| O Padrón y el Camino |
Sito en lo alto de un promontorio, que a la salida de la villa de A Fonsagrada se divisa ya bajando de la Rúa Maior al Barrio das Rodas, el pueblo de O Padrón, cabeza de la parroquia fonsagradina del mismo nombre, guarda en la advocación de su iglesia dieciochesca de San Xoán el testimonio de haber sido pertenencia de la Orden de Malta, en origen Orden de San Juan de Jerusalén y de los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, por tener su origen en un hospital de peregrinos dedicado a San Juan Bautista en la ciudad santa, que se transformó en militar durante las cruzadas, pasando a ser la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, de donde, tras ser expulsados por los turcos, se establecieron en Rodas en 1310, y luego en Malta en 1530, pasando a ser la Soberana y Militar Orden de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta (SMOM)
La Orden no olvidó, ni mucho menos, su origen hospitalario y, a partir de su Hospital de San Juan de Jerusalén fundó numerosos refugios de peregrinos, centros asistenciales y santuarios a lo largo de los principales caminos de la cristiandad, entre ellos las rutas jacobitas, como es este el caso. Siendo verdaderamente llamativo la cantidad de enclaves que poseyeron en Galicia y, más en concreto en A Fonsagrada, hasta 1835 la Terra de Burón con capital en A Proba de Burón, cerca de la que tuvieron el enclave se A Bastida, con su templo románico en plena ruta jacobea buronesa, que se separa de la fonsagradina en Paradanova
Pero la ruta fonsagradina, esta que estamos haciendo nosotros, siempre fue muy importante y transitada, por lo que también tuvieron en ella el lugar de O Padrón, erigiendo su iglesia sobre el mismo Camino. Más adelante, al otro lado de A Serra do Hospital, que vemos al oeste, donde ambas rutas se reúnen en el Real Hospital de Santiago de Montouto -que no era de la Orden-, tenían su posesión de Paradavella, en el paso al vecino concello de Baleira
Además, antes de Paradanova y nada más dejar atrás las fragosidades de A Serra do Acevo, por donde los peregrinos entran en Galicia, dependía de ellos el Hospital de Fonfría, cuyo edificio, como vimos, se conserva. Fuera de estos dos caminos principales y dentro de A Terra de Burón, que en 1835 pasó a ser el Ayuntamiento Constitucional de Fonsagrada, como se decía entonces, también dependía de ellos el lugar de A Allonca, al norte de O Acevo
Se gobernaban estas y otras concesiones sanjuanistas desde su poderosa Encomienda de Portomarín, encomendada, como su nombre indica, otorgada a la Orden por el rey Fernando II sobre el previo monasterio de Santa Mariña, de patronato real desde 946 que ya figuraba en posesión de su abuela, Urraca I de León, en 1102, siendo esta aún infanta. Su hospital de peregrinos pasó al Estado al ser expropiado en 1807, fecha muy anterior pues a la famosa Desamortización de Mendizábal de 1836, que fue cuando sí quedó suprimida definitivamente la Encomienda de Portomarín y su red de posesiones sanjuanistas, que en 1841 fueron subastadas. En el blog de Portomarín. Tablado de memoria, pasado y presente así lo dicen:
"José Bonaparte, hermano de Napoleón la disolvió en 1809 en el proceso de desmantelamiento de todas las ordenes militares de España como efecto de la Revolución Francesa, rehabilitadas de nuevo en 1814. Posteriormente con la desamortización de Mendizábal es nacionalizada y puesta en venta con todas sus propiedades por real decreto fechado el 8 de marzo de 1836, su disolución total duró 100 años. Fue subastada en 1841 y permaneció abandonada hasta su desaparición en 1938".
La primera casa de O Padrón saliendo de A Fonsagrada desde As Rodas es esta, donde saldremos a la carretera de Lugo (LU-530) tras un tramo de curva de su trazado antiguo que nos libra de pasar al lado del tráfico. Al fondo y más allá de la casa vemos el núcleo alrededor de la iglesia de San Xoán
En las paredes de la casa encontraremos símbolos jacobitas como este azulejo que nos informa que "aquí vive un peregrino", eso sí, no nos confundamos con la flecha pues NO hay que ir a la derecha a nada, se sigue de frente
En la pared de la fachada principal, donde una tabla de madera hermosamente trabajada nos desea Buen Camino peregrino SÍ se han colocado las flechas pertinentes, una en el mismo tablón y otra de cerámica al lado
Para evitar caminar por la carretera, a veces con bastante tráfico y siempre muy veloz, tomaremos la senda que sigue entre la señal de tráfico y el guardarraíl, bien seguros. Al fondo, sobre los tejados de pizarra de otras dependencias de la casa, divisamos la iglesia y el grupo principal de casas del pueblo, a su alrededor y al paso del antiguo Camino, que quedó relegado a vía vecinal y pecuaria con la construcción de la carretera, terminada en diciembre de 1894 en una tremenda demora, como nos dice José García en Amigos de Fonsagrada:
"Con anterioridad a la construcción de la carretera Lugo - A Fonsagrada en su actual trazado, ambas poblaciones estaban comunicadas por un camino vecinal de primer orden que discurría por: Castroverde, Cádavo, Fontaneira, Degolada, Hospital (Montouto), Padrón y Fonsagrada.
Según una Circular del Gobierno Provincial de Lugo de julio de 1850, además de este camino vecinal, la villa Fonsagrada también contaba con otros dos ramales de igual categoría que llegaban a los límites de la provincia de Asturias en Acebo y Couso da Trapa por Silvela, desde cuyo punto se separaban: el primero por Fonfría y el segundo por las inmediaciones de Barbeitos.
Posiblemente, este segundo camino vecinal entre Fonsagrada y el Acebo pasando por Fonfría, sea el mismo al que se alude en la publicación “Itinerario Descriptivo Militar de España” con datos obtenidos entre 1866 y 1868, donde se contemplaba la existencia de un camino vecinal desde Lugo a Oviedo, por Fonsagrada, Grandas de Salime, Cangas de Tineo, Cornellana y Trubia (de 200,5 km.)
Lugo – Fonsagrada: carretera de tercer orden
En diciembre de 1866 se publicó el proyecto de construcción de la primera sección de la carretera de tercer orden de Lugo al confín de la provincia de Oviedo por Fonsagrada. Según ese proyecto, dicha carretera iba a discurrir por los puntos de la Chanca, Carballido de Arriba, Bascuas, Romeán, Castroverde, Vilalle, montes del Cádavo, por la meseta de la Vaqueriza, a fondear por los montes de Feiria, volviendo a bajar por la divisoria del Eo y el Neira, para subir al alto de la Fontaneira, cortando los estribos de Matanzas y el de Trabeiros, punto de paso forzado en esta cordillera hasta Fonsagrada
Diez años más tarde, el Plan General de Carreteras de 1877, incluía en su programación la construcción de una CARRETERA DE TERCER ORDEN para cubrir el trayecto Lugo a Ouviaño, por Castroverde y Fonsagrada.
El pueblo de Ouviaño en los planes de carreteras de lo siglo XIX y de gran parte del XX había sido elegido el gran nudo de las comunicaciones viarias entre Lugo, Asturias, la costa lucense y el Bierzo leonés. En ese mismo, en el citado Plan de Carreteras de 1877, también preveía la construcción de dos carreteras de tercero orden entre Vegadeo a Ouviaño por Grandas de Salime; y otra de Ouviaño a Sarria por Cervantes de Becerreá.
