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viernes, 22 de agosto de 2014

PANICERES: EL CAMINO PRIMITIVO SALE DEL CASCO URBANO DE LA CAPITAL ASTURIANA


Parque Camino de Santiago: de La Florida a Paniceres bajo el Monte Naranco

Tras recorrer el casco urbano de la ciudad desde la Sancta Ovetensis, la catedral de San Salvador, el Camino Primitivo sale por La Florida al Parque Camino de Santiago, dando vista al Monte Naranco, al norte de la ciudad, y a sus cimas, por cuyas laderas nos disponemos a caminar saliendo de la población en dirección a la aldea de Paniceres o San Llázaro de Paniceres, advocación de un lazareto o malatería, hospital de leprosos, que allí existió en el pasado, al lado mismo del Camino y estrechamente vinculada con él


Aquí, al lado del mojón con su concha y su flecha amarilla que nos indica ir del parque a la izquierda, un panel nos orienta sobre el tramo que nos aguarda a partir de nuestra salida de la capital. Es la clásica etapa a Grado/Grau, que se suele hacer cómodamente en una jornada de andadura, no obstante las etapas son orientativas, cada peregrino puede optar por otro final para las mismas, según su tiempo, gustos y fuerzas, máxime hoy en día que tenemos varios albergues y alojamientos jalonando el recorrido


Paniceres, alguno de cuyos barrios y lugares vemos desde aquí, La Quinta Méndez, Casa Bartuelo, Casa Chispi, La Trapa, La Pachuca, El Charcón, Les Nataliegues, La Vallina o La Güertona, pertenece a la parroquia ovetense de Naranco, que se extiende por buena parte de estas laderas meridionales del monte, alguna de cuyas aldeas y caserías ha sido absorbida en las últimas décadas por el crecimiento de la ciudad


La Florida, al oeste de Vallobín, formaba parte de la antigua parroquia rural de Los Arcos o San Pedro de los Arcos, llamada así por las arquerías del antiguo acueducto, construido en el siglo XVI que llevaba el agua del Monte Naranco a la entonces aún pequeña ciudad, cuando todo esto eran campiñas y bosquetes, como su topónimo indica. Su urbanización, si bien incipiente desde tiempo atrás, se produjo sobre todo entre los últimos años del siglo XX y las primeras décadas del XXI, continuando en nuestros días


El Parque Camino de Santiago pues, viene a señalar el límite entre lo urbano y lo rural en esta parte del concejo de Oviedo/Uviéu, formando parte del cinturón verde en torno a la ciudad, inaugurado el 15 de septiembre de 2007


Por aquí baja del Naranco el regato El Boo, que poco más abajo se une al de Ules para formar El Ríu la Maxuca. Otro más, el Lavapiés o Llapiés, era donde antaño se lavaban los pies, al decir de la tradición del topónimo, los que entraban en la ciudad por El Camín de Grao o Camín Real de Galicia, el que nosotros seguimos, siguiendo su trazado más aproximado, haciendo el Camino de Santiago


Encima de Paniceres, La Peña Llampaya (561 m), en las estribaciones occidentales del Monte Naranco, es una muy buena referencia geográfica y visual, pues por sus laderas inferiores continuaremos ruta de Paniceres a Llampaxuga y Lloriana, hasta salir del concejo en La Ponte Gallegos, sobre El Ríu Nora, pasando a Les Regueres


Cuesta abajo, con el Polideportivo de La Florida a nuestra izquierda, nos acercamos a los últimos bloques de pisos de La Florida, en las calles, dedicadas a los concejos asturianos de Soto del Barco (de frente), Candamo (a la izquierda) y Muros de Nalón (a la derecha), cuyos nombres fueron puestos por acuerdo plenario del Ayuntamiento el 6 de noviembre de 2001, con la urbanización de la zona ya en marcha


Sobre nosotros, El Picu'l Paisanu (637 m), el más alto del Monte Naranco. Llegamos a reconocer también el edificio del Centro Asturiano de Oviedo, cuya historia y origen explicábamos en el tramo del Camino de Santiago correspondiente al barrio de La Florida, el trayecto anterior a este. Estos son los campos de El Monticu, La Viesca, El Polleo, El Molinón, El Boo, La Llana...


 A la derecha zona de ejercicios en el Parque Deportivo Purificación Tomás


Aquí vamos a la derecha


Estamos en la calle Cudillero


Otro mojón caminero


Al norte, en el Monte Naranco, el Alto la Rasa (622 m) y a su derecha El Cantu Borbotón (604 m)


Y a la derecha El Picu Paisanu (637 m), el más alto de esta sierra


Sobre él se ve una alta estatua


Es el Sagrado Corazón, obra de 1980 de Gerardo Zaragoza y  Rafael Rodríguez Urrusti y diseñada por García Lomas


La gran escultura es de Gerardo Zaragoza mientras Urrusti hizo una gran Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias, que tiene en su base y no vemos desde aquí. Para hacer el montaje se contó con el también escultor José Antonio Nava Iglesias


La idea había partido en 1950 del padre Vega y Ramonita Beltrán apoyados por el rector de la Universidad de Oviedo Sabino Álvarez Gendín, además de diversas personalidades, con la idea de emular al de Río de Janeiro, si bien se tardó casi dos décadas desde que se colocó la primera piedra el 21 de junio de 1963 hasta la inauguración el 5 de julio de 1963


