metálicas pintadas de azul. Hay también aceras, farolas y la calzada pierde el asfalto, pasando a estar adoquinada, lo que hace que los vehículos aminoren la marcha. Todo esto nos ofrece una mayor seguridad en este trecho


Vamos ahora a mirar hacia el otro lado de la presa, hacia el sur, mirando a las 'casas colgantes' de Vistalegre, extendidas a lo largo de la carretera AS-14 y justo sobre ella, en el camino hacia El Campín del Segundo Plano y A Paicega


Prácticamente todas están pintadas de blanco, excepto la que vemos a la izquierda y que viene a ser la última del poblado en dirección a Grandas, es la antigua oficina-residencia de la Casa de los Ingenieros o, como nos dijeron más concretamente, "de los ingenieros solteros", que luego fue hotel y, tras unos años cerrada, fue reabierta en 2009 por el empresario fonsagradino José Lombardía Pereira, Bolaño y su mujer Eva Pérez. De esta manera daba la noticia el 13-9-2008 el corresponsal R. López Murias en La Nueva España, repasando además algo de su historia:
"Uno de los edificios más emblemáticos del concejo de Grandas de Salime, el hotel Las Grandas, volverá en unos meses a abrir sus puertas tras varios años cerrado, tiempo en que la Consejería de Economía y Administraciones públicas ha sacado a subasta el edificio en tres ocasiones.
El hostelero y restaurador gallego, José Lombardía Perería y su esposa, Eva Pérez, propietarios del famoso restaurante Cantábrico de A Fonsagrada, se han embarcado en el proyecto más importante de su vida: la restauración y puesta en marcha del nuevo complejo turístico de Las Grandas, un establecimiento que contará con restaurante y hotel y que pondrá en valor un edifico histórico en el concejo que fue posada y albergue de los trabajadores que levantaron la presa de Grandas de Salime entre los años 1948 y 1953. 
El hotel Las Grandas supuso en aquellos tiempos un hervidero de movimiento para la villa, ya que fueron cientos los trabajadores que pasaron por el hotel, donde además se degustaban deliciosos platos tradicionales que muchos aún recuerdan. El cocido de garbanzos y el cabrito eran delicias que muchos degustaron y que con el final de la obra de la presa se perdieron en el tiempo. Era en aquel entonces Jesusa Rodríguez quien se encargaba de dar de comer a los operarios e ingenieros de la presa, un testigo que ahora toma con fuerza y experiencia Eva Pérez que lleva toda la vida entre fogones. 
El hotel Las Grandas es además de un edifico singular por la historia que guarda entre sus paredes uno de los lugares más curiosos de la zona ya que se encuentra ubicado en la zona alta de la presa y desde este lugar se puede divisar la belleza y el encajonamiento del Navia serpenteando en el valle además de la grandeza de la presa, una de las de mayor capacidad de España. 
Explica el nuevo dueño del hotel Las Grandas que el complejo contará con un restaurante de comida típica y tradicional donde se trabajará con productos de la zona de Asturias y Galicia. «Queremos fomentar las carnes y los cocidos de la zona y vamos a apostar también por la setas», relató José Lombardía Pérez. 
De momento las obras ya han empezado. Ahora los nuevos propietarios trabajan en la puesta a punto de la instalación eléctrica y sanitaria y en el acondicionamiento del hotel como un completo turístico rural. «Nuestra intención es abrir la próxima Semana Santa pero nos están poniendo muchas trabas», explica Lombardía. Además del restaurante, Las Grandas, contará con un total de quince habitaciones desde las que se podrá divisar la majestuosidad de la presa de Salime y la belleza del alto valle del Navia. 
La puesta en marcha del hotel a supuesto un desembolso inicial para los dueños de 238.000 euros, a lo que hay que sumar la inversión de las obras de acondicionamiento. «Son los ahorros de nuestra vida y algo más pero estamos seguros de que va a funcionar. Tenemos un buen equipo y en cuanto se pueda empezamos a funcionar con toda nuestra ilusión» remata José Lombardía Pereira. 
Si se pregunta a los vecinos de la localidad grandalesa por este proyecto la reapertura de este establecimiento, que ya estuvo en funcionamiento en dos ocasiones hasta su cierre definitivo hace casi cinco años, la noticia crea mucha ilusión. Explica el alcalde de la localidad, Eustaquio Revilla que «para la villa de Grandas supondrá un nuevo equipamiento que servirá para dar a conocer el concejo y la comarca y además supone la recuperación de un edificio muy singular». 
Pepe «el Ferreiro» recuerda con cariño los tiempos en que el hotel Las Grandas daba cobijo a los trabajadores del Salto de Salime: «Por allí pasaron cientos de personas, Román Jesús era el que llevaba el que gestionaba el negocio y después ya como hotel pasó por varias manos hasta que finalmente se cerró». 
Con la compra de este edificio Grandas de Salime vuelve a poner la esperanza en un nuevo proyecto turístico vinculado a uno de sus enclaves más enigmáticos, la presa de Salime, un embalse que fue durante su etapa de construcción la presa con mayor capacidad de España y que supuso para el concejo su época más gloriosa con un censo de población que multiplicaba al actual y que mantuvo al concejo más vivo que nunca durante su construcción".

En la actualidad es el Hotel Las Grandas, con bar, restaurante y albergue, por lo que es un lugar de parada fija para numerosos peregrinos. Como otra de tantas ironías de la historia de este embalse hecho para garantizar el suministro eléctrico, fue que los problemas para instalarlo retrasaron su inauguración, como nos cuenta en el mismo periódico Nuria M. Reyero el 24-3-2009:
"Las Grandas, uno de los hoteles de mayor referencia turística en el municipio de Grandas de Salime, reabrirá sus puertas a principios del verano, una vez finalicen las obras de acondicionamiento del establecimiento. Sus nuevos propietarios, José Lombardía y Eva Pérez, que actualmente dirigen otro restaurante en Galicia, ultiman ya los trabajos de restauración del edificio, tradicionalmente conocido por ser la residencia de los ingenieros de la presa de Grandas de Salime en la década de los cincuenta. Es precisamente esta condición la que le ha llevado a convertirse en uno de los edificios más emblemáticos del concejo y, con ello, en uno de los más visitados por vecinos y turistas.
El hotel, que permaneció cerrado durante varios años, pasará a convertirse ahora en un gran complejo turístico. Y es que, junto al servicio de alojamiento, el nuevo establecimiento contará también con un restaurante, una cafetería y una sala de reuniones. Además, el número de habitaciones se verá ampliado a un total de quince, de las cuales trece serán dobles y dos individuales. La ubicación del edificio es otra de las particularidades que le caracterizan, ya que desde él se puede divisar todo el embalse y el valle del Navia. 
Esta iniciativa supone así una de las inversiones más importantes para el hostelero José Lombardía que, pese a la crisis, decidió apostar por la puesta en marcha del proyecto, el cual le supuso un desembolso inicial de 238.000 euros. Natural de Asturias, afirma que en su restaurante defenderá la comida típica y tradicional tanto de la región asturiana como de Galicia, donde actualmente trabaja. «Nuestros platos serán los típicos de la zona, como el pulpo, la parrilla y las fabas, adaptándonos siempre a la temporada en la que estemos», señala. 
En la actualidad, él y su esposa, Eva Pérez, realizan las últimas negociaciones para poner en marcha la instalación de la luz eléctrica del hotel, una de las actuaciones que más problemas les ha ocasionado. De hecho, es la falta de suministro eléctrico la que les impide la apertura del establecimiento en Semana Santa, fecha en la que los dos propietarios pretendían abrir en un principio. 
No obstante, y pese a las numerosas trabas con las que se han encontrado para desarrollar el proyecto, los nuevos dueños de Las Grandas confían en que pronto alcanzarán gran éxito. La puesta en marcha de la iniciativa no sólo supondrá la llegada de más turistas a la zona, sino que permitirá la recuperación de uno de los edificios más singulares del municipio, que históricamente sirvió también de posada para los trabajadores que construyeron la presa".

Es un lugar ideal para parar a tomar algo, comer o pernoctar antes de acometer la subida final a la capital del concejo, pudiendo hacer una etapa corta al día siguiente y visitar con calma el Museo Etnográfico de Grandas de Salime "Pepe el Ferreiro", por ejemplo, visita esencial que sin duda va a constituir otra vivencia realmente inolvidable para todos los peregrinos del Camino Primitivo


El poblado de Vistalegre constaba de cuatro edificios elevados de varias alturas con alojamientos para empleados, alguno de los cuales vemos en la parte más alta, donde está, semioculta por los árboles, la antigua capilla. Luego había cinco viviendas unifamiliares para ingenieros "casados" y había garajes, almacenes, escuela, salón-teatro con cine, bolera, zona de juegos de rana y llave...


