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domingo, 9 de noviembre de 2014

LA CATEDRAL DE SAN SALVADOR. OVIEDO/UVIÉU (ASTURIAS): EN EL ORIGEN DEL CAMINO DE SANTIAGO

  
Catedral de San Salvador. Oviedo/Uviéu (Asturias)
Catedral de San Salvador en Oviedo/Uviéu, capital de Asturias, y esta su plaza o de Alfonso II El Casto. Comenzamos aquí el Camino Primitivo o seguimos por el Camino del Norte tras pasar por San Pelayo y San Vicente, o llegamos por el Camino de San Salvador procedentes de León viniendo de San Lázaro, para continuar por cualquiera de los otros dos. Acaban unos caminos, otros siguen y  otros empiezan, alegoría y alegría de los caminos de Santiago y de la vida misma. Situados en esta Plaza de la Catedral o de Alfonso II El Casto, admiramos de frente la estructura gótica del templo de San Salvador, parte fundamental del santuario, erigida entre los años 1295 y 1498, empezando por la sala capitular, el claustro y la nave, pero cuya obra realmente había comenzado mucho tiempo atrás, cuando, allá por el año 791 Alfonso II El Casto había llegado al trono tras tremendas vicisitudes y había asentado en esta naciente población, fundada en tiempos de su padre Fruela, sobre una comunidad monacal con sus colonos que a la vez se asentaba en una colina sobre un valle, el del Nora, cruce de caminos entre los puertos de la costa y los de la cordillera, así como entre el este y el oeste de la cornisa cantábrica, rutas ancestrales entre las cordilleras y el mar


Situados en esta Plaza de la Catedral o de Alfonso II El Casto, admiramos de frente la estructura gótica del templo de San Salvador, parte fundamental del santuario, erigida entre finales del siglo XIII y  finales del XVI, empezando por la sala capitular, el claustro y la nave, si bien sobre un templo anterior, románico, del que se conservan buenos elementos, y este a su vez sobre otro prerrománico, del que ha llegado a nuestros días un legado fundamental, la Cámara Santa, donde se guarda el Arca Santa con las Reliquias de Jersusalén que hicieron de la ciudad, en sí misma, un gran centro de peregrianciones desde todo el orbe cristiano


Pero no será hasta el siglo XVI cuando se emprenda la obra cumbre de la actual catedral, la cual no se considerará terminada hasta trescientos años después. Se comenzó por la sala capitular y el claustro,
no se sabiéndose quienes fueron sus artistas pero sí que fue un trabajo patrocinado por el chantre de la catedral Pedro Esteban, enterrado en esa misma sala capitular en 1293, asó como por el deán y luego obispo Fernando Alonso. La fecha exacta de construcción de estos elementos es desconocida pero sabemos que en la sala ya celebró la primera reunión del cabildo de la catedral en 1314


De todas formas las obras de la parte fundamental y puramente gótica no empiezan hasta 1382 con el arquitecto Juan de Badajoz el Viejo, contando con la colaboración de Candamo de las Tablas y de Pedro Bunyeres, siendo por entonces obispo patrocinador el enérgico Gutierre de Toledo


De 1506 a 1566 se edificaría la fachada y se remataría la torre ya con marcado arte gótico flamígero y renacentista. El pavoroso incendio de 1521 que destruyó la mayor parte de la ciudad antigua, casi toda de casas de madera, la afectó pero, aunque pudieron continuar las obras, la ciudad quedó tan esquilmada que hubo que desistir de construir su segunda torre. Más tarde, entre los siglos XVII y XVIII se le añadirían capillas y sacristía. Sufriría graves destrucciones entre 1934 y 1936, Revolución de Octubre y Guerra Civil, siendo restaurada entre 1939 y 1942. Hubo otras campañas de restauración con posterioridad que le devolvieron todo su majestuoso porte


A los pies de la catedral y ante "su plaza", la estatua del rey que hizo de esta su capital, tuvo aquí su corte y palacio y mandó edificar el primer templo de San Salvador para guardar sus Reliquias, las de Jesús mismo, la Virgen María, apóstoles, santos y profetas, de las más veneradas de la cristiandad guardadas en el cercano Monsacro donde su Arca Santa estaba a salvo de invasiones y profanaciones. Nos referimos a Alfonso II El Casto, bajo cuyo reinado se descubrió además el que se tiene por sepulcro de Santiago en Compostela


Por eso, ante la estatua del rey, obra de Víctor Hevia de 1942, yantes de entrar en la catedral, vamos a ser partícipes de la historia del lugar donde nacieron todos los caminos de Santiago, haciéndonos una idea del cómo y el porqué nació esta ciudad, se convirtió en capital y se construyó este templo del Salvador


Atrás, en el Jardín de los Reyes-Caudillos, otros reyes, obra del mismo autor, así como de Gerardo Zaragoza y de Manuel Álvarez Laviada, esperan también su turno, junto con otros personajes, cual actores que entran en escena para hacernos una idea de contexto histórico, social, religioso e ideológico el que hicieron posibles aquellos determinantes acontecimientos

Representación de Favila (izquierda) y de su padre Pelayo en el Jadín de lo Reyes Caudillos junto a la catedral ovetense de San Salvador.
Casi como norma general, los comienzos de cualquier historia contienen tanta leyenda como realidad, o aún más. Es una constante que los orígenes de todo acontecen en medio de una verdadera nebulosa legendaria en la que es muy difícil señalar qué hay de verdad fidedigna y qué de tradiciones añadidas a lo largo del tiempo. También en no pocas ocasiones estos mismos orígenes acontecen en parajes y fechas que a simple vista pudiese parecer que poco o nada tienen que ver con el tema que nos ocupa, aunque enseguida va a verse que no es así. Por eso nuestra saga de las rutas de peregrinación a Santiago, ruta secular de viejos caminos milenarios entre Asturias y Galicia, vagará y divagará también, mezclando misterio, realidad y anécdotas en un periplo para el que queremos escoger uno de los muchos posibles orígenes de la ruta jacobea y de sus protagonistas. Un origen extraño, un comienzo dudoso en un lugar inesperado y con un suceso dramático


Empezamos con un rey muerto por una osa en una cacería, desangrado en un monte cerca de su corte, en Cangas de Onís/Cangues (Asturias), el rey Favila, hijo y sucesor de Pelayo, que en sus dos años de corto reinado protagonizó un suceso tremendamente simbólico, la consagración de una ermita cristianizando un enterramiento prehistórico, un túmulo con su dólmen-cámara funeraria, una verdadera refundación consagrada por el "vate Asterio", vate, un cargo que tiene más que ver con la jerarquía druídica que con la eclesiástica cristiana: llegan nuevos dioses a superponerse al antiguo panteón de deidades celto-romanas: Júpiter, Fortuna, Lug, Deva y Taranis pasan a vestir hábitos nuevos, a transformarse en santos y vírgenes cristianas y sus nombres a hacerse inmortales en la toponimia: ahora una nueva religión extendida en tiempos de Roma y de los godos, centra ya las creencias espirituales de media Europa


 Muerto Favila le sucede Alfonso I, yerno de Pelayo, pues el estar casado con su hija Ermesinda le favoreció para llegar al trono. Alfonso, aprovechando un momento de debilidad del poder musulmán y una guerra interna de árabes contra sus aliados bebereres, que ocupaban y estaban establecidos en los accesos al reino, extendendió a golpe de espada sus dominios por Galicia, llegando a Lugo, la vieja Lucus-Augusti, y aún más allá. De la misma forma hacia el sur domina La Liébana y llegan sus cabalgadas al corazón de La Vardulia, que posteriormente sería llamada Castilla


En el año 757 muere Alfonso y le sucede su hijo Fruela, que heredó de su padre el carácter belicoso pero no las dotes diplomáticas y de mando. Bajo su reinado unos monjes, Máximo y Fromista, labran las tierras de un monasterio que acaban de fundar en las colinas de Ovetao (Oviedo/Uviéu), a donde Fruela llegará a enviar a su esposa, la vascona Munia y a su hijo Alfonso (llamado así en honor a su abuelo), pues tras años de reinado y luchas contra enemigos internos y externos su forma de gobernar le granjeó numerosas enemistades en su propio palacio, incluso en el seno de su misma familia, ya que su hermano Vimara se opondrá a él y por ello morirá en medio de una sangrienta revuelta cortesana que seguidamente le costará la vida al propio monarca. El pequeño Alfonso parece entonces quedar a cargo de su tía Adosinda y otra tradición afirma que pasó su infancia en el monasterio de Samos, en Lugo


En Cangas de Onís/Cangues, naturalmente, a nadie se le ocurriría llevar al trono a este joven Alfonso por miedo a que se vengase algún día de los asesinos de su padre o de quienes lo consintieron. La nobleza del palacio nombra rey a Aurelio, primo de Fruela, quizás también involucrado en aquellas dolosas intrigas y que por lo tanto no se encontraba muy a gusto en el palacio cangués, teniendo una verdadera "corte ambulante" que al final y según la tradición se estableció en el valle del río Nalón, actual concejo asturiano de Samartín del Rei Aurelio (años 768-774). Su sucesor, Silo, favorecido en la elección por su matrimonio con Adosinda, hija de Alfonso I y tía del joven Alfonso (futuro Alfonso II El Casto), lleva la corte a Pravia, población próxima a la desembocadura de ese mismo río Nalón. Funda el primer monumento del arte prerrománico que llegó a nuestros días, la iglesia de Santianes, y a su muerte, acontecida en el año 783, su viuda Adosinda, dado que no tenían hijos, dispone que ocupe el trono quien ella tenía por rey legítimo, Alfonso (que bajo el reinado de Silo se había ocupado de la gobernación interna del palacio real), pensando que se habían aplacado miedos y venganzas


Pero no fue así, un verdadero golpe de estado de Mauregato, hijo bastardo de Alfonso I, obliga a Alfonso a volver a refugiarse, en este caso en las tierras alavesas de su madre Munia, y a Adosinda a recluirse de monja, apartándola de los poderes mundanos

Representación de Beato de Liébana en el monasterio de Santo Toribio (Cantabria)

A la toma de hábitos de Adosinda asiste un monje lebaniego, su confesor, el famoso Beato de Liébana, quien llegará a ser el verdadero ideólogo del reino y un teólogo que asombrará a Europa por sus Comentarios del Apocalipsis y su oposición al Adopcionismo de la Iglesia de Hispania con sede en Toledo, herejía que discute la naturaleza de Cristo, y que señalará la separación de la Iglesia del reino astur de la toledana, la cual, bajo mando del obispo Elipando, sucedía a la sede visigótica pese a estar bajo dominio musulmán. Sin duda con esta versión que hacía de Cristo un hijo "adoptivo" de Dios (recuperando la creencia del arrianismo, de alguna manera) se buscaba una cierta coincidencia con el islam


Beato de Liébana escribiría un misterioso documento: "O Dei verbum" en el que, como acróstico (las primeras letras de cada verso leídas seguidas forman frases) dedica sesenta versos al Apóstol Santiago como patrón de los cristianos en una loa a Mauregato, varias décadas antes del descubrimiento del sepulcro en Compostela, pero siguiendo una vieja tradición que aseguraba la presencia aquí de la obra evangelizadora del Apóstol...

"Oh muy digno y muy santo Apóstol (Santiago)
dorada cabeza refulgene de Hispania,
defensor poderosos y patrón especialísimo
asiste piadoso a la grey que te ha sido encomendada"

Estatua de Santiago en la catedral de San Salvador

   "... Santiago, elegido por Cristo para el triunfo del martirio, cumplió con éxito su apostolado y alcanzó así la victoria y señales de la pasión. Ciertamente atendido por el divino sufragio, actúa frente a las malignas iras del demonio, vence a los necios, castiga a los seguidores del diablo y es oráculo para los creyentes de corazón..."

Estas frases son parte del enigmático Himno Jacobeo de Beato de Liébana, y decimos enigmático porque fue compuesto unas décadas antes del descubrimiento de la tumba del Apóstol Santiago en Compostela. Beato de Liébana, confesor de reinas y consejero de príncipes, parece adelantarse a un acontecimiento que, independientemente de su total realidad histórica, iba a ser fundamental para la configuración ideológica de Europa tal y como hoy la conocemos

Scriptorium similar a los utilizados en la época de Beato para escribir expuesto en la Torre del Infantado en Potes (Cantabria)

Beato atormentaría muchas mentes con otra de sus obras, los famosos Comentarios del Apocalipsis de San Juan, verdadera alegoría del fin del mundo en un momento en el que los reinos cristianos buscaban desesperadamente hacer un frente común contra  las amenazas e invasiones que literalmente parecían querer "tragárselos": árabes y sus aliados por el sur extendiendo el islam, magiares por el este, y al norte, nuevos quebrantos empiezan a salir de los neblinosos fiordos escandinavos: los vikingos comienzan a enfilar sus barcos de vela cuadrada y mascarones de dragón hacia las riquezas guardadas en castillos y monasterios. De momento asoman por Escocia e Irlanda, pero no tardarán en aproximarse. Nada más los dominios de Carlomagno, soñando recuperar el Imperio Romano de Occidente, parecen garantizar un poder duradero ante nuevos y viejos enemigos. Hacían falta nada más motivos y fundamentos para acogerse o negociar de una manera o de otra su ayuda y protección


Beato escribía sus himnos jacobeos y comentarios apocalípticos como verdadera premonición de lo que habría de acontecer, pero también sabía guardarse las espaldas ante sus propios "protectores": la reina Adosinda con su corte en Pravia, así como con Silo y hasta con Mauregato, pese a forzar la deposición del sucesor designado por estos monarcas, Alfonso, refugiado en tierras vascas. Los dos, Adosinda y Mauregato, protegieron a Beato en sus disputas con el obispo Elipando de Toledo, que con sus enseñanzas y discusiones sobre la naturaleza divina de Cristo (un viejo dilema cristano desde los tiempos de Arriano) hacía peligrar la unidad religiosa de esta parte de Europa buscando un acercamiento al islam, que cree en Jesús como profeta, aunque no como Mesías


 Pese a esta aparente contradicción ideológica de apoyar a dos partes en conflicto en un reino pequeño, Beato también buscaba sin duda librarse de su propio y personal apocalipsis en un tiempo en el que, repetimos, nada estaba asegurado ni había ninguna garantía, aconsejando a estos reyes y alabándolos, pues el Himno Jacobeo, y no es casualidad, representa un "acróstico", esto es, la primera letra de cada verso, leída de arriba abajo, compone otro poema que dice, nada menos... "Oh Rey de Reyes, escucha al piadoso Mauregato y préstale tu protección con amor..." . Las obras y fama de Beato de Liébana no tardarían en pasar a la corte de Carlomagno, coincidiendo además con otros sucesos extraordinarios


En el año 789 fallece Mauregato y la nobleza de palacio escoge rey a Bermudo, que pese a su parentesco con la dinastía gobernante, parecía preferir la vida religiosa, por eso fue llamado El Diácono. Quizás, quien sabe, no muy convencido ni contento con su nuevo cargo, no dudó en abdicar antes de dos años ante el desastre militar de la derrota del río Burbia, en El Bierzo. Períodos de relativa paz en los que los musulmanes parecían estar más atentos a solucionar sus graves conflictos internos, y de los que disfrutaron los anteriores monarcas de las cortes asturianas de Pravia, llegaban a su fin: un nuevo emir, Hixem, llamaba a la guerra santa.


