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jueves, 13 de febrero de 2014

RIBADESELLA/RIBESEYA (ASTURIAS): EN EL ARENAL DE SANTA MARINA, COMIENZO DE LA "COSTA DE LOS DINOSAURIOS"


Arenal de Santa Marina y puente del Sella
El Puente del Sella, pasando a Santa Marina
Tras recorrer el casco histórico de la villa de Ribedesella/Ribeseya, nos dirigimos a cruzar el puente sobre el río Sella Sella y nos acercamos a Santa Marina. El primer puente sobre el sella era una pasarela de madera construida en 1864 y que en 1898 pasará a ser de hierro, enlazando con el hasta entonces casi desierto Arenal de Santa Marina, advocación de la capilla del Gremio de Mareantes allí emplazada, así como hasta el siglo XVIII la Casa de las Ballenas, abandonada cuando los grandes cetáceos desaparecieron del Mar Cantábrico


El río Sella nace en Jonseya, municipio leonés de Oseja de Sajambre y recorre buena parte del oriente de Asturias a lo largo de sus 73 kilómetros, recorriendo los concejos asturianos de Ponga, Amieva, Cangas de Onís/Cangues d'Onís, Parres y Ribadesella/Ribeseya, formando una gran cuenca fluvial con numerosísimos afluentes


Antaño Santa Marina era un arenal  donde se ubicaba la capilla de este nombre, del Gremio de Mareantes, así como la Casa de las Ballenas. Al construirse un primer puente sobre el río Sella en 1864 empezaron a edificarse algunas quintas pudientes en primera línea de playa. Posteriormente fue la gran zona de expansión del casco urbano al otro lado de la ría.


De frente, Santa Marina, en la zona de chalets y puerto deportivo.


Chalets y hoteles junto a los que pronto pasaremos para ir a la playa


Al otro lado de la ría  se alza El Monte Corberu, con la ermita de La Guía en lo alto...


Ermita de La Guía, levantada en el siglo XVI por el Gremio de Mareantes y reformada en el XIX. Está rodeada de cañones que rememoran que fue en este estratégico enclave, sobre Ribadesella/Ribeseya y su ría, donde se armaron las defensas del puerto contra ataques de flotas enemigas y corsarios. El campo del templo es un precioso mirador sobre la costa y la población


 Detrás nuestro El Cobayu, otra zona de expansión urbana, al sur. En 1935 nuevas obras permitieron ampliar la población en esta ribera y ganar más espacio enfrente de El Portiellu y El Cobayu, donde se construirán el mercado de abastos (a la izquierda de la foto), la estación de autobuses o la capitanía marítima, además de otras instalaciones


Aquí a la derecha en la orilla que dejamos atrás son los edificios de la "Nueva Población", terrenos ganados a la ría en el siglo XIX. El ensanche riosellano. Al fondo la subida al Monte Corberu y La Guía. Este proyecto de ensanche urbano es sumamente interesante, pues se anticipó cinco años a los de ciudades como Madrid o Barcelona pero que, sin embargo, hubo de esperar a 1873, con los capitales de los indianos, para vender y construir en los nuevos solares, hasta entonces vacíos, transformándose entonces en las grandes arterias comerciales de la villa, con sus nuevos cafés y casino, varios de los cuales perviven en nuestros días


Puerto de pescadores.


"La Nueva Población", ensanche de terrenos ganados a la ría según plan de Darío de Regoyos Molenillo, padre del pintor y aprobado en 1855



Vemos de frente, del puente a la izquierda los edificios de pescadores de  El Tocote. El nombre tiene su origen, como en otros muchos casos similares, cuando la gente se preguntaba una a otra si les había tocado vivienda en estas casas de protección u obra oficial en su momento.

El Tocote
Sobre El Tocote se extiende a lo largo de toda esta ribera La Sierra Ardines



Sierra famosa por sus cuevas prehistóricas, La Lloseta, La Cuevona y El Pozu'l Ramu, con pinturas rupestres descubiertas en los años 60 por el grupo de espeleología Torreblanca, llamadas de Tito Bustillo en memoria de uno de sus miembros fallecido poco después en un accidente.

