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martes, 25 de febrero de 2014

COLOMBRES, CAPITAL DE RIBADEDEVA (ASTURIAS): EN RUTA A LA FRANCA


La Cuesta'l Cantu, viendo al fondo la torre de la Quinta Guadalupe (Colombres) y la sierra de Cuera
 El Camino Costero de Santiago, nada más llegar a Asturias pasando el puente entre Unquera y Bustio, sobre el río Deva, asciende por la hermosa Cuesta'l Cantu y entra en Colombres, capital de este concejo de Ribadedeva pasando al lado de la evocadora capilla u oratorio de ánimas allí existente.


 Nada más acabar La Cuesta'l Cantu divisamos las primeras casas de Colombres, destacando la Quinta Guadalupe, actual sede del Archivo de Indianos y Museo de la Emigración.


La Sierra de Cuera, en la lejanía...



Destaca al norte el hermoso pueblo de Pimiango... célebre hace tiempo por sus zapateros ambulantes que recorrían España, los cuales tenían una jerga gremial, llamada mansolea


Vistas de Pimiango desde El Cantu.


Colombres, más cerca...



Entramos así en la capital del concejo de Ribadedeva por la calle Lamadrid, la práctica totalidad de las casas, algunas con terreno y jardín, tienen "aire indiano" pues estos americanos, como también se les llamaba (emigrantes a ultramar, preferentemente desde mediados del siglo XIX a las primeras décadas del XX), dejaron su impronta tanto en nuevas mansiones como en mejorar las existentes, así como numerosas obras y edificios públicos.


En esta calle está el albergue privado El Cantu



Admirando la arquitectura indiana de las quintas de Colombres...



Portalón de entrada en una vivienda...



Altos muros de las fincas de las quintas...


Casas de corredor propias de la arquitectura popular asturiana. La impronta indiana no solo no rompía con los modelos anteriores sino que constituía una unión de gustos y estilos según las preferencias de sus dueños...


Hileras de casas. Colombres pasó de ser una pequeña aldea a una villa de importancia gracias a los indianos...


Más bellas filas de viviendas, galerías y balcones...


 Alguna de las primeras tiendas y comercios...


Verjas y balconadas...


Corredores...


Tiendas...


Casas de cortafuegos y corredor


A nuestra izquierda la iglesia


Aquí vamos a salir al centro y corazón de Colombres, rodeado de bares y más establecimientos, el Parque de Manuel Ibáñez Posada, indiano benefactor de Colombres, impulsor de las obras de esta plaza en la que se alza el monumento a él dedicado, así como la reforma de la iglesia parroquial de Santa María, junto a la que pasamos, el Ayuntamiento, sito enfrente de su estatua, la traída de aguas, fuentes públicas, el cementerio


La estatua de Manuel Ibañez Posada, el gran benefactor, preside el parque y es obra del catalán Agustín Querol


El Ayuntamiento fue construido entre 1895 y 1901 en estilo clasicista, con los soportales tan empleados en aquellas décadas en numerosas consistoriales asturianas. Es obra del arquitecto santanderino Casimiro Pérez de la Riva.


El frente porticado es común en muchos ayuntamientos asturianos construidos entre los siglo s XIX y XX


Animación en la plaza y su entorno...


La plaza es también un diseño de Pérez de la Riva y en ella se celebran ferias y fiestas...


La iglesia parroquial de Santa María es obra a cargo de Darío de Regoyos Molenillo. Destacan sus torres de imitación barroca


 Al lado de la iglesia está la entrada a la Quinta Guadalupe. No dejemos de visitarla pues es símbolo y emblema del concejo y Asturias entera, alegoría del mundo de los emigrantes...


La Quinta Guadalupe, con gran finca de extensos jardines y césped en torno a esta mansión construida en 1905-1906 para Íñigo Noriega Laso, emigrante en México y dedicada a su mujer, pero que no llegó a ocupar aunque se dice le fue ofrecida a su amigo el ex-presidente mexicano Porfirio Díaz cuando este hubo de exiliarse.


