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lunes, 5 de octubre de 2026

DEL MONTE DO TRABEIRO AL ALTO DE CARBALLÍN Y AL CAMPO DA MATANZA (BALEIRA) ¿CAMPAMENTO ROMANO DE ASEDIO, COMBATE CONTRA LOS MUSULMANES O BATALLA NAPOLEÓNICA?

 

Alto de Carballín desde el Camino

Bajando de A Fontaneira por del Monte do Trabeiro, el Camino de Santiago llanea unos metros por un piñeiral, dando vista al Alto de Carballín (907 m), por donde sube la carretera de Lugo (LU-530), con la que coincidiremos durante la cuesta, hasta desviarnos hacia el Monte da Matanza escenario de una épica batalla, histórica a la vez que legendaria, que enfrentaría a las tropas de Alfonso II El Casto con los musulmanes en los tiempos del descubrimiento del que se tiene por sepulcro de Santiago en Compostela


El paso hacia el Monte da Matanza se realiza por un collado entre el citado Alto de Carballín a la derecha y A Pena de Parada (922 m), a la izquierda, un topónimo que puede hacer referencia tanto a paradas en fondas, refugios o ventas camineras como a paradas de sementales equinos, e incluso majadas


El Camino, aquí de tierra, sale a una curva eliminada del trazado antiguo de la carretera, cuyos guardarraíles vemos un poco más allá. Esta carretera se inauguró en diciembre de 1894 y sustituyó al antiguo Camino, si bien a veces, como aquí, se superpuso a él


La carretera fue ampliada y mejorada a partir de 2004, siendo entonces cuando se eliminó esta curva cerrada desde la que damos vista, al oeste y a la izquierda de A Pena de Parada, a A Pena Ferrolla (924 m), en el Monte Candón


Nuevas actuaciones se acometieron entre 2024 y 2026, entre ellas una vereda peatonal que nos da mayor seguridad en el trecho en el que coincidimos con la LU-530, como pronto vamos a ver


En los cinco kilómetros de distancia entre A Fontaneira y O Cádavo no pasaremos por núcleos poblados y el paisaje será predominantemente de monte bajo: xestas o retamas, toxos, brezos, helechos, etc., junto con alguna fraga de árboles autóctonos (carballos y castiñeiros principalmente) y plantaciones de piñeiros


Ahí tenemos el cartel que advierte que llegamos al tramo común con la carretera general


Y esta es la vereda, vía o senda peatonal habilitada con las reformas de 2024, por lo que no necesitaremos pisar el asfalto por el que pasan los vehículos hasta cruzar la LU-530 cuando lleguemos al alto


Senda de zahorra y un poco de arcén nos separan bastante convenientemente del tráfico. No suele haber demasiado la mayor parte de los días pero el que pasa es intenso y veloz, incluyendo camiones, maquinaria agrícola, autocares de línea regular y de viajeros y, por supuesto, turismos


Se hacen evidentes los trabajos de ensanche efectuados en la carretera. Aunque aparentemente hay espacio de sobra, concentrémonos con la máxima atención. Recordemos que muchas veces oímos antes el motor que vemos el vehículo


Llegando a una curva empezamos a subir, al principio muy suavemente...


Hermosa vista de A Pena Parada y A Pena Ferrolla sobre la cabecera del valle del Rego do Trabeiro, que nace a sus pies


A la derecha, el cruce con el camino vecinal de Trabeiro y Estornín. Seguimos de frente por la pista de zahorra


Señales hacia Lugo y hacia Asturias. Aunque no aparecen distancias kilométricas podemos decir que, por el Camino estaremos a unos 12 kilómetros de Castroverde y a unos 32 kilómetros de Lugo, aunque andando, como siempre decimos, seguramente nos parecerán más  


Aunque las etapas más 'montañeras' del Camino Primitivo van quedando atrás, las subidas y bajadas constantes aún no han desaparecido, pero ya no serán las de los míticos puertos de montaña que hemos dejado atrás: La Espina, El Palo, A Serra do Acevo, etc.


Siempre nos han llamado la atención los grandes paneles que aquí se colocan, renovándose periódicamente, que nos dan la bienvenida al concello de Baleira, dado que en este concello ya hemos entrado en A Degolada, que ya ha quedado bastante más atrás


En este vemos una peregrina, un hórreo, una concha de Santiago y un montañero escalando


Ahora sí se nota bien que estamos subiendo. A la izquierda vemos bajar el camino que comunica la LU-530 con la aldea de Trabeiro


Lo emplean los vehículos que vienen en dirección de Lugo a A Fonsagrada, también para ir a O Estornín, pasando debajo de nosotros por un túnel subterráneo. Los que van en dirección Lugo toman el camino que vimos atrás y, para ir a O Trabeiro, también pasan debajo de nosotros


Por eso aquí tenemos esta pasarela de madera. Eso sí, nunca nos apoyemos en las barandillas de estas estructuras


Pasamos el puente y las tablas dan paso a la zahorra de nuevo, mientras seguimos subiendo por la falda del Alto de Carballín en las inmediaciones de A Caseta do Sal y As Fontiñas


El guardarraíl desaparece al acercarnos al cruce con el camino de Trabeiro


Un mojón jacobita confirma que hemos de seguir carretera arriba


Aquí sí vamos a pisar algo de asfalto, pero el de la carretera local. Estemos pendientes siempre al tráfico, pues aparece rápidamente cualquier vehículo en un instante, aunque parezca que no pasa nadie aparentemente


Continuamos siempre por la vereda izquierda de la LU-530, que fue antiguamente la comarcal C-630 Pravia-Lugo


Subiendo hacia la siguiente curva tenemos aquí un magnífico mirador natural hacia el sur


A nuestros pies, la boscosa cabecera del valle del Rego do Trabeiro, que nace aquí mismo. Enfrente es la ladera de Barbeito Vello, de A Pena Ferrolla y, a la izquierda y al otro lado del valle, al este,  A Serra das Penas, con A Pena Longa (883 m) y A Pena Forcada (853 m) más al sur


Al sur de A Pena Forcada están las sierras de Portelo, Pedruñales, Pedredo y otras, pero las que más destacan son las del extremo occidental de la Cordillera Cantábrica, que los peregrinos de mayor recorrido llevan viendo desde que se encontraron con ella en Guipúzcoa. Son las montañas de Os Ancares, donde se unen Galicia, Asturias y León, destacando el Alto de Cuiña (1.992 m), el Pico del Mostallar (1.935 m), Corno Maldito (1.859 m), Pico de Lagos (1.867 m) y otros picachos


Abajo vemos la casa de A Cabanela, a la entrada de O Trabeiro y, bajo A Serra das Penas, está la ladera de A Granda do Trabeiro, recorrida a largo por un cortafuegos


Pues ahora sí que pisamos asfalto de la carretera general, pero de otro trecho de su trazado antiguo, ligeramente apartado del actual, lo que nos permite caminar con mayor seguridad y apartados del tráfico


Se aprecia bien el desmonte realizado en la ladera, prácticamente una carretera nueva


Ante nosotros, la arbolada cima de la Pena da Parada. Paso a paso vamos ganando altura


Ya vemos, muy próximo, el collado en el que acabará la cuesta, entre la Pena da Parada y el Alto de Carballín, la primera de las dos cuestas que nos aguardan antes de llegar a O Cádavo, la siguiente será la del Monte y Campo da Matanza


Cuando vinimos,  se acababa de echar en este trecho una capa de zahorra. El Camino tiene periódicos trabajos de mantenimiento, que suelen acometerse a primeros de la primavera, justo antes de que comience la temporada de mayor concurrencia de peregrinos


Nos aproximamos de nuevo a la carretera LU-530 que serpentea por la falda sur del Alto de Carballín, donde vemos algunas plantaciones de eucaliptos más allá de las fragas autóctonas


No es una larga ni especialmente dura cuesta, pero todo pasa factura al peregrino que ya lleva muchos kilómetros a sus espaldas y que muy posiblemente ha empezado su etapa en A Fonsagrada o en O Piñeiral, cerca de Vilardongo


La etapa entre A Fonsagrada y O Cádavo es de unos 25 kilómetros, que sobre el papel no parecen dificultosos, pero hay grandes subidas y bajadas y esto siempre causa mella en nuestras fuerzas. No peregrinos apuran la jornada hasta Castroverde, donde también hay albergue y otros alojamientos, lo que supone otros nueve kilómetros más


No olvidemos que en Galicia en los hitos del Camino una pequeña plaquita debajo de la flecha amarilla nos pone la distancia hasta la catedral de Santiago de Compostela


En concreto los kilómetros que nos aguardan hasta el Kilómetro Cero del Camino en la Praza do Obradoiro: 131, 820 kilómetros. Sabedores de que en la cuesta que sube del barrio de A Chanca en Lugo está el Kilómetro 100, conocemos que nos quedan unos 31 km hasta la Porta de San Pedro en la muralla lucense, acceso a la ciudad antigua


Por supuesto, y como tantas veces decimos, esta distancia caminando nos van a parecer unos cuantos más, sobre todo teniendo en cuenta que aún hay algunas subidas y bajadas, la más importante la del Alto da Vacariza, paso de Baleira a Castroverde, pero esta y la del Campo da Matanza también hay que tenerlas en cuenta


Como siempre decimos, aún adentrándonos el Galicia las etapas montañeras que tanto caracterizan al Camino Primitivo, donde radica su dureza pero también su dureza, aún no han cesado


Si bien las pendientes se van suavizando, hasta que no ganemos la chaira de Lugo en el concello de Castroverde, la montaña no habrá cesado del todo. Y además la chaira no es tan llana como dice su nombre cuando se hace caminando, cuestas como A Costa Francesa de Gondar o la misma de A Chanca poco tienen que envidiar a esta, por ejemplo


A nuestra izquierda, la escarpada ladera se cubre de arbustos y vegetación. Un poco más allá hay una plantación de pinos


Ya tenemos a la vista el final de la cuesta. Diversas señales advierten a los conductores del cruce de peregrinos en esta calzada, así como de la existencia de badenes y de una encrucijada


La cuesta se suaviza notablemente y en el alto la carretera presenta un acusado cambio de rasante. La señalética viaria anuncia nuestra cercanía al cruce


Llegamos al alto, termina la cuesta y empezamos a llanear. Observemos a la derecha la pared rocosa vertical resultado de las obras de ensanche de la calzada


No cruzaremos la carretera aún sino un poco más allá, empezando la cuesta abajo. Empezamos a ver al fondo el Monte da Matanza y, más allá, A Pena Petada (908 m), en A Serra da Vacariza, plagada de eólicos


Entendemos que, además de las señales verticales, se haría muy necesario en este cambio de rasante, disponer de señales lumínicas que avisen del paso de peregrinos que se efectúa pocos metros más adelante, tal y como se hace en otros lugares. Esperemos estén dispuestas cuando vengáis


Y ahí tenemos los piñeirales del Monte da Matanza. Estamos llegando al escenario de la legendaria batalla que dio nombre a estos parajes, el cual se extiende desde aquí hasta A Esperela, al sur de O Cádavo, capital de Baleira, topónimo de cuya etimología escribe el erudito Xesús Dorado, que nos informa ya de la batalla, o batallas si incluimos las de la francesada o invasión napoleónica, aquí acontecidas (como siempre, invitamos a que los conocedores de gallego lean la versión original sin traducción):
"¿Cuál es el origen del topónimo Baleira?

