Eres el Peregrino Número

Buscador de Temas del Camino de Santiago

martes, 29 de septiembre de 2026

LA AVENIDA DE GALICIA, LA RÚA ROSALÍA DE CASTRO Y EL 'PASTEL DA FONSAGRADA': COMERCIOS, BARES Y FARMACIAS EN CASAS MODERNISTAS: COCIDO, PULPO, BUTELO, ZORZA, ROSCA DE PASCUA Y MEL GIBSON A LA MESA "BRAVEHEART EN EL CAMINO"

Avenida de Galicia, A Fonsagrada. Al fondo la cruza el Camino desde la rúa Burón

A partir de su inauguración en diciembre de 1894, la nueva carretera de Lugo, además de sustituir al viejo camino real como principal vía de comunicación entre Galicia y Asturias por el interior, se convirtió en la nueva arteria viaria y comercial de A Fonsagrada, la Avenida de Galicia. Si bien el Camino de Santiago cruza por su extremo (al fondo de la foto), para seguir su trazado histórico, es más que probable que muchos peregrinos vengan por aquí a comer, cenar, desayunar hacer compras o tomar algo, dada la cantidad de negocios que concentra

Iglesia de Santa María da Fonsagrada desde el Camino (rúa Burón) 

Siguiendo el trazado urbano del Camino de Santiago en la villa de A Fonsagrada, la rúa Burón llega a su confluencia con la Avenida de Asturias (a la izquierda), la Avenida de Galicia (a la derecha) y, de frente, la rúa da Fonte, camino hacia A Fonte Sacra que da nombre a la población y por donde sigue el Camino, detrás de la iglesia de Santa María, que tiene delante la explanada balaustrada de A Praza o Praza de España

Los edificios de A Praza, a la derecha, llaman la atención por las muy vistosas galerías acristaladas que cubren la fachada a partir de las primeras plantas. Tras pasar al otro lado de la iglesia desde A Fonte Sacra, el Camino de Santiago toma la rúa Ron para dirigirse a la Rúa Maior, la que fue antaño la calle principal de la villa, paso del antiguo Camino Real de Galicia, Camino Francés de Asturias, Camino d'Ovedo y cuantos nombres históricos, locales y a nivel general, tuvo el que actualmente llamamos Camino Primitivo

Cuando a finales del siglo XIX se construyó la nueva carretera de Lugo, actual LU-530 y antigua comarcal C-630 Pravia-Lugo, inaugurada en diciembre de 1894, esta desplazó al viejo Camino y, con él, al eje viario principal de la villa, haciendo de su tramo urbano la Avenida de Galicia, verdadera arteria comercial y de comunicaciones, que tuvo su continuidad con la construcción de la nueva carretera a Asturias, la actual avenida de igual nombre 

Avenida de Galicia, a nuestra derecha

Por eso es fácil que, aunque fuera del trayecto señalizado oficialmente, los peregrinos acudan a esta Avenida de Galicia a hacer compras (provisiones, farmacia, etc.) o a desayunar, comer, cenar algo, etc. Es además comunicación con la rúa Rosalía de Castro, una de las urbanizadas al llegar la nueva carretera, acceso al Museo da Fonsagrada, a la Casa do Concello, A Alameda y Parque Gil Portela...

Avenida de Asturias, a nuestra izquierda

A nuestra izquierda y a partir de la confluencia de calles, lo mismo cabría decir de la Avenida de Asturias, de la que ya hemos hablado en la entrada de blog correspondiente a la entrada del Camino en A Fonsagrada, pues este la cruza unos metros más al norte tras subir de Paradanova, tomando la rúa da Penela

Sí decir que aquí, empezando la Avenida de Asturias, están los alojamientos de Casa Patorno, fundados por Alfonso Testa y Montse Martínez en la antigua casa familiar, inaugurados en septiembre de 2026. Esta avenida, antaño carretera, de Asturias, forma parte de la gran arteria comercial fonsagradina y en ellas tuvieron negocio los Magadán, nos cuenta el gran conocedor de la historia fonsagradina José García en Pioneros de la actividad bancaria en A Fonsagrada, publicada en la página Amigos de A Fonsagrada del 11-1-2026:

"La actividad bancaria en A Fonsagrada hasta que esa función pasó a ser competencia de las entidades de ahorro y de la banca, había sido desempeñada en la villa por dos florecientes comerciantes: José Magadán Quintela y José Fernández Valledor, titulares de sendos comercios de tejidos, de quinquillería, de zapatería y de paquetería en general. 
La actividad bancaria que desarrollaban esos banqueros-comerciantes, muy distinta a la que realizan las actuales entidades de ahorro o la banca comercial, se limitaba a intermediar en operaciones de giro, en gestionar el cobro de letras de cambio y en conceder préstamos / créditos por débitos contraídos por sus propios clientes. 
José Magadán Quintela, miembro de la familia Magadán de Villaframil, había regentado desde principios del siglo XX el comercio de tejidos “Casa Magadán” ubicado en la carretera de Asturias de la villa; un negocio que traspasó en 1913 a José Fernández Valledor quien, además, de sucederle en la gerencia de ese comercio, también lo haría en la actividad bancaria. 
De ese cambio en la titularidad de las actividades empresariales de José Magadán se hizo eco el periódico El Eco de Burón de Fonsagrada, así como el diario la Voz de la Verdad de Lugo, quien en el mes de septiembre de 1912 publicaba el siguiente anuncio: las existencias del comercio en liquidación de José Magadán Quintela han sido adquiridas, al parecer, por el joven Desiderio Devesa, titular de otro negocio….mientras que a la casa del señor Magadán pasa el acreditado comerciante José Fernández Valledor habiéndola adquirido a este objeto. 
El periódico O TIO PEPE (1913) también se iba a referir a ese traspaso del negocio de José Magadán, motivado por un cambio de vecindad de su titular, a través de un anuncio insertado en todos los números de la citada publicación buronesa donde se decía:ç 
“ J. Fdez Valledor.- Gran comercio de tejidos, paquetería, zapatería. - antes Casa de Magadán,. Carretera de Asturias “. 
José Fernández Valledor falleció en mayo de 1931, después participar en el triunfo que los liberales obtuvieron en las elecciones locales de abril de ese año que dieron paso a la proclamación de la Segunda República. El periódico El Pueblo Gallego de Vigo (propiedad de Manuel Portela Valladares) recogió la noticia de su fallecimiento, afirmando que se trataba de “un banquero y ex alcalde de Fonsagrada, persona de acrisolada honradez y de carácter bondadoso” 
El comercio de tejidos que en su día había sido regentado por José Magadán y posteriormente por Fernández Valledor y por la viuda de éste, sigue funcionando en la actualidad en el mismo domicilio en la avenida de Asturias de A Fonsagrada y con la denominación Almacenes San Pedro".

Siguiendo las señales de la ruta jacobea, los peregrinos siguen camino, cruzando la Avenida de Asturias y, frente a esta entidad bancaria, avanzan por la rúa Fonte hasta A Fonte Sacra, desde la que suben a la derecha, al otro lado de la iglesia, a la rúa Ron y Rúa Maior. En la esquina, donde ahora está la sucursal del Banco Santander, se encontraba el Banco Pastor, el primero que se instaló en A Fonsagrada después de los antecedentes bancarios-comerciales de los Magadán:

"La primera entidad bancaria que se estableció en A Fonsagrada fue el banco PASTOR en el año 1931, fijando su sede en la avenida de Asturias núm. 2, un domicilio social que mantiene en la actualidad la sucursal del Banco Santander, tras la desaparición de la marca “Banco Pastor” motivada por las sucesivas absorciones de las que fue objeto por parte del Banco Popular (2012) y del Santander (2019) 
Sin duda, se trata de la entidad bancaria que durante varias decenas de años monopolizó en Fonsagrada la actividad bancaria hasta la aparición en los años sesenta y setenta de otras entidades bancarias y de ahorro (Central, Bilbao y Caja de Ahorros de la Coruña y Lugo) 
Durante ese prolongado periodo de tiempo, el Pastor contó con destacados directores de sucursal que se mantuvieron en ese puesto de responsabilidad durante largas etapas del pasado siglo; entre ellos se puede citar a Antonio JORDAN (casado con la fonsagradina Adita R. Couso); a Justiniano Devesa Turía; y a Edelmiro Pardo Díaz (casado también con otra fonsagradina la maestra Lolita de Chain)".

Nosotros en este caso vamos a dedicarle esta entrada de blog a la Avenida de Galicia en su tramo hacia la rúa de Rosalía de Castro pues, dado su interés para el peregrino, compras y comida principalmente, pero también la visita al Museo da Fonsagrada, entendemos que bien lo merece

Atrás, en la esquina entre la rúa Burón y la Avenida de Asturias ha quedado el Café Bar Club con su terraza, "amplia variedad de vinos y tapas, cafés, tés, zumos, batidos, refrescos, cervezas, bocadillos, hamburguesas, etc. Abierto de lunes a domingo", leemos en la web del Concello da Fonsagrada. Se fundó en la década de 1950 en un edificio propiedad de la familia Ramón Couso y fue en principio conocido como bar Castrillón o Copiña, explica el gran divulgador de la historia de A Fonsagrada José García en Bares, tabernas e outros "chigres" similares na historia dá Fonsagrada, publicado en la página de  Amigos de A Fonsagrada el 23-1-2025, donde prosigue de esta manera:

"Su dueño traspasó el negocio en 1957 a Ovidio G. Castosa —conocido como «Ruquito»—, quien, junto a su esposa Carmen, lo regentó hasta su fallecimiento. Hoy en día, el Bar Club sigue funcionando como si el tiempo se hubiera detenido, atendido por los hijos de Gervasio, el sucesor de Ovidio y Carmen. En su época dorada (los años 60 y 70), el Club no solo era un lugar de reunión habitual para la juventud local —donde se podían escuchar los últimos éxitos de los Beatles, los Rolling Stones o Andrés Dobarro en una gramola de última generación—, sino también un escenario privilegiado para celebraciones gastronómicas, como banquetes de boda, cenas de homenaje y fiestas de despedida. A día de hoy, el Bar Club conserva su atractivo perdurable entre los habitantes de A Fonsagrada y los oriundos de la localidad que se han marchado a vivir fuera. El único inconveniente de este querido establecimiento es que se ha convertido en un punto de encuentro para los culés (seguidores del Barcelona), lo que lo hace un lugar bastante incómodo para los merengues (seguidores del Real Madrid) cuando se televisa un partido entre ambos equipos".

De la iglesia parroquial de Santa María da Fonsagrada hablamos abundantemente en la entrada dedicada a ella y a la Fonte Sacra, visitando además su interior. Resumidamente podemos decir que su construcción se remonta al siglo XVII, parece que sobre un santuario anterior medieval, con reformas posteriores, encuadrándose dentro del arte barroco, aunque los contrafuertes y ventanas 'picudas', ojivales o de arco apuntado, nos revelan reminiscencias del gótico. Sobre A Praza comentar que fue lugar de celebración del mercado y ferias ganaderas hasta 1887, cuando se trasladó de lugar

La Avenida de Galicia es sumamente interesante además porque conserva una buena serie de edificios de principios del siglo XX o muy de finales del XIX, cuando se abrió la carretera de Lugo

La carretera de Lugo se demoró largas décadas, desde su primer proyecto y aprobación hasta su inauguración. De ella, el camino antecesor y su prolongación con la carretera a Asturias nos cuenta amenamente José García también en Amigos de A Fonsagrada:

"El trayecto Lugo – Fonsagrada: cuando era un “camino vecinal de primer orden” 
Con anterioridad a la construcción de la carretera Lugo - A Fonsagrada en su actual trazado, ambas poblaciones estaban comunicadas por un camino vecinal de primer orden que discurría por: Castroverde, Cádavo, Fontaneira, Degolada, Hospital (Montouto), Padrón y Fonsagrada. 
Según una Circular del Gobierno Provincial de Lugo de julio de 1850, además de este camino vecinal, la villa Fonsagrada también contaba con otros dos ramales de igual categoría que llegaban a los límites de la provincia de Asturias en Acebo y Couso da Trapa por Silvela, desde cuyo punto se separaban: el primero por Fonfría y el segundo por las inmediaciones de Barbeitos. 
Posiblemente, este segundo camino vecinal entre Fonsagrada y el Acebo pasando por Fonfría, sea el mismo al que se alude en la publicación “Itinerario Descriptivo Militar de España” con datos obtenidos entre 1866 y 1868, donde se contemplaba la existencia de un camino vecinal desde Lugo a Oviedo, por Fonsagrada, Grandas de Salime, Cangas de Tineo, Cornellana y Trubia (de 200,5 km.) 
Lugo – Fonsagrada: carretera de tercer orden 
En diciembre de 1866 se publicó el proyecto de construcción de la primera sección de la carretera de tercer orden de Lugo al confín de la provincia de Oviedo por Fonsagrada. Según ese proyecto, dicha carretera iba a discurrir por los puntos de la Chanca, Carballido de Arriba, Bascuas, Romeán, Castroverde, Vilalle, montes del Cádavo, por la meseta de la Vaqueriza, a fondear por los montes de Feiria, volviendo a bajar por la divisoria del Eo y el Neira, para subir al alto de la Fontaneira, cortando los estribos de Matanzas y el de Trabeiros, punto de paso forzado en esta cordillera hasta Fonsagrada 
Diez años más tarde, el Plan General de Carreteras de 1877, incluía en su programación la construcción de una CARRETERA DE TERCER ORDEN para cubrir el trayecto Lugo a Ouviaño, por Castroverde y Fonsagrada. 
El pueblo de Ouviaño en los planes de carreteras de lo siglo XIX y de gran parte del XX había sido elegido el gran nudo de las comunicaciones viarias entre Lugo, Asturias, la costa lucense y el Bierzo leonés. En ese mismo, en el citado Plan de Carreteras de 1877, también preveía la construcción de dos carreteras de tercero orden entre Vegadeo a Ouviaño por Grandas de Salime; y otra de Ouviaño a Sarria por Cervantes de Becerreá 
La construcción de la carretera de tercer orden: Lugo - Fonsagrada 
Inicio: En abril de 1875, la Comisión de Fomento de la Diputación lucense admitía el retraso en que se encuentra la carretera del Estado denominada de Lugo al confín de la provincia de Oviedo cuyo estado de abandono en que la tiene el contratista D. Tomás de Ayala está causando inmesos perjuicios al público. En septiembre de ese año, referido el contratista Ayala insertaba en la prensa provincial una oferta de trabajo para peones, canteros y machacadores de piedra, si bien el inicio de las obras no se produjo hasta dos años más tarte con el tramo que va desde la Estación del Ferrocarril hasta el arroyo de la Chanca (este primer tramo finalizaría en mayo de 1880) 
La construcción: la construcción de la carretera de Lugo - A Fonsagrada se prolongó durante un largo periodo de tiempo, ralentizándose especialmente las obras a partir del Cádavo, como así lo denunció el diario El Regional de Lugo en su edición del sábado 29 de agosto de 1885: 
Las relaciones comerciales entre la villa de Fonsagrada y esta capital (Lugo) y el mejor servicio público demandan un arreglo en el camino que media entre ambos pueblos y especialmente entre La Lastra y Paradavella, en tanto no termine la histórica carretera que lleva el nombre de Lugo – Ouviaño y que pasa de 12 años en construcción 
La reparación que pedimos no necesita razonamientos: entre la Lastra y Paradavella es imposible casi el tráfico con particularidad para la conducción de géneros y de cargas; próxima la concurrida feria de Burón sería conveniente hacer un arreglo en el camino antiguo que cortó e inutilizó la carretera para permitir el tránsito siquiera los días de feria. 
De esta breve crónica se infiere que la carretera Lugo – Fonsagrada tardó en concluirse cerca de veinte años, un periodo extraordinariamente largo durante el cual el transporte de viajeros y de mercancías, en la mayor parte de ese trayecto, tuvo que seguir realzándose mediante carros y carruajes por el antiguo camino vecinal de tercer orden. 
Concretamente, el transporte de viajeros, mercancías, bagajes y correo ambas poblaciones hasta bien entrado el siglo XX, se efectuaba mediante carruajes (viajeros), carros (mercancías) y caballerías (correo) 
La Casa Arrieta de Lugo hasta la aparición de los vehículos a motor, ofrecía un servicio alterno de carruajes destinado al transporte de viajeros con salida de Lugo los días pares a las 5 de la mañana con los siguientes precios a Fonsagrada 24 reales; al Cádavo, 12, a Castroverde 8, y a San Payo 6 
Fin de la obra: A principios de diciembre de 1894 se dio por finalizada la construcción de tan ansiada carretera cuya entrada al pueblo fonsagradino iba a realizarse por el actual acceso (carretera de debajo del muro); por tal motivo, en mayo de 1893 el ayuntamiento fonsagradino anticipándose al final de la obra, sacó a subasta las obras de ensanche, alineación y construcción de la calle del Campo con el fin de que partiendo del centro de la parte superior del pueblo ponga en comunicación con la carretera del Estado de Lugo a Ouviaño (esta calle del Campo – actual Rosalía de Castro – se iniciaba “en la parte superior del pueblo” – calle Mayor -, desde donde partía la anterior vía de acceso a la Villa). 
Por otra parte, la construcción de la travesía Fonsagrada (actuales calles Galicia y Asturias) para prolongación hacia Asturias (carretera Fonsagrada – La Garganta) salió a subasta en 1894 y el inicio de las obras se llevó a cabo en 1895"

A la derecha tenemos una de las casas testimonio de la urbanización de la avenida que hicieron de ella eje viario y comercial fonsagradino: es de tres plantas, la de abajo local comercial, la del primer piso con dos balcones salientes con barandillas de hierro forjado en medio y, a los lados, balcones-miradores también salientes cerrados con galería y el segundo piso, la tercera planta, toda ella de galería mirando a la avenida


Una vista completa de esta fachada principal. A finales del siglo XIX, con la producción industrial de vidrio, se popularizaron las casas con miradores, galerías, balcones, etc. cerrados con cristaleras, tanto en edificios de nueva construcción como cubriendo con ella antiguas balconadas y corredores


Se trataba de una forma de integrar estos espacios térmicamente en el interior de la vivienda sin restarles luminosidad. Las casas indianas y burguesas, tanto de residencia propia como de vecindad, fueron de las primeras que aplicaron esta solución, aunque también se extendió, insistimos, a pazos y viviendas tanto rurales como urbanas


Fijémonos en las filigranas ornamentales de puertas a la calle y de los balcones, tan el gusto de época. No obstante, el gusto por cubrir estos espacios de cristal no fue total y también se gustó de dejar otros al exterior


Este edificio en concreto está orientado al sur, frente a la Praza de España y sin ninguna construcción enfrente que le haga sombra, por lo que le da el sol todo el día: aquí en la mañana

Y aquí al atardecer, en plena puesta de sol. Desde la parte posterior de estos edificios, así como desde lugares como el barrio de Os Chaos y rúa Burón, se contemplan inolvidables paisajes del so ocultándose en las montañas, el solpor en gallego y sunset en inglés


