Eres el Peregrino Número

jueves, 13 de febrero de 2014

RECORRIDO POR EL CASCO URBANO DE RIBADESELLA/RIBESEYA (ASTURIAS): EL PORTIELLU, EL PUERTO Y EL MONTE CORBERU


Ribadesella/Ribeseya y el río Sella desde El Monte Corberu
Entrada en la población a la altura de la residencia
 El Camino Norte de Santiago llega a la villa de Ribadesella/Ribeseya, capital del concejo de este nombre, por el barrio de San Antoniu viniendo de Cuerres y Toriellu, entrando en el casco urbano a la altura de la estación, a la izquierda y la residencia, a la derecha


Ahora hay que  proseguir en descenso por las aceras entre urbanizaciones y alguna quinta.


Nos desviamos luego a la derecha para proseguir un poco más cuesta abajo y entrar en el barrio antiguo, El Portiellu.


El Portiellu parece referirse a "puerto pequeño". Es fácil pensar que ya en tiempos de los romanos, sino antes, pudiese haber un asentamiento aprovechando el amparo que para las lanchas de pescadores constituía una gran roca o peña que desapareció al ensancharse la población hacia la ría del Sella. Un primer poblamiento que en la alta edad Media formaba parte del Territorio de Melorda o Meluerda, custodidado por la fortaleza que existía en El Picu les Torres, situado un poco más al sur, dominando el estuario


El lugar prosperaría con la pesca de mar y de río mas la explotación de salinas, por lo que en 1270 Alfonso X El Sabio le otorgaría la preciada Carta Puebla a este enclave conocido entonces como El Puertu, haciéndolo centro y cabeza del citado territorio y amparando con fueros a sus habitantes, capital de un concejo extendido por ambas márgenes del río Sella y que se abría al tráfico marítimo comercial con Europa y el norte de África


En esta casa tomamos el camino de la derecha


Esta estrecha callejuela es la calle Trasmarina


Por ella vamos. Fijémonos en la concha


Pasamos bajo la pasarela de entrada a esta casa


El Portiellu son casas de dos o tres pisos de entre los siglos XV al XIX extendidas al lado de la callejuela. Esta es su parte posterior


Algunas tienen huertos


La rúa se estrecha


Tomamos el camino de la izquierda


Y pasamos junto a los jardines de las casas


Y bajamos por estas escaleras


Otro tramo enlosado


Otra pasarela


Y más escaleras


Salimos de la calle Trasmarina a la calle Oscura


Placa de la calle


Pasamos bajo la Pensión Arbidel, donde se alojan muchos peregrinos




Encantadoras rúas


Concha xacobea


La calle forma ángulo a la derecha


Es la calle del Infante







Desde aquí ya podríamos salir directamente al puente sobre el río, pero la ruta jacobea nos propone un trayecto por estas calles antiguas hasta el lugar donde, antes que hubiese puente, se pasaba el Sella en lancha o chalana. Así seguiríamos por la calle del Infante












Desde aquí ya podríamos salir directamente al puente sobre el río desviándonos en aquel cruce a la izquierda, pero la ruta xacobea sigue de frente por la calle del Infante, proponiéndonos seguir el histórico trayecto por estas calles antiguas hasta el lugar donde, antes que hubiese puente, se pasaba el Sella en lancha o chalana


Bares y terrazas


Espéndida arquitectura urbana...



Hermosos balcones-galería...


Tiendas y comercios


Así por la calle del Infante sigue este periplo entre casas de viviendas populares


Bello trecho enlosado


Al fondo llegamos al Ayuntamiento de Ribadesella/Ribeseya


El Ayuntamiento se emplaza ante la Plaza de María Cristina, hasta donde antaño llegaba la ría.


El Ayuntamiento es el Palacio de Cutre, más de antiguo de los Prieto, del siglo XVI y estilo renacentista


Los dos lobos del escudo de los Prieto


Portada y ventanas renacentistas


Esto era hasta el siglo XIX primera línea de costa, pues luego la población se ensanchó enfrente hacia el estuario.

