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lunes, 7 de septiembre de 2026

LA BAJADA A PARADAVELLA POR OS OTEIROS (A FONSAGRADA, GALICIA) FRENTE A LA SERRA DA LASTRA Y EL VALLE DEL REGO DE RIEIRO: EL PASO A LA CUENCA DEL EO

La bajada a Paradavella y A Serra da Lastra

Desde los campos que fueron las antiguas huertas del Real Hospital de Santiago de Montouto la vista de la bajada al valle del Rego de Rieiro, donde se encuentra Paradavella, con A Serra da Lastra y su línea de cumbres enfrente: Os Penedos Oscuros (1.055 m), Pico Ribón (1.048 m), Pico da Reboleira (964 m), Pico do Formigueiro (939 m) y Pico do Padornelo (958 m) nos muestran que, bien entrados ya en Galicia, aún no se han terminado las etapas montañeras del Camino Primitivo, características por su singular dureza pero también por su gran belleza


Bajo la sierra, cerrada al este por A Serra do Hospital, donde nos encontramos nosotros, está la aldea de Paradavella, antigua posesión sanjuanista (Orden de Malta o de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén) que es a donde nos dirigimos, para lo que haremos un formidable descenso desde los 1.025 metros de altitud, a los que nos hallamos, ahora a los 690 metros de media a los que se encuentra Paradavella, en una distancia de unos cuatro kilómetros aproximadamente


Dejando atrás las ruinas del Real Hospital de Santiago de Montouto iniciamos pues la bajada desde esta Serra do Hospital hacia Paradavella. La sierra forman con otras una gran dorsal que, extendida de norte a sur, separa las cuencas fluviales del Navia y del Eo a 9 kilómetros al oeste de la villa de A Fonsagrada, capital de este concello, que es el primero en Galicia del Camino Primitivo


A nuestra izquierda, el Parque Eólico da Carba es uno de tantos de los que han hollado esta histórica montaña hasta las mismas puertas del Real Hospital. Iniciamos la bajada a Paradavella, al principio muy suavemente, por la zona conocida como Os Oteiros


El Camino es muy ancho, en su momento fue ampliado para el paso de maquinaria (tractores) y vehículos de servicio a las fincas. De frente las cumbres de A Serra da Lastra nos sirven de referencia visual y geográfica al oeste, marcando rumbo


Os Oteiros es como se llama a toda esta zona, por eso a nuestra derecha tenemos A Lomba Os Oteiros, que cae hacia en Monte Argocobo. De frente y al otro lado del valle divisamos el pueblo de Teixeira, de la parroquia fonsagradina de Piñeira, en las estribaciones más septentrionales de A Serra da Lastra. Más atrás quizás reconozcamos Centigosa, en esta misma parroquia, junto al Penedo da Cerdeira. Más a lo lejos es el monte del Chao dos Fornos (705 m) y Pena Portela (722 m). A la izquierda es el Alto de Salgueiriño (757 m) con A Serra da Panda (82 m) a la derecha. Por entre esos vericuetos discurren el Eo y sus afluentes. La vista llega al parque eólico de A Serra da Ferradura, frontera de Baleira y Castroverde. En días muy claros podrían acaso reconocerse las serranías de Meira, Lourenzá y otras entre A Terra Chá y A Mariña, ya cercanas a la costa


Nosotros caminamos en dirección suroeste, por lo que estamos alejándonos de la costa buscando la ruta directa a Lugo por el concello de Baleira, al que entraremos por A Degolada, un par de kilómetros al oeste de Paradavella, alguno de cuyos montes, como el Alto da Fontaneira (1.003 m) divisamos desde aquí, en la distancia


A Serra da Lastra, como hemos dicho, es una buena referencia, pues por esta su ladera meridional sureste discurre el Camino, no lejos nunca de la carretera de Lugo (LU-530), hacia el Alto da Fontaneira


Si nos fijamos podremos ver bien el sinuoso trazado de dicha carretera bajo esas estribaciones meridionales de la sierra, bajo el Penedo Eiros. A su izquierda hay un collado, el de A Lastra, con A Pena Escrita (877 m) a su izquierda y, al fondo, el citado Alto da Fontaneira, por donde el Camino subirá a su derecha, pasando al pueblo de A Fontaneira. muy a lo lejos asoma parciamente A Serra da Vacariza por el Alto das Penas (918), la última serranía importante en la ruta a la ciudad de Lugo, que veremos desde allí, aunque aún distante unos 28 kilómetros


Reconocemos bien las primeras casas de A Lastra, justo allí el Camino llega a la carretera por la famosa cuesta de A Costa do Sapo y coincide con ella unos metros hasta la salida del pueblo, cuando, dejando el asfalto, subirá hacia el Alto da Fontaneira


En tanto no se abra otra cosa, los peregrinos suelen hacer pernocta en O Cádavo capital del concello de Baleira, donde hay varios albergues y alojamientos o, apurando más la etapa y con un considerable esfuerzo añadido, en Castroverde. En el primer caso son unos 25 kilómetros desde A Fonsagrada y unos nueve o diez más en el segundo


Los peregrinos caminantes del Camino Primitivo ya saben a estas alturas que los kilómetros y distancias que, en números y sobre el papel, parecen sumamente factibles, parece se multiplican varias veces en la realidad debido a esta abrupta orografía, la cual se cobra su tributo en sudor pero compensa con su imponente paisaje montaraz


Otra circunstancia a tener en cuenta es que no vamos a pasar por muchos núcleos poblados y, los que hay, no todos tienen bar ni tienda-bar, sobre todo tras los cierres de algunos establecimientos de un tiempo acá. En Paradanova tenemos La Taberna y en A Lastra solamente estaba abierto el Bar Xestoso. Si no reabre alguno más de los que hubo en estos pueblos, como en A Fontaneira, o abre alguno nuevo, es lo que hay de aquí a O Cádavo


Si siempre es necesario llevar, además de agua en la cantimplora, algo de comer en la mochila, en esta etapa todavía más según lo expuesto. Si coincides con el día de descanso o cierres por otros motivos, vas a tener una larga jornada sin pertrechos si no te has avituallado en A Fonsagrada (lo digo por experiencia propia)


Bajamos pues por Os Oteiros, con el Parque Eólico da Carba arriba a nuestra izquierda, ladera occidental de A Serra do Hospital que, en esta zona cercana a la cima, es un gran sotobosque de uz (brezo) antes de las plantaciones de pinos que nos vamos a encontrar unos metros más abajo


Paso a paso la cuesta abajo va aumentando su pendiente. Por lo general se prefiere bajar a subir pero esta constante rampa descendente cobrará su tributo en otra jornada 'rompepiernas' muy exigente


Aunque no es, por ejemplo, la bajada de Buspol ni la tampoco la de El Palo, toda acumulación de fatigas causa mella en el cuerpo de los peregrinos que ya llevan una buena andadura montañera a sus espaldas


Según bajamos, nos acercamos a los piñeirales plantados en esta ladera, los cuales alternan con pequeños bosquetes autóctonos o fragas, como esta carballeira


Este surco que cruza el Camino canaliza las aguas sobrantes de las lluvias y los deshielos hacia el bosque. Al mismo tiempo, otro sigue la cuneta caminera. Esto evita que el agua inunde esta pista, arroye por ella y la destroce


