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viernes, 16 de diciembre de 2022

BERBES "EL REFUGIO DEL MUNDO": LA ÚLTIMA GUARNICIÓN DE NAPOLEÓN Y EL MALOGRADO HOSPITAL DE PEREGRINOS DEL PÁRROCO GANANCIA (RIBADESELLA/RIBESEYA, ASTURIAS)

Entrando en Berbes: La Ordiera. A la izquierda el monte La Caxigosa, a lo lejos el Sueve

Una ancha pista sustituye al viejo Camín Real de la Costa en La Ordiera, barrio desaparecido de Berbes a consecuencia de las antiguas explotaciones de fluorita, el estratégico mineral de espato flúor, que tanta actividad y trabajo dio a estos pueblos entre Ribadesella/Ribeseya, Caravia y Colunga, un vital fundente endurecedor del acero de tal importancia, que fue centro las pesquisas del espionaje aliado en la Segunda Guerra Mundial. Aquí, en este espacio que va siendo recuperado paisajística y ambientalmente, acaba la cuesta que sube desde Les Dunes y El Cuetu les Xanes por El Cuetu o Cuetu l'Aspa, pasando a esta parroquia riosellana, la más occidental del concejo, a un paso ya de Caravia y Colunga

De La Ordiera, unas casas en la cercana N-632, antigua Carretera la Costa y Ribadesella-Canero, que sustituyó al camín real tiempo ha como vía costera principal siguen manteniendo este nombre al pie del monte de Les Llanaes de la Caxigosa, amesetada montaña de unos 225 m de altitud en su cota cimera, antigua majada ganadera y bosque de caxigos (del celta cassanos o casnos, roble), por cuyas camperas de la parte superior se extiende en campo de golf de La Rasa de Berbes

La Ordiera por su parte revelaría haber sido lugar de antiguas plantaciones de cebada (hordeum). Hoy en día, salvo el topónimo, recuerda aquella pretérita actividad cerealística extinguida siglos atrás, posiblemente ya cuando el maíz venido de América desplazó en Asturias a los demás cereales panificables. Se sabe existió una capilla dedicada a Santo Domingo de la Ordiera

El mojón, con su correspondiente flecha direccional, además de la preceptiva concha indicativa del trazado oficial del Camino de Santiago, nos indica continuar de frente por esta cuesta de la antigua pista minera. La minería del espato flúor, nombre comercial de la fluorita, comenzó en esta pequeña pero antaño importante cuenca minera costera en 1931, se paralizó con la Guerra Civil y prosperó durante la Segunda Guerra Mundial, continuando su ritmo de producción ascendente hasta 1975, seguidamente se estancó y a continuación entró en declive, agravado por el trágico accidente de 1982 en al que fallecieron cinco mineros al desplomarse una de las galerías

Seguidamente y a lo largo de los años, las minas fueron cerrando. Hoy en día sólo queda trabajando Mina Ana, pero no como mina propiamente dicha sino como lavadero de minerales extraídos de otros lugares. La pista por la que los camiones transportaban el mineral camino de su lavado y comercialización quedó abandonada y solamente frecuentada por coleccionistas de este llamativo mineral cristalino que, ya en 1802 y antes que se supiese de sus virtudes industriales, el párroco de San Esteban, Lope José Bernardo de Miranda y Quirós comparaba con el diamante

La pista ha sido acondicionada también cara a ser lugar de acceso y aparcamiento alternativos para ir a la muy concurrida en verano Playa de Vega, que con la de Berbes componen en realidad un sólo arenal dividido por la Piedra Colorada, como vimos en las entradas de blog correspondientes a los dos tramos anteriores de Camino

Y cómo no, también para bien de los numerosos peregrinos que realizan el Camino de Santiago del Norte, señalizado ya como otros con el gran despliegue del Xacobeo'93 pero que fue a partir del año 2000, tal vez sobre todo a partir del 2010, cuando llegó a tener un trasiego de romeros más que considerable, si bien es verdad que tampoco somos muy partidarios de guerras de cifras triunfalistas, tan queridas por buena parte de los técnicos y cargos institucionales, que hacen parecer al Camino un pack turístico más de viajes organizados, pero son datos muy dignos de tener en cuenta

No vemos aún los barrios centrales de la parroquia de Berbes, antigua posesión de un tal Berbius en época romana o altomedieval y que tuvo su particular historia jacobea, pero sí vemos don grandes emblemáticos: empezamos atrás por el emblemático Sueve o Puertu Sueve, con los 1.161 m de altura del Picu Pienzu (el más picudo, arriba a la derecha) y, más abajo, más cerca y en primer término, La Forquita (357 m), estribación desgajada de la Sierra del Fitu, que a la vez es una prolongación oriental del Sueve, cuyas cumbres parecen querer prolongarse hasta la costa y precipitarse sobre el mar en este lugar, entre Vega y Berbes, de tan importante tradición minera

La Forquita está ya en términos de la vecina Caravia, concejo al que llegó a pertenecer Berbes durante el llamado Trienio Liberal (1820-1823). El investigador y filólogo Xulio Viejo Fernández recoge en su obra Paremias populares asturianas el dicho "Cuando el Picu La Forquita pon carapiella, Caravia la Baxa se mueya", una de las numerosas frases sobre alturas significativas que, cuando las tapa la nube, anuncian lluvia (Cuando el Pico La Forquita pone capucha, Caravia la Baja se moja)

Tiene un par de cumbres realmente, en la primera y en su vertiente occidental y antes de la cima, por eso las vemos ocultas parcialmente, hay una antena repetidora de telefonía. En la de un poco más allá una cruz de madera. Este primer pico es más calizo en su cumbre, el segundo está más poblado de vegetación de monte bajo

Otra cruz famosa es la del mismo Picu Pienzu, que no es difícil de reconocer en la lejanía y pese a la distancia por su tamaño. La actual es metálica pero sustituye a otras anteriores de madera, la primera colocada por iniciativa de los hermanos Victorero de Llastres en 1914, en señal de agradecimiento por haber podido escapar de México, donde eran emigrantes, a raíz de la Revolución Mexicana. Las siguientes incluida esta fueron también reposiciones mejoradas auspiciadas también por estos hermanos

A su izquierda el Sueve muestra sus cumbres orientales: El Cuetu les Duernes (1.059 m), El Sellón (1.029 m), divisoria de los concejos de Colunga (derecha, al norte) y Parres (izquierda, al sur). Más abajo el Picu Babú, Picu los Cuervos o Picu los Foyos (929 m), por cuya ladera oeste, ante nosotros, están las cuestas de La Covaniella, La Parea Tucones y La Canal del Beyu. A la derecha y por dicha falda norte de la montaña, se extiende en la abrupta pendiente el arbolado de la Viesca Quirinaldos, con El Cuetu Sedores (810 m)


Tras esta última rampa, en la que se acaban los aproximadamente 1.700 m de cuesta desde la Playa Vega, la pista, siempre ancha llanea. Al fondo vemos la alargada placa roja, similar a un poste en la distancia, de la parada de autobús de La Ordiera, a las puertas de Berbes, en la N-632, y a la derecha el mojón xacobeo que nos indicará tomar un camino a la derecha justo antes de que lleguemos a pisar dicha carretera


Vamos a fijarnos ahora, a la derecha del Picu Pienzu, en alguna de las estribaciones occidentales del Sueve, que serán a partir de ahora nuestras referencias visuales y geográficas, pasando bajo ellas en Caravia y Colunga, en ruta a Villaviciosa


Ahí tenemos Les Corripies (1.114 m) el Picu Mirueñu (1.138 m) y el Picu Fontanielles (1.054 m).De vez en cuando recordamos que, según la fuente o informantes consultados, las alturas pueden variar, por lo general pocos metros pero varían. A veces también los topónimos y/o su composición, con artículos o sin ellos 


Y a nuestra izquierda, las estribaciones de la Sierra del Fitu de las que se desgaja La Forquita y que son una extensión del Sueve hasta el mismo Mar Cantábrico


Es el Picu la Gobia (538 m), que es como decir bobia, pastos para bueyes, el preciado animal de tiro de la casería asturiana y de todo tipo de obras durante siglos. También puede aplicarse al ganado vacuno en general (bovino, de bovis) pues los pastos pasaban a ser en general de todo tipo de vacas y toros


También se le da en llamar Cantiellu, si bien para otros es el nombre de esta su abrupta y hermosa ladera, "canto pequeño", cruzado por pistas de las plantaciones de pinos y eucaliptos


Los ocalitos también han sido plantados con profusión en La Caxigosa. Más allá estaría la zona de El Fabar, donde han sido localizados túmulos megalíticos que demuestran el poblamiento de estos lugares desde la prehistoria


En la falda que cae sobre las casas de la carretera hay bosquetes de árboles autóctonos y algunas peñas que delatan la proximidad del acantilado sobre el mar. Más arriba se sitúa el campo de golf


Estos campos tan llanos a nuestra derecha formaron parte de las antiguas minas, las cuales llegaban al borde del mismo mar por La Cabaña, Los Cobayos, El Frondil y Valdemar. El 7-11-12, se publicaba una entrevista en La Nueva España, firmada por la corresponsal Patricia Martínez, y que titulada Berbes, pasado minero, plasmaba algunos recuerdos del entonces alcalde pedáneo, Eduardo Cifra:
"La historia de la localidad riosellana de Berbes está fuertemente ligada al espato flúor, la fluorita que se extraía en las minas Ana y Argüelles. Ambas explotaciones, que llegaron a reunir un centenar de puestos de trabajo, están hoy cerradas y la población mermada a la mitad.

«La mina estaba en el alto del pueblo, cayendo hacia Vega», recuerda el alcalde pedáneo, Eduardo Cifra. De aquel pasado minero quedan los lavaderos que están en la vecina localidad de Torre, adonde ahora llevan el espato de Gobiendes, en Colunga, que aún tiene explotaciones abiertas de galería.

«Mina Ana», la que continúa activa en Torre, estaba en la parte alta, y en la baja se encontraba la planta de flotación de «Mina Argüelles», donde se separaban los minerales. Ambas cerraron hace unas tres décadas, aunque la primera quedó abierta como cantera y cerró hará diez años. El alcalde pedáneo rememora cómo la segunda se «se hundió y se mataron un montón de mineros».

También había vecinos de Berbes empleados en las minas de Caravia y cuando todas estas explotaciones cerraron «quedó mucha gente al paro, más de medio pueblo», recuerda Cifra, quien calcula que, «si había cien vecinos, por lo menos cincuenta. Trabajaba casi todo el pueblo en la mina». En total, entre las dos explotaciones de Berbes, estima que pudo llegar a haber cien trabajadores en este sector. El cierre llevó a la emigración forzosa y «muchos se marcharon para Gijón y Oviedo, de aquella todavía había trabajo». Hoy, estas personas tienen su casa en Berbes y «vienen fines de semana, muchos se jubilan, por eso en verano este pueblo está a tope de gente»

La pista minera llega a la N-632, pero nosotros ya hemos dicho que no vamos a ir por allí, tomaremos el camino que, justo antes de ella, va a la derecha


Este es el mojón del que hablábamos antes, junto a la señal de la parada del autobús de línea


La flecha en el monolito xacobeo nos indica sin lugar a dudas la ruta a seguir


Incluso reflejada en el charco...


Es el camino que nos llevará a Berbes por el barrio de El Parapetu, situado en un cueto desde el que se dominan por un lado el mar y por el otro los demás barrios del pueblo


A partir de aquí y durante un trecho el camino estará asfaltado pues constituye la comunicación del barrio con esta parte de la carretera


No hay apenas tráfico, salvo el del coche de algún residente muy ocasionalmente. Al principio el trayecto es recto y tiene una muy ligera cuesta


Unas plataneras o platanales, una higuera y otros frutales señalan que estamos llegando a un enclave poblado


A la derecha hay una nave y seguidamente unas ruinas. Estamos en las proximidades de las que fueron las minas Leonor y Concha, del filón Ana


Parecen restos de casas antiguas, tal vez del antiguo barrio de La Ordiera, si bien la segunda, de piedra y ladrillo, tal vez tuviese alguna relación con las minas


Como dijimos, ya en 1802 el párroco de San Esteban de Lleces, D. José Lope Bernardo de Miranda y Quirós, advertía de la abundancia de llamativos cristales minerales en estas parroquias, según informe enviado al erudito Francisco Martínez Marina, quien preparaba su Diccionario Geográfico, en el que daba noticia la existencia de "mucho cristal de roca de diversos colores", y de "una especie de diamantes tan transparentes y diáfanos que parecen vaciados del mineral más puro"


La siguiente noticia ya llegaría en 1836, cuando el ingeniero de minas Guillermo Schulz explicaría el resultado de sus pesquisas geológicas en su cuaderno de campo, recogiendo que encuentra en Berbes "infinidad de cristalizaciones de cuarzo, espato flúor y espato pesado". De todas maneras, aún habrán de pasar muchas décadas antes de que por primera vez se explote una mina de fluorita en Asturias. Será en 1905 pero no aquí sino en La Collá (Siero), por parte del ingeniero gijonés Felipe Valdés Menéndez y dentro de sus derechos por la concesión del malogrado Ferrocarril de San Martín del Rey Aurelio a Lieres Gijón y El Musel


Luego de las noticias de Guillermo Schulz, las primeras indagaciones para buscar fluorita en estos parajes, y ya con fines de explotación inmediata, parten del belga Otlet Dewolf en 1925, y de quien, en el Foro de Mineralogía Formativa se dice que:
"...recorría incansable los caminos y montes de la zona buscando el mineral, afirmando a todo aquel que lo quisiera escuchar que: ”estaban durmiendo sobre un verdadero manto de oro”, refiriéndose sin duda a las riquezas minerales que atesoraba el subsuelo y al que con el paso de los años las explotaciones llevadas a cabo por diversas entidades le acabarían dando la razón."

Pasada la nave, en esta bifurcación de caminos nosotros seguiremos por el que va de frente, zigzagueando un poco para ganar altura. Es muy posible que Dewolf anduviese por estos mismos caminos inspeccionando ilusionado estos terrenos aún vírgenes. Empezando los años 1930 quien se pone aquí manos a la obra es el empresario minero Celestino Llaneza, con quien el belga se asociará. Es entonces cuando se considera empieza realmente la minería del espato flúor en este sector de Berbes-Caravia


Aquel incipiente trabajo extractivo quedó paralizado con la Guerra Civil, y en 1937, nada más caer el Frente Norte, entra en escena el empresario Ángel Pérez de Leza"muy vinculado a las grandes instituciones del poder" y "personaje clave en el desarrollo de la minería de fluorita en Asturias", quien demarcará con la empresa de Importación de Minerales SAE diversas concesiones, fundando en 1941 Fluoruros S.A., la empresa española más importante por recursos y medios de explotación en este sector minero, estando "plenamente documentados los componentes políticos de la constitución y desarrollo de estas sociedades".


Fruto de aquellos contactos político-empresariales se llegó a vender tanto a los alemanes como a los aliados aquel preciado mineral fundente y endurecedor del acero, vital para la fabricación de blindajes, que emplearon intensamente ambos bandos durante la Segunda Guerra Mundial, tal y como podemos leer en el artículo de La Voz de Asturias titulado Espía, aventurero y millonario: historia de una fortuna nacida en las minas asturianas


 La producción de fluorita fue después acaparada por Estados Unidos, que compraba hasta un 75% de la producción asturiana, que alcanzó récords en la década de 1970, pero la crisis de 1974, el final de la Guerra del Vietnam y otros condicionantes provocaron la desaparición de la empresa Fluoruros S.A. y el estancamiento de las cifras productivas, que seguidamente cayeron estrepitosamente. Tras el accidente de 1982 llegaron los cierres de las explotaciones


En la actualidad Berbes es famoso en el mundo de los coleccionistas de minerales, ejemplares de fluorita de Berbes se exponen en colecciones públicas y privadas de todo el mundo. También de barita, bastante abundante y, en menor medida, de cuarzo. En la página del Instituto Geológico y Minero de España leemos lo siguiente:
"El interés geológico de este sector cuenta con dos aspectos destacados: por una parte, las observaciones de índole minera y metalogénica que es posible realizar y, por otra, la posibilidad de recolectar ejemplares de cristales de las zonas mineralizadas. Dado que el área es internacionalmente conocida por los ejemplares de cristales de fluorita (y barita) que ha proporcionado durante décadas a museos y colecciones privadas, se debe considerar el interés mineralógico como prioritario. Sirva de ejemplo y justificación simultáneamente: en 1970 se descubrió una gran geoda en la zona del Cuetu L´Aspa de la que se recuperaron unos 4000 ejemplares de colección (sobrepasando algunos ejemplares los 10 cm de arista)."