Bajo El Cantu Borbotón y La Rasa, laderas de Fontanines, vemos el edificio del Centro Asturiano de Oviedo, inaugurado en 1928 si bien la asociación nació en La Habana, de la emigración asturiana, en 1886 donde, tras encontrar sede en el Casino Español, que adquirieron, su principal preocupación fue aportar fondos para fundar un sanatorio para emigrantes retornados en Asturias, pero un incendio destruyó su sede cubana y los esfuerzos se centraron en reconstruirla antes de abordar otra iniciativa


Por fin en noviembre de 1927 se pudo reabrir la sede cubana y en 1928 se compraron estos terrenos en la falda del Naranco para hacer el sanatorio, que iban a ser doce edificios de los que se levantaron dos. Programada la inauguración el 12 de octubre de 1934 coincidió con la Revolución de Asturias, por lo que hubo que posponerla al 31 de agosto de 1935. Pero menos de un año después todo saltaba por los aires, la Guerra Civil con el largo Asedio de Oviedo destruyeron las instalaciones. Tras tres décadas de abandono en las que se plantea incluso vender los terrenos se retoma la idea en 1965, si bien como centro cultural y deportivo, llegando a ser una importantísima institución ovetense


Admirando las faldas del Naranco, monte totémico con sus castros astures y villas romanas, además de los monumentos del Arte Asturiano, seguimos por la calle de Soto del Barco


Y en este ángulo tomamos la calle Muros de Nalón


Otro hermoso paseo ante los edificios de La Florida y con la sebe o seto silvestre a la derecha


Ahora nos desviamos a la derecha, viendo a lo lejos El Pando, donde hay vestigios de un castro astur localizado por el gran investigador asturiano José Manuel González y Fernández Vallés


Nosotros seguimos a la derecha por la calle Navia


El paisaje cambia. Los bloques de pisos dan paso a la campiña asturiana


Cruzamos la calle


Y poco después dejamos la calle a la izquierda en El Pontón de Riello, donde hay un pequeño puente sobre el río Boo, con el que funcionaron varios molinos


Tomando este camino adoquinado


Estamos en la zona de transición de lo urbano a lo rural


Subimos poco a poco


Y aquí salimos a la carretera de Paniceres, parroquia ovetense de Naranco


Seguimos subiendo, la primer cuesta del Camino Primitivo, la cuesta a Paniceres


Prados de siega y pasto


Curva a la izquierda. No suele haber tráfico pero la visibilidad no es mucha y no hay arcén peatonal. Extrememos la precaución


Abajo a la izquierda quedó La Florida. Más a lo lejos Buenavista, un lugar que no aparece mencionado hasta mediados del siglo XIX si bien puede ser fácilmente que estuviese englobado en Llamaquique, siendo entonces una aldea más del extrarradio con treinta y ocho habitantes y diez edificios, siendo fácil que fuese zona de paseos y hubiese ventas de arrieros. Allí se construyó el Hospital-Manicomio y la residencia de los jesuitas


Ya en 1926 los arquitectos Anasagasti y Sol planearon un crecimiento ordenado de la ciudad, pero no sería hasta la posguerra cuando se aplicase el Plan Gamazo que preveía hacer un ensanche lujoso, llamándose entonces Buenavista a un gran sector de Llamaquique e iniciándose la urbanización de la zona en la década de 1950. En 1967 se inicia la construcción del Polígono de Buenavista en la zona más cercana al Campo San Francisco y Uría. Más arriba es El Cristo, campus universitario donde estuvo la villa romana de Paraxuga y, en lo alto, los depósitos de agua. Abajo el Parque del Oeste y Olivares, otro núcleo rural transformado en residencial, lugares de La Cruz, La Cuesta, El Cotariellu, La Campa, El Casal, La Frialdad, La Torre y La Vallina


Y allí El Monte Farones, el hotel La Gruta (bajo el edificio alto y a su derecha la carretera N-634 y el Alto de Buenavista


Más al oeste la parroquia de Santa Marina de Piedramuelle y sus barrios y aldea. A lo lejos las alturas del Aramo, medio ocultas por las nubes



Bajo nosotros la zona urbana de Les Campes, antiguas "praderas para el pasto en terrenos comunales hoy desaparecidos por la sobreurbanización", escribía ya en 2002 Adolfo Casaprima Collera en su Diccionario geográfico del concejo de Oviedo


Al otro lado del valle que aquí forma El Ríu la Maxuca reconocemos la loma de la vecina parroquia de Piedramuelle, topónimo vinculado a la raíz latina petra mollem (piedra blanda) y que aparece como Petra Molle en documentos de los años 1079 y 1092. Cuenta el erudito filólogo toponomista Xosé Lluis García Arias en Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos
"Precisamente por lo blanda, la piedra de Santa Mariña de Piedramuelle resultaba muy fácil de trabajar, lo que explica que se explotaran allí las canteras que proveían de la piedra necesaria para la construcción de la catedral según reiteradamente testifican los archivos de la Iglesia asturiana leídos por Fran cisco de Caso."