Una serie de postes telefónicos, de madera, para evitar el impacto visual de los tan antiestéticos de hormigón, jalona este trayecto caminero, empleado como pista forestal


A partir de aquí predomina el piñeiral. Los pinos autóctonos, que dieron nombre a tantas poblaciones, se dan por extinguidos, estos son pinos radiata, con los que se repoblaron antiguos pastos y montes comunales a partir de la posguerra, destinándolos a las madereras, la construcción y las factorías de celulosa


Según se abren algunos claros, veremos el paisaje más allá del pinar, como aquí, con excelentes vistas hacia A Serra da Lastra


De frente a nosotros, por esos piñeirales discurre, de izquierda a derecha y cerca de la cresta de esta ladera, la larga bajada hacia Paradavella. Un poco más abajo vemos un poco del camino vecinal asfalado que comunica A Pastoriza con la LU-530. Nos cruzaremos con él allá abajo, cerca del Monte da Xearoa. De frente son Os Penedos Oscuros, en A Serra da Lastra


Y allí volvemos a ver A Lastra y el Alto da Fontaneira. Las célebres 'montañas rusas' del Camino Primitivo, grandes descensos seguidos de fuertes ascensiones aún no han cesado, como tendremos ocasión de comprobar, o hemos comprobado ya, viniendo de A Fonsagrada


Magnífica vista de A Serra da Lastra a nuestra derecha. toda su ladera oriental, con la larga cresta casi llana de A Serra do Miradoiro (1.029) asomando sus cimas al oeste


Caminamos sobre el valle del Rego Argocobo, que nace al pie del Real Hospital de Santiago de Montouto, el cual da sus aguas al Rego de Rieiro al pie del Pico do Formigueiro de A Serra de Lastra. A nuestra derecha es A Lomba dos Oteiros, estribaciones occidentales de A Serra do Hospital


El Pico Formigueiro se reconoce bien por su cortafuegos. Justo detrás es la cumbre del Padornelo; a simple vista pueden confundirse pensándose que es una sola. A su izquierda es el Pico da Reboleira.  Entre ambos se encuentra la aldea de Padornelo, que pertenece a la parroquia de Cubilledo en el concejo de Baleira. Más abajo, en la falda de la sierra, tenemos, a la izquierda del Cortafuegos, la aldea de Pin, parroquia de Bruicedo y, unos metros más a su izquierda, la de O Retiro, parroquia de Paradavella. En la primera nació Florencio López Fernández, famoso músico popular, más conocido por O Cego dos Vilares o Florencio da Fontaneira, por ser otros lugares donde residió


En un rellano de la cuesta occidental de A Lomba dos Oteiros vemos el pueblo de Pastoriza, que pertenece a la parroquia fonsagradina de Bruicedo. De frente y al otro lado del valle está la cabeza de la parroquia, la aldea de Bruicedo, solar de la iglesia parroquial de Santiago


Más arriba en la cresta volvemos a ver Teixeira a la derecha y, más allá y más arriba, Centigosa. Un poco más al este el Rego de Rieiro da sus aguas al río de Piñeira, tributario a su vez del Eo, bajo el Chao dos Fornos. Detrás es el Monte da Marronda con A Pena das Vacas (872 m) y A Cruz da Nena (929 m)


El Eo, que nace en Fonteo, en el vecino concello de Baleira, pasa detrás de A Serra da Lastra y fluye hacia el norte directo a su ría, donde desembarca en el Cantábrico, paso del Camino Norte de Santiago, en su ramal veigueño (Camín Vello) y por As Figueiras (Asturias) a Ribadeo (Galicia) -o por la variante de Tapia)


Más allá de A Lomba dos Oteiros y Monte da Valiña Daiga reconocemos A Serra da Canda con el pico de este nombre (885 m). La vista llega a la Serra de Meira, a la de Lourenzá y la de A Cadeira (paso también del Camino Norte hacia Mondoñedo) y, con suerte, acaso A Serra do Xistral, que llega al mar


Las nubes imperantes tantas veces al norte revelan el paso entre A Terra Chá y A Mariña, las famosas nieblas del Alto da Xesta entre Mondoñedo y Abadín


A Serra de Meira, también plagada de parques eólicos por la zona de O Coldón (866 m). A lo lejos adivinamos más que divisamos A Serra de Lourenzá y A Serra da Cadeira


Lo mismo que A Serra da Lastra, el Alto da Fontaneira, al oeste, hace de referencia geográfica para saber cuál es el rumbo por el que se encaminan nuestros pasos


Tras otear el paisaje al este y suroeste, que es el rumbo que tomamos, nos metemos de lleno ya en estas arboledas de Os Oteiros sin dejar de bajar y bajar, siempre cómodamente y sin cruces que nos puedan hacer dudad o despistarnos


Aunque no haya riesgo de error, el ver un hito jacobita, concha o flecha amarilla cada cierto trecho nos tranquilizará en el sentido en que confirma que no nos hemos dejado ningún desvío atrás y que vamos por buen camino


En la plaquita que tienen los mojones en Galicia aparece la distancia que nos queda hasta el Kilómetro Cero del Camino, sito este en la Praza do Obradoiro de Santiago de Compostela: ciento cuarenta y cuatro kilómetros y ciento cincuenta y tres metros... 'casi al centímetro'


No hay demasiada piedra suelta y se avanza bastante bien y, dependiendo de nuestras fuerzas, a buen paso y cómodo, si bien lo largo de la bajada, insistimos, hará que añoremos pisar un poco en llano, llegando a Paradavella


La bajada es recta y rotunda, sin curvas, totalmente directa. Cuando llueve puede formarse algo de barro pero al menos andamos sobre suelo de tierra, libres de asfalto y hormigón


En días de calor, esta hermosa galería vegetal nos proporciona además buena sombra y frescor 


Otro surco de aguas sobrantes, este ya muy gastado y que casi ha desaparecido


Más postes telefónicos que seguiremos encontrando a lo largo de un buen tramo cuesta abajo


A la derecha, una hermosa mata de arbolado autóctono, castiñeiros y carballos sobre todo


El Pico Formigueiro y su cortafuegos, visto entre los árboles. Abajo vemos lo que nos parece una de las casas de Rieiro, justo encima del lugar en el que el río de su nombre recibe las aguas del Argocobo, ocultos ambos entre el boscaje


Más pinares o piñeirales. Cuando pasamos no habían sido talados, como tantos otros, a causa de la plaga del hongo de las bandas roja y marrón, que afecta a su madera, por lo que tal vez estuvieran libres de ella, al menos en aquel momento...


