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lunes, 21 de septiembre de 2015

A FONTE DO PASTIZAL, O PIÑEIRAL Y VILARDONGO (A FONSAGRADA, GALICIA) EN LA 'ESCALONADA SUBIDA' A LA SERRA DO HOSPITAL: LOS MARES DE NUBES DEL VALLE DEL NAVIA

A Fonte do Pastizal en A Loma da Pérgua

Saliendo de A Fonsagrada, a medio camino entre O Padrón y Vilardongo, A Fonte do Pastizal se encuentra al lado mismo del cruce de A Santa Cruz entre el antiguo Camín de Castilla con el Camín Francés, que era como se llamaba a TODOS los caminos procedentes de allende los Pirineos, por donde discurrían viajeros y peregrinos francos, como se llamaba no solamente a los actuales franceses sino a los centroeuropeos en general. Sin embargo, es fácil que a muchos peregrinos de hoy en día, pese a su inmediatez al Camino, les pase desapercibida, rodeada de árboles en un pequeño rellano verde de A Loma da Pérgua, por donde discurre la ruta jacobita hacia el paso de A Serra do Hospital


En torno a la fuente se celebra A Xira do Pastizal, animada y alegre comida campestre romeira durante las fiestas de Santa María da Fonsagrada en septiembre, con sesión vermut, música y juegos tradicionales. Es también común ver a gente cargando agua con bidones, pues es muy apreciada para cocinar "y además sale un café riquísimo" nos han llegado a afirmar


El aspecto actual de la fuente responde a una rehabilitación del año 2004, dispone de caño que sale de una pared-pilastra del que mana el agua que cae en un sumidero. A la izquierda hay un banco corrido en ángulo recto que nos ofrece un estupendo asiento para descansar unos instantes antes de acometer la sucesión de cuestas, escalonadas y con tramos llanos y pequeñas bajadas intermedias, que nos llevarán al histórico Real Hospital de Santiago de Montouto, en lo alto de A Serra do Hospital, pasando primeramente por O Piñeiral, Vilardongo, Pedrafitelas y el propio pueblo de Montouto, donde comenzará el repecho final


En el frontal, una placa rememora su restauración


Restauración a cargo de la Consellería de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia por medio del Servicio de Montes e Industrias Forestais


El Camino de Santiago pasa bajo la carretera de Lugo (LU-503) por un subterráneo que viene a dar a la carretera local de Xestoso de Riba, el antiguo Camín de Castilla (en esta zona del gallego oriental los diminutivos son en ín frente al iño normativo más extendido), la cual tenemos enfrente y vamos a cruzar ahora para seguir ruta. Como vemos, esta mata de pinos oculta la fuente a los peregrinos y muchos pasan de largo sin verla


El topónimo O Pastizal hace referencia a los usos del terreno antes de la plantación masiva de pinos en la posguerra, cuando por diversos decretos los montes comunales pasaron a los ayuntamientos y, a través de estos, el Estado promovió la plantación de Pinus radiata en ingentes cantidades de monocultivo destinadas a la industria maderera y de celulosa. El pino negro autóctono, Pinus pinaster (piñeiro bravo o piñeiro do país) que dio nombre a esta zona de A Loma da Pérgua hacia la que subimos ahora se considera extinguido


Pero el Pinus pinaster ha desaparecido en los últimos años en grandes cantidades a causa de un hongo que se extiende rápidamente, afecta a su madera y le hace perder valor, por lo que se ha sometido a talas intensas salvando lo salvable. Es el hongo de las bandas que, pese a las soluciones proyectadas, puede permanecer latente en otras especies arbóreas durante años y volver a atacar al pino cuando se le replante. Leemos en Campo Galego, diario dixital agrario, a fecha 5-5-2015 con la firma de Andrés Pavón el artículo Así está la zona cero del pino radiata afectado por el hongo de las bandas, en el que cuenta con la opinión de especialistas y de afectados:
"Cuando se pasa de la villa de Castroverde hacia Baleira, ya se empieza a notar que las grandes masas de pinos que hay a los lados de las carreteras tienen un color más apagado de lo habitual en esta época primaveral. Si nos acercamos a los árboles, podemos comprobar cómo buena parte de las hojas están grises y secas, de forma que se desprenden con un leve tirón. Un color gris que, en los peores casos, también se extiende a las ramas. Y es que el gris es el color que queda cuando el hongo ya ha causado daños profundos y ya no es ni rojo ni marrón.
“En esa zona de Parada Nova (A Fonsagrada) que veis ahí, tuvieron que cortar 50 hectáreas de pino porque, al ritmo que iba la plaga, podían quedarse sin nada. Ahora lo lógico es que las destinen a pastos porque no ven ninguna salida forestal.” Eso es lo que nos cuenta Manuel Fernández, de la Cooperativa Chorima, la primera dedicada al sector forestal que se creó en Galicia. 
Desde Chorima asesoran a comunidades de montes y a propietarios particulares y reconocen que nunca habían visto algo así. “Periódicamente hay ataques de procesionaria en las coníferas, pero ni de lejos causan el daño que provocan las bandas. Además, el radiata es resistente a la procesionaria. Lo de las bandas está siendo muy duro», subrayan. 
Nuria Rodríguez, gerente de la Asociación Lugo Madera —que agrupa a empresas de transformación de la madera—, expresa la preocupación que existe entre los transformadores. “Las bandas llevan ya tiempo presentes en toda la cornisa cantábrica y ahora se están cebando en la parte oriental de Lugo. En Galicia se cortan 3,7 millones de metros cúbicos de coníferas, 2 de los cuales proceden de la provincia de Lugo, y un total de 1,5 millones son de radiata. Hay mucha preocupación por la importancia que esta especie tiene para el monte y para la industria.” 
Pedro Besteiro, del aserradero Besteiro Forestal, explica cómo las plagas de hongos ya están incidiendo en el mercado. “Ahora muchos propietarios talan los pinares afectados antes de que se deterioren más. Eso provoca un exceso de madera que llega a los aserraderos y, por tanto, una bajada de precios. Puede parecer que eso es algo bueno para los márgenes comerciales de las sierras, pero no es así. Porque unos precios bajos desincentivan a los productores, que optarán por destinar los terrenos a otros cultivos y, a largo plazo, puede haber escasez de radiata. O que muchas zonas queden abandonadas. Claro que tampoco podemos pedirles que aguanten mientras ven cómo sus pinos se deterioran cada vez más.” 
Esta situación ya se vio reflejada en el año 2024, cuando las talas de pino radiata aumentaron un 20 % en el distrito forestal de Fonsagrada-Ancares respecto al ejercicio anterior, conviertiendo A Fonsagrada en el municipio líder en Galicia en corta de coníferas. 
Los especialistas señalan que, si se corta en un plazo medio antes de que el árbol esté muy afectado, las pérdidas rondan el 30 % por hectárea. “De cada tonelada que se extrae, 300 kilos se quedan en el monte por estar dañados. Los pinos están parcialmente secos por dentro porque la savia no circula por las partes afectadas y tienen menos peso del que deberían. Y eso en los ejemplares que ya alcanzan el ciclo de tala. Los otros aún rinden menos por no haber alcanzado el tamaño idóneo”, indican desde Chorima. 
Además, se trata de una madera de muy baja calidad y con muy poca capacidad de almacenamiento. “Ya viene dañada por las bandas y, al apilarla, también la afecta el hongo azulado. Además, una vez cortada, se seca todavía más rápido. De ese modo, no sirve ni para muebles ni para estructuras de obra. Solo valdría para encofrados o para palés de baja calidad que, además, hay que pintar”, señala Pedro Besteiro. 
Los tratamientos con óxido cuproso no han sido efectivos y las podas y claras tampoco garantizan nada (Fernando Enjamio, ingeniero técnico de SOFOR Santa Juliana) 
Los 18 socios de la Sociedad de Fomento Forestal (SOFOR) Santa Juliana, en la parroquia de Cereixido, en A Fonsagrada, gestionan 190 hectáreas de terreno, de las cuales 20 están destinadas al pino radiata y otras 10 combinan radiata con otras especies. Ellos también padecen desde hace tiempo la presencia de las bandas marrón y roja. 
Fernando Enjamio, el técnico de la SOFOR, explica que al inicio de los ataques aplicaron tratamientos con óxido cuproso para intentar detenerlas, pero sin éxito. “Las experiencias previas ya no eran buenas y, aun así, teníamos que hacer algo para frenar el avance de las bandas. No funcionó y seguimos buscando medios para combatir los hongos. Métodos como las podas o las claras son muy costosos debido a la orografía de esta parte de A Fonsagrada, y tampoco garantizan que los resultados vayan a ser los deseados.” 
La diversidad de cultivos permite que la SOFOR mantenga los montes en buen estado, pero el pino radiata —junto con el eucalipto— es la opción más adecuada para obtener una rentabilidad económica que permita hacer frente a los gastos que genera la gestión integral de los terrenos. 
El vicepresidente, José María Álvarez, explica que “para nosotros y para muchos otros proyectos forestales, el gran problema está en las plantaciones recientes. Hay muchas tierras que fueron repobladas con radiata antes de la llegada de las bandas. Porque había demanda, estaba bien pagado y era muy resistente. Ahora parece que todos esos pinos tendrán que ser arrancados porque los hongos no los van a dejar crecer. Así que son, como mínimo, cuatro años perdidos.” 
El mayor problema lo tenemos con las plantaciones más recientes, porque no se sabe si habrá una solución a corto plazo o si hay que arrancarlas ya (Nuria Rodríguez, Asociación Lugo Madera) 
Desde Lugo Madera coinciden en señalar a las plantaciones más recientes como el gran problema. “Los pinares menos afectados o que están en una fase inicial de la llegada de las bandas pueden tener un aprovechamiento con una rentabilidad garantizada y un alto porcentaje de madera apta. Pero los pinares de los últimos años son una incógnita. No sabemos si habrá una solución sanitaria en un plazo adecuado para que se recuperen o para que queden libres de afectación. Y eso, en este sector, es muy arriesgado, ya que trabajamos con cultivos a, como mínimo, 20 años vista”, explica Nuria Rodríguez. 
Si no es posible continuar con el pino radiata, tendremos que buscar alternativas. Porque el monte no puede ni debe estar parado (Manuel Marey, Monte en mano común de Tórdea) 
Manuel Marey, propietario forestal y presidente del monte vecinal en mano común de Tórdea (Castroverde), coincide en el diagnóstico sobre las plantaciones más recientes. “Nosotros disponemos de 46 hectáreas que podríamos plantar a corto plazo. Hasta ahora el pino radiata era una buena opción. Con la aparición de las bandas marrón y roja ya no lo es. Porque podríamos estar hablando de una inversión de unos 2.000 euros por hectárea para plantarlo y, al poco tiempo, tener que arrancarlas porque el hongo mata las plantas. Mientras no se encuentre una solución sanitaria, hay que buscar usos alternativos para que el monte sea rentable.” 
Marey considera necesaria la convocatoria de un foro donde productores, industrias, administración y el resto de actores del sector se reúnan para analizar la situación, buscar posibles soluciones y tomar medidas urgentes ante la gravedad de la plaga. 
“El radiata era una de las especies mejor valoradas en toda la cornisa cantábrica, pero las bandas de hongos hicieron inviable su cultivo. Tenemos que hacer todo lo posible para poder continuar con el radiata, pero si no es posible, hay que buscar ya soluciones alternativas para los productores y para las industrias.” 
Los árboles afectados por las bandas favorecen el crecimiento de maleza debajo de ellos y, al estar parcialmente secos, pueden arder con facilidad (Manuel Fernández, Cooperativa Chorima) 
El presidente de Chorima señala otro efecto muy grave de las bandas de hongos. “El hongo va secando las acículas, de modo que el árbol pierde vigor y la maleza crece con más facilidad bajo él. Además, las ramas y el tronco se van secando poco a poco. Eso hace que un pinar afectado por las bandas pueda arder con mucha más facilidad que uno que esté sano. Ese debería ser otro motivo de preocupación.” 
Un problema que se ha agravado en los últimos tiempos. “Al principio, las bandas estaban en zonas más bajas, a menos de 600 metros sobre el nivel del mar. Ahora ya las tenemos en cualquier zona. Incluso a 1.000 metros. Y siguen extendiéndose. Porque afectan a todos los pinos, sea cual sea su edad, tamaño o ubicación.” 
Fernández tampoco ve viable el uso de fungicidas como solución. “En esta zona tendría que hacerse con avionetas, globos o drones. Y eso afectaría a otras especies que hay entre los pinares. Además, tendría que aplicarse en fechas muy concretas. Y es que la pendiente del terreno, el clima y la dispersión no ayudan en nada, y los tratamientos que se han hecho hasta ahora no han servido para nada.” 
Ni el barbecho ni las podas son soluciones que se les puedan pedir a los propietarios de los montes. Pedro Besteiro, Besteiro Forestal. 
Algunos técnicos señalan la técnica del barbecho como posible solución contra los hongos. Sin embargo, su aplicación sería poco viable. 
“Primero tienes que arrancar todo el pinar, incluso los árboles que no están afectados. Y después tienes que dejar ese terreno sin cultivar nada durante entre dos y cuatro años. Aun así, no hay garantías de que los hongos desaparezcan, ya que pueden permanecer en otras especies vegetales de la zona o en pinares próximos. Esta solución del barbecho no se le puede pedir a un propietario forestal porque supone mucho tiempo con una superficie totalmente improductiva. Sin olvidar que una corta masiva haría inasumible para los aserraderos gallegos hacerse cargo del procesado de toda esa madera”, señala Pedro Besteiro. 
Tampoco parece viable el sistema de podas y claras. “La teoría dice que hacer clareos para que el sol incida directamente sobre los pinos debería frenar el hongo. Pero en la realidad no está siendo así. Ataca y afecta igual. Ni siquiera en las zonas de orientación sur y con desnivel se ha notado menos incidencia. No creo que la solución vaya por ahí.” 
Lo que parece claro para todos los actores del sector forestal es que el cambio climático es, en buena medida, responsable de la plaga de las bandas. El aumento de las temperaturas medias anuales, las nieblas persistentes, la ausencia desde hace años de las grandes nevadas que eran propias de la montaña lucense y la humedad ambiental conforman el caldo de cultivo adecuado para el desarrollo de las bandas roja y marrón. Por ahora no existen líneas de ayudas para los afectados por la plaga ni tampoco alternativas viables de cultivo".