Mucha atención en esta bifurcación: de frente se va a lo alto de El Parapetu, donde está su bello lavadero restaurado y que fue solar de otra desaparecida capilla de la que quedaba únicamente el nombre de La Ermita, pero nosotros hemos de tomar el ramal de la derecha


Dejamos el asfalto de esta vía local y empezamos a caminar en llano por esta senda bien marcada por las dos franjas de las rodadas de los vehículos y en medio una intermedia de hierba verde


Ahí  tenemos el mojón jacobita con su flecha amarilla. A la izquierda una bella finca-jardín, preciosamente florida...


La caja caminera por aquí es bien profunda, debió de tener en sus tiempos alguna obra de ensanche y arreglo, al fondo empezamos a ver el mar...


Y empezamos a bajar, poco a poco, junto a la finca de las flores y el hórreo...


Hórreo de los de corredor, una verdadera atalaya, mirador sobre el Cantábrico


Al pasar podremos fijarnos en un detalle de les colondres o tablas que componen la pared 


El respiraderu, con forma de pétalos de flor o estrellas. Elementos decorativos basados en símbolos ancestrales, ya aparecidos en elementos de la cultura castreña y que en sus tiempos eran amuletos de protección de lo que se guardaba en su interior, algo tan importante como el grano para hacer el pan, y otras cosas, pues aparte de granero era el almacén-despensa, elevado, a salvo de roedores


El Camino bordea la finca del hórreo y continúa por el borde de las antiguas minas de El Frondil, que llegaban, acantilado abajo, a la misma orilla...


Diversas actuaciones y el crecimiento de árboles, arbustos y vegetación en general han ido cicatrizando las señales de las labores mineras, hasta casi hacerlas pasar desapercibidas


Es la zona de Valdelmar, de antiguas minas a cielo abierto, con Los Cobayos, La Cabaña y la ya mencionada de El Frondil, unos de los primeros lugares en ser explotados, ya a primeros de los 1930. Tras el parón de la guerra se reanudó el trabajo en la posguerra con diferentes compañías hasta que en 1952 se hizo cargo de ella la empresa Mina Vulcano. En la actualidad su gran hondonada sirve para captación de aguas para el concejo


El Frondil era zona de fronda, esto es, bosque, frondosidad, de la misma manera que cobayos, que tal vez habría de ser con v, se refiere a pequeñas cuevas u oquedades naturales, y así nos lo explica Julio Concepción, Xulio, en su Diccionario toponímico de la montaña asturiana:
"... en asturiano, covayu, covachu, covacha, covaracha, son "cuevas" más o menos pequeñas, en ocasiones ni siquiera en la roca: simples oquedades del terreno al cobijo de las peñas, que sirven de albergue a los animales o alas mismas alimañas del monte"

Estas minas pasaron efectivamente por diversas fases y empresas, dentro de la concesión Tere. Además del cielo abierto había dos galerías, la más elevada que fue de Mina Vulcano y la otra de Hermanos Corteguera S.A. (HECOR), mediante contrata con otra empresa, Minersa (la del actual lavadero de Mina Ana). A partir de entonces se abrieron las minas a cielo abierto pero ampliándose también las de interior al intentar HECOR recuperar zonas explotadas que habían quedado abandonadas en el último y más profundo nivel de Mina Ana


Los Cobayos es uno de los rincones más conocidos por los coleccionistas a nivel mundial a tenor de los preciosos minerales allí encontrados. En ese caso fue Minersa quien comenzó las labores allí, paraje situado al norte de Berbes y encima de El Frondil, empezando los años 1970. Posteriormente, mediados los 1980, la empresa se esmeró durante unos meses en recuperar unas 30 toneladas de mineral que se habían acumulado en el fondo de la corta a raíz de la continua búsqueda de fluorita por los aficionados


Valdelmar es, evidentemente, valle del mar, esto es, junto al mar. La toponimia da pistas de cómo serían estos lugares antes de la minería. Estos minados casi han desaparecido a la vista y sus minerales casi han desaparecido, al menos los más a flor de piel, dadas las intensas prospecciones de los coleccionistas, pero era frecuente encontrar maravillosos cristales de fluorita en geodas, normalmente con barita y cuarzo


La Cabaña revela los seculares usos ganaderos de antiguos pastos, pues se sabe hubo alguna casería. Especialmente notable fue el hallazgo, a raíz de las lluvias caídas en marzo de 1993, de la geoda llamada la Coquera de El Llisu, procedente de un gran bloque de roca que cayó hasta El Frondil. Estaba compuesto de magníficos minerales de color azul violáceo


Aún en 1970, en la primera edición de la Gran Enciclopedia Asturiana (tomo 6 voz Espato-flúor), hablaba del "futuro halagador a esta minería en la que Asturias aporta aproximadamente el 70% de la producción nacional". En la segunda edición (1981 y tomo 16), tras manifestar la "expansión extraordinaria que convirtió esa rama minera en la segunda, por su importancia, dentro de la región" (la primera el carbón) en la primera mitad de los años 1970 ya plantea las grandes crisis subsiguientes:
"La fluorita, que se emplea como fundente siderúrgico, en la obtención de aceros especiales y en diversas síntesis químicas, conoció una gran demanda por parte de la industria americana relacionada con el armamento. La guerra del Viet-Nam (que finalizó en 1975) había sido un impulsor directo de esta demanda. El año 1976 fue el año que marcó el comienzo de la crisis. La producción de ese año (488.321 Tm.) era superior al doble de la obtenida siete años antes. Fue 1976 el año que significó el récord regional de producción. A partir de entonces la producción se estanca (en 1977 y 1978) y comienza a descender en 1979). La demanda internacional de fluorita se ha reducido considerablemente por dos causas: una, el final de la guerra en el Extremo Oriente; otra, el afianzamiento de la crisis económica general, que se inició en todo el mundo a partir de las sucesivas crisis petrolíferas que ocurrieron desde 1974. La crisis del espato flúor en Asturias causó la desaparición de una de las principales empresas productoras, Fluoruros S.A., que presentó expediente de crisis en octubre de 1975"


Para agravar aún más la situación, empezando los años 1980 en las minas empieza a escasear el mineral y es entonces cuando ocurre la gran tragedia de la Mina Foncaravia el 17 de marzo de 1982, cuando fallecen cinco mineros tras derrumbarse una galería, ello llevó al cierre de la explotación unos meses después y a las demás del vecino concejo en años posteriores, la última Mina Jaimina en 2017


En el año 2009 y con el apoyo del Departamento de Geología de la Universidad de Oviedo, se publicó una magna obra que recoge la historia de la minería de fluorita, llamada comercialmente espato flúor, en estos concejos, La fluorita, un siglo de minería en Asturias, del que son autores los profesores J. Ramón García Álvarez, M. Gutiérrez Claverol, el gemólogo L. M. Rodríguez Terente y Carlos Luque Canal, jubilado de Hunosa y de Explosivos Río Tinto, colaborador de la Universidad y especializado en tareas de documentación. Una obra que aunque no la llevemos con nosotros "porque pesa", como diría cualquier peregrino, nos servirá para avanzar, de aquí a Berbes y Caravia, y poder explicar muchas cosas que vamos a ver, restos de aquella antigua minería que constituyó una de las grandes bases económicas de estos concejos


Pasamos ahora delante de este gran caserón, donde el camino se ensancha en este rellano. Fijémonos en la carretilla con leña picada, para cocinar a fuego o para almacenar para el invierno


Las minas habían evitado en Berbes, como en otros pueblos de la zona, el gran éxodo rural casi general que se produjo en España una vez acabada la posguerra y ya durante ella. Pero la desaparición de las empresas obligó a familias enteras a marcharse. No pocos regresan en verano, cuando la población se multiplica


Son los vecinos que cuidan estas bellas fincas, antiguas tierras de labor hoy plantadas de flores y frutales, no faltando los manzanos o pumares para elaborar la buena sidra casera del llagarín propio



Efectivamente, en nuestros días, si no nos avisan que aquí hubo minas nos daríamos ni cuenta. Alejandra Trapote Velasco nos informa en su magnífico blog divulgativo de la importancia que tuvieron estas explotaciones en Asturias:
"A principios del siglo XX comienza en la Collada (Siero) el aprovechamiento de ciertos yacimientos carboníferos de la zona, que desembocarían finalmente en la primera concesión importante de espatoflúor, tras haberse descubierto una importante cantidad de este mineral en las excavaciones de la trinchera de la vía del tren que se había proyectado de San Martín a Gijón. Comienza así una rápida carrera en la que diversas empresas y asociaciones pugnan por hacerse con el control de diferentes concesiones en cada uno de los tres distritos. El estallido de la Guerra Civil interrumpe hasta 1938 la extracción del Fluorita, fecha a partir de la cual, la pugna se encrudece y empiezan a aparecer algunas de las más importantes explotaciones y concesiones que hollaron el suelo Asturiano en la búsqueda del tan preciado mineral; Corta el Vallín, Pie de Potro, Amalia o Aurora en Caravia- Berbes o La Collada y Josefa en Siero."

Sigue diciendo Trapote Velasco que el coleccionismo de estos minerales en Asturias surgió sobre todo a partir de los años 1970, cuando, con la producción aún en auge, la espectacularidad de muchos ejemplares les dio fama internacional, llegando incluso a explotarse con esta única finalidad, destacando en Berbes las piezas de Mina Ana en el lugar de La Cabaña, "que junto a muchas otras han dado tanto a Museos como a colecciones privadas bellos ejemplares de Fluorita con gran variedad de colores y agrupaciones cristalinas":


Las salientes alas del tejado de esta casona nos llaman mucho la atención en esta su fachada norte, la más sombriega, junco a la que proseguimos ruta por esta hermosa caleya


Y pasada la casa llegaremos a una bifurcación, en la que iremos a la derecha, siguiendo esta muria de piedras


Hay un triángulo en el suelo de la encrucijada, donde se ha hecho un pequeño jardín...


Enlazamos ahora con este otro camino y seguimos todo de frente entre las fincas de Berbes, pueblo del que leemos en el Diccionario Geográfico de Asturias:
"Las explotaciones mineras desde 1934 -espato flúor- y fundamentalmente desde 1956, atrajeron gentes forasteras a la aldea y le dieron singular riqueza y actividad, pero a costa de dejar profundas huellas en su paisaje una vez abandonadas, que además hicieron desaparecer todo un barrio (La Ordiera)"

Tiempo atrás, en el Diccionario de Madoz de mediados del siglo XIX, se describe cómo sería esta aldea y parroquia, en base a su producción, antes de la llegada de la industrialización, destacando había bastante arbolado de castaños y nogales y producción de maíz, trigo, patatas, legumbres, lino, cáñamo y frutales


El símbolo de la concha no indica el buen camino. Realmente es orientativo pero no necesariamente direccional, por lo que lo correcto es acompañarlo de la correspondiente flecha amarilla. De todas formas nos aclaramos aquí sin problema


Desde el año 1925 además, los acuíferos de Berbes abastecen a buena parte de los pueblos al oeste del concejo. En 2008 se instaló además una potabilizadora de aguas, si bien en verano hay en ocasiones ciertos problemas de escasez. Esta es por ejemoplo una noticia de P. Martínez para El Comercio el 14-6-2018:
"La parte occidental del concejo riosellano sufrirá cortes en el suministro de agua durante «un par de días», entre las 2 y las 6 de la mañana, esperando que ésta medida contribuya a la recuperación de los acuíferos, ayudada además por la lluvia que se espera en las próximas jornadas. Afectan solamente a la parte occidental del río Sella, incluyendo la zona de la playa en la propia capital del concejo, áreas que dependen de la traída de Berbes, que la que «se encuentra bajo mínimos» según explicaba ayer la alcaldesa, Charo Fernández.

«En Berbes hay un consumo desorbitado para la población que tiene» matizaba la edil. «Hace dos días registraba un gasto de 230.000 litros, cuando la cifra media mensual por familia está fijada alrededor de los 24 metros cúbicos». Explicó Fernández que ya se han estudiado con anterioridad las posibles causas de este elevado gasto, pero durante las últimas actuaciones en las instalaciones «no se ha encontrado fuga alguna». Del mismo modo solicita que «durante estos días no se riegue ni se laven coches» para permitir la rápida recuperación de los acuíferos."

La hiedra cubre una vieja y derruida muria. En tiempos de Madoz había en Berbes unas cuarenta casas y buen arbolado de castaños y nogales. Como era normal en Ribadesella/Ribeseya, muchos vecinos eran canteros y ejercían fuera mediante emigraciones temporales, una actividad que realizaban de antiguo ya que hay noticias de los canteros riosellanos en la construcción de El Escorial en el siglo XVI


A estos canteros se les llamaba erguinos pues tenían entre ellos una jerga gremial, el ergue, de erguín, pedernal o piedra cortante con la que trabajaban (vasco harguin, cantero). Formaban parte de aquellos oficios ambulantes que como los zapateros de Pimiango, los tejeros de Llanes o los caldereros de Miranda, subsistieron en Asturias hasta no mucho antes de la Guerra Civil


El Camino bordea ahora esta gran hondonada natural: tomemos como referencia aquellas dos casas, pues el Camino pasará junto a la de la derecha y, justo antes de llegar a la de la izquierda, bajará entre aquellos árboles que vemos a su lado


Esa casa es realmente una nave o cobertizo en el que el entusiasta vecino Pablo Alonso Margolles ha habilitado para los peregrinos El Refugio, una agradable y acogedora estancia donde pueden pasar a hacer un alto y descansar, como dice su nombre antes de continuar camino hacia la parte baja del pueblo y, por La Caleyona, partir rumbo a Caravia


El Refugio es de alguna manera la continuidad de la tradición hospitalaria de Berbes, que tuvo su propio hospital de peregrinos según disposición testamentaria del cura párroco por entonces, Alonso Ganancia, en 1678, el cual estuvo abierto hasta 1702


Ahí vemos de nuevo La Forquita. Tal vez si nos fijamos podamos ver la cruz de madera arriba y la antena un poco más abajo a la derecha. Forquita, como Forqueta, tiene que ver con palabras como bifurcación o conforcu, confluencia de caminos, valles, arroyos, valles o peñas, como podría ser este el último caso, con sus cimas. En los aperios de labranza una forcada es un palo bifurcado (horquilla), para diferentes unos. Y un forcáu es un tirachinas, también llamado gomeru en Asturias


Más arriba, en el Sueve, el Picu Babú es etimológicamente más arriesgado de discernir. Julio Concepción recoge el término baba en numerosas montañas y lugares, incluyendo la famosa Babia. Con la base puesta en el indoeuropeo ap-, ab- (agua, río). Ofrece esta explicación:
"Se dice que una fuente tien baba cuando está llena de una especie de mofo muy verde y fino: el agua no corre entonces por la canal, sino que pingaremesa pegada a la piedra. Lo mismo se dice de algunas cascadas cuando están semisecas: tienen baba.

También pudiera tratarse de un caso más de la citada raíz indoeuropea en relación con el agua, interpretada popularmente después (...)


LA ETIMOLOGÍA. Voz onomatopéyica, baba, tal vez aplicada primero a la fuente y luego al entorno de aquellos pastos, de donde proceden los ganados de la braña a beber de ella por el verano"
Menos problemas ofrecen los otros dos nombres del Babú: El Picu los Cuervos y El Picu los Foyos, este segundo referido a los hoyos naturales en el terreno calizo


Encima de él El Cuetu les Duernes hace también mención a hoyos u hondonadas, pequeñas, más o menos profundas o largas, que da nombre también a recipientes de madera o piedra (duernaduernu) para diferentes usos domésticos y para comedero, bebederu (abrevadero) de animales. Del celta durno (mano -pasando a medida de capacidad-). Aplicado a usos geográficos también hace referencia a la forma cóncava y alargada de un valle pequeño


El Sellón es un aumentativo, pero no de Sella (salia, corriente de agua, río) sino de siella, silla (latín sellam, asiento), referido metafóricamente a su forma


Abajo en la parte inferior de la foto sí apreciaremos un poco mejor la antena repetidora de La Forquita. Arriba el Picu Pienzu Julio Concepción lo enlaza con la palabra asturiana pienzu que "significa "torcido, desigual", aplicado tal vez al monte como "pendiente" más escarpada que contrasta con camperas bastante más fondas y sosegadas". Etimológicamente se buscaría la raíz en el latín pendium, inclinado o torcido, que daría palabras como pender y pendiente


Ciertamente el Picu Pienzu es muy accesible desde el este-sureste, subiendo desde las majadas de El Bustacu procedentes de El Fitu, pero otras vertientes son peligrosas para descolgarse por ellas: La Parea Pienzu


Su gran altura en relación a su escasa distancia al mar también abundó en esa sensación de gran pendiente que le dio nombre. En este caso leemos en Mendikat lo siguiente:
"Existe un dato que revela la importancia de esta montaña entre las montañas peninsulares: Ocupa el puesto número 52 en prominencia con tan sólo una altitud ligeramente superior a los mil metros. Por otro lado, es la montaña peninsular relevante de más de mil metros que se encuentra más cerca del litoral (5,25 Km)."
En honor a la verdad ha de decirse que este dato se discute, no sólo en relación a otras altitudes de otras montañas sino aquí mismo, en propio Sueve, pues sería en Sellón, algo mayor de 1.000 m, quien ostentaría ese desnivel más acusado entre altitud y nivel del mar. En la misma página de Mendikat existe un animado debate en torno a ello


En esta ladera norte hay alturas y picachos que no suelen ser tan nombrados como las prominentes alturas de esta sierra. Aquí está El Cuetu Sedores (810 m), de sedu o seu, paso obligado y peligroso, sendero estrecho, paso malo entre peña y precipicio, etc.