Pero en otras zonas sí debieron de cortarlos, sobre todo a la derecha


Así estaba aquí el Camino antaño, cubierto de piñeiros a ambos lados


Ha quedado en medio un árbol, pero no es un pino. Volvemos a ver A Lomba dos Oteiros a la derecha, el Pico Formigueiro en A Serra da Lastra a la izquierda y, abajo y en medio, la unión de los valles del Rieiro y del Argocobo


A Pastoriza, con Rieiro más abajo, Bruicedo enfrente y Teixeira y lo alto. Ya hemos dejado de ver Centigosa


Los topónimos hacen referencia a usos del terreno, como Pastoriza, a clases de árboles del lugar como Teixieira (tejedal), a cultivos como Centigosa (centeno), a su situación junto al río como Rieiro (ribero) y posiblemente antropónimos como Bruicedo y Pin. Pero serán los filólogos los que tengan la última palabra


Continuamos pista abajo mientras perdemos altura rápidamente, aunque aún queda bastante para dejar de bajar


Empieza ahora un poco de curva a la derecha. A un lado siguen los pinos, al otro han desaparecido


Y un mojón garantiza que caminamos por el trayecto correcto


A la izquierda, durante todo el itinerario, se ven bien los trabajos de desmonte que ensancharon el viejo Camino hasta hacer de él esta pista forestal, eso si sigue siendo este su trazado original y no tuvo modificaciones con las plantaciones de coníferas, como sucedió en otros lugares


El cómodo y agradable trayecto anima a muchos peregrinos a caminar con muy buen paso, largo y rápido incluso, de puras ganas de llegar a Paradavella, donde muchos harán parada para tomarse un refrigerio en uno de los, al menos en estos tiempos que esto escribo, escasos bares existentes hasta O Cádavo


Preciosa vista hacia La Lomba dos Oteiros arriba a nuestra derecha y de los penedos de A Lagoa Seca o Laguaseca, estribaciones de A Serra do Hospital situadas sobre el Real Hospital de Santiago de Montouto, desde el que hemos empezado a bajar


Asomando más allá de la ladera, es la cota cimera de esa serranía de A Lagoa Seca (1.107 m) que por lo general se tiene como parte de la del Hospital


Y ese es el penedo sobre el histórico hospital. En no pocas guías y artículos se le denomina, como a toda A Lagoa Seca, Muradal o Pico Muradal, se debe ello a que la estación antiincendios ubicada en el pico de ese nombre, que se encuentra realmente unos pocos kilómetros más al norte, fue trasladada a este monte, pero sin cambiar su nomenclatura oficial, lo que dio lugar a esta confusión


Más allá volvemos a ver A Serra da Canda y a lo lejos los eólicos de A Serra de Meira


Prosigue la bajada por la pista de tierra con el Pico do Formigueiro y su gran cortafuegos ante nosotros, otra buena referencia visual


Una imagen del Camino la última vez que vinimos


Y otra unos años más atrás. A ver cómo está cuando vosotros paséis por aquí


Gotas de agua de niebla condensadas en la hierba, formando gotas


Y el Camino, tal y como lo encontramos pocos años después, sin pinos a la derecha, aunque sí con otros arboles, y vistas hacia el Pico do Formigueiro en A Serra da Lastra


Es este trecho predominan ahora los árboles autóctonos en esta parte de la foresta


Tramo recto siempre en bajada continua y sin tregua


En el Pico do Formigueiro vemos el surco boscoso que, a la izquierda del cortafuegos, forma el Rego de Padornelo, que baja a dar sus aguas al Rieiro


Según bajamos vemos un poco mejor el valle hacia Pastoriza y A Serra da Canda


Al pie de de dicha sierra vemos otros dos pueblos fonsagradinos más: A Airexa (al fondo encima de Pastoriza) y más lejos A Boucisca, ambos de la parroquia de Piñeira


Ahí está el Monte de Piagos, bajo el Pico da Canda, el más alto de la sierra. Al fondo seguimos viendo A Serra de Meira con su inmenso parque eólico. Al otro lado nace el famoso río Miño, en el Pedregal de Irimia, concello de Meira. Así, de la misma manera que A Serra do Hospital separa las cuencas del Navia y del Eo la de Meira separa la del Eo y la del Miño


Serra do Hospital que vemos magnífica por su vertiente occidental de A Lagoa Seca, donde predomina en monte bajo aunque también hay algunas fragas autóctonas y piñeirales


Y, de frente a nosotros, A Serra da Lastra, al oeste, en su falda oriental, muy boscosa


Cuesta abajo, donde vuelve el pinar, es el Monte da Xearoa, al sur de Rieiro


Brezos, toxos, xestas y demás monte bajo, como zarzales, helechos y espineras, crece también en estos bosques y veredas


Siguen asimismo los postes telefónicos marcando el itinerario en este trayecto con menos árboles


La pista serpentea ligeramente siguiendo la orografía de la montaña


Nos acercamos a otra zona de bosques, siempre cuesta abajo


O Retiro, donde están Casa do Castañoso y Casa do Conde. A la derecha, en Pin, están Casa de Xinto, Casa de Pinto y Casa de Riba. Ambos núcleos tienen excelentes elementos de arquitectura tradicional, hórreos, casas labregas y celeiros (graneros)


Campera abajo otro piñeiral 'superviviente' de las talas masivas a causa del hongo de las bandas roja y marrón. Compartimos de la web Distrito Forestal para hacernos una idea de esta problemática:
"Las enfermedades fúngicas defoliadoras, en especial la banda roja y la banda marrón, están causando estragos este año en los pinares gallegos. Las condiciones ambientales de humedad y altas temperaturas de esta primavera favorecen la explosión de los hongos y su propagación, con efectos visibles sobre todo en montes de la provincia de Lugo, pero también en zonas del interior de A Coruña o del sur de Pontevedra. 
Los daños más graves se producen en las masas de pino radiata o insigne, pues el pino del país (‘Pinus pinaster’) presenta una susceptibilidad escasa a las bandas. En radiata, la enfermedad seca las acículas, empeorando la circulación de la savia y repercutiendo, además de en el crecimiento, en el estado sanitario general del árbol, que puede llegar a secar. 
“Cuando la afectación en un árbol llega al 25-30%, que es cuando vemos que está decolorado, se produce una pérdida de crecimiento y cuando esa afectación llega al 70% puede producir ya mortandad, porque el pino empieza a tener problemas vegetativos graves por la falta de densidad de las hojas”, explica Francisco Dans, director de la Asociación Forestal de Galicia. (...) 
Además de A Fonsagrada, los montes de Baleira y Castroverde, así como los de la comarca de Meira están entre los más afectados, pero los males se extienden ya a otras zonas del centro de Lugo, A Terra Chá o A Mariña. “El avance está motivado por las condiciones climáticas, que son propicias para que se extienda, este año más que otros, porque con el invierno y la primavera que estamos teniendo, con tiempo cálido y húmedo, los hongos están mucho más activos. En la zona más pegada a la montaña es más evidente; en otras áreas la presencia es más difusa”, detalla Xabier. 
A nivel gallego, Francisco Dans también reconoce que “la situación es muy variable y no responde a un patrón común en toda la comunidad”. “Hay zonas de Galicia muy afectadas, especialmente en la parte oriental de Lugo, tanto de media montaña como más al norte, y también algunas zonas del interior, pero otras curiosamente no tienen daños. Esta situación no obedece a un criterio lógico establecido, desconocemos aún bastante de la biología de esta especie de hongo”, reconoce. (...) 
El avance de la banda marrón preocupa a los propietarios forestales y también a la industria de transformación. Jorge Souto, que gestiona junto a su hermano Alberto el aserradero Hijos de Ramón Rubal SL, la referencia para la madera de pino en la comarca de A Mariña, asegura que la enfermedad “va a agravar el problema de suministro de materia prima de cara al futuro, porque amenaza con dejar a Galicia sin pino insigne en 10 años”. 
“En Asturias están teniendo que cortar plantaciones de futuro, laderas enteras, y en zonas de A Mariña o A Terra Chá está llevándose por delante también las plantaciones jóvenes, secando los pinos que llevan tres años plantados”, cuenta, por lo que “está desanimando a los propietarios a hacer repoblaciones con pino radiata”. 
“Tenemos masas mixtas de pinaster y radiata y se ve claramente la diferencia” 
Esther Sanchez Barreiro es presidenta de la SOFOR Santa Juliana, de la parroquia de Cereixido, en A Fonsagrada, formada por 19 propietarios y 198 hectáreas de monte. 
Cuentan con unas 25 hectáreas de pino pinaster y otras 20 de radiata, que se encuentran muy afectadas. “El pinaster aguanta mejor a día de hoy, aunque no quiere decir que no le afecte, pero las masas de radiata, tanto las que están repobladas como las que están más avanzadas, en estado de latizal, están mucho peor. Tenemos incluso una masa mixta en la que se ve claramente la diferencia”, explica. 
En esta SOFOR de A Fonsagrada han tratado ya dos veces sus plantaciones de radiata pero no han logrado mantenerlas a salvo. “Las tratamos hace dos años pero nada, da pena verlas. Y no nos valen todavía para cortar, porque tendrán unos 10 o 15 años; les faltarían aún otros 10”, indica Esther. 
Seguramente tengamos que cortar los pinos radiata, pero no sabemos que vamos a plantar en su lugar 
Los 19 vecinos propietarios del monte de Cereixido están convencidos de que acabarán teniendo que cortar la mayor parte de la superficie afectada, con la incógnita de no saber qué plantar de nuevo. “Lo que no sabemos es qué vamos a plantar en su sitio”, reconoce".

