Eres el Peregrino Número

martes, 25 de febrero de 2014

EL PUENTE DEL PILES Y LA FRACASADA INVASIÓN DEL CARDENAL RICHELIEU EN GIJÓN/XIXÓN (ASTURIAS)

El Puente del Piles y La Playa San Lorenzo/San Lloriendo. En la orilla de enfrente es El Tostaderu, donde más pega el sol y la gente lo toma incluso en invierno. Aquí, cuando no había puente y todo esto era muy diferente densembarcaron las tropas del cardenal Richelieu en 1635
Llegando al casco urbano de Gijón/Xixón una decisión: o la Avenida de la Costa o el paseo fluvial del Piles hacia el parque y la playa. Recomendamos este último que tampoco carece de rigor histórico.
Como describimos en los capítulos anteriores, llegados al casco urbano de Gijón/Xixón y una vez pasado el río Piles por la rotonda de La Guía tenemos dos opciones, las dos señalizadas: la mayor parte de las guías recomiendan, para atravesar ciudad, no seguir necesariamente aquí el trazado del Camino señalizado con conchas doradas en el suelo de la  actual Avenida de la Costa que, aunque es la sucesora de la antigua carretera y más anterior camín real, es actualmente un recorrido netamente urbano entre edificios que, si bien con algunos lugares interesantes como el Paseo de Begoña o los edificios notables de El Humedal, es bastante anodino en comparación a salir desde La Guía hacia el paseo marítimo de El Muro y Playa de San Lorenzo o San Llorienzo. Históricamente además el Camino tenía ramales que, si bien no desde aquí sí unos metros más adelante, cruzaban los arenales y dunas sobre los que ahora se yergen los edificios de los barrios de El Bibio y L'Arena para dirigirse a la entonces minúscula villa, poco más que el tómbolo de Cimavilla y aledaños cercanos donde los romeros se acogían al Hospital de Corraxos o peregrinos pobres sito en ese barrio.


 El propio hito xacobeo nos presenta ambas posibilidades en forma de concha y de flecha: o de frente por la Avenida de la Costa o a la derecha hacia el mar.


En dirección a los aparcamientos del estadio El Molinón seguimos las felchas colocadas en azulejo y tomamos camino.


El camino sigue así ahora la senda peatonal abierta a lo largo de la orilla del río Piles, canalizado en 1916 hasta La Guía, eliminando sus antiguos meandros de llamuergues y marismas, de donde la vecindad, netamente ganadera, sacaba rozu o plantas silvestres para estrar o mullir las cuadras de los animales de las caserías. Había dos regueros, el de Ciares y el de El Real, por donde bajaban las inmundicias de aquellos barrios haciendo del paraje un gran foco de contaminación.


Antes aún de la canalización hubo una empresa de conservas y un molino harinero, La Hormiga, molino que daría nombre al lugar en el que se ubicaba, El Molinón y al estadio de fúbol del Real Sporting de Gijón, el cual también vemos desde aquí.


Al fondo vemos las instalaciones del que fue el pabellón de Asturias en la Exposición Universal de Sevilla de 1992, entrada al Muséu del Pueblu d'Asturies. en terrenos que fueron quedando libres a partir de la canalización del Piles. Al lado está el Palacio de Deportes y detrás se celebra el rastro dominical. 


Aquí tenemos El Puente Inglés, así llamado porque los automovilistas han de circular por la izquierda.


Bajo El Puente Inglés admiramos estos preciosos murales que le dan alegría al hormigón.


Senda peatonal y a la izquierda carril-bici.


Motivos marineros.


Salimos a El Molinón.


El Muséu del Pueblu d'Asturies creado en el año 1968 por iniciativa del Ayuntamiento de Gijón/Xixón y la Cámara de Comercio, Industria y Navegación a semejanza de los museos etnográficos al aire libre que ya existían en Europa desde el siglo XIX.