Así estaba este lugar hace unos años y así será sin duda cómo lo recuerdan muchos peregrinos. No es fácil que, dada la problemática descrita, vuelva a plantarse, al menos con esta especie, aunque hay que esperar acontecimientos


Se han dejado algunos pinos en lugares como este, el Área Recreativa Loma da Pérgua, con sus bancos y mesas hechos de grandes bloques de piedra, otro lugar ideal para hacer un alto en el entorno de la Fonte do Pastizal


Prados abajo, las hermosas camperas verdes que caen hacia el pequeño valle del Rego do Valindorro, uno de los afluentes del río da Proba, hacen honor por su parte al nombre de O Pastizal. A lo lejos son los montes de Pividal (885 m) y O Chao de Pruída (882 m), por donde sube, de A Bastida arriba, el camino que, saliendo de la bifurcación de Paradanova, se ha separado de este de A Fonsagrada para bajar a A Proba de Burón y con el que nos reuniremos en la capilla de Santiago del citado Hospital de Montouto


El Camino fonsagradino, aunque tiene unas cuantas cuestas, tal que esta de O Pastizal a O Piñeiral, son por lo general más suaves y van escalonadas, alternando con zonas llanas y pequeñas bajadas, lo que hizo fuese preferido por los peregrinos y viajeros en general en el trasiego entre Asturias y Galicia


Unido a ello, el que una vez llegados a A Fonsagrada no haya que bajar al valle para subir otra vez, sino que ya sea un ascenso directo, algo más corto y llevadero, el paso por A Proba de Burón fue languideciendo, y con él la misma población, que llegó a perder la capitalidad en 1835, pasando a A Fonsagrada


El Camino aprovecha un secular paso natural  en esta Loma da Pérgua, entre dos de sus cotas más septentrionales. Un poco más abajo vemos el antiguo Camín de Castilla, que comunicaba directamente A Proba de Burón con Astorga, vía Xestoso de Riba, sin pasar por A Fonsagrada


Tanto en la vía buronesa como en la fonsagradina, la Orden de Malta, en origen de San Juan de Jerusalén, orden hospitalaria que tuvo a partir de las cruzadas ramal militar, tenía dos posesiones. Nosotros acabamos de dejar la de O Padrón, saliendo de A Fonsagrada y, paralelamente, en la salida de A Proba de Burón, tenían la de A Bastida. Parece que no querían perderse su particular posesión en estos e importantes caminos


Al mismo tiempo, antes de la bifurcación de Paradanova tenía el hospital de Fonfría, donde acogería a los peregrinos que acababan de pasar las fragosidades de A Serra do Acevo donde, ya en tierra asturiana, los condes de Altamira, dueños y señores de la antigua Terra de Burón, desde 1835 concello de A Fonsagrada, tenían el de Cuia 

A Fonsagrada en lo alto de la montaña al contraluz de la mañana

Cuando en 1750, dentro del panorama del crecimiento de A Fonsagrada en detrimento de a A Proba de Burón, comenzaron a celebrarse los mercados todos los sábados de mes, la ruta de Castilla preferida por los arrieiros maragatos procedentes de Astorga sería, si no lo era ya antes, la que pasa por A Fonte Sacra fonsagradina, aunque sin excluir el paso por A Proba. Esa ruta se cruzaría con esta en dicha fuente y después, al crecer la población hacia el norte, en el cruceiro de A Penela, por donde bajaban a la antigua capital buronesa. Escribe de ello un completo artículo, La Maragatería en A Fonsagrada, Manuel Curiel en el blog Maragatos en Lugo del que compartimos lo siguiente:
"En A Fonsagrada es alrededor de 1750 cuando se inician los mercados todos los sábados de mes, en los que se comerciaba con centeno, trigo, habas, manteca, castañas, sal,  pescado y paños de Castilla. Además cada año hay la feria de Nuestra Señora de Septiembre, que dura cuatro o cinco días (el día 7, primer día feriado, era conocido como el día de las mantas, con compradores y vendedores de Castilla y Asturias, con diversos géneros y telas, caballos, mulas y otros tipo de ganados, así como plateros de la ciudad de Mondoñedo). También se celebran ferias el 20 de enero (San Sebastián), el 25 de marzo, el 25 de abril (San Marcos), el 16 de mayo (la Ascensión), el 4 de junio (Corpus y Santa Sabela), el 15 de agosto, el 21 de septiembre (San Mateo) y el 8 de noviembre. Eran también famosas las ferias que se celebraban en el contorno: En Padrón (la feria de San Mateo) y San Cibrán da Trapa, el 14 de septiembre, y en Lamas de Moreira también llegaron a celebrarse ferias el día 1 de cada mes. En el año 1845 era famosa una fábrica de manteca en Pobra de Burón y varios telares.(...) 
La ruta cruzaría el río por el gran puente medieval de Navia de Suarna, en el que hay quien ve restos de un antiguo puente romano, y pasada la sierra de Louxas cruzaría el río Lamas. La Fonsagrada primitiva tenía un eje central en torno a la cual seguramente se fueron construyendo casas con fines comerciales. La fuente que da nombre a la villa estaba en esta ruta, la iglesia y el antiguo ayuntamiento tienen la entrada por esta calle, que también pasa por la plaza de la villa. Algo similar ocurre en Puebla de Burón, donde el camino pasa al lado de la muralla de la antigua fortaleza, y lo mismo ocurre en Maderne, donde había dos cantinas en el camino, que también pasa por la iglesia (...) 
Los maragatos utilizaron para su comercio las antiguas vías romanas, sobre todo la que lleva de Astorga a Braga (Lugo), y desde aquí por la Vía de la Plata continua hacia Madrid. También sus vías serían parte integrante del Camino de Santiago. A lo largo del tiempo cambiaron sus rutas según el comercio, pero prácticamente viajaban entre el norte de España, Galicia, Asturias, Cantabria y las ciudades de Castilla la Vieja. Su comercio principal eran el pescado y el carbón del norte, para transportarlos al sur, donde era cambiado por embutidos, productos de matanza y productos de secano y sal, que a su vez eran transportados al norte. Esta actividad se mantuvo hasta la llegada del ferrocarril, que les obligó a cambiar las costumbres y a establecerse en puntos fijos de Madrid y La Coruña con el fin de continuar con sus negocios".

Los cotos jurisdiccionales sanjuanistas u Orden de Malta desde 1530, dependían de la Encomienda de Portomarín, que les otorgó Fernando II en 1158. En Burón, y fuera de los caminos principales tenían otro enclave en A Allonca, al norte de O Acevo y cerca también de la divisoria con Asturias, por donde sin duda pasaría otro ramal caminero de interés en su tiempo


Todos estos lugares estarían en principio fuera de la jurisdicción de los condes de Altamira, señores de Burón desde 1480, al depender de la sede sanjuanista de Portomarín, cuyo final definitivo tuvo lugar con la Desamortización de Mendizábal en 1836, casi a la vez prácticamente del final de la capitalidad de A Proba de Burón, que pasaría a ser una parroquia más del nuevo concello, o Ayuntamiento Constitucional, como se decía entonces, de A Fonsagrada, que tomó el nombre de su flamante capital


Aún tenían los sanjuanistas otra dependencia más en Burón, la de Paradavella, bajando de A Serra do Hospital rumbo a Lugo, de la que nos da noticias, y de este Camino, también Manuel Curiel:
"Paradavella, a 20 kilómetros de A Fonsagrada, siempre fue un nudo de comunicaciones para los arrieros, ya antes de construirse la carretera de Lugo a Fonsagrada, debido al paso del Camino Real. En realidad la carretera siguió el trazado del camino desde Lugo hasta Pravia de Asturias (215 kilómetros). Por este Camino Real se transportaban todas las mercancías que se distribuían por esta parte de la provincia de Lugo, y que procedían de Castilla, de los puertos de La Coruña y Vigo y del resto de la costa de Galicia. A mediados del siglo XVIII (1750), Paradavella, con 75 habitantes, tenía dos importantes casas dedicadas a la venta de mercancías, la del Retiro y la de la Calzada. Aún mas recientemente, en 1970, Paradavella contaba con cuatro tiendas de ultramarinos, las cuatro con bar, y una de ellas con estanco y otra con ferretería, un comercio de telas, un herrero, un telar, un almacén de abonos y sal, así como dos sastres".

Si bien la distancia entre A Fonsagrada y Paradavella, es sensiblemente menor, doce kilómetros o poco mas por el Camino y 16 kilómetros por la carretera, la información de Manuel Curiel es enriquecedora para saber de la importancia de estos caminos, que fueron los principales antes de la construcción de las carreteras a finales del siglo XIX


Llegamos así al paso de A Loma da Pérgua, donde se conserva una franja de pinos tras la corta de los demás a causa de los hongos invasores. El Camino es de tierra y algo de piedra, cómodo y agradable de caminar, pese a la cuesta


El Camino hace un poco de curva a la derecha y se adentra en el pinar superviviente, largo y estrecho, por lo que prontamente saldremos al otro lado


La cuesta aquí se va haciendo menos pendiente en una de estas 'subidas escalonadas' que hicieron más cómodo y rápido a los peregrinos, arrieros y demás viajeros el paso por aquí que por A Proba de Burón


Y eso que en A Proba llegó a haber hasta tres hospitales de peregrinos documentados, cantidad que solamente podría compararse a los de ciudades como Oviedo/Uviéu, Lugo o la misma Santiago de Compostela, pues además tenía un cuarto dedicado a los malatos o leprosos en A Bastida, con su capilla de San Lázaro, no lejos de la también desaparecida iglesia sanjuanista de San Miguel da Bastida


A Fonsagrada se sabe que tenía un refugio pegado a la iglesia de Santa María y al lado del antiguo emplazamiento de A Fonte Sacra, pocos metros más arriba de donde está ahora, que es donde lo localiza el filólogo Ricardo Polín en su artículo O Camiño Primitivo de Santiago (revista Lvcensia nº 6, año1993)


La Xacopedia por su parte dice que "se conoce la existencia de un albergue de peregrinos hasta mediados del siglo XVIII en la calle Ron donde se dice que hacían fuego y tocaban la campana en los días de niebla densa para que los peregrinos no se perdiesen". Dicho albergue hubo de tener algún sucesor pues era la centuria en la que la vía fonsagradina, y con ella su población principal, le ganaba definitivamente de la buronesa