La construcción de la carretera de tercer orden: Lugo - Fonsagrada
Inicio: En abril de 1875, la Comisión de Fomento de la Diputación lucense admitía el retraso en que se encuentra la carretera del Estado denominada de Lugo al confín de la provincia de Oviedo cuyo estado de abandono en que la tiene el contratista D. Tomás de Ayala está causando inmesos perjuicios al público. En septiembre de ese año, referido el contratista Ayala insertaba en la prensa provincial una oferta de trabajo para peones, canteros y machacadores de piedra, si bien el inicio de las obras no se produjo hasta dos años más tarte con el tramo que va desde la Estación del Ferrocarril hasta el arroyo de la Chanca (este primer tramo finalizaría en mayo de 1880)
La construcción: la construcción de la carretera de Lugo - A Fonsagrada se prolongó durante un largo periodo de tiempo, ralentizándose especialmente las obras a partir del Cádavo, como así lo denunció el diario El Regional de Lugo en su edición del sábado 29 de agosto de 1885:
Las relaciones comerciales entre la villa de Fonsagrada y esta capital (Lugo) y el mejor servicio público demandan un arreglo en el camino que media entre ambos pueblos y especialmente entre La Lastra y Paradavella, en tanto no termine la histórica carretera que lleva el nombre de Lugo – Ouviaño y que pasa de 12 años en construcciónLa reparación que pedimos no necesita razonamientos: entre la Lastra y Paradavella es imposible casi el tráfico con particularidad para la conducción de géneros y de cargas; próxima la concurrida feria de Burón sería conveniente hacer un arreglo en el camino antiguo que cortó e inutilizó la carretera para permitir el tránsito siquiera los días de feria.
De esta breve crónica se infiere que la carretera Lugo – Fonsagrada tardó en concluirse cerca de veinte años, un periodo extraordinariamente largo durante el cual el transporte de viajeros y de mercancías, en la mayor parte de ese trayecto, tuvo que seguir realzándose mediante carros y carruajes por el antiguo camino vecinal de tercer orden (...)
A principios de diciembre de 1894 se dio por finalizada la construcción de tan ansiada carretera cuya entrada al pueblo fonsagradino iba a realizarse por el actual acceso (carretera de debajo del muro); por tal motivo, en mayo de 1893 el ayuntamiento fonsagradino anticipándose al final de la obra, sacó a subasta las obras de ensanche, alineación y construcción de la calle del Campo con el fin de que partiendo del centro de la parte superior del pueblo ponga en comunicación con la carretera del Estado de Lugo a Ouviaño (esta calle del Campo – actual Rosalía de Castro – se iniciaba “en la parte superior del pueblo” – calle Mayor -, desde donde partía la anterior vía de acceso a la Villa).
Por otra parte, la construcción de la travesía Fonsagrada (actuales calles Galicia y Asturias) para prolongación hacia Asturias (carretera Fonsagrada – La Garganta) salió a subasta en 1894 y el inicio de las obras se llevó a cabo en 1895".
A lo lejos, al oeste, vemos la larga loma de A Serra do Hospital, cuyas cotas cimeras son el Pico do Hospital (1.099 m) y a su derecha, loma al norte, la de A Lagoa Seca o Lagúaseca, con 1.108 metros de altitud sobre el nivel del mar en su cota más alta, cerca de cuya cima sube el camino buronés tras pasar por A Proba de Burón y acometer el largo ascenso al Real Hospital de Santiago de Montouto, donde se une a esta ruta fonsagradina
Cruzamos otra de las entradas a la casa y el Camino, siempre sin pisar la calzada de la LU-530, sigue recto, en bajada. La construcción de esta carretera convirtió a los antiguos caminos en vías pecuarias o, en ciertos tramos, en vías secundarias de comunicación local entre caseríos, eso en el mejor de los casos, pues otros tramos desaparecieron, bien bajo la nueva carretera, como sería este el caso, o simplemente tragados por el bosque o incorporados a fincas aledañas. La nueva carretera permitió el paso de grandes carros y carruajes, pudiendo establecerse las primeras líneas regulares de viajeros de manera efectiva, sigue diciendo José García:
"Concretamente, el transporte de viajeros, mercancías, bagajes y correo ambas poblaciones hasta bien entrado el siglo XX, se efectuaba mediante carruajes (viajeros), carros (mercancías) y caballerías (correo)
La Casa Arrieta de Lugo hasta la aparición de los vehículos a motor, ofrecía un servicio alterno de carruajes destinado al transporte de viajeros con salida de Lugo los días pares a las 5 de la mañana con los siguientes precios a Fonsagrada 24 reales; al Cádavo, 12, a Castroverde 8, y a San Payo 6".
Según datos que nos ofrece Vanesa Bran en su artículo Un viaje por A Fonsagrada del siglo pasado, publicado en el periódico El Progreso del 28-6-2018 publicando noticias de El Eco de Burón, antiguo semanario local, que los "vecinos empleaban tres días para llegar a la ciudad", lo que no deja de extrañarnos pues es factible hacerlo en dos, como prácticamente todos los peregrinos lo hacen, si bien es verdad que muchos la dividen sabiamente en tres desde que abrió en Vilar de Cas (unos seis kilómetros más allá de Castroverde aproximadamente) el albergue de A Pociña de Muñiz
Y del mencionado seamanario El Eco de Burón Vanesa Bran recoge la noticia de la llegada de la línea regular de automóviles a motor de Balbino Fernández Boado, que reduciría este trayecto a tres horas de viaje, pudiendo ir y venir en el mismo día, una gran novedad:
"Va a ser un hecho, al fin. La salida de esta villa será a las seis de la mañana, para llegar a Lugo a las nueve. Y saldrá de Lugo a las tres de la tarde, en viaje de regreso".
"Ahora se podrá hacer el viaje en un día, con bastante tiempo para despachar cualquier negocio. Lo cual, como fácilmente se comprenderá, no es poco, ahorrando tiempo y gastos"
Fallecido en febrero de 2017, cuando el nuevo albergue público en la villa de A Fonsagrada estaba en obras cara a su inauguración, que fue el 7 de agosto del mismo año, se decidió ponerle su nombre en póstumo homenaje, como escribe el genial maestro de la historia e impronta jacobitas, autor de numerosas guías, Antón Pombo en la web de Guía Gronze:
"Nos hemos desplazado hasta la puerta del Camino Primitivo en Galicia, la villa de A Fonsagrada, para conocer su nuevo albergue público. Si bien es conocido como Casa Pasarín, y algunos también lo citan como pazo de Penamaría, en ambos casos recordando a las familias propietarias del palacio hasta su compra por parte del Xacobeo, el albergue ha sido oficialmente dedicado a Ramón Rodríguez Mondelo, párroco que fue de A Fonsagrada y Negueira de Muñiz durante medio siglo. Se rinde así homenaje a quien, fallecido en febrero de 2017, dedicó ímprobos esfuerzos, en aquellos tiempos en los que las instituciones aún no creían en el Camino, para promover la ruta de Alfonso II. Además, don Ramón fue quien habilitó el primer albergue del municipio, localizado en la vieja rectoral de O Padrón, donde tantos peregrinos han pernoctado y al que ha sustituido el que ahora vamos a visitar".