Plaza de María Cristina
Y es que enfrente es la Plaza de María Cristina, que se abre hacia la Gran Vía en terrenos ganados al estuario en el ensanche del siglo XIX. Allí tenemos el busto a don Agustín de Argüelles, apodado El Divino por su oratoria, abogado, político y diplomático aquí nacido en 1776, uno de los padres de la Constitución de Cádiz de 1812

Busto de don Agustín de Argüelles en la plaza

Del Ayuntamiento sigamos ahora a la izquierda


Ahora hemos de continuar por la calle del Infante López Muñiz


Caminando hasta la iglesia parroquial de Santa María Magdalena


Siguen las conchas indicándonos el camino...


 Arteria comercial riosellana


Filas de viviendas de pisos


Rumbo a la iglesia


Iglesia parroquial de Santa María Magdalena


Buenas galerías se asoman a la calle


Ventanas y balconadas


A la derecha, justo antes del templo parroquial, hay un tramo porticado.


Arcos que miran a la calle...


 Paso estrecho...


Pasillo de arcos de piedra...


Más bares y terrazas...


Calle emblemática...


Sidrerías...


Edificios muy bien rehabilitados...


El corazón del casco antiguo riosellano


Mirando a la Plaza de la Iglesia, en esas largas filas de edificios notables, con numerosos comercios y hostelería, está la Casa de los Ardines, de balcones y blasonada, estirpe de militares, navegantes y comerciantes riosellanos


  En 1517 Laurent Vital escribió de la llegada y estancia de dos días de Carlos V en Ribadesella/Ribesey, pues para entrar hubo de dar un gran rodeo, ya que los caballos se espantaban ante la idea de pasar la ría: "un brazo de mar de dos buenos tiros de arco de anchura", pues iban en botes profundos y de altos bordes para sostenerse contra las olas


No obstante al llegar fue obsequiado con fiestas y honores, tal y como acababa de suceder en Villaviciosa y en Colunga. Quiere suponerse que Carlos debió albergarse en alguca casa notable del lugar


Blasón de la Casa de los Ardines


La iglesia fue construida bajo la batuta del arquitecto García Lomas en 1924 cerca del solar de la anterior, siendo restaurada tras la guerra civil


Está bajo la advocación a Santa María Magdalena y destaca por sus dos altísimas torres. Entre ellas se alza una grandiosa imagen del Sagrado Corazón


En el interior nos admiramos por la contemplación de  las maravillosas pinturas de los hermanos Bernardo, Antonio y Celestino Uría Aza que decoran la bóveda, al igual que con el retablo mayor, realizado en piedra por Emilio del Valle y diseño de Gerardo Zaragoza


En este lugar fue donde estuvo antaño emplazado el Hospital de Peregrinos de San Sebastián, que pasó tras los años de la peste a la advocación de San Roque en el siglo XVI, teniendo casa, capilla y huerta, fundación concejil para acoger pobres y peregrinos, según se entresaca de un documento del año 1486, siendo el hospitalero escogido por el propio concejo de la villa y pasando como muchos por momentos de gran penuria, desatendido y en malas condiciones entre los siglos XVIII y XIX, tal y como denunciaron varios visitantes y cronistas


Las dos torres y el Sagrado Corazón, que parece recibir con los brazos abiertos a los peregrinos que se acercan a Ribadesella/Ribeseya


Sagrado Corazón de Jesús


Los libros señalan el paso de peregrinos franceses, alemanes, ingleses, vascos, cántabros y navarros. Si alguno fallecía se oficiaba misa cantada y vigilia con presencia en el sepelio de la Cofradía de Jesús Nazareno, por mandato de sus estatutos


El Camino sigue a la izquierda de la iglesia


Y a la izquierda de la iglesia vemos la Casa Rectoral


Con un busto y placa dedicados al párroco Don Eugenio Campandegui García


Concha peregrina en la fachada de la rectoral


Estamos en la calle Menuel Fernández Juncos


Donde nos acercamos a más edificios notables


Tras la iglesia y por esta calle Manuel Fernández Juncos llegaremos al Palacio de los Prieto, con más escudos y balcones...