La magnitud de aquel revés debió ser tan grande que pocos quisieron llevar el inmenso peso de una corona que se tambaleba. La única solución, fácilmente bajo un pacto que evitase posibles tentaciones vengativas, era llamar al único que tal vez aceptase el reto, el tanto tiempo apartado de sus derechos sucesorios Alfonso, el hijo del asesinado Fruela. Alfonso, expulsado, perseguido, refugiado, acepta, llega al trono en el año 791. Los protagonistas de nuestra historia van entrando defitivamente en escena. Bermudo ( a veces escrito Vermudo) vuelve a la vida monástica


 Alfonso pasaría a la historia con el nombre de Alfonso II El Casto, un apodo que hace referencia a un celibato no del todo bien explicado, todo son suposiciones: pertenencia a orden religiosa, promesa para llegar al trono, pecado de juventud, etc. cierto nada se sabe, pero sí que inmediatamente llevó su capital al lugar en el que confiaba, aquella naciente ciudad crecida al amparo del monasterio fundado por Máximo y Fromista que le guardó a él y a su madre en los trágicos momentos de la muerte de su padre Fruela y de  los crímenes, espadazos y puñaladas de una capital anterior que se había transformado en un nido de peleas y desconfianzas, a la que ningún rey había querido volver. Alfonso aguantó dos graves acometidas musulmanas de Abd-El-Melik y Abd-El-Kerim, capitanes de las expediciones ordenadas por Hixem en los años 794-795 y que arrasaron dos veces a su nueva capital. Alfonso II podría incluso devolver el golpe llegando en una cabalgada nada menos que hasta Lisboa, pocos años después, ocupándola por un breve tiempo. La "cosa" iba en serio, un pequeño territorio por el que nadie apostaba sobrevivía a un fuerte embate. Carlomagno, por la cuenta que le traía, había de enterarse, tarde o temprano, de una manera o de otra, de todo lo que aquí estaba ocurriendo.


 Las embajadas de Alfonso II El Casto al rey de los francos se sucederían en los años 797 y 798. Aquisgrán y Herstall son las cortes imperiales donde se les recibe, los legados de Alfonso llevan entre sus regalos una magnífica tienda de campaña capturada en sus campañas. Pero además de presentes y conquistas la diplomacia habla de otros asuntos de hondo calado, tal y como reseñan los propios cronistas francos. La "herejía adopcionista" de Elipando de Toledo (Cristo como hijo "adoptivo" de Dios) se estaba extendiendo con el apoyo de las autoridades eclesiásticas de Urgell, llegando a los propios dominios imperiales como otro serio peligro, religioso-ideológico, contra los elementos básicos de la autoridad de Roma en el orbe de la cristiandad occidental, asestando golpes contra la unidad de acción que en base a este componente se estaba fraguando frente a tantos enemigos interiores y exteriores.


Fruto de ello serían los concilios y reuniones en los que se condenó esta teoría religiosa, intentando además hacer retractarse a sus defensores. Las embajadas fueron devueltas por Jonás, obispo de Orleans, que visitaría los dominios de Alfonso II con esta misma finalidad. De todas formas, las relaciones con los francos no siempre fueron fáciles y debieron dar lugar a conflictos internos una vez más: hacia el año 800, durante otros extraños avatares, Alfonso II El Casto es depuesto en oscuras circunstancias y aunque no tarda demasiado en recuperar el poder ayudado por sus "fideles", permanece retenido o internado un año en "Abelania", un enigmático paraje que algunos identifican con Ablaña (Mieres-Asturias, valle del río Caudal) y que otros no dudan en comparar, al menos de nombre-topónimo, con "Avalon", la Insula Pomorum de las leyendas artúricas. No todo el mundo revelaba estar de acuerdo con la política del rey que hacía de Oviedo su capital, los romances de Bernardo del Carpio y Roncesvalles parecen hacer referencia a un supuesto vasallaje al emperador de los francos como una posible razón de este nuevo golpe padecido por El Casto.


   Vuelto Alfonso II El Casto una vez más al trono, que algunos revelan envidiar después de los años "difíciles", había un contexto preparado para afianzar un "frente común" de la cristiandad europea frente ante tanta adversidad. Nada más se necesitaba "algo" que le diese una razón, no ya a nivel de reyes, obispos, papas, príncipes y consejeros, sino de tan profundo calado que agitase la conciencia de la totalidad de la población, que trascendiese hondamente hasta en las clases más populares. Había que inventar algo, buscar alguna razón, argumento, cosa, y se encontró... realmente tampoco era nada "nuevo" en el sentido absoluto del término, sino que siempre estuvo allí: caminos


Caminos milenarios que van al final del mundo, viejos "nemeton" o santuarios naturales que se cristianizan, divinidades ancestrales que visten el hábito de la nueva religión que vino del oriente, santos y herejes, peregrinos que siguen las calzadas empedradas sobre ancestrales pasos entre valles, sierras y cordilleras, y tras ellos órdenes religiosas, míticos monjes-guerreros, viajeros, comerciantes, escribanos, reyes y emperadores, vasallos, amigos e invasores... Europa parecía volver a ponerse en marcha, a lo largo de las sendas labradas por su propia historia volvían a fluir gentes, ideas y pensamientos, después del ostracismo causado por una de las épocas más duras y determinantes de su pasado. Y todo ello de manera más o menos buscada, gracias a un "motor", a algo que, ya que hablamos de "nemeton", surge en un bosque.


 En el bosque Libredón, cerca precisamente del fin del mundo, de Fisterra, donde un eremita llamado Pelayo, que vivía en recogimiento, un buen día, según la historiografía oficial, deja su aislamiento y se encamina a Iria Flavia (Padrón) para avisar al obispo Teodomiro de los prodigios y señales de los que era testigo: luces, ángeles, apariciones sobrenaturales. El prelado acude y en este paraje, señalado por las estrellas, y las estelas... funerarias del Campus Stelae, dice confirmar que allí se halla la sepultura, en mármol, del Apóstol Santiago, al que viejas tradiciones tenían por evangelizador de la vieja Hispania romana y de los últimos rincones de la Gallaecia. No se sabe a ciencia cierta la fecha exacta de este suceso, la inventio, si bien la del año 813 que aparece en diversos estudios y publicaciones puede ser demasiado temprana, pues hasta el año 819 se sabe que no estaba en el sitial obispal  de Iria Teodomiro, sino Quendulfo II, ambos personajes totalmente históricos, por lo que las fecha debería ser un poco más tardía. Tal vez con el 813 se buscaba antiguamente coincidir con el reinado en vida de Carlomagno, emperador de los francos, al que muchos atribuyeron erróneamente ser paladín de las peregrinaciones, a raíz del Codex Calixtinus, pero que falleció en el año 814


La noticia corre y se extiende pronto, el rey Alfonso II El Casto sale de su reluciente capital ovetense y se dirige a visitar esta parte de sus dominios para dar fe del hallazgo y hacer levantar un santuario para gran honra del Apóstol del Trueno, convirtiéndose en el primer peregrino, al menos peregrino conocido y poderoso, de la historia jacobea: nace así el Camino Primitivo, y por extensión el Camino de Santiago, el primero de ellos, el más antiguo.


Aún así no faltan quienes señalan que la autenticidad del prodigio se puso en duda desde el mismo comienzo. La confirmación oficial parece postergarse un tiempo, eso sí, según algunos investigadores, no todos. Es posibile que hubiese dudas por un lado y por otro temores, ante la magnitud de un acontecimiento que podría afectar a otras sedes políticas y eclesiásticas que quedarían relegadas a un segundo plano a partir de esto. Es más, también a veces se pone en duda la presencia personal del propio Alfonso II o si este mandó a sus emisarios en calidad de representantes, ni qué ruta exacta, en cualquier caso, fue la primera empleada para ir, si bien es fácil que siguiese la vieja calzada romana Lucus Asturum-Lucus Augusti, la más directa, tal vez hasta con sus sendas adyacentes, incluso posiblemente más antiguas, aunque nada hay demostrado en ese aspecto de la verdadera ruta tampoco. Sea como fuese en la práctica poco importaba y, aunque durante siglos hubo críticas y descreimiento incluso dentro de la propia Iglesia, ya todo estaba en marcha de manera imparable para afianzar Santiago de Compostela como uno de los más grandes santuarios sagrados de la cristiandad, como Roma o la misma Jerusalén. No es de extrañar que en la misma Roma se mirase con mucho cuidado cualquier atisbo de "competencia" metropolitana, llegando a temerse mismamente en algún momento la posibilidad de un cisma


A pesar de todo no tardarán en acudir más fieles y caminantes, nuevos peregrinos. Era lo que se necesitaba para poner en marcha el engranaje de una maquinaria religiosa y política que los papas y poderes eclesiásticos no dudarían en equiparar a Roma y Jerusalen como uno de los principales centros de peregrinación de la cristiandad


Sucesivos reyes y gobernantes engrandecerían este culto y este lugar: Santiago. Le nombrarían patrón de sus ejércitos y protector ante la adversidad, cambiaría a conveniencia humana su hábito de peregrino al de soldado y guerrero, pero también uniría personas de pueblos alejados y dispares, haría fluir las ideas y el conocimiento, el comercio, la cultura, el arte, independientemente de las buenas o malas intenciones de los fines designados por quienes movían las riendas de todo este verdadero "aparato ideológico" que arrancó gracias a la ruta jacobea y, que como comprobamos, no se puso en funcionamiento seguramente "por casualidad",  sino que se necesitaba un elemento de estas características para organizar un frente común frente las sucesivas amenazas, interiores y exteriores, de los reinos cristianos del occidente Europeo


 Pero como ya hemos dicho, nada era del todo "nuevo": el Camino Primitivo sigue en buena parte el trazado de la famosa calzada romana Lucus Asturum-Lucus Augusti, esto es, de Llugo de Llanera, en Asturias, centro administrativo bajo el antiguo dominio de Roma en el territorio de los "astures lugonni" (los hijos del dios celta Lug), hasta Lugo, la vieja capital galaica y, a su vez, esta calzada aprovechaba pasos naturales de este a oeste, empleados desde la más remota noche de los tiempos, los cuales ya debieron quedar abiertos, por lo menos, tras la retirada de los hielos de las glaciaciones, pasando por ellos las manadas de animales herbívoros buscando nuevos pastos, seguidos siempre por sus depredadores carnívoros y, tras su aparición, por los humanos (hay quien observa que tampoco está demostrado que fuese la actual Llugo de Llanera la antigua Lucus Asturum y que podría ser un asentamiento precedente a la actual ciudad de Oviedo/Uviéu). Es más, estos son los mismos caminos, con todos sus ramales y vericuetos alternativos, por los que fueron llegando a estos confines del mundo las sucesivas oleadas de nuevos pobladores, siguiendo de alguna manera la rotación y el movimiento solares y, de noche, la mágica línea de la Vía Láctea, llamada siempre popularmente El Camino de Santiago



Como demostración palpable, a lo largo de nuestros itinerarios xacobeos, si tenemos curiosidad, iremos viendo lugares de gran importancia arqueológica, castros, túmulos y dólmenes, cavernas prehistóricas, que demuestran que mucho antes de Santiago, miles de años antes, otras personas circularon por estas sendas en la misma dirección, detenidas nada más por la llegada a la mar, pero únicamente por un tiempo, pues también habría de saltarse a la inmensidad de los océanos para descubrir un nuevo mundo.


Sendas jalonadas hasta por nuestros más remotos antepasados que fueron a lo largo de los milenios levantando sus moradas, así como los monumentos a sus dioses y difuntos, por todo este recorrido. Culturas y religiones sucesivas intentarían dar nuevas explicaciones a estos lugares ancestrales, una verdadera ruta esotérica y espiritual sobre otra física y real que llegan a formar una misma cosa. En este contexto, figuras semilegendarias como Prisciliano adquieren un brillo especial, independientemente de su completa realidad histórica y de quien sean auténticamente los restos hallados en Santiago de Compostela, o las tradiciones de vírgenes que llegan del océano, las barcas de piedra, las decapitaciones de santos, recordando ancestrales creencias prerromanas relacionadas con la cabeza humana o "totem". Todo ello leyendas que informan de la llegada del cristianismo a estas tierras, evangelizaciones protagonizadas sin duda por santos, herejes o eremitas que sincretizaban la nueva religión, (o una de sus múltiples variantes, pues aún tenían que celebrase decenas de concilios para unificarla) con los cultos anteriores


 Y todo esto, al final del Camino, el principio: Oviedo, Uviéu, Ovetao, Ovetus, la capital del rey Casto, donde en su catedral de San Salvador se guardan las reliquias de la "Jerusalén Perdida", primeramente custodiadas en el cercano monte Monsacro, y que aún mucho después de que los reinos del norte ganasen nuevos territorios a los musulmanes, y que las rutas por la meseta desde Roncesvalles tuviesen más romeros y caminantes, numerosos eran los que venían caminando, y siguen viniendo hasta nuestros días, para acudir a venerarlas, pasando por Oviedo/Uviéu, bien llegando desde el Camino de la Costa, o bien subiendo desde León por el Camino de San Salvador, haciendo caso a aquella máxima de origen franco que dice:

                                           "El que va a Santiago
                                            y no al Salvador
                                            visita al criado
                                            Y olvida al Señor..."


En origen todos los caminos a Santiago por los que venían peregrinos francos (europeos occidentales en general), eran llamados Camino Francés, Camíno Francisco, Camino Franco... etc. solo la moderna nomenclatura oficial ha designado de forma acientífica como Camino Francés a solo uno de ellos, ideando nuevas denominaciones para los demás, más o menos acertados y con más o menos éxito. Pero repetimos, son en realidad denominaciones muy, muy recientes


Y así, tras conocer un poco más de la historia del Camino, nos disponemos a visitar la Catedral de San Salvador, por dentro y por fuera...


El primer antecedente a la actual catedral debió ser la construcción de una primera basílica dedicada al Salvador (entonces no se empleaba el término catedral) y auspiciada hacia el año 765 por Fruela, padre de Alfonso II El Casto, quien concedió a Máximo y Frómista la colonización del lugar a partir de una pequeña comunidad en el primitivo cenobio de San Vicente. En los años 794 y 795, sendas incursiones ordenadas por el emir Hixem I destruyeron aquella primera basílica y las demás construcciones de la naciente capital astur. El hijo de Alfonso II, al hacer aquí su capital, retomaría la idea construyendo una serie de edificios religiosos, además de su propio palacio, rodeados por una muralla o cerca. Incluso alguno estaría en el exterior de la ciudad, como Santuyano, sucesor directo del Santa Julián y Santa Basilisa de su padre Fruela. Esto sería en torno al año 800 y el origen de la Iglesia y obispado asturianos, cuya influencia religiosa, política, social y económica será decisoria durante siglos, más incluso que la duración del propio reino. Una desaparecida inscripción pero recogida en el Libro de los Testamentos dice así


"Quien quiera que contemple este templo honrado por el culto de Dios,
conoce que anterior a éste hubo aquí otro,
dispuesto del mismo modo, siendo fundado por Froila siervo del Señor Salvador,
ofreciendo doce altares a los doce apóstoles;
en cuyo favor sea piadosa vuestra oración hacia Dios,
para que os de el Señor digna recompensa.
Este edificio anterior fue parcialmente destruido por los paganos
y profanado por los herejes,
por lo que fue enteramente fundado de nuevo
por el siervo de Dios Alfonso y renovado para su mejora.
A él, Cristo, séale dada la gracia por tal labor y a Ti,
aquí, alabanza incesante sin fin"


 En este contexto hemos de decir que una pretendida diócesis preexistente, bajoimperial, sueva, visigoda o autóctona en Lucus Asturum (Llugo de Llanera), un poco más al norte, antiguo centro administrativo romano en esta parte de la actual Asturias, no tiene base demostrable


Por ello, ante la impresionante obra gótica de la catedral y empezando primero por el exterior, para conocer su parte más antigua iríamos, primeramente, de la torre a la derecha, conociendo además otro templo con el que está muy vinculada desde el principio


Es, justo al lado, la iglesia de San Tirso


La estructura básica actual de la iglesia de San Tirso del Real es del siglo XVI pero su fundación se atribuye también a Alfonso II El Casto, llamada entonces del Mártir San Tirso. Las crónicas dicen que el primer conjunto constructivo de la ciudad tardó treinta años en culminarse, incluyendo la antigua iglesia de San Salvador, esta de San Tirso, muralla, palacio del rey, dependencias espiscopales, casa del obispo y otras iglesias como el monasterio de San Vicente, germen de la población, el de San Juan Bautista y San Pelayo, o la basílica de Santa María, anexa a la de San Salvador y que estuvo en pie hasta el siglo XVIII, dedicada a la liturgia funeraria de Alfonso II y luego a los demás reyes que tuvieron aquí su capital


Yendo a la parte antigua de la catedral por su parte exterior veremos lo que queda de aquella fundación alfonsina. Para ello iremos hacia la calle Santa Ana, entre la torre catedralicia y la iglesia de San Tirso, de una de cuyas capillas esta santa es advocación. De frente está la capilla de Santa Bárbara, una de las capillas barrocas añadidas con posterioridad a la construcción gótica de la catedral de San Salvador