Muchas viviendas de la avenida fueron vivienda y comercio de la burguesía local. Aquí y en calles aledañas y cercanas se establecieron numerosas familias maragatas, antiguos arrieiros de Astorga y su comarca que pasaban regularmente entre la meseta y la costa adquiriendo y vendiendo productos de uno y otro lado que, con las nuevas carreteras, vieron cómo se transformaban las seculares rutas comerciales, y decidieron asentarse en las poblaciones más prósperas de su recorrido. Escribe de ellos el erudito investigador Manuel Curiel en Maragatos en A Fonsagrada, dentro de su blog Maragatos de Lugo:
"En A Fonsagrada es alrededor de 1750 cuando se inician los mercados todos los sábados de mes, en los que se comerciaba con centeno, trigo, habas, manteca, castañas, sal,  pescado y paños de Castilla. Además cada año hay la feria de Nuestra Señora de Septiembre, que dura cuatro o cinco días (el día 7, primer día feriado, era conocido como el día de las mantas, con compradores y vendedores de Castilla y Asturias, con diversos géneros y telas, caballos, mulas y otros tipo de ganados, así como plateros de la ciudad de Mondoñedo). También se celebran ferias el 20 de enero (San Sebastián), el 25 de marzo, el 25 de abril (San Marcos), el 16 de mayo (la Ascensión), el 4 de junio (Corpus y Santa Sabela), el 15 de agosto, el 21 de septiembre (San Mateo) y el 8 de noviembre. Eran también famosas las ferias que se celebraban en el contorno: En Padrón (la feria de San Mateo) y San Cibrán da Trapa, el 14 de septiembre, y en Lamas de Moreira también llegaron a celebrarse ferias el día 1 de cada mes. En el año 1845 era famosa una fábrica de manteca en Pobra de Burón y varios telares. 
La población se fue incrementando a través de los años, y la gente sentía la necesidad de concentarse en los núcleos urbanos para efectuar las compras y vender a la vez otros productos. Todo ello derivado de la falta de vías y medios de comunicación (ya que  la infinidad de ferias existentes no tendrían razón de ser si esas circunstancias de dispersión y vías de comunicacion fuesen distintas) y más tarde del proceso emigratorio. En los tiempos actuales la población rural está sufriendo un retroceso galopante motivado por el bajo índice de natalidad y por la emigración interior. Esta situación influirá en el futuro y en el sentido de las ferias y mercados, ya que prácticamente van desapareciedno y pasan a convertirse en citas gastronómicas. A Fonsagrada llegó a tener en 1900, 17.302 habitantes; en 1930, 15.807; en 1950, 13.925; en 1981, 9.392, y en la actualidad no alcanza los 4.000. 
En realidad a la actual comarca de la Maragatería se le llamaba antiguamente La Somoza (Sub-Montia), o lo que es lo mismo, debajo del monte. Será a partir del siglo XVI cuando a los arrieros empiece a llamárseles "maragatos". Maragatos serían, por tanto, los arrieros de la comarca de La Somoza, que se dedicaban a dicha actividad. Los maragatos o habitantes de la Magaratería han conservado costumbres propias, gastronomía, arquitectura popular, música y vestimenta, que son las principales manifestaciones culturales de este pueblo, practicaban la endogamia y vivian aislados de otras comunidades de la la zona. Una comarca muy abrupta y escabrosa, poco dada a la agricultura, pudo motivar que los habitantes de la zona escogieran el camino del comercio como forma de vida, dando lugar a una de las actividades por las que son conocidos: los "arrieros" (o transportadores de mercancías). El comercio se realizaba entre Galicia y Castilla, y en sus comienzos los salazones eran la principal fuente de comercio. Al principio eran "recueros", es decir usaban recuas de mulas para el transporte, pero luego empezarian a usar carromatos tirados por mulas y empezaron a ser llamados "arrieros". 
Los maragatos y sus carretas iban por Ambasmestas, puerto del Portelo (Ancares), Pontes de Gatín, Navia de Suarna, Fonsagrada, Puebla de Burón, Carballido, Pontenova y llegarían al mar en Porto, Vegadeo. Puede uno imaginar mulas y carros transportando vino, sal, minerales y otros productos por esta vía de comunicación y de abastecimiento. Como huellas nos quedan la tradición, los caminos, los puentes, la estructura de los pueblos y la toponimia, en ausencia de documentos que posiblemente existen. En Doiras, comarca de los Ancares, persiste la tradición de que los arrieros pasaban por allí y por el puerto del Portelo. En Fonsagrada se oían, hace algunas décadas, conversaciones sobre arrieros. Los Maragatos (comarca de Astorga) acudían a las ferias de Fonsagrada a vender sus productos. En Vilamayor del Trobo se hablaba de tiempos en los se traía sal desde el núcleo comercial de Pontenova, y se llevaban allí a vender carbón vegetal, pieles y otros productos. 
La ruta cruzaría el río por el gran puente medieval de Navia de Suarna, en el que hay quien ve restos de un antiguo puente romano, y pasada la sierra de Louxas cruzaría el río Lamas. La Fonsagrada primitiva tenía un eje central en torno a la cual seguramente se fueron construyendo casas con fines comerciales. La fuente que da nombre a la villa estaba en esta ruta, la iglesia y el antiguo ayuntamiento tienen la entrada por esta calle, que también pasa por la plaza de la villa. Algo similar ocurre en Puebla de Burón, donde el camino pasa al lado de la muralla de la antigua fortaleza, y lo mismo ocurre en Maderne, donde había dos cantinas en el camino, que también pasa por la iglesia. Cruzaría el río Rodil por el puente que lleva su nombre. En lo alto de la sierra de Carballido está la Pasada de Lodos, que podía ser un punto de paso, y muy cerca está la “Cruz da Graña”, una cruz que tiene la imagen de Cristo por una cara y la de Santa Bárbara por la otra. Esta cruz, como otras, parece indicar un punto de paso importante, un cruce de caminos, una conmemoración, o puede ser un símbolo al amparo de caminantes. La cruz gira sobre un pedestal de piedra, y la tradición cuenta que se cambiaba de orientación como señal de haber pasado por allí alguna vez. 
Los maragatos utilizaron para su comercio las antiguas vías romanas, sobre todo la que lleva de Astorga a Braga (Lugo), y desde aquí por la Vía de la Plata continua hacia Madrid. También sus vías serían parte integrante del Camino de Santiago. A lo largo del tiempo cambiaron sus rutas según el comercio, pero prácticamente viajaban entre el norte de España, Galicia, Asturias, Cantabria y las ciudades de Castilla la Vieja. Su comercio principal eran el pescado y el carbón del norte, para transportarlos al sur, donde era cambiado por embutidos, productos de matanza y productos de secano y sal, que a su vez eran transportados al norte. Esta actividad se mantuvo hasta la llegada del ferrocarril, que les obligó a cambiar las costumbres y a establecerse en puntos fijos de Madrid y La Coruña con el fin de continuar con sus negocios. 
Eran famosos por la manera en que protegían sus cargamentos, y se les consideraba transportistas más seguros y a quienes se les podía confiar mercancías de gran valor. Los maragatos, aparte de ser arrieros, se dedicaban a la agricultura y al cuidado de las recuas de mulas, necesarias para su trabajo. También se dedicaban a la actividad textil. La arriería, como símbolo de un pueblo ancestral, emerge de la magia de otro mundo recóndito y maldito. Es la pasión que queda de un recuerdo, y late en la memoria de los hombres. La tierra de los maragatos está llena de infinitos senderos que rememoran la devoción de unos seres que, por ser viajeros y emigrantes, hurgaron sus destinos en la tierra para buscar anhelo y hallar las viejas rutas que terminan donde el silencio llega.(...) 
En A Fonsagrada, a mediados del siglo XX, eran conocidos dos arrieros que vivían en la villa. El señor Turia (así era conocido) había venido de Cuba, y vivía en la que posteriormente pasaría a ser "casa de Curiel", y realizaba todos los días la caminata hasta Paradavella, de 40 kilómetros ida y vuelta, a un almacén de sal. El otro, Aniceto “do Hospitaleiro”, realizaba dos viajes diarios desde Fonsagrada a los molinos de Rosario, sitos en San Pedro de Neiro, diez kilómetros ida y vuelta, con un peso de 25 kilogramos y la particularidad de que apenas veía. A Aniceto le sonrió la vida, aunque fue por poco tiempo, cuando consiguió entrar a forma parte de la familia de la O.N.C.E. en Lugo. Yo conocí y traté a ambos. 
A principios del pasado siglo dos arrieros procedentes de la comarca de la Maragatería leonesa eligieron las tierras buronesas, estableciendo en la villa fonsagradina su lugar de residencia, así como sendos negocios dedicados básicamente al comercio de vinos y de ultramarinos en general. Se trataba de dos cuñados oriundos del pueblo de Pradorrey-Brazuelo, muy próximo a la ciudad de Astorga: Uno de estos pioneros fue Víctor García Rodríguez, casado con Ramona García Barrio, un matrimonio que ya figuraba en un Directorio del partido judicial de Fonsagrada en el año 1911 como afincado en la Villa, regentando una “abacería” donde se vendía vino, cereales y ultramarinos en general. 
Con el transcurso de los años y hasta hace poco tiempo, la “Casa de Víctor”estaba dedicada al comercio del vino y de otros productos de ese ramo (coloniales, ultramarinos, etc.). Durante muchos años también funcionó como fonda; el establecimiento estaba dotado además con un espacio en su zona de tienda para degustar queso castellano, sardinas de lata, y un buen pan del país: exquisitas viandas acompañadas de un vino razonablemente aceptable procedente del Bierzo leonés. Víctor García y su esposa Ramona tuvieron tres hijos quienes, igualmente, mantuvieron su residencia en A Fonsagrada con sus familias respectivas: Jesusa García García casada con Fernando Paz (del comercio). Jesusa y Carmen (una “sobrina” de su marido) regentaron una fonda situada en un buen edificio sito en la Avenida de Galicia, en cuyos bajos Fernando Paz se ocupaba de un negocio o taller de aparatos de radio y electricidad. Colindante con ese inmueble se encontraba el domicilio de la segunda hija del matrimonio de Víctor: María García García, casada con un tratante de ganado llamado José Pérez “O Chato”, oriundo de Asturias (Pola de Allande). Francisco García García, “Paco de Víctor”, casado con María Lopez Núñez, fue el que continuó con el negocio familiar, regentado por su única hija. A “Paco de Víctor”, siempre alegre y bromista, se le recuerda en su despacho de la tienda con enormes cristales de gafas, y conduciendo su camión por las calles de la villa, en el que nunca faltaba un leal guardián: un gran perro melenudo de fiera apariencia pero bondadoso como su amo. 
El segundo de esos maragatos que se estableció en la Villa a principios del pasado siglo fue Isidro García Barrio, un personaje muy respetado por la honradez y la seriedad de las que hacía gala como persona y como comerciante. El periódico “O Tío Pepe”, editado en la villa por la familia Peñamaría, compartía igual opinión de “Don Isidro”, a quien se refirió al menos en dos ocasiones: una para alabarle por sus virtudes y en otra para informar de un cambio de domicilio que realizó ese año de 1913, de la casa de Correos -posiblemente la actual casa de Engracia- a otra en la misma calle que había pertenecido a Justiniano Rosón. Isidro García Barrio contrajo matrimonio con una buronesa perteciente a la influyente familia “Farruquín” llamada Emérita Díaz Vega, con quien no tuvo descendencia directa. Esta señora era hija de José Díaz Díaz, comerciante y político conservador, que estuvo al frente del Ayuntamiento de Fonsagrada en diversas ocasiones, incluida la última etapa de su vida durante la dictadura de Primo de Rivera. Isidro García Barrio, al carecer de descendientes propios, optó por prohijar a un sobrino, llamado Isidro García Pérez, quien en la década de los años treinta, ya se había trasladado a la villa, donde contrajo matrimonio en esa época con otra señorita buronesa de familia “bien”, llamada Inés Díaz Núñez, con quien tendría un único hijo: Isidro García Díaz, el heredero del gran emporio comercial construido por sus antecesores. Desgraciadamente, Inés Díaz falleció en 1941 en plena juventud, con 32 años. Con posterioridad, Isidro García Pérez contraería un segundo matrimonio con una hermana de su primera esposa, llamada Filomena Díaz Núñez, con quien no tuvo descendencia alguna. Isidro García Pérez, natural de Pradorrey (Astorga), hijo de Manuel García Barrio, era un arriero que visitaba regularmente las tierras de Burón. Este arriero y su esposa, Joaquina Pérez, tuvieron cinco hijos, tres de los cuales terminaron instalándose en la villa fonsagradina, de igual manera que lo hizo una sobrina de nombre Ramona García, quién contraería matrimonio en Fonsagrada con un buronés llamado Hermógenes López Méndez, “oficial habilitado del Juzgado Comarcal de Fonsagrada”, con quien tuvo tres hijos que todavía figuran en la memoria reciente de la Villa: José Benito (funcionario municipal), Isidro (policía municipal) y Hermógenes, "Nene" (emigrado a Francia). 
El emporio comercial de la “casa de Isidro” alcanzó su máximo esplendor en los años 50 y 60 del pasado siglo, abarcando muchos frentes: en particular, el negocio del vino, abonos minerales, piensos, coloniales y todos los productos estancados del monopolio estatal: tabaco, papel sellado del Estado, sellos de Correos... (tenía la concesión "subalterna" para la distribución de esos productos a los estancos de la comarca). Los otros dos hermanos de Isidro García Pérez que se afincaron en A Fonsagrada despues del fallecimiento de su primera esposa fueron Emérita y José. 
Emérita García Pérez, quien tras el segundo matrimonio de su hermano se independizaría al casarse con Amadeo Paredes Álvarez. Este matrimonio iba a regentar dos importantes negocios en nuestra villa: uno de ultramarinos y taberna/fonda, bajo la supervisión del marido, y un floreciente comercio de tejidos, al frente del cual iba a estar Emérita, y un hijo del matrimonio llamado José, un emprendedor y gran comerciante. Este matrimonio tuvo otros dos hijos: María Genoveva (maestra) y Emérita Paredes G. (funcionaria del Ministerio de Hacienda). 
José García Pérez, quien tras colaborar durante unos años con su hermano Isidro también se independizó al casarse con Matilde Losada Mirón, oriunda de una pequeña aldea cercana a Samos por donde discurre el Camino de Santiago, había sido "prohijado" a los 12 años por su tío, Manuel Losada, y por Flora de Candahido, su esposa, quienes por esos años regentaban en la villa una peluquería, "A Barbeira" (nombre con el que fue y es conocida esta familia). El matrimonio García Losada regentaría un pequeño comercio de ropa y calzado, y traería a este mundo cuatro hijos: Manuel (Lolo), fallecido en 1972, Matilde (funcionara del Ayuntamiento de Lugo), Antonio y Jose (funcionario del Estado) García Losada".

A la izquierda, donde la Praza de España da arranque a la Rúa Maior, en los bajos de estos magníficos edificios están el Autoservicio Lastra (tienda de ultramarinos) y la Farmacia Manuel Ángel Barreira Fernández, uno de los protagonistas del reportaje de la web El Farmacéutico titulado De guardia en Navidad, de fecha del 8-1-2014:
"Manuel Ángel Barreira Fernández es farmacéutico comunitario desde hace 23 años en A Fonsagrada (Lugo), un pueblo de montaña pegado a Asturias. «Es el ayuntamiento más grande de Galicia en extensión –nos explica–, 440 km², con una población de, aproximadamente, 4.000 habitantes repartidos en 290 aldeas, concentrándose un porcentaje muy alto en la villa de A Fonsagrada. En ella están todos los servicios de la zona, entre los que se encuentran el PAC (Punto de Atención Continuada, con un médico y un ATS de guardia) y dos oficinas de farmacia que se turnan para hacer guardias semanalmente de lunes a lunes, de manera que a una le toca en Nochebuena y a la otra en fin de año». 
En esta ocasión a Manuel Ángel Barreira le tocó en Nochevieja, pero esta circunstancia no afectó mucho a sus costumbres en las noches de guardia: «Tengo mi vivienda encima de la farmacia, lo cual es muy cómodo, ya que me permite hacer una vida normal, acostándome en mi cama las noches que estoy de guardia. En general son muy tranquilas, hasta las doce de la noche puedo tener algo de trabajo con algunas urgencias y cada vez más, desde que empezó la receta electrónica, hago dispensaciones de tratamientos habituales. A partir de esa hora hay semanas en las que no me tengo que levantar en toda la noche y otras en las que te pueden llamar 2 o 3 veces. Aunque tengo ventana para dispensación, normalmente a los conocidos les abro la puerta para tener un contacto más directo, poder hablar y explicar dudas sobre el uso de medicamentos». 
Este año a Manuel Ángel Barreira le tocó hacer guardia la semana de fin de año. «La primera noche –nos explica– me despertaron dos veces: una a las tres de la mañana y otra a las seis y media. En esta última el paciente venía con un ojo tapado porque le habían extraído una "china". Le prescribieron una pomada y me pidió que le aplicara la primera dosis en la farmacia, cosa que hice, lo cual justifica que le abriera la puerta». Una noche especialmente «movida» si se compara con la que vivió al día siguiente, en Nochevieja: «El día de fin de año –recuerda– cerré la farmacia a las ocho y media, subí a casa y ayudé a terminar de preparar la cena, pusimos la mesa, tomamos un aperitivo antes de cenar, hubo algo de conversación... Cené en compañía de mi familia, fue una cena muy tranquila y agradable, en la que no tuve urgencias. Tomamos las uvas, cada uno a su ritmo y las que quiso, brindamos y mis hijos salieron a dar algo de ambiente al pueblo. Me quedé viendo la tele un ratito y me acosté a las dos. No me llamó nadie en toda la noche, lo cual me alegró mucho». 
Y la tranquilidad tampoco se truncó el día de Año Nuevo. «Abrí sobre las diez y tuve mi primer cliente a las once: un tratamiento para un niño que se pasó la noche en el hospital porque se había machacado un dedo con una puerta. La mañana transcurrió con mucha tranquilidad y poco trabajo. Cerré para comer a las dos y media y abrí a las cinco. Fue una tarde muy relajada, en la que tuve la visita de dos amigos del pueblo que viven fuera y vinieron a pasar las navidades. Nos sentamos en la "rebotica" y estuvimos charlando bastante tiempo. Uno de los temas de los que hablamos fue sobre uso y abuso de productos (bebidas estimulantes tipo Redbull, que junto con alcohol parece que se ponen de moda...). La conversación luego derivó hacia las "pastillas para dormir": los ansiolíticos, hipnóticos y sedantes que se toman durante largos periodos y que generan mucha dependencia y tolerancia. Me llamó la atención que me preguntaran por la noticia que salió recientemente sobre el omeprazol, lo que me hizo pensar que la gente está muy al tanto de temas relacionados con los medicamentos, sobre todo si son de consumo masivo (hay que reconocer que hoy te prescriben un "protector de estómago" de acompañante de cualquier tratamiento). Pasó el tiempo y tuve que echar a mis amigos para cerrar a las nueve. Por la noche, sobre la una y media me llamaron para dispensar un tratamiento para un niño: un inhalador con cámara. Una vez más decidí abrir la puerta, pues solo así podía explicarle el uso correcto». 
La tranquilidad de esta semana de guardia le llevó a Manuel Ángel Barreira reflexionar sobre lo que hubiera ocurrido si las dos dispensaciones nocturnas (la pomada ocular y el inhalador con cámara) las hubiera realizado a través del ventanuco o dispensador, que es lo legalmente establecido. «No lo sé con certeza, pero sí sé que no todos los sitios son iguales», se responde".

El de la esquina es el edificio nº 1 de la Avenida de Galicia, pero cuya fachada a la plaza viene a ser la más espectacular, con galería en su primer y segundo pisos, al igual que la casa pegada a su izquierda. La de la farmacia tiene toda su planta alta también cubierta de galería. En A Praza estaba antaño el comercio El Nuevo Mundo de Desiderio Devesa Junquera, pero mejor que nos lo cuente José García en Amigos de Fonsagrada:

"Casado con María Turia Teijeiro, padres de nueve hijos: Pilar, Julio, Teresa, Enrique, Desiderio, Sergio, Justiniano, José y María. 
Como ya queda dicho, este próspero industrial regentó un comercio EL NUEVO MUNDO, situado en la plaza de España, que estaba dedicado a la venta de tejidos, pañería, paquetería, quincalla y calzado. En 1912 tras adquirir las existencias de un comercio en liquidación, abrió y regentó otra tienda similar en los bajos de la Casa de Neira. (Ambos negocios permanecieron abiertos al público durante gran parte del siglo XX) 
Desiderio Devesa durante a lo largo de su vida tuvo una participación destacada en la vida social y política de Fonsagrada. En su trayectoria vital consta que fue vocal del “Círculo de Recreo” de la villa; concejal en 1920 (alcalde accidental en 1923), Juez Municipal entre 1927 y 1930 y alcalde en funciones en 1931. 
En relación con su ideología política no existe información al respecto, aunque en la última etapa de la dictadura de Primo de Rivera, consta que participó en un acto organizado por los seguidores de Portela Valladares en Lugo, cuando éste se disponía a participar a lo largo y ancho de la geografía gallega en numerosos mítines agraristas, preparatorios de las elecciones generales y municipales anunciadas para el año 1931 
Desiderio Devesa participaría en las elecciones municipales de abril de 1931, formando parte de las filas agraristas que, al fin y a la postre, iban a vencer a las derechas en este proceso electoral, tras una repetición de las elecciones debido a las irregularidades denunciadas en las celebradas el 14 de abril. 
En junio de 1931 (recién proclamada la Segunda República) Devesa ocupó el cargo de alcalde en funciones del ayuntamiento de Fonsagrada, siendo sustituido a los pocos meses en ese cargo por Francisco Viadé Tourón".

Un detalle de estas galerías al sol de la tarde que, dando de lleno en los edificios que están enfrente, estos se reflejan en los cristales

Y aquí la galería y esta banda de casas a la izquierda de la Avenida de Galicia al sol de la mañana. El edificio nº1 presenta aquí cuatro balcones salientes con balaustres de forja

Observemos que en la esquina hay también señales jacobitas que nos indican ir a la Rúa Maior. Nosotros en esta entrada vamos a continuar conociendo la Avenida de Galicia donde, en un edificio propiedad de los herederos de Brañela, estuvo la antigua escuela de niñas que, trasladada en la década de 1960 al antiguo Campo da Feira, albergó al Bar España, del que también nos cuenta José García:

"Su primer propietario fue Paco Muiña, un emigrante retornado que invirtió sus ahorros en un amplio establecimiento dotado de todo el mobiliario y los equipos más modernos de la época. Era un local espacioso y muy concurrido, situado entre las paradas de autobús de las líneas Irmáns Veiga y Clemente Piñeiro. Por las tardes, las partidas de póquer eran habituales y solían reunir al dueño del negocio, al médico Don Gerardo Pino, a «Nelas» (el portero del Ayuntamiento) y a Severino F. Murías".