Un detalle puede ser revelador de los derroteros de los tiempos, cuando en 1698, reinando Carlos II, se refunda el Real Hospital de Santiago de Montouto, este no se reconstruye en el mismo lugar que el anterior sino unos metros más al sur, en las inmediaciones del dolmen de Penas Dereitas, donde se unen este camino fonsagradino y el buronés. Anteriormente, el hospital fundado por Pedro I se encontraba no en ese cruce sino más arriba, en pleno camino buronés, cerca de otro dolmen, el de Pena Labrada


El Camino, ancha pista de tierra, hace un poco de curva a la derecha mientras sigue ganando altura. Estaremos aproximadamente aquí a unos 900 metros sobre el nivel del mar


Vemos ahora a nuestra izquierda los edificios del complejo de O Piñeiral, cafetería, restaurante, pensión y albergue, con acceso principal desde la carretera pero al que también podremos bajar desviándonos del Camino un poco más adelante


Además de por ser la única casa del lugar, se reconoce bien por su alto y muy picudo tejado piramidal a cuatro aguas, de pizarras, así como por el corredor que se extiende por todo el piso superior, arquitectura que nos recuerda mucho a los hórreos de la zona. De frente es el monte del Teso de Perulledo (858 m). con el Chao de Rebolín, que cierra por el sur el valle del Rego da Porteliña. Más al sur los Altos de Santa Xuiá (605 m) y, a la izquierda, el Chao de Teixeda (815 m), sobre el valle del río de Lamas


Más a la izquierda es el Chao dos Regos (902 m) y el Monte da Granda (912 m). En la lejanía es A Serra de Louxas con el pico Louriña (912 m)


Ahí está, frente a la carretera, otro de los edificios de O Piñeiral con su gran explanada de aparcamientos. A lo lejos esel Alto de Aradela (809 m) y As Penas de Ferreira (895 m)


Efectivamente, unos metros más arriba vemos el cartel que nos indican la bajada a O Piñeiral desde el Camino


Aquí tenemos todos los servicios que el complejo nos ofrece, cada uno con su icono: el Camino sigue de frente, como marca la flecha a la derecha


Este es el sendero que comunica el Camino de Santiago con O Piñeiral, dirigiéndose directamente al edificio principal, con entrada mirando hacia la carretera, donde están el bar y el restaurante


Su albergue fue inaugurado en 2017, pero el restaurante ya abrió sus puertas en 1989, siendo pues todo un veterano en A Fonsagrada, especializado en gastronomía gallega


Cenando en O Piñeiral, tras una jornada de fatigas pero bellísima, en la que muchos peregrinos habrán salido de Grandas de Salime, bien de la propia villa, bien de Castro, unos cinco kilómetros más acá, o de Vistalegre, más atrás aún, cerca del embalse del Salto de Salime. Es también un buen lugar para desayunar, tanto quienes aquí se alojan, por supuesto, como quienes han salido en buen madrugón desde A Fonsagrada. También para comer opíparamente


Vayamos o no a O Piñeiral seguimos camino subiendo un poco más y viendo ya el siguiente mojón a escasos metros


Cruce y de frente, tal y como manda el citado mojón, que tenemos unos metros más adelante. A lo lejos se perfila la larga loma de A Serra do Hospital


Y algo más cerca reconocemos las casas de Veiga en la parte alta del pueblo de Vilardongo, por donde pasará el Camino hacia Pedrafitelas y Montouto


Pedrafitelas se halla al otro lado de la loma en primer término. Más a lo lejos, en A Serra do Hospital vemos la cota de A Lagoa Seca (1.107 m), con su parque eólico y, más a la izquierda, El Pico do Hospital (1.099 m), justo a la derecha del collado donde se encuentra el Real Hospital de Santiago de Montouto, cerrado al sur por A Carba (1.071 m), también con sus aerogeneradores


Fijándonos muchos, un punto blanco debajo del collado son las casas del pueblo de Montouto, donde empieza la cuesta final para llegar al antiguo Real Hospital de su nombre, que por poco no llegamos a ver desde aquí, donde se unen la ruta buronesa y esta, la fonsagradina


El camino por A Fonsagrada no pasa de la cota a la que se encuentra dicho hospital-alberguería, a una altitud de 1.025 metros sobre el nivel del mar, sin embargo la vía buronesa llega a subir aún más arriba, pues pasa cerca de los eólicos del Pico do Hospital, con lo que puede llegar a una cota de 1.050 metros o algo más, teniendo que bajar para entrar en el viejo enclave hospitalero, pues su trayecto lo atraviesa de lado a lado, por una calle empedrada, para salir a la capilla de Santiago, donde nos uniremos a él para inmediatamente bajar a Paradavella en un largo descenso entre pinares


Descenso el que tenemos ahora nosotros, si bien notablemente más corto, hacia la cabecera de un pequeño valle antes de la subida al Caserío de Veiga, de Vilardongo

 
Ahí cuesta abajo nace uno de tantos arroyos que dan sus aguas al río da Porteliña. Un poco a la izquierda de Vilardongo reconocemos el Cueto do Rebolín (898 m) con el Chao do Rebolín


Vilardongo pertenece, como O Piñeiral, a la parroquia de O Padrón, y su nombre hace referencia a un villar o núcleo poblado, alargado, en este caso extendido por el Camino


Según la plaquita debajo de la flecha del mojón ya hemos bajado, en este lugar, de los 150 kilómetros hasta la Praza do Obradoiro frente a la catedral de Santiago de Compostela


El Camino, bastante pedregoso, sigue un afloramiento rocoso en el que el suelo es en parte la misma roca madre


Hace una curva cerrada a la derecha y baja un tanto precipitadamente. Pisemos bien pues no son infrecuentes las caídas de culo, bastante dolorosas al dar con el duro suelo


Y ahí tenemos de nuevo la carretera de Lugo, con la hermosa pradería de la cabecera del valle ante nosotros. Al fondo a la derecha el monte de As Marcadas do Couso (922 m)


La carretera hace una curva cerradísima bordeando la cabecera del valle: nosotros la vamos a cruzar dos veces, una aquí y otra al otro lado de la curva, antes de subir a Veiga


Máxima atención al cruzar, esta carretera no tiene tal vez un tráfico enormemente denso pero sí mucha veces bastante continuo y siempre veloz


Tenemos una curva de escasa visibilidad enfrente, muy cerrada, pero recordemos que casi siempre oímos antes los motores que vemos a los vehículos. Pongamos por lo tanto todos los sentidos y, cuando caminemos en grupo, no nos apelotonemos


Efectivamente, dada la afluencia de peregrinos se hace necesario un sistema de cruce más seguro, con paso de cebra y señales luminosas quizás, o un subterráneo como con el que con tan buen criterio de hizo para pasar a la Fonte do Pastizal. Pero de momento habrá que arreglarse con la máxima precaución


Luego de un corto tramo de suelo de losetas, como el que hay antes de cruzar, el Camino hace un poco más de bajada, entre los árboles, que forman un bosquete lineal flanqueando el Camino


Camino que se torna en un bellísimo sendero de tierra adentrándose recto en la umbría


Como hemos dicho, volveremos a cruzar la carretera un poco más arriba, al otro lado de la curva. El Camino sigue en la espesura de la primera línea de árboles encima del prado


Un plantel de hermosos y jóvenes carballos que se extiende formando una carballeira lineal a lo largo de a parede de pedras a la izquierda


Es un encantador carreiro en este bosquete de cuento de meigas. Fijémonos en el musgo cómo crece y cubre la piedras en este lado más sombrío


Majestuosos ejemplares extienden sus ramas sobre prado y Camino. Compartimos parte de lo que sobre árboles camineros nos cuenta la siempre amena Xacopedia:
"Es uno de los elementos de referencia del Camino de Santiago. Según la Ruta discurra o no por zonas arboladas así serán las sensaciones y la forma de afrontar el itinerario. El árbol forma parte de los recursos del Camino proporcionados por la naturaleza, a veces con alguna colaboración humana, como el agua o la piedra. 
Quizá por esto el Codex Calixtinus (s. XII) no le presta especial atención. Sólo en el libro V alude de pasada a si alguna zona está más o menos arbolada. Le confiere, sin embargo, ciertas connotaciones divinas. Así sucede cuando, en las inmediaciones de Sahagún, recuerda a los árboles nacidos de las lanzas de los guerreros cristianos del emperador Carlomagno o cuando un peregrino en extrema necesidad acaba rendido y dormido al cobijo de un árbol y en ese escenario se le aparece el Apóstol. Al despertar encuentra como almohada un pan cocido. 
En relatos posteriores no se les concede una especial relevancia a los árboles del Camino, quizá porque la convivencia con ellos era lo habitual. Estaban en el Camino y cumplían su misión. Aportaban sombra para el descanso en verano y cobijo contra la lluvia en invierno y días de lluvia. Como mucho se podían echar en falta en algunos tramos desarbolados. Pero también, llegada la ocasión, representaban una amenaza latente -robos, asaltos, misterios, espíritus desconocidos- en las zonas excesivamente boscosas prolongadas en un interminable y sombrío corredor hasta el reencuentro de nuevo de los espacios abiertos, casi siempre más seguros y menos dados a exacerbar la imaginación. 
Los árboles actuales del Camino, como en el pasado, definen etapas, establecen lugares de descanso, reparan con su solitaria sombra los prolongados descampados del Camino -también necesarios e igualmente reveladores- y animan el espíritu. En muchos casos, permanecen en la memoria, aunque no todos los caminantes perciban y sientan su presencia".

La hierbas y demás plantas silvestres crecen profusamente en las veredas, pero la estrecha franja por la que caminan los peregrinos se mantiene expedita, formándose una suave tierra arcillosa de tanto 'molerla' al pisarla 


No hay ningún cruce además que pueda llevarnos a duda o error, por lo que avanzamos con paso resuelto sin mayor problema en este idílico paraje de prados y árboles


La hojarasca seca se amontona al pie del murete de piedra, tras el que una alambrada revela los usos ganaderos de esta campiña fonsagradina de la parroquia de O Padrón


Lo mismo que la carretera, el viejo Camino bordea todo el prado en una larga curva en forma de 'U' o media luna. Es otro de esos tramos llanos que diferencia a este Camino del de A Proba de Burón en el que, tras una rotunda bajada desde el Monte do Marmoiral, al sur de Os Chaos, sube prácticamente sin tregua hasta el Real Hospital de Santiago de Montouto, e incluso más arriba, pues sus últimos metros antes de llegar a él son en bajada, como hemos dicho


Algunos árboles crecen a cierta distancia unos de otros, mientras hay grupos que forman una especie de maraña de troncos retorcidos, muy llamativa


Hemos de tener en cuenta que los conceptos de belleza en el paisaje que tenemos hoy en día no se corresponden con los de los peregrinos de antaño y, lo que hoy nos parece un maravilloso paseo por el bosque significaba en otros tiempos temores y acechanzas. Volvamos a consultar, como siempre, a la Xacopedia:
"El estimulante contacto con la naturaleza que el Camino de Santiago proporciona es para algunos peregrinos y estudiosos más un mito contemporáneo que una realidad contrastada, tanto a lo largo de la historia como en el presente. Es fácil observar que los textos y testimonios históricos de la peregrinación apenas mencionan la naturaleza en sentido positivo y cuando lo hacen aparece de pasada y en relación con algún momento o lance de la ruta. Los testimonios escritos contemporáneos, con darse más al disfrute del entorno natural, tampoco la confirman, al final, como un elemento determinante en la voluntad del peregrino. 
Las penalidades que a los caminantes históricos les ocasionaba la naturaleza sin aditivos, que obligaba a grandes esfuerzos de supervivencia, no estimulaba precisamente los sentidos para una percepción positiva del medio físico. Para el peregrino medieval y de los siglos posteriores el entorno era, como casi todo, un concepto utilitario: resultaba bueno en función de si ayudaba o no en el viaje. 
Si en la actualidad se valora de forma positiva la naturaleza incluso en condiciones extremas durante la ruta y se acepta el padecimiento momentáneo como parte de la experiencia del Camino -siempre habrá la oportunidad de una ducha y un reparador descanso al final del día-, el peregrino histórico tenía una visión de esta cuestión completamente distinta. Incluso caminantes tan animosos y dispuestos a disfrutar del viaje y de cualquiera de sus oportunidades como el italiano Nicola Albani (s. XVIII) observan y valoran el entorno natural en función sobre todo de sus dificultades: “Tuve que hacer una subida de cuatro millas por una montaña tan horrible que incluso las caballerías se habrían cansado.” Así se refiere Albani al hoy considerado espectacular entorno del Camino Francés en el límite entre León y Galicia. 
Los relatos conservados reservan sobre todo las muestras de admiración y disfrute del entorno -aunque también reciba críticas- para los espacios urbanos, los grandes edificios y, en alguna ocasión, el mar. En el medio urbano el peregrino tenía la posibilidad real de recibir ayuda, alimentos y calor humano. Y estos eran valores supremos en ruta. También aparecen algunas consideraciones positivas cuando la naturaleza se combina con el tiempo agradable para caminar. Poco más".