Se atribuye su diseño al también montañés Valentín Ramón Lavin Casalís. Son cuatro fachadas independientes de color azul y blanco, aunque en origen era todo de este último color, por lo que la mansión era llamada El Elefante Blanco.


Luego de la muerte de Íñigo Noriega en México, su primer propietario, fue esta Casa de Reposo y Hospital de Sangre. El Estado español adquirió luego la quinta y estuvo dedicada a Centro de Auxilio Social hasta 1986. En 1987 y en colaboración del Principado de Asturias, la Caja de Asturias y la Universidad de Oviedo, el conjunto se rehabilitó para ser sede de la Fundación Archivo de Indianos- Museo de la emigración.


Esplendorosa Quinta Guadalupe


No es ninguna exageración decir pues que el Colombres actual es una creación de los indianos, con numerosas edificaciones de interés y un entramado entre lo urbano y lo rural, en contraste con la pequeña aldea que vio el joven emperador Carlos I en 1517 cuando llegó aquí camino de la corte a hacerse con el trono español, recién venido de Flandes y, que por causa de un temporal, desembarcó en Tazones (Villaviciosa) en vez de Santander, hacia donde se dirigió con su séquito siguiendo este mismo Camino pero en sentido inverso, relatando sus vicisitudes e impresiones el cronista Laurent Vital, quien llegó a calificar a Colombres de "mala aldea o cabañal" pese a que fueron recibidos con toda una fiesta, vivas al nuevo monarca, comida, música y bailes. En la actualidad el peregrino y visitante no ha de hallar tanto inconveniente, hay sitios para comer, para comprar, oficina de turismo, alojamientos varios, ferrocarril...


Dejaremos entonces la plaza para dirigirnos a la calle Badalán...


Más calles con tiendas y comercios...


Bellísima balconada. De aquí subiremos a la derecha


Subimos entre edificios de viviendas


Hay diversos alojamientos


Atravesamos Colombres y vamos a la calle Badalán, donde nos toparemos en una fila de viviendas típicas de corredores y muros cortafuegos


Y la Casa de los Leones, con su llamativa cúpula, hecha en 1897 para Francisco Sánchez Villaverde, padre del médico Francisco Sánchez Noriega, cuyo busto hallaremos al final de la calle.


Cúpula de la Casa de Los Leones y al lado su elegante mirador.


Un hermoso conjunto...


A continuación, en la misma calle, fila de casas con galerías, verjas, balcones...


Por allí va el Camino


Verja y galerías


Señal xacobea... la concha peregrina.


Edificios nuevos que imitan la arquitectura del lugar...


Busto dedicado al queridísimo doctor Francisco Sánchez Noriega. Muchos le recuerdan con su pijama a rayas, gabardina y maletín en el que siempre llevaba un poco de leche condensada para cuando descubría a algún niño haciéndose el enfermo. Fue durante 45 años médico de los pueblos del concejo de Ribadedeva. Nació aquí el 22 de diciembre de 1899. Estudió de niño en el Internado de Cóbreles y en la Encarnación de Llanes, pasando a los estudios universitarios en Valladolid y Madrid, donde consiguió su doctorado a la edad de 21 años, ejerciendo seguidamente en Colombres desde 1920 hasta su fallecimiento en 1966.


A continuación vienen más filas de viviendas, estas de marcado aire tradicional: la del medio con cortafuegos y hermoso corredor...


Abajo a la derecha vemos la base de piedra de una antigua lavadora...



Base por la que bajaba el agua del balde de madera con ropa a lavar que se colocaba encima. Aquí parece haberse aprovechado como elemento decorativo.


A los lados de la calle, más fincas. Esta con buena plantación de frutales.


Balcones, galerías y jardines...


Villa Vanessa, jardines, cortafuegos y corredor...


Villa Vanessa


Otra hilera...