Historia... tierra de valles

Baleira (que algunos llaman Valeira, o "tierra de valles"). Existen numerosos documentos donde el topónimo aparece como Valeira (con "V") o incluso Valeyra (con "V" e "Y"); esto deriva casi con toda seguridad de Val-Neira, reflejando la naturaleza de la zona como tierra de valles.

Como se observa en los escritos de los reyes asturianos, toda esta zona se conocía como el territorio de "Nera/Neyra" (en referencia al río Neira, que nace en A Fontaneira), una denominación que sin duda existía ya desde la época romana... ¿Val-Neyra? 
Asimismo, algunos sugieren que podría significar "tierra de valientes", en referencia a sucesos ocurridos aquí: en primer lugar, la famosa batalla contra los moros hacia el año 813 en el Campo da Matanza y, en segundo lugar, la expulsión de los franceses del municipio en 1809, durante la cual fueron sitiados y perseguidos por la población local desde A Pradeda hasta la Serra da Vacariza. 
Los vestigios arqueológicos más antiguos se remontan a la cultura de los castros: entre ellos figuran los castros de Degolada, Esperela, Pereira de Librán, Albaredo, Vilar dos Adrios (o Quintá), Cubilledo y Antiguallas, entre otros. 
Hacia el año 813, durante el reinado de Alfonso II "el Casto", se libró una batalla contra los moros cerca de Esperela, en el lugar conocido como Campo da Matanza. Según la leyenda, se erigió una iglesia en el sitio por donde la sangre corrió ladera abajo. 
En este último lugar se descubrieron, a principios de siglo, varias tumbas con restos humanos, así como fragmentos de armaduras y grilletes. Para conmemorar este acontecimiento, en la fachada del antiguo ayuntamiento figura un escudo de armas que representa a un soldado cristiano atacando a unos moros. 
En 1809, el municipio fue arrasado por los ejércitos napoleónicos al mando de Soult, que perseguían al ejército británico dirigido por Sir John Moore. 
Incendiaron A Fontaneira, pero los habitantes de Baleira —encabezados por José María Páramo e Montenegro y apoyados por vecinos de Neira de Suxá y Castroverde— se enfrentaron ferozmente al ejército francés. Las tropas francesas fueron perseguidas a través del municipio siguiendo una ruta que pasaba cerca de núcleos de población como Puñago, Pradeda y O Cádavo, y que atravesaba la sierra de Baqueriza; esta persecución trazó un pequeño camino que más tarde se conocería como el «Camiño Francés» y que coincide con la ruta de peregrinación a Santiago desde A Fonsagrada".

Este es el cruce del lugar de Trincheira, topónimo aparentemente bélico donde los haya, aunque etimológicamente hace referencia a zanjas, hondonadas y depresiones del terreno en general, artificiales o no, pero el historiador y filólogo Ricardo Polín lo incluye a tener en cuenta en este teatro de operaciones, como le cuenta a Ana Amieiro para su reportaje en el periódico El Progreso del 24-3-2026:
"Hay un concello de Lugo en el que aún permanece en el imaginario colectivo, tras transmitirse de generación en generación, una sanguinaria batalla del primer tercio del siglo IX, momento en el que los musulmanes derrotaban sin descanso a las tropas de los diferentes reinos españoles y adherían cada vez más territorio peninsular al Califato Omeya, más conocido como Al-Ándalus. 
Y es que aunque se dice que el norte siempre se resistió a la presencia musulmana, cuyos líderes mostraban además poco interés en este territorio, cuenta la leyenda que llegaron a Baleira tropas del Califato preparadas para la conquista. 
Según la tradición oral, estas fueron vencidas por vecinos de la zona y tropas enviadas por el rey asturiano Alfonso II El Casto, pero la pelea dejó tanta sangre derramada en el campo de batalla que a este se le conoce aún a día de hoy como el Campo da Matanza. 
"Non se sabe onde empeza e onde remata a lenda", comenta Ricardo Polín, historiador y cronista oficial de Castroverde, que estudió durante años la historia del Campo da Matanza y de muchos elementos de su alrededor. Este especialista explica que "o elemento histórico nesta zona sempre estivo moi maltratado", debido a que no se cuidaron de forma adecuada muchos restos arqueológicos y también a los cambios realizados en el trazado del Camino Primitivo, oficializado en la década de los 90, durante un proceso que contó con una participación muy activa del historiador.  
Polín cuenta que Manuel Amor Meilán recogió en el siglo XIX fuentes orales y convirtió al Campo da Matanza de Baleira en un enclave histórico más conocido. "É un campo no que abundan os ritos mortuorios", explica el historiador, y añade que se trata de una necrópolis compuesta por 7 mámoas que, "foron moi violentadas polos labores agrícolas e forestais" estos últimos siglos. 
"A xente enterraba os seus mortos ao pé dos camiños", añade Polín, y es que el Camino Primitivo atravesaba originalmente este Campo da Matanza. De hecho, aunque actualmente el itinerario oficial ha sido modificado, el trazado del Camino sigue rodeando este lugar. Hoy en día se encuentra también en parte del histórico lugar el campo de fútbol de Baleira. 
Estrecha relación con el Camino Primitivo 
Durante la oficialización de este Camino a finales del siglo pasado, este historiador castroverdés recopiló un gran número de microtoponimias en la  parroquia de A Esperela, la más relevante de la zona de Baleira antiguamente, y concluyó que "este itinerario está vertebrado por palabras, por unha paisaxe lingüística que non se ve na contorna". Nombres como O Rego da matanza o A Trincheira aparecieron en sus investigaciones y juegan también un papel relevante en esta leyenda, de la que forma parte además la Cova dos Mouros, situada en A Fontaneira.  
"Cando se fixo a concentración parcelaria alteraron o territorio e falsificaron o itinerario histórico do Camiño Primitivo. A lenda, a pesar de todo iso, sobrevive", comenta Polín. Se cuenta que hubo en ese lugar una batalla "cruel e encarnizada" y los vecinos decían que "o sangue que se vertía no cumio da montaña baixaba ao val de Baleira polo Rego da Matanza", en palabras del historiador, hasta llegar a un monasterio medieval dedicado a San Pedro, llamado originalmente Santi Petri de Asperella. Ese mito "reflicte o terror da poboación ante estas batallas", añade.  
Ese llamado Rego da Matanza desemboca en la iglesia de A Esperela, que Polín considera que posee una tremenda importancia a nivel histórico, puesto que durante siglos contó con un cartel verde que la definía como iglesia de refugio. "Era das poucas que tiñan ese privilexio. Cando chegaba alguén escapando doutra persoa, dende que entraba nos muros da igrexa non podía ser detida, o cal daba tempo a negociar, dado que se o fuxitivo fose detido directamente é probable que o tivesen executado", explica el experto. Aun así, cuenta también con pesar que este tan relevante cartel fue retirado de la edificación durante las reformas en la zona para trazar el Camino Primitivo oficial.  
El reino de Asturias y la religión  
La religión estuvo presente en la batalla y lo está también, según el historiador, en la leyenda. "A batalla tivo lugar no contexto das loitas contra as incursións musulmanas, a chamada Reconquista, polo que a historia probablemente está tamén influenciada pola propaganda do Reino de Asturias", explica, recordando también que es este el momento histórico en el que nace el mito do Santiago Matamoros, tras el que el apóstol pasa a ser representado como "un cabaleiro valente, máis alá que como un simple peregrino".   
De hecho, la presencia de esta idea se refuerza aún más cuando Polín recuerda que el campo en el que tuvo lugar la Batalla de Clavijo, en La Rioja, durante la cual cuenta la leyenda que apareció Santiago y dio el triunfo a las tropas asturianas ante las musulmanas, se llama también el Campo de la Matanza.   
Vestigios  
Más allá de la leyenda, también existen factores topográficos e incluso arqueológicos que aportan realismo a la gran batalla de Baleira. El historiador considera que el Campo da Matanza cuenta con una topografía adecuada para ser un campo de batalla. "É unha chaira no alto nunha meseta, e na contorna hai foxas, gargantas, depresións, e o lugar chamado A Trincheira, que servía para agocharse", narra, y resalta también la presencia de muchas fuentes que aún se conservan a día de hoy, "fundamentais para as tropas", además de la presencia de una vía principal en la época, el Camino Primitivo, idóneo para las comunicaciones del ejército.  
Por otra parte, el historiador habla de restos de materiales bélicos que los vecinos cuentan que encontraron en el lugar a finales del siglo XIX. Se piensa que esos restos fueron guardados en los domicilios, y algunos de ellos pudieron ser vendidos en anticuarios, tal y como apunta Polín.

Aún a día de hoy, la batalla del Campo da Matanza está muy presente en parroquias de Baleira, en lugares como A Fontaneira. Polín ha podido comprobar que la imagen de Santiago Matamoros tiene "moitísimo protagonismo en igrexas", y también a nivel social".


El Campo da Matanza propiamente dicho se encuentra al otro extremo del monte, cayendo hacia O Cádavo, con A Esperela, la histórica cabeza de la parroquia, justo al norte. No obstante, el teatro de operaciones de esta legendaria batalla, de la que es difícil separar realidad de ficción abarca al menos hasta A Fontaneira, el pueblo que acabamos de dejar atrás. Miguel Barrero, en La Voz de Galicia del 31-7-2016, nos dice así:
"Dicen que en el llamado Campo da Matanza tuvo lugar, allá por el año 813, una gran batalla en la que Alfonso II y sus tropas vencieron a un ejército musulmán. La leyenda dice que la sangre corrió ladera abajo hasta llegar a la iglesia de Esperela. En realidad, es difícil contrastar estas afirmaciones porque ni siquiera está claro que el rey asturiano combatiera contra sus adversarios mahometanos en estos parajes. Lo que sí es cierto es que en algunas excavaciones arqueológicas sí se han descubierto aquí armaduras, espadas y otra clase de armas."