Pasamos junto a El Molinón. El antiguo campo, con su tribuna de madera, se inauguró el 5 de agosto de 1917, pero en realidad se jugaban partidos de fútbol desde tiempo atrás, al menos desde 1908, que es cuando aparecen sus primeras reseñas de prensa (en el diario El Comercio del 20 de mayo), antes incluso por tanto de la misma canalización del río. Su aspecto actual es resultado de las reformas efectuadas entre los años 2009 y 2011.


Desde aquí podemos desviarnos unos metros si queremos desplazarnos a las tiendas y negocios hosteleros que abren sus puertas en los bajos del estadio.


Y ver el monumento a Manolo Preciado, entrenador que protagonizó alguno de los episodios más determinantes de la historia más reciente del Sporting, enormemente querido por la afición, La Mareona.


El monumento a Preciado es obra de Vicente Menéndez-Santarúa Prendes.


Pasamos al lado de El Molinón en dirección al Parque Isabel la Católica.


Puente que comunica con el Paseo del Doctor Fleming, donde se encuentra el Recinto Ferial Luis Adaro, donde se celebra anualmente la Feria Internacional de Muestras de Asturias entre otros numerosos eventos. En 1967 la Feria de Muestras compró con ayuda del Ayuntamiento los primeros terrenos en los que se asentaría definitivamente una feria que, acabada de recuperar entonces después de llevar décadas sin celebrarse, había cambiado de ubicación en diversos espacios de la ciudad. Luego ene sa orilla habría espacio para el Muséu Etnográficu del Pueblu d'Asturies, palacio de deportes e Instituto, ocupándose toda la ribera fluvial de aquí a La Guía, el Paseo del Doctor Fleming, el famoso descubridor de la penicilina, vinculado a nuestra ciudad pues en el Parque Isabel la Católica (que ahora mismo veremos) se inauguró en 1955 y con la presencia de su viuda, el primer monumento dedicado en el mundo a este doctor que anualmente recibe el homenaje de los vecinos de Cimavilla.


El Puente la Feria, como también se le llama.


Dejamos el puente a la derecha.


Y vemos a la izqueirda el Parque de Isabel la Católica. En 1941 el Ayuntamiento acuerda sanear toda esta ribera fluvial construyendo un parque que ya estaba previsto por el arquitecto municipal Miguel García de la Cruz en el proyecto de canalización, cuestión dejada de lado hasta que la corporación recuplicana de 1934 solicitó permiso al Estado para hacerlo, con un nuevo proyecto, este de Avelino Díaz y Fernández Omaña, pues pese al encauzamiento seguían proliferando las ciénagas. Nada se logró hasta pasada la guerra, encomendándosele la tarea al prestigioso jardinero del Ayuntamiento de Madrid, también de la Casa de Alba, Ramón Ortiz Ferré, y dándole el nombre de Parque de Isabel la Católica, pues el régimen vencedor de la guerra civil incidía muy especialmente en la figura de los Reyes Católicos como símbolo de virtudes cristianas y patrióticas. Primeramente se taparon las charcas con escombros de obras para a continuación proceder de inmediato con el plantado de árboles.


Seguimos siempre por la ribera izquierda del Piles.


Justo a la izquierda, en este tramo de parque más pegado a la orilla, entre el río y la Avenida del Molinón, está El Kilometrín, celebre circuito de footing.


En la ribera de la derecha está, a continuación del reconto ferial, el Parque de los Hermanos Castro, antiguo Parque Inglés, configurado como tal en los años 1975-77.


El Parque Hermanos Castro está dedicado a los hermanos futbolistas Enrique Castro Quini  y Jesús Castro, verdaderos símbolos de la ciudad que trascienden a lo meramente deportivo..


Parque Hermanos Castro.


Al fondo la desembocadura del Piles en la Playa de San Lorenzo o San Llorienzo.


El Kilometrín, el carril-bici, la vía peatonal, el río, El Puente del Piles y el Parque Inglés.


Empezamos a ver cada vez más cerca El Puente del Piles, a su derecha hay hoteles y casas, en la ribera que pertenece al barrio El Pisón, parroquia de Somió. Antes era tierra de huertos, con una casería, cerca de las actuales viviendas de la calle Rocafort.


