Eres el Peregrino Número

sábado, 22 de marzo de 2014

A PONTE DE SAN LÁZARO Y ANTIGUA MALATERÍA. ENTRANDO EN MONDOÑEDO, LUGO (GALICIA)

A Ponte de San Lázaro
Luego de bajar desde San Paio y cruzar la carretera general entra el Camino Norte de Santiago en los arrabales de Mondoñedo por el barrio de San Lázaro, donde está este histórico puente de piedra de dos arcos sobre el río Valiñadares y que lleva el nombre del lugar, A Ponte de San Lázaro, emblemática obra de ingeniería y ejemplo fundamental del patrimonio mindoniense


Al enfilar el paso del puente el mojón de la izquierda nos indica los kilómetros que restan para llegar a Santiago de Compostela


154 kilómetros y... 127 metros hasta la Praza do Obradoiro


Se dice que el puente es del siglo XVIII, construido por iniciativa de Fray Lorenzo de Santa Teresa, pero hay noticias de otros anteriores, pues se conservan documentos que hablan de reparaciones efectuadas en 1660.


Tiene dos escudos labrados en piedra mirando al Camino, labrados en mitad del puente a ambos lados:


Este de la izquierda, según vamos, ostenta las armas de la ciudad de Mondoñedo.


El otro, el de la derecha, parece ser el escudo del obispo Fray Antonio Sarmiento de Sotomayor, el gran constructor, calificado por algunos como el mejor alcalde de Mondoñedo, pues bajo su mandato religioso-administrativo dotó a la ciudad de muy buenas obras e iniciativas faltándole solo su deseo de "traer el mar a Mondoñedo", haciendo un gran canal navegable por este valle.



Una vez cruzado el puente proseguimos por el barrio de San Lázaro, con sus casas dispuestas a los lados del Camino.


Barrio de San Lázaro, antesala de la ciudad de Mondoñedo.


Viviendas de planta alta


Seguimos por la acera


Y llegamos al Pazo de Caión, donde se fundó una fábrica de Lienzos en 1738, otorgada por Real Cédula del rey Felipe V a D. Luis López de Lombardía.


 Aquí vivirá posteriormente el poeta gallego Luis Pimentel, nacido en Lugo en 1895, quien escribiría su primer libro de poemas con 14 años, muy influenciado por las lecturas de Rosalía de Castro, nada más acabar el bachillerato y comenzar los estudios de Medicina en la Universidad de Santiago, aunque aún tardaría en publicar. Graduado en 1922 seguría el Doctorado en Madrid donde viviría el ambiente cultural de la ciudad y en la Residencia de Estudiantes convivirá con figuras como Federico García Lorca, Luis Buñuel o Salvador Dalí, máximas figuras de la Generación del 27. También entraría en contacto con el director de la revista Ronsel, Evaristo Correa Calderón, donde publicará algunos poemas y con quien entrará en contacto con la obra de autores como Gustavo Adolfo Bécquer, Rubén Darío, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Unamuno, Guilén, Francis Rilke...


Otra figura que influirá notablemente en Pimentel será Bal e Gay, autor de Hacia el ballet Gallego, quien le acercará al mundo de la música y danzas populares, realizando algunos bocetos escénicos. Regresará a Lugo y ejercerá en el Hospital Municipal. Sus inquietudes culturales le llevárán a ser directivo del Círculo das Artes, siguiendo la vida literaria en las tertulias de Ánxel Fole y Celestino Fernández de la Vega. Será no obstante en la posguerra cuando publique algo más, en las revistas La Gaceta Literaria, Resol, Yunque, Vanguardia Gallega, Galiza... así como en la portuguesa Descubremento. Aunque originariamente en español sus amigos Ramón Piñeiro y Ánxel Fole las traducían al gallego con su consentimiento y supervisión. Realmente su primera obra publicada de manera independiente y fuera de revistas es un folleto de 1950 el que recoge ocho poemas, Triscos, con prólogo de Fole y que comienza con su Nai de Galicia dedicado a Rosalía. Fallecerá ocho años después, en 1958, organizándole Brais Pinto un sentido recuerdo en su honor el Centro Gallego de Madrid, que dos años después será un acto de homenaje. El resto de su obra se verá pues impresa póstumamente: Sombra do aire na herba (1959),  Barco sin luces (1960) y Poesía Enteira (1981), recopilación de sus poemas inéditos, donde aparece su poema Cunetas, dedicado a la guerra civil, tema muy recurrente en su obra, sin duda influenciada también por sus ataques de angustia, por lo que fue llamado el poeta del abismo interior,  si bien no ha sido plenamente encuadrado en ninguna corriente literaria o cultural concreta. Su obra En 1990 se le dedicó el Día das Letras Galegas