Allí en la cabecera, dando la vuelta a la iglesia por esta calle de Santa Ana, veremos la parte prerrománica, el Arte Asturiano, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982


Es el muro testero, la cabecera, del antiguo ábside


Aquí está la clásica ventana prerrománica asturiana de tres arcos con sus columnitas y capiteles de temas vegetales


Desde la cabecera de San Tirso del Real tomamos la calle Santa Ana para desviarnos por la primera callejuela a la izquierda, pasando al lado de la sacristía de la catedral, a continuación de la capilla de Santa Bárbara


Tomamos aquí el Tránsito de Santa Bárbara, abierto en 1734 al hacerse el puente que comunica el Palacio Arzobispal. Arriba vemos la torre románica y abajo la Cámara Santa así como, en este patio a la izquierda, El Prau de Pachu'l Campaneru, los cimientos de lo que para algunos fue el palacio de Alfonso II El Casto y para otros dependencias eclesiales, todo ello bajo el grandioso muro sur de la catedral gótica


Estos son los restos que se atribuye fueron parte del palacio de Alfonso II, que empezaron a aparecer a partir de las excavaciones realizadas en 1942, tras las destrucciones de revolución y guerra y los responsables de las mismas José María Fernández Buelta y Víctor Hevia las relacionaron con una gran construcción palacial de ese rey o de su padre Fruela la cual se extendería, según más restos de edificaciones que encontraron, entre la Corrada del Obispo hasta este Tránsito de Santa Bárbara, el llamado Jardín de Pachu,  y el actual claustro catedralicio



En concreto se trataría de seis construcciones de 2,30 x 1.80 metros y un horno que parece ser soportaba altas temperaturas



Interpretarlo como dependencias de un palacio real avala la teoría del gran medievalista asturiano Juan Uría Ríu si bien otros historiadores no ven nada que lo demuestre y se decantan por dependencias de los monjes y prelados, no en vano sobre parte de ellos están los palacios episcopales


Aquí se ve parcialmente la parte más antigua de la catedral por su parte exterior. Arriba a la derecha destaca la Torre Vieja o torre románica y, bajo ella edificios prerrománicos con ciertas reformas descubiertos en las excavaciones de 1988 y que forman parte de la escalera de acceso hecha en el siglo XVIII a la Cámara Santa, la cual tiene dos capillas superpuestas, que pronto veremos cuando visitemos el interior: la capilla inferior es la Cripta de Santa Leocadia y la superior la Capilla de San Miguel, adosadas a la Torre de San Miguel, que debía ser anterior, muy transformada y que no puede reconocerse desde el exterior. En la Cámara Santa se guarda el Arca Santa con las Reliquias de San Salvador, que, según la tradición cristiana, se custodiaban el Jerusalén y fueron escapando de los avances persas y árabes hasta llegar hasta aquí

                                                   
Entre las reliquias destaca el famoso Santo Sudario, denominado popularmente El Pañolón, relacionado con la Sábana Santa de Turín y sobre el que se han hecho numerosas pruebas y estudios científicos, ya que se dice cubrió la cabeza de Cristo en el descendimiento de la cruz se exponen las citadas reliquias que hicieron de la capital asturiana un gran centro de peregrinación. La Cámara Santa tuvo una tremenda transformación llegada la baja Edad Media, en el siglo XII y hubo de ser restaurada tras su voladura en la Revolución de 1934 cuando todo símbolo formaba parte del secular enfrentamiento interno de ideales sociales y políticos contrapuestos, independientemente de su importancia como patrimonio histórico-artístico a preservar


Junto con el Santo Sudario están la Caja de las Ágatas y el Arca Santa, con numerosas reliquias que fueron traídas de Jerusalén tras larguísimo periplo por la geografía norteafricana y peninsular, acabaron  en el templo de San Salvador fundado por Fruela y enaltecido por su hijo Alfonso II al trasladar aquí la capital del reino. Estas reliquias en sí mismas ya hicieron de Oviedo/Uviéu un gran centro de peregrinaciones y por lo tanto de llegada de romeros, viajeros, comerciantes, etc de todo el orbe cristiano, multiplicado todo ello al descubrirse, bajo el reinado del mismo rey (en una fecha que varía entre los años 813 y 834), la que se tiene por tumba del Apóstol Santiago en Compostela, naciendo aquí el primer Camino de Santiago de la historia, al ir el monarca con su séquito (otros dicen que uno de sus representantes) a verificar y confirmar tan trascendental hallazgo


Se da, por parte de algunos investigadores, la fecha del 13 de octubre del año 821 como la de consagración de la basílica de San Salvador, lo que no quiere decir que no fuese inaugurada antes en la práctica pues esas ceremonias, con asistencia de autoridades y relevante liturgia, podía retrasarse tiempo, años incluso. Se supone seguiría la tónica de los templos del Arte Asturiano de tres naves, con unos 40 metros de largo por 20 de ancho y 25 de altura máxima, tendría un altar dedicado a San Salvador y otros doce a los apóstoles, que aumentarían a 21, algunos con doble dedicatoria. Su pintura mural sería semejante a la de Santuyano, templo contemporáneo a esta basílica. Su arquitecto constructor pudo ser Tioda o Teoda


Las Reliquias, antes que en el santuario de San Salvador, estuvieron largo tiempo escondidas y custodiadas en una de las capillas del mítico monte Monsacro, también llamado La Madalena, sito justo al sur de la ciudad. Sin duda su misma importancia favoreció la fundación de una sede eclesiástica y una nueva catedral para albergarlas...



La torre que sí vemos asomar destacando sobre el conjunto de la parte antigua es la llamada Torre Vieja o torre románica, con sus ventanas de arco de medio punto de columnas y capiteles labrados,  muy del siglo XII, si bien su origen parece ser más antiguo, pues su primera construcción tendría carácter defensivo de la Cámara Santa, guardiana de las Reliquias y tesoro de la Basílica de San Salvador contra ataques de los normandos y sería de los siglos IX ó X siendo su promotor el rey Alfonso III El Magno, conservándose una inscripción que dice

"En el nombre del señor Dios y salvador nuestro Jesucristo, y a la gloria de todos, de la gloriosa Santa María Virgen, a los doce apóstoles y restantes santos mártires... el príncipe Alfonso hijo del rey Ordoño de santa memoria mandó edificar esta fortificación con la esposa Scemena, habiéndoles nacido dos hijos, para que la defensa de la fortificación del aula del tesoro de esta santa iglesia permanezca sin daño; precaviendo que nada perezca, pues los gentiles suelen apresurarse con su ejército pirata naval, Dios no lo quiera. Esta obra ofrecida por nosotros, sea concedida en perenne posesión a la misma iglesia"


Vamos a pasar bajo el Arco Arzobispal para admirar toda la estructura de la bella Torre Vieja, basada en una antigua torre defensiva, tanto contra posibles ataques de Al-Andalus en el sur como normandos por la costa, tal y como aparece en la epigrafía, como contra las revueltas y guerras intestinas, a veces endémicamente frecuentes

   
La torre original debió ser la que vio el rey Alfonso VI  al acudir a San Salvador a abrir el Arca Santa y descifrar su misterio, registrando todo lo que se hallaba en ella, acompañado de un numeroso séquito en el que destacaban su hermana Doña Urraca, la infanta Doña Elvira, varios obispos y personas de su confianza como Rodericus Diaz, que, avanzando el tiempo, sería otro de tantos personajes que, como esta historia, formarían parte tanto de la realidad como de la fantasía, El Cid Campeador, quien entonces conocería aquí a la que sería su mujer Ximena. De aquella época parte la famosa leyenda de Oria, la peregrina endemoniada, una de tantas historias sobre exorcismos de las que se vanagloriaban todos los templos del orbe para atraer más masas de peregrinos ansiosos de librarse de males físicos o espirituales y que hicieron desde entonces sonada romería que acudió a la que fue una de las capitales del mundo entonces conocido


La reforma del XII, cuando la torre pierde su impronta defensiva y se asienta más como parte del edificio religioso, forma parte de las reformas de una época en la que la frontera de los reinos cristianos se desplazaba hacia el sur y con ellas las capitales y los caminos, entre ellos los de peregrinación pero, no obstante, viajeros de todo el orbe seguían acudiendo a la antigua capital del rey casto y de varios de sus sucesores, cuya catedral era llamada la Sancta Ovetensis



La Torre Vieja es de planta cuadrada y tiene un gran cuerpo interior de dos pisos sobre el que se superpone el campanario, que vendría a ser la parte netamente románica y religiosa que se superpondría al preexistente torreón, también reformado. Abajo hay una portada barroca hecha por el cabildo catedralicio para salir directamente al Tránsito de Santa Bárbara y Corrada del Obispo. Es este el Patio de la Torre Vieja o de la Perdonanza


Cada uno de los lados del campanario se abre a dos huecos con los citados arcos de medio punto.Los capiteles muestran temas geométricos y vegetales


La torre románica y, al fondo, la torre gótica, simbolizan la evolución constructiva del templo catedralicio de San Salvador


Si salimos a la comentada Corrada del Obispo llegaríamos al Palacio Arzobispal, a la izquierda de la foto, construido a partir del incendio de 1521 y reconstruido en 1942. A la derecha el cabildo de la catedral mandó hacer un edificio añadido al claustro gótico con una monumental portada barroca que rivaliza con el palacio


Ahí está la Puerta de las Limosnas, donde el cabildo catedralicio daba pan a los pobres el día del Jueves Santo. Desde su balcón se llamó a la revuelta contra los franceses en 1808


La plaza era entonces más pequeña pues había casas en hilera adosadas al palacio episcopal, en una de las cuales nació el jurista Francisco Martínez Marina


Vista La Corrada del Obispo regresamos al la Tránsito de Santa Bárbara para volver a la fachada principal de la catedral gótica, cuya torre seguimos viendo desde aquí


Placa de la calle


Volvemos a la Torre Vieja


Y volvemos a pasar bajo el Arco Arzobispal, el que comunica directamente palacio y catedral


Y el muro sur de la catedral gótica, con el solar, cerrado con verja, de los supuestos restos del palacio real. Los sucesivos reyes de Asturias, León, Castilla... le fueron incrementando donaciones que favorecieron su poder y centro de recepción de peregrinos a nivel internacional para ver el Arca Santa. Destacaríamos entre ellos a Alfonso III El Magno, verdadero refundador de la capital, así como al ya mencionado Alfonso VI, quien en los palacios del anterior estipula hacer un hospital de peregrinos en el año 1096, llamado en textos del 1100 palatio frantisco en relación a los muchos peregrinos francos (actuales franceses y centroeuropeos en general) que acudían en romería. El mismo rey le otorgó a Oviedo/Uviéu los primeros fueros


Del Tránsito de Santa Bárbara de nuevo a la calle Santa Ana, viendo la torre de la iglesia de San Tirso, otro de los añadidos posteriores a su fábrica perrománica


Y de la torre a la derecha, volviendo sobre nuestros pasos hacia la cabecera original del templo



Las dos torres, San Tirso y San Salvador


La cabecera del ábside de San Tirso y la torre gótica de San Salvador


Y aquí volvemos a la Plaza de Alfonso II El Casto


La actual plaza estuvo antaño ocupada por otros espacios, como la Huerta de Heredia y las plazuelas de La Balesquida (capilla que vemos al fondo, en el centro de la foto y la misma de la catedral, donde se unían varias calles gremiales de la ciudad, como la de la Platería, del gremio de plateros y la de los Albergueros, donde había albergues para peregrinos. Las casas, calles, alguna fuente y otros espacios y lugares desaparecieron en la gran reforma urbanística del año 1928 que dejó esta gran explanada ante el templo del Salvador


Y ya estamos nuevamente ante la grandiosa torre gótica. Será a finales del siglo XIV pues cuando se inicia la obra de lo que es propiamente la catedral sobre la anterior basílica en la que predominarían elementos románicos y prerrománicos. El gran aumento de la población con la ingente afluencia de peregrinos y el establecimiento de muchos de ellos, así como de nuevas órdenes religiosas, los fueros de la ciudad y su capitalidad, hicieron por que se plantease la edificación de un gran edificio dentro del estilo gótico predominante en las nuevas construcciones. Culminaban así planes de hacerlo desde tiempo atrás y así fue demoliéndose el antiguo santuario para erigir el nuevo, cuya obra principal es del siglo XV, dentro del llamado gótico florido o flamígero, su etapa final y culminante. En el siglo XVI cuando Juan de Badajoz Inició la fachada se siguió este estilo sin variar al ya pujante renacimiento. Cuando se dio por terminada, bien avanzado el siglo XVI, solo presentaba pequeñas concesiones al ya triunfante estilo renacentista en la balaustrada y balconaje del último piso pues seguía siendo una obra eminentemente gótica


Esta torre empezó a construirse en 1508 dirigiendo los trabajos Rodrigo Gil de Hontañón siguiendo planos de Juan de Badajoz. Colaboraron Pedro de Buyeres, Pedro de la Texera y Juan de Cerecedo. Tiene cinco plantas o cuerpos que van haciéndose un poco más pequeños según la altura. La torre arranca sobre cuatro pilares de la arcada del pórtico y se remata con un templete de torres cilíndricas que acaban en la flecha del pináculo. En el segundo piso hay un reloj y arriba está el escudo del obispo Cristóbal Rojas Sandoval, bajo cuyo mandato se culminó la torre, a la que hizo célebre Leopoldo Alas Clarín  en La Regenta pues desde ella controlaba los movimientos de las gentes, mirando con un catalejo, el Magistral Don Fermín de Pas


De los nombres de los arquitectos, aparejadores y maestros canteros que en ella trabajaron nos ha llegado el nombre de alguno: Juan de Badajoz, Rodrigo Gil de Ontañón, Pedro de Buyeres, Pedro de la Texera, Juan de Cerecero, Juan de la Villa, Pedro de la Fuente, Gonzalo de la Vara, Juan de Candamo, Juan de la Caleya, Nicolás de Bai (padre e hijo), Nicolás de Bruxelles y Diego Vélez. La cantera era traída en carros de bueyes desde las canteras de Aspra y Piedramuelle


Se diseñaron dos torres pero al final la catedral se quedó con una, comenzada en el año 1508 y rematada en 1587, gótico flamígero y renacentista de la mano de Rodrigo Gil de Hontañón con planos de Juan de Badajoz y ayuda de Pedro de Buyeres, Pedro de la Tijera y Juan de Cerecedo. El remate de la aguja, dos grandes globos de cobre, fue traída desde Flandes por el puerto de Laredo en 1552. La altura llega a los 70 metros. Célebre es su sala de campanas, donde están la de la Santa Cruz, fundida en 1539; la Santa Bárbara de 1818, la Esquilón de 1678, y Wamba en 1219, la campana en funcionamiento más antigua del mundo. Luego van también la campana De Posar (1818), Timbal Primero (1830) y Timbal Segundo (1893)


A la izquierda de la torre vemos la base de la que tendría que haber sido la segunda. El pavoroso incendio de 1521 que prácticamente destruyó la ciudad, mayoritariamente de madera, afectó también a la catedral pero las obras prosiguieron, si bien dada la situación en la que había quedado la ciudad, que hasta Carlos I concedió mercado sin alcabalas ni tributos para recuperarla, hizo que los fondos no alcanzasen para esa segunda torre, si bien en el siglo XIX, con el romanticismo y el arte neogoticista, hubo un proyecto para construira, lo que suscitó debates con posturas a favor y en contra. Al final no se hizo


Si bien con el remate de la torre única y del pórtico de la fachada, muy avanzado el siglo XVI, se da por acabada la catedral, el edificio fue agrandándose con varias capillas laterales donde trabajaron numerosos maestros: la de Santa Bárbara o San Miguel, la de San Martín de Tours, San Roque o la Natividad, San Antonio, el Santo Cristo de Velarde, la Anunciación, la Asunción o la de Santa Eulalia, patrona de la diócesis, cuyo exterior vemos a la izquierda, además de la del Rey Casto, reedificada en 1705 sobre otra prerrománica y donde hemos de hacer destacar asimismo Panteón de los Reyes, donde están enterrados varios monarcas asturianos y leoneses. No nos olvidemos tampoco de la Hornacina de la Hidria, que contiene una de las seis tinajas de las Bodas de Caná, abriéndose al público el 21 de septiembre, festividad de San Mateo, pudiendo beberse el agua bendecida