Al final del parque empezamos a ver, a la izquierda, los altos edificios de L'Arena, en primera línea de playa.


Puente, hoteles y Paseo del Doctor Fleming.


Escaleras al río.


Deportistas en El Kilometrín.


El Puente del Piles.


Los hoteles.


Vemos más próxima la desembocadura del Piles, paso de la ciudad de Gijón/Xixón a la parroquia de Somió, en concreto al barrio El Pisón, el puente antiguamente no existía, la gente pasaba El Ríu Piles descalzándose y "subiéndose les sayes o los calzones hasta les rodilles", en bajamares, contándose también de un célebre carretero que los cruzaba de una orilla a la otra en carru vaques.


El puente antiguamente no existía, la gente pasaba El Ríu Piles descalzándose y "subiéndose les sayes o los calzones hasta les rodilles", en bajamares, contándose también de un célebre carretero que los cruzaba de una orilla a la otra en carru vaques.


Al oeste vemos perferctamente los grandes edificios de la polémica y malograda regasificadora del puerto de El Musel. Justo encima está La Campa Torres, asentamiento del castro astur de Noega, solar de los cilúrnigos y origen de la actual ciudad. El puente da también paso a la playa.


Hubo que esperar a 1901 a que se extendiese un puentín  de madera sustituido en 1914 por el actual, origen de las carreteras que, hacia La Providencia y L'Infanzón, comunicarían directamente a la ciudad con esta ribera en la que se instalarían chigres y bailes.


El puente, hecho de piedra traída de las canteras que había antaño en el extrarradio de la ciudad, dispone de dos grandes "ojos" bajo los que pasa el río. En bajamares la lengua de arena se extiende por las orillas del cauce.



Justo al llaegar aquí nos desviamos a la izquierda.


Tomamos esta pista.


Y a la derecha, ante la Avenida del Molinón, nos dirigimos al subterráneo.


Seguimos las flechas amarillas.


Tomamos aquí el pasadizo de la derecha que da paso a la playa, estando ya al pie del grandioso edificio que hace esquina con la Avenida de Castilla, antaño solar del Chalet de Paloma Felgueroso. Entre las calles Manso, Doctor Aquilino Urlé y Marqués de Urquijo se construyó uno de los primeros grandes bloques de pisos en altura, con 264 viviendas y locales comerciales, proyecto de los arquitectos Juan Manuel del Busto y Miguel Díaz Negrete para Garmoré Inmuebles y Edificaciones S.A.


Rosa de los Vientos y pasadizos. A la  derecha al Paseo del Muro y a la playa.


Salimos al Paseo del Muro. A la izquierda la Avenida de Rufo García Rendueles, a la derecha la playa.


Nos asomamos pues a La Playa de San Lorenzo o de San Llorienzo. La forma original del topónimo aparece ya recogida por el ilustrado gijonés Gaspar Melchor de Jovellanos en una carta del 5 de diciembre de 1804.


En la margen derecha de la desembocadura del Piles hay una buena banda arenosa, en El Tostaderu, donde más calienta el sol y es usual ver gente tomándolo en cualquier época del año, bien resguardada de los vientos. Playa de arena pero en la que ya empieza aquí a extenderse El Pedreru, riberas rocosas de la mar, donde la gente pesca y también toma el sol, caminando con una bolsa o un calderu a ver si hay andariques, llámpares o bígaros.


La playa se nos ofrece en todo su esplendor y por su paseo, o por la misma arena, caminamos, teniendo al otro lado del río los restaurantes y salas de fiestas de Casablanca, importante zona de ocio en El Pisón (Somió), por donde sigue este paseo, El Muro, hasta El Rinconín, sobre El Tostaderu.
 

La bella concha gijonesa se ofrece esplendorosa ante los altos edificios del barrio L'Arena, construidos en los años del desarrollismo sobre parcelas más modestas con viviendas obreras, ciudadelas, solares y algún chalet de época.


Más allá es la zona de El Náutico y la vista alcanza hasta el histórico barrio de Cimavilla, con la iglesia de San Pedro y el Cerro de Santa Catalina ante el mar.