Más abajo aún dos peñas casi gemelas, muy calizas y casi a la misma altura (a simple vista), como dos pechos en esta ladera. Serían El Cuetu la Texa (522 m), lugar de texos, tejos; y El Cuetu Córcobu (570 m),. Más arriba a su derecha y también en la falda del Sueve El Cuetu Córdobana (803 m),  raíz prerromana kor-d--gord- (altura, como cordal)


Más alto aún el Picu  Busfrescosu (659 m): bus es zona de quemas para conseguir pastos (latín bustum, participio verbal de burere -quemar-). Frescosu hace pensar en lugar fresco o frío, pero el también pionero etnógrafo Braulio Vigón lo denomina Busferenoso (tal vez cultismo de Busfresnosu, de fresnos). Otra forma recogida en algunas fuentes es Bustrescosu... (¿un bustu detrás de un lugar escosu?-agotado, seco-)


Fijémonos además abajo en la aldea de Bandalisque, ahí sí que estaríamos ante un nombre germánico, Wandaliscus, relacionado con algún posesor de origen vándalo. Está al lado de Prau, capital de Caravia y podemos distinguir, medio oculto entre árboles y con un par de casas delante, el palacio conocido como Chalet de los Prieto, hermanos indianos que hicieron fortuna en Cuba con una distribuidora de tabaco


Y ahora, con nuestro "pequeño diccionario etimológico del Camino", vamos a mirar de nuevo a las "campas cimeras" del Sueve, al oeste del Pienzu: Les Corripies, raíz etimológica cor, hace referencia a corros y sus significados, basados en construcciones circulares de piedra, en este caso cercados para el ganado, cabañas o similares. El Picu Mirueñu o Miruenu parece tener etimológicamente relación con elevación y altura, con "mirar desde lo alto", del latín mirari, admirar, pero no se descarta el también latino murum, muro, pero en general roca o altura en general, emparentado con palabras prerromanas del mismo significado


En cuanto al Picu Fontanielles es evidente se trata de un diminutivo de fontán, charco, latín fons-fontis. Como los que hay en esa collada a su izquierda, donde abreva el ganado, la laguna de Les Corripies, la más grande del Sueve. Como suele suceder en muchas montañas, un error cartográfico ha arrojado gran confusión en sucesivos mapas y guías, de ello dicen en Mendikat lo siguiente:
"A pesar de que la cima de Fontanielles siempre ha estado perfectamente identificada, al menos desde la vertiente colunguesa del Sueve, errores toponímicos y de localización en las últimas ediciones de los mapas topográficos del IGN, especialmente graves por el carácter de referencia de esta fuente cartográfica, están contribuyendo a generar una notable confusión en la identificación de las cimas de este sector del macizo. Con las debidas reservas, vamos a intentar despejar dudas y aclarar un poco el panorama. 
Fontanielles tiene tres cotas, tan cercanas y con una relación de prominencia entre ellas tan escasa, que no parece pertinente individualizarlas. La cima principal (1063 m), de perfil redondeado, está coronada por un gran hito de piedras, mientras que la de altitud intermedia (1059 m), situada cien metros al este, no tiene nada reseñable. La cota más septentrional (1055 m) se asoma como una pequeña proa de forma cónica a la rasa de Colunga y, vista desde el valle, produce la falsa impresión de ser más elevada que la cima principal, a la par que más airosa; quizás por este motivo, y por su mejor panorámica sobre la línea costera, fue la elegida para plantar, en fecha ya lejana, el buzón de montaña de Fontanielles que, aunque deteriorado y sin ningún tipo de leyenda, aún se mantiene en su lugar.

 "Cuetu Fontanielles, El (=Fontanielles): Un de los cuetos más altos (1054 m.) nel cume del cordal, na esquina SO de la parroquia, al O d'El Potril (Parres), na llende coles parroquies de Carrandi y de Cofiñu (Parres). Tien un buzón de cumes y un montón de piedres apilaes no cimero. Tamién namás Fontanielles (Cítase nun apéu de la parroquia de Cofiñu de 1712 como "cueto de Fontanielles"). (Inaciu Hevia Llavona: "Conceyu de Colunga: Parroquia de Gobiendes". Toponimia 114 Colunga. Academia de la Llingua Asturiana. Oviedo 2007)."


La confusión del Instituto Geográfico Nacional (podemos comprobarlo en el mapa Iberpix) desde 1990 es especialmente grave por cuanto se considera la máxima autoridad cartográfica a nivel oficial, por lo que incluso ha generado dudas y cambios de ubicación en guías y descripciones de estas montañas:
"La confusión empieza cuando, al menos a partir de su edición de 1990, los mapas del IGN asignan el nombre de Peñalichar a la cota de 1063 m y destierran el Pico Fontanielles más al SW, sobre la cota de 1041 m que en realidad se corresponde con el pico Espina Barbú (o Alto de la Palomera, en todo caso). Todas las fuentes consultadas coinciden en situar el término de Peñalichar al N de Fontanielles, pero sólo el IGN impone la sustitución de uno por el otro. La cartografía propia del Principado de Asturias, sobre la misma base topográfica, afina algo más en la toponimia, pero se muestra tibia al devolver la cota 1063 m a Fontaniella y compensar a Peñalichar con la cota 1055 m, la que ostenta el buzón.

El colungués Víctor Villar Pis, en "El Sueve. Una montaña con encanto"(Ed. Nadetur, 2004), aparentemente contagiado de la confusión propiciada por el I.G.N., parece renegar de sus propios datos aportados en una obra anterior, sin duda más próximos a la realidad, y acaba sembrando con los mapas y textos de su libro más dudas que certezas. En cambio, en "El Sueve. Geografía, historia y rutas de Montaña" (Ayalga Ed., 1991), realizado en colaboración con Luis Díez Tejón, se identificaba perfectamente el pico Fontanielles "por tener en la cima un montón de piedras apiladas y un buzón de cumbres"; y se apuntaba además la ubicación de Peñalichar, sin duda bastante más al norte que la cota 1055 m que ostenta el buzón, a la derecha del camino de Vegallories. De nuevo Inaciu Hevia, en la obra referenciada sobre toponimia de Colunga, arroja algo de luz sobre Peñalichar, aunque yerra el dato sobre su altitud, que toma directamente de la acotada por Villar Pis en su libro de 2004, creemos que de manera errónea:
"Peñallechar: Picu na esquina SO de la parroquia, de 1037 m., ente Fontanielles y la Viesca Ordiales, penriba de la fonte Xuan de la Gracia. É mui pedregosu, arriba tien muncha piedra clara, polo qu'esti topónimu tien que venir del so color blanco, asemeyáu al de la leche".

Confusión pues en las cumbres. Ladera abajo está La Becerrera de Ordiales, lugar para el ganado menor (becerros) y de altura, pues habríamos de pensar en la raíz prerromana or-r- o su variante ur-d- con ese significado de lugar alto. Esa collada es paso natural a la Mayá d'Espineres, majada caballar donde todos los años se celebra la Fiesta del Asturcón, con el marcaje de los potros. Es a la vez paso al Altu la Llama, que se tiene por límite occidental del Puertu Sueve


En cuanto al Sueve, Monte Sueve o Puertu Sueve, aunque popularmente se había extendido la idea de asentamientos suevos (se supone que el antiguo reino suevo pudo haber llegado, al menos nominalmente -otra cosa es que dominasen el territorio realmente-, hasta el Sella o más allá), se trata de un Monte Iovi o monte de Júpiter, según se entresaca de la documentación antigua, existiendo en Asturias más casos de romanización religiosa de la toponimia montañera, en base a esta divinidad suprema del panteón romano que en origen era dios del trueno, rayo y tormenta 


Su antecesor prerromano sería el celta Taranis, que  también ha dejado abundante huella en la toponimia y en personajes de la tradición asturiana y de todo el noroeste ibérico (quema del Tararu en el Monsacro). Su cristianización se basó en diversos santos, siendo común Santiago Apóstol del Trueno, o Santa Bárbara (de la que nos acordamos cuando truena). En la mitología popular habría pasado al mito del Nuberu, genio de las nubes, del que dichos, cantares y tradiciones afirman se sienta en el Pienzu a ver dónde va arrojar rayos y ventiscas. No deja de llamar la atención que, al pie del Sueve y cerca del Camino (la veremos desde La Isla), haya una iglesia de Santiago de Gobiendes de la que hay noticia de conjuros del párroco contra el nuberu, los cuales llegaron a ser hasta copla popular:
Sentáu nel Picu Pienzu
mirando taba un Nuberu
que conxuró el señor cura
antes de llegar al eru

La relación del Nuberu con los peregrinos la podemos encontrar en la advertencia a los caminantes que hace su imagen en el famoso Camín Encantáu de Ardisana, en Llanes:
Soy el Nuberu.
Yo mando sobre la lluvia y los vientos. 
El relámpago es mi látigo y el trueno mi voz. 
¿Quieres llegar seco al final de tu camino?. 
Pues respeta la naturaleza o tendré que enfadarme.

Las alturas del Sueve van a ser una de nuestras principales referencias geográficas durante un buen trayecto del Camino, no sólo cuando pasemos a sus pies por las playas de Caravia y La Isla, sino aún más allá de Colunga, pues ya a nuestras espaldas los divisaremos en esta Camino de Santiago del Norte hasta más allá de Avilés. Por ello, Luis Díez Tejón y Victor Manuel Villar Pis escriben en su libro El Sueve. Geografía, historia y rutas de montaña:
"Cuentan los navegantes que, cuando regresan de mares lejanos y se acercan a nuestra costa siguiendo más o menos la longitud 5º 15' 0", ya desde diez millas antes de la arribada pueden ver entre nubes, como una tenue línea quebrada, el perfil inconfundible del Sueve. Ya en las viejas crónicas se citan sus alturas como un excelente punto de referencia para los pescadores de bajura y para los buques de cabotaje, que tenían, y tienen, en el Sueve el mejor indicador de posición (por cierto, en algunas cartas marinas aparece con el impropio nombre de monte o sierra de Carrandi). Esto puede servir para darnos una idea de la singular relación situación-altitud de este cordal, infrecuente incluso en una orografía tan compleja como la cantábrica"

El Puertu Sueve se extiende oblicuamente en relación a la línea de costa y la Cordillera Cantábrica. Su longitud total se considera más o menos de unos 12 kilómetros entre La Cruz de Llames (Mirador del Fitu) y el Altu La Llama, en lo que vienen a considerarse sus límites oriental y occidental. Otras fuentes suben esa distancia a unos 15 kilómetros y la anchura se hace oscilar entre los 8 y los cinco kilómetros, según las referencias que se pongan. Continúan diciendo Díez Tejón y Villar Pis:
"No es normal, en efecto, que alturas cercanas a los 1.200 m se hallen a tan sólo 5 km. del mar, con todo lo que esto conlleva como condicionante del resto de los factores físicos. Es otro más de los rasgos diferenciadores de este pequeño subsistema, ya de por sí bien diferenciado".

El Sueve se encuentra entre los concejos de Ribadesella/Ribeseya, Colunga, Caravia, Piloña y Parres, allí se dividen sus pastos los pastores de los pueblos y parroquias de estos concejos aledaños a esta sierra, que como la de Cuera están "Muy separadas y autónomas" de los cordales de la Cordillera Cantábrica y sus ramificaciones de las series de montañas interiores, "formaciones de albas peñas" que como dice el gran montañero José Ramón Lueje en su Guía de la montaña asturiana, señalan el "límite de la rica cuenca del carbonífero asturiano, que son las importantes sierras o macizos de Cuera y Sueve, alzados aisladamente, en poderosa grandeza y en plenitudes de hermosuras y accidentes, al par mismo de nuestro mar Cantábrico"


De esta manera y tras hablar de Cuera, abunda Lueje en este libro sobre el origen toponímico de esta sierra, El Puertu Sueve, y da su descripción de límites y medidas:
"Más para el medio de la provincia, pero siempre por los extremos del Septentrión, viene a emplazarse el Macizo de Sueve, al que los lugareños limítrofes son en llamar PUERTO DE SUEVE, denominación quizás no muy procedente y ajustada, pero que es la original y primigenia y que es la que también aparece en todos los mapas antiguos y modernos. Sueve fue pretéritamente Sove, topónimo que asevera estar derivado de Iove, el dios Júpiter de la mitología romana

La gran mole de la montaña de Sueve, de anchurosas proporciones, se alza y extiende por territorios de Ribadesella, de Caravia, de Colunga, de Piloña y Parres, llevando una dirección  de despliegue de Noroeste-Suroeste. Midiéndose por su línea axial de relieve, desde sus puntas de depresiones del Collado de la Llama a ladelFito, como los doce kilómetros de largor y, en su fondo, tomando las márgenes del río Piloña, por Sevares, a su máxima altitud de Pienzo, 7.500 metros, con 5.100 más de esta cotas a la playa de la Espasa"

Aunque considerada una serranía aparte, la Sierra del Fitu es realmente la prolongación del Sueve por el este, llegando prácticamente sus últimas estribaciones a precipitarse sobre el mar entre Vega y Berbes. Esto describe la Enciclopedia del paisaje de Asturias:
"Sierra litoral que forma parte de la sierra del Sueve en su sector oriental. Tiene una dirección SW-NE. Por sus alturas pasan los límites municipales de Ribadesella, Caravia y Parres. En el sector de Caravia dominan los picos, Gobia (538 m), el Fitu (629 m), límite de Parres y Caravia, y la Cruz de Llames (598 m), límite con Caravia, Parres y Ribadesella, donde se encuentra el mirador del Fitu, inaugurado el 28 de agosto de 1927"

Sigue diciendo esta enciclopedia que "Ha sido colonizada con replantaciones de pinos" como podemos ver especialmente en la falda norte del Picu la Gobia, a las que ya nos referíamos anteriormente, a lo que habríamos de añadir los eucaliptos 


En esta montaña su enriscada cima está más libres de plantaciones, pero vemos varias franjas de pinos, que ladera abajo, ya hacen un pinal o pinar más boscoso. Estas repoblaciones ya habían comenzado a raíz de el plan encargado en 1927 por la entonces llamada Diputación Provincial al ingeniero de montes Agustín de Hornedo, jefe del Distrito Forestal de Oviedo (entonces Asturias era oficialmente Provincia de Oviedo) y al año siguiente empezó a llevarse a cabo, tal como leemos en La transformación histórica del paisaje forestal en Asturias, de Carlos Manuel, Pedro Díaz-Fernández y Luis Gil:
"El proyecto implicaba repoblar parte de la amplia extensión de matorral leñoso y tierras improductivas (en 1933 se estima en más de 300.000 ha lo ocupado por matorral leñoso “que no sirven ni para cama del ganado” y 113.000 ha improductivas; Muñoz Vigo, 1933). Se quería actuar sobre 41.045 ha, de las que 24.770 ha serían objeto de repoblación, quedando el resto para soporte de pastos de aprovechamiento ganadero. El plan afectaba a tres comarcas forestales, ciñéndose exclusivamente a montes de utilidad pública: 
a) Occidental (ayuntamientos de Vegadeo, Castropol, Tapia, Boal, El Franco, Coaña, Luarca, Cudillero y Pravia), con 14.789 ha (6.126 reservadas para pastos y 8.663 para repoblación forestal) 
b) Central (Candamo, Las Regueras, Grado, Santo Adriano, Ribera de Arriba, Oviedo, Llanera, Gijón, Siero, Sariego, Nava, Piloña y Cabranes), con 11.878 ha (4.208 ha para pastos y 7.670 ha para repoblación) 
c) Oriental (Villaviciosa, Colunga, Caravia, Ribadesella, Llanes y Ribadedeva), con 14.378 ha (5.941 para pastos; 8.437 para arbolado). 
Los trabajos se iniciaron en el concejo de Colunga, utilizándose como principales especies pino insigne, pino marítimo, roble rojo y eucalipto. Unos años después del inicio del programa se escribía que en unos doce años más el crecimiento de estos árboles permitiría a los ayuntamientos resolver “el agobioso problema de las haciendas locales” (Muñoz Vigo, 1933). Las primeras actuaciones se dieron en los montes “Rasa de Luces”, “Rasa de Selorio” y “Sierra del Fito”; luego siguieron en “Sierra de Deva”, “Baldornón”, “Cualmayor”, “Mosquil” y otros, hasta repoblar unas 1.000 ha. Además, con fondos de mejoras de los aprovechamientos de montes de utilidad pública, se iniciaron repoblaciones en los montes “Sierra Plana de Borbolla”, “Puerto de Sueve”, “Cuesta Cayón” y otros (Vigón Sánchez, 1955). Desconocemos si la actividad reforestadora prosiguió en los años siguientes, como también la superficie total finalmente repoblada bajo iniciativa de la Diputación de Oviedo."

