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lunes, 28 de abril de 2014

SOBRADO DOS MONXES: EN EL CORAZÓN DE GALICIA

Sobrado dos Monxes

El Camino, procedente de A Lagoa de Sobrado, llega, a través de las aldeas de A Porcariza y A Carreira al monasterio de Sobrado dos Monxes, uno de los monumentos fundamentales de Galicia y de todo el Camino Norte, tanto por su interés histórico como artístico, arquitectónico y de antención al peregrino.


Su aspecto actual corresponde a las grandes reformas realizadas en los siglos XVII y XVIII, aunque su origen es mucho más antiguo. Este grandioso y, si se nos permite la expresión, espectacular monasterio, fue fundado en el año 952 por los condes Hermenegildo Aloitez y su mujer Paterna.


 Camino de la entrada del monasterio hallamos A Fonte de Sobrado.


Y entramos en la población.


 Pasamos al pie de la Casa do Concello de Sobrado dos Monxes.


Y ante la Casa do Concello la Praza do Concello, por donde sigue el Camino.


Pero antes vamos a visitar el conjunto monacal de Santa María dos Monxes. Para ello nos dirigimo desde esta plaza a la Casa de Audiencias, viendo detrás de ella las torres del monasterio.


Casa de Audiencias, donde los abades celebraban reuniones y recibían visitas y por donde un pasadizo, la Vía Sacra, da paso al monasterio.


Sobre la Vía Sacra y presidiendo la plaza está la imagen de Santa María con el Niño, patrona del monasterio.


 Vía Sacraes así llamada porque allí se dice que se encontraba Guido de Borgoña, Arzobispo de Vienne, cuando se enteró que había sido nombrado Papa con el nombre de Calixto II, dando en este sitio su primera bendición papal. El nombramiento se hizo en Cluny pues en Roma estaba Gregorio VIII (el antipapa) con quien hubo de disputarse el sitial de San Pedro entre maniobras políticas y operaciones militares con excomunión mutua incluída.


La ubicación del monasterio en este paraje no obedece a la casualidad. Antes de la cristianización se sabe de la existencia de villas romanas en las inmediaciones, amparadas por el campamento romano de Cidadela, acantonamiento de la Cohors I Celtiberorum, unidad auxiliar de la Legio VII Gemina asentada en el actual León y que controlaba todo el levantisco noroeste peninsular. En Cidadela se vigilaban las comunicaciones entre Lucus Augusti (actual Lugo y antigua capital de Gallaecia) y los importantes puertos de Brigantium e Iria Flavia. Anteriormente a la dominación romana hubo más antiguos castros galaicos y, aún antes, señales de civilizaciones megalíticas de varios milenios de antigüedad. Este paso natural desde la sierra a la costa sería la base de una calzada, la Vía Romana XIX, y esta a su vez sería el fundamento de un camiño real medieval sobre el que pasarían numerosos peregrinos a Santiago tras el descubrimiento del que se tiene por sepulcro del Apóstol.


Tras la conquista u ocupación del territorio por el poder musulmán y su posterior expulsión, los monarcas otorgaron tierras a colonos en las primeras etapas iniciales de la reconquista, la pressura, basada en el Derecho Romano, por la que se cedían estas tierras a campesinos que las repoblasen, siempre en circunstancias especiales dada la peligrosidad de la comarca, expuesta a las razzias o incursiones armadas del Califato. A su frente habría un representante del rey, que gobernaría con más o menos autonomía: un conde. Este sería el origen del condado de Présaras, que abarcaba un gran espacio del norte de Galicia, hasta el mar. Conde de Présaras fue el citado Hermenegildo, fundador con su mujer de este monasterio de Sobrado, palabra gallega (del latín superaddium o suberatum) equivalente a la castellana "desván" o parte alta de la casa, término que se relaciona con aquellas primitivas fundaciones. No todos están de acuerdo y también se vincula el topónimo con el árbol del alcornoque, en gallego sobreira, abundante en esta zona. El territorio del condado formó parte de los terrenos del monasterio, por lo que este nació con muy buenos auspicios y propiedades, incluso el propio conde se retiró a él luego de la muerte de su esposa.


 Un gran cruceiro está emplazado en el campo del monasterio.


Desde el cruceiro y en este mismo campo monacal vemos la iglesia parroquial de San Pedro, donde se guardan tallas románicas de lo que fue el convento medieval...


Un monasterio era por entonces, además de un centro de retiro espiritual y acogida de pobres y peregrinos, una verdadera gran empresa de explotación agropecuaria, con importantes heredades, rentas, terrenos, vasallos, huertas, molinos, ganado, colonos, sirvientes, etc. además del conjunto de monjes y abades dedicados a su administración. Así, dado su interés para organizar y aprovechar el territorio, constituían elementos de poder y dominio, no en vano la nobleza, alto clero, monarcas y órdenes religiosas fundaban estos cenobios por todo el orbe cristiano.


