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lunes, 8 de junio de 2026

EL VALLE DEL CARBAYÍN: ENTRE ALLANDE Y GRANDAS DE SALIME (ASTURIAS)

Bajando al Valle del Carbayín

Tras salir de Berducedo por A Prida da Madera el Camino de Santiago baja al Valle del Carbayín, cerrado al oeste por A Costa, Serra da Costa ('cuesta') o Serra de Buspol, cuya alargada loma vemos en lontananza. A la derecha vemos el picudo Alto de Vallongo o Valongo (1.082 m), su extremo septentrional; a su izquierda están El Penedo de Coriscos (1.038 m), El Cabo'l Monte (1.092 m), El Penedo del Rayo (1.096 m), Os Pozos (1.087 m), El Pozo da Llavandeira y Os Coriscos (1.033 m)


Por Os Coriscos y As Rozadas vemos subir el Camino en un fuerte repecho para dirigirse a Buspol, donde hubo en la antigüedad un hospital de peregrinos. Allí empezará el formidable descenso al Salto de Salime, el paso del Navia


Ante nosotros, prados abajo, vemos un bosque de castaños y carbayos en la bajada hacia El Regueirón, profundo Valle del Carbayín, por donde discurre El Regueiro dos Crabios, afluente del Rozadas, que lo es a la vez del Llouredo y este a su vez del Navia


Sobre el valle y en medio de una loma que cae al otro lado al Regueiro Busllavín está el pueblo de La Figuerina o A Figueiría, que pertenece a la parroquia allandesa de Berducedo


A su derecha están las camperas de El Verxel, todo ello bajo El Penedo del Rayo, topónimo que hace evidente la caída de rayos en sus roquedos


A media ladera, Villalín; penedos y monte bajo imperan en lo alto de la Serra de Buspol, mientras que más abajo lo hacen las praderías, que vuelven a dar paso al monte bajo y a bosquetes en la caída al profundo y estrecho valle de otro de los arroyos que nacen en estas estribaciones


En el pueblo tiene su solar la capilla de la Virgen de la Caridad, de estilo popular, que antaño celebraba romería renombrada. Se dice que de aquí son oriundos los Lozano-Lozano de la Casa de Marqués


A la derecha de La Figuerina/A Figueiría, vemos la loma de Alturria (865 m), por donde zigzaguea el camino asfaltado que comunica la aldea con la carretera AS-14 Grandas de Salime-Puente del Infierno, la cual sustituyó a la del Valledor, que quedó cortada al construirse el embalse del Salto de Salime


De dicha carretera AS-15 acaso podamos verla parcialmente en la ladera del Pico Vallongo por la zona de A Vara y Busllavín


A la derecha, cerrando por el norte el valle del río Llouredo que da sus aguas al Navia tenemos la Serra de Pruducentes con los altos de Beveraso y Penablanca (677 m). Más allá son las serranías que, al otro lado del Navia, se extienden hacia Pezós/Pesóz, Eilao/Illano y Oscos/Os Ozcos


Sierras de Pirelo, San Isidro y A Bobia, con sus parques eólicos, ya en el paso hacia el concejo de Boal y el Bajo Navia, con Pena Caliente (1.070 m), El Pico la Vaga (1.129 m), El Pico Candamoxo (1.164 m), Penaguillén (1.163 m) o El Pico El Filso (1.197 m), entre otros


Más a la derecha y más cerca están las sierras de Muriellos y Carondio, a este lado del Navia, entre las que fluyen, formando profundos y estrechos valles, alguno de sus afluentes más importantes


Dado que la de Muriellos es una serranía algo más baja, situada en primer plano más allá de los árboles, las que destacan son las alturas de la Serra de Carondio pese a estar más lejos, con El Pico Violla (1.011 m), El Pico Samoso (1.021 m), El Pico Viqueira (1.118 m), El Pico Guileira (1.118 m), El Pco Fomón (1.172 m) y el más alto de todos y el que lleva el nombre de la sierra, El Pico Carondio (1.222 m), "muy próximo al límite meridional de Villayón con Allande y con Eilao (Illano)", nos explican en la Enciclopedia del paisaje de Asturias


Su nombre responde a la raíz etimológica prerromana kar relacionada con la piedra mientras que Muriellos hace referencia a los muretes, también de piedra, de sus brañas y majadas, como la de Is


Si nos fijamos reconocemos la línea alomada de la cumbrera de Muriellos cuya altura máxima son los 1.003 m del Campo Ordial. Más atrás reconocemos bien El Pico Carondio, de "culminación suave en comparación con otras cumbres próximas más agrestes a pesar de su menor altitud (como Picuagudo u Os Gargalóis)", lo que se explica por su "sustrato pizarroso, que facilita el desmenuzamiento de la roca madre por la acción de los agentes atmosféricos". 