Otra maraña de troncos que nos recuerda a una mano pero con muchísimos dedos. La imaginación y la leyenda de los árboles y sus formas llegan al famoso Codex Calixtinus o gran guía jacobea del peregrino "recuerda a los árboles nacidos de las lanzas de los guerreros cristianos del emperador Carlomagno o cuando un peregrino en extrema necesidad acaba rendido y dormido al cobijo de un árbol y en ese escenario se le aparece el Apóstol. Al despertar encuentra como almohada un pan cocido", nos explica también la Xacopedia


Así, en su Camino Primitivo. De Fonsagrada a Lugo, el peregrino Carlos Olmo Bosco, El Vagamundos, nos transmite sus sensaciones de esta manera en estos trechos: "el trayecto es un continuo sube y baja por valles y montañas agrestes, con pequeñas poblaciones que son la única nota de color en un paisaje fundamentalmente verde, ese verde «gallego» que debería tener referencia específica en la escala Pantone", escribe en la web Camino Santiago


El erudito botánico y entusiasta del Camino José Ramón López Valdés nos enseña en su libro "Camino" en el Camino de Santiago (Castrillón) el lenguaje de las plantas y su conexión entre ellas y con las gentes del Camino de Santiago:
"En el silencio del bosque, donde el viento murmura entre las hojas y el suelo respira bajo los pies, ocurre algo que apenas empezamos a comprender. Las plantas -esas criaturas inmóviles que muchosa consideraron simples adornos del paisaje- resultan ser interlocutoras silenciosas, maestras de una lengua que no se pronuncia pero que vibra en moléculas, raíces y luz. Hablan sin boca, oyen sin orejas, piensan sin cerebro. Y, sin embargo, se comunican, sienten, recuerdan... actúan.

La raíces, ocultas bajo tierra, no son meros anclajes: son los verdaderos oídos y cerebros del reino vegetal. Miles de diminutos pelos radiculares se extienden como dedos buscando contacto, hilando conexiones invisibles con bacterias y hongos. En esa penumbra húmeda, donde el oxígeno escasea y la vida se mide un impulsos químicos, las plantas tejen una red subterránea de inteligencia. Allí, en la oscuridad, las raíces intercambian mensajes, pactan alianzas, negocian la supervivencia.

Los científicos llaman a esta red "micorriza", pero muchos prefieren un nombre más evocador: el internet del bosque. A través de hilos de hongos -finos como humo, resistentes como nervios- las plantas se comunican unas con otras. Un árbol puede advertir a otro sobre una plaga; un abeto viejo puede transferir nutrientes a los brotes jóvenes que crecen bajo su sombra. La cooperación, más que la competencia, parece ser el lenguaje fundamental del bosque. Suzanne Simard, ecóloga canadiense, lo explicó con una imagen poderosa: "los árboles no viven solos, sino en conversación constante".

La comunicación no se limita al suelo: en el aire, los perfumes de las plantas, menta, jazmín, pino, lavanda, forman frases "en un idioma químico que sólo los seres del reino vegetal comprenden del todo", unos aromas advierten de un ataque de insectos, otra de la inminencia de lluvias, de sequías, de alguna plaga. "En cuestión de minutos, esas plantas preparan sus defensas, engrosan paredes celulares, sintetizan toxinas o cambian su metabolismos. Es una red de alerta temprana, tan eficiente como el sistema inmunitario de un animal"


Así el Camino, además de caminar, es una conexión con el entorno, no solo con las gentes y los paisajes, cuando introspectivos como este, como extrospectivos cuando se divisan lejanos horizonte, también con la naturaleza y, dentro de ella, los árboles y las plantas


Tras un trecho agradablemente llano empieza otra cuesta, la cual ya no terminará hasta llegar al Caserío de Veiga en Vilardongo, con cruce de la carretera por medio


El sendero sube entre aquí entre espesos setos y algunos ortigales, buena muestra de que "la planta es un laboratorio de química avanzada. Sus defensas naturales incluyen moléculas que, sin saberlo, terminan beneficiando también al ser humano. Los compuestos antioxidantes, antiinflamatorios y antimicrobianos que nos protegen -como los flavonoives, las catequinas y los patógenos. Lo que para ellas fue supervivencia, para nosotros se convirtió en medicina", sigue diciendo López Valdés


De esta manera "el boques deja de ser un conjunto de árboles para revelarse como una sociedad compleja, un sistema nervioso extendido bajo tierra y sobre el viento. Cada hoja, cada raíz, cada hongo y cada bacteria son nodos de una red viva, pulsante, que sostiene la vida en el planeta", esta es la sabiduría natural que hallamos en el Camino


Fuerte repecho este, por suelo 'no alicatado', como tantos caminos-pista que encontramos por doquier, firme antiguo y noble de tierra, piedra y raíces. "La próxima vez que camines entre árboles, detente un momento. No escucharás palabras, ni suspiros ni canciones... pero ellos sí podrían estar hablándose entre sí. Quizá sobre la lluvia que vendrá. Quizá sobre tí".


Si efectivamente es así, planta y árboles, desde la hierba y la pequeña flor silvestre hasta el magnífico carballo, percibirán los pasos y hondos suspiros de la fuerte respiración de tantos y tantos peregrinos en esta abrupta pendiente


Pero pronto salimos a la carretera, poniendo fin a un primer tramo de subida. Las señales advierten de que hemos de volver a cruzar la LU-530


La que durante un tiempo fue, a partir del Plan Peña de 1940, la vieja comarcal C-630 Pravia-Lugo
por Grandas de Salime, leemos en CarreterAstur:
"La denominación de las carreteras Nacionales y Comarcales surgió en el Plan General de Obras Públicas de 1940 y siguió así hasta los años 80. 
Las nacionales serían las principales carreteras para unir la capital del país con las capitales de provincia y otros puntos de interés estatal entre si. Las comarcales las podemos entender como un complemento para cubrir una red secundaria entre las carreteras nacionales y/o entre núcleos de interés en una época en la que el crecimiento del parque móvil era importante".

Otro lugar pues para cruzar con gran cuidado en esta trenza que forman aquí la carretera y el Camino. Nunca nos confiemos de la aparente tranquilidad de estas vías en comparación con carreteras nacionales y similares


Se reconocen bien los trabajos de desmonte realizados en la LU-530 para ensanchar su calzada. Allí han plantado eucaliptos, una de las alternativas que se plantean al pino radiata afectado por los llamados hongos de las bandas


Cruzar la carretera no significa para nada que se haya terminado la cuesta, nos aguarda ahora una fuerte pendiente empinada por este tramo que parece haber sido labrado en la roca viva


Una línea de bloques pétreos al lado de la pared rocosa ofrece suelo firme cuando la lluvia arroya por la vereda derecha, formando un verdadero arroyo a veces


Las cuestas también nos demuestran que el haber dejado atrás Asturias no quiere decir tampoco que se hayan acabado las etapas más abruptas y montañeras del Camino Primitivo, donde radica su toda dureza pero a la vez también su festejada belleza


Crece a la izquierda en la ladera el bosque autóctono mientras a la derecha lo hace el eucalipto, haciendo el Camino de frontera forestal


"Los peregrinos caminan sin notar que cada paso deja una huella invisible en esta red de la vida", escribe bellamente López Valdés en esta frase que recordamos subiendo este tramo. Sí, ya no son las cuestas de El Palo, el Acevo o La Espina, pero para el caminante que ya lleva unos cuantos kilómetros y cansancios acumulados de días y días ningún esfuerzo es poco


"Cada imagen es un testimonio de la vida que fluye en el Camino (...) de la conexión silenciosa entre humanos y naturaleza", continuamos leyendo y releyendo en esta obra que ensalza a la vegetación caminera jacobita; "siglos de peregrinaciones dejaron rastros invisibles en el paisaje (...). Cada paso que dais, cada palabra que es pronunciada, incluso los silencios, son escuchados y recordados".


Es "la sintonía que surge cuando el ser humano camina con respeto, cuando su pisada no es solo un acto mecánico, sino un diálogo silencioso con el suelo. Bajo la bota, la energía se transmite: la tierra responde con latidos, los árboles captan la vibración y las raíces ajustan su crecimiento, las semillas germinan y se adaptan. En esa comunicación invisible reside la inteligencia de lo vegetal". Pensamientos plasmados en un bello libro que es una elegía al Camino vegetal


La cuesta no cesa aún y el Camino, ya de zahorra hace una curva a la izquierda flanqueado por hileras de árboles


"La belleza no necesita escenario", asegura en uno de los apartados de su libro López Valdés, desarrollando esta idea en la ruta jacobita:
"En el Camino de Santiago uno aprende a ver la belleza en lo más inesperado. Una mariposa que se cruza en silencia. Un campo de girasoles que se inclina hacia el sol. Una flor diminuta que se abre entre los pies cansados del peregrino. No hay cartel que la anuncie. No hay marketing que la respalde. Simplemente está allí.

Y entonces uno se detiene. No porque buscara algo hermoso, sino porque la belleza se ofreció sola".

Es, ciertamente, muy posible que nos detengamos, acaso para deleitarnos con la obra de la naturaleza, o acaso para recuperar resuello, o tal vez para las dos cosas a un tiempo, en lugares como este, en los que tal parece que le hierba mullida tienta no solo a parar sino a tenderse sobre ella, a la larga


El Camino sale ya a campos más abiertos a la vista del Caserío de Veiga, en Vilardongo, donde acabará la subida... de momento


Estamos ya muy cerca, a unos cuatro kilómetros o poco más, del Real Hospital de Santiago de Montouto y hay que ganar altura aunque sea, como hemos dicho, 'escalonadamente'


El Camino se ensancha y sube recto y en rampa al lado de este campo listo para sembrar 


El monte de As Marcadas do Couso, ahora a nuestra derecha, donde alternan plantaciones de pinos, de eucaliptos, prados y pequeñas fragas de bosque autóctono


Más a lo lejos y al otro lado del valle del Rego do Valindorro divisamos el monte Pivial (859 m) y el Chao de Pruída (898 m), por donde sube también en soberana cuesta la vía buronesa. Por allí habría estado la antigua malatería de San Lázaro da Bastida, hospital de acogida no de peregrinos sino de leprosos


El Camino sube de A Bastida tras empezar a subir desde A Proba de Burón luego de un gran descenso desde al collado entre Os Chaos de A Fonsagrada y el Monte do Marmoiral, al que se llega subiendo un buen tramo desde Paradanova, bifurcación con este camino fonsagradino. No llegamos a ver la vieja capital desde aquí pero nos damos cuenta del sobreesfuerzo de tener que bajar para volver a subir


Los peregrinos que escogen ir por A Proba de Burón suelen ser, en la mayoría de los casos, caminantes más o menos experimentados que conocen ya esta ruta principal fonsagradina y desean conocer también la buronesa, especialmente recomendada a quienes buscan caminos solitarios, si bien tan transitables como este. Sin embargo, ante la ausencia de servicios, para hacer la alternativa por A Proba de Burón, se hace necesario también pernoctar y avituallarse en A Fonsagrada


Ya se va acabando la cuesta, aunque también se va anunciando la siguiente. No vamos a negarlo, la etapa con salida en A Fonsagrada, si bien más liviana que yendo por A Proba de Burón, es otra jornada 'rompepiernas'. Acabando, como se suele, en O Cádavo (Baleira) o, incluso más allá, en Castroverde, aunque las alturas y distancias parezcan en principio más asumibles que las de El Palo, Buspol o A Serra do Acevo, no tendrán nada que envidiarles, por ejemplo, en la famosa Costa do Sapo 'cuesta del sapo' hacia A Lastra o la subsiguiente ascensión al Alto da Fontaneira


