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lunes, 20 de junio de 2016

EL PARCHE: SOBRE LA ANTIGUA MURALLA DE AVILÉS (ASTURIAS)

Avilés: El Parche y comiendo de la calle La Ferrería
El Camino atraviesa el casco histórico de Avilés y por la calle Rivero se acerca a El Parche, nombre popular y auténtico de la Plaza del Ayuntamiento o Plaza España. El Ayuntamiento es el llamativo edificio que tenemos delante y, justo a su derecha sigue el Camino por la calle La Ferrería. En El Parche confluían este y el camino de Grado/Grau, los cuales entraban aquí en la antigua ciudadela medieval intramuros por sendas puertas existentes a ambos lados del actual Ayuntamiento, construido entre los años 1660-67 pegado a estas defensas.Por eso antiguamente a esta plaza se la conoció como Fuera de la Villa.


El Ayuntamiento de hizo entre los años 1660 y 1667 pagado a la antigua muralla medieval o cerca que se erigió entre los siglos XII y XIII guardando la población, lo que comunmente se daba en llamar La Villa y que se extendía de aquí hacia el interior, siendo las actuales Galiana (camino de Grado/Grau) y Rivero (caminos de Oviedo/Uviéu y de la costa) lugares extramuros. Avilés estaba amparada por un fuero real desde el año 1085 del monarca Alfonso VI que la libraba del poder señorial de la nobleza y el clero, haciendo de ella una importantísima villa en la Asturias del medievo gracias a su posición estratégica dentro de una ría que da entrada natural al corazón de Asturias y que favoreció un intenso tráfico comercial, además de pesca y astilleros.


Nosotros iremos a la derecha del Ayuntamiento, donde estaba la Puerta de la Ferrería, ante la que se alzaba la picota, en la que se exponía a los malhechores para escarnio público. Esta puerta daba acceso a la Calle Mayor, actualmente de La Ferrería, nombre que evoca al gremio de ferreros o herreros que aquí se asentaba. Las murallas empezaron a derribarse a partir de 1818, tanto por intereses urbanísticos como por ser un símbolo del "viejo orden", pese a que protegieron a su población aforada de las apetencias de otros señoríos.


El arquitecto Juan de Estrada realizó los planos del edificio siguiendo la estructura e inspiración del Ayuntamiento de Oviedo/Uviéu, construido también por aquella época y al que se parece muchísimo. El encargo de la obra fue para el famoso maestro entallador Marcos Martínez.


En un principio los bajos del consistorio fueron alquilados a artesanos y comerciantes.


El reloj del tejado fue instalado en 1836, donación de los señores de Maqua, sustituyendo de alguna manera a la Torre del Reloj, en la Puerta Cimavilla, que estaba a su izquierda (entrada del camino de Grado/Grau), teniendo que ser el edificio restaurado tras los bombardeos sufridos en la guerra civil. La Torre del Reloj anterior, desaparecida con las murallas, fue también cárcel.


Más anteriormente el conceyu se reunía en una casa de la calle Oscura, actualmente de la Fruta (a la izquierda), pero quemó en el gran incendio que asoló la villa en 1621.


Antes de proseguir ruta podemos hacer una detallada exploración en torno a esta plaza...


Allí al comienzo de la calle La Fruta está la Fuente del Ayuntamiento, del año 1820, justo cuando se derribaron puerta y murallas, restaurada en 1926.


Al fondo de la plaza la calle La Cámara sigue en parte el trazado de aquella desaparecida muralla, de la que no obstante se conservan cimientos y porciones en el interior y subsuelo de algunas casas.


Una placa en El Parche recuerda su ubicación.




El Parche forma parte pues del ensanche renacentista y barroco que amplió la población fuera de sus muros. En sus edificios porticados abren sus puertas bares y comercios, siendo plaza de tertulias, encuentros y fiestas. Al fondo a la izquierda destaca, en la calle Rivero, un edificio con arcos que imita al del ayuntamiento y del que ya hablábamos cuando veníamos a El Parche.


Treinta años despues de hacerse el ayuntamiento, a finales del siglo XVII, se construyó aquí la Casa de García Pumarino, quien hizo fortuna en Perú, también llamado de Llano-Ponte, con proyecto del renombrado arquitecto Menéndez Camina.


Durante décadas fue el famoso cine Marta y María, nombre de una obra del gran novelista Armando Palacio Valdés, que vivía en esta misma calle justo enfrente.


Pero quizás el edificio más soberbio sea, mirando de frente al ayuntamiento el Palacio de Ferrera, erigido para los marqueses de este nombre y que extendía su gran finca justo detrás (actual Parque Ferrera, que también veíamos cuando veníamos por la calle Rivero).


Formidable blasón del Palacio Ferrera.


Palacio Ferrera, actual hotel, con gran torre, balcones y blasones, erigido en los siglos XVII-XVIII pero con la estética del Renacimiento. Al lado estuvo otra institución asistencial más antigua que el Hospital de la Asunción de Rivero: el Hospital de San Juan, que amparaba enfermos y peregrinos pobres, dependiendo de la Justicia y Regimiento de la villa. Justo a su derecha vemos el antiguo monasterio de San Francisco, del que es oblogado hablar, así como a sus pies, la Fuente de los Caños de San Francisco.