Pero sin duda lo que más nos va a llamar la atención, sobre todo en días claros, luminosos y despejados, es la gran línea de cumbres de la Sierra del Aramo que, aunque ninguna llega a los dos mil metros, sobresale como una gran dorsal que se extiende de sur a norte sobre los valles centrales asturianos del Nalón, Caudal, Trubia, Nora y otros afluentes, destacando desde muchos kilómetros de distancia, como sin duda habrán podido comprobar los peregrinos que, antes que el primitivo, hayan llegado a la Sancta Ovetensis por el Camino del Norte, el del Salvador o el Camín de los Santuarios


Un poco más cerca y a su izquierda, casi siempre en contraluz, tenemos el Monsacro o La Madalena, mucho más pequeño en extensión, más bajo en altura, pero no por ello menos importante, sino acaso todo lo contrario. Es, como su nombre indica, el Monte Sagrado, unos kilómetros al sur de Oviedo/Uviéu, la capital asturiana y en cuya cima existen dos capillas, una dedicada a Santiago y otra a la Magdalena, razón por la cual también se le conoce como La Madalena


Las capillas están en la cima, en lo alto, aunque no en la misma cumbre de sus picachos, sino algo más abajo y, a veces con suerte y si les da algo el sol pueden llegar a reconocerse, mejor naturalmente con zoom o con prismáticos. La Madalena está justo sobre una necrópolis tumular prehistórica, lo que delata la cristianización de un elemento sagrado unos 4.000 años anterior, 'milenio arriba o milenio abajo'; mientras que la de Santo Toribio se encuentra unos metros más arriba en la ladera este del Cuitu Rumiru ('cueto romero', es decir, de romeros o peregrinos), que con sus 1.055 m es su cota más alta, estando a su lado La Fayona (1.020 m)


La historia y la tradición afirman que en ellas se guardaron las Reliquias de Jerusalén (en el Pozo de Santo Toribio), escapando desde Toledo (y antes desde la propia Palestina y del norte de África), como consecuencia de la expansión persa y árabe. Se sabe además de la antigua existencia de una comunidad de monjes que se ha querido ver, más o menos legendariamente, vinculada a los templarios, pero realmente no hay ningún documento que lo avale pues la palabra frades que recogen esos documentos puede referirse a cualquier orden religiosa


En esta foto remarcamos dónde se encuentran ambas capillas la de la Madalena o Magdalena o La Capía Baxo, justo donde acaba La Cuesta la Llorera, subiendo desde Santolaya, capital de Morcín;  y la de Santo Toribio o Capía Riba, bajo El Picu Marieyu (979 m). Más a la izquierda tenemos El Rozu la Espina y El Picu la Granda (931 m)


Algo más separado y cónico reconocemos El Cantu la Sierra (914 m), separado por el collado conocido como Entrepuertes, por donde asciende otro de los caminos principales, este desde La Foz de Morcín, por Otura y Los Yanos


Las advocaciones de las capillas no son tampoco casuales y está vinculada tanto a espacios funerarios (La Magdalena) como a los albores de la cristianización de Asturias y de todo el Noroeste. María Magdalena porque se presenta en los textos sagrados como a quien se le encomendó cuidar el sepulcro de Jesús, siendo por ello la primera en encontrarlo vacío, y Santo Toribio por aunar la doble tradición de Santo Toribio de Astorga, martillo contra los priscilianistas; y Santo Toribio de Palencia, que se une con el anterior y se le vincula como el mismo aunque hay sensibles diferencias, pues como dice Wikipedia, existe "cierta controversia sobre si se trata de dos personajes diferentes, o el mismo pero con diversas tradiciones", que se unifican en episodios tales como la fundación del monasterio de Santo Toribio de Liébana. Leemos en Santo Toribio de Liébana, aproximación a una biografía, de la web de Valdefuentes del Páramo:
"La principal confusión ha sido la existencia de varios santos con este mismo nombre, uno de ellos Santo Toribio el Monje, Obispo de Palencia en el siglo VI, fue quien fundó el Monasterio de Liébana (Cantabria). “Nuestro” Santo Toribio de Astorga que vivió en el siglo anterior, entre 402 y 476 no estuvo en Liébana durante su vida pero sí fueron trasladados allí sus restos en el siglo VIII poco después de que los musulmanes invadieran la península en el año 711. Además de sus restos fue llevada a dicho Monasterio la reliquia de la Cruz de Cristo (Lignum Crucis) que el propio Santo Toribio había traído de Tierra Santa y sobre la que luego ampliaré más datos. 
Por eso cuando se habla del Monasterio de Santo Toribio de Liébana hay que tener en cuenta que hubo dos santos con el mismo nombre, que el nombre originario del Monasterio era San Martín de Turieno y que se cambió al actual mucho más tarde, concretamente en el siglo XII. De todos modos, Santo Toribio de Liébana, se relaciona automáticamente con Santo Toribio Obispo de Astorga, por su mayor significación."

El profundo valle del Ríu Morcín separa el Monsacro del Aramo, o como más propiamente se dice por parte de pastores y vecinos, El Puertu l'Aramo, montes ambos que enlazan más allá, por los altos de Covariella o Covarriella y Viapará, zonas de túmulos y cuevas relacionadas también con las más ancestrales tradiciones de estas montañas


La gran cresta central del Aramo presenta varias alturas similares, siendo la máxima El Gamoniteiru (1.791 m), el cual puede reconocerse por su antena repetidora, no demasiado bien visible desde aquí, pero que podemos decir está en medio de esta foto. Justo a su izquierda y más cercano es El Picu Xistras (1.764 m), mientras que atrás asoman El Picu Rosal (1.741 m), La Campona (1.721 m), Brañavieya (1.671 m), El Picu la Cardosina (1.681 m), o Vega Llonga (1.641 m). Más alejadas están Penapodre (1.618 m) y La Bizarrera (1.555 m) aún más atrás, al igual que El Mosqueiru (1.328 m)


Más a la derecha del Gamoniteiru están El Picu Santiago (1.684 m), El Picu Rasón (1.661) y El Picu Carba (1.654 m)