A nuestra derecha es la Casa dos Reloxeiros. La Avenida hace aquí una ligera cuesta. Sobre el comercio fonsagradino y su vinculación con los arrieros maragatos escribe también José García en Familias maragatas en A Fonsagrada para Amigos de A Fonsagrada:

"A principios del pasado siglo dos arrieros maragatos oriundos del ayuntamiento de Brazuelo (Astorga) eligieron las tierras buronesas para establecer en A Fonsagrada sendos negocios dedicados al comercio de vinos y de ultramarinos en general. 
El primero de esos pioneros fue Víctor García Rodríguez, quien, según un directorio del partido judicial de Fonsagrada en 1911 ya estaba afincado en A Fonsagrada al frente de una “abacería” dedicada a la venta de vino, cereales y ultramarinos en general; el establecimiento estaba dotado además con un espacio de para degustar queso castellano, sardinas de lata y un buen pan del país, esto es, unas exquisitas viandas acompañadas de un vino razonablemente aceptable procedente del Bierzo leonés. 
Publicidad El Progreso de Lugo 
Víctor García y su esposa Ramona García Barrio tuvieron tres hijos quienes, igualmente, conservaron su residencia en A Fonsagrada con sus familias respectivas, a saber: 
Ø Jesusa García García casada con Fernando Paz (del comercio); el matrimonio regentó durante muchos años una fonda situada en un buen edificio sito en la avda de Galicia, en cuyos bajos Fernando Paz se entretenía con un taller de aparatos electrónicos. Este matrimonio tuvo dos hijas (Victoria y Celina) quienes terminarían fijando su residencia en Barcelona. 
Ø María García García casada con un tratante de ganado, llamado José Pérez Garrido (a) O CHATO, oriundo de Asturias (Pola de Allande). A este matrimonio le sobrevivió un hijo (“Pepín do Chato”). Otro hijo de este matrimonio de nombre Francisco había fallecido en 1949 cuando era un niño de corta de edad, arrollado por un autocar en las inmediaciones de su vivienda 
Ø Francisco García García (a) PACO DE VÍCTOR, casado con María López Núñez. Paco de Víctor y su esposa fueron los que continuaron con el negocio familiar, que hasta hace poco tiempo ha permanecido abierto regentado por su única hija. Quienes ya vamos siendo mayores, todavía recordamos a Paco de Víctor, siempre alegre y coñón, conduciendo su camión por las calles de la villa en el que nunca faltaba un leal guardián: un gran perro melenudo de fiera apariencia, pero bondadoso como lo era su amo 
Publicidad del periódico La Montaña de Fonsagrada.- Año 1920 
El segundo de esos maragatos que se estableció en la Villa a principios del pasado siglo fue Isidro García Barrio, un personaje muy respetado por la honradez y la seriedad de las que hacía gala como persona y como comerciante. El periódico O Tío Pepe compartía igual opinión de “Don Isidro”, a quien se refirió, al menos, en dos ocasiones: una para alabarle por sus virtudes y en otra para informar de un cambio de domicilio que realizó ese año de 1913: de la casa de Correos -posiblemente la actual casa de Engracia- a otra en la misma calle que había pertenecido a Justiniano Rosón -posiblemente la casa colindante con la de Rellán, que todavía sigue perteneciendo a la última heredera de esta familia. 
Isidro García Barrio contrajo matrimonio con una buronesa perteneciente a la influyente familia “Farruquin”, llamada Emérita Díaz Vega, con quien no tuvo descendencia directa como veremos seguidamente. Esta señora era hija de José Díaz Díaz, comerciante y político conservador, que estuvo al frente del Ayuntamiento de Fonsagrada en diversas ocasiones, incluida la última etapa de su vida durante la dictadura del General Primo de Rivera. 
Isidro García Barrio, al carecer de descendientes propios, prohijó a un sobrino, llamado Isidro García Pérez, quien en la década de los años treinta, ya se había trasladado a nuestra villa, en donde contrajo matrimonio con otra señorita de familia “bien”, llamada Inés Díaz Núñez, con quien tendría un único hijo: Isidro García Díaz, el heredero del gran emporio comercial construido por sus antecesores. Desgraciadamente, Inés Díaz falleció en 1941 en plena juventud con 32 años. Con posterioridad, Isidro García Pérez contraería un segundo matrimonio con una hermana de su primera esposa, llamada Filomena Díaz Núñez, con quien no tuvo descendencia. 
Isidro García Pérez, natural de Pradorrey/Astorga, era hijo de Manuel García Barrio, un arriero que visitaba regularmente las tierras de Burón. Este arriero y su esposa, Joaquina Pérez, tuvieron cinco hijos, tres de los cuales terminaron instalándose en la Villa fonsagradina, de igual manera que lo hizo una sobrina de nombre Ramona García, quién contraería matrimonio en Fonsagrada con un buronés llamado Hermógenes López Méndez, “oficial habilitado del Juzgado Comarcal de Fonsagrada”, con quien tuvo tres hijos que todavía figuran en la memoria reciente de la Villa: José Benito (funcionario municipal), Isidro (policía municipal) y Hermógenes (a) Nene (emigrado a Francia). 
El emporio comercial de la casa de Isidro alcanzó su máximo esplendor en los años 50 y 60 del pasado siglo, abarcando muchos frentes: en particular, el negocio del vino, abonos minerales, piensos, coloniales y todos los productos estacandos del monopolio estatal: tabaco, papel sellado del Estado, sellos de Correos, etc. 
Los otros dos hermanos de Isidro García Pérez que se afincaron en A Fonsagrada después del fallecimiento de su primera esposa, fueron: 
- Emérita García Pérez quien, tras el segundo matrimonio de su hermano, se independizaría al casarse con Amadeo Paredes Álvarez. Este matrimonio iba a regentar dos negocios en nuestra villa: uno de ultramarinos y taberna/fonda, regentado por Amadeo y otro, un floreciente comercio de tejidos, al frente del cual iba a estar Emérita y un hijo del matrimonio llamado José, un emprendedor y gran comerciante. Este matrimonio tuvo otros dos hijos: María Genoveva (maestra) y Emérita Paredes. (funcionaria del Ministerio de Hacienda)   
- José García Pérez quien tras colaborar durante unos pocos años con su hermano Isidro, también se independizó al casarse con Matilde Losada Mirón, oriunda de una pequeña aldea cercana a Samos por donde discurre el Camino de Santiago; Matilde había sido "prohijada" a los 12 años por su tío, Manuel Losada y por Flora de Candahido, su esposa, quienes por esos años regentaban en la villa una tienda de ropa y una peluquería (A BARBEIRA, nombre con el que es conocida esta familia). El matrimonio García Losada regentarían un pequeño comercio de ropa y calzado y traerían a este mundo cuatro hijos: Manuel (Lolo), Matilde, Antonio y José García Losada, quien es el que firma esta publicación, escrita como homenaje a todos los maragatos fonsagradinos".

El mismo autor, José García Losada y también en la misma página de Amigos de a Fonsagrada, nos obsequia con un estudio titulado El Comercio y la política local fonsagradina, pues muchos de estos comerciantes ocuparon cargos en el concello...

"Tras la reorganización territorial llevada a cabo en 1833 con la creación de las provincias y ayuntamientos, la sede de la capital del municipio fonsagradino quedó fijada definitivamente en A Fonsagrada, en sustitución de la Puebla de Burón que lo había sido durante los cuatro siglos anteriores cuando el concejo pertenecía a la jurisdicción de los Condes de Altamira. 
A partir de ese momento histórico a la villa de A Fonsagrada le correspondió el honor de ser la capital de un extenso municipio integrado, de acuerdo con su censo poblacional por un número variable de concejales electos, y presidido por un alcalde designado, hasta la llegada de la democracia en 1978, por el gobernador civil de turno. 
(la población del municipio llegó a alcanzar la cifra de 17.750 habitantes en 1920; a partir de ese año Fonsagrada sufrió un cataclismo demográfico, pasando a contar en 2022 con 3.265 habitantes) 
En todo caso, desde siglos atrás A Fonsagrada estaba considerada como una importante plaza comercial, ya que en ella se celebraban importantes mercados semanales y unas grandes ferias anuales, destacando entre ellas las patronales de septiembre que, junto con las de San Lucas de Mondoñedo, estaban consideradas como las más importantes de Galicia. 
Además de esos mercados y de sus ferias, A Fonsagrada contaba con un número importante de tiendas y de negocios donde se comercializaba toda clase de mercaderías: quincallería, productos de alimentación, vinos al por mayor y al detalle, destacando especialmente los de pañería, tejidos, paquetería y de zapatería. 
Según la página que O Tío Pepe destinaba a publicidad, en la villa fonsagradina funcionaban en 1913 seis tiendas dedicadas a la venta de tejidos y de paquetería: dos de esos comercios, los llamados “El Nuevo Mundo” y “J. Fernández Valledor”, estaban regentados, respectivamente, por don Desiderio Devesa y por don José Fernández Valledor, dos acaudalados empresarios, quienes ocuparían la poltrona de la alcaldía fonsagradina tras la proclamación de la Segunda República; con posterioridad, a Desiderio Devesa le sucedería don Francisco Viadé Tourón, otro comerciante de la villa, quien se iba a mantener al frente de la alcaldía desde 1932 hasta febrero de 1936 (elecciones generales ganadas por el Frente Popular). Estos tres empresarios figuraban desde los años veinte del pasado siglo en la relación anual de los mayores contribuyentes del municipio fonsagradino (contribución industrial), en la que también figuraban Manuel Losada y Agustín Ferreiro, otros comerciantes del sector de los tejidos y de la paquetería. 
DESIDERIO DEVESA JUNQUERA 
Casado con María Turia Teijeiro, padres de nueve hijos: Pilar, Julio, Teresa, Enrique, Desiderio, Sergio, Justiniano, José y María. 
Como ya queda dicho, este próspero industrial regentó un comercio EL NUEVO MUNDO, situado en la plaza de España, que estaba dedicado a la venta de tejidos, pañería, paquetería, quincalla y calzado. En 1912 tras adquirir las existencias de un comercio en liquidación, abrió y regentó otra tienda similar en los bajos de la Casa de Neira. (Ambos negocios permanecieron abiertos al público durante gran parte del siglo XX) 
Desiderio Devesa durante a lo largo de su vida tuvo una participación destacada en la vida social y política de Fonsagrada. En su trayectoria vital consta que fue vocal del “Círculo de Recreo” de la villa; concejal en 1920 (alcalde accidental en 1923), Juez Municipal entre 1927 y 1930 y alcalde en funciones en 1931. 
En relación con su ideología política no existe información al respecto, aunque en la última etapa de la dictadura de Primo de Rivera, consta que participó en un acto organizado por los seguidores de Portela Valladares en Lugo, cuando éste se disponía a participar a lo largo y ancho de la geografía gallega en numerosos mítines agraristas, preparatorios de las elecciones generales y municipales anunciadas para el año 1931 
Desiderio Devesa participaría en las elecciones municipales de abril de 1931, formando parte de las filas agraristas que, al fin y a la postre, iban a vencer a las derechas en este proceso electoral, tras una repetición de las elecciones debido a las irregularidades denunciadas en las celebradas el 14 de abril. 
En junio de 1931 (recién proclamada la Segunda República) Devesa ocupó el cargo de alcalde en funciones del ayuntamiento de Fonsagrada, siendo sustituido a los pocos meses en ese cargo por Francisco Viadé Tourón. 
JOSÉ FERNÁNDEZ VALLEDOR 
Casado con Esperanza Sampedro, sin hijos. 
Según la información publicada en el periódico O Tío Pepe, el comercio Casa Valledor (antes Casa Magadán) se dedicaba a la venta de tejidos, paquetería, calzado y quincallería y había sido adquirido en 1913 por José F. Valledor a su antiguo propietario José Magadán Quintela, (hermano de Manuel Magadán el acaudalado industrial propietario de los molinos eléctricos y de la primera empresa hidroeléctrica instalada en Fonsagrada) 
Este comercio de tejidos y paquetería sigue abierto en la actualidad en el mismo domicilio de la avenida de Asturias, con el nombre comercial de ALMACENES SAN PEDRO 
Además de a esa faceta comercial, José F. Valledor también realizaba actividades bancarias, dedicándose al cobro de efectos de giro, letras de cambio y a la captación de depósitos como corresponsal de una entidad bancaria. 
Actividad política: 
Durante la dictadura de Primo de Rivera, de igual forma que había hecho Desiderio Devesa, se afilió a la Unión Patriótica, una formación política fundada por el propio dictador. Esta incorporación al partido único por parte de ambos comerciantes y de otros relevantes vecinos se supone, que fue adoptada por un interés personal y no por razones de ideología política ya que en esa formación también se iban a integrar otros vecinos que posteriormente se iban a convertir en leales republicanos. 
En febrero de 1931 fue nombrado alcalde de Fonsagrada manteniéndose en dicho cargo hasta las elecciones municipales celebradas el 13 de abril de ese mismo año, a las que concurrió formando parte de la candidatura agrarista integrada por los portelistas fonsagradinos de toda la vida 
Durante esa campaña electoral, el periódico lucense La Voz de la Verdad formuló una grave contra Valledor involucrándole en supuestas coacciones electorales (“una martingada inocente del Sr. Alcalde”). En esa noticia, el diario aludía a una carta que el candidato F. Valledor había dirigido a un vecino de Paradaseca exigiéndole el inmediato pago de unas letras de cambio pendientes de cobro (1.140 pts) por no apoyar la candidatura “agrarista”. 
Las elecciones del 13 de abril serían anuladas, aunque al parecer los agraristas habían triunfado en el conjunto del municipio (no en el distrito centro de Fonsagrada, donde lo habían hecho las derechas, lideradas por Candido de Montouto y don Manuel de Fumayor) 
Desafortunadamente, José F. Valledor no pudo disfrutar del éxito en las urnas, ya que inesperadamente falleció el 30 de abril de 1931, tras una corta enfermedad. El periódico portelista Pueblo Gallego, se hizo eco de la muerte de este “banquero y ex alcalde” a los 59 años de edad, publicando una breve crónica necrológica, donde se afirma que JF Valledor era “una persona de acrisolada honradez y de carácter bondadoso”, quien había figurado “en la última candidatura para concejales obteniendo un resonante triunfo en las urnas”, Remataba el cronista afirmando que los “vecinos” le veían como el “futuro alcalde” con una gestión de honradez y justicia que habría de traerle la paz a este distrito” 
FRANCISCO VIADÉ TURÓN 
Casado con Amparo Fernández Fernández; hijos: María, Francisco y Pedro. 
Regentó hasta su fallecimiento en 1952 un comercio de ultramarinos, que todavía sigue abierto en la actualidad regentado por dos de sus nietos (dedicado a la venta de tabaco, ultramarinos y distribución de butano) 
Candidato a concejal en las elecciones de abril de 1931, formando parte de la lista agrarista (portelista) 
Ocupó la alcaldía fonsagradina “en funciones” desde noviembre de 1931 hasta febrero de 1936 (elecciones generales) 
Alguno de los acuerdos municipales de relevancia local, adoptados en ese periodo: 
- Nombramiento de “hijo predilecto” a Armando Peñamaria con ocasión de su nombramiento como gobernador civil de Murcia 
- Celebración anual de la proclamación de la República (1933 – 1934) 
- Contribución de 100 pts para gastos de propaganda y organización del plebiscito Estatuto Autonomía de Galicia 
- Remisión de una carta a los ministros españoles de Estado y Agricultura oponiéndose a un Convenio con Uruguay para la importación de carne congelada 
- Mayo 1934: contribución con 10 pts. destinados a la suscripción nacional para erigir un monumento a Fermín Galán y a Ángel García “compañeros de infortunio” (militares que se alzaron en armas en Jaca en diciembre de 1930) 
Su hijo Pedro Viadé Fernández también va a participar activamente en la política local: concejal en 1961 y alcalde “en funciones” en varias etapas: 67, 69, 70"

A la izquierda es la Zapatería Mosteirín, uno de los comercios veteranos de la avenida, con más de medio siglo de existencia. Antaño estuvo el Bar Paredes, cuya historia nos narra José García:

"El negocio estaba regentado por el hijo y la esposa de uno de los hermanos Paredes Álvarez y se encontraba en el edificio de la avenida de Galicia, junto a las casas de los Ochoa y los Regueiro; concretamente, en el local de la planta baja donde más tarde otro vecino, Horacio, instalaría su zapatería. Tras cerrar el negocio, la familia Paredes emigró a Asturias".


A la derecha, el Bazar Villarxubín y el Bar Tandem. No es nuestra intención hacer una guía comercial fonsagradina ni tampoco de esta avenida pero valgan como ejemplos todos ellos del número de negocios que en ella abren sus puertas. Reparemos además que algunos figuran como cerrados, hay reaperturas, cambios de nombres, de gerentes, etc.

Soberbio edificio del nº5 de la Avenida de Galicia datado en la primera mitad del siglo XX, vivienda entre medianeras de tres plantas, con bajo comercial y, en el primer piso, balcón corrido, mientras que en es segundo son tres balones independientes

Observemos la decoración hecha a base de molduras en la fachada y de temática vegetal en los balcones

Seguidamente y en el nº 7 está la casa de la Farmacia Peñamaría, apellido de honda raigambre fonsagradina, pues su casona, sita más atrás, actual albergue público de peregrinos, comparte escudo y linaje con los Pasarín, con los que emparentaron, auspiciando estas familias la reivindicación vecinal de que la capitalidad del concello pasase de A Proba de Burón a A Fonsagrada en 1834

El edificio, según nos dicen en Fonsaweb, es del año 1905 y dispone de cuatro vanos en la planta baja de esta fachada principal, la de la farmacia, y otros tantos en la de la planta alta, con hermosos balcones rematados en frontón triangular

El negocio fue fundado a finales del siglo XIX y la casa fue reformada en 2005, pero respetando la estructura original al ser un edificio protegido

Foto: Farmacia Peñamaría

En el blog de Benderapotheker dedicado a la historia y curiosidades de las farmacias nos ofrecen un cuidado reportaje fotográfico de su interior, también bellamente conservado. En él podemos leer, con la firma del farmacéutico Luis Serantes:

"Siempre hay boticas que merecen ser mencionadas por la historia que acumulan. En A Fonsagrada - Lugo- hay una de esas maravillas que tengo pendiente visitar.  
A principios del siglo XX, llegaron a las boticas las formas más atrevidas del Modernismo, empezando a mostrar más lujo en el mobiliario y utilizando con abundancia las líneas curvas y asimétricas en los preciosos muebles de madera. 
Encontramos en esta farmacia de A Fonsagrada un precioso mobiliario original, una gran colección de botámenes y tres botellas de cristal tallado de La Granja, denominadas redomas de sanguijuelas y que eran de tamaños diferentes para almacenar sanguijuelas en agua (se tenía que cambiar el agua cada poco tiempo para mantenerla vivas). 
En la base se halla la botella más grande hasta llegar a la de arriba que es la más pequeña, encajando unas sobre otras con el tapón en la parte alta para impedir que las sanguijuelas escaparan. Esta redoma es la única existente en las boticas españolas. 
Hasta principios de este siglo, aún se creía que aplicadas sobre la piel, las sanguijuelas podían curar numerosas enfermedades, que eran capaces de sacar al demonio del cuerpo, aunque en realidad reducían hematomas, inflamaciones y tumefacciones, al extraer la sangre de la zona. 
Estos frascos de cristal se encuentran encima del ojo del boticario, un pequeño mueble lleno de cajones y con puertas a ambos lados, en el que los antiguos boticarios guardaban las materias primas más valiosas y difíciles de conseguir como productos venenosos o especialmente tóxicos. El ojo del boticario de esta farmacia es de planta hexagonal, una forma muy rara para este tipo de  mobiliario. 
Las lámparas de carburo fueron la primera iluminación de la botica cuando esta se abrió.  Hoy en día ya no se conservan, pero en su lugar y casi encima del ojo de boticario se encuentra una lámpara modernista de inspiración francesa que Josefa Pérez (abuela de la actual propietaria) compró en un rastro de Barcelona. 
Aunque no se tienen fechas exactas, se sabe que la Farmacia perteneció a un boticario catalán a finales del siglo XIX  fecha que se estima en torno al 1898, al aparecer unos horarios de tren de ese año en la rebotica. 
De ahí pasó a manos de D. Ovidio Peñamaría y Flórez de Sierra y de este a su hijo Joaquín.  
Posteriormente, su propietaria fue Josefa Pérez Fernández, citada anteriormente. 
Desde el año 2005 es Catalina Ortiz de Galisteo Pérez la actual propietaria, que realizó ese mismo año una pequeña reforma, aunque al ser un edificio histórico protegido (por estar en el Camino Primitivo de Santiago) no pudo tocar la fachada del edificio donde está ubicada la farmacia. 
Un dato curioso, es que el abuelo del humorista Forges (civilmente Antonio Fraguas, ya que catalanizó su apellido), era de A Fonsagrada y trabajó de mancebo en esta farmacia.  
(FUENTES: Catalina Ortiz de Galisteo Pérez,  Ramón Ortiz de Galisteo,  Aulet, J.L. Boticas: las antiguas farmacias de Galicia)".

Foto: Benderapotheker

En Redacción digital Noticias Cuatro y a fecha 1-4-2024 encontramos también este artículo dedicado a la histórica Farmacia Peñamaría (en la web incluye vídeo):

"En el pueblo de A Fonsagrada (Lugo), cada vez que los vecinos van a la farmacia se sienten como en un museo. La Farmacia Peñamaría tiene más de 100 años. Lo primero que llama la atención es el lujoso mobiliario modernista, con todos los albareros intactos, e incluso algunos botes siguen teniendo medicamentos. Según informa en el vídeo Laura Queijeiro, se conservan muchas medicinas antiguas con su etiqueta original. 
La farmacia fue creada por un boticario catalán a finales del siglo XIX, alrededor de 1898, debido a que se encontraron unos papeles de horarios de trenes en su interior. En el año 2005 Catalina Ortiz Pérez, la actual propietaria de la farmacia, llevó a cabo una reforma, pero como se trata de un edificio histórico protegido no pudo modificar la fachada, ya que también se encuentra en el Camino Primitivo de Santiago. 
Los objetos originales más destacables de la farmacia 
Lo más destacable son unas redomas de sanguijuela, unas de las pocas que quedan en España. Son unos frascos de cristal en los que se almacenaban a estos animales, ya que se utilizaban antiguamente para tratar diversas enfermedades. Realmente solo servían para extraer la sangre de zonas afectadas por hematomas o inflamaciones. Debían cambiar el agua cada poco tiempo para mantener a las sanguijuelas con vida. 
También hay básculas de precisión muy antiguas y un ‘ojo de boticario’, el único mueble que tenía llave. Tiene multitud de cajones y puertas a ambos lados, en los que el boticario guardaba los productos más valiosos, como aquellos que eran venenosos o muy tóxicos. Lo que más llama la atención de este ojo de boticario es que tiene una planta hexagonal, ya que es una forma muy poco habitual para este mueble".