Sito en mejor ubicación, al lado de la nueva carretera, y con mejores condiciones que los otros poblados, los de los obreros se hizo no obstante en plena pendiente aunque bien orientado al sur, allí donde dan sus aguas al Navia los rigueiros de Penelas y Maricubas. Más allá está del de Santa María y más cerca de la presa el de Sueiro, que marca la frontera entre Grandas de Salime y Pesóz/Pezós


Un poco más adelante hay dos miradores semicirculares, de hormigón, sobre las aguas del embalse


Este primero es más pequeño, el segundo, relacionado con el mecanismo de las compuertas, es más grande, más alto y más saliente. Fijémonos en el suelo de empedrado de la cena, con unas franjas amarillas y negras señalando el límite con la calzada adoquinada


Se dice que en estos lugares de El Muro se venía antaño a pescar furtivamente


El siguiente mirador tiene incluso una escalera de varios peldaños pues está a un nivel superior. Al fondo vemos dormir a un peregrino


Para intentar no incomodarle subiremos por la escalera que hay al otro lado. Entre ambas una portilla da acceso a unas dependencias del mecanismo de estas compuertas


Subimos pues por aquí y nos asomamos al mirador...


Al fondo vemos detrás, del Hotel Las Grandas, el profundo surco del Rigueiro Santa María, al pie de la loma de este nombre (683 m) 


Ahí, en El Zreixalón, la carretera hace una gran curva en suave ascenso a la sombra de los pinares hacia otro de los miradores sobre el embalse, en A Costa ('la cuesta'), prosiguiendo por la ladera oriental del monte As Campas (691 m), también plantado de pinares


Luego, al llegar a El Rigueirón (al fondo a lo lejos), enlaza en El Marco con la antigua carretera de Grandas, actual GS-1 (la afectada por el embalse en el puente de Salcedo) y deja el asfalto en A Valía, al pie de El Coto Grandas (689 m), que vemos a lo lejos, entrando en la villa grandalesa por el barrio de El Ferreiro tras unos dos kilómetros por una senda en el pinar


El Hotel Las Grandas, con su amplia terraza sobre el embalse, va a ser un lugar extraordinariamente necesario pues para hacer un alto, reconfortarnos, un poco, recuperar energías y, pernoctemos o no en sus habitaciones o albergue, dar cuenta de los manjares de la tierra antes de seguir marcha hacia Grandas


Como hemos dicho, una vez acabadas las obras, si bien la mayor parte de sus inquilinos se marcharon, aún vivió en Vistalegre un grupo de empleados del mantenimiento de la presa, siendo las casas abandonadas ocupadas por nuevos vecinos, surgiendo los famosos problemas de abastecimiento eléctrico al lado mismo de una de las más importantes centrales hidroeléctricas de España y en un poblado construido a expensas de su construcción, pero que carecía de luz a las puertas del siglo XXI


Dada su trascendencia, pensamos muy interesante compartir este artículo de Jorge Jardón del 17-4-1990 en La Nueva España dedicado a Vistalegre y sus avatares en aquella época. Lo transcribimos para su mejor lectura:
"Vistalegre, un pueblo en las tinieblas 

Al lado del embalse de Grandas, donde se producen miles de kilovatios, no tiene luz

«Nos gustaría tener luz para poder estudiar como las demás compañeras de la clase», exclamaban a un tiempo Cristina y Mónica Abad, dos hermanas de 9 y 8 años que han nacido bajo las tinieblas. No saben lo que es tener luz en sus casas de Vistalegre, y la linterna y la vela se han convertido para ellas en el único medio de defensa frente a la oscuridad. 

Las condiciones en la que viven no permiten a las dos hermanas no ya ver la televisión o tomar un alimento frío, sino simplemente estudiar en las mismas condiciones que los demás humanos. Aprovechan la luz del día hasta donde pueden, pero a partir de un determinado momento tienen que valerse de una vela para terminar los deberes. Lo malo es que a sólo cien metros se encuentra la solución. Al otro lado de la carretera, la casa que habita el vecino cuenta con luz. 

Diez vecinos

Cristina y Mónica son las principales afectadas por una situación que se prolonga durante muchos años. Forman parte de una pequeña comunidad de diez vecinos que un buen día, obligados por las circunstancias, decidieron ocupar unas viviendas abandonadas que no eran suyas. El salto de Grandas ya estaba concluido, el personal dejó de habitar aquellas viviendas y la empresa se desentendió de ellas, porque no eran necesarias. 

Eran un total de cuarenta y dos viviendas repartidas en varios bloques, las cuales todavía pueden contemplarse con nostalgia sobre la presa del salto. Mientras que aproximadamente treinta y tres de ellas, a pesar de su buen aspecto exterior, están totalmente arruinadas en su interior y desvencijadas por falta de uso, otras nueve, sin embargo. que se encuentran en las inmediaciones, han podido ser salvadas de la ruina total gracias a la irrupción en ellas de estos intrépidos vecinos que no tenían dónde meterse a vivir. 

Las casas, una especie de balconadas superpuestas sobre el embalse, presentan unas condiciones de habitabilidad envidiables, y por su amplitud casi son un lujo para estos tiempos. Todas ellas disponen de cocina, baño, tres habitaciones, salita y una pequeña galería. El único fallo es la falta de luz, contra cuya carencia los vecinos parecen haber dado en algo impenetrable. 

Según explicaba uno de ellos, «nos hemos desplazado hasta Oviedo para tratar de arreglar este problema, pero nadie acierta a darnos una solución, ya que en Hacienda estas casas deben de estar dadas de baja y catalogadas como barracones, y tampoco en Vivienda existe constancia de que existan para nada». En cambio, señala Luis Abad, «en el Ayuntamiento de Grandas nos dijeron que si las viviendas fueran del Principado o de ellos, tendríamos luz en todas las casas». 

La familia más numerosa de las que se encuentran asentadas en este poblado, que recibe el nombre de Vistalegre, es la formada por Luis Abad y su mujer, María del Carmen Argul, un matrimonio joven de 33 y 30 años, respectivamente, y padres de las dos niñas a las que nos referíamos al principio. Al margen de la falta de luz, la situación familiar no tiene nada de halagüeña. 

Caminar 14 kilómetros 

Luis se encuentra en el paro y tiene un problema de columna, una úlcera sangrante, y padeció de pequeño una tuberculosis grave que se le está empezando a reactivar. Su mujer tiene que caminar todos los días 14 kilómetros para trabajar en una casa de Grandas, y una de las hijas, Mónica, la pequeña, ha sufrido una parálisis que le ha afectado en la vista, lo cual pone una nota mayor de dramatismo al hecho de tener que estudiar bajo la luz de una vela. De todas formas, a ninguna de las dos hermanas parece ponerlas triste el estudiar en unas condiciones como esas, ni no poder presenciar un programa de televisión, ni tampoco tener que acostarse y levantarse de la cama sin otra ayuda que una modestísima linterna que las acompaña a todas partes. 

Lo que realmente las apena es escuchar en casa que a sus padres les han denegado una vivienda social que tenían solicitada, pese a sus escasos ingresos.   

«Lo primero, una nevera» 

«Si algún día tengo luz», exclamaba Luis Abad, «lo primero que hago es comprar una nevera, ya que de esta forma evitaría tener que andar los 14 kilómetros que me lleva ir todos los días a hacer las compras. Al carecer de frigorífico, no podemos conservar alimentos en casa y tenemos que ir todos los días al mercado». Según los interesados, tanto Luis como su madre, Gloria Herías, que habita otra de las casas del poblado, todos están dispuestos a pagar la traída de la luz a sus casas, pero necesitan saber a quién tienen que recurrir para buscar la fórmula. La solución no parece demasiado complicada, porque a muy pocos metros, con sólo atravesar la carretera, una de las viviendas del poblado tiene luz. Según explican, en esta casa vive un antiguo empleado de la empresa del salto al que autorizaron a quedarse allí cuando un incendio quemó la suya.  

La empresa, entonces, mantuvo la instalación eléctrica en esta casa y desenganchó los cables de todas las demás. Aún recuerda Gloria Herías que cuando ella llegó a esa casa deshabitada se encontró con que los cables aún estaban en la puerta de casa, y por reparo no se atrevió a enganchar la luz. En estos momentos esto ya no es posible, porque la empresa vendió toda la instalación, incluido el transformador, a un chatarrero.

Aunque esta situación del poblado afecta a algunas personas más, son sin embargo los miembros de la familia de Gloria Herías los que, por decirlo de alguna forma, ejercen el dominio de esta pequeña comunidad. Gloria, la madre, después de estar durante 34 años atravesando el río en una lancha de remos, decidió instalarse en una de esas casas con una especie de autorización del entonces alcalde de Grandas. A la sombra de ella fueron ocupando casa sus otros hijos, Luis y Manuel, y también empezaron a llegar otros más, como el caso de Celso, o de José Freijó, un hombre de 84 años que, con los ahorros de la pensión, viaja cada poco tiempo a Cuba para bailar «la rumba». 

En el poblado existe otro buen número de construcciones que se están perdiendo. Aún permanecen en pie los garajes, el hospitalillo, la capilla y lo que en otro tiempo fue «la casa de los jefes». Pese a estar desvencijada y en pleno abandono, es apetecida por la Dirección Regional de Turismo para hacer un parador de carretera". 
  