Centro de Arte Rupestre y entrada a las cuevas prehistóricas
Son cavernas de la cultura magdaleniense que constituyen un verdadero santuario rupestre de 14.000 años de antiguedad, las cuales pueden visitarse, pues además existe un centro de arte rupestre, bien visible también desde el puente, que constituye uno de los mayores reclamos para quienes se acercan a la población.

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La ría del sella hacia el sur
Muchísimo más en la lejanía, recortándose su silueta sobre pueblos y montañas, tal vez reconozcamos la iglesia románica de Santa María de Xuncu, en un altozano sobre la ría.


 Riberas de El Tocote, lanchas nuevas y lanchas viejas...


Testimonio del paso del tiempo


Barro y agua...


El Tocote


Pero si por algo es famoso este puente es por El Descenso del Sella, La Fiesta les Piragües, multitudinaria competición deportiva con importante componente festivo que se celebra el primer sábado de agosto con salida, río arriba, desde el Puente de Les Arriondes (Parres) y con meta aquí, fiesta impulsada por el gran pionero que fue Dionisio de la Huerta


 En el verano de 1929 Dionisio de la Huerta trajo una piragüa desde Barcelona a la casa de sus padres en Coya, cerca de Infiesto/L'Infiestu. Según la vió en los almacenes El Siglo, camino de la estación de tren, le pareció buena de transportar, pues era plegable. Este deporte estaba empezando a introducirse en España y él sería su pionero en Asturias, pues con esa piragua disfrutaría de sus vacaciones de verano



 Empezó Dionisio a practicar en la Presa del Molín y al poco tiempo organizó una excursión a Infiesto/ L'Infiestu por el rio Piloña, desde Coya, siendo acompañado por dos amigos, el médico Benigno Morán y el joven Manés Fernádez (este en una K-1 de fabricación casera con flotadores a los lados), fueron cinco kilómetros de navegación en los que emplearon dos horas y media porque paraban acá y allá, no pensaban aún en competiciones, sino en travesías fluviales

 
 Luego, entusiasmados por la experiencia, Dionisio de la Huerta y Manés organizan una nueva salida con otro amigo, Alfonso Argüelles, más otro grupo que les seguía en autocar. Paraban cada poco a descansar, comer un bocadillo y sacar la piragüa del río. llegando de noche a Sotu Dueñes. Otro año ya sería computado como el de la primera edición del Descenso del Sella, desde L'Infiestu irían a Les Arriondes y desde allí a Ribesella, según unas fuentes, según otras llegarían otra vez a Sotu Dueñes. Seguían parando en las orillas y catorce amigos les seguían por carretera


 En 1931 la salida fue desde Sotu Dueñes y la llegada ya fue aquí en Ribadesella/Ribeseya, 25 kilómetros de navegación fluvial. No fue hasta 1932 cuando la excrusión se fijó en la que iba a ser la ruta conocida, del Puente Les Arriondes al de Ribadesella/Ribeseya, participando trece palistas de Gijón/Xixón, Ribadesella/Ribeseya,  Infiestu/L'Infiestu y Oviedo/Uviéu, naciendo así ese año la primera competición deportiva, que fue creciendo y haciéndose internacional. La costumbre de acompañar a los piragüistas dio origen también al tren fluvial y a la fiesta


Llegamos al otro extremo del puente, llegamos a Santa Marina


Justo pasado el puente iremos a la derecha, escaleras abajo


Estos simpáticos azulejos con forma de suela de playero nos indican el recorrido


Así salimos a la calle Coronel Bravo, que recorre la ribera izquierda de la ría: el Paseo de Santa Marina


Un estuario que nos ofrecerá unos maravillosos paisajes mientras lo recorrermos hasta su salida al mar


Paseo de Santa Marina


Calle del Coronel Bravo


A la izquierda chalets con parcela


El puerto depòrtivo a nuestra derecha

Vista de Ribadesella/Ribeseya desde Santa Marina
Luego, camino del Paseo de Santa Marina, contemplamos unas hermosas vistas de Ribadesella/Ribeseya y su puerto...