Más en la lejanía aún es El Pico Gargalóis (1.165 m), que vemos en la lejanía, al norte, más allá de los picos Guileira y Viqueira en Carondio


Por poco no llegamos a ver el mar desde aquí, pero sí sierras que casi podríamos calificar de costeras, como la de Prao Roque, cuya cota máxima llega a los 1.117 m


El Camino baja recto desde A Prida da Madera, ahora con pinares a la derecha y prados a la izquierda


Empezamos a ver El Pico Buspol (1.121 m), el más alto de la sierra a la que da nombre y que nos sirve de orientación para saber dónde está A Mesa, pueblo en el que muchos peregrinos pernoctan, comen, o toman algo en el Albergue Miguelín, también con pensión, bar y restaurante, a menos de tres kilómetros de aquí


El Camino hace una curva cerrada a la izquierda mientras sigue perdiendo altura poco a poco. Desde aquí tenemos una preciosa vista de la sierra en toda su longitud


Aún no vemos el pueblo de A Mesa pero sí la larga subida desde allí a Buspol por la ladera oriental del pico de su nombre


Sus alturas, como la de tantas sierras del occidente asturiano, se han visto holladas por los nuevos 'molinos de viento' de los aerogeneradores de los parques eólicos que tanto han proliferado en estas montañas


El Camino está bien definido y no hay, en principio, cruces ni bifurcaciones que nos puedan despistar. Avanzamos cómodamente sobre este suelo de tierra y piedra...


Seguimos contemplando esta preciosidad de paisaje del Valle del Carbayín con La Figuerina/A Figueiría bajo las lomas de A Costa con El Penedo del Rayo y el Alto de Vallongo


Las sierras del Alto al Bajo Navia van quedando atrás, aunque seguiremos viéndolas cuando subamos a Buspol


El Camino avanza ahora todo recto por esta ladera occidental del monte Gabás, uno de los que conforman El Cordal de Berducedo, "Pequeña cordillera que se extiende a lo largo de más de 10 km entre las profundas quebradas del río del Oro, al este, y los arroyos del Couto y los Crabios al oeste", señala la Enciclopedia del paisaje de Asturias


Seguimos en términos del concejo de Allande pero ya muy cerca del de Grandas de Salime, del que el pueblo y parroquia de A Mesa es la primera entidad de población que se encuentran los peregrinos del Camino Primitivo


Al sur del Valle del Carbayín está El Valle de Gabás, este ya enteramente grandalés. Vemos ahora, entre los árboles, un poco de una de las curvas del camino que comunica A Mesa con la AS-14, al que saldremos luego de atravesar todo el pinar en el que ahora nos adentramos


Y ahí tenemos la imponente cuesta de A Costa, no excesivamente larga pero sí parte de la etapa 'rompepiernas' que constituye esta subida, seguida de la grandiosa bajada al Salto de Salime -unos 850 metros de desnivel aproximadamente- y, a continuación, subir a Grandas por la cuneta (apenas hay arcén) de la AS-14, un notable esfuerzo que se ve compensado con unos paisajes de ensueño


Ahí tenemos El Pozo da Llavandeira, El Camín Nou, los penedos de Os Coriscos y, ladera abajo, el camino que comunica A Mesa con La Figuerina/A Figueiría


Observemos cómo el pinar, al igual que las fincas, está cerrado y separado del Camino por una línea de alambrada. La bajada se hace aún más suave en este tramo antes de entrar en él...


Se ven bien las rodadas de los tractores en esta deliciosa senda de hierba y tierra, en la que se ven las rodadas de los vehículos que trabajan en las fincas


Entrando en el pinar, el Camino hace ahora un poco de curva a la derecha. Además de pinos hay árboles y arbustos autóctonos


Mirando abajo, volvemos a ver otro tramo del camino asfaltado que comunica A Mesa con la AS-14 cerca de Berducedo


Ahí hay también bosquetes de arbolado autóctono y pinares, los cuales contrastan con las montañas 'peladas' al fondo, en las que predomina el monte bajo; fijémonos en las líneas de los cortafuegos. En el Plan Forestal de la Comarca de Pola de Allande nos dicen lo siguiente al respecto de este paisaje forestal allandés:
"Entre las formaciones forestales arboladas más importantes por extensión ocupada destacan los castañedos, pinares (pino silvestre, pino del país y pino insigne) y abedulares. Los brezales son la formación que mayor extensión ocupan con 27.000 ha, lo que supone más del 45% del territorio. Se corresponden generalmente a matorrales seriales y constituyen etapas de degradación de los bosques naturales, excepto las comunidades estables de matorral en las zonas altas de montaña por encima del límite altitudinal del bosque. La gran extensión que ocupan estas formaciones de matorral, se debe al uso tradicional del fuego para el manejo de pastizales. Los más abundantes son los brezales de brezo rojo (Erica aragonensis) que ocupan alrededor de 8.500 ha, constituyendo la formación vegetal más extendida en la Comarca".