Fuente de los Caños de San Francisco, con sus caras de piedra de las que mana el agua.


Caras y blasones de la villa avilesina (los de los lados) y del Reino de Castilla (en el medio).


Antiguamente la población iba a por agua a los arroyos que bajaban a la villa, pero a partir del siglo XVI comenzaron las iniciativas de construir fuentes públicas en Avilés, trayéndose agua de losa manantiales de Valparaíso, al sur de la villa.


Las caras causan asombro y admiración.


La leyenda popular afirma que se trata de caras "reales" de antiguos vecinos.


Escudo de Avilés.


Las caras de San Francisco.



El Palacio Ferrera desde el acceso a los caños de San Francisco.


Y El Parche enfrente, con el ayuntamiento. A su derecha pasa el Camino.


Subimos pues desde los caños al crucero del antiguo monasterio de San Francisco.


Actualmente es la iglesia parroquial de San Nicolás. El primer testimonio de los franciscanos en Avilés viene del siglo XII cuando San Pedro Compáter, compañero de San Francisco de Asís, funda este convento. Independientemente de la autenticidad histórica lo cierto es que los franciscanos extendieron su Orden en aquella época por los más importantes núcleos urbanos del momento, auspiciados además por las peregrinaciones y porque el propio San Francisco peregrinó a Santiago.


El Crucero, con el Cristo crucificado y la Dolorosa.


En este lugar se dice hubo un santuario mucho más antiguo, prerrománico, encima del que se construyó el nuevo convento.


El monasterio estaba entonces fuera de la villa, al lado del Camino de Grado/Grau y en medio de un bosque, llamado por ello de San Francisco del Monte. Aquella primera fundación fue agrandándose con los siglos, pues la torre parece ser renacentista y otros elementos, como el pórtico, posteriores, como por ejemplo el pórtico, hecho en 1687 inspirado también en la forma del ayuntamiento.


La portada románica que mira al norte, hacia La Villa, con sus arcos ojivales de transición al gótico y sus capiteles labrados, parece ser parte del monasterio primitivo, el cual sufrió mucho los efectos del terremoto del año 1522 que afectó seriamente a su estructrura medieval.


La torre renacentista y la nave del templo miran hacia la calle Galiana, el camino de Grado/Grau. El nuevo templo se construyó en 1380, antes que la torre.


A la derecha el claustro parece ser de finales del siglo XVI o principios del XVII, aunque con elementos románicos como portadas y arcos; góticos, destacando los sepulcros de Juan Alonso de Oviedo y su mujer Aldonza Fernández, e incluso un cancel prerrománico del templo más antiguo, anterior a la congregación franciscana.


Lo que fue un monasterio en medio de un monte fue quedando, con el tiempo, en mitad del ensanche barroco con el crecimiento urbano más allá de las murallas y ahora está en el centro de la ciudad.


 En 1836 la Desamortización de Bienes Eclesiásticos obliga a los monjes franciscos a desalojar el monasterio y ceder las propiedades de su patrimonio en Avilés, quedando únicamente en él, por ser mayores, las monjas bernardas. Después, entre 1837 y 1847 residirían las clarisas. Dos años después, en 1849, la iglesia pasa a ser de San Nicolás de Bari, cambiando de advocación, y pasa a ser la parroquial avilesina. La antigua iglesia de San Nicolás de la Villa, junto al antiguo muelle y la calle de La Ferrería (que también veremos) cambió su sede a este que fuera cenobio franciscano.


Estamos en la Plaza Domingo Álvarez Acebal, matemático y profesor que tiene aquí su busto desde 1923, miembro de la junta directiva de la Escuela de Artes y Oficios de Avilés, edificio que vemos al fondo diseño de Armando Fernández Cueto en estilo neoclásico. Más al fodo está la Casa de Cultura.


Por aquí baja la calle Galiana, también con sus clásicos soportales.


En esta casa vivió la poetisa Ana de Valle.



Mirando a la plaza, el Palacio Balsera, del año 1917 y obra del arquitecto Palacios para el comerciante Victoriano Álvarez Balsera, uno de los mejores ejemplos de Asturias en arquitectura modernista.


Es en la actualidad Conservatorio Municipal de Música.


Magnífica portada...


Las caras miran a la plaza...
 

Por la calle Galiana podríamos acceder a otros lugares históricos de Avilés, como la capilla del Jesusín de Galiana o la Plaza del Carbayedo. Los reseñamos pero no nos extendemos especialmente para no apartarnos demasiado del Camino.


Por desde la Plaza Domingo Álvarez Acebal bajaremos por la calle de San Francisco, al lado del monasterio, de nuevo hacia El Parche.


Calle porticada...


 Regeresamos al Palacio Ferrera. Si lo deseamos a la derecha podemos echar otro vistazo a la Fuente de los Caños de San Francisco...



Del Palacio Ferrera volvemos a El Parche y el ayuntamiento.


Y allí tomamos, a su derecha, el Camino, que sigue por la calle La Ferrería.