Tengamos en cuenta que hasta 2017 una villa tan importante como A Fonsagrada carecía de albergues, públicos y privados, pues el primero de estos segundos el de Os Chaos (ahora cerrado pero cuyos dueños abrieron el Hotel Pórtico en la Rúa Maior), se inauguró ese mismo año, por lo que había de dormirse en pensiones o desplazarse a otros lugares. En la actualidad el albergue de O Padrón figura como cerrado pero a unos dos kilómetros más allá está el de O Piñeiral, complejo hotelero-hostelero sito en la carretera pero a muy escasos metros del Camino
Pasamos la señal que advierte del límite de velocidad a los conductores, pues tras un tramo recto en bajada llega una curva cerrada a la derecha y en subida
Llegamos a la altura de la siguiente casa de O Padrón, un topónimo relativamente frecuente en el noroeste peninsular de discutido origen, pues para unos sería una variante de pedrón, aumentativo de pedra 'piedra', y para otros un antropónimo, evolución de Petronius, nombre de un antiguo posesor de época tardorromana o altomedieval, no siendo imposible que existan ambos casos, según cada 'Padrón'
Aunque apenas la veamos, hemos de decir que a la izquierda y al otro lado del seto asoma parcialmente la nave de una empresa emblemática: Casa Castelao, especializada en productos del cerdo autóctono, el porco celta y fundada en 1999 "Peleando por mantener un sistema de elaboración lo más artesanal posible y no sacrificar su calidad que es parte esencial de que hoy estos productos se puedan seguir consumiendo generación tras generación y haciéndolo de un modo sostenible , hablamos de nuestro Butelo, Androlla, Chorizo Gallego, Panceta, Lacón, Minilacón, Chorizo de Cebolla,…..productos que se han hecho desde hace muchísimos años y nosotros queremos seguir poniendo en valor de forma que no se pierda esta tradición", presente siempre en la gran Feira do Butelo de A Fonsagrada y que, como dice Xosé María Palacios en La Voz de Galicia del 9-6-2026, "divulgan el sabor de la montaña lucense"
| CC-BY-SA. Autor: Xurde Morán |
Ahí vemos a unos peregrinos subiendo por dicho camino, asfaltado y flanqueado por grandes y viejos muros de piedra que pasa al pie de la iglesia dieciochesca, con monumental cabecera con sacristía añadida en su parte posterior y magnífica espadaña de tres vanos, aunque el de arriba sin campana, y varios pináculos rematados en esfera. Es del siglo XVIII y sus paredes están revocadas menos la que mira al norte (la de la derecha), donde tiene un par de contrafuertes, que está a piedra vista
Un castiñeiro crece sobre el cruce de la LU-530 con el Camiño do Calvario. Detrás de él una fila de grandes abetos cierra la finca carretera arriba
Es donde dejamos la carretera, tal y como nos indica el mojón situado al pie de los árboles y en el mismo cruce, para seguir por el Camiño do Calvario
La traza actual de la iglesia dieciochesca debe corresponder a una profunda reforma de un santuario más antiguo, medieval, del que mantiene su eje este-oeste de la cabecera y la portada principal. Aún pertenecería a la Orden de Malta a tenor de un escudo que veremos en su lado sur, sobre el Camino
No es, sobre el papel, una distancia determinante, pero si consideramos la gran bajada que hace dicho camino buronés para, desde el collado entre el Monte do Marmoiral y Os Chaos de A Fonsagrada, a 911 metros de altura de cota, a los menos de 700 del paso del río da Proba, en el valle del río de este nombre, que vemos allí abajo, acceso a A Proba de Burón, seguido de la continua cuesta para volver a subir todo eso y más, hasta los 1.025 metros en el Hospital de Montouto (en realidad aún más, pues sube más alto que este y baja a él), la diferencia en fragosidad sí es esencial para explicarnos el triunfo definitivo de la ruta por A Fonsagrada
Cuando se fundó A Proba de Burón hacia el año 1200, muy posible por iniciativa del rey Alfonso IX, especialmente protector de esta ruta interior entre Asturias y Galicia, como vimos atravesando tierras asturiana, se pensó sin duda que la nueva población, desde la que se gobernaría el extenso territorio de Burón, con dependencia directa a la Corona, habría de estar en un lugar menos alto y propenso a nieves y neblinas, y por eso se dio en asentarla en el fondo del valle que tenemos a nuestra izquierda, viendo desde aquí no su núcleo principal, al lado de su iglesia de Santa María Magdalena, sino su barrio alto, Ambasaguas, en la loma de A Roxiña
La idea no era nada mala en apariencia, situada en un lugar presuntamente más benigno climática y orográficamente que la ruta por la antigua Fontem Albei romana (A Fonsagrada), de la famosa vía romana Lucus Asturum-Lucus Augusti del célebre Itinerario de Antonino, sobre la vega de un río en vez de los casi mil metros de altitud (952 metros de media exactamente) a los que se encuentran A Fonsagrada y su camino, actualmente la capital de concello más alta de Galicia
Las comunicación este-oeste entre Asturias y Galicia se cruzaba con la norte-sur entre la costa y la meseta, muy empleada por los arrieros maragatos, y que también se cruzaba con el camino astur-galaico en A Fonte Sacra que dio nombre a A Fonsagrada, por donde la ruta astur-gallega nunca dejó de emplearse, más corta, con agua al final del primer repecho desde Paradanova, con un refugio pegado a la iglesia de Santa María o en la Rúa Ron, "donde se dice que hacían fuego y tocaban la campana en los días de densa niebla para que los peregrinos no se perdiesen", cuenta la Xacopedia
El flujo de viajeros de toda clase, incluyendo a los peregrinos, terminó prefiriendo el paso por A Fonsagrada y ello fue esencial para que, ya en el siglo XVIII fuese esta la ruta que prevaleciese, entrando A Proba en franca decadencia hasta que perdió la capital de Burón en 1835, la nueva capital se estableció en A Fonsagrada y el nuevo concello o Ayuntamiento Constitucional, como se decía en la época, pasase a denominarse con el topónimo de la flamante villa capitalina
A ello contribuyeron, por supuesto, las iniciativas de las importantes familias fonsagradinas de los Pasarín y Peñamaría, con su pazo urbano precisamente donde ahora está el albergue público de A Fonsagrada que ostenta el nombre del párroco de O Padrón, quienes canalizaron la petición vecinal local, los vaivenes políticos de la época con carlistadas y desamortizaciones, y que, sin duda, los condes de Altamira, con extensas posesiones en toda Galicia, dejaron, como toda la nobleza, de ser feudal y guerrera para hacerse cortesana y establecerse en las capitales del reino, como Valladolid, dejando en sus dominios gallegos a los correspondientes administradores
Dice el erudito escritor Jesús Evaristo Casariego, en su obra Caminos y viajeros de Asturias que este itinerario "resultaba más corto, pero era mucho más fragoso y en parte del año o empachaba la nieve", pero si esto sucedía, A Proba de Burón, con sus accesos por el Monte do Marmoiral y A Serra do Hospital, aunque se librase más de la nieve, quedaba aislada y tan cortada al tránsito como la misma A Fonsagrada
Y por A Fonsagrada, insistimos, aunque hay un buen repecho desde Paradanova, como pudimos comprobar en la llamada 'cuesta del silencio' hasta A Fonte Sacra y aún más, hasta el 'pico del pueblo' en la Rúa Maior, luego no hay que bajar 200 y pico metros de desnivel respecto al valle sino que ya se sube bastante escalonadamente y, relativamente, de manera más suave y no tan continua salvo el tramo desde el pueblo de Montouto al hospital de su nombre, los ultimísimos metros
Sí hay, no vamos a negarlo, algunos 'subeybajas' como este, entre A Fonsagrada, que vemos espléndida a nuestras espaldas con sus edificios de la Avenida de Galicia y la 'copa del agua' y O Padrón, pero no constituyen una gran pérdida de nivel que luego haya que recuperar con extremado esfuerzo
Al pie de A Copa da Auga baja el Camino por la Rúa Maior, que como su nombre indica fue la principal de A Fonsagrada hasta que el gran eje viario y comercial se desplazó más abajo a las carreteras de Lugo (Avenida de Galicia) y Asturias (por la Avenida de su nombre). El Camino cruzó hacia el Barrio das Rodas y llegó a Padrón por una antigua curva del trazado antiguo de la LU-503 o carretera de Lugo, pasando junto a la casa que vemos en primer término