Grandiosa balconada y blasones familiares


Soberbia fachada


Al lado mismo otro histórico edificio

Casa de los Collado
 Es la Casa de los Collado, donde nacieron el pintor Darío de Regoyos, así como, casualidades de la vida, los hermanos Uría Aza


Edificio también con escudo de armas



Más hostelería y comercios


 Y seguimos calle adelante


Todo de frente


Y así saldríamos a la calle Manuel Casa de la Villa, por donde sigue el Camino a la izquierda, pero antes podríamos ver un par de destacados elementos del patrimonio riosellano aquí, en esta Plaza de Villar y Valle


Nos referimos primeramente a La Torre la Talaya, de origen medieval pero aspecto actual del siglo XIX, recreación historicista, cuyas almenas asoman sobre los árboles de la plaza


Torre cubierta de yedra, entre espléndidos jardines...


Por El Camín de La Talaya podemos subir al pie de la torre.


Admirando esta espléndida quinta, La Atalaya, obra de principios del siglo XX del arquitecto Miguel García Lomas para doña Asunción Valle, viuda del indiano emigrante a Cienfuegos en Cuba Vicente Villar del Valle sobre lo que fue L'Alameda y la Casa de Agustín Argüelles, siguiendo gustos tanto de la arquitectura europea como de la latinoamericana


Es el camino de La Playa La Talaya...


Un arenal situado al pie del Monte Corberu.


Al este son los acantilados del Infiernu...


En el horizonte El Castrón y El Castru Arenes, zona de Cuerres y Pría...


 Encantos de la naturaleza marina


Regresamos desde playa y quinta a la Plaza de Villar y Valle


Y retomamos en Camino en la calle Manuel Caso de la Villa


En el cruce con la calle Comercio seguimos de frente


Por la calle Manuel Caso de la Villa saldríamos al paseo de la ría, alegre y bullicioso tránsito de gentes en los días festivos y de buen tiempo, sobre todo en verano. Pero antes de salir al muelle pesquero podríamos, siguiendo las indicaciones de la ruta, ir a la derecha. No olvidemos que esto fueron también terrenos ganados a la ría


Allí al fondo, bajo la torre de la luz, iríamos a la izquierda por otra callejuela


Es la Travesía Santa Ana


Que nos lleva a la capilla de este nombre


Travesía de Santa Ana y capilla


La capilla de Santa Ana, que perteneció a la familia Armiñán, es del siglo XVI y fue restaurada en 1995, situada no muy lejos de la que fue la Casa del Barquero, que como su nombre indica, era quien pasaba a las gentes, caballerías y mercancías, de una orilla a la otra antes que se hiciese el puente


Subimos las escaleras del santuario


Esta es la parte posterior de los edificios que miran hacia el muelle. Antiguamente se veía desde aquí todo el estuario


Nos asommos a la portada de la capilla de Santa Ana


Y vemos el interior, abovedado, con sus imágenes


El Cristo y Santa Ana


Santa Ana, madre de la Virgen María, que en esta talla aparece con ella y con el Niño Jesús


El Cristo


Bajamos las escaleras del otro lado


Los guardianes del Camino nos observan


Emotiva visita a Santa Ana


Regresamos a la calle


Pasamos entre las casetas


Y por tramo enlosado avanzamos a la sombre de yedras, arbustos y arboledas


Los cristales rotos...


Y el pasadizo...


Pasamos al otro lado


Buenas galerías...


Y salimos a la Plaza Santa Ana, donde iremos a la izquierda


Saliendo al puerto y a la lonja de pescadores


Estamos de nuevo en la calle Manuel Caso de la Villa, con sus chigres o bares asturianos


Y enfrente la lonja de pescadores, donde guardan sus artes de pesca


Lonja o rula, La Cofradía


Aquí nos asomamos al puerto pesquero...


Lanchas de pescadores...


Nasas


Artes y utensilios de pesca


Toda la fachada que mira al estuario es una preciosa y típica imagen que caracteriza el paisaje urbano y fluvial de la población. Esta zona era conocida antaño como L'Aguda y en núcleo pesquero se agrupaba en El Puertu Chicu, que desapareció al rellenarse el lugar para ganar terrenos a la ría.