En dicho plan se nos dice que el bosque autóctono ocupa solamente una pequeña parte del territorio por el que se extendía hace siglos, pues su terreno fue aprovechado para pastos y luego, con el abandono de la actividad ganadera tradicional, o bien se hicieron monte bajo o se repoblaron de pinos:
"... durante siglos, las infraestructuras, la expansión de las áreas metropolitanas, los cambios de uso, las actividades agrícolas, ganaderas y forestales, han transformado paulatinamente el paisaje cultural dominado por praderías, pastizales, cultivos, repoblaciones, bosques de ribera, masas arboladas naturales o naturalizadas etc., superficie que es colonizada en mayor o menor medida por el regenerado natural de la vegetación espontánea según la propia dinámica natural de los ecosistemas, cuando se abandona la gestión y su estado actual varía según el grado y periodo de abandono de los usos agrarios. Por tanto, los cambios que se producen en el paisaje vegetal, son producto de la dinámica y responden a factores del medio, socioeconómicos, demanda de recursos forestales, y a las alteraciones ocasionadas por el hombre en atención a las demandas de uso y producción agraria. Estos cambios no se producen al azar sino que responden a las sucesiones, progresivas cuando la vegetación avanza hacia estados maduros y estables o regresivas cuando se alejan hacia fases más degradadas, y puede darse el caso en situaciones de alta recurrencia de incendios.

El terreno ocupado por las comunidades subarbustivas y/o herbáceas (helechares, brezales-tojales, etc.) se viene repoblando desde hace décadas con especies arbóreas de crecimiento rápido o lento con el fin de aprovechar la elevada productividad forestal de la Comarca. Los objetivos de las repoblaciones, son por un lado la producción maderera, la restauración hidrológico-forestal de laderas para la protección de cabeceras de cuenca, la restauración de la cubierta vegetal para la protección del suelo en situaciones de riesgo crítico de erosión, o una combinación de estos objetivos. Además de contribuir al mantenimiento de la biodiversidad, pues las masas arboladas creadas, constituyen intrínsecamente a largo plazo hábitats de gran importancia para la conservación de la naturaleza y el mantenimiento de los servicios ambientales que proveen los bosques (fijación de CO2, biodiversidad, regulación del ciclo hidrológico, conservación de suelos, biodiversidad, paisaje, espacios recreativos, etc.)
". 

Tradicionalmente de los bosques autóctonos se extraía madera para la construcción (casas, hórreos, etc.), para hacer aperos y muebles, madreñas, cestos, cubiertos, escudillas, etc., siempre regulado por ordenanzas locales. Buena parte de la producción actual de las repoblaciones se destina a las fábricas de celulosa (papeleras) y tanto ellas como el arbolado autóctono se ven muy afectadas por los incendios forestales:
"Los incendios forestales constituyen un grave problema por los daños que ocasionan a la población y sus bienes, y por la destrucción de extensas masas forestales y otros espacios forestales no arbolados de forma irreparable. Esto contribuye a la degradación del medio natural, repercutiendo sobre la calidad de vida de la población en general, sobre el patrimonio natural y forestal Comarcal. 

Las quemas son una herramienta tradicional para el manejo de los matorrales en el occidente asturiano desde los primeros asentamientos humanos, de marcada tradición ganadera, y suponen importantes riesgos hidrológico-forestales y de pérdidas de suelo por erosión en algunas zonas de la Comarca. El abandono de las actividades tradicionales ganaderas y agrícolas, y de la extracción de leñas para el uso doméstico, ha propiciado la acumulación de combustible en los montes de forma descontrolada y esto supone un gran riesgo en caso de incendio. Es a partir de la década de los 70 cuando las superficies afectadas crecen vertiginosamente, debido a esta acumulación y continuidad de combustibles". 

El paisaje que vemos actualmente pues, fue plenamente humanizado desde hace siglos, por no decir milenios, y ha estado en constante evolución desde la Prehistoria
"El paisaje forestal asturiano, lejos de presentar una configuración estática, es una pintura cambiante a lo largo del tiempo, sobre todo como consecuencia de la actividad del ser humano sobre el mismo. 

Como se menciona en el Tercer Inventario Forestal Nacional “la transformación secular provocada por el hombre ha determinado que hoy en día el paisaje asturiano sea un producto cultural. Todas las épocas han dejado su impronta en el paisaje”. Por ejemplo, el predominio de la actividad ganadera sobre la agrícola se constata en el Principado desde el Neolítico. El importante desarrollo de la minería del carbón durante la revolución industrial, tiene como consecuencia un elevado consumo de maderas y energía y un cambio en la dedicación laboral de las gentes. 

El sistema productivo tradicional asturiano está sujeto a tres usos; agrícola, forestal y pascícola, este último sin duda el más importante. 