Vistalegre, llamado así por sus hermosas vistas del valle, se le tiene como el mejor de los cuatro poblados que se hicieron en torno al embalse y en concreto a su presa, destinado a viviendas de trabajadores cualificados como ingenieros, jefes de otra, personal administrativo y otros cargos y desempeños. No obstante, nos imaginamos cómo sería la vida viviendo permanentemente en esta abrupta pendiente bajo A Lomba


Sobre los poblados, divididos en categorías de empleados, obreros y productores, en el Blog de Vicente Pérez Suárez se nos cuenta la filosofía con la que fueron creados:
"En el aspecto social para con los trabajadores de la obra, es digna de destacar la labor realizada por Saltos del Navia en Comunidad y la empresa contratista Agromán, S. A. Para el alojamiento de los obreros no se regatearon medios ni esfuerzos económicos, pues se hizo pensando en la dignidad, higiene y comodidad que corresponde a seres humanos, habiéndose desechado el más económico y tan socorrido sistema de los barracones de madera, en que en tiempos aún no lejanos, solían vivir en lastimosas condiciones los productores de este tipo de obras, alejadas siempre de núcleos importantes de población. A este efecto se construyeron 4 poblados: Poblado de Paincega, situado en la cima de la ladera izquierda de la presa, a una altura de 597 m. sobre el nivel del mar, está enclavado en términos del concejo de Pesoz, constaba de 12 pabellones con tres viviendas familiares cada uno: Pabellón-Residencia de Empleados; Edificio de Economato y Almacenes; Panadería; Central de Transformación; Peluquería; Cantina; Cuartel; Iglesia; Escuela de niños y escuela de niñas, y otros pequeños edificios; total, un pueblo de 200 habitantes con todos sus servicios. Poblado del Campín, situado a media ladera de la montaña de Paincega, con 6 pabellones de dos pisos, con capacidad total para 1.200 hombres, dotados de salas-dormitorios y moderna instalación de duchas y servicios higiénicos; pabellón, cocinas, comedor, salón-cine, capilla, cantina, barbería y otros edificios. Poblado de Eritaña, situado en la margen derecha del río y cerca del pie de presa, constaba de 4 pabellones de 2 pisos, con capacidad para 500 hombres, en idénticas características que el anterior. Poblado de Vistalegre, situado en la falda de la montaña, y próximo a la carretera, constaba de 4 edificios de 3 pisos, derecha e izquierda, destinados a viviendas de empleados y especialistas; capilla; salón-teatro-cine; bar y 5 edificios tipo chalet para residencia de ingenieros y altos empleados de la empresa constructora; garajes, almacenes, oficinas, escuelas mixta de primera enseñanza, y de aprendices, y, por último, el hermoso edificio oficina-residencia de la Comunidad. En Grandas, se edificó para residencia de la Dirección, un magnífico palacio; proyectado por el insigne arquitecto y laureado pintor D. Joaquín H. Vaquero, un chalet prefabricado, y fueron acondicionadas diversas viviendas, para alojamiento de los empleados de Saltos del Navia, que, en compañía de sus familiares fijaron en Grandas su domicilio. Toda esta ingente labor era preparación para dar comienzo a la obra principal".

Las características, pues, de cada poblado eran diferentes, como lo eran las categorías de los que en ellos habitaban. Tengamos en cuenta, además, que no pocos trabajadores vivieron en casas de los pueblos cercanos, incluso en hórreos, pajares y cuadras, sobre todo en Sarzol, pero esta era en líneas generales la estructura ideada para los pabellones construidos:
"Los pabellones, tanto familiares como colectivos, de los distintos poblados del Salto de Salime, son todos de obra de fábrica, (mampostería y ladrillo) con espacio y ventilación suficiente, dotados de alumbrado eléctrico, agua fría y caliente, duchas y servicios higiénicos, calefacción y literas cómodas y espaciosas de dos plazas superpuestas con colchonetas de viruta de corcho, sábanas y mantas. Todo se hizo considerando la condición humana de los obreros llamados a habitarlos. De las cocinas sólo diremos que se instalaron en locales limpios y espaciosos , las últimas y más modernas marmitas de aire recalentado, y que las comidas nutritivas, sanas y abundantes, fueron preparadas por personal profesional, vigilándose que los alimentos a ingerir diariamente por cada obrero no sean nunca inferiores a las 3.800 calorías, cifra esta que quedaba diariamente rebasada. Los comedores eran amplios salones bien ventilados, con varios grupos de mesas para 10 comensales, siendo servidos por camareros, con gran pulcritud y puntualidad".

Los poblados contaban con asistencia sanitaria para los trabajadores y sus familias, así como otros servicios comunitarios, como biblioteca, iglesia, capillas, cines, bolera, etc....
"En el aspecto sanitario, y como complemento a los servicios del Seguro de Enfermedad, la población obrera, estaba atendida por el médico de la obra, y el titular de la Beneficencia Municipal de Grandas de Salime, quienes en todo momento, vigilaban el estado sanitario de los distintos poblados. Las limitaciones de medicación del Régimen Oficial del Seguro, fueron suplidos por Saltos del Navia en Comunidad y la Empresa Contratista, cuando por prescripción facultativa, era necesario para el tratamiento de los enfermos, el empleo de los modernos y costosos antibióticos. Para la debida asistencia a los heridos por accidente de trabajo, se construyó un hospital de obra con más de 10 camas, quirófano, salas de desinfección y esterilización, rayos X, etc, disponiéndose de abundante y moderno material quirúrgico. En este hospital había alguna sala con 4 camas, para poder internar a aquellos enfermos que por su gravedad, requieren aislamiento y una constante vigilancia por parte del personal facultativo. La plantilla de este personal sanitario, estaba formado por: 2 médicos, 3 practicantes y 3 enfermeros. (Ignoro en qué se diferenciaban los practicantes y los enfermeros). En lo que se refiere al aspecto cultural y religioso, la Empresa Saltos del Navia en Comunidad, creó las escuelas de niños y niñas, y mixtas para párvulos, todas a cargo de competente personal docente y titulado. También se instaló una biblioteca circulante con más de 1.000 volúmenes. Se construyó una iglesia en la Paincega, una capilla en Vistalegre, y otras dos capillas provisionales, en el Camping y Eritaña. El servicio religioso, estaba a cargo de un celoso joven capellán, dedicado exclusivamente a dirigir la vida espiritual de esta población obrera. Se celebran todos los años conferencias cuaresmales, como preparación al cumplimiento pascual, y en años alternos, y a cargo de eminentes oradores sagrados de distintas órdenes, se celebraban 5 días de misiones. En lo recreativo, tampoco fue olvidado, pues dentro del recinto de la obra se instalaron dos cines, con sesiones todos los sábados y domingos, proyectándose modernas películas y documentales. Se instalaron también una bolera, juegos de rana y llave. Dos veces al año se celebran festejos populares en los poblados de la obra, con divertidos y alegres programas; fiestas a las que concurrían, en franca fraternidad con la población obrera, los vecinos de los pueblos limítrofes".

Aunque diseminados a una cierta distancia unos de otros, los poblados compartían su inmediatez al lugar de trabajo. La ingente cantidad de mano de obra haría de todos ellos lugares muy animados y transitados, de la misma manera que, al terminarse el trabajo, se transformaron en pueblos fantasmas de la noche a la mañana


Esa casa, que vendría a ser la primera de Grandas de Salime una vez cruzado El Muro de la presa, se encuentra en el kilómetro 6 de la carretera AS-14, la cual empieza en lo alto de la villa de Grandas, en su unión con la AS-12, por lo que la entrada a la población por el barrio de El Ferreiro podríamos calcularla en cinco kilómetros, una distancia que en llano puede cubrirse en una hora o poco más, pero que, dadas las circunstancias, todo subiendo y tras una agotadora marcha desde A Mesa o Berducedo, puede llevarnos bastante más


Seguidamente a los miradores-terraza, vemos los estilosos edificios que albergan el mecanismo de apertura y cierre de las compuertas de la presa. Más arriba de la zona de obras y de El Campín estaba el poblado de A Paicega, que no llegamos a ver pero del que hablábamos abundantemente, así como del cercano pueblo de Sanzo, en la entrada de blog referida a la bajada desde Buspol, ayudados por el antes referido artículo Los colonos del kilovatio, también de Jorge Jardón, dedicado al de A Paicega, que no llegamos a ver, en lo alto de la montaña, se nos dice que hubo incluso cárcel para una colonia penitenciaria, y hasta un burdel. No todo eran 'cosas bonitas' en los poblados


Este es el artículo, el cual transcribimos también íntegramente, pues aporta datos que no suelen encontrarse en las guías turísticas y artículos de rutas y viajes:
"La Paicega, los colonos del kilovatio

Las cabras son las únicas moradoras de La Paicega. un poblado que, en otro tiempo, despertó la admiración y la envidia de toda la comarca de la zona montañosa del occidente asturiano. Por los años 40 y hasta mediados los 50, La Paicega gozó de un dinamismo económico y social cuyos ecos aún no se han apagado en la comarca. El poblado y las aldeas vecinas vivieron la fiebre del kilovatio. El pueblo fue creado para albergar a miles de trabajadores que construyeron el salto de Salime.

El salto de Salime convirtió este lugar de Pesoz en poblado de la conquista del Oeste

Esta invasión en torno al pequeño pueblo, creado artificialmente para estos últimos menesteres, hizo de todo aquello un lugar con ritmos semejantes al de la conquista del Oeste. Había iglesia y cura, cuartel de la Guardia Civil, agente de tráfico, hospital con médico y practicantes, cine, barrenderos, carnicería, panadería, economato, bares y casas de comida, sastres, peluqueras, modistas y, para colmo de la frivolidad y del delirio, había incluso chicas de alterne para las noches doradas en el «Rancho Chico». 