El Picu Llanón (1.718 m) y El Barriscal (1.734 m). Hemos de destacar que la altitud, posición y a veces hasta denominación de cada cumbre varía según la fuente consultada, tanto escrita como por parte de los diversos informantes. Nosotros usamos básicamente la Enciclopedia del paisaje de Asturias (varios autores), el Diccionario toponímico de la montaña asturiana de Xulio Concepción y otra variada bibliografía, guías y mapas, incluyendo Mendikat, Iberpix y Google Maps, si bien estos dos últimos suelen adolecer de los mayores errores en 'cantidad y calidad'


Si bien no exactamente una cima propiamente dicha, en lo algo de la montaña se encuentra L'Angliru, un mayéu, 'majada' situada en un rellano a 1.625 m de altura que se hizo popular por ser fin de etapa de montaña de la Vuelta Ciclista a España, pues hasta ella llega una carretera montañera que en origen fue pista ganadera. Sus acusadas rampas llegan a desniveles del 22% en La Cuenya les Cabres, la dura cuesta que divisamos perfectamente desde aquí


El Picu El Gamonal (1.710 m -y no La Gamonal-) es otra de las cimas más destacadas. Ahí están asimismo El Picu Monrasiellu (1.673 m) y El Picu Calzá (1.671 m). Luego es la bajada de Fonfría (1.550 m), que es otra majada, rodeada por los picos Lángano (1.411 m), Ortigales y Garma (1.513 m)


Ahí están también El Monte'l Tambarón y la vega de Fontazán, es la bajada por El Picu Mosquil (1.288 m) al collado de Pan de la Forca (1.038 m), que separa esta parte central del Aramo del Picu la Mostayal (1.305 m), el situado más al norte de la serranía, cuyo topónimo se atribuye lingüísticamente a un teónimo dedicado a la divinidad céltica gala Aramo-onis, así lo presenta el profesor Martín Sevilla Rodríguez en su obra Toponimia de Origen Indoeuropeo Prelatino en Asturias (Real Instituto de Estudios Asturianos, 1980). 


La Toponimia, no siempre ciencia exacta no obstante, le plantea otros posibles orígenes etimológicos, así el doctor Xulio Concepción en su Diccionario toponímico de la montaña asturiana  (KRK ediciones 2001), sin desdeñar la opción anterior, propone su vinculación a la raíz del céltico ar-, ar-n con su variante ar-m, relacionado con valle y/o agua. En este caso conviene no olvidar que, aparte del agua para pueblos, villas y brañas circundantes, de aquí mana el agua que abastece a la ciudad de Oviedo/Uviéu a través del embalse de los Alfilorios


En lo concerniente a la historia se vincula al Aramo no menos mítico Mons Vindius de la última resistencia astur contra las legiones romanas de Augusto en las campañas de conquista del 25 al 19 a.C. Mons Vindius o del monte blanco, o del dios Vindio, otro teónimo celta al que se le busca relación con el santuario mariano de Bendueños en Lena/L.lena. Si bien es cierto que la geografía y escenarios concretos de las guerras asturcántabras contra Roma están sujetos a numerosas interpretaciones y los nombres transmitidos por los cronistas clásicos abarcan en su ubicación, según el parecer de cada historiador, una amplia franja del noroeste peninsular, desde Peña Sagra y los Picos de Europa hasta las montañas del Bierzo, Ancares y los cordales astúricos


Poco más abajo de La Mostayal se encuentra la Peña la Vara (1.213 m) y Cazminín (915 m). Sobre el embalse de Los Alfilorios, cerrado por un circo de montañas entre las que podemos destacar El Picu Llera (529 m), El Picu Roces (503 m) y a su derecha El Picu Aguda (461 m) y La Torre con El Picu Castiellu (533 m). Toda esta vertiente pertenece al concejo de Morcín


Allí abajo a la izquierda de la foto llegamos a divisar El Torrexón de Peñerudes, torreón medieval en uno de los antiguos caminos que comunicaban el valle del Trubia (y la meseta a través del Puertu Ventana) con la capital asturiana por la vertiente quirosana, al otro lado del Aramo, de Pedroveya. A su derecha están La Cardosa (643 m) y, seguidamente, El Picu la Encina (616 m). Más arriba y a la izquierda del Aramo es El Picu Airúa o Airúa Naval (1.413 m), en el concejo de Quirós, el más alto de la Sierra de Tene, parte de la cual está en el de Proaza


Por ahí va la Ruta de San Melchor, señalizada como GR-106, que sería la que seguiría en su tiempo Melchor García Sampedro, canonizado en 1988, desde su pueblo natal quirosano de Cortes para venir a la capital asturiana. Son 52 kilómetros por uno de aquellos antiguos caminos que por la Cordillera enlazaban con la meseta, en concreto por Babia


En esa zona existe además una de las sendas montañeras más célebres de Asturias, la Ruta de las Xanas, que de Villanueva, en Santo Adriano (valle del Trubia), sube al citado pueblo quirosano de Pedroveya por un hermoso desfiladero cuy nombre evoca a las ninfas asturianas que se aparecen en fuentes, ríos y manantiales


Más a la derecha está la Sierra de Caranga, concejos de Proaza y Quirós, por cuya base, en el valle del Trubia, al cual cierra por el este, discurre otra famosa ruta, la Senda del Oso, aprovechando la caja del tren minero que enlazaba Trubia, su estación y fábrica de armas con las minas quirosanas y teberganas valle arriba