Vamos pues ahora a ver el pórtico, antesala de la nave con tres arcos y tres puertas de acceso al interior, hecho, como toda la fachada, a principios del siglo XVI con Juan de Badajoz. Normalmente se entra por la pordada de la izquierda


Y esta es la portada izquierda, por donde se entra a la nave, portada donde se ve a las claras la inspiración del flamígero, la etapa final del gótico, que en otros lugares ya había sido dejado atrás a primeros del siglo XV pero que en otros, como Asturias, enlaza prácticamente con el barroco


Numerosas filigranas talladas con ciño y maestría


Pero antes de entrar adentro vamos a ver las otras portadas, yendo primeramente a la derecha a la del medio, la principal


Principal en tamaño y en decoración y estética, con dos puertas


Sobre la ojival portada gótica tiene arriba un gran relieve


Representa la Transfiguración de Jesús, narrada en los evangelios de San Mateo, San Marcos y San Lucas, que es cuando Jesús, Pedro, Santiago y Juan van al Monte Tabor o de la TRansfiguración y Cristo se transfigura brillando con rayos de luz, apareciéndose los profetas Moisés y Elías a su lado y, sobre él, Dios Padre le llama "Hijo" desde el cielo, como en su Bautismo. Unos medallones abajo a los lados representan a Jesús y a San Juan de niños


Jesús, el Salvador, en medio y arriba Dios Pater. Algunos autores sostienen que a su lado los profetas están sustituidos en la escena por Fruela I y Alfonso II El Casto, fundadores del templo de San Salvador en su Gloria y en la del Señor


Arriba la bóveda nervada es casi planta


En la pica del ábside el símbolo de la ciudad, la Cruz de los Ángeles, hecha por orfebres reinando Alfonso II El Casto y que veremos en la Cámara Santa


Abajo las puertas son asimismo un elemento muy importante, son obra de José Bernardo de La Meana, autor de varios retablos barrocos de la catedral y le fueron encargadas en 1723 dentro de una campaña de obras a causa de un rayo que había causado diferentes desperfectos en otras partes del edificio, por lo que aprovecharon para de paso hacer otros arreglos


Su estructura es madera de castaño pero los paneles labrados son  de nogal, que en principio estaban policromados y con pan de oro, lo que causó una sorprendente admiración, aunque con el tiempo debió de parecer un tanto sobrecargado y se pintaron de verde imitando el bronce patinado. Más tarde de quitaron las dos capas y se dejaron con la madera vista, con su brillo natural, que es como han llegado a nosotros


En una de ellas, la de la izquierda vuelve a aparecer una representación del patrón, San Salvador, en el medio y, arriba, el escudo de España sostenido por ángeles


A su derecha se ve un templo que recuerda por su torre al de San Pelayo, detrás de la catedral y junto al que pasan los peregrinos que vienen por el Camino Norte. También podría ser una representación esquematizada de la propia catedral. A su izquierda hay un pozo de agua y alrededor numerosas figuras de plantas y animales


La puerta de la derecha representa a Santa Eulalia de Mérida, patrona de la diócesis desde que en 1639 fuese proclamada como tal por el Papa Urbano VIII. Su veneración fue muy intensa en Asturias pues a decir de la tradición piadosa sus reliquias fueron rescatadas y traídas al norte en tiempos de Pelayo o de Silo. Los trámites para declarala patrona se debían a que se creía que traslandando los restos de la santa por la ciudad se atraía a la lluvia en las sequías


Aparece cuidando el ganado y regando con una jarra los maizales, viéndose una casería con vacas y campos de maíz con una jarra de agua, cereal que hacía un siglo que se cultivaba, traído de América, y que ya era fundamental en el campo asturiano para la alimentación de gente y ganados. Alrededor figuras de animales, rosas y ángeles, y arriba la Cruz de los Ángeles


Vamos ahora a la derecha del cabildo, con San Tirso al fondo


Y esta es la puerta derecha, muy similar a la de la izquierda en tamaño y decoración


Hay muchísimas filigranas y arriba vemos la bóveda gótica con sus nervios


Y así iremos de nuevo a la izquierda


Y pasamos adentro


Aquí nos sorprendemos con la majestuosidad del templo de San Salvador, que busca una sensación mística de elevarse hacia el cielo o ser una parte de él, la Casa de Dios, impresionando a los peregrinos aún más si cabe que los santuarios precedentes por su tamaño y arquitectura. Es de planta de cruz latina con tres naves, la central más alta y más ancha que las laterales. Al fondo las reformas barrocas sustituyeron el antiguo triple ábside semicircular por un pasillo o deambulatorio con capillas radiales, continuidad de las existentes a los lados


Allí, retablo del altar mayor es una de las grandes joyas de la catedral, gótico de influencia renacentista, del que hablaremos al acercarnos a él


Arriba también nos maravillamos con la bóveda y su nervadura gótica


Vamos a comenzar pues a recorrer la catedral yendo por la nave lateral derecha


Viendo todas sus capillas


Atrás, sobre la entrada, vemos ahora el órgano


Y, al lado del órgano, las vidrieras del muro norte, en la pared de la nave izquierda. No son las originales, en 1929 estas del muro norte se habían perdido y los ventanales estaban tapiados hasta que en 1929 se encargaron unas nuevas. Las vidrieras originales del siglo XVI, obra del maestro burgalés Diego de Santillana y de artistas flamencos, se conservaban en otras ventanas pero los episodios bélicos de la revolución y la guerra acabaron con ellas


Fueron repuestas tras la contienda por el maestro Santos Cuadrado partiendo de las antiguas burgalesa y flamenca


Expresión de luz y color


Que ilumina la catedral


En este lateral derecho vemos ahora dos capillas; la de Santa Bárbara a la derecha y a continuación la de San Martín


La capilla de Santa Bárbara o de san Miguel fue fundada por el obispo Bernardo Caballero Paredes y hecha en estilo barroco para su panteón, donde tuvo sepultura en 1661, acabándose la obra dos años después, siendo su artífice el maestro montañés Ignacio de Cajigal. Además de panteón se construyó con la idea de trasladar aquí las reliquias de la Cámara Santa, por lo que fue llamada durante un tiempo Nueva Cámara Santa y tuvo la advocación del Arcángel San Miguel, si bien ese traslado nunca se realizó. Su retablo es del gran artista Luis Fernández de la Vega  ensamblado también por los cántabros Juan del Castillo y Alonso de la Peña y dorado por el pintor Pedro Díaz de Villabrille entre 1667 y 1668, siendo el primer gran retablo barroco de Asturias. Se supone que el propio Ignacio de Cajigal dio el diseño del mismo y sus hornacinas estaban pensadas para albergar las diferentes reliquias, si bien al percatarse el cabildo catedralicio que la ubicación tradicional de las reliquias estaba muy arraigada entre los fieles se desistió de este cometido. Las dichas hornacinas muestran imágenes de santos y mártires relacionados con esas reliquias y arriba hay un grandioso San Miguel de modelos de Gregorio Hernández. La figura de Santa Bárbara fue hecha por Antonio de Borja en 1713 e instalada aquí en 1717 cuando ya era notorio que las reliquias no iban a ser traídas aquí


Por su parte la capilla de San Martín de Tours, santo francés muy relacionado con las peregrinaciones europeas, es del siglo XVII con retablo de Luis Fernández de la Vega. Arriba de la imagen del santo está la Inmaculada, más arriba Jesús resucitado y a los lados los Padres de la Iglesia


Seguimos recorriendo este pasillo de la nave lateral


Seguidamente San Roque, otro santo peregrino, también tiene aquí su altar, también llamado de la Natividad, del siglo XVI


Destaca en su retablo barroco la imagen de San Roque, obra de 1658 de José Bernardo de la Meana


Al lado está el sepulcro del abad de Teberga Fernando de Llanes, que fue quien mandó construir la capilla


Aquí uno de los confesionarios


Vamos así a la siguiente capilla


Y llegamos a la capilla de San Antonio de Padua, donde hay tres sepulcros y un retablo barroco de mediados del siglo XVIII con elementos del rococó hecho por José Bernardo de la Meana


En el centro San Antonio, entre otras figuras de santos




Sepulcros de la capilla



Uno de los sepulcros de la capilla


Vista hacia las naves


Continuamos nuestro recorrido


Y esta es la capilla de Velarde o del Santo Cristo de Velarde


Aquí hay un magnífico Cristo crucificado que se atribuye a Alonso Berruguete. Se trata de uno de los grandes tesoros artísticos de la Catedral de San Salvador




Con otro sepulcro. Personas de fe, clérigos, prelados y personajes destacados amparaban estas capillas-panteón


Aquí aparece el nombre de Joaquín María Velarde, conde de Nava


Ya estamos muy cerca del altar mayor


Antaño, como casi todas las catedrales españolas, San Salvador tuvo aquí un coro, en el centro de la nave maestra, guardado por una rejería gótica del siglo XV hecha en hierro y bronce, con escudos y remate de la Cruz de los Ángeles. Había también un trascoro de piedra con arco gótico, el cual fue trasladado a la puerta exterior de la cámara santa. Allí había una imagen policromada de la Virgen de la Luz del siglo XVI. Este coro, si bien ofrecía mayor intimidad y relleno a la gran estancia estorbaba a una visión en conjunto del templo, por lo que fue demolido a finales del siglo XIX siendo obispo Ramón Martínez Vigil. Sus características las sabemos por dos litografías de 1849 de Francisco Javier Parcerisa, una representando una misa y otra a unos peregrinos adorando al Salvador


Aquí tenemos la talla románica de San Salvador. A la derecha está el deambulatorio o girola que transformó el antiguo triple ábside y a la izquierda el gran retablo mayor


Aquí tenemos la gran talla románica de madera policromada del patrón San Salvador, obra del siglo XII o XIII ante la que se postraban los peregrinos con admiración pues era uno de los símbolos de la meta del camino que lleva su nombre


Porta la esfera del mundo simbolizando su dominio sobre él. En aquel momento ya se asumía plenamente que la Tierra era redonda pues con la escolástica y enseñanza medievales, vía autores como Isidoro de Sevilla o Beda el Venerable que transmitieron los textos de Aristóteles. Con la mando derecha realiza el gesto de la bendición


Su túnica es roja, símbolo de la Pasión y del triunfo. Sobre ella hay un manto azul representando a la monarquía y del poco apego a lo mundano. Los plegados de todo ello buscan el naturalismo si bien el semblante es hierático propio del románico. Ambas prendas tienen ribetes dorados. Abajo vemos sus pies descalzos


Manos y cabeza están un tanto desproporcionados respecto al cuerpo. Los tamaños estaban más en consonancia con los elementos más importantes que por buscar una escala exacta. La cabeza es la que busca el aspecto más realista con el pelo moreni abundante cayendo sobre los hombros pero dejando al descubierto las orejas. La barba es ondulada y los ojos son también morenos


La postura y semblante mayestáticos pero con esta búsqueda de realismo parecen delatar la llegada del arte y estilo góticos, que representaba unas imágenes más humanizadas


Su altura, 1,80, normal en una persona alta le confiere también tanto sensación de realismo como de majestad y divinidad ante la que tantos peregrinos recordaron, una vez más, la frase que les hizo llegar aqui...

 "Quien va a Santiago y no al Salvador visita al criado y olvida al Señor"


Vamos ahora a ver el gran retablo mayor, cuyo contrato de construcción es del año 1511 siendo su promotor el obispo Valeriano Ordóñez de Villaquirán y el contradado para hacerlo el artista Giralte de Bruxelles, artista establecido en Zamora. La condición: aprovechar lo existente del retablo anterior


Trabajaron también en él Guillén de Gelande, Miguel Bingueles y Juan de Balmaseda, siendo en 1526 contratado León Picardo por el obispo don Francisco de Mendoza para la pintura y dorados, dándose por terminada la obra en 1526 si bien en 1527 se encargó hacer algo más a Alosno Berruguete, quien no llegó a intervenir, siendo obispo don Diego de Muros


Estamos ante un gran retablo gótico tardío con clara influencia renacentista, restaurado en 1878 por el Valenciano Antonio Gasch ocupando el sitial ovetense el obispo don Sanz y Forés, dando trabajo a varios artesanos de la ciudad como el apodado El Runcón, minetras Gasch dirigió la limpieza y la pintura, que estaba muy gastada, por lo que se piensa que nada debe conservarse de la policromía primitiva. Presenta diecinueve cuadros o celdas en cinco órdenes o cuerpos verticales con escenas del Nuevo Testamento


Abajo, en banco o predela, están, de izquierda a derecha, las escenas de la Anunciación, la Visitación, figuras de los Santos Padres y un San Roque (en el centro), Adoración de los Pastores y Epifanía. En el primer piso están las escenas, en el mismo orden, de la Presentación en el Templo, la Huida a Egipto, Maiestas Domine o Cristo en Majestad, la Circuncisión y el Bautismo de Jesús. En el segundo piso se muestran las Tentaciones de Jesús, las bodas de Caná, en la calle central y un poco más alto que los cuadros laterales de la Virgen con dos ángeles y una figura arrodillada que se supone es don Valeriano Ordóñez de Villaquirán, a la izquierda están la Resurreción de Lázaro y la Entrada en Jerusalén


En el tercer piso es el ciclo de la Pasión con la Adoración en el Huerto de los Olivos, y la flagelación. La escena de la calle central es el Calvario y a la derecha se ven la Coronación de Espinas y Cristo llevando la Cruz. El cuarto y último piso se dedican a la Segunda Venida de Cristo con la Resurrección y la Duda de Santo Tomás y, a la derecha del Calvario la Ascención a los Cielos y el Pentecostés o Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles


El retablo está encajado entre dos de las grandes columnas de la nave central y es considerado como una de las más valiosas obras de España. Aquí está el sepulcro del obispo don Juan Arias de Villar, que fue embajador de los Reyes Católicos ante Carlos VIII de Francia para restituir el Rosellón y la Cerdanya, vacío pues en 1498 fue nombrado obispo de Segovia y fue enterrado en su catedral a su fallecimiento en 1501


Ahora retomamos el camino a la derecha para ir a la cámara santa, viendo, a la derecha de la girola, el re retablo de Santa Teresa en la pared del crucero sur y a su derecha a su vez la puerta hacia el claustro


El retablo es obra barroca del artista asturiano Manuel de Pedredo mientras la imagen de Santa Teresa es de Luis Fernández de la Vega y la policromía del dorador portugués Juan de Facundis. También vemos a San Elías, San Pedro de Alcántara y San Juan de la Cruz, obras de Juan de Villanueva


Antes de ir al claustro vamos a la derecha para ir a la Cámara Santa


Tomamos pues el camino a la portada derecha


Esta portada que da acceso a las escaleras de la Cámara Santa es la reaprovechada tras ser trasladada del desaparecido trascoro catedralicio, donde era el arco de su altar. Su tímpano ya había sido transformado en 1741 en un balcón para exponer el Santo Sudario


Esta parte, que obedece a obras del siglo XVIII, nos lleva a la capilla superior o de San Miguel, la propiamente llamada Cámara Santa, pues abajo está la Cripta de Santa Leocadia, que veremos después. Son por lo tanto dos capillas superpuestas y sin comunicación directa entre ellas


Aquí accedemos a la antesala de la Cámara Santa, la antecámara


Vemos la torre adosada y las reformas de los siglos posteriores a su edificación


Ventanal gótico


Arquería gótica


Por aquí accedemos a la Cámara Santa


Sobre ella una representación en piedra de la Cruz de los Ángeles que veremos adentro


Bajamos unas escaleras y accedemos a al antecámara


Hay pinturas de algunos reyes asturianos...