Conocida la razón de la desaparición de tantos pinos, nos explicamos la transformación del paisaje, tal que aquí, en esta bifurcación, donde solamente se ven algunas coníferas en la zona alta de esta ladera. Seguimos el camino principal en continuo y prolongado descenso


Caminamos en recto un trecho y luego el Camino hace una curva a la derecha


Fijémonos cómo ha quedado de desbrozada esta zona de la falda del monte. Los pinos parecen haber sido arrancados de raíz. Queda la incertidumbre de qué plantar ahora


Hay tramos en los que la bajada no parece tan acusada y, sin ser camino llano, tiene bastante menos desnivel


Trecho recto y, acto seguido, otra curva, ahora a la izquierda. El cortafuegos del Pico do Formigueiro siempre a la vista. Los topónimos relacionados con los hormigueros son abundantes en la montaña, no por la abundancia de estos insectos sino por la propia forma del pico


Al norte, A Serra da Canda sería uno de tantos topónimos de la raíz celta kant- kand-, con variadas acepciones que van de 'roca' a 'color blanco'. Meira, por su parte, se trata de un hidrónimo, variante del prerromano mar- mer- 'agua'


Pese a vueltas y revueltas la dirección oeste-suroeste el la que predomina, tomando el rumbo más directo hacia la ciudad de Lugo


Según nos movemos el paisaje cambia, a veces imperceptiblemente, pero nuevos detalles aparecen ante nuestros ojos...


Tenemos una mejor perspectiva del valle del Rego de Rieiro, al menos en la zona del pueblo de este nombre, que es donde recibe las aguas del Rego de Argocobo


Algunas casas de Rieiro, donde se encuentran Casa de Pardo, Casa de Portela y Casa de Oficiala. Podei hallar información de las aldeas fonsagradinas y su patrimonio en fonsaweb.com


En Pastoriza se encuentran Casa do Sastre, Casa de Agosto, Casa de Antoñín, Casa de Xastre, Casa de Sabelo y Casa de Martín. Estas aldeas presentan un hábitat más bien concentrado. A fondo, A Airexa, cabeza de la parroquia de Piñeira, lo hace a lo largo del camino que comunica con A Boucisca


Y aquí tenemos el camino vecinal asfaltado que comunica Pastoriza con la LU-530 o carretera de Lugo, que antes veíamos desde Os Oteiros y con el que vamos a cruzarnos dentro de muy poco


"Toca ahora bajar por el paraje de Os Oteiros y atravesar un hermoso bosque hasta dar con las casas de Paradavella, donde es más que conveniente detenerse a repostar", advierte con razón Miguel Barrero en su relato sobre la ruta jacobita primitiva en La Voz de Asturias del 31-7-2016. Reiteramos que si no reabren, o abren nuevos, algunos bares o tiendas-bar, hasta O Cádavo con suerte encontraremos únicamente dos funcionando


Reiteramos que, aunque siempre hay que llevar algo de comida, y bastante agua con nosotros, en etapas como esta ello se hace más perentorio. Recomendamos siempre leer las guías, que para eso se han escrito, lo que ya en sí disipa muchas dudas y evita muchas sorpresas desagradables


Lanzarse 'a la aventura' y 'a lo desconocido' no siempre resulta tan grato como parece, y menos para nosotros, cada vez más dependientes de nuestros adelantos tecnológicos, reloj incluido, prisas y no siempre buena capacidad para improvisar... desde un picnic a un vivac


Os Penedos Oscuros de A Serra da Lastra asoman entre los árboles, nos adentramos de nuevo en una zona algo más boscosa


El Monte da Xearoa abajo a nuestra derecha, este sí bien cubierto de piñeiros


Piñeiros que se extienden desde el Camino hacia el valle, como vemos frente a nosotros


Curva a la derecha mientras seguimos perdiendo altura, paso a paso


Y ya tenemos aquí el camino de A Pastoriza, que vamos a cruzar pocos metros más allá


El paso de vehículos es muy escaso, lo que no quiere decir que inexistente, ni mucho menos. Recordemos que además de los coches de los residentes pasan tractores, cubas de la leche, camiones de ganado, servicios forestales, etc., etc., etc.


Tampoco, por las propias características de la vía, es una carretera en la que se pueda conducir a velocidad, pero la visibilidad para cruzar no es del todo la más óptima


Recordemos, como siempre, que normalmente llegamos a oír el motor antes de ver al vehículo. Pongamos pues todos los sentidos y no nos confiemos en este largo trayecto sin coches prácticamente desde que dejamos por última vez la LU-530 antes de llegar a Vilardongo


Ahí tenemos, nada más cruzar, el mojón jacobita que nos indica continuar de frente y pista abajo. En este lugar se ha mantenido en pie otro buen piñeiral


El largo descenso aún no se acaba, lo que impacienta a veces a algunos caminantes 'ansiosos de desayunar por segunda vez', pues parece que el esfuerzo acumulado desde nuestra salida de A Fonsagrada o de O Piñeiral ha gastado ya las energía proporcionadas por el primero


Ladera sin árboles que nos permite ver un poco más del valle


Riero ya ha desaparecido a nuestra vista al estar situado en lo más profundo, pero seguimos viendo bien Pastoriza y algunas aldeas de la vecina parroquia de Piñeira


Pastoriza y a lo lejos Goxe, solar de la capilla de San Xosé, donde se encuentra también el castro de A Croa, testimonio de los pobladores galaicos de estos parajes en la Edad del Hierro