En la Sierra de Caranga reconocemos muy bien, a la izquierda de la foto, la picuda cumbre de La Forcá (1.111 m), concejo de Proaza y atalaya sobre un gran sector del valle del Trubia y mirador hacia los puertos de la Cordillera Cantábrica entre Ventana, La Mesa y Marabiu


A lo lejos Pena Negra (1.833 m), con El Picu Troncéu a sus pies, en el Cordal de la Mesa, entre Teberga y Somiedo (al otro lado), por donde discurre el Camín Real de la Mesa, antigua vía prehistórica empedrada con la romanización que constituyó durante siglos la principal vía de comunicación entre el centro de Asturias y la meseta


A su derecha, una alomada línea de cumbres protege por el norte dicho camino, que sube desde Torrestío, en Babia. Ahí tenemos El Cuetu Chubisnera (1.676 m) y el Altu'l Cuernu (1.709 m), franja montañosa que vemos cubierta de nieve y que llega a La Pena'l Michu (1.765 m), entre Teberga y Somiedo


Más abajo y más cerca, sobre los tejados de los edificios de Les Campes, es la Sierra de Serandi, prolongación montañosa de la Sierra de Tene hacia el norte, llegando al desfiladero de Las Xanas, sobre Proaza y Santoadriano y la cuña quirosana que constituye, hacia el norte, el pueblo de Pedroveya


A la derecha de las urbanizaciones de Les Campes, en la cuesta de El Cantu, se encuentra el Colegio de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Juan Rodríguez Muñiz, dedicado a este ilustre profesor allandés que ejerció en la ciudad y tiene un busto en el Campo San Francisco


Un poco más allá divisamos los montes de Perlavia y Sierra Blanca, en primer término, que también se yerguen sobre el valle del Trubia, estos en su sector ovetense, el más septentrional; así como, al otro lado, el moscón valle de Sama (Grado/Grau). Luego, en la lejanía, descubrimos más cumbres de la Cordillera, más al occidente


La Sierra Porcabezas es otra por cuyas laderas discurre el Camín Real de la Mesa, entre los concejos de Miranda y Grado/Grau, siendo sus cotas más altas El Picu la Berza (1.434 m), La Cruz de la Sierra (1.161 m), Penas Negras (1.163 m) y el llamado como la Sierra, El Picu Porcabezas (1.210 m)


Aún más lejanas dividamos las montañas del Alto Narcea, hacia Peña Manteiga (1.527 m) y otras cumbres de su cordal, como El Picu L'Hurru. A la derecha asoma algo de la Sierra de Bixega, alturas que veremos muy bien desde La Espina y La Sierra Tineo, más al norte y al paso del Camino Primitivo


Otra vista de La Florida, a nuestras espaldas, con la calle Navia en primer término


Al lado del Hopsital Monte Naranco, en El Monticu, asoma un poco el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, cuyo pionero fue Adolfo Fernández-Vega, quien tras formarse en París como oftalmólogo abrió consulta en 1886


Como hemos dicho la tradición hospitalaria de estos lugares es muy antigua. Aquí antaño se levantaba la Quinta Méndez, mandada hacer por los Sánchez-Vigo con lo que fueron antaño los bienes de aquella malatería, albergue-hospital de leprosos de San Lázaro, de la que escribe José Ramón Tolivar Faes en su libro Hospitales de leprosos en Asturias durante las edades Media y Moderna diciendo:
"A la salida de Oviedo por el antiguo camino de Galicia que seguía la falda del Naranco, se fundó esta malatería probablemente hacia la misma época en que aparece la de Cervielles a la entrada de la ciudad por el Camino de León¨. El lugar de Paniceres, que hallamos documentado desde el año 1055, se encuentra a unos cuatro kilómetros del centro de la capital, desviado algo al norte del Camino de Galicia, después de haber pasado el arroyo de Lavapiés, cuyo nombre parece tan relacionado con las peregrinaciones como el del río Gafo, al pie de la malatería de Cervielles, lo está con la lepra y los leprosos"

No se sabe quien ni cuando fundó la leprosería  pero ya en el 1266 debía tener buena fama pues es beneficiada en testamento por el arcediano don Fernando Alfonso, así como el canónigo Don Bartolomé en 1275, el chantre Don Arias Pérez en 1280, Pedro Díaz de Nava en 1289, Rodrigo Álvarez de las Asturias en 1331 o Fernando Álvarez Valdés en 1348 entre otros, ya que, tanto para la alta nobleza como reyes y estamentos eclesiásticos, la protección de las malaterías se tenía por uno de los actos supremos de caridad cristiana ante una de las enfermedades más temidas de la antigedad, la lepra y todo lo con ella relacionada, la pelagra, el mal de la rosa, el mal de San Lázaro, patrón de los malatos, junto con La Magdalena, bajo cuya advocación eran fundadas. Así en 1505 Martín de Uceda deja 200 maravedís para redimir cautivos, otro tanto para la malatería de Entrecaminos (antes Cervielles) y 150 para esta de Paniceres. En 1575 es Bartolomé Camuño quien deja cincuenta reales a cada una de las leproserías


Existía además una gran armonía entre las dos malaterías ovetenses aunque esta era de patronato eclesiástico y la de Entrecaminos pasó a la ciudad, pues hasta canjeaban enfermos y se sabía que entraban bastante libremente por la calles de la ciudad. Solían muchos malatos hacer una vida más o menos integrada en la sociedad, iban a ferias y mercados o comían a la mesa de algunos vecinos que los acogían en momentos de penurias, cuando el hospital no se podía hacer cargo de ellos, dándose casos incluso de casamientos con personas sanas