Por ello, ya en el siglo X aparece mencionado en la diplomática de la alta Edad Media bajo el patronazgo de San Salvador, advocación que puede delatar su relación con el Camino de la Costa, procedente de Asturias, en los albores de la llamada "reconquista" y del culto jacobeo, dado que la catedral de San Salvador de Oviedo/Uviéu, constituyó el origen del Camino de Santiago pues allí salió primer ruta xacobea de la historia, alguno de cuyos ramales ya pasaba por aquí sin duda, tal y como discurre hoy en día pues algunos peregrinos del Primitivo se desvían hasta Sobrado, enlazando con el Camino Norte o de la Costa, el cual a su vez nació como variante del Camino Primitivo, más expuesto este en sus puertos de montaña a las nieves, vientos y fríos. No obstante, estas denominaciones, Primitivo, del Norte, de la Costa... no dejan de ser neologismos actuales, pues a todos los caminos por los que venían peregrinos centroeuropeos eran llamados camino franco, francés o francisco, esto es, de "Francia", territorios que abarcaban lo que ahora sería el Estado Francés (Provenza, Aquitania, Borgoña, Bretaña, etc.) pero incluso algo más al este de Europa, lo que debió ser el extenso "reino de los francos", ya en época carolingia.


Existe cierta etapa "oscura" y sin documentación escrita de los primeros tiempos del conjunto monástico, sus primeros 150 años de existencia, pues no va a ser hasta el siglo XII cuando, al menos en los textos y testimonios que han llegado hasta nosotros, el convento no comience su apogeo conocido, ya bajo la devoción de Santa María. Es entonces, año 1142 día 14 de febrero, la fecha en la que monjes de la abadía cisterciense (el Císter, grandes reformadores de la poderosa Orden Benedictina) de Claraval, en Francia, acuden a instalarse aquí enviados por su abad, San Bernardo de Claraval. Ello se consigue tras una donación del Conde Fernándo Pérez de Traba y su sobrina Urraca. En 1147 el Papa Eugenio III confirma su fundación. Arrancaba entonces una etapa de prosperidad espiritual y económica a la que seguirá una de declive, la cual culmina en 1498 cuando, bajo la égida centralizadora de los Reyes Católicos, esta abadía es incorporada, como muchas de la orden, a la obediencia del monasterio de San Bernardo de Castilla.


A partir de entonces va adquiriendo Sobrado dos Monxes su traza actual, pues de su fundación del siglo X y de su "refundación" en el siglo XII, poco queda constructivamente hablando. Los edificios que vemos ahora corresponden a las profundas reformas y ampliaciones realizadas entre los siglos XVI y XVIII. Aunque bien es verdad que se conservan algunos elementos anteriores, como la capilla de la Magdalena o de San Juan Bautixta (romanico cisterciense de fachada revocada en 1613) y,  más de su época de origen, ciertos detalles artísticos del siglo X basados en el arte mozárabe.
 

Es impresionante la fachada barroca de la iglesia, consagrada con toda solemnidad en 1708, obra de P. Monteagudo de 1676.

  
Esta fachada barroca está profusamente labrada con varias imágenes y escudo de armas, el horror vacui u horror al vacío característico de este arte se manifiesta profusamente en sus trabajados bajorelieves, hechos con la idea de conferirle juego de luces y "movimiento" a este frontal que parece "levantarse" literalmente de la tierra hacia el cielo.


Sobre la puerta tiene una hornacina dedicada a la Virgen de la Asunción.


Escudo real del Águila bicéfala y cruz de San Andrés.


La torre derecha fue derribada por un rayo y reconstruida en 1972.



Más atrás, en este hermoso campo tras la iglesia del convento, llegaremos al molino que, con agua canalizada de A Lago de Sobrado, molía el grano para hacer el pan del monasteiro.



El molino...



Y a este lado son las celdas o cuartos de los monjes, cocinas, caballerizas y otras dependencias.


Siguiendo los periodos de auge y decadencia que también acontecen en otras fundaciones monacales, llega una nueva gran crisis que ve su momento álgido en la famosa Desamortización de Bienes Eclesiásticos de Mendizábal: el monasterio como tal se suprime en septiempre de 1834 e inmediatamente sus bienes y edificios son adquiridos por particulares no relacionados con el clero.


Dado que aún no existía prácticamente ninguna figura de protección del patrimonio, las notables construcciones caen a partir de entonces en un lamentable estado de ruina, desaprovechadas para cualquier uso.



Dado que aún no existía prácticamente ninguna figura de protección del patrimonio, las notables construcciones caen a partir de entonces en un lamentable estado de ruina, desaprovechadas para cualquier uso.