Foto: Telecinco Redacción Galicia

Dos día más tarde aparecen en Informativos Telecinco Galicia y con la firma de Raquel Noya, La botica gallega de más de un siglo que parece un museo: "Es como retroceder en el tiempo", donde destaca cómo, entre los más admirados al entrar y verla, están los peregrinos:
"Entrar en la farmacia Peñamaría, en A Fonsagrada (Lugo), es como entrar en un museo; prueba de ello es que los peregrinos que, en su periplo hacia Compostela pasan por la localidad, no se van de allí sin fotografiarse en su particular decorado, maravillados, quizás, por los albareros de cerámica que su propietaria conserva intactos, algunos incluso con los productos originales en su interior. 
Los luce en una majestuosa estantería de castaño, de estilo modernista y tallada a mano a finales del 1800, que ha resistido impoluta al paso del tiempo. 
La actual propietaria de esta botica, Catalina Ortiz de Galisteo, heredó el negocio de su abuela (quien la había adquirido en la posguerra) y en su reforma, cuenta que se esforzó por conservar todo lo que pudo: desde los mostradores de mármol, hasta el suelo original, pasando por el mueble de castaño, y una gran cantidad de instrumental propio de los boticarios, como las básculas de precisión o la colección de albareros. 
También conserva impoluto un ojo de boticario de la época, donde el farmacéutico guardaba bajo llave las sustancias más preciadas para sus preparados, como venenos o estupefacientes, algunos conservados incluso con el etiquetado original. 
"Es como retroceder en el tiempo"
Aunque “la joya de la corona es la redoma de la sanguijuela”, explica Catalina, un instrumento que servía para almacenar estos animales utilizados para los sangrados, “que servían para curar todo” y de los que “quedarán uno o dos en toda España”, asegura su propietaria. Así es que “a los peregrinos les llama la atención y le sacan fotos”, y no sólo ellos; los vecinos de la localidad, que recuerdan la botica igual que cuando eran niños, la siguen mirando maravillados: “Ya no quedan farmacias así”, asegura una vecina de A Fonsagrada, “es como retroceder en el tiempo”, añade. 
“Es una pasada, no creo que haya otra igual en toda España”, asegura otra clienta de toda la vida. Y no le falta razón, como la botica de Catalina “debe haber unas diez en todo el país”, asegura su propietaria, quien no duda al asegurar que seguirá conservando, con el máximo cuidado, el mobiliario, las medicinas y el instrumental que llevan en el local más de un siglo y que fueron tan importantes para la sociedad de entonces".
Catalina Ortiz de Galisteo. Foto de Victoria Rodríguez para El Progreso

Y el día 16 de ese mismo mes, es el periódico El Progreso y con la periodista Nieves Neira quien publica Por onde entrar na botica da Fonsagrada? (para quien entienda el gallego mucho mejor acceder al texto original):
"A la farmacia Peñamaría se accede por la puerta que da a la Avenida de Galicia, en A Fonsagrada. También se entra a través de las páginas más maravillosas de la historia, pues, una vez dentro, es imposible no evocar la botica de Elsinor, la de La Meca, el polvo de cuerno de unicornio, los venenos de Mahaut d'Artois... en suma, todo aquello que Cunqueiro —hijo del boticario de Mondoñedo— invocó para presentar su Tertulia de boticas. 
La farmacia Peñamaría conserva el carácter de botica tradicional. Catalina Ortiz de Galisteo se esforzó por preservar esta esencia, asegurándose de que cualquier reforma obligatoria para la atención al público respetara el estilo establecido por el boticario catalán que la fundó hacia 1900. Así, cuando fue necesario levantar el suelo, hizo que se volviera a instalar utilizando la misma madera. 
Tampoco se puede mover de su sitio la estructura de madera de castaño que confiere al espacio su forma hexagonal; fue construida allí mismo —posiblemente por una firma catalana responsable de otras joyas similares en el país, ya que se dice que la farmacia Ribeira era muy parecida—. En ella se alojan todos los tarros de boticario, con su variedad de contenidos botánicos y minerales. Sin embargo, Catalina nos invita a dirigir la mirada hacia abajo, hacia el «ojo del boticario»: esa mesa hexagonal con dos vitrinas que dejan ver antiguos remedios, los verdaderos tesoros. 
El libro Boticas: viaje por las antiguas farmacias de Galicia relata que, cuando la farmacia abrió a principios del siglo XX, estaba iluminada por lámparas de carburo; los habitantes de A Fonsagrada acudían solo para ver la luz, pues nunca antes se había visto nada igual en la zona. Hoy en día, esa misma sensación perdura: uno entra buscando remedio para alguna dolencia y acaba contemplando colecciones de hierbas o venenos, o el gran recipiente de cristal que ocupa el centro de la estancia, un objeto que recuerda poderosamente a Merlín. «Era para las sanguijuelas, para los tratamientos que se administraban con esos gusanos en aquella época», explica Catalina. 
La historia comenzó a escribirla Josefa Fernández Álvarez 
Sin embargo, la historia —como siempre— va más allá. Lo más valioso de este lugar es invisible a los ojos. No son los cajones de madera ni la lámpara Art Nouveau. Ni siquiera la vieja jeringuilla que Catalina guarda en un cajón. Nada de esto estaría aquí de no ser por ella. Se trata de Josefa Pérez Fernández —la abuela de Catalina—, quien compró la farmacia a la familia Peñamaría (los segundos propietarios) poco después de terminar la Guerra Civil. ¿Cómo pudo una mujer comprar una farmacia en aquella época? Su nieta explica que, si bien pocas mujeres tenían la oportunidad de cursar estudios superiores, no era raro que aquellas que lo hacían estudiaran Farmacia. «No fue la única en la provincia de Lugo; hubo otras», señala. 
Los padres de Josefa habían emigrado a Cuba. Allí, en San Luis de Oriente, establecieron tres hoteles. Con el dinero que ganaron, abrieron un cuarto establecimiento en esta localidad —el Hotel Palace—, de arquitectura indiana, del cual apenas queda rastro hoy en día. La Guerra Civil les sorprendió aquí y, en cierto modo, determinó que tuvieran que quedarse. 
La bisabuela de Catalina murió de tuberculosis a una edad muy temprana. Su bisabuelo perdió la razón tras la muerte prematura de su esposa y fue internado en el manicomio de Conxo. Las tres hijas quedaron al cuidado de un sacerdote que tuvo la previsión de animarlas a estudiar. Josefa, la mayor, aprovechó la oportunidad —financiada con la venta del Hotel Palace— y, tras licenciarse, compró la farmacia. «Si hemos conservado todo esto tan bien, es porque su historia no fue fácil; hay un esfuerzo enorme detrás», afirma Catalina, quien tomó el relevo de Josefa y hoy recibe a los visitantes que entran y reconocen, en su asombro y ojos abiertos, el resplandor de la lámpara de carburo. 
Un patrimonio Cultural

Catalina Ortiz de Galisteo está al frente de esta farmacia desde 2004, tras haber tomado el relevo de su abuela. Entre los objetos que se conservan en el establecimiento, es posible que algunos pertenecieran a su abuelo: el veterinario andaluz cuyo apellido ella lleva. 
Las boticas modernistas 
En Galicia aún se conservan algunas farmacias, como la Ortiz de Galisteo. Entre las más emblemáticas figuran la legendaria Bescansa en Compostela, la Couceiro en Betanzos —la más antigua del país, inaugurada en 1716— y la Almodóvar en Ferrol. En el municipio de Beariz, concretamente en Doade, se ha abierto al público como museo una «Casa da Botica» (Casa de la Farmacia), que alberga la mayor colección de medicamentos del siglo XIX de Galicia".

De frente a la farmacia, en el nº10 de la Avenida de Galicia tenemos esta hermosa casa de 1933, hecha con piedra revestida de cemento, con bajo comercial y galería de madera y cristal en la planta alta, que fue construida por iniciativa del abogado Ramiro Díez Cordón. Posteriormente fue el Bar Galicia y el Hotel Palace, nos dice el erudito investigador José García en Bares, tabernas e outros "chigres" similares na historia da Fonsagrada, publicado en Amigos de A Fonsagrada el 23-1-2025:

"Se encontraba en la planta baja de la casa familiar del abogado y rentista Ramiro Diez Cordón; el local está ocupado actualmente por una peluquería que abrieron en su día Oliva y su hijo Balbino. Conservo un recuerdo muy borroso de aquel bar; ni siquiera sé si ese era el nombre por el que se le conocía. Lo que sí recuerdo perfectamente son las reprimendas de nuestro maestro, don Isaac, quien nos echaba en cara que nos pasáramos la vida jugando al billar en aquel establecimiento en lugar de estudiar. Durante las décadas de 1920, 1930 y 1940, aquel mismo edificio había albergado un hotel —regentado también por el abogado «don Ramiro»— bajo el pomposo nombre de HOTEL PALACE".

Puerta de arco de medio de punto con dos llamativas ventanas laterales a manera de escaparate. Todo ello engalanado a base de filigranas de gusto modernista

Detalle, en la planta alta, del balcón a la derecha de la galería, con más ornamentos

Y el balcón de la izquierda

En nuestros días sigue ofreciendo sus serevicios en el bajo la Peluquería Oliva, otro establecimiento señero, fundado en 1961 por Oliva y su hijo Balbino, como se ha dicho

Un ejemplo de lo que sería un particular ensanche urbano fuera del núcleo originario de la población, basado en el eje de la nueva carretera de Lugo

Unos metros más adelante, frente al también histórico Café Bar Demetrio, está la parada del autobús. A principios de 1912 el semanario El Eco de Burón anunciaba la llegada, para el mes de junio del servicio de automóviles de Balbino Fernández Boado, con el que se podría ir a la capital lucense y volver en el día, una gran novedad, pues en el carruaje de caballos se tardaban tres:

"Va a ser un hecho, al fin. La salida de esta villa será a las seis de la mañana, para llegar a Lugo a las nueve. Y saldrá de Lugo a las tres de la tarde, en viaje de regreso (...). Ahora se podrá hacer el viaje en un día, con bastante tiempo para despachar cualquier negocio. Lo cual, como fácilmente se comprenderá, no es poco, ahorrando tiempo y gastos"

(Recogido por Vanesa Bran para El Progreso del 28-6-2018)


La Avenida de Galicia sigue su suave pero continua rampa cuesta arriba. Foro ciudad dice que tiene una longitud de 1.238 metros, pues llega hasta el final de la población, donde enlaza con la Rúa Maior, trazado oficial del Camino de Santiago, antes de salir del casco urbano por el barrio de As Rodas camino de O Padrón


No se parece en nada la calle actual con la que había en 1920, un cuarto de siglo después de su apertura, como podemos apreciar en la gran foto de este artículo de Gumersindo Rego Fernández para La Voz de Galicia del 9-8-2019 sobre las rutas de la arriería maragata

A la izquierda, y a continuación de la Farmacia Peñamaría, está el callejón de Fumaior, que comunica esta Avenida de Galicia con la Rúa Maior a la altura de la iglesia de Santa María da Fonsagrada. Su nombre se debe al apodo del dueño de las casas, originario del pueblo de Fumaior de la parroquia de Cuíñas, como nos explica también José García en Calles fonsagradinas con nombre propio para Amigos de A Fonsagrada: 

"El origen de esa denominación: un acaudalado rentista vecino de Fumayor de nombre Gervasio López Villar 
La práctica totalidad de los edificios situados en ese callejón habían sido propiedad del referido Gervasio López; con posterioridad, su viuda (Filomena López González) contrajo un nuevo matrimonio con Manuel Fernández López, (a) “Fumayor”. 
Gervasio López, propietario de un pazo solariego con capilla situado en Fumayor, fue además alcalde de Fonsagrada durante un prolongado periodo de tiempo a finales del siglo XIX, ocupando, por otra parte, la primera posición entre los mayores contribuyentes del municipio; con ocasión de su fallecimiento en 1897, la prensa le dedicó un obituario en el que se afirmaba que era uno de los más ricos propietarios del Ayuntamiento, de intachable honradez y siempre querido y respetado por sus vecinos".

Y esta es la casa del nº9 de la Avenida de Galicia, "Casa de planta baja y apartamento con entrada lateral al restaurante situado en la planta superior. Cuenta con dos galerías de madera. La fachada que da a la calle está revocado y pintada de blanco, mientras que el lateral presenta piedra vista. Presenta ornamentos en los alféizares de las ventanas", nos dicen en Fonsaweb. Es, efectivamente, el Restaurante Cantábrico, fundado por Ceferino Niño y su mujer pero no en este mismo lugar, que antes fue escuela y casa de los maestros, como explica también José García en Bares, tabernas e outros "chigres" similares na historia da Fonsagrada, publicado en Amigos de A Fonsagrada el 23-1-2025, repasando la historia de ambos establecimientos:

Bar O Cantábrico: Ceferino Niño y su esposa inauguraron este negocio en la década de 1960 —que funcionaba también como casa de comidas— en el edificio que anteriormente había albergado el servicio de telégrafos. A pesar de su reducido tamaño, el establecimiento gozó de un gran éxito comercial gracias al excelente servicio y a la exquisita comida que allí se servía. Ceferino era sumamente amable con los niños y nos permitía abarrotar el local siempre que se emitía la serie Bonanza. Más tarde, el establecimiento pasó a manos de Luis de Martín, quien logró mantener el éxito de su predecesor; también conservó la costumbre de tener siempre una gran olla al fuego con un delicioso jamón local cociéndose a fuego lento (el caldo resultante y las porciones de jamón bastaban para entrar en calor).

El Restaurante-Bar Cantábrico se encuentra en la Avenida Galicia, en un edificio que en su día albergó una escuela infantil y la vivienda del maestro. La planta baja —donde hoy se sitúa el bar— estuvo ocupada durante muchos años por Autos Arboiro, una empresa de transporte de viajeros con sede en Navia. El restaurante fue inaugurado por Ceferino Niño y su esposa tras dejar el local del Bar Cantábrico original (al que ya nos hemos referido anteriormente). En la actualidad, el negocio está regentado por un antiguo compañero de «Pico do Pobo», Pepín de Bolaño; junto con su esposa y su hijo, forman un equipo extraordinario responsable de la variada y excelente cocina del Cantábrico, una propuesta gastronómica muy elogiada y celebrada en las redes sociales".

Como se ha reseñado, en 1966 se hicieron cargo del negocio los también hosteleros José Lombardía, Bolaño y su mujer Eva Pérez, cuya historia y biografía rememora Benigno Lázare para La Voz de Galicia del 20-6-2010 cuando ambos se hacían cargo del hotel y restaurante Las Grandas de Vistalegre (Grandas de Salime), como tuvimos ocasión de conocer a nuestro paso por allí, haciendo camino:

"Es necesario comenzar aclarando, para muchos, que José Lombardía es el nombre que le tocó en suerte y el apellido que heredó uno de los fonsagradinos más conocidos, pero en realidad el personaje se llama Bolaño. Cierto, es el propietario del Restaurante Cantábrico, que desde el pasado lunes también lo es del Hotel Las Grandas en el embalse de Grandas de Salime, pero del lado asturiano. 
Este nuevo negocio viene a reforzar el sino de Eva Pérez, la otra mitad del matrimonio. Natural de A Trapa, una parroquia que comparten A Fonsagrada y Asturias en la que la frontera parte en dos varias casas. Eva nació en una de esas y, como su madre era asturiana, en su carné figura que vino al mundo en Santa Eulalia de Oscos. Con 16 años empezó a trabajar en la Navia de Asturias y posteriormente en A Fonsagrada, donde se le metió el gusanillo de la cocina en el cuerpo. Desde el pasado lunes no solo tiene el corazón a caballo entre Asturias y Galicia, sino que también reparte su jornada laboral. Ahora en ambos establecimientos todavía podrá dar más rienda suelta a su gran pasión por la cocina. 
El marido nació en Sanmamede pero a los tres años quedó huérfano y lo llevaron a la villa. Como había muchos pepes , los otros niños le llamaron como a la casa en la que vivía, y Bolaño le quedó. Trabajó como cobrador de autocares y en varias empresas de montajes metálicos. 
En 1986 el matrimonio se hizo cargo del Restaurante Alameda, que funcionó muy bien. Pero a los cinco años, tras acabarse el arriendo, cambiaron de gremio y se hicieron cargo de la gasolinera de Baleira. Bolaño dice que económicamente tampoco les fue mal, pero a Eva le seguía tirando la hostelería y en 1996 traspasaron el Restaurante Cantábrico, en el que ella había estado de soltera. El trabajo se les multiplicó, sobre todo a Eva, pero el resultado está a la vista. Dos años más tarde abrieron un mesón y bar en la planta baja del edificio y ahora comienzan una nueva fase con el hotel y restaurante del embalse de Grandas. Está en la antigua casa de los ingenieros de la presa, con terrazas y unas excelentes vistas sobre el embalse, y pegado a unas montañas cuyas cumbres más altas están un kilómetro por encima. 
Adrián, el hijo mayor, hizo hostelería en Lugo y trabaja con ellos. Marcelo todavía está estudiando, pero cuando no tiene clase también echa una mano. Tienen 11 empleados".

El Cantábrico es un símbolo culinario de A Fonsagrada y paraíso y alegoría de la gastronomía gallega, donde dar cuenta de los preciados manjares de la tierra y "uno de los mejores embajadores de un plato icónico de la cocina gallega que es el cocido", como bien afirma Javier Rivera en el periódico El Progreso del 13-2-2026, a lo que añade:

"El Cantábrico se distingue por la calidad de sus productos, algo que se refleja especialmente en el butelo, auténtico símbolo de la gastronomía fonsagradina, y en los chorizos. El butelo se elabora al estilo tradicional. La costilla y otros ingredientes porcinos se condimentan únicamente con ajo, el pimiento y sal, sin conservantes de ningún tipo, antes de proceder a su ahumado. Este establecimiento se suministra de una pequeña firma con la que sus dueños mantienen vínculos familiares. 
El pase de fuentes de cocido, además de la del butelo y chorizo, se completa con las de la cachola, con sus distintos sabores y sus texturas gelatinosas, y el lacón. Ambos exigen un paciente proceso de preparación, tanto para desalarlos como por las horas de cocción. Completan el conjunto la soá, los grelos, con muy buen color y textura, da un toque amargo muy apropiado para acompañar al resto de las viandas, las patatas, en su punto de cocción y cremosidad, y los garbanzos. 
En el Cantábrico se sirve cocido desde noviembre hasta el domingo anterior a la Semana Santa. Los fines de semana es conveniente efectuar una reserva, pese a la amplitud de los comedores. La fidelidad de la clientela es tal que hay grupos que acuden a comer el cocido desde el año 1997, cuando José Lombardía, conocido como Bolaño, y Eva Pérez, tomaron las riendas de este local, donde ella ya había trabajado antes durante 18 años. 
Este copioso cocido cuesta actualmente 40 euros, aunque también se sirve otro premium, de porco celta, a 50 euros. La alimentación especial de estos ejemplares le confieren a su carne un sabor especial. 
Es curioso que para abrir boca haya comensales que, en vez de la habitual sopa de cocido, se inclinen por el caldo, uno de los platos de referencia del restaurante a lo largo de todo el año, que hace las delicias no solo de la clientela autóctona, sino también de los peregrinos que recorren el Camino Primitivo. "Gústalle a todo o mundo, aínda que é sorprendente que os estranxeiros xa veñan informados da bondade deste plato", afirma Bolaño. 
Para rematar la opípara comida no faltan las filloas, aunque dentro de la amplia oferta de repostería casera del restaurante brilla con luz propia un dulce que lo hace singular, el pastel de A Fonsagrada.  
Eva Pérez lo hace como marca la tradición: bate la manteca a mano, lo que le da un toque especial a este sustancioso postre hecho de crema, bizcocho y almendra. 
El Cantábrico es también pulpería. Llama la atención la arraigada costumbre de gentes del centro de Asturias que acuden a degustar el cefalópodo los fines de semana. Además del pulpo al estilo á feira también lo preparan con zamburiñas al ajillo. 
A Montaña fonsagradina no solo destaca por sus productos porcinos, sino también por el vacuno mayor. De los espectaculares chuleteros de vacas de la zona, criadas en libertad, y elegidas por un tratante de confianza, salen unos chuletones que son uno de los grandes reclamos de este restaurante, donde también destacan el cabrito asado a la pota o el bacalao al estilo Cantábrico".

En el blog del escritor Manuel Cuenya y a 26-7-2021 leemos A Fonsagrada, directa al alma, en la que plasma sus impresiones de una de sus visitas a A Fonsagrada y a este establecimiento: 

"Acabo de darme un voltio por A Fonsagrada, que es mapa afectivo desde que visitara por primera vez este territorio hace ya varios años y me encontrara con los buenos de Adrián y su padre, el genial Bolaño, quienes regentan el restaurante Cantábrico, todo un templo de la gastronomía gallega. Y es que Adrián y Bolaño son gente hospitalaria, entrañable, que tratan al viajero con todo afecto, con lo cual A Fonsagrada penetra directamente en el alma y en el corazón del viajero, que se siente como en una nube. Es por lo demás una tierra familiar en la que uno se encuentra como en su casa.  
¿Qué tendrá el Noroeste español que engancha tanto? Que tanto  engancha, en todo caso, a quien esto está contando.  
Con el transcurso del tiempo, uno acaba descubriendo, incluso redescubriendo, que la tierra de uno está donde moran sus afectos. Y aquí están mis afectos.  
León en su conjunto, Asturias y Galicia son mis tierras queridas y ensoñadas, una y otra vez, y cuanto más las visito más me doy cuenta de ello. 
El restaurante Cantábrico y también el hostal Cantábrico (gracias amigo Yuma por tus gestiones) son los lugares que hacen que esta reciente estancia en A Fonsagrada resulte de lo más placentera. Así que, desde este espacio, recomiendo encarecidamente ambos sitios a quienes decidáis acercaros a esta tierra galega, que raya con la Asturias profunda. De hecho, en cuanto uno se pone a viajar por el entorno, se comienza a entrar y salir de una y otra tierras, a saber, Galicia y Asturias, como si de juego de magia se tratara. 
El propio Bolaño, con su retranca galaica y su aspecto de filósofo Lenin, tiene un hotel cercano a Grandas de Salime, que ya es Asturias, bueno, un hotel que queda al lado de San Emiliano, que ya visitara el pasado verano. Y sobre el que escribiera entonces: https://cuenya.blogspot.com/2020/08/asturias-directa-las-entranas.html 
Un lugar que es puro realismo mágico, como aquel que fabulara Cunqueiro en Merlín y familia o Torrente Ballester con su Castroforte del Baralla, como una nube lejana, en La saga/fuga de J.B. Es sabida la gran influencia gallega que tuviera el Nobel Gabo a la hora de componer su magna Cien años de soledad.  
Conversar con Bolaño, al amor de unas ricas viandas y buen vino gallego, es un placer, porque tiene un sentido del humor extraordinario. Y cuenta historias que entroncan con ese realismo mágico del que antes hablaba. No en vano, Galicia es tierra de supersticiones, de meigas y meigallos, de santas compañas, de leyendas de aparecidos..., que tan familiares nos resultan a los habitantes tanto del Bierzo Alto como del Bajo. Y aun de otros puntos de la geografía leonesa. 
Inevitable resulta hablar con Bolaño acerca del director de cine Felipe Vega, que estuviera como profesor en la Escuela de cine de Ponferrada. Gran persona y magnífico profesional, con películas estupendas como Nubes de verano (interpretada, entre otros, por el famoso actor de Fabero Roberto Enríquez), Mujeres en el parque o el legendario documental sobre A Fonsagrada titulado Elogio de la distancia, en el que colaboró el amigo común y excelente escritor Julio Llamazares. Con cariño recuerda Bolaño tanto a Felipe como a Julio. Y por supuesto a Julito, el hijo de Llamazares, y a su mujer, la fotógrafa Cecilia Orueta. Entre ellos también está, cómo no, el intrépido Yuma, que también participó en Elogio de la distancia. Simpáticos él y Bolaño recogiendo setas en el bosque: https://cuenya.blogspot.com/2009/11/elogio-de-la-distancia-en-el-albeitar.html".