A Boucisca, bajo el Monte de Piagos y el Pico da Canda. Ahí tenemos Casa de Paulín, Casa de Torneiro, Casa de Díaz, Casa de Gaiteiro, Casa Vitureiro y Casa de Maragato. Esta última guarda en su nombre el testimonio de los arrieiros maragatos que, empleando rutas ancestrales a través de Astorga, comunicaban la meseta interior con la costa cantábrica, estableciéndose muchos en pueblos y villas de su recorrido, sobre todo cuando los cambios de las comunicaciones con las nuevas carreteras transformaron su actividad. Compartimos al respecto el artículo La Maragatería en A Fonsagrada del blog de Manuel Curiel Maragatos en Lugo:
"Paradavella, a 20 kilómetros de A Fonsagrada, siempre fue un nudo de comunicaciones para los arrieros, ya antes de construirse la carretera de Lugo a Fonsagrada, debido al paso del Camino Real. En realidad la carretera siguió el trazado del camino desde Lugo hasta Pravia de Asturias (215 kilómetros). Por este Camino Real se transportaban todas las mercancías que se distribuían por esta parte de la provincia de Lugo, y que procedían de Castilla, de los puertos de La Coruña y Vigo y del resto de la costa de Galicia. A mediados del siglo XVIII (1750), Paradavella, con 75 habitantes, tenía dos importantes casas dedicadas a la venta de mercancías, la del Retiro y la de la Calzada. Aún mas recientemente, en 1970, Paradavella contaba con cuatro tiendas de ultramarinos, las cuatro con bar, y una de ellas con estanco y otra con ferretería, un comercio de telas, un herrero, un telar, un almacén de abonos y sal, así como dos sastres. 
En A Fonsagrada, a mediados del siglo XX, eran conocidos dos arrieros que vivían en la villa. El señor Turia (así era conocido) había venido de Cuba, y vivía en la que posteriormente pasaría a ser "casa de Curiel", y realizaba todos los días la caminata hasta Paradavella, de 40 kilómetros ida y vuelta, a un almacén de sal. El otro, Aniceto “do Hospitaleiro”, realizaba dos viajes diarios desde Fonsagrada a los molinos de Rosario, sitos en San Pedro de Neiro, diez kilómetros ida y vuelta, con un peso de 25 kilogramos y la particularidad de que apenas veía. A Aniceto le sonrió la vida, aunque fue por poco tiempo, cuando consiguió entrar a forma parte de la familia de la O.N.C.E. en Lugo. Yo conocí y traté a ambos. 
A principios del pasado siglo dos arrieros procedentes de la comarca de la Maragatería leonesa eligieron las tierras buronesas, estableciendo en la villa fonsagradina su lugar de residencia, así como sendos negocios dedicados básicamente al comercio de vinos y de ultramarinos en general. Se trataba de dos cuñados oriundos del pueblo de Pradorrey-Brazuelo, muy próximo a la ciudad de Astorga: Uno de estos pioneros fue Víctor García Rodríguez, casado con Ramona García Barrio, un matrimonio que ya figuraba en un Directorio del partido judicial de Fonsagrada en el año 1911 como afincado en la Villa, regentando una “abacería” donde se vendía vino, cereales y ultramarinos en general".

A Airexa con Casa do Rego, Casa do Campelo, Casa de Pardo, Casa de Cabaceira, Casa de Bernardo, Casa de Touzón y Casa de Rego. Ahí vemos (en medio de la foto) la iglesia parroquial de Santa María de Piñeira. Ahí tiene especial relevancia por sus actividades la Asociación Os Xígaros


Vuelve a suavizarse un poco la cuesta abajo al pie del pinar y la pista sigue siendo ancha una vez pasado el cruce


Todo un apacible y alegre paseo por la campiña fonsagradina ya entrados en la parroquia de Paradavella, enclave también que fue, como O Padrón, Fonfría, A Bastida y otros, de la Orden de Malta, en origen de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, en la antigua Terra de Burón, actuales concellos de A Fonsagrada y Negueira de Muñiz


El siguiente pueblo después de Paradavella, A Lastra, ya en el concello de Baleira, fue también dependencia de la Orden de Malta a través de la Encomienda de Portomarín, una de las cinco que tuvieron los sanjuanistas, como también se los llama, en Galicia


La Orden tuvo su origen hospitalero en el Hospital de San Juan Bautista de Jerusalén, que unos comerciantes de Amalfi, en la Campania italiana, fundaron en 1048 un hospital para acogida de peregrinos en Jerusalén. Los sanjuanistas, con rama militar a partir de las Cruzadas, se expandirían por toda la cristiandad a través de las rutas de peregrinación, las cuales a su vez eran casi todas los caminos principales del orbe hasta la construcción de las actuales carreteras


En la antigua Terra de Burón, favorecida por monarcas como Alfonso IX, fundador de A Proba hacia 1200 y gran valedor, en sus disposiciones, de la ruta de Asturias a Galicia por el interior, su presencia es tal que tienen hospital de peregrinos en Fonfría, nada más pasar a Galicia por O Acevo y posesiones tanto en la ruta de A Proba de Burón (A Bastida) como por A Fonsagrada (O Padrón). Luego, una vez reunificadas ambas en el Real Hospital de Santiago de Montouto, tienen tanto coto de su posesión en Paradavella como en A Lastra, saliendo ya de la antigua tierra buronesa


Bifurcación y siempre de frente, por el camino más 'alicatado' y principal, en continua bajada


Arriba, al este, aún vemos A Serra do Hospital con A Lagoa Seca y el collado del dolmen de Pedras Dereitas, solar del antiguo Real Hospital de Santiago de Montouto


Un prado en medio formaba parte de las huertas del antiguo hospital. Fijémonos en toda la bajada que hemos hecho ya desde allí, y aún queda más


Observemos también el mojón. En contra de la opinión generalizada la posición de los rayos de la concha no implica necesariamente dirección, sino que únicamente identifica al Camino. El único símbolo direccional pleno es la flecha amarilla


Llega ahora otro tramo con bastante coníferas, además de otros árboles, antes de llegar a Paradavella


Por su intenso verdor no parecen afectados por la peste del hongo de las bandas. Según lo que se vuelva a plantar, las opciones abarcan desde otras especies de pinos más resistentes al hongo a eucaliptos y castañares, o incluso pastos, el paisaje evolucionará en un sentido o en otro 


Aquí, por ejemplo, en espera de cómo vayan evolucionando los acontecimientos, crece profusamente el helecho


Curva a la derecha en una plantación de coníferas de las 'supervivientes'


Y luego una curva a la izquierda en un lugar con buena sombra, donde a veces algunos peregrinos hacen un alto para un descanso antes de acometer la última parte del descenso hacia Paradavella


A la derecha se acaban los pinos, que ahora aparecen a la izquierda. De frente de nuevo el Pico do Formigueiro y el Pico da Reboleira (de rebolo, especie de roble)


O Retiro y Pin. En el primero hay una casa solariega, la mencionada de Casa do Conde, lo que parece vinculado al nombre del lugar, antigua posesión nobiliaria, tal vez de los condes de Altamira, señores de la Terra de Burón desde 1480 hasta las Cortes de Cádiz, que supieron fin al régimen de señoríos entre 1811 a 1813


De Pin ya hemos dicho era Florencio López Fernández, Florencio da Fontaneira, cuya biografía es una verdadera epopeya vital, pues se quedó ciego siendo niño como consecuencia de una viruela, desarrollando entonces otras facultades portentosamente, como el sentido de la orientación, asombrando a las gentes por su capacidad para recorrer los caminos sin equivocarse, sabiendo ir y volver a todas partes pese a su ceguera


Para ganarse la vida en aquellos tiempos, los ciegos solían aprender a tocar algún instrumento y a cantar, y a ello le envió su padre, una vez superada la viruela, enseñándole otro invidente, Xoán Santamarta, de Riotorto, las primeras artes musicales, el cante y el violín, en Os Vilares de Cubilledo (Baleira), a donde se desplaza y fija su residencia tras salir de A Fontaneira, donde vivía con su familia, a los catorce años.