Hemos empezado a bajar, vayamos atentos pues pronto vamos a cruzar la carretera. Ricardo Polín advierte de una cosa muy interesante y muy generalizada: la concentración parcelaria trastocó completamente el Camino histórico y este fue sustituido por otro trazado


La carretera relegó a finales del siglo XIX al Camino, que quedó relegado a vía pecuaria, aunque en algunos tramos se superpuso sobre él


Este es el cruce con el camino vecinal a la aldea de O Sesto. Nosotros cruzaremos por aquí a la derecha, muy pendientes del tráfico: veamos la señal vertical de paso de peatones y la pista que sube al lado del piñeiral


De frente, una señal nos indica cruzar. Aunque la visibilidad es bastante buena nos vamos a jugar el tipo. Entendemos, dado el creciente número de peregrinos, algunos formando grupos, la necesidad de un paso de cebra y señales lumínicas, posiblemente incluso pintando un paso de cebra, o como se hizo en la fonsagradina Fonte do Pastizal, habilitando un paso subterráneo en esta misma LU-530


Atención también a los dos caminos que hay al otro lado: nosotros tomamos el de zahorra, el que sube en buena rampa


Aquí está el mojón que nos confirma el camino a tomar, en fuerte y continuo repecho


Vista de A Pena da Parada: esta ladera septentrional es una gran pradería, a diferencia de las otras, llenas de plantaciones de pinos y eucaliptos


A poco más de 131 kilómetros de Compostela y a 31 del centro urbano de Lugo


Cuesta abajo nace, en la frondosidad de una fraga de árboles autóctonos, el Rego de Tras da Serra 'detrás de la sierra', al que da sus aguas, más abajo, el Rego da Matanza


Al fondo seguimos viendo A Serra da Vacariza por la zona del Monte Caborcias y O Chao, haciendo de divisoria con el concello de Castroverde por Foguentelle


Subimos pues por aquí un fuerte repecho. Esta cuesta y la del Campo da Matanza que llegará a continuación, con su correspondiente bajada a Cádavo, forman una auténtica montaña rusa para rematar la jornada caminera. Quienes continúen hasta Castroverde aún tendrán la del Alto da Vacariza, Vaqueriza o Baqueriza, que no es moco de pavo, como suele decirse, con su bajada correspondiente


En una etapa en la que, desde A Fonsagrada, tenemos considerables y constantes subidas y bajadas: A Serra do Hospital, Os Oteiros, Paradavella, A Costa do Sapo, Alto da Fontaneira, etc., estas últimas estribaciones son todo un reto al final de la jornada


Allí al fondo vemos las estribaciones meridionales del Alto da Legúa (921 m), plantado también de pinares


El Camino, todo él pista de zahorra, hace un giro a la izquierda en este lugar, una curva cerrada en la que sigue ganando altura


Y continúa el recuesto otro tramo recto en rampa ascendente


Unas losetas cubren lo que parece un surco a manera de canalillo que lleva las aguas sobrantes de las lluvias bajo el Camino hacia el bosque y piñeiral


La cuesta no ofrece tregua de momento y continúa la subida en buena pendiente. A pesar del esfuerzo se avanza bien, dependiendo de nuestra fatiga, naturalmente. Saber de nuestra cercanía a O Cádavo sin duda nos da ánimos y energías


Desde aquí ya vemos el final de esta primera cuesta, donde empezamos a coincidir con una línea de postes eléctricos que jalonarán nuestro recorrido hasta O Cádavo


Este trayecto en verano es un verdadero 'yunque del sol' en días despejados y cuando castiga con fuerza. Tengamos en cuenta que la mayor parte de los peregrinos llega aquí pasado el mediodía y hasta primeras horas de la tarde, cuando hace más calor


Por eso es muy importante hidratarse y llevar agua siempre en las cantimploras, máxime en etapas como estas en las que no hay demasiados lugares donde avituallarse a lo largo del itinerario


Aquí también se hacen evidentes los trabajos de ensanche de esta pista para el paso de camiones y maquinaria forestal y ganadera


Otro canalito para aguas sobrantes cruza el Camino. Los 25 kilómetros entre A Fonsagrada y O Cádavo es muy posible que nos parezcan unos cuantos más, insistimos, sobre todo posiblemente los finales, pues, como tantas veces ocurre, no vamos a ver la población hasta que la tengamos prácticamente de frente y al lado


Pero tendremos otras referencia al llegar a los altos como este: allí asoma de nuevo A Serra da Vacariza o Baqueriza al oeste, paso del Camino de Santiago rumbo a Castroverde y Lugo


Llegando a lo alto hay una encrucijada: nosotros hemos de seguir por la pista principal, bien definida y distinguible, de zahorra, que hace un poco de curva a la izquierda y empieza a bajar


El mojón que tenemos un poco más adelante nos confirma la dirección a tomar. Siempre es útil tener una guía a mano por su surge alguna duda, máxime en lugares como este, despoblados, donde salvo que encontremos a otros peregrinos no hay a quien preguntar


Y ahí tenemos una pista larga y recta directa hacia el Monte y Campo da Matanza, que empezamos a divisar según empezamos la bajada


Al principio no se distingue bien, al ser más bajo que A Serra da Vacariza, pero pronto el Campo da Matanza, que forma parte de A Serra do Candín, que otros dicen A Serra do Pozo, irá perfilándose ante nosotros


En esta foto, un camión de cabina blanca y remolque verde, empleado por servicios forestales, en lo alto de la pista de zahorra que recorre su cresta, nos ayuda a identificarlo. Ahí está uno de los grupos de medorras, necrópolis tumulares megalíticas que marcan el Camino desde la Prehistoria, pues no en vano el lugar en el que están se llama A Medorra 'el túmulo' y se encuentra a 844 metros de altura sobre el nivel del mar, en pleno Campo da Matanza


El hallazgo a finales del siglo XIX de estas sepulturas, o acaso otras posteriores, medievales, junto con restos de armaduras, espadas y broqueles o escudos pequeños, que se dice desaparecieron en manos de coleccionistas particulares, reafirmaron una antigua tradición, de la que no existen textos ni documentos, solamente de transmisión oral, que informa de un combate acontecido en la "amplia meseta" aquí existente y que explica Ricardo Polín en el libreto-guía Camino Primitivo a Santiago de Compostela:
"...la disputa de una batalla a principios del siglo IX en tan emblemático lugar. Podría tratarse del enfrentamiento del rey Alfonso II El Casto -primer peregrino, por este mismo itinerario- con las tropas musulmanas agazapadas en la garganta conocida como A Trincheira, en el camino jacobeo que baja a la villa de O Cádavo por A Medorra -con su prehistórica necrópolis- y que aquí recibe el nombre de Carrileira de Santiago. Es de dominio público la creencia de que el llamado Rego da Matanza llegó teñido de sangre hasta la iglesia parroquial de A Esprela, monte abajo".

En la Galipedia, Wikipedia en Galego dan una descripción aún más amplia, si bien recalcamos que estamos fundamentalmente ante una leyenda con un trasfondo más que posiblemente real a tenor de las noticias de hallazgos antes referidos. Traducimos aquí pero mejor si entendéis el idioma leerlo en el texto original:
"La batalla de Campo da Matanza fue un enfrentamiento legendario que tuvo lugar durante el reinado de Alfonso II (791–842). Según la tradición oral y el folclore local, esta batalla ocurrió en el año 813 cerca de la localidad de O Cádavo (en el municipio de Baleira, Lugo), a lo largo de un tramo del antiguo Camino Primitivo. Aunque no existe una confirmación documental directa, la leyenda relata una victoria cristiana sobre las tropas musulmanas del Emirato de Córdoba, un relato vinculado a restos arqueológicos y símbolos heráldicos hallados en la zona.
Historia
Durante el reinado de Alfonso II, los cristianos hicieron frente a incursiones del Emirato de Córdoba, gobernado por Hisham I (788-796). Este último emprendió campañas militares contra los territorios cristianos del norte, destacando especialmente las ofensivas de los años 794 y 795. Los comandantes andalusíes —los hermanos Abd al-Malik y Abd al-Karim— emplearon tácticas de distracción: un ejército atacó a las fuerzas cristianas en Álava, mientras que el otro avanzaba hacia Oviedo. 
Alfonso II, criado en el monasterio de Samos (Lugo), consolidó la ruta entre Oviedo y Lugo que más tarde se conocería como el *Camino Primitivo*. Esta vía, fundamental para el transporte militar y el comercio, atravesaba el «Campo da Matanza» (Campo de la Matanza), una zona estratégicamente propicia para las emboscadas debido a su accidentada orografía. 
En el año 795, tras la derrota sufrida en la batalla de Lutos (794) —en la que había fallecido Abd al-Malik—, Hisham I ordenó una nueva campaña dirigida por Abd al-Karim. Aunque Abd al-Karim saqueó Oviedo y derrotó a Alfonso II en Babias (León), una columna andalusí secundaria que operaba en Galicia cayó en una emboscada y fue aniquilada en un lugar desconocido. 
Hipótesis 
La tradición oral sostiene que en el año 813, tras el hallazgo de la tumba del apóstol Santiago, Alfonso II se enfrentó a tropas musulmanas en Campo da Matanza. La batalla, descrita como una masacre, dejó tras de sí restos de armaduras y armas; el escudo del antiguo municipio de Baleira (actualmente con sede en O Cádavo) representa a un caballero cristiano atacando a un guerrero musulmán. 
Aunque las fuentes históricas no mencionan una batalla en 813, los estudiosos sugieren que la fecha real pudo haber sido el año 795, teniendo en cuenta la discrepancia de 18 años entre los calendarios juliano y gregoriano. Esto vincularía el suceso con la campaña de Abd al-Karim y la desaparición de un destacamento secundario del ejército andalusí en Galicia. 
El topónimo «Campo da Matanza» aparece en diversos puntos de la península, asociado a batallas legendarias entre moros y cristianos; además, la táctica de emboscar a fuerzas en retirada era característica de Alfonso II, como quedó demostrado en la batalla de Lutos (794). Según esta hipótesis, las tropas musulmanas se retiraban hacia Oviedo para reunirse con el contingente principal cuando fueron emboscadas en Campo da Matanza. Alfonso II, conocedor del terreno por sus años en Samos, lanzó un ataque sorpresa. La carga cristiana, sumada a un posible cerco posterior, explicaría el elevado número de bajas andalusíes. 
Los hallazgos esporádicos de restos humanos y armas en la zona no han sido estudiados metódicamente, por lo que el suceso permanece en el terreno de la hipótesis. 
Por otra parte, es poco probable que los restos hallados en la zona daten del siglo IX, ya que las condiciones climáticas, la ubicación y la acidez del suelo provocan su desintegración en pocos años. Los restos descubiertos en el siglo XX podrían pertenecer a batallas más recientes, dado que Campo da Matanza se encuentra en una ruta que comunica Lugo con Asturias".