Y en la web gastronómica ApoloyBaco se nos deleita con una parada peregrina y gastronómica en este restaurante:

"Este año el trozo de Camino de Santiago que hemos realizado un grupo de amigos y socios de Apoloybaco ha sido el denominado Camino Primitivo, es decir el que parte de Oviedo hasta Santiago de Compostela, nosotros sólo hemos llegado en esta ocasión hasta A Fonsagrada el primer pueblo de Galicia en dicho Camino Primitivo. 
Y en este «peregrino» pueblo elegimos, para reponer las fuerzas perdidas, y saborear la gastronomía de la zona, un restaurante del que ya teniamos algunas noticias, el Restaurante Cantábrico. Los lugareños nos comentaron que: «El camino Primitivo tiene tres catedrales: Oviedo, Lugo y Santiago y tres Templos gastronómicos siendo uno de ellos el Restaurante Cantábrico». 
Aunque existen abundantes restos prehistóricos en este municipio, la historia del lugar gira principalmente en torno al Camino Primitivo de Santiago, que entra en el pueblo por el ayuntamiento por el alto del Acebo atravesando la villa de Fonsagrada, centro de la devoción y visita obligada a la capilla de Santa María, de estilo barroco y tres naves. Cabe destacar su torre campanario y el atrio que la rodea. Junto a ella se localiza la fons sacrata, (Fontem Sagrada) podría ser el origen del topónimo de «Fonsagrada» 
El Camino primitivo es ese idóneo punto de partida para descubrir la senda del primer Camino conocido, la que tomó Alfonso II el Casto, en el siglo IX para visitar la recién descubierta tumba del Apóstol Santiago. El itinerario actual reproduce fielmente al original, partiendo desde Oviedo y atravesando Asturias por todo los concejos de su occidente, hasta entrar en Galicia por A Fonsagrada. 
Un camino sin duda alguna escarpado, con muchas subidas y por supuesto bajadas, como Puerto Palo, yo creo que aquí nacen todos los vientos de la Península, pero un camino paisajisticamente hablando sencillamente maravilloso, con rincones indescriptibles, como este; la cascada de Vilagocende, que se encuentra a tan sólo 5 km. de A Fonsagrada, este salto de agua que el río Porteliña lanza al abismo unos 50 metros, formando una de las cascadas más hermosas de Galicia. 
Y pueblos y aldeas propios de otras épocas como Montefurado, es el pueblo mas solitario que vimos, que parece emerger de la montaña y que bien parece el decorado de una película, con sus casas en piedra pizarra, la capilla de Santiago, con una talla pintoresca del Apóstol, unas gallinas, un mastín y su dueño son los únicos signos vitales en varios kilómetros a la redonda. 
Y gastronomicamente, este trozo del Camino Primitivo es  un auténtico deleite celestial. Y ciertamente una prueba de ello es lo que nos encontramos en el Restaurante Cantábrico, una cocina tradicional y llena de aromas, colores y sabores, como creo que debe ser una buena cocina. 
El local es un antigua casa situada en centro de A Fonsagrada, en la avenida de Galicia, número 9. En su planta baja se encuentra el mesón/bar decorado de forma rústica, amplio y con dos niveles, en el mismo fue el brindis del grupo (foto) por haber finalizado los kilómetros que separan A Fonsagrada de Oviedo y haberlo realizado sin ningún contratiempo ni incidencia. 
En la planta superior se encuentra un precioso y confortable comedor, una mezcla muy equilibrada entre una decoración tradicional de casa de comidas y un restaurante de lujo, pero que trasmite familiaridad, con un frontal de galería que aporta luminosidad al local, unido a la calidez que aporta la madera tanto del piso como del techo con las antiguas vigas de madera. 
Aunque lógicamente aún no conocíamos al dueño, fue él el que nos recibió, se llama José mas conocido con el sobre nombre de Bolaño, pues era el nombre con el que lo llamaban de pequeño. Nos acomodó y nos entregó las cartas, indicándonos a su vez los platos que ese día estaban fuera de carta, que por cierto era bastante amplia, con muchas referencias a los platos de la zona y a la comida tradicional gallega. Comentar también como curiosidad que este restaurante es el primer restaurante de España que cocina setas acogido al Consejo regulador de la agricultura ecológica de Galicia. 
José nos contó que el restaurante se fundó en el año 1969 por Ceferino Miño Pasarin y que paso a su propiedad en el año 1996, cuando él tenia 29 años, ya que antes de ser restaurador fue cobrador de autobús y montador de aceros. Aunque el Mesón/Bar es del año 1999 y es al que llaman Mesón Bolaño. 
Restaurante Cantábrico, es un auténtico templo gastronómico gallego, su cocina es un reflejo muy fidedigno de la comida de la zona, pero con los lógicos aportes culinarios de los nuevos tiempos y con unos productos de primera calidad tanto los de la tierra como los del mar, cocinados con esmero y con el tiempo que requiere cada plato. 
Así, una vez acomodados en un agradable rincón del restaurante, muy luminoso a pesar de lo nublado y la lluvia del día, comenzamos a escudriñar la carta y a valorar las indicaciones y recomendaciones del amigo José y como ya es costumbre entre nosotros todos los platos iban al centro es decir a compartir, con eso tenemos la oportunidad de degustar diferentes platos. 
Zamburiñas a la plancha y un exquisito pulpo fueron el comienzo, acompañados de unas croquetas de boletus y otras deliciosas concretas caseras. El día era propicio; el cansancio de la caminata y algo de frío y lluvia pedían un reconfortante caldo gallego, que con el detalle de dejar la sopera en la mesa alguno repitió. Por recomendación del propio Bolaño (José) también probamos unos suculentos callos con garbanzos, a pesar de ser un plato consistente se mostraba un conjunto armónico, suave y muy sabroso. 
Ya iba quedando poco margen, pues algunos del grupo son de poco comer, a pesar de ello se degustó también una merluza gallega y un secreto de porco celta con espárragos trigueros y boletus, uf! dos cosas tan distintas y a la vez tan gustosas. Y para maridar esta lujosa comida nada mejor que el vino de la tierra, un blanco elaborado con una de las mejores uvas blanca de Galicia y de España, la Godello. Bueno y no podíamos terminar sin probar alguno de sus postres y eso fue la Tarta de la Abuela y el Pastel de A Fonsagrada, es un pastel típico a base de almendra y crema pastelera. 
Restaurante Cantábrico un cálido y excelente rincón gastronómico en la Galicia rural, en la Galicia del Camino de Santiago, en este caso el Camino primitivo. Un lugar muy recomendable, que seguramente volveremos a visitar para dar cuenta, entre otras cosas, de sus otros platos que por razones obvias no pudimos probar y sobre todo para disfrutar de la amabilidad y hospitalidad de José (Bolaño)".

Accedemos al bar, en la planta baja. En Dónde comer en A Fonsagrada: mis restaurantes favoritos, de la web Un salto a Galicia compartimos también su visita a este templo de las viandas gallegas:

"Después de tanta caminata en la naturaleza, tocó reponer fuerzas. En A Fonsagrada se come bien y abundante, con platos de los de toda la vida, contundentes y llenos de sabor. El rey indiscutible es el cocido, pero no uno cualquiera: el de esta zona lleva butelo, un embutido típico hecho con costilla curada, que le da un sabor espectacular. También son famosos el resto de sus embutidos, las empanadas, los platos de caza y, si vas en otoño, las castañas me han comentado que están por todas partes. 
Uno de los sitios que te recomiendo sí o sí es el Restaurante Cantábrico. No solo se come genial, ¡sino que incluso Mel Gibson pasó por allí hace unos años! Nos atendió su dueño, José Lombardía, aunque todo el mundo le llama Bolaño, un hombre encantador que te hace sentir como en casa. Su hijo Adrián nos recomendó pedir el cocido y fue todo un acierto. Sinceramente, uno de los mejores cocidos que he probado en mi vida, con su butelo bien sabroso, garbanzos, grelos, patatas… Vamos, que salimos rodando y felices".

Llegan los primeros peregrinos para tomar algo, el comedor está en la planta alta, pero el ambiente del bar es gratamente acogedor y digno de las visitas más renombradas, como la del celebérrimo actor y director Mel Gibson, como se acaba de decir

Mel Gibson y Adrián Lombardía. Foto El Correo

El menú de Gibson en A Fonsagrada: chuletitas, pulpo y ensalada mixta era como titulaba El Progreso del 5-8-2019 la noticia de la visita de esta gran estrella del celuloide:

"Una auténtica "sorpresa". Así ha destacado José Lombardía, propietario del restaurante Cantábrico, su enorme impresión cuando se dio cuenta que el popular actor australiano Mel Gibson se encontraba este domingo en su local de A Fonsagrada, junto a su mujer e hijo, durante una breve parada para comer.  
El protagonista de Braveheart y Mad Max llegó a la "hora de comer", posiblemente acompañado del productor Julio Fernández, originario de la localidad, e intentó "pasar desapercibido" entre los vecinos.  
Gibson, ataviado con "un pantalón corto y sandalias de verano", mostró un trato "muy correcto" con los trabajadores del restaurante, dejándose incluso fotografiar al final de la comida; una ensalada mixta, pulpo y chuletitas.  
A pesar de que Lombardía no habla muy bien inglés, ha asegurado que entre él y el actor se entendían "perfectamente", que quedó muy sorprendo por el tipo de comida del local, sobre todo "el caldo o la carne" de ternera.  
Finalmente, Lombardía asegura que tanto Gibson como su pareja y el niño venían de paso desde Asturias, donde han pasado unos días, El hostelero todavía no da crédito tras contar con esta estrella internacional en su propio restaurante. Este domingo, el hostelero visitó también Santiago, donde cenó en un conocido establecimiento". 

En similares términos daba cuenta La Voz de Galicia con la firma de Xosé María Palacios y el titular Mel Gibson, de comida en A Fonsagrada:

"El actor Mel Gibson se rindió a los encantos de la cocina de A Fonsagrada. Si en días anteriores se había dejado ver por varios lugares de Asturias, este mediodía apareció en un la capital de la montaña orlental gallega acompañado de varios familiares. El menú que tomó en el Restaurante Cantábrico, famoso y veterano restaurante de la villa, tuvo de primero ensalada mixta y de segundo chuletas de cordero. El intérprete hizo un guiño a la gastronomía local en el postre, ya que tomó torta de A Fonsagrada.

Fue una de las personas acompañantes del autor quien hizo de intérprete. El dueño del restaurante, José Lombardía, manifestó que el grupo había comentado con agrado la comida y el paisaje de la zona. El actor se fotografió con varios vecinos, entre ellos Adrián Lombardía, hijo del dueño del restaurante..."

Bolaño atiende a Mel Gibson en El Cantábrico. Foto: Semana de Cine de Lugo

Mel Gibson en A Fonsagrada es como anunciaba la SER tan ilustre visitante el 5-8-2019, en noticia de Pepe Seijo:

"Una “visita sorpresa”, así describe la presencia del actor australiano, Mel Gibson, en A Fonsagrada el dueño del restaurante donde paró a comer, junto a su mujer y el hijo pequeño de la pareja. 
José Lombardía, propietario del restaurante Cantábrico, también se quedó de una pieza cuando descubrieron que en su local se encontraba el protagonista, de películas como Braveheart o Mad Max, entre otros éxitos acumulados por el actor de 63 años.  

Lombardía acredita que llegó, ayer, a la “hora de comer”, al tiempo que desvela que creía que venía acompañado del productor Julio Fernández, que es de A Fonsagrada y que se encontraba en ese momento en el local.  

Constata que Gibson intentó “pasar desapercibido”, vestía “un pantalón corto y sandalias de verano”, siendo el trato con los trabajadores del restaurante y con los que allí se encontraban “muy correcto”, dejándose incluso fotografiar al final de la comida. 
Y para comer, Lombardía que se comunicaba con el actor por señas dado que hablaba en inglés y pese a ello “nos entendíamos perfectamente” desliza, ha concretado que se decantaron él y sus acompañantes por “una ensalada mixta, pulpo y chuletitas”. 
Uno de los aspectos que más llamo la atención del australiano era la comida que ofrece este restaurante de A Fonsagrada, como “el caldo o la carne” de ternera de la que presume el dueño. 
Finalmente, Lombardía asegura que se tanto Gibson como su pareja y el niño venían de paso, “debían de venir de Asturias” ha destacado Lombardía que aún no da crédito a la presencia de la estrella internacional, cuyo comportamiento precisamente “no fue de estrella”.

Mel Gibson, de ruta por Galicia encabeza La Opinión A Coruña el buen yantar de Mel Gibson aquellos días en Galicia y en Asturias:

"Mel Gibson continuó el domingo su ruta por el norte de España, con paradas señeras en Oviedo y el Occidente antes de pasar a la provincia de Lugo, donde comió, y a la de A Coruña. Por la mañana, el actor y director australiano visitó los monumentos prerrománicos, para acto seguido poner rumbo al Occidente, siguiendo la ruta marcada por el Camino de Santiago. 
El director de Braveheart paró a comer en el restaurante Cantábrico de A Fonsagrada (Lugo), donde dio un respiro a su estómago tras disfrutar de la gastronomía asturiana. Ayer, disfrutó de Santiago y de sus encantos culinarios. 
El astro de Hollywood, que el sábado probó la fabada asturiana y el arroz con leche en Benia de Onís, se limitó ayer a comer una ensalada mixta y unas chuletillas de cordero. La esposa del actor, la guionista Rosalind Ross, que habla algo de español, explicó a los responsables del establecimiento que Gibson estaba "un poco tocado del estómago", por lo que prefería una dieta ligera. El actor, eso sí, probó una de las especialidades de la zona, el pastel A Fonsagrada".


Bolaño pasa entre las mesas del comedor, en la planta alta del restaurante. Otro periódico, el Diario de Pontevedra, nos ofrece nuevos datos de su encuentro con Mel Gibson, de comilona en A Fonsagrada:
"El actor, director y productor Mel Gibson eligió este domingo A Fonsagrada para disfrutar de la gastronomía de la comarca. La presencia del protagonista de películas como Mad Max, Arma Letal, Braveheart o La Pasión de Cristo, entre otras muchas, no pasó desapercibida para las numerosas personas que al mediodía llenaban el comedor del Cantábrico. 
La casualidad hizo que entre los comensales que en esos momentos se encontraban en el restaurante también estuviese el productor cinematográfico fonsagradino Julio Fernández, que se encontraba de celebración familiar, mientras que otra mesa la ocupaba la jefa de comunicación de Pablo Casado, María Pelayo. 
Aunque no llegaron a hablar directamente, el productor se comunicó con el actor a través de una discreta nota, cuyo contenido no transcendió. 
La presencia del protagonista de La familia salvaje, que actualmente tiene 63 años, no pasó desapercibida y eso a pesar de que por su aspecto y vestimenta parecía por un turista más. Llegó a la localidad poco antes del mediodía, acompañado de su actual pareja, la guionista Rosalind Ross, de 27 años, y el hijo de ambos, noveno del actor. 
Mel Gibson y su familia habrían llegado a la localidad desde el Principado de Asturias en donde disfrutan de unos días de descanso, tal y como desveló estos días el diario asturiano La Nueva España, que publicó unas fotografías del conocido actor llegando a un hotel de Oviedo junto a su familia. 
El actor americano está aprovechando estas vacaciones para conocer diferentes rincones de España, ya que previamente a su llegada a Asturias, se le vio en Madrid, Burgos y el País Vasco".
Pastel da Fonsagrada. Foto del blog Veiga de Logares - Fonsagrada - Lugo

Volvemos a El Progreso, y del día 6-8-2019, para saber de La pasión de Gibson: el pastel da Fonsagrada:

"AUNQUE pasease vestido como "un paisano", el actor estadounidense Mel Gibson no ha podido evitar atraer los focos hacia él durante su estancia en Galicia. 
A pesar de la brevedad de la estadía, los días del director en Galicia suman una buena cuenta. Su comida en A Fonsagrada resultó llamativa por la ligereza. Apenas una ensalada mixta, pulpo y unas chuletas de cordero compusieron el menú. Lo que nadie esperaba es que el William Wallace de la gran pantalla "tenía el estómago tocado" tras su paso por Asturias, según explicó en el restaurante Cantábrico. 
A cierta altura de la sobremesa detuvo al personal para preguntar "qué es lo que estoy comiendo", pues se encontraba maravillado con el postre. Se trataba del pastel de A Fonsagrada, un dulce de bizcocho, crema, coñac y almendra. Salió del local "casi escapando" ya que las peticiones para fotografiarse junto a él se dispararon. "No quería destacar. Se veía que iba en plan familiar", explicó el encargado del restaurante, Adrián Lombardía, que sí consiguió su instantánea con el actor que se reproduce más abajo. 
Junto a él viajó su actual pareja, la guionista Rosalind Ross de 27 años, frente a los 63 de Gibson, y el hijo de ambos, noveno del intérprete. 
Gibson peregrinó hasta Santiago de Compostela como uno más y allí deambuló entre la Catedral y el casco antiguo, donde gozó de una cena con el sello Galicia Calidade. Fue el padrino de A Noiesa, un restaurante que lleva tan solo diez días abierto y ya cuenta con una anécdota para su historia. 
Seis personas le acompañaron durante un paseo gastronómico por Galicia que incluyó pimientos de Padrón, tortilla de Betanzos, empanada y ensalada de tomate azul de Santiago con bonito de Burela como entrantes. Los platos principales llevaron lo mejor del mar con un arroz de bogavante azul y un arroz ‘del señorito’. La rubia gallega fue la otra protagonista de la mesa gracias a un entrecot de ternera. A juzgar por la copiosidad, el estómago del americano ya gozaba de mejor salud. 
Gibson, que hizo noche en el Hostal de los Reyes Católicos, quedó satisfecho con los platos del chef Juan Carlos Somoza. El cocinero encontró al actor "extremadamente cercano", ya que cada vez que salía un plato "hacía gestos de aprobación" y se acercó a la cocina para dar la enhorabuena al final de la cena, firmando incluso la carta de A Noiesa. 
El actor de Mad Max se une así al plantel de celebridades de Hollywood que visitan Galicia este verano, como hizo Olivia Newton- John en julio en la Ribeira Sacra. 
Puede que la gastronomía sea la pasión secreta de Gibson pero, sospechosamente, su ruta ha seguido los senderos del Camino Primitivo. Algo que suena casual sino fuese por su conocido interés por las historias religiosas. De hecho, produjo The Way (El camino) en 2010. De momento, se queda con el pastel de A Fonsagrada".

Y aunque no tan famoso como Mel Gibson aquí estoy yo con Bolaño hace ya una temporada en este magnífico comedor


A la mesa, las delicias del lugar, pulpo y pimientos de Padrón bien regados con viño ribeiro

Un delicioso plato de carne con patatas fritas. A fondo están, de pie, José Lombardía Bolaño y Eva Pérez

Un poco de fideuá

Que no falten los huevos fritos con jamón, patatas y ensalada

Un poco de zorza con salsa y patatas fritas


Cuadro costumbrista de una antigua lareira y un filandón, reunión de hilanderas a las que se unen mozos y se organiza una fiesta popular típica del otoño e invierno



Frente al Restaurante Cantábrico está el ya antes mencionado Café Bar Demetrio, fundado en 1959 por Demetrio Fernández, carpintero y emigrante fonsagradino en Barcelona. José García también nos cuenta de él en Bares, tabernas e outros "chigres" similares na historia da Fonsagrada:
"En funcionamiento desde finales de la década de 1950 en un edificio de la avenida de Galicia que fue la residencia familiar del propietario y fundador del negocio. Su verdadero despegue se produjo cuando la empresa de transporte de pasajeros Clemente Piñeiro trasladó sus oficinas —dedicadas tanto a la venta de billetes como a la gestión de mercancías— a una parte de la planta baja que anteriormente ocupaba el bar. Tras una importante reforma, el establecimiento sigue abierto al público y atrae a un gran número de clientes, especialmente a los peregrinos que se dirigen a Santiago a través del Camino Primitivo".

A partir de la familia Fernández, Casa Demetrio pasó por diferentes dueños y fue reabierto en marzo de 2026 por Manuel Bermúdez e Ilza María Rodrigues "para seguir sumando cafés, encuentros y muchos más años de historia", como escribe Ana Amieiro en El Progreso del 17-3-2026 con el artículo La vida sigue en el Bar Demetrio en A Fonsagrada, que ultima su regreso:
"José Ángel Fernández, uno de los hijos de Demetrio, recuerda que el carácter emprendedor de su padre fue lo que le permitió sacar adelante el negocio tras haber emigrado a Barcelona, en donde trabajaba como carpintero. "Os comerciantes da vila non estaban moi contentos con meu pai emprendendo aquí, porque el naceu nunha aldea, en Pacios de Mourisco", cuenta. Además, narra cómo durante los primeros años Demetrio trabajaba también unas horas durante la tarde en una carpintería, puesto que "a vida daquela era difícil", aunque también contó siempre con el apoyo de su mujer, Inés Carrín, otro de los pilares del negocio. 
Al poco tiempo de abrir, el carpintero cedió una pequeña parte del local a la administración de una empresa de autobuses que operaba en la zona, Clemente Piñeiro, y esta colocó la parada de los vehículos delante del bar. De ese modo, los viajeros que necesitaban pasar la noche en la localidad o los revisores de los autobuses que terminaban tarde su jornada y no podían volver a sus casas encontraban siempre cama en la casa familiar de Demetrio, situada al lado del bar. "Ao principio o bar era un pouco de todo, daba comidas e funcionaba de pensión ás veces para viaxeiros ou taxistas. Se algún necesitaba cama ou comida non quedaba sen ela", comenta José. 
Décadas de historia 
Él y su hermano, Juan Carlos Calín, tomaron las riendas del Demetrio cuando su padre se jubiló, en 1994. En ese momento, realizaron una renovación completa del local para trabajarlo hasta 2005. Ese año, los hermanos decidieron dejar el negocio para dedicarse cada uno al suyo propio y este quedó en manos de otros dos jóvenes de A Fonsagrada.    
Roberto y Gerardo López, también hermanos, ya eran conocidos en el sector hostelero fonsagradino al poseer desde hacía varios años uno de los pubs de la localidad, el Devaneo. A sus 27 y 22 años, respectivamente, tomaron también las riendas del Demetrio y lo hicieron funcionar casi dos décadas, hasta finales del año pasado. De hecho, tal y como indica Roberto, no dejaron el bar "por falta de xente", sino porque están ampliando el albergue que regentan y han decidido dedicarse  completamente a él. 
Nueva etapa 
Y de este modo, con una clientela fiel y muchas décadas de historia, el Demetrio pasa ahora al dominio de Manuel y de Ilza María. El día 27 de este mes, viernes, inaugurarán esta etapa, a partir de las 19.30 horas y con una gran variedad de tapas y pinchos. 
Ambos son ya conocidos en la localidad. Manuel trabajó durante 13 años en el restaurante Caldeira, otro longevo establecimiento fonsagradino, e Ilza María, durante dos. "Sempre tiven a ilusión de abrir o meu propio negocio, en gran parte grazas a meu pai, Suso, que foi autónomo toda a vida e sempre me inculcou a importancia de mellorar e de emprender un mesmo", cuenta Manuel. 
Explica el hostelero que hasta ahora no había encontrado un local que le resultase "tan atractivo coma este". Además, habla del apoyo recibido a la hora de dar este paso: "Jose e Calín están facendo unha reforma moi importante, Roberto dános consellos sobre o que lle funcionaba a el, a familia tamén axuda e incluso outros compañeiros de sector, como Iago do bar Lúa, sempre están ahí aínda que teoricamente sexamos competencia. Prima a amizade", cuenta Manuel, agradecido.  
Ahora, en manos distintas pero entre los mismos muros, se puede decir que la vida sigue para el bar Demetrio".