Realmente la razón de la Desamortización no logró sus objetivos: estos eran fundamentalmente que campesinos y otros "emprendedores" consiguiesen tierras y construcciones para darles nueva vida y actividad económica... agrícola, ganadera, industrial... en estos grandes espacios hasta entonces propiedad de la Iglesia que habían caído o en desuso o en uso paupérrimo.


En verdad los grandes beneficiados fueron grandes inversores urbanos, burguesía y alta nobleza, dueños de generosos capitales, que compraron a buen precio y especularon. Los pequeños labradores quedaron fuera de la puja al administrarse, sin duda adrede, las ventas en grandes lotes de terrenos, impagables por el pequeño campesinado. La misma Iglesia decidió excomulgar a expropiadores y compradores, por lo que se favoreció esta especulación, dado que en vez de adquirirse directamente, se valieron de intermediarios para este cometido. Una vez más fracasaba la tentativa de crear una clase media en España que acabase con el orden tradicional establecido que impedía al país progresar.


Habrían de pasar aún muchos años, más de un siglo, para terminar con el estado de deterioro del conjunto histórico: es en 1954 cuando el monasterio de Viaceli, en Cobreces, Cantabria, se hace cargo de Sobrado dos Monxes enviando una comunidad de monjes trapenses (cistercienses de Estrecha Observancia), según auspicios del Arzobispo de Santiago de Compostela, cardenal Quiroga Palacios. Tras una fase de reconstrucción y trabajos, el 25 de julio de 1966, conmemorado la fiesta de Santiago, renace la actividad monástica al lugar. Existen hoy en día hospedería y albergue para los peregrinos, quienes pueden disfrutar de la hospitalidad y convivencia de los frailes.



Los edificios que vemos ahora corresponden a las profundas reformas y ampliaciones realizadas entre los siglos XVI y XVIII. Aunque bien es verdad que se conservan algunos elementos anteriores, como la capilla de la Magdalena o de San Juan Bautixta (romanico cisterciense de fachada revocada en 1613) y, más de su época de origen, ciertos detalles artísticos del siglo X basados en el arte mozárabe. 


Vamos a pasar ahora al interior, a conocer algunos de sus elementos más característicos.

Entranda a la sacristía
La sacristía fue hecha en 1569-72 siguiendo el estilo renacentista de J. de Herrera, con enorme frontón de acceso y magnífica cúpula.


Cúpula de la sacristía.


Detalles labrados.


Entrada a la sacristía.


Hay imágenes de los grandes doctores de la Iglesia Latina: San Ambrosio, San Jerónimo y San Agustín...



Más detalles de la bóveda.


Profusión de detalles muy del gusto barroco.


Místicas pinturas.



Monjes del císter con su hábito.
Capilla del Rosario a la derecha y de San Juan Bautista a la izquierda
Al otro lado del interior de la iglesia vemos los accesos a dos capillas laterales, las dedicadas a San Juan Bautixta y a Nuestra Señora del Rosario.

Imágenes de la capilla del Rosario
  
La capilla del Rosario es de estilo barroco (1673) atribuida a la mano de D. de Andrade.


Mistérico lugar...


Todo el conjunto, con sus capiteles corintios y bóveda, son considerados la esencia del barroco gallego...


Impresionante.


Grandioso.


Y espectacular.


Maravilla del arte y de la historia.

Capilla de San Juan Bautista, románica, la parte más antigua del monasterio
Por su parte la capilla de San Juan Bautista es lo más antiguo que ha llegado del más viejo monasterio, es medival de románico cisterciense, sobrio y con escasa decoración cincelada en sus piedras. Se supone podía formar parte de una capilla lateral del antiguo cenobio del Císter. Hay varios sepulcros medievales, bóveda de arco de medio punto, arcos, fustes, capiteles, sogeados y otros detalles artísticos y arquitectónicos románicos


En una esquina el sepulcro gótico.


El guerrero y su espada.



Columna románica con basa, fuste y capitel.

Claustro de los Peregrinos
El convento de Sobrado dos Monxes tiene tres grandes claustros de entre los tan citados siglos XVII y XVIII que son otro de los grandes tesoros artísticos del monasterio: uno es el de la Hospedería o de los Peregrinos (siglo XVII y estilo herreriano). 


Este claustro, erigido entre 1635-35, estaba totalmente destruido, solo quedaban en pie dos arcos y se reconstruyó en 1972. Presenta columnas dóricas y jónicas. Hay albergue de peregrinos al cargo de los monjes.


Claustro Procesional o de los Medallones
Otro es el Procesional, era en principio un claustro original cisterciense del s. XIII pero reformado en los siglos XVI-XVIII, también llamado Reglar, de las Caras o de los Medallones por los medallones con el rostro de obispos, guerreros y demás personajes) y el Claustro Grande (siglos XVI-XVIII), este empleado por los monjes cistercienses que lo habitan y que no suele abrirse al público.