Hemos de tener en cuenta que, quien camina por aquí se supone habrá dormido en A Fonsagrada o en O Piñeiral, por lo que es fácil que esté, por un lado fresco y 'descansado' pero, por otro, aún desentumeciendo los músculos de las muy exigentes etapas anteriores


Tengamos siempre presente que el sobreesfuerzo de una jornada va a pagarse muy posiblemente en la siguiente. Es cierto que, por una parte y dada la proliferación de alojamientos, al menos en determinadas zonas, hace que podamos alargar o acortar las etapas 'a voluntad', pues recordemos que estas son una orientación de dónde poder pernoctar, pero no de obligado cumplimento


Pero lo dicho anteriormente es cuestionable ante la saturación de plazas de todo tipo de alojamientos, albergues, pensiones y hoteles, no solamente ya en temporada alta sino incluso avanzando el otoño y en primavera temprana. No pocas veces no queda más remedio que hacer más kilómetros de la cuenta pues hay hasta reservas de uno año para otro


Tampoco hay en este caso una regla fija, dentro de una misma temporada hay gente que se ha pernoctado en litera o en cama incluso sin reservar, como otros, de un día para otro, las han pasado canutas e incluso tenido que abandonar. Ha vuelto a aparecer pues el fenómeno del vivaqueo, algo relativamente común en los años 1990, cuando apenas había albergues, pero que ahora puede ser una necesidad, al menos algún que otro día


Salimos a una pista hormigonada que comunica estas casas del Caserío de Veiga con el núcleo de Vilardongo, situado más abajo, y seguimos a la derecha, caminando en llano


En este lugar, tan adecuado para hacer un alto en este rellano entre cuestas, podemos mirar atrás y deleitarnos con un hermoso paisaje... a la derecha


La línea de los edificios de A Fonsagrada, en lo alto de una montaña a una altitud media de 952 metros sobre el nivel del mar (la capital de concello más alta de Galicia -además del concello más extenso-), nos recuerda aquel dicho popular que asegura que "A Fonsagrada nunca baixan os lobos... porque teñen que subir"


Bajo ella y el Monte do Marmoiral (935 m), la bajada al valle del Rego da Pobra, donde se asienta la antigua capital, verdaderamente fundada, se supone que por Alfonso IX hacia 1200 en un valle se supone que de clima más benigno y clemente que las alturas de la Fontem Albei romana (A Fonsagrada) y, si bien es verdad que más de 200 metros de diferencia de altura media la libraban más de nevadas, tormentas, granizadas, nieblas, rayos y centellas, quedaba tan incomunicada como A Fonsagrada pues sus rutas principales: Asturias-Galicia y Cantábrico-Castilla quedaban cortadas al pasar por las montañas circundantes


Y así, pese a las fundaciones hospitalarias para los peregrinos, ventas y mesones para arrieros, castillo de gobierno y justicia, comunidades religiosas y demás privilegios y prebendas, el duro camino hacia ella y desde ella, yendo o viniendo, se antojase demasiado abrupto y largo en comparación con la vía fonsagradina, algo que se consolidó en el siglo XVIII y se manifestó en 1835 con su proclamación como nueva capital de la Terra de Burón, que pasaría a llamarse también A Fonsagrada


A la izquierda vemos el barrio de Os Chaos, que se extiende al sur del centro urbano, llegando a las cercanías del collado del Monte do Marmoiral, por donde sube, para luego bajar, la ruta buronesa desde Paradanova. Desde dicho collado una señal indica que puede entrarse también desde allí a A Fonsagrada por la Rúa Burón que, a la altura del cruceiro en el cruce de esta con la rúa da Penela, enlaza con el camino fonsagradino, que ha llegado de Paradanova por la fuerte cuesta que algunos llaman 'del silencio' porque no se puede decir ni mu del agotamiento que conlleva subirla


Ese camino fonsagradino llega a la Fonte Sacra y, por la rúa Ron (solar del antiguo hospital de peregrinos) y la iglesia de Santa María da Fonsagada pasa a la Rúa Maior, la que fue la principal de la villa hasta la construcción de las primeras carreteras a Lugo y a Asturias hasta finales del siglo XIX, que desplazaron su eje principal a las actuales Avenidas de Asturias y de Galicia


Por la Rúa Maior y al pie de la 'copa del agua', el depósito de suministro a la población, bajamos hacia la Avenida de Galicia, la cual cruzamos para salir al barrio de As Rodas y dirigirnos a O Padrón, otra dependencia de los sanjuanistas, por donde hemos venido a A Fonte do Pastizal, O Piñeiral y Vilardongo


A la derecha de As Rodas está, fuera del Camino, el Monte da Rebordela (964 m), donde vemos la nave de Piensos O Coto y, a lo lejos, la también eolicalizada Serra do Acevo con sus picos de Cuia (1.109 m) y, a la derecha y más alto, cima de la sierra, el Pedras Apañadas (1.207 m). Entre ambos el Camino de Santiago baja y entra en Galicia en O Acevo


Desde aquellas alturas, solar del antiguo Hospital de Cuia de los condes de Altamira, y aún en Asturias, veíamos ya A Fonsagrada. Posteriormente por Cabreira, Fonfría, Barbeitos y Silvela llegábamos a Paradanova donde escogíamos, como los romeiros de antaño, entre el camino buronés o el fonsagradino


El Camino avanza recto y en llano hasta la siguiente casa, siendo este uno de los 'peldaños' de la ascensión a la Serra do Hospital, por lo que enseguida llegará otra buena cuesta


Estas serranías forman una crestería por la que discurre el Camino aprovechando este paso natural hacia los puertos occidentales fonsagradinos. Así, de la misma manera que tenemos vistas al norte, tendremos, desde un poco más allá, otro impresionante panorama, al sur


Muy atentos a esta bifurcación: a la izquierda se baja a la carretera (puede visitarse la ermita de San Isidro) y a la derecha sigue el Camino. Observemos y atendamos al mojón


Al llegar a esta casa el suelo asfaltado desaparece y comienza una cuesta hacia el bosquete


A la izquierda, espléndidas huertas a la salida de Vilardongo, último pueblo de la parroquia de O Padrón en el Camino de Santiago


Un vallado cierra esta finca a nuestra izquierda antes de adentrarnos en la tupida arboleda


Realmente se trata de uno de los tan abundantes bosquetes lineales que, a los lados del Camino, ofrecen buena sombra a los caminantes a la vez que lo separan de las fincas colindantes


Las cuestas, al ir ganando altura, nos permiten descubrir nuevas perspectivas y detalles, ahora a poniente


A Carba (1.076 m) con su parque eólico, estribaciones meridionales, por Os Oteiros, de A Serra do Hospital. Al fondo, los As Penas de Ferreira (895 m)


Ahí está el Alto de Cerredo, donde la carretera LU-530 hace una grandísima curva bordeando las laderas este, sur y oeste de las estribaciones meridionales de A Serra do Hospital. A lo lejos es el Pico Monteiro (938 m) en A Serra de Fontoira


Caída al boscoso valle del río das Romeas, bajo Vilardongo y la carretera, uno de los que dan agua al río da Porteliña. A lo lejos, otra vista del Alto da Aradela (809 m), con el Chao do Viladriz (719 m) y el Cueto Vilanova (655 m)


Aquí vemos dos de las casas de Vilardongo  en el camino a la ermita de San Isidro, la cual no llegamos a ver pese a estar a muy escasa distancia. Al fondo de la casa de la derecha vemos el monte del Cueto Rebolín (898 m) y, a lo lejos, A Serra de Louxas con el alto de este nombre (923 m) y, más a la izquierda, Louriña (912 m). En la lejanía el portentoso murallón de la Cordillera Cantábrica en su extremo occidental, transición hacia Os Ancares por Ibias y el puerto de Cienfuegos, donde confluyen Galicia, Asturias y León. Os Portos es como se conocía popularmente en la zona todo ese murallón natural


La cantidad de picachos sobresalientes es tal que enumerarlos a todos sería prolijo, pero es necesario citar algunos, como A Serra de Murias (1.027 m), el Pico Tesón (1.379 m) en A Serra de Pradela, el Pico do Viso (1.334 m), el Alto de Campellín (1.223 m) en A Serra da Granda de Arroxo, As Penas do Lobo (1.336 m) en A Serra do Vilar, el Alto da Legua (1.215 m), el Pico da Fiosa (1.421 m), A Pena do Laxe (1.273 m) en A Serra da Cortela. Y acaso en días muy claros divisaremos el Pico dos Tres Bispos (1.643 m), El Pico Penarrubia (1.822 m), As Penas da Verdía (1.722 m), etc. etc. etc., parajes pastoriles de brañas veraniegas y paraíso de los montañeros


Aunque cada vez menos, se ven neveros en las cimas más altas y en sus lugares más umbríos, que son precisamente los que tenemos a la vista, es decir, los de la cara norte del cordal. En A Serra de Ancares tenemos el Mostallar (1.935 m), el Pico da Cuíña (1.992 m), el Miravalles (1.966 m)


Por los concejos asturianos de Ibias, Cangas del Narcea y Degaña se suceden puertos que fueron pasos naturales entre Galicia, Asturias y León, como el Couño (mal transcrito como 'Connio'), Muyeres Mortas (mal castellanizado como 'Mujeres Muertas'), Cienfuegos, Valdeprado y otros. Por ahí destacan el Pico da Golada (1.428 m), El Pico Trascalada (1.405 m), El Chailón (1.335 m). Aunque parezca imposible, existió una ruta de peregrinación jacobita que entraba en Galicia por Tormaleo (Ibias), muy secundaria pero que sirvió para el paso de todo un ejército, el del mariscal Ney, favorito de Napoleón que invadió Asturias con sus tropas en la primavera de 1809 saliendo desde Lugo y atacando por donde nadie se lo esperaba, logrando gran sorpresa


Y este es el cogollo principal del pueblo de Vilardongo, orientado al sur. Justo después de la casa de abajo a la izquierda se encuentra la capilla de San Isidro. Las casas de la derecha tienen su acceso por la carretera. Más allá tenemos el Monte de Cuíñas (803 m), A Serra de Liñares con el Chao de Coto (898 m). A Serra de Cuías (940 m), ya al otro lado del Navia o Río Grande y A Serra de Valcarce, en Ibias (Asturias) con el Pico Redondela (1.215 m) y otras cumbres


El Camino avanza bastante recto, lo que nos recuerda a las vías romanas, como la Lucus Asturum-Lucus Augusti que por aquí se piensa que pasaba. Sin embargo la senda ha de ser mucho más antigua, prehistórica sin duda, mejorada y reaprovechada hasta que las carreteras la relegaron a vía pecuaria


Pasamos así junto a un depósito de agua y seguimos subiendo rampa adelante entre los árboles, que forman un túnel vegetal


Una fila de postes a los lados aguantan un vallado que cierra las fincas colindantes a ambos lados. Los árboles nos proporcionan buena sombra casi hasta el final de la cuesta 


Eu una de las fincas de la derecha vemos una casa y un bonito hórreo


En esta pradería crecen además bellos frutales y árboles ornamentales


Hórreo de cubierta a cuatro aguas hecha de losas de pizarra, las cuales se encajan unas en otras en las cumbreras. Los pegollos o pilares son de madera sobre pilastras de piedra y los tornarratos o pegolleras son de piedra


En el prado, un hermoso cruceiro, con el Parque Eólico da Carba a lo lejos


El cruceiro sique un esquema muy habitual: la Virgen (la Dolorosa) a un lado de la cruz y al otro Cristo crucificado


La Dolorosa mura al Camino y a los peregrinos, mientras Cristo lo hace hacia las cuestas que se avecinan. Debajo, un capitel muestra cuatro conchas


Aunque ahora ha crecido algo la vegetación y no se ven tan bien, constituía una estampa muy fotografiada por los peregrinos


El Camino avanza recto. Ahora a la derecha el vallado ha dado paso a una alambrada, lo que delata el uso ganadero del prado


Y esta es una foto de cómo era el Camino antes de que este fuese 'alicatado', como lo fueron tantos caminos fonsagradinos, unas veces con razón y otras acaso sin tanta


Fue en el año 2018 cuando alguien decidió hormigonar caminos jacobitas a discreción, sin saberse motivo cierto pues no eran ya tramos de comunicación con pueblos y casas, pues estos tenían ya sus vías de acceso pavimentados, provocando en algunos casos gran destrozo. Escribía de ello a 16 de noviembre de dicho año el gran historiador jacobita y erudito peregrino Antón Pombo en la web de Guía Gronze:
"Reportaje: El hormigonado del Camino de Santiago en Galicia
Las agresivas intervenciones de la Xunta de Galicia sobre el Camino de Santiago, urbanizando sendas y caminos, causan perplejidad e indignación entre los peregrinos

Una noticia reciente ha alarmado a los amigos del Camino, a nivel internacional, tras haberse publicado en los medios, y difundido por las redes sociales, las crudas imágenes del Camino de Santiago cementado a la brava en dos tramos diferentes: por una parte en el sacrosanto Camino Francés, municipio de Paradela, nada menos que en la primera etapa, Sarria-Portomarín, para la mayoría de senderistas que ahora frecuentan la ruta; por otra en el Camino Primitivo, municipio de A Fonsagrada, en plena montaña lucense, un espacio declarado Reserva de la Biosfera. 
En ambos casos se actúa, directa o indirectamente por parte de la Axencia de Turismo de Galicia, para supuestamente adecuar los caminos, o sea, repararlos para que no se encharquen, y para que los peregrinos puedan transitar cómodamente por ellos sin mayores contratiempos. Loable deseo que, sin embargo, no parece cuadrar con las obras que hemos podido ver.

