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miércoles, 12 de febrero de 2014

AVILÉS (ASTURIAS): PARQUE DEL MUELLE, DONDE ESTUVO EL ANTIGUO PUERTO, EL PALACIO CAMPOSAGRADO Y LA PLAZA DEL MERCADO

El Parque del Muelle
Iglesia de San Antonio o de los Padres Franciscanos y bajada al Parque del Muelle, donde estaba el antiguo puerto avilesino
Avilés es una importante villa y ciudad industrial que conserva en su casco histórico las señales de la historia. El Camino de Santiago por la Costa pasa camino del barrio de Sabugo por el Parque del Muelle, donde estuvo antaño el muelle comercial (en  La Villa o ciudad antigua) y el puerto pesquero (en el citado barrio de Sabugo) también con sus célebres astilleros de ribera, actividades todas ellas que tanta prosperidad darían a la población desde la Edad Media. Aquí, desde la iglesia de los Padres Franciscanos, antigua parroquial de San Nicolás de Bari o de La Villa, una rampa rememora la bajada empedrada al antiguo muelle, la cual es la que sigue el Camino en su trazado urbano por Avilés viniendo de El Parque por la calle La Ferrería


Por esta antigua rampa portuaria bajamos al Parque del Muelle. Allí al otro lado de las desaparecidas murallas medievales, asomadas al antiguo puerto avilesino, el río Tuluergo separaba Avilés del barrio de Sabugo, unos terrenos de mucho barro y marisma


Hubo en el medievo un puente de madera para pasar de una a otra orilla, haciéndose uno nuevo de piedra en el siglo XVI. Luego en el XVIII se hizo otro algo más al sur, en Les Meanes, El Puente Nuevo de Sabugo.


Las marismas de las inmediaciones de la muralla (derribada a partir de 1818), comenzaron a desecarse en 1826. En 1835 en la ribera del Tuluergo se abre el Paseo del Bombé, justo en lo que era la desembocadura del río en la Ría de Avilés. En 1860 empieza a canalizarse la ría avilesina, trasladándose de lugar la actividad portuaria y ganándose estos terrenos al estuario


Por ello, y siguiendo el trazado del antiguo Camino, nos dirigimos ahora a la derecha. No nos olvidemos que antaño enfrente estaba el agua


Es la calle de La Muralla, la que sigue lo que fue el trazado de las antiguas fortificaciones desaparecidas, de las que se conservan, en el interior de algunas casas, bases y cimientos que se quieren en este momento recuperar


Aquí estaba la fonda La Serrana, donde el doctor Claudio Luanco y otros entusiastas, para acabar con seculares disputas vecinales, idearon las multitudinarias fiestas de El Bollo, el lunes de Pascua, con comida en la calle y gran animación y ambiente de fiesta por rúas y plazas


Fue en el año 1893. Una placa puesta un siglo después lo recuerda


El Camino pasa ahora ante el Palacio de Camposagrado, que mirada al mar en el tiempo de su construcción en el siglo XVII como nueva residencia de la familia de las Alas, que ostentaron el título de marqueses de Camposagrado desde 1661. Desde aquí admiraban toda la actividad portuaria del antiguo muelle. La curvatura de las esquinas se debe posiblemente al aprovechamiento de partes de la muralla


La orilla estaba en el mismo muro del palacio, edificado hacia finales del siglo XVI o principios del XVII sobre un edificio medieval anterior del que se conservan algunos elementos y que estaría pegado al antiguo castillo de los Alas. En su segundo piso se extiende una elegante galería de estilo renacentista con diez arcos sostenidos por columnas. El piso alto presenta un balcón sobre cada uno de los arcos y parece ser producto de una reforma hecha en el siglo XIX


El Camino cruza la calle de La Muralla donde estaría el viejo puente sobre el Tuluergo, en Les Aceñes, donde se construiría en 1870, en estos terrenos ganados al estuario y sus orillas, justo al lado del actual parque, las casas de la Plaza Nueva, la Plaza del Mercado, quedando entonces comunicados para siempre Avilés y Sabugo, barrio al que se dirigen nuestros pasos. La plaza está cerrada por estos edificios pero merece la pena ser visitada


Esta la otra esquina, en chaflán o redondeada, del Palacio de Camposagrado, donde la calle La Muralla hace esquina con la Cuesta la Molinera, así conocida por ser comunicación con los antiguos molinos de marea que había en Les Aceñes. Se dice que es la "única calle en Avilés con un sólo portal". Esto quedaría atrás, a nuestras espaldas, según cruzamos hacia la Plaza de los Hermanos Orbón


De todas maneras si estamos bien de tiempo recomendaríamos subir en un momento la cuesta para acercarnos al otro lado del palacio, en la Plaza de Camposagrado