Una vez más Fruela y Alfonso II


Arriba una celosía reconstruida


Alfonso VI, quien acudiría a la apertura del Arca Santa, aquí depositada, en el año 1075


Don Pelayo


Y una placa en memoria de Víctor Hevia Granda, quien restauró la Cámara Santa en 1921 y volvería a hacerlo, aprovechando la experiencia de su primer trabajo aquí, en 1940 tras la voladura en la Revolución del 34 y pasada la Guerra Civil. Es también autor de la estatua de Alfonso II El Casto del exterior y de otras del Jardín de los Reyes


Bóveda de la antecámara


Pasamos otra puerta...


Y esta es la  nave de la Cámara Santa y Capilla de San Miguel, con el presbiterio al fondo, donde se guardan el Arca Santa de las Reliquias y el Tesoro de la Catedral, lugar que representa un momento culminante de la peregrinación, a donde acudían romeros desde el alto medievo y donde nace el Camino Primitivo y por ende, todos los caminos a Santiago. El antiguo oratorio prerrománico fue profundamente reformado en estilo románico en el último tercio del siglo XII cuando se quita la bóveda antigua de madera por otra de cañón hecha de piedra. En las seis columnas románicas se tallaron las imágenes de los doce apóstoles agrupados de dos en dos, es el famoso Apostolado de la Cámara Santa


Estas son las dos primeras columnas de apóstoles de la izquierda, según entramos


Estos son los del lado izquierdo de la puerta y pared. Veamos los trabajados capiteles


Los dos apóstoles


Y animales alegóricos a sus pies


Apóstoles de la columna central izquierda


Capitel con más figuras arriba, incluyendo en la parte superior una escena de la cacería del jabalí



Abajo más animales alegóricos


Y más allá la pareja de apóstoles al lado izquierdo del presbiterio


Con sus capiteles arriba


Capiteles con más figuras humanas y filigranas vegetales y geométricas


Animales y plantas a los pies


Estos y los de la derecha son los apóstoles que tenemos justo enfrente mirando hacia los tesoros y reliquias guardados en el presbiterio. espacio en el que desde el siglo XIII se fueron agrupando pues hasta entonces se encontraban desperdigados por diferentes lugares de la vieja basílica románica-prerrománica. La Cámara Santa, como el Arte Asturiano prerrománico, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, construida por deseo de Alfonso II El Casto cuando hizo reconstruir la iglesia de San Salvador mandada edificar por su padre Fruela y destruida por los ataques del emir Hixem I. Se trata pues de una capilla palatina adosada a la que fue Torre de San Miguel que defendía la aún diminuta población y otras construcciones como los posibles palacios de estos monarcas de cuyos cimientos hemos hablado en el Tránsito de Santa Bárbara




En medio del presbitero están el Arca Santa y encima el Santo Sudario 




La tradición dice que el Arca santa era una antigua caja de cedro que contenía las reliquias de Jesús y María que estaba en el templo Jerusalén hasta que la invasión persa del año 614 obligó a la comunidad cristiana a trasladarla a Alejandría junto con el Santo Sudario y otras reliquias de santos y profetas, labor que hizo el presbítero Filipo. El avance persa por el norte de África hizo que esta acabase en Cartagena donde San Fulgencio, obispo de Écija, se la envió a San Leandro obispo de Sevilla, quien a su vez la llevó a Toledo, capital visigoda, a principios del siglo VIII, momento en el que se hace una nueva caja, esta vez de roble, para sustituir a la antigua. Luego y a causa de la expansión árabe es traída a Asturias donde estuvo 80 años oculta en el monte Monsacro hasta que Alfonso II El Casto, en algún momento entre los años 812 y 845, la trae aquí. Dicen las crónicas que casi dos siglos después el obispo don Ponce, que ocupó aquí su cargo entre los años 1025 y 1035, quiso abrirla, pues parece ser había un temor reverencial a ello, realizando toda una liturgia acompañado de miembros del Cabildo, familiares y amigos, pero una hiriente luz cegadora les hizo desistir de sacar lo que había adentro. No sería hasta el año. Habría de esperarse casi medio siglo más a que en tiempos de Alfonso VI se volviese a abrir, año 1075, esta vez con éxito e inventariando lo que se guarda en el interior


 Más tarde la reina Doña Urraca haría cubrirla con plata repujada con relieves en el año 1113 con imágenes de la Crucifixion, el anuncio del Nacimiento a los pastores, la Virgen, los santos y demás imágenes, además de un texto que bordea los cuatro lados de la tapa en el que se informa que aquí están porciones de la madera de la Cruz, del vestido de Cristo, de pan de la Última Cena, del sepulcro de Jesús y de su Sudario, de su sangre, de la tierra que pisó, leche de la Virgen y ropas de ella y de su madre, junto con otras reliquias de San Pedro, Santo Tomás y San Bartolomé, huesos de santos profetas y apóstoles. En 1715 el obispo Juan F. de Torres propuso volver a abrirla pero esto fue rechazado. Finalmente en algún momento más reciente fue el Arca Santa definitivamente abierta y por esos sus reliquias se exponen a la vista. Todo ello también hubo de ser restaurado con las destrucciones de los años de guerra y revolución


Por su parte el Santo Sudario, popularmente El Pañolón, es según la tradición piadosa una de las prendas funerarias de Jesús, en concreto la que le cubría la cabeza, de lino y manchada de sangre con alguna quemadura de velas, siendo una de las reliquias más veneradas del cristianismo y relacionada con la Sábana Santa de Turín


Los sucesivos análisis sobre la autenticidad del mismo dan diversas opciones, unas positivas y otras no. Independientemente de todo ello ha sido desde antiguo un gran reclamo para las peregrinaciones hacia Asturias


A la izquierda está la Cruz de los Ángeles, símbolo de ciudad y concejo de Oviedo/Uviéu. Es de tiempos de Alfonso II El Casto y se llama de esta forma por tener un angel a cada lado, pues la leyenda afirma que ángeles eran en realidad unos orfebres ambulantes a quien les encargó el monarca hacerla, pero la misma noche, intranquilo tras entregarles oro y pedrería, fue a ver qué hacían en el taller y se encontró con la deslumbrante cruz hecha, y ellos los orfebres-ángeles, ya habían marchado. Los ángeles son de madera cubiertos en oro, del siglo XVIII y la cruz es de estilo griego, su interior de madera de cerezo silvestre cubierta de chapas finas de oro con piedras preciosas que hubo que restaurar tras los dos desastres que sufrió: la voladura de 1934 y el robo con gran destrucción de 1977 que padeció junto con la Cruz de la Victoria


El reverso es más liso y sencillo, tenía cuatro cajitas, una en cada extremo de los brazos, que en su momento guardaron reliquias pero desde fecha no sabida se encontraban vacías y no fueron repuestas tras la segunda restauración. En ese reverso cada brazo tiene una inscripción:

Brazo de arriba:

"SVSCEPTVM PLACIDE MANEAT HOC IN HONORE DI OFFERT ADEFONSVS HVMILIS SERVVS XPI"

Brazo izquierdo visto desde aquí (derecho para el reverso):

"QVISQVIS AVFERRE PRAESVNSERIT MIHI FVLMINE DIVINO INTEREAT IPSE"

En el otro brazo

"NISI LIBENS VBI VOLVNTAS DEDERIT MEA HOC OPVS PERFECTVM EST IN ERA DCCCXLVI"

Brazo de abajo

"HOC SIGNO TVETVR PIVS HOC SIGNO VINCITVR INIMICVS"

Y su traducción viene a ser...

"Permanezca en honor de Dios esto, realizado con complacencia. Alfonso, humilde siervo de Dios, lo ofrenda. Cualquiera que presumiere llevarme fuera de donde mi buena voluntad la dedicó, perezca espontáneamente con el rayo divino. Esta obra se concluyó en la era 846 (año 808). Con este signo es protegido el piadoso. Con este signo es vencido el enemigo."

La última frase pasará a ser el lema de los reyes asturianos


Debajo hay otra cruz muy importante, el Cristo de Nicodemo


El Cristo de Nicodemo fue construido tras la apertura del Arca Santa en el 1075 para albergar un trozo de la Santa Cruz, si bien la leyenda hace propietario suyo a José de Arimatea, quien ayudó a embalsamar y sepultar el cuerpo de Jesús, de quien era familiar


A la derecha otros dos elementos muy importantes, la Cruz de la Victoria y la Caja de las Ágatas


La Cruz de la Victoria es símbolo y emblema de Asturias, joya de tiempos del rey Alfonso III El Magno, al que muchos consideran el segundo fundador de la ciudad y bajo cuyo reinado el Asturorum Regnum, Asturum Regnum, Reino de Asturias  alcanzó su máxima extensión y esplendor, como un cenit antes de trasladarse la capital hacia el sur, a León, momento en el que se escriben las grandes crónicas, siempre interesadas como todas las crónicas, pero fuente indispensable de información, para rememorar muchísimos acontecimientos que siguen incluso, hoy en día, teniendo repercusión en el presente, sin ir más allá, el propio Camino


La tradición dice que la Cruz de la Victoria fue recubierta de láminas de oro, esmaltes y unas 173 piezas de pedrería por mandato de Alfonso III en el Castillo de Gauzón, que suele ubicarse en el del Peñón de Raíces en Castrillón, al lado de Avilés y al lado del Camino Norte, si bien no es para nada plenamente seguro. Su alma interna es de madera de roble y se contaba que se trataba de la que había enarbolado Pelayo en Covadonga, de ahí vendría su victorioso nombre, si bien nada parece demostrar, salvo la tradición, este hecho. Sería una donación a la Iglesia de San Salvador similar a la que habría hecho un siglo antes Alfonso II con la Cruz de los Ángeles. Tenía un pequeño hueco con una diminuta reliquia de la Ver Cruz o Lignum Crucis allí donde se unen los brazos. Se conoce que tuvo un pasado ceremonial en las procesiones, siendo sacada de aquí y llevada al altar mayor en tiempos de guerra para atraer la victoria y la paz. Es por eso que figure en la bandera del alzamiento contra Napoleón en 1808 que en 1854 fue adoptado por la Diputación como enseña de Asturias, adoptado oficialmente por ley en 1984. También hubo de ser restaurada en 1942 y tras el robo de 1977


 Abajo, la Caja de las Ágatas o de las Calcedonias, si las crónicas dicen verdad, sería donada por Fruela II junto con su esposa Nunilo en el año 910


Tiene armazón de madera de ciprés y aunque hoy vacía antaño guardaba muchas de las reliquias de la Cámara Santa. Está recubierta por 99 plaquetas de ágata de tamaño desigual tras una lámina de oro repujada con motivos florales, así como cenefas en el límite de sus dos pisos con temas geométricos y cruces. En el fondo exterior están los símbolos de los evangelistas, el ángel, el león, el águila y el toro


Sus textos no son muy diferentes a los de las cruces de la Victoria y de los Ángeles y dicen en sus lados:

"SVSCEPTVM PLACIDE MANEAT HOC IN HORE DI QVOD"

"OFFERVNT FAMVLI XPI FROILA ET NVNILO COGNOMENTO / SCEMENA HOC OPVS PERFECTVM ET CONCES"

SVM EST SCO SALVATORI OVETENSIS QVISQVIS

"AVFERRE HOC DONARIA NSA PRESVNSERI FVLMINE DIVINO / INTEREAT IPSE OPERATVM EST ERA DCCCCXLVIII"

"Permanezca esto complacientemente realizado en honor de Dios, que ofrecen los servidores de Cristo Fruela y Nunilo por sobrenombre Jimena. Esta obra se realizó y se concedió a San Salvador ovetense, quienquiera que pretendiera arrebatar este don nuestro perezca por el rayo divino. Se fabricó en la Era 948 (año 910 d. C.)"



Más atrás a la derecha más cofres y reliquias



Allí están el Cofre de San Eulogio y Santa Lucrecia, el Arca de San Vicente, la Arqueta del obispo Don Arias, que ocupó aquí su cargo entre los años 1073 a 1094, la caja de plata para la sandalia de San Pedro... la celosía de la pared es fruto de las restauraciones


Arqueta del obispo Don Arias, quien ocupó aquí su cargo entre los años 1073 a 1094, caja de plata para la sandalia de San Pedro



Vamos ahora a ver, a la derecha, los apóstoles de esa esquina lateral, junto a la ventana


Capiteles con representaciones de personas y aves sobre sus cabezas


Y figuras humanas en acción de estar sosteniéndolos por los pies


Vamos ahora a los apóstoles de la columna central derecha


Con sus respectivas escenas arriba y abajo


Los capiteles sobre las cabezas...


Dadas sus trazas y características se han comparado estas esculturas con las del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela y se ha querido ver la mano de su autor el Maestro Mateo, si bien parecen ser algo posteriores, aunque siguiendo su línea


Animales en la base. Antiguamente todas estas columnas estaban policromadas


Y ahora al fondo veremos los de la otra esquina, junto a la puerta, al lado de la otra ventana al exterior


Estos llevan unos pergaminos con los nombres de Tomás y Bartolomé


En los capiteles de sus sendas columnas se ve un bajorrelieve con una escena de guerreros a caballo luchando con fieras


Abajo, bajo sus pies, aves...




Vista hacia atrás, por donde hemos entrado


Arriba, sobre la puerta, un Calvario también románico


Se han perdido las pinturas pero sobresalen tres cabezas


Las esculturas de las cabezas de Jesús, San Juan y la Virgen que completarían el cuadro allí pintado, dándole sensación de tridimensionalidad


Y así salimos de la Cámara Santa


Atravesando de nuevo la antecámara


Y saliendo a la izquierda


Y llegamos al Museo de la Iglesia, sito en la planta de arriba, en unas salas construidas sobre el claustro en el siglo XVIII e inaugurado en, 1990, donde veremos piezas de muchísimo interés


Subimos estas escaleras


Y esta es la entrada al museo, donde no pueden hacerse fotos


Una vez visitado el museo bajaremos por las escaleras...


Y saldremos al claustro


El claustro gótico de la catedral, que se construyó sobre otro anterior románico y del que se sabe que las obras ya habían empezado en el año 1300, durando más de cien años. Vamos a recorrerlo entero, contemplando su evolución a lo largo de todo este tiempo. Por ejemplo esta parte que vemos ahora, el muro este, sería la más tardía, construida entre 1412 y 1441 en gótico flamígero


Al pasar la puerta del claustro, un poco más arriba a la derecha, está la lápida de uno de los más influyentes prelados de la historia de la catedral y de Asturias, el obispo Pelayo, fallecido en 1153


 El texto en latín, traducido por F. Diego Santos, dice:

"Este es el sepulcro de Pelayo obispo de Oviedo. En la era de mil ciento... Tú, quienquiera que mires este sepulcro, que resplandeces con la flor de la fe celestial, contempla las maravillas de Dios. Eres pues lo que yo fui y creo que vas a ser pronto lo que yo soy, pues así es de breve y pasa la vida. Por tanto, te pido que con toda tu alma reces a Dios para que él me conceda el descanso que puede darme; que Cristo te dé a ti, de igual modo, el descanso que tú deseas tener. Reza por mi el "de profundis" y el "miserere"




Arcos, capiteles y columnas están profusamente labrados con toda clase de escenas, símbolos y motivos


Figura de San Salvador en lo alto de la pared, sobre peana en forma de cabeza humana



A la derecha está la Sala Capitular, donde se reunían los monjes y el abad, la veremos luego de recorrer todo el claustro


Vamos a empezar por el pasillo de la derecha, según salimos de la puerta por la que venimos desde la Cámara Santa


Es la crujía o lado norte, hecha en la fase inicial y que responde al modelo del gótico clásico, se remató hacia el año 1350 auspiciada por Fernando Álvarez de las Asturias. A la derecha está la puerta al Cementerio de los Peregrinos


Justo a los pies de la puerta hay una sepultura


Su lápida está muy desgastada al ser parte del mismo suelo del claustro


Muestra un sol radiante (símbolo del apellido Solís) y un texto que dice así:

"Aquí (yasce) Agnes Rodriguez fi/lla de Rui Fer(nan)des de Sollis, que Dios perdone e fino XX / dias de... / del nacimiento del (Sal)vador n(uest)ro IHV XPO de mil e CCCCIIIII años (1405 de.C.)"