Los trabajos de repoblación excedían la capacidad económica de la Diputación, por lo que en los años cuarenta se estableció un consorcio con el Patrimonio Forestal del Estado para llevarlas a cabo . Este organismo creó la Brigada Forestal de Asturias y el Servicio Coordinado del Distrito Forestal de Oviedo. Hasta 1955 se habían repoblado más de 30.000 ha, y se pretendía llevar a efecto la repoblación de otras 36.000 ha:
"Junto a los pinares, el eucalipto ha sido el gran protagonista de la labor repobladora de este siglo. En el norte peninsular fue introducida por el santanderino Sáenz de Sautuola, aclimatándola con éxito a finales de los años sesenta del siglo XIX. Como en el caso de Galicia, parece que fue la misión del jesuíta Fray Rosendo Salvado en Australia (donde fundó Nueva Nursia) la que explica el envío de semillas de eucalipto al noroeste ibérico, hacia 1860 (Areses, 1953; Morales Matos, 1983). Hasta 1940 su expansión fue lenta, a cargo sobre todo de particulares, interesados en su elevada rentabilidad. 
Se ha escrito que esta especie “ha reemplazado en los últimos cien años casi totalmente a las especies autóctonas arbóreas (castaños, robles, abedules, etc.) asentadas en la franja costera asturiana”, habiendo dado lugar, junto al pino pinaster y al pino de Monterrey “a un nuevo paisaje vegetal debido casi íntegramente a la acción antrópica, paisaje que lleva implícito un cambio de orientación en las actividades agrícolas de muchas comarcas” (Morales Matos, 1983). En nuestra opinión la afirmación valora en extremo una labor de sustitución que, sin dudar de su existencia, difícilmente puede tomarse como pauta general de lo ocurrido. Más ajustado a la realidad de las actuaciones resulta considerar que la implantación del eucalipto y de la otra protagonista de las repoblaciones, Pinus pinaster, se llevó a cabo sobre áreas desarboladas próximas a la costa; la información disponible, como hemos visto, denota la deforestación generalizada en la mayor parte del sector costero, situación que se mantuvo cuando comenzó la propagación de estas especies. 

La superficie desforestada es el campo de golf de La Rasa de Berbes, al lado de los túmulos de El Fabar, inaugurado en 1990


Y ahí está lo más alto de La Caxigosa, este cueto pelado de 224 m, sobre Les Llanaes, majada pastoril al borde del mar, donde se hizo el campo de golf


Pasamos las ruinas de una vieja casa prácticamente comida ya completamente por la vegetación. Sin duda formaría parte de aquellas cuarenta que ya fijaba Pascual Madoz en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramarpublicado en dieciséis volúmenes entre 1845 y 1850, fijándose además por entonces que también había en Berbes una tejera, varios molinos y un batán que fabricaba tela tipo estameña


Pero parece eran aún las labores artesanas de los canteros ambulantes la principal ocupación de los hombres de Berbes, como de otros pueblos riosellanos. Se iban del pueblo durante meses en verdaderas migraciones temporales mientras las mujeres se quedaban a cargo de la casería, los mayores y los niños


Aún faltaba casi un siglo para que llegasen las minas de fluorita, ahora tan visitadas por los coleccionistas, si bien no deja de ser una actividad un tanto peligrosa según donde metan. Uno de los lugares más frecuentados de Los Cobayos fue bautizado por ellos como La Paredona de Berbes 


Una hermosa higuera en el Camino. La franja costera asturiana, de clima más benigno que el interior, siempre fue famosa, como todo el litoral cantábrico, por su producción frutícola, llegado a exportarse en tiempo naranjas a Inglaterra, las cuales salían embarcadas por sus puertos


De esta manera, esquivando la hondonada, el Camino realiza un ángulo de 90º en esta pronunciada curva a la izquierda, viendo el Picu la Gobia a lo lejos, al sur


La hondura que bordea el Camino está dividida en varias fincas separadas por alambradas, lo que delata sus usos ganaderos. Más lejos son los ocalitos de la ladera de Les Llanaes de la Caxigosa. Volvemos a repasar el citado libro de las transformaciones forestales en Asturias:
De los eucaliptos, es la especie Eucalyptus globulus la más extendida en Asturias; árbol que puede superar los 55 m de altura, con un crecimiento muy rápido que explica el interés de los particulares y de las empresas de celulosas en su expansión. Normalmente se corta cuando alcanza los 10 o 12 años desde su plantación, lo que explica que deba ser considerado como un cultivo forestal. La preferencia por suelos básicos y sus limitaciones con el frío explican la distribución del eucalipto, concentrándose en altitudes bajas (hasta 500 m) y fundamentalmente en terrenos calizos, y por tanto en concejos del centro y oriente asturiano (Villaviciosa, Colunga, Pravia, Castrillón y Soto del Barco). La utilización intensa de esta especie llega del incentivo, directo o indirecto, del Estado a partir de 1940, como resultado de la gran demanda de la minería y la industria papelera. La progresiva escasez del roble y el castaño explica que el eucalipto funcionara como sustituto en las necesidades de madera de las industrias extractivas, concretamente en la entibación de galerías. 

La fábrica de celulosa de Torrelavega promocionó el cultivo de estas especies de crecimiento rápido. El éxodo rural y el abandono de las tradicionales labores agropecuarias hizo que se buscase en esta especie la rentabilidad de terrenos que habían sido pastos y tierras de labor:
"Su gran rentabilidad en la industria papelera hizo que la planta de la Sociedad Nacional de Industria y Aplicaciones de Celulosa Española (SNIACE), ubicada en Torrelavega desde 1941, haya sido la gran impulsora de las repoblaciones de eucalipto, sobre todo desde los años cincuenta, tanto en Cantabria como en el centro y este asturiano. La misma empresa abre una fábrica de celulosa (CEASA) en el asturiano concejo de Navia en 1974, fábrica que recibirá la mayor parte del eucalipto asturiano dedicado a la transformación en pasta de papel. Las plantaciones fomentadas por SNIACE se realizan en terrenos de su propiedad (adquiridos al efecto), así como en terrenos arrendados o en consorcio con propietarios campesinos; también adquiere el arbolado a propietarios de eucaliptales, normalmente mediante empresas intermediarias"

Arbustos de laurel, lloreos o alloros, crecen a ambos lados del Camino. Es una de las especies de arbusto más predominante en estos cierres naturales que son los setos silvestres, matos o sebes, que conforman lo que en otras latitudes dan en llamar el bocage. Tiene ciertas connotaciones mágico-religiosas, es bendecido el Domingo de Ramos y antaño eran normal las ramascadas o guerras de mozos en el campo de la iglesia atizándose con sus ramas, de ahí que veces se llame ramascada a algún arrebato. Una vez bendecido se empleaba para asperxar, con agua bendita, salpicando casa, cuadra hórreo y los campos para librarlos de alimañas, tanto físicas como de otra naturaleza, mientras recitaban letanías similares a esta:
Fuera sapos
fuera ratos
fuera toda maldición
que aquí traigo el agua benditu
y el Ramu de la Pasión

Nos dirigimos ahora al barrio de El Carril, "camino de carros", topónimo de indudable filiación caminera por tanto


Delante de esta casa encontramos una bifurcación: iremos a la izquierda



Desde la entrada de la finca veremos el barrio de El Parapetu, con sus casas apiñadas en lo alto de un cueto. Su nombre se debe, según José Antonio Silva Sastre en Camino de Santiago por Ribadesella, a que aquí estuvieron acantonados los soldados de una guarnición francesa durante la invasión napoleónica, dado que desde aquí se vigilaba tanto el paso por el camino como el tránsito naval del puerto de Ribadesella/Ribeseya, que fue empleado para transporte de tropas y avituallamientos. Asimismo la grande y espaciosa playa de Vega había de ser controlada como posible lugar de desembarcos.


Tras las fugaces incursiones de 1808 y 1809 los franceses llegaron a mantener una ocupación permanente a partir de su tercera invasión, en enero de 1810, permaneciendo casi año y medio. Parecía que habían llegado para quedarse pues hasta nombraron alcalde y concejales entre la población local, escogidos por afrancesados, bien por ideal o bien por interés. El gran erudito riosellano y excelente cronista escribe en La Nueva España del 24-3-2010 de aquellos episodios en Doscientos años de la ocupación napoleónica:
"Los regimientos del general Bonet, que tenían su base en Santander, entraron por Ribadedeva y se quedaron aquí hasta junio de 1811, generando un gran sufrimiento, especialmente a los campesinos, que apenas tenían para sí mismos y, encima, debían mantener a la tropa invasora y a la guerrilla asturiana, que acosaba a los imperiales y se retiraba a las montañas. La invasión también produjo un serio quebranto a los propios soldados franceses, que siguiendo las órdenes de Napoleón tenían la orden de sostenerse con los recursos de las tierras conquistadas y se encontraron en Asturias con una penuria impensable, un clima hostil y unas condiciones geográficas que les impedían mantener bajo control el territorio ocupado.

Toni Silva hace primeramente un repaso de las primeras invasiones, en las que fue relevanta la estrategia defensiva basada en los obstáculos naturales de los ríos Deva y Sella:
"La Junta Suprema de Asturias fue disuelta por la Junta Central en mayo de 1809 por no acatar la disciplina nacional, y fue reinstaurada como Junta Superior. Nicolás Llano Ponte, quien había sido destituido como jefe militar de Asturias en beneficio de Francisco Ballesteros, criticaba el nuevo sistema defensivo de la provincia, que daba mucha relevancia al frente del río Deva y minimizaba la importancia estratégica de la línea del Sella, mucho más operativa al estar apoyada en el puerto de Ribadesella, vital para los abastecimientos que enviaba Inglaterra, tan bien documentados por la investigadora Alicia Laspra. Los franceses entenderían perfectamente el valor estratégico de Ribadesella, pues siempre la eligieron como punto vital en sus planes militares y de intendencia.

Aprovechando el caos político de Asturias, cuyos gerifaltes no aceptaban a la nueva Junta Superior, los galos invadieron la provincia por los tres flancos a principios del verano de 1809 y tomaron Oviedo tras unas rápidas operaciones que dejaron atrás 300 víctimas. La penetración por el Oriente se vio entorpecida por los batallones de Villaviciosa y de Ribadesella en el desfiladero de Margolles, donde murió en combate el sargento mayor del Regimiento de Ribadesella, Carlos Valdés Argüelles. El resto de la tropa riosellana acompañaría a Ballesteros en su retirada hacia la montaña leonesa de Valdeburón y en su posterior ataque a Santander, que acabaría fracasando pero que serviría para que los franceses desalojaran momentáneamente Asturias para defender Cantabria, aunque antes de irse les dio tiempo a detener en la villa al armador y comerciante Antonio Ardines, quien más adelante llegaría a ocupar un puesto destacado en la Administración francesa."

El 24 de enero de 1810 comenzó la invasión que pretendía ser la definitiva y permanente: 5.000 soldados del general Jean Pierre François Bonet, de quien hablaremos mucho a lo largo del Camino de Santiago Norte, pues sus líneas de penetración y suministro seguía en gran parte este antiguo camín real, forzaron la línea del Deva dentro de una amplia estrategia para evitar la llegada los suministros ingleses por los puertos cantábricos:
 "Napoleón quería tener despejado el camino hacia Portugal, aliado con Inglaterra, y controlar desde tierra los puertos del Cantábrico, ya que la flota francoespañola había sido aniquilada en Trafalgar y los ingleses, aliados con los rebeldes españoles, habían empezado a suministrarles ayuda por vía marítima. Tras el fácil desmantelamiento de las defensas de los ríos Deva y Purón, el general Bonet llega a Llanes y ordena al fiero coronel Etiénne Gauthier (que ya había sido acusado de pillaje en su anterior entrada en Asturias) que tome Ribadesella con el 120.º Regimiento de Infantería de Línea. La entrada en la villa no resultó del todo pacífica, pues están acreditadas las muertes violentas de Mateo Pañeda Corral, de Meluerda; Ramón González, de San Miguel de Ucio, y tres soldados más, uno de ellos, natural de Berbes. 
Los franceses se instalan en Ribadesella con tres compañías del 119 al mando del capitán Michel (luego relevado por el comandante Aubry) y eligen como cuartel general la casa de Fuerte, un espléndido caserón del terrateniente Cosme Prieto recién construido, con buen muro perimetral y con unas magníficas vistas -entonces- sobre la villa, el puerto y el fondeadero del Tocote, de gran calado antes de la construcción del primer puente. Ribadesella queda como plaza fuerte de la retaguardia (los combates se desplazan al Occidente) y el general Bonet siempre demostrará una especial atención hacia la villa, pues la considera un punto vital para el abastecimiento y para el enlace de los correos, una de sus mayores preocupaciones, ya que envía y recibe correo a diario de sus jefes y subordinados. Para el Ejército francés fue fácil ocupar Asturias, pues su maquinaria militar era la mejor del mundo, pero le resultó imposible mantener bajo control el territorio conquistado. Debieron resignarse a ocupar las villas y las playas estratégicas (como la de Vega y Berbes, donde se acuartelaron en El Parapetu para prevenir los posibles desembarcos ingleses y rebeldes) y tratar de evitar que los guerrilleros asturianos les cortaran las vías de comunicación. Los correos importantes, por ejemplo, debían ser escoltados por destacamentos de ochenta hombres."

A la izquierda otra vista de El Parapetu, antigua fortificación napoleónica pues, de la que, al menos a simple vista, sólo debe quedar el nombre del lugar, donde aquella guarnición permaneció acantonada en permanente alerta y con muy escasos recursos: 
"El invierno de 1810 es duro para todos. La crecida de los ríos obstaculiza el tránsito de las tropas, la Junta Superior de Asturias se refugia en Luarca y en Castropol, el cuartel general del ejército está en Malleza (Salas) y las patrullas móviles de los guerrilleros asturianos se mueven con soltura por el territorio oriental, que sólo en teoría está bajo la dominación francesa. Pero el invierno es duro, la escasez es angustiosa y la miseria de los soldados es manifiesta, según un informe de los militares a la Junta Superior: «Las tropas de la División de Oriente no cesan de quejárseme sobre la falta de vestido y calzado o, por mejor decir, desnudez absoluta. Ellas forman parte de este ejército y deben ser socorridas con la misma proporción que las demás».

Con las autoridades provinciales refugiadas en la otra punta de Asturias, los jefes de la guerrilla oriental, como Salvador Escandón y Federico Castañón, campan por sus respetos e imponen su ley de rapiña entre los campesinos. El segundo, incluso, es denunciado por los «robos, estafas y otros desórdenes que se cometían en su división», por lo que la Junta Superior le arresta y le separa del mando.

En el bando francés las cosas no pintan mejor, y las deserciones aumentan, como la del pobre desgraciado que huye por Tezangos y es asesinado en Nocéu por unas mujeres. La falta de suministros, causada por la acción guerrillera de Porlier, Escandón y Bárcena, es angustiosa, según un documento del propio general Bonet, quien, hasta ese momento, había ordenado que sus hombres no practicaran la rapiña: «La miseria en que se encuentran [sus soldados], faltos de ropa y frecuentemente de calzado, les ha vuelto un poco aficionados al pillaje desde hace tres meses que se les ha dicho, además, que las cosas son así».

Si la vida de los soldados era mala la de los campesinos era aún peor, debían de suministrar a estas guarniciones y a la vez a la guerrilla, los dos bandos cometieron contra ellos saqueos y tropelías. Pasado el invierno y en este trágico escenario se nombra lo que llamaríamos un Ayuntamiento colaboracionista:
"Pero la dura realidad es que quienes sufren las peores consecuencias son los campesinos, que están obligados a mantener al ejército invasor, para lo cual los franceses han nombrado en cada villa una Junta de Subsistencias dedicada a recaudar alimentos para ellos, y obligados a mantener también al ejército guerrillero asturiano, que extorsiona sin compasión a la población campesina para conseguir víveres.