Lugar muy transitado y visitado.


En la calle, sidrerías y hostelería...


Ambiente marinero...


La rula...


La Ría del Sella, Ría de Ribadesella/Ribeseya


A la derecha, la rula o cofradía de pescadores. A la izquierda el Paseo de la Grúa. Arriba subida al Monte Corberu.


La Ría del Sella. A la derecha El Monte Corberu y a la izquierda el Arenal de Santa Marina, donde se fue extendiendo la población desde el siglo XIX, al otro lado del estuario...


Antaño una lancha transportaba viajeros al otro lado...


El Paseo de la Grúa y arriba la ermita de la Virgen de La Guía, que también visitaremos.


Los gatos pueblan estos lugares, al olor del pescado y las delicias gastronómicas de los establecimientos aledaños...


Gran gatada...


Ahora, tras nuestro itinerario por el casco histórico, podríamos ir ya al puente del Sella...


Puente con importantes vicisitudes históricas y meta de la gran Fiesta les Piragües, el Descenso Internacional del Sella, del que hablaremos en su momento


Pero si tuviésemos tiempo, simplemente porque nos hospedásemos aquí, sería altamente recomendable continuar el trayecto hasta la desembocadura del Sella por el Paseo de la Grúa. Sin duda nunca lo olvidaremos



Al otro lado de la ría Santa Marina, antiguos arenales hacia los que fue extendiéndose la población tras construirse el Puente del Sella. Arriba en lo alto la ermita de La Guía




Al subir iremos contemplando, mientras ganamos altura, más excelentes panorámicas sobre Ribadesella/Ribeseya, el estuario y Santa Marina...


La ruta se remataría allí subiendo a lo alto del Monte Corberu en la ermita de la Virgen de La Guía, levantada en el siglo XVI por el Gremio de Mareantes y reformada en el XIX. Está rodeada de cañones que rememoran que fue en este estratégico enclave, sobre Ribadesella/Ribeseya y su ría, donde se armaron las defensas del puerto contra ataques de flotas enemigas y corsarios


Desde él contemplamos estas hermosas estampas...


El Paseo de la Grúa empezó a hacerse en el siglo XVIII. Era un camino de sirga, es decir, un paso que habían de dejar los propietarios de terrenos ribereños para usos marítimos. De aquel entonces es La Rambla de la Barca y la Casa de la Barca. Embarcaciones para el trasiego de una a otra orilla.


Paseo de la Grúa, con impresionantes paisajes de la villa y del arenal de Santa Marina, al otro lado de la ría, gran playa y paraje hacia donde fue extendiéndose la población tras construirse el primer puente en 1864.


El paseo nos ofrece unas maravillosas vistas del puerto y la villa...


Por allí iremos luego, camino del puente



El Ensanche. La Nueva Población


La iglesia y la lonja desde el paseo


Ribadesella/Ribeseya y el gran estuario


Muelle pesquero


Las lanchas y los edificios de la villa


El Puente del Sella


El Paseo del Muelle


Magnífica vista según los vamos alejando, con La Peñe les Pandes arriba en lo alto a la izquierda, con El Picu Bacia (563 mts.) en lo alto y a la derecha El Monte Santianes con el Mofrechu (900 mts.)

 


De esta manera, prolongando nuestro recorrido, llegaríamos a la Senda Histórica del Puerto, donde hay seis murales que repasan la historia riosellana dibujados por Mingote y reproducidos en cerámica por Pachu Muñiz





Presentación de la ruta, donde se informa que se hizo realidad gracias a los datos del historiador Toni Silva, junto con Antonio Mingote que hizo los dibujos y Pachu Muñiz que los transformó en cerámica


Nos acercamos pues al primer mural



Es el dedicado a la Prehistoria


Los antiguos habitantes de la orilla del mar, entre ellos los famososos asturienses del Cantábrico, con la viñeta del primer veraneante. Trasiego humorísitico del paso de las primeras gentes y culturas