Desde mediados del siglo XVIII se define una economía rural mixta, agrícola y ganadera. Ambas orientadas al autoabastecimiento de las familias y en el caso de la ganadería, permitía además conseguir algunos excedentes que eran objeto de comercialización, y con los cuales se complementaba las insuficientes producciones alcanzadas en las tierras de labranza. 

Los aprovechamientos forestales, si bien no tenían la misma importancia que los anteriores eran igualmente necesarios. El monte proporcionaba madera, leña, rozo, frutas, miel…, con los cuales se mantenían relativamente autoabastecidas las familias. 

El comienzo de la actividad minera tuvo importantes efectos sobre la población rural asturiana. Se produce un incremento de la población urbana, y por tanto, creación de un mercado de productos agrarios, lo que provocaba a su vez el aumento de la ganadería vacuna. Se extiende el paisaje de prados, sustituyendo al tradicional de cultivos. La población rural mejora su nivel de vida; masivamente, no abandonan la agricultura, sino que la compatibilizan con el trabajo minero. Esta situación refuerza el proceso anterior, menor dedicación a la agricultura, supone centrar esfuerzos en la ganadería, con mayor valor de mercado y menos requerimiento de tiempo. 

En la actualidad, estos aprovechamientos tradicionales del espacio forestal asturiano, no sólo cobran importancia para la pervivencia del medio rural, sino que en muchos casos son objeto de demanda, de los antiguos pobladores del medio rural que durante la segunda mitad del siglo XX se fueron trasladando hacia las ciudades y también suponen una oportunidad de explotación turística que sobrepasa los límites regionales".  

Y en el apartado dedicado a los pastizales y cultivos agrícolas el Plan Forestal de la Comarca de Pola de Allande nos dice lo siguiente sobre el paisaje forestal-ganadero imperante, incluyendo detalles como las sebes o setos naturales:

"Las características geográficas de Asturias hicieron que desde fechas tempranas la ganadería se convirtiera en una opción productiva sumamente interesante. La mayor parte del terreno ocupado por la actividad ganadera correspondía originariamente al dominio del bosque, pastos en absoluto naturales ampliándose casi siempre a costa del bosque y en muchos casos utilizando el fuego. 

Durante la edad moderna, sin duda fue la utilización ganadera del monte la más importante. Las áreas comunales eran sobre todo zonas de sierra; y allí había posibilidad de acoger al ganado en todas las estaciones, aunque era en verano cuando los animales ocupaban las zonas montañosas; para lo cual se construían abundantes apriscos y majadas. Las quemas eran habituales para permitir el crecimiento de hierba fresca. Las praderas proporcionaban hierba que, después de segada, se utilizaba como complemento alimenticio para el ganado. 

Entre las alteraciones más destacables en el medio rural asturiano hay que mencionar desde mediados del siglo XIX sobre todo, la que afecta a la composición de cabaña ganadera. La ganadería vacuna, aunque mantiene una cuantía similar a la que debía existir durante el siglo anterior, cobra auge en términos relativos, pues pasa a representar más de la mitad de los efectivos ganaderos totales en 1.900. Por el contrario ovejas y cabras son protagonistas de un detrimento notable, tanto en términos relativos como absolutos. Asociado al incremento del ganado bovino tiene lugar el fomento de las praderías, en extensiones a veces enormes, dejando poco espacio para la vegetación leñosa, sólo presente en las sebes. 

Las sebes, en su momento estaban controladas por el ganado y no levantaban más de un metro del suelo, puesto que si se extendían libremente quitaban luz y espacio al prado. La actual mayor diversidad en las mismas de especies, tallas y anchuras son el resultado de la evolución hacia el abandono del campo. 

La especialización bovina iniciada ya en la segunda mitad del siglo XIX, es el proceso más destacable en el medio rural asturiano de la primera mitad del siglo XX. El resultado es la sustitución en grandes ámbitos del antiguo policultivo cerealista por la especialización pecuaria y la ampliación de los espacios destinados a la alimentación de la cabaña ganadera, que en 1.955 representaban 260.000 ha frente a las 160.000 ha de medio siglo antes. 

El incremento de los pastizales de altura llevó prácticamente a la extinción en Asturias de los pinares de silvestre. La apariencia natural de estas praderas responde en realidad a un proceso basado en el trabajo humano (abonado, siega, pasto del ganado…), de transformación de espacios que correspondían bien a zonas de arbolado o de matorral. 

En los deslindes de los montes de Utilidad Pública se puede encontrar todavía hoy enclavados que en su momento estuvieron destinados a un uso agrícola y ganadero. Por una parte “erias”, destinadas a un aprovechamiento continuado de cultivos de cereal y posteriormente de pradera, y por otro las “cabadas y senras”, de carácter más itinerante. Estas implicaban cambios de uso que supusieron importantes afecciones al suelo, en forma de erosión y de alteración de los recursos hídricos". 