Bien es verdad, recalcamos, que muchos males de la piel que se consideraban lepra no lo eran, por lo que el miedo al contagio, aunque existía, no debió ser demasiado grave salvo en ciertos momentos de verdadera endemia que originaron miedos y crueles rechazos, cosa que aconteció en alguna ocasión como en la disposición, como cuando en 1274 el Concejo de Oviedo estableció muy severas medidas para que los leprosos, entre los que había sin duda personas aquejadas por otras enfermedades que no eran lepra pero se tenían como tales y, que como era común, deambulaban con cierta libertad, no pasasen al interior de la ciudad... "sinon for el dia de la cruz ata el mediodia, et el malato que en otro tiempo y entrara enna villa por la primera primera vez sáquenlo a aguillonadas (golpes a manera de pinchazo) de la villa, et por la segunda vez que lo batan  (golpear repetidas veces) et por la tercera que lo quemen" . Nunca debieron de ser del todo siempre aplicadas estas salvajes órdenes pues, tal y como acontecía en otros lugares, existían andado el tiempo requerimientos al juez de alguna de las leproserías para que, como en 1543 "no consienta que ningún malato de su término aquí ande ni esté, especialmente un mozo de Lanera e Arango: que se notifique a los malatos que se vayan dentro de tercero día so pena de cient azotes". Todavía en fecha tan tardía como 1737, no mucho antes de su clausura, el Ayuntamiento recuerda a los malatos la "prohibición de salir por las noches a pedir limosna, como solían hacerlo


La relación de las malaterías con los caminos de peregrinación es más que reveladora, no dejando de haber estudiosos que sospechan que algunos hospitales de peregrinos (recuérdese que el término hospital en este contexto tiene más que ver con "posada para peregrinos y pobres" que con el actual significado de "sanatorio") se hubiesen por así decirlo especializado en estos afectados, ya que en muchos de ellos, más o además que peregrinos, circulaba toda una serie de vagabundos, desocupados, enfermos, desamparados, pobres y pícaros, que no hemos de olvidarlo, puede decirse que eran los que más viajaban entre las clases populares, buscando manutención, más como modo de supervivencia que como auténtico acto de peregrinación. Pero no por ello hemos de despreciarlo o tenerlo a menos, también ellos, o sobremanera ellos, son un elemento fundamental de la historia del Camino de Santiago


Así en el Catastro del Marqués de la Ensenada sabemos que otras fuentes de ingresos eran, al menos hacia 1750, la participación en el diezmo de la "parroquia de Paniceres", a cuyo cura correspondían dieciséis de cada treinta partes, percibiendo las otras catorce el otro hospital



Entre mediados y finales del siglo XVIII, al disminuir notablemente la enfermedad y cambiarse los ideales médico-sanitarios también con la Ilustración, los bienes de las malaterías, símbolo asimismo del Antiguo Régimen, pasaron al recién fundado Real Hospicio De Oviedo, así 1751 la de Entrecaminos pasó a depender de él, llegando a denunciar sarcásticamente el Marqués de Camposagrado que "la Malatería de San Lázaro no sirve más que de alvergar Sarnosos que los Médicos baptizan con lepra"


 De esta manera en 1757 las dos malaterías ovetenses tenían ya un solo administrador, Anselmo Miranda. Luego se llevarían a los malatos que aún habría al Real Hospicio y
con el tiempo esos terrenos fueron primero arrendados y por fin subastados a particulares en 1805, incluyendo "los materiales que están existentes de la Iglesia de San Lázaro de Paniceres y su sitio"



Se hicieron con estos bienes los Méndez-Vigo pagando por ellos 136.000 reales en vales reales y 17.000 en metálico. Luego en el siglo XIX, en alguna de las fincas entre Paniceres y Llavapiés esta familia edificó una quinta destruida en el Sitio de Oviedo, en cuya capilla había alguna imagen de la desaparecida iglesia de San Lázaro de Paniceres. Años después, labrando estas tierras, apareció una talla labrada procedente de la antigua malatería


Llegamos ahora a uno de los lugares de Paniceres, La Trapa


La carretera baja un poco a la izquierda de la palmera


Este es el cruce de la carretera que va a Ules. Nosotros seguimos por abajo a la izquierda, en la llamada Avenida Alfonso Molina, cuyo nombre procede de un bar a la derecha, La Trapa, centro de reuniones, tertulias e iniciativas vecinales donde se creó la Peña la Trapa por parte de 25 amigos y vecinos, organizando viajes, comidas y fiestas. Allí un vecino llamado Alfonso amenizaba las veladas de la Peña La Trapa con sus canciones, por eso se le añadió Molina como mote seguido al nombre en referencia al cantautor Antonio Molina


Sus amigos instalaron esta placa en el cruce y luego tal denominación pasó a ser oficial en el callejero


Esta placa fue instalada por el consistorio. La idea ha sido repetida con otro residente en Paniceres: José fernándesz El Cuco


En el siguiente cruce seguimos de frente, bajando


Al lado de estas casas de la Avenida de Alfonso Molina.


