Eres el Peregrino Número

miércoles, 28 de mayo de 2014

EL CAMINO DE LAS BALLOTAS (ASTURIAS) 2: LA PLAYA RICABU Y "LE PONT QUI TREMBLE". SUBIENDO A TABLIZU Y RIBÓN (VALDÉS, ASTURIAS)


La Playa Ricabu, paso del concejo de Cudillero/Cuideiru al de Valdés
Llegando a La Playa Ricabu el Camino va a la izquierda, pasando el río de este nombre, pero la mayor parte de los peregrinos se acercan un instante al mar...
En nuestro itinerario por el Camino de las Ballotas, el más empleado actualmente para recorrer el Camino Norte o de la Costa por el occidente del concejo asturiano de Cudillero(Cuideiru), llegamos a esta agreste y hermosa playa de cantos rodados y un poco de arena, bajo abruptos acantilados y en un paisaje de ensueño. El Camino como tal, que baja del pueblo de Ballota, se desvía a la izquierda antes de llegar a lo que es propiamente la playa, pero casi todos los peregrinos se aproximan a ella para conocerla


Abajo a nuestra izquierda va a desembocar el río Ricabu a la playa de este nombre, haciendo de frontera con el concejo de Valdés, ya en la otra orilla...


Hasta el río pasa encajado en un pequeño acantilado antes de desembocar en el mar


La desembocadura como tal es también llamativa, suele estar "cerrada", un gran murallón de regodones cierra el cauce, el cual llega al Cantábrico subterráneamente en este tramo


Vista atrás del profundo y estrecho valle del río Ricau, uno de los que conforman la comarca de Las Ballotas, así conocida esta zona antes de la constitución de Cudillero/Cuideiru como concejo en 1836. A lo lejos asoma La Sierra las Palancas, por donde va el Camino de las Palancas o Camín de los Vaqueiros, considerado actualmente como camino xacobeo oficial pero que discurre por parajes abruptos, solitarios y muy montañeros, aunque muy bello pese a su dureza


 Llegamos así a la playa


La playa se abre bajo los altos cantiles y  grandes montones de cantos rodados arrastrados por la fuerza del mar, que golpea con estrépito en esta deliciosa ensenada


Antes de la guerra civil existió en esta playa un puerto comercial maderero de chalanas que llevaban la carga recién talada a barcos que aguardaban en alta mar.


La abundancia de naufragios hizo correr algunas leyendas, como que los instrumentos de navegación se volvían locos y no registraban bien la longitud y latitud, como si de un "Triángulo de las Bermudas" se tratase, máxime si tenemos además Cabu Bustu, Cabu Vidío y Cabu Peñes como referencias visuales


Situados en medio de la playa esta gran roca es El Peñón de Ricabu. Un poco más allá al oeste están al fondo La Puntina y El Peñéu los Cuervos, sobre lasa playas, casi innacesibles de Tablizu y Ribón, ya en Valdés. Más a lo lejos cierra la ensenada La Punta'l Cuernu, que guarda y protege La Ribeirona, la playa más concurrida de la zona, en Cadavedo o Cadavéu.


Sobre La Punta'l Cuernu se extiende La Garita y El Campu la Regalina, capilla y santuario mariano donde se celebra una de las más multitudinarias romerías del occidente asturiano, promovida por el sacerdote y gran escritor Fernán Coronas, El Padre Galo


Una serie de rocas, cual peligrosos espolones, se extiende desde La Punta'l Cuerno hacia el mar


 Más allá asoman unas islas rocosas, Las Chugaronas


 Estos peregrinos ha posado sus mochilas y toman el sol al lado los acantilados de El Castel.lón y El Tayadeiru, ya en el concejo de Valdés


Al este hay también unos impresionantes y altos acantilados


A sus pies se prolonga el sector oriental de la playa, la cual apenas tiene un poco de arena en la misma orilla del mar, casi toda ella está formada de cantos rodados


Al este tenemos los pedreros de Los Travesones


Otra cuña de roca que se adentra en el mar


 Enfrente, El Cuadru Fuera, peñón en medio de las aguas


Al fondo asoma La Punta Esquión, sobre más peñas, rocas y pedreros: Las Cabrilleras y Las Combiechas, frente a las que hace más de 70 años se hundió un barco, el Titania, como consecuencia de un golpe de mar que corrió su carga de carbón.