Batallas más recientes y documentadas sería las libradas contra los franceses este mismo trayecto en 1809, cuando las tropas del mariscal Soult saquearon y prendieron fuego a A Fontaneira, siendo posteriormente derrotadas por un ejército de paisanos de la zona que los repelieron, huyendo los soldados napoleónicos por diversos lugares, como el cercano pueblo de Pradeda, por donde subiremos al Alto da Vacariza desde O Cádavo. Lo leemos en Galiceando:
"Por la antigua jurisdicción del Valle de Baleira dejaron también sus huellas las tropas napoleónicas, cuando en el año 1809, en persecución del general inglés Sir. Jhon Moore, incendiaron el lugar de A Fontaneira. Los lugareños, dirigidos por Xosé Páramo e Montesino, vecino de estas tierras, consiguieron deshacerse de los invasores, que escaparon por los lugares de Valdería, Puñago y Pradeda, dando nombre al sendero hoy conocido como Camino de los Franceses".

En 2024 se publicó otro hallazgo sorprendente, el hallazgo de un posible campamento, atribuido a los romanos, en la antigua vía Lucus Asturum-Lucus Augusti  que, basada muy posiblemente en una ruta mucho más antigua, romanizaron tras emplearla acaso como ruta de irrupción y conquista en esta parte de la antigua Gallaecia. Leemos en La Voz de Galicia con la firma de Suso Varela la noticia de estos hallazgos y de su interpretación:
"Que la percepción sobre la entrada, presencia y dominio de los romanos en el territorio galaico y, en especial, en la provincia de Lugo, ha ido variando en los últimos diez años es una constatación gracias al descubrimiento de una serie de campamentos itinerantes que desmontarían la historia más asentada durante años, aquella que decía que los romanos llegaron sin apenas oposición y crearon grandes campamentos desde donde las legiones controlaban las principales vías. El colectivo Romanarmy, integrado por investigadores de diferentes universidades, acaba de dar a conocer el hallazgo de otros siete nuevos emplazamientos temporales en la provincia de Lugo. 
Los arqueólogos actuales, como los de Romanarmy, trabajan con dos premisas que son contrapuestas. Por un lado libran una lucha contra el paso del tiempo y sus efectos negativos en la conservación de posibles yacimientos que aporten luz a la historia, pero a la vez disponen de unas potentes herramientas digitales que hasta hace unos años eran impensables y con las que ahora consiguen descubrir y profundizar en nuevos hallazgos. 
Eso ha pasado con el descubrimiento que ahora han sacado a la luz en la publicación «Entre valados e piñeirais. Achegas arqueolóxicas ao coñecemento da presenza militar romana na Galicia Nororiental», en el último número (33) de la revista Croa, editada por el Museo do Castro de Viladonga. 
Los siete nuevos campamentos 
La investigación, liderada por el arqueólogo Andrés Menéndez-Blanco (Universidade de Oviedo), agrupa los nuevos hallazgos en dos grupos. Por un lado habla de yacimientos de alta fiabilidad. Se trata de los recintos conocidos como O Vedro da Fame (A Ermida, Riotorto), A Costa (Arcillá, Cospeito) y As Pardellas (Guillarei, Friol). Y luego habría una categoría de posibles, basados en indicios con fuerte base real, como los de Monte Endemil (San Xoán do Mato / Saa, Palas de Rei), Penoucos (Fonfría / Barbeitos, A Fonsagrada), O Campo da Matanza (O Cádavo, Baleira) y A Lagúa (Airexe, Baleira / Pereira, Castroverde).  
Los primeros tienen un alto grado de conservación, lo que hace pensar a los arqueólogos de su absoluta veracidad, ya que además los investigadores los han comparado con modelos similares que han ido descubriendo durante la última década. Los campamentos con la etiqueta de probables están ubicados en zonas donde ha habido cambios en el territorio por el uso agrícola que han modificado el terreno y pueden generar dudas. (...) 
Los investigadores han constatado que los siete nuevos campamentos encontrados en la provincia de Lugo guardan similitudes con otros recintos militares romanos ya documentados en el noroeste. (...) 
Con la aparición de más campamentos itinerantes, los investigadores van completando el puzle de cómo fue la entrada y el asentamiento del Imperio Romano en Galicia. En concreto, indican que los recintos de Penoucos (A Fonsagrada) y Campo da Matanza (O Cádavo, Baleira) inciden en la abundancia de fortificaciones romanas de campaña entre las montañas orientales de Galicia y el occidente asturiano. Explican en el artículo que lo largo del valle de Baleira «puido ter un papel central nos desprazamentos do exército romano a través do oriente lugués en sentido norte-sur». 
Hay otro conjunto de yacimientos temporales, situados al oeste del río Miño, «que presentan máis dificultades interpretativas», pero creen que también podían indicar el control de vías de comunicación y, sobre todo, cambian la distribución de los campamentos romanos en Galicia. «Comeza a diluírse a imaxe de dúas 'illas' ou concentracións afastadas», explican los autores del artículo, para señalar que «os xacementos de A Costa (Cospeito), O Alto das Pardellas (Friol) e O Monte Endemil (Palas de Rei), xunto con outros localizados recentemente, enchen este espazo baleiro do occidente lugués e o oriente coruñés, apuntando a unha distribución máis homoxénea dos sitios en toda Galicia». 
Cercanos a poblaciones 
Otro aspecto relevante que recuerdan los investigadores es que la presencia de poblados fortificados en el entorno de estos recintos temporales no puede ser ignorada a la hora interpretar las motivaciones que llevaron a los mandos militares romanos su asentamiento, «aínda que non temos evidencias de asaltos ou asedios a castros nas áreas galega e asturiana, os indicios de interrelacións entre poboados indíxenas e campamentos son cada vez máis numerosos». En este contexto, hay que recordar el hallazgo hace unos años, por parte del mismo grupo de investigadores, de un campamento temporal en Pol muy cerca del Castro de Viladonga. 
En riesgo de desaparición 
Los investigadores alertan de que todos los recintos localizados están «moi alterados por unha acción humana continuada. Nunha paradoxal carreira, conforme dispoñemos de tecnoloxías e metodoloxías aplicadas que permiten a detección destes xacementos tan pouco visibles na paisaxe, os procesos de destrución destes sitios tamén se vai acelerando. Xunto co impacto da agricultura tradicional, nas últimas décadas os procesos de concentración parcelaria, de reforestación ou de construción de parques eólicos teñen sido críticos para moitos sitios». 
Por este motivo, los siete nuevos campamentos han sido notificados formalmente a la Dirección Xeral de Patrimonio de la Consellería de Cultura da Xunta de Galicia, instando a su catalogación para poder conseguir su protección".

Ahí está el Monte de Puñago (884 m), con el pueblo de este nombre 'por donde huyeron los franceses', muy cerca del lugar de Tras do Castro con el alto de A Croa 'corona', yacimiento castrexo y otro gran testimonio de los antiguos pobladores de estos parajes, estos en la Edad del Hierro, los galaicos a los que se controlaría, o tal vez combatiría, desde el fuerte romano del Campo da Matanza

Mapa: Losteixeiro. Obra propia

Más antiguos son los campos de túmulos, mámoas o medorras, necrópolis megalíticas del Neolítico y la Edad del Bronce, ya referidas. En este mapa que podemos consultar en Wikipedia podemos ver la localización de algunos de esos túmulos en las cercanías de O Cádavo. Los de abajo al lado mismo del Camino, cuyo trazado está pintado de amarillo


La conclusión es clara, o tal parece, una leyenda referida a una batalla, con base en hallazgos arqueológicos y sucesos reales, como fue habitual en la historia y, en concreto, la jacobita, la cual recuerda a la de Clavijo, en la Rioja, también librada, al decir la tradición, en el siglo IX y en un lugar llamado Campo de la Matanza, y tantas otras


Y aquí tenemos la 'montaña rusa' del Monte da Matanza: bajar para volver a subir y bajar de nuevo antes de llegar a O Cádavo, la cual forma parte de una larga serie de subeybajas en el trayecto entre A Fonsagrada y Castroverde. A lo lejos sube la carretera LU-530 hacia el Alto da Vaqueriza (el Camino lo hace un poco más a la derecha, como pronto vamos a comprobar)


Bajamos pues y, nada más acabar el descenso, comenzamos a ascender: realmente hay dos cuestas arriba hacia el Campo da Matanza y esta es la primera


Otra canalización de aguas sobrantes de lluvias y deshielos cruza el Camino, todo él pista de zahorra


La referencia para saber dónde acaba esta primera subida son las torres eléctricas a la izquierda de la senda, en concreto la segunda


Final de la cuesta y volvemos a ver las estribaciones de A Serra da Vacariza sobre el pueblo de Pradeda, que no podemos ver aún


Nada más subir, empezamos a bajar a la altura de la tercera de las torres situadas en este primer altozano


Y aquí tenemos la siguiente bajada y posterior subida del Monte da Matanza hacia A Medorra por el escenario del Campo da Matanza, "topónimo que evoca la batalla entre las tropas de Alfonso II el Casto y los musulmanes en 813, año en el que algunos autores fijan el redescubrimiento del mausoleo de Santiago", escribe el gran cronista de las rutas jacobitas Antón Pombo en su tantas veces reeditada Guía del Camino de Santiago. Camino Norte


La fecha del 813 se ha revelado tal vez demasiado temprana y, según parece, se esgrimió para compatibilizar el hallazgo de la tumba apostólica con el reinado de Carlomagno al que, fallecido al año siguiente, diversos cronistas quisieron hacer protagonista de los acontecimientos que llevaron al descubrimiento de la necrópolis donde estaba enterrado el santo, entre ellos el mismo Codex Calixtinus del siglo XII, como nos cuenta la Xacopedia:
"Las investigaciones modernas sitúan el supuesto hallazgo del sepulcro de Santiago entre los años 820 y 830, y el emperador franco-germano muere en 814. Sin embargo, determinados propagandistas jacobeos buscaron, cuando menos desde el siglo XII, la relación entre dicho descubrimiento y el gran unificador de la Europa cristiana para ampliar y prestigiar la peregrinación a Santiago desde todo el continente. Carlomagno disfrutaba en el siglo XII, cuando se difunde su relación con el hecho jacobeo a través del Codex Calixtinus, de gran fama y prestigio, y fue canonizado en 1165. 
La principal herramienta utilizada para establecer la relación entre Carlomagno y Santiago el Mayor fue la literaria, a través de la fantasiosa crónica o historia contada por el obispo Turpín incluida en el libro IV del Codex. Es posible que la imaginación popular ya hubiese relacionado para entonces al emperador con el Camino Jacobeo, debido a su lucha en Hispania, en territorios vinculados con la Ruta a Compostela, en 778. Por tanto, su inclusión en el Codex pretendería reforzar y consolidar esa idea, vinculando al emperador y la derrota final de parte de su ejército en los desfiladeros de Roncesvalles con legendarias luchas épicas a favor de Santiago y de los territorios que permitían el paso hasta su sepulcro".