Quinta Las Palmeras...


Más palmeras en la Quinta Buenavista, del año 1899.


Portón y verja...


Seguimos avanzando...


La Cruz de Piedra...



Y llegamos al final de la calle...


 Así llegamos al que fue el Hospital Asilo de Colombres, fundado en 1907 y actualmente Fundación Ulpiano Cuervo, nombre del indiano que lo auspició


Justo a su derecha una senda de tierra bajo el arbolado nos ofrecerá una suave bajada hasta las verdes campiñas del valle...


 Abajo está la carretera, arriba El Picu la Cotera...


El descenso nos llevará al pueblo de El Peral...


Vemos más allá los tejados de La Franca y el mar de Santiuste, ya en el concejo de Llanes...


Hermosísimo sendero...


Sigue la bajada, ahora a la sombra de la enramada...


Vista de El Peral...


El Camino llega al llano...


Antigua fuente en medio de los prados


El Camino sigue en esta bella estampa...


Camino de hierba al lado de la estaquera...


Camino entre campos, árboles y filas de arbustos...


Ligera subida...


Vista atrás...


Senda trillada, ruta a El Peral.


Primeras casas de El Peral


Al llegar al cruce una placa nos informa del Camino en este lugar: El Bao. Otras veces escrito El Vau (del Latín vadum, cruce de río)


Nos percatamos que para ir desde aquí al siguiente pueblo, La Franca, hay dos posibilidades.


En la casa del cruce vemos la doble señalización.


Flecha amarilla a la izquierda y flecha roja/amarilla a la derecha.

OPCIÓN A:


En principio vamos a tomar el camino tradicional y que siguen la mayoría de los romeros, a la izquierda, hacia la histórica capilla del Cristo.


La ruta va hacia aquella arboleda.


Aquí está la Joguera, grandísimo tronco de árbol de eucalipto (antiguamente otras especies), que se planta en medio de un campo en las fiestas, tradicionalmente izado a pulso por los mozos pero a veces empleando otros medios mecánicos.


En un cruce vamos a la derecha


Llegamos a El Bau, donde se encuentran las antiguas escuelas y al fondo la capilla del Santísimo Cristo.


Santuario este de gran tradición romera y que antaño estuvo a cargo de un ermitaño que encendía luces en la noche para orientar a los viajeros.


Es de entre los siglos XVII y XVIII


Desde el campo de la capilla pasamos junto a la parrilla y nos dirigimos hacia las casas


En El Bau salimos a la carretera nacional (N-634), tras pasar entre estas casas.


Carretera general hacia la que salimos a la altura de la gasolinera y por la que hemos de caminar un buen tramo hasta La Franca.


 En este tramo la carretera ha aprovechado el trazado original del camino histórico.


Hermos de caminar pues por los arcenes. Son anchos y espaciosos pero no podemos dejar de prestar suma atención al tráfico...

OPCIÓN B


Esta alternativa se ha señalizado recientemente, se trata de una de esas pequeñas "subariantes" que tanto proliferan últimamente en el Camino.


Pasamos detrás del hotel Casa Junto.



Y subimos hacia la carretera N-634


También hay acera.


Y cruzamos frente a la pensión Oyambre.


Por allí va el Camino.


Es la carretera de Pimiango, a la cueva prehistórica de El Pindal y a las ruinas del viejo monasterio de Santa María de Tina, pero allí no llegaremos, nos desviaremos mucho antes, ahora enseguida.


Justo antes de llegar al camposanto de El Peral, construido en 1885 por iniciativa de Manuel Posada, con sus grandes panteones de indianos, tomaremos este desvío a la izquierda.


Y por aquí nos dirigimos a La Franca


El Camino va en paralelo a la Autovía del Cantábrico. Al fondo vemos la Sierra la Borbolla.


Más allá de la autovía vemos la gasolinera en la N-634, por donde va el otro camino, desde la capilla del Cristo


A nuestra derecha la estación de Colombres y la vía férrea.