Una vez pasado el puerto deportivo comienza el arenal, aquí fluvial y ribereño


La rula o cofradía de pescadores


Las conchas nos indican seguir de frente


La Nueva Población, cuando la villa se ensanchó ganando espacio al agua...


El muelle fue terminado definitivamente a mediados del siglo XIX, pero la decisión de hacer de Gijón/Xixón el gran puerto de Asturias acabó con su proyección comercial, disolviéndose el Gremio de Mareantes en 1864 y quedando relegado paulatinamente a usos pesqueros, aunque aún a principios del XX salían y entraban mercancías y pasajeros, como el famoso Bergantín Habana, que llevaba los emigrantes a Cuba, inmortalizado por las canciones populares


Asoman las torres de la iglesia


El Paseo del Muelle



Y vemos soberbiamente bien todo el paseo de la ría, con La Peñe les Pandes y El Monte Santianes al fondo


El Mofrechu, con sus 900 metros de altura, domina el valle del Sella


La iglesia de Santa María Magdalena La iglesia fue construida bajo la batuta del arquitecto García Lomas en 1924 cerca del solar de la anterior, siendo restaurada tras la guerra civil. En ese lugar fue donde estuvo antaño emplazado el Hospital de Peregrinos de San Sebastián, que pasó tras los años de la peste a la advocación de San Roque en el siglo XVI, teniendo casa, capilla y huerta, fundación concejil para acoger pobres y peregrinos, según se entresaca de un documento del año 1486, siendo el hospitalero escogido por el propio concejo de la villa y pasando como muchos por momentos de gran penuria, desatendido y en malas condiciones entre los siglos XVIII y XIX, tal y como denunciaron varios visitantes y cronistas. Los libros señalan el paso de peregrinos franceses, alemanes, ingleses, vascos, cántabros y navarros. Si alguno fallecía se oficiaba misa cantada y vigilia con presencia en el sepelio de la Cofradía de Jesús Nazareno, por mandato de sus estatutos. Destacan en lo alto las dos torres y el Sagrado Corazón, que parece recibir con los brazos abiertos a los peregrinos que se acercan a Ribadesella/Ribeseya


Los remos de los piragüistas, motivo decorativo en las barandillas del Paseo de Santa Marina


Paseo de Santa Marina...


El estuario en su desembocadura y al fondo el Paseo de la Grúa...


Hermosísimo trayecto


Siempre en la otra ribera, el Paseo de la Grúa y subida al Monte Corberu.


En lo alto del Monte Corberu, la ermita de La Guía, sede del Gremio de Mareantes luego de Santa Marina...


Ermita de la Virgen de La Guía

 Más chalets y calles a la izquierda: pero nosotros seguimos siempre pegados a la orilla, por el Paseo de Santa Marina

Así nos lo indican las conchas


Mapa de rutas senderístas


Antaño, las indicaciones del Camino nos desviaban a la izquierda por la calle Ricardo Cangas, tal qu vez la que más aproximadamente seguiría el trayecto de algún viejo camino que tomaban peregrinos y viajeros unos vez desembarcados en esta ribera. Pero últimamente se ha señalizado, creemos que con buen criterio, a lo largo del Paseo de Santa Marina por toda la extensión de la playa, que aquí se abre ya al mar Cantábrico


Atrás queda ya el muelle...