A la izquierda y seguido al Restaurante Cantábrico hay un hermoso edificio donde una entidad bancaria, Abanca, ocupa el lugar en el que estuvo antes el Bar Ron, en la casa de esta familia. En los años sesenta estaba atendido por los hermanos Ron Curiel

Muchos fueron los bares que se establecieron en la carretera de Lugo, luego Avenida de Galicia, tras su construcción y según se iba urbanizando, pero desde tiempo antes se registra, en tiempos del Catastro de Ensenada, establecimientos de venta de vino. Cedemos de nuevo la palabra a José García, buen conocedor de la historia y evolución de estos negocios:

"Según datos del Catastro de Ensenada (1773), prácticamente todas las parroquias y señoríos del municipio de Burón contaban tanto con un proveedor de vino como con un tabernero que lo vendía al por menor. 
El vino que se vendía en Burón procedía de distintos lugares según quién se encargara de su transporte y venta: arrieros maragatos, cuando el vino venía de Castilla, o arrieros locales que operaban en los municipios vecinos. La información del citado Catastro indica que en aquella época operaban en Burón 30 arrieros o transportistas, quienes compraban vino en las zonas de ribera. 
En la localidad de A Fonsagrada, cuando se elaboró ​​el Catastro, funcionaba un importante negocio de distribución de vino dirigido por Juan Bautista Pasarin, el cual generaba buenos beneficios económicos (unos ingresos anuales estimados en 1.500 reales); por su parte, al tabernero encargado de la venta al por menor se le atribuía un beneficio anual de 600 reales. 
En 1913, según crónicas y anuncios del periódico O Tio Pepe, el Café Burón funcionaba en A Fonsagrada, ubicado en la planta baja de la casa Rois; por esas mismas fechas abrió un buchinche (pequeña taberna) en la Avenida de Galicia, regentado por el patriarca de la familia Santos; también estaba en funcionamiento un café propiedad de un tal Eleuterio L. Peñamaría, además de un café de gran renombre situado en el salón del Hotel Tibidabo, en la actual calle Rosalía de Castro. Por último, existía la famosa CASA DE VICTOR —que sigue abierta hoy en día en la Avenida de Galicia—, donde, según los lectores de O Tío Pepe, se podía degustar el mejor vino de la zona de Burón: concretamente, el vino procedente de viñedos plantados en las empinadas y accidentadas laderas de la aldea de Arexo. En junio de 1903, el Boletín Oficial de la Provincia de Lugo publicó una lista de comerciantes dedicados a la venta de vino en el municipio de A Fonsagrada; esta relación de empresarios locales incluía a tres viticultores, seis vendedores minoristas de vino y tres mayoristas —grupo este último que contaba con Isidro García Barrio (antiguo arriero maragato) y Balbino Fernández Boado, patriarca de una destacada familia de la localidad. 
Con el paso del tiempo, el número de bares, tabernas y locales de bebidas en A Fonsagrada se multiplicó, alcanzando niveles preocupantes durante las décadas de 1950, 1960 y 1970. Muchos de estos «negocios» han desaparecido desde entonces, aunque algunos permanecen abiertos hoy en día.

Además (...), muchas otras tabernas que servían vino funcionaron en A Fonsagrada durante las décadas de 1950, 1960 y 1970. Entre ellas destacaban varios locales de comidas que contaban con barra para atender a la clientela, así como diversas tiendas de comestibles que compaginaban la venta de productos con el servicio de vino o aguardiente. De los primeros (casas de comidas y/o fondas) sobresalían dos situados en la actual calle Rosalía de Castro: Casa de Torre y Casa de Pacios. Entre los segundos (tiendas de comestibles) figuraban Casa de Víctor, Casa de Amadeo Paredes, Casa de Amador Lastra, Casa de Villar y Casa da Viúva do Pico do Pobo, junto con una larga lista de otros establecimientos; una lista abierta a ser completada por quien así lo desee".

Una bicicleta con una concha delata que un bicigrino se ha detenido sin duda a tomar algo...

Una preciosa fila de casas de dos y tres plantas recorre la banda derecha de la avenida a partir de la de la Confitería Panadería Barreira, con cuyas exquisiteces podremos deleitarnos entrando en su web y, por supuesto, aquí, 'in situ', donde desayunan tantos peregrinos y trabajadores que esperan bien de mañana por la llegada del autobús de Lugo

El negocio actual, con cafetería y Mónica González y Emilio Ferreiro al frente, se fundó en base al anterior a finales del año 2024, como explica El Progreso el 5 de diciembre de dicho año en A cafetería da panadería Barreira, a guinda do pastel da Fonsagrada (insistimos en que los lectores de gallego entren en la web del periódico clicando encima de su nombre, que siempre será mejor que la traducción):

"A Fonsagrada cuenta con una nueva cafetería desde hace dos semanas. La panadería Barreira —conocida por elaborar la bollería y los roscones de Pascua típicos de A Fonsagrada— ha abierto un establecimiento de cafetería. Abrir un negocio siempre es motivo de celebración, pero en este caso hay muchas razones para brindar a ambos lados del mostrador. 
Todo el mundo en el pueblo recuerda la panadería Barreira. Mónica González empezó a trabajar allí hace ocho años, cuando necesitaban ayuda extra para el verano. El dueño dejaba caer muchas indirectas sobre su deseo de vender el negocio y la veía a ella como una posible compradora. Sin embargo, ella no les daba importancia, hasta que un día —poco después— él la llamó a su despacho. «Haz la prueba», le dijo. «Dile a tu marido que venga a probar», insistió. «Y mi marido —Emilio Ferreiro—, que es muy emprendedor, pasó media hora trabajando allí y quedó convencido», comenta Mónica. 
Y así sucedió. Ambos dejaron sus otros empleos y se convirtieron en dueños de un negocio. Y aunque el horario de una panadería es extenuante, «encontramos algo que realmente amamos», señala él. De hecho, no solo asumieron el negocio, sino que, tres años después de ponerlo en marcha, decidieron abrir una cafetería. 
«Sin embargo, a mi padre le diagnosticaron una enfermedad por aquel entonces y dejé de trabajar en la panadería para cuidarlo durante un año y medio. El proyecto de la cafetería tuvo que quedar en suspenso», cuenta Mónica. «Trabajar por cuenta propia tiene muchas desventajas, pero me permitió hacer algo así: parar y dedicar toda mi atención a mi padre», señala. 
El día de la inauguración, una vela permaneció encendida todo el tiempo en su memoria. 
Desde primera hora de la mañana hasta última hora de la tarde 
Aquel día, el local estaba abarrotado de gente de la zona. «Era la nueva atracción del pueblo; lo bonito ahora es ver quién vuelve», comenta Mónica. Abre la cafetería Barreira a las 6:00 a. m. y cierra a las 6:00 p. m. Ese horario matutino atiende a los peregrinos, que comienzan su ruta muy temprano, pero sobre todo a «nuestra propia gente —trabajadores que se dirigen a Lugo para ir a sus empleos—, que agradece tener un sitio donde desayunar o tomar un café a esa hora», señala.

Pero no solo café, por supuesto. Cruasanes, piezas de bollería rellenas de chocolate, empanadillas saladas... son algunas de las opciones que se ofrecen en el desayuno. «Todo lo que servimos es casero», señala. Además, la cafetería ofrece dos especialidades locales: el pastel da Fonsagrada —«un capricho invernal que, desde luego, no es apto para dietas»— y la rosca de Pascua, «de la que hemos llegado a elaborar hasta 3000 unidades en una sola semana», añade".

Roscas de Pascua de Panadería Barreira. Foto Lucenses sin Lúa

Para saber de la rosca de Pascua hemos de ir unos años más atrás, cuando Tania Taboada escribe para La Voz de Galicia y a fecha 31-3-2018 el reportaje Nueve días entre huevos y harina para endulzar la Semana Santa:
"En su vida habían tocado la harina y menos en cantidades industriales. Tampoco nunca se habían dedicado a romper huevos, y menos cien docenas diarias. Pero una vez que han probado, probaron de vez. De desconocer completamente el sector panadero y pastelero, a vender en la primera Semana Santa que regentaban el negocio unas 3.000 roscas fue todo un paso. ¿Quién le diría al matrimonio formado por Mónica González y Emilio Ferreiro hace unos años que se acabarían convirtiendo en los panaderos de A Fonsagrada que endulzan miles de casas en Semana Santa y que incitan a miles de padrinos a cumplir con sus ahijados? Probablemente ni ellos lo pensarían. 
El matrimonio, él procedente de trabajos forestales y ella de una fábrica de embutidos, cogió en diciembre de 2016 las riendas de la Panadería Barreira, ubicada en el número 14 de la avenida Galicia, en A Fonsagrada. Se trataba de un antiguo negocio familiar en el que Mónica había entrado casualmente a trabajar en el horno, en junio del mismo año. Su profesionalidad y buen hacer hizo que el propietario de la panadería le comentase su deseo de traspasarla y la animase a ponerse al frente. Junto a su marido, se arriesgaron, cogieron el traspaso y... ¡Triunfaron! Un éxito que se percibe claramente los 365 días del año pero que se refuerza en esta época. 
Y es que en Semana Santa la Panadería Barreira, nombre con el que nació y que el matrimonio conserva, salen estos días miles de roscas. El entrar y salir de clientes en el despacho para llevarse su rosca de pascua llama la atención. Tanto es así que siete personas han sido contratadas específicamente para trabajar en horario de cinco a ocho de la mañana para elaborar este tradicional dulce, realizado bajo la premisa de sus propietarios: con ingredientes de calidad y al total estilo tradicional. «Nas nosas roscas non hai un gramo de produtos industriais. Están elaboradas con ovos, leite, lavadura, fariña, azucre e manteiga. Cunha materia prima de calidade e con boa man, as cousas saen ben», opina Mónica González, que a pesar de vivir prácticamente estos días en el negocio y trabajar horas y horas, no pierde su sonrisa y buen sentido del humor. 
Prueba de la calidad de estos dulces se explica con casos como el ocurrido este miércoles, cuando se presentó una señora en la panadería, llegada en un taxi desde la capital lucense, para llevarse 200 euros en roscas de pascua para sus familiares. «No caso de que me sobren e as teña no despacho ao día seguinte, dígolle ao cliente interesado que non son do día. E senón se venden, desfacémonos delas pero non as revendemos», indica Monica. 
Organización dada la locura 
Dado que estos días el trabajo en esta panadería es de auténtica locura, lo organizaron para llevarlo de la mejor forma posible.«Temos que compaxinar as roscas con facer pan, empanadas e pasteis do día. Durante estes nove días, á mañá Emilio prepara a manteiga. Ao mediodía rompemos os ovos. De seis a oito da tarde empezamos coa masa da rosca. Ás cinco da madrugada volvemos para o pan e ás oito para despachar», explica Mónica, que para vender los productos tiene contratada a una agradable empleada. 
Si el año pasado en este negocio se vendieron en la Semana Santa cerca de 3.000 roscas, este año la cifra no será menor. Los tres días fuertes fueron martes, miércoles y ayer, donde se gastaron cien docenas de huevos cada día. Pero aquí la venta no cesa y por eso hay que seguir rompiendo huevos y amasando. Concretamente ayer, salieron de esta panadería 460 roscas. ¡Qué se dice pronto! «Temos dúas fillas e están na casa dos avós. Estes días compaxinar vida familiar e laboral é inviable», asegura esta panadera. 
En cuanto a las dimensiones de las roscas, las hay de siete tamaños diferentes y precios variados. Desde 3,50 euros, la de 350 gramos; hasta 28 euros la de tres kilos. Esta última semeja casi la rueda de un turismo y solo se hace por encargo. La tradición dice que es la que se le debe regalar a los ahijados. Las más vendidas son las de 950 gramos, que supone un coste de 7,50 euros y la de 650 gramos, que supone un coste de cinco euros. 
Un trabajo día y noche para hacer frente a la numerosa demanda que llega en una época que podría clasificarse como su particular «agosto».
Foto: Panadería Barreira

En cuanto a otro de los manjares fonsagradinos especialidad de Barreira y las demás renombradas confiterías de la villa, el pastel da Fonsagrada, compartimos de Vanesa Bran en El Progreso del 19-4-2018 Pastel da Fonsagrada: un exquisito manxar que quita o frío:
"A Fonsagrada destaca sobre todo por su exquisita oferta gastronómica —marcada por la calidad de sus carnes—, pero también por su variedad de repostería, entre la que sobresale sin duda su tarta emblemática. Almendras, coñac, mantequilla, nata, azúcar y bizcocho son los ingredientes que confieren a esta delicia su riqueza y sabor característicos; basta una sola cucharada para deleitar los sentidos. La elaboración de este postre semicircular es sumamente laboriosa; tanto es así que preparar una sola pieza puede llevar varias horas. Y aunque hoy en día se ha convertido en un gran atractivo de la localidad, el origen de la receta sigue siendo un misterio. «Hace no mucho tiempo se la llamaba "tarta suiza". Dicen que una mujer llamada Eduarda fue la primera en prepararla y que nunca quiso compartir la receta con nadie. Al parecer, solía contar que una sobrina residente en Suiza le había enseñado a hacerla; de ahí el nombre original», explican los vecinos. Por otro lado, otros lugareños sostienen que «siempre ha sido algo nuestro». «Nadie sabe de dónde salió, pero es algo que hemos tenido aquí toda la vida, transmitido de generación en generación». Una prima de Eduarda —Amelia Fernández, natural del pueblo— logró conservar la receta; hoy, a sus 89 años, sigue elaborando la tarta, considerada por muchos como «una de las mejores de la localidad». Ella explica con orgullo todo el proceso: «Para conseguir la forma redondeada utilizo una ensaladera y lo primero que hago es forrarla con una capa fina de bizcocho. Luego preparo la masa que irá en el interior; para darle el punto exacto, hay que batir la mantequilla a mano hasta que quede líquida y mezclarla después con las almendras, previamente tostadas y picadas».

El siguiente paso es remojarla en coñac para lograr la cremosidad adecuada. Luego, se coloca la pasta dentro del bizcocho, se cubre con otra capa y se deja reposar en la nevera. Finalmente, se desmolda y se recubre con crema y almendras", relata la octogenaria, señalando que la clave está en utilizar cantidades iguales de mantequilla y almendras: por lo general, un kilogramo de cada ingrediente para una tarta pequeña. 
Para conseguir la textura exacta de la pasta, la preparación debe hacerse a mano. "Es fundamental seguir los pasos uno a uno. Tostar las almendras a fuego lento, por ejemplo, suele llevar tres horas. Hay que controlar los tiempos y las temperaturas, y elegir ingredientes de la máxima calidad", explica Eva Pérez, propietaria del restaurante Cantábrico, donde —solo los fines de semana— venden unas cuatro tartas de dos kilogramos, servidas por porciones. 
Ella es otra gran experta en la elaboración de este postre, pues aprendió a hacerlo cuando era niña. "Recuerdo cuando se partían las almendras en un molinillo de manivela, o cuando preparábamos docenas de tartas para la Fiesta del Butelo y terminábamos con los brazos hinchados de tanto batir la mantequilla". 
INNOVACIÓN 
Las pastelerías de A Fonsagrada venden este pastel por encargo a un precio de unos 15 euros el kilogramo. «Es un gran atractivo para los turistas; tanto es así que tuvimos que hacer una maqueta de arcilla para mostrarles cómo es», comenta Mónica González, de la pastelería Barreira. 
Aunque la forma tradicional es semicircular, algunos establecimientos optan por elaborar el postre en planchas rectangulares para simplificar la receta, mientras que otros le dan un toque innovador para llegar a un público más amplio. «Hacemos tartas de cumpleaños con los mismos ingredientes y tienen mucho éxito», señalan Tamara Álvarez y Javier Gómez, de Pan de Iria. 
Todos los que elaboran este famoso pastel coinciden en que es un postre contundente y delicioso. «Basta con una porción pequeña para saciarse; hay que tener en cuenta que un pastel de apenas un kilo está pensado para una docena de personas», explica Noa Arias, de la pastelería Méndez. Ella destaca que los habitantes de A Fonsagrada se sienten muy orgullosos de que perdure una receta «que conserva la esencia de nuestros antepasados».

Paseamos junto a la confitería admirando la magnífica galería acristalada del piso alto, la primera de esta hilera

El horario de la entrada anuncia que ya está abierto de las seis de la mañana, óptimo tanto para quienes van a madrugar a Lugo como para los peregrinos más madrugadores. No recomendamos salir antes del amanecer, siempre caminar con algo de luz. Si bien en algunos caminos de la meseta, llanos y sin encrucijadas puede ser más factible, en el Camino Primitivo, Camino del Norte y otros muchos ,es razón frecuente de pérdida y extravío, acabando muchas veces en la carretera o en pistas forestales, perdiéndose luego mucho tiempo y esfuerzo para retomar la ruta correcta

Por ello, si aún no hubiese amanecido, el desayuno temprano nos permitirá además hacer tiempo para que la luz ilumine nuestro trayecto, dando vista a las señales camineras jacobitas

Seguidamente, edificio con dos bajos comerciales, primer piso con tres balcones salientes con barandilla de hierro forjado, flanqueados por otros dos de mirador acristalado, y segundo piso de miradores similares con galería en medio, también acristalada. Fonsaweb lo describe así:

"Edificio residencial que consta de planta baja y dos plantas superiores, con galerías de madera y tres balcones en la primera planta. Los dinteles de puertas y ventanas están decorados con molduras y volutas".

En el bajo y con el  nº 16 de la Avenida de Galicia, está el comercio de Conchita Moda, fundado en 1988. Seguidamente es la Ferretería Aldofer

La Avenida de Galicia sigue subiendo y empieza a hacer un poco de curva a la izquierda. Un grupo de moteros que ha hecho escala en A Fonsagrada se dispone a seguir ruta. Esta carreteras hacia Lugo y Asturias son de las más transitadas por los motoristas. Se celebran jornadas y concentraciones como la de esta noticia de El Progreso del 13-6-2011:

"Más de mil motoristas participaron este fin de semana en concentraciones de aficionados en la provincia de Lugo, concretamente en Monterroso y A Fonsagrada. 
Más de 400 personas a bordo de sus vehículos de dos ruedas fueron los encargados de animar el fin de semana en A Fonsagrada, en diversas actividades y visitas a los lugares más representativos de la comarca. 
Su presencia se hizo notar en la villa en todos los aspectos, desde la hostelería hasta los lugares más habituales en el ámbito etnográfico".

A la izquierda, es la Joyería Relojería Elisardo, con taller propio, donde podremos adquirir los singulares aros de A Fonsagrada, un tipo de de pendiente de honda tradición local

Foto Mimi Ad

Se dice que tienen su origen en la orfebrería dieciochesca, pero basada en la medieval y esta a su vez en las arracadas de la metalurgia castrexa. Fueron un símbolo de maternidad que lucían las mujeres al tener su primer hijo, que luego se popularizaron como regalo a las recién casadas

A Continuación y también a la izquierda es la Administración de Lotería nº1 de a Fonsagrada, inaugurada en el año 2000 y a cuyo frente se encuentra desde 2025 Cristina Álvarez. Tres años antes había tocado el Gordo de Navidad, cuando lo regentaban Otilia y Antonio. Así salió la noticia en la web de Radio Televisión Española (RTVE) el mismo día en el que se cantó el premio, el 22-12-2023:

Otilia tenía esta mañana una visita médica y no despachaba en la ventanilla de su administración de Lotería, situada en la Avenida de Galicia nº 15, en A Fonsagrada (Lugo). Su marido, Antonio, ocupaba su lugar cuando una llamada de RTVE.es les avisaba de lo que acababa de suceder en el Teatro Real de Madrid: el 05490 estaba premiado con el Gordo de la Lotería de Navidad y eran la administración de España (junto a otra de A Coruña) con más décimos. 
“¡Madre mía, madre de dios, hemos repartido muchos millones!”, acertaba a decir mientras comprobaba en la televisión que no era un sueño. No lo era: la administración del matrimonio, abierta hace 22 años, tenía 45 series completas del primer premio. “Vendimos todo en ventanilla décimo a décimo”. Ya de vuelta, Otilia, confirma que todo está vendido y que el matrimonio se quedó un décimo por razones sentimentales: coincide con la fecha de nacimiento de su hija".