Pasamos a analizar los dos casos y las reacciones que ha suscitado esta intervención 

Camino Primitivo 

A principios de octubre el Foro del Camino Primitivo, que agrupa a una treintena de entidades y asociaciones culturales, ecológicas o de defensa del Camino de Santiago, denuncia a la prensa, y traslada su informe a Icomos (Comité Internacional de los Monumentos y los Sitios, encargado de velar por la protección de los bienes declarados Patrimonio Mundial por la Unesco), el grave atentado que, en su opinión, se ha ejecutado en varios tramos del Camino Primitivo, entre Vilardongo y Pedrafitelas, a su paso por el concello de A Fonsagrada (primera etapa en Galicia). 
Se alude a la “destrucción de la identidad”, y a la grave alteración de su valor patrimonial por el uso de maquinaria pesada y cemento en las obras de reparación. Argumentan que la intervención ha sido sumamente agresiva, pues en realidad lo que se ha hecho es urbanizar y sepultar la antigua vía con cemento, grava y zahorra, nivelar su rasante, uniformizar toda la traza, cimentar los sumideros e instalar perfilados. En resumen, crear un camino nuevo con las técnicas habituales de construcción de las pistas forestales o agrarias, lo que implica perder el hilo conductor con el pasado y generar una artificialidad frente a la autenticidad. 
La denuncia se suma a la de 2016, presentada por las obras que afectaron a otros tramos del Camino Primitivo en el concello de Castroverde. En su memoria también aluden a la indignación de los propietarios de fincas colindantes con el Camino, que se han visto perjudicados por la actuación, y hacen un llamamiento a los municipios para que sean más prudentes a la hora de otorgar licencias de obra a la Axencia de Turismo.

Camino Francés

Dos semanas después y por el mismo motivo, la Fraternidad Internacional de Amigos del Camino de Santiago (FICS), que viene destacando por su lucha en defensa del patrimonio jacobeo, recientemente también con motivo del proyecto de gran explotación minera a cielo abierto en Touro, denuncia a los medios los excesos en la obra de “adecuación del Camino” ejecutada entre As Rozas y Ferreiros. En este caso el proyecto fue elaborado por la Axencia de Turismo para la Mancomunidade de Municipios Galegos do Camiño Francés, y licitado por el concello de Paradela.  
Las imágenes resultan demoledoras al contemplar el Camino prácticamente hormigonado por el exceso de cemento utilizado en la mezcla, a todas luces superior al que figuraba en la memoria del proyecto, que al llover formó grumos y dejó el suelo duro, como una plataforma de hormigón lavado. En su nota la FICS considera que estamos ante una grave infracción contra la Ley 5/2016 del Patrimonio Cultural de Galicia, y por lo tanto “incompatible con la legislación vigente”. Por otra parte, la guía de buenas prácticas para la rehabilitación edificatoria en el Camino de Santiago señala con nitidez que las actuaciones “deberán ser compatibles con la conservación y protección de sus valores propios, y garantizar las características principales del territorio afectado”. 
Desde su archivo fotográfico establecen una comparativa histórica, cotejando la situación de los mismos tramos en los años 90 y la actualidad. De este modo se entiende perfectamente que la transformación del Camino ha sido radical, y que la estructura de las vías tradicionales, sean calzadas, veredas o corredoiras, ha sido destruida o enmascarada. Ahí están la calzada de Biville, completamente aterrada, o los escairos o poldras de Peruscallo que sorteaban el agua, prácticamente desaparecidos bajo la nueva capa.

Reacciones 

A raíz del debate suscitado en las redes sociales, donde la mayoría de los opinantes condena la actuación, sintiendo dolor e indignación por el daño causado a un patrimonio común, no ha faltado quien crea que este tipo de intervención es similar a la que hacían los romanos para mantener sus vías, aunque aquellas, no lo olvidemos, estaban concebidas para el paso de carros y cabalgaduras con carga, no solo de peatones. En efecto, la visión y puesta en valor de las calzadas descarnadas, caso de que existieran los enlosados, es algo más propio del Romanticismo en adelante, y la capa de rodadura sobre las piedras estaba formada por lo que más tarde se ha denominado macadán. Pero este sistema constructivo no incluía cemento Portland, ni áridos artificiales, sino naturales de diferente grosor. 
Hemos contactado con la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Lugo y su presidente, Ángel Trabada, aun reconociendo que puede haber habido algún exceso, y cuestiones opinables en las soluciones adoptadas, considera “que lo prioritario es la seguridad del peregrino, sacarlo de la carretera, aunque sea por caminos alquitranados”. Además, recuerda que el Camino de Santiago también es una vía de servicio para los vecinos, que tienen en él casas y propiedades, y que “aunque a algunos les guste el barro, los caminos hay que repararlos”. 
También recabamos la opinión de Manuel Barán, presidente de la Asociación Galega de Amigos do Camiño de Santiago, y además sarriano, por lo que vive en proximidad lo que ha ocurrido en el Camino Francés. 
A propósito del caso de A Fonsagrada, dado que la AGACS forma parte del Foro del Camino Primitivo, condena totalmente lo que se ha realizado. Al trasladarnos al Camino Francés, nos desvía hacia la denuncia judicial que han interpuesto a raíz del corte del Camino en Sarria, por el desmontado de la Ponte Ribeira, un asunto que ya trae cola. Al regresar al foco que nos ocupa, reconoce que aunque acaban de hacer junto con la Asociación de Periodistas y Estudiosos del Camino de Santiago (APECSA), que tampoco ha dicho ni mu sobre esta cuestión, una marcha entre Sarria y Portomarín para conmemorar el XXV Aniversario del Xacobeo, discutible celebración por cierto, por el momento no han presentado ninguna protesta en firme. No obstante, al entrar en el Facebook de la asociación, algunos socios sí que han criticado el uso de cemento para “reparar” el Camino Portugués; ¡otro frente abierto! 
La respuesta de la Axencia de Turismo, muy en la línea política, ha consistido en echar balones fuera, indicando que ellos respetan escrupulosamente lo que les ordena la Dirección Xeral de Patrimonio, que es quien autoriza y supervisa la obra, añadiendo que los peregrinos demandan estas mejoras, y están encantados de que el Camino no esté hecho un barrizal (o blanco, o negro, al parecer no hay término medio). 
Icomos, que precisamente acaba de emitir un informe demoledor sobre el impacto de la mina de Touro sobre el Camino Francés, llegando a indicar que el Camino podría perder su condición de Patrimonio Mundial si la Unesco considera esta valoración, ahora tiene aún más argumentos para reafirmar esta postura, aunque tendremos que esperar su resolución ante la denuncia trasladada por el Foro del Camino Primitivo. 
Intentamos también, sin éxito, contactar con el Xerente del Xacobeo. 
En cuanto a la Dirección Xeral de Patrimonio, a través del Subdirector Xeral de Conservación e Restauración de Bens Culturais, Manuel Chain Pérez, nos transmite que por el momento “no tienen una visión oficial”, ya que ni se ha abierto un expediente informativo, ni han recibido denuncia alguna en tiempo y forma, ni existen, por lo tanto, actas de inspección. Las obras efectivamente están autorizadas por la DXP, con el aval del Consello Asesor dos Camiños de Santiago, y se entiende que se han realizado conforme al proyecto técnico en su día autorizado. Y en virtud de este permiso “no debería haberse utilizado hormigón en la pavimentación, como parecen dar a entender las redes sociales, ni debería haberse dañado valor cultural alguno presente en el Camino”. Además, han recibido de la Axencia de Turismo un informe de ejecución en el que las obras parecen ajustarse al proyecto autorizado.

Nuestra conclusión

Aquí lo que subyace, ya desde hace unos años, exactamente desde que la Axencia de Turismo de Galicia arrebató al Xacobeo, ahora además integrado en su área, la batuta en lo que se refiere al mantenimiento de los caminos jacobeos de Galicia, es un cambio de modelo. Con anterioridad se intentaba, en consonancia con lo que se venía haciendo desde los años 90, aplicar técnicas tradicionales para la recuperación del Camino, cuya traza coincide con diversas tipologías viarias, y con tramos que mantienen características históricas (calzadas) o etnográficas peculiares (anchos, firme, disposición de muretes laterales, marcas de rodada, tramos empedrados, sistemas de poldras para superar tramos anegados, pasos de invierno, etc).

Sin embargo, desde que la Axencia aplica su propia metodología (ya resulta chocante que una agencia de turismo se encargue de obras que afectan directamente al patrimonio cultural), se ha optado por convertir el Camino, para evitar gastos de mantenimiento, en una homogénea pista forestal, con mezcla de cemento y mucha zahorra artificial, utilizando también en ocasiones tuberías y otras piezas de hormigón prefabricado para canalizar las aguas. En ciertos tramos en pendiente, y en todos los pasos próximos a viviendas, la solución adoptada ha sido el hormigón lavado, ya presente en muchos lugares. Antes se intentaba mantener un firme terroso, con lechos de grava para favorecer el drenaje, y se intervenía poco cuando el Camino discurría sobre un fondo de roca, con sus marcas de rodada, y respetando las calzadas. Para las canalizaciones, y en ciertos pasos con problemas de agua, se utilizaban lajas de piedra pizarrosa o adoquín granítico, en función de las tipologías de cada comarca. Si bien el adoquín no es un elemento tradicional, y tiene una impronta urbana, al menos se integraba sin grandes estridencias.

En todo este proceder subyace una realidad, que no es otra que la creación de un neocamino, alejado de su realidad y concepción tradicional, en el que se busca satisfacer una necesidad imperiosa a la que se tienen que supeditar todas las actuaciones: dar respuesta al turismo de masas. Esta nueva filosofía de la Xunta, en ocasiones envuelta en el ropaje de favorecer la accesibilidad, es la que está propiciando una absoluta transformación en la facies histórica de los caminos jacobeos de Galicia, que ya no responden al concepto de itinerarios para peregrinos, ni siquiera para senderistas, sino para turistas que caminan con botines de paseo o sandalias en vez de botas. Si realmente esto es lo que deseamos, podríamos tirar por la calle de en medio y, directamente, convertir el Camino de Santiago en una pista de tartán (mejor no damos ideas). Lo peor es que a este paso, los peregrinos que pretendan pisar vías tradicionales, buscando la “autenticidad”, acabarán marchándose a Asturias, a la Vía de la Plata, a los caminos mozárabes o a Francia, país en el que, desde luego, a nadie se le ocurriría echar cemento sobre un GR.

Al final el culpable de los excesos, como ocurrió con el célebre maquinista del accidente ferroviario de Angrois, va a acabar siendo el palista, al que sin duda se le fue la mano con el cemento. Será un buen modo de sacudirse responsabilidades, porque las evidencias son mayúsculas, al estilo de Arabia Saudí".