Maravillas de la naturaleza marina...



Recorremos la playa


Absortos de paisaje...


El sol sobre los acantilados, la playa y El Peñón de Ricabu, con su picudo porte


La Punta Vieiras y Playa de Tablizu. El Camino subirá, yendo de Tablizu a Ribón, por aquellos acantilados


A la derecha, un sendero sobre la hierba enlaza con el camino que viene del puente sobre el río Ricabu y sube a Tablizu


Pero nosotros recomendamos volver atrás desde la playa por el mismo camino, para cruzar precisamente el histórico puente


Cogamos pues las mochilas...


Y desde la playa regresemos a la bifurcación para pasar el puente


Atentos al mojón y la flecha amarilla


Este es el puente. Tantos siglos de historia han hecho que se confunda con  los campos y bosques circundantes


Solo el lento discurrir del río Ricabu bajo nosotros nos hace enterarnos que caminamos sobre un puente de gran trascendencia para las peregrinaciones europeas de todos los tiempos...


A la izquierda del puente vierte sus aguas en el Ricabu el río Gal.lineiru o del Ablanu


Al otro lado del puente, entrando en el concejo de Valdés, iremos a la derecha, pero si queremos antes podemos verlo, bajando un momento a la izquierda


Este es el famoso puente de Ricabu, pero antes hubo uno más antiguo, tal vez una pasarela de madera, que causaba temor entre los viajeros y peregrinos de antaño, llegando a ser descrito por los cronistas y cantado por las melodías de los romeros europeos


Y es que aquí estuvo el que los peregrinos franceses denominaban el pont qui tremble, el puente que tiembla, tal y como señala en su crónica Antonio de Lalaing, quien acompañó a Felipe el Hermoso en su peregrinación a Santiago,  atravesando este paraje el 28 de febrero de 1502 en su arduo peregrinar a Santiago por esta vía de subidas y bajadas: "el lunes pasaron siete malas montañas, llamadas las Siete Hermanas, y luego pasaron la montaña de las Cabras, que es la peor, y pasaron el puente que tiembla, porque se tiende sobre un abismo en el que no se pueden asentar pilotes"


 Ahora hay un puente de piedra. al lado mismo de la playa pero aquel temible paso llegó a ser motivo de canciones peregrinas, como la impresa en Valenciennes en 1616: "Quand nous viensme au pont qui tremble, nous etions bien trente ensemble, tan de walons qu'allemande. Et nous disions, si'l vous semble, Compagnon marchez devant"


Tiempo después el inglés George Borrow también pasó por Las Ballotas, cuando pese a pasar a ser camino principal, aún era descrito por él como "el más terrible de todos era el del centro, del cual desciende un torrente impetuoso (...). En la cima de esta bellota hay una venta miserable donde descansamos, siguiendo después el viaje"


Desde el puente subimos por esta campera a la sombra de los arbustos, por donde viene a la derecha el sendero que sale de la parte occidental de la playa, el que no cruza el puente


Curva a la izquierda


Y empieza la subida...



La subida desde el puente en nuestros primeros metros por tierras de Valdés es agreste y selvática.


Es la tónica general de estas continuas subidas y bajadas de Las Ballotas


No podemos negar que se trata de un auténtico "rompedero de piernas" que no envidia a ninguna ruta montañera, si bien tiene la ventaja, sobre el Camino de La Sierra las Palancas, que está pasando cerca de pueblos, carreteras y lugares más o menos frecuentados


Una pronunciada cuesta...