 Se trata del barrio antiguo, donde estuvo antaño el Hospital de Corraxos o peregrinos pobres. A la derecha es el Cerro de Santa Catalina con su cima verde de L'Atalaya coronada por la obra Elogio del Horizonte de Eduardo Chillida.


Al fondo se reconoce La Campa Torres, solar del castro astur antecedente de la ciudad, y El Puertu'l Musel, que con sus nuevos diques dan en llamar El Muselón.


En verano esta hermosa playa está concurridísima.






Volviendo la vista a lo más inmediato, al  Puente del Piles, vemos el área donde se juegan los partidos de voleibol-playa


Este lugar, guarda una historia bastante desconocida: en 1635, cuando todo esto eran dunas y arenales Y en esta misma desembocadura del Piles, tuvo lugar la invasión proyectada por el famoso Cardenal Richelieu durante la guerra de Francia contra España, quien planeó adueñarse de esta plaza, entonces poco más que el actual barrio alto de Cimavilla, sobre la península de Santa Catalina, como parte de un frente de asalto costero mucho más ambicioso.


Se presentó pues aquí una poderosa flota francesa, llegando a desembarcar en este lugar 600 soldados, aunque las malas condiciones de la mar aconsejaron su reembarque inmediato.


Como vemos, el histórico personaje no solamente peleó contra los tres mosqueteros de las novelas de Alejandro Dumas, sino que entabló guerras por toda Europa y llegó a fijarse en esta población. Los soldados de la alerta o guarnición local le hicieron frente, pero si no llega a ser por la mar bravía quizás hubiesen podido, dado su número y preparación, ocupar la plaza. Un episodio muy desconocido, pero perfectamente documentado y estudiado, de la historia de esta ciudad.


Al otro lado del puente, en la ribera de Somió vemos, junto a la carretera del Piles a L'Infanzón (trazada entre 1910 y 1917 aprovechando un camino más antiguo que atravesaba La Iría'l Piles), los hoteles situados en la que fuese la Finca los Rato, de la Casa de Ramón Rato, construida en 1943 pero que desapareció en 2003 al inaugurarse estos nuevos centros hoteleros que dan vista al río, al parque y la concha marítima.



El Muro fue prolongado desde aquí a El Rinconín en los años cincuenta del pasado siglo, obras realizadas entre 1951 y 1958 pero para el que ya había un proyecto desde 1922 del ingeniero de caminos Segundo de los Heros Sarasúa y que se puso en práctica tras ser reformado en 1950, antes de acometerse los trabajos en este litoral por el que ya discurría desde 1916 la carretera del Piles a La Providencia y se habían construido algunas casas y establecimientos de hostelería.


Más alegre invasión es la de, en este punto de la playa, las coloristas casetas de lona que se arman en la temporada alta de baños, colores variados y normalmente a rayas, policromía vistosa sobre el ocre del sable o arena, que por causa de los cambios de los usos playeros, han disminuido mucho en número de unas décadas acá.


El asunto también tuvo, tiene y tendrá sus alderiques o discusiones, antaño se consideraba a los usuarios de las casetas como de más categoría que los probes de la sombrilla y la toalla, pero todo ha cambiado en las modas playeras y en los tiempos del nudismo y el top-less el cambiarse de ropa o bañador guardados en las casetas no es tan habitual como en aquel entonces.


También Demarcación de Costas impone su criterio para regular esta implantación, sobre todo cuando disminuye la superficie arenosa de la playa.




El Tostaderu, La Playa San Lorenzo o San Llorienzo, y el barrio L'Arena en primer término, con el frente constero de la ciudad hasta Cimavilla el El Cerru Santa Catalina (L'Atalaya)
Desde la desembocadura del Piles toca ahora un recorrido por todo el paseo del Muro, desde el barrio de L'Arena hasta El Náutico y Cimavilla, el barrio antiguo, al otro lado de la concha que forma este arenal de San Lorenzo o San Llorienzo.



Texto basado en nuestro libro Rutas para conocer el concejo de Gijón. Editado por Gran Enciclopedia Asturiana.