No faltaban tampoco los delincuentes y los malhechores, los matones, los bebedores, y las reyertas, los navajazos y, a veces los martillazos, andaban a la orden del día. Naturalmente que también había señores, gentes de bien y hombres educados y de buenas maneras. Pero por encima de toda esta fauna humana estaba el factor dinero. Había trabajo para todos y el dinero corría a raudales. 

Ni una sola de esas «casas de ensueño», que rememoraba Rogelia la de Pesoz, con jardín y galerías con flores, permanece en pie. Los dos únicos edificios que mantienen una mejor prestancia y que mantienen sus estructuras, la iglesia y el transformador, sirven de vivienda a las cabras de Amador, un vecino de Sanzo que ha encontrado en los despojos de La Paicega un buen redil para sus rebaños.

La iglesia se ha convertido en cuadra de cabras 

Viven en el interior de la iglesia unas ciento cincuenta cabras. Uno de los hijos de Amador Marcelino Pereiras, que hace el número ocho de quince hermanos, nos llevó a través de las escalinatas semidestruidas que se entrecruzan entre los edificios. Marcelino va mostrando con todo lujo de detalles todo cuanto ha oído contar acerca del pueblo. «Aquí, señala él con el dedo, había un hórreo que era un bar. Aquí, un pozo. Aquél era el cuartel de la Guardia Civil. Lo que está frente a él era el hospital. Por este otro lado, subía lo que se llamaba “la mesilla”, una especie de vagoneta en la que se bajaba y subía a la gente desde el embalse hasta el pueblo». Todo el mundo recuerda aquel día de Carnaval en que se rompieron los cables de «la mesilla» y se fue a estrellar contra el muro. Murieron en el acto seis personas. 

Pesoz, que en la actualidad cuenta con 384 habitantes, cuando allí había 2.500, tenía casi siete veces más que ahora. Incluso fue necesario dotarlo de una cárcel que, según Rogelia, «no estuvo ni un día sola, ya que, además de los líos que se producían, esto se llenó de requisitorias de todas partes, porque llegaron a trabajar infinidad de delincuentes». 

Antonio López, residente hoy en Avilés, entabló amistad, siendo niño, a través de los barrotes con un preso de la cárcel de Pesoz. El detenido lo engatusó con que iba a hacerle un carretillo, pero para ello habría de traerle a escondidas ciertos materiales para poder hacer el trabajo. Entre otras cosas, le llevó una sierra y los efectos no se hicieron esperar. Aserró los barrotes y huyó.

Nadie quiere hablar de las chicas del alterne, y cuando uno pregunta cuánto costaba el pecado en las proximidades de La Paicega todos quedan mudos. Sólo cuentan que se trataba de chicas gallegas que trabajaban en las casas y que por la noche alegraban a la tropa en una especie de galpón de madera al que bautizaron con el nombre de «Rancho Chico». Y si de esta prostitución nadie quiere aportar detalles, sin embargo todos hablan con fervor del talento del cura, Manuel Gutiérrez, quien al dejar el lugar pasó a ser rector del Seminario de Oviedo. Así como del médico del hospital que ya operaba a la gente de apendicitis. 

Pesoz un lugar cargado de situaciones insólitas. En el verano visitaba el pueblo un hombre que vive en Granada para tratar de localizar la tumba de su madre, muerta de parto al nacer él y enterrada en Pesoz. Estos días llegó al registro civil una certificación de matrimonio celebrado en Hong-Kong por alguien que había nacido en Pesoz como consecuencia de aquel salto que una vez se construyó en Salime.  

La quimera de la invasión, los bares, el jaleo y la muerte

Para darse cuenta de lo que fue todo aquello basta preguntar en los pueblos de los alrededores, que vivieron los efectos de esta especie de quimera de la invasión. 

En Sanzo, a dos kilómetros del poblado, que apenas cuenta con cien vecinos, rebasó los quinientos en aquellos años. Hoy sólo cuenta con un bar, el de Cabanelo. 

Hace cincuenta años tenía nueve, ya que en cada casa se abrió uno para atender toda la demanda. Decía una mujer del pueblo, Jesusa Alvarez, una veterana de 76 años a quien le tocaron aquellos tiempos, «hasta en las cuadras había gente. En la corte de Quintana había una vivienda y otra debajo del hórreo de Coto». 

Todos recuerdan las peleas y los escándalos. «A pesar de que la Guardia Civil daba palo a mansalva». Uno de los aspectos que más hondo caló en la gente fue el de gran número de muertos en las obras del embalse. Cuentan que había un tal Ricardo, a quien le pagaban cinco duros por cada obrero que reclutara, lo que explica que todo aquello se llenara de andaluces, gallegos y portugueses. En la zona se cree que ninguno volvió a su casa y quedaron enterrados entre los cementos del embalse. Solamente en el cementerio de Pesoz fueron enterradas ciento once personas".

Las enormes compuertas son imponentes. La magnitud y tamaño de muchos de estos elementos es impresionante. Fijémonos en las escalerillas y pasarelas para bajar a ellas para operaciones de mantenimiento y limpieza


Desde el interior de los edificios de su maquinaria unas cristaleras miran a estas portentosas instalaciones y otras al embalse. Las compuertas miden unos 15 metros de largo por 6 de alto y esta es la primera de las tres que tiene esta presa


Ni qué decir tiene que el protocolo de seguridad ha de ser máximo en todo momento. Si nos abruma pensar en las condiciones de trabajo de ahora en lugares como este, al borde del resbalón, imaginémonos cómo sería en la época de la construcción del 'gran salto'


Cuando la compuerta se abre el agua sobrante cae precipitadamente en cascada hacia el aliviadero, siendo un espectáculo realmente sorprendente. "Las cataratas del Niágara en el Camino", como alguien ha dicho


Si tenemos ya cierta sensación de vértigo esto no es nada comparado cuando nos asomemos a los balcones de los contrafuertes del aliviadero, al otro lado de la carretera


Toda una experiencia asomarnos cuando a un lado y cuando al otro de esta carretera hecha en la coronación de la presa, donde todo es asombroso


Y aquí tenemos uno de esos balcones que se asoman al abismo. De frente seguimos viendo los silos, el laboratorio, la última estación del teleférico y demás instalaciones abandonadas de la zona de obras


Lo cierto es que, aunque no padezcamos de vértigo, sobrecoge un tanto asomarse a estas finas barandillas metálicas. Se supone siempre están bien aseguradas y convenientemente revisadas, pero siempre recomendamos nunca apoyarnos en estos elementos sean del material que sean ni mucho menos hacer selfis peligrosos ni cabriolas ni sentándose sobre ellos


Aunque la verdad, solamente asomarnos levemente a los aliviaderos nos echa ya hacia atrás. Figurémonos una vez más lo que suponía trabajar a esta altura en las condiciones de aquel tiempo. En Embalse de Salime, pueblos y aldeas bajo el agua nos siguen aportando nuevos datos sobre esta totémica presa:
"El embalse es de los llamados de contención por gravedad con planta ligeramente curva, siendo construido el dique en un ligero y suave semicírculo, esto quiere decir que la curvatura del muro corresponde a la de una circunferencia de unos 400 metros aproximadamente de radio. 
Que el dique de un embalse sea de contención por gravedad, quiere decir, que el muro de hormigón tiene que ser capaz en toda su extensión de soportar la colosal presión que el agua ejerce sobre el. 
Como indico este embalse se hizo con el dique ligeramente curvo y fue el primero  con estas características. 
Años después, y según el terreno donde se asiente se llegó a la conclusión que es mucho mejor construir los pantanos con "bóveda de doble curvatura" o sea con un muro de contención exageradamente curvado, con esto se consigue que la enorme carga que supone la presión del agua se desvíe hacia los extremos o estribos., (como el arco de un puente romano) de esta forma se utiliza muchísimo menos hormigón que en los de gravedad (Embalse de Salime)".

Y aquí tenemos la central eléctrica vista desde arriba, con el camino que la comunica con la carretera al fondo. Central pie de presa o de aliviadero, como vemos también el la web de Saltos del Navia, de la que compartimos esta serie de fotos que podréis ver en grande entrando en dicha página:


Como hemos dicho, la mayoría de las instantáneas corresponden a una época en la que la presa estaba avanzada y con mucha maquinaria funcionando, grúas, vagonetas, andamios colocados y asentados... lo que aún así es tremendo, pero imaginémonos unos años antes


Los primeros metros al pie de la presa están convenientemente canalizados, así como los abruptos terrenos de las riberas del desfiladero totalmente asegurados con grandes muros de hormigón haciendo de contención. Seguimos leyendo en Saltos del Navia:
"El embalse de Salime, con una capacidad de 265 hm³ y una superficie de 685 hectáreas, es el mayor de Asturias y una fuente esencial de regulación hídrica y energía renovable. 
Este equilibrio entre tecnología y naturaleza ha convertido el conjunto en un recurso de turismo industrial, cultural y paisajístico, visitado cada año por centenares de personas a través de las visitas guiadas oficiales".