Y aquí, en este rellano, están la mayoría de las casas de O Padrón, siendo muy posible que alguna de ellas estuviese vinculado, en tiempos, con dependencias de los sanjuanistas aquí instalados
Al llegar aquí se acaba ya esta cuesta y avanzamos de frente hacia las casas del fondo, todo recto
Y aquí tenemos la imponente cabecera cuadrada de la iglesia de San Xoán de O Padrón, siguiendo la traza de las iglesias rurales del siglo XVIII, con la singularidad de que esta es de las que se añadió la sacristía no al costado sur sino pegada a la cabecera, posiblemente porque había más espacio que hacia el Camino. En el lado norte, como era común, estaba el cementerio, del que se conservan algunas tumbas y lápidas, algunas en el muro del templo
Y es que además el campo de la iglesia está a un nivel algo más elevado que el Camino, separada de este por un murete
Aquí sí vemos los tres vanos de la espadaña del campanario, con sus dos campanas. La de la izquierda, más pequeña, carece de inscripciones, pero la de la derecha tiene una que dice JHS Y MARIA AÑO 1892, es decir, bastante tiempo después de la supresión de la Encomienda de Portomarín con la Desamortización de Mendizábal de 1836, cuando sus bienes pasaron al Estado y fueron subastados en 1841
La Encomienda de Portomarín, dueña de esta parroquia, fue otorgada a la entonces Orden de San Juan de Jerusalén por el rey Fernando II, si bien ya su padre Alfonso VII ya había hecho algunas donaciones a los hospitalarios en la zona y su abuela Urraca I ya era dueña del monasterio preexistente de Santa Mariña ya antes de reinar, siendo infanta, en 1102. Este monasterio está documentada su existencia desde 922 y era femenino, como lo era, en las cercanías, el de San Salvador. Así fue el origen de la presencia de la Orden de Malta, entonces aún de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, en Galicia y, por lo tanto, en O Padrón
Restaría saber si O Padrón formó parte de bienes iniciales o fue incorporándose a sus posesiones fruto de sucesivas donaciones. En esta su fachada sur nos fijamos en un grabado con la Cruz de Malta, señal inequívoca de la presencia de la Orden y que ha llegado a nuestros días
| CC-BY-SA. Autor: Xurde Morán |
La Cruz de Malta aparece entre filigranas, las dos inferiores en forma de cuarto de concha. Esa cruz presenta ocho picos simboliza a las ocho bienaventuranzas predicadas por Cristo en el Sermón de la montaña, además de las ocho virtudes del caballero promulgadas por la Orden. Estas son las primeras, las bienaventuranzas:
1. Dichosos los pobres en espíritu, porque el reino de los cielos les pertenece.2. Dichosos los que lloran, porque serán consolados.3. Dichosos los humildes, porque recibirán la tierra como herencia.4. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.5. Dichosos los compasivos, porque serán tratados con compasión.6. Dichosos los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios.7. Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.8. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece
Y estas, las segundas, las ocho virtudes del caballero:
1. Lealtad2. Piedad3. Sinceridad4. Valor5. Gloria y Honor6. Desprecio por la muerte7. Solidaridad con los pobres y los enfermos8. Respeto por la Iglesia
"Las ocho puntas de la cruz representan también las ocho "Lenguas" o grupos nacionales, de los miembros de la Orden: Auvernia, Francia, Aragón, Castilla y Portugal, Italia, Alemanis e Inglaterra (con escocia e Irlanda", leemos en la web de la Orden de Malta, y también en Wikipedia:
"En 1301 la Orden instauró un elaborado sistema de sus posesiones basado en las Lenguas, que eran grupos geográficos de Prioratos. A principios del siglo XIV eran siete grupos: Provenza, Auvernia, Francia, Italia, Aragón (incluyendo los prioratos de Cataluña y de Navarra, además de la Castellanía de Amposta que es la denominación aplicada al priorato de Aragón), Inglaterra (incluyendo Escocia e Irlanda) y Alemania. En 1462 se incorpora una octava lengua: Castilla (incluyendo los prioratos de Castilla, de León y de Portugal). Dentro de cada una están comprendidos los prioratos, y grandes prioratos, bailiajes y encomiendas".
La Orden de Malta, entonces aún de San Juan de Jerusalén, aparece en Galicia, por primera vez documentada, en 1.139, en una donación aristocrática por la cual una tal Sancha García entregaba sl conde Álvaro Rodríguez de Sarria y a su esposa Sancha Fernández de Traba la "eclessi sancti Joannis de Euve", actual Ove, saliendo de Ribadeo y por el camino jacobita costanero denominado Camino de Santiago del Norte en nuestros días. Dado que dicho documento aparece en el archivo documental de la Orden se entresaca que pasó a los sanjuanistas inmediatamente después. Su iglesia también conserva la Cruz de Malta
Pero en Galicia llegó a haber hasta cinco encomiendas sanjuanistas, cuyos límites y posesiones encontramos en este mapa de Los archivos del palacio de Ferreira. En Galicia ya nos hemos encontrado con el Hospital de Fonfría y enseguida pasaremos por Paradavella, otra de sus pertenencias, todas ellas de la Encomienda de Portomarín que, como vemos, es la mayor en extensión y entra en Asturias por su extremo más occidental. En Asturias nos hemos encontrado con San Xuan de Villapañada, cuyo albergue de peregrinos, en la antigua escuela, se hizo sobre el hospital de peregrinos de dicha Orden, detrás de la escuela
Atención a esta encrucijada que hay al pie de la iglesia: nosotros primeramente iremos a la izquierda, bajando y yendo de frente a pasar entre estas dos casas que tenemos delante: la de la derecha es Casa Garibán, cuyo nombre ostenta en una placa de azulejo en la fachada
En un murete a nuestra derecha, que salva escalonadamente el desnivel, hay una fuente con caño y abrevadero. Al fondo vemos la pared meridional del pórtico de la iglesia de San Xoán
Seguidamente hay otro cruce en el que iremos a la derecha, justo después de Casa Garibán
El Camino es único, pero antaño se señalizaba también como se podía la dirección al albergue, a veces pintándola en el suelo
Y este es el antiguo albergue que el párroco don Ramón Rodríguez Mondelo fundó en la antigua casa rectoral, al otro lado de la carretera, cuando aún estaba en funcionamiento (año 2015). NO lo vemos desde el cruce pero sí si nos desplazamos unos metros. Lo comparto con nostalgia pues, además de estar en funcionamiento más de dos décadas, fue donde me alojé en mi primer Camino, pasando la noche del 23 al 24 de agosto de 1993. La foto puede ser interesante también para los amantes de la historia del Camino, incluyendo la más reciente
La antigua rectoral y luego histórico albergue de O Padrón la veríamos desde el cobertizo que hay al fondo a la izquierda de esta casa. El Camino baja a su derecha
Aquí, junto a Casa Garibán, tenemos, mirando atrás, otra buena vista de la iglesia de San Xoán
Desde aquí vemos su acceso principal, guardado por un gran pórtico cerrado al que se accede por un arco de medio punto que ha servido de refugio improvisado a más de un peregrino sorprendido por una tormenta. Más abajo están la fuente y el bebedoiro. En O Padrón de celebraban antiguamente las ferias de San Mateo, frecuentadas por los arrieiros maragatos procedentes de Astorga para vender sus productos -iban hacia la costa con mercancías del interior y volvían de la costa con escabeches y otras producciones del litoral-
El Camino sigue cuesta abajo y pasa ante la fachada de la Casa da Lembranza, complejo de turismo rural que guarda muy bien la estética y la esencia de la arquitectura tradicional de la zona, con los cambios pertinentes
El Camino pierde el asfalto y sale de O Padrón, bordeando unos prados llanos al pie de la carretera bajo la ladera de un boscoso coto 'cueto', A Roxica (917 m), nacimiento del río del mismo nombre, que discurre al otro lado
Un mojón indica la salida de O Padrón por este precioso sendero que hace una curva a la derecha siguiendo la orografía de la ladera norte del monte
