Eres el Peregrino Número

viernes, 4 de septiembre de 2015

SUBIENDO A ARBAZAL DESDE SAN PEDRU AMBÁS: UN TÚNEL VEGETAL SOBRE VALDEDIÓS (VILLAVICIOSA, ASTURIAS)

 (ENLACE CAMINO DE LA COSTA A CAMINO PRIMITIVO)
Subida a Arbazal

Los peregrinos que desde el cruce de Casquita, entre las parroquias de Amandi y Grases, en Villaviciosa, escogen la opción de tomar el camino de Oviedo/Uviéu, la capital asturiana tienen, luego de atravesar también de norte a sur la parroquia de Camoca, la doble alternativa de, o bien dirigirse a La Campa desde el pueblo de Castiellu Ambás recorriendo el valle de Valdediós, posiblemente la más empleada actualmente, o bien tomar el también señalizado camino que sube a La Campa por Arbazal, cruzando la carretera general (AS-113) a la altura de la iglesia parroquial de San Pedru Ambás, que es el que nos ocupa en esta entrada.


 Arrancando pues de la iglesia de San Pedru Ambás continuamos unos metros por la carretera hasta el barrio de Villabona, otro de los numerosos enclaves del topónimo villa en estos parajes poblados desde la alborada de los tiempos.


Justo antes de las primeras de Villabona casas tomamos aquel desvío a la izquierda, mientras vemos a lo lejos la subida por las faldas del Picu Torres a Arbazal. Se trata de una carretera nacional y, aunque con menos tráfico desde la inauguración de la Autovía del Cantábrico, conviene tener cuidado pues apenas hay arcén.


Nos desviamos pues aquí a la izquierda.


Y pasamos junto a un antiguo horno de cal o calieru.


Abundaron mucho pues la cal era empleada como abono y para encalar. Aquí se cocían las piedras de roca caliza tan abundante en todo el territorio para extraerla.


Tras el calieru pasamos por la parte trasera de las casas de Villanueva cuya fachada principal mira a la carretera.


Es una senda hermosa y tranquila.


Más casas, caminando bajo los rayos del sol de la tarde.


Senda encementada que sube muy ligeramente.


Cabañas...


Setos silvestres y arbolado de frutales.


Vemos la carretera a nuestra derecha. En este barrio estuvo el chigre de Plácido'l de Sidora y el local de El Sindicato, que tuvo bolera. Ahora hay un taller cerámico.


Si cambiásemos de idea o se nos hiciese tarde desde la carretera puede bajarse al conjunto monacal y monumental de Valdediós, donde hay albergue de peregrinos.


Nos aproximamos a una quintana caminera.


Cuadra de paredes de piedra y hórreo.


Cruz y concha xacobea.


En el corredor de una de las casas de esta quintana.


El Camino viene de la carretera y viene junto a la casa...

Y el hórreo. En contra de la opinón extendida el número de pegollos o pilares no es la diferencia con la panera. Hay hórres de seis pegollos y paneras de cuatro. Es la estructura rectangular o cuadrada con el tejado piramidal o no, de un pico o dos, lo que establece una diferencia más fiable entre ambas construcciones.


La carretera y el Camino.


Antaño pasaban frecuentemente los carrteros, con sus carros de mercancías. Más tarde pasó la línea, el autobús, al principio solo dos veces al día.


Casas de la carretera.


El Camino y la carretera.


Vamos en paralelo.


Atrás va quedando Villabona.


El Camino viene bastante llano.


Pero pronto empieza a subir.


Algo de cuesta ya al pasar junto a algunas casetas y casas.


Venimos subiendo.


Al arbolado....


La senda pierde el asfalto y se torna más selvática.


Rayos del sol difuminados con el humo de una fogata de quemar rastrojos.


Tras unos muretes, setos y cierres de fincas el sendero sigue ascendiendo entre vegetación y arbustos, predominando los castañares que en otoño dan sus frutos, oricios de castañes que cubren el suelo del Camino, el cual conserva en no pocos tramos su empedrado original.


Muretes de piedra o muries.


Seto cultivado en las fincas del barrio de Lloses.


Subida terrosa y pedregosa, natural y silvestre.


Arbustos, helechos, zarzas, itinerario absolutamente natural y verde.


Túnel vegetal


A pesar de lo agreste y boscoso de estos lugares el Camino no tiene pérdida. Fijémonos no obstante en las flechas amarillas pintadas en algún tronco o alguna piedra.


Sol del Camino, sol peregrino que nos acompaña e ilumina en nuestra andadura.


Más flechas amarillas.


Tupido bosque.


Frondosidad de la naturaleza viva.


Qué hermosura.

Subiendo paso a paso...

La ascensión es prolongada pero al menos a la fresca sombra.


Umbría...


