Eres el Peregrino Número

lunes, 27 de abril de 2015

LA POLA SIERO (ASTURIAS): UNA POBLACIÓN NACIDA EN EL CAMINO. LA ALBERGUERÍA DE SAN PEDRO, LA PLAZA LES CAMPES, EL MERCÁU Y LA CASONA SAN MIGUEL.

                    
El Camino en La Pola
El Rebollar, entrando en La Pola.
El Camino entra en el casco urbano de La Pola, capital de Siero, por el barrio de El Rebollal, una vez dejadas atrás las piscinas y habiendo llegado desde la capìlla de la Bienvenida por el puente medieval sobre el río Recuna y el pueblo de El Rayu, célebre antiguamente por sus alfares ceramistas.


El Rebollar, lo que hasta hace unos años era una aldea del extrarradio poleso...


El Rebollar: filas de viviendas populares y tradicionales a ambos lados del Camino, la secular entrada en La Pola antes de la construcción de la actual red de carreteras


Y bajo los corredores...


Hermoso y llamativo conjunto de viviendas populares asturianas.


El hórreo...


Señalización senderista.


 Nos encontramos justo al norte de La Venta la Uña, donde ahora está el Mercado de Ganados y los nuevos y altos edificios de la población, hacia cuyo centro nos acercamos


Casas típicamente asturianas, algunas bien conservadas y restauradas.


Viviendas unifamiliares, muretes de piedra y fincas, transición entre lo rural y lo urbano.


Abajo, las casas de La Rienda, allí las nuevas urbanizaciones.



Camino de El Rebollal a La Rienda...


Más balconadas y corredores.


Otra hilera de viviendas, algunas de varias plantas.



Bajando a La Rienda.


Más hórreos delatan la impronta rural de estos barrios polesos, casi tragados ya por el crecimiento urbanístico.


Llegamos a La Rienda.


Enclave rural y residencial...


El hórreo de la quintana, empleado como garage, como es usual.


Viviendas unifamiliares.


Atravesamos pues el lugar de La Rienda.


Y vamos bajando por la calle de San Antonio


Hasta llegar a la Plaza de la República, con sus llamativas estatuas y jardines.


Ya divisamos próximas las torres de los campanarios de la iglesia parroquial de San Pedro, hacia donde nos dirigimos, relacionada directamente con el nacimiento y origen de esta población en base a una antiquísima alberguería situada en este lugar del Camino, pues allí estuvo la Alberguería de San Pedro, con su capilla, en base a la que nació La Pola en la baja Edad Media.


Por la calle de San Antonio vamos dirigiéndonos ya al casco histórico poleso, siempre con la iglesia como referencia pues hacia ella se encaminan nuestros pasos.


Por la calle San Antonio ya pasamos entre los clásicos edificios urbanos de época, restaurados y pintados de llamativos colores. Abundan las sidrerías, chigres, cafés y terrazas.


Calle histórica y caminera bellamente adoquinada.


Y en uno de sus edificios, calle porticada.


La calle viene bajando desde La Rienda hacia el centro.


Pitoresco paisaje urbano, totalmente colorista.


Por aquí salimos a la Plaza de Argüelles.


Más edificios porticados, estos con columnas


A la izquierda, bancos para sentarse...


Inmensas galerías, y bajo ellas las terrazas, entre la Plaza de Argüelles y su anexa la del Cabo Noval.


Tradición y romería...


Animación en el centro urbano


Edificios de época...


Viviendas de traza más rural, con su hermoso corredor


Atravesamos La Pola


Todo recto cruzaríamos a la izquierda de la foto la calle Celleruelo

 
Más terrazas saliendo a la calle Inocencio Burgos y Corporación. Por aquí el Camino sigue hacia la iglesia pero antes de seguir podemos tomar como referencia estas calles para realizar un pequeño recorrido por los lugares más emblemáticos de La Pola.


Y es que estamos exactamente en el corazón de esta villa, justo en medio de dos lugares que hemos de visitar en nuestro itinerario, pues un poco al norte está la Plaza les Campes y al oeste la Plaza de la Iglesia, exactamente entre los dos espacios se sitúa el primer germen de La Pola, que nació al amparo de un hospital de peregrinos, con capilla dedicada a San Fabián y San Sebastián en la Edad Moderna.


El centro ha sido recuperado a base de sucesivas campañas de adecentamiento y restauraciones.


Allí al fondo nos acercamos a la Plaza les Campes.


No todas las casas del casco histórico han sido convenientemente restauradas.