Prados que caen a la derecha hacia O Chao de Padrón, dando vista a lo lejos al alto de Xestoso, al otro lado del valle del río da Proba y sus afluentes
Por ahí sube el Camino de A Proba de Burón. A lo lejos vemos los eólicos del Monte de Vaubello, prolongación septentrional de A Serra do Hospital
Comparto la foto de un cartel que aquí, en los tiempos del 'primer albergue' nos deseaba buena peregrinación
| CC-BY-SA. Autor: Xurde Morán |
Y una foto del antiguo mojón aquí existente, al arranque de tan bello sendero. Una estampa verdaderamente bucólica al sol de la tarde, cuando caminan muy pocos peregrinos
Vista atrás de la Casa da Lembranza por su fachada suroccidental, así como de su finca
El hórreo es un auténtico mirador y hace las veces de biblioteca, "donde se pueden encontrar libros de literatura gallega, española y universal", leemos en la web de la casa
Seguimos caminando en llano y al pie de la carretera y paralela a ella, unos metros más abajo admirando este idílico paisaje
Nos acercamos a los bosques, donde las especies autóctonas comparten espacio con plantaciones de pinos y eucaliptos
Allí vemos el pueblo de Carracedo, bajo el Chao de Granda y sobre el valle del Rego de Valindorro, afluente del río da Proba. Más arriba es el monte de Pivial (859 m) y el Chao de Pruída (881 m). Entre ambos sube el camino desde A Proba de Burón, en formidable cuesta sin tregua
La subida más paulatina y, a la vez más directa y que no implica bajar al valle para volver a subir, siguiendo esta vía fonsagradina fue fundamental para su consolidación como camino principal. Cualquiera que haya hecho las dos rutas va a poder comprobarlo
| CC-BY-SA. Autor: Xurde Morán |
Una foto del Camino en una tarde de primavera, aquí donde empieza un murete de piedra que lo separa de la finca de la derecha
| CC-BY-SA. Autor: Xurde Morán |
El pueblo de Carracedo bien a la vista en lontananza al caer la tarde. Los atardeceres en toda esta zona nos ofrecen unas sensaciones magníficas, como tuvimos ocasión de ver en Os Chaos: el solpor en gallego o el sunset en inglés, la puesta de sol
Una foto del Camino por la mañana temprano, con nuestra sombra proyectándose alargada sobre él, tal y como lo suelen ver los peregrinos que salen de A Fonsagrada
| CC-BY-SA. Autor: Xurde Morán |
Y otra foto al caer la tarde, cuando hemos dicho que caminan pocos peregrinos, aunque cierto es que algunos apuran bien la jornada para dormir en O Piñeiral, albergue con pensión, bar y restaurante a menos de dos kilómetros de aquí
Seguimos con las fotos de la mañana acercándonos al bosquete por este Camino de honda vinculación sanjuanista. "Su presencia se vio continuamente favorecida a lo largo del Medievo por el fenómeno de la peregrinación jacobea, ya que varias de estas encomiendas se ubicaron con preferencia en las inmediaciones del camino a Compostela, donde ofrecer y facilitar al peregrino hospedaje y asistencia en sus hospitales y alberguerías que se encontraban repartidos tanto por las desoladas y ásperas montañas como dentro de las poblaciones", nos dice el historiador Adrián Arcaz Pozo en Implantación y desarrollo territorial de la Orden Militar de San Juan de Jerusalén en Galicia (siglos XII-XV)
Era este uno de los enclaves de la antigua Terra de Burón no dominados, al menos plenamente, por los condes de Altamira, al pertenecer a la Encomienda de Portomarín. "Los primeros asentamientos de los sanjuanistas en Galicia se deben, en gran medida, al apoyo prestado por los monarcas castellanos-leoneses, quienes mediante donaciones regias favorecieron el establecimiento de la orden en los caminos que iban a Santiago, con preferencia en el «camino francés», para que proporcionasen a los peregrinos que transitaban por ellos la necesaria asistencia de ayuda y acogida, labor para la que se encontraban especialmente preparados los hospitalarios", sigue diciendo Arcaz Pozo
Como tantas veces decimos, el término Camino Francés y similares se aplicaba, tanto documentalmente como de manera oficial y hasta en el habla popular a TODOS los caminos procedentes de allende los Pirineos, incluido este, tal y como también puede comprobarse en la toponimia, por ejemplo. Únicamente a causa de un error antihistórico la moderna designación técnica jacobita dio en llamar oficialmente a uno solo de ellos. Craso error que lleva a confusión incluso a algunos historiadores
Hay una pequeña plantación de pinos y luego carballos y castaños jóvenes. El murete de piedras de la derecha se acaba y a la izquierda un pequeño terraplén, donde crecen árboles, arbustos y helechos, nos separa de la carretera
Es uno de esos caminos 'alicatados', como dice el historiador caminero Víctor Guerra, que tanto caracterizan el trazado jacobita en el concello de A Fonsagrada
Camino bastante llano y por el que se avanza muy bien, flanqueado por esta bella foresta, muy tupida, que forma una verdadera barrera vegetal a cada lado en algún tramo como este
El delicioso frescor del bosque impera. A la derecha vuelven tramos de parede de piedras, cubierta de musgo y vegetación
El Camino hace ahora un poco de curva a la derecha. Nos gustaría saber qué aspecto tendría en los tiempos de las antiguas peregrinaciones, posiblemente más irregular y empedrado
Nos acercamos así a un pequeño piñeiral de los que dio nombre a O Piñeiral, que a su vez se tomó para el complejo hotelero-hostelero donde pernoctan muchos peregrinos
Pero el pino que dio nombre al topónimo, el pino negro autóctono (Pinus uncinata), se considera prácticamente extinto en la zona. Este es el pino insigne (Pinus radiata), plantado masivamente, sobre todo en antiguos terrenos comunales, dedicado a pastos secularmente
Gran parte de estos pinos llevan años afectados por un hongo llamado de la banda marrón, obligando a grandes talas y a su desaparición en muchas áreas, como enseguida vamos a ver
Este color mortecino revela que están afectados por dicho hongo que, al dañar a la madera, hace que esta pierda su valor, de ahí las talas. Posiblemente al ser una plantación muy pequeña no se ha cortado. Leemos en Campo Galego, diario dixital agrario, a fecha 5-5-2015 con la firma de Andrés Pavón el artículo Así está la zona cero del pino radiata afectado por el hongo de las bandas, en el que cuenta con la opinión de especialistas y de afectados:
"Cuando se pasa de la villa de Castroverde hacia Baleira, ya se empieza a notar que las grandes masas de pinos que hay a los lados de las carreteras tienen un color más apagado de lo habitual en esta época primaveral. Si nos acercamos a los árboles, podemos comprobar cómo buena parte de las hojas están grises y secas, de forma que se desprenden con un leve tirón. Un color gris que, en los peores casos, también se extiende a las ramas. Y es que el gris es el color que queda cuando el hongo ya ha causado daños profundos y ya no es ni rojo ni marrón.
“En esa zona de Parada Nova (A Fonsagrada) que veis ahí, tuvieron que cortar 50 hectáreas de pino porque, al ritmo que iba la plaga, podían quedarse sin nada. Ahora lo lógico es que las destinen a pastos porque no ven ninguna salida forestal.” Eso es lo que nos cuenta Manuel Fernández, de la Cooperativa Chorima, la primera dedicada al sector forestal que se creó en Galicia.
Desde Chorima asesoran a comunidades de montes y a propietarios particulares y reconocen que nunca habían visto algo así. “Periódicamente hay ataques de procesionaria en las coníferas, pero ni de lejos causan el daño que provocan las bandas. Además, el radiata es resistente a la procesionaria. Lo de las bandas está siendo muy duro», subrayan.
Nuria Rodríguez, gerente de la Asociación Lugo Madera —que agrupa a empresas de transformación de la madera—, expresa la preocupación que existe entre los transformadores. “Las bandas llevan ya tiempo presentes en toda la cornisa cantábrica y ahora se están cebando en la parte oriental de Lugo. En Galicia se cortan 3,7 millones de metros cúbicos de coníferas, 2 de los cuales proceden de la provincia de Lugo, y un total de 1,5 millones son de radiata. Hay mucha preocupación por la importancia que esta especie tiene para el monte y para la industria.”