Las repoblaciones de pinos foráneos (pino de Monterrey) y eucalipto se generalizaron "a partir de la segunda mitad del siglo XX como consecuencia del éxodo rural, ya que requieren menos tiempo y trabajo que un aprovechamiento agrícola y ganadero y suponen una forma sencilla de consolidar la propiedad". Respecto a los usos tradicionales del bosque, entre los que el maderero siempre fue el primordial, este también ha variado notablemente a lo largo de la historia:

"El principal producto que se ha extraído tradicionalmente del monte es la madera. A lo largo de la historia han sido muchos los usos de este material tanto en el ámbito industrial como en el local. El aprovechamiento de la madera ha sido modelador del paisaje asturiano en la misma medida que lo haya podido ser el aprovechamiento de los pastos y de las tierras de labor. 

El sector de la construcción naval se ha abastecido de madera casi en exclusiva, hasta hace aproximadamente un siglo, por lo tanto está implicado en la transformación del espacio forestal. Se ha estimado, que entre 1.750 y 1.790, se extrajeron alrededor de 250.000 m3 , para la construcción de barcos. 

La producción de hierro en Asturias cobró especial relevancia a partir del siglo XVII, y eso tuvo repercusiones innegables en la disminución de superficie del arbolado. Para la utilización de la madera en la siderurgia debía esta ser previamente transformada en carbón vegetal por su pobreza energética. En Asturias se consumía el carbón de uz (brezo) y la madera de roble. 

La dependencia del carbón vegetal Plantea enfrentamientos de intereses en las épocas de mayor desarrollo, puesto que se trata de una materia prima muy solicitada por otros sectores ajenos a la industria, como la demanda doméstica. 

El pino del país se comenzó a repoblar masivamente durante los siglos XVIII y XIX, una vez esquilmados los robledales debido a las necesidades de la sociedad de madera. Estos cultivos se realizan en la mayoría de los casos sobre terrenos agrícolas o degradados y no sustituyendo bosques autóctonos como afirman algunos autores.

El uso como combustible del carbón vegetal en la actualidad tiene mucha menos importancia que en el pasado, quedando reservado a actividades como la fabricación de pólvora o su uso como absorbente o filtro dado que el carbón vegetal es un material poroso. 

La aparición de la minería y el comienzo de la utilización de “carbón de piedra” en vez de carbón vegetal, supondrá un cierto alivio sobre la explotación de los bosques asturianos. Sin embargo esta nueva industria también consume mucha madera para entibaciones y apeas. 

La obtención de madera para la construcción de viviendas, hórreos y paneras, además de para leña, siempre estuvo permitida a los vecinos de las aldeas; eso si, casi siempre regulada en ordenanzas locales, que además dispusieron de cantidad suficiente. Estas actividades eran habituales durante las épocas invernales, siendo desarrolladas por muchos vecinos no específicamente carpinteros. 

El consumo de leñas, aunque bajo, se mantiene, debido a que un gran número de caseríos y aldeas todavía utilizan la leña para alimentar estufas y cocinas. La mayoría de la leña se recoge en los montes de Utilidad Pública no consorciados (70%) y, en menor medida, en los montes particulares (28%). Este aprovechamiento conserva cierta importancia en la mitad oriental y más concretamente en la Comarca Centro-oriental, con el 60,7% del total de la leña recogida. 

La madera ha sido también muy importante en la construcción del mobiliario asturiano, que se ha servido preferentemente del castaño por la calidad de su madera y la buena aplicación en carpintería. 

También cabe destacar la construcción de aperos de labranza en Asturias. Para ello se buscaba la malformación de los pies para fomentar formas curvas para la fabricación de herramientas manuales, arados, yugos… Esto empobreció en muchas ocasiones la estructura de las masas, y la mala aptitud tecnológica del tipo de masa que persistió. 

Un aprovechamiento más que sobre todo a partir del siglo XVII se constituyó como un agente deforestador fue el empleo de cortezas en el proceso de curtición, principalmente de roble. La retirada de la corteza del árbol en pie provocaba daños irreparables en el mismo, hasta el punto de poder llegar a secarlo".

Estamos pues ante todo un compendio de elementos que forman este paisaje allandés, como los bosquetes autóctonos, las repoblaciones y las praderías de pasto y siega


Y el monte bajo de brezales y demás especies, que vemos en algunas de las sierras antes citadas


En todas ellas también abunda la piedra en sus penedos y canchales de morrillos o cantos sueltos acumulados, producto de la erosión, formando paredes pétreas cuyo color claro destaca en la distancia...


Nos cruzamos con un camino que viene del cortafuegos del Gabás y seguimos todo recto y siempre cuesta abajo


En sus primeras ediciones (años 1970-1980) la Gran Enciclopedia Asturiana indicaba que los montes de utilidad pública, que abarcaban en Allande 12.000 hectáreas, "están consorciados para la repoblación forestal y plantada de pinos, aproximadamente, la mitad de esa superficie". Aunque los datos han cambiado esas repoblaciones marcaron su impronta en el entorno hasta la actualidad


El Camino es aquí pista ancha y constituye un verdadero cortafuegos en este último tramo de bajada en el que hace un poco de curva a la izquierda mientras sigue perdiendo altura paso a paso


Desde aquí ya vemos el asfalto del camino o carretera local que enlaza A Mesa con la AS-14, a la que vamos a salir aquí...