Cazadores, pescadores y recolectores que se iban especializando


Los primeros poblados


Origen de la navegación, el precursor de las piragüas


Arte Rupestre de las cercanas cuevas de Ardines, El Pozu'l Ramu, rebautizadas como de Tito Bustillo en honor a uno de sus descubridores


Siguiente gran panel. Enfrente de ellos hay una guía auditiva de cada era histórica


Es Roma y la Edad Media


Puerto comercial romano


La Edad Media y la caza de la ballena, existente desde la Prehistoria hasta la casi extinción de los cetáceos del mar Cantábrico


El puerto a la llegada de los romanosEl atalayero que vigilaba el mar desde alguna atalaya o promontorio, tanto para ver el paso de ballenas como de flotas enemigas


Y todos se ponen en marcha


En las lanchas balleneras, como se hacía en todos los puertos cantábricos


Concesión de la Carta Puebla por Alfonso X el Sabio, cuando el antiguo territorio de Meluerda empezó a verse libre del poder de los linajes feudales y se articuló en torno a esta naciente villa y sus fueros y mercados


A nuestra izquierda la boca de la ría, desembocadura del Sella y Arenal de Santa Marina, por donde sigue el Camino


Siguiente panel


El Renacimiento


Rutas de mar y tierra, exportación de escabeches y salazones a Castilla


La llegada de Carlos I desde Flandes recorriendo estos lugares de la costa tras desembarcar en Tazones (Villaviciosa)


Industrias derivadas de la ballena


Extracción de grasas y aceites


Salmón del Sella e importación de sal de Bretaña


Adiós saleroso


El salmón, el rey del río


Aceite de ballena exportado por mar


Siguiente panel, la Guerra de la Independencia


Avatares de un tiempo convulso


Agustín Argüelles, entre los embajadores asturianos en Londres


Regimiento Infantería de Ribadesella


Los afrancesados y afrancesadas


Hospital de San Roque, hito de la historia, que luego de atender peregrinos atendió heridos de la francesada


Donativos para el hospital


Los cañones de La Guía, que pronto veremos, desde donde se intentó repeler un ataque en 1810


A cañonazos


Siguiente panel


 La gran emigración del siglo XIX


El Bergantín Habana llevaba desde aquí numerosos ermigrantes a ultramar, de todo el oriente asturiano. El fenómeno de los indianos, que transformó social y físicamente muchas poblaciones de toda la cornisa cantábrica, dado que no pocos regresaron con cierta fortuna y fomentaron la fundación de industrias, escuelas, fábricas, etc. además de sus propias casas


Escenas tremendamente emotivas en la despedida de los emigrantes. Tras la independencia de las colonias americanas estas empezaron enseguida a necesitar nueva mano de obra en negocios y empresas y fueron numerosos los asturianos, gallegos, cántabros, etc. que emigraron hacia allí, unos regresando y otros asentando sus raíces.


El bergantín Habana se va... un mozo llega tarde, mujeres se despiden de sus maridos, padres de sus hijos, hijos de sus padres...


La despedida de padres, hijos, vecinos, amigos, hermanos


Ya se ven casas al otro lado de la ría, en el Arenal de Santa Marina


Pasamos una fuente


Y llegamos al panel de la Modernidad


La construcción del puente de hierro del río Sella en 1898, que sustituyó a uno anterior de madera hecho en 1864 y a la más secular singladura del estuario en barcazas, puente proyecto de Eugenio Ribera que favoreció la expansicón de la villa en esa dirección. Puente destruido en la Guerra Civil y sustituido por el actual Abajo aparecen los primeros bañistas, gentes de la nobleza, la naciente burguesía industrual y sus séquitos, quienes levantaban sus palacetes en el arenal de Santa Marina


Los nuevos avances médicos recomendaban los baños de ola y lo que empezó siendo una costumbre de la realeza pasó a las clases pudientes y luego a las populares, sobre todo tras conseguirse el derecho al descanso y vacaciones


Barcos carboneros para la industria inglesa en la I Guerra Mundial. La costa asturiana fue escenario de algunos combates y se llegó a constatar el avituallamiento de algún submarino alemán, lo que hizo que se estableciese toda una red de espías vigilando cualquier movimiento