No es pues casualidad que la leyenda del combate del Campo da Matanza se haya querido datar en ese mismo año 813. Sobre la también discutida peregrinación de Alfonso II El Casto a verificar el descubrimiento del Arca Marmárica, decir que el famoso Codex Calixtinus pasa muy de puntillas sobre este acontecimiento, que aparece sí más ampliamente descrito en la Concordia de Antealtares del año 1077, casi dos siglos y medio después de la romería regia a Compostela que, además y de haberse producido efectivamente, no existe certeza alguna de cuál habría sido el camino empleado


No habría sido no obstante nada difícil que se hubiese empleado la ruta más corta desde la naciente corte ovetense alfonsina, la mencionada Lucus Asturum-Lucus Augusti, prolongada hacia Santiago por las vías XIX o XX del Itinerario de Antonino del siglo III, camino que se cruza en O Cádavo con una de las rutas entre la costa y la meseta, 'caminos a Castilla' se las llamaba, vía Astorga a Meira, Mondoñedo y Foz


Allí vemos ahora bastante bien al oeste el collado del Alto da Vaqueriza, a donde llegan el Camino y la carretera LU-530 aunque sin llegar prácticamente a tocarse: la segunda baja directamente a Castroverde vía Vilalle y el primero sigue unos metros una pista hasta bifurcarse: un ramal baja a Vilalle y otro sigue a Vilabade: ambos se reencuentran en el barrio de Tarrío, a la entrada del casco urbano de Castroverde, donde está el albergue público de peregrinos


Más documentada y asegurada, la peregrinación, o peregrinaciones, de otro rey, el último de la corte ovetense, Alfonso III El Magno, aunque tampoco señaladas con certeza en cuanto a su itinerario, el que este monarca fundase un hospital de peregrinos en el lugar de La Espina, para unos la localidad asturiana de ese nombre y para otros un lugar así llamado en las cercanías del tinetense pueblo de Borres o Bourres, arroja luz sobre la posible preferencia de la ruta interior, actual Camino Primitivo, para el monarca


Es con Alfonso IX, verdadero rey-peregrino cuando esta ruta interior astur-galaica adquiere gran relevancia con sus disposiciones fundacionales o de protección de pueblas, villas y monasterios de su trayecto, lo que no sería sino la protección regia de una vía empleada secularmente entre Asturias y Galicia, no solo por peregrinos sino por arrieros y viajeros en general, desde la más remota noche de los tiempos, como señalan campamentos romanos, castros galaicos y medorras prehistóricas


A Serra de Candín forma una cumbre larga y llana hasta el Monte do Marco. Más a lo lejos, en A Serra da Vaqueriza, divisamos el Alto das Penas (918 m) con Penas Troviás (916 m) más a la derecha y al norte


Las sierras de Candín, en primer término, y de A Vaqueriza al fondo, forman un gran pasillo natural de norte a sur por el que discurre una de las principales vías de comunicación entre la costa y la meseta, atravesando Galicia por el referido eje Foz-Mondoñedo-Meira, con su continuidad por estas tierras de Baleira, donde se cruza con este en O Cádavo, ya a solamente un kilómetro y medio de aquí, al otro lado del alto de A Medorra


Según bajamos empezamos a ver, más al norte de Penas Troviás, A Serra do Miradoiro, que se reconoce bien por su parque eólico


Es el Parque Eólico do Puñago, cuyos aerogeneradores dominan su cumbre, el Alto do Miradoiro o Padrairo (1.029 m), A la izquierda de él vemos Pena Corista (1.001 m) y As Campas (934 m)


Más bajos que esas cotas de la sierra están el Monte de Vilares y el Monte de Catarigo (864 m)


El Parque Eólico do Puñago se prolonga hasta el norte por el Monte da Bouza (966 m), A Rea de Penas (973 m) y Pena Grande (938 m). La línea de cumbres marca la frontera entre Baleira y Castroverde


El Alto da Vaqueriza se va ocultando ante nosotros según seguimos bajando. Volveremos a verlo cuando lleguemos al Alto da Matanza en A Medorra


Esta es, como leemos en la obra literaria 5 en el Camino, que recrea un viaje de cinco amigos por los caminos de Santiago del Norte, la "meseta conocida como Campo da Matanza, lugar donde la leyenda dice que tuvo lugar el sangriento combate librado entre el ejército de Alfonso II y los musulmanes. Cuenta la leyenda que esto ocurrió en plena peregrinación, cuando el séquito fue a venerar los restos del Apóstol, en el año 813. Fuese o no verdad, sí se descubrieron en la zona espadas, armaduras y otras armas ", ahondando más en la leyenda y haciendo coincidir la batalla con la misma peregrinación de Alfonso II El Casto a su paso por estos lugares


A nuestra izquierda hay un pequeño valle, A Volta do Curro, donde nace un regato que es afluente del Rego de Tras da Serra, que se une al Rego de Valín más al sur y forma el Rego de Trabazas, afluente del Neira, cuya cuenca fluvial estamos recorriendo desde las inmediaciones de su nacimiento en A Fontaneira. El choque de ejércitos de la mítica batalla del Campo da Matanza se estima ocurrió aquí


Es una muy hermosa pradería que se extiende al pie de la ladera este del Monte y Campo da Matanza bajo la Granda de Valín (793 m) y el Monte de Corveira (759 m)


A Serra da Lagúa (944 m) al suroeste, prolongación hacia el sur de A Serra da Vaqueriza y de su parque eólico. Más cerca, una antena revela el lugar del Monte da Matanza en el que se encuentra el Campo de fútbol Municipal A Medorra. En este concello existieron el Baleira Fútbol Club (años 1984 a 1987) y el Baleira Club de Fútbol (entre 1997 y 2008), ambos como vemos de breve existencia


La vista abarca al sur hasta las sierras de Puñago y do Rañadoiro y, en días muy claros, hasta las de Illoa (628 m), Monte do Penedo Branco (758 m) y otras


Monte de Xangazo (762 m), Pena da Cruz (907 m) y otras estribaciones sobre el valle del Neira, O Val de Neira, y sus afluentes


En días muy claros llega a reconocerse el Monte Meda con el Pico de Santa Irene (1.202 m), al norte de Triacastela, paso del Camino Francés hacia Sarria. Más cerca, por Baralla, pasa la Vía Künig rumbo a Lugo


Vamos acabando la bajada y durante unos metros caminaremos en llano antes de volver a subir el último repecho del Monte da Matanza hacia A Medorra


Todo el trayecto, en descenso, llano y ascenso es una continua recta, pero al otro lado hará alguna revuelta bajando a O Cádavo


En el tramo llano nos cruzamos con otra pista y seguimos de frente y sin pérdida


Un mojón confirma la dirección a seguir. Fijémonos en la pista a la izquierda, paralela al Camino, para trabajos forestales


Y es que buena parte del Monte da Matanza estaba plantada de pinos, de los que aún queda algún ejemplar


Así estaba este mismo tramo del Camino unos años atrás, con un espeso piñeiral a la derecha. Es posible fuera de los afectados por la enfermedad del hongo de las bandas roja y marrón, por lo que habría sido talado


Por eso, cuando vengáis, tal vez os encontréis el Camino así o los pinos hayan sido replantados o sustituidos por otras especies


A nuestra derecha y al norte el Monte de Penas (913 m), en A Serra do Pozo. Por aquí abajo nace el Rego do Lavadoiro, que luego será el Cubilledo, afluente del Eo, que nace muy cerca de aquí, en Fonteo, 'fuente del Eo', unos kilómetros al norte de o Cádavo y en este mismo concello de Baleira


Y ahí tenemos la cuesta de a Medorra, el último repecho en subida para quienes acaben la etapa en O Cádavo. Quienes sigan hasta Castroverde tienen aún la del Alto da Vaqueriza


Es más corta que la anterior hacia el Alto de Carballín y bastante más suave... o eso nos parece


Esta torre nos sirve de referencia para saber donde está el final de este corto recuesto, siempre por pista de zahorra


Coronando el alto llegamos a la planicie amesetada del Monte da Matanza en el campo de su mismo nombre y lugar de A Medorra


Caminamos pues unos metros en llanos por este paraje al lado de los túmulos, mámoas o medorras, que le dan nombre, 'camuflados' en la vegetación del brezal


Cruce de caminos: seguimos de frente, como manda el mojón que tenemos enfrente, en la encrucijada


Y al llegar a él, seguimos llaneando allí donde el Camino hace un poco de curva a la derecha


Y ya volvemos a ver las cimas, bastante homogéneas, de la sierra y Alto da Vaqueriza, frontera y paso hacia Castroverde


Desde el Alto da Vaqueriza el Camino sigue una pista forestal por la línea cimera de la sierra, desde tendremos espléndidas vistas de la ciudad de Lugo, a unos 25 kilómetros más allá


En A Serra da Vaqueriza además, luego de recorrer un kilómetro y medio largo por la pista forestal que recorre su crestería, el Camino de Santiago se bifurca: un ramal va por Vilalle y está considerado el oficial, mientras que otro baja a Vilabade, y es el complementario


La ruta por Vilalle sería la más empleada antiguamente, más corta y más directa, pero la fundación de un monasterio franciscano en Vilabade 'villa del abad' en la baja Edad Media, con el Hospital de San Gabriel para acogida de peregrinos, pudo hacer preferir esa ruta, que fue la única oficialmente señalizada hasta 2017