Como numerosos músicos ciegos, Florencio disponía de una gran capacidad para aprender melodías de oído y posteriormente interpretarlas. Se ganó así la vida, de pueblo en pueblo y de casa en casa cantando romances y coplas populares, muchas veces alusivas a sucesos reales, acompañado por su hermano Pascasio, que era copleiro o vendedor de coplas. Llegó a ser una auténtica institución es toda esta comarca de A Fonsagrada, Baleira y Ribeira de Piquín. Cuando tenía 54 años regresó a A Fontaneira (Baleira), donde falleció en 1986


Se recopilaron varias grabaciones originales de su música, llegando a conseguir notoria fama al participar, por ejemplo, en el programa Raíces de Radio Televisión Española (RTVE) y al incluirse composiciones suyas en el disco Recolleita, compartiendo espacio con otros músicos gallegos


En abril de 2023 se celebró un homenaje organizado por varios colectivos en instituciones. Compartimos la noticia que lo anunciaba en el periódico El Progreso, uno de los participantes, el día 11 de dicho mes:
"La Asociación de Funcionarios pola Normalización Lingüística, con la colaboración del colectivo Egeria, el diario El Progreso, la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de Baleira, está detrás del homenaje que este miércoles se le rendirá en ese municipio lucense a "Florencio, o cego dos Vilares, Florencio dos Vilares, gran cantor popular y, quizás, el último ciego cantor de Galicia". 
Los promotores de esta iniciativa tomaron la decisión de homenajear a Florencio da Fontaneira cuando se cumplen 109 años de su nacimiento y en la víspera del 37 aniversario de su fallecimiento. 
El homenaje se celebrará en el día en el que se cumplen los 109 años de su nacimiento, en A Fontaneira, precisamente en el cementerio en el que reposan sus restos mortales. En el exterior del camposanto será colocada una placa con el mensaje: "Na memoria de todos os que xacen aquí, porque grazas a eles e elas, Galicia segue a ter cultura e lingua de seu". 
En el nicho en el que reposa Florencio López Fernández será descubierta otra placa, que recordará que "Florencio dos Vilares, o Cego da Fontaneira, foi transmisor oral da nosa cultura e lingua, nos escenarios naturais das feiras e romaxes. Xograr popular de memoria imperecedeira". 
El homenaje ha sido coordinado por Xulio Xiz, del colectivo Egeria, y está prevista la participación del director del diario El Progreso, Alfonso Riveiro; y Julio Fernández Pin, porque ambos conocieron a Florencio. También estará el presidente de la Asociación de Funcionarios para a Normalización Lingüística, Xosé González; y el secretario xeral de Política Lingüística, Valentín García".

Pasamos bajo la línea de alta tensión cuyas torres se emplazan a lo largo del Monte da Xearoa hacia el valle del Rego de Rieiro a su paso por las parroquias de Bruicedo y Piñeira


De este sector del valle vamos despidiéndonos al acercarnos a Paradavella e ir dejándolo atrás, una bella estampa hacia A Serra da Canda


Y hermosa vista de Pastoriza rodeada de prados, huertas, fragas de bosque autóctono y alguna plantación de pinos. Justo detrás están el Monte de Argocobo y A Lomba dos Muíños


Más allá reconocemos algunas estribaciones de A Serra do Muradal, como el Monte das Veigas y el Chao de Rebollán (743 m)


De frente a nosotros, seguimos viendo el 'murallón' vertical de A Serra da Lastra, extendiéndose hacia el sur


Casi llaneamos cuando llegamos a otro pinar, lo que nos hace presentir nuestra cercanía a Paradavella


Sin embargo aún no veremos el pueblo, lo haremos cuando vayamos saliendo de estas arboledas


El Camino zigzaguea, ya prácticamente en llano, hemos bajado la cuesta, pero todavía nos quedan unos metros para llegar al pueblo


Avanzamos pues por esta antigua senda, muy reformada pero histórica, de peregrinos y arrieros hacia Paradavella 'parada vieja', topónimo que guarda relación con alguna antigua fonda o posada que, en tiempos estaría a cargo de la Orden del Malta o de San Juan de Jerusalén, cuyas posesiones en Galicia fueron definitivamente desamortizadas en 1836, pasando al Estado, que las subastaría cuatro años más tarde


Su presencia en Galicia habría sido incluso anterior a la fundación de A Proba de Burón, pues a mediados del siglo XII Alfonso VII ya había donado ciertos bienes a la Orden en Portomarín, sentando las bases para que en 1158 su hijo Fernando II les donase el antiguo monasterio de Santa Mariña, que ya desde 922 era de propiedad regia y había pertenecido a su abuela Urraca I de León siendo esta aún infanta


El Camino y el paisaje serían por entonces muy diferentes. No sabemos cuándo se establecerían los sanjuanistas en Paradavella, si formó parte de las donaciones fundacionales de la Encomienda de Portomarín o se trataría de cesiones o adquisiciones posteriores, pero habrían de consolidarse avanzando la Edad Media por el Camiño Real de Galicia, Camiño Francés de Asturias o Camiño d'Ovedo, como aparece denominado en documentos del siglo XIII


Tras el importante juego de piernas realizado en la bajada es una bendición caminar llaneando, aunque realmente aún nos aguardan unos cuantos kilómetros para llegar a O Cádavo, capital del concello de Baleira, donde suele darse por terminada para muchos peregrinos la etapa del día


En concreto, al llegar a Paradavella habremos hecho doce kilómetros desde A Fonsagrada y otros tantos nos aguardan hasta O Cádavo. Si prolongásemos la jornada hasta Castroverde aún nos quedan otros nueve más


El mojón señala por su parte que estamos a poco menos de 142 kilómetros de la Praza do Obradoiro


Volvemos a tener ante nosotros las cumbres de A Serra da Lastra, alguna de cuyas cotas supera los 1.000 metros


Más fragas de árboles autóctonos alternan con algunos piñeirales formando sendas barreras vegetales a cada lado del Camino junto con helechales y brezales


Buenos lugares todos estos para respirar hondo buen aire puro recargando nuestros pulmones


Un muy ameno paseo por el bosque gallego antes de llegar a Paradavella. Sin embargo las zonas boscosas no eran de las preferidas por los peregrinos de antaño


Acechaban las fieras, entonces mucho más numerosas, los bandoleros, que parece que en algún momento de decadencia llegaron a aprovechar para refugiarse incluso en el Hospital de Montouto y otros miedos atávicos y ancestrales, sobre todo si se les echaba la noche encima