Pedro Besteiro, del aserradero Besteiro Forestal, explica cómo las plagas de hongos ya están incidiendo en el mercado. “Ahora muchos propietarios talan los pinares afectados antes de que se deterioren más. Eso provoca un exceso de madera que llega a los aserraderos y, por tanto, una bajada de precios. Puede parecer que eso es algo bueno para los márgenes comerciales de las sierras, pero no es así. Porque unos precios bajos desincentivan a los productores, que optarán por destinar los terrenos a otros cultivos y, a largo plazo, puede haber escasez de radiata. O que muchas zonas queden abandonadas. Claro que tampoco podemos pedirles que aguanten mientras ven cómo sus pinos se deterioran cada vez más.”
Esta situación ya se vio reflejada en el año 2024, cuando las talas de pino radiata aumentaron un 20 % en el distrito forestal de Fonsagrada-Ancares respecto al ejercicio anterior, conviertiendo A Fonsagrada en el municipio líder en Galicia en corta de coníferas.
Los especialistas señalan que, si se corta en un plazo medio antes de que el árbol esté muy afectado, las pérdidas rondan el 30 % por hectárea. “De cada tonelada que se extrae, 300 kilos se quedan en el monte por estar dañados. Los pinos están parcialmente secos por dentro porque la savia no circula por las partes afectadas y tienen menos peso del que deberían. Y eso en los ejemplares que ya alcanzan el ciclo de tala. Los otros aún rinden menos por no haber alcanzado el tamaño idóneo”, indican desde Chorima.
Además, se trata de una madera de muy baja calidad y con muy poca capacidad de almacenamiento. “Ya viene dañada por las bandas y, al apilarla, también la afecta el hongo azulado. Además, una vez cortada, se seca todavía más rápido. De ese modo, no sirve ni para muebles ni para estructuras de obra. Solo valdría para encofrados o para palés de baja calidad que, además, hay que pintar”, señala Pedro Besteiro.
Los tratamientos con óxido cuproso no han sido efectivos y las podas y claras tampoco garantizan nada (Fernando Enjamio, ingeniero técnico de SOFOR Santa Juliana)
Los 18 socios de la Sociedad de Fomento Forestal (SOFOR) Santa Juliana, en la parroquia de Cereixido, en A Fonsagrada, gestionan 190 hectáreas de terreno, de las cuales 20 están destinadas al pino radiata y otras 10 combinan radiata con otras especies. Ellos también padecen desde hace tiempo la presencia de las bandas marrón y roja.
Fernando Enjamio, el técnico de la SOFOR, explica que al inicio de los ataques aplicaron tratamientos con óxido cuproso para intentar detenerlas, pero sin éxito. “Las experiencias previas ya no eran buenas y, aun así, teníamos que hacer algo para frenar el avance de las bandas. No funcionó y seguimos buscando medios para combatir los hongos. Métodos como las podas o las claras son muy costosos debido a la orografía de esta parte de A Fonsagrada, y tampoco garantizan que los resultados vayan a ser los deseados.”
La diversidad de cultivos permite que la SOFOR mantenga los montes en buen estado, pero el pino radiata —junto con el eucalipto— es la opción más adecuada para obtener una rentabilidad económica que permita hacer frente a los gastos que genera la gestión integral de los terrenos.
El vicepresidente, José María Álvarez, explica que “para nosotros y para muchos otros proyectos forestales, el gran problema está en las plantaciones recientes. Hay muchas tierras que fueron repobladas con radiata antes de la llegada de las bandas. Porque había demanda, estaba bien pagado y era muy resistente. Ahora parece que todos esos pinos tendrán que ser arrancados porque los hongos no los van a dejar crecer. Así que son, como mínimo, cuatro años perdidos.”
El mayor problema lo tenemos con las plantaciones más recientes, porque no se sabe si habrá una solución a corto plazo o si hay que arrancarlas ya (Nuria Rodríguez, Asociación Lugo Madera)
Desde Lugo Madera coinciden en señalar a las plantaciones más recientes como el gran problema. “Los pinares menos afectados o que están en una fase inicial de la llegada de las bandas pueden tener un aprovechamiento con una rentabilidad garantizada y un alto porcentaje de madera apta. Pero los pinares de los últimos años son una incógnita. No sabemos si habrá una solución sanitaria en un plazo adecuado para que se recuperen o para que queden libres de afectación. Y eso, en este sector, es muy arriesgado, ya que trabajamos con cultivos a, como mínimo, 20 años vista”, explica Nuria Rodríguez.
Si no es posible continuar con el pino radiata, tendremos que buscar alternativas. Porque el monte no puede ni debe estar parado (Manuel Marey, Monte en mano común de Tórdea)
Manuel Marey, propietario forestal y presidente del monte vecinal en mano común de Tórdea (Castroverde), coincide en el diagnóstico sobre las plantaciones más recientes. “Nosotros disponemos de 46 hectáreas que podríamos plantar a corto plazo. Hasta ahora el pino radiata era una buena opción. Con la aparición de las bandas marrón y roja ya no lo es. Porque podríamos estar hablando de una inversión de unos 2.000 euros por hectárea para plantarlo y, al poco tiempo, tener que arrancarlas porque el hongo mata las plantas. Mientras no se encuentre una solución sanitaria, hay que buscar usos alternativos para que el monte sea rentable.”
Marey considera necesaria la convocatoria de un foro donde productores, industrias, administración y el resto de actores del sector se reúnan para analizar la situación, buscar posibles soluciones y tomar medidas urgentes ante la gravedad de la plaga.
“El radiata era una de las especies mejor valoradas en toda la cornisa cantábrica, pero las bandas de hongos hicieron inviable su cultivo. Tenemos que hacer todo lo posible para poder continuar con el radiata, pero si no es posible, hay que buscar ya soluciones alternativas para los productores y para las industrias.”
Los árboles afectados por las bandas favorecen el crecimiento de maleza debajo de ellos y, al estar parcialmente secos, pueden arder con facilidad (Manuel Fernández, Cooperativa Chorima)
El presidente de Chorima señala otro efecto muy grave de las bandas de hongos. “El hongo va secando las acículas, de modo que el árbol pierde vigor y la maleza crece con más facilidad bajo él. Además, las ramas y el tronco se van secando poco a poco. Eso hace que un pinar afectado por las bandas pueda arder con mucha más facilidad que uno que esté sano. Ese debería ser otro motivo de preocupación.”
Un problema que se ha agravado en los últimos tiempos. “Al principio, las bandas estaban en zonas más bajas, a menos de 600 metros sobre el nivel del mar. Ahora ya las tenemos en cualquier zona. Incluso a 1.000 metros. Y siguen extendiéndose. Porque afectan a todos los pinos, sea cual sea su edad, tamaño o ubicación.”
Fernández tampoco ve viable el uso de fungicidas como solución. “En esta zona tendría que hacerse con avionetas, globos o drones. Y eso afectaría a otras especies que hay entre los pinares. Además, tendría que aplicarse en fechas muy concretas. Y es que la pendiente del terreno, el clima y la dispersión no ayudan en nada, y los tratamientos que se han hecho hasta ahora no han servido para nada.”
Ni el barbecho ni las podas son soluciones que se les puedan pedir a los propietarios de los montes. Pedro Besteiro, Besteiro Forestal.
Algunos técnicos señalan la técnica del barbecho como posible solución contra los hongos. Sin embargo, su aplicación sería poco viable.