Realmente, el trazado por Vilalle es únicamente medio kilómetro más corto que por Vilabade. Esta segunda opción nos ofrece además conocer la iglesia del antiguo monasterio, que por sus dimensiones y monumental arquitectura gótica y barroca es llamada la 'catedral de Castroverde', así como, al lado, el Pazo de Vilabade y, antes, la capilla del Carmen 'Capela do Carme'. Ambas rutas se unen a la entrada de la villa de Castroverde, barrio de Tarrío


Las medorras, ocultas por la vegetación, guardan el testimonio de los antiguos pobladores de estos parajes, quienes dominaban las artes de la agricultura, ganadería, metalurgia del bronce y el oro y otras, acabada ya la era de los cazadores-recolectores, ganando terreno al bosque, a la selva, para pasto y cultivos


Ahora, empezamos a bajar, al principio muy suavemente, hacia O Cádavo, capital del concello de Baleira y parada y fonda para muchísimos peregrinos, posiblemente la mayoría, pues el trayecto desde A Fonsagrada es, aunque asumible sobre el papel con sus 25 kilómetros oficiales, un importante reto montañero y montaraz


No vemos aún la población, para lo que aún habremos de bajar unos metros más, pero sí algunas aldeas de Baleira extendidas por el valle del Rego de Lameirón y Rego de Mosqueiros, el que forma el pasillo natural entre estas sierras do Candín y da Vaqueriza


Ahí está la aldea de Touzón, encima de Perrelos, donde se localiza el castro galaico de este nombre, que forma parte de la parroquia de A Esperela, a la que también pertenece O Cádavo. Los historiadores Ricardo Polín y Luz Durán, en el trabajo Baleira no Camiño Primitivo de Santiago, publicado por la Librería Paradela de Castroverde con la colaboración de la asociación Amigos do Camiño Primitivo para el Xacobeo'93, nos dicen que por estas aldeas iba el Camino de Vilabade, saliendo de O Cádavo por Os Penedos y Vilaselle. Sin embargo la ruta no se señalizó por ahí, estos son los dos caminos tal y como los explicaban ambos autores:
"Camino de Vilalle: es la ruta principal, la más antigua y mejor diseñada, que se dirige por la Campa do Chao a Pradeda y subiendo a la Cruz de Pedra (en el puerto de A Vacariza). Luego baja a la Fonte Seca y Vilalle (Castroverde)

Camino de Vilabade: desviación posterior realizada por algunos peregrinos para visitar el  antiguo monasterio franciscano de Santa María de Vilabade (Castroverde). Desde o Cádavo va por Valverde hacia Os Penedos, Ínsula, Vilaselle, Perrelos y Touzón, cruzando A Serra da Vacariza hasta la ermita del Carmen en Vilabade".

Touzón, topónimo que revela ser un aumentativo de touza 'matorral, maleza, grupo de arbustos apiñados', y Perrelos, que puede ser bien un antropónimo estilo Pirro más que un 'lugar de perros'. Fijémonos en el hábitat de prados y fragas autóctonas en la ladera y el valle y de plantaciones de coníferas y eucaliptales en las cotas más altas


Será aquí cuando empecemos a ver algo de O Cávado, pero mejor todo el pueblo de Pradeda, en la subida al Alto da Vaqueriza


A sus 839 metros de altitud en el collado, es el último puerto de montaña de cierta relevancia hasta llegar a Lugo. Esta fue, como hemos dicho, una de las rutas de avance y retirada de las tropas napoleónicas del mariscal Soult en 1809, derrotadas por un ejército improvisado de paisanos de estos pueblos, dirigidos por Xosé Páramo y Montesino. Esta fue su vía de escape y por ello esa parte del Camino, O Camín Vello, es conocida también como O Camiño dos Franceses


Vemos el Camino, subiendo asfaltado desde O Cádavo tras cruzar el Rego do Lameirón, entre los prados y casas de Pradeda. Al llegar a la última pierde el asfalto y se hace pista de zahorra para subir al Alto da Vaqueriza


Hermosos prados salpicados de fragas de carballos y castiñeiros rodean Pradeda, dándole nombre, aunque también se ven los ingentes pinares, plantados sobre todo a partir de la posguerra, y el imparable avance de los eucaliptos


Un poco más a la izquierda vamos a ver también un par de edificios de O Cádavo, así como el ya referido pueblo de Puñago


Y el también ya mencionado Monte de Puñago con Pena Petada y, más abajo, el Monte dos Penediños (751 m)


Los edificios de O Cádavo que podemos ver son el Colexio Público Concepcion López Rey, nombre dedicado a la antigua maestra de O Cádavo y, al lado el Pavillón de Deportes de Baleira, donde quien esto escribe y sus acompañantes dormimos a finales de agosto de 1993, cuando no había albergue. Coincidimos una docena escasa esa noche, algo que nos parece increíble hoy en día


Un poco más al sur son las naves de A Rasela, parque empresarial de Baleira, cuyas parcelas se pusieron a la venta en 2022


Y poco más allá divisamos el pueblo de Puñago, otro de los que pertenecen a la parroquia de A Esperela


Bajando por el Campo da Matanza disfrutamos de una excelente vista hacia el valle de Baleira, sobre el que ejercieron en tiempos su señorío linajudas estirpes nobiliarias terratenientes, como los condes de Amarante, "título nobiliario español concedido el 31 de agosto de 1648 por el rey Felipe IV de España a favor de Juan López de Lemos Sarmiento y Acuña. El título había sido concedido a su padre, Alonso López de Lemos, que falleció luchando contra el enemigo como capitán de caballos antes de que se expidiera el título. La distinción fue concedida «en consideración de lo que me sirvió don Alonso de Lemos y de la calidad de su casa»", cuenta la Wikipedia de este título que "hace referencia al lugar de Amarante, en el municipio de Antas de Ulla, en la provincia de Lugo".


El Camino baja ahora bastante recto por este Campo da Matanza. Otro de los que se han ocupado de la épica batalla aquí acontecida, de la que es imposible separar realidad de fantasía, es Jhonathan Zúñiga en su blog O Meigo do Tea, si bien retrasa su fecha hasta el año 795, en un amplio análisis:
"Durante una visita a la zona situada entre Lugo y A Fonsagrada, descubrimos con sorpresa un lugar conocido como "Campo da Matanza" (Campo de la Matanza), situado en un tramo del antiguo Camino Primitivo a Santiago, cerca de la localidad de O Cádavo, en el municipio de Baleira. Según la leyenda, allí tuvo lugar una terrible batalla en el año 813 entre las tropas del rey cristiano Alfonso II el Casto y las fuerzas musulmanas de Al-Ándalus; un enfrentamiento en el que estas últimas sufrieron una derrota aplastante y sangrienta. 
Además, se dice que en el lugar se han hallado restos humanos, armaduras y armas. Por si fuera poco, el antiguo ayuntamiento de O Cádavo exhibe un escudo —al parecer, el antiguo emblema del municipio— que representa a un caballero cristiano atacando a un árabe, una clara alusión a dicha batalla. 
Antecedentes 
No eran tiempos fáciles en el ámbito militar para los cristianos del norte; en la Córdoba de al-Ándalus, el emir Hisham I —hijo de Abderramán I— ostentaba el poder y llevaba a cabo una política bélica sumamente agresiva. Tras lograr victorias fáciles en campañas menores contra El Bierzo y las tierras de Álava, su ambición creció y decidió emprender una gran campaña contra la recién creada Marca Hispánica de Carlomagno, designando como comandantes a dos hermanos —nietos del conquistador original de Córdoba—: Abd al-Malik y Abd al-Karim. 
La campaña de 792 fue un éxito rotundo: arrasaron la ciudad de Gerona e incluso tomaron Toulouse (en la actual Francia), devastando y saqueando los territorios de la antigua región de la Narbonense antes de regresar a Córdoba cargados de gloria y de un inmenso botín. 
Fue entonces, en el año 794, cuando Hisham y sus comandantes dirigieron su mirada hacia el reino cristiano del norte —las tierras de la antigua Gallaecia, con capital en Oviedo—, habitado por las gentes a las que llamaban «gallegos». Militarmente mucho más débil que el de Carlomagno, el reino de Oviedo estaba gobernado por el rey Alfonso II «el Casto», quien se había criado en el monasterio de Samos, en Lugo, y llegaría a reinar durante más de cincuenta años".
Mapa de Google Maps con plano de la batalla: de Johathan Zúñiga en su blog O Meigo da Tea