Viejos mojones de la compañía telefónica son empleados para pintar flechas


Bosques y zarzales


 En la frondosidad de la foresta


Sigue la subida


Bifurcación y a la derecha, siempre ascendiendo


Otro cruce y a la derecha. Ya bajo los campos de Tablizu


Ganando altura


Pasamos bajo un cobertizo y al lado de unas fincas. La remontada desde el río se va suavizando


La cuesta va siendo más liviana


Final de la subida


La cuesta acaba en Tablizu, aunque pasaremos únicamente junto a un par de casas de La Cartería, en el extremo norte de la localidad


Campos de siega y huerta y al norte el Mar Cantábrico


La Punta'l Cuernu


La Regalina y su capilla...


El Camino es llano y recto


El núcleo principal de Tablizu se sitúa campo arriba, junto a la N-632


En Tablizu hubo una venta caminera, propiedad de Juan García y su mujer Josefa Rico, donde se dice paró el séquito que transportaba el cadaver del prócer Gaspar Melchor de Jovellanos a Gijón/Xixón, tras su fallecimiento en Veiga, Puerto de Vega, Navia, unos años antes, en 1811. El traslado se hizo cuando portaban sus restos a Gijón/Xixón en 1815, tras la francesada. Arriba vemos La Sierra las Palancas, por donde pasa otra senda xacobea señalizada pero más silvestre, solitaria y dura, El Camín de los Vaqueiros


Mucha atención en el siguiente cruce, entre las viejas torres de la luz


El Camino sigue a la derecha, salvo que queramos ir al pueblo y/o salir a la carretera


La flecha amarilla no siempre se ve bien


 Por allí ha de continuar la ruta



Vamos en paralelo a la alambrada


Viendo siempre el mar



Vaquería ante el mar y La Punta'l Cuernu. En medio los islotes de Las Chugaronas


Idílico paisaje rural y marino...


 Sigue el Camino la sinuosidad de las laderas que bajan de La Sierra las Palancas


Pinos marinos y pastos.


Una estampa inolvidable


Rodadas de tractores


La Sierra las Palancas, las cordilleras costeras


Plácido caminar...


Una bifurcación: iremos a la derecha


Señales del camino costero


Helechales...


A nuestra izquierda el ferrocarril, la parada de Tablizu


Entre helechos, arbustos y ante un alto eucalipto


Y de inmediato a la sombra del bosquete


Honda caja caminera


En la selva verde y esmeralda, joya de la naturaleza


Curva a la derecha


Parece que saldremos a campos más abiertos y soleyeros


Vamos a cruzar un riachuelo, El Pasadín, hacia una finca


La senda se estrecha notablemente pero se pasa bien


Pronto salimos a campo abierto


Atravesarremos este prado


Es casi como andar campo a través, si bien este paso de peregrinos siempre suele estar segado y en condiciones. El campo visual se abre en una extensa pradería junto a pinos y una plantación de frutales


Seguimos por la linde del prado de siega


Y de un prado a otro


Sigamos el sendero

Al sur vemos las estribaciones occidentales de La Sierra las Palancas, hacia El Picu las L.liebres, La Bobia, Las Estazadas, Rodillera... por donde baja el Camino de las Palancas al valle de San Playu Tehona, camino que se unirá a este en el pueblo de Villademoros o Vil.lamouros, una vez pasado Cadavedo/Cadavéu, donde hay albergues y alojamientos


Volviendo a lo inmediato, en esta bifurcación bajaremos a la derecha


Volvemos a entrar en otro bosque


Veamos las señales...


De la claridad de la pradera iremos al sombriego monte de pinos


En la refrescante umbría del pinar...


Espesa vegetación


Curva a la izquierda en descenso


Una vallota más nos acoge, la del río Vabliz o de Hieguas


Arbustos...