“Primero tienes que arrancar todo el pinar, incluso los árboles que no están afectados. Y después tienes que dejar ese terreno sin cultivar nada durante entre dos y cuatro años. Aun así, no hay garantías de que los hongos desaparezcan, ya que pueden permanecer en otras especies vegetales de la zona o en pinares próximos. Esta solución del barbecho no se le puede pedir a un propietario forestal porque supone mucho tiempo con una superficie totalmente improductiva. Sin olvidar que una corta masiva haría inasumible para los aserraderos gallegos hacerse cargo del procesado de toda esa madera”, señala Pedro Besteiro.
Tampoco parece viable el sistema de podas y claras. “La teoría dice que hacer clareos para que el sol incida directamente sobre los pinos debería frenar el hongo. Pero en la realidad no está siendo así. Ataca y afecta igual. Ni siquiera en las zonas de orientación sur y con desnivel se ha notado menos incidencia. No creo que la solución vaya por ahí.”
Lo que parece claro para todos los actores del sector forestal es que el cambio climático es, en buena medida, responsable de la plaga de las bandas. El aumento de las temperaturas medias anuales, las nieblas persistentes, la ausencia desde hace años de las grandes nevadas que eran propias de la montaña lucense y la humedad ambiental conforman el caldo de cultivo adecuado para el desarrollo de las bandas roja y marrón. Por ahora no existen líneas de ayudas para los afectados por la plaga ni tampoco alternativas viables de cultivo".
Más arriba a nuestra derecha, otro pinar parece más o menos también afectado. En el Camino los pinos dan paso a un pequeño claro que va a dar a un castañar o castiñeiro
Al fondo, los pinos casi han desaparecido del monte del Teso da Pérgua (873 m), sobre la cabecera del boscoso valle donde nace el Rego da Pérgoa, otro de los afluentes del río da Proba. Un teso, del latín tensum 'tieso, tenso, tirante' es un altozano escarpado, mientras que pérgoa es un hidrónimo acaso vinculado a petram 'piedra' o a la raíz céltica per relacionada con el agua, como zonas húmedas y nacimientos de ríos, como es este el caso
Un poco más abajo, plantaciones de eucaliptos y, a lo lejos, el pueblo de Xestoso de Riba, lugar de xestas, 'retama, inhiesta', tipo de arbusto del género cytisus. Rodeado de bosques y más plantaciones de pinos y eucaliptos, por donde sube, por las casas de la derecha, la ruta buronesa. Ahí está la iglesia de San Miguel, que sustituyó a la arruinada de San Miguel da Bastida, situada más abajo. A la izquierda es el Alto de Xestoso (932 m), a donde sigue en continuo ascenso el camino de A Proba de Burón a la Serra do Hospital
El Camino serpentea suavemente al lado del boscaje
Existen castañares llamados mansos que están dedicados a la producción de castañas y que se caracterizan por el uso de plantas injertadas, y también están los castañares bravos, orientados a usos madereros, de densidad más alta. Es una madera más blanda que la del roble pero más fácil de trabajar
El naturalista y escritor Ignacio Abella Mina dice en su libro La magia de los árboles que si bien se pensaba era especie oriunda de Irán, llegada a Grecia y traída por los romanos, "los recientes descubrimientos de restos de carbón de castaño en cuevas prehistóricas y el hallazgo de polen de esta especie en diferentes yacimientos y edades" han puesto en entredicho esa idea, si bien "debió sufrir fluctuaciones, retrocesos y reapariciones; se mantuvo en reductos más favorables o desapareció hasta su reintroducción de la mano del hombre".
Salimos del castañar por esta pequeña cuesta, viendo al fondo el cementerio de O Padrón
Allí cruzaremos la carretera y proseguiremos por el pinar hacia A Fonte do Pastizal, donde hay un área de descanso, cerca de O Piñeiral
Subiendo un poco más ya vemos las señales de la LU-530, a la que vamos a salir ahora. Al fondo son los pinares supervivientes de los que poblaban toda la colina de A Loma da Pérgua
La relativa abundancia de trechos llanos o de cuestas muy suaves en este trayecto, con cortos repechos cada cierto tramo para ganar altura paulatinamente, hacen de este un trayecto mucho más llevadero que la formidable cuesta a partir de A Proba de Burón por el otro Camino, algo que decidió que esta fuese la ruta principal ya en el siglo XVIII. No obstante animamos a los peregrinos a que, en otra ocasión, conozcan ese otro camino, sobre todo si gustan de las rutas más solitarias y menos concurridas
Una señal nos advierte a nosotros y a los conductores del lugar de paso de peatones en la calzada al llegar al cruce con el camino a Carracedo
Pasado el cruce de Carracedo un mojón nos indica continuar y es que el Camino prosigue un poco más por esta vereda
Las señales indican 55 kilómetros a Lugo y que hemos dejado A Fonsagrada dos kilómetros atrás
Cruzamos poniendo todos los sentidos para hacerlo. Recordemos que antes de ver el vehículo solemos oír el motor
Cruzamos así al otro lado hacia la explanada de aparcamientos del cementerio, viendo A Loma da Pérgua enfrente, por donde seguirá el Camino
Este lugar es de los que ha cambiado notablemente a causa del hongo de los pinos, antes había un gran piñeiral
Este es el mismo lugar hace unos años, completamente diferente. Compartimos esta foto porque sin duda es la imagen que conservan en el recuerdo muchos peregrinos
El Camino antes, adentrándose en el denso piñeiral que aquí había
Y el Camino ahora, exactamente el mismo lugar. Al fondo, A Loma da Pérgua ha pasado por una circunstancia similar, quedando casi completamente pelada
El Camino continúa recto y paralelo a la carretera, que apenas vemos entre la franja de sotobosque de la derecha
No están los pinos, pero la vegetación crece exuberante hasta notable altura, bastante más que una persona, flanqueando el Camino. Acaso cuando vengáis se haya remodelado de nuevo el paisaje o continúe más o menos así
Subimos pues una pequeña y ligera cuesta entre los helechos
Una señal nos advierte a nosotros y a los conductores del lugar de paso de peatones en la calzada al llegar al cruce con el camino a Carracedo
Lo ideal sería uno pintado en el suelo con alguna señal luminosa, como se hace en otros lugares. Vamos a avanzar para cruzar en un sitio con mejor visibilidad
Pasado el cruce de Carracedo un mojón nos indica continuar y es que el Camino prosigue un poco más por esta vereda
Las señales indican 55 kilómetros a Lugo y que hemos dejado A Fonsagrada dos kilómetros atrás
Cruzamos poniendo todos los sentidos para hacerlo. Recordemos que antes de ver el vehículo solemos oír el motor
Cruzamos así al otro lado hacia la explanada de aparcamientos del cementerio, viendo A Loma da Pérgua enfrente, por donde seguirá el Camino
Avanzamos pues por la explanada hacia la entrada del camposanto. Un poco más allá vemos el Camino seguir
Aquí se acaba el asfalto y continuamos por en sendero de tierra que sigue entre la hierba
En la verja de la puerta del cementerio vemos reflejado el año de 1966, que suponemos sería cuando se inauguró, trayendo aquí el que estaba en el lado norte de la iglesia, al que antes nos hemos referido
Este lugar es de los que ha cambiado notablemente a causa del hongo de los pinos, antes había un gran piñeiral
Este es el mismo lugar hace unos años, completamente diferente. Compartimos esta foto porque sin duda es la imagen que conservan en el recuerdo muchos peregrinos
El Camino antes, adentrándose en el denso piñeiral que aquí había
Y el Camino ahora, exactamente el mismo lugar. Al fondo, A Loma da Pérgua ha pasado por una circunstancia similar, quedando casi completamente pelada
El antiguo piñeiral es ahora un sotobosque de uz 'brezo', xesta, zarzas y algún arbusto. A lo lejos vemos los eólicos de la Serra do Hospital por su colina más septentrional, la de Lagúa Seca o A Lagoa Seca