Meigas y encantadas, el lobishome, diablos y espíritus burlones y A Santa Compaña, la procesión de las ánimas de los difuntos, eran algunos de los temores de los romeiros y demás transeúntes de antaño, además de las naturales pérdidas y extravíos


Fue uno de los primeros narradores de su peregrinación por los caminos norteños (si bien parece que fue por la costa y no por el interior), el obispo armenio Martirus de Arzendjan quien plasmó su encuentro con uno de aquellos monstruos de las soledades, si bien tampoco aquí, sino más allá de Santiago, cuando continuó hacia Fisterra, el vakner; la Xacopedia nos cuenta de él:
"Animal para unos y ente mitológico para otros, el término designa al ser que encontró en su camino a Fisterra (1491) el peregrino armenio Mártir (o Martiros), obispo de Arzendjan, y que se ha convertido en todo un símbolo de la Prolongación Jacobea a Fisterra, Galicia. El diario de Mártir y su encuentro con el vakner ha supuesto ríos de tinta y las más diversas hipótesis que han llegado hasta nuestros días, sin que de modo alguno se haya aclarado la cuestión. Martir refleja así lo acaecido: 
Recibí la bendición de Santiago, me puse en Camino y llegué a la extremidad del mundo, a la playa de la Santa Virgen, donde hay un edificio construido por su propia mano por el Apóstol San Pablo y que los francos llaman Sancta Marie de Finibusterrae. Padecí muchos trabajos y fatigas en ese viaje, en el cual me encontré con gran cantidad de bestias bravas y muy peligrosas. Y me encontré con el vakner, animal salvaje, grande y muy dañino ¿Cómo, me decían, pudiste salvarte, cuando grupos de veinte personas no pueden pasar? Pasé enseguida al país de Holani cuyos habitantes se alimentan también de pescado y cuya lengua yo no comprendía. Me trataron con la mayor consideración, llevándome de casa en casa y admirándose de que hubiera escapado del vakner.“
Numerosos estudiosos han querido aclarar las palabras de Mártir, con más o menos fortuna. ¿Qué era lo que había visto el obispo armenio y que, al parecer, sembraba el miedo en la comarca hasta el punto de admirarse de que Mártir hubiera sobrevivido al encuentro?, ¿qué era aquello que impedía el paso nada menos que a grupos de veinte personas? García Mercadal se opone al traductor de Mártir -que alegaba que se refería a un toro a un oso-, estimando que Mártir describe, sin duda, a un lince o lobo cerval. Klaus Herbers y Robert Plötz se inclinan por la tesis de Mercadal, mientras otros autores como José Luis Pensado, el profesor José Luis Monteagudo y, sobre todo, el gran investigador y estudioso de las leyendas y tradiciones de Fisterra, Fernando Alonso Romero, apuntan en otras direcciones. Señala este la imposibilidad de que un toro, vaca, oso o lince impida el paso a grupos numerosos -veinte personas-. Analiza una serie de seres míticos de la comarca y de otras regiones del norte -el Besajaun vasco; el Secular das Nubens, portugués; el Nuberu asturiano y el propio Nubeiro de la comarca de Fisterra-, pero nada encaja con la descripción de Mártir. Alonso Romero solicitó la colaboración del gran erudito y profesor compostelano, Luis Monteagudo y ambos recurrieron al antiguo diccionario de Pokorny y desde esa base indicaron algunas claves: Indoeuropeo wagh: ‘gritar, resonar, retumbar’; latín vagio: ‘gemir, lloriquear’; danés vakker: ‘alerta’; antiguo nórdico vargr: ‘lobo’. 
Se presentaba así algo más relacionado con los animales que pudieran aparecer en la comarca, caso de los lobos, pero no era suficiente. Una manada de lobos pudiera actuar aterrorizando una comarca, pero Mártir habla de un único animal. Un paso más nos acerca a la tradición europea: los campesinos llamaban varuly, en Dinamarca, a seres demoníacos que, en la noche, atacaban al hombre. Esos mismos seres eran denominados en Suecia varul y en Inglaterra, warewolf. Lo que ocurre es que, desde época ignota, a esos mismos seres se les denominó en Galicia lobishomes, [hombres lobo] y han formado parte, durante siglos, de una realidad cotidiana como no se ha vivido en ninguna otra parte de la Península Ibérica. 
Lobishome 
El lobishome es en Galicia el lado oscuro de una siniestra pesadilla, reflejada -todavía en el siglo XIX- en el caso del célebre Manuel Blanco Romasante, “el hombre lobo de Allariz”, buhonero y asesino confeso de innumerables mujeres en los montes y senderos orensanos del Camino del Sudeste, tras, según él, transformase en lobo. Algo así ya señalaba el inquisidor Torquemada: “En el reyno de Galicia se halló un hombre el cual andaba por los montes ascondido, y de allí se salía a los caminos cubierto de un pellejo de lobo, y si hallaba algunos mozos pequeños desmandado, matávalos y hartábase de comer en ellos. Y era tanto el daño que hacía que los de la tierra procuraron quitar aquella bestia del mundo y prendiéronle, y viendo que era hombre, le pusieron en una cárcel [...] hartávase de carne cruda y murió antes de que se hiciese justicia en él.” 
También, según Bouza Rey, por Trives moraba el llamado “lobo da xente”, joven transformado en tal animal por culpa de una maldición. Era creencia popular que el séptimo hijo varón de una familia podía tener ese destino; o también, si el niño había nacido en Nochebuena. Bastaba que el joven una noche echara a correr “por sete fontes, sete pontes e sete montes”. Corre también por Galicia y norte de Portugal la bellísima leyenda de la peeira dos lobos [la pastora de los lobos]. Vicente Risco, el gran polígrafo gallego, realizó un profundo estudio sobre la licantropía en Europa y, sobre todo del lobishome en Galicia, analizando los procesos judiciales y los análisis medico- psiquiátricos. Para Risco no queda la menor duda de que la pervivencia en la cultura céltica del culto al lobo ha derivado en una serie de enfermedades psiquiátricas y genéticas y el único modelo que se les prestaba una sociedad campesina, primitiva y arcana para expresar su enfermedad era monte, desolación y muerte. No se puede dejar de reseñar, empero, en otro punto de las rutas jacobeas, cerca de Le Puy, la presencia en pleno siglo XVIII de otra bestia o animal misterioso, que llevó la desolación a la región y la inquietud al mismísimo rey Luis XV, la tristemente famosa Bête de Gevaudan, según todas las crónicas, un gran lobo. De una forma u otra, y sea cual fuere lo que vio Mártir, estas leyendas conforman la mitología y el alma más profunda de una de las regiones más apartadas de todas las rutas jacobeas: el Fisterra de Galicia".