A la derecha salimos al antiguo cementerio del cabildo


Era este el cementerio de los peregrinos, puerta bajo arco gótico


Capiteles


Atención a la izquierda


Es el muro este o cabecera de la Cámara Santa: arriba está la capilla de San Miguel, donde hemos estado, abajo es la Cripta de Santa Leocadia, que visitaremos seguidamente. Las celosías son elementos que imitan los modelos del Arte Asturiano añadidos en las restauraciones. Fijémonos en los contrafuertes


El edificio ha quedado completamente encajado dentro de la catedral gótica. La construcción de este primer templo guarda con misterio su fecha de consagración, si bien se atribuye por lo general al reinado de Alfonso II El Casto, tanto por sus detalles constructivos como por algunas crónicas, como la Silense, que en en siglo XII cita a la capilla de Santa Leocadia y a un espacio sobre ella para que los peregrinos venerasen el Arca Santa, si bien sin nombrarlo como capilla de San Miguel. Otros estudiosos dicen que más bien pudo ser construida en tiempos de Alfonso III El Magno cuando se trajeron los restos de los mártires cordobeses Eulogio y Leocricia, traídos por Dulcidio, embajador del monarca ante el emir Mohamed I


Aquí la antigua Torre de San Miguel, que estaba adosada al conjunto, tenía dos puertas que comunicaban la cripta y la capilla con una escalera exterior que aún existía en el siglo XV


En el año 1076 es enterrado el obispo Froilán en un desaparecido pórtico que en algún momento se añadió a la estructura, donde fueron halladas su tumba y otras en las reconstrucción de 1938 a 1942 cuando se quitaron algunas construcciones para despejar el cementerio de los peregrinos, bajando 70 centímetros el suelo y apareciendo estos cimientos


Se supone era de madera menos los arranques de piedra, pensándose que debió desaparecer al hacerse la cabecera de la catedral gótica


También pudo quitarse durante las obras del siglo XII, cuando de se realizaron grandes reformas que le añadieron una impronta románica, al tapiarse la puerta de abajo de la Torre de San Miguel y se abrió todo el muro oriental a ese nivel añadiéndolo a la cripta de Santa Leocadia y quitando el techo de madera para hacerlo de bóveda


De esa época románica son los canecillos del alerón del tejado. La parte derecha, un poco más alta, es la traza actual de la que fue la Torre de San Miguel


Predominan en ellos los motivos vegetales y flores


Temática naturalista que inspira también los cuadros entre estos canecillos


Una cenefa geométrico-vegetal recorre el conjunto


Maravilla del arte medieval


También canecillos en la que fue la Torre de San Miguel



Entre la Cámara Santa y la desaparecida Capilla de los Peregrinos se extendía este camposanto donde se enterraba a los romeros que morían en la catedral. Por aquel entonces las peregrinaciones se realizaban en condiciones muy duras, exponiéndose a la enfermedad y a los asaltos. El cansancio, las pestes, la mala alimentación y un sinfín de circunstancias hacían que no pocos pereciesen en los hospitales de acogida. Entonces las instituciones religiosas y benéficas, como el propio Cabildo catedralicio se hacían cargo de sus cuerpos para darles cristiana sepultura en lugares como este, donde, como hemos dicho, también fue enterrado algún obispo


Aquí están depositados los huesos hallados en este Cementerio de los Peregrinos durante las obras de restauración


Una placa recuerda al periodista y arqueólogo José María Fernández Buelta, impulsor de la reconstrucción de la Cámara Santa. Al lado otra placa recuerda la declaración de la arquitectura prerrománica asturiana como Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco


Sesión del 6 de diciembre de 1985


Hay aquí un olivo procedente del Huerto de los Olivos de Jerusalén


Y del Cementerio de los Peregrinos salimos de nuevo al claustro


Con sus grandes ventanales góticos, cinco por cada lado, mirando al patio


A la derecha un sepulcro del siglo XIV y a su derecha una inscripción en latín dedicada a Iuvo, acediano, traducida así por F. Diego Santos


"Aquí descansa el siervo de Dios, Iuvo, maestro y arcediano de esta iglesia, que murió en la era de mil ciento ochenta y seis (1148 d.C.). Descanse en paz"


Y en el sepulcro una lauda funeraria con decoración vegetal de finales del siglo XII


Nos acercamos a la derecha a la puerta de acceso a la Cripta de Santa Leocadia. Arriba a la derecha una inscripción en latín en honor del arcediano Fernando


Dice, según traducción de F. Diego Santos:

"Fernando, en vida digno y probo arcediano, cumplidor de toda ley, pasó a ser igual que el polvo; estuvo de joven al servicio de esta sede y fue desprendido con los pobres; constante y agradable; anciano de complacientes modales. Yace aquí dentro, que cada cual le aplique una oración para que sus pecados no le ocasiones tormentos. Amén. Era de mil trescientos veintiuno (1283 d.C.)"



Imágenes humanas y vegetales en los capiteles


Por este muro gótico entramos pues a la Cripta de Santa Leocadia


La primera noticia que tenemos de esta cripta es del año 908 y se dice pudo construirse al venir las reliquias de los mártires cordobeses citados, Leocricia y Eulogio. Tiene bóveda de cañón de 2,30 metros de alto. En el suelo hay tres tumbas, una de ellas lisa, y al fondo vemos el presbiterio. Recordemos que estamos debajo de la Capilla de San Miguel


Estas son las dos laudas sepulcrales, anteriores a los años 883-884, con decoración vegetal ondulante y de racimos y pétalos


Al fondo el presbiterio esta el altar mayor, sobre la tumba de Dulcidio


Aquí el suelo es el original de la construcción


Al fondo otro espacio funerario



A la derecha un sarcófago procede de la capilla de San Zornín en la parroquia de Puelles en Villaviciosa, cerca de Valdediós (paso del Camino Norte). Puede ser de finales del siglo XI o principios del XII


A la izquierda la lauda lauda del Obispo Froilán, la hallada en el antiguo pórtico norte de la Cámara Santa


En ella se lee la inscripción:
"LO : REQVIEVIT: FMLS DEI FROILANI:EP Q REGIT ANC SEDE P ANS XXXVII OBIIT DIE IIF XIIII KLDS MRCII ERA CXIII POST M.
"En este túmulo descansó el siervo de Dios Froilán, obispo que rige esta sede durante treinta y siete años. Murió el día de la segunda feria 14 de las kalendas de marzo de la era 114 después de la milésima (lunes, 16 de febrero de 1076) "



Al fondo una lápida con más inscripciones fue traída aquí durante los trabajos de reconstrucción de la posguerra


Procede de Galicia o del norte de Portugal y está fragmentada, sabiéndose que trata de la construcción de un albergue para marinos por el príncipe Wimara


Las tenue luminosidad realza la sensación mística del lugar


Y salimos de nuevo a la crujía norte del claustro de la catedral de San Salvador


El contraste ente los sombríos espacios interiores y el luminoso exterior



A nuestra derecha, nada más salir de la Cripta de Santa Leocadia, tenemos otro conjunto funerario


Sepulcros e imágenes...


A la derecha es el sepulcro del arcediano D. Ruy Fernández y a la izquierda el del chantre D. Alvar Pérez. Arriba en la pared hay tres figuras de piedra caliza blanca mutiladas y sin cabeza de las que se ha podido localizar a San Nicolás a la derecha. En medio es una figura masculina y a la izquierda femenina pero sin determinarse quien pueden ser


Vemos la decoración cincelada en los arcos góticos


El tema de hojas y pétalos es el triunfante


Pero se ven asimismo figuras humanas, de animales y seres fantásticos, como en este capitel


Frente a las imágenes llegamos al muro oeste, allí está la puerta que nos llevará de nuevo a la nave central de la catedral, pero de momento sigamos recorriendo todo el claustro, pues aún es mucho y bueno lo que nos queda por ver


Esta puerta fue encargada y pagada en 1525 a Juan de la Caleya incluyendo la colocación, arriba, de una imagen de la Virgen con el Niño, la cual también padeció las destrucciones de 1934, siendo reconstruida por Víctor Hevia. Esta era en estos templos la Puerta Speciosa o antigua Puerta de la Calostra porque ante ella se canta en procesión a la Virgen la antífona Speciosa Facta Est




Sobre esa puerta nos llama la atención esa imagen tan humana de la Virgen con el Niño con semblante que, aún siendo de majestuosidad gótica, tienen una notable acercamiento a la inspiración renacentista. Nos llama la atención, bajo la repisa, una especie de diablillo o dragón, símbolo del mal derrotado. Hubo unas frases que decían "Celi fenestra facta est" (Se la hizo ventana del cielo)" y "ipsa conteret caput tuum"" (Ella triturará tu cabeza)"


 Desde esta puerta continuamos pues dando la vuelta al claustro por la crujía oeste, sintiendo todas las sensaciones que transmite este impresionante y sosegado lugar...


Este lado oeste del claustro representó una segunda fase en su construcción, pasando del gótico clásico similar al de la fachada norte al gótico marienista. La obra se hará entre los años 1348 y 1369 auspiciada por Alfonso XI y los obispos Sancho y Alfonso II


Hay un sepulcro, del maestrescuela Luis Alfonso (canónigo que impartía ciencias eclesiásticas) y más inscripciones, como la del Arcediano Alfonso


"Aquí acabó su vida el venerable arcediano, largo tiempo tuvo el mérito de respetar toda ley; entonces era Alfonso discreto y versado en leyes, ahora yace en el olvido, éste ya no es nada de lo que era; sumido en este túmulo está reducido a ceniza de podredumbre. Que el Hijo de Dios le sea propicio. La era marcaba el mil trescientos setenta y cuatro, súmalo; entonces vino a este monumento"



Otro sepulcro es el de Rodrigo Alfonso, hermano de Luis. Hubo otra piedra, ahora expuesta, en el Museo de la Iglesia que ponía en latín:

"Aquí descansa el siervo de Dios Esteban, arcediano de esta iglesia, que murió el día tres de las Kldas. de octubre, era de mil doscientos ventisiete (29 de septiembre de 1189). Descanse en paz. Amen"

Se advierte que alguno de los epitafios, o muchos, procedían del antiguo claustro románico derribado para levantar este


La del arcediano Juan dice así:

"En la era de mil... cincuenta y cinco. Oh, muerte tremendamente cruel, envidiosa de quienes marchan los primeros; precipitando su vida, nos arrebataste un arcediano suave, comedido, joven, versado en leyes, que actuó tal lo destacó el aplauso, lo que la fama de Juan no podrá acallar en muchos años"



Entre este arco y el anterior admiramos sus capiteles


Un gran titán lleva un gran pez sobre sus hombros


Arriba una imagen de Alfonso XI, reproducción de una talla original de la segunda mitad del siglo XIV, hecha en piedra y conservada en el Museo Diocesano


Vista del patio del claustro desde aquí


Muretes con piedras cinceladas con figuras


Columnas bien labradas


Más sepulcros, inscripciones e imágenes de santos. A la derecha otra tumba gótica y otra piedra grabada


"En esta tumba yace Gonzalo Vello, deán de noble cuna, mente piadosa, pródiga mano. Acabó sus días, al tiempo que el sol corría por el signo de libra, la era marcaba el mil trescientos diez (1272 d.C.)"


Fijémonos ahora en la imagen de arriba


Bajo esta santa en un pedestal aparece labrada una escena bíblica que parece la de Daniel en el foso de los leones


Y así seguimos recorriendo el claustro


Lauda sepulcral


Siguiente arcada, tumba de Francisco Gutiérrez y dedicatoria, esta a ...


"Juan Pérez Scallo, deán suave y cortés, tras una tranquila muerte, se encuentra aquí en tan estrecha morada. Él fue dogma para el clero, fuente del derecho, criterio de verdad, árbitro de la honradez y balanza de fiel exactitud. Floreció en el mundo en una vida sin mancilla del cuerpo, marcando la norma de toda ley. Así lo corrobora su actuación. Está entristecida la ciudad de Oviedo con la noticia de su muerte. Que el Hijo de Dios así le perdone sus culpas. Corría la era por el año mil trescientos cuarenta y cinco, vino a parar a este monumento cuando él mismo, sacerdote, lo logró hacer"


Hay sobre el sepulcro otra inscripción dedicada al sacristán Rodrigo que dice...

"La realidad aprueba que se celebre con alabanzas la muerte de Rodrigo. Aminoró sus vicios, doliéndose con sabia consciencia. Su prestancia de costumbres le ganó la confianza de los amigos, su corazón mostró el rango de su origen ilustre. En pocos días de sacristán fue previsor de las cosas. Que llevaba de la mano de la Virgen Madre no se vea privado de la luz. La era marcaba el mil doscientos treinta y cuatro (1196 d.C.)"



Junto a los siguientes restos, tumba del maestrescuela Fernán Pérez se lee en la piedra...


"Yo soy Arias el cantor, reo de tantas culpas. Oh Dios, te pido que te acuerdes de este a todas horas desmemoriado. No mires mis méritos, pues mi vida ha desviado su mirada hacia obras no lícitas y, por ello merezco ser castigado. Pero Tú has nacido, Tú has padecido, te dieron muerte y fuiste sepultado por mí. Concédeme que sea llevado del lado del perdón. En el mil trescientos dieciocho de suma. Una plegaria (1280 d.C.)"


Llegamos así a la esquina con crujía o muro sur del claustro gótico


A la derecha el sepulcro de Frigión de Cifuentes


 Existe en él esta inscripción:


"Aquí·yace·Frigio(n)·de·Cifuentes: cuya an(im)a el Señor
Dios aya, fijo del bachiller JUa(n) de Gijo(n), (et) fallescio de
edat de diez e seys an(n)os último día del mes de set(i)embre 
 an(n)o del Sen(n)or de M et CCCC et LXXX et V annos (1485 d.C.)"


De frente está el sepulcro del Abad de Cenero, Don Diego Menéndez Valdés, acabado en 1487


Veamos las columnas del patio del claustro en esta esquina


Con más estatuas


Capiteles con escenas de montería


Recorremos así el pasillo sur


A  la derecha vemos el sepulcro del Deán Pedro Gay


A su derecha otra inscripción en latín, dedicada a un Rector Scholarum, dice:

"Esta tumba encierra al querido maestrescuela. Fue regla de la rectitud, ahora su fama vuela porencima de los astros: veraz amigo, piadoso, con pundonor de acción y pensamiento. Tal lo pregona la fama por la conducta de su vida. Su gran deseo fue llevar alimento a todos, hasta repartía de lo suyo cuando fue menester. En la era mil trescientos treinta y seis y el mes de septiembre (año 1298 d.C.)"

Y a la izquierda también frases a Alfonso, maestrescuela:

"Aquí yace olvidado Alfonso, saco de hedor, en vida hombre de grandes dotes, huerto de perfume, prudente, veraz y fiel amigo de todos. Poseyó por poco tiempo el prestigio y la dirección de las escuelas, el mundo le dio y podía..., pero le quitó en una hora todo cuanto le había dado. Por tanto, como te queda una esperanza igualmente mortal, recítale un salmo para que hagan lo mismo contigo. Corría la era por el mil trescientos treinta y siete (1299)"



A la izquierda admiramos el patio del claustro, sobre el que se construyó, ya entre 1731 y 1733 un claustro alto en estilo barroco, trabajando en él Francisco de la Riva y Ladrón de Guevara y Pedro Muñiz Somonte, que estaba también al cargo de la apertura del Tránsito de Santa Bárbara


Seguidamente nos encontramos con la Puerta de la Limosna, la que sale a la Corrada del Obispo, que veíamos antes desde el exterior


Sobre ella otro epitafio, este de nuevo en latín:

"En esta tumba de Bermudo yace un arcediano. Al fin se apagó la vida del presente mundo: fuente del derecho, árbitro de las costumbres, entregado totalmente en los oficios divinos y complaciente con todos sus compañeros, Aquel andaba por el mil trescientos veintiseis" (1288 d.C.)"


En la época en que se hizo el claustro alto barroco se construyeron también las escaleras a la Cámara Santa y el Palacio Arzobispal, destruyéndose para ello la capilla del obispo, en aquel momento Don Juan García Avello y Castrillón, quien promovió esa intervención


Un lugar lleno de historia y arte...