Salimos ahora a la carretera de Vilalba a Oviedo/Uviéu y de Viveiro a Mera (LU-160), donde seguiremos entre las casas en dirección a la ciudad de Mondoñedo, si bien algunos de los peregrinos más entusiastas del Camino saben de la cercana finca El Remanso, en Viloalle, no en el mismo Camino pero donde pueden reservar alojamiento (llamando previamente) en una casa rural al lado del río e intercambiar impresiones con José Luis Fernández Ansedes, entusiasta que participa activamente en el trabajo asociativo mindoniense y las asociaciones de amigos de Santiago del Norte, desde Galicia a Asturias, Cantabria y País Vasco. Es un verdadero centro de reunión, documentación e intercambio de ideas y proyectos del Camino de Santiago


Aquí hallaremos este bucólico paraje, en un cruceiro que fue fuente sobre el Rego de Cesuras...



Fauna ribereña...


Las aceras son estrechas. Unas casas de fachada de piedra, al fondo a la izquierda, fueron la antigua malatería


Vamos hacia ellas


Aquí estuvo la Malatería de San Lázaro, que da nombre al barrio, antiguo hospital de malatos o leprosos. De esta fundación se sabe de su existencia desde el año 1287, baja Edad Media, existiendo un documento de 1351 que informa de la Casa de San Lázaro aquí existente. El Hospital de San Lázaro estaría relacionado con una fundación de la Orden de San Lázaro de Jerusalén, que en ese tiempo culminaba a un proceso de reorganización. Además de hospitales de peregrinos es común en los Caminos de Santiago hallar este tipo de obras piadosas, amparadas por nobles, reyes, obispos... pues se tenía por uno de los actos supremos de caridad cristiana, al ser una de las enfermedades más temidas de la antiguedad


Y enfrente de la antigua leprosería hallamos la capilla dedicada al patrón San Lázaro, esta es de 1546 según diversos historiadores, lo que no quiere decir que no hubiese antes un templo precedente, contemporáneo de la fundación de la malatería


Pasamos al interior...


Adentro vemos el altar


Con buena imaginería religiosa y un llamativo retablo en estilo barroco popular gallego


Retablo con la imagen de la Resurrección de San Lázaro e imágenes de San José y San Fernando


Como las demás leproserías fue clausurada en las prostimerías del siglo XVIII al disminuir la enfermedad y ser trasladados los últimos pacientes a nuevas instituciones asistenciales, fruto de las reformas ilustradas de la época


 Salimos al exterior y seguimos rumbo a Mondoñedo


Atrás la malatería y su santuario


El Camino sigue de frente hacia el centro de Mondoñedo por la Rúa San Lázaro.


Vamos viendo edificios de viviendas de aspecto más netamente urbano.


Aunque también hay viviendas unifamiliares.


Y quintas residencialesde destacada inspiración indiana...




Vamos saliendo así de San Lázaro


Hay aceras a ambos lados pero en el cruce del fondo iremos a la izquierda


Subimos ligeramente


Y llegamos al cruce con la Estrada Lourenzá. Aquí nos dirigimos a la izquierda.


A la estación de autobuses.


Abunda la señalización.



Kilómetro Cero de la carretera LU-124, aquí rúa de Santo Antonio. Al fondo reconocemos los viaductos de la Autovía del Cantábrico, subida al Alto da Xesta.


Y al pasar junto a este cruceiro nos aproximamos al centro histórico de Mondoñedo.