El Primer descenso del Sella en 1931 con Dionisio de la Huerta, entusiasta pionero que introdujo el piragüismo en Asturias y origen de la Fiesta les Piragües, de la que pronto hablaremos pues constituyen una de las fiestas más impresionantes de Asturias y de toda España


Los piragüístas en el Descenso del Sella y el público en la orilla


Los reyes de España Letizia y Felipe VI, entonces príncipes. Letizia asturiana con raíces riosellanas en Sardéu. Broma con la altura de Felipe


Placa del Ayuntamiento en el paseo


Aquí tenemos también la Ruta de la Mitología Asturiana, con los personajes de Les Xanes, El Trasgu, El Cuélebre, El Nuberu, El Diañu Burlón, El Pesadiellu, Les Serenes y La Güestia, ilustrados por Alberto Álvarez Peña y con textos explicativos de Xandru Martino


Empezamos por les xanes, ninfas de las aguas


Y el trasgu, el duende casero


Vista hacia atrás de Ribadesella/Ribeseya


Y vista hacia adelante de la boca de la ría y la desembocadura del Sella. Al otro lado es el arenal de Santa Marina, edificado a partir de finales del siglo XIX con los primeros palacetes indianos, ahora algunos de ellos hoteles


 Por allí seguirá nuestra ruta






Y ahora el cuélebre


La serpiente alada, devorador guardián de tesoros


Luego el nuberu, el genio de las nubes


Hacedor de lluvias, tormentas y granizadas, sucesor del celta Taranis


Seguimos hacia las siguientes placas


Al fondo la subida a San Pedru, Abéu y Lleces, por donde seguirá el Camino desde Santa Marina


Hoteles en antiguas quintas


Pescadores


Quintas, chalets y mansiones de recreo


Pronto pasaremos junto a ellas, conociendo su historia


El Monte Picó


Nuevas urbanizaciones: Astursella


El duañu burlón, otro duende, este de cambiante apariencia


Pícaro y sátiro


El pesadiellu o la manona, que ahoga en sueños


Luego les serenes, las sirenas del mar, que se dice abundaron en estas costas


Y la güestia o procesión de almas en pena


Ría y Puerto...


Las orillas de la ría...


El Camino viene subiendo, con el Arenal de Santa Marina al fondo. Santa Marina será  zona de expansión de las primeras quintas de recreo de la nueva burguesía y después de nueva oferta de vivienda y de residencia turística, proceso que continúa hasta nuestros días


El Monte Somos, al final de la playa, donde está el faro. Desembocadura de la ría. En los acantilados hay numerosas huellas de dinosaurios que, por un capricho geológico, han quedado a la vista en aquellas pétreas paredes verticales. Es el comienzo de la llamada Costa de los Dinosaurios.


Bellísima subida a La Guía...


Ribadesella/Ribeseya y las montañas...


Santa Marina. Tras inaugurarse el puente sobre la ría algunas de las primeras edificaciones fueron casas de indianos y mansiones pudientes. Muchas se conservan, se situaron estratégicamente en primera línea de playa.


Anteriormente solo había arena, la Casa de las Ballenas y la capilla dedicada a Santa Marina, también del histórico Gremio de Mareantes. Por allí proseguirá el Camino...


 Nos aguarda un último recuesto, admirando el Monte Somos y La Punta'l Pozu...


Y ya llegamos a la ermita de Nuestra Señora de La Guía, de honda vocación marinera.


Cañón apuntando al Monte Somos y Punta'l Pozu.


La ermita y sus cañones...


Horizonte marino...


Batería costera...


Virgen de La Guía, patrona del mar, dice el cantar...


Al este La Punta de Borines. las cimas del Monte Corberu.


Impresionantes acantilados. Abajo los pedreros opedrales de Canales


Hermoso paredón en la parte posterior del santuario, protegido en su parte posterior por un alto frontón...


Arenal de Santa Marina. El Gremio de Mareantes tuvo allí su sede en capilla de esta advocación antes de La Guía...