Todo esculpido hasta sus mínimos detalles en el claustro bajo


Cabeza de león


Capiteles con multitud de motivos y escenarios



A la derecha la figura de un monje, tal vez un prelado, ante una pequeña puerta gótica, como montando guardia


 Hay arriba en la pared una piedra labrada con esta leyenda, en latín, dedicada a Fernando, Arcediano:


"Emigró de esta vida el venerable Arcediano Fernando, prudente, generoso, constante y fiel amigo. Fue poderoso por su valer y la nobleza de sus padres. Que María le conceda un día gozar de la santa morada. Cuando ambicionó el cielo, expiraba condolido y corría la era mil doscientos sesenta y nueve (1231 d.C.)"


Pasamos ante la talla


Y ya llegamos a la esquina con el muro este, donde vemos a la derecha el sepulcro del chantre Martín González, acabado en la segunda mitad del siglo XIV


Y así recorrimos la crujía sur


De frente el Gymnasium, la antigua escuela catedralicia, a donde se trasladó el archivo en 1791


Seguidamente hay una sepultura obispal


Hay diversas piezas arqueológicas expuestas en este pasillo


Parecen porciones del antiguo claustro románico que se tiró para levantar el gótico


Arriba San Nicolás


En su peana una figura humana parece mostrar algo


Entramos pues en el archivo por esta primera puerta a la derecha. Al fondo, de nuevo, la puerta por la que llegamos al claustro bajando de la Cámara Santa


Magnífica portada


Antes de entrar nos fijamos en su decoración


Arriba la Cruz de los Ángeles y el escudo de España


El interior es un pequeño museo arqueológico de la catedral, con laudas sepulcrales, escudos, celosías, capiteles y otras piezas


Estas son las laudas que vemos de frente


La de la izquierda presenta un león, la del medio es de García Martiniz (s. XII ó XIII), la de la derecha de Pedro, hijo del Conde Gonzalo, que según la inscripción falleció el 21 de septiembre de 1182


El texto latino traducido dice:

"(Aquí descansa) el siervo de Dios Pedro, hijo del conde Gonzalo. Murió el día cuatro de los idus de septiembre, en la era 1220 (20 de septiembre de 1182)", según traducción de C. de Castro Valdés)


La lauda funerario del clérigo García Martínez


La del león, del siglo XII


Más laudas funerarias. Mayoritariamente parecen ser anteriores a la catedral gótica


Esta es del siglo XII


Castillos y conchas esculpidos


Esta es de la misma centuria


Letras omega y conchas



Más conchas, dos líneas verticales en otra lauda también del siglo XII


Blasones y arriba piezas del desaparecido coro de la catedral, desmontado en 1902


La frase que la recorre, escrita en latín, dice:

"Salvador del mundo, aplacado por la intervención de la Virgen María tu Madre divina, sálvanos y dirige nuestras vidas y vigila nuestras venidas, para que caminemos por tus sendas hasta el cielo.

Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles, enciende en ellos la llama de tu amor, para que puedan, al fin, dar curso a sus piadosas oraciones en esta santa casa, consagrada piadosamente al Salvador"


Este es el capelo con sus cordones, empleado en la heráldica eclesiástica desde el siglo XIV sustituyendo a las mitras, si bien su uso en la indumentaria, en principio para los cardenales, fue instaurado por Inocencio IV en el Concilio de Lyon en 1245. Era de color rojo y se basaba en los sombreros de los peregrinos. En medio cuatro conchas y la Flor de Lis, que en la iglesia es un símbolo mariano. Las conchas están relacionadas con el ritual del bautismo, así como con el encuentro de San Agustín con el niño que echaba con ella agua del mar a un pozo en la arena, y con los peregrinos, pues son emblema de su llegada a Santiago, o a Fisterra, ya en la costa atlántica, cuya Praia da Langosteira está llena de cáscaras. En torno a ello cinco estrellas de seis puntas o hexapétalas



En la pared de enfrente seguimos viendo parte del antiguo coro desmontado con sus barrotes e inscripciones


Abajo mesa de cristal con piezas arqueológicas y lauda sepulcral del siglo XII posiblemente


En la pared del fondo otra porción del citado coro


Importante celosía del Arte Asturiano (s. IX)


Al lado unas placas recuerdan el levantamiento de 1808 contra Napoleón proclamado en la Sala Capitular



Vamos ahora a ver las piezas arqueológicas de la mesa


Presentan diversos adornos dibujados y filigranas


Capitel estilo corintio del siglo IX


Trozo de imposta sogueada del siglo IX


Tablero de cancel con motivos vegetales, tal vez también del siglo IX


Otro capitel corintio, siglos VIII-IX


Fragmento de imposta sogueada del siglo IX


Símbolos vegetales y ondulantes


Motivos vegetales, anterior al siglo IX


Capitel corintio del siglo IX


Al fondo, a la izquierda, un púlpito forjado


Formaba parte de la verja del coro


Al lado un modillón de rollo, siglo IX


Al salir nos fijamos también en la artística puerta tallada


Más piezas y elementos sueltos y expuestos


Esta parece representar un oso. Los animales y su simbolismo están muy presentes en el arte religioso, especialmente en el medieval, prerrománico, románico y gótico


Pila de agua...


Capiteles con figuras monstruosas, entre humanos y animales


Representación de vicios, pecados, castigos...


Y la vegetación



Seguimos pues avanzando, casi dando ya la vuelta completa al claustro


En esta pared está el epitafio del sacristán Pedro con sus frases latinas:


"En esta tumba descansa el sacristán Pedro, que le sea propicia la siempre dulce Virgen María. Tú, quienquiera que pases, piensa si estás incluido entre los mortales; desprecia lo que va a perecer rápidamente, la muerte iguala indistintamente las cosas grandes con las pequeñas, la muerte lo mata todo de igual forma. En la era de MCCXC (1252 d.C.)"


Otra larga mesa, realmente son dos, una en cada arquería, con capitales románicos. Vamos a ver esta


Capitel doble en esquina, de finales del siglo XII


Trozo de capitel figurado, segunda mitad del siglo XII


Capitel vegetal simple, de la segunda mitad del siglo XII


Capitel geminado con motivos vegetales, segunda mitad del siglo XII


Otro fragmento de un capitel simple vegetal de la segunda mitad del siglo XII


Capitel geminado con decoración de entrelazos. Segunda mitad del siglo XII


Seguimos por el pasillo


Gran cabeza...


Siempre a la vista del claustro alto (barroco) y del claustro bajo (gótico)


Otra mesa de cristal para exposición. Arriba a la derecha la piedra con las piadosas frases dedicadas al arcediano Gonzalo


"Aquí está depositado un cuerpo que fue notable en vida, el arcediano G(onzalo), por méritos propios digno de alabanza. Este fue tal como pregona unánime la voz de la fama, prudente, desinteresado, generoso y sincero amigo. Fue árbitro de las costumbres, a un tiempo modelo de los buenos, noble y cortés. Prueba esto su mano, que distribuyó suave dádivas con el tino conveniente. Este fue la vara de la ley y escudo de la iglesia. Su muerte conforma que no iba en nada por bajo de la fama. Que el rey celestial defienda su alma del abismo. La era corría por el año mil trescientos cuarenta y siete, cuando subió al cielo este padre del monumento (1309 d. C:)"


Más a la izquierda un fragmento de lauda sepulcral


Con una espiral vegetal. La espiral es un símbolo presente en el arte desde la prehistoria, representa, según cada cultura o civilización, el infinito, la sucesión nacimiento-vida-resurrección, y todo tipo de planteamiento cíclico, tanto religioso como filosófico o técnico


Vamos a ver pues la exposición de piezas: son basas de columnas


Basa ática doble de la segunda mitad del siglo XII


De la misma centuria basa ática geminada


De la misma época basa geminada


Basa ática siglo XII


Basa germinada en esquina, segunda mitad del siglo XII


Y ya vamos a la puerta de la Sala Capitular, realizando el recorrido completo, la vuelta entera al claustro


Y ya llegamos a la entrada de la sala capitular. Arriba están las esculturas de San Pedro a la derecha y San Pablo a la izquierda


En la de San Pedro se lee en latín "Me es dado abrir las puertas del cielo al creyente" y en la de San Pablo "Yo que fui antes Saulo soy por la gracia de Dios Pablo"



En medio de los dos un gran rosetón



Al lado de la puerta un plano de la catedral


En la recepción nada más entrar en el templo, nos proporciarán uno, así como las correspondientes indicaciones para orientarnos por tan magno edificio y sus numerosas dependencias


Pasemos pues al interior de la Sala Capitular


Aquí es donde verdaderamente la catedral gótica, pues esta sala es la más antigua de la estructura, empezando a construirse en 1293 patrocinadas por el chantre Pedro Esteban y el deán Fernando Alonso. quien llegaría a obispo tres años más tarde, donando 2000 maravedís en el 1300, un año antes de su fallecimiento. Las obras terminaron en 1314. Aquí está la que fue la sillería del antiguo coro catedralicio, hecha en madera de nogal por varios maestros extranjeros del arte gótico como Alejo de Vahía, procedente del bajo Rhin pero asentado en España. La sillería fue restaurada en 1982 por el matrimonio Dorothy y Henry Kraus


En este cuerpo están representados de izquierda a derecha Malaquías, Zacarías, Esdras, Jeremías, Isaías, Salomón, David y Moisés



Detrás, en la pared, los sepulcros de algunos prelados y alguna lápida, como la del Arcediano Pedro... que se traduce así:


"Quien leyere esta lápida consigne aquí mismo en qué viene a parar la carne. La flor de ahora y la hez de ayer al fin se fundirán en lo mismo. El arcediano Pedro contrajo méritos de hombre firme, pero así quiebra la muerte las fuerzas indomables. Si eres poderoso por tu linaje, tu fuerza, tu hermosura. tus modales, tu dinero, en el sepulcro vas a ser lo mismo, podredumbre, nada. La era corre por el mil trescientos cinco, cuatro más, cuéntalo tú (1271 d.C.)"



Arriba la impresionante bóveda gótica


Sus ocho paños conforman su estructura octogonal


En esta sala se se celebraban las reuniones del Cabildo catedralicio y de la Junta General del Principado, por ello aquí se declaró la guerra a Napoleón en mayo de 1808, nada más llegar a la ciudad las noticias de los enfrentamientos con el ejército francés en Madrid el día 2 de ese mes


De frente, otra línea de sillería. Ahí vemos también de izquierda a derecha a Samuel, Ruth, Daniel, "LEI. V/IEIA", San Mateo, Santa Catalina y San Juan. Detrás, en el lienzo este de la Sala Capitular está la lápida del cantor Pedro Estábanez:

"Aquí yace en el túmulo Pedro Estábanez, agradable cantor, rico, espléndido y verdadero amigo del amigo. Era su cuidado defender los derechos del templo y, como quiso adornarse siempre de tantas bondades, merecidamente nos impulsa a llorar con extremo su muerte. Que el Hijo de Dios se apiade de él, amén. Corría la era mil trescientos treinta y una (1293 d.C.)"


Vamos a ver ahora la sillería del muro sur


Y a la izquierda, también de izquierda a derecha, San Pedro, San Matías, Santiago, Tadeo, San Blas, Santa Bárbara, San Esteban y San Simón


Leones tallados bajo los asientos



Aquí también hay, a la derecha, otras inscripciones


A la izquierda, muro sur, es la del arcediano Suero:

"Que la comunidad del clero te llore a ti, arcediano Suero; que en vida diste alimento a tantos; con cara alegre aparentemente, con mente tranquila en tu interior, así tú, dando y dando, aprenderías el cómo dar y cuándo. Como cuando con aquiescencia del Señor, esta carne tocó a su término, la era daba el mil doscientos ochenta (1242 d. C.)"

A la derecha, muro oeste, la del deán Fernando


"¿Para qué sirve la gloria del linaje, para qué el honor, para qué las riquezas? Se reduce a un poco de ceniza todo lo que hay. Esto te dio títulos, deán Fernando, pero tus bienes, tu estirpe y tu arte nada te aportan al sepulcro. ¿Por qué busca el hombre la gloria del mundo, que se esfumará rápidamente? Bajo la espada de la muerte perece cuanto fue, es y será. Corría la era mil trescientos cinco, cuando murió (1267 d.C.)"


Destacan en la sala el grosor de los muros y que apenas hay ventanas pero sí varias puertas. En el suelo, antes más bajo, hay también sepulturas, como las de Álvaro Fernández y el arcediano Miguel Fernández. La razón de la abundancia de sepulturas en todo este claustro está en su proximidad a las reliquias de la Cámara Santa, siendo considerado por su proximidad este lugar especialmente sagrado


Procedente de otra parte de la catedral, el muro sur del transepto, la nave que se cruza de forma perpendicular con la principal formando los brazos de la cruz de su planta, se expone ahora en la Sala Capitular el retablo de Las Lamentaciones o Llanto sobre el Cristo, que es parte del sepulcro del arquitecto Juan de Candamo, que estuvo a cargo de las obras de la catedral entre 1458 y 1489, año en el que, según documento, "por causa de su enfermedad non traçaba", dándosele pago y finiquito, Le sustituyó  Fernán Torneros. Formado en las obras de la catedral de León, Juan de Candamo trabajó en ese lado sur del transepto, donde estuvo primeramente su sepultura, y también en las naves.


Este bellísimo retablo esculpido en piedra muestra la escena del Descendimiento de la Cruz


En la escena central el cuerpo de Cristo reposa en las rodillas de la Virgen con varios personajes bíblicos además del propio Juan de Candamo, arrodillado a la izquierda, y su mujer Catalina González de Nava, a la derecha


Ya salimos pues de la Sala Capitular, volviendo ahora al pasillo de la crujía norte, donde empezábamos nuestro recorrido


Y, pasando otra vez al lado de la puerta del Cementerio de los Peregrinos y de la Cripta de San Leocadia iremos a la puerta del fondo, la encargada a Juan de Caleya en 1525


La Puerta Speciosa que veíamos antes, bajo la Virgen con el Niño


Saliendo al pasillo a la derecha podremos volver a las naves de la catedral


A la izquierda está la tienda


Vamos por estas puertas


Y en el transepto pasaremos al lado nuevamente del retablo de Santa Teresa, viendo la escultura de San Salvador al fondo


Pasando el retablo iremos a la derecha


Vamos ahora a caminar por la girola o deambulatorio, el espacio abierto mediado el siglo XVII por encargo a Juan de Naveda detrás del altar mayor que transformó el primitivo triple ábside gótico, haciendo este pasillo que comunica sus capillas radiales


Recuerdo de la peregrinación de Juan Pablo II en 1989


A la derecha de la capilla de Covadonga la imagen de Santa María Magdalena


Esta es la capilla de Covadonga, con la imagen de La Santina al fondo. La antigua fue volada en 1934 junto con su retablo por lo que aquí, donde estaba la de San Ildefonso, se hizo una importante intervención dejando una peana minimalista con la imagen de la Virgen. A la izquierda una estatua de San Melchor de Quirós, el primer santo asturiano y a la derecha el sepulcro del obispo Gutierre de Toledo, quien ejerció el cargo entre 1377 y 1389, reformando la Iglesia asturiana y participando activamente en la vida política del momento, participando en el enfrentamiento entre Juan I de Castilla y Alfonso Enríquez


Y esta es la imagen de la Virgen. La que actualmente se venera en el santuario de Covadonga estuvo primeramente aquí en la catedral, siéndole cedida por el cabildo catedralicio el 17 de julio de 1778 tras el voraz incendio que destruyó el templo de madera de la Santa Cueva junto con la imagen anterior


Melchor García San Pedro, San Melchor de Quirós, nació en Cortes, concejo asturiano de Quirós, el 28 de abril de 1821, estudiando a partir de 1835 Filosofía y Teología en la Universidad de Oviedo y siendo llamado a ejercer como maestro en el colegio de San José por el Cabildo de esta catedral. Su vocación era irse de misionero por lo que pronto dejará la docencia e ingresará en el convento de Ocaña de Santo Domingo para ordenarse en Madrid sacerdote de la orden dominica en diciembre de1847, embarcando en Cádiz en marzo siguiente rumbo a Manila, capital de las posesiones españolas en Filipinas, donde desempeñará unos meses de Lector de Filosofía de su colegio de Santo Tomás para volver a embarcar, ahora rumbo a Macao, con objeto de irse desde allí a las misiones de Tun-kín (Vietnam)