Hay partes un poco más abiertas y luminosas.


Otras más sombrías, pero totalmente bellas.


El espíritu libre del bosque.


Las tierras del busgosu, el fauno asturiano.


Haciendo caso a los mojones y conchas jacobeas seguimos el viejo Camín Real en liviano pero continuo ascenso, a lo largo de parajes cada vez más selváticos, con piedras cubiertas de musgo, pero de buen paso a través de verdaderos túneles vegetales de ramas y hojas.


Ramas que parecen querer "agarrar" el aire en torno a este pasadizo de espesura.


Suelo de follerón u hojarasca.


Luego, al ganar conveniente altura el arbolado desaparece y predominan los helechos en las márgenes del Camino.


Nos podemos parar para admirar detrás nuestro una amplia vista de Villaviciosa con su ría, incluyendo los pueblos que acabamos de dejar atrás...


Villaviciosa, La Villa, capital del concejo.


Abajo Casquita, bifurcación caminera a Gijón/Xixón o a Oviedo/Uviéu.


De frente y en subida pero menos pronunciada sigue el Camino que nos lleva a Arbazal.

Piedras del Camino...

 Por debajo nuestro descubrimos la carretera que sube a La Campa, el collado de La Llomba que también divisamos desde aquí y donde se unen este y el camino que asciende desde Valdediós por Vallinaoscura, aldea situada precisamente en la oscura vallina o pequeño valle del centro de la foto, sobre los prados verdes y bajo las alturas de La Campa.


Detrás volvemos a ver nuevas perspectivas del concejo de Villaviciosa, el valle del río Rozaes y sus afluentes, así como El Cordal de Cañéu y Altu la Cruz, por donde sube desde Niévares el camino que va a Gijón/Xixón.


A esta altura predominan los helechos.


El gran valle de Rozaes y su continuidad el de Valdediós a nuestras espaldas.


Vista al frente.


Vista atrás.


Paso firme.


A nuestra derecha, la ladera de la montaña cae en pronunciada bajada sobre el valle de Valdediós


Valle de Valdediós, llegando a ver desde estas alturas y a nuestros pies el monasterio de Santa María con sus claustros.



El Conventín de Valdediós, consagrado en el año 893 reinando Alfonso III El Magno, que tenía aquí su residencia de asueto, apartada de la corte ovetense pero a la vez lo suficientemente cercana para recibir prontamente notiicias o desplazarse a ella si se requería su presencia.


Ábside de la iglesia románica de Santa María, monasterio cisterciense fundado en el siglo XIII, ya baja Edad Media, auspiciado por el rey Alfonso IX.


El monasterio fue agrandándose con el paso del tiempo, con claustros, celdas como habitación de los frailes y cuadras hasta los tiempos de la Desamoritzación de Bienes Eclasiásticos de Mendizábal. Luego pasó por diversas vicisitudes y durante la guerra civil fue habilitado como hospital psiquiátrico, siendo escenario de terribles sucesos.


Una estampa impresionante que llega a los pueblos y aldeas de El Polléu, La Viña, Valeri y Pueyes, mas el valle de Rozaes y El Cordal de Cañéu, todo un magnífico anfiteatro natural.


La Viña


Poyéu.


Valeri y aldeas de la parroquia de Pueyes la pie de Peñacalva. Al oeste El Cordal de Cañéu.


Valeri, parroquia de Pueyes.


Espectacular Camino...


Senda montañera.

Rayos de sol sobre el Camino...

Por las laderas del Picu Lloses.


Al sur, La Llomba.


Majestuosidad de las alturas.


Volvemos a la foresta.


Selva de exuberancia.


Esplendor del boscaje astur.


Sendero bien trillado.


Volvemos a salir al sol.


Campos más abiertos.


Camino de verde hierbas. como el mismo prado.


Dulzura natural y rural.


Percibimos proximidad a núcleo poblado.


Carretera de Pueyes a Valdediós, a nuestros pies.


Polléu y La Viña. Arriba La Llomba, El Campu les Cruces, zona de túmulos y dólmenes. El Camino de Valdediós a La Campa pasa aún más abajo de estos pueblos, por lo más profundo del valle, antes de subir a La Campa.


Buen Camino.

A pesar de la subida es un verdadero placer.


Al sur vemos bien La Campa. paso a Sariegu.


Abajo, la carretera La Campa.


La Campa y muy a lo lejos los picachos de la Cordillera Cantábrica, El Cordal Asturiano.


Viene el Camino...


Final de la subida en este cruce de caminos, donde seguimos a la derecha.


Tapia de pìedras y camino de piedra y grijo en el que se ven bien las rodaduras de vehículos.


Y así llegamos a las primeras casas de Arbazal. donde los cistercienses de Valdediós tuvieron su mesón caminero, cuando era este el camino principal.