Aquí llegaríamos a la fachada barroca del palacio, hecha tiempo después de la renacentista, entre 1693 y 1696 con proyecto de los hermanos arquitectos avilesionos Menéndez Camina, siendo los constructores materiales Agustín Martínez, Domingo de Festas e Isidoro Martínez


Esta fachada es la esencia del arte barroco en Asturias y reinterpreta las antiguas torres del linaje desde un punto de vista más decorativo y de ostentación como símbolo del poder familiar


Gran cantidad de ventanas y balcones miran hacia la plaza y centro urbano, ocho ventanas mas la puerta principal en el piso bajo, con magnífico frontón. Nueve balcones en la primera y segunda plantas. Arriba dos ventanas en cada torre


Y en medio un grandioso blasón


Con las armas de las dos ramas familiares, la de los de las Alas y los Bernaldo de Quirós, entre dos soldados de la época


Entre las ventanas de la torre, otros blasones linajudos. Este el derecho


Y este el de la izquierda


Decoración geométrica y vegetal en las fachadas. Se hace patente el horror vacui u horror al vacío tan propio del barroco


El magnífico frontón con columnas


El palacio sería entre 1809 y 1811 el cuartel general de las tropas napoleónicas en la francesada. Después se acuartelaría aquí el Tercer Regimiento de Asturias, la guarnición de Avilés


Mirando hacia el Palacio Camposagrada y ne medio de la plaza hay una figura sentada en una silla de época...


Es el monumento a Juan Carreño de Miranda, el gran pintor que plasmó en sus obras y retratos la corte de Carlos II, considerado el sucesor de Velázquez en la escuela de Madrid, nacido en Avilés en 1614 en el seno de una familia de la nobleza asturiana


Cuando tenía once años, muerta su madre y en contra del parecer de su padre, con el que había ido a vivir a Madrid, ingresa en la escuela de pintura de Pedro de las Cuevas, perfeccionando luego las artes del color con Bartolomé Román, discípulo de Carduncho y seguidor de Velázquez, consiguiendo entonces y gracias a Román sus primeros encargos, para el Colegio de María de Aragón y el claustro del convento del Rosario


Algunos autores afirman que antes de Madrid pudo haber estado en Valladolid con su tío Andrés, que era pintor y con él podría haber nacido su afición y aprendizaje de las primeras técnicas, pero no es un dato seguro. Más seguro parece que fue en el taller de Bartolomé Román cuando nació su admiración por Velázquez y sus técnicas. Tanto es así que en ocasiones se ha dudado entre los dos por la autoría de determinadas obras


Estudió además Carreño de Miranda a los grandes pintores como Rubens, Van Dyc, Rafael, Tiziano, etc. llegando además a dominar mejor que nadie la pintura al fresco, lo que le hizo colaborar con Rizi en diversos encargos. Dada su ascendencia familiar llegó a ser elegido representante de la villa de Madrid por el estado noble, integrándose totalmente en la vida social madrileña, llegando a ser Pintor del Rey en 1669 y en 1671 Pintor de Cámara, retratando pormenorizadamente las gentes de la familia real y corte del último de los austrias españoles


A pesar de linaje, oficio y boato, era Juan hombre bondadoso y sencillo, figurando así en todas sus biografías, llegando a rechazar el título de Caballero de la Orden de Santiago afirmando que "La pintura no precisa honores. Puede darlos al mundo entero". Murió en 1685 y su viuda completó su testamento con varios legados para sus amigos y discípulos. En el año 200o se inauguró aquí este monumento que perpetúa su memoria



En esta plaza, delante de la fachada barroca del palacio y viendo al fondo la iglesia de San Antonio, por donde baja el Camino, hay una casa antigua que es la sede de la Escuela de Cerámica, donde se dice nació en 1519 Pedro Menéndez de Avilés, el militar que llegó a ser Adelantado de la Florida y fundador de San Agustín, la primera ciudad de los actuales Estados Unidos, cuyo monumento y cañones empleados en aquella expedición veremos si visitamos el Parque del Muelle


En la fachada que mira a la calle que viene de la iglesia hay una puerta gótica



Desde aquí vemos la estructura lateral de la torre del Palacio de Camposagrado que mira al Pasaje de El Bollo


A lado de la Escuela de Cerámica un gran frontón muestra las obras que aquí se hacen. La cerámica fue históricamente una de las tareas artesanas más célebres de la zona, siendo famosa la antigua cerámica negra, cuyos precedentes se sumen en la noche de los tiempos. Llegó a haber un gran número de ceramistas en barrios como Miranda, al sur de la villa


En el frontón hay una fuente con cabezas de león adornado los caños


Y ahora, desde el palacio y plaza de Camposagrado volveremos a retomar el Camino donde lo dejamos, tomando la Cuesta la Molinera