La Plaza les Campes. Cuando se otorgó la Carta Puebla de fundación a esta población en el año 1270 (que no se hizo efectiva hasta pasadas cuatro décadas más), La Pola era, como otras polas asturianas, fundamentalmente una villa-mercado, con derecho a celebralo semanalmente para sufragar su economía, además de ferias estacionales, no rindiendo cuentas nada más que ante el rey y librándose de las apetencias señoriales de la nobleza terrateniente y feudad así como de la Iglesia, la mitra ovetense y los monasterios, dueños todos ellos de la propiedad del territorio.


Además, estas polas se convertían en las nuevas capitales de los alfoces o tierras circundantes, dentro de la política repobladora de los monarcas castellanos en el bajo medievo, que sustraía de esta manera vasallos y poder a los señoríos laicos y eclesiásticos hasta entonces omnipoderosos.


En Les Campes, un monumento que representa un grupo de mozos y mozas danzando rememora que aquí nació en 1695 la Fiesta del Carmín, una de los multitudinarios y tradicionales festejos de Siero, junto con la de los Güevos Pintos y la de Les Comadres.


Es una obra de Constantino Rozada Castro y en realidad es un homenaje a la fiesta del Carmín de La Pola, en la que desde su origen se bailaba la Danza Prima, danza asturiana por excelencia. De ahí debe de arrancar el debate sobre su el monumento está dedicado a la fiesta o a la danza, cuando verdaderamente ambas están intrínsecamente relacionadas.


En el año 1695 Andrés del Quintanal Nosti fundó una ermita bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, cuyas cofradías se prodigaban en Asturias durante los siglos XVI, XVII y XVIII.


El domingo siguiente al 16 de julio se celebraba la romería del Carmen, a no ser que esa misma fecha cayese también en domingo, pues entonces los miembros de la cofradía del Carmen escogían, para conmemorar la fiesta, organizaban una celebración más pequeña, llamada El Carmín.


Dado que la capilla era pequeña había de sacarse a la Virgen del Carmen afuera, a la sombra de unos castaños aquí existentes, colocándose así para ser venerada por los romeros asistentes, bailándose al atardecer, como era costumbre secular, la Danza Prima al son de ¡Viva la Virxen del Carmen!.


La capilla fue destruida en 1810 durante los episodios de la francesada o Guerra de la Independencia pero no desapareció ni su cofradía ni por lo tanto su fiesta, cambiándose eso sí al lunes y celebrándose de entonces acá El Carmín de La Pola tal y como lo conocemos, si bien cambiando de ubicación el prau de la romería.


La Plaza les Campes era donde se celebraba antiguamente el mercado de ganado, que hoy como ayer sigue siendo uno de los grandes ejes económicos del concejo. Tanto es así que la villa creció a su alrededor.


A finales del siglo XIX y hasta mediados del XX el mercado del martes se extendía desde Les Campes (mercado de ganado vacuno y lanar) a la Plaza la Pedrera y calle La Soledad (mercado de cerdos cebones), así como a la Plaza de Argüelles (puestos de verduras, productos del campo y, al lado, mercado de burros). Loza y madreñes en la Plaza Cabo Noval o Plaza de la Loza y en la calle San Antonio Les Tiendes del Aire: tocino, carne, sidra, quincallería, aguardiente, etc.


La plaza es actualmente otro punto de reunión y animación, con chigres, sidrerías, terrazas...


También el lugar ha sido totalmente rehabilitado.


Las casas miran a la plaza y se extienden hacia la calle de la Soledad.


Es una plaza amplia, hermosa y luminosa.


Y siempre alegre.


Terrazas, balcones, corredores y fachadas de colores...


El monumento y los bares.


Aunque estos parajes ya debían de estar habitados desde el Paleolítico, la primer referencia documental al lugar es del año 1141, cuando una tal María Ordóñez dona una casa-hospital que ella había fundado en el "Valle del Castro de Siero", por entonces parte del alfoz de Oviedo, en concreto la Alberguería de San Pedro, dedicada al auxilio y acogida de pobres (sito en el solar de la actual iglesia, por el que pronto pasaremos), sin duda un enclave bien dispuesto en un paso natural de tránsito obligado para los viajeros entre el centro y el oriente de Asturias a lo largo de este valle del Nora.


Más tarde el hospital y sus heredades serían cedidos al Monasterio de San Vicente en la capital astur a condición que siguiese ejerciendo su obra caritativa, ampliada prontamente a los peregrinos, al aumentar en la baja Edad Media los romeros a San Salvador y a Santiago.


Justamente por su privilegiada situación, en el año 1270 el rey Alfonso X El Sabio otorga la preciada Carta Puebla para fundar una pola o población libre de más señoríos que el del propio monarca, con un mercado los martes, que se sigue celebrando, mas un alfoz o nuevo término municipal.