Frente a las frases pomposas que a veces se han usado para dar lustre a la mítica guerrillera, no encuentro mejor sentencia que la del cura de Posada, Bernardo Taberna, en febrero de 1811, para definir la desalentadora situación del momento: «¡Qué esperanza tendrá la Patria en unos defensores que la oprimen sin misericordia!»

Además de la Junta de Subsistencias, los capitanes Larguier y Haberer instauran en la villa un Ayuntamiento propio, y el 19 de agosto de 1810 nombran alcalde a Antonio de Ardines, un armador de 44 años que se dedicaba al comercio con Cuba, México y Venezuela. Probablemente se vio obligado a aceptar el cargo, aunque no es descartable que viera en los franceses una manera aceptable de Gobierno, como muchos otros afrancesados que juraron fidelidad al nuevo rey, José Bonaparte, y una posibilidad de reanudar sus negocios navieros. En el archivo municipal no hay documentación del período de la ocupación francesa, y las escasas referencias a Antonio Ardines que hemos encontrado se hallan salpicadas en documentos posteriores a que los galos hubieran abandonado la villa. Seguramente habrían destruido toda la documentación para proteger a quienes habían colaborado con ellos o simplemente habrían usado los pliegos existentes para fabricar cartuchos, ya que el papel era entonces un producto muy escaso. Sabido es que la munición de la época para los fusiles de avancarga consistía en un cartuchito de papel que contenía una porción de pólvora negra y una bola de plomo; el tirador debía romper el cartucho con los dientes, verter la pólvora por la boca del cañón, meter la bala y apretarla bien con la baqueta."

Dado que los franceses no tenían capacidad controlar el concejo en su totalidad, se restableció, dos meses después, en la zona no ocupada, el Ayuntamiento anterior, que deambuló por diversos lugares para celebrar sus juntas hasta la marcha de los franceses en junio de 1811, cuando el consistorio regresó a la villa: 
"A partir de noviembre de 1810, por orden de la Junta Superior y de la jefatura militar, se restablece fuera de la villa el Ayuntamiento que existía antes de la invasión francesa. Se ordena la vuelta al cargo del alcalde y juez noble Francisco Ruisánchez, de Sotu, y la constitución de un Ayuntamiento en la orilla del Sella opuesta a la villa. Se reunirán en diversos puntos de esa zona, como Sardéu, Sotu, El Carmen y Cueves, siempre por orden de la superioridad y seguramente con protección de la guerrilla, pues su misión principal, como no podía ser menos, será la de obtener alimentos para sostener a la División Oriental del Ejército asturiano, estrujando un poco más a la muy sufrida población campesina de la comarca.

Por un cambio de estrategia militar los franceses abandonaron Ribadesella y Berbes -junto con el resto de Asturias- y cruzaron el puerto de Tarna hacia León el 14 de junio de 1811. El propio Bonet aún volvería un par de veces a Asturias al frente de sus tropas -en noviembre de 1811 y en mayo de 1812-, aunque ya sin pretensiones de conquista. El resto de la historia ya lo conocemos, con la derrota europea de Napoleón y el regreso a España de Fernando VII para reinstaurar una Monarquía absolutista y un reinado mucho más tiránico, estéril y desolador que el que con toda probabilidad nos habría proporcionado José I si le hubieran dejado reinar. A nivel local, los defensores del Antiguo Régimen dieron gracias a Dios y a Fernando VII y volvieron a tomar el mando de la villa y concejo de Ribadesella hasta la muerte del tirano, en 1834. La patria estaba salvada. Y sus negocios también"

Dejamos El Parapetu pero llegamos a El Refugio, un lugar, en el mismo cruce, en el que también se recogen franceses... y españoles, y alemanes, y japoneses, y coreanos, y argentinos, y portugueses, y holandeses, y de todas las nacionalidades y procedencias que veremos señaladas en los carteles de esta encrucijada


Buenos Aires, Jerusalén, México, Alicante, Santander, El Prat de Llobregat, Praga, Berlín, Chicago, Torrelavega, etc., etc. etc., y es que, desde hace años, Pablo Alonso Margolles invita a los peregrinos que paran en El Refugio a escribir su lugar de procedencia en un cartel, aportando él la tabla y la pintura. Munchos de animan a hacerlo y este es el resultado

Foto de los primeros carteles. Marzo de 2016

Todo comenzó con unos primeros carteles que puso sin más idea que la de orientar a los peregrinos que solían detenerse en este cruce, dudar y preguntarle:
“Esto empezó un poco medio en broma. Estaba arreglando un día la cuadra y pasaron unos peregrinos y me preguntaron por dónde seguía el camino así que puse aquí un palo con una flecha que ponía ‘a Santiago 346 kilómetros’ ‘a Caravia 1,3’ , ‘a La Isla, 7’, etcétera... Así empezó la cosa hasta que un día decidí que por qué no poner aquí los nombres de los lugares de dónde procedían cada uno de los peregrinos. Y así empecé”

Así lo explicaba Alonso Margolles a la corresponsal de La Nueva España Ana Paz Paredes en el artículo El mundo tiene su sitio en Berbes, publicado el 7-3-2022  y que lo describe así:
"Solo aquellos que llegan a este pueblo riosellano haciendo el Camino por la Costa a Santiago de Compostela pueden distinguir el enorme colorido de toda la empalizada llena de señales de madera que, como una especie de faro en medio del verde, destaca en el entorno y hace que quienes pasan detengan el paso para admirar esta especie de escultura-homenaje a los peregrinos del mundo entero, y al mismo tiempo, conocer a su autor, Pablo Alonso."

Y Pablo explica cómo les invita a realizar este aporte pictórico y artístico que luego colocará, bien visible, en esta encrucijada:
“Yo les paro y les pregunto: ¿Queréis poner aquí vuestro cartel? Yo pongo la madera y la pintura y vosotros escribís de dónde venís. Al principio quedan asombrados pero luego se animan. Y descubres gente estupenda. Pero bueno, no todos quieren eh?”


Así es cómo estaba el Camino con los primeros carteles, en marzo de 2016


Y así es cómo lo vemos ahora. Bueno, en el momento de sacar esta fotografía, sin duda cuando vosotros paséis habrá más, y podréis aportar vuestra propia señal deteniéndoos unos instantes en El Refugio


Y hay también un panel dedicado a Berbes, con el nombre del pueblo en la parte superior y a suderecha un dibujo de la iglesia parroquial de Santa Marina, que veremos enseguida. Justo debajo se lee:
PUEBLIN DEL PARAISO
DONDE SE YUNTEN
EL CIELU CON LA TIERRA
Y EL MONTE CON LA MAR

DONDE NAIDE YE FORASTERU

BUEN CAMINO
PEREGRINO
Más abajo una señal indica SANTIAGO y a su derecha una cruz inclinada sirve para que Pablo Alonso firme a los lados y añada al final Toy en el camín


En el mismo cruce de El Refugio, por supuesto, a colocado una artística flecha amarilla, esta en madera, que hace la necesaria función direccional que acompaña a la concha oficial del Camino, esta puesta en la muria


Y bajo la flecha un pequeño altarín dedicado a la Santina de Covadonga


Está hecho de piedras, con tejadillo de madera y en medio un azulejo de cerámica con la imagen de la Virgen, la Basílica de Covadonga y el escudo de Asturias, mas un lecho de flores. Bajo la estampa, Pablo Alonso ha pintado una rosa en una de las piedras


Encima una placa pone QUE LA SANTINA OS ACOMPAÑE y de nuevo en la esquina inferior derecha la cruz inclinada y a los lados las iniciales del autor P(ablo) A(lonso)


La concha, el elemento más antiguo, que es la señalización oficial, tal vez de las colocadas con el primer balizamiento del Camino de Santiago, años 1993-1994


Manguera y grifo de agua potable, para que los peregrinos apaguen su sed


El panel de EL REFUGIO, que ahora vamos a conocer


En 1678 otro Alonso, Alonso Ganancia, párroco de Berbes, fundó en este pueblo otro refugio, un hospital de peregrinos, por disposición testamentaria, con casa y huerta, para hospedaje de los "pobres peregrinos que pasasen  por aquella parte en donde se les diese agua, lumbre y leña y se conservasen en él dos campas de ropa"


Este de hoy en día es el taller de confección de las señales que lucen en la encrucijada, así como de otras realizaciones artísticas, continúa diciendo el artículo de Ana Paz Paredes:
"A los 50 años le diagnosticaron Parkinson. Hoy tiene 67. “Ya tenía pensado hacer el Camino pero, cuando lo supe, decidí emprenderlo y lo hice con tres amigos. Luego lo hice en tres ocasiones más, la última solo”, recuerda. Respecto a la iniciativa que desarrolla en Berbes, da detalles de sus motivaciones. “Decidí hacer esto porque es una forma de seguir en el Camino y porque una de las cosas fundamentales que este me enseñó fue a tener mucha confianza en la gente, a creer en las personas”, explica este hombre que no para de hacer cosas y de mantener la mente activa y el espíritu positivo. No en vano tiene en su taller hermosos trabajos hechos con pirograbado, entre ellos uno del Ayuntamiento de Gijón, además de otros realizados con madera y sobre piedras"

A la puerta, vemos otro poste de carteles pero no indicadores, sino con alentadoras frases de bonhomía pintadas también a pincel por los peregrinos. A la derecha otro altarín de la Santina con tejadillo y sobre él dos madreñes


En un ala de la puerta del taller, un colorista gallo de la buena suerte, una concha  de peregrino, un tetrasquel, un lagarto rojo, el muérdago sagrado de los celtas y no podía faltar un letrero de Welcome con una caseta refugio de aves, alegoría del lugar


Y este es el poste que habla de la esperanza, el amor, la libertad, la confianza y la igualdad, escribe Paz Paredes:
"...palabras que se reflejan en algunos de los escritos que, en su libro de visitas, dejan quienes pasan. Como lo que escribió Amaya, de Bilbao, que pasó el 15 de enero de este año. Decía así: “Cuanto más das, más lleno estás. La vida es esto. Amar lo que es”. Algo que, sin duda, Pablo Alonso cumple a la perfección."

El jardín es también una gran composición artística, incluso aparece un mini-campo de golf con la señal del hoyo ocho, alusión al de La Rasa de Berbes


Cierre hecho de botellas de sidra. Al fondo reconocemos las señales del Camino, vistas desde atrás


Y este es el Árbol de la Libertad, hecho también con botellas de sidra y del que cuelgan varias casitas en miniatura pintadas de vivos colores. Arriba otro cartel de El Refugio


A la puerta coloca a veces Pablo Alonso una bolsa con algo de comida, normalmente unas naranjas de sus propios frutales "para los que pasan, si las quieren comer. Ahí se están perdiendo y es una pena que la gente no las aproveche"


De alguna manera El Refugio mantiene el espíritu hospitalario que en Berbes protagonizó el párroco Ganancia, si bien su fundación tuvo una vida efímera, considerándose extinguido aquel hospital ya en 1702


Regresamos pues ya al Camino, donde los peregrinos se detienen asombrados ante tal despliegue señalético de lugares y ciudades


Cada temporada van añadiéndose nuevos postes con nuevas placas indicadoras. También se colocan en los árboles de la finca que miran al Camino


En muchos carteles además del lugar, ciudad, país, etc., aparece reflejada la correspondiente distancia kilométrica


Existen en algunos enclaves camineros señales de ciudades y distancias, pero aquí la cantidad los supera, así como la historia que hay detrás, y por supuesto este muy llamativo despliegue colorista


Aquí son los propios peregrinos los artistas, no pocos se detienen a ver si aparece su casa, sino es un motivo para acercarse a El Refugio y plasmar su origen en un cartel que se añadirá a esta magna exposición


Efectivamente, estamos en El Refugio del mundo, el mundo que tiene su sitio en Berbes, como bien explica Paz Paredes en su artículo:
"No deja de resultar curioso que entre los cientos de nombres de ciudades y países que figuran pintados en los postes de madera en la finca de Pablo Alonso Margolles en Berbes (Ribadesella), la vista se fije en aquel donde pone escrito el nombre de Ukraine, país de procedencia de uno de tantos peregrinos que un día aceptó la invitación de este asturiano a entrar en su taller, que él llama “El Refugio”, y pintar sobre una tablilla de madera, en forma de flecha, el nombre de su lugar de procedencia."

Vuelven los peregrinos a Berbes, sin duda a Alonso Ganancia le hubiese gustado esta circunstancia, su hospital de romeros tuvo serios problemas desde el principio, no tenía buenas rentas y era difícil encontrar hospitalero entre los vecinos "quienes eran contrarios a la realización de tal oficio" por lo que "se hizo imposible la buena conservación del centro hospitalario", leemos en El Camino de Santiago por Asturias. Topoguía 2 Ruta de la Costa


La situación del hospital de Berbes llegó a ser deplorable, según los Libros de Visitas los peregrinos desmontaban las tablas de la casa para poder hacer lumbre y calentarse. Al no haber hospitaleros no había ningún control y se llegó a robar la ropa de las camas. En la actualidad, las tablas del refugio de Berbes tienen otra utilidad, esta


Vamos a fotografiar todo el gran posteado existente cuando nosotros pasamos, a ver si no se nos queda ninguna localidad fuera de esta exposición de Berbes "la última población que brindaba su acogida a los devotos de Santiago antes de salir del solar riosellano", como dicen en el libro caminero citado anteriormente en relación al extinguido hospital de peregrinos aquí existente hasta 1702, cuando dada su extrema precariedad fue suprimido y posteriormente sus bienes subastados


Es posible que, buscándolo, o también otro hospedaje jacobita, como el del antiguo monasterio de Santiago de Caravia, cuyos servicios de acogida habrían desaparecido un siglo antes aún, a, extinguirse el cenobio, hallase la muerte en 1716 Joseph de Fur, "peregrino venido de Flandes", o justo cien años después dela clausura del hospital de Berbes, en 1802, "un pobre extranjero llamado Manuel", ambos enterrados en la vecina parroquial de Santiago de Caravia, sucesora del antiguo templo monacal


Por entonces no se solía llevar un registro de hospedados pero sí pasaban obligadamente a los Libros de Difuntos parroquiales en caso de fallecimiento. Dependiendo muchas veces de los documentos que llevasen se les nombraba o se adjuntaban más datos de su biografía y vicisitudes. Dadas las penurias de los romeros de la época, cuando la peregrinación era en muchos casos una verdadera purga vital, nada comparado a la excursión más o menos larga que es hoy en día, no eran demasiado infrecuentes estos fallecimientos de peregrinos, enfermos vagabundos y pobres que pululaban por estos caminos. Si había alguna cofradía piadosa solía celebrarse un funeral y entierro de cierta solemnidad en estos casos


Vistas las "tablas del mundo", continuamos ruta por el Camino adelante en dirección a los barrios de Berbes situados en torno a la carretera, "4 barrios y algunos caseríos" (núcleos aislados) tenía esta parroquia según apuntaba Pascual Madoz


La caleya sigue llana entre sebes y prados: otro trayecto precioso y con buenas vistas, como ahora mismo vamos a comprobar


De frente La Gobia con toda su falda norte alzándose sobre Berbes, una importante referencia orográfica para los pueblos de estos concejos dado que es fácil de identificar con su perfil puntiagudo y cercanía al mar, del que dicen en Mendikat lo siguiente:
"Es la última cota destacada de una prolongada alineación montañosa de composición cuarcítica que nace a la altura del Pienzu (1160 m) y corre paralela a la cresta caliza del Sueve en dirección NE. Unida al Pienzu a través del collado Beluenzu, la Peña Corvera (963 m) es la cumbre más elevada de este cordal, que continúa por el Cantu la Teya (728 m) y las lomas de Arrudos y Poares hasta el Alto de la Cruz de Llames, donde se levanta el panorámico Mirador del Fitu.

 A partir de este popular paso de montaña, la cuerda pasa a denominarse precisamente Sierra del Fito, y dibuja un característico perfil de dientes de sierra, con los picos gemelos del Bustronci (534 m) y Gobia (538 m) como cotas más relevantes, mientras pierde altura paulatinamente hasta morir sobre el Desfiladero de Entrepeñes, junto a la Playa de Vega. Playa y desfiladero han recibido la categoría de Monumento Natural en atención a sus valores biológicos y geológicos."