Un callejón a su izquierda es la rúa dos Artesáns, que comunica esta Avenida de Galicia con la rúa Rosalía de Castra. A continuación es el Bar Onde Leo, donde estuvo antes el Onde Luis, de Luis Martín y, en origen, fue O Burato, fundado por Carlos Magadán, "un hombre polifacético, culto y de exquisito gusto", resalta como siempre Luis García en Amigos de A Fonsagrada:

"Durante muchos años, O Burato fue, con gran diferencia, el bar más distinguido y elegante de la localidad. Junto con O Cantábrico y O Club, fue uno de los primeros en instalar un televisor, en una época en la que los programas más vistos incluían series estadounidenses como Bonanza, Rin Tin Tin y El fugitivo, así como grandes acontecimientos taurinos y futbolísticos (como el combate entre Cassius Clay y Sonny Liston; por no hablar de la final de la Eurocopa de 1964, cuando España derrotó a la «pérfida» URSS con un gol del jugador gallego Marcelino)".

Por esta razón, cuando se inauguró la Televisión Digital Terrestre (TDT) y se produjo el famoso apagón analógico, el lugar elegido para ello en Galicia fue A Fonsagrada, como leemos en el periódico ABC del 6-4-2008 con la noticia Bienvenida la tele del siglo XXI con la firma de Erika Montañés:

"La cafetería «O Burato» de La Fonsagrada, corazón de la montaña lucense, fue la primera de la zona en adquirir, el 9 de febrero de 1961, el «invento» que revolucionaría la segunda mitad del siglo XX. Un partido de fútbol que enfrentó al Vasco da Gama y el Real Madrid puso a punto el marcador de una nueva vida en el pueblo, limitada, hasta hace unos meses, a los contenidos de TVE-1, La 2 y la televisión pública gallega (TVG). 
Hoy, día «histórico», y minutos antes de que el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, acompañado de Víctor, un niño oriundo de la localidad, activaran el botón del mando que apagará para siempre la señal analógica en La Fonsagrada, primer municipio de España en hacerlo, en «O Burato» la pantalla sigue nevada, aunque con su descodificador digital terrestre reciben 22 canales. «Todavía hay que depurar algunos fallos», se repite desde el Gobierno autonómico, pero la TDT ya está aquí. 
¿Por qué en La Fonsagrada? 
«Si se conseguía en La Fonsagrada, se estaría en condiciones de digitalizar cualquier punto de España», aprecia el director general de Comunicación Audiovisual de la Xunta, Manuel Fernández Iglesias, que añade: «Y casi del mundo». La deducción viene motivada por la pregunta obvia, que ayer se cuestionaba inclusive algún lugareño: ¿por qué La Fonsagrada? Enclavada en el extremo centro-oriental de la provincia de Lugo, este municipio limita con tres pueblos asturianos y las montañas circundantes ejercen de poderosas murallas que impiden ser asaltadas por cualquier señal de calidad. Las complicadas condiciones orográficas han sido el primer motor de su elección como primer municipio en trocar la recepción analógica por la digital en todo el país, adelantándose en casi dos años a la fecha tope fijada por el Estado: el 3 de abril de 2010. 
Ese día, todos repetiremos el viaje que han vivido en los últimos meses los habitantes de La Fonsagrada, con el matiz de que para hacer realidad el primer plan piloto de digitalización de la señal de televisión en este pueblo, los vecinos han recibido, gratis, mil descodificadores. Aunque no todos. En el núcleo poblacional, quedan algunos descontentos porque los aparatos sólo se repartieron entre los habitantes de parroquias aledañas. 
Ése es el segundo gran «aval» de La Fonsagrada. En un espacio rural típicamente gallego, el municipio más extenso de la Comunidad, con casi 450 kilómetros cuadrados, alberga unos 200 núcleos de población con no más de 50 habitantes cada uno. Esta dispersión poblacional hizo en el pasado tan difícil propagar la cobertura audiovisual que ha convertido en un triple desafío logístico, técnico y financiero -refrendó Touriño- extender la autopista digital, en la que confían para «romper su aislamiento tradicional».

Con motivo del cambio de gerencia y de nombre, de Onde Luis a Onde Leo, el corresponsal de El Correo Miguel Ángel Álvarez publica el 2-7-2025 De Brasil a A Fonsagrada: un joven se pone al frente de un histórico bar de la localidad, donde repasa además la historia del negocio:

"El caldo y los bocadillos de jamón que preparaba Luis Valledor en su bar, Onde Luis, en el mismo lugar en el que se enclavaba el histórico O Burato de A Fonsagrada durante décadas, no tienen los días contados. Leo Martíns Costa, un joven natural de Brasil que recaló en la localidad hace ya tres años, se encargará de darles la continuidad que se merecen. 
A los manjares clásicos del establecimiento se les unirán platos típicos del otro lado del Atlántico, como el torrezno con limón y sal, el pastel con carne picada y salsa o el caldo de pollo con requesón, enumera el propio Leo, que este miércoles, día 2, a las 19.00 horas celebrará la inauguración de esta nueva etapa que lleva por nombre Onde Leo. 
Técnico superior de informática, no es la primera vez que Leo se dedica al sector de la hostelería y, de hecho, a su llegada a A Fonsagrada en 2022, comenzó a trabajar en el concurrido restaurante Cantábrico, donde se hizo con el aprecio de clientes y vecinos. 
Fue al saber de la jubilación del  responsable de Onde Luis cuando preguntó por el local y se lanzó a la aventura: "Teño ganas de emprender e de crecer, de ter o meu propio negocio porque me gusta este traballo", cuenta, a la vez que reconoce que el salario de camarero aquí, en Galicia, es superior al de informático en su país natal. 
Allí, en Brasil, continúan residiendo todos los miembros de su familia a excepción de su hija, que ya nació estando Leo y su pareja en A Fonsagrada. Así, el joven, de 32 años, tiene en mente traer a su madre para el próximo año. 
Un viaje de ida y vuelta a Brasil 
En su caso, apostó por hacer del municipio lucense su hogar porque una tía de su pareja de entonces vivía allí y, aunque cambiaron los planes iniciales, no se modificó ni una coma de la idea en la que se asientan todas las decisiones: buscar una vida mejor. 
En A Fonsagrada la encontró, de ahí que su futuro lo vea a largo plazo en las tierras de Burón. "Gústame o pobo, a tranquilidade, as persoas, todo. Nunca me arrepentín de vir e, aínda que non volvín a Brasil, teño pensado viaxar en xaneiro de vacacións para que a familia coñeza a miña filla, pero despois volvo", detalla Leo. 
Un histórico local 
Onde Leo toma el relevo de Onde Luis, que hasta su jubilación regentó Luis Valledor, un histórico de la hostelería fonsagradina. 
Antes de atender su bar regentó un pub, el conocido como O Cantábrico Pequeno y la discoteca Airiños. Fue en O Cantábrico Pequeno donde se hicieron famosos los caldos de jamón, especialmente en los fríos días de invierno, y las raciones y los bocadillos que luego elaboraba con el jamón cocido cuyo sabor impregnaba el caldo".

Y así, en Onde Leo ofrecen "cafés, té, infusiones, zumos, batidos, refrescos, cervezas, vinos, pinchos con la consumición, bocadillos, raciones, caldos...". En Negocialia nos lo cuentan de esta manera tan sugestiva:

"Tomar un buen bocadillo de jamón cocido acompañado de un caldo caliente mientras repasas la historia deportiva local es una experiencia única que solo es posible aquí. El veterano hostelero local Luis Valledor, apasionado del fútbol y amante de las fotografías antiguas, creó un auténtico «museo» dentro del bar. 
Te esperamos en el Bar Onde Leo para disfrutar del mejor ambiente, un trato cercano y la auténtica esencia de A Fonsagrada".


Paso de peatones: a la derecha, otras dos casas de bajo comercial y planta alta con amplia galería

En la segunda y en plena curva, se encuentra en nuestros días la clínica dental de la doctora Marta Vázquez Losada. "Edificio de vivienda que consta de planta baja y planta alta, esta última con una galería de madera y un friso de azulejos pintados en su parte superior", explican en Fonsaweb

Y, enfrente y a la izquierda, "Edificio de vivienda que consta de planta baja y planta alta, caracterizado por una galería corrida de madera con molduras y pequeños detalles decorativos" 

Acto seguido vamos a ver, en el nº 21 una máquina de vending que ofrece Comida caseira feita con productos dos nosos socios, productores gallegos www.sondelugo.com. A la derecha, en esta casa con dos balcones-galería en la planta alta, estuvo el Bar Navia, local luego alquilado por la Asociación de Ganaderos da Fonsagrada (ASGAFON), que lidera a estos productores, Leemos en Campo Galego. Diario Dixital Agrario:

"La Asociación de Ganaderos de A Fonsagrada encabeza un Grupo Operativo, denominado GAyAS, que tiene por finalidad unir a los productores de esta zona fronteriza entre Galicia y Asturias en un proyecto innovador en base a la gastronomía de la zona, con vocación de apoyar iniciativas emprendedoras en el territorio centradas en los productos locales mediante la elaboración de comidas preparadas y su comercialización directa para asegurar de este modo unos ingresos justos a los productores. «Queremos crear valor añadido y que ese valor revierta en el productor y no se quede por el camino», explica Marcos. 
Tras recibir una ayuda europea de más de 450.000 euros, concedida por el Ministerio de Agricultura, el grupo operativo, del que forman parte 7 socios, se constituyó en 2021 y acabó su vigencia en marzo de este año, tras finalizar sus trabajos. «Ahora tenemos que volar solos», admiten en ASGAFON. 
El proyecto de los ganaderos de A Fonsagrada consiste en elaborar platos cocinados con su carne y hacerlos llegar directamente al consumidor a sus casas. Cuentan para eso con una cocinera, Esther, que es la que va a elaborar esos platos, cocinados al modo tradicional, para enviar a hogares de toda la península por mensajería. 
Como obrador han alquilado un establecimiento de hostelería que estaba cerrado en A Fonsagrada, el antiguo bar Navia y bar Manaia sea Ela, que disponía de cocina y contaba con todas las licencias y autorizaciones sanitarias necesarias para la elaboración de los platos. 
Por el momento han sacado al mercado cuatro recetas (caldo, callos, carne asada y albóndigas) elaborados con la carne producida por los socios pero tienen previsto seguir ampliando el catálogo. La acogida está siendo muy buena, tras dar a probar los platos en distintas ferias celebradas en la comarca. Las distintas preparaciones, envasadas al vacío, pueden comprarse en el propio establecimiento o bien por internet. 
Sinergias con otros productores de la zona 
Tras hacerse con la propiedad de la plataforma de venta online Son de Lugo, ASGAFON está comenzando también a hacer venta directa al consumidor final de la carne que producen. Los animales son sacrificados en Rábade y las canales preparadas después para el envío mediante un acuerdo con la cooperativa A Carqueixa, que tiene ya implementado también un sistema para el despiece y comercialización de sus terneros. 
«Nosotros tenemos cocinera pero no tenemos carnicero. Contamos con licencia para elaboración de platos pero no para el despiece de la carne», aclara el presidente de ASGAFON, que defiende la colaboración con otros productores de miel, vino o queso que hay en la comarca".


A la izquierda, edificio de tres plantas en cuyo bajo estuvo la Peluquería Celia. La Avenida de Galicia sigue subiendo suavemente en curva


No conocemos la historia de cada casa y los negocios que hubo en sus bajos, por lo que si alguien desea aportarnos datos puede hacerlo abajo en los comentarios, por lo que les estaremos muy agradecidos

La cuesta va suavizándose y llegando a su fin. Al fondo ya vemos el cruce con la rúa Marqués de Rodil (a la derecha) y Rosalía de Castro (a la izquierda), por donde iremos al Museo da Fonsagrada, A Alameda y Parque Gil Portela, la Casa do Concello y otros locales de celebérrima tradición hostelera


Una de las que debieron ser de las primeras casas de esta avenida, su fachada principal ha quedado hermosamente llamativa con las juntas de sus ladrillos pintadas de blanco en una bella composición


Callejón y edificio de tres plantas en cuyo bajo comercial estuvo el Centro Veterinario Anco, especializado en perros de caza, trabajo y compañía


A la derecha, otra casa con galería de madera y cristal en el piso alto. En el bajo abre sus puertas la tienda de ropa y calzado de Eukalpia


De frente, el Bar Figueiro, otro de los históricos de A Fonsagrada, fundado a mediados del siglo XX en la casa familiar, que fue regentado por Toñito do Figueiro y, posteriormente, por su hija Felisa


Se mantiene la costumbre de tomar vino Ribeiro a la vez que sidra bien escanciada, haciendo honor a los orígenes asturianos de parte de la familia. Antaño se echaban los culinos de sidra en la misma acera, frente al bar, como recuerda José García:
"... recordamos con cariño los tiempos en que, durante las ferias, se escanciaba sidra en la acera frente al bar o disfrutábamos del pulpo preparado por la misma pulpeira que visitaba la localidad año tras año, instalándose en un solar vacío frente al establecimiento. Por si fuera poco, el O Figueiro es un auténtico bastión merengue; fue aquí donde el hermano de Felisa fundó la única peña del Real Madrid de la zona".

Cuando tocó el Gordo de la Lotería de Navidad, Felisa fue noticia al ser de las agraciadas. Así se lo contaba a Manuel Fernández y Candela F. Roldán en La Voz de Galicia del 22-12-2022:
"De los 180 millones de euros que el Sorteo Extraordinario de Lotería de Navidad deja este 2022 en A Fonsagrada, Felisa Fernández acaba de saber que se llevará 400.000 gracias a un décimo con el número 05490. La propietaria del bar Figueiro, en el corazón de este pueblo de la montaña de Lugo, recibió la noticia mientras, como cada día, trabajaba detrás de la barra. «Hoxe invito a clientes e a non clientes, que un gordo non se cobra todos os días!», explicaba. 
«Nunca tivera sorte, pero eu máis que cartos o que pido é saúde. O diñeiro non da a felciidade, pero un pellizco pois fai falla», cuenta la afortunada, que aún está asimilando la noticia, por lo que no todavía no sabe en qué invertirá el dinero. 
Hasta ahora, a Felisa solo le habían tocado reintegros y pedreas, pero nada más. «Ademais, a min o décimo regaláronmo, nin siquiera o comprei», dice emocionada. Aunque a la fonsagradina le quedan todavía seis años para jubilarse, no descarta adelantar el descanso gracias al premio". 

Es interesante saber que los Figueiro tenían unos terrenos en el barrio de Os Chaos, al norte de la villa, los cuales fueron acondicionados para hacer el que fue el primer estadio en condiciones del equipo de fútbol local, el Fonsagrada F.C.. como relata José García en A Fonsagrada en la década de los cincuenta (siglo XX):
"Por lo que hace referencia a la promoción del deporte, los grandes objetivos que perseguía la sociedad deportiva pasaban por impulsar la práctica del deporte en general, aunque, en buena lógica, el objetivo prioritario lo constituyó la construcción de un ¨campo de deportes¨ idóneo para la práctica del fútbol (un “estadio” con medidas reglamentarias, cierre perimetral, casetas para árbitros y equipos, etc.), que vendría a sustituir a otros espacios de la villa utilizados para tal fin: campo da Feira, Campo do Mesón y Horta das Carreiras. 
El nuevo campo de deporte de nombre Os Chaos se construyó en unos terrenos situados en la zona norte del pueblo, propiedad de los hermanos Figueiro y su “bendición e inauguración” se llevó a cabo el día 9 de septiembre de 1956 con ocasión de un partido de fútbol contra el Becerreá, equipo con el que el Fonsagrada FC siempre mantuvo una grande, aunque sana, rivalidad deportiva. 
Cuando se inauguró el campo de deportes, éste todavía se encontraba en obras y no disponía ni de la valla de ladrillos ni de las casetas/vestuarios; a tal fin en 1957, el ayuntamiento presidido por el alcalde Fonteiriz le concedió una subvención de 2.500 pesetas para continuar con las citadas obras, que no debieron concluir hasta finales del año 1959. 
Hasta la construcción del campo de Os Chaos, el equipo de Fonsagrada celebraba los encuentros en el campo da Feira o en el del Mesón, concluyendo esa etapa en septiembre de 1956, con un partido contra el Becerreá FC. La formación que presentó en esta ocasión el Fonsagrada FC estaba integrada por: Isaac, Quico, Sergio Saavedra, Emeterio, Ovidio (Ruquito). Maño, Castaño I y II, Ron, Saavedra II, Requejo".

El antiguo Campo da Feira estuvo hacia donde nos dirigimos nosotros, la rúa Rosalía de Castro, hablaremos de ello próximamente, al llegar allá. Ahora a nuestra derecha, vemos dos edificios de traza bien diferente a los anteriores, construidos ambos en la década de 1950, uno de tres pisos y bajocubierta (más la planta baja) y otro de dos

En el bajo del segundo se encuentra otro de los renombrados obradoiros fonsagradinos, el de la Panadería Méndez, de Amable y Noa. "Panadería. Despacho de pan, empanadas, bollería, roscas de pascua, larpeiras, bizcochas, pasteles, bicas, asados, tartas y dulces. Servicio de reparto a domicilio en la zona", leemos en Páxinas Galegas

Foto: Panadería Méndez

Y que no se nos olviden las roscas de Pascua...

Otros dos muy llamativos edificios de mediados de los años del siglo XX, uno a cada lado de la calle

El de la izquierda, en cuyo bajo se encuentra el cajero del Banco Sabadell, presenta tres ventanas cerradas por  barrotes en el primer piso, mientras el segundo presenta un saliente de esquinas en chaflán, sostenido por canecillos a manera de balcón-mirador con ventanas corridas

El de la derecha tiene cuatro balcones salientes en hierro forjado en el primer piso y otro balcón-mirador de ventanas corridas de estructura parecida, aunque un tanto diferente, al anterior. Debajo está la tienda de ropa Las BBB de Lele lacasa

En el edificio del BBVA hay tres balcones de forja en el primer piso y galería acristalada en el segundo. La calle sigue de frente y, si por ejemplo desayunamos o comemos en alguno de los establecimientos mencionados anteriormente, podemos continuar por ella hasta enlazar, al llegar a la gasolinera, con el Camino señalizado, el de la Rúa Maior, al llegar a la gasolinera y antes de bajar al barrio de As Rodas


Nosotros vamos a tomar, a la izquierda la rúa Rosalía de Castro, como venimos diciendo, no sin decir que a la derecha, en la rúa Marqués de Rodil, está el Bar Bodegón


Al empezar la rúa Rosalía de Castro, antiguamente do Campo, tenemos, ya de frente, el quiosco de información turística, el Museo da Fonsagrada, la Praza do Concello y, al fondo, el Parque Gil Portela. Aquí estuvo el antiguo Campo da Feira, al que le dedica José García todo un artículo en Amigos de A Fonsagrada:
"La actual calle Rosalía de Castro de A Fonsagrada, llamada en otro tiempo Falangista Cedrón y en sus orígenes calle del Campo, es la vía urbana que enlaza la avenida de Galicia y la calle Mayor por el Pico del Pueblo; hasta bien entrado el pasado siglo gran parte de ese terreno se utilizaba como campo de feria y ocasionalmente como cancha de fútbol, aunque es probable que en las proximidades de la calle Mayor ya existiesen algunas casas (la actual casa de “Isidro” y la de “José María de Alberto”), así como alguna otra pequeña edificación propiedad de la familia Pedrosa (el hotel Tibidabo y los terrenos donde años más tarde construirían sus viviendas y sus negocios las familias de Pacios, Torre y Benjamín de Bautista). 
Los orígenes históricos de la calle del Campo se remontan a la última década del siglo XIX, al finalizarse la construcción de la carretera de Lugo a Fonsagrada que fue dotada con una nueva entrada a la villa a través de un tramo que discurría, como ocurre en la actualidad, paralelo al muro de la alameda desde As Rodas hasta alcanzar la avenida de Galicia 
Sin embargo, el antecedente más antiguo de la calle del Campo se remonta al año 1884 cuando el ayuntamiento aprobó un gasto de 87 pesetas como pago de los honorarios a un arquitecto por la elaboración de un proyecto para la nivelación de la calle del Campo. Con posterioridad, tras ser declarada de utilidad pública la actuación a realizar en esa zona, salió a subasta la ejecución de la obra consistente en el ensanche, alineación y construcción de la calle del Campo que partiendo de la calle pública (calle Mayor) del centro de la parte superior del pueblo ponga en comunicación con la carretera del Estado de Lugo a Ouviaño. La obra sería adjudicada por 2.600 pesetas a un próspero empresario y futuro alcalde del ayuntamiento fonsagradino: José Díaz Díaz (“Farruquín”) quien, por cierto, era propietario de una de las pocas casas existentes en esa calle (tras el fallecimiento de José Díaz, esa casa pasaría a ser propiedad de la familia Isidro García) 
Desde el año 1902, el trazado de la antigua calle del Campo coincide con el que tiene la actual calle de Rosalía de Castro, ya que en esa fecha el Gobierno Civil autorizó al ayuntamiento la ejecución de un proyecto de reforma de la calle que partiendo del Campo de la Feria en la carretera de Lugo a Ouviaño y pasando por la casa de José Díaz, empalme con otra de la misma villa. En ese contexto de obras y de reformas, el Ayuntamiento tuvo que recurrir a contadas expropiaciones y a determinadas actuaciones sobre propiedades particulares para conseguir la alineación de la nueva calle (entre otros propietarios afectados figuraron Fernando Díaz de Vilapiñol, Pedro Robledo de Fonsagrada, Pedro Couso, Manuel Carrín de Meira y el ya citado José Díaz) 
Desde principios del pasado siglo, el ayuntamiento tenía previsto construir en esa zona del campo de la feria unas edificaciones destinadas a sede de las escuelas municipales y a vivienda de los maestros, llegando, Incluso en junio de 1905 a publicarse una subasta para la realización de esta excelente obra pública con un presupuesto con 43.232 pesetas de la época. Por razones desconocidas, esta obra se quedó en un proyecto, que no se vería realizado hasta principios de los años 60 del pasado siglo, cuando un importante espacio de esa calle fue objeto de una relevante actuación urbanística, al construirse en ese lugar tres edificios destinados a escuelas de niños y niñas, una casa vivienda de los maestros y un centro médico de muy corto recorrido temporal (sede del actual Museo Comarcal)". 