Zúñiga incluso plantea este mapa con todo el escenario de la batalla, las posiciones de las tropas cristianas y musulmanas, sus movimientos y lugar del combate principal, desarrollando esta hipótesis:
"En primer lugar, cabe señalar que, al tratar fechas medievales —y debido a las diferencias entre calendarios—, la práctica habitual consiste en ajustar las fechas registradas por los cronistas restando aproximadamente 38 años para compensar la discrepancia entre el antiguo calendario juliano y el moderno calendario gregoriano. En este caso, para armonizar las cronologías, debemos restar tiempo —lo cual juega a nuestro favor— al año que popularmente se asocia con la batalla (813) para situarnos en el año 795; sabemos que en 795 tuvo lugar un enfrentamiento que guarda muchas similitudes con la batalla no localizada, lo que implica un ajuste de unos 18 años. 
Otro detalle interesante es que el lugar conocido como Campo da Matanza está atravesado por el Camino Primitivo (la ruta original de peregrinación a Santiago). Aunque la supuesta tumba del Apóstol no se descubrió hasta el año 813 —fecha en la que, según la tradición popular, tuvo lugar la batalla, lo que sugiere un posible vínculo en la tradición oral y el folclore—, sí sabemos que la ruta en sí ya existía. Se dice que el primer peregrino a Santiago fue el propio rey Alfonso II el Casto, quien viajó desde la corte de Oviedo hasta Compostela, estableciendo así el Camino Primitivo. Sin embargo, en realidad, dicha ruta era simplemente el camino que conectaba la capital, Oviedo, con la antigua ciudad romana amurallada de Lugo, un enclave de gran importancia para el reino en aquella época. En resumen, una de las principales vías del reino —que unía una importante ciudad gallega con la capital y corte real— atravesaba el Campo da Matanza por aquel entonces. En el verano de 795, Abd al-Karim estaba saqueando dicha capital con el grueso del ejército andalusí; por tanto, no resulta extraño que la otra columna —que había penetrado y arrasado Galicia sin encontrar resistencia— se dirigiera también hacia Oviedo, victoriosa, confiada y cargada de botín, para reunirse con la fuerza principal (un movimiento lógico para su retorno hacia el sur). También cabe señalar que el rey Alfonso huyó de Oviedo y desapareció de los registros históricos durante el resto de aquel año, si bien aparece en la tradición oral en torno a la batalla de Matanza. Como veremos más adelante, el lugar resultaba idóneo para tender una emboscada en aquella ruta estratégica, una táctica que Alfonso solía emplear con éxito contra las tropas moras durante sus viajes de regreso. Asimismo, debemos recordar que el rey se crió en Samos y conocía a fondo la zona oriental de Lugo; bien pudo haber reunido a las fuerzas gallegas locales y reorganizado los restos del ejército derrotado en Babias para imponerse a unas tropas moras que, confiadas en exceso y lastradas por el botín, se hallaban en una situación similar a la que precedió a la victoria de Alfonso en Lutos el año anterior. 
Esto concuerda con los detalles de la gran matanza —tal como se relata en el folclore local y en las escasas referencias de las fuentes históricas sobre la batalla del año 795—, así como con el antiguo escudo de armas de O Cádavo, que representa a un caballero cristiano atacando a un musulmán. Por último, cabe señalar que, entre la batalla de 795 y las de Narón (Portomarín) y Chan de Vilariño en Anceu (Pontecaldelas) —acaecidas en 825—, no existe constancia de ninguna victoria ni batalla de Alfonso contra Al-Ándalus. 
LA POSIBLE BATALLA 
Podemos imaginar a las huestes musulmanas entrando en tierras gallegas por la tradicional ruta meridional —cruzando el Duero y luego el Miño, tal vez a la altura de Tui— y avanzando después por el valle del Miño mientras saqueaban el territorio hasta llegar a las importantes tierras de Lugo; todo esto, sin embargo, sigue siendo hipotético. No existe constancia de que lograran tomar o saquear la ciudad amurallada de Lugo; más bien, es probable que fuera allí donde recibieron noticias de la gran victoria de Abd al-Karim y de la toma de la capital, Oviedo. Animados por ello, decidieron cambiar el rumbo: en lugar de salir por el paso de O Cebreiro, como en campañas anteriores, se dirigieron a Oviedo por la vía principal, con la esperanza de sorprender al rey en su huida, pues bien podría estar dirigiéndose a Galicia —la tierra de su infancia— para ocultarse. 
Al llegar al valle de Baleira —situado entre la sierra de Vacariza y la posterior sierra de Candín—, habrían iniciado el ascenso desde el emplazamiento de la actual localidad de O Cádavo hacia el alto de A Legúa. Antes de la cima, el terreno se suaviza brevemente en un paraje conocido como Campo da Matanza, dominado por la fuerte pendiente de las alturas de A Legúa: el lugar exacto donde, con toda probabilidad, el ejército gallego aguardaba emboscado. 
No resulta difícil visualizar la batalla en este escenario. Tras la dura ascensión por la sierra de Candín —cargados con el botín y sin visibilidad sobre lo que les aguardaba hasta llegar al Campo da Matanza, bajo la cima de A Legúa—, los gallegos sorprendieron a los andalusíes, aprovechando su posición elevada para lanzar una carga cuesta abajo contra un enemigo que veía cómo se les echaba encima la acometida. Exhaustos, lastrados por la carga, sorprendidos y con escaso margen de maniobra para su arma principal —la caballería—, su suerte estaba echada. Es posible —como ocurría en las grandes emboscadas que derivaban en masacres— que un segundo ejército gallego persiguiera o siguiera de cerca a la fuerza musulmana, cortándoles la retirada y cercándolos; Esto ofrecería una explicación táctica más sencilla para semejante matanza, mientras que la motivación moral podría haber sido la venganza por la toma de Oviedo y el intento de capturar al rey, sumado al saqueo y pillaje de las tierras gallegas y asturianas por parte de aquellos conocidos como los «infieles». 
A partir de la geografía de la zona, podemos reconstruir la ruta de huida que siguió el pequeño contingente andalusí que sobrevivió a la matanza y a la captura: el descenso por el paso natural del valle de Baleira y el curso del río Neira hasta llegar a Neira de Rei, donde habrían tomado la ruta tradicional de O Cebreiro —conocida por ellos gracias a campañas anteriores— que conducía a las tierras de Astorga y, posteriormente, hacia el sur. 
Con este breve estudio —realizado hipotéticamente mediante la combinación y articulación de datos conocidos— esperamos, cuando menos, poner de relieve este acontecimiento histórico de nuestro pasado, aun cuando la batalla del año 795 (de importancia histórica pero de ubicación desconocida) y la batalla del año 813 (ubicada geográficamente pero sin registro histórico, aunque protagonizada por el mismo rey y con características similares) resulten, en última instancia, no ser el mismo suceso".

Un poco más abajo hay otra encrucijada, la cual es un mirador extraordinario. Un poco más abajo vemos otras dos casas de O Cádavo, al otro extremo de la población, al norte, la salida por la carretera LU-750, de O Cádavo a Meira


Según bajamos al cruce, iremos viendo más detalles al mejorar nuestras perspectivas sobre el valle


A la izquierda, algunos edificios más de O Cádavo, topónimo basado en la palabra gallega que "designa el tronco o palo de arbustos como el toxo, la uz o la xesta que queda medio quemado o chamuscado en el monte después de un incendio", como indica la Real Academia Galega (RAG). Podría deberse a la raíz prerromana cad, relacionada con la acción de quemar o ennegrecer


No es de extrañar que se refiera, como tantos topónimos, a las quemas producidas para conseguir pastos y tierras de labor efectuadas desde el Neolítico con la agricultura y la ganadería, de lo que son testigos las numerosas medorras existentes, y más que habría anteriormente, pues muchas desaparecieron con el paso del tiempo y la actividad humana


Además del polideportivo y el colegio vemos algunas casas y edificios de la calle Doctor Nogueira y de la carretera. Un poco más abajo, tapado por el brezo o uz se encuentra el centro de la villa en torno a la Casa do Concello y el Campo da Feira, donde están los albergues privados, bares, restaurantes, comercios, hotel, centro de salud...


O Cádavo es una villa relativamente moderna que creció al paso de la carretera de Lugo, inaugurada en diciembre de 1894 y que, por ese motivo, fue concentrando fondas y paradas, desplazándose con el tiempo aquí el centro neurálgico del concello, que estaba originariamente en A Esperela, cabeza de la parroquia, situada un poco más al norte. Sin embargo, ya en tiempos de los antiguos caminos Ricardo Polín señala la existencia de una posada...
"La villa de O Cádavo fue fundada aprovechando su situación estratégica en la encrucijada del Camiñio Real de Oviedo y del Camiño Real de Castilla a Meira y Mondodeñedo. El mesón de O Cádavo, estaba especialmente concurrido en las tradicionales ferias del dulce"

Hacia A Esperela, decía la leyenda, corría la sangre de los caídos en el combate en el Campo da Matanza por el rego de este mismo nombre. Etimológicamente el topónimo A Esperela está relacionado con el latín spera 'lugar de observación, oteo o espera', siendo común en Galicia para designar a altozanos, puestos de vigía o asentamientos con vistas abiertas, lo que nos hace pensar en los castros y campamentos varias veces mencionados


Su iglesia de San Pedro, que no vemos desde aquí (ni siquiera el pueblo de A Esperela) es de origen románico y fue de 'asilo' o refugio para los perseguidos por la justicia. Los primeros documentos que la mencionan son fechados el siglo IX, aunque parece tratarse de interpolaciones efectuadas posteriormente, en el siglo XII, para el Liber Testamentorum de la catedral ovetense y el supuesto II Concilio de Oviedo del año 893. De nuevo leyenda y realidad se dan la mano. Leemos en Románico Digital:
"La primera referencia histórica que se encuentra de la parroquia de A Esperela es la batalla librada por Alfonso II, el Casto, contra el enemigo musulmán en el denominado Campo da Matanza, hacia el 813. La primera noticia documental de la iglesia se encuentra en la donación realizada por Ordoño I a la iglesia de San Salvador de Oviedo el 20 de Abril del 857, que dice así: In territorio Nera monasterium Sancti Petri de Asperella. Hacia el 900, vuelve a aparecer en la documentación de la época un monasterio en Asperella, aunque bajo una advocación distinta. Concretamente, en las actas del Concilio de Oviedo, realizado en el reinado de Alfonso III, se puede leer: In Gallecia (…) Neram cum possessionibus S.Martini de Asperella".  

Otra hermosa vista de Pradeda, donde se encuentra, muy cercana al Camino, la arruinada capilla de los Remedios, 'Capela dos Remedios', en la ascensión al Alto da Vaqueriza saliendo del pueblo


Aquí se ha colocado señalización tanto del Camino de Santiago como del sendero de pequeño recorrido PR-G-245 Ruta das Loras, ruta circular que recorre el concello de Baleira y de la que nos dicen así en Wikiloc:
"Se denomina “Ruta das Loras” porque antiguamente los vecinos de la parroquia de Librán, por la que discurre parte de los caminos incluidos para la ruta de senderismo, iban al monte común llamado “O Carballal” para abastecerse de “varas de Carballo” (ramas finas y larga de Roble) y con ellas fabricar la “lora”, que era el lazo que va en el centro del “xugo”, que es un objeto de madera con el que se sujeta por el cuello o cabeza a una pareja de animales de tiro para engancharlos al carro o al arado. Las fabricaban para después venderlas en las ferias de los alrededores como Meira, Castroverde, Baralla o en San Froilán en Lugo".