Y así, el ahora 'camino recto' no era tan tan recto, serpenteando suavemente en esta estrecha franja, antes de este su 'hormigonado y alicatado'


Hermosa finca que es un hermoso balcón natural y mirador hacia el sur, con el Cueto Rebolín justo enfrente


En medio del prado hay otro cruceiro, en el que vamos a fijarnos al pasar


El esquema es bastante similar al anterior, pero aquí la Virgen muestra al Niño Jesús en brazos y el capital está formado por ángeles orantes


El nombre del Cueto de Rebolín se debe a la aldea fonsagradina de este nombre situada al otro lado, que pertenece a la parroquia de Vieiro


As Penas de Ferreira bien a la vista en esta foto de un día despejado, A Serra de Foncuberta más al sur y en la lejanía el Alto da Serra (1.045 m) en A Serra do Calamouco, cerca ya de Becerreá


Estamos pues en un excelente mirador hacia Ancares y la montaña lucense


Y aquí proseguimos con el 'ascenso por las escalonadas rampas' que paso a paso nos acercan a la Serra do Hospital y el famoso Real Hospital de Santiago de Montouto


A nuestra izquierda, otra finca y otra casa rodeada de frutales y especies ornamentales, la última de Vilardongo en el Camino de Santiago


Otra atalaya natural hacia la Cordillera Cantábrica, y Os Ancares, además del Alto Navia hasta Negueira de Muñiz, Navia de Suarna, Ibias...


Abajo va quedando ya el Teso de Perulledo, sobre el valle del río da Porteliña. Un teso es un altozano o un pico, etimológicamente del latín tensum 'tenso, tirante', lo que para una montaña equivaldría a 'tiesa, pendiente'. Perulledo es el nombre de un caserío cercano a su cima, cuyo topónimo se debe a un tipo de peras silvestres


Muchas veces, sobre todo en las mañanas, las brumas nos ocultan la magnífica línea de cumbres de la Cordillera y sus puertos


Otras, en cambio, la vista es soberbia, destacándose las cumbres cimeras al contraluz mañanero, como en esta foto. Un halo de neblina forma un áurea blanquecina entre las lomas del Alto Navia y los picos del cordal con toda su serie de puertos y pasos ancestrales


La prolongada cuesta se adentra aún más en la arboleda y prosigue su inmisericorde rampa rectilínea marcada a regla y plomada


Se avanza no obstante bien y a buen paso según cómo respondan nuestras fuerzas tras ya unas cuantas jornadas montañeras en la que hemos subido varias veces a bien pasados los mil metros, para luego bajar y volver a subir como en una gigantesca montaña rusa


Viendo los prados de esta ladera sur del monte, intuimos que no debería de quedar mucho aún para subir otro 'peldaño' de nuestra ascensión a la sierra


Hermosas filas de árboles flanquean este trecho final... o casi, o eso pensamos. Fijémonos en el surco de la vereda derecha para las aguas sobrantes de las lluvias y que no inunden y arroyen por el Camino


Ahí abajo tenemos la carretera de Lugo, con la que coincidiremos unas cuantas veces en nuestro trayecto hacia la capital provincial. Más allá la boscosa loma, con alguna pradería, de O Rebolín


Hemos dicho que, en ocasiones, las brumas no nos dejan ver las montañas lejanas. Pero otras es al revés: se forma un mar de nubes que oculta los valles pero las sierras del Alto Navia y de la Cordillera Cantábrica, aunque a contraluz, quedan a la vista


Las casas de Vilardongo, en la carretera y con el monte de A Pasada Nova (877 m) y su gran ladera meridional, plantada de piñeirales


Llegamos al mojón y continuamos la dura andadura cuesta arriba, aunque ya viendo lo que parece ser el final de la cuesta... o al menos eso intuimos


Grato trecho a la sombra, subiendo a estos pastizales del tramo de Vilardongo a Pedrafitelas, un topónimo que parece hacer referencia a piedras-hito, muy posiblemente dolménicas, dada la cantidad de medorras 'túmulos' de época megalítica localizados por doquier


La belleza del paisaje compensa, como tantas veces, el esfuerzo, tanto el más inmediato o introspectivo, como los horizontes lejanos o extrospectivo


Por ello, es bueno, aprovechando algún claro, detenerse y, además de recuperar aliento y respirar hondo este aire puro, admirar el panorama


Vilardongo ya ha quedado atrás, a nuestras espaldas y, abajo, el valle del río da Porteliña y sus afluentes, con el Teso de Perulledo


Otra vista de Vilardongo y la carretera de Lugo, en una hermosa y soleada ladera bien orientada al sur. La capilla de San Isidro está desde aquí oculta por las ramas de la izquierda


Un poco más allá  volvemos a ver el monte de A Pasada Nova y, más lejos, el Monte de Cuíñas (803 m), con la larga loma de A Serra de Liñares en la lejanía


Y los magníficos paisajes de los mares de nubes sobre el valle del Navia, del Suarna y de toda su cuenca fluvial que asombran a los peregrinos. Se trata en realidad de un 'cambio climático local' propiciado por los embalses aquí construidos, especialmente el de Salime


Las altas temperaturas de los días de sol, principalmente en verano, hacen evaporarse a ingentes cantidades de agua embalsada de resultas de la construcción de la presa del Salto de Salime. Este vapor se condensa al caer la tarde y forma densas nieblas que se desparraman por montañas y valles


Al amanecer, según va subiendo, el sol va diluyendo con su calor la espesa niebla, quedando libres de ellas las cotas más altas y acumulándose en los valles, donde resisten según persiste la umbría, desapareciendo paulatinamente según los rayos de sol llegan a ella y la disipan


Esto explicado así de mala manera, por encima y demasiado rápidamente pues,  según las condiciones térmicas la niebla se mueve, cuando sube a las cotas altas, cuando baja y se desparrama por el valle, o cuando desaparece. Si por ejemplo amanece nublado y el ambiente no calienta la niebla puede ser persistente

Pero lo cierto es que estos paisajes suelen encandilar el corazón de visitantes y peregrinos. De A Fonsagrada a Negueira de Muñiz... mar de nubes en el valle del Navia es, por ejemplo, como titula una de sus publicaciones la página de Turismo de Galicia


Por su parte, la fotógrafa y viajera Cecilia Urueta escribe en A Fonsagrada, un país entre las nubes
"Aunque A Fonsagrada no está a mucha altitud, su proximidad al mar y la irregular geografía de su territorio hacen que constantemente éste flote entre las nieblas que le llegan desde aquél convirtiendo sus pueblos en fantasmagorías y a sus vecinos en simbólicos suicidas con el cuerpo y el alma divididos entre la tierra que les da vida y el cielo bajo el que transcurre ésta".

"Precioso mar de nubes de los valles fonderos" lo describe por su parte el erudito viajero caminante JF Camina en Camino de Santiago. El Primitivo. Si bien se trata de un fenómeno secular, se hizo más intenso con la construcción del Salto de Salime, cuyo impacto fue tal, no ya por el efecto climático sino por la desaparición de pueblos, el aislamiento de otros y la drástica pérdida de población que, otro que se pretendía hacer en esta zona a continuación, el Gran Suarna, con presa en Riodeporcos (Ibias), quedó cancelado, aunque alguna vez cada dos o tres décadas alguien saca el proyecto del cajón... para volver a meterlo en él, al menos de momento


La gran masa de agua del embalse incrementa la evaporación constante de agua hacia la atmósfera del profundo cañón del Navia y los valles formados por sus afluentes. La masa de agua fría y húmeda y estancada favorece la condensación nocturna y matutina al entrar en contacto con las laderas y las corrientes de aire más cálidas de las montañas


El valle del Navia, que de lo profundo que es en esta zona casi preferimos llamarlo 'el gran cañón' del Navia, es tan hondo y abrupto que dificulta la desaparición de vapores de agua acumulados por la condensación. No en vano el valle del Navia es uno de los lugares con mayor frecuencia y persistencia de nieblas de toda la península ibérica


Y así, puede haber pueblos sumidos entre nubes y nieblas a la vez que, pocas decenas de metros más arriba, impera el sol radiante, como aquí, subiendo a Pedrafitelas, una de las aldeas de la parroquia fonsagradina de Vieiro


Estamos aproximadamente a unos 950 metros de altitud. Si tenemos en cuenta que el Hospital de Montouto está a 1.025 metros no es demasiada la cuesta que nos aguarda a la cota cimera de la jornada. La siguiente antes de llegar a O Cádavo, el Alto da Fontaneira, está también unos 950 metros sobre el nivel del mar


La cota máxima del monte de Vilardongo es de 972 metros, donde se conservan unos pocos pinos supervivientes del enorme piñeiral que aquí había, "los propietarios se están deshaciendo de los árboles antes de que la plaga los afecte de tal forma que no se puedan aprovechar", escribe Andrés Pavón en Campo Galego. Diario dixital agrario el 9-5-2025, desarrollando así la problemática con representantes del sector:
"Pero esa tala masiva tiene aspectos negativos. “Es una madera de poca calidad. Llega muy seca y rinde poco. Tampoco podemos conservarla demasiado tiempo porque se deteriora rápidamente y hay que sacarla con prisa. Y sus usos son de muy poco valor industrial. Además hay que concentrar la recogida en verano y primavera porque en invierno es muy difícil y costoso trabajar en esa zona debido a la orografía en pendiente y a que los caminos rurales están en mal estado por las nevadas y la lluvia. Así, tenemos mucha madera, de baja calidad y concentrada en pocos meses.”, explica Pedro Besteiro, del aserradero Besteiro Forestal. 
Aunque pueda parecer que los aserraderos salen ganando con la pérdida de peso de la madera afectada por las bandas —porque compran por tonelada y venden por metro cúbico— no es así debido a la poca utilidad que la industria transformadora encuentra en las masas afectadas. 
Las comunidades y propietarios de montes también se ven en una encrucijada. Necesitan una especie que permita una rentabilidad a medio plazo para que el monte no sea un foco de pérdidas. Una rentabilidad que el radiata ya no puede garantizar. 
“El precio de la madera en A Fonsagrada siempre va a ser peor que en otras zonas como Terra Chá porque los maderistas tienen que desplazarse a distancias largas y trabajar en terrenos muy laboriosos. Y, en nuestro caso, esas cortas de madera de crecimiento rápido son necesarias para poder mantener otros proyectos como los sotos o las plantaciones de abedules, robles y otras frondosas.”, señala José María Álvarez, de la Sociedad de Fomento Forestal (SOFOR) Santa Juliana, de la parroquia fonsagradina de Cereixido".

También aquí, llegando a la cima, un par de filas de piñeiros es todo lo que queda de las grandes plantaciones que poblaban esta campera. Según evolucionen las circunstancias el pino se repoblará, aunque sea con otra clase, como el taeda, se sustituirá por otras especies, autóctonas o foráneas (eucalipto) o será pastizal


La cuesta se va suavizando, casi parece que se acaba y aún queda un poco más... y un poco más


Un caballo se asoma al Camino a vernos pasar. Al fondo empezamos a ver A Serra do Hospital


De frente al Camino es el collado en el que se encuentran la capilla restaurada y las ruinas del Real Hospital de Santiago de Montouto, establecido allí, como hemos dicho, en tiempos de Carlos II, año de 1698, tras haber sido trasladado de su solar primigenio. Leemos de él en la Xacopedia:
"También citado como Santiago de Montouto y Montouto. Antiguo hospital en la sierra del mismo nombre (1.045 m), en el Camino Primitivo a Santiago a su paso por el municipio lucense de A Fonsagrada. A 146 km de Santiago. Desde las primeras décadas del siglo XX es un lugar deshabitado en el punto más alto de la cadena montañosa que lleva desde A Fonsagrada y A Proba de Burón a O Cádavo. En Hospital se unen ambos itinerarios y se inicia por fin un único, lento e irregular descenso hacia las tierras llanas lucenses. 
Tanto las ruinas de este viejo hospital de peregrinos y viajeros como su entorno están entre los más despejados, sobrecogedores y solitarios de cualquiera de las rutas jacobeas, un espacio privilegiado sólo levemente alterado desde mediados de la primera década del siglo XXI por un parque eólico que no respetó su fuerte simbología jacobea. Los orígenes del lugar se pierden en el tiempo, como recuerda el dolmen de As Pedras Dereitas, contiguo al viejo hospital y que ha sobrevivido hasta el presente. 
Situado a los pies del pico de O Muradal (1110 m), los orígenes del recinto están en el año 1357, cuando lo manda fundar el rey Pedro I el Cruel. El texto especifica que se crea en este alto y complicado escenario para ayudar a los peregrinos “que van a Santiago”, especialmente en invierno, por sus fuertes vientos y nevadas. Sin embargo, la construcción que actualmente se observa es el resultado de las obras de mejora realizadas en 1698, que se concretaron en cuatro pequeños edificios unidos y cubiertos de paja y losa. Incluían dormitorios, cocina, cuadras y una pequeña capilla dedicada a Santiago. Esta estructura es visible en el presente, pese a las reformas y modificaciones posteriores. 
 