Curva a la derecha


Helechos y eucaliptos


Y más pinos, ante el proceloso Cantábrico


Estamos caminando literalmente sobre los acantilados que caen a La Playa Tablizu o L'Abiera


El sendero se estrecha y baja directo, pero si nos asomamos a la derecha, entre los pinos, tendremos oportunidad de contemplar bien el arenal


Con mucho cuidado pues estamos casi al mismo borde del acantilado, admiramos a nuestros pies el arenal de Tablizu, de difícil acceso. Allá La Puntiña y los pedreros de La Xixouricia nos ocultan la aún más innacesible Playa de Ribón. Al fondo La Punta'l Cuernu


La costa indómita


Sobre estos acantilados veremos el sector oriental de la playa


Ahora salimos del pinar para llegar al fondo del valle



Curva a la derecha, al lado del surco del río, que apenas puede verse


Encajados en la hondonada de esta vallota...


Caminamos en dirección al mar


Otro arroyo, el río Hieguas, Vabliz o Busmarzu, señala el final del descenso y la nueva subida que nos aguarda entre zarzas, tojos y eucaliptos


El Camino sube a la izquierda, a la derecha se baja a la playa, aunque aún habría que descender un buen tramo para llegar a ella


Benditas flechas indicadoras


Abajo el arenal


Caminamos sobre los acantilados


Montes de Las Cabadas...


Salimos del bosque...


Muchísimo cuidado en esta bifurcación: vayamos a la izquierda. En esta ocasión no hemos visto flecha ninguna, tal vez estuviese en algún eucalipto que ha sido talado o en alguna piedra removida durante las talas


El Camino es aquí balcón natural sobre la mar océana


Vamos viendo viendo a nuestras espaldas un magnífico panorama de abruptos acantilados


A la derecha son los acantilados de El Castel.lón y El Tayadeiru. Luego a la izquierda es La Playa Ricabu, con los pedreros de Los Travesones, al pie también de los acantilados altísimos que están a nuestra derecha. Al fondo asoma La Punta Esquión, sobre más peñas, rocas y pedreros: Las Cabrilleras y Las Combiechas, frente a las que hace más de 70 años se hundió el barco Titania, como consecuencia de un golpe de mar que corrió su carga de carbón. En la lejanía reconocemos El Cabo Vidío, en el horizonte


Bifurcación y a la derecha. Si hay flechas fijémonos en el ramal más abierto y pisado


Revuelta para ganar altura


La costa indómita de nuevo ante nuestros ojos...


Cabo Vidío con su faro: obsérvese también el "puente natural" que los caprochos de la erosión marina han hecho en la roca en medio de la foto


Subida a la sombra de los ocalitos


Flecha garabada en la corteza del tronco de un árbol. A veces los peregrinos, conscientes de la falta de una buena señalización, orientan así a quienes vengan detrás


El Camino es pues aquí una auténtica pista forestal


Abajo van quedando los acantilados...


Arriba nos acercamos al pueblo


Se acaba la cuesta y salimos a los prados de Ribón


Y allí está Ribón, bajo los altos de La Pachera, La Campa Blanca y El Picu la Bobia (494 mts.). Al otro lado baja por Las Estazadas nuevas el Camino de las Palancas

A nuestra derecha más casas de Ribón, pueblo que como Tablizu pertenece a la parroquia de Arcayana o Arcallana


Subimos un poco más...


El camino va ahora en dirección oeste, muy llano ya, delimitado por alambradas de las fincas ganaderas colindantes


Preciosa senda ganadera y peregrina


A la derecha, la parte baja del pueblo...


En medio de esta campera...


Donde pasta el ganado...


A la izquierda la parte alta


Pasaremos por aquellas casas para salir a la carretera

Nos dirigimos hacia un cruce en el que iremos hacia la carretera tomando la dirección de la izquierda, pasando junto a aquella cabaña de madera y torre de la luz


Antes del cruce pasaremos delante de un hórreo y una casa


Hórreo de corredor


Andamos ahora junto al seto


Y caminamos delante de la casa


Casa y hórreo


Miramos abajo...