Y aquí baja un poco y muy suavemente hasta quedar unos metros por debajo de la carretera
El mismo lugar cuando estaban los pinos. Como hemos podido leer, se están estudiando alternativas, como volver a los pastizales, pues no está garantizada la replantación del pinar pues el hongo puede permanecer latente en otras especies y atacar del nuevo al pino nada más que reaparezca
Y así el Camino, siguiendo la orografía del terreno, avanza hacia A Loma da Pérgua, donde solamente una banda de pinos en la cima ha quedado sin talar, al menos de momento
No están los pinos, pero la vegetación crece exuberante hasta notable altura, bastante más que una persona, flanqueando el Camino. Acaso cuando vengáis se haya remodelado de nuevo el paisaje o continúe más o menos así
Sendas barreras vegetales se forman pues a ambos lados, cual intrincadas e infranqueables murallas verdes
Llega ahora una curva cerrada a la izquierda, caminando en llano
Aquí abajo nace el Rego da Veiga de Miranda, afluente del río da Porteliña, que lo es a la vez del Lamas y este del Suarna, tributario del Navia o Río Grande
No nos resistimos a poner una foto más de aquel gran piñeiral que tantos peregrinos atravesaron aquí durante décadas, esta con la brétema, la niebla, dueña del monte
La diferencia con el aspecto actual no puede ser más drástica. En este campo abierto volvemos a ver las señales de la carretera, a la que vamos a salir de nuevo
Llegamos al lugar de O Pastizal, cerca ya de la fuente de este nombre, que delata sus usos tradicionales antes de la plantación de pinos, a los que acaso se vuelva según como evolucionen las circunstancias
En O Pastizal y al lado de la fuente está la encrucijada de A Santa Cruz, donde este Camino, llamado Camín Francés (estamos en la zona del gallego oriental con los diminutivos en 'ín' que no en 'iño') se cruza con el antiguo Camín a Castilla, que desde A Proba comunicaba con Astorga
Era muy empleado por los arrieros maragatos en su trayecto hacia la costa, pero ante la prosperidad de A Fonsagrada escogieron dicha ruta, cruzándose con este camino en A Fonte Sacra o, más adelante, en el cruceiro entre las rúas da Penela y de Burón. No eludían pasar no obstante por A Proba de Burón, pero por el camino que baja a ella desde Os Chaos. De su trayecto nos informa el investigador Gurmesindo Rego Fernández en Arrieiros por A Fonsagrada, publicado en La Voz de Galicia del 9-8-2019 y del que compartimos lo siguiente:
"La ruta cruzaría el río Navia por el gran puente medieval de Navia de Suarna, en el que hay quien ve restos de un antiguo puente romano y pasada la sierra de Louxas cruzaría el río Lamas. Antes de Fonsagrada hay un pequeño núcleo rural llamado A Porteliña, nombre que tiene un curioso paralelismo con el del mencionado Portelo y que podría aludir a sitio de paso o control.La Fonsagrada primitiva tenía el eje central en el sentido de esta vía, en torno a la cual seguramente se fueron construyendo casas con fines comerciales; la fuente que da nombre a la villa estaba en esta ruta; la iglesia y el antiguo ayuntamiento tienen la entrada por esta calle, que también pasa por la plaza de la villa. Algo similar ocurre en Puebla de Burón, donde el camino pasa al lado de la muralla de la antigua Fortaleza y lo mismo ocurre en Maderne, donde había dos cantinas en el camino, que también pasa por la iglesia".
El mismo lugar cuando el Teso da Pérgua estaba repleto de piñeiros. Por allí va el antiguo camino a Castilla por Xestoso de Riba y A Proba de Burón
Con buen criterio, se ha hecho aquí una pista que nos evita caminar por el estrecho arcén de la LU-530, como pasaba antes. Fijémonos en el surco de la cuneta, para que fluyan las aguas sobrantes de las lluvias
Nos acercamos a un piñeiral que no parece haber sido afectado pues el color de sus hojas es intensamente verde, proyectando su sombra sobre el Camino y la carretera, que hace aquí un poco de curva
Su función es delimitar bien ambas vías en este tramo común y evitar que los peatones crucen la vía por aquí. Nunca se nos ocurra apoyarnos en estas estructuras y mucho menos sentarnos, pues con el transcurrir del tiempo suelen ceder muy fácilmente
Unos metros más adelante, unas señales advierten a los conductores del cruce de peatones en esta calzada. Como hemos dicho ya no es necesario exponerse pues podremos pasar por debajo muy pocos metros más adelante
Esta es el área recreativa de A Loma da Pérgua, con mesas y bancos hechos de grandes losas de piedra. Un lugar ideal para parar. Veamos los troncos talados de algunos pinos
El mismo lugar tal y como estaba antes, con más pinos y sin senda peatonal
El mismo lugar tal y como estaba antes, con más pinos y sin senda peatonal
Los pinos que se han dejado dan algo de sombra, la cual se agradece especialmente cuando el sol castiga con fuerza en esta campiña fonsagradina
Si bien ciertos datos afirman que A Fonsagrada es el lugar más fresco de España en verano, con 15,5 grados de media en verano (junio a septiembre), esta media se debe a los días de niebla y nublado, relativamente frecuentes, porque cuando sale San Lorenzo con fuerza la sensación térmica puede ser achicharrante
Aquí nos cruzamos con el antiguo Camín de Castilla, donde unas señales nos indican ir a la izquierda, sin cruzar
Aún así, son muchos los peregrinos que cruzan, por lo que no están de más las advertencias a los conductores. Ahí vemos al Camino subiendo hacia O Piñeiral, términos todos estos pertenecientes a la parroquia de O Padrón
La fuente nos puede pasar incluso desapercibida, pues no está al paso mismo del Camino sino a la derecha del cruce con el Camín de Castilla, actual vía vecinal hacia Xestoso de Riba y otros pueblos como Mourisco, Pacios, Castañoso y Teixeira, tal y como informa la señal. Ahí, entre los pinos y en la umbría tenemos el acceso al manantial
El agua mana del caño ubicado en una pared-pilastra de piedra en la que es común ver a gente cargándola en bidones para cocinar, dado su aprecio para los guisos. En la xira hay sesión vermut con comida y tardeo amenizado por música popular y juegos y deportes tradicionales
Aunque la visibilidad es bastante buena, ya que las instituciones han hecho esta vereda peatonal y el paso subterráneo que hay aquí, a su término, vamos a recomendar encarecidamente ir por él. En este cruce han acontecido no pocos sustos y es una carretera de cierta siniestrabilidad y accidentes
Cruzamos la pista del antiguo Camín de Castilla y seguimos por un sendero que baja. Unos metros más allá vemos el siguiente cartel
Y allí ya vemos el túnel que pasa bajo la LU-530, acaso también medio oculto o 'camuflado' por la umbría
Un cartel a la entrada del túnel nos confirma que hay que ir por aquí. Una mata de ortigas crece en esta vereda hasta casi taparlo
El túnel, de paredes de hormigón, constituye otro improvisado refugio contra tormentas y granizadas que dio cobijo a peregrinos a los que sorprendió algún temporal
Es muy posible que tampoco desde aquí la veamos y pasemos de largo, pues sin pisar prácticamente el camino de Xestoso de Riba, la ruta jacobita toma la senda de la izquierda, señalada por aquel mojón
Y sube hacia la línea de pinos supervivientes de las talas de esta Loma da Pérgua. Un poco más allá está, señalizado, el desvío para bajar a O Piñeiral. El Camino sigue de frente rumbo a Vilardongo
Pero nosotros vamos a hacer un alto en esta Fonte do Pastizal y su agradable frescor en este privilegiado paraje, manantial alivio de caminantes jacobitas y fiesta de romeiros de Santa María da Fonsagrada. Un estupendo rincón para descansar un instante y acaso llenar nuestras cantimploras antes de acometer la cuesta de O Piñeiral y continuar hacia Vilardongo, en la ruta a la Serra do Hospital por Pedrafitelas y Montouto







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