Más vinculado a este mismo Camino Primitivo y a este concretísimo tramo entre Montouto y Paradavella, el historiador, filólogo y gran pionero en su recuperación y señalización, Ricardo Polín, nos cuenta también historias de lobos (y arqueología) en A calzada e o Camiño Primitivo artículo publicado en La Voz de Galicia del 28-5-2016:
"Hacia el año 2000, cuando el Sr. Manuel Chaín (que en paz descanse) me mostró el antiguo trazado del «Camino Francés» —el camino real que iba de Paradavella a Montouto (A Fonsagrada)—, me señaló tres elementos arqueológicos que aún son visibles a lo largo de la ruta: el profundo surco labrado en la roca madre por las carretas de bueyes de la zona —una hendidura en la piedra conocida en la microtoponimia local como A Cortada—; el tramo de camino conocido como A Retorta, donde la senda cambia de dirección para afrontar la pendiente y seguir la curva de nivel viniendo desde el este hacia el manantial de Fonte do Salgueiro, pasando por debajo de Pena da Pousa camino de Casa do Mesón; y, por último, As Penelas do Teixo, a lo largo de la Carreira do Castelo, lugar donde los ancianos de Burón cuentan la historia de un lobo —domesticado en la casa solariega de O Retiro— que escapó para unirse a sus congéneres salvajes, obligando a su dueño a trepar a un árbol, aunque el animal acabó regresando a casa".

El artículo de Ricardo Polín es sumamente interesante pues, además de señalar ciertos cambios del trazado, protesta por cuanto supuso de pérdida de vestigios históricos vinculados al propio Camino el haber procedido a su alicatado, ensanchado y allanado, destruyéndolos:
"Entonces apareció la Xunta y trazó el Camiño Primitivo en sentido contrario: por la fría ladera norte, siguiendo una senda con la pendiente más pronunciada posible. Sin embargo, el camino original permanece cerca, a la espera de que el Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSXG) se pronuncie sobre el valor histórico y cultural de esas antiguas rutas que atesoran siglos de experiencias compartidas; un patrimonio que evita —como decía Curros Enríquez— que las generaciones se vuelvan extrañas entre sí bajo el pretexto de que todo "progresa y avanza", mientras se toma el "camino a ninguna parte" descrito por Ramón Cabanillas. 
¿Quién diseña la "mejora" del Camino de Santiago —Patrimonio de la Humanidad— con total impunidad? Manuel de Paradavella, un sabio nonagenario, me enseñó que el antiguo sendero había sido perfectamente "acondicionado" por nuestros antepasados; ellos resolvían los desafíos topográficos y logísticos con sentido común, dejando constancia de esa experiencia en símbolos materiales e inmateriales plasmados en hermosas palabras para la posteridad. Ahora, la misma Administración encargada de salvaguardar esta red de caminos envía excavadoras a la senda, la cubre de grava, borra el pasado y entierra o allana la memoria inscrita en esos viejos trazados. A medida que la máquina avanza, sepulta todo rastro del pasado, mutila el trazado arqueológico y crea una nueva ruta sin vida: despojada de historia, despojada de palabras. Mi madre lo llamaría "trabajo de vagos". Yo lo llamaría —como el profesor Alonso Montero— obra de "incompetentes que, encima, cobran por ello". 
Nuestros abuelos contaban con camineros dedicados a estas tareas. Desbrozaban la maleza a mano, cavaban canales para drenar las aguas de crecida, recolocaban las piedras de los muros, podaban los árboles y construían pasos sobre las acequias... Y el camino seguía siendo rústico, antiguo, auténtico y rebosante de vida. Lejos de restaurar la ruta histórica allí donde ha sido invadida, la administración pública gasta dinero puliendo estos viejos caminos hasta hacerlos irreconocibles incluso para sus propios creadores.  

Nos enorgullece haber logrado que la UNESCO pusiera el Camiño Primitivo en el foco de atención mundial. Ahora, los ojos están puestos sobre nosotros. Dejad el Camino con su carácter tradicional intacto. Devolved su gestión a la Consejería de Patrimonio Cultural —retiradlo inmediatamente del departamento de Turismo— y destituid sin demora al equipo técnico que está provocando este desastre. Quieren hacernos creer que el trazado de la ruta es meramente funcional, irrelevante; un simple sendero recreado. Eso es mentira. Ese es el precio, no el valor. La vía en sí misma es la esencia del itinerario cultural y del paisaje histórico; es el factor clave que permitió obtener este prestigioso reconocimiento de la UNESCO. La ley es clara al respecto: se trata de un bien público de carácter cultural, clasificado como territorio histórico (inalienable, imprescriptible e inembargable). Además, el informe de ICOMOS-España de 2007 advertía que "las autoridades deben esforzarse con el máximo cuidado por preservar su trazado físico y los demás bienes muebles e inmuebles que lo integran". 
Amigos de A Fonsagrada: están alterando el rostro de lo que los asturianos llaman el "viejo camino real a Galicia", la ruta jacobea más antigua del mundo. No permitamos que la ambición nos ciegue. La codicia conduce a la ruina. El padre del escritor César Antonio Molina —natural de A Coruña y gran amigo de las rutas jacobeas— solía decir: "Caminemos; todo se resuelve al caminar". Su hijo destaca que "caminar es la mejor forma de pensar, de meditar, de escribir, de componer poemas...". Sin embargo, el efecto terapéutico de caminar requiere un sendero con valor espiritual, no el frío metal de una excavadora ni la obra de burócratas con corazón de hierro. A medida que la máquina avanza, sepulta las huellas del pasado y crea una nueva ruta despojada de historia. 
Nuestros abuelos abrían el camino a mano, cavaban canales de drenaje, recolocaban piedras, podaban árboles... 
El efecto terapéutico de caminar requiere un sendero con valor espiritual".


Lo cierto es que la historia del Camino no se ha detenido, unas para bien y otras para mal. Será aquí y ahora cuando, saliendo de lo más denso del bosque y en un claro entre piñeirales y carballeiras lleguemos a ver las casas de Paradavella por fin


En plena ruta de la arriería, Manuel Curiel contaba como hemos referido que a mediados del siglo XVIII, es decir aún bajo la égida de la por entonces ya conocida como Orden de Malta, Paradavella tenía dos importantes casas dedicadas a la venta de mercancías, la del Retiro y la de la Calzada y, aún en 1970, había cuatro bares-tienda de ultramarinos, una de ellas con bar, otra con estanco y otra con ferretería, un comercio de telas, un ferreiro, un telar, un almacén de abonos y sal, así como dos sastres


Era pues, una pequeña villa que cuando la carretera relegó al antiguo Camino a la condición de vía pecuaria, no resultó afectada mayormente pues la carretera siguió pasando por aquí, con parada de las primeras líneas regulares de viajeros además, primeramente de 'tracción sangre', después a motor


Durante mucho tiempo fue establecimiento renombrado Casa Villar, paraíso de la gastronomía gallega de la mano de la gran cocinera y maestra de los fogones Obdulia Fernández, junto con su marido José Manuel Portela González y su hijo José Manuel Portela Fernández. Era el último de aquella saga de negocios de Paradavella antiguos e históricos que seguía abierto en la carretera y al paso del Camino. Pero en 2019 el fallecimiento de Obdulia puso fin a aquella famosa casa de comidas, que lleva unos años cerrada


Un miembro de esta familia, Fernando Fernández López lleva el nombre de Paradavella en su restaurante, pero no aquí, sino en el pueblo costero coruñés de Perillo, concello de Oleiros. En la actualidad los peregrinos suelen hacer preceptiva parada en el único bar que hay abierto en el pueblo en el momento de escribir estas líneas, La Taberna, que durante muchos años fue Casa Mesón, la primera casa de Paradavella en el Camino, en un lugar de hermosa sombra unos metros antes de salir a la carretera LU-530
















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