Una cédula del rey Carlos II de 1699 establece que el hospital tiene “la obligación de recoger y tratar a los pobres peregrinos que llegaren a el con todo amor y piedad”. En la cédula también se pide que en las noches de invierno se toquen las campanas del hospital “para que sirva de guía a los peregrinos y pasajeros, y no perezcan con la obscuridad y rigor del tiempo, y el Hospital haga buenas lumbres para que se enjuguen los pobres y no entren mojados en las camas”. 
Pese a las citadas intenciones, Ricardo Polín, estudioso del Camino Primitivo en tierras lucenses, señala que a mediados del siglo XVIII el conjunto estaba de nuevo en ruinas por falta de medios: “No se puede habitar ni sirve de refugio para ningún pobre peregrino ni transeúnte”, advierte el hospitalero Francisco López en 1761. Por estos años el recinto incluso recibe acusaciones de acoger a ladrones, bandidos y todo tipo de indeseables. Sobreviviendo a los constantes contratiempos, el lugar todavía permanecía habitado a principios del siglo XX y disponía de hospitalero: “El último pasa por ser el popular Tío Manuel, quien acabó sus días pidiendo limosna para poder mantener la numerosa prole con la que contaba”, apunta Polín. 
El conjunto de Hospital de Montouto se completa con una pequeña capilla moderna en las inmediaciones del recinto histórico. Está dedicada al apóstol Santiago, cuya romería se celebra desde tiempo inmemorial cada 25 de julio. Las ruinas del viejo hospital fueron consolidadas para su conservación a finales de los años noventa del pasado siglo". 

Antaño estaba más arriba y más al norte (a la derecha), especialmente dedicado a los peregrinos de la ruta buronesa y en el que viene ser el lugar más alto por el que pasa esa ruta, cerca de la cresta cimera ahora plagada de eólicos de A Lagoa Seca o Lagúaseca, a unos 1.050 metros de altitud. En Misteros y certezas de la ubicación original del hospital de peregrinos de A Fonsagrada, artículo publicado en La Voz de Galicia del 25-1-2024, M. Guntín y M. Fernández indagan, con la opinión de varios investigadores, sobre su ubicación anterior:
"El conocido Hospital de Peregrinos de Montouto está situado en la sierra que da nombre al complejo, a los pies del monte O Muradal, en el concello lucense de A Fonsagrada. Estuvo habitado hasta mediados del siglo XX y funcionó como albergue que salvaguardaba la salud de los peregrinos durante las heladas que sacuden estos montes de Lugo cada invierno. Desde aquí, el Camino Primitivo emprende un descenso irregular hacia la Praza do Obradoiro, en Santiago de Compostela. Del Hospital de Montouto, que está a menos de nueve kilómetros del núcleo fonsagradino, sobresalen las ruinas que permiten entender cómo funcionó en tiempos el complejo. 
Sin embargo, esta no es la ubicación original del hospital, un secreto que solo conocen estudiosos e interesados en la historia de la comarca fonsagradina como Gumersindo Rego y Gervasio López Portela. Ambos se remiten a las fuentes que les permitieron dar con la localización original del albergue. «Felipe Mera foi un mestre que xa avisou de que o Hospital de Montouto non era o que coñecíamos e apuntaba a outra ubicación, situada a menos dun kilómetro en liña recta. Dirixímonos a ela e atopamos releves difíciles de explicar e outros restos», aseguran. 
Las fechas clave 
Son los testimonios y la documentación que han podido recabar lo que les ha permitido entender la historia y conocer de primera mano todos los misterios: «O vello hospital comezou a funcionar no século XIII e estivo en activo ata o ano 1650, que é cando se comezou a facer o novo, o que coñecemos todos. Estreouse no século XVII e funcionou ata mediados do XX», relatan. 
¿Y por qué se construyó un albergue nuevo si ya había otro en funcionamiento? La respuesta es compleja, pero la completan entre Gumersindo y Gervasio: «Arruinouse». 
Sin embargo, del hospital original solo quedan los restos de una habitación y, bajo lupa, puede vislumbrarse un viejo muro. El esqueleto de la construcción, hecho además con una piedra que por aquel entonces no predominaba en esta zona de montaña, desapareció a mediados del siglo pasado. «Aplicouse un plan de repoboación na zona que fixo que tirasen con todo. Sepultouse baixo terra para facer unha plantación de pinos». Estos árboles siguen, a día de hoy, cubriendo la mayor parte de la ladera en la que se asentó el Hospital de Montouto original, un lugar que pudo haber sido elegido por tener agua de fácil acceso. 
Sin embargo, nada recuerda la edificación del siglo XIII. Ni placas, ni indicadores ni senderos. «Polos documentos que puidemos conseguir soubemos que había unha casa grande, dúas capelas, tres cuadras e ata hórreo», explican Gumersindo y Gervasio". 

Prado adelante, ya en llano, vemos alguna de las casas del pueblo de Montouto donde arranca el último repecho hasta el collado solar del hospital de peregrinos que lleva su nombre. Otro dato desconocido es que, en la misma aldea, una casa funcionó como refugio de peregrinos entre la extinción del hospital medieval y la inauguración del nuevo:
"Entre que el viejo hospital cayó en desgracia y empezó a funcionar el que se conserva actualmente, pasaron unos 40 años. «Durante esas décadas estivo facendo de albergue unha casa que hai no pobo de Montouto, e que a día de hoxe está habitada. Foi un lugar provisional, no que había dous irmáns que alí vivían e que actuaban de hospitaleiros e tamén traballaban as terras. Consérvanse documentos sobre todo isto», dicen los intelectuales. 
Por ahora, todavía queda gente que recuerda a los antiguos habitantes del «nuevo» hospital, que se inauguró en 1699, cogiendo el relevo a la casa del pueblo que ejerció su función de forma provisional y a la antigua construcción, que se hundió en el pasado hasta desaparecer bajo tierra y ser hoy, un lugar desconocido hasta para los vecinos de A Fonsagrada"

El Real Hospital de Santiago de Montouto estuvo en servicio hasta una fecha, extraordinariamente tardía, en torno a la posguerra civil. El que se decidiese hacer uno nuevo en vez de reconstruir en el original en el mismo lugar, parece deberse a la necesidad a los cada vez más numerosos peregrinos que preferían el camino de A Fonsagrada, buscando establecerlo en e lugar donde se encuentran ambas rutas, como nos explican en la Wikipedia
"Fue fundado en el 1357 por orden del rey Pedro I de Castilla. El albergue dejó de usarse como tal y se abandonó a mediados del siglo XX. 
La localización del hospital varió con el paso de los siglos desplazándose de su emplazamiento original, en 1698 bajo el reinado de Carlos II, cerca del menhir de Peña Labrada a su situación actual al lado del Dolmen de Montouto. Todavía es posible encontrar algún cazador de reliquias en las inmediaciones del hospital viejo buscando (saqueando) restos arqueológicos como monedas antiguas de metales preciosos. Aunque no se ha encontrado documentación que justifique la nueva ubicación, parece que se trató de mover el antiguo a un emplazamiento nuevo que unen las dos variantes del "Camino primitivo", el que viene de la Puebla de Burón y el que viene de El Padrón. En la ubicación original sólo daba servicio al primero, que fue perdiendo popularidad ya que el segundo camino fue abierto a posteriori y era más corto y frecuentado. 
Los vecinos del lugar recuerdan que el hospital aún disponía de un hospitalero a mitad del siglo XX, que residía sin vivir alquiler bajo la obligación de dar hospitalidad a los peregrinos. No hay constancia del año exacto de clausura, si bien cuando se instaura la romería de Santiago se le hace una restauración de mantenimiento para evitar la ruina total, lo que hace pensar que el hospital pudo quedar en desuso poco después de la guerra civil española".

No obstante si se considera A Fonsagrada como la Fontem Albei del Itinerario de Antonino, redactado en el siglo III, dentro de la añeja vía romana Lucus Asturum-Lucus Augusti lo de cuál sería realmente el camino más antiguo es discutible, si bien es seguro que el paso por A Proba de Burón se potenció grandemente al fundarse esta nueva puebla hacia 1200, posiblemente por el rey Alfonso IX, como centro económico y administrativo y de gobierno se la Terra de Burón


El recorrido por A Fonsagrada se estimó más conveniente, se hizo el preferido y eso llevó a A Proba de Burón a su decadencia. Naturalmente, a ello intervinieron más factores, como la influencia de familias fonsagradinas poderosas, como los Peñamaría y los Pasarín, quienes canalizaron la reivindicación vecinal del traslado de capital en una época políticamente convulsa, año 1835, en plena guerra carlista y en tiempo de desamortizaciones


Pero ya antes, el que se hiciese en un nuevo lugar el nuevo Real Hospital de Santiago de Montouto y que, antes que ello, en el pueblo de Montouto, bastante más abajo, en plena ruta fonsagradina y bastante a desmano de la buronesa, una casa particular hiciese las veces de hospital dice mucho de cual era el camino más utilizado, posiblemente ya con diferencia


Ahí tenemos toda la loma de A Lagóa Seca o A Lagúa Seca, cuya cota más alta son 1.107 metros. Por lo general se considera parte de A Serra do Hospital aunque algunos autores la presentan como una sierra diferentes. Independientemente de ello, el camino Buronés no acaba su larguísima cuesta hasta muy cerca de la cima, a escasos metros de los aerogeneradores del parque eólico


A nuestra derecha, Branela, en la parroquia de A Bastida, donde están la Casa de Minguxo y la Casa de Xancín, en una loma que separa la cabecera del valle del Rego dos Fornos, justo aquí debajo, del valle del Rego do Carballal, situado justo detrás


El Camino de A Proba de Burón, en continuo ascenso, sube hacia A Lagoa Seca por la ladera boscosa del fondo, cruza la carretera LU-P-1906, que comunica Pedrafitelas con Ribeira de Piquín, y sigue cuesta arriba entre fragas y piñeirales


La línea de vegetación al pie del pinar cerca de la cima a la izquierda marca el discurrir de dicha vía buronesa, también allí subiendo


Pasa pues muy cerca de la cima de A Lagoa Seca, reconocible por su gran antena, llegando por tanto a una altitud superior a la del Real Hospital de Santiago de Montouto (el nuevo)


Es entonces efectivamente cuando alcanza su máxima altitud, unos 1.050 metros aproximadamente, en Pena Labrada y al lado del dolmen allí existente. Allí sería donde se fundó el primer Real Hospital de Santiago de Montouto en 1367 con patronato real, como su nombre indica, de Pedro I de Castilla, para unos apodado El Cruel (sobre todo sus enemigos trastamaristas) y para otros El Justiciero. Posiblemente se hizo en sustitución de un establecimiento más antiguo, pues en 1.232 hay una referencia documental de las "Tiendas de Montouto", según plasma la historiadora Elisa Ferreira Priegue en Los caminos medievales de Galicia. El término 'tiendas' estaría referido posiblemente a algún refugio con materiales más inestables, lonas por ejemplo


El camino buronés hace luego un poco de sube y baja, siempre cercano a las cumbres y, siguiendo la orografía de la sierra, baja por la ladera al collado del Hospital de Montouto, el cual atraviesa por su empedrada calle central (es un complejo con varios edificios) y, saliendo a su capilla de Santiago, a escasos metros más allá, se cruza con este camino procedente de A Fonsagrada


Tras un trecho bastante llano el Camino empieza a bajar hacia Pedrafitelas, topónimo relacionado, insistimos con 'piedras hito', seguramente dolménicas, como las de Pena Labrada (antiguo Hospital de Montouto) y Penas Dereitas ('nuevo' Hospital de Montouto), que acaso marcasen también el trazado de esta ruta y cuesta hacia Montoutomontem altum 'monte alto'






















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