Recorriendo el claustro.


Fijémonos en los grandes óculos de la parte superior de la iglesia del monasteiro.


Las torres de la iglesia.

Todo visto desde el claustro
Recorriendo el Claustro de los Medallones

Las caras representan personajes de la Biblia, santos, reyes, nobles y monjes.




















Este claustro se hizo entre 1741-44 sobre el anterior románico del siglo XII...



Desde el Claustro de los Medallones damos acceso a dos importantes dependencias monacales: la cocina y la Sala Capitular.



La cocina, de grandes arcos de medio punto, tiene cuatro grandes columnas de las que colgaba la lareira, el gran pote de las comidas.










Y ahora, por este mismo claustro, nos acercamos a la Sala Capitular, joya del arte cisterciense...


Salimos al claustro hacia la Sala Capitular.

El acceso a esta Sala Capitular es ya soberbio y magnífico, con sus arcos de numerosas columnas, no excesivamente cincelado con filigranas, siguiendo el patrón de la pobreza estética tan del gusto cisterciense, reformadores de la Orden Benedictina



Capiteles labrados. Temas vegetales.


La Sala Capitular, totalmente deteriorada en las centurias del abandono, fue reconstruida en 1965 siguiendo sus trazas originales del siglo XII:

Acceso a la Sala Capitular: grandes arcos románicos sostenidos sobre colunas con sus fustes y capiteles
Interior de la Sala Capitular

Aquí se reunían todos los monjes, por lo general tras la misa de la mañana y siguiendo un orden de antigüedad. Recapitulaban sobre las reglas de la Orden y se hablada de temas de interés común relacionados con el monasterio y sus habitantes, tantos monjes como no. Se confesaba y al final quien lo deseaba podía denunciar malos hechos, sin mencionar el nombre del acusado. Se decía el pecado pero no el pecador...

Restos arqueológicos expuestos.

Parecen obedecer a piezas del monasterio originario.

Más columnas, arcos. bóvedas, capiteles labrados sobriamente...

Motivos de nudos y conchas.


Profusión de arquería gótica.


Motivos vegetales.


Piñas y bolas.


Espectacular estancia.


Desde el claustro de los medallones hay, al fondo, paso a la iglesia.


Hemos hablado de los claustros y de las capillas laterales pero aún no hemos hablado de un lugar fundamental en su parte interior, la iglesia, de la que ya hemos comentado curiosidades sobre su fachada exterior.

Interior de la iglesia del monasterio
Es trabajo, como la fachada, del gran P. Monteagudo (hacia 1680). Planta de cruz latina con tres naves, 60 metros de largo y altura de 35 metros a su impresionante cúpula. Bóveda de medio cañón, relieves de órdenes militares, arcos laterales... todo ello profusamente labrado al gusto barroco y de unas dimensiones mayestáticas que parecen querer erguirse hacia el Cielo...


Apoteosis del barroco
Éxtasis del arte y arquitectura gallegos.

Vértigo de majestuosidad y belleza.


Grandiosa bóveda y cúpula.


No nos cansamos de mirar arriba...


Hacia la cúpula...


Hacia el Cielo...


Hacia la inmensidad.


Espaciosa nave...


Un pedazo de Cielo en la Tierra, eso era lo que quería transmitirse...


Como estar verdaderamente en la Casa de Dios.


Testimonio de un antiguo esplendor...


Muestra también del poder terrenal que el convento ejerció durante centurias...


Un legado que, pese a todo, consiguió llegar a nuestros días.


En el Altar Mayor...


Vueltos al exterior, salimos como hemos entrado, por la Casa de Audiencias.


Y la Vía Sacra.


Salimos a la Praza do Concello de Sobrado dos Monxes, población que nació y creció al amparo de esta fundación monacal.


Aquí hallaremos parada y fonda, lugares para comer y dormir.


Atraviesa Sobrado la carretera AC-934.


Que es la que empleamos para salir de la población.


Allá queda el monasteiro.


A Fonte da Praza, con la imagen de Santiago Apóstol.


Bares y terrazas.


Así salimos de Sobrado...


Dando vista al monasterio...


A todas sus dependencias y entorno.


Y a la población.


Un hermoso paseo al salir de Sobrado dos Monxes.

  
Al fondo vemos el Grupo San Bernardo de viviendas unifamiliares de planta baja.


Paseo arbolado.


Un buen lugar para contemplar...


Fragas o bosques autóctonos de Sobrado dos Monxes, ante el monasterio.


Inolvidable estampa de este conjunto que fue declarado monumento histórico-artístico en 1928.



Tomamos ahora este desvío.


Y pasamos el puente sobre el Rego Tambre en A Pontepedra.