Siguen los pinares carretera adelante por la falda occidental del Gabás y Cordal de Berducedo. "Aunque la flora autóctona ha sido en parte sustituida por repoblaciones de pinos. Una gran fauna de jabalíes, urogallos, rapaces, liebre, corzos en incluso algún oso completa la riqueza natural de Allande", leemos en la web del Ayuntamiento. De todas estas especies sin embargo el urogallo está casi prácticamente extinguido lamentablemente


Todas estas observaciones forestales, faunísticas y paisajísticas pueden extrapolarse al vecino concejo de Grandas de Salime, al que vamos a llegar ahora, poco después de salir a esta carretera


Según la kilométrica del Sendero GR-109 Camino Natural de la Cordillera Cantábrica, que coincide con el Camino Primitivo en este trecho, estamos a 17 kilómetros de Grandas de Salime


Es pues una distancia perfectamente asumible para quienes salen de Berducedo o A Mesa pero extremadamente dura y larga para quienes hayan salido de La Puela/Pola de Allande, no digamos ya quienes hayan hecho la Ruta de los Hospitales


Sobre el papel, 39 kilómetros entre las capitales allandesa y grandalesa pueden parecer factibles para un caminante experimentado y en forma, pero las subidas y bajadas constantes, y algunas tremendas, hacen que, en la práctica, el esfuerzo parezca hacer el doble o casi y, por supuesto, el tiempo empleado


Todo el trayecto hasta llegar a Buspol será por asfalto. La carretera, tras un corto tramo llano, serpentea y sube lentamente siguiendo la sinuosidad de esta ladera repoblada


A la izquierda, un antiguo abrevadero. Estamos pasando sobre uno de los arroyos que, nacidos en este cordal, alimentan al Regueiro dos Crabios


El arroyo baja entre prados y pinares a darle sus aguas en El Regueirón


Ahí tenemos otro encantador paisaje del Valle del Carbayín con La Figuerina/A Figueiría en lontananza, bajo El Penedo del Rayo y el Alto del Vallongo, en la Serra da Costa


La capilla de la Virgen de la Caridad no es fácil de reconocer en la distancia, pero podemos decir que está en un cruce al pie y un poco a la derecha de la primera casa de la izquierda, grande y blanca. Más acá son los prados de El Verxel


Si bien no es una carretera de mucho tráfico normalmente, hemos de estar especialmente atentos, dado que hay en ella bastantes curvas cerradas


Recordemos que casi siempre oímos antes al motor que llegamos a ver al vehículo, por ello tener los oídos abiertos a los sonidos del ambiente es tremendamente útil y seguro


Uno de los lugares de menos visibilidad de frente es este, acabando la cuesta y empezando esta curva a la izquierda


Aquí salimos del pinar y tenemos otra curva cerrada a la izquierda, dando vista al valle de Gabás y las praderías de Texedón, puerta del concejo de Grandas de Salime


Y ahí divisamos, bajo El Pico Buspol, las casas de A Mesa, cabeza de la parroquia grandalesa de su nombre, uno de los territorios que dieron origen al actual concejo 


En la Edad Media toda esta comarca pertenecía a la Iglesia ovetense, pero en 1584 los vecinos pagan la redención de su independencia, aprovechando la Desamortización de Felipe II, por la que una bula del Papa Gregorio XIII, el seis de abril de 1574, cede al rey el control de extensos territorios eclesiásticos, agradeciendo de alguna manera la intervención de la armada española en la batalla de Lepanto y del país en general en las llamadas guerras de religión


Aquí, como en otros munchos lugares, los habitantes abonarían una cantidad al Estado para disponer de su propia jurisdicción administrativa, siendo entonces cuando las parroquias de Salime, Vilarpedre y A Mesa formarán el Conceyo de Salime, mientras que Grandas y Trabada constituirían otro, hasta integrarse en 1836 el primero en el segundo, naciendo así Grandas de Salime


En medio de la foto se reconoce el gran edificio del Albergue Miguelín, que está justo delante de la antigua escuela, el albergue público, que tapa y por eso no vemos. Un poco más a la izquierda se ve dos casas y, a continuación, la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, construida sobre un túmulo megalítico como elemento de cristianización de un lugar sagrado ancestral


Ahora sí que vemos al completo el fuerte repecho de la subida de A Mesa a Buspol. Esta forma de mesa o meseta de la montaña daría nombre a la parroquia, topónimo habitual en la geografía montañera. Buspol por su parte sería un antiguo bustum, 'terreno de monte que fue quemado y convertido en pasto', del latín combustum, que fue propiedad de un tal Paulus en época romana o altomedieval