Por alguna razón no del todo conocida el fuero no se aplicó hasta 40 años más tarde, cuando el poderoso noble Rodrigo Álvarez de las Asturias, bajo cuya órbita cayó Siero en recompensa a sus cambiantes fidelidades en las guerras y disputas al trono castellano, dio el definitivo visto bueno a esta fundación, de la que su primer caserío se distribuiría en torno a la mencionada Plaza les Campes y de allí al Camino y la casa-hospital. La primer iglesia se conservó, más o menos transformada, hasta el siglo XIX, anexa al Palacio del Marqués de Santa Cruz del Marcenado, unos metros más al sur y que también habremos de visitar.


La Plaza les Campes es un lugar desde el que podríamos ir también directamente al albergue de peregrinos, sito muy cerca de aquí, pero los peregrinos amantes de conocer y saber de los lugares por los que están pasando habrán de conocer aún otros enclaves muy señalados y cercanos.


Vamos pues por la calle Inocencio Burgos y Concepción regresando a la Plaza de Argüelles, por donde viene el Camino


Las sidrerías, una excusa para parar y disfrutar de La Pola y sus encantos.


Calles y aceras.


Más negocios hosteleros.


Plazas y terrazas.


Viniendo de Les Campes


El Camino sigue de frente por la calle Celleruelo, pero antes de proseguir vamos a acercarnos a otros lugares importantísimos de La Pola.


Este es el Ayuntamiento de Siero, edificio del año 1886 y estructura porticada con dos plantas, con elementos propios del eclecticismo, que es en sí mismo una mezcla de estilos. Sigue el patrón de numerosas casas consistoriales asturianas construidas en aquella época.


Tras el Ayuntamiento se extiende el Parque de Alfonso X El Sabio, dedicado a este monarca castellano que en su afán repoblador dio la preciada Carta Puebla que dio nacimiento a La Pola.


Es un gran espacio verde en el centro de esta villa.






El parque era antaño la finca con jardines del Palacio del Marqués de Santa Cruz del Marcenado.


Se trata de un palacio con una fábrica muy sobria, de escasa decoración, siendo tal el gusto del siglo XVII.


Realmente era en origen un palacio cuadrado con un gran patio central pero tras las destrucciones de la guerra de la Independencia quedó con esta forma de U" que vemos en nuestros días.


Fue restaurado en 1997 y alberga dependencias municipales.


El escudo heráldico de la fachada es prácticamente la única filigrana artística que muestra al exterior.


Elegante fuente que mana del suelo empedrado ante el palacio.


Damos la vuelta alrededor de la histórica mansión.


Y vemos con admiración esta otra hermosa fuente del parque.


Llega a formarse un arco iris.




Regresamos al kiosko de la música.


Y a la Plaza del Ayuntamiento.


Detrás del Ayuntamiento, en el mismo parque, el antiguo palomar de la quinta del palacio.


Con un precioso estanque.


Llegamos así al mercado de abastos, obra de 1930.


Está hecho en hormigón y cristal con cubierta ondulante.


Es proyecto del ingeniero Ildefonso Sánchez del Río.


Se trata de uno de los edificios asturianos escogidos por la organización de Documentación y Conservación del Movimiento Moderno (Docomo), como uno de los ejemplos más relevantes de este estilo en toda la Península Ibérica.


Alrededor se disponen los puestos de venta de productos del campo.


Directamente de la huerta y el corral al mercado...


Tomates y lechugas.


Huevos de aldea.


La huerta en el mercado...


La despensa de La Pola...


Patatas, manzanas, limones, fabes, perejil, verduras...


Conversación el el mercado.


Listas para plantar.


Productos del famoso Kilómetro Cero.


Cajas y más cajas.


Día de mercáu.


Ofreciendo mercancía, también tarros de miel casera.


Clientes, clientas, vendedores, vendedoras.


Amplia muestra...


Llamativos colores, patatas, cebollas, pimientos, repollos...


Esencia del campo...


Productos netamente asturianos.


Trasiego y venta.


El Mercáu La Pola...


Pasen y vean...


Esperando a los clientes.


Despachando a las clientas...


Lujo de detalles...


Venta altamente personalizada y al por menor: los mercados populares de siempre.


Nueces...


Buen "escaparate"...


En primer plano... ¿unos cuernos?


Verduras, lechugas, fariña y buena muestra de fabes.


Trasiego continuo.


De la huerta a la mesa...


Charrando un poco...


Escogiendo...


Mirando y atendiendo a las llamadas...


A la buena sombra.