Cruzamos la calle de La Muralla en Les Aceñes


Y continumaos al pie de esta fila de casas que cierra la Plaza de los Hermanos Orbón, la Plaza del Mercado


Primeramente hay unos soportales. A la derecha está el Parque del Muelle


Siguiendo la acera veremos el granb arco que da acceso a la plaza


Vamos a visitarla pues merece la pena


Seguimos el pasadizo hacia la plaza, cuya historia es pareja a la de la urbanización de esta zona de Avilés que fue antaño ría y marisma, llamada Les Aceñes pues exisitieron aceñas o molinos de marea que funcionaban con la fuerza del agua embalsada entre bajamar y marea alta


En 1826 empezaron a secarse las marismas alrededor de la antigua villa fortificada que derribaba también entonces sus defensas medievales. La ría se canaliza a partir de 1860 y se ganan estos terrenos a la población que, además de comunicar Avilés y Sabugo directamente, son el solar en el que se proyectan viviendas y un mercado.


La marisma del río Tuluergo y su curso fluvial empezaron a taparse en 1873 y entre 1878-98 se construyeron estas casas en torno a la Plaza del Mercado o de los Hermanos Orbón, dedicada a estos hermanos, uno compositor y otro periodista, avilesinos los dos, que fueron emigrantes a Cuba.


Las galerías acristaladas de las casas de la plaza, con sus soportales, constituyen una de las estampas más características de Avilés.


Elegantísimas composiciones de madera y cristal...




La plaza fue mucho tiempo un lugar de paseos de invierno, cuando el recorrido por el abierto Parque del Muelle se hacía más desapacible


Lo que es propiamente el edificio de la plaza ha sido acondicionado mejorar las condiciones de los puestos de venta, en medio de esta gran manzana


Mucho antes de esta plaza Avilés ya tenía un mercado histórico que celebraba todas las semanas, los lunes, por concesión de los Reyes Católicos después del incendio de 1479, como forma de mejorar la economía avilesina tras el desastre.


Bajo los soportales abren sus puertas tiendas y hostelería.


El mercado, en medio, y las terrazas de bares y cafeterías alrededor


Un buen recorrido.



Amplia plaza rectangular...


Y larguísima...


Un buen paseo...


Los rayos del sol reflejando en los cristales.


Dando la vuelta completa...




Y volvemos a salir por donde hemos venido


De nuevo en el exterior, mirando al Parque del Muelle, vamos a la izquierda para ir a Sabugo


Y esta es la Plaza de Pedro Menéndez. El camino a Sabugo sigue a la izquierda pero estimamos muy importante visitar en un momento el Parque del Muelle


El Parque del Muelle, de 14.000 metros cuadrados, comenzó a hacerse realidad en 1890, diseñado por el arquitecto Bausá con un magnífico trabajo de jardinería


Mirando al parque llama la atención la fachada renacentista del Palacio de Camposagrado


Nos llaman la atención estas grandes figuras


Las figuras mitológicas del antiguo Paseo del Bombé, que se extendía como hemos dicho a lo largo de la orilla de allá, fueron reaprovechadas para ser instaladas en el Parque del Muelle


Fueron hechas en París y adquiridas por el Ayuntamiento en Barcelona


Hasta la inauguración del Parque Ferrera en 1976 tras adquirirlo a los marqueses, fue este del Muelle el principal pulmón verde del casco urbano de Avilés


Un tupido arbolado da frondosa sombra al parque. Más soleados son estos jardines


Fuentes y estatuas


En medio del parque hay una gran explanada. Al fondo se va a las estaciones de tren y de autobuses, a la izquierda a Sabugo y a la derecha a la Ría de Avilés



En medio del Parque del Muelle destaca el Quiosco de la Música, diseño de Federico Ureña, donde daba conciertos al mediodía de domingos y festivos la banda de música municipal.


Por todas partes vemos  estas esculturas de la mitología griega... Náyade, Afrodita, el Sátiro Artemis, Alegoría del Verano, Alegoría del Invierno, Alegoría del Otoño, Alegoría de la Primavera...


Pero no todas las estatuas son de la misma época ni de la misma inspiración clásica. Aquí destaca la de La Foca, no menos alegórica, pues es un animal totémico en Avilés desde que en 1950 apareciese una en la ría, en concreto en el Puente de San Sebastián (paso de La Villa a Valliniello).
 