A la derecha prados de Les Fuentes y monte de Los Robles. En la distancia otra magnífica vista hacia La Forquita, el Sueve y parte del vecino concejo de Caravia, al que recordamos perteneció Berbes durante tres años, 1820 a 1823, como resultado de las efímeras reformas liberales de la época


Caravia aparece en la documentación altomedieval integrada "in territorio Colunga", pero el coto monástico del monasterio de Santiago de Caravia, fundado a primeros del siglo XI por el poderoso conde Munio Roderiqui, sería el germen del actual concejo, una diferenciación que no se produciría hasta 1215 cuando Alfonso IX lo cede a la Mitra ovetense a cambio de diversas propiedades que este cenobio poseía en el alfoz de Leduas, la actual parte occidental del concejo riosellano, al oeste del Sella, a la que pertenece Berbes, aunque esta parroquia no aparece en esa relación, sino los lugares de Felgueres, Nocéu, Sardéu y Ucio


En el documento de cesión se fijan los límites del coto monacal, que abarcan desde el río Cerracín, aquí mismo prado abajo, hasta La Espasa, al occidente, además de Piedra Blanca, Los Forcos (El Fitu) y el Picu Babú


Al Picu Babú precisamente subían los mozos y mozas de Caravia a ver bailar el sol la mágica mañana de San Xuan, emergiendo sobre el mar. No se sabe cuándo Caravia dejó de ser territorio de la iglesia, pues en 1494 ya aparece concejo de jurisdicción ordinaria en las ordenanzas de la Junta General del Principado, si bien, como era común, esta supuesta independencia concejil resultó mediatizada al llegar a patrimonializar sus cargos públicos la nobleza local de los Junco, Ruiz de Cutre y otros, al menos hasta el siglo XVII


El Picu la Forquita, como dicen en Mendikat"Pese a su modesta altitud es una montaña emblemática a nivel local, especialmente para los habitantes de Prau, capital administrativa del pequeño concejo de Caravia, que se resguarda a sus pies". Un de sus clásicas excursiones parte de la capital concejil:
"Junto a la Oficina de Turismo de Prau (130 m), ubicada en un típico hórreo de nueva construcción, buscar frente a la "fonda" las balizas de la ruta al Picu La Forquita. El camino deja atrás las casas y el asfalto y asciende en dirección SE entre eucaliptos, convertido en un ancho carretil maderero, hasta el Collado La Forquita, donde un poste de señales indica la dirección y la distancia al cercano Pico La Forquita. Bastarán poco más de cinco minutos siguiendo la flecha por un camino herboso, luego hormigonado, para alcanzar una pequeña antena en la lomada y el panel de la cercana cima.

Desde el collado se puede continuar la ruta que asciende a los picos Gobia (538 m) y Bustronci (534 m), o tomar en su caso la pista que parte en dirección NE, para descender entre manchas de eucaliptos hasta la aldea de Cerracín, que dista apenas dos km del punto de partida en Prau (tiempo total: 1,10)."

La Forquita es una de esas pequeñas alturas accesibles que, al lado mismo del mar, permiten una muy completa observación del entorno, en este caso desde la costa al Sueve y su extensión de la Sierra del Fitu. En sus camperas pastan cabras y caballos. De ella leemos en el blog La montaña: un sueño, una ilusión, una manera de vivir, de Santos:

"A pesar de su modesta altitud, apenas 357 metros, es sin embargo, uno de esos lugares que regalan al montañero, y a cualquier persona que se tome la mínima molestia de subir hasta aquí, unas vistas admirables y sorprendentes. Esta pequeña atalaya, por su cercanía a la costa, invita al caminante a sentarse sosegada y relajadamente para disfrutar de las vistas que nos ofrece: toda la costa Cantábrica con su rasa, sobre la que se asientan conocidas poblaciones, y otras más desconocidas (Lastres, Colunga, Prado, La Isla, Gobiendes, Carrales, Duyos, Berbes, …..); playas como las de La Isla, La Espasa, Arenal de Morís. Si vamos girando la vista hacia la izquierda, contemplaremos de perfil la Sierra del Sueve, pudiendo distinguir algunas de sus cotas más significadas (Pienzu, Babú, Cordobana, Busfrescosu, Corcovu); y cubriendo nuestras espaldas hallaremos la Sierra del Fito, coronada por sus dos picos más significativos, el Gobia y el Bustronci, que serán nuestro próximo objetivo en esta jornada."

Su cruz de madera es de unos 5 metros de altura, podemos verla mejor en esta foto con zoom, así como las antenas

Al otro lado, por El Colláu la Forquita, pasa el llamado Camín de Berbes, de gran antigüedad, ruta del mineral de hierro de las minas de El Fitu, que ya se extraía en tiempos de los pobladores castreños del cercano Picu'l Castru (El Castru de Caravia), situado también a la otra parte de la montaña, entre esta y el Sueve

Las casas blancas de Pumarín, La Piedra y La Barreda, al este de Prau, la capital de Caravia, resaltan en la distancia. Mencionado por primera vez en el Libro de los Testamentosencargo del ovetense obispo Pelayo en el siglo XII con la idea de agrandar los dominios de su diócesis, por lo que se falsean las fechas y el lugar aparece como una donación de Ordoño II a la Iglesia en el año 921, dos siglos más atrás

Al norte de Prau, y también en esta parroquia oriental del concejo llamada Caravia l'Alta, se extienden los ptados de El Vallal, Los Pandos y La Cantiella, por donde va la carretera al Arenal de Morís, que enseguida veremos desde el Camino, nada más entrar en Caravia. Más al oeste llegamos a divisar los montes de las parroquias de Colunga situadas al pie del Sueve y al sur de su capital, Gobiendes, Carrandi, La Riera, donde estuvieron las minas de carbón de El Patudu y La Canal

Especialmente importante era el Coto Minero Requeté, concesión de primeros del siglo XX al empresario vasco Antonio Acebal. En la década de 1930 se abrió un pozo plano, se construyó un lavadero y se instaló un cable que llevaba el mineral en tolvas hasta el puerto de Llastres, de donde salía en buques al puerto gijonés de El Musel y al de Bilbao

Tras diversos problemas económicos y técnicos la mina cerró en 1965, hubo otros intentos de minería carbonera en Colunga pero estos cesaron totalmente en los 1980. Mineros y no mineros cantaban aquellas coplas que decían:

El cura de Carrandi

 tien la sotana rota

que la rompió nun escayu

por correr tres una moza


Para carneros Carrandi

para cabres Carrandena

para lleche Xuan de Xuaca

que tien muy buena ternera

Entre el Picu la Gogia y El Picu la Forquita vemos bien el collado por el que discurre el Camín de Berbes, una vía muy antigua que aprovechaba uno de tantos pasos naturales entre la costa y el valle del Piloña, al otro lado de El Fitu y el Sueve y que por La Rasa de Berbes o Les Llanaes de la Caxigosa enlazaba a la vez con la desembocadura del Sella por La Peridiella, donde tenía una de sus ventas o posadas camineras 

Prados abajo están las últimas casas de Berbes saliendo del pueblo por la carretera N-632, que nosotros cruzaremos más a su izquierda, y dos veces, una por La Caleyona y otra por El Sollaréu, pues su calzada hace en esta bajada al río Cerracín una gran curva muy pronunciada mientras el camín real baja más directo

Si bien hubo un antiguo camino hacia Prau, donde los antiguos peregrinos buscarían acogerse a la hospitalidad de los monjes del viejo monasterio de Santiago de Caravia, el principal iba más a la derecha y por El Cantu la Figar bajaba al Arenal de Morís, que es el que está ahora señalizado y es el que vamos a seguir. Leemos de Caravia en la Xacopedia:

"Actualmente, en el lugar de Carrales, se encuentra la iglesia de Santiago de Caravia, levantada en el siglo XVII y con añadidos a posteriori. Utilizó en su construcción elementos del desaparecido monasterio homónimo, ‘ya estaba en ruinas en el siglo XVI’, como la lápida sobre la puerta principal, que hace gala de una cruz de la Victoria. En 1862 el austero templo fue ampliado con dos capillas más, mientras que en 1863 se reformó el campanario.

En Caravia Baja se celebran durante el último domingo del mes de agosto las fiestas en consagración a Santiago Apóstol."

En el siglo XVIII se tienen noticias que el conceyu o ayuntamiento de vecinos de Caravia se celebraba en el campo de la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, en Prau (Caravia l'Alta), en concreto en el lugar de La Calvera, que por los datos históricos transmitidos parece haber sido una nemética carbayera. Ahora es un parque que ocupa ese lugar en el que se elegían los cargos y se trataban los asuntos del común

Los indianos inspiraron en 1915 la construcción del famoso colegio que, financiado por suscripción popular, impartía clases de matemáticas y contabilidad, muy necesarias para los futuros emigrantes. Sin embargo cerró pronto, en 1930, y fue demolido. Otros edificios resultaron más tarde afectados por las minas de espato flúor, entre ellos el Palacio de los Argüelles, que fue desarmado piedra a piedra y  transportado a Abéu, donde fue reconstruido (pasamos a sus pies en el cruce del Camín Real y lo vimos desde la iglesia de San Esteban)

La iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, de 1743, también hubo de ser demolida por problemas de su suelo ocasionados por las explotaciones mineras y hubo de hacerse otra nueva en 1982. De aquí es nacido el catedrático de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco y director del Euskobarómetro el profesor Francisco José Llera Ramo,a quien entrevistaba, allá por 2010,  el corresponsal Marcos Palicio para al serie Asturias. Viejas y nuevas polas de La Nueva España, titulándola Madreña y fesoria en Caravia l'Alta, que transcribimos pues describe muchos de estos lugares:

"Aquel niño ha hecho ya cuatro viajes al colegio en madreñas. Después del segundo ha dejado en la bocamina el almuerzo para su padre y al atardecer pasa revista a los cerezos del abuelo. Ahora que en Caravia l'Alta no está ese niño ni quedan apenas bocaminas ni da clase don Heliodoro, a Francisco Llera no le importaría desandar todo el camino y repetir. Volver a la infancia «sencilla y llena de limitaciones» de «una familia trabajadora y humilde de pueblo» en aquella Caravia minera y rural de «madreña y fesoria», de explotaciones de fluorita y manzanas, prados y pumaradas. Catedrático de Ciencia Política en la Universidad del País Vasco, director del Euskobarómetro y caraviense de cuna y militancia, Llera ve «apelotonarse» las imágenes de su pasado en casa. Era en «Caravia l'Alta», precisa, y no en Prado, porque lo que figura en los mapas como capital oficial de su concejo es en realidad el barrio en el que se encuentra el Ayuntamiento y aquí tomar la parte por el todo le suena por desusado «muy extraño y ligeramente esnob».

A sus 11 años, aquella Caravia dejó de ser el hogar permanente para pasar a ocupar el lugar de las vacaciones y las visitas esporádicas, pero nunca ha dejado de estar ahí, haciendo de fondo, en la distancia. A los 11 se fue al colegio, a los 20 a estudiar a Bilbao y ahora el pueblo estirado entre el Cuera y la mar es el destino preferente de las «escapadas». La tijera de la memoria recorta y pega juegos de niños entre hórreos, «las playas de la Tuerba o la Beciella» en verano, «esbillas de maíz y matanzas del cerdo» en otoño y «las reuniones de vecinos alrededor de un buen bidón de arcinos -oricios- en invierno». Y «la recogida de la manzana y la cosecha de sidra en el llagar y las calabazas con velas cuando todavía no existía Halloween y La Forquita, el Fitu, el Pienzu, la fiesta de la Consolación…».

Hoy, tiempo a través, el niño haría entender lo que su pueblo ha sido para él enseñándolo desde arriba. Haría subir al escéptico hasta «La Forquita para ver el privilegio de la naturaleza y todo el pueblo desde el aire, pero al alcance de la mano». A ras de suelo, no descartaría «un paseo entre Morís y la Espasa por el camín real, que ahora llaman de Santiago, a la orilla de playas y acantilados». Y por si cupiera la remota posibilidad de que todo eso no fuera suficiente, el «guía» Francisco Llera tendría preparada la alternativa de «subir a Babú y el Picu Pienzu por el sendero de la biesca, que sale de Casa Julia, al lado de las antiguas canteras de Piepotru y, por supuesto, ascender hasta el Fitu desde el pueblo por detrás del Picu'l Castru».

Todo eso sin dejar pasar «un buen paseo, un partido de lo que sea, un baño o tomar el sol en las playas de Morís, la Tuerba, la Beciella, el VisuMoracey o la Espasa y pulpear por los pedreros o caleyar entre prados y pumaradas». Manda la naturaleza, sí, pero el retrato estaría incompleto sin otra Caravia «semiurbana» que permite «disfrutar de la arquitectura tradicional». Ésta, avanza el politólogo asturiano, ofrece «muy especialmente las casonas de indianos o el palacio de Cutre», una construcción renacentista de principios del siglo XVII que se levanta en una gran finca, «Las Mieres», junto a la iglesia donde sermoneaba don Wenceslao, el cura, otra de las personas que al decir de Llera marcaron su infancia en Caravia. La memoria apresurada lo rescata a él además de a don Helidoro, «mi maestro», y a «mi familia y los amigos de la infancia».

Son todas alternativas a la imposibilidad de deshacer la ruta y regresar a la infancia sin tamizarla a través de los recuerdos, las imágenes y las emociones del adulto que vive y trabaja en Bilbao. Entre clase y clase y estimación electoral y estudio de opinión, el director del Euskobarómetro confiesa que también le agrada la gran ciudad y que Caravia es un decorado permanente al que la vida no permite mirar demasiado de cerca, pero que sería el lugar que «posiblemente» escogería para vivir «si fuera docente en Oviedo o Gijón» o, en todo caso, «para retirarme». No está mal, dadas las circunstancias, escaparse  «siempre que puedo» hasta este lugar a medio camino entre el Sueve y el Cantábrico, porque, «afortunadamente, aquí tengo a mis padres, mi casa, mis pumaradas... Y la gastronomía, porque no debe olvidarse que en Caravia es buenísima y para todos los bolsillos», cierra con un reclamo para convencer al resto del mundo de las excelencias de su pueblo desconocido."

Otra semblanza, vinculada a la tradición xacobea, es la que realiza en su libro El Camino de Santiago en Asturias. Itinerarios, el historiador Luis Antonio Alías

"Capital del concejo de Caravia y villa de profunda tradición jacobea. Aquí "vivieron" los desaparecidos monasterio de Santiago y  albergue de peregrinos -la alberguería y hospital, cuya administración la tradición atribuye al Temple, sobrevivió al monasterio y aún aparece citado en una relación de comienzos del XIX- que han esparcido las huellas de su dilatada existencia por el concejo. El riachuelo de los Romeros, bautizado por la condición de muchos de los que lo atravesaban, sigue moviéndose desde la falda del Fito a la playa del Viso o Beciella.

Aunque falte el monasterio y falte el albergue, no faltan palacios blasonados -el de don Antonio Carús, semioculto por un chalet moderno, posee una capillita con ruedas solares en el arco de entrada-, un montón de casas tradicionales y varios chalets modernistas y montañeses levantados, a comienzos de siglo(XX), por los indianos del concejo"

Llegamos a esta cuadra o cobertizo, continuando ruta por el barrio El Cuetu


Pasada la cuadra cruce de caminos: seguimos de frente hacia El Cuetín


Bucólica estampa  rural del rebaño de vacas en estos prados que dan vista a Caravia l'Alta. El etnógrafo caraviense Aurelio de Llano, nacido en el cercano pueblo de Valle, publicó en su obra El Libro de Caravia numerosos datos de su historia y tradiciones, que a la vez nos transmite el escritor Pablo Antón Marín Estrada en su reportaje Caravia: romeros, templarios y trasgos por el Camín Real, de su serie de artículos jacobitas Historias del Camino de Santiago para El Comercio, publicado el 14-11-2021:

"El peregrino se adentra en Caravia cruzando el arroyo de La Reguta y seguirá bordeando la costa por el trazado del Camín Real que parte en las inmediaciones del arenal de Morís para ir asomándose a los otros del concejo: La Beciella, El Visu, Mocarey y La Espasa. Los pasos y la presencia del ser humano por estas tierras se remontan al menos hasta el paleolítico, época en la que se datan los abrigos rupestres de Les Vaques y La Pongueta, próximos al lugar de Duyos.