Pasamos al segundo balcón, nos apetece ver el panorama desde cada uno de ellos


Espectacular inmensidad en este 'gran cañón del Navia' con el tajo la carretera AS-14 recorriendo la ladera del Vallongo y del Penedo del Rayo, en términos allandeses


Y el poblado de Eritaña, del que se conservan las paredes de los barracones. Observemos los grandes canchales de piedra suelta que caen hacia el río, origen del topónimo Leiro Fondeiro


Cómo habría sido ver también funcionar al antiguo teleférico, desplazando su carga cuesta abajo, siendo luego llevada a los silos para su mezcla


Las torres de alta tensión tampoco pasan desapercibidas en el paisaje, saliendo de la presa en todas direcciones. En la cima de la montaña están las subestaciones eléctricas de Sanzo y de Pesóz/Pezós


Aún a riesgo de repetirnos, la abrumadora verticalidad de la zona de obras nos deja patidifusos pensando en las idas y venidas de gentes y material de un lado a otro y de arriba abajo. Esfuerzos colosales con o sin maquinaria


Vamos a ir de nuevo a la izquierda para ir viendo la zona de las compuertas, compuesta por estos edificios de llamativa silueta curvada a manera de saliente que cobija, abajo, la entrada de cada caseta de la maquinaria


Volvemos a asomarnos a uno de ellos, admirando la magnitud de cada elemento y las escalerillas y pasarelas que comunican con la compuerta. Si bien gran parte del trabajo está automatizado, ciertas labores requieren mano de obra


Asusta solamente pensar en descolgarse por ahí abajo por muy asegurado de arneses que estés. Volvemos a lo de antes, si esto ocurre ahora para qué pensar en las situaciones que se vivirían antaño


Regresamos a la acera de la derecha mientras apreciamos la curvatura de la presa, la cual correspondería al tramo correspondiente de una circunferencia de 400 metros de radio en sus 250 metros de largo, como ya se ha dicho


Y así tenemos sus 128 metros de alto a nuestros pies (otras fuentes dicen 132). En caso de necesidad sus tres enormes compuertas podrían expulsar más de 2.000 m³ de agua por segundo


No nos cansamos de admirar esta hazaña constructiva que constituyó toda una epopeya de arquitectura, arte y trabajo, la cual transformó para siempre, para lo bueno y para lo malo, toda esta comarca del occidente asturiano


"Donde ahora está el dique de contención del agua, antes no existía nada, era un valle de laderas tan inclinadas que casi ni las cabras paraban sin echarse a rodar, y por supuesto la carretera que ahora pasa por encima del muro no existía, era el peor sitio que uno se puede imaginar para hacer una obra, pero el mejor para hacer un pantano", leemos, firmado por José María, en el recitado blog Embalse de Salime, pueblos y aldeas bajo el agua, imprescindible para conocer tanto lo que sucumbió con el embalse como lo que se sobrevivió


De balcón a balcón, aunque las vistas parecidas, no queremos perdernos ninguno, tan accesibles todos ellos al paso del Camino


Siempre con respeto y sin apoyarnos en la barandilla, no nos cansamos de contemplar esta maravilla


José María en su blog nos recuerda que muchos obreros no especializados vinieron aquí a trabajar pues cobraban mucho más que la media dentro de ese ámbito, pero nadie regalaba nada...
"España era un país de escasa riqueza y la poca que había estaba mal repartida.
Diré que una persona a la que conozco y trabajó en esa obra faraónica ganaba unas 20 pesetas diarias (como persona no cualificada) pero esto dependía de la categoría profesional de cada trabajador, y también comentaré que esa cantidad se consideraba entonces un "dineral" pues este trabajador que cito, anteriormente trabajaba en la obra que tenia lugar cuando  construyeron la carretera que va de El Acebo a Negueira y allí cobraba unas 15 pesetas diarias y dejó este trabajo y se fue al embalse pues el sueldo era  mas elevado"

La central es actualmente uno de los elementos incluidos dentro del Plan Nacional de Patrimonio Industrial y en la muestra de 100 Elementos del Patrimonio Industrial en España de The International Commitee for the Conservation of the Industrial Heritage (TICCIH) , donde leemos:
"La titánica obra constructiva de Salto y la Central Hidroeléctrica de Grandas de Salime constituye uno de los mejores y más monumentales exponentes del patrimonio industrial del agua de Asturias.
Los orígenes de la construcción del Salto de Salime hay que buscarlos en el acuerdo que toman las empresas Electra de Viesgo, S. A. e Hidroeléctrica del Cantábrico, S. A., dedicadas a la producción de energía eléctrica. Éstas deciden, en noviembre de 1945, proceder conjuntamente al aprovechamiento del tramo superior del río Navia. En régimen de comunidad de bienes, las dos empresas promotoras constituyen la sociedad denominada Saltos del Navia en Comunidad respaldada por el Banco Urquijo, y participando ambas al cincuenta por ciento en inversiones y reparto de producción. Se iniciaban a partir de esta fecha los trabajos de construcción de la Central de Salime que fue oficialmente inaugurada el 24 de Agosto de 1955. Considerada una obra de absoluta prioridad nacional, se estimó en su momento indispensable en aras de mejorar, con su aportación, el suministro de energía a las zonas de Galicia, Asturias y Santander, sobre las que fundamentalmente se extendía el mercado propio de las dos empresas promotoras. 
Su diseño corrió a cargo de un equipo de Ingenieros de Hidroeléctrica del Cantábrico, así como del arquitecto Joaquín Vaquero Palacios, en colaboración con su hijo, Joaquín Vaquero Turcios, a cuya autoría se debe una serie de trabajos de integración de arte. De tal modo, ésta constituye la primera obra de la serie de centrales en las que los Vaquero intervendrán, más adelante, para Hidroeléctrica del Cantábrico. El polifacético artista ovetense Vaquero Palacios se incorpora a la obra cuando la construcción ya estaba avanzada para llevar a cabo un conjunto de intervenciones muy significativas, que abarcan los dominios de la arquitectura, la escultura, la pintura y el diseño de interiores, dando como resultado un testimonio muy notorio de una de las vocaciones más evidentes del artista: la de la integración o simbiosis de las artes y la de la aspiración a la obra de arte total. Su trabajo en la monumental obra de Salime responderá a una revalorización del orden industrial, pero también a una complacencia en las tecnologías de la industria. Una sabía combinación de lo estético y lo utilitario, así como una conjugación de los fines prácticos, económicos y armónicos, en aras de una revitalización del arte, la arquitectura y la ingeniería. 
La construcción del Salto y la Central Hidroeléctrica de Grandas de Salime trajo consigo, entre otros fenómenos, la proletarización de un gran número de campesinos de la zona, en particular, del Concejo de Grandas. Éstos fueron empleados como mano de obra no cualificada y barata, mientras se prolongó la construcción, y a ellos se unió personal cualificado procedente de diversas zonas del país. Para hacer frente al alojamiento de los asalariados se calcula que entre fijas e itinerantes habrían llegado a trabajar unas tres mil personas que venían acompañadas por sus familias y construyeron cuatro poblados. Se trata de Vistalegre, El Campín del Segundo Plano, Eritaña y La Paincega y constituyen un interesante ejemplo de espacios de habitación vinculados a la cultura del agua. Revisten asímismo interés las obras de infraestructura que fueron llevadas a cabo con motivo de la construcción del Salto: planos inclinados, carreteras, túneles y, en particular, el teleférico trocable para transporte de materiales, con ocho estaciones, que culminaba en El Espín Coaña, en la margen izquierda de la ría del Navia, donde fue construido un muelle de descarga de los barcos, cuyas huellas pueden observarse en la actualidad".


Con motivo del 70 aniversario de su inauguración, la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) dio un concierto en la sala de máquinas, del que da noticia T. Cascudo para el diario La Nueva España del 24-8-2025 titulándola La música de la OSPA inunda la Central Hidroeléctrica de Salime:
"La Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) desbordó ayer de emociones musicales la sala de máquinas de la Central Hidroeléctrica de Salime con motivo del 70.º aniversario de la inauguración de la central hidráulica. La iniciativa se incluye en el programa "OSPA de cerca", que busca acercar la música sinfónica a nuevos públicos y escenarios. Pablo León, director general de Cultura y Patrimonio, destacó la presencia de la OSPA en la conmemoración "muy especial" de una "de las catedrales del patrimonio industrial asturiano, donde está tan integrado el arte, además". Santiago Domínguez Rubira, sirector de Producción Hidráulica de Endesa y vicepresidente de la Comunidad de Bienes Saltos del Navia, subrayó a este diario la idea del uso de la sala de máquinas con fines culturales: "Sin duda. Desde hace unos años ya tenemos un canal para organizar visitas a la central. Además, tenemos un acuerdo de colaboración con el Museo Etnográfico y trabajamos con el Ayuntamiento de Pesoz en la puesta en valor de los restos del antiguo poblado de A Paicega. Somos parte del territorio, tanto las infraestructuras como el personal a cargo de la central, vecinos de la zona, familias que llevan años en estos municipios y queremos seguir plenamente integrados en ella". 
Recordó "el reto que supuso su construcción y su gran contribución al desarrollo económico en la década de los cincuenta. Sólo por poner una referencia que nos dé idea de lo que representó, Salime generaba algo más del 3% de toda la potencia eléctrica en España en 1955. Hoy en día, el sector eléctrico ha crecido hasta hacerse unas 30 veces más grande de lo que era en 1955, pero la contribución de Salime en términos de la energía anual aportada al sistema se ha mantenido e incluso incrementado gracias a las sucesivas inversiones realizadas". 
"Salime", explicó, "representa ahora cerca del 0,1% de la potencia eléctrica en España pero, aunque pueda parecer una contribución modesta, tiene grandes fortalezas: se trata de una energía renovable, libre de emisiones de CO2. Sabemos que esa es una de las características que guían el desarrollo de la generación eléctrica en todo el planeta, de forma que la aportación de la central de Salime está plenamente alineada con los objetivos a largo plazo de descarbonización del sector energético, garantía de su continuidad a largo plazo".