En el cruce vamos a seguir bajando todo de frente, pero antes nos detendremos en este verdadero balcón natural sobre el valle del Rego do Lameirón, que nace más arriba de Pradeda, en el mismo Alto da Vaqueriza. En este lugar hay un panel dedicado a esta ruta y a este enclave y, poco más abajo, un hito jacobita


Y una señal del  PR-G-245 identificando el Campo da Matanza


Vamos ahora a pasar a ver el panel


Cuenta con mapa, fotos y textos, por lo que está ampliamente documentado


El mapa de la ruta


El lugar en el que estamos: ruta y Camino de Santiago coincidirán desde aquí hasta O Cádavo, capital del concello de Baleira desde 1900, solo seis años después de la inauguración de la carretera de Lugo


Explicación de algunos hallazgos arqueológicos, como A Cova dos Mouros, de la que hablamos a nuestro paso por A Fontaneira, los castros de la zona y el Camino de Santiago


Fotos de A Cova dos Mouros acompañan al texto


La historia del Campo da Matanza y el antiguo escudo de Baleira


Visto el panel, seguimos bajando hacia O Cádavo por la pista de zahorra que es hoy en día el Camino 


Camino que baja perdiendo altura rápidamente entre sotobosque, eucaliptales y piñeirales


Hito del Camino de Santiago y poste señalizador de la Ruta das Loras, con O Cádavo parcialmente a la vista y el Alto da Vaqueriza señalándonos el camino a Lugo


Estamos a 129 kilómetros y 560 metros de la compostelana Praza do Obradoiro; quitémosle cien y sabremos la distancia a la ciudad de Lugo 


Y la carretera de Lugo, a su salida, o entrada, según se mire, de O Cádavo, con el polideportivo, el colegio y los edificios de la Avenida del Doctor Nogueira, dedicada al médico Feliciano Nogueira Marrondo, nacido en Pousada, una de las parroquias de este concello, a comienzos del siglo XX


Disfrutamos de este admirable paisaje de Baleira, que antaño aparecía escrito con 'V' en muchos textos, lo que daba a entender que el topónimo del concejo tendría que ver con este su valle central, donde se unen los caminos de Asturias a Lugo y de la meseta a la costa, o con sus valles en general, como apuntaba Xesús Dorado, a quien antes nos referíamos


Sin embargo, para otros parece más relacionado con la palabra baleira o baleiro referido a lugar vacío o inculto, poco poblado, lo que contrasta evidentemente con la existencia de hallazgos arqueológicos muy antiguos y con el paso y encrucijada de caminos muy importantes. La raíz sería del latín popular vaclarius, latín culto vacuus, 'vacío'. La evolución etimológica de su campo semántico la vincularía con hondonadas del terreno, y este sería el caso


El Camino serpentea en su tramo final de bajada y a una curva a la derecha le sigue otra a la izquierda unos pocos metros más allá


No nos cansamos de contemplar esta hermosa vista del valle. Una de las características fundamentales de la orografía de Baleira es la de que por ella y de este a oeste discurre la divisoria entre las cuencas fluviales del Eo al norte y del Neira al sur, con sus respectivos valles


Esta divisoria forma un pasillo natural por el que discurren el Camino de Santiago, aquí llamado Carrileira de Santiago y, siempre a escasa distancia, la carretera. En Galicia Única encontramos esta hermosa semblanza de Baleira, postal de plata, de la que compartimos lo siguiente:
"Baleira es una postal de plata allá donde nacen sus ríos, el Eo y el Neira, que son los que inspiran la belleza y pronuncian la primaveral sinfonía del agua. 
Antes de ser salmonero, el Eo provoca aquí fulgurantes lugares por donde navegan las emociones de los ausentes. 
Cerca, el Neira baila su danza púrpura y consigue hervir el agua cuando salta en cascada. 
Ambos ríos se acuestan sobre la alfombra verde del paisaje, al que ponen brillos de plata. 
Así, este invierno es en Baleira la luz de los cielos limpios, las aves que vuelven y los árboles que brotan en A Marronda… 
Porque, la  espesura de la niebla ya se borra del lecho de sus dos ríos que lucen su fantástica esplendidez de agua de cristal, el espejo transparente de la vida que renace. 
Cuando se llega a Baleira es como abrir la puerta de la comarca de A Fonsagrada e ir a contracorriente de los pocos peregrinos que, pese a su inconmensurable belleza, utilizan el Camino Primitivo para llegar a Compostela. Porque esta es la ruta menos transitada y sin embargo la que nos ofrece un ecosistema más extraordinario. 
La senda primitiva atraviesa este pequeño municipio lucense, de norte a sur, pero el caminante  tiene albergue xacobeo en O Cádavo, la capital municipal de Baleira. 
La historia cuenta que en el monte da Matanza, por donde entra el Camino en Baleira, libró  una cruenta batalla contra los musulmanes el ejército de Alfonso II, de ahí que en la fachada del antiguo ayuntamiento haya un escudo con un soldado cristiano matando a los moros. 
Aquí ejerció señorío el Conde de Amarante, la figura histórica más significativa de Baleira, que divide su geografía en 12 parroquias y nada menos que 117 pequeños pueblos que conforman el Valle de Baleira, dentro de la comarca de A Fonsagrada. 
La vida comercial y de servicios se concentra en O Cádavo, donde por cierto se puede degustar el famoso butelo, el plato más típico de esta zona. 
La emigración fue la constante principal del municipio entre finales del siglo XVIII y mediados del siglo XX, porque entonces, el sector primario, en el que se ocupaba la mayor parte de la población, no garantizaba un digno nivel de vida. 
Hoy la agricultura es de autoconsumo pero la ganadería, -en las partes más bajas del ayuntamiento, en los valles de los ríos Eo y Neira-,  mantiene importantes explotaciones, en su mayor parte dedicada a la producción cárnica, con predominio de la raza rubia gallega, la famosa ternera gallega de donde sale la “carne con carnet”. 
La senda primitiva que atraviesa el municipio nos permite contemplar paisajes magníficos, en donde el verde, el agua y las viejas casas de aldea con techo de pizarra forman conjuntos muy pintorescos".

Realmente, la referencia a "los pocos peregrinos que utilizan el Camino Primitivo para llegar a Santiago de Compostela", ha dejado de tener vigencia hace ya bastantes años y, aunque se han abierto varios albergues, públicos y privados, además de otros alojamientos, hay temporadas en las que las plazas para pernoctar escasean o se completan. En ocasiones esto ha obligado, o bien a programar estrictamente la ruta y reservar desde mucho antes cama o litera, o esperar a que se pueda abrir el polideportivo u otras dependencias para extender saco y esterilla sobre el suelo, o a vivaquear


Otra encantadora vista del valle hacia el norte, con la aldea de Vilaselle en medio, la villa de Senildi, o nombre germánico similar que podría revelar a un antiguo posesor altomedieval suevo o visigodo, aunque también puede ser un hidrónimo tipo sella o salia, raíz prerromana para los ríos, o del latín sella 'silla', referida metafóricamente para valles y hondonadas


Es otra más de las aldeas de la parroquia de A Esperela y en ella se conserva el escudo de armas de los Luaces. En el camino hacia Perrelos y su castro se halla la Casa da Capela. Por ahí baja a dar sus aguas al Rego do Lameirón el Rego do Foro, que nace en o Liñeiro, en las alturas de A Serra da Vaqueriza


Llama la atención su hábitat concentrado, aprovechando las fértiles vegas de esta unión de ríos para pastos, como antes lo fueron para cultivos, sobre todo de cereal, cuando el pan, alimento básico, se hacía en casa


Nos pasa un ciclista, además de peregrinos y bicigrinos nos encontraremos posiblemente con senderistas de las rutas de Baleira y deportistas de la bicicleta de montaña


Su compañero le sigue unos metros más atrás y, como ellos, nos adentramos en un piñeiral


Entre las copas de los piñeiros seguimos viendo el Alto da Vaqueriza, pero este se nos ocultará de momento entre la arboleda durante unos instantes


Curva cerrada a la derecha, entre los pinos


La bajada se suaviza un poco y casi llanea, pero no del todo. Nos pasa otro ciclista


De frente, laderas de Ilavedra y Os Valiños, falda occidental de A Serra do Candín


Curva cerrada a la izquierda, siempre en bajada, con A Serra do Miradoiro en lontananza, al norte (izquierda de la foto)


Hierba y helechos crecen en las veredas y aparecen algunas fragas de bosque autóctono


En la falda de A Serra do Miradoiro divisamos las aldeas de Vilares y Castiñeiras, en la parroquia baleirense de Fonteo, 'fuente del Eo', pues ahí nace este río emblemático que desembocará en el Cantábrico entre Asturias y Galicia, paso de As Figueiras a Ribadeo en el Camino Norte de Santiago


Los eucaliptos, ya más que los pinos, son la especie de crecimiento rápido que va imponiéndose en el paisaje forestal de Baleira y de toda la comarca de A Fonsagrada, con destino a las fábricas de celulosa


Sigue el Camino, bajando suavemente en cerrada curva entre las arboledas de coníferas y fragas autóctonas con ganas ya de ver de frente las casas de O Cádavo. Este tramo es conocido, además de como Carrileira de Santiago, como Camín Vello 'viejo' y Camín da Feira, pues se se dirige al Campo da Feira, la feria de O Cádavo. Estamos aún en la zona de gallego oriental en la que el término camín prevalece sobre camiño en el habla local, aunque en documentación oficial, señalización, callejero y cartelería se emplea el más normativo camiño


Aquí enlazamos con la pista que comunica O Cádavo con el depósito de agua, que vemos de frente, a la izquierda


Nosotros seguimos a la derecha, en continua bajada. El suelo empieza a ser duro, de cemento


Ahí tenemos el mojón que nos lo indica, atentos pues puede quedar 'camuflado' por la hierba crecida


El mojón y otra hermosa estampa de Vilaselle entre los prados, bajo la falda del Monte da Cova


El Monte da Cova y, más arriba, el Monte do Pereiro (782 m) y, en lo alto de A Serra da Vaqueriza, en Monte de Aldegunde (878 m) con A Pena de Reconto


La espesura de la fronda nos oculta la vista de las primeras casas de o Cádavo, entre las que se encuentra el albergue público de peregrinos, inaugurado en 2000


Las que sí vemos al bajar, en el valle, son las de la salida, o entrada, por la carretera de Meira, cercanas al Campo da Feira y muy próximas al Camino


Enfrente pasa la rúa da Feira, que comunica con el cercano pueblo de O Candín, otro de los accesos a O Cádavo


El Camino, de suelo duro serpentea hasta las primeras casas del núcleo urbano, que ya vemos desde aquí parcialmente, más allá de los árboles del fondo


Ahí donde los árboles forman un arco o túnel vegetal pasaremos del bosque al entorno urbano en un instante


Zona de huertas a nuestra derecha, separada del Camino por una alambrada. Más allá hay una hermosa fraga


Y ahí tenemos las casas, aunque apenas las vemos aún entre el espeso boscaje que las antecede


En esta fotografía, de principios de la primavera, con las hojas aún brotando de los árboles -y estos más pequeños- se aprecia mejor el entramado urbano de la parte de O Cádavo que atraviesa el Camino


El gran edificio de traza moderna e intenso color amarillo es el albergue público de peregrinos, construido con buen criterio a la misma entrada de la villa. Un poco más allá están el centro de salud, la iglesia, la Praza Campo da Feira, la Pensión Porta Santa, el Albergue San Mateo y otros alojamientos, comercios y servicios de los que hablaremos según crucemos O Cádavo, capital de Baleira, en dirección a Pradeda y el Alto da Vacariza, viendo antes, en la fachada de la Casa do Concello antigua, el viejo escudo de Baleira con su iconografía alegórica de la batalla del Campo da Matanza por el que acabamos de pasar



















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