Hay enclaves donde, además de la huella de las poblaciones que lo habitaron, perviven los vestigios del misterio y lo sagrado. En la mencionada playa de La Beciella desemboca el Río de los Romeros, un hidrónimo que evoca a los caminantes xacobeos que lo atravesaban y donde se cree existió una hospedería vinculada a la Orden del Temple, según algunos autores como el caraviense Aurelio de Llano. Formaba parte del antiguo monasterio de Santiago fundado por el conde Munio Roderici en el siglo XI. A escasos metros de la Beciella se localiza un gran túmulo dolménico, prueba de que las riberas de ese regato que baja de las estribaciones del Sueve a unir sus aguas con las del mar debían ser lugar propicio al encuentro con lo sobrenatural. No es la única piedra notable y con enigma de las dos Caravias: frente a la iglesia de Santiago en Duesos se exhiben en una urna de cristal los fragmentos de la Estela castreña que se descubrió hace casi un siglo semienterrada en la sacristía del templo. Observando el tamaño de estas piezas es posible visualizar las colosales dimensiones que hubo de tener la estela discoidea donde se engarzaban alrededor de un círculo solar. La decoración geométrica es de la misma factura que la hallada en cerámicas y otros restos del castro prerromano del Picu, excavado por De Llano."


Glosa Pablo Antón la figura de este gran polígrafo, que "fue un personaje curioso en todas las acepciones del término", un autodidacta que, atraído por historias y leyendas populares, excavó por primera vez en El Picu'l Castru y recopiló la cultura oral tradicional "recorriendo Asturias de cabo a cabo en un ingente trabajo de campo", empezando por las de su propio concejo:
"De la memoria oral que le transmitieron sus propios paisanos, en 'El Folklore Asturiano' recoge dos historias, ambas protagonizadas por el trasgu, ese ser del trasmundo asturiano, travieso, malvado e inocente a partes iguales, como un niño. En todos los relatos que se cuentan de él sale escaldado de sus burlas y en los que anota don Aurelio no se libra mejor."

Marín Estrada nos acerca pues las historias del trasgu, el duende casero, y las trastadas que organizaba en las casas, como la de un célebre palacio aquí existente, armando gran jaleo y espolín, siempre burlesco: 

"Y es que en una antigua casona de Caravia la Alta, la de San Lorenzo, andaba todo revuelto por causa de uno de estos seres y el jaleo insoportable que armaba en el desván. El ruido era tal que las vacas corneaban las sebes de los prados, las pitas se alborotaban como si anduviese cerca el raposo y nadie conseguía dormir entre aquellas paredes. Un grupo de mozos decidió pasar la noche allí con la intención de atrapar al autor de los sobresaltos. Pronto escucharon unos pasos en el desván y luego un estrépito ensordecedor. En medio de él escucharon una voz como de rapaz que decía: «¡Birle a la izquierda! ¡Je, je! ¡Cuatreada!». Era el trasgu que estaba jugando a los bolos. Se rió de los mozos cuando subieron a intentar atraparlo, lanzándolos en medio de su particular bolera. Solo logró escarmentarle una mendiga -acaso una peregrina- arrojándole a la cara un copín de linaza, que tiene para los trasgos el mismo efecto que el ajo para los vampiros."

La segunda historia acontece un poco más allá, en Duyos (Caravia la Baxa), en las mismas estribaciones del Sueve: 

"La otra historia habla de un trasgu llambión que le arrebataba a una mujer de Duyos la torta que cocía en el llar mientras ella hilaba, y así día tras día. Harta del ladrón, convence a su marido para que se vista con sus ropas y lo espere poniendo en el fuego una piedra en lugar de la masa de harina. El trasgu cae en la trampa y se abrasa, pero no sin antes darse el gusto de burlarse un poco del guardián: «¿Tienes barbes y files? ¿Files y non salives?».

Huyó trepando por les calamiyeres (las cadenas) del llar y no se volvió a tener noticia de él en Caravia. Bueno, no es así. De vez en cuando volvía en la memoria de los peregrinos que transitaban por el Camín Real contando historias de paso a Santiago Compostela."

Pasando ahora a contar historias más recientes, no queremos dejar pasar por alto informar que en 2017 se inauguró el albergue La Pumarada, confirmad que esté abierto o no porque últimamente figura como cerrado en las guías. Más allá, en Duesos, está el Albergue de Duesos, en Les Reblagues (El Cuetu Sur). Siempre es bueno, salvo que nos guste la aventura de la improvisación, como a tantos peregrinos, saber de su apertura, pues suele funcionar por temporadas y que haya plazas. Lo mejor, insistimos, es llamar personalmente. Las guías son orientativas, ninguna puede estar al día totalmente pues es materialmente imposible


Otro alojamiento, este histórico, es el Hotel Caravia, pionero del turismo pero que empezó siendo un comedor para los mineros del espato flúor. De él y del camping del Arenal de Morís (los campings fueron una alternativa para muchos peregrinos cuando apenas había albergues, aún no hace tantos años) escribe también Marcos Palicio en otro artículo para la serie Viejas y nuevas polas, este titulado Caravia es una mina:
El paisaje más rural que urbano de Prado esconde construcciones estimables que dejan ver la potencia del capital indiano, y el problema, aquí también, son los rigores de un invierno que Manuel López, propietario del camping de Morís, sufre en la obligación de abrir sólo de Semana Santa a septiembre. En su establecimiento, mil plazas y veinte años, abierto en la época del «estás loco» y «adónde vas con un camping aquí», cabría casi el doble de la población de Caravia. Trabajan «entre veinte y treinta personas» para el lleno de julio y agosto, pero no hacen falta cuando el camping duerme en temporada baja y su propietario asume esa «asignatura pendiente» para el sector en el pueblo y el concejo. «Esto tiene atractivo suficiente para llenarse en otras épocas», afirma el Alcalde, que escarba en busca de soluciones en las iniciativas del plan de dinamización turística que Caravia comparte con Piloña y Parres. Para ir comiéndole terreno al invierno, aquí hay en octubre una competición de surf puntuable para el Campeonato de España; el próximo fin de semana, un festival de cometas en Morís, algo de escalada «boulder» -sin sujeción y sobre superficies artificiales-... Son pequeñas iniciativas que «hacen que se mueva mucha gente alrededor», apunta Alejandro Alonso, concejal y organizador, y ayudan a conseguir que «la gente que viene a Caravia siga siendo nuestro mejor embajador». Se trata de hacerse valer para que se sepa que Prado está cerca, que «la autovía nos ha colocado en un sitio privilegiado» -a poco más de media hora de Oviedo y Gijón, pero también a dos horas de Bilbao y «a tres y cuarto de Valladolid», se vende Manuel López- y que, en fin, a pesar del retraso de la reconversión industrial, ya hace tiempo que esta parte del Cantábrico existe y se ve más verde que marrón.
"De la receta que organizó ese tránsito saben mucho en la cocina del hotel Caravia, que abrió en 1968 cuando el turismo no era el futuro ni se adivinaba en aquel pueblo cruzado por minas y camiones de fluorita. Empezó dando de comer a los obreros, rememora Roberto Artidiello, uno de sus propietarios, y ha terminado reconvertido, él también, a establecimiento turístico, pasando «de chigre de pueblo a referencia en el Oriente», presume. El turismo de aquí, por lo demás, tiene la dimensión del pueblo, está hecho en la misma escala manejable que esta localidad de apenas tres centenares de habitantes y todavía no amenaza con romper su calma. Aparte del camping, que ha crecido junto al arenal de Morís, la oferta es la del hotel con sus veinte habitaciones y las de una casa rural y unos apartamentos...».

Como hemos dicho, en el cruce tomaremos el Camino de la derecha, entre los árboles hacia las casas del fondo


El Camino aquí sigue siendo llano pero pronto empezará a bajar hacia la carretera


Llegamos a este cruce y seguimos de frente en dirección a las casas de El Cuetín


Desde este lugar tenemos también una muy buena vista a la derecha, mirando ahora al norte, hacia el mar...


Primeramente decir que, aquí abajo, entre la espesura el Ríu Cerracín desemboca en la pequeña cala de El Portiellu, donde la familia Argüelles, que tenía algunas concesiones mineras para extraer fluorita en Caravia l'Alta, construyó un pequeño lavadero, desde done enviaban el material al muelle de Ribadesella/Ribeseya. Esta es su historia en MTI Blog de Mineralogía Topográfica Ibérica:
"La planta se componía de dos secciones: desenlodado y flotación. En la primera, tres trómeles se encargaban del lavado previo a la trituración, y en la segunda, se obtenía un pre-concentrado en dos molinos de bolas y un clasificador que luego era conducido hasta 4 baterías de celdas, para acabar pasando a un tanque espesador y a un filtro de secado.
Tras constituirse en los años 60 la Sociedad Minera Foncaravia, se siguió utilizando el lavadero, con minerales procedentes principalmente de la mina María de las Nieves. Los últimos datos de producción son de 1981, ya que la empresa cerró sus minas en 1982, tras un grave accidente en el que perecieron 5 mineros. 
Actualmente, el lavadero es un montón de ruinas apenas reconocibles a causa de la exuberante vegetación que lo cubre.

 Todos los datos reseñados en este post han sido tomados del libro La Fluorita, un siglo de minería en Asturias, obra de imprescindible lectura para conocer en profundidad la historia de la minería del espato flúor en el Principado."


Más allá, sobre los acantilados del Cabu Llastres, el Monte la Salú y Rasa de San Telmo, concejo de Colunga, donde podremos ver el enorme edificio, en forma de icnita o huella de pisada de dinosaurio, en este caso tridáctilo, del Museo del Jurásico de Asturias (MUJA), dedicado a divulgar la riqueza de hallazgos de estos animales prehistóricos dentro de su contexto geológico a lo largo de la costa asturiana. Fue inaugurado el 31 de marzo de 2004


Una concha, en este muro de piedra, nos indica el rumbo, aunque en principio la dirección es la de la flecha amarilla, que es la que indica la dirección. Cuando falta puede haber confusiones


Aquí volvemos a pisar firme de asfalto nada más empezar la bajada



Cruce y a la derecha, pasando bajo esta espléndida quinta Villa Teresa, construida por los indianos Manuel y Silverio Prieto Álvarez hacia 1920 con proyecto del arquitecto Miguel García Lomas Somoano en estilo montañés, planta cuadrangular y cubierta a cuatro aguas de teja árabe con un alero de madera de "amplio vuelo"


En su interior hay en total ocho dormitorios y cuatro cuartos de baño, cocina, sala de estar y comedor con altos techos. En la planta inferior están la bodega, sala de planchado y lavado y trastero. Dispone asimismo de garaje exterior que fue aprovechado como terraza de jardín


En el muro de cemento del palacete, otra concha caminera y una muy cerrada curva a la derecha


Desde la curva veremos, asomando sobre la tapia de Villa Teresa, otra interesante casona de indianos: Villa Suero, de la que enseguida habremos de hablar


Y es que antes, y mirando hacia atrás, volviendo la vista atrás, volvemos a ver Villa Teresa, pero ahora contemplando la espléndida torre porticada que la caracteriza en su fachada principal y de acceso. Bajo ella, aunque no la vemos, su base es semicircular con hermosa escalinata desde la entrada por la carretera. Este es el modelo que el indiano José Rodríguez Rey calcó, encargándoselo al mismo arquitecto, para su mansión de Villa Argentina y que vimos al pasar por el Arenal de Santa Marina. No dejemos de admirar también sus altas y robustas palmeras


El Camino sigue bajando, ahora todo recto  hasta la general, la N-632. Ancho pero a la vez encajado entre estos altos muros


Grupo de tres casas en un sólo bloque: esta es también la parte posterior, la principal mira a la carretera


Enorme sebe la que crece a nuestra derecha, digna del mejor bocage. Todo este muro vegetal arranca de una muria de piedras en la vereda


De frente y sobre los dejados del último grupo de casas antes de cruzar la carretera, La Forquita con su collado a la izquierda y El Puertu Sueve de frente


La cruz de La Forquita y a la derecha y más alta y en la distancia, la del Picu Pienzu. A la izquierda El Cuetu les Duernes, El Picu'l Sellón y su impresionante murallón calizo


Más a la izquierda, El Picu la Gobia, El Fabar y La Caxigosa. A sus pies, otro barrio de Berbes, La Oliva. El precedente de asentamiento poblacional más antiguo de esta parroquia es la Cueva Carmona, "habitada por el hombre prehistórico" podemos leer en las guías. El área entre Berbes y Santander fue intensamente estudiada por el Conde de la Vega del Sella, Ricardo Duque de Estada y Martínez de Moratín, otro de los pioneros de los estudios de la prehistoria asturiana con métodos científicos


La Cueva Carmona marca pues un hito en estos estudios, de ahí viene que Miguel A. Fano Martínez publicase un estudio dedicado a las áreas asturianas más al oeste de esta parroquia, titulado precisamente El poblamiento mesolítico al oeste de Berbes (Ribadesella, Asturias): una interpretación del registro arqueológico conocido:
"... una síntesis de los datos conocidos sobre el Mesolítico al oeste de la zona clásica de dispersión de los concheros asturienses. En el trabajo, que incluye algunas novedades, se analizan dos de los factores que deben ser considerados a la hora de estudiar la ocupación humana de un determinado territorio: la intensidad de la prospección y la naturaleza del substrato geológico. Ello nos ha permitido, junto con las observaciones realizadas en la costa oriental, obtener algunas conclusiones acerca del poblamiento asturiense ubicado más allá de la cuenca del Sella"

Y abajo, de nuevo la Carretera de la Costa, que en 1860, cuando se empezó a trazar, se la denominó oficialmente como carretera de Ribadesella a Pravia, en 1877 Ribadesella a Canero y en 1940 empieza a ser llamada N-632. Nos encontraremos con ella unas cuantas veces en nuestro recorrido por el Camino Norte, hasta que va a dar a la N-634 en Canero o Caneiru, concejo de Valdés


La Autóvía del Cantábrico (A-8) pasa aquí subterránea bajo el campo de golf por el famoso Túnel ordovícico de El Fabar, construido entre 1999 y 2001, entrando en funcionamiento en noviembre de ese año, cuando fue calificado como "sección ordovícica de interés internacional" por la subcomisión de Estratigrafía del Ordovícico de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas. Leemos de este apasionante periodo geológico y de historia de la Tierra en Wikipedia:
"El Ordovícico es la fragmentación de la escala temporal geológica que pertenece a la Era Paleozoica; esta se divide en seis periodos de los que el Ordovícico ocupa el segundo lugar posterior al Cámbrico y precediendo al Silúrico. Comenzó hace unos 485 millones de años y terminó hace unos 444 millones de años;​ en obras clásicas, se consideraba que el ordovícico abarcaba de los 505 millones de años hasta hace 440 millones de años. Debe su nombre a la tribu celta de los Ordovicos, que vivieron en el centro y norte de Gales, lugar donde el geólogo inglés Charles Lapworth identificó este sistema en 1879.

En este período, un día tenía 21 horas y no había animales en tierra firme por la escasez de oxígeno en la atmósfera. Abundan los fósiles, entre los que destacan los trilobites y en algunas regiones se formaron los yacimientos de petróleo y gas."


Cuando en el año 2000 el paleontólogo Juan Carlos Gutiérrez Marco vio que comenzaban las obras del túnel, y sabedor que iba a atravesar una área geológica localizada y conocida como Formación Pizarras del Sueve, lo que permitiría estudiarla en afloramientos frescos
" Este fue el gran interés, tanto geológico como paleontológico, de poder acceder a la sección que iba a descubrir la perforación de los túneles, para un estudio que iba a ser único e irrepetible.

Se solicitaron los permisos y autorizaciones pertinentes para poder realizar el seguimiento de los tajos de la obra y se contó con el apoyo de las autoridades y responsables de las empresas intervinientes. La premisa principal fue la de no entorpecer ni paralizar los trabajos de ejecución del túnel"

Gracias entonces a la colaboración entre los responsables de la obra del túnel y de los geólogos y paleontólogos que pudieron estar presente durante su perforación, se pudo estudiar in situ este hallazgo que de otra forma se hubiera perdido irremisiblemente. "Esta fructífera situación ha sido un caso singular en la obras de ingeniería civil", leemos también en Wikipedia:

"Los trabajos de perforación se realizaron en los dos túneles paralelos, comenzando en ambos extremos de cada uno, lo que daba cuatro frentes simultáneos. La imposibilidad de hacer el seguimiento científico a ese ritmo obligó a seleccionar cuidadosamente solo uno de los tajos. Con el proyectado de hormigón se cubrían las paredes del túnel en cada tramo que se avanzaba, de 3 a 5 metros cada uno, por lo que los estudios geológicos y muestreos paleontológicos hubo que hacerlos tras el desescombro de cada uno de estos tramos antes de que la roca viva fuera cubierta, es decir, dos veces al día se disponían de 20 a 30 minutos por tramo. Una vez en el exterior del túnel se estudiaba también el escombro extraído de cada tramo, cuidadosamente transportado y apilado para no perder el orden estratigráfico.