Y este es el tercero de los cinco balcones sobre los aliviaderos, no son exactamente 'colgantes' como el de la Boca de la Ballena, pues están sobre los contrafuertes del aliviadero pero en la práctica es como si lo fueran


Basta con ver el amplio panorama que se divisa desde su elevada posición, mirando al norte


Al este, las instalaciones fabriles y, arriba, los pinos repoblados tras la culminación de las obras, sintetizan lo que supuso la posguerra civil en Grandas de Salime en lo que respecta a las transformaciones que marcaron para siempre al concejo, explicadas por el Gran Atlas del Principado de Asturias citando al geógrafo Xosé Nel Riesgo:
"Tras la guerra civil, una miope política transformadora de la organización tradicional de este espacio en busca de su reactivación, lo condenó, en palabras de X. N. Riesgo Fernández "a ser monocultivo de especies arbóreas de crecimiento rápido y productor sobredimensionado de energía eléctrica". A partir de 1941 el Patrimonio Forestal del Estado iniciará una etapa de repoblación de bosques basada en la plantación de coníferas, que alcanzará de lleno a este concejo en 1955. Un año antes, se inauguraba el salto de agua de Salime, situado entre los términos de Allande, Pesoz y Grandas, con una altura de 112 metros y una cola de embalse de hasta 30 kilómetros de longitud. La construcción de la presa en la década de los 50 supuso cierto repunte demográfico, tras un período continuado de pérdidas desde principios del siglo, pero rápidamente se puso de manifiesto su carácter coyuntural, experimentándose a partir de ese momento un éxodo rural sin precedentes. El embalse trajo también lamentables consecuencias en otros sectores de la vida grandalesa, como el anegamiento de las tierras más feraces en las vegas del valle, la terrible incomunicación de algunos pueblos del concejo o la pérdida bajo las aguas de otros -caso de Salime-, con todo su patrimonio histórico y etnográfico".

Seguimos por la acera de la derecha, donde hay otros dos balcones y, a la izquierda, dos casetas del mecanismo de las compuertas. El suelo sigue adoquinado hasta el final de la coronación de la presa


Caminando al borde del precipicio, pero sin asomarnos demasiado y bien a resguardo de la barandilla


Admirables percepciones de altura, equilibrio, perspectiva y verticalidad tanto en la presa como en la propia naturaleza del desfiladero. "La central de Salime, obra  del arquitecto Joaquín Vaquero Palacios, es uno de los cinco edificios asturianos seleccionados por la Organización Docodomo (Documentación y Conservación del Movimiento Moderno) por su significación dentro de la arquitectura del Movimiento Moderno", apuntan igualmente en el Gran Atlas del Principado de Asturias


El cuarto balcón, sobre su respectivo contrafuerte. Estamos, a partir de la Boca de la Ballena, en una verdadera 'ruta de los miradores' de Salime, la cual se prolonga hasta Vistalegre y más allá


Comparando la profundidad del cañón del Navia a la derecha con el nivel del agua embalsada a la izquierda podemos hacernos una idea de la capacidad del embalse, ayudados también por esta comparación tan comprensible que hace José María en su blog:
"La capacidad del embalse a su máximo nivel es de algo mas de 260 Hectómetros cúbicos, (que son 260.000 millones de litros) y se me ocurre una comparacion curiosa, que es como sigue:
   
Si decidiéramos utilizar el agua del embalse para llenar botellas de agua de las que vemos en los supermercados, se podría llenar tal cantidad que poniendo una botella tras de otra, haríamos una fila tan exageradamente larga que podríamos llegar de La Tierra a la Luna unas 30 veces.... 
Pero hagamos una comparación mas práctica, para hacernos idea de la enorme capacidad de este pantano. 
Supongamos que el Embalse de Salime está al máximo de su capacidad en cuanto a agua embalsada, pues bien, esta cantidad de agua es aproximadamente la cuarta parte del agua que son capaces de embalsar todos los pantanos de la Comunidad de Madrid juntos (y la Comunidad de Madrid tiene actualmente 14 embalses.)"

Si bien la construcción del embalse aisló a numerosos pueblos de su zona oriental, favoreció, a través de esta nueva carretera, una mejor comunicación de la villa de Grandas, la capital del concejo, lo cual, unido con la mejora de las que van hacia Navia, Vegadeo/A Veiga y A Fonsagrada, hizo "olvidar el largo y agotador camino que había que transitar desde cualquier punto de la comarca y que pervive en dichos populares como el de: "Si vas pa Grandas, leva pan nas mangas"


Último balcón-contrafuerte y última caseta de las compuertas; seguimos contemplando la curvatura de la presa, característica de su arquitectura y de las soluciones aplicadas en aquel tiempo a estas construcciones. José María nos cuenta que "su muro ligeramente curvado fue el principio de esta teoría de bóvedas curvadas,  por tanto y teniendo en cuenta la fecha de su contrucción y los escasos medios tecnicos y económicos de que se disponía en aquella época, tenemos que reconocer que fue una autentica hazana de ingeniería calificando la obra como sencillamente colosal", nos aporta estos oportunos datos comparativos:
"Como la cuenca del Río Navia no es muy inclinada, pues para ello basta decir que el pueblo de Salime se encontraba aproximadamente a unos 200 metros sobre el nivel del mar, lo cual quiere decir que el Río Navia necesitaba recorrer aproximadamente 50 kilómetros para descender esos 200 metros y tras cruzar otros dos embalses, (el de Doiras con una capacidad de unos 120 Hectómetros cúbicos y el pequeñito de Arbón de solo unos 20 Hectómetros cúbicos),  para después entregar sus aguas al Mar Cantábrico  en la ciudad de Navia.... Por tanto una vez lleno el embalse nos da una longitud de agua retenida de unos 30 kilómetros..... Citaré que para construir el muro se necesitaron algo mas de 600.000 metros cúbicos de hormigón, y para que veamos lo que esto supone diré que con esta cantidad,  podríamos llenar por completo el campo de fútbol del Real Madrid convirtiéndolo en un gigantesco bloque de hormigón..."

En el peñón que tenemos enfrente se perforó el túnel que comunica con la central. Además de ese, apto para vehículos, vemos unas escaleras que bajan ladera abajo directamente, un buen ejercicio sin duda subirlas y bajarlas


La desaparición de numerosos pueblos, caserías y tierras de labor fue traumática, si bien es verdad que la comarca ya estaba acostumbrada a la emigración, proceso que se aceleró tras el final de las obras del salto, continúa explicando José María:
"El embalse de Salime anegó pueblos, aldeas y caseríos.
Quedaron bajo las aguas: 
8 PUENTES.
5 IGLESIAS.
4 CEMENTERIOS.
VARIAS CAPILLAS.
Y UNOS 60 CASERIOS. 
Cierto es que a la gente mayor le costó trabajo dejar sus propiedades y sus "raíces" pero para la gente mas joven creo que fue lo que les empujó definitivamente para buscar una vida mejor...... 
Pues si tenemos en cuenta que por aquel entonces los matrimonios tenían muchos hijos y si generalmente el mayor se quedaba en el caserío, el resto tenia que emigrar pues el terreno a excepción de las vegas situadas junto al río es excesivamente montañoso (el 80 por 100 del valle tiene mas de un 25 por 100 de inclinación). 
Ya mucho antes de hacerse el embalse e incluso antes de nuestra tristemente guerra civil sus gentes emigraban a Avilés, Gijón, Bilbao, Barcelona, Madrid y los mas decididos sobre todo a Cuba y  Argentina"

Último de los balcones de los contrafuertes de los aliviaderos


De este compartimos una foto en la tarde, con la sombra de la presa proyectándose en El Muro


Como se comentaba antes, cuando en 1955 se acabaron los trabajos del embalse se plantaron grandes cantidades de pinos que, como actividad económica socorrieron a no pocas personas que se habían quedado sin tierras de labor, inundadas por las aguas, explica de nuevo José María:
"Después del embalse, se plantaron pinos por bastantes sitios de esta zona, y ya rozando la década de los años sesenta, se cobraba por este trabajo unas 60 pesetas diarias, y en ello participaban tanto hombres como mujeres, pues este dinero suponía un buen ingreso para las maltrechas economías de las personas que por quedar su casa fuera del agua, tuvieron que seguir viviendo en la zona hasta aproximadamente 1968.

Después ya, en la década de los 70 el sueldo de un capataz en la plantación de pinos eran unas 1200 pesetas día y el de un peón unas 1100".