Siguiendo un poco más de bajada


Y saliendo de La Trapa


Cruce y subimos de frente, con La Braña al fondo


Allí arriba La Peña Llampaya sigue sirviéndonos de referencia para ver cuanto vamos avanzando en estor primeros metros de caminata por los pueblos ovetenses, desde los que vemos la ciudad, en una simbiósis de lo urbano y lo rural. La gran ladera sur es llamada La Cuesta


Atentos a flechas y mojones


Campos regados por El Regatu d'Ules, con Les Campes abajo y la ciudad a la izquierda, que va quedando atrás


Arboleda en La Viesca, que significa precisamente bosque



A los lados de la casa de la derecha vemos dos estadios de fútbol


A la derecha es el nuevo Carlos Tartiere del Real Oviedo, inaugurado en el año 2000 para sustituir al anterior


El antiguo Carlos Tartiere se encuentra donde se haría el malogrado Palacio de Congresos, llamado La Ñocla (buey de mar), o El Centollu por su forma, obra de Santiago Calatrava que no cumplió las espectativas arquitectónicas, pues fallaron algunos de sus componentes fundamentales, ni de precio, que se desorbitó con sobrecostes, creando gran polémica ciudadana y pleitos juduciales. Abajo, a la izquierda de la citada casa, es el Campo Hermanos Llana



Vemos de nuevo los edificios de la zona de Bellavista y Olivares


Les Campes y Santa Marina de Piedramuelle


Xatu o ternero.


Excelentes rebaños de vaques roxes


Prados de El Pando


El Pando, vieja casería


Campo y ciudad


En el cruce seguimos recto


Este es el mojón con su flecha correspondiente


Hemos llegado a La Braña


Nombre del lugar y concha xacobea en una fachada


Hay un poco de bajada


Y en esta bifurcación seguimos bajando a la izquierda
 

Dejamos a la derecha el cruce a La Pachuca


Y seguimos por este plácido tramo de carretera local


Con El Pando a la izquierda, solar de un antiquísimo castro astur


Pasamos al lado de esta casa


El guardián de la hacienda... El Gallu la Quintana.


En la rosaleda...


Seto bien podado y plantación de fabes


Por allí van los peregrinos


La Cuesta les Campes


Y más arriba La Peña Llampaya, La Rasa, La Caleyina... arriba en lo alto


Maizal recién plantado. Por allí baja El Regatu Matarrumio


Arroyo que pasa a nuestra izquierda, nacido en La Cuesta del Naranco


El arroyo entre la vegetación


Subimos un poco y llegamos a un cruce


Aquí vamos a la izquierda


Tomando el camino de Villamar


Atención a estas señales



Esta es nuestra ruta


A la izquierda ahora La Braña


Pasamos entre los prados y bosquetes


Siempre bajo La Peña Llampaya y su rocoso peñascal que destaca sobre campos y bosques a nuestra derecha


El Naranco, monte totémico por excelencia. Tierra de xanas y encantadas, de leyendas, de castros astures, villas romanas y palacios de reyes asturianos, también de búnkeres y trincheras de la guerra civil, crueles asedios de una feroz contienda


Nos miran con atención


A la izquierda, en El Pando, el bosque oculta el milenario castro


De frente huertas e invernaderos


Encrucijada: vamos a ir a la derecha


Como siempre flecha y mojón


Y empezamos a subir en El Caleyu


Hermosura de campos camineros


Ganamos altura y un espléndido paisaje se ofrece ante nosotros...


Es la parroquia de San Claudio o San Cloyo, donde existieron de antiguo explotaciones de arcilla y barro, como la de El Torollu, que fructificaron en la fundación de una importante industria de cerámica, la Fábrica de Loza de San Claudio, fundada en 1901 por don Senén Ceñal sobre una factoría más modesta


En torno a la fábrica, tristemente cerrada en 2015 tras llevar el nombre del lugar con prestigio por todo el mundo, se configuró un núcleo urbano en lo que era llamado Cuatro Caminos, desplazándose hacia él el centro de la parroquia, antes algo más al este. Se construyeron casas para obreros y sus familias y luego viviendas de pisos y urbanizaciones


En su entorno se extienden barrios rurales, que paulatinamente se tornan en residenciales, como es Villamar, que vemos en primer término, caseríos, quintanas, fincas, chalets y viviendas unifamiliares con su terreno


Al sur, el Aramo tal y como podemos llegar a verlo muchas veces, oculto, o casi, por las nubes


La cuesta es muy suave y nos permite admirar un hermoso paisaje hacia Villamar


El paisaje de setos silvestres, matos o sebes, es la característica de gran parte del agro astur, como este es el caso


Seguimos así toda la cuesta...


Las casas de El Carbayón...


Y sobre nosotros La Peña Llampaya, una muy buena referencia visual en la zona oeste del Monte Naranco


Villamar y San Cloyo/San Claudio siempre ante nosotros. En la distancia las montañas que cierran los valles del Trubia o valles del Oso, como las sierras de Buanga y La Pedrisca...


A nuestra izquierda abajo Llampaza y Caserín, parroquia de Naranco


 Piedramuelle a lo lejos, al sur


Más allá Los Escalones y Llatores, pero lo que más domina la escena son las altas estribaciones de la montaña central asturiana: el Aramo y el Monsacro


El Aramo, o como más propiamente se dice por parte de pastores y vecinos, El Puertu l'Aramo, paso entre los valles centrales asturianos del Nalón y Caudal (antaño valle del Río Grande), con los valles del Trubia, al otro lado de estas montañas, así como, cuando el clima lo permite, entre la meseta y el centro de Asturias. Ancestrales rutas de pastoreo, pero también de arriería, trashumancia y peregrinación atraviesan el Aramo y no pocos santuarios parecen cristianizar cultos prerromanos muy anteriores, como es el caso de la Virgen del Alba en Quirós