Zanahorias, ajos, cebollas y mucho más...


Viéndoles pasar...


Fabes y más fabes, de tantos gustos, tamaños, tipos y colores...


Cajas y mostrador.


Fresas, naranjas, frutas...


Enorme frutería...


Borrachera de colores intensos.


Todo bien dispuesto...


Bajo el toldo.


¡Buena venta!


Más terrazas en las inmediaciones del Mercado de Abastos.


Más animación.


Volvemos una vez más al Ayuntamiento.


Disfrutamos de la alegría de las calles polesas.


Y volvemos desde estas terrazas, una vez más, a retomar el Camino curzando la calle Celleruelo


Y es que el Camino como tal prosigue por la calle Celleruelo, antes de los Peregrinos y del Hospital, pues aquí, en la Plaza del párroco Don José Galán, estuvo el hospital de peregrinos, hecho en la antigua Alberguería de San Pedro que vio nacer a La Pola.



El hospital se hallaba en la zona de la actual iglesia parroquial de San Pedro, emplazamiento que desde 1761 fue además lugar del conceyu abiertu o asamblea vecinal. Tras su desaparición se acometió la construcción de esta nueva parroquial, trasladándose los oficios desde la antigua, situada como hemos dicho al lado del palacio del Marqués de Santa Cruz del Marcenado  Su construcción entre 1803 y 1845, obra neoclásica del arquitecto madrileño Alfonso Rodríguez, puso fin a las protestas vecinales por el mal estado del viejo santuario.


Un relieve (s. X) de San Fabián y San Sebastián, santos de la capilla del antiguo hospital, se conserva en una capilla hecha en 1981 en la fachada posterior del santuario, la Capilla de los Mártires, representando a una figura atada a un árbol y a otra con un arco. La Cofradía de la Misericordia se encargaba de oficiar las misas por los pobres y peregrinos que fallecían en el hospital, constantemente mencionada en los Libros de Difuntos del siglo XVII.


Una estatua de San Pedro, el patrón, entre las dos torres de las campanas, preside el templo y se alza sobre calle, Camino y plaza.



Desde la iglesia seguimos camino por la calle Celleruelo.


Calle Celleruelo, adoquinada y con aceras.


Tanto desde Les Campes como desde la iglesia podemos dirigirnos por las calles que confluyen en el barrio de La Soledad pues allí, en la Casona de San Miguel. está el albergue de peregrinos.


Rodeada de edificios la casona es un ejemplo de, cuando no hace aún tantos años, esto eran campos y caserías, en los alrededores de La Pola, actualmente engullidos por el crecimiento de la urbe.


Aceras camino del albergue.


Escultura postmoderna.


Rotonda circular ante el albergue.


El albergue de la Casona San Miguel es un gran caserón tradicional con amplio portalón y finca de verde prado y árboles.


El portalón es una construcción típicamente asturiana en torno a la que se distribuyen los espacios de la casa, cocina, cuadras, cuartos de dormir... se trata de una evolución grandiosa y señorial del estilo llamado técnicamente casa mariñana.


La casona ha sido totalmente recuperada y rehabilitada adaptándola a estos nuevos usos como parada y fonda de romeros a Santiago.


El magnífico portalón.


En torno al albergue el campo circundante es como un trocito de campo en medio de la ciudad.


Lugar de asueto, descanso y esparcimiento para los peregrinos.


Salimos del albergue.


Y seguimos las flechas para salir de la población.


Atrás quedan los edificios de la urbe.


Adelante cruce de caminos.


Vereda peatonal y rotonda.


Peregrinos saliendo de La Pola en dirección a La Carrera, a la izquierda (obsérvese el cartel).


Hitos xacobeos que nos indican ir hacia La Carrera. Hemos de cruzar la calzada por el paso de cebra.


Entramos en la parroquia de La Carrera por el lugar de este mismo nombre. Puente sobre el río Nora, el que forma este gran valle central asturiano en el que se asientan todas estas poblaciones en el camino hacia Oviedo/Uviéu, la capital asturiana.


Un poco de subida.


Avenida Quico Lemus.


Llegamos al bar Jauja. Casa Avelino.


A continuación tomamos el desvío de la derecha, una estrecha carretera que sube hacia el campo de fútbol El Fonganón y en cuyo comienzo hay diversas frases alusivas al Camino de la Costa y al Primitivo, al estilo de aquella de origen francés medieval que dice: "Quien va a Santiago y no a San Salvador visita al Siervo y olvida al Señor".


Desvío en La Carrera, desde donde podremos seguir Camino, enlazando luego en la capital astur con el Camino Primitivo o regresando a la costa rumbo a Avilés.