Estamos pues en una de las primeras áreas urbanizadas cara a la inminente inauguración de la carretera de Lugo en diciembre de 1894. El edificio del Museo da Fonsagrada, del que vemos desde aquí únicamente su muro septentrional, fue el antiguo centro médico, de breve existencia


Un gran edificio estilo moderno es el de la actual Casa do Concello, proyecto de Hivas Arquitectos para Asogal Construcciones S.L. Su fachada es de pizarra negra, piedra tradicionalmente empleada para construcciones en toda la comarca, en su acabado natural. Se inauguró el 24 de julio de 2024, víspera del Día de Santiago y Día de Galicia, sustituyendo al antiguo edificio del consistorio, que tuvimos ocasión de ver al paso del Camino de Santiago por la rúa Burón y que es el actual Centro Cultural Forges


Fijémonos en el reloj en la planta alta, sobre el balcón-mirador-cristalera. La rúa Rosalía de Castro comunica al fondo con la Rúa Maior, la que fue la calle principal de la villa antes de la carretera, paso del Camino de Santiago


Esta explanada es la Praza do Concello o Praza do Museo, zona de aparcamientos que se emplea para instalar el toldo con la celebración de eventos como la Feira do Butelo en el mes de febrero, a la que le dedicamos la correspondiente entrada de blog. Sobre A Alameda y Parque Gil M. Portela, José García escribe lo siguiente: 
"Este terreno dedicado a parque debió ser habilitado como tal espacio hacía el año 1911 ya que en ese año es cuando el Ayuntamiento adquiere 100 árboles para plantar en el campo de la feria de esta villa. 
Es más que probable que esos árboles fueron plantados en ese mismo año por los niños del pueblo coincidiendo con la festividad del Día del Árbol. En esa época ya estaba destinado en A Fonsagrada el insigne maestro Don Gil M Portela Soto, a quien sus antiguos alumnos liderados por el alcalde Benjamín Álvarez “Villabol” y por el doctor Fernández Boado “Badila”, le dedicaron el parque y un busto suyo ubicado a la entrada de la alameda".

Al Museo da Fonsagrada también le dedico la oportuna entrada en este blog, pero vamos a acercanos ahora a ver sus exteriores, bellamente ajardinados


Hermosa fuente cilíndrica de piedra, rematada en pináculo bola y con estanque circular


Al pie de un árbol ornamental hay un banco y, al lado, un panel informativo


En él hay un plano del concello da Fonsagrada y su Red municipal de micropaisajes. En amarillo, el trazado del Camino de Santiago, con sus dos variantes, fonsagradina y buronesa


El edificio del Museo da Fonsagrada actual es producto de las reformas acometidas en el del primitivo consultorio médico, la última de relevancia en el año 2020, aunque la de mayor envergadura se acometió veinte años atrás (podéis ver el edificio original en la web del museo), como reseña La Voz de Galicia del 28-6-2020:
"El antiguo hospitalillo de A Fonsagrada lucirá en un plazo de dos meses un aspecto exterior acorde con lo que contiene dentro: uno de los museos etnográficos más completos y bien organizados. Hasta ahora, el edificio tenía unas paredes «remendadas», incluso con partes que presentaban los ladrillos a la vista, situación que cambiará radicalmente, sobre todo cuando finalicen las dos fases del proyecto de reforma. La rehabilitación del antiguo hospitalillo está siendo acometida según el proyecto redactado por Xoán Casavella. En la primera fase, que esperan tener finalizada en septiembre, los trabajos consisten en «forrar» las cuatro fachadas del edificio con piedra de caliza del país, permaneciendo también a la vista elementos de hormigón remarcando las placas y los bordes de las ventanas, además de las superficies acristaladas. Entre la pared actual y la piedra queda una cámara de varios centímetros de espuma de poliuretano que, además de aislar de humedades, tendrá importantes efectos térmicos en el interior. En las obras, que está haciendo la empresa de Julio Fernández, están trabajando algunos días hasta siete personas, incluidos varios colocadores de piedra de Riotorto. La cubierta también presenta algunos desperfectos, aunque por el momento no están incluidos en la rehabilitación. El patronato que regenta el museo tiene concedidas para las obras subvenciones de la Consellería de Cultura y del Plan Leader. Sin embargo, todavía falta una segunda fase de la rehabilitación de las fachadas, que consistirá en recubrir con chapa de madera los ventanales y las galerías de aluminio, que ocupan la mayor parte de la pared frontal".

A la entrada del Museo da Fonsagrada un monolito colocado en 2013, cuando también hubo trabajos de renovación en el inmueble, homenajea a todas las personas que hicieron posible la supervivencia de la trompa de boca o birimbao, entre otros nombres, en Galicia


De ahí que, sobre esta base granítica a manera de pedestal se represente una gran reproducción en tamaño gigante de este instrumento del que tanto tuvimos ocasión de hablar a nuestro paso por Fonfría, donde vivió uno de sus grandes músicos, Herminio Villaverde, más conocido como O Cazote de Fonfría


Entre otras muchísimas cosas, en el interior del museo podremos ver el espacio dedicado a este y otros notables músicos populares fonsagradinos


Esta escultura al lado de la rampa de acceso al museo es el Caballo III, obra del artista gallego Álvaro de la Vega, instalada en 2004, junto con otras dos, Caballo I y Caballo II. Este animal tiene un significado especialmente simbólico y totémico para este escultor, que lo plasma en muchas de sus obras, tal que aquí, en hierro


El caballo está estrechamente relacionado además con la esencia del museo, pues fue animal de trabajo y transporte por antonomasia en la sociedad tradicional. En la web del Museo da Fonsagrada se nos cuenta también la historia de esta emblemática fundación fonsagradina:
"Fue en 1983 cuando un grupo de vecinos del municipio de A Fonsagrada planteó la posibilidad de crear un museo en la propia localidad de A Fonsagrada. Contaban con una colección de piezas arqueológicas reunidas por uno de los miembros del grupo —Enrique López, sacerdote y aficionado a la arqueología—, quien, junto con otro sacerdote, José Argul, había llevado a cabo investigaciones arqueológicas en la zona. El grupo también integraba a docentes del departamento de historia del recién creado instituto de enseñanza secundaria y se nutría de los conocimientos etnográficos adquiridos en dos exposiciones anteriores sobre oficios y artesanías tradicionales, organizadas por la delegación local del Servicio de Extensión Agraria.

El marcado carácter rural de la región —con A Fonsagrada como núcleo principal— determinó muchos de los rasgos culturales que el museo podía documentar; rasgos que, al mismo tiempo, estaban experimentando una profunda transformación. Desde sus inicios, el museo tuvo como objetivo captar estos cambios y hacerlos visibles para las propias personas que los vivían.

El Patronato del Museo se constituyó legalmente en 1984; en aquel entonces contaba con unos 200 miembros, lo que en la práctica hacía que funcionara como una asociación cultural.

La creación del propio Patronato puede considerarse fruto de una iniciativa surgida de la base —impulsada por el deseo social de participar en la normalización del ámbito cultural, una necesidad que también se percibía en otros sectores de la sociedad en esa época—. Actualmente, el órgano de gobierno del Patronato está integrado por ocho miembros, entre ellos el alcalde y el concejal de Cultura".

Una estructura de hierro, que se nos antoja una especie de astrolabio, está al otro lado de la rampa. La visita al Museo da Fonsagrada puede ser un complemento ideal tras la visita al Museo Etnográfico de Grandas de Salime "Pepe el Ferreiro", impregnándonos de la cultura tradicional de la zona astur-galaica. Leemos también en Museos de Galicia:
"Fundado en el año 1984 por un patronato formado por vecinos de A Fonsagrada y del que en la actualidad forman parte el Ayuntamiento y los centros de educación primaria y secundaria, el museo tiene piezas de etnografía, de arqueología y de arte contemporáneo.

La sección de etnografía presenta entre otras la instalación de una bodega, de una forja de herrero, y de un lar. Hay una parte dedicada a los oficios rurales, otra a la labranza, al monte, a la escuela, a la religiosidad y a la emigración donde se recogen los recuerdos de la estancia en Buenos Aires y La Habana de un emigrante de la zona.

La parte dedicada a la arqueología expone piezas pertenecientes a época megalítica, a la época castreña y a la época de la romanización.

La sección de arquitectura popular muestra, a través de maquetas, planos y fotografías las características constructivas, materiales, y tipos de vivienda más frecuentes.

La colección de arte contemporáneo, conocida como 'De ida y vuelta' está formada principalmente por esculturas que se pueden ver por todo el museo, obras de artistas como Ignacio Basallo, Mónica Alonso, Manolo Paz, Paco Pestana, Xoán Lamarti, Tereixa Gómez, Alvaro de la Vega, Manuel Patinha, Luis Borrajo, Fernando Villapol, Xurxo Oro Claro y Manuel Moldes.

Los objetivos del museo son presentar las formas de vida y de trabajo de una comarca de montaña que están a punto de olvidarse por completo por la evolución de los tiempos y propiciar la reflexión por parte del visitante sobre el valor de la cultura tradicional y las circunstancias de cambio del medio rural".

Y ahí tenemos El Parque, dedicado al maestro Gil Portela Soto, cuya biografía escribe José García, como siempre en la página de Amigos da Fonsagrada:
"Este parque fue dedicado a la memoria de don Manuel Gil Portela Soto, un gran maestro de instrucción primaria que estuvo al frente de la escuela de niños de A Fonsagrada entre los años 1910 y 1917. 
La dedicatoria de este parque y la colocación de su busto ubicado a la entrada de ese recinto se produjo a principios de los años 60 del pasado siglo, tratándose de una iniciativa de sus antiguos alumnos, entre los que se encontraba su principal impulsor: Benjamín de Villabol (alcalde de Fonsagrada en varias etapas y “jefe” local de Falange) 
Don Manuel Gil Portela Soto arribó a Fonsagrada en diciembre de 1910, procedente del pueblo de Parderrubias (Pontevedra), tras permutar con un colega quien, por cierto, dejó un penoso recuerdo de su actividad educativa de su paso por Fonsagrada. 
Desde su llegada a nuestra villa don Manuel Gil Portela disfrutó del respeto del pueblo como lo evidencia una carta que un vecino remitió a la prensa de Lugo, al objeto de elogiar el plan pedagógico utilizado por aquél que estaba produciendo espectaculares resultados en la formación académica de los niños. Este plan pedagógico estaba diseñado para el estudio de las matemáticas. 
Junto con el párroco de esa etapa histórica, don Balbino Fernández Fernández, un docto sacerdote, formó un gran equipo muy concienciado con la educación y la cultura a la infancia fonsagradina. 
Ambos, cada uno en su respectiva parcela profesional y junto con los relevantes políticos liberales que controlaban la política local en ese periodo histórico, participaron activamente en la organización de las Fiestas del Árbol de los años 1912 - 1913, durante cuyo transcurso los niños del pueblo fueron los grandes protagonistas de la plantación de los árboles que todavía hoy se pueden contemplar en la alameda y en el campo del cementerio - donde van quedando unos pocos. 
En 1915, fue uno de los dirigentes sindicales de la “Asociación de Maestros Católicos de Galicia y en 1917 también sería elegido por los maestros fonsagradinos presidente de Junta Directiva de la Asociación de maestros del partido de Fonsagrada. 
Don Manuel Gil Portela Soto nos dejó como herencia un plano a escala de A Fonsagrada, que fue incluido en una publicación sobre la provincia de Lugo, cuyo autor fue un gran hombre de las letras gallegas: don Manuel Amor Meilán. Ese libro y plano están archivados en la Biblioteca del Palacio Real en Madrid. 
En 1917 don Manuel Gil Portela abandonó nuestra villa tras serle concedido el traslado a la parroquia coruñesa de Castro, perteneciente al municipio de Miño".

Por El Parque podemos seguir también, si deseamos seguir Camino de Santiago adelante, en paralelo a la Avenida de Galicia para enlazar con la ruta jacobita señalizada al llegar a la estación de servicio y el barrio de As Rodas


Pero como ya hemos dicho, nosotros vamos a seguir en este periplo fonsagradino por la rúa Rosalía de Castro, antes do Campo, por el Campo da Feira aquí existente, o Campo do Mesón, referido a algún viejo mesón caminero como el de la Casa do Mesón, existente en la cercana Rúa Maior al paso del Camino de Santiago


Sobre cómo se fue edificando la calle a raíz de su urbanización entre la nueva carretera de Lugo y la Rúa Maior, resulta imprescindible, como siempre en A Fonsagrada, contar con el conocimiento de Luis García
"Por lo que se refiere a las construcciones particulares existentes a principios de siglo en lo que hoy es la calle Rosalía de Castro, según se aprecia en alguna fotografía de la época, además de la casa con fachada pintada en blanco propiedad de la familia de “Aniceto do Campo”, no existían otras viviendas; las dos primeras edificaciones que se construyeron en esa zona, enfrente del campo de la feria, fueron dos que todavía se mantienen pie en la actualidad: la de Justiniano Rozas y otra la de un tal Severino Pastur Arango (la futura casa de “Gabriel”). Estas casas fueron construidas alrededor de 1911; la casa de Rosón – Rozas además de constituir el domicilio familiar de esta familia, en su planta baja se ubicaba un comercio y una oficina de cobro/recaudación de contribuciones; por lo que respecta a la casa de Severino Pastur, en ese edificio estuvo funcionando durante un tiempo el Hotel Comercio, donde el diputado Portela Valladares celebró una de sus victorias electorales. 
En la zona intermedia de la calle del Campo (enfrente del único solar que queda en la zona) durante un gran periodo de tiempo existió una edificación de planta baja donde en los años 20 tenía su garaje y domicilio social una empresa de transporte denominada LA ALIANZA BURONESA SA, con posterioridad ese garaje pasaría a ser utilizado por otra empresa de transporte de viajeros (Clemente Piñeiro) y por último sería utilizado como taller mecánico (Cabana). En las inmediaciones de ese garaje también se ubicaba una pequeña construcción donde estaba instalada la báscula municipal. En la actualidad todo ese espacio lo ocupa un gran inmueble de viviendas propiedad de la familia Ortiz de Galisteo Pérez". 

Dejamos a nuestra derecha la Casa do Concello, con su entrada principal mirando a la plaza. Detrás empieza la rúa do Parque donde, en la esquina, abre sus puertas el Restaurante Pulpería Pra2, "un lugar donde tradición, montaña y buena cocina se unen para ofrecer una experiencia única a peregrinos, viajeros y amantes de la gastronomía gallega", como bien leemos en su web:
"En PRA2 Restaurante & Pulpería creemos en la cocina gallega de verdad, esa que se disfruta sin prisas, con producto de calidad, recetas tradicionales y el sabor auténtico de nuestra tierra. Situados en A Fonsagrada, en plena montaña lucense y al paso del Camino de Santiago, nos hemos convertido en un lugar de referencia para peregrinos, viajeros y amantes de la gastronomía que buscan dónde comer bien en A Fonsagrada y disfrutar de una experiencia auténtica en Galicia. 
Nuestra cocina nace de la tradición y del respeto por el producto, apostando por ingredientes seleccionados y elaboraciones que mantienen la esencia de la gastronomía gallega. Aquí el pulpo tiene un papel protagonista, desde el clásico pulpo á feira hasta el pulpo a la plancha o el pulpo con cachelos, preparados siguiendo la tradición y cuidando cada detalle para conseguir ese sabor que tanto representa a nuestra tierra.  
Pero PRA2 es mucho más que una pulpería, también somos un restaurante donde la carne gallega a la parrilla cobra especial importancia, con entrecot de vacuno mayor, solomillo y carnes seleccionadas cocinadas al fuego para potenciar sabor, textura y autenticidad. A esto se suman pescados frescos, caldo gallego, parrilladas de verduras, mariscos y platos tradicionales pensados para disfrutar de la cocina gallega en un ambiente cercano y acogedor.  
Queremos que cada persona que nos visita encuentre ese lugar donde recuperar fuerzas, descansar y disfrutar de una comida auténtica después de una etapa del Camino o de un viaje por la montaña lucense. Por eso cuidamos tanto la atención como la cocina, creando una experiencia que mezcla tradición, producto y hospitalidad gallega.  

Si buscas un restaurante en A Fonsagrada donde comer buen pulpo, carne gallega y cocina tradicional en un entorno auténtico, en PRA2 encontrarás el sabor de Galicia servido como merece".


La rúa es aquí un hermoso bulevar recto con árboles plantados en la acera de la izquierda hasta el cruce con la rúa dos Artesáns antes mencionada. Al fondo, en la Rúa Maior, vemos la fachada de Casa Campillo, vivienda dieciochesca que es actualmente hotel, adquirida y rehabilitada por los dueños del Hotel Pórtico sito unos metros más a la derecha. De la historia de ambos y de la misma calle disertamos abundantemente en su correspondiente entrada de blog


A la izquierda, el Centro de Estética Alea, donde antes hubo otros establecimientos


Y seguidamente y también a la izquierda, el Bar Lúa, con su terraza, fundado en 1985, "Ofrecemos desayunos, bocadillos, sándwiches, hamburguesas, pizzas, cafés, infusiones, cervezas, refrescos, zumos, vinos...", leemos en Páxinas Galegas


Siempre acogedor, se celebran sesiones y conciertos, como el tardeo oitenteiro 'ochentero', del que da cuenta Ana Amieiro en El Progreso del 30-4-2026:
"Este viernes 1 de mayo, Bar Lúa organiza una fiesta vespertina de temática ochentera. Uno de los locales más emblemáticos de A Fonsagrada se transformará en una pista de baile que evocará aquella época, contando con una banda en directo que interpretará los temas más famosos y populares de aquellos años. 
¿Cómo surgió la idea de organizar una fiesta vespertina inspirada en los años 80? 

En los últimos años he organizado varios eventos vespertinos con DJ, y la gente empezó a sugerirme que hiciera algo temático. Como el estilo retro está de moda y hay grupos estupendos que tocan ese tipo de música, pensé que sería buena idea organizar algo así. Quiero crear un gran ambiente donde la gente se vista al estilo de aquella época, se tome unas cervezas por los bares del pueblo y luego venga aquí a pasar la tarde, picar algo y ver el concierto. 
¿Qué grupo se encargará de la música? 
Es un dúo de Lugo llamado Carta de Ajuste; hacen actuaciones en acústico y versiones de canciones de los años 80. La actuación empezará sobre las 22:00 h y, al terminar, el equipo del pub Devaneo continuará con la fiesta temática. Además, habrá algunas sorpresas a lo largo de la tarde. 
Has comentado que has organizado otros eventos vespertinos de este tipo; ¿dirías que tienen éxito entre los vecinos? 
Sí, hemos organizado unos diez en los últimos años. Percibí que la dinámica estaba cambiando, así que decidí probar, y ahora se han convertido en eventos consolidados; organizamos algo así unas cuatro o cinco veces al año. La idea es revitalizar la zona rural sin resultar demasiado insistentes —haciéndolo solo unas pocas veces—, para que la gente siga volviendo".


El bar, recién abierto por la mañana temprano, a la hora de los desayunos de los peregrinos



De frente, el Restaurante Pulpería Pra2 antes mencionado fue fundado por dos antiguos trabajadores de otro templo gastronómico gallego, la pulpería A Caldeira, del que también contamos en nuestro periplo urbano fonsagradino. Es también Ana Ameirio quien nos lo cuenta en El Progreso del 28-5-2026, dando anuncio de su apertura con Un clásico del pulpo de reinventa en A Fonsagrada con la apertura del restaurante Pra2:
"José Fraga y Ana Belén Fernández trabajaron durante casi una veintena de años uno de los restaurantes-pulpería referentes en A Fonsagrada, el Caldeira. Abierto originalmente en la década de 1950, exclusivamente como pulpería, se convirtió en uno de los locales más emblemáticos de la localidad de A Montaña, tras pasar por varios propietarios. 
Aun así, fueron estos dos hosteleros los que lo convirtieron en restaurante, además de conservar la venta de raciones de pulpo. Ahora se trasladan a otro local fonsagradino, junto a su hijo Joel Fraga, para reinventarse en el modelo de negocio y los servicios, pero manteniendo la esencia que labraron durante 19 años en el Caldeira. 
El restaurante y pulpería Pra2 abre sus puertas este jueves en un establecimiento céntrico, que ya acogió años atrás el restaurante Prados y que se encuentra justo enfrente de la Praza do Concello. Este local tiene menos capacidad que el anterior, tal y como explica José, pero eso permitirá ofrecer una atención más personalizada a los clientes, según el gerente. "Está guiado fundamentalmente para ser un restaurante, pero tamén hai unha barra pequena. Serviremos racións e táboas de embutido que se poderán tomar sen pasar ao comedor, e incluso na mesma barra", cuenta. 
Y es que, durante estos últimos años, el Caldeira fue uno de los típicos restaurantes de la localidad a los que acudían grupos grandes de comensales para degustar los conocidos productos gastronómicos de la zona. Ahora, en el Pra2, se seguirá manteniendo esa tendencia pero con especial atención también a las raciones y a las comidas más informales en las mesas pequeñas de la zona del bar. 
"Con este cambio tamén buscabamos un local máis fácil de atender, porque no outro hai bastantes escaleiras e polo tanto a mobilidade é máis complicada", explica además el gerente. 
Productos locales y ampliación de la carta 
Con respecto a la carta, Fraga cuenta que seguirán manteniendo la dinámica con la que trabajaron todos estos años en el Caldeira: productos típicos y de producción local, en especial la carne, llegada de la zona de A Fonsagrada. Aún así, la carta ofrecerá una selección más extensa de platos y raciones. Habrá una mayor oferta de ensaladas, mariscos y pescados. De hecho, con respecto a estos últimos, podrán degustarse los fines de semana recién llegados de la ría. 
"Sempre tiven preferencia polas tallas grandes de pescado, para compartir", añade José, mientras explica que se mantendrán también en el Pra2. 
La oferta irá variando también según la época del año, dado que en cada momento se servirán platos típicos con los productos de temporada, como el cocido durante los meses de invierno".
Foto: Restaurante Pulpería Pra2

Y de esta manera, dando cuenta de los manjares de la tierra, hacemos un alto en esta entrada de blog tan culinaria, antes de retomar Camino en la villa de A Fonsagrada, parada y fonda de viajeros y peregrinos gracias al buen hacer de los vecinos

Foto: Restaurante Pulpería Pra2

Foto: Restaurante Pulpería Pra2
























































































No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tu visita y contribuir con tu comentario... Únete a la Página Oficial en Facebook para descubrir nuevos contenidos....Ultreia!