Entramos en el concejo de Grandas de Salime bajo el monte de Penabernaz (1.072 m), una de las alturas del Cordal de Berducedo. "Zona de monte bajo y pinares de repoblación", como señala la Enciclopedia del paisaje de Asturias, por donde la carretera serpentea en una serie de sucesivas curvas cerradas antes de llegar a A Mesa. Un poco más allá asoma Pena Taoya (1.055 m). En estas laderas occidentales de la sierra hay también grandes prados de pasto y siega


Esta zona aparece señalada como El Valle de Gabás, que forma una gran hondonada por la que otro regato baja al Regueiro dos Crabios. Enfrente están los prados de El Texedón, antiguo lugar de texos o teixos 'tejos' seguramente


Viene ahora una curva muy cerrada a la derecha, aunque bien a la vista. Son evidentes los trabajos de ensanche de la calzada efectuados en su momento


Un guardarraíl o quitamiedos se extiende a lo largo de toda la curva, separando la carretera del precipicio que aquí se forma


Ante nosotros siempre tenemos, guardando el valle por el oeste, A Serra da Costa o de Buspol frente a Os Coriscos...


Y toda la alomada línea de cumbres hasta el Alto de Vallongo, en su zona más al norte


Fijémonos en la profunda hondonada que aquí se forma del Valle del Gabás al Valle del Carbayín, cuenca fluvial toda ella del Regueiro dos Crabios


La línea de casas de La Figuerina/A Figueiría sigue destacando en la distancia. Ahora desde aquí tal vez podamos reconocer, remotamente, la capilla de la Virgen de la Caridad ante los campos de El Verxel


La lola de Alturria y a lo lejos las sierras de San Isidro, A Bobia, Ouroso... cerca ya del mar


Otra curva muy cerrada, ahora a la izquierda. El trayecto hacia A Mesa, que aparentemente tenemos tan cerca (kilómetro y medio o poco más o menos), parece multiplicarse con estas continuas revueltas, sobre todo para aquellos que ya sueñan con llegar a culminar la que sin duda fue una dura etapa andariega, disfrutando de un merecido descanso


Viene ahora un poco de zigzagueo más suave y bajando ligeramente


Si ahora tenemos ganas de llegar, imaginémonos a los peregrinos de antaño, que aún tendrían ante sí la tremenda cuesta hasta Buspol para alojarse en su antiguo hospital de peregrinos, cuya casa y capilla se conservan


De todas maneras, existe la tradición de que en A Mesa, en el lugar denominado El Pradón, en las inmediaciones de A Retoral, la antigua casa rectoral, al lado de la iglesia, hubo una malatería u hospital de leprosos. Dado que el significado de malatos abarcó a afectados por enfermedades de la piel que se tenían por la misma enfermedad, puede que sea resultado de la memoria popular de algún establecimiento para pobres y vagabundos, entre ellos peregrinos, muchos enfermos y llagados, que se someterían a rudimentarios tratamientos como una mejor alimentación y baños con aguas consideradas salutíferas y milagrosas


No obstante, la malatería perfectamente documentada que existió en Grandas fue la de San Lázaro de Padraira, la cual se encontraba bastante más al oeste, más allá de la capital del concejo y también al paso del Camino, cerca ya de Galicia. De todas maneras, el que la iglesia de A Mesa esté consagrada a Santa María Magdalena, como lo suelen estar las capillas que fueron de las malaterías, es muy llamativo


"Vinculados a este difícil tramo del camino francés existieron en los términos del actual concejo una hospedería en el alto de La Mesa y hospitales en Buspol, Salime y Grandas", nos dice el Gran Atlas del Principado de Asturias, resultando interesante esta distribución hospitalaria a lo largo del camino francés, pues así eran llamados todos los caminos procedentes de allende los Pirineos


Lo mismo, o parecido, dice la Gran Enciclopedia Asturiana
"Por Salime y Grandas pasó uno de los caminos jacobeos por el que transitaban los peregrinos que iban de San Salvador de Oviedo a Compostela de Galicia (...). Los peregrinos, ya en tierras allandesas, hacían escala en los hospitales de Cimadevilla, Fonfaraón, Valparaíso, Montefurado, Lago y Berducedo y se adentraban en el territorio de Salime, siguiendo el itinerario del camino francisco, es decir, "francés", donde encontraba seguro abrigo en la hospedería situada en las alturas de La Mesa, y después en los de Buspol, Salime y Grandas, siendo estos hospitales, para los peregrinos pobres, propios de los vecinos de los pueblos respectivos."