El resultado fue una detallada columna estratigráfica de 639 metros, correspondientes a 1030 metros reales de afloramiento dentro del túnel, en la que se distinguieron 205 tramos litológicos y se muestrearon 181 niveles con fines paleontológicos.​

El abundante material recolectado durante la perforación del túnel se encuentra depositado en el Instituto Geológico y Minero de España, a la espera de que se le encuentre una ubicación adecuada y definitiva.​

Una parte significativa del materia fue mostrado en público en dos exposiciones temporales, una en Madrid, entre marzo y agosto de 2006, y otra, de dos años de duración, en el Museo El Carmen de Ribadesella"


Se hallaron nada menos que 197 especies de fósiles, 14 de ellos de géneros o especies nuevas. Destacan las de los famosos trilobites que dominaron la tierra en aquel periodo Paleozoico:
"La lista faunística de los taxones identificados en el túnel incluye veintidós especies de trilobites, ocho ostrácodos, un artrópodo problemático, un rostroconcha, ocho bivalvos, cuatro gasterópodos, al menos un nautiloideo ortocono, nueve braquiópodos, tres equinodermos, tres cnidarios, dos hyolítidos, un macaeridio (anélidos acorazados), un briozoo, siete graptolitos, más de cincuenta y cuatro acritarcos,​ diecinueve quitinozoos, cinco conodontos, y treinta y un icnotaxones"

Las características de conservación de los fósiles encontrados durante los trabajos de perforación hicieron que fuese considerado como un yacimiento excepcional, principalmente por estos motivos:
"Un nivel con fósiles de trilobites sepultados vivos por una repentina avalancha de sedimentos. Los fósiles se presentan en posición de vida. Asimismo, el detallado estado de preservación en este nivel, ha conservado algunas estructuras musculares cefálicas en trilobites y los fósiles, piritizados, de los huevos de invertebrados más antiguos del registro fósil español, probablemente también pertenecientes a trilobites.
Otro nivel, con sedimentos de grano muy fino, ha conservado los fósiles de las mudas de diferentes estados larvarios y moldes internos de ojos esquizocroales y holocroales de trilobites."

Es por lo tanto verdaderamente Berbes un lugar excepcional, un auténtico "Refugio del Mundo", donde se encuentran las claves de la historia de la Tierra y de la vida en nuestro planeta. Como nota curiosa, este túnel, señalizada su importancia paleontológica en la Autovía desde su inauguración, le fue quitada esta con la nueva señalética instalada en marzo de 2022, lo que motivó que tanto el Ayuntamiento como el responsables de la investigación solicitasen su reposición, cosa que se hizo en agosto de ese mismo año por parte de Demarcación de Carreteras


Vemos ahora, en lo alto de La Oliva el edificio de la antigua escuelas de Berbes. Buena cuesta la que tenían que subir los escolinos de antaño: fijémonos en las casas escalonadas del camino


Su construcción a primeros del siglo XX fue considerada prioritaria para el entonces alcalde Francisco S. de Fuentes, junto con las de Cuerres, Samiguel d'Ucio, Llinares y Xuncu, incluso por encima de la inauguración de otras nuevas en la capital del concejo, y así lo manifestó en 1901 al maestro de la villa, Valeriano Díaz Saraste, lo que llegó a provocar la intervención del mismo rector de la Universidad de Oviedo, Féliz Aramburu, uy al final se hicieron estas y en la villa las de L'Atalaya


En 1973 con la concentración escolar dejaron de darse clases en esta y la mayor parte de las escuelas rurales del concejo, siendo los inmuebles dedicados a otros menesteres


Teníamos pendiente hablar de Villa Suero, otra casa de indianos que ya veíamos bajando de El Cuetu por Villa Teresa, construida por maestros de obra riosellanos en 1920 para los emigrantes a Cuba y naturales de Berbes Manuel Suero Prieto y Alicia Sánchez Margolles. Dada su amistad con los hermanos Uría Aza, grandes pintores y artistas riosellanos, estos realizaron algunas de sus pinturas de interior. Los muebles de Villa Suero fueron diseño de la ovetense mueblería Casa Viena, de gran prestigio por entonces


Tras la revolución cubana hubieron de regresar a Asturias y dedicarse al trabajo del campo, tal y como habían hecho antes de emigrar. Su hija Alicia Suero Sánchez heredó la casa, que durante un tiempo fue hotel


Más arriba y en un altozano descubriremos la iglesia parroquial de Santa Marina de Berbes, construida en 1957 para sustituir a la anterior, destruida en la Guerra Civil, que se sabe era anterior al siglo XIV y tenía ábside rectangular, cubierta abovedada y nave de doble tamaño que el del ábside. Ya había sido inventariada como "Santa Marina de Verves "en el Libro Becerro del obispo D. Gutierre de Toledo escrito entre los años 1385-86 que la cita en el arciprestazgo de Leces


Aquella iglesia medieval había sido reformada entre los años 1795-96 según los Papeles del historiador y filólogo Martínez Marina en 1802, con los que preparaba su Diccionario Geográfico, en los que se reflejaba que en Berbes "no hay más que una iglesia, sin otra ermita ni santuario". También hacía constar que en el año 1702 se subastó el Hospital de Berbes y la huerta que le pertenecía para costear el arreglo de su reparación. De dicho hospital sólo queda la puerta adintelada de la fachada con fecha de 1791 en el cementerio


Tras la destrucción de la contienda, comenzaron las obras de este nuevo templo en 1955 tras conseguirse una donación del organismo Regiones Devastadas, contribuyendo también los vecinos de Berbes y la mina de espato flúor de los Argüelles, que hizo el trabajo de explanación del terreno. La nueva iglesia se inauguró en 1957 siendo párroco Don Manuel Miranda


Destaca desde aquí bien su torre del campanario, con reloj y dos campanas, en la fachada principal. Su planta es de cruz latina. En la página UPAP Ribadesella de Fernando A. Margolles encontramos buena información de su estructura interior y exterior:
"Por tres escalones se accede al pequeño pórtico. Sobre él, un óculo situado a los pies de la iglesia y que da luz al coro. A la derecha de la fachada principal va adosada la torre campanario que contiene, además de reloj, dos campanas. Sobresalen al exterior los brazos de la cruz de la iglesia. Lado Sur: tres contrafuertes en la nave (uno de ellos, continuación de la fachada principal). Lado Norte: en la nave dos contrafuertes. Un zócalo de piedra de pequeña altura recorre la fachada de la iglesia.

Al interior: suelo de terrazo. Planta de cruz latina con cruceros de brazos cortos. En el derecho adosado a la pared, va colocado un altar de piedra y en el muro tres repisas con imágenes modernas: Sagrado Corazón, Inmaculada y San José. En el crucero izquierdo sobre peanas adosadas al muro están las imágenes de Santa Rita, Santa Marina (patrona de la parroquia) y San Antonio. Altares y peanas son obra de Emilio del Valle, como asimismo lo es también la pila bautismal y la del agua bendita. El pueblo compró una imagen de Santa Marina, encontrándose al recibirla que les habían enviado una Santa Marta. Dña. Isabel Viña, para enmendar el “error”, regaló la Santa Marina que portando un áncora permanece hoy en la iglesia. La Inmaculada fue donada por Dña. Josefina Sánchez: San Antonio, por Dña. Paz Bode y San José, por Dña. Consuelo Infanzón. Don Ramón Ruiz regaló la pila bautismal y D. Benito García, las campanas.

El acceso al presbiterio se hace por escalones. Altar moderno. En la cabecera tres grandes lienzos representan el “Martirio de Santa Marina”, obra de Magín Berenguer realizada en el año 1957.

A la sacristía se entra por puerta adintelada situada a la derecha de la cabecera (la puerta situada a la izquierda pertenece a un servicio que también comunica con la sacristía). El presbiterio tiene un zócalo de mármol y en él está incrustado el Sagrario.

Existe en el campo de la iglesia un altar de piedra fechado en 1866 procedente de la anterior iglesia, en él se celebra la misa el día del Corpus.

El 18 de julio se celebra la fiesta de Santa Marina que fue mártir en el siglo III. Ha sido muy venerada desde antiguo en Orense, donde fue martirizada junto con otras hermanas suyas en el martirio. Su cuerpo descansa en la iglesia de dicha ciudad, dedicada a su nombre. Hay pocos datos concretos sobre esta santa, aunque es honrada en varias iglesias de España.

En la actualidad, Berbes carece de capillas. Antiguamente tuvo dos, una situada en el lugar llamado "La Ermita" en el "Parapeto" y otra en Ordiera, bajo la advocación de Santo Domingo de la Ordiera (barrio de Berbes que se hundió con la mina)."

Todo recto, el Camino sigue bajando, ahora suavemente, hacia el cruce de la N-632. A la izquierda huertas, pumaradas y jardines se extienden cuesta abajo hacia la carretera


Encantadora estampa del barrio de La Oliva, con sus casas agrupadas concentradamente en la ladera de La Rasa de Berbes o Les Llanaes de la Caxigosa. No pocas son en nuestros días segundas residencias y casas vacacionales. El pueblo duplica sus habitantes en verano y muchos fines de semana


En cuanto al Camino, es obligado decir que en 1992 se creó la Asociación Riosellana de Amigos del Camino de Santiago María Magdalena, justo antes del gran boom del Xacobeo'93. En 2003 esta entidad se integró en la Asociación de Amigos de Ribadesella  y en 2017 y dentro de esta se funda la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Ribadesella, que se presentó públicamente el 3 de julio de ese año


El Camino Norte o Camino de Santiago del Norte es en realidad una nueva denominación técnica para diferenciarlo de otras sendas xacobeas, durante un tiempo se le llamó más Camino de la Costa, que últimamente parece haber perdido en favor de otros itinerarios costeros galaicoportugueses


Realmente todos los caminos procedentes de Europa eran en su origen llamados camino francéscamino franciscocamino franco, etc., a causa de la procedencia de la mayor parte de los peregrinos, pues franco además de a los actuales franceses solía abarcar a los centroeuropeos en general (tal vez por el antiguo reino franco, que con Carlomago llegó hasta el Elba)


Aunque en muchas guías se refleja Irún como su punto de salida, otros expertos, como los autores la Xacopedia, escogen Bayona, pues se supone ante su catedral los peregrinos se irían decantando entre continuar por este itinerario costero o escoger otras vías interiores:
"En el pasado contó con un hospital de peregrinos de la Orden de San Juan, tal y como estaba indicado en la Bula de Celestino III, del año 1194, que recopila las iglesias existentes en la Diócesis de Bayona. En el documento se menciona el “hospitale et oratorium extra muros civitatis Baione”, así como otros dos hospicios más. Acogía el de Bayona a los caminantes venidos por la Ruta Turonense, que preferían optar por el suave trazado de la costa francesa antes de acometer el duro viaje a través de los Pirineos. La unión de estos peregrinos con el Camino Francés tenía lugar en Santo Domingo de la Cazada o bien en Burgos. En la contigua localidad de Saint-Espirit, cerca del puente sobre el río Adur, también había otro hospital de la Orden de San Juan.

Al puerto de Bayona arribaban ya desde el siglo XII, y durante toda la Edad Media, multitud de peregrinos procedentes de Escandinavia, Bélgica, Países Bajos y Gran Bretaña. Uno de los itinerarios utilizados por aquel entonces es el que describe Al-Idrisi, geógrafo islámico de la corte del rey Roger II de Sicilia (1130-1154). Se trata de una ruta marítima de cabotaje que conectaba esta urbe con los principales apeaderos gallegos, entre ellos A CoruñaRibadeoFerrol y Muros. Sin embargo, muchos de los romeros emprendían ya desde Bayona el viaje a pie.

Otro de los históricos caminantes que hizo escala en la ciudad fue el sastre picardo Guillermo Manier, que realizó la Ruta de Compostela en el año 1726 acompañado de tres amigos. Por último, un documento medieval conocido por el nombre de Itinerario de Purchas (ca. 1420), también menciona la ciudad. Fue escrito por un peregrino anónimo inglés, que llegó a Bayona a pie tras desembarcar cerca de Burdeos.

En la actualidad, el aeropuerto de Bayona es un enclave primordial que hace de la ciudad paraje peregrino por antonomasia, ya que en él se dan cita multitud de caminantes que seguirán, a partir de allí, el Camino hacia Compostela."


Y el gran especialista en los caminos de Santiago, Antón Pombo, en su Guía del Camino de Santiago. Camino Norte, explica lo siguiente:
"Caminar por Francia supone, en primer lugar, reconocer el hecho internacional de la peregrinación, que se manifiesta en la prolongación de los caminos más allá del Bidasoa y los Pirineos. Pero nuestra propuesta, en esta ocasión, redunda en el hecho de una unidad cultural, la del País Vasco, entre los dos estaos, con la posibilidad de conocer la bella capital de Iparralde, Bayonne. De este modo podemos comenzar el Camino de forma canónica, en una catedral medieval y con bendición, algo que no es factible en Irún"

Hospitalidad que en Berbes podremos hallar en Casa MelínGastrochigre de Diego Corteguera aquí al pie de la carretera, fundado por su bisabuelo Manuel Rodríguez, desapareció como otros muchos con la desaparición de las minas pero ahora es toda una institución riosellana y del Camino de Santiago del Norte


Su bisabuelo lo abrió y regentó tras regresar de la emigración en Cuba. Era común que muchos emigrantes retornados, que habían trabajado en negocios similares, abriesen a su vuelta el chigre-tienda o bar y comercio, tienda mixta donde lo mismo se hacía la compra de comestibles, la bebida, aperos agrícolas, el periódico, que se llamaba por teléfono o se tomaba algo, organizándose a veces el baile de los domingos

Casa Melín desde la carretera (el Camino pasa por detrás

Después del cierre de la mina todo parecía venirse abajo, pasó a otros familiares, luego se alquiló, volvió a cerrar.... hasta que la madre de Diego, Esperanza Rodríguez, hija de la emigración en Venezuela, lo cogió junto con su hijo, que había estudiado en la Escuela  de Hostelería de Gijón y empezó a trabajar con 16 años. "Fue Corteguera quien apostó por ser un chigrero del siglo XXI en este edificio con casi 130 años de historia", leemos en el reportaje El chigre, el bar donde te conocen por el nombre, que escribe Paz González en El Periódico de España el 1-6-2022:
"El chigre es el bar donde te conocen por el nombre. En Asturias todo el mundo sabe lo que son y más todavía lo que significan: pequeños establecimientos en los pueblos donde lo más importante no es elegir entre pinta de vino o “vasu” de sidra, sino el encuentro con tus vecinos; cantar las cuarenta de un puñetazo en la mesa, discutir de fútbol o saber, de primera mano, que algún vecino se ha quedado viuda o viuda y necesita ayuda en la huerta o con el ganado.

Y no hay mejor forma de explicar a un visitante qué es un chigre que llevarlo a uno de los que aún siguen abiertos por los pueblos, y “sentir” lo que significa ser “chigreru” o “chigrera” y “hacer chigre”, algo cada vez más difícil porque, además de ir falleciendo por edad la clientela, la apertura de nuevas vías de comunicación los ha dejado apartados de esa carretera por la que “pasaba todo el mundo”, además de vivir el éxodo laboral de jóvenes que buscan su futuro fuera del campo.
Y así y todo los hay que aún luchan y pelean por sacar sus chigres adelante, dándoles una vuelta de tuerca, sin perder el espíritu que les da nombre, pero adaptándose a los nuevos tiempos para que estos “centros sociales del pueblo”, donde además se come y se bebe “la más pura tradición”, sigan no solo abiertos para los vecinos, sino para una clientela diversa que, sobremanera los fines de semana, acude a estos chigres a comer, a pasar el día e incluso a descubrir pueblos y paisajes."

Pasamos así detrás del gastrochigre y continuamos bajando al pie del matu...


Bifurcación: a la derecha el Camino, a la izquierda Casa Melín, desde donde podremos cruzar luego directamente la carretera


Carretera que ya tenemos justo delante de nosotros: nos disponemos a cruzar mientras seguimos viendo siempre al fondo, enfrente, El Picu la Forquita, como un faro que nos guía


Son ya las últimas casas del núcleo de Berbes. Poco más allá están las de El Sollaréu y La Partida, pero ya más alejadas


No lo vamos a negar, en medio de una curva, una carretera general, sin paso de peatones ni semáforo y sin señales luminosas. Es peligroso. Estemos muy muy atentos, extremadamente atentos al pasar


Ya al otro lado todos admiramos esta casa tan preciosamente restaurada...


Seguidamente, una bifurcación: tomamos el camino de la derecha, enlosado tras una discutida restauración que le privó de su original empedrado: es La Caleyona o La Caneyona, por donde continuaremos ruta hacia el Arenal de Morís, entrando en Caravia




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