Entre los pinos una mata vertical de arbolado autóctono delata el curso del Rigueiro Sueiro, que viene a marcar el paso del concejo de Pesoz/Pezós al de Grandas de Salime


El concejo de Grandas de Salime nació de la fusión de dos preexistentes, llamados Grandas y Salime, uno a cada lado del Navia. Ambos se habían independizado a finales del siglo XVI de las propiedades de la mitra ovetense con la desamortización de Felipe II, cuando estas pasaron al reino, que las subastó, siendo su libertad comprada por los vecinos, como bien los explica la Wikipedia:
"En su periodo medieval ya tenemos noticias de que existía una demarcación denominada Granda, con una extensión mayor que la que tiene actualmente el concejo. Una gran influencia tuvo el monasterio de Villanueva de Oscos sobre estas tierras y sobre los concejos limítrofes. Fue Fernando II de León, quien otorgará a la iglesia de Oviedo las tierras de San Salvador de Granda y el castillo de Bourón, abarcando su poder a toda la zona occidental. Toda esta zona fue muy próspera, debido al paso de la ruta jacobea. El poder de la Mitra ovetense se prolongará a lo largo de los siglos, acumulando esta iglesia un gran patrimonio y poder en toda la comarca. 
En los siglos XVI y XVII, con la desamortización de Felipe II, es cuando la iglesia ovetense perderá su hegemonía, se distribuirán lotes y serán sus habitantes quienes pagarían la redención. Uno de los lotes fue el que incluía las feligresías de San Martín de Oscos, Villarpedre, La Mesa y Salime, constituyendo estos tres últimos el concejo autónomo. Otro lote sería el integrado por las parroquias de Granda y Trabada (parroquia de mayores dimensiones antiguamente dado que se extendía por el pueblo y confines de Allonquía/ Allonquiña, territorio que actualmente pertenece a Lugo y en el que existían, yacimientos auríferos y varias torres medievales, conservándose solo una a fechas actuales). Aun así el poder señorial seguirá vigente en toda esta época y esto resultará patente en las elecciones de los representantes para la Junta General del Principado. 
Entre los siglos XVIII al XIX, es cuando a los concejos de Granda y Salime se les da nuevas ordenanzas que durarán poco, ya que se concederá a Grandas la capitalidad de uno de los partidos judiciales y en 1836 se integra el municipio de Salime en Grandas, dando lugar a la actual demarcación de Grandas de Salime".

Última de las casetas del mecanismo de las compuertas que, como la primera, carece de 'visera', pero en esta sendas portillas cierran los accesos al mirador


Las vistosas barandillas azules, del mismo color de las compuertas, dan paso a sendos muros a cada lado de la carretera, que se alargan hasta el final de la coronación de la presa del salto


Una serie de farolas jalonan el recorrido; aquí nos asomamos a echar un último vistazo al gigantesco muro del embalse antes de empezar la cuesta a Vistalegre


Aliviaderos y central eléctrica con el Navia canalizado


Pero que no se nos olvide, ya que miramos atrás, de ver el lugar donde se colocó, al pie de la carretera y poco antes de la llegada a la presa, la imagen de la Virgen de la Luz, obra también de Joaquín Vaquero Palacios


Antes, pasando por la carretera, no la podíamos ver pero ahora, saliendo de la presa, sí. Está colocada sobre un pedestal bajo el arco de un puente 


La advocación de la Virgen de la Luz se relaciona aquí con la producción eléctrica y era la patrona de los trabajadores del pantano. Se celebra su fiesta el 1 de junio, por lo que en el poblado de A Paicega, donde estaba la iglesia de la misma advocación, se festejaba la romería correspondiente por ser el más poblado


Se representa a la imagen en actitud orante dentro de un halo en forma de portada de arco de medio punto. Un foco de luz la ilumina por la noche


Atrás vamos a ir dejando también la zona de obras con su multitud de estructuras de hormigón al descubierto, símbolo del paso del tiempo


Alzamos la vista ante esta magnífica muralla natural que es A Lomba, donde se construyeron todas estas dependencias en un auténtico reto al equilibrio, la imaginación y la inventiva. Y aquí perduran pese a muchas décadas ya de abandono


Unos metros más adelante se acaban las aceras y se termina el adoquinado en la carretera


Se termina el muro de la derecha y continúa el de la izquierda al empezar la primera curva. "A poco más de 200 de altura, en el fondo del valle siempre hay varios grados más de temperatura que en lo alto, consecuencia de un especial microclima cálido que incluso permite el cultivo de la viña", nos dice el escritor y erudito peregrino Antón Pombo en su tantas veces reeditada Guía del Camino de Santiago. Camino Norte


Como pasaba al otro lado, un poderosos contrafuerte de hormigón asegura la pared pizarrosa vertical resultado de la apertura de la carretera. Al lado hay una caseta de lo que parece haber sido algún almacén de materiales


Vuelven los petriles, ahora a la izquierda, cuando la carretera empieza a subir, bastante suavemente al principio, pero con el problema de la carencia de arcén




Aquí se forma un remanso en una especie de cala a la que suelen arribar troncos y ramas, a veces formando grandes montones


Si miramos al sur, la gran masa de agua oculta auténtica Atlántida que yace sumergida, pueblos asturianos y gallegos que sucumbieron en este verdadero océano fluvial, decenas y decenas de metros debajo de nosotros, con sus casas, iglesias, campos, huertas y cementerios, puentes, prados, hórreos y hasta nada menos que cien molinos, como los recuerda José María:
"Y hablando de molinos, diré que la zona que comprende el Embalse de Salime, tuvo una época anterior al embalse de bastante esplendor en cuanto a temas agrícolas, pues entre Grandas de Salime y Negueira de Muñiz se llegaron a contabilizar en esta zona, cerca de 100 molinos de cereal, ubicados en los múltiples arroyos existente. 
Algunos eran como digo de tipo Maquila, (se pagaba en grano por utilizarlo)  pero la mayoría eran propiedad de los distintos pueblos, y tenías un día establecido para utilizarlo (generalmente una tarde - noche). 
Se daba el caso (por ejemplo en el Arroyo del Couso) que  por cierto parte del mismo divide las pedanías de los montes de Ernes con la de Foxo y Vilar y  que en el,  existian 5 molinos (cuatro propiedad del pueblo de Ernes y uno del pueblo de O Foxo.
Cuando  tocaba a tu casa disponer del molino, se daba la  circunstancia, algunas veces, que según estabas moliendo, veías como la piedra del molino iba disminuyendo de velocidad hasta que se paraba, entonces tenias que subir arroyo arriba hasta que llegabas a la entrada de un prado, donde el "tunante" del propietario trataba de desviar el agua de noche hacia su prado. (él regaba , pero  tu no podías moler a pesar de ser la tarde-noche que te correspondía). 
El molino de LAS BARAYAS, era uno de los mas populares de toda la zona del embalse, pues al estar situado en el Ríoo del Oro, (por cierto del lado de A Corula) y al ser este rio una corriente continua de agua, se podía moler durante todo el año, dándose la circunstancia, que venía gente a moler a Las Barayas desde varios kilómetros, teniendo ellos incluso molinos propiedad del pueblo cerquita de su casa, pero algunos años, si el invierno y la primavera no habían sido suficientemente lluviosos, los meses de verano generalmente los arroyos sufrían estiaje en tiempos tempranos y dejaba de correr el agua, o corría muy poca, y ese era el motivo de acudir al molino de Las Barayas. 
Y si siguiéramos por el Río del Oro, aguas arriba, (pero ya fuera del Embalse y por tanto fuera del valle del Navia) existían (y supongo seguirán existiendo otros dos molinos muy populares), uno un poco después de pasar el Puente Cornollo, (situado  mas o menos entre El Valledor y Cornollo) y el molino, casi en la desembocadura del rio Valledor, y que le llamaban MOLINO DE COLLADA y otro aun mas rio arriba, que le llamaban MOLINO DE VEIGA, el cual estaba situado junto al puente del mismo nombre, casi frente al pueblo de TREMADO.

Por la zona del Embalse, Trigo tengo que decir que había algo poco, lo que si abundaba era el Centeno que se recogía en verano (algunos lo recogían en Julio y Agosto) y Maíz también había bastante, pues se usaba como alimento para las personas  y para el ganado y se recogía generalmente sobre Octubre. 
Y como digo que durante todo el año se tenía que moler para hacer pan (en alguna casa se hacia cada 15 días) y la cosecha del centeno se daba sobre el verano, pues había que coger el saco de grano al hombro y andar en algunos casos, varios kilómetros hasta llegar al molino de MAQUILA de LAS BARAYAS, y este si que funcionaba aunque fuese verano.
Una familia eran los dueños del molino y vivían en el durante todo el año, pues era molino y vivienda a la vez. 
Sobre el centeno tengo que decir que al cocerlo salía un pan con la miga bastante oscura que desprendía  un olor característico, de corteza aun mas oscura y aunque aparentemente el pan de trigo se considera actualmente de mas calidad, me permito decir que para mí,  donde esté el pan de centeno que se quite el de trigo".