Estampa inolvidable


Y aquí nos asomamos a la desembocadura del Sella, al pie de La Guía


Arenal de Santa María, magnífica playa que se extiende desde La Punta'l Caballu bajo El Monte Corberu hasta el otro extremo, kilómetro y pico al oeste, en La Punta'l Pozu y El Monte Somos, donde está el faro, y en cuyos acantilados se localizan las pisadas jurásicas de los "grandes saurios", que por un capricho geológico quedaron al descubierto en todo este litoral, empezando aquí la denominada "Costa de los Dinosaurios", que se alarga hasta Caravia, Colunga y Villaviciosa.

Video del Arenal de Santa Marina


Monte Somos con sus impresionantes acantilados bajo El Faru, el faro de Ribadesella/Ribeseya. Allí, justo donde acaba el paseo, en esos paredones verticales, por un capricho de la geología, quedaron plasmadas para siempre las huellas de los dinosaurios...


Atalaya del mar, de la historia y de la prehistoria...


Amplio y ancho paseo...


Largo arenal y maravilloso paseo... con el Monte Sueve en lontanaza, a la derecha. A la izquierda La Sierra del Fitu. Más acá El Monte Corquiéu


Muy al occidente las nuevas urbanizaciones y la subida a San Pedru y Lleces, por donde prosigue el Camino...




La plenitud de uno de los hitos del Camino, la desembocadura del Sella.


El Monte Corberu, el Paseo de la Grúa, la desembocadura del Sella y la playa

El Monte Somos y la playa

El paseo con sus quintas y chalets

Casi al final del paseo, las nuevas urbanizaciones de Puente del Pilar y Astursella, ruta al pueblo de San Pedru y Abéu (arriba en el monte)

Cuando Santa Marina estuvo comunicada de manera efectiva con la población con un puente de hierro, los indianos y la burguesía industrial construyeron las primeras edificaciones, chalets y mansiones de recreo en primera línea del arenal. Su impulsora fue la Marquesa de Argüelles, propietara de terrenos en el arenal, y el diseño de la actuación corresponde a Darío de Regoyos Molenillo. Una de esas quintas es esta, el Chalet de Llano, diseñado por el arquitecto Miguel García Lomas Somoano en 1922 para residencia veraniega del indiano emigrante a México  Miguel Llano Margolles. Su hijo  Miguel Ángel Llano de la Vega fue uno de los pioneros del Descenso Internacional del Sella


Pasamos enfrente de tan magnífica quinta, admirando sus detalles dentro del gusto ecléctico de la época


Las quintas, algunas dedicadas hoy en día a hotel, presentan en la parte que da vista a la playa y el mar gradiosos miradores y galerías.


Maravilla del paisaje marino


Este es el Albergue Juvenil Roberto Frassinelli, empleado por muchos peregrinos para pernoctar. Era en origen el Chalet Piñán, construido en estilo ecléctico francés entre 1910 y 1911 para el emigrante en Cuba Luis Piñán, de Oseja de Sajambre. En 1945 fue adquirido por Falange Española, quien lo empleó como residencia de verano para su Sección Femenina


Al llegar la Democracia la residencia fue clausurada y permaneció cerrada, pero unos jóvenes riosellanos la ocuparon para realizar actividades culturales, siendo luego comprada por el Principado de Asturias y habilitada como albergue, dedicado al gran erudito Roberto Frassinelli, El Alemán de Corao, figura determinante de la historia asturiana  muy especialemnte del oriente de Asturias...



Acto seguido viene el Chalet Verde, obra del arquitecto Enrique Plitz para Rafael Pérez dentro de un estilo entre el eclectisimo tardío y el movimiento Sezesion. Rafael lo vende justo al acabar la obra a Dionisio Ruisánchez Fuentes, natural de Ordiellu (otros dicen de Sardéu), en este mismo concejo, quien hizo fortuna en La Habana, a donde emigró con doce años


Se casó Dioniso dos veces, primero con María Iglesias Blanco y, tras el fallecimiento de esta con María Teresa Avelina Cerra Rosete, de Abéu, con la que vivirá en Cuba viniendo aquí a pasar sus vacaciones. Ninguno de los dos matrimonios tuvo descendencia y Dionisio dejó en testamento fundar aquí una asociación benéfica. Fallecido en 1956 su esposa llegaría a hacerla realidad en 1965, naciendo la Fundación Ruisánchez


Esta es la imagen de la playa del Arenal de Santa Marina desde el hermoso paseo...