Sobre el valle El Picu Cotello


El Camino pierde el asfalto y sube por la falda sur de un cueto.


Finca ganadera.


La pista de tierra es ancha y baja a La Franca.


La Franca.


Tras pasar esta casa llegaremos a la carretera N-634


 Y en La Franca se unen ambas opciones...


Entrando en La Franca, encontrando en el trayecto varias casas de comidas, hoteles, alojamientos, etc. pues no en vano estamos en una zona turística por excelencia.


Larga recta...


 Más bellas mansiones en la carretera


Al otro lado de la carretera está la iglesia parroquial de San Andrés.


 Atrás quedan los hoteles.


Nos desviamos de la N-634 a la izquierda en este desvío.


Pasaremos entre las casas


Al lado del Camino, en una finca, veremos esta lancha de pesca...



Con la imagen del Sagrado Corazón


Corredores y cortafuegos. El Camino pasa a la derecha de esta casa


Y a la izquierda de esta otra


Lugar eminentemente turístico.


En los cruces siempre continuamos de frente.


Casas a nuestra derecha.


Siempre atentos a las flechas amarillas


Fincas y parcelas...


Casas desparramadas por valle y colinas...


Detrás de esa casa a la derecha se encuentra la víá férrea.


Vista de La Franca al salir del pueblo...


Saliendo de La Franca subiemos ligeramente por esta cuesta: a la derecha vemos la N-634 y el puente ferroviario.


Ahí está el albergue Renacer (izquierda de la foto).


Y por aquí salimos de La Franca


Puente sobre el río Ahijo.



Campos y peñascales: estamos en La Peña.


El Camino viene en paralelo durante unos metros a la víadel tren.


La Peña, casa solitaria a nuestra izquierda.


Pasamos al lado de ella.


Un antiguo arado expuesto en la rocosa campiña de La Peña.


Cruce de Caminos. Aquí nos desviamos a la derecha, siguendo las señales...


Esta pista de zahorra baja recta hacia el valle del río Cabra...


También se va a La Playa la Franca.


Mientras bajamos vemos en todo momento los viaductos de la Autovía del Cantábrico.


Pronto llegaremos al viejo puente: aquí nos desviamos a la derecha.


El Puente'l Campu, histórico puente de piedra (llamado "romano" pero seguramente medieval) sobre El Ríu Cabra, paso al concejo de Llanes.


Señalización y paso del puente.


Antiguamente se alzaba junto a El Ríu Cabra una de las torres que guardaban la Tierra de Aguilar, nombre altomedieval del actual concejo de Llanes.


Dando vista al Camino y no lejos del él, una casa solitaria: El Molinu Gasparín.


Fue el último molino que dejó de moler aprovechando el agua de este río, allá por los años 80 del siglo XX. En los años 60 llegó a moler 500 kilos de harina diarios que, cobrados a duro el kilo, hacían que este molino fuese "más rentable que site vacas" según decía el molinero Aurelio...

NOTA IMPORTANTE:



Hemos obligatoriamente de advertir que poco más al norte, en su desembocadura, está La Playa la Franca, delicioso arenal de estos parajes. El Camino no pasa exactamente por ella pero sí muy cerca. En la misma playa existen establecimientos tipo bunglaows que ofrecen posada especial a los peregrinos...


Pasado el puente, y ya en tierras del concejo de Llanes, se inicia una cuesta arriba. La subida es tan pronunciada como la que tanto le llamó la atención al ilustrado asturiano Gaspar Melchor de Jovellanos cuando por aquí pasó en 1791.


Pasaremos bajo los pilares de los viaductos.


Abajo queda el molino, solitario en medio del valle.


El paisaje ha quedado notoriamente transformado con las obras de la autovía.


Señalización en la subida.


Aquí acaba la cuesta.


Tramo en el boscaje.



Una portilla de madera señala que estamos llegando a Santiuste, en el camino de Buelna...