Dada su valía enseguida llega a ser vicario de los misioneros y el 16 de septiembre de 1855 es consagrado obispo de Tricomía en Bui-Chu, padeciendo las persecuciones del emperador Tu Duc contra los cristianos. Luego de la ejecución del anterior obispo, P. Sanjurjo, quien le consagró, Melchor García Sampedro es apresado el 8 de julio de 1858 y torturado antes de ser despedazado en público el día 28 del mismo mes


Años después sus restos logran ser repatriados a Asturias y se celebran honras fúnebres los días 28 y 29 de abril de 1889, reposando en la capilla del Rey Casto de esta catedral, que pronto veremos. Luego fueron traídos aquí. Pío XII le declara beato el 29 de abril de 1951 luego de un largo proceso de beatificación que, tras pasar tiempo parado, fue retomando por el maestro general de la Orden fray Manuel Suárez. El 19 de junio de 1988 es proclamado santo, a la vez que otros mártires del Vietnam, por el Papa Juan Pablo II


Aquí reposan también los restos del obispo Francisco Javier Lauzurica y Torralba, fallecido en 1964. Allí está la puerta tapiada por la que se bajaba desde la Torre de San Miguel y Palacio de Fruela a la antigua basílica


A la izquierda de la capilla de Covadonga escultura de San Antonio Abad


Así iremos visitando todas las capillas de la girola


Y así pasamos a la capilla de San Pablo con su formidable retablo barroco


Las imágenes de las capillas y retablos de esta girola se atribuyen casi todas al arquitecto y escultor José Bernardo de la Meana, quien fue Maestro Mayor de esta catedral y gran artista del último barroco


Pintura de San Pablo cayendo del caballo



A la izquierda una imagen pequeña en un pequeño altar, pero muy importante en Oviedo/Uviéu: San Mateo


Aunque el patrón es San Salvador, el triunfo de San Mateo viene dado también por otras peregrinaciones: el Jubileo de la Santa Cruz, concedido en 1438 por el Papa Eugenio IV, con indulgencia plena a fieles y peregrinos que vayan a venerar la Cruz de los Ángeles a la catedral, dando limosna, los siete días anteriores y posteriores a la exaltación de la Santa Cruz el 14 de septiembre


El último día, el 21, es San Mateo, por lo que, coincidiendo el perdón con el final del verano, se organizaba espontáneamente una importante celebración, algunas veces con gran algarada, origen de las actuales fiestas. El mismo día 21 se bendice el Santo Sudario, según la tradición de los peregrinos, y se expone la dicha hidra de las bodas de Caná, en la que Cristo transformó el agua en vino


Vueltos a las capillas de la girola, San Blas


Que nos da paso a la capilla de La Piedad


Los retablos de las capillas de la girola son todos de influencia italiana


Una Piedad llena de sentimiento


Salimos pues de la capilla de La Piedad


Y pasamos a los pies de Santa Lucrecia


Y llegamos a la capilla de San Pedro


En medio San Pedro, quien preside su retablo y altar


Ahora Santa Eulalia, Santa Eulalia de Mérida, Santolaya, patrona de la diócesis. Esta imagen es obra de Alejandro Carnicero


Y llegamos a la capilla de San Andrés


Capilla y retablo de San Andrés, otra gran joya del barroco


A la izquierda Santa Leocadia


Pasamos también bajo su imagen



Y este es el retablo de San Bartolomé, con sus columnas salomónicas


Luego otros dos santos


San Emeterio


San Gerónimo


Aquí, por el transepto vamos hacia la nave norte de la catedral. A la derecha es la entrada desde el crucero a la capilla del Rey Casto, que veremos enseguida pero entrando por el Jardín de los Reyes-Caudillos, al exterior


Es la capilla del Santísimo y la Schola Cantorum, con la puerta de paso interior de la catedral a la capilla del Rey Casto. Normalmente se accede por su puerta exterior, que será lo que hagamos al salir de la catedral. A la derecha un gran retablo, al fondo una inscripción



El retablo es el de la Inmaculada


Justo a su izquierda, entre el retablo y la portada está la hornacina con la Hidria de Caná, una de las seis hidras o tinajas que según la tradición cristiana fueron llenadas de agua por mandato de Jesús transformándose en vino en las Bodas de Caná, suceso considerado el primero de sus milagros


Es la que se muestra al público el 21 de septiembre, fiesta de San Mateo, pudiendo beberse de ella agua previamente bendecida



Y más a la izquierda la puerta de la capilla del Rey Casto


Y a su izquierda la inscripción


Es una lápida en latín, de tiempos de Alfonso III, en concreto entre los años 872-873, donde se expresa el temor a los ataques de los normandos:

"En el nombre del Señor Dios y Salvador nuestro, Jesucristo de la gloriosa santa María Virgen, timbre de gloria para todos, de los doce apóstoles y demás santos mártires, en cuyo honor fue edificado en este lugar de Ovetao por el entonces piadoso príncipe Alfonso: sucediendóle pues en el reino, desde su muerte hasta hoy, el cuarto de su estirpe, con similar nombre, el Príncipe Alfonso, hijo del rey Ordoño de santa memoria, aprobó con su esposa Jimena y la joya de sus dos hijos, construir estas defensas, para mantener incólume la protección y defensa del tesoro de la mansión de esta santa iglesia, evitando se dé que, puesto que suelen arribar por mar los gentiles con su ejército de piratas, veamos que aquellas sufran algún daño. Esta misma obra la hemos ofrecido y sea concedida a la iglesia con derechos para siempre"

La mención a la fortaleza hace sospechar que anteriormente esta piedra estuviese en el antiguo castillo de Alfonso II El Magno que guardaba basílica y palacio, protegiendo la población. Otros piensan que la torre, demolida en 1920 estaba excesivamente apartada de la actual catedral para protegerla de manera directa y efectiva


Más placas de la capilla


Vemos a la izquierda ahora una nueva panorámica de la gran nave central


Avanzamos por la nave norte


Esta es la capilla gótica de Nuestra Señora de Belén, donde está el sepulcro del deán Matías Juan (1342). escudos de los Quirós así como tres epitafios en latín y un confesionario del siglo XVIII estilo rococó


 El retablo es de 1965 obra de Joaquín Rubio Camín


Y ahora a la derecha tenemos la capilla de la Anunciación o de los Vigiles, promovida por el asturiano Juan Vigil de Quiñones, canónigo de la catedral y obispo de Valladolid y Segovia, para su panteón


Fue proyectada por el arquitecto clasicista montañés Juan de Naveda y las obras duraron de 1628, un años después de la muerte del prelado,  a 1640


El retablo parece haber sido proyectado por el mismo arquitecto pues se enmarca de manera sublime con el conjunto arquitectónico, siendo encargado en 1641 al maestro tallista asturiano Luis Fernández de la Vega y el ensamblador Antonio Carreño


El retablo presenta un banco historiado y una sola calle de dos pisos. Las escenas de abajo muestran momentos de la vida de Jesús como el Nacimiento, la Adoración de los Magos, la Circuncisión y la Huida a Egipto



Arriba están la Anunciación de María y el Bautismo de Cristo


Luis Fernández de la Vega haría también la estatua orante del obispo, arriba a la izquierda, también en ese año de 1641


Llegamos ahora a la capilla de la Asunción, gótica del siglo XV. Era el lugar preferido por los peregrinos junto con la de Santa Eulalia, que vamos a ver ahora, y la hornacina de la Hidria


El retablo es obra de Bernardo de la Meana, al igual muy posiblemente que las imágenes, y se hizo entre 1747 y 1750. La escena central es la Inmaculada. Hay un relieve de la Adoración de los Magos y arriba la versión bélica de Santiago que empezó a extenderse tras la leyenda de la batalla de Clavijo en tiempos de Ramiro I


Admiramos las naves de la catedral...


Y del retablo de la capilla de la Asunción venimos a este, el de la capilla de San Juan Bautista, que también es gótica, de finales del siglo XV


El retablo es obra de 1626 del arcediano de Benavente y en él ademas de San Juan aparecen San Benito, San Francisco, Santo Domingo de Guzmán y San Ignacio de Loyola


Justo a la izquierda está la gran capilla de Santa Eulalia, promovida por el obispo franciscano fray  Simón García Pedrejón para su sepultura y contratada en 1690 con el arquitecto avilesino Francisco Menéndez Camina, quien la haría con su hijo del mismo nombre


Es de planta de cruz griega con decoración netamente barroca, en el centro hay un pabellón donde se guardan los restos de Santa Eulalia en un arca de plata que puede verse por sus cuatro lados dandi los peregrinos una vuelta alrededor. Son sus artífices Domingo Suárez de la Puente y Juan García de Ascucha


En el interior de la capilla hay enterrados varios obispos además del fundador


Presenta una gran cúpula. Santa Eulalia de Mérida, mártir de las persecuciones de Diocleciano, fue consagrada en 1639 patrona del obispado por Gregorio VIII


Vamos ya hacia la salida...


Hemos visto buena parte de la catedral por dentro y desde la capilla de Santa Eulalia salimos de nuevo al exterior


 Del cabildo a la Plaza de Alfonso II El Casto, donde iremos a la derecha


Pues a la estatua de Alfonso II El Casto


Atrás está La capilla de Santa Eulalia y a la izquierda la torre del monasterio de San Pelayo, el de Les Pelayes, parece como la hermana pequeña de la torre de la catedral, pues su cúpula nos la recuerda


Estamos al comienzo de la calle del Águila, en el lugar donde antiguamente hubo una fila de casas incendiadas durante la Revolución de 1934. En 1935 el Ayuntamiento propuso comprar los solares para mejorar el entorno de la catedral, actuación que no se pudo hacer hasta acabada la Guerra Civil. Antes era esto un pequeño barrio, llamado La Rinconada del Rey Casto, construida tras el pavoroso incendio de 1522 y que por atrás pudo llegar a la calle San Vicente


Y pasamos al Jardín de los Reyes-Caudillos, inaugurado en 1942 dentro del contexto de las restauraciones de la posguerra y coincidiendo con el milenario de la Cámara Santa, en él hay un conjunto de esculturas de los reyes de Asturias a la que ya nos hemos referido al comenzar nuestra visita, que son obra de Gerardo Zaragoza, Manuel Álvarez-Laviada y Alzueta y Víctor Hevia Granda


Cronológicamente allí tenemos a la derecha a Pelayo, proclamado dirigente, no está claro si rey o no, durante la rebelión contra el gobernador Munuza, hacia el 718, vencedor en Covadonga y Olalíes en el 722 y que falleció en el 739 subiendo al trono su hijo Favila, a su izquierda que reinó dos años, 737 a 739, cuando murió en una caza de osos, según las crónicas, y Alfonso I, rey entre 739 y 757


Más que un orden histórico parece se les ha otorgado sitio según la importancia que les suelen dar los historiadores, pues ahora para ver a los que siguen a Alfonso I hemos de ir al otro extremo del jardín

                 
Ahí está Fruela (rey entre 757 y 768), el hijo de Alfonso I y bajo cuyo reinado se establecen aquí Máximo y Frómista, origen de Oviedo/Uviéu

                                 
Aurelio, que es escogido por la nobleza palaciega para reinar tras el asesinato de Fruela


Silo, que llegó al trono tras Aurelio favorecido por su matrimonio con Adosinda, hija de Alfonso I


Mauregato (789-791), que da un golpe de estado para evitar que Alfonso II llegue al trono tras la muerte de Silo, según deseo de Adosinda, y se vengue de los asesinos de su padre Fruela


Bermudo 783-789, que llega a reinar a la muerte de Mauregato entre el 783 y 791 cuando abdica tras la derrota del río Burbia


Afuera, recordemos, está Alfonso II El Casto, del que tanto hablamos, mirando a su plaza, quien all fin llega al trono en un momento desesperado tras la abdicación de Bermudo


En el interior del jardín Ramiro I. Realmente al morir Alfonso II El Casto sin descendencia en el año 842 llega al trono Nepociano, quien reina unos meses al ser derrotado por Ramiro en el puente del Narcea, cerca de Cornellana (paso del Camino Primitivo). No obstante a Nepociano no se le representa


Ordoño, hijo de Ramiro que lo sucede a su muerte en el año 850 y reina hasta su muerte natural en el 866


Y este es Alfonso III, sucesor de su padre Ordoño I, al final de su reinado, en el años 910, y dentro de unos controvertidos sucesos, es apartado del trono por sus hijos, quienes se reparten el reino. En ese aspecto algunos historiadores incluyen a su hijo Fruela II como rey de Asturias, pues efectivamente reinó aquí hasta el 924 en que pasaría a reinar en León al fallecer allí su hermano Ordoño II


Por su parte, del monasterio de San Pelayo, del que solo vemos la torre, fruto de las amplias reformas realizadas sobre el primitico cenobio medieval, sabemos que el primer convento estaba dedicado a San Juan Bautista y se construyó reinando Alfonso II El Casto y pasó a estar bajo la advocación a San Pelayo tras el traslado desde León aquí de las reliquias de este niño-martir, amenazadas por las incursiones musulmanas de Almanzor en el reinado de Bermudo II. Otro rey, Alfonso VII, les concedió los derechos de portazgo (algo que llamaríamos hoy en día "peaje" sobre mercancías) sobre el paso del Puente de Olloniego, la principal vía de comunicación entonces de Oviedo/Uviéu con los puertos de la cordillera hacia la meseta (paso del Camino del Salvador). Fue de los pocos monasterios que no desaparecieron con las desamortizaciones del siglo XIX. Por allí, detrás de él vienen a la catedral los peregrinos que entran en la ciudad viniendo por el Camino Norte


Vamos a entrar ahora a la capilla de Santa María del Rey Casto mandada rehacer por el obispo Tomas Reluz en el año 1705 sobre otra anterior también del tiempo de Alfonso II El Casto que era el panteón real de la monarquía asturiana y estaba en muy malas condiciones. Está anexa a la catedral pero forma un templo aparte con entrada propia desde el exterior por este Jardín. Trabajaron en ella los afamados maestros cántabros Bernardo de Haces y Luis de Arce


La nueva capilla siguió conservando su carácter de panteón real de los reyes asturiano y varios leoneses


Monumental portada barroca


Es un templo de tres naves consagrado en el año 1712. Aquí están los restos de Fruela I, Bermudo I, Alfonso II El Casto, Ramiro I, Ordoño I, Alfonso III El Magno, García I de León, Fruela II de León, la reina Munia de Álava mujer de Fruela I, Berta Munia esposa de Alfonso II El Casto, otra reina Munia esposa de Ordoño I, reina Jimena esposa de Alfonso II El Magno, reina Elvira Menéndez esposa de Ordoño II de León, reina Urraca Sánchez esposa de Ramiro II de León y reina Teresa Ansúrez mujer de Sancho I de León


En la pared norte hay un retablo del siglo XVI de la Virgen de la Luz, de la escuela de Juan de Juni


Retablo de Cristo crucificado


Gran cimborrio sobre el crucero


Impresionante sensación al mirar hacia arriba...


Una verja guarda altar y retablo, obra de Antonio Borja de 1719 con la imagen de la Virgen de las Batallas y relieves de la vida de Cristo y la Virgen


Cúpula elipsoidal en la cabecera


Esta maravillosa portada gótica comunica con la catedral, construida entre 1470 y 1485 por Juan de Malinas. Portada dividida en dos por un parteluz donde está la Virgen con el Niño. A los lados imágenes de Santos y arriba El Salvador


Arcos profusamente decorados


San Salvador...


La Virgen de la Leche, amamantando al Niño


Santiago Peregrino y San Pedro, con las llaves del Cielo


San Pablo (izquierda) y San Andrés (derecha)


Salimos ya de la capilla del Rey Casto y de los jardines reales


Y ante la estatua de Alfonso II El Casto los caminos se unen y se dividen, uno hacia la costa, el Camino Norte, y otro hacia el oeste, el Camino Primitivo


Una placa en el suelo nos lo señala: los dos caminos


Pero antes podremos visitar un poco esta hermosa Plaza de Alfonso II El Casto y sus alrededores, donde coinciden viajeros, visitantes y peregrinos, desparramándose luego a conocer todos los vericuetos de la ciudad