Su aparición fue juzgada de premonitoria pues el suceso aconteció poco antes que se anunciase la creación de la factoría siderúrgica de ENSIDESA (actual ArcelorMittal), la cual transformaría la ciudad y gran parte de Asturias, ocupando una gran extensión y multiplicándose la población, construyéndose barrios nuevos para los trabajadores y sus familias, venidos de todas partes, señalándose años de gran prosperidad a los que seguirían décadas de duras reconversiones, además de problemas medioambientales que hubieron de ir subsanándose


Camino del barrio de Sabugo, antiguo barrio de pescadores fuera de La Villa Avilesina hasta la ocupación de estos terrenos, lo que más ha de llamarnos la atención del Parque del Muelle son los cañones que rodean la estatua de Pedro Menéndez de Avilés, pues se trata de los mismos que llevó a la conquista de La Florida en 1565.


Este conjunto monumental, obra de Manuel Garci-González, fue inaugurado por la infanta Isabel de Borbón en 1918. En lo alto del pedestal la figura del Adelantado y bajo ella las estatuas de unos guerreros con espada y armadura y, entre ellos, varias placas alegóricas.


Pedro Menéndez de Avilés fue a La Florida en 1565 con la misión encargada por Felipe II de expulsar a los hugonotes o protestantes franceses que habían fundado colonias en aquella zona, a los que se veía como una amenaza potencial, religiosa y política, para las posesiones españolas. Pedro Menéndez fundaría en aquellas operaciones la ciudad de San Agustín, la más antigua de los actuales Estados Unidos, razón por la que se denomina a Avilés "La Villa del Adelantado"


Huérfano con ocho o nueve años y a continuación escapado de casa tras casarse su madre viuda y llegar a coincidir veinte hermanos y hermanastros, se dedicó a faenar en la mar auspiciado sin duda por el oficio de marinería que tenían dos de sus hermanos mayores, Álvar Sánchez de Avilés y Bernardo Menéndez de Avilés, enrolándose con 14 años como grumete en un barco del Cantábrico. Realizó con el tiempo grandes hazañas contra piratas y corsarios en estas costas y, pese a que se casó, siguió embarcado en la marina de guerra


Consiguió con el tiempo la confianza de Felipe II, quien le encomendó numerosos cargos y tareas, colmándole de honores, siendo no obstante encarcelado dos años por razones económicas no muy claras. Apelando al rey consigue salir con una leve multa y a continuación el monarca le confía ponerse al frente de una expedición a La Florida para expulsar a los protestantes hugonotes franceses allí establecidos, a los que veía como un riesgo religioso y político para sus posesiones americanas. En el transcurso de aquellas operaciones funda el 20 de septiembre de 1565 San Agustín, primer ciudad de los actuales Estados Unido

Los cañones rodean la estatua por los cuatro costados


Faunos, cañones y guerreros, las estatuas coexisten en el parque


Antes de seguir rumbo hacia Sabugo podemos acercarnos, tras cruzar la Avenida de los Telares y el paso a nivel del ferrocarril (línea inaugurada en 1890 por García San Miguel, marqués de Teverga) a la Ría de Avilés


Si en un momento cruzamos la calle del Muelle y el paso a nivel del ferrocarril podremos asomarnos al estuario


La ría es puerto natural desde la más remota noche de los tiempos y fundamento y origen de la población. Allí veremos el puerto deportivo, las inmediaciones del antiguo muelle que se trasladó aquí tras ganarse los terrenos del actual parque (luego vuelto a trasladar, el de pesca y el comercial, algo más al norte)


 Allí están los Montes del Estrellín, y las instalaciones portuarias de la ribera derecha de la ría


También divisamos los altos de Valliniello, la Dársena San Agustín, los polígonos industriales del Pepa, las chimeneas siderúrgicas, o el Centro Cultural Oscar Niemeyer




La famosa silueta del huevo cocido...


Fue construido entre los años 2008 y 2011 siguiendo el proyecto del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer.


Al fondo, la siderúrgia y la Dársena de San Agustín.


Intensa actividad portuaria e industrial.


Muelles al otro lado de la ría, la ribera derecha.


Montes del Estrellín.


Y la famosa escultura Avilés de Benjamín Menéndez, instalada en el Paseo de la Ria, en ruta a la rula y puerto de pescadores en el año 2005, tres altísimos conos hechos en acero cortén, encargo de la Autoridad Portuaria.


Regresamos al Parque del Muelle


Hacia el Quiosco de la Música


Y volvemos a la Plaza de Pedro Menéndez, ante la manzana de la del Mercado


Por ahí vamos nosotros al antiguo barrio marinero de Sabugo, totalmente integrado actualmente dentro de la urbe avilesina, costándonos creer que aquí hubo antes puerto pesquero y célebres astilleros de carpinteros de ribera, como los del campo La Bogaz y el del Faraón


Cruzamos por aquí las calles Rui Pérez y Pedro Menéndez


Y tomamos la calle de la Estación (a la derecha)


Y tomando la calle La Estación atravesamos el barrio de Sabugo