Quintanas de Ribón. Por allí se iría a La Playa Ribón o Playa los Cuervos, de difícil acceso


Pero nosotros no vamos a la playa sino a la izquierda, a las casas de arriba, como hemos dichp


Si nos fijamos, más arriba de las casas, en la ladera norte del Picu Las L.liebres, podemos ver, bajando ligeramente, el Camino de las Palancas, que viene del Picu Paradiel.la hacia Busmarzu


La Cabaña y la cuesta


Pista recta y hormigonada


La torre de la luz...


Quintana en la subida...


Campo de margaritas


Pasamos junto al hórreo


Y seguimos subiendo


Un recuesto más hacia la palmera


 Y pasamos frente a la siguiente casa


Aquí, casi sin darnos cuenta, caminaremos sobre el ferrocarril


El tren de mercancías pasa bajo nosotros saliendo del túnel


Salimos a la carretera N-632


Por la que bajaremos a Cadavedo/Cadavéu


Allí al fondo, más cerca, La Punta'l Cuernu


Ensenada de La Ribeirona


Campos de Los Menéndez y El Chano, bajo los picos de Busmarzu y Las L.liebres, que quedan atrás, al otro lado de la carretera


 La carretera baja suavemente en la primera curva


Miramos el paisaje a la derecha


Allí abajo hay otro valle, el del río Ribón, otra vallota más de subir y bajar por la que muy fácilmente discurriría el camino antiguo pero que por ahí no ha sido señalizado, si bien a cortarse los eucaliptos se dejan ver las pistas madereras que, aprovechando sin duda el trazado de la ruta original, hacen ese "tobogán" o "montaña rusa"


Aunque relativamente traquila desde la inauguración de la Autovía del Cantábrico (A-8), la carretera N-632 no dispone de arcén en este tramo y hemos de extremar las precauciones ante el ocasional paso de vehículos, mayor en verano con las playas y las fiestas


Allí está el paredón sobre el que se dispone la vía férrea


Caminamos al lado de él


Aunque sin grandes subidas y bajadas la carretera es sumamente sinuosa y serpenteante para salvar la orografía de estas laderas


Realiza grandes curvas que son verdaderos rodeos, muy acusados


Tal que aquí, sobre el puente del río Ribón, también llamado La Pasalvaú


El puente bajo la carretera


Ahora hay una ligera subida a la sombra de la arboleda


Sendero de peregrinos en la cuneta izquierda


Pinares...


Y abajo el valle, la vallota, con Las Foces, salida hacia La Playa Ribón. Tal vez podamos decir que sea la última vallota de este recorrido por el Camino de Las Ballotas. A partir de aquí el trayecto será bastante llano por la rasa valdesana salvo por la bajada y posterior subida al valle del Esva en Canero o Caneiru y lo mismo al entrar y salir de Luarca/L.larca, la capital del concejo


Contemplando las casas de Ribón podemos decir que Las Ballotas o Vallotas, Val.loutas han quedado atrás en nuestro Camino...


La carretera realiza una curva a la izquierda


Volvemos una vez más al bosque, bien de pinos, de eucaliptos, de castaños, de castaños y helechales...


A nuestra izquierda Las Eras y sus campos bajo La Sierra las Palancas


El Picu Paradiel.la


Inconfundible con su antena


Ligero descenso, a la sombra


Y ahora al sol


Muchísima atención pues ahora nos desviamos a la derecha, fijémonos en el quitamiedos


Aquí hay un paso señalizado hacia una senda por la que salimos a la N-632 y que seguiremos hasta el pueblo de Cadavedo/Cadavéu, y de allí al de Villademoros o Vil.lamouros, donde nos uniremos al Camino de La Sierras las Palancas para continuar ruta por la costa de este concejo de Valdés