Eres el Peregrino Número

jueves, 9 de febrero de 2017

SANTA MARÍA DEL NARANCO Y SAN MIGUEL DE LLIÑO: LOS MONUMENTOS DEL REY RAMIRO SOBRE LA CAPITAL ASTUR

Santa María del Naranco
San Miguel de Lliño
Una visita a Oviedo/Uviéu, capital de Asturias y origen histórico del Camino Primitivo y por ende de todos los caminos a Santiago, se hace imprescindible para revivir en sus piedras los avatares de la historia y de las peregrinaciones, empezando por la catedral, llegada y salida de los peregrinos desde que, en torno al año 813, se descubriese el que se tiene por sepulcro del Apóstol Santiago en Compostela, pero también otros monumentos contemporáneos a aquellos aconteceres situados en los alrededores de la capital y que pertenecen a un estilo único, el Arte Asturiano, prerrománico autóctono declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Uno de ellos es La Foncalada,  actualmente en pleno centro urbano, otro es la iglesia de Santuyano o San Julián de los Prados, sita en uno de los barrios de la ciudad y, no podián faltar, los monumentos de la ladera del Monte Naranco, que domina la capital


Los sucesores de Alfonso II El Casto, rey que hizo de esta su capital, siguieron teniendo su corte en la naciente ciudad y construyero nuevos templos y palacios, así, cuando Ramiro I llegó al trono en el año 842 después de derrotar a Nepociano, el primer y breve sucesor de Alfonso II, en la batalla del puente del río Narcea en las cercanías de Cornellana (paso del Camino), mandó edificar un nuevo conjunto palacial en la ladera del Naranco, en un paraje en el se revela existió alguna villa en el tiempo de los romanos, así como en las inmediaciones milenarios castros astures. Santa María del Naranco era este palacio que, al ser donado a la Iglesia luego del fallecimiento del rey, pasó a ser santuario: Santa María del Naranco, allá pòr el siglo XII


Allí, las inscripciones del altar nos informan que se consagró el 23 de junio del año 848, al igual que el templo de San Miguel, sito un poco más arriba y que era propiamente la iglesia palacial, que también veremos


En algunas novelas históricas como Los Clamores de la Tierra de Fulgencio Argüelles se recrea la figura de un atormentado rey Ramiro metiéndole prisa a su arquitecto Tioda para poder ver en vida estas maravillas mientras sus enemigos le hostigaban en todos los flancos: musulmanes al sur, vikingos en la costa, reveliones internas y sangrientas intrigas palaciegas, constituyendo una de las etapas más duras de la historia del reino asturiano


Normalmente cuando hay tantas guerras, externas e internas, no quedan tiempo, ánimos ni fondos para el arte pero... estamos ante una excepción, con Ramiro el Arte Asturiano llega a su perfección, llegando su periodo a ser llamado estilo Ramirense, todo un logro máxime si tenemos en cuenta que su reinado fue más bien breve, pues fallecería en el año 850. El palacio formaría parte de un conjunto regio del que este y la iglesia de San Miguel (originariamente dedicada a Santa María), son los elementos que han llegado a nuestros días, muy próximos al lugar del hallazgo de la estela de Vendírico, de época romana. La advocación mariana llegaría aquí al arruinarse parcialmente el templo palacial, luego como decimos reconstruido en parte y dedicado a San Miguel, en un tiempo en el que la Crónica Silense (hacia 1115) decía... "(...) construyó muchos edificios, distantes dos millas de Oviedo, con piedra arenisca y mármol en obra abovedada. Así pues en la ladera del monte Naranco fabricó tan hermosa iglesia, con título del arcángel Miguel, que cuantos la ven atestiguan no haber visto jamás otra semejante a ella en hermosura; (...) Hizo también, a distancia de 60 pasos de la iglesia, un palacio de madera, de admirable fábrica y abovedado abajo y en lo alto, el cual fue convertido en iglesia después y allí se adora a la bienaventurada Virgen María, madre de Dios"


Tanto en esta crónica como las posteriores y las anteriores llaman la atención las innovadoras soluciones arquitectónicas de la bóveda, así en las tempranas crónicas de la monarquía asturiana, las primeras y más cercanas en el tiempo a su construcción, como la Crónica Albeldelse, citan que "En el lugar de Liño construyó una iglesia y palacios, con admirable obra de bóveda". Por su parte la Crónica Rotense dice que "Después de que descansó de las guerras civiles, edificó muchos edificios de piedra y mármol, sin vigas, con alero abovedado, en la falda del monte Naranco, a solo dos millas de Oviedo". Y mucho después, en 1572 el cronista de Felipe II Ambrosio de Morales escribe en su Viaje Santo que "la obra de esta Iglesia, y suus bovedas, pues con haber mas de setecientos años que se edificó, están firmes y durables, como si poco ha se ovieran labrado. Es grande para Ermita y chica para Iglesia: toda la labor es lisa, y la hermosa vista que el Templo hace, consiste en la buena proporción y correspondencia. Tiene debajo otra Iglesia del mismo tamaño, à la usanza de las de entonces, que comunmente doblaban las iglesias". La bóveda suponía una ruptura con la etapa constructiva alfonsí del monarca anterior, así como con la tradición arquitectónica visigoda


Sucesivas reformas a lo largo de los siglos fueron transformando el edificio hasta que entre 1929 y 1934 el arquitecto Luis Menéndez Pidal le devolvió su traza original, derribando construcciones que se le fueron añadiendo anexas como sacristía y casa rectoral, campanario, escalinata central, e interviniendo en todo en conjunto, tanto en el exterior como en el interior. En 1985 hubo nuevas intervenciones


El palacio, de planta rectangular, tiene una planta inferior o cripta con bóveda y cámaras a los lados,muy similar a la Cámara Santa de la catedral de Oviedo, y una planta superior dividida en tres estancias, a la que se sube por una escalera doble, con sala central abovedada y sendos miradores a cada extremo.