Un paseo por el Monte Corberu nos permitirá gozar de más paisajes de estos bellos lugares...


Al sur La Peñe les Pandes, El Monte Santianes, El Picu Mofrechu y demás cordales costeros...


La "Nueva Población", el ensanche decimonónico ganado a la ría y, más arriba, los barrios y calles que suben a las laderas, con la Finca San Antoniu arriba (a la izquierda de la foto), al lado de El Fuerte


El Puente del Sella, meta de La Fiesta les Piragües o Descenso Internacional del Sella. Más allá a la derecha El Cobayu


Santa Marina, zona densamente edificada en las últimas décadas...


Alguna de las históricas mansiones de primera línea de playa...


El Chalet Verde. Por allí seguirá el Camino para salir de la villa riosellana


Nuevas urbanizaciones, al oeste...


Encantadora Santa Marina, el gran arenal riosellano.


Villa Rosario

Hoteles y paseo marítimo...


El arenal en su desembocadura. Puerto deportivo


El puerto pesquero


Puerto y playa...


Puente y puerto deportivo...


El Covayu y al fondo los cuetos de Lloviu, donde antaño iban muchos viajeros y peregrinos que no querían arriesgarse a cruzar la corriente del estuario en las endebles embarcaciones de entonces


¡Qué belleza!. Por ese paseo pasaremos al seguir Camino...


El Paseo de Santa Marina


Según bajamos tenemos nuevas perspectivas de tan extensa playa...


El Sueve y Sierra del Fitu al oeste


Regresando al centro urbano...


La iglesia, la rula o cofradía y el puerto pesquero...


El puente y a su comienzo la plaza de abastos


El centro urbano...


El puerto...


Maravillas de la costa asturiana...


Un paisaje que no nos cansamos de admirar


Vamos bajando y bajo nosotros volvemos a ver el Paseo de la Grúa, por donde fuimos a La Guía.


La desembocadura, Santa Marina y el Monte Somos.


El puente, cercano. Al sur El Picu Castiellu...


El Sella en su magno estuario...


El puerto pesquero, más cerca...


 Hacia el puerto volvemos nosotros por el Paseo del Muelle


Paseo del Muelle y la calle Marqués de Argüelles


Calle Marqués de Argüelles, edificios de la que se llamaba "La Nueva Población", ensanche de terrenos ganados a la ría según plan de Darío de Regoyos Molenillo, padre del pintor y aprobado en 1855


Este proyecto de ensanche urbano es sumamente interesante, pues se anticipó cinco años a los de ciudades como Madrid o Barcelona pero que, sin embargo, hubo de esperar a 1873, con los capitales de los indianos, para vender y construir en los nuevos solares, hasta entonces vacíos, transformándose entonces en las grandes arterias comerciales de la villa, con sus nuevos cafés y casino, varios de los cuales perviven en nuestros días


Por su parte el muelle fue terminado definitivamente a mediados del siglo XIX, pero la decisión de hacer de Gijón/Xixón el gran puerto de Asturias acabó con su proyección comercial, disolviéndose el Gremio de Mareantes en 1864 y quedando relegado paulatinamente a usos pesqueros, aunque aún a principios del XX salían y entraban mercancías y pasajeros, como el famoso Bergantín Habana, que llevaba los emigrantes a Cuba, inmortalizado por las canciones populares.


Avanzamos por el Paseo del Muelle hacia el Puente del Sella


Dejamos atrás la lonja...


 Y admiramos el paisaje ribereño


Santa Marina...