Ante nosotros, los altos de Fonte Carbayín, en A Lomba


El 'gran pantano' ha cubierto al 'gran cañón' entre A Lomba y A Serra de Buspol. Las casas más cercanas al lugar en el que se hizo la presa eran las del desaparecido caserío de Susalime o Subsalime, también en el recuerdo entrañable de José María, que nos apunta una muy emotiva anécdota aquí acontecida:
"Subsalime era una pequeñita aldea que quedó sumergida por el embalse y que se encontraba a unos 700 metros río arriba del lugar donde se encuentra el dique, y a unos 1200 metros río abajo del pueblo de Salime. 
A decir verdad, Subsalime mas que una aldea era realmente un solo caserío, o sea una sola propiedad, por tanto se llamaba Caserío Subsalime. 
Se me viene a la imaginación una anécdota ocurrida hace unos años en mis continuas correrías en verano por este valle,....  Saliendo de Grandas hacia la presa, gire a la derecha por la carretera cortada que en su día pasaba por el puente Salcedo y en la curva cerrada que se encuentra frente al pueblo de Salime decidí parar y hacer unas fotografías pues el sitio es precioso y el embalse estaba casi vacío. 
Al poco, paró otro coche con dos jóvenes y un señor bastante mayor y delicado de salud que incluso le ayudaron los jóvenes a salir del vehículo. 
Hablando con él supe que era de Riodeporto y que antes de hacerse el embalse de muy joven se fue a Buenos Aires con otro joven de Salime y un tercero de Subsalime que al final  parece ser que decidió no acompañarles a emigrar. De muy mayor regreso de Argentina a España y al enterarse que los pueblos del embalse se veían por la falta de agua, convenció a dos sobrinos para que lo llevaran a verlo pues temía que su final estaba próximo. (según decía) 
De este señor me impacto una frase que no se me olvida y que decía: Mi amigo y yo, marchamos a Buenos Aires y nos fuimos de este valle de noche, para no ver lo que dejábamos atrás, y ojala ahora hubiese vuelto de noche para no ver lo que me encuentro...(dejó caseríos y vegas fértiles y lo que se encontraba eran las ruinas de las casas emergiendo del agua)".

Susalime estaría a un kilómetro más allá de la presa en línea recta y, otro kilómetro más al sur o más allá, estaba Salime, por donde iba el antiguo camino a Galicia sustituido por aquella carretera del Valledor hacia Salcedo y Grandas. Salime fue la capital del antiguo concejo de este nombre, integrado en el de Grandas de Salime en 1836, como se ha dicho, y que tuvo hospital de peregrinos

Puente de Salime a finales del siglo XIX fotografiado por Octavio Bellmunt

El paso del río se efectuaba por un puente de piedra, construido precisamente en tiempos de Felipe II, y del que escribe, con su leyenda incluida, Miguel Barrero en La Voz de Asturias el 27-1-2017 cuando en una bajada de las aguas del embalse el pueblo emergió momentáneamente:
"Se han evaporado las aguas del embalse y han salido a la luz, como emergen de cuando en cuando los secretos sumergidos, las ruinas de las casas del viejo pueblo de Salime. Asomado a la balconada de la presa, puede uno intuir los caminos y recodos que una vez transitaron los vecinos del lugar. Me contó Adolfo Rodríguez Asensio en una calurosísima tarde de verano, mientras comíamos en una taberna de Boal, que una vieja leyenda asegura que estos parajes fueron bautizados por el mismísimo diablo, quien en el tiempo que vio nacer a los primeros hombres sobre la tierra andaba saltando de risco en risco cuando un traspiés inoportuno dio con su cuerpo y con sus cuernos en las aguas del río. Se vio arrastrado por la corriente y, tras mucho forcejear y aprovechando un leve estancamiento del curso a la vuelta de un remanso, fue capaz de alcanzar la orilla, pero le pudo su indiscreción. El alborozado demonio comenzó a celebrar su gesta con grandes gritos proferidos a los cuatro vientos. «¡Salime! ¡Salime!», alardeaba hasta que unos cuantos lugareños, alertados por el estruendo, se acercaron hasta allá y al comprobar que el demonio en persona estaba haciendo escala en sus dominios le cogieron en volandas para arrojarlo de nuevo al caudal. Otra vez se vio el pobre Satán luchando por no ahogarse, y cuando por segunda vez consiguió escabullirse de las corrientes fluviales volvió a presumir, fuera de sí: «¡Subsalime ¡Subsalime!». Luego desapareció entre los bosques. Tiempo después, cuando las tribus fueron abandonando el nomadeo y comenzaron a instalar asentamientos fijos allí donde entendían que las condiciones eran propicias para la supervivencia, alguien recordó esa anécdota, que había corrido de boca en boca, de padres a hijos y de abuelos a nietos, y la utilizó para poner nombre a las aldeas que iban levantando para aposentar sus rutinas e instalar los cimientos de un incierto porvenir. Salime y Subsalime fueron, así, los primeros poblados que se fundaron en ese trecho del curso del Navia. Les siguieron otros como Salcedo, San Feliz, Doade, Saborín, Riodeporco, A Quintana, Barqueiría, Veiga Grande, San Pedro de Ernes, Vilagudín y Barcela. Todos ellos desaparecieron bajo el peso del progreso y de las aguas. 
Ahora, como digo, se está desecando el embalse y puede apreciarse lo poco que queda del viejo Salime. Quienes llegaron a conocer el pueblo sin duda sabrán discernir algunos de sus edificios principales. Lo que ya no podrán ver, porque no existe, es el famoso puente que fue admirado por viajeros y autóctonos y cuya silueta componía una singular estampa en estos parajes cuya exuberancia no llega a camuflar del todo el aroma de la desolación. Cuentan que el puente se construyó hacia 1548, cuando reinaba Felipe II y oficiaba de regente Maximiliano II de Habsburgo, y que salvaba el desfiladero del Carpio. De él escribió José María Méndez-Valledor y Guzmán que se encontraba «enlazando el pueblo con el solitario templo dedicado a Nuestra Señora» y que presentaba «en tortuoso y espeluznante camino». Lo describía como un «gallardo puente de piedra de traza románica y de un solo ojo, apoyado a más de 40 metros sobre el río en gigantescas rocas cortadas casi verticalmente». Hasta que a finales del siglo XIX se construyó el puente de Salcedo, el de Salime constituyó un paso crucial para las comunicaciones entre Oviedo y La Coruña, y su singularidad y su apariencia inverosímil, encaramado entre dos rocas de altura inexpugnable, le confirió siempre un carácter totémico para los naturales de la zona. De su carisma da fe la única fotografía que se conserva y que tomó Octavio Bellmunt para incluirla en su monumental Asturias. Pero lo más excepcional del puente no tenía que ver con su apostura, sino con una enigmática inscripción que pocos llegaron a leer, porque figuraba en una lápida incrustada en su bóveda, en la que se hacía alusión a un tal Pedro de Pedre, natural de la vecina aldea de Castro, del que nadie ha sabido nunca dar la menor noticia. Según allí constaba, el susodicho Pedro de Pedre había sido el encargado de construir no sólo el puente, sino también la iglesia y el hospital de Salime y hasta la catedral de Lugo, adonde habrían ido a parar sus huesos en busca de cristiana sepultura. Ciriaco Miguel Vigil dudaba seriamente de que tal inscripción hubiese existido, por más que los vecinos aseguraran que la había copiado todo un empleado del Gobierno, porque entendía, no sin buen criterio, que nadie se esfuerza en labrar una lápida para colocarla después en un lugar en el que no puede ser vista. De Pedro de Pedre, pues, nadie sabe nada. Quien esto firma, cuando pretendió emular al viejo rey Alfonso y seguir los pasos que él dio desde su trono en la corte ovetense hasta el sepulcro apostólico de Compostela, quiso aprovechar su estancia en Lugo para recorrer todas las lápidas catedralicias por ver si alguna llevaba incorporada alguna clave en su epitafio. No encontró al buen Pedro de Pedre, como no lo encontraron los historiadores que le quisieron seguir la pista ni lo encontrarán, no al menos en su enclave natural, quienes en estos secos días invernales se asomen a la presa de Salime para otear la perspectiva de las casas derruidas. El puente se vino abajo en cuanto entró en funcionamiento el embalse, pero ni aun así Pedro de Pedre, de Castro natural, se fue del todo: en la vecina Grandas, donde algunos dicen que se instaló definitivamente el diablo cuando logró zafarse de las iracundas aguas del Navia, una calle principal lleva su nombre".

Este grandioso paredón pétreo cobija la entrada a la Central Hidroeléctrica de Salime. Aquí empieza una curva cerrada y ascendente a la izquierda, en la que pasamos sobre El Rigueiro Sueiro


Dejamos a la derecha la entrada, en forma de arco de medio punto y que nos recuerda a los túneles del ferrocarril. No está permitida la entrada y si deseamos visitar la central ha de ser en una visita guiada y concertada que puede reservarse en la web de Saltos del Navia


Fijémonos al pasar en la pared de hormigón que remata este hermoso muro pétreo que nos recuerda a las murallas de Lugo, que veremos en pocos días...


El anagrama de la empresa figura justo sobre la entrada



Hemos entrado definitivamente en el concejo de Grandas de Salime; la carretera serpentea ganando altura bajo este peñón


Fijémonos a la izquierda en el sendero que han hecho los peregrinos pisando la hierba para evitar exponerse al tráfico en esta curva cerrada sin visibilidad


A la izquierda, El Muro visto desde El Sur, con las casetas de las compuertas. Más arriba el monte de Os Rozóis, por donde hemos venido hacia la carretera y la presa bajando desde el collado de Os Coriscos y Buspol


Y ya estamos ante Vistalegre y sus 'casas colgantes', parada y fonda para muchos peregrinos en el camino a Grandas...





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