Eres el Peregrino Número

domingo, 5 de junio de 2016

AVENO: CAMINO DEL BOSQUE Y LA CAMPIÑA EN LA PARROQUIA DE SAMARTINO (SIERO, ASTURIAS)

                      (ENLACE CAMINO NORTE O DE LA COSTA-CAMINO PRIMITIVO)

Llegando a Aveno desde el Camino.
En nuestros primeros metros por el concejo de Siero, en el valle del Nora y sus afluentes, cuenca fluvial que torma el gran valle central asturiano que nos ofrece paso franco hacia Oviedo/Uviéu, los peregrinos recorren la parroquia de Samartino dejando atrás el pueblo de El Castru y dirigiéndose al de Aveno. Un paisaje de grandes fincas y bosquetes es el entorno natural y rural que en este momento nos maravilla.


 El Camino es llano en este trayecto en el que vemos ya las primeras casas de Aveno.




Al norte destaca la mole caliza de La Peña Careses, con su cima pedregosa de 552 metros de altura.


La pista caminera en ancha y firme pero sin tráfico. Únicamente algún tractor de vez wn cuando es lo más normal.


En los cruces, siempre señalizados, tomamos el camino principal, que se dirige al oeste.


Las casas del pueblo de Aveno nos sirven de referencia: hacia ellas se dirige la senda.


Leve subida entre setos.


Al este ha quedado la aldea de El Castru, por donde entrábamos en Siero viniendo de Sariegu.


El Castru y los montes de La Golpina y El Peñón, valle del río Recuna también llamado Rabalde en ciertos  tramos.


El Castru.


Camino a Aveno.


Las primeras casas.



Final de la cuesta: las casas a la izquierda.


Cruce de caminos: sigamos las flechas.


Buen orientación.



El centro del pueblo.


Campiña bajo El Picu Castiellu, un nombre que se repite constantemente y que hace referencia a castros astures o milenarios recintos fortificados, muchos de la Edad del Hierro y en ocasiones habitados hasta el alto medievo.



El Camino presenta aquí firme asfaltado.


Fincas de manzanos.


Acercándonos al centro de Aveno.


Casas formando callejuelas.


Un hórreo de tejado a dos aguas y "camuflado" con otras construcciones.


Justo aquí nos desviamos a la derecha.


Y tomamos este hermoso sendero de piedra y tierra.


Vamos a la sombra de bosquetes, árboles plantados hace mucho en la vereda de la senda.


A los lados, fincas.


Una buena parada para descansar en este placentero solaz de reposi mientras ehcamos un vistazo al mapa.


En el otoño el suelo queda a veces casi cubierto de oricios de castañes.


Castaños, robles y otros árboles autóctonos.


La Fuente Sorribes, con unas escaleras para bajar a ella desde el Camino.


Camino que continúa en el bosque.


Senda hermosa...

Una quintana solitaria.


El Camino.


 La canciella y el horru.




El hórreo y la casa.


Seguimos ruta.


Manzanas de sidra...


Rodadas de tractores...


Más castaños.


La señalización, amiga del peregrino, caminante y excursionista.


Bellísimas praderías.


Árboles notables cual gigantes guardianes del Camino.

A veces la vía se estrecha un poco entre los setos y el boscaje.
.

Luego se ensancha ligeramente.


Parajes de ensueño.


 Abajo, el valle.


Vista de Aveno, la parte del pueblo que hemos dejado atrás.




Pastizal.


 El Camino viene por aquel bosque, donde está La Fuente Sorribes y la quintana por la que acabamos de pasar.


Hermosa panorámica.

Aveno.


Pronto pasaremos, bajando, junto a aquella nave de ganado.


 Bajada que empieza al principio de manera casi imperceptible.


Mágica espesura.


Terrenos del busgosu, el sátiro asturiano, espíritu libre del bosque...


O también del diañu burlón, una especie de endiablado ser bromista transformista, en el sentido literal de la palabra naturalmente, pues suele aparecerse en forma de caballo o de otros animales a los caminantes solitarios. Es más un pícaro mitológico que un demonio del averno, denominación que sin duda obedece a la cristianización de alguna deidad celta prerromana a la manera de Cernunnos, dios naturalista de los bosques, los animales salvajes, domésticos y acuáticos que pasó a ser símbolo del mal por un lado y por otro este selvático ser de la mitología astur.


Hojarasca, casi todo hojas de castaño, como un manto sobre el Camino, que vuelve a ser de suelo duro.


Se nota un poco más la bajada.


Siempre bien marcadas las rodadas de vehículos.


Justo al sur El Picu Castiellu, de 435 metros de altura.


Para diferenciarlo de otros picos cercanos del mismo nobre se le dice a veces de Marcenao, pues está en esta otra parroquia vecina.


Iniciamos bajada junto a la nave ganadera que veíamos antes.


Es un descenso un poco más pronunciado.


Pero sigue la tónica de fincas y arbolado en el paisaje.


En El Picu Castiellu fue localizado por el gran investigador José Manuel González y Fernández Valles un castro del que corrían leyendas en la zona desde tiempo inmemorial. Allí la fiesta de la Santa Cruz quizás cristianice romerías prerromanas cuyo origen se sume en la noche de los tiempos, Al otro lado se sitúa el pueblo de La Braña, que no vemos desde aquí.


Bajando por la pista...


Abajo, casas en el valle.


Aveno: la parte del pueblo situada abajo, en la carretera, en el valle del río Recuna.


Casería asturiana con vivienda, cuadra y panera.


Buen rebaño.



Hileras de árboles,


El valle y las laderas del Picu Castiellu.


Hermoso paisaje.


Fincas. Atrás alguna plantación de eucaliptos.


El Picu Castiellu desde las fincas.


Camino entre árboles y muries.


Bajada en "tobogán"...


Troncos y hojarasca.


Vista atrás...


Vista adelante...


Vista al ras...


Llegando a una casa.


Un banco para sentarse a la sombra y llegada a la carretera.


Siguiendo unos metros por la carretera llegamos a la quintana de El Rebollar.


Valle del río Recuna.


El Picu Castiellu.


Pastos caballares al pie del Castiellu.


En este cruce nos desviamos de la  carretera local AS-331 y tomamos esta senda a la izquierda.


Al lado de la señalización diponemos de otro buen trono para sentarnos si es menester.


Por aquí y siempre bajo El Picu Castiellu bajaremos al puente sobre el río Recuna, camino de la capilla del Cristo de la Bienvenida, que nos dará la bienvenida, valga la redundancia, en nuestro trayecto hacia La Pola, capital del concejo de Siereo.