Y la  Guía


Siguiendo por la calle del Marqués de Argüelles y acercándonos al puente


Donde pasaremos junto a otro notable edificio


El Hotel Marina


Allí el Hotel Marina, de 1912, mirando para el puente del Sella, nos sirve de referencia, con sus pisos y fachada rematada con numerosos detalles artísticos


 Detalles que proliferan en la fachada que hace esquina con la calle Ramón y Cajal


Entre ellos una representación del dios Mercurio con su casco alado


Casco alado de Mercurio


Enfrente del hotel, una importante encrucijada


Aquí está la rotonda que da acceso al puente del Sella


Las conchas nos guían al puente


El primer puente sobre el sella era una pasarela de madera construida en 1864 y que en 1898 pasará a ser de hierro, enlazando con el hasta entonces casi desierto Arenal de Santa Marina, advocación de la capilla del Gremio de Mareantes allí emplazada, así como hasta el siglo XVIII la Casa de las Ballenas, abandonada cuando los grandes cetáceos desaparecieron del Mar Cantábrico


Allí en la acera izquierda hay una placa dedicada a Dionisio de la Huerta y a la Fiesta les Piragües


Y es que si por algo es tenido en cuenta este puente es por El Descenso del Sella, La Fiesta les Piragües, multitudinaria competición deportiva con importante componente festivo que se celebra el primer sábado de agosto con salida, río arriba, desde el Puente de Les Arriondes (Parres) y con meta aquí. Por eso, antes de seguir hacia Santa Marina, primero de cruzar el Sella podemos bajar las escaleras para ver uan verdadera alegoría de esta competición y fiesta


En 1935 nuevas obras permitieron ampliar la población en esta ribera y ganar más espacio enfrente de El Portiellu y El Cobayu, donde se construirán el mercado de abastos (a la izquierda de la foto), la estación de autobuses o la capitanía marítima, además de otras instalaciones


 Monumento a los campeones del Sella


 En el verano de 1929 Dionisio de la Huerta trajo una piragüa desde Barcelona a la casa de sus padres en Coya, cerca de Infiesto/L'Infiestu. Según la vió en los almacenes El Siglo, camino de la estación de tren, le pareció buena de transportar, pues era plegable. Este deporte estaba empezando a introducirse en España y él sería su pionero en Asturias, pues con esa piragua disfrutaría de sus vacaciones de verano


Empezó Dionisio a practicar en la Presa del Molín y al poco tiempo organizó una excursión a Infiesto/ L'Infiestu por el rio Piloña, desde Coya, siendo acompañado por dos amigos, el médico Benigno Morán y el joven Manés Fernádez (este en una K-1 de fabricación casera con flotadores a los lados), fueron cinco kilómetros de navegación en los que emplearon dos horas y media porque paraban acá y allá, no pensaban aún en competiciones, sino en travesías fluviales


Luego, entusiasmados por la experiencia, Dionisio de la Huerta y Manés organizan una nueva salida con otro amigo, Alfonso Argüelles, más otro grupo que les seguía en autocar. Paraban cada poco a descansar, comer un bocadillo y sacar la piragüa del río. llegando de noche a Sotu Dueñes. Otro año ya sería computado como el de la primera edición del Descenso del Sella, desde L'Infiestu irían a Les Arriondes y desde allí a Ribesella, según unas fuentes, según otras llegarían otra vez a Sotu Dueñes. Seguían parando en las orillas y catorce amigos les seguían por carretera


En 1931 la salida fue desde Sotu Dueñes y la llegada ya fue aquí en Ribadesella/Ribeseya, 25 kilómetros de navegación fluvial. No fue hasta 1932 cuando la excrusión se fijó en la que iba a ser la ruta conocida, del Puente Les Arriondes al de Ribadesella/Ribeseya, participando trece palistas de Gijón/Xixón, Ribadesella/Ribeseya,  Infiestu/L'Infiestu y Oviedo/Uviéu, naciendo así ese año la primera competición deportiva, que fue creciendo y haciéndose internacional


La costumbre de acompañar a los piragüistas dio origen también al tren fluvial y a la fiesta


Aquí ante el puente hay un mirador en forma de proa de barco


Homenaje al bergantín Habana que de aquí salía rumbo a Cuba...


 Volvemos al Puente del Sella


Cruzando el puente ya nos dirigimos al tan citado barrio de Santa Marina, dando vista también a otro de los lugares más emblemáticos de la población, y por el que quizás es también más conocida. las cavernas prehistóricas del Pozu'l Ramu en la sierra de Ardines, la Cueva de Tito Bustillo, testimonio de las antiguas civilizaciones que poblaron este estuario hace decenas de miles de años