Presenta numerosas ventanas de arcos de medio punto, las más trabajadas con sus columnas y capiteles, conservándose numerosas filigranas talladas e inscripciones


La ciudad, al fondo


Abundan los sogeados...


Representa una maravillosa armonía artística y constructiva con un impresionante sistema de proporción


En lo alto, la famosa ventana trífora que constituye la única apertura al exterior del misterioso cuarto cerrado tan común en este arte y cuya razón y motivo sigue constiuyendo un misterio



Existe en su armonía arquitectónica na perfecta simbiósis, reflejo y correspondencia entre la planta inferior y la superior, así como en su lado este con su lado oeste, y la fachada norte con la sur


La función exacta de este edificio, parte como decimos de lo que fue un importante conjunto palacial, no está tampoco del todo clara, quizás fuese un aula regia donde se realizasen diversas ceremonias, como recibir embajadas, despachar asuntos, celebrar reuniones, lugar de retiro, de recreo...


Unos metros más allá nos acercamos a la iglesia palacial de San Miguel de Lliño, Lillo o Liño, la cual no es exactamente la que se consagró en el año 848 y que se erigió bajo el proyecto de Tioda, arquitecto real de Alfonso II El Casto y Ramiro I


Siglos después de su construcción gran parte del templo (unas dos terceras partes) se vino abajo, sin saberse muy bien la razón, así como que tampoco volviese a levantarse

Se supone que el suelo venció, los cimientos cedieron y llegó la destrucción. Luego se reconstruyó un tanto torpemente una capilla con elementos del templo anterior y en 1850, un milenio después de su consagración, se restauró con el aspecto que tiene en nuestros días


No sabemos como era el edificio original aunque se hicieron recreaciones sobre el papel y a escala, aunque sí que en el siglo XIX no tenía cabecera y estaba sin la mayor parte de la nave, que en principio es seguro que era mucho más larga


Pero hay obras de arte que siempre sorprenden y maravillan, las celosías, labradas por manos de excelentes maestros canteros de los que nada sabemos. Por ellas se filtra la luz al interior. En la actualidad están protegidas por una cristalera


Celosías, contrafuertes y otros elementos corresponde a las partes del templo primigenio que se aprovecharon en su reconstrucción. Conserva en su interior numerosos elementos tallados en la piedra así como pintura mural


Al quedar malparada los actos litúrgicos pasaron al edificio palacial, así como la advocación a Santa María. Posteriormente este santuario pasaría a ser el de San Miguel. Así a Crónica ad Sebastianum del año 885 dice "Entretanto el dicho rey fundó una iglesia en memoria de Santa María, en la falda del monte Naranco, distante de Oviedo dos millas, de admirable belleza y hermosura perfecta y, para no referirme a otras de sus hermosuras, tiene bóveda apoyada en varios arcos, y está construida solamente con cal y piedra; si alguien quisiera ver un edificio similar a este, no lo hallará en España"

Y Ambrosio de Morales dice en 1572 "Labró también el Rey D. ramiro una Iglesia de S. Migueñ, como à cien pasos desta de nuestra Señora, y tienen mucha razón nuestras Cronicas de encarcer mucho la lindeza deste Templo, porque con no ser de mas de quarenta pies en largo, y einte en ancho, tiene toda la buena gracia que en una Iglesia Metropolitana se puede poner. Mirado por defuera se viene à los ojos la buena correspondencia, Crucero, Cimborrio, Capilla mayor, Tribuna, Escaleras para ella, Campanario, y todo lo que demas tiene ceireta diversidad en tamaño y en forma, y en alzarse lo uno, y bajarse lo otro, ensancharse aquello, y retraerse estotro, que se goza enteramente las partes del edificio, dandose lugar las unas à las otras para que se parezaca loque son, y que lindas son. Toda la labor es lisa, y solo hay de riqueza doce marmoles, algunos de buen jaspe, y porfido, con que se forma el Crucero, Altar mayor y sus partes, que todas son de fabrica Gothica, aunque tienen bien del Romano"


Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, junto con otros ejemplos del Arte Asturiano, en 1985, ello no fue óbice para cierta desidia y abandono hasta que en el año 2009 se dio la voz de alarma de su inminente derrumbe y del daño de la humedad a las pinturas, acometiéndose labores de restauración dos años después


Tanto este edificio como Santa María del Naranco y numerosas iglesias no estaban originariamente con toda la fachada en piedra vista sino que tenían una capa de carga. Las reconstrucciones de los siglos XIX y XX las dejaron así y este aspecto las ha popularizado tanto que cualquier actuación en ese sentido, como ha ocurrido en otros templos, puede ser objeto de fuerte polémica


Al llegar a Oviedo/Uviéu, un recorrido por estos monumentos, fundamentales en su historia y en la de las peregrinaciones, es absolutamente recomendable y hasta imprescindible para todo peregrino. No está mal dedicarle al menos un día a este propósito, tal y como suele hacerse al llegar a Santiago de Compostela. Ahora, desde aquí, podemos regresar a la catedral de San Salvador, donde comienza el Camino...