Y a su izquierda el Monsacro, Monte Sagrado, unos kilómetros al sur de Oviedo/Uviéu, la capital asturiana y en cuya cima existen dos capillas, una dedicada a Santiago y otra a La Magdalena, razón por la cual también se le conoce como La Madalena. La historia y la tradición afirman que en ellas se guardaron las Reliquias de Jerusalén (en el Pozo de Santo Toribio), escapando desde Toledo (y antes desde la propia Palestina y del norte de África), como consecuencia de la expansión persa y árabe. Se sabe de la antigua existencia de una comunidad de monjes que se ha querido ver, más o menos legendariamente, vinculada a los templarios, pues realmente no hay ningún documento que lo demuestre. Su cima es el Picu Llanu Velar, de 1.060 metros de altitud


Aquella casa nos sirve de referencia, hacia ella vamos siguiendo nuestro camino...


Vivienda campesina y cuadras...


En un cruce pasamos junto a la parte trasera de esta vieja casa de labranza, con sus muros de piedra: seguimos de frente, atentos al mojón


Un precioso paisaje nada más salir de la urbe ovetense


Setos silvestres


Cruce y de frente


Otro cruce y también de frente


Subimos un poco más


Villamar, más cerca, la villa de Marius



Nos adentramos en la sombra de la arboleda


Bajo los castaños sube el Camino


Un paraje maravilloso


Por esta empinada cuesta


Sol en el ramaje


Sigue la cuestuda pista hormigonada



Concha caminera



El Caleyu, al sur de El Carbayón, parroquia de Naranco


Gran pradería verde y segada, los frescos pastos al pie del Naranco...


Más vistas de Villamar y su entorno... La Lloral, Tresllames, Les Maces...


A lo lejos Sograndio, puerta del valle donde está Trubia, otro gran núcleo industrial y urbano del concejo con la Fábrica de Armas de Trubia, que no vemos desde aquí, fundada a finales del siglo XVIII por la necesidad de apartar la producción de la frontera con la Francia revolucionaria


Llegamos a una bifurcación y bajamos a la izquierda


Tal y como nos señala el mojón


Cruce y a la derecha


 Es salir del casco urbano ovetense y vernos inmersos en los hermosos paisajes del campo asturiano...


Villamar y San Claudio... con el gran anfiteatro natural de las montañas de la cordillera


Al fondo Sograndio y la bajada al valle del Trubia...


Montañas de Santo Adriano, Proaza, Teverga...


A veces las nieblas cubren estos valles donde el Nalón va recibiendo las aguas de sus caudalosos afluentes, el Trubia, el Nora y, más allá, el Cubia


Finca de La Muria


Un toponimo vinculado a viejos muros de piedra, a veces relacionado con construcciones muy antiguas, desde castros a villae o edificaciones medievales


Ante nosotros La Peña Llampaya contempla estos nuestros primeros pasos por el Camino Primitivo


Con su rocosa cima la peña domina la escena...


Nos apartamos de núcleos poblados, estamos en medio de los prados



Villamorsén, al pie de La Peña Llampaya


Caballos


Caserías


Quintanas y hórreos


Del valle del Nora al de Nalón y al del Trubia, del Naranco al Aramo y al Monsacro... todo eso abarcamos con la vista.


Villamar extiende su caserío por los prados que vemos desde aquí, dividido en diferentes barrios o lugares, La Cai d'Allá en primer términio, La Cai d'Acá un poco después, estando entre ellos  la capilla de Santo Domingo de Guzmán, La Torre, Solatorre y, más al sur, La Vinada



Un poco más al sur, San Claudio/San Cloyo, la cabeza de la parroquia, reconocible por sus edificios de pisos rodeados de caseríos, barrios y lugares de La Lloral, La Barrosa, La Cabaña, Cida, Cimavilla, Cotayón, La Cruz, La Granxa, Las Eras, La Llama, Les Maces, Omedo, Rivero, San Roque, Villaverde...


Más allá va la carretera N-634. Las nubes o las brumas ocultan muchas veces el Aramo


El Monsacro, también a lo lejos


Pasamos bajo otra arboleda


Cruce y a la derecha


Pasamos bajo estos árboles


Y al oeste ya se abre ante nosotros un nuevo paisaje, el de los altos de L'Escampleru, ya en el vecino concejo de Les Regueres, sobre el valle del Nora


Grandes helechales


Ya vemos el siguiente pueblo al que va a llegar el Camino: Llampaxuga. A la derecha el Camino dirigiéndose allá


Llampaxuga pertenece a la parroquia de Lloriana, al oeste del concejo de Oviedo/Uviéu


Más allá es la sierra de El Picu Pedrouzu y La Degollada, donde estuvo largos meses detenido el frente en la guerra civil, el llamado "pasillo de Grao" que comunicó la capital asediada con las columnas del bando nacional


Iniciamos una bajada. Justo enfrente está Villaverde, antigua cabeza de la parroquia de San Claudio/San Cloyo, donde estaba la antigua iglesia parroquial, desaparecida al mudarse el centro neurálgico al entorno de la antigua cerámica


Por ahí baja El Regueru Ponteo. Otras aldeas de esta zona oeste de la parroquia son El Valle, Oteruelo y Cotayón


Al oeste Quexu, sobre el valle del Nora, en Les Regueres


Y nos disponemos a entrar en la parroquia de Lloriana por Llampaxuga, un buen lugar para hacer una primer parada en estos primerísimos kilómetros del Camino Primitivo.









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