El que la advocación de que la capilla de La Figuerina/A Figueiría sea la de la Virgen de la Caridad no habría de ser por casualidad en este contexto de ayudas a los más necesitados y sin hogar como transeúntes y peregrinos, aún fuera del Camino pero no demasiado alejada de él


Entre el actualmente denominado Camino Primitivo y el antiguo Camino Francés de Bayona a Galicia, hoy Camino Norte o de la Costa, existen varios pasos naturales por las sierras del Alto al Bajo Navia, viejas sendas empleadas sobre todo antaño por los ganaderos trashumantes pero también por arrieros, vecinos y todo tipo de viajeros, incluso peregrinos, si bien como rutas muy secundarias... 


O a veces no tanto; el que la famosa quiastolita, piedra variedad de andalucita considerada protectora y abundante en Boal (paso del alto al bajo Navia), además de llamada pedra da cruz por el dibujo cruciforme que forma, fuera llamada pedra de Santiago e identificase a los peregrinos es un dato muy a tener en cuenta, según leemos en la Wikipedia:
"La quiastolita llegó a los museos y colecciones europeas a mediados del siglo XVI, como un amuleto o recuerdo aportado por los peregrinos que volvían de Santiago de Compostela. En los catálogos se cita con el nombre de "lapis crucifer" o "lapis cruciatur", traducible por "piedra de cruz". la primera representación gráfica de una quiastolita aparece en el libro de Laet, De Gemmis et Lapidibus, publicado en 1648. Posteriormente apareció representada en otras obras. Entre las imágenes más notables están las de la Metallotheca, catálogo de la colección de minerales del Vaticano, preparada por Mercati pero publicada en 1717, mucho después de su muerte (y de la desaparición de la colección). Las planchas fueron grabadas por Eisenhot hacia 1580. Entre las secciones de quiastolita puede verse un ejemplar tallado en cabujón para su uso como gema.
Durante varios siglos solamente se conocían los yacimientos asturianos, situados en el entorno de Boal, hasta que a principios del siglo XVIII se encontró en el río de Las Cruces (que tomó el nombre precisamente de la presencia de esta piedra), un afluente del río Laraquete, en Chile. A mediados de ese siglo se encontraron también en Salles de Rohan (Francia), y posteriormente en otros muchos lugares".
Foto Vassil para Wikipedia

Hoy en día es muy común  que os la encontréis a la venta en toda Asturias pero sobre todo en esta zona, especialmente en poblaciones del Camino y en tiendas de recuerdos, artesanía, bisutería, joyería, etc. pero con el nombre más comercial de 'piedras celtas' y surgen en torno a ellas todo tipo de leyendas, tanto populares y ancestrales como otras de nuevo cuño relativas a esta piedra de misterioso origen de formación:
"La teoría más clásica y de más amplia aceptación acerca del proceso mineralógico metamórfico que permite que se formen estas curiosas cruces se apoya en la tesis propuesta por Frondel en 1934 acerca de la incrustación selectiva de impurezas en los cristales. Según esto, los cristales de andalucita, que son de crecimiento rápido, van incluyendo impurezas carbonosas mientras crecen y estas se van acumulando solo en determinados puntos (en las esquinas de los cristales). En la medida en que va aumentando la concentración de inclusiones (fundamentalmente grafito) en esos lugares, se va inhibiendo (desacelerando) el crecimiento del cristal. Esto concentra las inclusiones en la característica cruz de malta porque va produciendo reentrantes, donde el grafito es absorbido por el crecimiento del porfiroblasto de la andalucita. Este ciclo (crecimiento-retardo-crecimiento) se repite y va formando un patrón que se asemeja a una pluma de grafito en los cuatro brazos de distribución radial.
Estas «gemas», aunque opacas, pueden ser pulidas con fines de joyería y otros propósitos ornamentales. Tienen gran atractivo debido al simbolismo de la forma de cruz, se utilizan con frecuencia como amuletos, ofrecen espacio a la fantasía y a que se difundan localmente diversas leyendas sobre el origen de ellas".

Hemos de tener presente que, si bien hubo unos caminos principales y, para el caso concreto de los peregrinos, con hospitales de acogida cada cierto trecho, hubo otras vías históricas por las que estos, como los demás viajeros, también transitaban, camino de Santiago, y también de romería en otros santuarios locales


Los textos, pues diferencian aquí entre la hospedería o malatería de A Mesa y el Hospital de Buspol, por lo que estaríamos ante dos instituciones diferentes, si bien sin duda relacionadas de alguna manera, aunque fuera por el servicio que prestaban a los transeúntes más necesitados


En nuestros días, el Albergue Miguelín tomaría el relevo de aquellas dos fundaciones hospitalarias de A Mesa y Buspol, cuya cuesta empieza justo a su altura, aunque a subir ya se comienza desde la parroquial de Santa María Magdalena, es decir, justo a la altura del lugar en el que habría estado la malatería u hospedería de la tradición popular


Lo cierto es que, viendo la cuesta a Buspol, no es de extrañar que no pocos peregrinos desfalleciesen y necesitasen de cuidados, descanso y amparo en este lugar, A Mesa, puerta del concejo de Grandas de Salime en el Camino Primitivo














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