El Monte Somos...


La Punta'l Caballu y La Guía


Y este es el Chalet de Antero Prieto, otro trabajo de Miguel García Lomas Somoano. Espléndida residencia veraniega para este emigrante de la vecina Caravia que hizo fortuna con el negocio del tabaco en Cuba. Cuando regresó a España se asentó en Madrid pero compró esta parcela a los marqueses de Argüelles y edificó aquí su vivienda de veraneo.  La quinta pasó en 1946 a Bernardo, Antonio y Celestino Uría Aza, hermanos riosellanos autores de las famosas pinturas de la iglesia parroquial de Santa María Magdalena


 En el jardín hay esculturas de las que ellos son también los artistas. Al fondo divisamos otra espléndida edificación: Villa Rosario


El arquitecto local José Quesada Espulgas la diseñó en 1914 para el indiano cangués, también afortunado con las empresas tabaqueras cubanas, Antonio Quesada González, quien le puso el nombre de su mujer


Destacan sus numerosos detalles, sobre todo el tejado de la torre


Con sus coloristas tejas de cerámica esmaltada policromada


 Es actualmente hotel


Pasamos junto a más chalets de época, como Villa Argentina


Contemplando la playa...


El Arenal de Santa Marina, de parte a parte


Y los chalets


Con sus jardines...


Ya estamos en la Escalera 4


Bancos para sentarse


Buenas edificiaciones de época soberbiamente restauradas


Chalets más modernos y alojamientos


Coquetas viviendas de época...


Seguimos admirando estas quintas


Llegamos ahora a Villa San Pedro, de estilo regionalista montañés proyectado por los arquitectos Lomas y Manchobas y construida en 1917 para los Bernaldo de Quirós. Vemos en la esquina derecha mirando al norte una escultura, la cual representa a San Pedro.


Vamos casi llegando al final del paseo...


El Monte Corberu cada vez más en la lejanía.


Bañistas y surferos...


El paraíso del mar...


La ermita de la Virgen de La Guía en lo alto, viendo bien la subida desde el Paseo de la Grúa...


Éxtasis marino...


Los peregrinos del mar...


Esplendor en la arena...


Las históricas quintas...


Nos acercamos al Monte Somos



Llegados a la Rampa 7 dejaríamos el paseo marítimo salvo que quisiésemos acercarnos al final del paseo para ver la míticas pisadas de los dinosaurios allí localizadas, para lo cual aún habríamos de caminar un tramo entre las rocas...


Por eso y siguiendo el Camino dejaríamos la playa y el paseo por aquella calle a la izquierda


Por allí vamos, hacia las urbanizaciones de chalets de La Xuncalera


Conchas y flechas nos lo indican


Caminamos por esta acera


Y llegamos a esta rotonda, sigueindo por la calle del fondo a la derecha


Visto ahora desde la rotonda sería la de la izquierda


Por  aquí iremos, todo de frente por la acera


Al fondo los altos de La Portiella, Tereñes y San Pedru


Yedra en los muros


De La Xuncalera a Astursella por la calle Antonio Machado


Floridos setos...


Espacio crecientemtente urbanizado


Flores y aceras...



En el cruce seguimos rectos de frente a la derecha pasando junto a la urbanización Astursella


Y seguimos andando todo recto


A la derecha urbanizaciones de chalets, a la izquierda viviendas unifamiliares


La acera se estrecha


Grandioso pino


Naranjos


Llegamos a una rotonda


En esta biburcación tomaremos la carretera de la izquierda


Atendamos a la señalización


 Pues ahora a partir de aquí iremos subiendo hacia el pueblo de San Pedru, parroquia de San Esteban de Lleces, saliendo así definitivamente del casco urbano riosellano